Hora en el foro


Síguenos
Conectarse

Recuperar mi contraseña

Últimos temas
» [LotA] Pelleas vs Sindri [FINAL]
por Pelleas Hoy a las 12:04 am

» tenshi hinanawi
por Eliwood Ayer a las 11:52 pm

» [Campaña de liberación] Bolero de fuego [Privado Luz]
por Lyndis Ayer a las 11:50 pm

» [Campaña de liberación] El precio de vivir
por Lyndis Ayer a las 11:05 pm

» Cerrado de Temas - Capítulo 4
por Zephiel Ayer a las 7:27 pm

» [BUSQUEDA] ¡La hora ha llegado! ¡Liberemos Rosanne!
por Virion Ayer a las 6:34 pm

» Tienda de items
por Sissi Ayer a las 4:15 pm

» Cajón de ofertas - Legendary edition.
por Eliwood Ayer a las 4:11 pm

» Convoy
por Pelleas Ayer a las 2:01 pm

» Transacción entre personajes
por Sissi Ayer a las 2:00 pm

TWITTER
afiliados



Crear foro

[Social] All that remains is pure white ash. [Priv. Sindri]

Página 2 de 2. Precedente  1, 2

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

[Social] All that remains is pure white ash. [Priv. Sindri] - Página 2 Empty Re: [Social] All that remains is pure white ash. [Priv. Sindri]

Mensaje por Khigu el Miér Jul 03, 2019 9:28 pm

Ooohhh, oh... Ahí entonces entendió entonces la diferencia con el resto de magos. Si escogían diferentes elementos, suponía que entonces era... ¿Como el usar armas? Lyn llevaba la espada, ella el hacha, y así. Cada una se usaba de diferente forma, sí. ¡Claro que no podían saber de lo que usaba el otro! Eran cosas distintas.
Khigu asentía con la cabeza sintiéndose súper inteligente en aquel momento, ¡jamás la tacharían de estúpida! - Sin duda eso son los magos con los que me he encontrado siempre. -murmuró, poniendo cara de asco, y recordando a la antipática usuaria de magia de fuego que había conocido antes de partir de Sacae, Ram. Sabelotodos, repelentes, altaneros. Parece que definitivamente eran así con cualquiera que era diferente a ellos.
Y en cuanto a la última mención, no sabía si "útil" era la palabra correcta, y ella saltaría de nuevo con que no haría caso a lo que decían los demás; porque ya lo sabía, y era cierto, ella misma podría verse en cualquier superficie líquida, incluso en su hacha nueva.

- Hmmm... Entonces no deben ser muy diferentes de los nómadas, salvo que se dedican exclusivamente a... ¿Entretener? Por eso quizás sin saber luchar no les quedará otro remedio que permanecer escondidos. -sacudió los hombros. No se podía hacer nada si eso era lo que habían escogido ser, es porque supuestamente lo querían.
- ¿Historias? ¿Historias reales? -se mostró interesada- ¿¿Tanto saben?? -exclamó sorprendida- ... ¿que no te gustan? -atrevió a preguntar, de notarlo algo incómodo. Cosa que no tenía sentido porque si le gustaba escribir... Y previamente había mencionado algo de cuentos.
- ¿Y por qué al público le gusta sentirse engañado? -no entendía la parte de trucos, pero sí que le encantaban los malabares- ¡Ah, puede que no lo parezca, pero yo sé bailar también! -comentó orgullosa, pero obviamente refiriéndose a las danzas tribales de los Khirin, aquellas con movimientos bruscos pero ágiles a la hora de saltar y jugar con el fuego.
- Hm, qué tontas, si el futuro se lo crea uno mismo... -carcajeó.

Se quedó mirando el breve humo que había formado. Conocimiento... En realidad, Sindri no era muy distinto a ella, a quien le gustaba aprender cosas nuevas. Quizás no era su manera de hacerse fuerte, pero sí satisfacer su curiosidad. Sólo que entonces los hechiceros... ¿Arcanos? lo usaban como... ¿Arma? ¿A través de los libros? Todo aquello era muy extraño y complicado de imaginar, y no quitaba el hecho de que no entendiera por qué decidían atacar de lejos. Entonces explicó cómo podía hacer fuego y... ¡Ta-da! Khigu golpeó su palma, ¡lo había entendido! Visto así, tenía sentido, ¿no? Además, eso explicaba que fueran ratas de biblioteca.
Permanecía en silencio, atendiendo a su entusiasmo, era... Contagioso, y extraño escuchar a alguien que hablase de una forma tan pasional de lo que hacía... A ella. A más que hablaba de su magia, y después de haberlo visto en directo, más ganas tenía de sentirla y luchar contra ella. Sabía que se le daba muy mal esquivar ataques mágicos de por sí, pero era tan... Misteriosa, algo nuevo, que no podía evitarlo. Pero estaban descansando, y después ella tendría que volver a perseguir a aquellos emergidos; ¿quizás después de eso...? Si se lo encontraba de nuevo, claro.
Carraspeó para volver a un rostro menos... "embobado", y recuperar la travesura por la que había querido sacarle aquella conversación al pelimorado. - ¡Ja! ¡Aún así no podrías vencerme sabiendo la lengua Khirin! -no al menos a una "pelea de verdad".

¡Una historia! Pero... Las ranas no hablan, así que seguramente sería sólo un cuento. Aún así, le escuchó, hasta el momento que clavó su mirada, repentinamente. Como primer instinto de siempre, la mantuvo de vuelta sin pestañear, como si ahí ganara el que aguantara más. Por un momento, sentía que su vista y oído se habían separado, pero al silencio volvió a lo que había escu

chado. ¿Su naturaleza? Por supuesto, no podía hacer nada contra ello, pero, sentía que le faltaba sentido a su cuento, así que a modo de respuesta, contestó. - ¿Y no podría haber rodeado el estanque o ir encima de una hoja? La rana tampoco pensó mucho para decirle esas opciones, por eso no se debe ayudar a la gente de forma que el otro quede sin hacer nada, sí sí. O quizás... ¡Que aprenda a nadar! -es decir, era un escorpión que hablaba, tampoco tenía por qué ser realista- No es tan difícil, aunque mi primera vez en el mar ehhhh... -rodó los ojos hacia arriba, no muy convencida- Bueno, fenomenal, sí, cosa de atravesar lo que uno quiere, de cualquier forma. Probar; si no es un camino, es otro. No se puede cambiar la naturaleza, pero sí adaptarse a ella. Nadie dijo que la vida fuera fácil. -rió, como si aquello fuera lo más obvio del mundo.

¿Un lazo fuerte con el resto? De sólo imaginarlo puso cara de asco mezclada con molestia, negando con la cabeza bien notorio. - ¿No te dije ya que mi tribu no me soporta y es mutuo? ¿Que soy repugnante hasta para ellos? Sí es cierto que son mejor que los de fuera, ya que al menos entre nosotros somos nómadas. Pero eso no quiere decir que seamos cercanos. Entre ellos no lo sé, somos independientes. Se puede decir que los que me caen "bien" son mis padres, el jefe, y un par de miembros más. Pero no lo llamaría aprecio.

- ¿¿Ehhh...?? -¿Rubios...? Bueno, esa no era la cuestión. Pero juraba y perjuraba que aquellos rasgos eran algo que se heredaba de los padres, lo cual era extraño que... ¿O se habría teñido? No, decía que ése era su color original. - Uhm... -ahora que lo mencionaba, ese tono tan... Ejem, violeta, no era algo que se hubiese encontrado anteriormente, sin duda. Khigu quedó tan confusa en tan poco tiempo que se mantuvo en silencio.

Así que era temporal... Miró aquel cabello suyo, tan liso, cuyas puntas perfectamente rectas danzaban levemente con la brisa helada del lugar, donde los últimos minutos de sol iluminaban como con timidez en cada una de las hebras.
Espera, ¿qué estaba pensando? - Me... -gruñó en bajo para luego señalarle- ¡Lahulu ipo kihina o'in malei'tou! ¡... Agh! -mencionó, con las mejillas sonrosadas. Tanto le costaba "halagar" a alguien en serio...
( "¡Tu pelo y ojos son bonitos!" )

Un momento... ¿para qué necesitaba el cuchillo? No veía nada en lo que fuera necesario... Oh, ¿no se iría a...? ¿Pero qué? En el segundo que lo vio acercarse peligrosamente el filo a su ojo, se abalanzó contra él, apartando de un sopetón su brazo con el suyo, hacia fuera. Pero también haciendo que él se cayera hacia atrás, seguramente tirándole el tintero encima. - ¿¡Qué haces, cacho burro!? -exclamó agitada, encima de él. ¡Lo esperaba más listo antes que sacarse un ojo! ¿No se supone que necesitaba la vista para leer esos libros suyos? - ¡¡Tus ojos!! ¡Tus ojos son...! -pero al fijarse de nuevo, notó cómo es que lo tenía bajo suya, atrapándole entre sus brazos apoyados en la nieve sin tocarlo, pero cerca. Demasiado cerca para ella, al menos. Aquel impulso... Ese gesto. Una sacudida dentro de sí.
Apartó la mirada llevando su cara hacia su derecha, y pronto comenzó una risa algo nerviosa, por la situación más que nada. - ¡Esperaba que te sacaras la ropa, no el ojo! -bromeó, para suavizar la situación, y finalmente se apartó, quedando sentada en el suelo. Se llevó una mano a la cara, tapándosela. - De verdad, nunca conocí a alguien tan temerario como yo. -sonrió bajo aquella palma.

Y eso podía ser tanto bueno como malo. Por primera vez le había tomado por sorpresa.
Sí, era cierto que pasar el rato con Sindri era todo un "entretenimiento", siempre veía cosas nuevas.
Afiliación :
- SACAE -

Clase :
Reaver

Cargo :
Cazadora

Inventario :
Vulnerary [1]
Hacha de plata [7]
Hacha corta [6]
Hacha de bronce [1]
Gema Chispa
Escrito Mitico

Support :
Lyndis [Social] All that remains is pure white ash. [Priv. Sindri] - Página 2 Iwzg0SR
Zephiel [Social] All that remains is pure white ash. [Priv. Sindri] - Página 2 JEIjc1v
Sindri [Social] All that remains is pure white ash. [Priv. Sindri] - Página 2 JEIjc1v
Luzrov [Social] All that remains is pure white ash. [Priv. Sindri] - Página 2 JEIjc1v

Especialización :
[Social] All that remains is pure white ash. [Priv. Sindri] - Página 2 Hacha-3

Experiencia :
[Social] All that remains is pure white ash. [Priv. Sindri] - Página 2 NdTOcva

Gold :
1876


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

[Social] All that remains is pure white ash. [Priv. Sindri] - Página 2 Empty Re: [Social] All that remains is pure white ash. [Priv. Sindri]

Mensaje por Sindri el Dom Jul 14, 2019 5:30 pm

Sindri supuso que los Magos de Ánima sí que eran una constante universal. O, más bien, había tantos Magos de Ánima sueltos por estos mundos que cualquier persona estaba condenada a encontrarse con uno más temprano que tarde. El muchacho asintió, con fuerza, como si estuviera muy satisfecho con la respuesta que la mujer le había dedicado – Y son los magos que más se encontrará, estoy seguro de ello. Cuando vea a alguien con un libro de hechizos, seguro que nueve de cada diez veces acertará si lo identifica como un Mago de Ánima. – y no lo decía simplemente por decir algo. Los Magos Arcanos solían ser mucho más discretos que los Magos de Ánima, los que se pavoneaban a diestro y siniestro de su posición y de sus portentos. Obviamente no estaba diciendo que todos los Magos de Ánima fueran por la vida como pavos reales y casi incrustando sus grimorios en narices ajenas para demostrar cuán por encima de ellos estaban, no, no, no. Pero bien era cierto que al menos podían hacerlo, a diferencia de su rama de magia que era perseguida y tenía el riesgo de ver en vivo y en directo hogueras muy bonitas y gente muy feliz a su alrededor. Los Magos de Luz… realmente no había tenido trato con muchos, pero visto lo visto los Magos Arcanos podrían aprender una o dos cosas sobre su hermetismo.

Historias reales e inventadas de todo tipo. Desde romances trágicos hasta campañas bélicas de reyes del pasado lejano, pasando por todo tipo de comedias con malentendidos y disparates. – explicó un poco el muchacho con tono quedo. No dijo títulos de ninguna obra de teatro pese a recordarlos bien, más que seguramente no le interesarían tanto a la mujer como lo que de verdad sucedía en el escenario. Ante la pregunta de si le gustaban o no, Sindri se limitó a cerrar los ojos y encogerse bastante de hombros: no es que no le gustaran tales, sino que nunca pudo hacer su debut y… bueno, ahora simplemente no podía. Simplemente no había manera de compaginar la profesión de actor con ser un Hechicero de reconocido prestigio – Claro que a la gente le gusta ser engañada. Al fin y al cabo, es una distracción de la miseria y la monotonía de la vida diaria. Una oportunidad de dejar de pensar en si uno podrá o no pagar el próximo tributo al barón de turno. Un momento para aparcar las preocupaciones de cómo y con quién casar a sus hijas que pronto dejarán de ser casaderas. Una bonita mentira que saben que es una mentira. Un dulce engaño que saben que es un engaño. – las artes no tenían el mismo valor para el vulgo que para la nobleza. En los castillos, el arte se plasmaba en carísimas pinturas y esculturas para fardar ante los dignatarios de visita. En un séquito de por lo menos veinte trovadores y bardos tocando la última música de moda en la corte, con bailarinas exóticas llevando a cabo coreografías imposibles. En obras de teatro interminables y rocambolescas que podían durar tres días. ¿Pero para los villanos? Entretenimiento para pasar el rato, música para bailar durante una noche entera, teatro para reír, llorar, enfadarse o gritar de alegría. Eran dos mundos distintos – ¿Que el destino “se lo crea uno mismo”? ¡Ja! Menuda chanza. Como si este mundo fuera tan permisivo como para darnos libertad en algo. No, nacemos encadenados y pasamos al olvido encadenados, todo lo que hemos hecho, hacemos y haremos está escrito en piedra. – extrañamente, el muchacho no parecía contrariado ni se quejaba por tal hecho evidente e inamovible. Si todo está escrito ya… ¿Por qué preocuparse? No es que nada fuera a cambiar. ¿No era acaso mejor pasar los días pasándoselo bien y dejar que ocurriese lo que iba a suceder de todos modos?

Y una vez más la mujer volvió a echarse florecitas aprovechando que seguían hablando del lenguaje Khirin. El muchacho no pudo sino ladear un poco la cabeza mostrando confusión antes de decir poco a poco – ¿Tanto… le importa ser invencible? ¿No poder ser derrotada? – ¿Quizá estaba intentando convencer a alguien de sus capacidades físicas? ¿A ella misma? ¿A Sindri? Buena suerte si estaba tratando de convencer al bibliotecario de algo: nunca nadie le había logrado convencer de absolutamente nada. Como mucho, su manera de pensar se había alineado perpendicular con alguien durante unos instantes, pero eso era todo – En doscientos años el polvo de mis huesos y de los suyos será imposible de distinguir. ¿Qué más da si hoy es más fuerte que otra persona o lo deja de ser mañana? ¿Qué importa? Seguro que hay cosas más entretenidas que hacer con el tiempo de uno que competir en todo lo imaginable. – para Sindri, eso no era más que un árbol sin fruto, o al menos una competición sin recompensa. ¿Qué sacabas de compararte con alguien? Si ganas, pues no consigues nada. Si pierdes, pues te sienta mal. ¿No era mejor jugar a algo con lo que no tuvieras nada que perder – Siempre hay gente más joven, ¿sí? Es ley de vida que los que vienen después nos superen eventualmente. Relájese y disfrute del día a día, del presente. Es el mejor momento que hay. – y dicho eso tomó una posición más relajada, estirando más sus piernas y destensando los hombros, no consideraba que hubiera peligro y consideraba innecesario estar preparado contra absolutamente todo. Ya se había acostumbrado a la temperatura y las llamas estaban haciendo aquel campamento un mucho mejor lugar donde pasar el tiempo.

Una cosa que creía cierta es que los nómadas apreciaban las historias a la vera del fuego y extraían valioso conocimiento de las moralejas que contenían los cuentos y fábulas. El muchacho comenzó a dudar de tal pedacito de información encontrado en volúmenes polvorientos mientras se frotaba el tabique de la nariz con las yemas del dedo índice y el dedo corazón. Suspiró sonoramente antes de decir – Y podría haber sacado sus alas y surcar los cielos, ¿verdad? Sin embargo, no creo que la historia sirva para meditar sobre las opciones que tuvo nuestro singular protagonista. – la historia náutica de la sacaína podía ser un buen añadido a la conversación en cualquier otro momento, pero Sindri estaba expectante de una potencial respuesta de la Guerrera Khigu. La pregunta que le había hecho ocultaba mucho más de lo que parecía a simple vista y verdaderamente arrojaría algo de luz sobre su manera de pensar – Nada puede cambiar la naturaleza de un ser humano. Nada puede cambiar su manera de ser. Nacemos de una forma y morimos de la misma. Y si está en la naturaleza de los humanos el traicionar, entonces no hay nada que hacer salvo esperar la traición. Y estar preparado para cuando llegue. – nuevamente no había ningún tipo de negatividad ni resquemor en sus palabras, su voz tenía la misma tonalidad con la que diría “mira qué nieve tan bonita”. Al fin y al cabo, “no confíes en nadie” era la primera lección que se impartía a los aprendices de la Magia Arcana… y, para todos aquellos que no se la tomaban en serio, usualmente también era la última

Nuevamente su faz tomó un cariz extrañado y algo confuso al escuchar las noticias sobre su tribu. Información que ya sabía, sí, pero es que le era tan extraño pensar que… bueno, que la familia de uno no fuera importante para él. Intentó asociar el concepto con la tribu, la tribu como familia y el padre y la madre como personas más importantes, pero parecía haber errado el tiro de todas-todas. ¿Cómo podía ser eso? ¿No eran los nómadas el súmmum de la familia y el respeto entre los miembros de la comunidad? ¿Podían estar los libros tan y tan equivocados sobre eso? ¿Y hasta el punto que incluso los pueblos de Lycia tenían más cultura familiar que ellos? Siempre había considerado el respeto a la dinastía como algo apropiado, pero todo el mundo sabía (“todo” el mundo “sabía”) que los nómadas tenían todavía más reverencia a la familia y debían aspirar, en cierto modo, a ser más como ellos. Tan perdido estaba en sus pensamientos que casi ni le dio tiempo de captar unas extrañas palabras que le había dedicado la hachera. Tuvo que pensar a toda prisa durante unos momentos antes de contestar con voz extremadamente dubitativa – Eh… sí claro… “Lalilu hipo cajita hollín maldito” a usted también… supongo… – no estaba seguro de lo que quería decir, pero uno debía ser correcto y cortés. “Tu madre, por si acaso” era una respuesta maravillosa en casos parecidos, cuando no entendías lo que te acababan de soltar, pero el tono de voz indicaba claramente que no era nada amistoso. Pero la Guerrera Khigu parecía contrariada, no enfadada con él, por lo que se abstuvo de comentar nada más y se dedicó a jugar con el cuchillo un ratito, tratando de observar cómo reaccionaba la mujer. Seguro que gritaría, o tal vez se reiría, o quizá le retaría a que lo hiciese para mostrar cuán valiente era. Todo era posible. Todo.

Aunque, pensándolo mejor, tendría que haberse imaginado que tendería a tomar un camino más físico que cualquier otra cosa. En un visto y no visto se encontró con la espalda congelada en la nieve, el cuchillo a medio metro de distancia clavado de manera temperamental en la nieve y, lo peor de todo, incapaz de moverse en absoluto. Quizá fue su instinto de cazadora que hizo que se moviera de tal forma, pero bien era cierto que Sindri se vio atrapado por dos más que musculosos brazos que no se vio capaz de separar ni empleando todas sus fuerzas. Aunque, claro, no es que pudiera hacer absolutamente nada, puesto que su cerebro se negó a funcionar por tener a alguien tan cerca de él. Casi como un ciervo ante una luz demasiado potente, Sindri se mantuvo con la respiración contenida mientras la mujer decía algo que escuchaba como a mucha distancia. Necesitó toda su voluntad para poder vociferar cuando ya comenzaba a apartarse con una voz menos que segura y decisiva – Qui-qui-qui... ¡Quíteme las zarpas de encima! – ya fuera por pura rabia, enfado o vergüenza, su faz estaba roja como un tomate. De una forma rauda, veloz y bastante poco digna se incorporó en el lugar donde estaba sentado y comenzó a comprobarlo todo, aunque fuera para mover la cabeza rápidamente y dejar que el aire fresco lo abofeteara suavemente las mejillas. No podía vérselas, cierto, pero las notaba al borde de la combustión – ¿¡Conoce el término espacio personal!? ¿El espacio que hay que dar a los demás por el mero hecho de ser personas? ¡Por el Tomo de Elimine! ¿Por qué a la gente le gusta tanto verme en el suelo?! ¿Es divertido lanzar a los otros para mancharles la ro...? – y sólo entonces se dio cuenta que todo lo que estaba en su falda ya no estaba. O, más bien, sí que estaba… pero no de la forma que él hubiera querido – ¡MI TINTA! ¿¡Acaso cree que eso se saca de los árboles!? ¡Quizá ahora tengo que venderme un ojo para comprar más! ¡Y mi ropa! ¡Mi pobre, pobre, pobre ropa! ¿Qué he hecho yo para merecer tener que frotar y frotar esta mancha para limpiarla? – se sacó como pudo un guante y trató de frotar la mancha, pero sólo consiguió llenarse de tinta la mano.

Gruñendo por lo bajo se levantó apesadumbrado y comenzó a recoger como pudo sus apuntes, que habían quedado desperdigados por todas partes. Por suerte era papel de Ilia y, por lo tanto, resistía la nieve un poco más que el normal, que si no… – ¿Y para qué me iba a quitar la ropa ahora, en este páramo congelado? ¿Acaso cree que quiero morir de esta forma? ¿Por hipotermia? – sólo se volvió a sentar en el lugar que estaba, con un marcado mal humor, cuando tuvo el cuchillo a salvo en su zurrón. Un cuchillo que casi le quemó la mano por el frío, por cierto, y más que seguramente requiriera de ser afilado en el futuro cercano – ¿Temerario? ¿Yo? ¡Si fue usted quien saltó encima de alguien con un cuchillo en la mano! – aunque bien era cierto que la hoja no la estaba apuntando a ella. En fin… a ver cómo se las arreglaba él sin esforzarse para quedar con la ropa decente en medio de la nada que eran las praderas blancas de Ilia.
Afiliación :
- ILIA -

Clase :
Sorcerer | Priest

Cargo :
Bibliotecario (Gran Biblioteca de Ilia)

Autoridad :

Inventario :
Vulnerary [2]
Tomo de Nosferatu [2]
Tomo de Worm [1]
Tomo de Archfire [1]
Náströnd [4]
Tomo de Worm [4]

Support :
Lyndis [Social] All that remains is pure white ash. [Priv. Sindri] - Página 2 JEIjc1v
Khigu [Social] All that remains is pure white ash. [Priv. Sindri] - Página 2 JEIjc1v

Especialización :
[Social] All that remains is pure white ash. [Priv. Sindri] - Página 2 Tomo-4[Social] All that remains is pure white ash. [Priv. Sindri] - Página 2 Staff-1

Experiencia :
[Social] All that remains is pure white ash. [Priv. Sindri] - Página 2 R5AMTTX

Gold :
842


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Página 2 de 2. Precedente  1, 2

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.