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[Social] A la luz de las velas [Priv. Virion y Sindri]

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[Social] A la luz de las velas [Priv. Virion y Sindri] - Página 2 Empty Re: [Social] A la luz de las velas [Priv. Virion y Sindri]

Mensaje por Sindri el Mar Sep 10, 2019 1:35 pm

El hechicero ladeó automáticamente la cabeza tras escuchar la primera frase que le dedicó, casi como si tratara de entender exactamente por dónde iban los tiros de flecha. ¿Las manos vacías? ¿Quería decirle con eso que trataba de tentarle con algún tipo de recompensa? No era mercenario de ningún tipo, eso lo había dejado claro en el pasado, por lo que el hecho que hubiera un pago o no por sus servicios era lo de menos. De hecho, si Sindri se involucraba en tal aventura con tan poca información era porque le interesaba de sobremanera la teórica existencia de un Tomo de Magia Arcana que pudiera ser calificado como “legendario”. Si por aquella aventura existía la posibilidad de un pago, por muy remota que fuera, este bibliotecario tenía clarísimo lo que pediría… pero no iba a faltar a la inteligencia de los que estaban sentados en aquella mesa diciendo en voz alta qué era eso. Seguramente ya lo sabían. Seguramente contaban con ello. Interesante. Muy interesante. Estaban jugando todos a un juego extremadamente divertido para Sindri. Yo sé que tú sabes. Tú sabes que yo sé. ¿Cuántos pasos por delante de él estarían ambos? ¿Y cuánto podría saltar él de una vez? Movió los ojos un poco mirando ahora la sirvienta, ahora el Custodio, imaginando posibles caminos que tomar.

Sólo entonces, tras registrar la maravillosa puyita de la pelirrosa, el muchacho ladeó la cabeza hacia el otro lado con una mirada todavía más curiosa si cabe – El papel arde, señorita de Montmorency, permítame asegurárselo. Y el papel antiguo más que ningún otro. Incluso un villano con una vela mal apagada sería capaz de… “reducir un preciado tomo a cenizas” sin complicación alguna. – pronunció cada palabra lenta y didácticamente, como si estuviera enseñando un concepto nuevo a un niño. Cualquier grimorio de Magia Arcana que fuera legendario tenía que proceder, obviamente, de una leyenda. Y las leyendas, por mucho que uno quiera, no eran historias que habían sucedido la semana pasada, precisamente. No, no, no, no, si de veras existe un libro legendario de hechizos de Magia Arcana, éste tiene que haber sido creado hace décadas y décadas. Siglos incluso. Era un “tomo legendario” no un “tomo del que comencé a oír el mes pasado” por una razón… bueno, una razón aparte de la diferencia de poder entre un tomo actual y los que empleaban los Hechiceros y Archisabios de antaño. ¡Aquellos sí que valían la pena! Nada grita a los cuatro vientos “poder” como poder enfrentarte a Dragones con mayúscula tú solito.

Mas había hecho una pregunta (“una” pregunta) al Custodio aquí presente, por lo que sería una completa irrespetuosidad no escucharle. Obviamente, escucharle sin mirarlo fijamente también sería una falta de respeto bastante importante así que forzó su cuello a girarse hasta tener una buena vista del pelucón peliazul – Oh, ¿De veras? Permítame que le exprese mi sorpresa. – fue todo lo que dijo tras escuchar el discursito. “Que no tenía prejuicios hacia los Magos Arcanos”, decía. No mostró ningún cambio en su cara más allá de una atenta mirada, como si tratara de buscar algo en su cara – Todo podría ser en este mundo, ¿verdad? He sido testigo desde las gradas de las habilidades mágicas del príncipe Pelleas de Daein y no me extrañaría en absoluto que avanzase hasta la final. – obvió mencionar el hecho que él también conocía personalmente al heredero al trono de Daein desde una fría medianoche en la Gran Biblioteca de Ilia. No lo consideraba relevante, al menos, aunque apuntó mentalmente que Daein e Ylisse debían tener suficientemente buenas relaciones como para consentir tal intercambio de correspondencia – ¿No es usted Ram de Montmorency, quiere decir? – preguntó automáticamente con perfectamente fingida inocencia justo cuando ella comenzó su discursito sobre sus nuevos pensamientos en relación a la Magia Arcana. Conmovedor, por llamarlo de alguna manera suave, delicada y correcta. Al parecer había descubierto que, si bien la Magia Arcana era contra natura (supra natura, más acertadamente, puesto que estaba por encima de cualquier ley natural), no era malvada inherentemente ni lo eran sus practicantes. Oh, y la confianza que posaba en él era tan bonita… completamente equivocada y fuera de lugar, especialmente hoy por hoy, pero muy enternecedora.

En aquel momento, Sindri se relajó visiblemente y sin reproche alguno. Su cara tomó un cariz afable, su sonrisa sobretodo, y todo tipo de tensión que mostró durante aquella velada desapareció sin ningún tipo de rastro. El hechicero incluso se desperezaría y reclinaría en la silla… si no fuera un taburete de una taberna de mala muerte. Se sentía cómodo. En compañía conocida. Y es que en aquella mesa se había tejido una tela de mentiras y engaños, exactamente lo que el bibliotecario de Ilia conocía mejor. La verdad y la sinceridad brillaban por su ausencia, justo como a él le gustaba, y acababa de comprobarlo con las palabras de ambos. Nada puede hacer cambiar la naturaleza de un ser humano, por lo que este cambio súbito de parecer de la sirvienta pelirrosa le era harto sospechoso por su tiempo y forma. Había visto en primera persona sus opiniones y pensamientos sobre la Magia Arcana, oh claro que lo había hecho: la mujer había intentado acabar con él con, irónicamente, la misma frialdad que uno pisa una cucaracha. Quizá un Mago Arcano y un insecto no eran tan diferentes para ella. Aunque quizá uno era más merecedor de empatía que el otro. Y el Custodio Virion… había algo que también chirriaba en sus palabras. Los Custodios eran, necesariamente, gente de Ylisse, ¿verdad? La misma Ylisse que hace relativamente poco tiempo había llevado a cabo una campaña contra Plegia y los Magos Arcanos que se saldó con el rencor del país más austral de Akaneia. Si bien tales acciones no habían llegado a los oídos de la mayoría de personas de Elibe (que bastantes problemas tenían ya ellos solos), sí es cierto que la Gran Biblioteca de Ilia contaba con diversos volúmenes sobre la historia de diversos países lejanos. Entre ellos, Ylisse.  

Alzó una ceja observando el extraño comportamiento de la sirvienta, comportamiento que parecía provenir de algo que había visto… debajo de la mesa. No quería ni pensar en ello, por lo que no lo hizo. En absoluto. Esperó que toda la parafernalia cesase con una cara bastante neutra, pero expectante. Había un tema importante sobre la mesa, no era el momento de hacer lo que sea que estaba sucediendo ahí – Supongo que serviría como buen escudo contra la Magia Arcana. O como alguien que disparara las trampas mientras otros se apartan. – ponderó en voz alta el muchacho mientras le daba vueltas al lugar donde, supuestamente, estaba tal tomo arcano. Nohr. Tenía que reconocer que nunca había estado en Nohr y sabía bastante poco sobre tal lugar más allá de las trivialidades que uno aprende por culturilla general. Conocía gente de Nohr, pero dudaba que eso fuera de interés para los aquí presentes – Parece tener experiencia respecto las costumbres fronterizas del país de Nohr, Custodio Virion. ¿Asumo que ha tratado de visitarlos en algún momento? – inquirió inocentemente antes de tomar un trago de su vaso de vino. Montañas, ¿eh? No pudo evitar que le vinieran a la mente las cumbres borrascosas de Ilia que siempre podía ver desde las ventanas de la Gran Biblioteca de Ilia. Fueran como fueran las montañas de Nohr, dudaba que fueran tan traicioneras y peligrosas como los picos de Ilia, hogar de las mayores ventiscas que uno puede imaginar – Considero que tengo cierta… experiencia con las montañas, teniendo en cuenta de donde provengo. ¿No es así, señorita de Montmorency? – y guiñó juguetonamente el ojo a la Maga de Ánima tras decir eso.

Se dio unos momentos para repasar toda la velada. Estaba en un lugar especialmente precario, bien era cierto que simplemente no podía permitir que un tomo legendario de Magia Arcana acabara en otras manos que las suyas. Pero, por otro lado, todo aquello le olía a chamusquina y no precisamente porque la Maga de Ánima hubiera lanzado uno de sus hechizos de fuego. Le ocultaban algo, de eso no había duda alguna. Pero ellos sabían que su oferta era demasiado buena. Demasiado buena… para ser verdad, incluso. No podía confiar en ellos, pero, por suerte para él, no estaba obligado a hacerlo. Sólo tenía que acompañarlos y tener la guardia alta, por lo que pudiera suceder – ¡Por lo que nos depara esta aventura! Que sea entretenida y llena de misterio. – mencionó finalmente con alegría alzando con el mismo gesto teatral su vaso, ahora por ahora medio vacío de vino, sumándose al brindis del arquero. Tampoco es que tuviera mucho que perder si todo salía mal, al fin y al cabo.
Afiliación :
- ILIA -

Clase :
Sorcerer | Priest

Cargo :
Bibliotecario

Autoridad :

Inventario :
Tomo de Nosferatu [2]
Tomo de Archfire [1]
Náströnd [4]
Protección de Mila
Báculo de Heal [2]
Tomo de Light [4]

Support :
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Especialización :
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