Hora en el foro


Síguenos
Conectarse

Recuperar mi contraseña

TWITTER
afiliados



Crear foro

|| Arngeir ID ||

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

|| Arngeir ID ||

Mensaje por Arngeir el Sáb Sep 01, 2018 12:21 pm

Arngeir
Tactician
”La tristeza eventualmente pasará ... será arrojada por el viento y se derretirá como nieve ligera.”

Datos
Nombre: Arngeir

Edad: 24

Clase: Tactician

Especialización: Arco

Afiliación: Mitgard

Ocupación: Hersir de Vedrfolnir (General de la milicia Mitgardiense)

Personalidad

¿Qué es lo que se espera de una persona nacida en territorios como Mitgard? Alguien robusto, fuerte, capaz, incluso rudo. Pero Arngeir no es así, y aun sí, conserva muchas de las características de los hombres del norte.

De carácter inicialmente sereno y correcto, es verdad que es una persona responsable de sus deberes y cumplidor de su palabra, da igual las circunstancias. Severo consigo mismo, sin duda se exige un nivel acorde a lo que su tierra le pide para poder convivir ya sea por su dureza como por las gentes y el rango que carga. Pero no es todo severidad en un hombre como Arngeir, no.

Él disfruta de los detalles sencillos de la vida, como es simplemente salir a buscar una jarra de Skol a una taberna y echarse unas risas allí, incluso llegando al punto de ser suficiente confiado y atrevido como para gastar bromas o incluso participar en apuestas y juegos que se puedan celebrar allí. Es consciente que no puede permitir que todo lo sucedido en su vida sea motivo para hundirse en la miseria, y lucha contra ello como mejor puede, siendo en ese sentido un chico que puede mostrar aspectos más pícaros por separado de su deber como militar que es.

Procedente de familia humilde, eso sin duda fue tallado en su alma y sus logros no los busca por un beneficio monetario, si no por su propio orgullo como mitgardiense que es. Otra cosa, obviamente, es que si recibe un pago no vaya a hacerle ascos. Es humilde, no bobo. Es consciente de la realidad que lo rodea, de las dificultades que atañen a su tierra, y con ello lidia de la manera que cree más correcta.

Aunque pueda aparentar ser alguien seguro de sí mismo, conserva en su interior ciertos eventos que le pueden hacer dudar de su capacidad, mas eso no le limita, si no que por esa búsqueda de 'perdonarse' a sí mismo es por lo que se esfuerza por su tierra y por aquellos a los que aprecia, a veces incluso pudiendo tomar decisiones en las que tenga que mancharse las manos e incluso que puedan resultar 'cobardes' o rebuscadas para otros hombres mitgardienses.

Dotado de un ingenio e intelecto potenciado por suerte con el paso de los años, tiene cualidades de carisma y capacidad de convicción que le hacen ser a veces más útil fuera del campo de batalla que en el mismo. Mas eso no le hace inútil en el campo de batalla, y de requerirse asistirá sin temor alguno a la misma, aunque debido a una promesa que se hizo a sí mismo no tomará una espada para atacar o defenderse. Quiere asegurarse de realizar una buena protección, de ahí que se inclinara hacia el arte del tiro con arco, tan útil en tierras como las de Mitgard para poder cazar o incluso defenderse de ataques a distancia.

Eso sí, que sea elocuente a la hora de expresarse no le convierte en un liante con las palabras. Si tiene que decir algo, lo dirá directo y sin pelos en la lengua, con la severidad propia que se autoimpone y que, a veces, puede llegar a imponer en el resto en caso de ser necesario.

A pesar de su actitud abierta una vez fuera de los quehaceres de su puesto, es alguien reacio a dejarse conocer, siendo así preferible para él en esos casos dejar hablar y escuchar, mostrando en esas ocasiones la inseguridad que a veces asalta su mente. Pero la inseguridad no es sinónimo de cobardía. A pesar de que pueda sentir esa inquietud, se levantará de nuevo y hará suyo ese problema, pasando a través de él si la circunstancia lo amerita.

Es protector tanto con las cosas que aprecia como con las personas allegadas a él hasta el punto de alcanzar un grado de agresividad notorio en circunstancias indeseadas, mas no pasará a la agresividad física de no ser necesaria. Ese lado protector y casi celoso, por supuesto, proviene de los sucesos ocurridos en su pasado y de esa misma inseguridad a volver a perder aquello que amaba. Pero a la vez es consciente de que todo tiene su fin, y si debe dejar ir algo o a alguien, lo hará. Sufrirá, pero lo hará, volviendo a retomar con perseverancia la búsqueda de superar aquello que lo aflige y anteponerse a los problemas.

Historia del personaje

Procedente de una familia humilde situada en uno de los pueblos rodeado de altos y densos bosques de las tierras de Nilfheim, Arngeir fue el segundo hijo de una saga de cuatros hermanos, siendo el último una niña. Con dificultades para pasar el día a día, pero felices y conformes con su modo de vida, no se puede decir que tuviera una infancia forzosamente mala a excepción de la carencia que muchas veces su familia tenía a pesar de que, su padre, era un reconocido forjador por esas tierras. Pero los impuestos que atacaban cada cambio lunar eran cada vez peores, muchos de los trabajos que realizaba el padre no eran retribuidos, si no exigidos por el Jarl, y muchas veces el hermano mayor de Arngeir y él mismo, a pesar de ser niños, tuvieron que ir a cazar a los peligrosos bosques en busca de sustento, o pescar en los gélidos ríos esperando poder llevar algo a la mesa. Ese, fue el primer paso que marcó muchas de las pautas del joven pelirrojo, tanto la necesidad de matar y buscar su propio alimento como la situación que poco a poco comprendía más de la realidad de sus tierras.

Buen cazador por obligación, pronto tanto él como su hermano mayor se dieron cuenta de que la situación familiar no podría seguir mucho tiempo así, a pesar de que su padre hacía todo lo posible para contactar con casas de nobles inferiores en busca de más trabajos de forja y temple que realizar, pues a pesar de todo, era más que obvio que todo lo no retribuido por el Jarl sumado a que tenía que pagar los mismos impuestos que el resto era una labor titánica, inhumana. Y por eso, por su cuenta y con la ayuda del pobre jamelgo que aún tenían en su pequeña cabaña donde también se encontraba la forja cerca, acudían a la ciudad de Mitgard en busca de vender ilegalmente pieles de las presas que cazaban u otro tipo de bienes o simplemente ganar algunas monedas de otras formas, como era hacer algún que otro espectáculo en la calle. Más de una vez fueron linchados y apaleados por los soldados que los pillaron in fraganti. Y aun así, en su casa seguían teniendo un fuego cálido y el cariño de su madre que, preocupada y delgada a un extremo insalubre, se encargaba de sus heridas y de darles algo para comer y beber.

Ahí, fue cuando hubo la primera separación familiar: el primogénito decidió alistarse a la milicia. Se conocía lo bien valorados que eran los guerreros en el ducado, y con temple y fuerza de voluntad tomó la decisión de que eso era lo que necesitaba su familia, más que se quedara con el puesto que por derecho le pertenecía de la forja. Arngeir, siendo aún joven, no pudo evitar ver cómo su hermano se iba de casa en busca de algo mejor, y eso creó cierto revuelo dentro de la familia, pues el padre se sentía desamparado al ver cómo su vocacional oficio perdía parte de la sangre que lo seguiría manteniendo, pero también era consciente del honor que esa profesión de guerrero le atribuiría a esa que era su familia humilde. Y el siguiente en la lista de tomar el oficio artesanal era él, Arngeir.

A partir de ese momento, a la tierna edad de 13 años, fue cuando comenzó la ardua instrucción a la forja por parte de su padre la cual, sin duda, le dio los valores de la meticulosidad, perfeccionamiento y paciencia además de fuerza y precisión requeridas físicamente para dicha labor, siendo un verdadero esfuerzo para el joven pelirrojo ante la necesidad y precariedad que sufría su padre para enseñarle lo más rápido posible ese oficio. En ese momento, pocos momentos tenía para sí mismo, pero se podía decir que al menos tenía un camino que seguir. Eso fue hasta que su hermano, una vez pasado el entrenamiento de la milicia, pudo permitirse volver a casa para visitar y, ahí, expuso su felicidad de poder servir a su tierra, ingenuo de él pues aún no era consciente de la realidad. Ahí, obviamente, hubo un conflicto, pues los padres sin duda no estaban contentos con el régimen que aquel Jarl estaba imponiendo a sus gentes mientras que su primogénito, fiel a la milicia, no dudó en defenderla. Y Arngeir en esa época solo era capaz de escuchar y asimilar las informaciones de ambos lados, quedándose con el criterio propio de todo aquello. Pero no era suficiente, él intuía que en todo aquello algo debía de estar ocultándose.

Por eso, para nuevo desamparo de sus padres, decidió unirse también a la milicia. Ya no solo por seguir la idea de que recibirían más dinero trabajando como guerreros para el ducado, si no también porque había cosas que en la astuta cabeza del joven de cabellos carmesí que no le acababa de cuadrar en todo aquello. Y a pesar de todo, ingresó tarde, cosa que le fue desfavorable pues muchos de los cadetes de allí tenían varios años menos que Arngeir que, con sus 17, ya era considerado allí como alguien fuera de su tiempo para comenzar el entrenamiento militar. Pero eso no le fue una desventaja, si no todo lo contrario: aprovechó todo lo que tuvo en su alcance e incluso logró cosas que muchos militares ni se molestaron en querer hacer, como fue el aprender a escribir y leer, dedicarse en sus ratos libres al estudio de los sabios escritos de Mitgard a pesar de que, de ser cazado en la biblioteca le podía costar un buen castigo, pues no se tenía acceso a ese sector del castillo así como así. Se arriesgó mucho, pero mereció la pena, pues ahí fue que descubrió muchas cosas ocultas a la luz y, con ello, también se percató de la mentira que practicamente todo el ducado vivía, tanto los propios militares a servicio del Jarl como los ciudadanos atosigados a impuestos y órdenes absurdas.

Eso no estaba bien... Sin duda la ignorancia era el mejor elemento junto con el miedo para manejar a la gente como quisieran. Y aunque gracias a su ingenio es que fue avanzando bastante rápido de rango, no quitaba que se sintiera asqueado por lo que aquello conllevaba. Lo que no pudo imaginarse es que algo como una guerra civil fuera a estar tan cerca. Tan, tan cerca...

Con 22 años se vio envuelto en dicha guerra civil que, para su sorpresa, fue llevada a cabo por el propio hijo del Jarl contra el mismo. Y aunque al inicio, confundido por verse envuelto en una revuelta por primera vez, estuvo del lado de la milicia, cumpliendo con su deber, pronto vio que las cosas no se podían quedar como estaba. Todo el pueblo alzado... dispuesto a todo con braveza para conseguir sus libertad... Todos los recuerdos del pasado que habían sido clavados en su mente... Por supuesto que eso estaba bien. Y lo que le hizo decidirse del todo fue ver a su padre, anciano a pesar de todo, estar allí con un mazo de guerra dispuesto a rebelarse tras tantos años de abusos. Si hasta él, que ya no era lo que fue en su época, estaba dispuesto a sufrir y combatir... ¿Qué hacía él, su hijo, luchando contra el pueblo sabiendo la verdad?

Cedió, por supuesto cambió de bando sin dudarlo, aun cuando una parte de él consideraba una traición a sus valores hacer aquello, pero... ¿Qué hacer? ¿Cuál era la decisión correcta? Sabía cuál era la que quería... Entonces... ¿con eso no bastaba? Lo que no se esperó fue ver a su hermano luchar con la misma bravura que mostraban los ciudadanos pero contra ellos. ¿Acaso no debía de proteger al pueblo? ¿Porqué estaban ensañándose con ellos de aquella forma? Igualmente Arngeir estaba luchando ahora contra sus compañeros, algunos de ellos buenos amigos... ¿Qué se había roto en ese mundo?

Pero lo que acabó por trastocarle fue ver cómo padre e hijo lucharon, y ambos, en el suelo, perecían por las heridas que se habían causado. Quiso llegar a tiempo para detenerlos, para intentar detener esa barbarie, pero de nada sirvió. La espada se deslizó de sus dedos, clavándose, torcida y manchada de sangre, en el suelo de nieve pisoteada y manchada.

¿Cómo le contaría eso a su madre? ¿Con qué cara podría mirar a sus hermanos pequeños después de aquello? Desde aquel momento, aborreció la idea de volver a tomar una espada para usarla contra la gente, ya fuera para atacar o defenderse.

La guerra había acabado, era momento de 'renacer' como nuevo pueblo y, ahí, fue que Arngeir volvió a unirse a la nueva milicia creada por el nuevo Jarl al que respetaba profundamente, pero también cargó con el peso de su familia con todas las responsabilidades que ello conllevaba. Pero la llegada de los emergidos fue insostenible para un ducado que hacía tan poco se había logrado recuperar de una guerra civil como la que hubo, cayendo en la desesperación a pesar de los intentos por defenderlo. Poco queda de lo que fue el renacer de Mitgard, y Arngeir, como Hersir de los sobrevivientes, intenta sobrellevar la angustiosa situación con la mayor serenidad y entereza posibles, aun cuando no tiene información de que su madre y sus hermanos pequeños estén o no a salvo. Y, es su responsabilidad proteger al resto, a cualquier coste.

Extras

- A pesar de las dificultades que encontró en su infancia, se considera privilegiado por la familia que tuvo y es otro de los motivos por los que quieren honrarlos con sus propios logros.

- En un asalto de bandidos que hubo en su casa mientras estaba en la forja con su padre, recibió un golpe con hierro candente en el pecho, de ahí la cicatriz que tiene.

- Tras la muerte de su padre y su hermano en aquellas funestas circunstancias una vez restaurado el ducado, se hizo un tatuaje tradicional en su brazo derecho con varias runas de protección y poder con el simbolismo de que su brazo será una correcta herramienta para usar el arco certeramente. A la par, fue también el momento en que decidió jurar que no volvería a usar una espada.

- Aunque perdió el hábito, es bastante bueno tocando la lira y diversos instrumentos de cuerda, a la vez que entonar canciones, cosa de la que se aprovechó cuando era más joven para intentar ganar algunas monedas.

- Mide 1,86.

- No lo aparenta en primera instancia, pero le gusta bromear y suele ser bastante sardónico en algunos aspectos.

- Aunque le gustan las bebidas alcohólicas y la comida con especias, no le gusta el vino especiado.

- En algunos aspectos su curiosidad puede hacer que se meta en problemas.

- Aunque aprendió a leer y escribir tarde, ya es perfectamente capaz de leer sin problemas y es un pasatiempo que aprecia.

- Su comida favorita es un tipo de pan dulce de color oscuro elaborado a base de centeno, sangre de animal y frutos secos tradicional de Mitgard.

- Le gusta la gente que es capaz de decir lo que piensa sin temor, y que tenga criterio propio con sus valores.

- Tiene como una posesión importante para él la espada que usó en la guerra civil, más por un hecho simbólico que le recuerda ciertas ideas y valores que quieren mantener latentes en su mente.

Procedencia
Nombre original del personaje: Tristan
Procedencia: Fate Grand Order

Spoiler:





Afiliación :
- MITGARD -

Clase :
Tactician

Cargo :
General

Autoridad :
★ ★

Inventario :
Arco de bronce [2]
Vulnerary [3]
.
.
.
.

Support :
None.

Especialización :

Experiencia :

Gold :
91


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: || Arngeir ID ||

Mensaje por Eliwood el Dom Sep 02, 2018 11:24 pm

¡Ficha aprobada! ¡Bienvenido!
Afiliación :
- LYCIA -

Clase :
Great Lord

Cargo :
Marqués de Pherae

Autoridad :
★ ★ ★

Inventario :
Vulnerary [1]
Espada de acero [2]
Gema de Ascuas
Tónico de res. [1]
Tónico de def [1]
.

Support :
Marth
Lyndis
Nils

Especialización :

Experiencia :

Gold :
3428


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba


Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.