Hora en el foro


Síguenos
Conectarse

Recuperar mi contraseña

TWITTER
afiliados



Crear foro

[Entrenamiento] Lust (+21) [Izaya, Quinella]

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

[Entrenamiento] Lust (+21) [Izaya, Quinella] Empty [Entrenamiento] Lust (+21) [Izaya, Quinella]

Mensaje por Quinella el Vie Ago 24, 2018 3:15 pm

Una de las ventajas de que sus hábitos no definieran su moralidad era la posibilidad de prestar sus servicios monetariamente y sin restricción. Quinella no tenía escrúpulo alguno en dar ayuda a personas de de dudosa reputación siempre y cuando el bolso de monedas retintineara lo suficiente, y eso era mucho, pues sus "milagros" suponían un artículo de lujo para aquellos que no se ajustaban a la fe ni ética local. ¿Eso también lo convertía en una criminal? No, según su punto de vista, sólo una excusa hipócrita para negar la ayuda a aquellos que habían caído en desgracia. Había hecho cosas peores de todos modos, así que el que la pillaran sanando a unos delincuentes no formaba parte de sus preocupaciones.

Y hablando de dificultades... Había estado repleta de éstas en las últimas semanas. La larga travesía a través del océano la había dejado exhausta y hastiada, pero el destino merecía con creces todas aquellas penurias. Regna Ferox iba a organizar un gran torneo, donde miles veían y cientos apostaban mientras unas cuantas docenas se dejaban la piel -literalmente- en salir vencedor de tan prestigioso torneo. Una pena que las peleas no fueran a muerte, de haber sido así el caudal de dinero habría sido absurdamente más generoso de lo que ya era. Era un homenaje a la violencia misma, por mucho que las autoridades Alteanas trataran de darle un enfoque más pacifico, artístico... Inútil. Mucha gente vendría a saciar su sed de sadismo, divertirse con la violencia ajena y, en general, excederse en multitud de placeres como lo eran la comida o el alcohol. Mas había tentaciones que eran peor vistas que otras, incluso ilegales, y por ello la sacerdotisa le llevó otro buen rato buscar su fuente de ingresos predilecta.

¿El lugar en cuestión? Tenía muchos nombres, pero, era de conocimiento popular que se su función era el hacer realidad los sueños de muchos hombres, todos movidos por su incontrolable lujuria. Por una buena suma de dinero cualquiera podía yacer con humanas, laguz, niñas, ancianas... Los más “creativos” también probaban la experiencia con personas de su mismo sexo. Como era de esperar, la mayoría de la presencia femenina en ese lugar estaba para dar placer a aquellos que pagaban y las clientas eran una minoría casi anecdótica. Esperó el momento preciso para hacer aparición en el prostíbulo, que se encontraba a pocos kilómetros de la ciudad en la que se alojaba el torneo. Con el disimulo y sutileza que se daba por supuesta en aquellos locales, Quinella no tardó en encontrar un trabajo muy bien remunerado. Allá donde los remedios físicos no funcionaban, ella, con su poder sanador, sería capaz de sacar tajada. Había una gran cantidad de trabajadores sexuales maltrechos por la acumulación de tantas sesiones en aquellos días de festividad. Las heridas eran de diversa índole, la mayoría cortes, arañazos, hematomas, desgarros... Importaba poco, al final, el báculo de la sacerdotisa las curaba hasta hacerlas desaparecer por completo, dando un aspecto renovado (Y mas caro) al individuo. En alguna ocasión intentó recuperar la virginidad de las más novatas, desafortunadamente no disponía del poder suficiente para lograr tal hazaña.

Skill utilizada(?):
[Entrenamiento] Lust (+21) [Izaya, Quinella] ZteYyi2Servicio - Confiere al clérigo en cada tema un pequeño bono monetario a modo de '''donación''' proporcionada por los fieles de su iglesia del pecado para su sustento, el cual puede destinar a los gastos que desee. A veces, si su servicio ha sido destacado, se repararán sus báculos. ¡Aunque no es bien visto de un miembro del clero guardarse y acumular riqueza! <-- I don't care~~

Una vez adecentado al elenco de prostitutas, lo habitual era que cogiera el dinero y se marchara. Sin embargo, se dio la casualidad de que estaban a menos de una hora de abrir sus puertas y la invitaron a quedarse durante la subasta. Nunca había tenido la oportunidad de presenciar el ritual de elección, donde también había comida y bebida gratis. No había forma en que pudiera rechazar ese ofrecimiento después de la cadena de estresantes jornadas que había tenido para llegar hasta ese momento. Sin más detalle que una muda afirmativa y una estridente sonrisa, la pecaminosa sanadora puso un pie en la espaciosa antesala. Multitud de asientos y colchones habían sido dispuestos en forma de corona, dejando un gran espacio en el centro, para que los clientes se acomodaran en una disposición de corona permitiendo así que todos vieran a los ejemplares que serían presentados en la zona central. Aún no había clientes dentro, de ese modo, Quinella eligió el sitio más próximo al pasillo central, solo tendría gente indeseable a un lado y una vía de escape rápido al otro por si la situación lo requería.

Como le prometieron, sendas bandejas alojaban víveres y productos varios, esperando a ser consumidos. Uno de ellos, un aceite aromático de fragancia exótica enfrascado en un recipiente vidrioso, fue lo primero que cogió para su consumo. Se bajó la parte superior del vestido hasta la cintura, dejando la parte superior de su cuerpo al descubierto. Entonces, no escatimó ni fue cuidadosa con el óleo, pues derramó todo el contenido sobre ambas manos y la base de su pecho y comenzó a masajear todo su cuerpo sin pudor alguno. Sus manos empezaron por su cuello y bajaron hacia sus caderas pasando por ambos senos de camino. Luego, con sumo cuidado para no manchar su ropa, siguió bajando para cubrir también sus ingles y muslos. La sensación pegajosa pero fragante del aceite le reconfortaba, incluso la sensualidad de su momento solitario le provocó una excitación pasajera. Antes de que el resto de clientes apareciera ya se había adecentado, sin embargo, la permeabilidad de su vestido delataba que había humidificado su piel. Normalmente éste acariciaba su cuerpo sin quedarse pegado, como una capa separada que sólo dejaba ver las curvas de su silueta; esta vez estaba completamente adherido a su cuerpo y había perdido su color blanco habitual, dejando entrever color carne de distintos tonos y detalles más nítidos de su voluptuoso busto, normalmente oculto tras una pantalla de color perlado.
Afiliación :
- DURBAN -

Clase :
Cleric

Cargo :
Teóloga

Autoridad :

Inventario :
BÁCULO DE HEAL [2]
BÁCULO DE HEAL [2]
VULNERARY [4]
Gota de Veneno [1]
.
.

Support :
None.

Especialización :
[Entrenamiento] Lust (+21) [Izaya, Quinella] Staff-1

Experiencia :
[Entrenamiento] Lust (+21) [Izaya, Quinella] R5AMTTX

Gold :
141


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

[Entrenamiento] Lust (+21) [Izaya, Quinella] Empty Re: [Entrenamiento] Lust (+21) [Izaya, Quinella]

Mensaje por Izaya Orihara el Jue Sep 27, 2018 6:32 pm

Había un establecimiento en Regna Ferox bien conocido en el bajo mundo, aunque eso no quería decir que cualquiera pudiera entrar. Oh no. Solo había dos tipos de personas invitadas a sus eventos: nobles, comerciantes y adinerados de diversa índole, y esclavos que constituían la mercancía vendida y comprada. Así, por mucho que el lugar estuviera en boca de mercenarios, bandidos y trúhanes, ninguno de ellos sería nunca bienvenido allí. El dinero era en sí un medio que podía acercarte a traspasar sus puertas, pero incluso eso no era suficiente. Para pertenecer al séquito electo de invitados, uno debía de ser parte de un elitista y cerrado círculo que solo se ampliaba mínimamente cada cierto tiempo, a veces solo de forma circunstancial y única. De normal, el prostíbulo de lujo era precisamente eso: un lugar donde se pagaba por saciar los placeres más lujuriosos del ser humano, pero a veces era mucho más que eso, y por eso la clientela era aún más selecta. Al fin y al cabo, una cosa era la prostitución, y otra muy diferente la venta de seres humanos.

Cada cierto tiempo, el establecimiento ofrecía carne fresca que uno podía llevarse a casa tras una subasta en la que triunfaba la mejor oferta. Nunca más se volvía a ver a aquellas personas allí, muchas veces ni siquiera se quedaban en Regna Ferox o en Akaneia. Debido a su carácter delictivo, los participantes se decidían con bastante tiempo de antelación y no cualquiera estaba invitado. Así, era imposible que alguien como Izaya Orihara entrase por las buenas. Quizás su hermano lo habría tenido más sencillo gracias a sus llamativos títulos nobiliarios, pero un infame estratega e informante a sueldo nunca sería bienvenido como uno más entre aquellas personas a pesar de tener el dinero y la dudosa moralidad que se requería. Izaya tomaba una gran variedad de trabajos que muchas veces nada tenían que ver unos con otros. El denominador común, sin embargo, siempre era sonsacar información. Había descubierto que la manera de hacerlo no importaba, pues el resultado sería el mismo. Estaba acostumbrado a conseguir lo que quería, y para alguien sin escrúpulos y sin ningún tipo de conciencia ética, eso no era difícil.

En el caso del prostíbulo, una familia de mercenarios de Ilia le habían rogado que descubriera si la miembro más joven, una muchacha que no tendría más de dieciséis años, estaba presa y con vida en su interior. Hacía unos meses había obtenido trabajo como criada, pero desde su primera incursión en la gran casa no había vuelto a casa. Su padre había mandado cartas e incluso tratado de presentarse allí, pero el sitio estaba tan bien guardado que había tenido que regresar a casa bajo amenaza de muerte si volvía a ir allí.  De ese modo, y a falta de más opciones, el pobre hombre había contactado con Izaya. Al ser de la misma villa en Ilia, ambos sabían quién era el otro muy bien. Ya habían tenido tratos en el pasado y el informante les había dado más de un trabajo como mercenarios cuando alguien lo pedía, así que aceptar no le costó demasiado porque sabía que el pago estaba asegurado. Pero, ¿cómo entrar en un sitio impenetrable? Tras investigar el asunto durante varios días, y descubrir que no, que a él nunca le dejarían entrar como uno de los suyos, pensó en la segunda alternativa y sonrió.

Si lo pensaba detenidamente hasta había sido demasiado fácil hacerse pasar por un trabajador sexual, nunca nadie sospechaba de las personas en el escalafón social más bajo. Así que un día se había presentado en la puerta con un par de fardos, vestido con un maltrecho yukata, y con un plan en marcha: su nuevo nombre era Nakura, refugiado de Hoshido y humilde hombre en busca de un empleo dentro de sus capacidades. Sí, sé qué clase de establecimiento es. Tengo experiencia en el sector. - les había dicho con una sonrisa. Por supuesto, tuvo que probarse frente al Gran Maestro, dueño del burdel y director de los espectáculos nocturno. Muchos otros estarían asqueados frente a realizar esos trabajos de voto propio, y más aún cuando no lo necesitaba pues su trabajo como informante le había ser un hombre bien acomodado. Pero estaba harto y aburrido de lidiar con emergidos y estar siempre batallando por salir con vida, y como siempre que eso sucedía, Izaya no dudaba en tomar medidas drásticas que le sacaran de su hastío, y si para eso tenía que demostrar su habilidad para atar y ser atado, no tenía problema en ello.

Nunca pensó que haber aprendido shibari le sirviera para su profesión, pero en ese caso le abrió amplias puertas para que en nada confiasen en él. “Eres exactamente lo que necesitábamos, los espectáculos se estaban volviendo repetitivos. Un soplo de aire exótico aumentará nuestra rentabilidad. ¡Y pensar que apareciste así como así! Una bendición de los dioses.” Le había dicho en una ocasión el Gran Maestro. Claro, ¿cómo desconfiar de alguien que mueve las manos de forma tan deliciosa y te sonríe y sabe lo que decirte en cada momento? Era tremendamente sencillo hacerles comer de su mano, e incluso ganarse el respeto de las prostitutas porque al ser hombre no les hacía ningún tipo de competencia. Ah, cómo le gustaba cuando todo iba acorde al plan. Tras una semana de aclimatación y de aprendizaje en el prostíbulo, se había establecido que esa noche sería su gran debut, aunque su rol no era el principal ni mucho menos. El escenario lo ocuparía la subasta: cinco chicas jóvenes que pronto tendrían un nuevo amo. Entre ellas había descubierto que estaba la hija de sus clientes, pero había sido imposible contactar con ella y contarle el plan ya que la mantenían a ella y a las demás aparte.

Eso no modificaba sus planes, así que centró sus esfuerzos en ser útil, verse atractivo, y ofrecer sugerencias al aire, como quién susurra algo de paso. Así, aunque era nuevo y esa noche era importante para el negocio, le dieron la noble tarea de rondar por la sala y ofrecer sus encantos a los huéspedes mientras se hacía la subasta. También tendría que sugestionar para que las ofertas fueran más altas y, de ser posible, hacer competir a los interesados entre ellos para que el precio subiera cada vez más. No era nada con lo que Izaya no estuviera más que acostumbrado, así que accedió con una sonrisa y fue a arreglarse. Su carisma radicaba en que se hacía pasar por hoshidiano, así que se puso un hermoso yukata oscuro que hacía contrastar su piel blanca y lisa. Debajo no llevaba nada, salvo un collar de cuero en al cuello que indicaba sumisión y que tenía una hebilla de plata que tintineaba cuando se movía. Dependiendo del uso que le dieran, se lo quitarían y le pondrían cuerdas en su lugar, o le atarían una cadena a la hebilla. Tenía curiosidad por saber qué sucedería.

No puso evitar reírse en bajo, apenas un murmullo tétrico tras las cortinas que rodeaban el escenario por detrás y por donde aparecerían los demás trabajadores sexuales. La mayorían eran mujeres, algunas de ellas niñas y subhumanas, aunque un porcentaje pequeño eran hombres, pero al menos Izaya no estaba solo. Muchos de ellos ya sabían a qué cliente persuadir pues llevaban tiempo en el negocio. Él no lo necesitaba, se contentaría con pulular entre la gente e ir analizándoles desde las sombras mientras los actores y las bailarinas hacían sus números para abrir apetito antes de la subasta. El primer número sería una demostración de shibari que él mismo había enseñado a los artistas. Por suerte no habían juzgado prudente dejar a un novel subir a la tarima en su noche más importante, así que estaba libre para rondar entre los nobles y comerciantes de pérfidos y lujuriosos deseos. Ahí fue cuando reparó en la única presencia femenina de la sala: la sacerdotisa que antes había estado sanando las heridas de muchos de sus compañeros temporales. Él, por su parte, no había necesitado ayuda, pero eso no quería decir que no la hubiera visto trabajar desde lejos. Amaba a todo aquel perteneciente al clero que fuera corrupto. Entraban en su tipo de humano favorito. Una de las alcahuetas parecía estar hablando con ella, quizás tratándole de vender las muchachitas que estaban a su derecha.

Grácil, se acercó con una sonrisa peligrosa al grupo de mujeres y con voz grave dijo: Señoras. ¿Se me permite entrar a la conversación? – la alcahueta sonrió encantada y musitó: ¡Nakura! Justo a quién esperaba. – le agarró para colocarlo delante de ella y después se volvió hacia la sacerdotisa. – Nuestra carne más fresca, una auténtica joya de Hoshido. Si desea a alguien un poco más travieso, Nakura es su hombre ideal. Mire que rostro más insolente. Está pidiendo a gritos que alguien le enseñe quién manda. ¿No es así, querido? – A lo que Izaya simplemente sonrió de forma aún más ladina. – Hmmm. Me preguntó qué habré hecho mal para que quieran castigarme. Pero, ¿quién soy yo para ir contra los deseos de una santa? Al fin y al cabo, sus palabras son las de dios, y yo solo soy un mero mortal que sirve.
Afiliación :
- ILIA -

Clase :
Grandmaster

Cargo :
Informante

Autoridad :

Inventario :
Kunais de acero [3]
.
.
.
.
.

Support :
None.

Especialización :
[Entrenamiento] Lust (+21) [Izaya, Quinella] Daga%202

Experiencia :
[Entrenamiento] Lust (+21) [Izaya, Quinella] SjqgM22

Gold :
3660


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.