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[Campaña lib.] We will be holding on [Priv. Arngeir]

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[Campaña lib.] We will be holding on [Priv. Arngeir]

Mensaje por Seraphiel el Miér Sep 05, 2018 8:08 am

Extendió una mano, tocó el frío suelo y abrió sus ojos, desorientado. Tardó unos segundos en acostumbrar su visión a la oscura habitación en la que se encontraba. Apoyó ambas manos en el suelo y se levantó, con cierta dificultad pero logró sentarse correctamente en el suelo frío. Volvió a mirar a su alrededor y frunció el entrecejo al notar barrotes de metal a un lado y otro: estaba encerrado, enjaulado como un animal.

Pero... ¿Cómo? ¿Por qué?... Ah... Begnion, claro... No habían tenido suficiente con calcinar su bosque, con cazar a su raza y hacerlos prisioneros, ahora, ante uno de los últimos de su especie, con aún más emoción lo enjaulaban, probablemente lo venderían a un precio alto, mucho más de lo que lo habrían hecho en un principio. Inspiró hondo, no era su intención la de dejarse atrapar, no... Tenía que salir.

Pero ¿cómo? Por la oscuridad de la habitación supuso que estaría en un sótano... ¿Pero dónde? De repente todo se balanceó, demasiado brusco, terminó deslizando hacia un lado, hasta tener que sujetarse de las barras para no golpearse contra ellas y cerró con fuerza los ojos en valía de un malestar: nunca le había gustado el mar, era algo que no lograba entender, algo que lo sobrepasaba, algo que odiaba a pesar de que muchas veces había viajado en barco.

Pero ahora, enjaulado, incapaz de salir de allí, de extender sus alas, encerrado en la oscuridad y sabiendo solo que estaba en un mar en tormenta, el sentimiento se le hacía demasiado fuerte, desesperante. Sentía el temblor apoderarse de forma inevitable de su cuerpo y se maldijo a si mismo: ¿Cómo podía después de tantos años aún sentirse tan indefenso? Fue ahí que se percató de que en realidad el aire estaba frío y no era solo cosa de su imaginación.

¿Dónde...? Un estruendo le hizo reaccionar, sus alas se extendieron por inercia, en un intento de mantener el equilibrio, pero inevitablemente terminaron golpeándose contra los barrotes, soltó un quejido, se sostuvo con más fuerza pero casi que podía jurar saber lo que había sucedido aún sin verlo: aquél barco, sin importar de quién fuese, había golpeado contra algo... ¿Contra la costa? Entreabrió sus labios, dispuesto a entonar un Galdr... Pero las palabras no salieron de su garganta.
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Re: [Campaña lib.] We will be holding on [Priv. Arngeir]

Mensaje por Arngeir el Sáb Oct 06, 2018 6:25 am

No era la primera vez que se acercaba hacia los puertos en busca de ver alguna oportunidad de poder arrinconar a las tropas allí dispuestas para poder tener una posibilidad de reutilizar el puerto, ya fuera para poder pedir ayuda en un barco o bote, o en su defecto poder ir limpiando zonas, siendo una de las más importantes esa. Pues era la única salida de aquella cruel tierra y... aunque dudaba de que los ciudadanos de allí fueran a querer irse... Al menos aquellos que no pudieran defenderse por su cuenta, como los ancianos y niños, podían salir de allí y pedir ayuda. Arngeir no tenía conocimiento de que Silesse estaba en las mismas precarias situaciones que ellos, pues el contacto, de nuevo, se había perdido sin capacidad de poder retomarse así como si nada. Solo albergaba la esperanza de que podrían llegar a superar ese problema que ahora os hostigaba con una visceral crueldad.

Y allí estaba de nuevo: cerca del puerto, con solo unos cuantos hombres sin llegar a la decena y temerosos de no poder volver. Y ya no era por el terror a la muerte, no... Era por el terror de dejar al resto de sus gentes al amparo. Escaseaban de personal militar... No podían tampoco permitirse perder soldados ahora mismo. Ni nunca, pero ahora muchísimo menos. Pero, cuando estaban ya rondando lo que sería la linde del terreno que comenzaba a descender por la forma del puerto, al Hersir les llamó la atención no ver a nadie. Y por nadie, era que no veía ninguna presencia viva. Y aun así... Veía antorchas encendidas, signos de que relativamente poco sí había habido movimiento allí. ¿Eso significaba que se habían ido así, de sopetón? ¿Qué habrían visto...? Parpadeó, desconcertado ante la idea de que hubiera podido llegar algún barco y, con ello, que los emergidos se hubieran abalanzado contra el navío.

En silencio, les indicó a sus compañeros que avanzaran, descendiendo lentamente en busca de no causar demasiado ruido al crujir la nieve bajo sus pies. Se veía todo tan solitario... Tan vacío... Un escalofrío recorrió la espalda del pelirrojo al ver el estado caótico del puerto, completamente calcinado y destrozado. Pero allí seguía sin haber nadie... Eso era ya hasta preocupante. Se detuvo antes de pisar la zona edificada con madera que a duras penas se mantenía de pie y que en su momento había sido lugar donde se habían desembarcado mercancías y personas en una vorágine de movimiento y vida. Ahora solo quedaba madera chamuscada y cenizas... Y la posibilidad de que algo hubiera quedado encallado en las piedras salientes de los acantilados cercanos al puerto. Volteó un momento su rostro, viendo como los hombres estaban buscando pistas que pudieran darles algo más de información. Pero él no se dedicó a quedarse allí. Prefirió avanzar. ¿Por dónde?

Por el pedregoso camino que bordeaba la bahía. Y lo que lo había instado a ir por allí era una pequeña pero visible voluta de humo que se comenzaba a ver hacia el oeste. No era un camino fácil, mas era el único disponible: poco a poco fue avanzando por entre las angulosas piedras, turnando su mirada en mirar dónde ponía el pie y en mirar al frente para asegurarse de que no había ningún enemigo que fuera a abalanzarse contra él. Pero cuando esa voluta de humo comenzó a hacerse profusa, también fue cuando vio el navío estrellado contra las piedras de los acantilados, completamente atravesado por dichas piedras. Y sus ojos dorados se abrieron más en sorpresa al ver cómo una horda de emergidos estaban ingresando dentro del navío atascado y que comenzaba a incendiarse. Eso era malo... Podía haber supervivientes, y serían masacrados por esas bestias.

Se apresuró a avanzar y, aunque pensó que lo mejor sería comenzar el ataque desde allí, supo que si lo hacía no tendría posibilidad de poder internarse en el barco. Solo tenía dos opciones...

Un fuerte silbido, similar al producido por un águila, retumbó por todo el acantilado. Y ese sonido fue causado por el pelirrojo gracias a un pequeño silbato de hueso que llevaba consigo. Era una clara, fuerte advertencia para sus hombres que, sabía que reconocerían el aviso y se apresurarían a ir en dirección al sonido. Mientras, se apresuró a avanzar, aprovechando los salientes rocosos para ir escondiéndose y acercarse de aquella forma al barco. No solo sus hombres servirían como distracción cuando llegaran, si no que sabían que comprenderían la situación en cuanto vieran el barco y se apresurarían a llamar la atención de los emergidos para ir a una zona más estable para luchar. Y de eso mismo es de lo que Arngeir se quería aprovechar.

Una vez cerca del barco, decidió ingresar no por la parte de arriba de la proa que estaba destrozada, como parecían haber hecho los emergidos, si no por uno de los huecos que se habían creado en la estructura exterior del barco, ingresando directamente así a lo que parecía la bodega del mismo. Tosió levemente por el malestar del humo que llegó a sus pulmones, y cubriendo su boca y nariz con una parte de la capa, avanzó con los ojos entrecerrados en busca de algún superviviente.
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Re: [Campaña lib.] We will be holding on [Priv. Arngeir]

Mensaje por Seraphiel el Sáb Oct 06, 2018 2:37 pm

Escuchó pasos y se estremeció de nuevo. Con disgusto se percató que no únicamente por la situación, por la vaguedad de su mente, sino por un frío etéreo que se apoderó de él. Con razón: sus holgados ropajes no eran aptos para el gélido clima que había fuera de la embarcación muy a pesar de que él no lo pudiese ver.

¿Pero qué iba a hacer? ¿Darse por vencido? ¿Aceptar su destino? ¿Desaparecer como sus hermanos lo habían hecho décadas atrás? No, claro que no... Debía recordar, ya no era aquella débil garza que alguna vez fue, que había perdido la esperanza y se había ocultado en si mismo una vez pisadas las áridas tierras de Hatari, aquella garza que asustada se había agachado entre libros y había tapado sus oídos ante la desgracia.

No. Él había logrado sobrevivir, había logrado fortalecerse más de muchas otros hermanos. Ahora... ¿Ahora iba a darse por vencido porque no podía entonar una canción? Inspiró hondo, obligándose a centrarse a pesar de los temblores de su cuerpo y al final, cuando la puerta de aquella bodega se abrió de una fuerte patada que rompió parcialmente la misma y de ella marineros intentaban escapar de las espadas de los emergidos sin mucha suerte, dejó paso al disgusto dibujado en sus facciones.

El humo se coló junto a los gritos y a los grisáceos y disgustosos seres que entraron en la habitación de madera. Por un instante, los ojos del rubio se fijó en el humo, recordando al despiadado fuego y el temor se apoderó con más insistencia de él. Pero algo debía de hacer ¡No podía simplemente quedarse quieto ahí!

Entreabrió sus labios, obligó con una mueca en sus facciones a que la melodía escapara de sus labios y así fue. En un principio, el hilillo de una canción no fue suficiente para parar el avance de aquellos seres sin raciocino. Después, cuando la melodía tomó más fuerza, cuando las notas resonaron en la vieja madera del barco, las cosas comenzaron a cambiar. Dos de los emergidos más cercanos a su jaula pararon en seco, hasta podría jurar ver un atisbo de sentimiento en sus ojos rojo sangre.

Seraphiel avanzó, sujetando los barrotes fríos con manos igual de congeladas y fijó su celeste mirada en los seres que vestían pesadas armaduras, quienes, casi como si hubiesen elegido a la garza como amo y señor, desenvainaron sus armas contra sus compañeros que se acercaban, claramente dispuestos a terminar con su vida. Dejó la canción a mitad por una inesperada tos que le hizo agachar, aun así, el choque metálico indicaba que seguían bajo su hechizo

Oh, vamos... Nunca pensé que lo diría, pero cuento con su fuerza... —Susurró en bajo, con voz ronca, pero algo divertido. Inspiró hondo y se atrevió a levantar la voz tras un rato— ¡Pero si alguien decide pasarme las llaves de esto se lo agradecería! —Después de todo, uno nunca sabía lo que podía estar en la mente de aquellos seres, ni él siquiera, cuyos sentimientos humanos en muchas ocasiones se le hacían simples de descifrar.
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Re: [Campaña lib.] We will be holding on [Priv. Arngeir]

Mensaje por Arngeir el Dom Dic 09, 2018 5:33 pm

El ruido procedente de la batalla llegó pronto a los oídos del Hersir, potenciado al resonar en la dañada madera del navío. Y eso inquietó un poco al de rojiza cabellera, pues... Significaba que había supervivientes, pero a la vez que el llamado a la tropa mitgardiense no valdría para nada. Llegarían tarde... Aun así, no podía simplemente esperar. Era una opción insostenible a esas alturas.

Miró unos instantes a su alrededor. La oscuridad en ese caso era su aliada, y el haber entrado por aquel hueco también, pues bastantes barriles de provisiones y arcones podían servir como escondite a su figura. Y es que, aunque quisiera, no tenía más opciones que aprovechar aquello a su favor para conseguir una mínima ventaja. Solo esperaba no confundirse de enemigos en medio de aquella penumbra...

El sonido de una puerta siendo destrozada se hizo vigente. Paso a paso, silenciosos, Arngeir fue avanzando por el estrecho hueco en busca de una posición favorable mientras el ruido de la pelea en aquel pequeño espacio se hacía cada vez más alto. Se acuclilló una vez encontró un hueco entre las cajas y arcones, y tomó con más firmeza el arco con su mano izquierda mientras su derecha buscaba la punta de la saeta a ciegas, ya que su mirada estaba fijada por completo en el pequeño campo de batalla. Eso no era precisamente a lo que él estaba acostumbrado, y era terriblemente incómodo teniendo en cuenta las distancias y el espacio... Pero nada podía hacer a excepción de adaptarse. Como siempre... adaptarse a lo que el sino le daba. No tardó demasiado en diferenciar quienes eran los enemigos de los que debían de estar defendiéndose. Y aunque vio a varios caídos en batalla, ningún tipo de emoción crispó su rostro, si no que mantuvo una fría serenidad. No podía simplemente permitir que los sentimientos turbaran su raciocinio...

La flecha se posicionó donde debía. Se echó hacia atrás, permitiendo el movimiento de su brazo derecho extenderse y tensar la cuerda mientras el izquierdo ejercía fuerza para sostenerlo con estabilidad y firmeza en el estrecho espacio. Veía a su objetivo... El más cercano, un emergido con armadura y un yelmo que cubría parcialmente el rostro que estaba avanzando tras prácticamente embestir a uno de los marineros que cayó de bruces en el suelo con un grito. Su mirada se entrecerró, mantuvo la respiración en el momento de máxima tensión de la cuerda. Sabía dónde disparar... Lo visualizaba perfectamente... El emergido abrió la boca, dispuesto a soltar un bramido de batalla. Y ahí fue cuando la saeta voló, rauda como la caza de un rapaz, y se clavó justo en la boca del emergido, traspasando hasta la nuca la punta.

Un gorgoteo causado por la sangre con la que se estaba ahogando sonó, débil pero inconfundible, y pronto cayó de rodillas al suelo mientras agitaba sus brazos a duras penas, como queriendo retirar aquella flecha, como si no sintiera el dolor si no el inconveniente de tener la flecha ensartada en la boca. Qué desagradable... Qué desagradable era esa actitud... Como si se trataran de berserkers dispuestos a todo y sin sentir nada...

Y aun así, supuso que ese ataque no sería del todo disuasorio debido a lo frenético del asunto. El humo comenzaba a acumularse... Sus ojos comenzaron a arder mientras intentaba tomar una honda bocanada contra el pelaje de su capa para evitar tomar más humo del necesario, y volvió a cargar el arco con una flecha, más rápidamente al percatarse tras volver la mirada al 'campo de batalla' que uno de los emergidos se había fijado en él. Oh... eso no era buena señal. Con menos precisión pero mayor rapidez de ataque, se apresuró a disparar la saeta, clavándose en el espadachín emergido a la altura del hombro. Y al ver el resultado de su disparo, supo que no iba a salir bien aquello. Reaccionó rápido, volviendo a sacar una flecha, pero para su sorpresa, antes de poder siquiera usarla como un arma para apuñalar, vio cómo ese mismo emergido caía de bruces con una profusa herida en su espalda. Parpadeó, sorprendido por ese giro de los acontecimientos, pero cuando se apresuró a aprovechar la ocasión para acomodar la flecha en su lugar sobre la cuerda del arco, fue cuando vio al que sería su siguiente objetivo.

Objetivo que no tardó en sorprenderle aún más que aquel emergido herido de golpe, pues dicho emergido estaba atacando a sus... ¿podrían denominarse 'compañeros'? Anonadado ante lo que acababa de ver, no tardó en detenerse y retomar la calma en busca de analizar lo que estaba viendo. No era solo uno... ¿Eran dos de aquellos seres los que iban en contra de sus compañeros? Pero, una voz diferente a los gruñidos de los emergidos se puso percibir. Y atento, fue que intentó cambiar de postura tras la 'protección' que le otorgaban los arcones y barriles para ver qué era lo que causaba aquello. La oscuridad no ayudaba, por eso, cuando sus manos tantearon algo frío, metálico, fue que alzó su rostro y vio lo que era una jaula y...

¿Eso eran alas?

No tenía suficiente con ver algo incoherente como era ver esos dos emergidos atacar a los de su misma especie, si no que ahora veía dos gigantes alas encerradas en lo que parecía ser una jaula. ¿Qué clase de ser estaban transportando aquellos marineros? - Por Forseti y todas sus enseñanzas... ¿Qué está pasando? - Murmuró para sí mismo como si necesitara escuchar su propia voz para asegurarse que no estaba delirando por culpa del humo que se seguía acumulando en aquella maltrecha bodega.
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