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[Misión] El Testimonio I [Chrom, Alanna, Lissa]

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[Misión] El Testimonio I [Chrom, Alanna, Lissa]

Mensaje por Narrador el Dom Sep 09, 2018 10:47 pm

[Vista previa:]


En un castillo cerca de la frontera entre Ylisse y Regna Ferox es donde se ha reportado la aparición del grupo emergido, así como el robo de un atado de viejos documentos que ni lucían especialmente importantes, ni estaban cobijados en un sitio especial. Y sin embargo, es claramente por ellos que los emergidos han tomado el lugar y forzado la huida de los ylisseos que lo defendían. Ahora parece que se preparan para marchar otra vez, el gran líder mostrándose ya en las afueras, revestido de pesada armadura, sus seguidores terminando de saquear el castillo, y los documentos robados en ningún sitio que se adivine a simple vista.

[El equipo puede tomarse 1 ó 2 turnos completos de rolear a sus anchas para ingresar al área mostrada, por el lado inferior del mapa.
El plazo para el post de cada jugador es de 14 días desde el último post en el tema, que en caso de no cumplirse conllevará a saltarse su turno o retirarle de misión según el caso.]
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Re: [Misión] El Testimonio I [Chrom, Alanna, Lissa]

Mensaje por Chrom el Lun Sep 17, 2018 7:05 pm

Los cálidos rayos de sol incidían sobre el castillo que se alzaba imponente a lo lejos, junto a la frontera con Regna Ferox. No era una zona que frecuentara en demasía, pues la geografía del lugar dificultaba que tanto enemigos como aliados se distribuyeran por dicha área. Siendo cuidadosos con las aldeas adyacentes, las últimas antes de adentrarse en los baldíos feroxíes, evitaba cualquier situación que pudiera transformarse en una amenaza potencial, o por lo menos en la mayoría de las ocasiones. No obstante, siempre era recomendable mantener el área vigilada, y los allí destacados se habían apresurado en informar sobre la presencia de un número mayor de huellas, como pertenecientes a un grupo más o menos numeroso, posiblemente organizado. No querían escribir con ánimo pesimista, pero claramente se hallaban desubicados con la ferocidad que, una vez más, el número cada vez creciente de emergidos que se acercaban a sus fronteras parecían desplegar.

Miró hacia atrás por un momento, observando a sus jóvenes acompañantes. Quizás a ojos de otras personas pareciera sobreprotector, o incluso egoísta, pero dado que había prometido a ambas que lo acompañarían la siguiente vez que tuviera que realizar una actuación con los Custodios, ya fuera preventiva o de un ánimo más beligerante, prefería mantenerlas a su lado. No se trataba de confiar o no en sus habilidades, las cuales habían mejorado inmensurablemente en los últimos tiempos, pero sí conocía su propio poder; sabía la capacidad de lucha que su espada le ofrecía, que su concentración aumentaría, al igual que su cuidado, si su hermana y la joven guerrera se encontraban caminando a su lado. Era todo un cúmulo de razones por las que había dividido el grupo en partidas de menor número, formadas por tres o cuatro integrantes, con una única pero importante misión: encontrar el foco de la amenaza.

Nos acercaremos hasta el edificio, ya que algunas de las huellas parecían dirigirse a dicho lugar, no os separéis ninguna de las dos —Con un tono tranquilo, a pesar de los nervios que, a cada segundo, florecían en su interior, se dirigió a las dos menores rubias. Tan diferentes pero a la vez iguales, como dos caras de una misma moneda. No se había percatado de cuán estrecha se había vuelto la relación de ambas en su ausencia, mientras habían permanecido en Ylisstol. Una minúscula sonrisa hizo ademán de brotar, pero el ambiente cargado le devolvió a la realidad —Estad sumamente atentas, nos estamos acercando, si se vuelve demasiado peligroso os ordeno que huyáis inmediatamente. Las dos. —Posó una mirada más severa que de costumbre, primero sobre su hermana, a pesar de conocer que las órdenes que pudiera darle podía acatarlas o no; después, sobre la joven perteneciente a los Custodios, sobre quien supuso tendría un mayor peso.

Quizás solo estaba siendo demasiado precavido, de una manera u otra deseaba que Naga los acompañase.
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Re: [Misión] El Testimonio I [Chrom, Alanna, Lissa]

Mensaje por Alanna el Vie Sep 28, 2018 7:56 pm

Aquel no era el día de Alanna.

Tras los eventos ocurridos en el torneo que organizó el gobierno alteano, no esperaba tener que volver a cruzar por las zonas limítrofes con Regna Ferox en una buena temporada. Gracias al cielo que su estancia allí tuvo nada más que los contratiempos justos para que no acabase desquiciada perdida, y que se prometiese a si misma que no se acercaría a territorio feroxí más de lo necesario y con sendas razones de peso detrás.

Pues bien, semanas después ya estaba volviendo a recorrer la ruta fronteriza que tomó tiempo atrás para llegar hasta la colonia del país y participar en uno de los eventos más bochornosos y suntuosos que había presenciado en su corta vida. Un claro ejemplo de que Altea se podía permitir el lujo de montar espectáculos banales cuando tenían problemas mucho más significativos que atender. Como, por ejemplo, un auténtico motivo de peso que implicaba que se tuviese que dirigir hasta un viejo castillo del lugar. Uno que, si apenas seguía en uso por los yilissenses, era porque servía como base y puesto de vigilancia para las tropas destinadas a la región.

De ahí que no entendiese muy bien por qué los Emergidos tenían tanto interés en este como para asaltarlo y ponerse a rebuscar hasta debajo de sus cimientos buscando quien sabe el qué. Al menos eso era lo que contaban los reportes de los soldados que estuvieron bajo ataque enemigo y se vieron obligados a abandonar el edificio. No eran nuevas noticias que la actividad de los Emergidos había aumentado horriblemente en Ylisse desde hacía unas semanas (las cuales ella y otros tantos hubiesen podido aprovechar en reforzar las defensas de no haber estado ocupados con cierto torneo), pero que concentrasen tantas tropas en un lugar que apenas les aportaría ventaja de terreno… ¿Todo ello con qué motivo?

Fuera como fuese, los Emergidos que pudiesen encontrarse en el castillo no eran precisamente el motivo principal de que la Custodia tuviese los nervios a flor de piel desde que partieron. Ahí era donde residía el problema: ese “partieron”. Por orden del príncipe Chrom y, por lo tanto, su superior como capitán de los Custodios, se habían tomado medidas al respecto para que los destacamentos fuesen más eficientes y que no llamasen la atención de los Emergidos más de la cuenta. Por ejemplo, formando grupos reducidos para moverse con mayor presteza y sorprender al enemigo. Dentro de lo que cabía, no le terminaba de coger desprevenida que el príncipe se hubiese decantado por elegirla a ella para que le acompañase en esa ocasión.

Lo que sí la tenía aterrada de verdad era la tercera integrante de su grupo. De no haber sido por su presencia, aunar fuerzas con el príncipe no le hubiese preocupado apenas. ¡Diantres! Si se habría sentido más segura de sí misma como nunca antes.  Pero, claro ¿cómo no temer por la peor de las posibilidades si se sumaba a la ecuación la princesa de Ylisse? ¿La hermana menor de su capitán?

No es que Alanna estuviese infravalorándola. Estaba convencida de que Lissa tendría unas grandes dotes como sanadora, las cuales siempre se consideraban invaluables en el campo de batalla. Ojalá todos los soldados pudiesen contar con un curandero que supiese emplear la maravillosa magia de los bastones. No obstante, seguía tratándose de la princesa menor de la familia real. No. No, no, y mil veces no. Ni hablar. ¡Por la diosa que ni hablar! Bajo ningún concepto estaba dispuesta a permitir que Lissa pudiese ponerse en una situación en la que uno de esos endemoniados monstruos de ojos carmesíes le tocase un solo pelo de su cabellera.

Por desgracia, que ella estuviese allí no dependía de Alanna, si no de quien no tuvo más remedio que dar su brazo a torcer y dejarla venir tras tantas súplicas. Estaba convencida de que el nivel de preocupación al que estaría el príncipe Chrom no se podría ni comparar con el suyo. Tal debía ser que a la mínima que tuvo oportunidad, el hombre se giró para advertirlas de que abandonasen el lugar ipso facto si la situación se complicaba. Todo dicho con una de esas entonaciones que no iban a aceptar un “no” por respuesta. Alanna titubeó durante un par de segundos, gesticulando una expresión con la que parecía que se le hubiese atorado un hueso en la garganta, hasta verse con la decisión suficiente para asentirle con la cabeza. . Sí, tiempo le estaba faltando ya para rezarle a Naga y que no llegasen hasta ese punto.

La Custodia aprovechó también para girarse hacia la princesa y falsear una máscara de calma y aplomo en su rostro. Lo único que necesitaba es que ella misma se creyese que contaba con esa calma. —Princesa, ruego que no os separéis de mí en ningún momento, por favor.
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Re: [Misión] El Testimonio I [Chrom, Alanna, Lissa]

Mensaje por Lissa el Sáb Oct 13, 2018 7:12 pm

Lissa no podía sentirse mucho más contenta que en aquel día. Tal parecía que aquel sentimiento no era compartido con los que la rodeaban. Su hermano mayor había cedido a sus constantes insistencias y, en esa ocasión, por fin pudo acompañarlo en una de las patrullas. La mayoría de las veces, este último solía partir sólo con los soldados, pero está vez, ¡ella si pudo acompañarlo! Últimamente Chrom evitaba llevarla con los custodios si se le comparaba a tiempos atrás. ¿Tal vez era debido a que ahora los riesgos fuera del Castillo de Ylisse habían aumentado en gran medida?

Ya no era una novedad el hecho de que la amenaza emergida había resurgido y recuperado fuerzas dentro de las fronteras de Ylisse. Todos lo sabían : Los caminos ylissense ya no eran ni la mitad de seguros a como lo eran en los anteriores meses. Si veía las cosas desde ese punto de vista, era comprensible el comportamiento de Chrom, pero aún así, ella no quería ser dejada a un lado. ¡Oh, que no! ¡Ella también podía ser de alguna ayuda! Tenían que buscar un modo de remediar nuevamente el problema con aquellas feas y aterradoras criaturas.

Un grupo de emergidos habían sido reportados por aquella zona. Y lo extraño era que el reporte decía que parecían más “organizados” de lo normal. Era bastante preocupante. Al final decidieron dividirse, y para la gran dicha de la rubia, se encontraba Alanna también. Al escuchar las palabras de su hermano mayor, la pequeña princesa levantó su cabeza y pestañeó varias veces como si acabase de emerger de una ensoñación. Asintió energéticamente y soltó – ¡Mantendré los ojos bien abiertos! – Levantó sus puños delante de ella como si estuviese dando ánimos así misma. La idea de huir no le gustaba para nada. Ya que eso anunciaría el peor de los escenarios, uno muy aterrador y desagradable. Lissa prefirió no pensar en eso. Ambos acompañantes tenían una expresión lúgubre, cualquiera creería que alguien se había muerto.

La ojiazulada dejó escapar un suspiro. Sentía un nudo en la garganta que le dificultaba tragar saliva. ¿Estaba asustada? No lo iba a negar. Por mucho que intentase esconderlo, el silencio sepulcral no ayudaba mucho. Toda esta tensión en el ambiente no era para nada buena para la salud. Tras este pensamiento entrelazó las manos detrás de su espalda y se dispuso a avanzar. Mas se detuvo en seco al ver como la esbelta rubia se giraba hacia ella. Sus miradas se entrelazaron y Lissa agradeció interiormente el hecho de estar junto a Alanna y su hermano. Era de cierta manera… reconfortante. Un intento de sonrisa se dibujó sobre su rostro y se inclinó un poco para suavemente tomar la mano ajena. – No te preocupes. ¡Estaré toooodo el tiempito a tu lado! Digamos que si no estoy cerca, no podré curarlos como se debe. – Afirmó, tratando de poner en su voz el tono jovial de siempre. Dudaba mucho en haberlo logrado de un modo "natural".

El astro sol los bañaba con su luz y un viento fresco hizo balancear su coletas así como las telas de su vestido. Un escalofrío recorrió su columna vertebral. ¿Aquello fue debido a la frialdad de la brisa contrastando con el calor solar o un mal presagio? No estaba del todo segura. Pero algo le decía que, cuando estuviesen dentro de aquellas cuatro paredes, las cosas empeorarían. No tardaron mucho en matar la distancia que los separaba de las grandes puertas del Castillo. El aire que se respiraba ahí era pesado, casi como si pronunciase una sola palabra : peligro.
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Re: [Misión] El Testimonio I [Chrom, Alanna, Lissa]

Mensaje por Chrom el Sáb Oct 27, 2018 2:05 pm

El halo de inseguridad que los acompañaba a cada paso no hacía más que incrementarse. Con su llegada a las grandes puertas macizas que los separaban del interior del castillo, un gran suspiro de resignación se abrió paso, a pesar de no intentar ser visto por las dos jóvenes que lo acompañaban —Espero que recordéis mis palabras y no se os ocurra ninguna idea descabellada —No iban a tener mucho tiempo de reacción si las pisadas que, aunque dispersas y medio borradas, había observado a lo largo del recorrido hasta el presente lugar, igualaban en número a los posibles emergidos del área.

Casi sentía lástima por sus monturas, dejándolas atadas en aquel lugar a su suerte. Las inmediaciones del castillo rebosaban de un silencio sepulcral, vacío. Como si estuviera roto o hueco. Muchos quizás pensarían que el silencio denotaba buenas noticias, pero todo lo contrario en un escenario como aquel. Más bien significaba que ni siquiera los animales se encontraban seguros. Ni el canto de un pájaro, ni los berridos de un venado. Ni moscas ni mosquitos. La vida parecía prácticamente extinta de no ser por la flora que, diezmada de medios para desplazarse, no contaba con más opción de permanecer Valente en su posición a esperas del futuro venidero, como el rezagado soldado del batallón posicionado en la retaguardia, como el último símbolo de la paz.

Indicando silencio con un gesto con la mano, se cercioró una vez más de la inexistente presencia de enemigos en el área. Se volvió para acortar la distancia que lo alejaba de las jóvenes, utilizando un tono de voz menos vivo de lo que era usual, más comedido y en guardia, manteniendo los brazos cruzados —Iré yo primero, quedaos unos pasos por detrás. Alanna, te encargarás de cubrir nuestras espaldas por si a algún descerebrado se le ocurriera venir desde detrás a sorprendernos. Esto no significa nada, pero prefiero prevenir ahora que solamente estamos los tres.

Quizás la mejor opción habría sido regresar sobre sus pasos, avisar al resto de la compañía y organizar una batida fuerte y seria. No obstante, si era cierto que un grupo de emergidos circundaban en la zona, no tardarían en detectarlos y en moverse diligentemente antes de su llegada. Porque si en los últimos tiempos habían sido capaces de evitar sus patrullas es que conocían su modus operandi, no podía perder una oportunidad como la que el destino le acababa de brindar.

Sin mayor vacilación, caminó con paso decidido, dejando atrás la enorme escalera de piedra antigua. En más de una ocasión había pensado que aquellos demonios eran capaces de percibir el miedo, de oler cada una de las sensaciones que el cuerpo de sus adversarios desprendían. Un pequeño cosquilleo se extendió hasta las yemas de los dedos. No era necesario desenvainar la espada todavía, no vislumbraba peligro alguno. Las grandes puertas se encontraban entreabiertas, invitándole a entrar. Rechazar semejante proposición, le habían enseñado, era de mala educación, por lo que con ambos brazos se dispuso a abrirlas del todo, dejando que los tímidos rayos de sol inundaran el principio de la estancia que se extendía frente a sus ojos. El sonido muy posiblemente había alertado a quienes allí estuvieran, si es que todavía restaba algún ser en el castillo. El anuncio de un desafío, directo y sin esperas.

Con la gran puerta descansando a su espalda, se frotó los cabellos de la nuca, despeinándose un poco más de lo que acostumbraba, ¿quizás habían pecado de soberbia al pensar que los emergidos estarían aún ahí, y que serían capaces de esperar una derrota con los brazos abiertos? —Parece que está despejado —Se encogió de hombros, lanzando un rápido vistazo hacia atrás.

Porque si algo tenía bien claro era que la presencia de su hermana menor y de la joven Custodia a su lado conseguirían sacar la mejor versión de sí mismo.
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Re: [Misión] El Testimonio I [Chrom, Alanna, Lissa]

Mensaje por Alanna el Vie Nov 09, 2018 1:04 pm

Antes se había visto forzada a mostrarse calmada, serena como un témpano, delante de los dos príncipes, con todo el pavor que le estaba provocando la situación. Pero la media sonrisa que le sacó esa muestra de entusiasmo de Lissa no fue fingida. Seguía igual de recelosa, por supuesto, pero es que ese comentario que hizo la pilló con la guardia baja. Si la muchacha era igual de habilidosa curando heridas físicas del mismo modo que lo hacía con el desasosiego, sí que les iba a cundir mantenerla cerca. En fin, no le quedaba otro remedio que intentar centrarse en las ventajas de traerse a la hermana de su capitán a la batalla.

Al llegar a las cercanías del humilde fortín que tenían delante, fueron recibidos por una de las cosas que más detestaba Alanna en este mundo: absoluto y sepulcral silencio. Ni una mísera alma en un kilómetro a la redonda que estuviese vigilando el terreno, o que estuviese allí apostada con la finalidad de recibir a posibles atacantes, como ellos. Alanna apretó los dientes para que no se le escapase un resuello frustrado. Como animales de presa en un coto de caza particular, así es como se sentía con cada paso que avanzaban hacia el edificio. Sabía de antemano que los Emergidos no eran unas bestias descerebradas y podían llevar a cabo estrategias complejas, por lo que no desestimaba que le lloviese un ataque en pinza desde el castillo y las afueras.

No titubeó ni un ápice ante la orden del príncipe, con la mano ya suspendida sobre el mango de su hacha y una mirada encendida de inquina oteando a sus espaldas. Por el momento, no había ningún enemigo a la vista, pero eso era justo lo que la Custodia quería que cambiase cuanto antes. Cada segundo de incertidumbre allí era como una punzada en el estómago que la mataba por dentro. Y no tenía intención de doblegarse y bajar la guardia por un solo segundo; en cualquier momento bien que les podría salir de debajo de las piedras un demente abalanzándose sobre ellos con la espada en ristre. O peor, que se llevasen un oportuno flechazo de un arquero refugiado desde su escondrijo.

Un arco. Qué bien le hubiese venido uno en esos momentos para resguardar a los príncipes de peligros que no tuviese al alcance del hacha. Preparar la flecha, tensar la cuerda, y disparar. La mecánica sonaba simple en su cabeza, pero en la práctica… oh, no había punto de comparación posible. Quizás, de haber avanzado un poco más en su entrenamiento con el arco, se hubiese planteado llevárselo. Pero con lo verde que estaba, para cuando quisiese cargar la flecha ya les habrían caído un aluvión de saetas. Qué irónico destino habría sido.

El capitán de los Custodios empujó los portones de entrada al castillo, los cuales chirriaron con un sordo y desagradable sonido que a Alanna se le erizaron los pelos de la nuca. Amén de que tendrían que haberse topado con los Emergidos más sordos de toda Akaneia para que no se hubiesen percatado de que tenían intrusos. Aunque se suponía que los verdaderos intrusos eran esos malditos demonios. Fuera como fuese, la joven siguió con los dedos muy cerca del hacha, casi rozándola con las yemas, para que al menor indicio de peligro la tuviese lista.
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Re: [Misión] El Testimonio I [Chrom, Alanna, Lissa]

Mensaje por Lissa el Sáb Nov 24, 2018 12:37 am

Las imponentes puertas de aquel castillo se encontraban en frente de ellos. Lissa casi esperaba ver resurgir súbitamente a un emergido entre la abertura que dejaba entrever los portones pero… eso nunca ocurrió. Todo estaba demasiado tranquilo para su gusto. Tan tranquilo como si el mismísimo universo retuviera el aliento, tragándose todo ruido que los rodeaba. Prácticamente el sonido que más se escuchaba eran tres respiraciones. ¿Eran los únicos seres vivos en ese lugar? Si en verdad hubieran criaturas de ojos carmesís allí, la rubia no estaba del todo segura de llamarlos “seres vivos”. Una gotita de sudor se deslizó lentamente a lo largo de la pálida piel de su mejilla, hasta perderse más allá de su mentón.

La tensión en el aire era palpitante. Hasta parecía envolver a todos los presentes en unas cadenas que se presionaban contra sus cuerpos con mucha lentitud. La ojiazulada tragó grueso a la vez que apretaba el báculo entre sus manos contra su pecho. Su mirada turquesa se pasó sobre su hermano quien de nuevo se acercaba hasta su posición. Seguramente no quería alzar la voz desde la distancia donde anteriormente estaba parado. Sin más preámbulos asintió a las órdenes de Chrom con aire decidido. Por lógica, ella se quedaría en el medio de ambos actuando como soporte si ambos resultaban heridos y de esta manera ellos podrían protegerla de ataques de la delantera, como de la retaguardia. Era triste reconocerlo, pero en su estado actual, Lissa no era capaz de tomar un papel ofensivo contra los enemigos. Lo único que podía hacer, era brindar apoyo a sus aliados.

Sin embargo, la joven princesa añoraba el día en que pudiese sostener su propia arma para así ser aún más útil y ser capaz de proteger a sus seres queridos. Los roles se intercambiarían y ya no sería ella quien era protegida, ¡ella protegería a los otros! No obstante, la realidad de “matar” aún la dejaba dudosa. Nunca había arrebatado una vida. Sacudió su cabeza intentando eliminar aquella reflexión lo cual provocó que sus coletas se balancearan enérgicamente y, al ver que las puertas ya le permitían entrar, sus pasos la dirigieron al interior siendo recibida por el silencio luego del estruendo que causó abrir la entrada.

La sacerdotisa ladeó su cabeza de un lado a otro buscando cualquier rastro de lo que pudiese delatar a esas feas criaturas. Y… nada. El mayor tenía razón, estaba despejado. – Tal parece – Soltó en un suspiro y hablando con un hilo de voz. ¿Existía la posibilidad de que los emergidos reportados se hayan ido de allí? Plegia no se encontraba muy lejos, la frontera se podría alcanzar caminando desde ese sitio. ¿A lo mejor se cansaron y se fueron para Plegia? Sus músculos comenzaron a relajarse tras ese esperanzado pensamiento. Cuan ingenua había sido.
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Re: [Misión] El Testimonio I [Chrom, Alanna, Lissa]

Mensaje por Narrador el Sáb Dic 01, 2018 12:17 am

La causa de toda esa quietud y silencio se hace aparente pronto. Ahora que el equipo está dentro, sale a la vista el líder del grupo emergido, apareciendo en la salida como si la bloqueara con su imponente presencia, en pesada armadura. Silenciosamente, se aproximan también un par de sus soldados, dispuestos a atrapar por la espalda a los ylisseos. Han dejado cerca el cofre que estaban por cargar fuera del recinto.

Inicia la MODALIDAD DE MAPA.
Modo de uso y reglas AQUÍ.




OBJETIVO: DERROTAR A TODOS LOS ENEMIGOS

Recuento de HP:



















nota:
Narrador no está 100% seguro de haber captado y puesto bien la posición relativa del equipo en el mapa, si hay cualquier problema no duden en avisar, igualmente el movimiento es libre y pueden desplazarse a gusto en el mapa en el turno!
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Re: [Misión] El Testimonio I [Chrom, Alanna, Lissa]

Mensaje por Chrom el Sáb Dic 15, 2018 11:18 am

Toda la calma que parecía reinar en aquella habitación no era más que la que precedía a una tormenta. Como bien había supuesto, el chirrido de los grandes portones había alertado a los emergidos. Allí estaban, en carne y hueso, visibles ante sus ojos. Todas las sospechas habían sido ciertas, al final. Chasqueó la lengua, por una parte abatido ante la presencia de los seres oscuros en sus tierras, no había logrado defenderlas como debía, y por ello habían regresado. No podía considerarse un buen líder habiendo fallado estrepitosamente en su tarea, pero pondría todo cuanto estuviese en su mano para enmendar su error. Por ello, si lograba vencerlos y ahuyentarlos de aquel castillo les realizaría un jaque.

Se posicionó cerca de las dos jóvenes, pero sin llegar a mirarlas fijamente. Las había hecho prometer que huirían en caso de que los emergidos apareciese, pero quizás no iba a ser una tarea tan sencilla. Además de los dos guardias dentro de la fortaleza, a lo lejos, caminando lento pero seguro, un emergido acorazado intentaba alcanzar su posición.

La mejor vía de escape estaba ahora mismo cortada debido a este último enemigo. Gruñó para sus adentros, sintiéndose culpable por lo que iba a tener que decir a continuación —Sé que últimamente no hago más que retirar mis palabras... pero me temo que voy a tener que pediros que os quedéis conmigo, no me puedo arriesgar a que, sabiendo que puede haber más emergidos siguiendo nuestras huellas, lleguen hasta vuestra posición y no me encuentre allí para defenderos a ambas —Se frotó nerviosamente sus azulados cabellos, dejando que un par de mechones rebeldes se levantaran de su sitio —Así que os voy a pedir un favor: luchad a mi lado. Estoy seguro de que los tres juntos seremos imbatibles, nos infundiremos fuerzas entre nosotros y obtendremos una loable victoria —Con un rostro decidido, asintió para dar más énfasis a sus palabras.

Pero no se encontraban en la mejor de las posiciones. No tardarían mucho en estar rodeados, y esa era la peor de las posibilidades a las que se podían enfrentar. Necesitaba tomar una decisión rápido, ¡jamas pondría en peligro a dos mujeres tan importantes en su vida! —Tengo una idea, seguidme —Tomó de la muñeca a su hermana menor, asegurándose de que esta se mantuviera a su lado. Por otra parte, sabía que la joven Custodia, capaz de defenderse a sí misma como ya se lo había demostrado en más de una ocasión, seguiría sus pasos sin necesidad de repetírselo o sin distraerse en el camino —Vayamos hasta la entrada, retrocedamos antes de que el acorazado llegue hasta nuestra posición.

Parecían correr, de forma temeraria, rumbo al enemigo. Una idea de locos, muchos pensarían, pero debían aprovecharse del terreno siempre que tuvieran ocasión de ello y era lo que pretendía realizar.

Alanna, necesito que os mantengáis a mi lado en todo momento; Lissa, quédate detrás de nuestra posición, serás quien cubra nuestras espaldas, confiamos en ti —Le regaló una sonrisa tranquila. En los momentos de batalla debía mostrar entereza, temple, manteniendo a todo el grupo unido y con la moral alta. Vencerían. Regresarían a Ylisstol con una importante victoria bajo el brazo.

Se situó junto a la enorme columna de piedra, elaborada con sumo cuidado y con tal número de detalles que podía incluso llegar a marear. Una maravillosa obra de arte que ahora estaba en manos enemigas. Pero por poco tiempo.

Spoiler:
Chrom se sitúa al lado de la columna justo al terminar la escalera, donde empieza la hierba. El arma a usar será la espada de acero comprada recientemente en la tienda de armas.
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Re: [Misión] El Testimonio I [Chrom, Alanna, Lissa]

Mensaje por Alanna el Vie Dic 28, 2018 8:18 pm

Y así fue cómo sucedió. Justo lo que quería desde que pusieron un pie en aquel fortín que aparentaba estar totalmente vacío. Pero lo dicho, que “aparentaba”; bastaron unos escasos segundos allí dentro para que saliesen de su escondrijo dos figuras que, clavándoles a sus nuevas presas unos ojos teñidos en carmín fulgurante. Puede que fuese lo que Alanna esperaba desde un principio para acabar la faena cuanto antes, pero como en cualquier situación, siempre era buen momento para arrepentirse de lo que uno deseaba.

La chica apretó los dientes con saña, y fue a desenganchar el hacha (que ya llevaba bien agarrada desde antes por si acaso) de su cinto con un tirón. Sin embargo, el sonido de unos pesados pasos y de metal repiqueteando la disuadieron, volteándose en un instante hacia la puerta. Era en momentos así en los que pensaba que la Diosa Fortuna estaba siendo insultantemente mezquina con ella: no solo se había hecho realidad su sospecha de que los Emergidos hubiesen preparado un ataque en pinza. Además, tenía que ser justo una de esas dichosas moles acorazadas, las cuales no hacían más que cruzársele en sus entuertos con Emergidos fuera como fuese, la que apareció para bloquearles su única vía de escape.

Aunque no todo eran partes malas. Más o menos. Puede que estuviesen flanqueados por Emergidos, pero al menos ello sirvió para que el príncipe decidiese retractarse en su orden de que tanto ella, como su hermana, abandonasen el castillo de inmediato si la situación se les desbordaba. A su capitán le estaría quedando un regusto amargo por tragarse sus propias palabras, pero era justo lo que Alanna necesitaba. A fin de cuentas, se conocía perfectamente y sabía que había muchas posibilidades de que acabase cometiendo desacato si el príncipe les mandaba abandonarle. La Custodia asintió al hombre, escudriñando sus alrededores para buscar alternativas a tragarse de lleno la emboscada Emergida.

De acuerdo. ¿Cuáles serán nuestras prioridades, pues?

El caso es que Chrom ya tenía en mente una prioridad. A la que agarró la muñeca de Lissa y se encaró hacia la entrada, el primer impulso de Alanna fue ir tras él, sin pararse a tener segundos pensamientos por la arriesgada idea que rondaría por la mente del príncipe. No le hacía ni pizca de gracia acercarse a ninguno de los Emergidos en las condiciones de desventaja que estaban, pero puestos a elegir… Comprendía que el soldado de la armadura sería el que menos trabas les pusiese para tratar de interceptarlos.

Además, ya se había enfrentado a suficientes montañas de hojalata como aquella para saber a esas alturas de qué pie cojeaban.

Y mientras el príncipe se aseguraba de que su hermana menor estuviese fuera de peligro, ella podía hacer algo más que mantener la posición y evitar que ese demonio de ojos rojos les pusiese la mano encima a la pareja. A la que se colocó al costado de su capitán y encaró al soldado, un rugido trepó por su garganta, y al hacha de su cinto no le faltó tiempo para ascender en un arco vertical, con la imperiosa intención de llevarse alguna que otra de las placas menos resistentes de su armadura. Y ya de paso, haciéndose de notar para darle una ligera idea a ese Emergido de cuáles deberían de ser sus prioridades, allí y ahora.

Spoiler:
Alanna se dirige a la casilla inferior de donde se ha situado Chrom, justo a la derecha del acorazado, y ataca con su Hacha de Acero. También activa la Skill Notoriedad:

Skill que permite al héroe llamar la atención enemiga hacia sí, causando que se vuelva el foco de atención en el campo de batalla y todo ataque o persecución se redirija a su persona. Absolutamente todos los enemigos se dirigirán automáticamente hacia el héroe.

Como último detalle y con el permiso de mis compañeros, paso imagen para mejor aclaración de nuestros movimientos este turno:

Afiliación :
- YLISSE -

Clase :
Hero

Cargo :
Mercenaria

Autoridad :

Inventario :
Gema Destello
Hacha arrojadiza mejorada [6]
Hacha de bronce [1]
Hacha de Acero [3]
esp. de bronce [1]
.

Support :
Eugeo
Corrin

Especialización :

Experiencia :

Gold :
3245


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Re: [Misión] El Testimonio I [Chrom, Alanna, Lissa]

Mensaje por Lissa el Sáb Ene 12, 2019 3:02 pm

Como si el universo quisiese llevarle la contraria a Lissa, un par de emergidos surgieron de las sombras pareciendo arrastrar algo lo cual abandonaron al instante. Aquello la dejó tiesa, cada músculo de su cuerpo se tensó provocando que sus latidos alarmados se dispararan. A penas las criaturas sedientas de sangre detectaron la posición exacta de los supuestos “intrusos", se abalanzaron hacia donde se encontraban alzando sus espadas y gruñendo como si de animales salvajes se tratasen. ¿No era lógico sentir la necesidad de huir tras ver tal imagen? Pues esa fue el impulso inmediato de la joven princesa. Además, era mejor para ella que se ubicara a cierta distancia para evitarse cualquier herida innecesaria. Un clérigo muerto no serviría de mucho. Tras retroceder de un paso, la rubia se giró con la intención de correr fuera del dominio, mas una desagradable sorpresa congeló sus piernas impidiéndole lograr su cometido.

Sentía su lengua entumecida y seca siendo incapaz de tragar saliva.– C-¡Chrom, Alanna, nos están rodeando!– Soltó entre tartamudeos queriendo alertar a sus compañeros de la amenaza en la retaguardia. Sin embargo, el sonido pesado del metal que llevaba aquel acorazado ya había puesto al tanto a sus acompañantes. Era imposible ignorar tal imponente presencia. El hecho de que ahora no tenían ruta de escape segura, parecía contradecir a Chrom. ¡Bueno, en realidad contradecía a todos! Pero su hermano mayor era un tontito si creía que, aunque la situación se pusiese difícil, ellas iban en verdad abandonarlo a su suerte. ¡Eso nunca! ¿Quién curaría sus heridas entonces? Tomó un gran bocanada de aire tratando de calmarse mientras escuchaba al peliazulado. Las palabras de este último siempre tenían ese extraño poder el cual tranquilizaba a la ojiazulada. ¿Tal vez era el lazo afectuoso de hermandad que los unía? ¿O a lo mejor era el carisma natural de líder que este poseía?

Fuese lo que fuese, el sentimiento de pánico que de a poco se apoderaba de la rubia se vio opacado, permitiéndole pensar con más racionalidad. – ¡Daré mi mayor esfuerzo! – Afirmó a la vez que levantaba sus puños en alto y fruncía levemente el ceño. Luego sus orbes celestes buscaron la mirada del contrario esperando la respuesta de la pregunta que había hecho Alanna. El tiempo estaba en contra de ellos por lo que cada segundo perdido era vital. Una ideas pareció iluminar a Chrom y este terminó tomando de la mano a Lissa para a continuación lanzarse a correr precipitadamente hacia la entrada. Sin darse cuenta, la sacerdotisa apretó con fuerza la mano ajena como si temiese que si la soltase durante la carrera, algo horrible iría a pasar. Al final quedaron en una posición cercana a donde estaba el acorazado, pero por lo menos evitarían estar rodeados en todas las direcciones. Aquel temible emergido clavó su mirada ardiente en llamas rojas sobre los ylissenses, era claro que Iba a atacar en cualquier momento.

Lissa apretó el bastón contra su pecho sintiendo su respiración algo agitada luego del anterior esfuerzo. La pequeña princesa esbozó una casi sonrisa correspondiendo a la que le regalaban. “Todo va a salir bien. Todo va a salir bien” Repetía dentro de su cabeza como si fuese una fórmula mágica. Ahora se encontraba detrás de Alanna y Chrom, viendo la espalda de ambos. ¡Ella los apoyaría hasta el final y regresarían a casa para comer algo rico!

Spoiler:
Lissa se dirige a donde se ha situado Alanna y se sitúa en la casilla de arena detrás de esta. Véase la imagen mostrada por Alanna
Afiliación :
- YLISSE -

Clase :
Cleric

Cargo :
Princesa de Ylisse

Autoridad :
★ ★ ★ ★

Inventario :
Báculo de Heal [3]
Vulnerary [3]
Vulnerary [1]
Tónico de res. [1]
Tónico de def [1]
baculo de heal [1]

Support :
Mishael

Especialización :

Experiencia :

Gold :
2600


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Re: [Misión] El Testimonio I [Chrom, Alanna, Lissa]

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