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[Campaña de Liberación] Do not go gentle into that good night. [Priv. Artemis]

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[Campaña de Liberación] Do not go gentle into that good night. [Priv. Artemis]

Mensaje por Veronica el Miér Ago 22, 2018 10:09 am

Veronica había estado llorando desconsolada en la oscuridad de su cuarto, pero no se notaba en su rostro apático y serio. Para cualquiera, la niña parecería exactamente igual a siempre, nada extraño en su postura o su modo de caminar por el castillo Krakenburg. Y, sin embargo, un ojo más avispado descubriría que la joven sacerdotisa parecía más intranquila que de costumbre: miraba continuamente a los lados, como si pudiera descubrir algo hacía tiempo perdido, y su paso era rápido, impropio de alguien que solo quiere ir a pasear. Era el caminar de alguien con un propósito. Pero a nadie le importaba lo que Veronica hiciera o dejara de hacer. Los nobles seguían con sus actividades usuales, cada uno con los cometidos y responsabilidades propios de su cargo, mientras que los sirvientes y soldados se apartaban de su camino, también más pendientes de las órdenes de sus maestros como para atenderla. A sus ojos, la niña estaba igual que siempre, dando una de sus incontables vueltas alrededor del castillo en lo que habían juzgado que era por curiosidad infantil. Hacía poco que vivía allí, era normal que quisiera conocer su nuevo hogar. Por lo que no era extraño que Veronica fuera vista en los patios de entrenamiento o en los establos.

Lo que sí que era inusual en ella era que su buhita no estuviera revoloteando a su alrededor. Siempre se la podía ver dormitando en una rama cercana o aferrada al hombro o cabeza de la maga oscura. No obstante, en esa ocasión Feh no había hecho acto de presencia, y eso precisamente era lo que tanta angustia le había provocado a Veronica, hasta tal punto que había estado horas encerrada en sus aposentos llorando como si no hubiera un mañana. Su amiga siempre estaba a su lado, incluso si se iba un día entero a cazar a los bosques de Nohr, a la noche siempre regresaba. Hacía tres jornadas enteras que Feh no había presentado en el castillo, y la niña ya se temía lo peor. Primero pensó que se había equivocado de habitación, por lo que se recorrió toda la fortaleza preguntando en cada estancia si la habían visto. La contestación general fue que no, que ningún búho de color blanco se había presentado por allí. Luego fue a biblioteca, y se recorrió cada una de las galerías de libros para ver si su amiga estaba allí, pero tampoco.

Incluso recurrió a visitar la Sala del Trono, pese a que su madre le había prohibido terminantemente ir nunca a ese lugar de no ser invitada de forma explícita con el resto de la corte. Los reyes no tienen tiempo para niñas aprendices de sacerdotisas. Veronica había obviado sus ordenes y se había colado como una sombra entre el resto de personas que rendían pleitesía al Rey Garon. Apenas le había prestado atención. Una vez visto que su búho tampoco estaba allí, se había escabullido tal y como había llegado. La intranquilidad de no poder encontrar a Feh se había convertido en una ansiedad profunda y que amenazaba con comerla por dentro. No atendía a sus lecciones, no comía, no dormía. Estaba tan preocupada que se había vuelto aún más retraída que de costumbre. No entendía qué podría haber pasado. Estaban más unidas que nunca después de sus viajes por Regna Ferox al Torneo, así que no lograba dar sentido a que su familiar hubiera desaparecido sin indicación alguna.

Por décima vez estaba comprobando el patio de armas donde los soldados terminaban de entrenar. Quizás ese día aparecería volando por el cielo, que cada vez se hacía más oscuro. El crepúsculo estaba a punto de darse por finalizado, pronto no quedaría allí nadie más que los guardias que hacían sus rondas nocturnas. Veronica miró al cielo. Sentía las lágrimas acumuladas en su garganta, a punto de salir en un llanto de miedo, soledad y frustración. Nadie había querido ayudarla. Los sirvientes y sus tutores le habían asegurado que Feh volvería, que era un animal, que no se había escapado ni se había perdido, que solo estaba explorando la región. La sacerdotisa no les creía y les culpaba de no haber podido salir fuera del castillo. Sin ningún tipo de compañía no tenía permiso para adentrarse sola en los parajes de Nohr. En su interior se acumulaba la rabia al no ser escuchada, pero también la soledad y la miseria. Su única amiga había desaparecido y a nadie parecía importarle.

Entonces, algo plateado captó su atención. Por unos instantes creyó que eran las plumas de su familiar, pero no fue así. Era el cabello del subhumano que había visto en el combate contra el príncipe Xander. No recordaba su introducción del todo, ya que había estado más pendiente del príncipe, pero sabía que no era de Nohr. Igualmente, en ese instante no le importaba de donde fuera o por qué estaba allí. Caminó con paso seguro hacia él, su rostro fruncido con determinación y el nudo en su garganta desapareciendo con la nueva idea que había tenido: ¡Eh! ¡Tú! ¡Subhumano! – llamó con la voz autoritaria de una noble acostumbrada a ser obedecida. Eres una especie de perro, ¿no? Necesito que olfatees esto y me lleves hasta su dueña. – comandó mientras le tendía una de las plumas de Feh. Después, puso una de sus manos en la cadera y lo fulminó con la mirada. Te vi perder contra el príncipe, pero tienes valor para enfrentarte a él y vi tus habilidades en el torneo. Me servirás. – y, además, tampoco tenía a nadie más que al laguz.
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Re: [Campaña de Liberación] Do not go gentle into that good night. [Priv. Artemis]

Mensaje por Artemis el Mar Sep 04, 2018 5:04 am

Apenas había logrado recuperarse de una fiebre que, según entendía, casi lo había matado. Aun así, pese a ya encontrarse recuperado, a veces se sentía desorientado en el castillo, recordando pasillos donde nunca los hubo, puertas que iban a habitaciones distintas y rostros que no recordaba. Se supone que no tenía poco tiempo viviendo con su amo pero aun así sentía su estancia en el castillo ajena y extraña cuando en sus recuerdos claramente consideraba el castillo como un hogar además de que, pensando que quizá solo fueron sueños o locas imaginaciones suyas, recordaba vagamente el pasar las tardes con su dueño, el ser cuidadosamente atendido por mucamas y el participar en fiestas y reuniones importantes atrapando las miradas de todos.

Pero eso no podía ser real, el era uno de los guardianes del príncipe Leon, un laguz entrenado para protegerlo y servirle en todo lo que necesitase aun a costa de su vida. Aun teniendo eso en mente no podía evitar sentir cierto desasosiego, como si algo faltara o estuviese fuera del lugar. Era acaso que se sentía solo?, seria ridículo pensar de esa manera; su única función era servir y proteger al príncipe Leon, lo demás sobraba. Estaba Rondando entonces por los pasillos del castillos intentando recordar donde estaba cosa pues imaginaba que la alta fiebre habría hecho todos esos estragos en su memoria. Las ropas que siempre había usado, un uniforme Nohriano de color negro se le antojaba incomodo por alguna razón que no entendía muy bien, casi como si estuviese acostumbrado a llevar ropas más ligeras y las garras cortas en lugar de largas como las tenia ahora.

Una pequeña pero demandante voz lo saco de sus pensamientos, sabía que en Nohr el término "Subhumano" era normal y que así lo llamaban desde que empezó a estar al servicio del príncipe Leon pero…. por alguna razón le molestaba un tanto, casi como si muy dentro de si algo le dijese que no debía permitir que lo llamasen así… orgullo quizá?, no… un sirviente no debía tener orgullo ni voluntad. Tardo unos segundos en reconocerla más al mirar directamente a los ojos de la jovencita el pelo de sus colas se erizo sintiendo el corazón en la garganta, mas aun cuando su sensible olfato detecto casi al instante un aroma que le daba escalofríos… La niña olía como al príncipe Xander, aun que ligeramente distintos, estarían emparentados?, de alguna manera temía preguntar.

- Un perro?, si, algo así... -

No estaba seguro de que debía hacer en ese momento pues no tenía claro si otros miembros de la familia podían darle ordenes, aun así, en cuanto la cría menciono lo de haber perdido contra el príncipe el pobre zorro se puso mas pálido que un fantasma…. no recordaba con claridad lo sucedido pero la herida en su costado provocada por la espada del príncipe heredero era algo imposible de olvidar. Si se negaba entonces Xander tomaría represalias?, mejor evitar la situación en particular.

- Entiendo, con su permiso. -

El zorro entonces se arrodillo para quedar más a la altura de la chica acercando su nariz a la pluma comenzando a olfatearla para poder comenzar a rastrearla. Artemis entonces se levanto alzando el rostro para intentar encontrar el rastro.

- El aroma aquí es casi inexistente, donde fue la última vez que vio a la dueña de esta pluma?, quizá allí logre encontrar un rastro. -

Su sentido del olfato era mucho mejor que el de un perro entrenado pero incluso el tenia sus limitaciones, punto y aparte su forma humana limitaba muchísimo su capacidad olfativa y el transformarse dentro del castillo era una cuestión que no estaba seguro de si le estaba permitida o no. Esperaba que la cría no se molestara pero siendo justos siquiera un laguz entrenado como él podía hacer milagros.
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Re: [Campaña de Liberación] Do not go gentle into that good night. [Priv. Artemis]

Mensaje por Veronica el Miér Sep 19, 2018 5:27 pm

El subhumano no entendía que era de tremenda importancia que Veronica encontrase a su amiga. No lo entendía porque, si lo hiciera, ya habría captado su olor y estarían siguiendo el rastro. En vez de eso, se tomaba el tiempo para olisquear la pluma como si fuera un catador profesional de vino, cosa que ella dudaba, y encima luego resultaba que ni siquiera le había servido de nada. Su rostro, antes angustiado, iba volviéndose más y más rojo con cada palabra que escuchaba. Frunció el ceño, lo que provocó que una gran arruga se formase en su frente, y apretó los labios en una mueca de decepción y molestia. - ¿Cómo va a ser inexistente? ¡Es suya! – le gritó con arrogancia, con un tono que dejaba claro que Veronica pensaba que el laguz era un estúpido y un inútil. No entendía que el olor se había mezclado tanto con el suyo que era difícil separarlos. Desde que Feh hubiera desaparecido, la niña había llevado consigo una de sus plumas para no sentirse tan sola, así que la esencia ahora era difusa y muy complicada de captar.

- La última vez que vi a Feh fue aquí, en el patio. Quería salir a cazar así que la solté aquí. Pero ella siempre vuelve al cabo de unas horas… - musitó mientras miraba al cielo como si él fuera el culpable de que su familiar no apareciera. – pero ya han pasado días y no aparece. Algo grave ha debido de pasarle. Y si tú no me ayudas, tendré que hacerlo yo sola. – casi se le quebró la voz, pero al final recuperó la compostura y su rostro se volvió tan severo y intransigente como siempre. No lloraría frente a un subhumano que no conocía de nada. Con un movimiento brusco, se apartó de él y se llevó la pluma consigo. – Si quiero algo bien hecho, siempre tengo que hacerlo yo misma. Madre siempre lo decía y tenía razón. – se dijo para sí mientras caminaba a grandes zancadas hacia la salida del castillo Krakenburg. La mayoría de los soldados no se fijaron en ella, ocupados como estaban en acondicionar todo  para la noche. Estaban terminando su sesión de entrenamiento y solo quedaban pocos de ellos en los círculos de tierra.

Sin ver si el subhumano la seguía o no, Veronica rodeó el recinto por las partes en las que había menos antorchas. Se mantenía en las sombras y evitaba mirar a nadie a la cara. Al menos su altura tan baja le ayudaba a esa misión. Corrió escaleras arriba para salir por alguno de los portones de la muralla. Aún debían de estar abiertos, pues la noche no había caído del todo y la última iluminación del débil sol nohrio aún podía verse entre densas nubes oscuras. Corría un aire fresco, pero la niña no paró en ningún momento a pensar que quizás necesitaría algo de abrigo si quería salir fuera, donde no estaría protegida por los gruesos muros o calentada por las chimeneas. Todo lo que cabía en la mente de la bruja era recuperar a su amiga. Había pedido ayuda y todos le habían dado de lado o habían sido un lastre, así que había decidido solucionar ella sola el asunto. Encontraría a Feh como fuera, Anankos no dejaría que el familiar de una de sus más devotas sacerdotisas y futura conquistadora se quedara en paradero desconocido. No. Estaba segura de que le ofrecería su ayuda para encontrarla. No temía al mundo tras la seguridad de su nuevo hogar.

El portón más cercano que daba al exterior de estaba aún abierto, esperando a ser cerrado por orden de algún comandante o general, Veronica no estaba familiarizada aún con los rangos militares dentro del castillo, pero sí que tenía varios soldados apostados y guardando la entrada. Con confianza propia de una noble, la niña alzó la barbilla y avanzó hacia ellos con arrogancia. Parpadearon, sorprendidos porque alguien de la corte quisiera salir a esas horas, sin duda no era recomendable y menos para una dama. – Solo deseo asomarme a ver una cosa, ahora mismo volvería. – afirmó con rostro apático y voz aburrida. Alguien cercano a ella habría podido ver que estaba mintiendo por la manera en la que jugaba con sus manos o miraba a un lado, pero aquellos hombres no la conocían, y hasta parecían algo incómodos por la falta de emoción en el rostro de una joven que debía tener casi la misma edad que la adorada Princesa Elise. Veronica era todo lo contrario, y eso generaba inquietud. Al fin la dejaron pasar pero no dejaron de prestarle atención, ambos pares de ojos fijos en ella. La bruja avanzó con sus tacones rojos por el suelo empedrado hasta atravesar el umbral e incluso más allá.

Los soldados se removieron incómodos. Estaban a punto de llamarla para que regresara cuando Veronica comenzó a correr hacia las afueras, gritando a pleno pulmón: ¡FEH! ¡FEH! ¡Vuelve a casa! ¡Soy yo, Veronica! – y con cada paso, se alejaba cada vez más de Krakenburg hacia el exterior. Alarmados, los hombres fueron tras ella.
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Re: [Campaña de Liberación] Do not go gentle into that good night. [Priv. Artemis]

Mensaje por Artemis el Miér Oct 17, 2018 8:43 pm

Artemis agacho las orejas ante la reacción de la cría, no es que no pudiese restearla sino mas bien que no había un rastro que seguir, menos aun si la dueña del aroma en cuestión volaba. Se quedo unos segundos plantado en su sitio sin saber que hacer realmente, intentando recapitular que le estaba permitido y que no pues nada parecía quedar totalmente claro en su confundida mente. Al final concluyo en que sería peor para él si solo la dejaba ir y terminaba lastimándose pues casi con total seguridad el terminaría cargando con la culpa y el solo imaginar las represalias que tomaría el príncipe heredero para con su persona le hicieron sudar fio. Fue así como el zorro comenzó a seguirla en silencio, sin llamar la atención tal como ella parecía intentar lograr con cierto grado de éxito… el por su parte era prácticamente también invisible por su calidad de sub humano.

- Yo me encargo, descuiden -

Comento el zorro acelerando el paso una vez que la chica comenzó a correr fuera de las murallas justo cuando el sol ya comenzaba a ocultarse y la orden de cerrar las puertas recién sonaba en la forma de un sonido de trompeta designado con ese fin. La pequeñaja era veloz por lo que se le perdió de vista rápidamente, el olor acido del bosque le revolvía un tanto el estomago pero no podía simplemente echarse para atrás y regresar sin la chica. Fue entonces lo que el creyó quesería un grito lo que sirvió de guía para localizar a la pequeña fugitiva justo en el momento en que varios emergidos parecían haberla encontrado antes.

Una gran sombra plateada salto entre los arbustos lanzándose directamente al cuello de un emergido que portaba un hacha, una enorme bestia del tamaño de un caballo y luciendo varias colas partió al emergido con sus poderosas y afiladas fauces, gruñéndole a los otros emergidos restantes mientras se posaba frente a la niña de forma protectora. El resultado fue el mismo pues pese a que recibió varios golpes con las espadas enemigas ninguna era lo bastante afilada como para atravesar su mullido y abundante pelaje plateado, sucumbiendo momentos después a las fauces del laguz zorro.

- Eso fue peligroso… se encuentra bien señorita? -

Pregunto el zorro aun en su forma animal, mirando a la pequeña con sus grandes ojos celeste claro… claro, su blanco pelaje ahora estaba manchado de sangre por lo que en animal se sentó sobre sus patas traseras y comenzó a acicalarse con la lengua para evitar que ese liquido negruzco se secase y después fuese más difícil de limpiar.
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Re: [Campaña de Liberación] Do not go gentle into that good night. [Priv. Artemis]

Mensaje por Veronica el Dom Nov 25, 2018 9:03 am

Había una parte del camino que se desviaba hacia el bosque ácido y poco amistoso que había a un lado del castillo. A la joven bruja le daba igual que el sol se estuviera poniendo, o que los altos árboles fueran como guardianes silenciosos y terribles. Podría sucederle de todo allí dentro, y los culpables serían los soldados que le habían dejado salir sin cuidado. Pero a Veronica nada de eso le importaba, lo único que existía en su mente era encontrar a su amiga, a su familiar. Era de los pocos seres que siempre habían estado con ella y nunca la habían dejado, por eso sabía que debía de estar en apuros. Tenía que encontrarla. Tan enfrascada estaba en su propia ansiedad, que en un primer momento no se dio cuenta de la sombra que se cernía sobre ella. No fue hasta que vio el brillo de un hacha que fue consiente de que no estaba sola. El arma estaba en todo lo alto, a punto de caer sobre ella, pero su cuerpo reacción por inercia. Al ser tan pequeña, su cuerpo pudo sortear el golpe con cierta facilidad.

–¡Cómo osas, estúpida criatura! – exclamó totalmente furibunda con el emergido, que no respondió al insulto. A su espalda aparecieron sus compañeros, y ahí Veronica se fijó en que tenían largos medallones metálicos en el cuello y que de estos colgaban cadenas rotas. ¡Eran unos prófugos! Les miró con total desprecio, y fue a sacar su libro de ruina, cuando una bestia apareció de la nada. Se sorprendió tanto que se cayó al suelo de espaldas. El aparecido tenía aspecto de lobo blanco, pero tenía nueve colas. Lo miró asombrada y con mucho recelo. Las mandíbulas del animal eran fuertes, así como sus garras eran afiladas, y como medida de precaución Veronica abrió su tomo en caso de que el lobo quisiera comérsela a ella después de devorar a los emergidos. Estaba a punto de ser ella la que atacase primero, cuando el animal habló. La niña apenas pudo reprimir un gritito de sobresalto. No sabía que los lobos pudieran hablar, Feh nunca lo había hecho, y entonces reconoció la voz.

–¡Eres el subhumano de antes! – exclamó, no sin cierta acusación. Se levantó de su lugar en el suelo y se sacudió un poco el vestido, como una damita ofendida. –Claro que estoy bien. Soy poderosa, esas criaturas no podrían haberme tocado. Que sepas que me has robado la batalla. – dijo con orgullo y sin dar las gracias en ningún momento. Alzó la barbilla y con un “hmp” comenzó a caminar en la dirección en la que habían llegado los emergidos, segura de que por ahí debía de estar su búho. Primero dices que no puedes ayudarme, y ahora apareces de la nada. Aclárate. Pero si insistes, supongo que puedo permitirte acompañarme mientras no me estorbes. – terminó por conceder como si fuera un acto magnánimo del que Artemis debía estar agradecido. En realidad sería bueno ir con alguien por el bosque que ya no era tan claro como antes, ahora se estaba llenando de sombras. Veronica nunca admitiría tener miedo, pero no estaba del todo cómoda allí.

Un poco más allá en un pequeño claro, había un carromato destrozado con sus caballos muertos en el suelo, desperdigados por doquier quedaban también los conductores. El carruaje tenía la forma de una pequeña prisión, con barrotes negros y cadenas en el interior. Pero los presidiarios faltaban. Otros objetos poblaban la tierra yerma y oscura, y entre ellos una pequeña jaula de pájaros en la que aleteaba un ave de forma continua. Su ulular se podía escuchar incluso desde los límites del claro. De forma inconsciente, la joven bruja corrió hacia el sonido que podría reconocer en cualquier lugar. No le importaba que pudiera haber más enemigos, o que fuera una trama. ¡Tenían a Feh presa! ¡Le habían robado a SU familiar! Lo que más lamentaba era no poder matar a los cobardes que habían cometido esa ofensa, pues sus cadáveres comenzaban a pudrirse en el bosque ácido no muy lejos de ella. –¡Soy yo! ¡Feh! ¡Espera, que ya te saco de ahí! – Alertados por sus gritos, varios emergidos aparecieron desde detrás del roto transporte, pero Veronica no dudó. Abrió su tomo y tras un susurro de palabras el enemigo más grande y armado fue engullido por su magia, que le robó la vida en apenas segundos. Muere.
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Re: [Campaña de Liberación] Do not go gentle into that good night. [Priv. Artemis]

Mensaje por Artemis el Sáb Dic 15, 2018 6:39 am

Artemis se lamia la sangre de las patas para que su pelaje quedase blanco y limpio como siempre, casi como si la pulcritud y la buena imagen fuesen una prioridad para el aun que no entendía del todo porque. Sus largas orejas, sin embargo, se mantenían alzadas escuchando todo lo que la chica tenia por decirle.

- Lamento haber interrumpido su pelea, solo pensé que esas criaturas son indignas de sus habilidades y por ello creí pertinente actuar, lamento haber malinterpretado todo. -

Se disculpo el zorro agachando la cabeza a modo de reverencia, alzándose momentos después para fijar su mirada celeste en la joven Nohriana. Su pelaje de un blanco impoluto resaltaba en demasía en aquel bosque aun entre la penumbra que comenzaba a manifestarse  a esas horas.

- Nunca dije que no podía ayudarla, señorita…. dije que el olor era tenue como para encontrar un rastro claro. Sabe?, los olores no permanecen frescos mucho tiempo y se vuelven difusos con el pasar de las horas. -

Comento levantándose y comenzando a seguir a la chica hacia lo que parecía ser un claro en el bosque donde un carromato para transportar presos estaba hecho trisas y los cuerpos de los caballos y los cocheros ya estaban considerablemente podridos, proceso que el mismo ambiente acido del bosque parecía acelerar. Sin dificultad la joven hechicera derribo a uno de los emergidos que habían salido del carromato para atacarla y si bien la chica le tenía dicho que no interviniera el otro atacante se estaba acercando peligrosamente a la jovencita por lo que Artemis no dudo en saltarle encima, cerrando sus grandes fauces en el cuello de aquel infame adefesio, rompiéndole el cuello con descarada facilidad.

- No detecto mas emergidos cerca, pero no deben tardar en venir refuerzos. -

Advirtió el laguz acercándose al carromato y olfateando de forma curiosa este. La dueña de la pluma ululaba inquieta y por primera vez Artemis pudo captar su aroma totalmente. La visión para ese momento era casi nula y solo el blanco de las plumas de la búho y el pelaje platinado del zorro resaltaban con claridad. Aun así, el laguz contaba con un excelente olfato y un muy decente sentido auditivo por lo que la vista era algo de lo que podría prescindir. El problema era la pajarera donde estaba el búho, pues estaba cerrada e intacta pero encontrar la llave en esa obscuridad seria una tarea casi imposible si contemplaban la posibilidad de que quizá ninguno de los cadáveres la tuviese; después de todo sabia que los emergidos solían saquear a sus víctimas para quitarles armas y armaduras. De momento el zorro guardo silencio, sentándose nuevamente en sus patas traseras pues ya había sido bastante impertinente y lo menos que deseaba era ser castigado. Por ello solo se quedo tranquilo, esperando alguna nueva orden o indicación.
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