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Eileen || ID

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Eileen || ID

Mensaje por Eileen1 el Sáb Nov 03, 2018 8:33 am

Eileen
Cleric
Quieras o no, una vez has creado lazos con otras personas, éstos jamás desaparecen.

Datos
Nombre: Eileen.

Edad:19 años.

Clase: Cleric.

Especialización: Bastón.

Afiliación: Islas de Durban.

Ocupación: Curandera.

Personalidad
Una persona cuya sonrisa se dice que rivaliza con el mismo sol; Eileen es alguien que no actúa por maldad alguna. Sus ojos prefieren ver la bondad ajena antes que cualquier otra cualidad. ¿Por qué a todos no se nos da el beneficio de la duda? Sin embargo no es tonta, ¡en absoluto! Pregunta antes de hacerse ideas. No se deja llevar por las apariencias claro está, pero siempre debe aclarar sus dudas para saber con quién trata. ¿Y si son piratas? ¿Y si realmente no debiera estar en ese lugar? Se ha metido en líos por cosas así, por no ser capaz de leer tan bien el ambiente como se debe. Eileen no está hecha para las maquinaciones de la corte ni para las tribulaciones de un mundo de alta clase. ¿Qué piensan esa clase de personas, por favor? Tienen un mundo interior demasiado basto comparado con el de ella. Una chiquilla que se limita a ayudar a los demás a pesar de que sea un poco torpe en su día a día, a aligerar la carga que llevan los demás a la espalda. Rodeada de tanto conflicto desea ser un remanso de paz al que puedan regresar.

Una muchacha risueña, sin duda. Intenta sacar todo lado positivo de la peor de las catástrofes, optimista. No significa que tenga sus días malos en los que quedarse en casa o disfrutar de un día a solas no le venga mal. Una voluntad férrea, inculcada desde que tiene memoria. Aprendió a no rendirse ante las adversidades, a seguir caminando. No es una chica que haga planes visionarios ni sepa todas las soluciones a los problemas, mas pondrá todo su esfuerzo para colaborar. Sus buenas intenciones son las que se han ganado el aprecio de los que la rodean, aunque su inocencia probablemente sea otro de los motivos por los que sea una víctima fácil para estafas o robos. Intenta mantener una mente fría en las conversaciones mas es una joven que no puede evitar que las emociones se crucen en su camino. Dedicada a la tarea que tenga entre manos, puedes confiar en que la va a cumplir, o por lo menos se dejará la piel en ello. Ha sido muy criticada por el sobreesfuerzo que realiza, mas no ha hecho demasiado caso a estas advertencias.

Aun si parece muy despistada, Eileen es una joven con un basto mundo interior. Empática, curiosa, llena de imaginación y de vida. Muchas veces se mete en problemas que no le incumben, uno de sus más alegados defectos. A pesar de haber sido criada en un ámbito religioso, para ella aunque la idea de un Dios no es descabellada prefiere no ponerle nombre ni cara como otros muchos cultos que se extienden por el mundo. Siendo una de millones, ¿exactamente por qué le iba a responder a Eileen? No una pregunta con rencor ni mucho menos. Ésto siempre le ha llevado a esforzarse a mejorar, a intentar no depender de que ocurra o no un milagro -incluso si la magia en cierta forma lo es-. Sin embargo, el poder de creer es suficientemente poderoso para hacer que la gente se mueva, para que ella lo haga, lo que reconforta su corazón enormemente.  

Historia del personaje
La nieve se deshacía entre sus cálidos dedos, la nieve cediendo bajo sus pies. Aquella mañana Eileen se despediría de sus padres. ¿Por qué?

Nació en la nevada Ilya, donde hacer que las plantas florecieran era una audaz tarea. Su madre se dedicaba a remendar la ropa de quien pudiera pagarle, su padre era carpintero. Cuando llegó un niño a sus vidas revolucionó no solo su relación, sino sus cuentas. Siendo uno de los escalones más bajos dentro de la sociedad, el pueblo prefería contratar a gente con más experiencia y mejor preparado que un paleto que vivía a las afueras incapaz de llegar a fin de mes y hacer las cosas bien, sobretodo con una tercera boca a la que alimentar. ¿Había sido una mala decisión tener una hija? Sí.

Era decidir qué hacer con el perro que ya no querías. ¿Qué lleva a unos padres a sentir eso por su hija? ¿Qué alternativas había a ese desastroso desenlace para la familia? Nunca fueron dos individuos muy brillantes para empezar, no supieron qué era a lo que renunciaban o lo que perdían, más bien a lo que echaban de sus vidas. Eileen no es que fuera la niña más popular ni nada por el estilo; era aquella chica a la que podías acudir para hablar cuando te sentías mal, con la que pasar una buena tarde. Sería una buena amiga con la que poder contar tanto en malas o buenas situaciones. Ayudaba en el hogar, no se quejaba de las penurias de la casa, y hacía caso a lo que le decían. Fue entonces una de esas preciosas tardes de invierno que se acercaron sus padres a ella, anunciándole su aciago destino disfrazado de la más maravillosa de las aventuras.

Partiría hacia una nueva tierra en busca de la felicidad. Un viaje de peregrinación hacia un lugar mejor. Que la luz le sirviera de guía.

Eso fue con tan solo siete años. Llevaba su mejor capa, la mochila hecha mano, un poco de comida. Que caminara hasta que viera el gran arcoiris de siete colores, siempre recto. Con la ilusión como bandera, la pequeña Eileen partió hacia un viaje de no regreso. Los primeros días saludaba a todos los que se cruzaba en el camino, desde las carretas hasta los mendigos que deseaban una pequeña limosna. Compartía con ellos parte de su almuerzo además de una conversación. Todos quedaban extrañados ante la curiosa historia de Eileen, quien creía firmemente en la buena intención de sus padres. Cuando la comida comenzó a escasear la pequeña tuvo que dedicarse no solo a mendigar, sino a buscar entre la nieve animales o plantas. Acababa siempre con algún yerbajo que llevarse a la boca lo que era algo. Tardó medio año en salir de su país natal y cruzar la frontera hacia Etruria. Su cuerpo ya presentaba signos de ligera desnutrición, sus labios quemados por el frío y sus mejillas rosadas contrastaban con su piel.

Etruria fue… un grandísimo cambio. La ropa de abrigo le sobraba, el sol brillaba sobre el cielo. ¿Esa era la luz que debía guiarla? Pensaba en algo más… metafórico. Ya no había tantas nubes cubriendo el cielo, la nieve había desaparecido. No solo eso, sino que el sistema que gobernaba el país era totalmente diferente. Todo era… ¿más ordenado? Esa fue la sensación que tuvo al pisar Etruria. No solo eso, ¡la Iglesia le dio lugar donde quedarse! Comida, techo… Mas no había ningún arcoiris que apareciera ni sobre las iglesias ni ningún sitio. Pasó casi dos años en Etruria, recibiendo educación mínima bajo la tutela de los sacerdotes. Averiguó incluso que tenía una gran afinidad hacia la magia. ¡Podría hacer magia! La chica estaba que no cabía en gozo. Sus padres habían acertado en todo lo que habían dicho. ¿Qué pasaría cuando encontrase el tan afamado arcoiris? Debía ser un milagro, sin duda. Decidió continuar pues su viaje en busca de ese milagro que le concedería el descanso a sus pies, aunque el destino le iba a jugar una mala pasada como a todos.

Decidió aventurarse en alta mar, mas tuvo la mala suerte de justo viajar junto a unos piratas. ¿Por qué? No puedes negarte cuando te cogen desprevenida en un callejón y te cuelan en un barco para venderte seguramente al mejor postor. Fue un viaje muy… tranquilo. No podía moverse al fin y al cabo, tenía que comer, hacer sus necesidades, todo en un mismo sitio. Ellos se burlaban de la pobre cría que había caído en sus garras, mas Eileen se resignaba a su posición haciendo caso a sus captores, intentando conservar la vida. Llegó así a las Islas de Durban, ni más ni menos, como equipaje. Había trifulcas en todos lados, ningún lugar era seguro, y justamente les pilló en una caza de piratas. Sintió el retumbar de los cañones, escuchó los gritos de los tripulantes, los pasos acelerados. Armándose de todo el valor posible, la muchacha consiguió subir a cubierta para verse envuelta en un escenario de lo más caótico. Cuatro barcos peleando entre sí, ella en uno de éstos. La lluvia y el viento no hacía más fácil todo aquello. Lo que más le asombró fue la ironía de que en medio de todos esos nubarrones, entre dicha furiosa tormenta, se abrieran paso algunos rayos de sol. Era sin dudas glorioso a pesar de todo lo que le rodeaba.

Desconocía lo que escondían las aguas de Durban, pero si continuaba en la cubierta o en cualquier barco cercano, acabaría muy mal parada. Reuniendo todo su valor, la chiquilla se zambulló junto a uno de los barriles, utilizando éste para flotar. Lo había visto antes en los muelles, por lo que a ella también le debía funcionar. ¿Cuánto pasó hasta que tocó tierra? Con el sabor a sal en la lengua y el cuerpo entumecido, Eileen llegó hasta la orilla, el silencio reinando sus alrededores. Sin embargo llegó a verlo. Fue efímero, un instante, mas el más brillante de todos. Siete colores desplegados encima de la Isla, casi celebrando su llegada. No pudo contener la sonrisa, tanto que le dolían las mejillas. Decían la verdad. ¡Había llegado a la tierra prometida! No le importaba estar empapada, que casi le vendieran unos piratas, haber estado tres años viajando. Había valido la pena. Todo había valido la pena.

Eileen había llegado en épocas de cambio en las Islas. Había cambiado el monarca y con ello las políticas que reinaban sobre el territorio. Increíblemente salía beneficiada de todo aquello, teniendo en cuenta sus habilidades como clériga. Pasar dos años en una iglesia no era moco de pavo al fin y al cabo, ¡y siguió puliéndose a sí misma, que no quepa duda! Fueron años duros pero consiguió hacerse un lugar entre la población. A cambio de ayudar con las labores del hogar, un anciano curandero le permitió quedarse en su casa, enseñándole no solo magia, sino los secretos de las hierbas, las infusiones medicinales, todo lo que alguien que quisiera dedicarse a la medicina necesitara saber. Su posición como ciudadana de primera categoría le permitió conseguir acceso a una educación más avanzada, a especializarse como clériga oficialmente. Si la nación la requerría, ella estaría dispuesta a ayudar en cualquier situación.

Actualmente vive sola en una pequeña casa, ejerciendo su profesión de curandera.

Extras
-Es sumamente ordenada, aunque con lo torpe que es no suele durar mucho su limpieza.
-Come de todo. No es quisquillosa con la comida.
-Muy hábil con las tareas de la casa.
-Tiene muy poca fuerza, pero al menos es lo suficientemente atlética como para correr decentemente.
-No ha viajado a muchas partes de Durban a pesar de que lleva casi diez años ahí. Se limita a hacer su trabajo.
-Tiene debilidad por los animalitos peludos.

Procedencia
Nombre original del personaje: Sakura
Procedencia: Tsubasa Reservoir Chronicles

Imágenes:


Última edición por Eileen. el Sáb Nov 03, 2018 6:38 pm, editado 2 veces
Afiliación :
- DURBAN -

Clase :
Cleric

Cargo :
Curandera

Inventario :
Baculo de heal [2]
Vulnerary [3]
lanza de bronce [1]
.
.
.

Support :
None.

Especialización :

Experiencia :

Gold :
35


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Re: Eileen || ID

Mensaje por Marth el Dom Nov 04, 2018 1:36 pm

• Ficha aprobada •

No olvide pasar por el registro de físicos.


M a r t h
FichaCronologíaRelaciones ❝Lo lamento pero... no puedo permitirme una derrota.❞

Premios:






Afiliación :
- ALTEA -

Clase :
Great Lord | Pegasus Knight

Cargo :
Príncipe de Altea

Autoridad :
★ ★ ★ ★

Inventario :
esp. de acero [4]
Vulnerary [2]
lanza de bronce [2]
Espada de plata [4]
.
.

Support :
Eliwood
Eugeo
Artemis

Especialización :

Experiencia :

Gold :
3891


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