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De la felicidad a la desgracia, hay un solo paso [Priv-Pasado-Campaña de liberación][+21]

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De la felicidad a la desgracia, hay un solo paso [Priv-Pasado-Campaña de liberación][+21]

Mensaje por Mishael el Jue Ago 30, 2018 4:52 pm

Observando hacia el cielo, con su espalda recostada en el suelo el lobo esperaba expectante a la niña que le traía su alimento a cambio de no salir de ese claro del bosque. Pero hacía unos cuantos días que no lo molestaba con su presencia, tal vez el accidente ocurrido en su cuarto donde la cama, algunos muebles e incluso la gran mayoría de las prendas de la fémina, cayeron en las garras del Laguz siendo destruido en pocos segundos. Su estómago rugía por alimento, una semana no había comido o, mejor dicho, probado el alimento que le traía la niña. Su diestra seria llevada hacia su estómago, donde sus garras se aferraron a sus abdominales intentando apaciguar aquel llanto.- Se ve que no queda más remedio que volver con aquella anciana. -Comento observando que eran pasadas el mediodía y la princesa de ese reino no tenía ninguna intención de regresar. ¿Podría ser que se cansó de él y lo había abandonado a su suerte? No sería raro pero el hecho de pensar en eso, hacía que el malestar fuese aún más intenso que la hambruna ¿Por qué se sentía así? Ladeo su cabeza para sacarse esos pensamientos de su cabeza y se encogió de hombros, sin darle mucha importancia a este, creyendo que su mente divagaba a causa de la falta de comida. Así fue como, aun portando una fisionomía humanoide, comenzó adentrarse por aquel agujero del árbol caído, arrastrándose hasta hacer a un lado algunas ramas y lianas que ocultaban de manera perfecta la entrada a su hogar. Se detuvo un momento para olfatear el aire, intentando captar algún aroma desconocido o peligroso pero aquel sentido no había captado nada fuera de lo normal. Dio unos pocos pasos para llevar sus manos hacia sus orejas, mientras la movía de un lado al otro dejando que los sonidos captados fuesen intensificándose: el canto de las aves, algunas ramas cayendo, los jabalíes salvajes peleando entre ellos, entre otras cosas. Parecía que la calma y paz se mantenía en ese bosque como, desde el día que entro.-
 
Así fue, como luego de un corto trayecto el lobo salió de entre los arbustos observando cómo, desde las planicies se alzaba un hogar algo viejo y rustico. La cola del peli-blanco no tardó en reaccionar en cuanto su nariz capto un aroma bastante agradable, denotando que estaba contento por haber decidido ir hasta allí. De a poco su cuerpo se iría adaptando al de un lobo enorme hasta empezar a correr hacia la entrada principal. No había ningún peligro de que alguien lo atacara porque, aquella viviendo era la única en pie a cientos de metros de distancia. Quien viviera allí lo hacía en una soledad absoluta valiéndose de su propia fuerza y fue aquello que hizo que el lobo, el cual odiaba a los Beorcs, simpatizara con aquella mujer que sintió (vaya a saber uno como) la presencia del canino.  La puerta de la entrada principal fue abierta junto con un chirrido insoportable, denotando la antigüedad de la madera y que desde hace tiempo no se le daba el respectivo cuidado. Apoyaría el plato con aquella enorme porción de carne en el suelo, para sentarse en una silla reclinable, meciéndose adelante y atrás. Sus ojos permanecían cerrados pues una herida, vaya a saber cuándo, le había quitado la visión.- Siempre llegas en el mismo horario. Nunca te pierdes el almuerzo. -Comento la anciana de forma divertida mientras intenta levantarse, pero Mish se le acerco poniéndole una pata en su rodilla empujándola hacia abajo, en una clara señal de que quería. La mujer volvería a sonreír mientras le dedicaba unas tenues caricias por debajo de su hocico, asintiendo a su petición. Se volvería a recostar dejando descansar su viejo y agotado cuerpo, mientras su ayudante ingresaba a la cocina y preparaba una pequeña porción para su compañera tratándose de pollo desmenuzado, vegetales hervidos y hechos papillas para su fácil ingestión, junto con un poco de agua fresca.-
 
Aun me sorprendes que me hayas aceptado así de fácil, anciana. -Comento ya, el laguz en su forma humana llevando en cada mano los utensilios para que la mujer mayor pudiese reponer algo de sus fuerzas. Con mucho cuidado apoyaría el plato en su regazo junto con los cubiertos. Dirigía sus manos hacia estos, para que ella decidiera con cual agarrar cada cosa, dejando el agua cerca de su posición.- Si necesitas beber, solo dímelo. -Dijo el lobo con un aire calmo y cierta preocupación. Ni el mismo sabia porque pero de a poco su personalidad iba cambiando, sintiendo más empatía por aquellos humanos vulnerables u olvidados por su propia "manada".- No sé cómo te verán el resto o como serás con ellos, pero con esta humilde y vulnerable vieja fuiste muy amable pequeño cachorro. Me has ayudado cuando me había caído y todos pasaban a mi lado, como puedo negarle un plato de comida o un techo a quien fue mi salvador. -Volvió a sonreír mientras intentaba localizar con su cabeza a donde se encontraba el moreno comiendo su almuerzo con sus manos, desgarrando sin mayor delicadeza la carne que tanto añoraba.- Aparte has traído felicidad y ruido a este silencioso sitio. Desde que mis hijos y esposo murieron en la guerra, he estado sola. Así que siéntete libre de venir cada vez que gustes.


Última edición por Mishael el Dom Ene 27, 2019 9:22 am, editado 2 veces
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Re: De la felicidad a la desgracia, hay un solo paso [Priv-Pasado-Campaña de liberación][+21]

Mensaje por Lissa el Jue Ene 03, 2019 1:15 am

Lissa se mordió de un modo inconsciente el labio inferior pareciendo estar totalmente perdida en sus pensamientos. Con las manos entrelazadas detrás de la espalda, sus intranquilos pasos dibujaban una circunferencia perfecta sobre el balcón donde se encontraba. De vez en cuando levantaba la cabeza hacia el cielo observando el lento trayecto de la nubes para luego dirigir su mirada hacia la zona del bosque a lo lejos. De inmediato la expresión de su rostro cambió. ¿Aquello que se notaba en sus ojos era angustia? Aún con la vista fija en esa área, detuvo la tarea que se había autoimpuesto y se acercó a la baranda apoyando sus manos sobre esta.

Había pasado ya demasiado tiempo desde la última vez que fue a llevarle comida. ¿Acaso ya se habría ido? Sus labios se curvaron en una mueca tras este pensamiento. ¡De seguro que él estaría muy pero muy molesto con ella! Después de todo, ella sería quien estuviese rompiendo el “contrato” que habían acordado. La rubia dejó escapar un largo y prolongado suspiro. ¡Pero aquello no era su culpa! ¡Oh, que no! La seguridad en el castillo se vio aumentada al tope de la noche a la mañana. Todos estaban en modo alerta. En una ciudad no muy lejos de Ylisstol ocurrió una desgracia, un ejército apareció de la nada destruyendo todo a su paso. Parte de los custodios ya no estaban en el castillo, y Chrom, los acompañó liderando los refuerzos contra esa amenaza. No importaba a dónde asomara la nariz, sieeeeempre había un guardia sujetando su lanza. ¡No había manera para la joven princesa de escabullirse fuera del Castillo! Y para coronar el problema, Olga, la sirvienta que la pilló con las manos en la masa días atrás con su supuesta “mascota”, no le quitaba los ojos de encima. ¡Estaba segura que esa señora tenía una especia de alarma en su cabeza cuando Lissa iba a intentar algo! ¡Más que segura! Todo esto la preocupaba. Y todavía no llegaban noticias de su hermano mayor...

– Aaaaaah… – Sintiéndose aún más decaída, la ojiazulada dejó caer su torso sobre la baranda permitiendo que sus manos colgaran a medias y su cabello se desparramara delante de ella. Hizo un puchero a la vez que cerraba sus ojos con rabia. No obstante, tarde o temprano tenía que abrirlos de nuevo, y fue allí que se llevó una gran sorpresa. Pero no de esas sorpresas agradables y bonitas que te hacen saltar de felicidad. Más bien una HORRIBLE que te hace querer saltar pero de espanto… y eso fue lo que hizo Lissa. Las campanas de alarmas sonaron, los gritos se hicieron presentes y la masa de cuerpos armados hasta los dientes que surgió como por arte de magia, se acercaba a grandes zancadas a las puertas de Ylisstol. – Dioses… ¡Nos atacan! – Soltó como si necesitase decirlo en voz alta para caer en cuenta de que aquello era real. Desde que tenía memoria, Ylisse era un país pacífico, aquello que presenciaba aún le parecía algo fuera de lugar. Retrocedió sin apartar la mirada de aquel lúgubre escenario para luego girarse y agarrar su báculo lanzándose a correr fuera de su habitación. Todo era un caos. Sirvientes como soldados iban de un lado a otro de manera incesante. Llegado a un momento, no muchos se tomaban la molestia de mirar las caras de esos que corrían a su alrededor. El hecho de que la princesa menor ya no se encontraba en el castillo, fue algo que se descubrió demasiado tarde.

Sus coletas se balanceaban con fiereza acompañadas del movimiento de las telas del vestido. Los civiles huían en las calles buscando un refugio temiendo que aquella amenaza traspasara la seguridad de las grandes puertas mientras que la clériga, seguía un trayecto contrario al de estos. ¿Él estaría bien? ¡Oh dioses, por favor, que esté bien! El sólo pensar que su amigo estuviese sólo afuera y que sería presa fácil por si esa gente mala lo encontraba, el miedo se apoderaba de su ser a más no poder. ¿Y que haría? ¡Pues era obvio! Lo buscaría antes que el enemigo llegara y lo llevaría adentro de las puertas donde se estaría más seguro. Los soldados ya estaban evacuando a las personas fuera del gran portón. Ella sólo brindaría una pequeñita ayudita. Sin embargo, era tonto creer que las cosas funcionarían así de fácil.
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Re: De la felicidad a la desgracia, hay un solo paso [Priv-Pasado-Campaña de liberación][+21]

Mensaje por Mishael el Jue Ene 24, 2019 11:44 am

La paz y esa sensación de tranquilidad que se sentía en aquella granja, de pronto fueron opacados por el aleteo intenso de numerosas aves que salían de los árboles, siguiendo un trayecto hacia la ciudad de la niña tonta. Los sentidos de Mishael se afilaron igual que sus orbes al sentir una vieja sensación recorriendo toda su espina dorsal, hasta el punto de erizar cada pelo de su cuerpo. Sus orejas se movían de forma frenética al escuchar un poderoso ruido unisonó acercándose hacia ellos, haciendo que el lobo diese unos pasos apresurados hacia afuera del cobertizo notando como más criaturas del bosque, huían de esa misteriosa sensación: desde insectos, aves y mamíferos; todos sabían el peligro que se acercaban y buscarían refugio alejándose de ese peligro eminente.- Hay que huir cuanto antes, anciana. -Mascullo el canino al ver como decenas de árboles caería uno sobre el otro, denotando que aquello que se avecinaba era algo enorme. Mas de lo que sus garras podían manejar. La mujer negó con su cabeza ante la petición pues, desde que toda su familia dejo este plano terrenal su decisión sería que su vida terminase en su propiedad, siendo una promesa que les hizo a sus seres queridos en la tumba. Mish no entendería un "no" como respuesta e intento llevarla en su espalda, pero ella solo necesito moverse de un lado para el otro, haciendo imposible trasladarla hacia un sitio seguro. Empezó a maldecir a los cuatros vientos, intentando que comprendiese la situación pero era testadura esa vieja hasta el punto de que se sentó en su mecedora, esperando que la hora de su partida llegase.-

El moreno no podía dejarla sola luego de tanto tiempo compartido.- ¿Po- Por qué? ¿Qué es esta sensación? -Su mente se encontraba confundida pues era la primera vez que sentía … ¿Lastima? ¿Miedo? ¿Terror … Por qué muriese? Los sentimientos de aquel ser era claros hacia aquellos que le trajeron desgracia a su vida, pero desde que esa niña se inmiscuyo en su vida, algo había cambiado en él. Cabizbajo con sus ojos cerrados por la confusión de no saber qué hacer, fue la anciana que le hizo volver en si al oír desde el nacimiento de ese bosque, una familia corría por su vida. Detrás de ellos venían aquellos seres misteriosos que alguna vez vio en Hatari con un aventurero.- ¿Hasta aquí llegaron? -Mascullo sabiendo que, a su paso, solo desgracia y destrucción traerían consigo. Así que el hogar de la tonta tendría el mismo final que el suyo, volvió agregar a su pensamiento el cual termino en cuanto regreso al presente, notando como sus garras se encontraban clavadas en el cuello de aquel lancero que perseguía aquel trio. El hombre, que huía con el niño en brazos se apresuró a ingresar en el interior de la casa llevando al arrastre a la viejita para que, la mujer ayudase al laguz. Aún faltaban dos enemigos más que portaban una espada y un arco. La fémina dijo ser diestra en el manejo de armas largas por lo cual tomo del cadáver la lanza y se lanzó hacia el espadachín dejando al moreno al del largo alcance. Sabía que iba a ser un trabajo difícil y más cuando él peleaba cuerpo a cuerpo, pero el reto le hizo hervir la sangre. Rápidamente se separó de su compañera temporal, realizando un avance en zig zag para esquivar cada uno de los poderosos proyectiles que se acercaban con la intención de quitarle su vida.

Aun no se acostumbraba al hecho de que sus expresiones fuesen neutrales, que no presentasen ninguna emoción hacia sus compañeros caídos o a las heridas ocasionadas pero las dudas y las incertidumbres tendrían que ser para después. Porque, detrás del arquero se podía notar como aquel ejercito avanzaba aniquilando todo aquello que se cruzase a su paso. Debian terminar cuanto antes para poder buscar refugio en la casa, por lo cual aquel humanoide decidió transformarse en su apariencia real, la de un enorme lobo de pelaje blanco. Los músculos de sus poderosas patas serían más poderosos en esa forma, aumentando la velocidad como así también la agilidad con la cual se movía a través del bosque, usando los troncos como un escudo natural. No tardó demasiado para aparecer por el costado izquierdo del enemigo, logrando que sus patas delanteras golpeasen el pecho contrario tirándolo con fuerza al suelo. Su siniestra golpeo la mano enemiga para que no pudiese agarrar una flecha con el cual lastimarlo para que, sus enormes fauces, se cerraran de manera abrupta en el cuello contrario haciendo que un crujir espantoso y que haría estremecerse a cualquiera se escuchase en ese sitio, haciendo que el ejército aumentase el ritmo de sus pasos unísonos. En cuanto se giro pudo notar que la guerrera parecía tener dificultad con su enemigo, pero tuvo que tragarse sus palabras de burla pues, con un movimiento grácil corto el estómago ajeno para cortarlo de forma ascendente desde la cintura hacia su hombro haciendo que cayese al piso.

Parecía que al final habían terminado y podían buscar refugio, pero un grito ahogado y el sonido de espadas chocando entre si junto con el silbido de los proyectiles, cortaron el momento de felicidad de ambos.-
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Re: De la felicidad a la desgracia, hay un solo paso [Priv-Pasado-Campaña de liberación][+21]

Mensaje por Lissa el Jue Ene 24, 2019 2:25 pm

Miedo. Cada célula de su cuerpo temblaba por esa sensación que de a poco la invadía por completo. Su instinto le gritaba de darse la vuelta y regresar tras las grandes puertas donde todos se refugiaban. Mas sólo hacía caso omiso de todas las advertencias que le enviaba su inconsciente. Algunos de los  ciudadanos que corrían en la dirección contraria a ella, la miraban de reojo con un gran signo de interrogación pintado sobre sus rostros. ¿Por qué una niña se dirigía sola hacia un evidente peligro, se preguntarían? Tras pasar al lado de uno de estos, este se giró alertado y alzó la mano hacia ella llamándola tras su espalda. ¿A lo mejor la chica no sabía nada? – ¡Señorita! ¡Regrese! ¡Un ejército enemigo se acerca! – La rubia lo miró sobre el hombro, entreabrió sus labios como si quisiese responder mas terminó apretándolos en una mueca y apresurando su paso, está vez, sin mirar atrás. Aquel hombre se quedó perplejo tras presenciar las acciones de aquella joven, de repente, hubo un clic dentro de su mente cayendo en cuenta de algo muy importante… ¿Acaso esa era –... la princesa Lissa? –  

La tensión en el aire era palpitante. Lissa podía claramente escuchar los alborotados latidos de su corazón inundando su audición. Llegado un momento, sus piernas se movían de manera automática, acompañadas de su respiración acelerada. El número de personas que veía disminuía cada vez que se alejaba más del gran portón. Tragó grueso. Sin embargo aquel gesto fue hasta cierto punto incómodo y algo doloroso visto que la sequedad se había adueñado de su garganta, sentía fuego en su ser cuyas llamas se propagaban con reiterada lentitud. Tomó una bocanada de aire en el vano intento de calmarse a la vez que intensificaba el agarre sobre su báculo. El bosque no se encontraba muy lejos. En unos minutos más estaría allí. Encontraría a Mishael en un santiamén y luego se irían en menos de lo que toma un aletazo de pegaso. ¡Sí! ¡Eso! ¡Así sería! Levantó sus puños con aire decidido y se dispuso a continuar con su travesía. Sin embargo, a penas avanzó unos cuantos metros, sintió como un peso ajeno se encimaba sobre ella obligándola a tirarse sobre el suelo entre unos arbustos. Por reflejo quiso chillar, pero una mano había sellado su boca dejándola en el más absoluto silencio mientras que la otra diestra inmovilizaba su cabeza presionándola contra el pasto.

Trató de sacudirse pero la presión de la anatomía ajena la disuadió. Unas terribles ganas de llorar surgieron las cuales se evidenciaron en la humedad en la esquina de sus párpados. El pánico se había apoderado de la joven princesa no entendiendo la situación. No obstante, notó como el agarre se aflojó permitiéndole ladear su cabeza y vio como una corpulenta mujer se inclinaba hacia ella haciendo un ademán con su dedo dándole a entender que debía permanecer callada. La ojiazulada parpadeó varias veces y la desconocida le respondió articulando, sin un solo sonido, una palabra: “E-N-E-M-I-G-O-S" para luego señalar hacia la delantera. Lissa abrió sus ojos grandes como platos. Viendo que esta pareció comprender lo que ocurría, la luchadora liberó a la pequeña chica permitiéndole presenciar algo que hubiese preferido no haber presenciado. A través de las hojas de la vegetación advirtió que los soldados enemigos lucían… ¿irreales? Sus orbes desprendían un resplandor carmín asemejándose a la sangre, sus movimientos parecían metálicos y avanzaban emitiendo una especie de espeluznante gruñido que ahora podía oír con claridad. El terror paralizó cada músculo que poseía y las manos que aún sostenían su bastón comenzaron a temblar. Mas aquel tembleque fue detenido al percibir el tacto ajeno sobre su piel. La mujer de cabellos negros como la noche tomó de su mano y la guió a través de los arbustos. Ninguna se atrevía a decir nada o a producir algún ruido.

Todo iba por un buen camino y la distancia entre aquellas… ¿criaturas? Y ellas aumentaba. Mas la buena estrella no se encontraba ese día con Lissa, y para su mala suerte, un “CRACK" resonó en aquel lugar poniendo los pelos en punta a las fugitivas. Unas ramas se habían cruzado en el camino y, sin darse cuenta, alguna de las dos había caminado sobre estas provocando su perdición. – ¡Tsk! – Soltó la pelinegra para a continuación lanzarse a correr junto a la sacerdotisa. Los supuestos soldados no tardaron en pisarles los talones alzando sus espadas enfurecidos. Unas flechas cortaron el aire y cayeron a donde anteriormente se encontraban aquel par. Aumentaron el ritmo de la carrera buscando perderlos de vista pero cuando creyeron que lo habían logrado, dos enemigos sosteniendo lanzas aparecieron bloqueándoles el paso. – ¡Oh, dioses! – De inmediato la luchadora se interpuso entre los lanceros y Lissa a la vez que empuñaba su hacha. – Aléjate, niña, sólo me estorbarías. – Masculló entre dientes lanzándole una mirada asesina a sus oponentes. No obstante, esas bestias disfrazadas de hombres no permitieron otro intercambio y se lanzaron como fieras sobre ellas. El chasquido del metal entrechocando inundó el ambiente y la clériga no sabía que hacer. Para su desgracia, uno de los soldados mantenía ocupada a la luchadora mientras que el otro se acercaba amenazándola con la lanza. Un grito de desesperación nació de su garganta a la vez que salió disparada corriendo por su vida. Podía oír el viento silbar con cada ataque que a duras penas pudo esquivar y partes de su vestido desgarrándose. En uno de esas, tropezó y con un sonido seco terminó en el piso, sintiendo la adrenalina dentro de su ser, se giró con la intención de levantarse y huir de nuevo, pero contempló aterrada como la horrible criatura la apuntaba con la lanza a punto de apuñalarla.
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Re: De la felicidad a la desgracia, hay un solo paso [Priv-Pasado-Campaña de liberación][+21]

Mensaje por Mishael el Jue Ene 24, 2019 3:13 pm

Aquel grito que se escuchaba no tan lejos de ellos hizo que Mish se detuviera abruptamente y sus orejas reaccionasen de forma inmediata, aquel sonido le era tan familiar que, de forma instintiva, su cuerpo reacciono queriendo ir detrás de ella. Pero no podía, estaba en un combate con alguien que necesitaba ayuda la cual se vio perjudicada por el descuido del moreno pues, otros 3 individuos aparecieron de los arbustos apuñalando desde la espalda a la fémina, la cual tan solo quiso gritar, pero la sangre opacaba cualquier cosa que quisiese decir. El laguz se quiso acercar hacia ella, pero la victima negó con su cabeza mientras los arqueros hacían acto de presencia, manteniendo una zona segura para los espadachines. Inmóvil y sin poder hacer nada, observo como uno de los proyectiles encontró destino en la sien de la joven que no cayó al suelo, porque las armas aún seguían clavadas a su inerte cuerpo. El peli-blanco tan solo gruño con furia al revivir la escena de su etapa de cachorro, recordando como cada uno de los suyos era torturado hasta la muerte. Pero no podía … detrás suyo aun había alguien a quien debía proteger, no sabía porque ese sentimiento hacia ella, pero su interior decía que corriese hacia la casa y buscase refugio allí. El lobo aulló con tristeza siendo su manera de honrar la vida de aquella mujer hacia su familia, como una vez lo hizo la matriarca de su manada. Estaba enojado por la situación como así también, por el cambio que sufrió su personalidad. Anteriormente no se vería afectado por algo así, siguiendo su camino como si nada, sin entrometerse en los asuntos de los Beorcs.- ¡Maldición! -Se dijo a sí mismo para iniciar un trote apurado hacia la casa de la anciana.-

Ingreso a través de la ventana ya que la puerta se encontraba trancada con todos los muebles que hallaron en el interior de esta. El crujir de los cristales rompiéndose en decenas de partes alerto al hombre que, con un hacha en manos, se acercó hacia la habitación proveniente de ese sonido encontrándose con un enorme canino levantándose de la alfombra y sacudiendo su cuerpo para limpiarse de los vidrios que podrían haber quedado por allí. De a poco su fisionomía iría cambiando a la de un humano, denotando que sus manos y todo su rostro se encontraba manchado por sangre.- No es mía, por si te lo preguntas. Es de aquellos misteriosos seres. Parecen que pueden sangrar igual que nosotros. -Mascullo ante el curioso Beorc que observaba absorto la escena pues muchas cosas misteriosas estaban ocurriendo en ese día peculiar. El hombre se abalanzo hacia el moreno para interrogarle de su esposa que había dejado atrás, provocando que sus orbes azulados se encontrasen con los contrarios, otorgándole una mirada seria y de pocos amigos.- Fue débil. No lo logro. Cayo ante ellos. -Acoto al ver como el niño ingresaba a la habitación y escuchaba como su madre había perecido. Ambos seres se unieron en un eterno abrazo compartiendo sus tristezas y lágrimas, como si fuesen un solo individuo. El recién llegado solo chasqueo su lengua contra su paladar, no eran las palabras que tenía en su mente para expresarle que lo sentía, pero fueron las únicas que logro decir en un momento como ese. Los dejaría solo para ir a ver como se encontraba la anciana, recostada en una cama como si nada malo ocurriese.- Sabes que hay personas muriendo afuera a causa de un misterioso ejército y tú decides querer dormir una siesta. ¡Vamos! ¡Hay que pensar en un plan para huir de acá a salvos! -Dijo el laguz para levantarla de la cama llevándola en su espalda hasta la habitación donde seria la reunión improvisada.-

Sentó a la de mayor edad en el sofá mientras golpearía al padre para llamar su atención.- No es hora de llorar su muerte. Una vez que estén a salvo podrán hacerlo pero si no trabajamos juntos para salir de aquí, les aseguro que pronto se le unirán. -Se expreso sin ninguna pizca de sentimiento en un intento porque comprendiesen que la situación era extremadamente peligrosa.- No muy lejos de aquí, escuche el grito de la princesa de su reino. -Tanto la anciana como el hombre interrogaron a la vez si se trataba de la "Princesa Lissa" a lo que Mishael asintió con su cabeza para proseguir.- No sé qué tan lejos se encontrara, podría ser apenas unos cortos minutos. Lo único que tengo entendido es que esos seres aniquilan todo a su paso, así que no creo que haya sido tan tonta para venir sola. Seguramente la acompañan muchos beorcs armados. Solo tendremos que buscar alguna manera de cruzar a los enemigos de esta zona e intentar dar con ellos. Una vez allí tú, el niño y la anciana podrán buscar un lugar seguro. -Concluyo para sentir como la puerta de adelante era golpeada con fuerza. Los emergidos habían arribado rápido, demasiado para el gusto del joven que tan solo opto por seguir echando más muebles hacia la entrada principal, en un intento en vano por frenarlos. Pues las poderosas espadas lograban agrietar la madera para que, las largas lanzas terminasen el trabajo abriendo aperturas. Lo suficiente grandes para que los arqueros apuntaran hacia el interior y la flechas no tardasen en romper los cristales, jarrones y distintas cosas que encontraban a su paso.-

¡Estúpido humano! -Grito al adulto que aún seguía llorando.- A partir de ahora la anciana y el niño estarán a cargo tuyo. No me interesa lo que ocurriese al pequeño, pero … si ella llega a morir o a salir herida … Si esas criaturas no te aniquilaron. Te aseguro que mis dientes lo harán. ¿Entendiste? -Aquella personalidad altanera, dominante y que no se dejaba doblar por nada volvió aparecer en el momento que más lo necesitaba. El hombre tan solo asintió algo asustado mientras tomaba la mujer en su espalda y llevaba al niño colgado en un brazo. Mishael intentaría llamar la atención de los Emergidos hacia la parte delantera de la casa para que ellos escapasen por la parte de atrás. Y esto lo haría arrojando sillas a traves de la ventana, platos, cubiertos; prácticamente todo lo que sus garras alcanzaban y podía pasar por las aperturas era lanzado al enemigo que, de a poco comenzaba a juntarse en la parte de adelante. ¿Algo tan tonto parecía dar resultado?
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Re: De la felicidad a la desgracia, hay un solo paso [Priv-Pasado-Campaña de liberación][+21]

Mensaje por Lissa el Jue Ene 24, 2019 5:14 pm

¿Era hasta aquí donde se concluiría su camino? ¿Realmente moriría aquí? Todo su ser se negaba a este hecho. ¡Ella no quería morir! Mas era demasiado tarde, prácticamente tenía aquella criatura encima y sin posibilidad de escapar por mucho que retrocedía a rastras. Al ver que la lanza se acercaba,  con desesperación interpuso su báculo entre este y su persona como si fuese un escudo que la protegería de lo que a continuación vendría. De manera inconsciente cerró con fuerza sus orbes celestes sintiendo el corazón en su boca. Gritó como mucho se lo permitieron los pulmones a la vez que rezaba a Naga y lágrimas nacían de sus párpados. Pasaron uno, dos, tres segundos. No obstante, el golpe que creyó recibir nunca llegó. Lentamente, temerosa, entreabrió sus ojos claros y lo que vio la dejó sin habla. En el pecho de su atacante una jabalina lo atravesaba de par en par. Este último se había quedado helado debido a la sorpresa. Le lanzó una mirada sangrienta a la rubia para luego escupir un chorro de sangre y caer de rodillas, soltando su lanza y revolcándose más tieso que un palo sobre el suelo.

Con la respiración agitada, la ojiazulada pareció volver en sí, y retrocediendo como un cangrejo en cuatro patas, se levantó de un golpe. Se llevó una mano en el corazón mientras buscaba con la vista a su salvador.– ¡Ahí está! ¡Es ella! – Se giró al escuchar aquel grito y vio a muchos soldados ylissenses precipitándose hacia ella. Tal parecía que aquel civil quien le habló había reconocido su verdadera identidad por lo que habían enviado un batallón en su búsqueda. En poco tiempo se vio rodeada de su gente y estos no tardaron en ayudar a aquella mujer que la había anteriormente protegido. Por suerte, la pelinegra no recibió ninguna herida grave. De a poco la pequeña chica comenzó a recuperar su aliento tras inspirar y exhalar en repetidas ocasiones. Todo aquello era muy nuevo para ella. Era la primera vez que vivía una experiencia tan cercana de la muerte. Sin embargo, aquel no era el momento para esconderse, no podía olvidar la razón por la cuál había terminado allí. Lissa se frotó la manga de su vestido contra su rostro borrando, de este modo, todo rastro de llanto. Se acercó hacia la corpulenta mujer y dijo – Deja que te cure. Y… gracias… – Después de pronunciar esa frase alzó su bastón dejando que toda la energía de su ser se fuese acumulando en sus manos para luego ser transmitidas al báculo el cual se iluminó como un sol envolviendo a su objetivo. Al instante los leves rasguños de la luchadora desaparecieron poniendo fin al tratamiento.

Casi con una forma varonil, la mayor se craqueó el cuello en señal de que ya estaba mejor. – ¿Disculpa, es que has visto a… otras personas por acá cerca? – Era una pregunta simple. A lo mejor la contraria sabía algo pero tampoco iba a preguntar directo si vio un “animal”. La anterior susodicha sostuvo su mirada y masculló – Cuando estaba huyendo de esas cosas ví una casa en esa dirección – Levantó su mano señalando el lugar con un dedo. – También me pareció oír voces. Pero no sabría confirmarlo. Había también gruñidos y rugidos de esos seres. – Concluyó a la vez que se cruzaba de brazos. La rubia asintió para a continuación dirigirse a los soldados quienes la observaban expectantes. – Vamos a dirigirnos hacia el lugar donde ella nos indicó. Puede que aún haya gente sin refugiarse en peligro. – Los reclutas se miraron entre sí para que luego uno tomara la palabra. – Ruego que me disculpéis, su Alteza, pero nuestra misión es ponerla a salvo en cuanto antes, no podemos per…  – Lissa pateó el piso inflando sus mejillas y fusiló con la mirada a su interlocutor a la vez que ponía sus brazos en jarras. – ¡No hay tiempo que perder en eso! ¡Vamos! – Se dio la vuelta precipitándose hacia lo que ahora era la destinación. No teniendo otra opción, los soldados alzaron sus hombros y siguieron a su princesa.

Llegado a este punto, la ojiazulada tenía la esperanza de que el lobo se encontrase en el sitio donde le indicaron. Y si no se hallaba allí, pues se salvaría a los civiles en peligro y se buscaría en otro lado. No iba a darse por vencida fácilmente. Al ritmo en el cual avanzaban no tardaron demasiado en arribar a los alrededores de la supuesta casa. Y evidentemente, aquel lugar estaba infectado de esas criaturas de ojos carmín y parecían forzar intentando entrar pero por algún motivo, les era imposible. Rápidamente se dieron cuenta que alguien se encontraba adentro por las cosas que lanzaban. – ¡Hay gente! ¡Hay que salvarlos! – Como era su deber, los soldados se lanzaron a la batalla, eliminando un par de enemigos tomando ventaja del ataque sorpresa. Lissa se mantenía en retaguardia y de vez en cuando se acercaba para curar a sus aliados. Mas siempre habría que tomar en consideración que ellos no eran los únicos capaces de ejercer emboscadas.
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Re: De la felicidad a la desgracia, hay un solo paso [Priv-Pasado-Campaña de liberación][+21]

Mensaje por Mishael el Jue Ene 24, 2019 6:28 pm

La situación era cada vez más desesperante, la casa se encontraba rodeada por los Emergidos y no tenían ninguna salida pues desde la parte trasera el humano intenta, con todas sus fuerzas, de que los enemigos no la echaran abajo mientras el niño permanecía en los brazos de la anciana. Mishael veía como, de a poco, la entrada principal cedía antes los reiterados golpes de las lanzas hasta que finalmente llego el fatídico momento. Crujió su cuello junto con sus hombros en señal de que se estaba preparando para la batalla y sin pensarlo dos veces, el laguz se arrojó sobre ellos, con los brazos extendidos hacia los costados para llevarse a la mayor cantidad posible hacia el exterior. Las flechas no tardaron en volar en dirección a su cuerpo, pero el rodar hacia un costado facilito para esquivar a la primera ronda; la segunda usaría como escudo el cuerpo de esos enemigos arrojando contra el suelo su cadáver mientras las garras de sus pies y sus uñas se clavaban en las diferentes tráqueas de sus enemigos, pues adoptando una posición de cuatro patas le era más sencillo de esquivar. O eso creyó, porque su hombro fue víctima del afilado acero de una espada que le provocaría herida cortante no tan profunda, permitiendo ignorar el dolor y seguir con su hazaña. Debía hacer tiempo, debía proteger a la- … ¡No! Su interior le decía que debía proteger a cada vivo que estuviera en el interior de ese hogar. Ese era su deber.

Su líquido vital no tardo en dibujar un sendero hacia sus manos denotando que algunas venas fueron cortadas. Pero esto solo fue utilizado por el lobo para arrojarles su propia sangre al rostro de sus oponentes y de esa manera, ver su reacción. La cual no sería nada, ni siquiera se inmutaban con eso esquivándola y arremetiendo todos juntos contra el cuerpo del moreno. Pero grata seria su sorpresa al sentir que ninguno de los ataques daría en el blanco, sino más bien sus cuerpos caerían enfrente suyo. Absorto y sin comprender nada ladeo su cabeza buscando la causa de esa escena, encontrándose a un lado de la casa numerosos Beorcs que portaban armaduras. Encima de sus cabezas se alzaba una insignia que observo cuando estuvo de intruso en el castillo y un aroma nostálgico adorno los alrededores dejándole ver que sus sentidos no se habían equivocado tiempo atrás. Era ella la que escucho gritar a la distancia.- ¡NIÑA TONTA! -Vocifero a los cuatros tiempos confundiendo a los guerreros enfrente suyo. Su foco de visión se dividía constantemente entre los recién llegados y al peli-blanco que yacía detrás de ellos. Y ese momento de duda sirvió para que los "salvadores" entrasen en escena siendo ignorada su presencia. En su interior se sentía una sensación cálida, como si luego de la tormenta de dudas e incertidumbre con solo sentir ese olor apaciguaba las nubes atrayendo los agradables rayos del sol consigo.-

No tenía por qué preocuparse por la parte de adelante y sin dudarlo, se adentró en la casa corriendo lo más rápido que permitiesen aquellas piernas hasta gritarle al hombre que sostenía la puerta.- ¡Hazte a un lado! -Volvió hacer la voz mientras realizaba la carrera. En el último momento salto con las piernas hacia adelante y saco de cuadro la puerta, volando los clavos en todas las direcciones, cayo hacia el patio interno con algunos soldados bajo la madera. Sin tener misericordia de ellos comenzó a patear con fuerza hasta el punto de hacer que algunas astas se clavasen en los cuerpos. Un pequeño charco carmín hizo acto de presencia opacando la pintura blanca de esa enorme tabla, dejándole entrever que estaban herido de gravedad, mas no asi si estaban vivos.- Anciana solo resiste un poco más. -Comento con euforia mientras observaba sobre su hombro una escena que lo dejaría inmóvil. El hombre que estaba con él no dudo en salir con el hacha para hacerse paso entre los enemigos mientras algunas flechas se clavasen en el brazo, hombro y la parte izquierda de su ser. El impacto provocaría que fuese empujado hacia atrás y que, por poco, perdiese el equilibrio. Pero se resistió y sacando una fuerza que nunca supo de donde la mantenía no cedió, manteniéndose de pie para aplastar el cráneo de un Emergido que luchaba por respirar. Sus pupilas se dilataron y su respiración se hacía errática y sonora; sus hombros se levantaban con rapidez al igual que su pecho se inflaba. Sin vacilar volvió al interior de la casa.

Rompió algunas flechas que se encontraban en el cuerpo de la anciana para hacer a un lado el cuerpo del niño. Este no había sufrido ninguna herida gracias a que la mujer uso su cuerpo como escudo, más las lágrimas del niño no se hicieron esperar. La escena enfrente a sus ojos era demasiado para la tan corta edad que tenía.- Quiero que me escuches, niño lobo. Tienes que hacer el último deseo de una vieja. ¿Entiendes? -Comento de forma tenue mientras sonría. Quiso volver a pronunciar algunas palabras, pero la sangre no tardo en llenar sus pulmones, siendo expulsada por su boca. Por primera vez, luego de tanto tiempo, Mishael aborrecía que ese líquido tan cálido golpease su rostro.- El niño será testigo de mi petición. Acérquense bien los dos. Yo quiero que tu … -Los ojos del peli-blanco se abrieron como platos mientras su cuerpo comenzaba a temblar.-
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Mensaje por Lissa el Jue Ene 24, 2019 8:26 pm

Los cuerpos de esas horribles criaturas caían a más menudo visto que los soldados ylissenses comenzaban a superarlos en número. La fatiga había empezada a hacerse más presente en Lissa lo cuál se notaba en los constantes movimientos de su pecho de arriba y abajo. ¿Aquellas personas se encontraban bien? No tenía que ser un genio para darse cuenta que las paredes de la casa estaban muy destruidas. Mas le era difícil tener una mejor ojeada de la situación visto que el mar de cuerpos luchando seguía moviéndose sin parar. Los gruñidos, los gritos, el sudor, la sangre, el sonido de los metales entrechocando, todo esto se mezclaba dentro de la mente de la rubia causándole dolor de cabeza. Nunca había estado en un campo de batalla de verdad y ahora lo veía en directo.

De repente, una voz familiar surgió de entre tanto ruido provocando que alzara de un golpe su cabeza ladeándola de un lado a otro. – ¡¿Mish?! – Los latidos de su corazón se dispararon pero esta vez, no fue por un sentimiento de miedo, era más bien otra cosa. Sus orbes turquesas se aguaron debido a una sensación de felicidad que se apoderó de su ser. Era la primera vez que se sentía TAN feliz y aliviada luego de haber escuchado el como la llamaban “Niña tonta”. Solamente él la llamaba así. ¡Era él! ¡Estaba vivo! – ¡MISH! – Gritó con todas sus fuerzas esperando otra respuesta de su parte. Sin embargo, esta no llegó.

Los soldados que se encontraban a su lado la miraron confundidos. ¡No, no, ella no lo había imaginado! ¡Realmente era su voz! Esta había provenido desde la casa… ¿Afuera o adentro? Su vista celeste se enfocó en el cobertizo que se encontraba a unos metros. Estaba más que segura de que aquello fue real. Apretó con intensidad su báculo pensando en lo que haría a continuación. La cantidad de enemigos ya no era un problema para los soldados y sólo era cuestión de tiempo el eliminarlos por completo. – ¿Podrían acompañarme? – Preguntó a tres reclutas a su lado. Cosa dicha, cosa hecha. No esperó a que estos le respondieran y se lanzó a correr poniendo cierta distancia de los que aún peleaban tras cerciorarse que las criaturas no tenían arcos. Los soldados, no queriendo dejarla a su suerte, la siguieron sin más preámbulos.

No les tomó mucho tiempo rodear la casa, y tras voltear el muro que la separaba de la parte trasera… lo vio. Su corazón dio un brinco sobre su pecho. Sin embargo, rápidamente se dio cuenta de la lamentable situación. – No…  – Una persona yacía en el suelo toda ensangrentada. Lissa temió lo peor. Y un hombre se encontraba luchando solo a duras penas con tres de esos monstruos. – ¡Rápido! ¡Ayúdenlo! – Los tres soldados se precipitaron a socorrer al pobre hombre que ya no mucho podía mantenerse en pie. Mientras tanto, Lissa, se apuró para llegar a donde estaba la persona más herida. – Oh… dioses… – Murmuró para sí misma, pero sin darse cuenta, lo había pronunciado en voz alta. La palidez en el rostro ajeno, los labios violetas, bolsas oscuras bajo los ojos… aquella anciana había perdido mucha sangre. De un modo inconsciente se mordió el labio inferior lo cual generalmente hacía cuando sentía angustia. Aquella escena delante de sus ojos habían opacado la alegría de haber encontrado a su amigo. Este último parecía estar en un estado que hizo que algo dentro de su ser le doliera. – ¡Naga, ayúdanos! – Rezó elevando la voz a la vez que acercaba su báculo hacia la moribunda y puso toda la energía que tenía en esta, de inmediato la mayor se iluminó desprendiendo cierta calidez.

Sin embargo, el sangrado no se detenía. No importa cuantas veces intentaba Lissa hacerlo de nuevo, el líquido carmín seguía su travesía sobre el suelo. El llanto del niño se intensificaba. La respiración de Lissa se aceleró. Sus manos comenzaron a temblar y la intensa luz empezó a parpadear como si estuviese deficiente. – ¡Vamos! ¡No puedo detenerme… ahora! – La vocecilla de la ojiazulada se quebró al finalizar la frase, sus orbes cristalinos dejaron caer lágrimas de frustración y el color de sus manos se tornó a un tono lívido debido al fuerte agarre que ejercía sobre su bastón. ¿Por qué? ¡¿Por qué no daba resultado?!
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Re: De la felicidad a la desgracia, hay un solo paso [Priv-Pasado-Campaña de liberación][+21]

Mensaje por Mishael el Jue Ene 24, 2019 9:12 pm

 
Mishael comenzó a negar con su cabeza ante la petición de la anciana y el niño se sumaría a este acto, diciéndole que tenía aun esperanza de mantenerse con vida que nos los abandonara tal como lo hizo madre. Esta tan solo volvió a sonreír de forma cálida acariciando el rostro ajeno para dejar escapar un tenue...- Es lo … que … deseo … -Fue lo último que comento hasta oír como unos pasos provenían de la parte delantera. ¿Acaso los soldados habían sucumbidos ante los Emergidos? Esperando el peor de los panoramas se preparó para saltar ante el cuello de sus enemigos, si estos se atrevieran a atacarlo, pero toda esa fuerza que fue preparando se desvaneció en el instante que observo la fisionomía de Lissa. Si fuese en otra ocasión, le hubiese saltado encima provocándole distintas heridas en todo su cuerpo por la tardanza y por no mantener su promesa, pero no se sentía con las fuerzas necesaria para eso. La niña rápidamente se percató de la gravedad de la situación, acercando de prisa hacia ellos mientras sus escoltas ayudaban al masculino que peleaba contra los emergidos en el patio trasero. Los llantos del pequeño no cesaban por el contrario, se intensificaban con el correr de los segundos, al ver que la magia sanadora de la sacerdotisa no funcionaba y el charco de sangre iba en aumento.- Basta … -Murmuro al ver los intentos desesperado de la conocida por querer salvar a la moribunda anciana. Esta hizo caso omiso a las palabras del lobo provocando que su mano morena se aferrara con fuerza a la muñeca ajena.- Dije que … ¡YA BASTA! -Grito cabizbajo alertando a los soldados que no tardaron en llegar a la posición de la noble, rodeando al peli-blanco y apuntando con sus armas a los presentes; incluyendo al niño junto con su padre.-
 
Ella está consciente de la gravedad de sus heridas … -Comento mientras los mechones de su cabello caían hacia el frente y recostaba lentamente sobre el suelo a la mujer, teniendo un enorme cuidado en no hacer sus últimos minutos de vida dolorosos.- Ella ya eligió y hay que respetar su decisión … -Prosiguió hablando mientras las yemas de sus dedos recorrían la mejilla arrugada de su "protectora" sintiendo como cada vez era más fría y su respiración era más suave. Estaba perdiendo el tiempo con sentimentalismo innecesario a su parecer.- Sera mejor que te vayas. No querrás ver esto … -Y sin esperar más segundo las manos de Mishael comenzaron aferrarse al pecho ajeno, rasgando la ropa en donde se encontraría el corazón. Para que, en un abrir y cerrar de ojos, ejerciera la fuerza necesaria para que las uñas afiladas rasgaran la piel, quebraran las costillas y siendo ayudado por esos finos huesos apuñalaran el órgano necesario para bombear la sangre. La escena seria macabra para los presentes, incluso los soldados sucumbieron y retrocedieron al no poder creer lo que sus ojos observaban.- Puedes descansar en paz... -Murmuro dejando escapar un profundo suspiro para dirigir sus pasos hacia la  parte trasera del hogar. Los beorcs con armadura no dudaron en alejar a la pequeña del Laguz armando una barrera humana entre ellos. Un trio de arqueros ya se encontraba con la flecha en el arco esperando la señal para atacar, más el capitán espero a ver lo que haría esa bestia salvaje.-
 
Sus pasos lo llevaron hacia el cuerpo con vida de un Emergido que luchaba por respirar. Se podía notar que la herida recibida por la espada era de gravedad, pero eso no le importaba al lobo que comenzó a golpear con fuerza el cuerpo ajeno, despojándolo de sus armaduras, destruyendo la tela de su ropa logrando dejar su torso desnudo. Los puños cerrados encontraron su descanso en el pecho del enemigo, lastimando la caja torácica hasta el punto de que los hematomas no tardaron en florecer igual que la sangre saltaba en grandes chorros por la herida ya provocada. Su rostro no reflejaba nada más si uno podía prestarle atención, su mirada se encontraba perdida. Sus puños continuaban golpeando y destrozando a su oponente humillándolo aun cuando no podía hacerlo. Gracias a los dioses que ese ser no expresaba ningún sentimiento sino estaría gritando por clemencia, que lo asesinaran ya. La muerte llegaría, pero no de la mejor forma: los dientes del muchacho se clavaron en el cuello ajeno ahogando lo que parecían ser balbuceos sin sentidos. La carne seria rasgada sin misericordia siendo escupida a los pies de los soldados de Ylisse, hasta el punto de destrozar por completo la garganta dejando apenas por un hilo de piel su cabeza pegada a su cuerpo.- aAAaAAAaAaaaaHHHhhhhhHHHhhh -Grito a los cuatros vientos uniendo sus manos en un enorme puño que destrozaría la cabeza ajena. Su respiración era errática, su fisionomía humana se encontraba bañada completamente de sangre y, por lo que uno pensaría, no se encontraba satisfecho. Necesitaba más, deseaba descargar aquello que le quemaba; saltando hacia otro cuerpo inerte comenzando nuevamente aquel espectáculo macabro.-
 
La bestia no se podía controlar, estaba desatada y necesitaba sangre para saciar su ira.-
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Re: De la felicidad a la desgracia, hay un solo paso [Priv-Pasado-Campaña de liberación][+21]

Mensaje por Lissa el Jue Ene 24, 2019 11:48 pm

Las lágrimas se deslizaban con amargura sobre sus mejillas. Estas dibujaban un camino hacia su barbilla para luego perderse en el vacío. Su corazón se sentía oprimido por la impotencia. Con cada intento fallido que realizaba, una estaca se clavaba en este haciéndole saber lo inservible que era en ese momento. Ella no era lo suficiente fuerte para curar aquella señora. Ella no era lo suficiente capaz para salvar esa señora. Ella era una INÚTIL. Ver desfallecer a esa anciana desconocida y que está le regalase una suave sonrisa como si en su silencio le murmurase “Está bien, puedes detenerte”, la hizo romper en un llanto aún más lastimoso. En ese mismísimo instante sintió como una mano se apoderaba de la suya obligándola a soltar su báculo el cual cayó sobre el suelo acompañado de un sonido seco. Sus tímpanos vibraban lo cual indicaba que le habían gritado, pero estaba tan sumergida en su angustia que no se llegó a percatar.

La rubia levantó su cabeza entrelazando su mirada cristalina con la del contrario mientras en vano trataba de contener los sollozos que luchaban por salir de su garganta. – L-lo… siento… – Balbuceó con cierta dificultad queriéndose disculpar por su incapacidad de ayudar aquella moribunda mujer. Era la primera vez que veía a una persona vaciarse de su propia vida delante de ella. Había estudiado para evitar que aquello ocurriese mas ella no… Con su mano libre se frotó la cara en otra tentativa de detener el recorrido de las lágrimas, el cual evidentemente falló. Al final terminó usando ambas manos visto que le era imposible parar. El niño y ella parecían hacer un coro de llantos, el padre había abrazado a este último con fuerza contra su pecho logrando opacar sus sollozos. – P-pero… – Jadeó un poco pero al menos terminó por controlarse un mínimo después de oír al lobo pidiéndole que se fuera. Se secó las gotas saladas con la manga de su vestido y miró al moreno con un signo de interrogación.

Lo que sucedería a continuación dejó a la rubia más pálida que un papel y prácticamente muda. Como si un gato le hubiese comido la lengua. Dos de los soldados que la acompañaban, aterrados, la tomaron cada uno de un brazo y la levantaron del suelo obligándola a retroceder con ellos para “protegerla”. Aquella acción cometida por el laguz era algo nunca visto y resultaba ser algo atroz presenciar el como apuñalaba el órgano vital de la pobre moribunda. La anterior susodicha cerró sus ojos cansados dejando escapar su último aliento en un suspiro. Fue tanto el choc y sorpresa de la joven princesa que el desconsuelo de esta fue reemplazado por pavor. ¿Por qué? ¿Por qué lo hizo? Eran las preguntas que le surgían dentro de su mente. ¡A lo mejor aún quedaba alguna esperanza! Una persona como Lissa le era difícil entender la mentalidad de un laguz. Eran dos mundos diferentes. El sonido de la fina cuerda tensándose la hizo caer en cuenta que apuntaban a Mishael con los arcos, amenazando con disparar en cualquier segundo. – ¡No! ¡Esperen! – Se interpuso entre los arqueros y la dirección tomada por su amigo con los brazos extendidos de par en par. – ¡No disparen! Por favor… – Los soldados parecieron escucharla y comenzaron a bajar lentamente sus armas, sin embargo, al notar el salvajismo con el que le daba el golpe de gracia a la criatura, las levantaron de inmediato.

Lissa se dio la vuelta y contempló con estupor la escena que se llevaría a unos metros. Llevó sus manos hacia su boca a la vez que su menudo cuerpo temblaba. – Mish… detente… – Murmuró como si desease que la escuchase pese a lo débil de su voz. – Mish, detente – Esta vez la potencia de su voz pareció aumentar, más todavía no era lo suficiente alto. El chasquido de los huesos rompiéndose y la carne desgarrándose más el grito desgarrador opacó todo. Al ver que seguiría con aquella dudosa tarea, la ojiazulada bajó sus manos temblorosas, las apretó en puños y gritó. – ¡¡DETENTE!! – Sus orbes turquesas se aguaron de nuevo amenazando con romper en llanto otra vez, no obstante se contuvo y se lanzó a correr hacia donde se encontraba su amigo, y antes de que este se inclinara hacia su siguiente “víctima”, la pequeña chica rodeó con su brazos la espalda del contrario en un potente abrazo. –  Detente… por favor… – Sollozó liberando las lágrimas reprimidas. Cada célula de su ser temblequeaban, sus piernas se encontraban tan flojas que en cualquier instante caería de rodillas, pero aún así, no rompió aquel abrazo. Se aferró a este como si su vida dependiese de ello. – De…tente… –
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Re: De la felicidad a la desgracia, hay un solo paso [Priv-Pasado-Campaña de liberación][+21]

Mensaje por Mishael el Vie Ene 25, 2019 12:22 pm

Su mente no se encontraba en plano de hecho, todo parecía irreal como si fuese un mal sueño y donde el protagonista esperaba despertar para ver que todo era una vil mentira provocado por su cerebro. Pero para la desgracia del moreno se encontraba despierto, desatando aquellos sentimientos contra un enemigo incapaz de defenderse, queriendo humillarlo hasta niveles inalcanzables. No le importaba que otros seres lo estuvieran observando, ni tampoco el pensamiento que tendría la niña al ver como el lado salvaje de Mish se hacía presente, destrozando toda piel, carne, huesos, músculos que tuviese a su paso. Las pequeñas gotas de sangre que caerían de sus dedos y de su mentón, dejarían una clara señal del camino que había tomado hacia su siguiente víctima. Pero su acción se vería opacado por algo tan pequeño que apenas le llegaría a la cintura, donde ni siquiera sus manos serían capaces de unirse debido a la enorme fisionomía del laguz, quedando a mitad de camino. Por más que empujase, aquella molestia seguía pegada a él como si de una garrapata se tratase, ralentizando aún más sus pasos hasta el punto de que se sintió enfurecido con aquello.-

Apenas una tenue voz llegaría a sus orejas acompañado por un sollozo que no se detenía por nada del mundo. La respuesta que daba el peli-blanco solo eran gruñidos junto con una respiración fuerte, necesitaba seguir descargando aquello que quemaba en su interior, esa era la única manera que conocía para apagar aquella llama.- Suéltame … -Murmuro a la niña queriendo apartar sus pequeñas manos de su estómago, pero ella seguía pegada con insistencia. Por primera vez, desde aquel encuentro en el bosque, Lissa parecía tener más fuerza que su compañero, siendo incapaz de siquiera sacarle un dedo de encima.- ¡Dije que me sueltes! -Volvió alzar la voz. Hasta este punto los soldados no dudaron en acercarse hacia ellos, de manera lenta, para no perturbar a la bestia y que la joven princesa de Ylisse siguiese el mismo camino que el Emergido. Los arqueros tenían la orden de disparar ante cualquier movimiento raro o brusco que realizase en contra de la rubia, la prioridad seria sacarla con vida de allí por más que se negara.- ¡ERES UNA MOLESTIA! -Vocifero para que, con una gran destreza y rapidez, su cuerpo girase y tuviese enfrente a la niña oji-azul.- ¡NUNCA LO ENTENDERAS! -Volvió a gritar para que, sus fauces, se abriera y su cabeza se inclinara hacia atrás en una clara muestra de sus intenciones. Los soldados no dudaron en disparar los proyectiles contra el pecho ajeno, logrando frenar aquella masacre contra la noble.-

Los que estaban más cerca de Lissa no dudaron en golpear la cabeza del golpe con el pomo de la empuñadura haciéndolo flaquear. El capitán le dedicaría un golpe hacia el estómago del enorme ser para que, finalmente la princesa se mantuviera en una posición segura, lejos de aquella bestia. Mishael se encontraba recostado en el suelo, con las manos extendidas hacia los costados mientras los soldados de Ylisse llegaban y lo rodeaban apuntando con sus lanzas y espadas a las distintas partes de su cuerpo. No se movería por nada del mundo no tenía las intenciones de resistirse o si quiera pelear, puesto que el golpe a su cráneo le sirvió para acomodar sus ideas recordando de la salvajez que estaba a punto de cometer, a la única humana que alguna vez le dio su ayuda. Observo hacia el cielo despejado, viniendo a su mente los recuerdos de su niñez y tal como ese día fatico para su persona, el sol brillaba con fuerza como si no correspondiese a los sentimientos del oji-azul.- Hacia tanto tiempo que el dolor que siento adentro, no se compara en nada al daño provocado por sus armas, estúpidos beorcs. -Comento con aires de superioridad sabiendo que se encontraba en desventaja ya sea numérica como así también en energías.- Estúpida niña. Cuantas veces te he dicho que no te entrometas en asuntos ajenos a los tuyos. -Prosiguió hablando nuestro protagonistas, ya en el suelo, sin preocuparse por ninguna de sus heridas. De hecho, era verdad que no le molestaba, pues el calor que sentía en su interior era tan sofocante que no tenía comparación. Luego de tantas primaveras que pasaron sobre su espalda, aquel sentimiento negativa volvía aparecer cuando menos se lo esperaba.-

Por asesinar a una anciana frente a la guardia real. Por querer atentar contra la princesa de este reino. Este estúpido animal será encarcelado y ahorcado. Llévenselo e informen al príncipe de lo ocurrido. -El Capitán de aquella orden comenzó a dar las órdenes a sus hombres, siendo 3 los encargados de levantar el cuerpo pesado del prisionero.- No se preocupen. No tengo intenciones de resistirme. Lo único que quiero es cerrar los ojos y descansar por una buena vez.
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Re: De la felicidad a la desgracia, hay un solo paso [Priv-Pasado-Campaña de liberación][+21]

Mensaje por Lissa el Vie Ene 25, 2019 4:22 pm

Su cabeza daba vueltas. Todo su ser daba vueltas. Tenía la impresión que el lugar donde se encontraba parada giraba y giraba a su alrededor mareándola a más no poder. Tras haber concretado el abrazo, de inmediato sintió el roce de un líquido sobre sus manos. Un desagradable escalofrío recurrió su columna vertebral al saber a ciencia abierta, lo que aquella humedad era. Su cuerpo temblequeó al sentir como al contacto con la anatomía ajena resbalaba por causa de aquel fluido pero, aún así, se mantuvo firme. No importaba cuanto el laguz se sacudiese. La joven princesa no cedía, ella no quería ceder. Amplificaba aquel agarre con una fuerza que ignoraba que poseía. ¿Acaso ella siempre fue así de fuerte? O… ¿Era el lobo quien escaseaba ya de energía? Lo normal sería, que en la primera sacudida de este último, ella terminase, mínimo, volando al otro lado. Mas ese no era el caso en aquel momento. No tardó mucho en sentir un doloroso ardor en los brazos debido al sobreesfuerzo que ejercía en cada segundo que pasaba. Pero prefirió ignorarlo como también ignoraba las protestas del contrario para que lo liberase.

Cada vez que el moreno pedía que lo soltara, Lissa ladeaba su cabeza con tal fiereza, que sus coletas terminaban azotando el aire. Esto era acompañado de más sollozos que parecían no tener un final. De repente, aquella acuosidad sobre la piel de Mishael terminó provocando que sus extremidades superiores terminasen deslizándose lo cual fue de inmediato aprovechado por este último. La rubia se sobresaltó al escuchar la manera tan violenta con la cual le gritaban y de manera inconsciente se llevó sus manos a su busto como si intentase protegerse de este modo. Ahora el peliblanco se encontraba frente a ella, lanzándole una mirada bestial que nunca había visto en él. Era como si lo viera por primera vez. Retrocedió por puro instinto ya que cada célula de su ser gritaba una sola palabra: peligro. Aquella sensación le resultó amargamente familiar y sin saber el porque, su memoria viajó al día en el que se conocieron y algo dentro de Lissa se rompió causándole un dolor sobre su pecho.

Al final, sus piernas flaquearon y terminó cayendo sobre el suelo en una posición sentada. Ya no lloraba. Se encontraba demasiada conmocionada como para expresar alguna emoción. En aquel instante… ¿Mish en serio tuvo las intención de atacarla? “No…” Zarandeó su cabeza de un lado a otro negándose a creer este hecho. Cuando al fin volvió en sí, pudo notar que su amigo se encontraba tirado y mal herido sobre el pasto, alrededor de este, varios soldados lo amenazaban con sus armas no permitiéndole moverse ni un centímetro. Sus manos temblorosas se colocarían sobre su boca al oír las palabras que le dirigiría el lobo a ella. No sabía que decir. ¡¿Cómo deseaba él que no se entrometiera después de todo lo ocurrido?! – Eres un… tonto… – Soltó en un débil susurro con la voz a punto de quebrarse y agachando su rostro. Ni siquiera buscaba que el muchacho escuchase aquellas palabras, ya que su vocecilla no daba para más.

Sin embargo, al escuchar el veredicto del capitán, levantó su cabeza de golpe abriendo los ojos grandes como platos clavándolos sobre este. “¿A-ahorcado?” Era un término que no podía procesar. – ¡Espera! – Gritó al levantarse del suelo toda agitada, como si hubiese recuperado, parte de la energía perdida. – ¡Es algo muy… radical! – Su respiración se aceleró dando la señal de que el pánico se había apoderado de su ser. – Él… ayudó a proteger a estas personas. – Señaló con un dedo al niño y a su padre – ¡Lo sé! De eso estoy segura… – Tomó una bocanada de aire en un vano intento de calmarse – Si no hubiese sido por su ayuda… puede que nunca hubiésemos llegado a tiempo para salvarlos… – Agarró la manga derecha del capitán y la tironeo en una súplica – Por favor… no lo mate. – El anterior susodicho la miró totalmente confundido. Era evidente que no entendía la insistencia de la princesa por salvar a una criatura salvaje y potencialmente peligrosa.


Última edición por Lissa el Vie Ene 25, 2019 6:04 pm, editado 1 vez
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Re: De la felicidad a la desgracia, hay un solo paso [Priv-Pasado-Campaña de liberación][+21]

Mensaje por Mishael el Vie Ene 25, 2019 5:18 pm

El lobo sabía que sus acciones no habían sido las correctas y mucho menos el querer atacar al noble de las tierras, en la cual yacía prisionero por un tema distinto al actual. Y para empeorar las cosas lo había hecho en presencia de su guardia personal, testigos que afirmarían el acto desalmado de ese laguz y quien sabia con exactitud, el tipo de destino que le esperaba. A pesar de que, en tiempos anteriores, hubiese luchado para librarse de los agarres y huir hacia unas nuevas llanuras, en su condición actual no podría hacerlo. Tampoco contaba con el estado ánimo para realizar solo, tal cual como lo dijo, quería cerrar sus ojos y que todo acabase. Sus piernas serian arrastrado contra la tierra mientras los soldados lo "escoltaban" de manera brusca hacia la ciudad para su merecido castigo. Su cabeza se movia de un lado al otro, denotando que tampoco tenía intenciones de observar hacia donde lo trasladaban, solo miraba el enorme cielo azulado encima de ellos. Pero la aguda voz de la niña haría que todos se detuviesen siendo el último en girarse, nuestro moreno, que observaría por encima de su hombro que deseaba aquella fémina.- Ese demonio intento arrebatarle su vida, princesa. Y no solo eso. Sino que también oso aniquilar a una pobre anciana enfrente de nuestros ojos. Que más pecado debe cometer esa bestia para pagar por sus pecados. -Se expreso el capitán, devolviendo una respuesta digna de alguien de su jerarquía. El peliblanco que se mantenía a la raya lanzo una carcajada, haciendo que los presentes se molestasen retomando lentamente su marcha hacia la ciudad. La actitud del muchacho no colaboraba en nada.-

¡Esperen, por favor! -Se apresuro agregar el beorcs que llevaba en su siniestra al niño.- Lo que dice la princesa es cierto. Él nos quiso ayudar a nuestra familia. Incluso se enfrentó contra esos seres para ayudar a mi esposa. Sino fuese por él, ahora mismo mi hijo y yo … estaríamos acompañando a mi señora en el otro mundo. -Finalizo el humano bajando su cabeza y apretando sus puños. Se sentía con mucha impotencia al no poder haber sido de ayuda para salvar a su mujer, pero agradecía que su hijo siguiera a su lado a salvo.- Aparte, él solo seguía la petición de la abuelita. -Agrego el más joven del grupo con una voz chillona señalando a los dos involucrados. Primero al enorme moreno para luego girarse y señalar a la viejita que yacía inerte en el suelo, con los ojos cerrados como si estuviese en un profundo sueño.- Ella le pidió que hiciera eso. No quería morir por los malos, o algo así dijo. -Concluyo el infante para buscar refugio en la cercanía de su padre, abrazándolo y asintiendo con firmeza y rapidez, su cabeza dando a entender que era cierto sus dichos.-

Los ojos de Mishael se abrieron como platos al oír como un Beorcs hablaban por él, como si se hubieran complotado con la niña rubia para que no le diesen una muerte cruel. Mas, su reacción, se debió a que la anciana también había dicho que siguiese con vida por más que los resultados no fuesen los mejores para ambos. Allí volvió a sonreír de manera burlona, pues el capitán se acercó a interrogarlo esperando alguna respuesta de su parte. El joven solo levanto sus hombros, haciéndose el desatendido como si aún no cayera en la peligrosa situación que se encontraba. Provocando que el de mayor jerarquía se acercara hacia él y posara sus manos en el mentón del moreno, mientras sus dedos intentaban juntar sus mejillas en el centro de su rostro.- Si aun lo que estas personas dicen es cierto. Te atreviste atacar a la joven princesa y eso es imperdonable. -Vocifero, haciendo un ademan con su rostro para que se lo llevasen.-

Aun cumpliendo el deber de sus inútiles soldados, de salvar las vidas que ustedes ignoraron, así es como me pagaran. -Parecía que la fuerza había vuelto en su ser pero la realidad era que estaba cansado, quería que todo se terminase de una buena vez. No le importaba ir a la horca o si lo abandonasen allí viendo si las heridas lo matarían, lo único importante era cumplir con la promesa que le hizo a la anciana.- Salvo a sus ciudadanos pero... ¿Ni eso sirve para compensar mis pecados? En ese caso, déjenme ir al bosque para luego dirigirme al puerto más cercano. Me ire de estas tierras y de esa manera se asegurarán que no lastime nuevamente a su princesa idiota. ¿No le parece un buen intercambio? Puede que las heridas provocadas me den el golpe final y de esa manera no tendrán que ensuciarse las manos. Todos podrán quedar contentos. -Exclamo como si estuviese en su derecho para negociar. Aún quedaba ver que diría el Capitán de esa tropa o si la niña estaría de acuerdo con aquello. Pero antes de finalizar, el muchacho terminaría susurrando, cabizbajo algo más.- O casi todos …
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Re: De la felicidad a la desgracia, hay un solo paso [Priv-Pasado-Campaña de liberación][+21]

Mensaje por Lissa el Vie Ene 25, 2019 7:01 pm

La respuesta del capitán no tardó en llegar, y obviamente, esta era una negativa. Lissa frunció el ceño como nunca lo había fruncido y entreabrió sus labios queriendo protestar, mas una voz grave se le adelantó antes de que pudiese decir cualquier cosa. Se dio las vuelta y vio al hombre que, minutos atrás habían salvado, tomar la defensa del laguz. Un rayo de luz pareció surgir dentro de toda aquella oscura situación. Luego tomó la palabra el pequeño quien ya había superado la etapa de llanto y ahora saltaba a delante buscando brindar una mano a su salvador. – ¡Oh! – La rubia abrió sus orbes turquesas muy grandes al fin entendiendo la razón tras la macabra acción del lobo. Aquello explicaba todo. Por la reacción del lobo puede que esa anciana era alguien que ya conocía y que representaba algo para él. O por lo menos, eso quiso creer.

Su mirada celeste pasó del niño al moreno, y pudo percatarse que este último, se encontraba tan sorprendido como ella. Un velo de duda cubrió la cara del capitán al notar que sus subordinados se observaban entre sí medios inseguros si proseguir lo que estaban haciendo. Incómodo, tosió y se dispuso a dirigirse a la fuente del problema que enfrentaba. De seguro, no quería mancillar la confianza de los soldados que lo seguían cometiendo alguna injusticia y tampoco deseaba quedar mal parado delante de alguien de la realeza. Al ver aquello, la joven princesa, sudando frío, le siguió los pasos hacia donde se encontraba Mish y se mantuvo detrás escuchando el intercambio.

Exasperada o más bien cansada de la actitud del peliblanco en una situación tan crítica, la ojiazulada se llevó una mano sobre su cara pero se detuvo en medio de su accionar al percatarse que un líquido carmín la cubría provocando que dibujara una mueca sobre su rostro. De inmediato, se frotó ambas manos sobre su vestido quedando un mínimo de limpias. Dejó escapar un largo y prolongado suspiro. ¡¿Acaso él no comprendía la gravedad de su posición?! ¡Podía morir! Pero nooooo, aún se creía que podía actuar de ese modo pese a que su vida colgaba de un hilo. Todo esto la angustiaba más. – É-el tiene razón, señor. – Soltó, atreviéndose a interponerse en la conversación. Entrelazó sus manos detrás de su espalda para luego proseguir con más decisión. – A mí parecer el acto heroico de salvar a ciudadanos de Ylisse merece que su vida sea perdonada. Y por intentar… atacarme… creo que es mejor que regrese a donde pertenece. –  El tono de su voz fue disminuyendo a la vez que finalizaba la última frase. "Esto es lo mejor" se repetía a sí misma en su interior.

El capitán la miró lanzando una interrogante muda. – El hecho de que haya salvado vidas, indica que no es totalmente malo. Así que, déjenlo ir. – Concluyó dirigiéndose a los soldados que aún “apresaban” al moreno, pidiéndoles, o más bien ordenándoles que lo soltaran. Estos no se hicieron desear y bajaron sus armas soltando al lobo como si fuese un trapo sucio no sin antes fusilarlo con la mirada. Tal parecía que la conducta de Mish no les había agradado para nada, haya este salvado a unos civiles o no. El viento de la tarde movió suavemente sus rubias coletas trayendo consigo una mezcla repugnante de olores que eran prueba de la batalla que había tomado lugar allí. El hedor metálico de la sangre, era el que más predominaba.
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Re: De la felicidad a la desgracia, hay un solo paso [Priv-Pasado-Campaña de liberación][+21]

Mensaje por Mishael el Vie Ene 25, 2019 8:05 pm

Finalmente el combate había llegado a su fin en esa lejana tierra. Muchos seres vivos perecieron en ese día y que, con seguridad, quedaría grabada en las mentes de los sobrevivientes preguntándose porque a ellos y otros, por el contrario, interrogarían a los soldados para saber que nación se había atrevido atacarlos en tiempos de paz. Nadie sabía muy bien de donde habían salido y eso, atraería futuros problemas a Ylisse pues con seguridad no serían los únicos ataques que sufrirían. El aire se bañaba de lágrimas, llantos, gritos desgarradores e incluso el aroma de la muerte que rondaba alrededor de los vivos, incluso en la escena donde yacía la princesa. La cual, gracias a su bondad, había evitado otra masacre más frente a sus ojos permitiéndole vivir unos días más a ese peculiar lobo que solo, le dedicaría una sonrisa burlona ante las miradas fulminantes agregándole su lengua, moviéndola como si de una víbora se tratase.. Princesa, nosotros debemos ir ayudar a los heridos. No podemos perder más tiempo aquí. Por favor, apresúrese a venir al castillo. -Comento el Capitán para dejar a uno de sus hombres allí, con la finalidad de actuar como un guardaespaldas por si el moreno querría volver atacar a la niña, lo cual no volvería a ocurrir porque no tenía la suficiente fuerza para aquello. Y sin más que esperar, los soldados iniciaron su marcha hacia la ciudad para ayudar a sus congéneres siendo seguidos por los sobrevivientes de ese hogar, el padre junto con el niño.-
 

 
Habían quedado casi solos, donde el masculino se mantenía a una distancia prudente para ambos, pero sin la necesidad de interrumpir la conversación que querría tener la noble con aquella bestia. Mishael la observaba con esa característica sonrisa burlona como si nada malo hubiese ocurrido entre ambos, dejando que su mano sana doblegase la madera de las flechas siendo más fácil el moverse sin esas cosas largas molestándole.-La he sacado barata. ¡Jajajajajajajaja! -Comenzó a carcajear con euforia deteniéndose de forma abrupta, pues el dolor de su cuerpo volvió hasta sentir como cada célula de su cuerpo clamaba por una medicina. Intento dar un paso hacia adelante, pero se percató que el beorcs con armadura, se había inclinado en una clara señal de que tomo eso como una actitud hostil. Por lo visto tendría que mantener la distancia entre ambos para una mayor seguridad.- Ya te he dicho muchas veces que no debes entrometerte en asuntos que no te conciernen, niña estúpida. A ver si por una buena vez, lo entiendes. -Chasqueo su lengua contra su paladar girando hacia la izquierda como si aquella actitud ya le estuviese cansando o incluso asqueando.- A partir de ahora, deberás preocuparte por tus tierras y por los tuyos, no tendrás tiempo para pensar en nada más. Si actúan de la misma manera en cómo lo hicieron en Hatari, en mi hogar, vendrán más dentro de un tiempo. No sé con exactitud cuando pero esto solo fue el principio. -Continuo hablando dejando que sus ojos recorriesen toda la fisionomía ajena, dándose cuenta que no se encontraba herida. Por alguna extraña razón se sentía aliviado luego de cersoriarse de eso.- Debes volverte más fuerte. No solo físicamente sino mentalmente, debes saber en quien gastar energías y en quién no. Porque si te agotas antes de tiempo asistiendo a alguien que ya está muerto, dejaras morir a alguien que si puede salvarse. Eso tenlo en cuenta. -Agrego, como si le estuviese dando una última lección antes de la despedida.-
 
Yo … -En su garganta se hizo un nudo tan grande que le impidió seguir hablando incluso sintió como, por unos momentos, no podía sentir el aire llegando a sus pulmones por más que respirase todo el aire del mundo. ¿Qué era aquello?- Lo que quiero decir … -Nuevamente sintió como era imposible tragar saliva. Tosio un poco para ver si aquella molestia se deshacía pero no, seguía presente junto con una enorme molestia en su pecho.- Tu … -Intento mirarla a su rostro como en anteriores ocasiones pero también le era imposible, por algo misterioso, su cara se iba hacia los costados en el instante que sentía que ella elevaba su mirada. ¿Acaso era miedo? No sabía explicarlo en palabras solo que era una molestia el no poder hablar claro, así que tan solo se giró mientras se alejaba dos pasos, suspirando e inspirando de forma continua como si se estuviese mentalizando para lo que estaba a punto de pasar.- ¡Te maldigo! ¡Te odio! -Exclamo a los cuatros, alzando la voz observando hacia el suelo.- Desde el instante que arribe a estas tierras creí que iba hacer algo más. Nuevas aventuras que me esperarían y estúpidos beorcs que intentasen cazarme. Lo cotidiano en mi vida, pero desde que cruce contigo, todo cambio. ¡Por eso te odio! ¡Por tu culpa llegue entender a esa anciana y ahora me lamento de su muerte! ¡Puedo estar seguro que eso no hubiese pasado si no te cruzaras en los caminos de los seres! ¡Todo por ser una entrometida! -Continuo con su monologo. Su respiración se volvía errática otra vez pero se tomó unos minutos para tranquilizarse y volver a mirar sobre su hombro, mostrando ese rostro burlón y picaron.- Asi que tarde o temprano me iba a ir de este horrible sitio. No puedo soportar estar entre tanta estupidez. Incluso puedo decir que este reino le espera una desgracia enorme si asumes como su representante. Pues ¿Qué tipo de destino le esperaría a las tierras gobernadas por alguien que se tropieza en una superficie lisa? -Bromeo hasta el punto de lanzar una carcajadas y señalar de forma acusadora a la presente, recordando las escenas donde se tropezaba en el bosque con las ramas, o incluso en las calles de su propia ciudad sin que no hubiese nada con que caer.-
 
Por eso te odio niña estúpida. Mi vida hubiese seguido siendo igual de triste y solitaria. -Dijo lo último en un susurro casi inaudible para los presentes. Viendo que estaba alargando demasiado todo creyó que era el momento para partir, negaría cualquier tipo de ayuda que quisiera darle pues sentía que no merecía su bondad luego de querer asesinarla. Mas vale le convendría guardar energías para alguien que realmente quisiese vivir. Así que, sin decir ningún adiós o una despedida como corresponde empezó a marcharse en dirección hacia el bosque. Se detendría un momento, dándole la espalda.- Ya que yo no podre darle el entierro que se merece, espero que tu si puedas hacerlo. Su último deseo consistió en ser enterrada detrás de su casa, en el jardín, junto a su familia. Incluso pidió que, si podía llevarle narcisos, pero … como me ire me será imposible hacerlo. Así que espero que tú puedas hacerlo en mi lugar. ¡Por favor! -Se giro sobre su propio eje e inclinándose enfrente de ella. Por primera vez en su larga vida, le estaba solicitando a la raza que más aborrecía que se hiciera cargo de algo que era importante para él. Volvió a levantar su cabeza mostrando una enorme sonrisa que iba de oreja a oreja. Atino a hablar, pero creyó que no era más necesario palabras para esta ocasión, así que, sin decir más, comenzó una marcha lenta y perezosa hacia un nuevo camino. Recordando las divertidas aventuras que vivió a su lado como así también, lo molesta que podría ser si se lo proponía. Finalmente parecía que, cuando sentía que podría llamar a ese bosque y a Ylisse su hogar, nuevamente tendría que iniciar su vida de nómada. Y menos mal, porque no deseaba volverse un ser débil como se estaba volviendo.-
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Re: De la felicidad a la desgracia, hay un solo paso [Priv-Pasado-Campaña de liberación][+21]

Mensaje por Lissa el Sáb Ene 26, 2019 10:15 pm


Pese al cansancio, disgusto y todo la mezcla de emociones que hacían un enredillo dentro de su mente, la joven princesa no pudo evitar que el infantil comportamiento del lobo hacia los soldados, le robara una pequeña sonrisa. Uno de los aludidos tuvo el impulso de desenvainar su espada pero fue detenido por su compañero quien terminó arrastrándolo lejos del peliblanco. Lissa nunca había conocido a alguien que apreciara tan poco su vida como para seguir tentando el diablo. Llegado a este punto, ya le resultaba igual de irritante como divertido. Sacudió con suavidad su cabeza de un lado al otro para terminar dejando escapar un débil suspiro.  “¿Así que este es el final?” Tras este pensamiento, sus ojos turquesas se humedecieron y bajó su mirada hacia sus pies. La voz del capitán la hizo sobresaltarse en el lugar y automáticamente levantó su vista hacia el mayor. Asintió a sus dichos y respondió. – Todavía no regresaré al castillo. Si hay heridos me quisiera brindar algo de ayuda… Sólo que antes, me gustaría… – Miró de reojo a Mishael para luego proseguir –… intercambiar unas palabras con él. – En realidad, tampoco iba a dejar que se fuera en tal estado. ¿Qué pasaría si sus heridas se infectaban en el camino? Su interlocutor alzó una ceja pero no dijo nada y se limitó a regresar a sus tareas, no sin antes dejar a un par de ojos vigilantes detrás de sí. Uno nunca era lo suficiente precavido.

La rubia dirigió sus pasos a donde se encontraba el laguz deteniéndose a unos metros de este. Era curioso el como, cada vez que la distancia se acortaba entre ellos, sentía su corazón oprimirse dolorosamente en su pecho al ver la expresión socarrona de Mishael. ¿Por qué se sentía así? Era como si tuviese algo atorado en la garganta que la ahogaba. Al ver el ademán de dolor de este último, la preocupación volvió a surgir y por fin pudo recuperar su voz. – ¡No hagas movimientos innecesarios! En serio, tus heridas no se ven muy bien desde aquí… – Sin pensarlo levantó los brazos hacia este como si desease sostenerlo pero el lobo retrocedió alejándose de ella sin más. Fue ahí en donde cayó en cuenta de que tampoco estaban tan solos al notar la mirada del soldado que no muy lejos se encontraba. – Y yo ya te he dicho muchas veces que no debes llamarme “Niña estúpida”. ¿Supongo que estamos a mano? – Contestó inflando las mejillas con la intención de llevarle la contraria dándole a entender, que si él no paraba de llamarla de esa manera, ella no pondría en práctica su petición. A estás alturas, él ya debería saber que, pedirle algo así, de nada serviría.

La ojiazulada escucharía con atención el importante monólogo que a continuación Mishael llevaría. Tal parecía que Ylisse no fue la única víctima de esas bestias disfrazadas de hombres. De algo si estaba segura : el enemigo no era humano y sólo deseaba dejar la destrucción a su paso. Una fracción de tristeza pasó fugazmente en las facciones de la joven al recordar la anciana con las palabras del contrario. Aún le dolía el hecho de no haber podido salvarla. Nunca imaginó, que ver morir a un primer posible paciente le causaría tanto desosiego. Mishael, con su particular forma de expresarse, decía la más absoluta verdad. Ella tenía que convertirse en alguien fuerte si no quería vivir algo así de nuevo. Cosa que no sería fácil. – Lo sé… – Sus orbes celestes se desviaron en otra dirección tras murmurar aquello. Una de sus manos se posó sobre su pecho y pareció perderse en sus reflexiones. Unas súbitas ganas de sollozar se apoderaron de ella. No. No quería llorar otra vez. Si esa era la despedida, por lo menos, ella preferiría no hacerlo moqueando como un bebé. De repente, Lissa llevó ambas manos contra sus mejillas “abofeteándose” así misma como sí de está manera buscase animarse. Sus cachetes ahora se encontraban ligeramente coloreados de un tono rosado. Tomó una discreta bocanada de aire y sobre sus labios se dibujó una suave sonrisa.

Sin embargo, por algún motivo, le era imposible entrelazar miradas con el contrario. Era casi como si este último lo hiciese adrede de evitar mirarla. – ¿Sí…? – ¿Qué era lo que intentaba decirle y no lograba hacerlo? No supo el porque, pero tuvo la repentina necesidad de tomar la mano ajena, y con esto en mente, levantó levemente su diestra y tímidamente se aproximó al muchacho. Los latidos de su corazón resonaban en sus oídos perturbando todos sus sentidos. Tan sólo unos segundos y sujetaría a su objetivo. Tres, dos y… atrapó el aire entre sus dedos. El muchacho se había dado vuelta y ahora se encontraba fuera de su alcance. Un puchero de decepción involuntaria se pintó sobre la cara de la rubia. No obstante, aquel gesto cambió a uno confuso. Más perdida era imposible estar al ver actuar de ese modo al lobo. – ¿Estás bien…? – Preguntó con preocupación luego de que el moreno hiciera esa breve pausa en su diálogo. La respiración agitada de este a lo mejor indicaba que la gravedad de sus lesiones eran mayores y eso explicaría sus acciones, ¿Mish estaba delirando? Buscó con la mirada su bastón y en un minuto fue buscarlo para después dirigirse al masculino, mas el anterior mencionado, detuvo el avance de esta con su mirada afilada.

Una vena de molestia apareció en su frente al escuchar el comentario que le dedicaba. – ¡¿Qué estás insinuando con eso?! ¿Qué no soy capaz de proteger a mi pueblo? – Haciendo un gesto algo torpe lo apuntó con su báculo en un intento de parecer “intimidante” y soltó. – ¡No sabes de lo que soy capaz! ¡Ya verás que la próxima vez que nos veamos, seré una chica muuuy fuerte! ¡Y tendrás que tragarte cada una de tus burlas – Sus buches se llenaron de aire dando a entender que estaba contrariada. De pronto, una luz de comprensión hizo brillar sus pupilas. Aquel corto intercambio le pareció familiar. Le hizo pensar en las muchas veces donde él la molestaba, ella terminaba toda exasperada y él carcajeándose.  Se sentía como… como… si nada hubiese cambiado. Se sentía como si mañana volverían a verse de nuevo y tontear como siempre lo hacían en aquel claro del bosque. El peliblanco le contaría historias de sus aventuras y ella lo escucharía expectante con la emoción desbordando. Reirían juntos y jugarían de nuevo como si de niños se tratasen. Pero no… mañana nada de eso pasaría. Aquella verdad fue como una estaca clavándose con más profundidad en su ser. Un sollozo se escapó de su garganta. ¿Estaba moqueando como un bebé? ¿Acaso no se había prometido a sí misma que lo evitaría? Todo indicaba que ya era demasiado tarde para detenerse.

El deseo de pedirle que no se fuera comenzó a manifestarse. Mas ella bien sabía que por ahora lo mejor era que el muchacho tomara otro camino. De lo contrario, le esperaría un destino fatal. Con sus manitas se estrujó los ojos a la vez que lágrimas seguían un constante recorrido por sus mejillas. Al notar que se encaminaba al bosque, de un modo inconsciente, dio un paso, pero el soldado colocó su mano sobre el hombro de Lissa impidiéndole realizar otro. La ojiazulada miró al recluta y este negó con la cabeza. – Tenemos que regresar, su Alteza – Murmuró. Al oír la voz de Mishael, de inmediato la sacerdotisa ladeó su cabeza hacia este. – Vale… Lo haré. Lo prometo… – Respondió con cierta dificultad mientras resoplaba sus mocos. Tomó una gran aspiración y se convenció así misma que seguir llorando no servía de nada. Por lo menos, que el último recuerdo que tenga de ella, fuese algo agradable... ¿No? Se esforzó por esbozar una mueca que en su principio debía ser una sonrisa. La imagen era algo particular, visto que el líquido salado había dejado marcado su recorrido. Con algo de pesar levantó uno de sus brazos para empezar a agitarlo en el aire. – ¡Mish! ¡Cuidate! ¡Adiosito! – Sus labios temblaron cuando notó al joven desaparecer en la vegetación y lentamente bajó su brazo para llevarlo a su cara. Ni siquiera la había dejado curarlo...

(…)

En el patio trasero de un cobertizo abandonado se encontraba una parcela de tierra llena de narcisos, estos parecían no haber estado ahí durante mucho tiempo visto que aún lucían tan hermosos y vivos como si aún no les hubiesen cortado el tallo. Si se miraba bien, claramente se podía notar la presencia de tres tumbas. El silencio reinaba en aquel lugar y sólo era interrumpido por el constante sonido del viento haciendo bailar las ramas de los árboles.
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Re: De la felicidad a la desgracia, hay un solo paso [Priv-Pasado-Campaña de liberación][+21]

Mensaje por Eliwood el Sáb Feb 09, 2019 10:36 pm

Tema cerrado. 80G a cada participante, +40G adicionales a Lissa por efecto de Servicio.

Lissa ha gastado un uso de su báculo de Heal.

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