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[Priv. Roxane] Platos, jarras y un objetivo [Entrenamiento]

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[Priv. Roxane] Platos, jarras y un objetivo [Entrenamiento]

Mensaje por Ranulf el Dom Sep 09, 2018 3:26 pm

Definitivamente era un martirio buscar información entre beorcs, rumores absurdos basados en un desesperado intento de quedar bien, comentarios ridículos acerca de la derrota de Gallia, y sobre todo la desinformación que podían tener aquellos que llegaban desde otras tierras. Lo más triste era la escasa presencia de laguz, pues estos eran conscientes del desprecio que podían sentir los Crimeos sobre ellos, incluso cuando las relaciones son de aliados, incluso cuando la familia real busca crear lazos. Termina siendo nuestra gente la indispuesta a aceptar las diferencias de otros.

Comenzaba a aburrirme de la monotonía de este lugar, sino me movía podría volverme loco… Ahora mismo me encontraba tentado a embarcarme hacia Phoenicis, el rey Tibarn es alguien de fiar sin duda. Por otro lado, está Goldea, quienes, si bien forman parte de la alianza, no son precisamente conocidos por aceptar visitas sin previo aviso, con un poco de suerte aceptarían mi presencia al haber trabajado cerca de Caineghis, pero a veces sí podían ser lo suficiente cabeza dura como para volverme cenizas antes de explicar mi posición.

No se puede ser paciente todo el tiempo, había que tomar una decisión. Pero por ahora, era ideal llenarse la tripa. Decidí acercarme a un pequeño restaurante, uno de los pocos a los que frecuentaba… Ahora que lo pienso, no vendría mal hacerse con más efectivos…  el viaje en barco es extremadamente lento. Al sentarme en la barra, fui atendido con amabilidad como era hábito, pedí lo de siempre: Pescado y una ensalada, acompañados de una suave cerbeza. El lugar como era usual estaba algo vacío, lo cual lo volvía perfecto para comer tranquilo, al tener mi comida servida, me bajé la capucha mostrando mis rasgos felinos y comencé a comer… En efecto, en este local se permiten laguz, una decisión mucho más audaz de la que se puede creer, hay quienes creen que de verdad exhalamos veneno o cosas por el estilo. Eso, por supuesto, evita algunos clientes… Punto para el dueño, demostrando que no todos los beorcs son tan mediocres como los pintan.
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Re: [Priv. Roxane] Platos, jarras y un objetivo [Entrenamiento]

Mensaje por Roxanne el Sáb Sep 15, 2018 11:05 pm

Mil veces maldito navío, sus precauciones no habían sido las suficientes y el capitán la había pillado, obligándole a pagar, pero, siendo lo suficientemente amable como para no exigir algo peor como una paliza o pasar la noche con sus muchachos. Y aquello había sido suficiente como para obligarse a pagar una suma un poco mayor de la solicitada y hacer feliz al sujeto a coste de los ahorros de una buena temporada de dormir al aire libre, arriesgarse a que la atrapasen los guardias de varias mujeres y varones nobles para vender el botín y darle un par de monedas a cada mendigo que encontraba en su camino y de andar de polizona en varios barcos. Una lástima, tocaría recuperar lo perdido de alguna forma y tenía una en mente.

No era buena en los juegos de azar, pero, en retos de los que dependía su ingenio y velocidad mental era bastante buena, encontrando de ese tipo de actividades en algunas tabernas y restaurantes, siendo que se digirió a uno que le habían recomendado -en realidad no porque todos hablaban de que ahí se permitían laguz-. Apenas entró y la puerta se cerró tras ella, escaneó el lugar con la mirada hasta toparse con un par de orejas felinas de un bonito color azul. Titubeó un momento, decidiéndose o no a hacer algún movimiento completamente estúpido o peligrosamente audaz. Al demonio, los laguz fiera no se caracterizaban por su sentido común, éso estaba más que confirmado y, por lo tanto, simplemente se le acercó a paso silencioso.

Avanzó no muy lento ni muy rápido, como si no quisiera asustarle sin querer y no porque ella aún intentaba no echarse para atrás al no tener el impulso y la desinhibición del alcohol encima. —¿Disculpa? ¿Puedo sentarme contigo?—. Antes de que le respondiese, se sacó el pañuelo de la cabeza, mostrando su melena rubia y las orejas de un oscuro color rojo además de la cola, sin embargo, lucía apenada como nunca antes en su vida. Era una sensación rara, una mezcla de euforia por encontrar al fin otro laguz con características felinas y terror por no ser aceptada y limitarse a que la reconocieran solamente -por lo que el color de sus orejas, el verdadero, decía- por su ascendencia. No, Roxanne prefería mil veces ganarse el respeto de la gente por sus méritos, no por lo que es. Si aceptaba su petición, se sentaría frente al gato y haría su pedido, pero, si la respuesta era negativa, simplemente le sonreiría y se iría a otra mesa a sentarse en solitario. No, no le gustaba estar sola, mas, ya se había acostumbrado a estas alturas.
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Re: [Priv. Roxane] Platos, jarras y un objetivo [Entrenamiento]

Mensaje por Ranulf el Lun Sep 17, 2018 4:27 pm

El tabernero no estaba tan dispuesto a hablar, estará envuelto en sus propios problemas. Algo que podía comprender, un lugar como este no es precisamente una mina de oro, no importa lo limpia que esté tu moral al tomar decisiones que consideres correctas y ver los frutos que da, cuando metes tu mano en un bolsillo vacío, no se te puede evitar estrujar el pecho pensando qué hacer, es algo que puedes comprender. La vida cuesta, lo merezcas o no.  No pude evitar soltar un “gracias por el lugar”, tratando de subirle los ánimos, demostrando empatía. Volví a mi almuerzo, mientras mis finas orejas percibían los pasos hacia mi dirección, un cliente, uno poco hostil, seguramente laguz o algún beorc interesado en interactuar conmigo, ¿Quizás un conocido? La curiosidad mató al gato, y yo soy de la especie, con lo que efectivamente barajé varias posibilidades antes de girar mi cuello al escuchar el desconocido tono de su voz.

Le miré fijamente pocos segundos, de las posibilidades, obviamente una iba a ser, no pude evitar sonreírle con confianza y hacer un ademán con mi brazo para que se siente a mi lado. Se trataba de una laguz, no cualquiera, sino de una leona, especie caracterizada por su fuerza, así como por la reducida cantidad que podrás encontrar en Gallia, o al menos lo que era Gallia. Aunque ella no lo sabía, le había reconocido al menos por aspecto, como trabajaba cerca de Caeneghis, llegaba a ver a los leones que aspiraban al trono, o los que no. Y la chica presente destacaba entre los suyos, más delgada, más "grácil". Nada malo, nada bueno, solo diferente, era como era, pero seguramente tuvo problemas por ello.

- Es un honor, me llamo Ranulf. Sirvo al rey, bueno… Solía hacerlo.-  Todos nos sabemos el cuento, no había necesidad de redundar en ello. Es probable que ella no me conociera en lo absoluto, pues si bien era un leal vasallo de la realeza, la sombra del rey era otra, y nadie más que él brillaba por su cercanía a Caeneghis. Irónicamente, claro.

- Mejor pide algo, yo invito. Podemos hablar lo que quieras. - Si es que quería, lo importante era que estaba dispuesto a darle mi tiempo, por otro lado, iba a terminarme mi plato antes de que se enfríe. Con lo que comer juntos se queda un poco a medias.
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Re: [Priv. Roxane] Platos, jarras y un objetivo [Entrenamiento]

Mensaje por Roxanne el Dom Oct 07, 2018 11:14 pm

Las ironías de la vida no dejarían de pasarle factura incluso pese a todo el tiempo que había empleado en convertirse en lo que era. Tal vez, solamente un tal vez, seguía siendo la pequeña leona que no sabía el porqué no crecía como las demás leonas o porqué todos la trataban tan mal. Ahora podía decir lo que era la discriminación que tu supuesta gente te hacía y, aunque no quisiera aceptarlo, le había dejado una marca profunda, una cicatriz emocional que dudaba que se cerrara por completo, pero, no pensaría en aquello ahora mismo, tenía que pedir aún un buen trozo de carne y cerveza primero.

Su sonrisa flaqueó un instante con el recuerdo, deslizando la silla con la mayor cantidad de silencio posible para no molestar a nadie, quedándose mirando fijamente la mesa. Sin embargo, frente a la mención de Caineghis, levantó la cabeza con los ojos brillantes, destilando alivio, alegría, curiosidad e interés en las palabras del contrario, no pudiendo controlar el que su cola la delatase al doblarse un poquito en el extremo final. —¡Creo que sí te recuerdo! Te veía pasar por los pasillos del castillo de vez en cuando luego de las reuniones que espiábamos a escondidas mis medio hermanos y yo—. Soltó una pequeña risita con tintes melancólicos, era extraño sentirse así, llevaba desde que fue el momento en el que tuvo que huir de Gallia por los emergidos y no se había dado el tiempo de sopesarlo.

Aunque no pudo evitar sonrojarse como una cachorra que apenas y estaba pasando por el sinuoso camino de dejar de ser niña para convertirse en adulta cuando le intentaron invitar su comida, mas, frunció el ceño ligeramente e hizo un mohín que más bien parecía un puchero mientras negaba con la cabeza. —Me niego en rotundo, puedo pagar lo mío sin problemas—. Puede que le hubiese herido en el orgullo sin querer, pero, su tono parecía más bien como el regaño de una niña pequeña y no una frase dicha con agresividad. No tenía aquella intención.

Pidió lo que tenía pensado y, cuando se lo trajeron junto al costo total, Roxanne pasó varias monedas extras fuera del costo real del plato y del servicio, alegando que era su manera de agradecer este tipo de lugares para su gente -y se refería a los laguz en general, sin distinción-; bajo su juicio, el dueño se había arriesgado y ya era tiempo de que se le devolviese la mano como un favor. Ser amable era gratis. —Rayos, sí que cuesta comer y beber en paz cuando la gente ve que tienes cola—. Bufó antes de darle un buen sorbo a la cerveza que le habían traído, mirando por la ventana del local a la gente pasar con miradas juiciosas. El asunto era controlarse lo suficiente como para no lanzarse a hacerle arrumacos al contrario por las orejas de gato que se le veían bajo aquel cinto extraño alrededor de su cabeza.

¿Ha sabido algo sobre Caineghis o Skrimir?—. Indagó con cierta delicadeza -y respeto por la posición que solía tener el contrario, bastante respeto- que le costaba hacer nacer por su propia espontaneidad, como una mala costumbre. Tenía la duda acerca de ellos y no sabía si realmente estarían vivos. Sólo una señal, es lo único que pedía. Una mísera señal sobre lo que tendría que hacer en este mundo y ella estaría conforme.
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Re: [Priv. Roxane] Platos, jarras y un objetivo [Entrenamiento]

Mensaje por Ranulf el Dom Oct 28, 2018 7:47 pm

- Uff... - El felino se pegó un buen estirón con cierta pereza para dejar caer sus manos sobre la nuca, dirigiendo su mirar a la contraria como si tuviera la respuesta preparada, después de todo conoce bastante bien al rey y su eventual sucesor. Quizás más de lo que le gustaría.

- Con un poco de suerte, nuestro rey habrá logrado que Skrimir no salte de forma suicida contra los invasores.  Ese león es increíblemente fuerte, pero un testarudo sin remedio. Si Caineghis no fuera más fuerte aún, seguramente Skrimir le ignoraría para saltar a su propia muerte. - Ranulf a veces tenía el "privilegio" de "cuidar" a Skrimir, y el solo pensamiento bastaba para que se le erice la cola. Se requiere una paciencia increíble para enseñarle hasta lo más básico, y no precisamente porque sea tonto. Sino por su falta absoluta de interés, dada su arrogancia que le hace creer que toda puerta se abre a patadas. En fin, no es momento para ponerse nostalgico, después de todo seguramente está con vida. O eso es lo que  el felino quiere creer. Dicho esto, lo importante es la leona que tienes delante tuyo.

- De modo que nos espiaban... - Sonrió entretenido, retomando su plato de comida.  Sin poder evitar notar que los prejuicios parecían ser mucho más pesados para ella, se podía percibir en su mirar, en su tono. Y no se le puede culpar, no es agradable pasar de vivir en tus raíces, a una ciudad "aliada" donde tienes que esconder quien eres. La situación es preocupante sin duda, mas no es algo que puedas remediar por el momento. La prioridad es Gallia.

- ¿Sabes?  Te las apañas muy bien considerando nuestra situación. Has sabido adaptarte. - Conoce este lugar, tenía dinero y modales bien modulados para una laguz, quizás se parecía más a Ranulf que a otro fiera. Siempre es bueno no ser el único, puesto que el reto de felinos prefieren no pensar y perder el control cuando las garras dejan de ser la única opción.

- La verdad me he quedado aquí para estar al tanto de todo lo posible, no obstante las noticias dejan de llegar. Estaba pensando en arriesgarme y partir a Goldoa. Los dragones no son los más... Hospitalarios. Pero si doy con el principe Kurthnaga, es probable que me deje quedar un rato y me de las últimas noticias para ayudarme a tomar la siguiente decisión. ¿Y cuál es tu nombre?
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Re: [Priv. Roxane] Platos, jarras y un objetivo [Entrenamiento]

Mensaje por Roxanne el Sáb Nov 17, 2018 9:59 pm

Picoteó un poco de la ensalada de color verde -era simple lechuga, pero, así suena más poético- que acompañaba al trozo de carne que rezumaba calor y jugo. Buen grosor, aún sangrando si lo apretabas un poco, sellado como corresponde y con un color dorado que le hacía agua la boca famélica. Cortó un buen trozo mientras apuñalaba con el tenedor algunos trozos de verdura y se los echaba a la boca, masticando con calma y algo de furia y frustración contenidas. No era un día demasiado bueno, de eso podía estar completamente segura.

Al parecer, no fue tan mala idea soltar aquella pregunta que podría ser algo extraña, mas, considerando que, entre los dos, el gato estaba incluso mejor informada que ella, entonces no sería poco provechoso incluso si era una negativa y la información escueta. Con tener una luz le bastaba a la rubia. Y no, no se le pasó desapercibido aquel leve tono de hastío del contrario al mencionar a Skrimir, sonriendo y coincidiendo mentalmente con él. El primero en la línea de sucesión llevaba lo intrépido a un nivel mil veces superior al de ella y, es más, Roxanne casi agradecía aquello.

Ya veo… Al menos, uno de los dos quiere aún permanecer en Tellius—. Sonrió melancólica al recordar que la única razón por la que volvía ahí era para poder conseguir ropa nueva de la vieja que tenía cuando aún seguía con su vida en Gallia -y que modificaba poco después para que no se notasen tanto los materiales tan caros que empleaban- y poder vender alguna de las viejas joyas de cualquiera de sus hermanas que no habían sobrevivido al ataque. La vida es dura, pero, también es justa. Aterradoramente justa.

Mientras masticaba otro trozo de carne con ensalada, escuchó al contrario remarcar con diversión lo que había dicho, volviendo a sonrojarse producto de la vergüenza y soltó un bufido de exasperación. —En mi defensa, era la única forma de saber qué diablos estaba pasando en ese condenado lugar que era Gallia. No podía ni asomar el hocico sin recibir una azotaina en castigo por andar haciendo cosas que no debería, carajo—. No estaba ebria, pero, sí lo suficientemente malhumorada como para inflar las mejillas y hacer un puchero que la hacía lucir cinco décadas menor. —Se llevaban toda la diversión y nosotros teníamos que limitarnos a no hacer ruido—. Un nuevo gruñido y un pedazo de carne que luce muy grande como para masticarlo, sin embargo, ella lo hace como si nada antes de tragar y dejar en claro que ya lleva medio plato aunque la lengua le arde por lo caliente de la comida.

Carraspeó incómoda. Puede que el hecho de que se adaptase fuese un motivo de felicitación, pero, para la leona era abrir la cicatriz y echarle sal a la herida ahora supurante, una manera de decir que no era lo que esperaban en su clase. —Viendo que no soy como el resto de leones incluso dentro de mi mismo género, aprendí diplomacia y todo lo que un laguz fiera no suele preocuparse mucho en toda su vida—. Lo dice como si fuese algo sin importancia, como si no fuese una marca dentro de sí misma que la impulsa a llenarse el estómago de alcohol y sobre exigir a su hígado a procesar su propia sangre para limpiarla de todo eso.

—"Aparentemente, mi apariencia física era inútil. Quedó la peor opción para mí: la deshonra de la palabra"—. Siempre le pasaba aquello por la cabeza, pero, no era momento de quejarse, era momento de simplemente mostrar su sonrisa de siempre aunque vacile y sienta que desfallece de la nada. Cuando Ranulf habló sobre Goldoa, Roxanne frunció el ceño y arrugó la nariz en un gesto que destilaba desconfianza. —No me agradan esos dragones. Se creen la gran cosa por poder mantenerse sin intrusos, no conocen lo que pasa la gente en el mundo exterior y se la pasan rascándose las pelotas. Puedo acompañarte a Goldoa si quieres, ese lugar me da una mala espina que no imaginas. Muchos estirados, pocos con consciencia, la peor combinación de todas—. Si hubiera estado al aire libre, habría lanzado un escupitajo para dejar más claro su punto. En vez de éso, se bebió lo que le quedaba de cerveza de golpe y pidió otra al hilo.

Ante la pregunta de su nombre, pudo esbozar una pequeña sonrisa de lado y le guiñó el ojo con coquetería, cosa que siempre hacía con cada persona que conocía… Excepto ese cuervo, él era especial. —Soy Roxanne, pero, llámame Roxy. Prefiero que me conozcan así, menos invasivo, menos desastrozo, más desapercibido, más como plebe—. Y, cuando le trajeron la cerveza fría, se bebió la mitad y lanzó una carcajada animada con ganas, casi como un rugido ahogado en gran parte, casi como si fuese una simple chiquilla. —A todo ésto, supongo que no te has puesto en plan para no perder la práctica. Pasar tanto tiempo entre beorcs puede ser perjudicial para un laguz en cierto punto—. Y ella tan campante, como si fuese la nada el terminar con las zarpas llenas de sangre a la primera ocasión y la panza retumbando por el atracón de carne y las venas pulsando por la sobredosis de adrenalina.

Éso era la gloria.
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