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[Misión] El Testimonio III [Eugeo, Luken, Hrist]

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[Misión] El Testimonio III [Eugeo, Luken, Hrist]

Mensaje por Narrador el Dom Sep 09, 2018 10:52 pm

[Vista previa:]


La vieja capilla grannvalita aguarda en tensa calma. Su ex-prior, quien se encargaba de cuidarla, ha finalizado ya de evacuar a los demás presentes y se ha encerrado en el sótano del sitio. Es sabido que llegará un ataque emergido, pero también que todo ha sido notificado con presteza y que debería llegar ayuda.

Al fin, repetinamente, se escucha el primer estruendo. Los emergidos rompen la puerta principal e ingresan a la capilla, aunque sigue habiendo una puerta trasera que utilizar, discreta y más segura.

[El equipo puede tomarse 1 ó 2 turnos completos de rolear a sus anchas para ingresar al área mostrada, por el Sur del mapa.
El plazo para el post de cada jugador es de 14 días desde el último post en el tema, que en caso de no cumplirse conllevará a saltarse su turno o retirarle de misión según el caso.]
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Re: [Misión] El Testimonio III [Eugeo, Luken, Hrist]

Mensaje por Eugeo el Mar Sep 18, 2018 6:06 pm

- Ay, dios... Ay, dios... - Era inusual, casi imposible en realidad, el ver a una persona íntegra y tranquila como Eugeo completamente fuera de sus casillas y recurriendo al rezo en voz alta para afrontar el momento por el que estaba pasando. Pero no podía evitarlo. Sus manos se habían afianzado con una desesperada decisión en los costados de la jinete, justo por debajo de las costillas, para evitar no sufrir un resbalón o desequilibrio que agravara su ya evidente acrofobia. Con la posibilidad de disimular su temor bajo el subterfugio de ser precavido arruinada, simplemente se conformó con que su intrusión corporal no estuviera siendo incómoda para Hrist mientras seguía luchando por mantener su orgullo y dignidad lo más intactas posible. - Forseti, protégeme, te lo ruego. - Seguía mascullando y fijando su vista a la espalda de la jinete, soportando la subconsciente necesidad de comprobar cuan mortal era la altura a la que estaban volando.

El grupo lo completaba un tercer integrante, cuarto si se contaba con el compañero dragón de la mercenaria que contrató en Regna Ferox. Luken. Eugeo también lo contactó gracias al gran evento del torneo que se organizó en la provincia alteana, y a pesar de que fuera el de complexión menos atlética su presencia era imprescindible para cumplir con el objetivo que los trajo hasta las tierras de Grannvale. Su misión era la analizar los documentos que estuvieran al alcance del grupo para detectar aquellos que tuvieran un origen extraordinariamente antiguo, antes siquiera del descubrimiento de los continentes, y una traducción rápida en la medida de lo posible.

Pasó bastantes meses en ese país durante su instrucción militar y su posterior vida de mercenario, un tiempo más que suficiente para que tuviera un conocimiento avanzado de su geografía. Aún con la ocupación de Norh, a nivel global no había cambiado gran cosa, y eso incluía la localización de las diversas capillas del país. El arraigo religioso era el sello de identidad de la nación, y por ende un buen lugar para buscar aquello que se había vuelto clave en el desarrollo de la guerra emergida: Fragmentos del relato de Kaltrina de Thabes. Un primer pasaje fue recuperado en un barco cerca del reino emergido, y la noticia se extendió rápidamente, en todos los sentidos. Todo el mundo fue advertido a gran velocidad, y los emergidos respondieron de forma similar pues sus movimientos se vieron coordinados en la misma dirección que tomaba la resistencia humana. Todo apuntaba que cuanto más se supiera de ese libro, cuanto más lo completaran, las respuestas -y quizá solución- a la invasión emergida hace más de dos años podría hacerse visible. Nadie aseguraba que se encontraran más hojas de ese libro, pero no se perdía nada intentándolo. Con los esfuerzos de búsqueda unificados de Altea e Ylisse en el continente de Akaneia, la ascendencia Jugdralita de Eugeo podía ser útil a la hora de recavar más información fuera de sus fronteras.

La llegada de un sacerdote a lomos de un caballo a punto de desbocarse, a la villa en la que el grupo había decidido pasar el día parecía ser un designio del destino más que una mera coincidencia. Había presencia emergida muy cerca de una capilla próxima a ese pueblo y su llamada de auxilio no sólo llegó a oídos de los militares -norhios- designados en la zona. La urgencia primaba, sobre todo si querían auxiliar a tiempo a las personas que pudieran encontrarse en la capilla, además de la evidencia de que el inminente ataque emergido era cuanto menos sospechoso. La velocidad de un grupo pequeño transportados a lomos de Logi suponía una ventaja considerable incluso para la buena logística de Norh. Con el lapso de tiempo entre el avistamiento y la llamada de auxilio, la ayuda por tierra simplemente llegaría demasiado tarde, confió en que un apoyo desde el aire fuera suficiente para equilibrar la balanza. Por otro lado, cuando la amenaza fuera neutralizada, tendrían tiempo para analizar aquello que pudieran estar buscando los emergidos.

Para fortuna del caballero alteano, el gran martirio de mantenerse a lomos de un wyvern mereció la pena, pues pudo divisar en uno de sus rápidos avistamientos al abismo cómo un grupo de -supuestamente- emergidos entraban al interior del susodicho enclave religioso. Hizo acopio de toda la voluntad que tenía a mano para separar -con evidente inseguridad- su mano derecha y señalar la parte trasera de la capilla, a cien metros de distancia. - Y-ya hemos llegado. Es aquí. Bajemos allí. Por favor, con cuidado, no vayan a vernos... o caernos... - Susurró eso último, incapaz de contener su visceral temor a las alturas.
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Re: [Misión] El Testimonio III [Eugeo, Luken, Hrist]

Mensaje por Luken el Lun Sep 24, 2018 9:41 pm

Luken era una persona responsable y trabajadora, siempre se dedicaba a entregar lo máximo en sus emprendimientos aunque nunca considerase su participación como algo trascendental. Ahora que por fin recuperó aquello que perdió con la llegada de los emergidos estaba dispuesto a aumentar sus esfuerzos mas allá de sus límites. La causa era justa, el enemigo claro y las dudas ya planteadas. Esperaba que ahora con alguien siendo su patrocinador todo sería más fácil, al menos desde lo económico.

Su búsqueda lo llevo eventualmente a Regna Ferox, un reino conquistado por Altea desde hace ya bastante tiempo. Allí se encontró con un caballero llamado Eugeo, quien tenía la intención de realizar una empresa peligrosa. Normalmente Luken se hubiera negado apelando al sentido de conservación humano, la diplomacia y sobre todo a la matemática que respaldaba el hecho que tenían muy pocas posibilidades de salir bien. Si no morían en el proceso eran capturados, lo mas seguro que tambien los torturarían para sacarles información y si esto resultaba podría ser el principio de rispiedades políticas. Para nada era su intención que las naciones del mundo pierdan tiempo contra el verdadero enemigo, después de todo en Illia él mismo había sugerido el utópico pensamiento de unión entre los reinos. Sin embargo pese a todo lo dicho anteriormente el bibliotecario aceptó.

¿Por qué? si su vida había dado el giro necesario para solucionar sus problemas y vivir tranquilamente, con un trabajo estable, un nuevo lugar al que podía llamar hogar y el tiempo para conformar una familia. Es simple: la ganancia de salir bien la operación sería una información clasificada e imposible de obtener en otro ámbito. Luken sería el encargado de manejar un material importante, exclusivo, antiguo y delicado para ser traducido. ¿Cuantas veces en la vida esto podría llegar a ocurrirle a una persona? muy pocas seguramente.

¡¿Esta seguro señor Eugeo?! ¡No puedo sacar un mapa para verificarlo! -gritó el bibliotecario pues la distancia y el movimiento constante del viaje no le permitía comunicarse con facilidad con sus compañeros. Mientras se aferraba con brazos y piernas a la cola de Logi, el wyvern de Hrist, Luken sacudió un brazo para señalar que se encontraba en óptimas condiciones. Él no entendía por su incómoda posición que es lo que se suscitaba con sus dos compañeros. Sabía la importancia del tiempo para esta misión y por tanto no le importaba sacrificar su comodidad para el éxito de la misma, pues el lomo de Logi no daba abasto para 3 tripulantes.- ¡Si es por mi no se preocupen, podemos avanzar aún mas que yo resistiré!
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Re: [Misión] El Testimonio III [Eugeo, Luken, Hrist]

Mensaje por Hrist el Vie Oct 05, 2018 9:58 pm

Hrist había oído decir que el destino era caprichoso. Que hacía que la gente fuese a parar a lugares irónicos respecto de sus circunstancias personales, o que provocase reencuentros en los momentos menos esperados. Empezaba a pensar que algo de verdad podía haber tras ese dicho. Poco tiempo después de haber abandonado Grannvale y de haber dado con sus huesos en Regna Ferox, Hrist se hallaba de nuevo de camino a dicho país… con dos pasajeros inesperados a bordo. Uno, aferrado con desespero a su cintura y con cara de “No mires abajo-no mires abajo-no mires abajo”; el otro, agarrado como podía a la cola de Logi, pero sin el menor atisbo de querer desmayarse.

-¿Se encuentra bien, señor Eugeo? –preguntó por encima de las fuertes ráfagas de aire que les azotaban allá en las alturas. –Si necesita parar para… aliviarse el malestar… -o lo que solía conocerse como “vomitar” -sólo tiene que decirlo…

Aunque estaba convencida de que ni la había oído. Casi podía notar como intentaba sujetarse también con la mirada, si bien probablemente lo único que el joven estaría notando era la coleta de Hrist abofeteándole el rostro. Y tres cuartos de lo mismo para el chico llamado Luken, un “asiento” más atrás, cuyo rostro había llamado la atención de Hrist pero no lograba evocar ningún encuentro o recuerdo que arrojase un poco de luz al por qué le sonaba de algo.

-¿Todo bien ahí atrás, señor Luken? –quiso saber, ya que él tampoco parecía decir nada.  

Dado que no le oyó gritar, llorar o gemir, Hrist decidió tomarlo como un “todo va bien”. El que sí que no se quejaba era el wyvern, que volaba impasible contra el viento. Fue entonces, cuando se preguntaba para sus adentros si podía contar con que Eugeo no acabase echando el desayuno a más de cien metros de altura, que éste despegó una de sus manos de su cintura para señalar algo en la lejanía.

-Ah, ¿Allí? –quiso saber, oteando la construcción que era su destinación. -Pues allá vamos. No se preocupe, iremos bajando suavecito y desp… -Logi se inclinó un poco demasiado, algo más de la cuenta, y más que descender, parecía que bajaba en picado. –DESPACITO, LOGI, DES-PA-CI-TO. –Remarcó dulcemente pero con voz firme, intentando aparentar normalidad para que Eugeo no se desmayase allí mismo. –Muy bien, así, suavecito…  

Logi rectificó la inclinación, y perdieron altura poco a poco, para luego aterrizar con tanta suavidad como podía un wyvern con tres personas adultas a cuestas. Sus patas traseras golpearon el suelo con contundencia, y derraparon en el suelo para hacer la frenada más progresiva. Casi tenía miedo de girarse y mirar a Eugeo cuando decidió dirigirse primero al wyvern.

-Bien hecho, pitufo… -le felicitó, dándole unos golpes afectuosos en el cuello robusto. El animal respondió con un gruñido grave y lánguido.

Hrist fue la primera en bajar, e indicó seguidamente a Logi que se agachara para que tanto Luken como Eugeo pudiesen bajar con facilidad. Le preocupaba especialmente el tono que había adquirido el rostro del segundo, así como la rigidez de su mirada y la tensión de su mandíbula al intentar articular palabra.

-¿Se encuentra bien, señor Eugeo? –preguntó mientras le ayudaba a bajar del sitio donde se había aferrado hasta hacía escasos segundos. Temía que al tocar con ambos pies en el suelo, el chico se hiciese una bolita y no respondiese a estímulo alguno hasta el día siguiente. –Descanse un poco mientras ayudo al señor Luken a bajar de la cola… -le sugirió con una sonrisa medio forzada, ocultando a duras penas su preocupación por su estado.

Dejó al joven Eugeo a escasos metros de Logi, y procedió a ayudar a Luken a bajar de la cola sin caerse de bruces en el suelo. Las sacudidas de la cola del wyvern dificultaban la tarea inoportunamente.

-¡Logi! ¡Aguanta un poco! –le dijo al wyvern, que emitía gemidos bruscos e intermientes conforme el muchacho maniobraba levantando una pierna por allí, la otra por allá, y se descolgaba como podía a lo largo de aquella gruesa cola llena de escamas. –Lo siento, señor Luken, le hace cosquillas en la parte blanda de la cola y le cuesta aguantarse. –se disculpó por enésima vez, intentando amenizar la disculpa con una sonrisa, cuando otra sacudida hizo que las gafas del joven se le descolocasen y se le escurriesen nariz abajo.

Mientras el joven descendía lo más humanamente posible con su ayuda, Hrist se fijó de nuevo en su rostro. Recordaba aquel pelo azulado y aquellas gafas de algún lugar, pero no era capaz de determinar cuándo ni dónde. Era extraño, pero tenía la sensación... No, estaba convencida, de haber visto a ese tal Luken en algún otro lugar.
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Re: [Misión] El Testimonio III [Eugeo, Luken, Hrist]

Mensaje por Eugeo el Sáb Oct 20, 2018 9:55 pm

Hasta que el wyvern de Hrist hiciera el descenso, en lo único que quería pensar el alteano era en la tarea que tenían pendiente y lo vital que era para la la gente de la institución eclesiástica el que no se desmayara. El grupo tenía que estar en las perfectas condiciones si querían que la misión se llevara a cabo de forma satisfactoria, Eugeo se esforzó en enfocar dicho objetivo para dejar de lado su incontrolable fobia a las alturas. La jinete de wyvern se percató fácilmente de su debilidad y no tardó en dirigirle unas generosas palabras al caballero alteano. - No se preocupe, no es mareo lo que siento. - Respondió de la forma más digna que pudo, rehusando la opción de dar más detalles al respecto. Aunque sus vértigos no le produjeran náuseas, es cierto que había estado comiendo menos de la cuenta para no tentar a la suerte. - Con aterrizar será suf- - Cuando la comodidad en sus palabras estaba asentándose, un tremendo picado del dragón consiguió arrancarle un grito ahogado- ¡AAAAChchch! - Cerró su boca para tratar que los agudos chillidos de pavor no fueran audibles, pero a duras penas consiguió mitigar el sonido. La idea de presenciar que lo que tenía delante era lo mismo que lo que había debajo le arrebató la poca calidez que tenía la piel de su rostro y sintió como si su corazón se hubiera detenido del susto. El transcurso de los siguientes segundos pasaron a modo de fragmentos fotográficos, hasta que la inclinación y la velocidad del wyvern fueron lo suficientemente permisivas.

- Pasito.. a pasito... - Balbuceaba, aún acongojado por la experiencia. - Nos pegamos al suelo poquito,a,poquito. - Deseaba a su deidad porque tal cosa ocurriera, mas podía confundirse con que le estaba dando indicaciones a Logi. La distancia al suelo fue reduciéndose relativamente rápido, aún así supuso un lapso eterno para él, hasta que finalmente pusieron un pie -o mas bien garra- en tierra. En ese momento, todo el peso psicológico que se materializaba en su cabeza y hombros lo obligaron a, burda y desesperadamente, dejarse ayudar por Hrist a bajar del dragón y desplomarse cuidadosamente en la tierra firme. - Sí, señorita Hrist, estoy bien. Espero mientras ayuda a Luken. - Respondió con cierta tensión mas dejando ver un rastro débil de sonrisa en su rostro. - Gracias a Forseti... Estamos vivos. - Sentenció, exhalando un prolongado suspiro mientras enunciaba su segunda frase. La sensación de tensión se mitigaba con el paso del tiempo, así como la potenciada gravedad que empujaba todo su cuerpo contra la tierra. No abrió la boca durante el rato que Hrist ayudaba a Luken a bajar del wyvern, tan sólo cerró los ojos y disfrutó de la sensación de alivio después de tanta tensión.

Desafortunadamente para él, su parte más responsable empezó a empujar sus acciones tan pronto como pudo tomar el control sobre su conciencie. Recordó de inmediato a qué se estaban enfrentando, propiciando a que pasara de estar reposando boca arriba sobre el suelo a ponerse de pie en un solo brinco. Estudió cuidadosamente la fachada trasera de la iglesia durante unos segundos, asegurándose de que ningún emergido pudiera estar tratando de entrar desde esa entrada. Así parecía, lo que daba al equipo algunos segundos más de preparación antes de entrar en el templo. - De acuerdo, aseguremos que tenemos todo lo necesario antes de irrumpir. No tendremos tiempo para prepararnos cuando pongamos un pie dentro. - Indicó con un tono de voz más serio y enfocado, imperativo aún cuando sus palabras no habían expresado explícitamente una orden. Justo después lo siguió el afilado sonido metálico de su espada siendo desenfundada. El ejemplar que empuñaba sus manos era una espada cuya calidad sólo podía ser encontrada en las mejores herrerías del mundo. Aunque no podía compararse a la naturaleza sobrenatural de su espada de hielo, el brillo plateado de su filo tenía la mayor intensidad que podías esperar de un arma no mágica. Un arma de gran calidad y potencial, siempre que unas manos experimentadas manejaran su empuñadura.

- Luken, contamos contigo para darnos apoyo desde la retaguardia. Mágico y logístico, confiaremos plenamente en las indicaciones que nos de. ¿De acuerdo? - Enfatizó su tono de voz en la pregunta fática, para asegurarse de que Hrist estaba de acuerdo con esto. - Tiene mayor capacidad de análisis que nosotros, confío en que sepas leer los planes del enemigo. Mas debe evitar exponerse demasiado a los emergidos, es la única orden que le voy a dar. - Sentenció con cierta autoridad, las labores del bibliotecario no eran las de luchar, si no las de analizar y estudiar los documentos que allí encontrarían. No negaría la ayuda que él pudiera ofrecerles, mas la prioridad era que él terminase el encuentro de una pieza, aún si aquello implicaba poner en riesgo su propia integridad.

Petición a narrador:
He hecho los siguientes marquitos de personaje con la intención/ilusión de que se usaran como gráfico para el conteo de HP. Me gustaría que se incluyeran, de no ser posible los incluiré en el conteo con mis post. Gracias de antemano.

Eugeo:
Código:
[img]https://i.servimg.com/u/f86/19/70/40/53/eugeo10.png[/img]

Hrist:
Código:
[img]https://i.servimg.com/u/f86/19/70/40/53/hrist10.png[/img]

Luken:
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Re: [Misión] El Testimonio III [Eugeo, Luken, Hrist]

Mensaje por Luken el Lun Nov 05, 2018 2:10 am

No escuchó nada pese a los esfuerzos y los gritos, estaba en duda de qué era lo que sus compañeros habían decidido. Lo único que pudo hacer en esa incomoda situación fue aferrarse con mas fuerza a la cola del animal, esperando que todo fuera a ir bien. Incluso meditó la idea de usar los dientes para conseguir mayor agarre, pero la desechó puesto que perdería su dientes seguramente. Y en un eslabón aún mas adelante de desgracias se encontraba el ser lanzado en pleno vuelo por Logi, lo cual seguramente terminaría en muerte inmediata por caída considerando la altura en la que se encontraba. Por lo que Luken solo esperaba que sus lentes aguantaran el resto del trayecto.

Para su fortuna no paso mucho tiempo antes de que el grupo de peculiar distribución de asientos comenzara a descender.  Luken por supuesto se puso nervioso hasta los huesos, temblaba tan solo e pensar que un mal movimiento perjudicaría al wyvern lo suficiente como para que cayeran los cuatro. Pero por suerte lo lograron, efectivamente sin problemas.

Mhmm supongo que no es bueno forzarse -exclamó tras un profundo suspiro al verse a unos escasos metros del césped.- Si bien dije que aguantaría creo que estuve fanfarroneando demasiado. Debería dar las gracias por esto.

El ruido del viento a gran velocidad producido por el vuelo ya no perjudicaba tanto la comunicación entre los miembros del grupo. Por eso el bibliotecario ya mas aliviado observó paciente como Hrist y Eugeo descendían a tierra firme, aunque el caballero lo hacía de una forma extraña. No parecía bien y de inmediato Luken dedujo que se había descompuesto o algo por el estilo gracias al vuelo. Esa era la reacción natural para aquellos primerisos en los viajes por aire, por suerte o desgracia Luken ya había pasado esa etapa de la forma mas violenta por lo que comprendía la situación. Eugeo solo necesitaba tiempo para que sus intestinos vuelvan a su lugar.

Cuando la jinete se acercó para ayudarlo a Luken a descender ocurrió un momento incomodo. Él al no tener la confianza de tirarse pese a no haber grandes riesgos optó por aflojar su agarre y dejarse llevar por la gravedad lentamente. Demasiado lento, tanto que colmó la paciencia del wyvern que no pudo mas y movió su cola de un lado a otro tratando de desasearse de él.

¡Ahhh! -gritó Luken antes de terminar soltándose y cayendo de cara al suelo, el resultado que tanto estaba tratando de evitar se había dado... y dolía mucho- ¡uhmmm! No se preocupe he soportado cosas peores, yo debería disculparme por ser una molestia durante todo el viaje. -Aún algo dolorido el bibliotecario se levantó y se sacudió para estar presentable. Se acomodó las gafas que en algún momento habían terminado en su boca.- Aunque acortamos demasiadas dificultades del terreno molestamos a Logi, tenía demasiada carga consigo asi que es comprensible. Sin embargo es increíble que viajes que podría tomarnos días en barco o carreteras sean tan cortos para un jinete wyvern. Es envidiable yo quisiera poder viajar tan rápido a mis destinos ¡ja ja!

Luego de la pequeña charla Luken siguió las órdenes de Eugeo de revisar sus pertenencias con la alegre noticia de que se encontraba todo. No faltaba nada, es decir que pese a la inclemencia del viento y los bruscos movimientos del wyvern su nuevo bolso nunca cedió. Había pagado una buena cantidad de oro por él pues se suponía que era de gran calidad y claramente no era mentira.

Bien, haré lo posible por que esta misión se lleve a cabo sin problemas señor Eugeo. Lo que buscamos es información trascendental. -Dijo en respuesta al caballero mientras inclinaba la cabeza en señal de afirmación.- Por lo pronto deberíamos seguir avanzando, mientras más aprovechemos cada segundo menos posibilidades de contratiempos tendremos ¿no?

Off:
Uso Fortalecer en Hrist para aumentar su nivel de habilidad con hachas.
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Re: [Misión] El Testimonio III [Eugeo, Luken, Hrist]

Mensaje por Hrist el Dom Nov 18, 2018 5:14 pm

Luken parecía haberse tomado bastante bien el trayecto. Más allá de tener las gafas fuera de sitio y el cabello en rompan filas, se le veía bastante compuesto y sereno.

-Oh, no, no, qué va, no es molestia. –aseguró a Luken con un vaivén de mano. –¿Ah que no, Logi?

El animal respondió con un enérgico rugido. Tras soltar lastre de lomos y cola, se alejó unos metros y se estiró todo lo largo que era. Dio un bostezo perezoso, y se repantingó en el suelo.

Eugeo, en cambio, era otra historia. Descendió del wyvern más pálido que los jarrones de cerámica del castillo Krakenburg, y Hrist estaba segura de que, en el interior de aquella cabeza rubia, alguien suplicaba a gritos volver a poner los pies en el suelo.  Dio media vuelta para acercarse de nuevo a él y preguntarle qué tal se encontraba, pero algo la cortó en seco.

-¿Qué tal se enc…?

Miró justo a tiempo del ver al joven incorporarse de un salto. Hrist se quedó con la frase inacabada, pendiendo de su boca aún a medio cerrar.

-B-Bueno… Por lo menos se recupera rápido… -musitó con unos ojos como naranjas de Valentia. A continuación miró a Logi, que observaba con interés la escena desde su lecho de césped. Le devolvió la mirada junto a un bufido cómplice. Y volvió a dormitar, con la visera haciéndole sombra en los ojos.

Se acercó a su montura, y sacó cuidadosamente de las alforjas su flamante hacha de acero, acabada de comprar en Regna Ferox. Tan nueva de trinca como su coraza, de estilo nohrio, que había comprado a un mercader oriundo también del mismo país de Hrist. El hombre se había casado con una mujer feroxí, y había acabado estableciéndose allí para formar una familia. Había sido una grata sorpresa encontrarse a otro nohrio amigable entre tanto desconocido. Le había comprado también equipamiento nuevo a Logi: renovó su peto protector, más grande y resistente, y además añadió una visera para protegerle más la cara. Sentía que ambos, ella y Logi, habían conseguido suficiente soltura y experiencia en batalla como para saber aprovechar algo más de protección.

-¿Qué tal, patatita? –le acarició el robusto cuello. El wyvern roncó calmadamente, entrecerrando los ojos de gusto. –Vaya viajecito, ¿eh?  

Mientras el animal reposaba en el césped, Hrist se acercó de nuevo a sus dos compañeros de viaje, para enterarse de cuál sería el próximo movimiento. Según Eugeo, Luken les daría apoyo desde detrás.

-Entendido. –Aclaró Hrist.

Ciertamente, el trabajo para el que la habían contratado no era solamente hacer de transporte volador, sino también para poner fuerza bruta y aguante. De las estrategias y las sutilezas entre líneas ya se encargaría el joven de las gafas. Y para liderar y dar órdenes, ya estaba Eugeo.

En cuanto constató que se habían puesto de acuerdo para avanzar, miró a Logi y le hizo un gesto con la cabeza para que se acercase. El animal se incorporó con parsimonia, y se acercó dando pisotones entre la hierba.

-Vamos, Logi, hay que ponerse en marcha otra vez. –le dijo, acariciándole el cuello. El animal bufó con suavidad.
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Re: [Misión] El Testimonio III [Eugeo, Luken, Hrist]

Mensaje por Narrador el Mar Nov 20, 2018 5:00 pm

Puede oirse al interior del edificio, ya con facilidad, a los emergidos echar abajo la puerta principal y metiéndose por el recinto. El intento del robo del diario ha comenzado.

Inicia la MODALIDAD DE MAPA.
Modo de uso y reglas AQUÍ.




OBJETIVO: DERROTAR A TODOS LOS ENEMIGOS

Recuento de HP:

[Con gusto se utilizan los hermosos sprites proveidos por el equipo!!]


















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Re: [Misión] El Testimonio III [Eugeo, Luken, Hrist]

Mensaje por Luken el Jue Dic 06, 2018 9:04 pm

Como si fuera un pie mas Luken movió la base de su báculo hacia adelante para luego seguir el ritmo con su pie izquierdo. Aunque la situación apremiaba el tiempo no quería cometer ningún error debido a acelerar el trámite. Nunca antes había estado en aquel lugar sin embargo lo había investigado lo suficiente como para moverse sin preocupaciones. A diferencia de aquellas lejanas incursiones por territorio inexplorado, que a su vez estaba en constante conflicto con los emergidos, esta vez gozaba de compañía. Lo cual lo relajaba bastante, sobre todo sabiendo que ellos poseían una mejor mano para las armas blancas.

Vaya estábamos mas cerca de lo que pensé -musitó al presenciar la vieja y pesada puerta trasera de la capilla- Yo me encargo.

Por suerte el bibliotecario ya había previsto este tipo de sucesos mucho antes de partir. Algo que le había enseñado una de sus viejas amistades es tener contactos en el bajo mundo. Recurriendo a un grupo conocido de ladrones pudo adquirir un par de llaves trucadas, hecha especialmente para entrar a edificios viejos como ese. La cerradura se veía bastante oxidada, lo que por un momento le preocupó, pero por suerte al ingresar su llave con poco esfuerzo lo abrió.

¡Listo, está abierta! -empujó levemente la madera de la puerta para abrirla. Las bisagras oxidadas hicieron un sonido perturbador mientras lentamente se abría. Claramente no era un acceso que usaran mucho, tal vez por eso se veía tan marginado en la estructura. – Por aquí podremos entrar sin ser detectados. No creo que haya otro camino para huir que no sea este, por lo que debemos apurarnos. -Como si hubieran escuchado las palabras que el bibliotecario pronunció los emergidos que ya habían ingresado al lugar se percataron de su presencia, posicionándose de manera estratégica. Los más pesados y mejor armados al frente, como corresponde, mientras los más peligrosos se resguardaban en la retaguardia. - Hablé demasiado pronto… -En el pasado el bibliotecario hubiera entrado en pánico esperando alguna instrucción de uno de sus compañeros, pero luego de tanto estudio de campo esa timidez se diluyó entre pensamientos estratégicos para pelear. Por lo que Luken se acomodó lo lentes una ultima vez antes de proseguir con unas pocas indicaciones viendo inminente el enfrentamiento. – Hrist y Logi atraigan la atención de los emergidos, Eugeo utiliza ese espacio para acabar con los emergidos más débiles. Acabemos con ellos rápidos que puede haber más de ellos cerca.

Spoiler:
Me ubico frente a la puerta para usar una llave y abrir la puerta. Luego uso mi skill Sublevar para controlar al emergido general que se encuentra a la izquierda, moviendolo al slot izquierdo del otro emergido general para atacar.
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Re: [Misión] El Testimonio III [Eugeo, Luken, Hrist]

Mensaje por Eugeo el Lun Dic 17, 2018 9:11 pm

Con la cautela que exigían las circunstancias, Eugeo y el resto se acercaron hasta la puerta trasera del convento, donde allí hallaron el primer obstáculo que impedía su avance. Eugeo chasqueó silenciosamente la lengua al tener el portón trasero más cerca, cuyo aspecto no invitaba a pensar que podrían abrirla sin más. Antes de que el caballero alteano pudiera plantearse seriamente la idea de echarla abajo, el estratega del grupo tomó la iniciativa y desbloqueó la entrada con facilidad inesperada. Los ojos de Eugeo mostraron sorpresa por un instante al no ser capaz de comprender como una llave aparentemente común había podido abrir una puerta que obviamente no era la suya. Aunque no tardó en concluir que aquella llave nunca fue ideada para abrir una sola puerta, una lección más de las artes que podían encontrarse en el mundo de la picaresca, mas celebró que aquella vez fueran unas manos sensatas las que emplearan dicho artilugio. - Buen trabajo. - Celebró con sobriedad y la voz atenuada para no llamar la atención. Luken siguió hablando, pero no tardaron en descubrir la posición del equipo. - Sí, eso parece... - Añadió con una leve sonrisa de circunstancia, cuando el joven de lentes lamentó haber celebrado demasiado pronto.

No dijo nada más desde entonces. Sobraban las palabras en aquella situación más allá de un asentimiento con la cabeza para confirmar que había entendido las indicaciones del estratega. Era una idea que no le costó compartir: Para maximizar la eficacia de su arma de filo, primero, debía lidiar con el espadachín que carecía de armadura y después enfrascarse en combate con aquellos mejor protegidos. No le había importado encarar a los generales desde el primer momento, mas le resultaba liberadora la idea de que en aquella ocasión el obraría como un soldado más, mientras dejaba la tarea de la coordinación a alguien más capaz a nivel táctico.

Con aquella decisión interiorizada, los pies del espadachín lo impulsaron hacia adelante en un primer brinco hacia el centro de la iglesia. En cuestión de segundos, el guerrero de Altea memorizó la sala, la localización de las paredes y columnas cercanas. Era precisamente, entre dos de los pilares, donde se apostaba el primero de los generales acorazados que Luken le indicó evitar por el momento. A su espalda se encontraba el myrmidón de armadura ligera. Para no arruinar la velocidad de movimiento que había conseguido con su sprint, Eugeo se ayudó de la columna de su derecha para hacer un giro cerrado y vertiginoso, agarrándose de la piedra con su mano izquiera a la vez que acomodaba su cuerpo para aumentar la fuerza centrífuga de la maniobra. De tal modo, y empleando solo dos zancadas para completar el giro de doscientos setenta grados, cuando su pie derecho tocó el suelo por segunda vez -previo apoyo con el talón izquierdo- cerró los brazos y agachó levemente el cuerpo para detener el giro alrededor de la columna y empezar el que rotaría sobre su propio eje. Completando dos vueltas en menos de un segundo, Eugeo le tomó el primer giro para llevar su mano a la espada y romper la unión de su cincho y la vaina. Durante el segundo periodo, acomodó su mano siniestra a la empuñadura y ejerció fuerza junto con su derecha para ejecutar el desenvaine, de tal modo que el mango golpeara al general a la altura del pecho y con la fuerza combinada del propio giro. La sólida plata del arma consiguió hundirse fácilmente en la coraza enemiga, resultando en un  impacto sonoro y contundente al mismo tiempo.

Aquello, obviamente, también detuvo bruscamente su movimiento y lo dejó cara a cara con el espadachín emergido. No había tiempo para pensar, no obstante, Eugeo ejecutó de memoria un truco común de prestidigitación de esgrima para acomodar el agarre de su espada en su mano más hábil antes de abalanzarse sobre él con una blandida diagonal que recorría de clavícula a cintura.

Acciones:
Quiero aclarar a narrador que las posiciones (y orden de post) de Luken y mías se intercambiaron para ser lógica con la acción de abrir la puerta. Se volverá al orden de post inicial después de esta ronda.

Dicho esto, Eugeo se mueve hasta la casilla derecha del myrmidón, emplea su habilidad “Desenvaine” con el general que queda en su casilla inferior y ataca al espadachín con espada de plata.
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Re: [Misión] El Testimonio III [Eugeo, Luken, Hrist]

Mensaje por Hrist el Dom Dic 30, 2018 8:25 pm

La vieja capilla que tenían ante ellos se hallaba en mejor estado que aquella mansión de Begnion. La mansión en que se había metido tiempo atrás, junto al Jefe, la encantadora Mulitia y… Don Resaca. Ah, qué recuerdos… Y como aquella vez, uno de sus compañeros sacó oportunamente una llave que, casualmente y muy convenientemente, abría aquella puerta que, supuestamente, tenía que estar cerrada a cal y canto para evitar que cualquiera se colase. “Cosas de ir de aventuras”, supuso.

-Interesante… –comentó Hrist.- Cierran con llave para que nadie ajeno al lugar entre, pero luego viene un desconocido con una llave mágica y la abre como si nada. –Entonces se dirigió a Logi.– Recuérdame que le sugiera a mamá y a papá que te pongamos a dormir tras la puerta, y no en el establo.

En cuanto la pesada puerta se abrió del todo ante ellos, la garganta del wyvern empezó a vibrar amenazadoramente. Hrist no logró ver nada digno de mención, pero estaba claro que el animal ya percibía lo que se cocía ahí dentro.  

-Pues vaya, empezamos pronto. –farfulló. Montó sobre el wyvern, y se aseguró que los tirantes de su nueva coraza estaban bien sujetos. –Ustedes dirán.

Las instrucciones, pues, eran claras. Atraer la atención de los enemigos. Aún no veía cuántos había. Sería cuestión de…

-¡Ufff! ¡Logi! –Algo había pasado como una exhalación por al lado de su montura, que no parecía muy conforme con ello. Tanto, que cerró las fauces, llenas de dientes afilados, con un golpe seco tras el joven, que escapó de la tentativa de mordisco sin darse cuenta.- ¡Tranquilo! ¡Es el Jefe Eugeo! –Lo riñó, tirando de las riendas para darle un toque de atención. Logi contestó con un gruñido malhumorado. –¡Basta!

Pensó que ya le valía. ¿Salir así, bruscamente, pasando por al lado de un wyvern desconocido? El tal Eugeo a lo mejor era de los que perdía el mundo de vista cuando sentía el calor de la batalla.

-¡Tranquilo! ¡Ya ha pasado! –advirtió al animal.- ¡Ahora hay que centrarse en el enemigo!

Dio la orden al wyvern para que avanzase por el umbral de la puerta, y en cuanto notó el movimiento de éste, alzó la vista. Apenas entraba en el interior del recinto, que buscó al Jefe Eugeo con la mirada para ubicarle entre los tres emergidos que localizó de inmediato. Pero lo único que vio del joven con espada fue una visión borrosa que saltaba cuál mono acrobático, para hacer una extraña pirueta gracias a una columna, y posteriormente aparecer por el otro costado de ésta, dejando de propina en el proceso un sonoro choque metálico. Hrist imaginó que habría acertado el ataque en aquél emergido acorazado… Pero la cuestión era si le había herido, o si el ruido que había oído sólo indicaba el encuentro brusco de una espada contra una lanza.

-Lleva lanza, por lo menos ahí tenemos ventaja… -murmuró.- ¡Vamos Logi!

Indicó al animal hacia dónde dirigirse, y en esos instantes, el estruendoso rugido de Logi retumbó en el interior de la capilla, creando una caótica mezcla de reverberaciones y ecos que se solapaban unos sobre otros, y que eclipsaron cualquier ruido menos potente. En medio de la confusión que causó, Logi dio un par de aleteos, y de un brinco aterrizó justo detrás del emergido acorazado contra el que Eugeo parecía batirse.

-Un acorazado con lanza… -musitó, empequeñeciendo los ojos. –Aquello parece… un espadachín… o… uno con espada… -concluyó.-Y aún queda otro acorazado tras aquella otra columna.  

Sujetó con fuerza su flamante hacha larga de acero, y buscó alcanzar cualquier parte de aquella armadura tan absurdamente grande y voluminosa.

-¡Jefe! –El hacha larga empezó a silbar en el aire con el impulso. -¡Aún hay otro acorazado más atrás!

Spoiler:
Hrist avanza hasta colocarse bajo el general que hay bajo Eugeo y le ataca con su hacha larga de acero.
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Re: [Misión] El Testimonio III [Eugeo, Luken, Hrist]

Mensaje por Narrador el Mar Ene 01, 2019 9:16 pm

[Tiradas de dado: = tipo = nivel para el General emergido hacia su compañero, = tipo + nivel por Eugeo contra el myrmidon, = tipo + nivel por Hrist contra el general, quien porta también hacha.]
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Re: [Misión] El Testimonio III [Eugeo, Luken, Hrist]

Mensaje por Narrador el Mar Ene 01, 2019 9:16 pm

El miembro 'Narrador' ha efectuado la acción siguiente: Lanzada de dados


#1 '= tipo = nivel' :


--------------------------------

#2 '= tipo + nivel' :
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Re: [Misión] El Testimonio III [Eugeo, Luken, Hrist]

Mensaje por Narrador el Miér Ene 02, 2019 1:58 am

El myrmidon cae con rapidez ante la espada del caballero real. El general, por otro lado, aún tras el golpe sorpresa que le deja desorientado y sin aire, está mejor equipado como para soportar físicamente la acometida de la wyvern rider. El hacha no llega a perforar del todo su completa armadura y aunque le hiere de gravedad, no parece haber sido letal aún.

Mas cuando a la brevedad se agrega un ataque más, el de su propio compañero, inclusive el emergido reacciona en algo parecido a la sorpresa. Volviendo la cabeza hacia el otro, se escucha desde el interior de su casco una voz cuestionando bruscamente en el perdido idioma que las criaturas manejan, antes de caer a su muerte. Del otro lado, no hay respuesta. El otro General sólo mira fijamente en dirección a la puerta del lugar, donde está el estratega.


El emergidos detecta al estratega como causa de su extraño comportamiento, y no duda en ir hacia este, corriendo a un ritmo increíble de parte de alguien con tanto peso encima y prácticamente lanzándose con el hacha en alto hacia Luken.


Clase: General
Arma: Hacha de bronce [2]
Inventario: Hacha de bronce [2], Vulnerary [3]
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[A continuación la tirada de dado del ataque del General hacia Luken, = tipo = nivel.]
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Re: [Misión] El Testimonio III [Eugeo, Luken, Hrist]

Mensaje por Narrador el Miér Ene 02, 2019 1:58 am

El miembro 'Narrador' ha efectuado la acción siguiente: Lanzada de dados


'= tipo = nivel' :


Recuento de HP:













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Re: [Misión] El Testimonio III [Eugeo, Luken, Hrist]

Mensaje por Eugeo el Dom Ene 13, 2019 8:40 pm

A pesar de que la acción se desarrollara en apenas unos segundos, el resultado del lance entre los dos espadachines se decantó por el caballero de pelo dorado y vestimentas azuladas. Ya fuera por su capacidad física, sus reflejos o su habilidad con la espada, o la combinación de todas ellas, el emergido no pudo prevenirse del filo plateado. No supuso un gran esfuerzo para Eugeo avasallarlo: la primera blandida de gran potencia rompió la guardia de su oponente llevando su acero al suelo para luego rematarlo ensartando su espada en el corazón. El rostro inexpresivo del engendro soló dio respuestas al soldado de Altea cuando el fulgor de sus ojos se apagó defintivamente, no llevó su mirada a otra parte hasta ese momento.

El extraño suceso que acontenció, donde uno de los generales atacó a su aliados, pasó desapercibido para él. Sólo vio el cuerpo del general que había golpeado bañándose en el charco de su propia sangre y al otro lado Hrist con su wyvern. Se alegró de contactarla para aquél trabajo, pues la competencia que demostró en el torneo había quedado confirmada de nuevo en aquella situación. Al recuperar su atención en ella, recordó que se había dirigido a él durante su lance con el espadachín emergido. - ¡Sí! Queda uno. ¿Dónd - Sus facciones se tensaron al instante, cuando descubrió que el último se había escabullido de su visión tras una columna y se dirigía a gran velocidad a atacar Luken. - Tsk. - Empujó al emergido, que aún estaba atravesado, para separarlo de él y recuperar el control de su arma. Esprintó cuando la punta de la espada salió del cuerpo. - ¡Luken! - Gritó para alertar a su compañero, creyendo necesario dejar la charla con la jinete de wyvern para más adelante. Pasó por un lateral del dragón, entre éste y la columna, ignorante de la situación peligrosa que había causado al inicio de la misión.

Mientras corría para interponerse entre su estratega y la inevitable agresión del general emergido, maldijo en sus adentros la absurda velocidad que tenía a pesar de la armadura. Nunca había imaginado que el emergido se emplearía tanto en atacar al miembro más alejado del grupo, trató de entender cual fue su criterio para tomar aquella decisión. Cuando la carrera llegó a la mitad de su recorrido llevó su espada a la espalda, de tal modo que la hoja quedara dispuesta paralela a sus hombros, cubriendo la parte alta de su nuca; entonces, cerró los ojos por unos instantes para enfocar su mente, cuerpo y sentidos. La rutina de práctica con la magia de su Blue Rose Sword le había otorgado capacidades que jamás pensó que sería capaz de dominar. A decir verdad tampoco lo dominaba mas allá de la energía vital con la que imbuía su espada, pero aquella técnica suponía un despliegue de poder que rompía la balanza en combates con armas cuerpo a cuerpo.

El interior de la iglesia pareció oscurecer durante unos segundos a raíz de la intensa luminiscencia azulada de la espada, que también emitía un sonido metálico por la vibración del filo. De forma antinatural, éste sería capaz de cortar el acero como si de telas se trataran, atravesando así la más dura de las corazas.

Acciones:
Eugeo se mueve hasta la entrada y utiliza Aether contra el general emergido.
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Re: [Misión] El Testimonio III [Eugeo, Luken, Hrist]

Mensaje por Luken el Lun Ene 28, 2019 3:09 am

Apenas comenzó la batalla Luken tragó saliva y se agarro fuertemente del báculo. Él era un conocedor de la magia y era lo único que le servia en este tipo de situaciones. Aunque temeroso trató de dar un par de pasos adelantes solo para volverse atras cuando sus compañeros de aventuras entraron para tomar su puesto en el conflicto. No había un mago o un sacerdote con el que pudiera medirse, solo veía hombres armados hasta los dientes. Era un riesgo demasiado alto ir al frente aunque Eugeo y Hrist por otro lado tenían actitudes mas acordes a la batalla.

Que impresionante ese movimiento del señor Eugeo, fue tan rápido, tan potente... es un espadachín formidable. -Luego volteo para ver a la jinete wyvern- Mientras que Hrist y Logi saben congeniar bien en sus ataques, coordinados, a pesar de ser una mujer maneja un hacha con soltura... -Agachó la cabeza deprimido por las habilidades de sus compañeros.- En comparación a ellos solo soy un estorbo, lo único que habré hecho es abrirles la puerta.

Viéndose tan inferior e inútil el bibliotecario no advirtió que un enemigo se acercaba peligrosamente hasta que su nombre fue pronunciado fuertemente por Eugeo. Eso lo obligó a despertar, estaba relajado luego de ver tanto despliegue de habilidades que no contó con que él iba a ser objetivo. El emergido se movía con torpeza, seguramente por la prisa de alcanzar el objetivo mas débil y al peso de su gran armadura, por lo que Luken consideró ponerse a correr también. Sin embargo él no era alguien bendecido con el talento físico asi que no huiría a gran velocidad, por ello y que dejar demasiado tiempo la espalda de uno al enemigo era una mala idea decidió no hacerlo.

Solo tenía que recibir el ataque, de alguna forma en la que no terminara muerto o gravemente herido. El arma era un hacha, la cual tenia un poder de corte importante pero que a diferencia de una espada el retroceso para retomar la postura de combate era muchísimo mas complicado. Es decir, si conseguía esquivar el primer ataque el peligro mortal disminuiría drásticamente.

Una armadura promedio pesa 20 kilos y aún así se mueve bastante rápido, se nota que tiene prisa en verme muerto -musito mientras alzaba la guardia aferrado a su báculo con ambas manos.- ¡¡¡AAAAAHAHHHHHHHH!!!

El filo del arma cortó el aire y terminó por hundirse en el suelo de piedra. Luken por centímetros había conseguido escapar al ataque. Lamentablemente volvió al descuidarse y cuando notó que su arma estaba incrustada en el suelo tan solo se quedó mirando asombrado, lo había conseguido. El emergido entonces soltó unas de sus manos y con un violento revés de su brazo lo mandó a volar contra la pared de la entrada, perdiendo los lentes en la agresión.

¡¡Grrrg!!

El joven de lentes aguantaba el dolor por el golpe mientras el emergido recuperaba la posesión del hacha. Cuando por fin lo consiguió se acercó hacia él, sus pasos retumbararon en los oídos del muchacho que todavía aturdido solo pudo alzar la mirada aunque no podía ver nada. El emergido alzó con ambas manos el hacha y se preparó para ejecutarlo.

Offrol:
Salvenme Eugueo-sama!! QwQ
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Re: [Misión] El Testimonio III [Eugeo, Luken, Hrist]

Mensaje por Hrist el Sáb Feb 09, 2019 2:21 pm

–¡Otra vez! –murmuró, tirando de las riendas con firmeza.– ¡Logi! ¡Ya!

¿Es que en Altea nadie sabía tratar con wyverns? Ya era la segunda vez que se escurría a toda prisa por el lateral de su montura. A ese paso, Logi acabaría centrándose en él y no en los emergidos.

–Ni se te ocurra. –advirtió. El animal volvía a gruñir airado.– Ahora, lo primero es acabar con el otro emergido, el que… ¡LUKEN!

¡¿Cómo podía correr tanto un acorazado?! ¡Era absurdo! Bueno, muchas cosas en su vida se habían vuelto absurdas últimamente: enfrentarse al príncipe Pelleas en un torneo, enterarse de que nada más ni nada menos Don Zifar participaba también para acabar emparejado con… ¡Sindri!, aquel extraño  e incomprensible reencuentro fortuito con Don Resaca (aún seguía intentando recapitular, paso a paso, lo que había sucedido aquella noche, y seguía sin entender nada)… Un acorazado capaz de esprintar era, realmente, lo que menos la iba a dejar a cuadros.
A menos… A menos que… Si resultase que bajo esos nada desdeñables kilos y kilos de acero en forma de coraza estaba… IZAYA ORIHARA, detendría la misión allí mismo y se plantaría en el templo a Anakos más cercano a pedir explicaciones.

–¡Luken! ¡Huya! –¡Pero bueno! ¿¡En serio se iba a quedar ahí parado?! ¡¿Qué tenía en la cabeza ese sanador?!– ¡Pero no se quede ahí! ¡Corra! –La mueca de horror se le congeló en el rostro. ¿Qué clase de sanador se quedaba parado como una estatua, esperando a la muerte?– ¡Logi! ¡Vamos!

La súbita carrerilla del wyvern le despeinó el flequillo. No iba a llegar a tiempo. No llegaba. Tampoco iba a lograrlo el Jefe Eugeo. No, no, no llegaba. ¡Uffff! ¡Por qué poco! Lo había esquivado. Había esquivado el golpe. ¡Parecía un milagro! ¡Tenía que aprovechar que el arma se había aquedado atascada en el suelo!

–¡Pero bueno..! –masculló entre dientes.– ¿Cómo narices ha sobrevivido todos estos años?

Si es que el muchacho no intentaba ni salir corriendo. Se le había atascado en el suelo el hacha al enemigo, ¿y él que hacía? Quedarse esperando. Anankos debía de sentirse clemente, muy clemente, si permitía a Hrist llegar a tiempo. Entonces, vio a Luken estamparse contra la pared, cuál muñeca de trapo sacudida por un niño pequeño enorme… “Uff… Aún está vivo…”. Había que cambiar las prioridades.

-¡Jefe Eugeo! –gritó en cuanto le alcanzó.– ¡Yo me encargo de Luken!

Pidió a Logi que diese un último acelerón. Aún podía llegar y embestirlo de pasada. Pero lo importante era sacar a Luken de allí, alejarlo de aquel emergido. Cuanta más distancia mejor…

-¡Logi! –No veía muy claro cómo hacerlo. Había poco espacio para maniobrar. Pero algo tenía que hacer.– ¡Ahora!

El animal aleteó brevemente, lo suficiente para usar al emergido acorazado como plataforma para alzar el vuelo. Hrist tuvo apenas unos segundos para descolgarse lo justo, agarrar a Luken con una sola mano por el brazo y subirlo como un peso muerto para soltarlo en su falda.

-¡Ufff!

Acabó de acomodar a Luken en su falda, como un niño pequeño que espera unos cuantos azotes de su madre por haberse portado mal. Necesitaba recuperar el aliento. ¡Por Grima! ¿Qué llevaba bajo esos ropajes? ¿Toneladas de contrabando? ¿El resto de libros que Sindri no pudo llevarse de la Gran Biblioteca de Ilia?

–¿Se encuentra bien? –jadeó.– Oh, no… Luken... Sus gafas…

Entonces se dio cuenta. Luken no llevaba los lentes puestos. Sólo esperaba que Logi no los hubiese aplastado sin querer…
Spoiler:
Hrist avanza hasta colocarse tras Luken y usa la skill "Salvador" para ponerle a salvo.


Última edición por Hrist el Dom Feb 10, 2019 3:33 pm, editado 2 veces (Razón : Olvidé poner la skill ^^')
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