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[LotA] Hana vs Eugeo [Ronda 2]

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[LotA] Hana vs Eugeo [Ronda 2]

Mensaje por Narrador2 el Sáb Sep 29, 2018 3:56 pm

Grupo C - Ronda 2 - Hana vs Eugeo.

Las peleas constaran de temas un de 4 post por luchador (8 respuestas), donde se considera el primer turno introductorio, el segundo y tercer turno de combate. Tras el tercer turno, entrará una cuenta Narrador a ayudarles a definir quién debería ganar, realizará un calculo del "potencial" de ambos personajes en el combate sumado al resultado de un dado aleatorio para meter un poco de azar y diversión, ganando quien logre tener el número más alto. De este modo, influenciará qué tan fuerte sea su personaje o qué tan bien equipado esté, pero la suerte también tendrá su influencia.

El calculo será el siguiente:
arma utilizada + progreso del pj + dado d4

Arma utilizada: valor del 1 al 4, siendo 1 bronce y 4 arma legendaria.
Progreso del pj: valor del 0 al 3, segun la cantidad de barras de experiencia completadas por el pj.

Definido así cual será el ganador, en el último turno se rolea ese desenlace.

Inventario :
Premio misterioso
Tónico de res. [2]
Tónico de def [2]
Elixir [2]
Arco de bronce [2]
1620 gold

Support :
None.

Experiencia :

Gold :
3724


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Re: [LotA] Hana vs Eugeo [Ronda 2]

Mensaje por Hana el Vie Oct 05, 2018 12:21 pm

Una vez más, los pies de la joven samurái hoshidana volvieron a pisar el suelo empedrado del coliseo de Regna Ferox. El clamor del público aglomerado en las gradas hacía vibrar las paredes del edificio, y se unía al sonido rítmico de unos tambores traídos para celebrar el inicio de la segunda ronda de combates. El ruido amenazaba con confundir los sentidos, pero el semblante de Hana se mantenía firme y sereno conforme se acercaba al centro del escenario. Miles de miradas curiosas estaban posadas sobre su esbelta figura, ataviada con el uniforme típico de los espadachines del reino del dragón del alba. El patrón de las prendas de color rosado y azul-púrpura delataba su exótica procedencia a aquellos que aún no se habían dado cuenta de ella, mientras que su ligera armadura blanca y lacada parecía reflejar en su superficie el intenso brillo del sol del atardecer. Dispuestos a lo largo de la arena se encontraban esa vez medio centenar de antorchas, cuyo fulgor alumbraría el combate inminente ni bien el cielo anaranjado se apagase para dar paso a la noche. Aunque la samurái se sentía algo incómoda luchando para ofrecer un mero espectáculo a la plebe, estaba dispuesta a soportar la atmósfera enrarecida que parecía intentar ponerla nerviosa. En su tierra los duelos eran considerados rituales honorables, que muchas veces se saldaban con la muerte del perdedor. Por esa razón le costaba un poco entender la informalidad de los enfrentamientos de aquel evento, en los que se premiaba la vistosidad y la mesura al combatir en lugar de la destreza y de la fuerza bruta.

Ya le habían amonestado tras su encuentro con la valiente auriga celeste de Ylisse, en los que el feroz desenlace fue tildado por muchos de los testigos como innecesariamente violento o arriesgado. Mas el estar o no de acuerdo con semejante veredicto era trivial ya que no la llevaría a ninguna parte. Tenía que centrarse en su misión. En su objetivo. Resultaba frustrante que en aquel torneo quienes más hubiesen captado el interés del público fuesen hombres con la capacidad de transformarse en poderosas bestias, o al menos eso era lo que decían los rumores. Si de verdad quería llegar hasta la cima para llamar la atención de cualquier superviviente de la familia real hoshidana, era su deber seguir dando lo mejor de sí misma, aunque eso significase tener que enfrentarse a lobos o dragones por igual. Además, ahora su espada cargaba no solo con su anhelo egoísta, sino también con la voluntad de todos aquellos a los que había derrotado en el camino. No podía fallar. No después de haber llegado tan lejos. Por el bien de su patria, y por el de la valerosa joven llamada Cynthia, se alzaría victoriosa una vez más.

¡Kazahana, samurái de Hoshido!

El anuncio de su nombre no la sobresaltó. Siguió caminando hasta detenerse en el centro de la arena, tal y como se esperaba de ella según el protocolo del evento. Tenía su brazo izquierdo apoyado sobre la empuñadura de la katana de bronce envainada al lado de su cintura, mientras que su postura relajada miraba casi de perfil a la puerta por donde su siguiente contrincante tendría que salir. Se tomó unos segundos para cerrar los ojos y respirar una bocanada del aire fresco que empezaba a correr en el lugar. La brisa del atardecer traía consigo un aroma de lo más peculiar. Era el olor de la noche, que combinado con el de la tensión que precedía a un gran combate, nublaba sus sentidos y la hacía sentirse atrapada en una especie de trance. Deleitándose con el calor de los últimos rayos de luz del día, mantuvo una expresión ceremoniosa mientras que la cinta atada alrededor de su frente ondeaba al ritmo del viento. Solo volvió a abrir los ojos en cuanto escuchó el sonido de las puertas del otro lado del coliseo alzándose. No había querido descubrir la identidad de su adversario leyendo los carteles colgados por todas las paredes exteriores del gigantesco edificio, por lo que sería la primera vez que vería su aspecto. Esperaba que fuese alguien digno de su espada, o si no de lo contrario el combate podría acabar demasiado pronto. No tendría piedad de charlatanes o de codiciosos.

Arma:
Hana utiliza Katana de bronce
Afiliación :
- NOHR (HOSHIDO) -

Clase :
Myrmidon

Cargo :
Guardia Real

Autoridad :
★ ★

Inventario :
Vulnerary [3]
Espada de bronce [2]
Espada de madera [1]
Katana de bronce [3]
.
.

Support :
None.

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Gold :
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Re: [LotA] Hana vs Eugeo [Ronda 2]

Mensaje por Eugeo el Vie Oct 12, 2018 7:23 am

Aún con la tensión del momento a flor de piel, con la presión que nuevamente soportaría al tener miles de ojos fijándose en todo lo que hiciera, realmente se sentía afortunado de que haber llegado hasta aquél combate. Y no era para menos, pues, en el enfrentamiento anterior sufrió lesiones considerables al intentar llevar el poder de la Blue Rose Sword hasta su límite. Y ni siquiera le garantizó una victoria sobrada contra la dama Luzrov, quien demostró una templanza envidiable en todo momento. Eugeo había aprendido la lección de que forzar el poder de su espada sin control solo serviría para hacerse daño a si mismo, y es que las quemaduras por frío que sufrió en sus brazos lo habrían dejado fuera de la arena de no haber días de descanso entre las dos primeras rondas del torneo final.

Y la otra gran noticia para él era su siguiente contrincante, de quien sabía a raíz de su primer duelo contra Cynthia, la risueña jinete de pegaso -y amiga de su hermana- que conoció hace algunas semanas en la colonia de la Cascada. Aunque no pudiera evitar sentirse apenado por su derrota, no implicaba que no pudiera admirar las habilidades que había desplegado su contrincante. Y, para qué negarlo, una de sus fuentes de inspiración y admiración era la esgrima así como la persona que la aplicaba. El estilo en el arte de la espada variaba enormemente dependiendo de su localización. Ya había tratado con los estilos de lucha fuertes y directos de Mitgard, una técnica que el había interiorizado y que combinaba muy bien con su gruesa armadura. A raíz de su mejora física y técnica, la coraza fue haciéndose más un limitante a sus capacidades que una sinergia a su estilo, y es por eso que quedó maravillado al ver el estilo de lucha de manos de su heraldo hoshidiano. Como el de Mitgard: había frenetismo, riesgo y mucha intensidad en sus ataques directos, mas el pivote de su estrategia se centraba en ataques de precisión milimétrica. Eugeo pudo entenderlo con el tiempo, pues, sus finas katanas metálicas se beneficiaban de aquella estrategia, a diferencia de las toscas espadas norteñas que buscaban quebrar las armas -o brazos- rivales en los brutales bloqueos que propiciaban sus directos ataques. Pero no podía darlo todo por hecho, ya se sorprendió de que la aparente delicadeza de la katana lograba romper la lanza de la jinete de pegaso. Este simple hecho hervía la sangre de Eugeo, ¿Quien ganaría: Un estilo que buscaba obligar bloqueos y romper la defensa o aquél que trataba de atravesarla? Fuera quien fuera el ganador, Hana ya se había ganado el respeto y admiración del caballero de Altea.

Eventualmente, el gran portón se abrió y el hizo su marcha hasta el centro de la arena como ya venía siendo costumbre en las últimas semanas. Se esforzó en que el rechazo que le provocaba ser el centro de atención no desviara sus pensamientos del enfrentamiento que iba a tener lugar en unos segundos. Habría querido taparse los oídos para no escuchar como anunciaban su llegada, así como el griterío de las gradas, pero esa imagen era demasiado indigna para con todo lo que el torneo representaba, incuida la samurai que le enfrentaría entonces. Mientras caminó, se permitió el capricho de perder su vista en los tonos rosados y cobrizos que podían distinguirse por encima de la arena con el fin de abstraerse de toda aquella presión, aunque fuera un sólo segundo. El atardecer de ese día le parecía especialmente bonito, se sintió afortunado, nunca pensó que tendría la oportunidad de tener un combate en aquellas circunstancias.

Cuando el andar del contendiente le llevó hasta su marca, con la costumbre de espadachín que compartía con la myrmidón, él también apoyó su mano izquierda en la empuñadura de su espada enfundada, mientras que su diestra se apoyó en la cintura al poner su brazo 'en jarra'. Poco a poco, su rostro tenso fue aliviándose con la bella perspectiva que se le presentaba al mirar a la talentosa espadachina de cerca. Culminó en una profunda y sincera sonrisa antes de dirigirse a ella. - Es un placer conocerla, Kazahana de Hoshido. - No quería romper el ambiente de rivalidad de forma innecesaria, así que lo que había sido una marcada reverencia fuera de la arena se quedó en una sutil inclinación de cabeza y tronco. No más de quince grados. - Vi vuestro primer combate con Cynthia. Es amiga mía, es por eso que me gustaría decir algo. - ¿Jurar que vengaría a la caída? No era algo raro de escuchar, pero esas palabras nunca saldrían de una persona como Eugeo, sus preocupaciones eran de otro tipo. - Le disteis un enfrentamiento apasionante y la honrasteis con vuestra habilidad. Por favor, honrémosla de igual modo en nuestro combate. - Concluyó con una amplia sonrisa, incluso más acentuada que la anterior mientras que su mano derecha se iba encaminando a la empuñadura, con intención de desenfundar en el lapso de tiempo que restaba antes de iniciarse el enfrentamiento.

Arma utilizada:
Espada de bronce.

Afiliación :
- ALTEA -

Clase :
Vanguard | Myrmidon

Cargo :
Caballero Real (Ejército de Altea)

Autoridad :
★ ★

Inventario :
Blue Rose Sword [4]
Elixir [1]
Lanza de madera [1]
Esp. de plata [3]
esp. de bronce [1]
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Marth
Artemis
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Re: [LotA] Hana vs Eugeo [Ronda 2]

Mensaje por Hana el Jue Oct 18, 2018 10:32 pm

El tintineo pesado de las enormes puertas de metal alzándose reverberó por todo el coliseo, opacando por un momento el clamor ensordecedor de una muchedumbre que exigía a gritos un enfrentamiento memorable. Sintiendo algo de curiosidad hacia aquel que sería su contrincante, la samurái clavó su mirada sobre el joven que acababa de pisar el suelo empedrado de la arena. Su cabello era rubio como el de un nohrio. Sus ojos distraídos, de un color azul tan puro como el del cielo despejado de Hoshido. Para una muchacha que rara vez había tenido la oportunidad de salir de su tierra natal, aquellos rasgos le seguían pareciendo muy exóticos y foráneos, y por ese motivo se tomó la libertad de seguirlo con la vista mientras este se acercaba al centro del escenario. A diferencia de los muchos otros adversarios a los que había tenido que derrotar en las fases preliminares, el caballero alteano parecía poseer una complexión bastante más delgada y ágil. No daba la impresión de ser excepcionalmente fuerte si se le comparaba con los robustos guerreros de Regna Ferox, pero Hana sabía mejor que nadie que subestimar a un enemigo por su apariencia era un error. Tratando de mantener su imagen de serenidad inquebrantable, la muchacha de cabello ondulado ni siquiera se sobresaltó al escuchar la repentina voz presentando a su rival ante el público entusiasmado. Seguía conservando su postura relajada, expectante a que le diesen la señal para empezar el combate.

Fue una grata sorpresa contemplar cómo el otro joven inclinaba su cabeza a modo de saludo respetuoso, por lo que Hana decidió hacer lo mismo para corresponder su cordialidad. Apreciaba el gesto mucho más de lo que su escueta sonrisa dejó entrever. La mayoría de los contendientes que luchaban en aquel evento se comportaban como salvajes. Blandían sus armas sin destreza, y parecían carecer de cualquier tipo de respeto hacia sus rivales. Defendían propósitos vacíos e innobles, pues tan solo ansiaban coronarse vencedores; ganar la fama más efímera y riquezas que invertir en innumerables caprichos. Darle un apretón de manos al derrotado, o dirigirle amables palabras al final de un combate nacía más bien de la lástima al perdedor que del reconocimiento. Así que, en silencio, Kazahana deseó que su nuevo contrincante fuese diferente.

Eugeo, pues ése era su nombre, decidió aprovechar los últimos minutos antes de que diese comienzo el enfrentamiento para conversar con ella. Decía que era un placer conocerla, que la auriga celeste que había derrotado en su anterior duelo era amiga suya, y que deseaba honrarla en un encuentro que auguraba ser igual de apasionante. La declaración de sus intenciones tomó por sorpresa a la muchacha, pues por las historias que le habían ido contando desde pequeña estaba convencida de que los extranjeros solían ser vengativos por naturaleza. Pero las palabras del caballero sonaban sinceras, e incluso se permitió dedicarle una sonrisa franca y honrada que, a los ojos de la samurái, delataba un corazón noble y una naturaleza afable. Hana consideró apropiado responderle a continuación, y acariciando la empuñadura blanca de su katana, se permitió esbozar una sonrisa igual de sincera.

Lo que decís os honra, samurái de Altea —dijo con amabilidad. Sabía que el espadachín al que se enfrentaría probablemente no entendiera el valor de sus palabras. Llamar samurái a un extranjero sin clan o sangre hoshidana significaba que lo veía como un igual. Semejante gesto no era más que un voto de confianza de la joven al caballero, producto de la buena impresión que este había dejado en ella por el momento.

La auriga celeste fue una oponente formidable. Si la fortuna hubiese decidido no brindarme su favor en aquel momento, bien podría no encontrarme hoy aquí frente a vos —reconoció con humildad. No olvidaría el nombre de Cynthia, una guerrera jovial y vivaracha que pese a ser tan extranjera como su nuevo contrincante, había demostrado ser lo suficientemente hábil como para ganarse su respeto. Sin embargo, la expresión de Kazahana se ensombreció de repente, y una de sus manos se aferró alrededor de la vaina de su espada—. Pero me temo que las palabras humanas son vulnerables al engaño. No os conozco, y vos no me conocéis a mí. Pero si de algo estoy segura, es de que el acero nunca miente.

En ese momento, la muchacha deslizó su pie derecho sobre el suelo, describiendo así un arco que levantó una minúscula nube de polvo. Su pulgar empujó el tsuba de la katana que portaba en su cinto, y con la mano libre extrajo de la vaina su resplandeciente hoja curvada. En un abrir y cerrar de ojos, Hana había adoptado una postura claramente ofensiva, sujetando la empuñadura del arma con una firmeza que solo podía adquirirse a través de la experiencia. —¡Dejemos pues que hablen las espadas! —exclamó antes de arremeter a la carrera contra su rival. Empezó con un corte descendente bastante predecible, en un intento de comprobar hasta qué punto podía defenderse el caballero alteano de sus ataques. Pero tampoco deseaba darle tiempo a recomponerse de la embestida como para contraatacar, por lo que siguió con una estocada destinada a tratar de herir su torso. Le seguiría un tajo circular acompañado con un giro de su cuerpo como colofón.

Ningún espadachín novato sería capaz de soportar una secuencia de ataques así de rápidos y precisos, pero Hana confiaba en que, si su rival había conseguido llegar tan lejos en el torneo, debía de ser lo suficientemente diestro como para resistirla.
Afiliación :
- NOHR (HOSHIDO) -

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Myrmidon

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Re: [LotA] Hana vs Eugeo [Ronda 2]

Mensaje por Eugeo el Vie Oct 26, 2018 6:17 pm

La expectación por conocer la respuesta de la samurái era observable a través de la mirada interesada del espadachín el cual, aún manteniendo inmutable su alegre expresión facial, un repunte en su sonrisa y un leve ladeo de cabeza sirvieron para expresar satisfacción cuando escuchó sus palabras. Entendió el significado de darle un título asociado a los espadachines de su tierra, como una muestra de respeto e igualdad. Le habría agradecido de no ser por que siguió hablando, esta vez de Cynthia, también dedicándole unas bonitas y humildes palabras. Los pocos segundos que estaba teniendo para conocerla, antes de chocar aceros, fueron suficientes para llevarse una muy buena primera impresión de ella. Le agradó comprobar de primera mano la rectitud y el honor que tenían los espadachines de Hoshido, representados por la samurái en aquella ocasión. Fue una primera toma de contacto muy positiva.

Mas, como era de esperar, no estaban en ese lugar para conversar tranquilamente. La sensación de que el tiempo se agotaba invadió a ambos participantes, ya con las manos acariciando su respectiva empuñadura, no tardaron en desenvainar su acero. A Eugeo no le habría importado seguir hablando con ella, no obstante, también estaba deseando comenzar el combate, hecho que quedó palpado a través de cierta tensión en su rostro. - Me alegra que lo diga, pues siempre se me dieron mejor las espadas que las palabras. - Sentenció en un tono que bailaba entre la simpatía y la rivalidad, la intensidad de su voz fue modulada a conciencia para que sus palabras no se perdieran con el ruido del desenvaine. Ambos, demostrando maestría en su campo, habían desenvainado en un suspiro y adoptaron una postura combativa que duró apenas unos segundos antes de lanzarse el uno contra el otro. Hana tomó la iniciativa, seguida de la carga del alteano con escasas décimas de diferencia.

En parte por la iniciación de la samurái y por la otra convencido de que conseguiría más información de su oponente defendiendo en primer lugar, Eugeo dejó que ella fuera la que lanzara la primera estocada. Su corazón había empezado a acelerarse desde el momento que los dos dieron el primer paso hacia el enfrentamiento, junto con el estruendo del colosal estadio y el temor residente de caer derrotado hicieron un cóctel hormonal en su torrente sanguíneo. Aún no siendo tan intenso como el temor de una batalla real, la parte más irracional del caballero de Altea temía que no pudiera rehacerse de los ataques de la espadachina, pues ya tuvo una experiencia similar con otra duelista en ese mismo lugar, aunque en condiciones mucho más amistosas que en las que se encontraba.

No era nada fácil concentrarse en aquella situación, la inyección repentina de adrenalina había dilatado los dos segundos antes del choque en su mente por un lapso casi duplicado, hasta que repentinamente el reloj interno de Eugeo volvió a la velocidad normal al ver los primeros trazos de la espada de su oponente. Su faz se tensó al apretar la mandíbula, su mirada se enfocó en la trayectoria descendente de la hoja oriental, desde la cual era fácil observar el rostro de la mujer, perspectiva siempre valiosa, pues el movimiento de sus ojos, cara o cuello podían dar pistas de cuales serían sus intenciones futuras. Mientras trataba de analizar a su oponente, sus dos brazos guiaban la espada que empuñaban para adoptar la postura más sólida para lidiar con aquél ataque. Ambos filos se golpearon formando un ángulo de noventa grados. La resistencia de ambos materiales estaban igualados a pesar de que la forma de las armas fueran tan dispar, la poca fricción que ocasionó aquél impacto se tradujo en una repulsión mutua y lidiable por ambos contendientes.

Empleó un esfuerzo considerable en sus brazos para recuperar rápidamente el control de su espada y ganar el turno de ataque de aquél impass, pero le falló la falta de costumbre de combatir en ausencia de su armadura. Hana fue más rápida, ya fuera por su agilidad corporal o mental. - Tsk. - Expresó su molestia con un chasqueo de lengua mientras trataba de recuperar el control y adelantarse al siguiente movimiento de la hoshidiana. El ataque frontal a la altura del pecho fue desviado con una potente blandida de derecha a izquierda. Entonces, sus alarmas saltaron cuando el cuerpo de Hana giró sobre sí mismo, retirando su espada del flanco del bloqueo hasta su lado contrario a en menos de lo que duraba un parpadeo. Sus ojos se ampliaron en el momento crítico, así como una profunda expiración escapó de sus pulmones por la sorpresa. Sus dos manos seguían aferradas al mango, y la inercia en sentido contrario impedía que pudiera realizar una intercepción exitosa. Sólo le quedaba la opción de evitar el corte, pues, cualquier herida que manchara el suelo de sangre supondría la victoria automática del agresor.

No era un estilo que hubiera dominado, sin embargo, poco a poco se aventuraba a experimentar con un arte de esgrima mucho menos rígido, más abierto a la improvisación ahora que tenía mayor capacidad de movimiento con la ausencia de armadura.

Los pies del espadachín de uniforme azulado se levantaron tras un leve impulso hacia atrás para alejarse unos centímetros de Hana. A la vez, su siniestra soltó el mango de la espada y levantó el brazo para que la katana no pudiera golpearlo en su movimiento de ciclón, pues el cambio en el centro de gravedad le permitió acomodar su cuerpo e inclinarlo notablemente hacia atrás. Para recuperar el equilibrio, un giro de su muñeca derecha bastó para que la punta de su espada arañara el suelo y ejerciera una fuerza que corrigiera la descompensación de su movimiento evasivo. Cuando la espada hizo contacto en el suelo acomodó la palma de su diestra para empuñar el arma a la inversa, como si fuera una daga, y aprovechó el doble filo de su espada para lanzar un tajo diagonal ascendente cuando levantó su brazo.

Finalmente, sin dar tiempo a que Hana preparara su contraataque, cuando la empuñadura había subido a la altura de su hombro izquierdo, su extremidad izquierda ya estaba preparada para acompañar el ataque. Giró su muñeca para que la punta del arma volviera a orientarse hacia arriba y liberó su diestra del agarre antinatural, delegando la sujeción alta de la espada a la mano menos hábil a cambio. En menos de un cuarto de segundo estaba enarbolando, con ambas manos, un ataque descendente hacia la espadachina. Una blandida hacia el centro del cuerpo, predecible y fácil de bloquear, mas ese era su objetivo. Era un movimiento difícil de esquivar por lo directo que era, obligaba al oponente a interceptarlo con su arma, ese fue la idea del alteano en todo momento: Trabar la fluidez de su oponente a la vez que lo mermaba físicamente con potentes ataques.

Al menos, mientras ella no tuviera un as escondido bajo la manga.
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Re: [LotA] Hana vs Eugeo [Ronda 2]

Mensaje por Hana el Vie Nov 02, 2018 10:34 pm

A pesar de que el enfrentamiento recién acababa de dar comienzo, Hana ya percibía aquella sensación reservada solo a aquellos que se comprometían a seguir el camino de la espada, pero que nadie era capaz de describir con la simpleza inherente a las palabras. Podía notarla en el clamor del público que animaba a ambos contendientes desde las gradas, en la manera en la que el pulso se le aceleraba ante la inminencia de una batalla memorable, o en el acero de su arma cortando el aire para encontrarse con la de su rival. Era algo etéreo y discordante con su propia naturaleza, cercano a la tensión precedente a una batalla, pero a la vez sumamente lejano. La había sentido en su combate contra la auriga celeste, pero también en el momento de plantar cara a un entero ejército de emergidos en los jardines sagrados del santuario de Sevenfold. Era sensación de peligro y al mismo tiempo anhelo por un enfrentamiento digno. Por esa razón e ignorando los restos de las brasas de las antorchas que, ondeando como diminutas partículas incandescentes a merced del viento del ocaso, se interponían en la distancia que la separaba de Eugeo, la samurái arremetía con fiereza y templanza. Hacía ya un rato que el sol se había puesto en el horizonte, y el tenue fulgor artificial que alumbraba el coliseo otorgaba a la tensa atmósfera cierto cariz de solemnidad ceremonial. Casi parecía como si, junto a las centenares de miradas puestas sobre los dos atípicos contrincantes, el vasto manto de estrellas que cubría la bóveda celeste estuviese siendo testigo del choque de voluntades entre la muchacha hoshidana y el joven de ojos azules. Poco importaban las palabras cordiales que se habían dirigido instantes atrás, pues la verdad no era otra que la de que ambos anhelaban la dicha de la victoria. Se reconocían como rivales dignos, mientras que a su vez deseaban que su destreza con la espada pudiese imponerse sobre la del otro. Por muy cruda que fuese en realidad, ésa era la única esencia que albergaba un verdadero duelo entre diestros espadachines. Un verdadero duelo entre samuráis dispuestos a poner en juego su honor y dedicación a la senda del guerrero.

Procurando controlar el vaivén de su respiración con cada movimiento que llevaba a cabo, Kazahana era plenamente consciente de lo que estaba en riesgo. Ya había superado las rondas preliminares, y también la primera de las ordinarias. Pero con cada nuevo paso firme que daba, el camino a su destino parecía estrecharse aún más. No podía titubear. Tenía que llegar hasta al final. Solo así obtendría el reconocimiento que necesitaba para quizás reencontrarse algún día con quien una vez fue la princesa menor de Hoshido, y también su mejor amiga. Por ese motivo empuñaba con todo su espíritu la vieja katana heredada de su padre. Su delgada hoja curva perfectamente pulida reflejaba el centelleo del fuego de las antorchas, a la vez que el trenzado de su empuñadura blanca le permitía asirla con una firmeza que parecía embelesar a los espectadores. Pues la precisión con la que asestaba cada corte era también la que en su día le había brindado la fama de ser una de las mejores samuráis en su tierra. Tanta entrega a la disciplina y la mejora de sus propias habilidades daba grandes frutos, que ahora debía recoger en aras de derrotar al caballero alteano.

Tal y como esperaba, Eugeo logró seguir con la mirada su primer ataque antes de bloquearlo. A diferencia de la tosca y poderosa espada larga que empuñaba su rival, la katana que portaba Hana era un arma frágil pero temible en las manos adecuadas. Más preparada para cortar que para lanzar estocadas o detener el acero extranjero, su peligroso filo incitaba a su portadora a adoptar un estilo de combate más rápido y certero. Aunque bajo otras condiciones, la muchacha hoshidana habría preferido no pecar de imprudente adoptando un rol más defensivo, sentía que le debía a su oponente todo lo que podía ofrecerle. Sostener el sable de bronce en combate hacía que le pesasen sus delgados brazos, desventaja que achacaba a su complexión grácil y a su baja estatura, pero con el tiempo había aprendido que esa no era excusa para no convertirse en una samurái que honrase la memoria de su difunto padre. Podría no disponer de la fuerza natural de un varón, pero sí que podía utilizar la física y la proyección de su propio peso a su favor para compensar sus carencias. Eso, junto al hecho de ser heredera de una estirpe de guerreros curtidos por generaciones de enfrentamientos contra los enemigos nohrios, le permitieron no solo resistir el bloqueo de Eugeo, sino recuperarse casi de inmediato para lanzar la siguiente estocada con la que pretendía herirlo.

Sabía que aquella acción despertaría recelo en los encargados de supervisar el devenir de unos enfrentamientos en los que, a pesar de que a muchos feroxís les pareciese irrisorio, derramar una única gota de sangre bastaba para determinar al vencedor y al perdedor. Un paso en falso por parte del caballero alteano, y Hana podría acabar atravesando su torso con la espada, lo que pondría en peligro la vida de su oponente y su propia participación en el torneo. Sin embargo, la muchacha hoshidana se encontraba demasiado concentrada en la situación presente como para detenerse a pensar en esos menesteres. Le había dejado de importar todo lo que acontecía a su alrededor. El júbilo del público. El polvo que levantaba a cada paso que daba. La fría brisa nocturna que de vez en cuando mecía su cabello ondulado con delicadeza. Todas esas distracciones eran ignoradas por una joven para la que, en esos momentos, no existía en el mundo nada más que su oponente y ella misma. Estaban enfrascados en una hipnótica danza de metal, en la que el tiempo parecía discurrir a un ritmo mucho mayor de lo normal, y el peligro estaba siempre al acecho. Eugeo supo desviar su estocada con relativa facilidad, mas fue sorprendido por el ataque que le seguía a continuación. Haciendo honor al significado de su nombre, Kazahana giró sobre sí misma con la misma gracilidad que el viento, y utilizó la fuerza acumulada para asestar un peligroso corte horizontal. Pero su contrincante resultó ser mucho más hábil de lo que había creído en un principio y, haciendo alarde de una destreza con la espada fluida y creativa, consiguió alejarse a tiempo antes de llevar a cabo un contraataque peligroso.

Eso era algo… nuevo. Pero en el fragor del enfrentamiento Hana no tenía tiempo para reaccionar mostrando sorpresa, por lo que se limitó a dejar que su cuerpo se moviese por su cuenta. Años de entrenamiento intensivo le habían servido para desarrollar lo que algunos denominaban instinto de combate, y que le permitía escoger el mejor curso de acción sin necesidad de perder segundos en razonarlo. No era una habilidad del todo infalible, pero le bastó para alzar su katana con sendas manos de manera horizontal, y bloquear ése y el siguiente ataque del espadachín alteano. El doble choque del acero contra el acero resonó por todo el coliseo, y dejó a la multitud de las gradas expectante. Hana imaginaba que Eugeo pretendía detenerla. Ganar unos segundos para pensar en cómo sobreponerse a una rival que se movía con tanta celeridad. Pero si bien la samurái apreciaba la férrea resistencia y capacidad de improvisación de su contrincante, también sabía que sin quererlo, le había dejado la oportunidad perfecta para cambiar las tornas. En aras de impedirle a ella moverse, el muchacho alteano parecía estar dejando caer bastante peso sobre su arma. El suficiente como para que Hana, apretando los dientes y profiriendo un grito marcial para intimidar a su rival, pudiese inclinar aún más su espada para ampliar el ángulo que formaba con respecto a la horizontal, y con un breve pero enérgico impulso, forzase a la espada de su rival a deslizarse a través de la superficie de su katana. Culminó el delicado movimiento con un empujón súbito para repeler el acero rival, y sabiendo que Eugeo tardaría unos instantes en reunir de nuevo sus fuerzas para alzar su arma, la muchacha de cabello ondulado llevó a cabo una maniobra de lo más temeraria.

Arriesgándose a cercenarse un dedo o dos por la imprudencia, arrancó la funda de su obi y envainó su espada con una celeridad que muchos en las gradas no pudieron apreciar, y antes de que nadie pudiese predecirlo, se dispuso a golpear el torso de su rival con la empuñadura de su katana en el momento de volverla a desenvainar. Se trataba de una técnica bastante común entre los espadachines más dedicados a su arte, pero que muy pocos lograban dominar con la misma destreza que la joven de Hoshido. Con algo de fortuna, el impacto bastaría para aturdir a Eugeo el tiempo suficiente como para acabarlo.

Habilidad utilizada:
DesenvaineMyrmidon
Ataque realizado con el mango de la espada en lugar del filo, al desenvainarla. En lugar de herir, esta técnica sirve para atontar al enemigo y posiblemente paralizarle por un turno, pues al golpear el área del estómago le frena y quita el aire. Es especialmente útil en caso de no querer dañar a la otra persona. (En Modo Mapa, si el nivel del Myrmidon es mayor al del enemigo le paraliza por completo. Si es igual o menor, le deja capaz de realizar sólo 1 acción en su turno.)
Afiliación :
- NOHR (HOSHIDO) -

Clase :
Myrmidon

Cargo :
Guardia Real

Autoridad :
★ ★

Inventario :
Vulnerary [3]
Espada de bronce [2]
Espada de madera [1]
Katana de bronce [3]
.
.

Support :
None.

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Re: [LotA] Hana vs Eugeo [Ronda 2]

Mensaje por Eugeo el Jue Nov 08, 2018 10:50 pm

Eugeo no le dio mucha importancia al hecho de que su contrincante bloqueara sin muchos problemas el primer ataque improvisado con el filo inverso de su espada, concentrándose únicamente en que su segundo golpe fuera contundente y, con suerte, definitivo. No fue así, pero el forcejeo al que habían llegado le satisfizo. No consiguió un escenario que le garantizara la victoria, mas sí una base desde la que comenzar a trabajar. No bajó la guardia en ningún momento, por supuesto, y sin mostrar ningún cambio en su expresión facial depositó gran parte de su fuerza y peso en doblegar la espada enemiga. Dejó que la física obrara a su favor, progresivamente la intersección entre los filos se fue acercando más al cuerpo de su oponente. Eso le daría más amplitud de movimientos mientras limitaba los de la otra parte, pensó, pero pasó por alto un detalle que ya había hecho que mordiera el polvo en ese mismo escenario antes del torneo. Y aunque las condiciones no eran las mismas, en su subconsciente sintió que podría haber aplicado más lo aprendido en su pasada derrota.

En uno de los pequeños empujes que arrinconaban a la espadachina, ella cambió el ángulo de bloqueo de su hoja para hacer que la espada de Eugeo perdiera fuerza. El desequilibrio fue mínimo, sin embargo, una brecha perfectamente aprovechable para un espadachín de tal nivel de habilidad. Entonces, con un enérgico empuje logró separar su katana de la encrucijada y romper el porte del caballero alteano al mismo tiempo. Se hizo una pausa que duró poco más de un segundo, en el que el el chirrido de las dos espadas resbalando la una sobre la otra era lo único que resonaba en una plaza enmudecida por la intensidad del combate. Los brazos no le respondían una vez repelidos por el embate de la hoshidiana, y entendió que tocaba una cambio importante de tornas, definitivo en un principio, cuando vio que ella consiguió rehacerse más rápido del choque de fuerzas. Si bien no lo suficiente para lanzar una estocada directa, o quizás obligada a conseguir una victoria sin sangre de por medio, lo que se aproximó hacia la base de su abdomen fue el mango y no el filo de la espada.

Aún así, aquello fue tremendamente doloroso.

Habría gritado por el traumatismo de no haber sufrido privación de aliento con aquél golpe, lo único que pudo hacer fue contraer todo su tronco para amortiguar el calambre que se había apoderado de su zona ventral, paralizado su diafragma y hecho un nudo en su estómago. Recordaría la habilidosa jugada como una consecuencia de no llevar su armadura consigo, a modo de refuerzo negativo para cuando expusiera su torso al enemigo más de lo debido. Por supuesto, toda iniciativa que pudiera haber ganado se desvaneció en ese mismo instante, el cual le siguió de una serie de ataques que a duras penas pudo evitar o parar con un arma empuñada con la poca fuerza que sacaba en su estado de apnea. Reconoció que en un duelo de vida o muerte, de haber llegado al momento que enfrentaba entonces, ella ya habría podido superarle sin problema alguno. Mas las normas del torneo prohibían el uso de fuerza letal, y quizá ese hecho frenaba un desenlace. Aunque no la conociera de nada, podía haber inferido de su enfrentamiento que sus similitudes eran más de las que aparentaban. Su espíritu combativo y su arrojo en cada blandida era como un reflejo en la cultura de la esgrima que habían cultivado en su familia, aquello le arrancó una sincera sonrisa de satisfacción -tintada con la tensión y frenesí del momento-. Por haberse enfrentado a ella, y en parte, por haberle superado holgadamente en ese parcial del combate, ya le había compensado todo su recorrido en el torneo, y no le importaba abandonar éste con una derrota ante tal contrincante.

Sin embargo, su tozudez le impedía dar el encuentro por perdido, aún cuando podía salir mal parado en un movimiento en falso que podría convertirse en accidente. A medida que la respiración trabada recuperaba su ritmo normal, sentía como estaba recuperando el ritmo coreográfico que había impuesto Kazahana durante algo más de cinco segundos. Pero aquello no era suficiente para voltear nuevamente la situación, pues para una espadachina de su nivel ya había conseguido el escenario perfecto para llevar el ritmo de combate a su favor. No esperabaun error que le permitiera una apertura, mucho menos que pudiera sorprenderla con otro movimiento poco ortodoxo. Las opciones se le habían agotado, o al menos, aquellas que la esgrima más purista ponía a su disposición. Mientras paraba o evitaba las peligrosas estocadas, se percató de que la claridad del atardecer ya no estaba, y había dado paso al inicio de una inmaculada oscuridad que se encaminaba a su climax a lo largo de las siguientes horas. Cuando el negro fuera más profundo, se podrían ver las estrellas, un pensamiento fugaz que se le pasó por la mente en la pausa que se daba entre los choques de las espada.

Eso le despertó un sentimiento, y a la vez, una idea lo suficientemente transgresora como para pillar desprevenida a su oponente. ¿Podría decirse, de hecho, que rompería con las normas de un duelo justo entre espadachines? Eugeo tenía dudas al respecto. No era algo al alcance de la mera técnica, pero, ¿Hasta que punto se podía separar la voluntad del espadachín de su estilo de esgrima? ¿No sería igual de irrespetuoso encerrarla y convertirse en un títere vacío empuñando una espada? Esto era porque, para Eugeo, el poder etéreo que podía evocar en el filo de su espada era una materalización de su voluntad, y sólo ésta podría romper la desventaja en la que estaba sumido.

Skill Utilizada:
 Aether - Técnica de espada rara vez vista, clasificada como una forma aún no explicada de magia. La espada es envuelta en un aura azulada que aumenta poderosamente el daño que causan sus ataques, permitiendo también atacar enemigos distantes. Para este tema, empleo solo los efectos visuales.

La intención de invocar el éter en aquella ocasión no fue para destruir, es más, aquella evocación apenas duró un instante. No confiaba en que pudiera modular su poder, así que la empleó para anular por unos instantes los sentidos de su oponente. Con la oscuridad impregnando el ambiente del coliseo, la intensa luz azul cuando imbuyó la espada con su poder interior era la forma perfecta de crear un contraste que confundiría la visión del rival y deslumbrarla en el mejor de los casos. Y en el momento en el que la luz era más intensa, en el momento en el que el ataque se precipitaría irremediablemente, Eugeo simplemente controló su impulso para apagar la energía de su arma. Por última vez, buscaría la katana de su oponente con la intención de romper su equilibrio, mas esta vez probaría ejercer su fuerza de abajo a arriba para que no pudiera recurrir al mismo recurso.

De ese modo, se aseguraba que en sería Kazahana quien levantara los brazos por la inercia del golpe, y entonces, emplearía todo su cuerpo en un placaje para derribarla.
Afiliación :
- ALTEA -

Clase :
Vanguard | Myrmidon

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Re: [LotA] Hana vs Eugeo [Ronda 2]

Mensaje por Narrador el Lun Nov 12, 2018 12:59 pm

Bonificadores actuales:
Hana: Barras completadas 0 + Arma de bronce 1 = 1
Eugeo: Barras completadas 3 + Arma de bronce 1 = 4

Procedemos a la tirada de dados correspondiente a Hana y Eugeo, en ese orden.
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Re: [LotA] Hana vs Eugeo [Ronda 2]

Mensaje por Narrador el Lun Nov 12, 2018 12:59 pm

El miembro 'Narrador' ha efectuado la acción siguiente: Lanzada de dados


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Re: [LotA] Hana vs Eugeo [Ronda 2]

Mensaje por Narrador el Lun Nov 12, 2018 1:00 pm

Resultado final:
Hana: Barras completadas 0 + Arma de bronce 1 + Bioritmo 4 = 5
Eugeo: Barras completadas 3 + Arma de bronce 1 + Bioritmo 3 = 7

¡El ganador es Eugeo! ¡Felicidades!


Pueden proceder a rolear el ultimo turno.
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Re: [LotA] Hana vs Eugeo [Ronda 2]

Mensaje por Hana el Lun Nov 19, 2018 11:04 pm

Con sus grandes ojos de color marrón clavados en el joven de cabello rubio, la mirada rebosante de determinación de la samurái no languidecía en ningún momento. A pesar de que su ceño estaba fruncido, y su rostro deformado en un gesto que mezclaba una ira mesurada con la templanza que reflejaba su postura, Hana parecía estar calculando con sumo cuidado cada uno de sus movimientos. No obstante, y aunque procuraba mantenerse fiel a las enseñanzas de sus maestros, la muchacha hoshidana sabía que en el fondo estaba blandiendo su arma con una fiereza inusual. Podía engañarse diciéndose a sí misma que los riesgos que decidía tomar de vez en cuando eran los necesarios para seguir imponiéndose sobre su rival, pero su cuerpo no le mentía: el vaivén irregular de su respiración la obligaba a tomar grandes bocanadas de aire para mantenerse firme, y el peso de la espada sobre sus hombros amenazaba con hacerle perder el equilibrio si el enfrentamiento se prolongaba aún más. Quizá de encontrarse en otras circunstancias, hubiese preferido hacer uso de la esgrima más lenta y pausada que había aprendido tratando de emular a su padre. Una que le permitiese analizar con detenimiento a su oponente, en busca de la oportunidad más idónea para desencadenar una arremetida final violenta, certera y explosiva. Sin embargo, a Hana le costaba detenerse a pensar en esos instantes que transcurrían con una celeridad temeraria, cuando el choque de espadas hacía saltar chispas y el acero rozaba la carne. Había algo preciado que tenía que proteger a toda costa en ese torneo, por lo que la posibilidad de fracasar en el empeño se volvía una carga demasiado pesada para ella. Las inquietudes eran la antítesis de la mente tranquila y preparada para la lucha de un guerrero, así que, con tal de no dejarse arrastrar por el temor de una derrota, Kazahana estaba dispuesta a dejar que fuera su espada quien la guiase en aquella contienda.

La ocurrencia del súbito desenvaine nacía del instinto y de los reflejos, más que del raciocinio. Su katana había encontrado la oportunidad de ganar más tiempo con tal de garantizar una victoria impecable, y ella tan solo se limitaba a aprovecharla. Pero, aunque el golpe con la empuñadura del sable bastó para hacerle perder el aliento, Eugeo consiguió aunar las suficientes fuerzas como para seguir defendiéndose. Sus movimientos eran algo torpes, pero la muchacha podía admirar su determinación a seguir en pie. No era tan rápido como un samurái de Hoshido, pero estaba demostrando contar con una resistencia digna de uno. No obstante, tras intercambiar tantas estocadas, Hana se sentía algo decepcionada. Se trataba de una impresión subjetiva. Una vocecilla inaudible para todo el mundo excepto para ella, y que le decía que su oponente se estaba conteniendo. Fuese o no debido al estricto reglamento del evento alteano, Eugeo parecía estar midiendo su fuerza por el temor a hacerle daño, y eso era algo que la joven hoshidana no estaba dispuesta a aceptar bajo ningún concepto.

¿Qu… qué os pasa? ¿Eh…? —le espetó con voz entrecortada, ignorando por completo el griterío ajeno procedente de las gradas—. Aquí abajo… solo estamos vos y yo. ¡¡No os contengáis…!!

Hana coincidía con los ciudadanos de Regna Ferox que alegaban que aquel torneo carecía de auténtico valor. El dinero y la fama eran bienes efímeros y sin virtud. Algo que tan solo podían desear los corazones mancillados por la codicia y la arrogancia. Pensaba también que las reglas estrictas que regían esos enfrentamientos no eran más que una manera de llenar el coliseo de guerreros mediocres, pues privaban a las armas de su verdadera esencia, su razón de ser. Una espada no era un juguete ni una herramienta, al mismo tiempo que un espadachín de corazón noble no debía tener miedo de salpicar su hoja con la sangre de un oponente digno. Por ese motivo, Hana seguía atacando al joven de cabello rubio sin contenerse ni un ápice. No había desenfundado su katana solo para entretener a un público exigente, pues sus manos no sujetaban con firmeza únicamente la empuñadura blanca de su arma, sino que también cargaban con el peso de su voluntad y sus anhelos. Si Eugeo no respondía atacándola con todas sus fuerzas, se sentiría gravemente insultada.

Sin embargo, lo que sucedió a continuación la tomó por sorpresa. Nada más que un destello de un color azul intenso, que se materializó desde la punta de la espada de su rival, y que terminó por cubrirla por completo de un instante a otro. El fulgor la deslumbró durante un instante que confundió sus sentidos, y aunque no tuvo tiempo para procesar lo que estaba ocurriendo, Kazahana ya sabía que había perdido. Fue un pensamiento fugaz e instintivo, pero que bastó para hacerle entender que no tenía modo de predecir por dónde llegaría el contraataque. Aún así intentó esquivarlo dando un paso titubeante hacia atrás, solo para ser sorprendida por un ataque violento que la hizo levantar los brazos, y recibir el impacto de un empujón que la tiró al suelo haciéndole soltar su katana. Ante la mirada expectante de un público atónito, el sable oriental cayó sobre el suelo empedrado de la arena produciendo un sonido metálico, que reverberó por todo el lugar. Los segundos que transcurrieron a continuación parecieron durar una eternidad, hasta que el júbilo del público estalló de repente. El enfrentamiento entre la samurái hoshidana y el caballero de Altea había llegado a su fin. Como su adversaria no podía seguir defendiéndose sin un arma, Eugeo se convertía en el vencedor.

Todas las miradas estaban puestas sobre el joven rubio, y pocas prestaban atención a la delgada figura femenina que, con una expresión amarga, se levantaba del suelo y se sacudía el polvo de la ropa, antes de ir a recoger su espada y elevar su mirada hacia el firmamento estrellado. Hana se quedó así durante unos instantes, ignorando el griterío del público mientras la brisa nocturna mecía sus cabellos. Estaba demasiado lejos como para dedicar unas palabras que Eugeo pudiese oír, pero buscó sus ojos azules con los suyos, antes de dedicarle una última reverencia, y marcharse de regreso a las entrañas del coliseo de Regna Ferox.
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Re: [LotA] Hana vs Eugeo [Ronda 2]

Mensaje por Eugeo el Lun Nov 26, 2018 9:10 pm

Los instantes previos a la arremetida final estuvieron cargados de una intensidad frenética hasta el punto de ser peligrosa, Kazahana lo estaba llevando al límite de todas sus acciones con ataques que eran difíciles de calificar como competitivos. Eugeo no sabía qué era lo qué la motivaba a llevar su combate a una cuestión de vida o muerte, mas valoraba el empeño y sinceridad que estaba proyectando en el filo de su espada. No le importaba que pusiera la vida de ambos en riesgo, de hecho, su espíritu combativo habría alentado el lado norteño del rubio de no estar atado a la responsabilidad que portaba como campeón de Altea. En su lugar de nacimiento se premiaba la fuerza que ella estaba demostrando, y aunque los duelos a muerte estaban limitados a asuntos excepcionales, no era raro presenciar ese tipo de enfrentamientos, ya fuera por divertimento o para sentenciar disputas de relativa importancia.

Mas no tenía tiempo de admirar la habilidad de su contrincante, no si quería seguir avanzando en la competición. Es por ello que reforzó su concentración y enfoque, siguiendo los rápidos movimientos de la hoja ajena e interponiendo un férreo bloqueo para evitar que ésta traspasara sus defensas. Para la dureza de las estocadas que recibía, un acopio de fortaleza y reflejos le permitían seguir el ritmo de la samurái, perpetuando el incómodo punto muerto en que se habían enfrascado ambos. En aquél impás se sucedió el intercambio de palabras previo al desenlace, en el que la fémina acusó a Eugeo de ser estar reservando su verdadero potencial. Una declaración que lo sorprendió momentáneamente. - Tsk. O se menosprecia, o me sobrestima. No me lo estáis poniendo nada fácil, huh. - Si contenía su ataque era para asegurar que ella no se aprovechaba de éste. No era para postergar una victoria asegurada, Eugeo nunca obraría así, si pecaba de defensivo era porque no sentía garantías de contraatacar en aquél instante.

Podría haber dicho algo más, mas no veía lógico expresarse dado aquél contexto. El breve despliegue de habilidades de su contrincante lo había dejado fascinado. Ella poseía un arte de la espada envidiable, un talento que despuntaba así a su edad era un precursor prometedor en su futuro. Le gustaba, quería conocer más sobre su esgrima, siempre que ella estuviera dispuesta a ello. Después del combate, si surgiera la oportunidad, quería compartir opiniones sobre lo que expusieron en la arena. Con esa mentalidad, cuando se abrió una pequeña abertura tras un bloqueo, Eugeo ejecutó su embate final.

[…]

Y, sin ser plenamente consciente de lo que sucedió en aquellos segundos, Eugeo se encontró con el panorama de su victoria. Su combinación de corte vertical y placaje consiguieron derribar a Kazahana y desarmarla en algún punto de la combinación de movimientos, dejándola en una situación vulnerable que las reglas penalizaban con la derrota. Y casi al mismo tiempo que el caballero de Altea asimiló lo que había pasado el público empezó a gritar de júbilo. Así era como seguía avanzando en la carrera por coronarse campeón del torneo feroxi.

Aún así, un sentimiento agridulce lo embriagó cuando dirigió su mirada a su oponente.

Antes de que se diera cuenta, una distancia en todos los sentidos se dibujó entre él y la samurái, y la buena conexión que entablaron en los momentos previos al enfrentamientos se sentía muerta o congelada en el mejor de los casos. Estaba demasiado lejos como para que pudiera agradecerle por su entrega en la pelea, ni siquiera sabía cual era el verdadero sentimiento de la espadachina. La idea de no saber su valoración del combate se le hacía más tortuoso que le confirmaran que tenía pensamientos negativos al respecto.

Con una sonrisa agradecida, con un deje de melancolía, devolvió el saludo a su oponente en la lejanía, asumiendo que debía respetar la barrera que se había impuesto entre ambos, ya fuera casual o intencionada. Tras el cortés saludo, Eugeo siguió la acción de Kazahana y abandonó la arena por el acceso que le correspondía.
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Re: [LotA] Hana vs Eugeo [Ronda 2]

Mensaje por Eliwood el Miér Dic 12, 2018 11:59 pm

Tema cerrado. 80G a cada participante.

Hana ha gastado un uso de su espada de bronce.
Eugeo ha gastado un uso de su espada de bronce.

Ambos obtienen +2 EXP. Eugeo obtiene +1 EXP adicional por efecto de Parangón.
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Great Lord

Cargo :
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Vulnerary [1]
Espada de acero [2]
Gema de Ascuas
Tónico de res. [1]
Tónico de def [1]
Tomo de Ellight [4]

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Re: [LotA] Hana vs Eugeo [Ronda 2]

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