Hora en el foro


Síguenos
Conectarse

Recuperar mi contraseña

TWITTER
afiliados



Crear foro

[Campaña de liberación] El privilegio de un solo día [Priv. Onix]

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

[Campaña de liberación] El privilegio de un solo día [Priv. Onix]

Mensaje por Azazel el Jue Ago 09, 2018 6:53 pm

En algún momento de su cautiverio en Senay, Azazel se había aproximado a esa misma zona sin la capacidad de transformarse a su forma dragón, cargando con él la intención de luchar. Por supuesto, con una confianza anormal en sus propias habilidades, la cual no sostenía raciocinio alguno. No era él un ser poderoso, y mucho menos competente en su forma humana, siendo que en aquel entonces había jugado su vida de una forma crítica, dependiendo sin remedio de ayuda para completar su misión.

Azazel tenía por supuesto la voluntad de matar inculcada de lleno en sí, aún más contra las criaturas anormales y agresivas que había tenido la oportunidad de conocer, cuyas muertes era imposible que pesaran en su ya retorcida consciencia, como podrían serlo las otras vidas que había robado por simple capricho. Por esta razón, y por ya conocerse a voces la naturaleza de su raza, la confianza en el hace no mucho nombrado guardia era grande, llena de expectaciones. Incluso si su actitud era desagradable, y no tenía tacto alguno con las tácticas de combate humanas, no había quien no quisiera ver la transformación del dragón de tierra llevarse a cabo, con la esperanza del ver al enemigo calcinado por sus llamas imparables. Todos habían oído de los rumores, los cuales daban cuenta de lo favorecido que era el manakete por el rey de Senay, incluso siendo uno de los presos con peor reputación del reino en toda su década de cautiverio. Todas estas voces exigían de él rendimiento, eficacia y presencia. Azazel, por su parte, prefería ignorar las opiniones que no provinieran del trono que tanto respetaba, viviendo con la simple misión de llevar a cabo las misiones que se le imponían, siendo la de vigilar aquel fuerte una de ellas.

Obviamente, al llegar seguido de varios otros -y siendo obvio que aborrecía hasta la médula la compañía de sus "iguales"-, dejó que estos se le adelantaran, quedándose solo frente a las puertas del fuerte. Entonces el día era prístino, agradable, y apenas comenzaba a adoptar calor. Azazel, viendo aquella ventana de tiempo como la oportunidad perfecta para aprovechar aunque fuera un poco de su relativa libertad, se derrumbó sobre la hierba alrededor de los muros, quedando recostado de medio lado, mirando hacia el bosque más allá que conformaba el pantano. Sí, hierba y aire... nunca se había sentido tan necesitado de ambas cosas, esto desde aquel día que había abandonado la ciudad junto a su majestad, y se le había permitido transformar por primera vez. Inspiró hondo, olvidándose completamente de que alguien allí dentro probablemente esperaba su presencia, sin saber que el manakete disfrutaba a gusto del sol de mañana y la tierra húmeda bajo su cuerpo.

 - ... Heh... -comenzó a reír, todo a causa de que había comenzado a imaginarse junto a su rey. Sí, había estado tan cerca de él, allá en el palacio... ¿Como podría no querer conservar ese recuerdo sobre todos los otros?- Mi Rey... si solo soy un prisionero... Ja, ...jajaja... -rió a ojos cerrados, poniéndose boca arriba, con los brazos cruzados por detrás de la cabeza- Esas... esas alas... -en su mente permaneció el suave tacto de sus plumas, sin embargo, al indagar cada vez más profundo en aquella memoria, una amargura comenzó a florecer de entre sus grietas. No sabía por qué, pero de pronto ya no pudo sonreír, sintiendo una presión sobre su frente que no acababa de comprender. Azazel se tapó ambos ojos con una de sus manos, suspirando mientras intentaba una vez más poner su mente en blanco. Sin embargo, creyó percibir algo con la fineza de su oído; no sabía qué, pero en un principio no le dio importancia.
Afiliación :
- SENAY -

Clase :
Manakete

Cargo :
Prisionero (Nefasto)

Autoridad :
-

Inventario :
Dragonstone [2]
Vulnerary [4]
.
.
.
.

Support :
Thoth

Especialización :

Experiencia :

Gold :
1845


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Campaña de liberación] El privilegio de un solo día [Priv. Onix]

Mensaje por Onix el Vie Ago 10, 2018 10:28 am

Después de un día entero de descanso en la enfermería del cuartel, Onix ya se encontraba mucho mejor después de la reciente intoxicación que había sufrido por ingerir “sombreros de bruja”, un tipo de hongo que crecía por la zona del pantano de Senay. Sin embargo, aunque ya podía estar de pie sin que le dieran nauseas, todavía debía mantenerse bajo tratamiento, bebiendo líquidos constantemente y consumiendo alimentos poco sólidos. La clériga que lo había estado cuidando todo este tiempo le había pedido que descansara, pero era algo difícil para cuervo dado a lo fácil que se deprimía cuando se quedaba solo en aquella habitación, de vez en cuando escribía canciones sobre papel para distraerse y a modo de juego, le silbaba a las aves que se posaban cerca de la ventana.

Cuando estuvo completamente a solas, decidió escribir una carta a la reina de Durban para informarle sobre su paradero y explicarle las cosas que le habían ocurrido. Pero como siempre, el papel acabo bastante sucio y tan cubierto de tanta tinta que su letra era ilegible. Intento escribir de nuevo, pero obteniendo el mismo resultado. Lo intento otra vez, pero el contenido que redactó le pareció tan bochornoso que termino arrugando y arrojando la hoja a la basura.

- Ay, milady… - Suspiró el laguz, mientras se tiraba bocarriba sobre la cama- Te me has ido al santo cielo… ¿Por qué no me has escrito?…- Susurro el cuervo mientras se cubría los ojos con los brazos y procedía a soltar una forzada risa en voz baja.

Había pasado tanto tiempo desde que el cuervo había escrito su última carta, que este ya no estaba seguro sobre qué decir o qué hacer. Primero, debía preocuparse sobre cómo iba aclarar las cosas con Thoth y Noel, y luego, tendría que marcharse a Durban para cumplir su deber como sirviente. Sin embargo, aunque lo hiciera sonar en palabras muy simples, Onix estaba experimentando un bloqueo emocional que no le permitía avanzar.

¿Qué tal si Noel no me perdona? ¿Qué tal si acabo haciéndole más daño a Thoth de lo que ya le hice a él y a toda su familia?... ¿Qué tal si Yuuko ni se ha enterado que me fui a Ilia? ¿Qué tal si ya consiguieron un reemplazo para mí en todo ese tiempo en que no estuve presente?... Ella es una reina, yo soy un sirviente. Yo soy reemplazable. Ella persona ocupada, debe tener cosas más importantes en la que pensar…

Con ese tipo de ideas en mente y acumulándose, Onix supo en ese momento que si seguía de esa forma, acabaría volviéndose loco. Se levantó de aquella cama en la que se encontraba y camino hasta la salida de su habitación, no sin antes dejar una nota a su nombre, sobre la mesa de al lado de su cama, que decía: “Salí a caminar. Volveré más tarde.”. Miro hacia el exterior, vigilando que no hubiese nadie en el pasillo que lo viese salir, y caminó discretamente por el lugar hasta salir del edificio.

Como coser y cantar, mi amigo~ ” Se dijo a sí mismo, en su mente, mientras este se daba una unas palmaditas al hombro, muy orgulloso de su habilidad de esquivar a los guardias en su camino.

Luego de caminar un poco, ya cuando estuvo completamente solo y más tranquilo, el cuervo recomenzó a tararear una cancioncita que había aprendido en sus años trabajando en el circo.

Realmente no estaba pensando, no estaba buscando~♪
No buscaba… una respuesta ~♪
A la luz del sol~♪
Cuando vi tu rostro ~♪
Te vi mirándome-e~♪

Obviamente, el laguz tuvo que parar en el último verso cuando se fue acercando afuera del cuartel, pues ya que no estaba tan solo como él pensaba en un inicio, escuchó una voz más adelante, riéndose. Onix caminó despacio y se acercó hacia los muros para curiosear un poco, usando su astucia y agilidad de acróbata para intentar pasar fuera de la vista del posible guardia.

“Mi Rey... si solo soy un prisionero... Ja, ...jajaja…” Onix siguió escuchando, mientras permanecía escondido, fuera de la vista del hombre que parecía estar riéndose entresueños “Esas... esas alas...”

- ¿Oh?…- Murmuró finalmente el cuervo, mientras su expresión demostraba incredulidad- ¿Alguien está soñando algo bonito?- Preguntó de manera juguetona mientras intentaba ocultar la sonrisa que se había dibujado en su rostro tras haber escuchado algo tan bochornoso (y gracioso).

De repente, el cuervo viendo escuchó movimiento, haciendo que su cuerpo se sobresaltara y se moviera violentamente para esconderse. Después de contener brevemente la respiración cerró sus alas y volvió a mirar hacia fuera del muro.

Uff… ¡Que susto me ha pegado, joder!…”- Suspiro lentamente, dejando salir el aire que estuvo conteniendo para no hacer ruido- “Casi armo la marimorena ahí, por andar de patudo...”-  Volvió a mirar la situación sin hacer ningún movimiento aún “La madre que lo pario… ¿Te quedarás dormido, o qué?
Afiliación :
- DURBAN -

Clase :
Raven

Cargo :
Sirviente

Autoridad :

Inventario :
Elixir [1]
Gota de Veneno [1]
Símbolo de Satori
Llave maestra [1]
.
.

Especialización :

Experiencia :

Gold :
1168


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Campaña de liberación] El privilegio de un solo día [Priv. Onix]

Mensaje por Azazel el Vie Ago 10, 2018 2:16 pm

Sí, lograba percibir una presencia. Si no fuera así podría seguir reposando en paz, descansando a solas, pero una inquietud comenzaba a crecer en él y permanecía, lo que definitivamente lo convencía de que alguien se le había acercado. Quieto como una roca, Azazel aguardó a que ocurriera otro ruido para corroborar que efectivamente había algo o alguien además de él por las afueras del fuerte, o al menos en la entrada misma. Se descubrió los ojos y se sentó, aún muy quieto y con una expresión neutra en su rostro. Alguien, podía oler... plumas. ¿Entonces era un guardia halcón? Resignado a que venían a por él, el manakete por fin volvió a ponerse de pie, estirando ambos brazos hacia atrás y rotando su cuello, el cual hizo un muy sonoro crujido.

 - Sí, sí, ya iré... -murmuró apenas, sin mirar hacia delante siquiera y apenas haciéndose oír. Hubiera preferido que lo dejaran solo, pero en aquella situación, irónicamente, sus libertades eran muy pocas como para alzar la voz. No pensaba realmente en que si en verdad lo estuvieran buscando no se molestarían en ocultarse para llamarlo, pero la lógica de Azazel no brillaba especialmente en ese día, por lo que su sorpresa fue muy obvia al notar que, a medida que se acercaba a las paredes de roca, las plumas que fue viendo no eran marrones como las de sus queridos amigos. Azazel frunció el ceño, escéptico.- ¿E..eh? Tu no eres un halcón... -consiguió por fin decir, acercándose ya de golpe para comprobar de una buena vez de quién se trataba. Y volvió a ver, por supuesto, aquellas enormes alas negras, pero lo que más le llamó la atención fue el menudo cuerpo de quien las cargaba. No portaba nada parecido a la armadura de los guardias de Senay, más bien parecía un muchacho que o era muy joven o aparentaba menos de lo que tenía. Los pájaros de todas formas vivían más que cualquier humano, de eso podía estar seguro.

 - Oye, ¿Quién te invitó? -preguntó Azazel con un rostro cuanto menos hostil, si no desinteresado. El manakete no sabía que hacer con él, de todas formas. Si venía de la ciudad, estaba seguro de que en alguna parte decía que la gente común no debía acercarse a los fuertes. Pero aún así, cualquiera fuera la situación, lo cierto era que... no le importaba. De todas formas él también estaba haciendo algo que no debía, así que no podía interesarle menos. Pero aún así... - ¿Me estabas mirando acaso? -le preguntó con severidad, entrecerrando los ojos. Azazel no pensaba en lo mucho que podían molestarle las cosas, sin embargo, que lo observaran sin que él lo supiera sin duda era uno de sus problemas.- No intentes volar, o te voy a agarrar esas alas. -le advirtió con una sonrisa, apoyando sus manos en sus caderas y buscando mirarlo a los ojos a su misma altura.
Afiliación :
- SENAY -

Clase :
Manakete

Cargo :
Prisionero (Nefasto)

Autoridad :
-

Inventario :
Dragonstone [2]
Vulnerary [4]
.
.
.
.

Support :
Thoth

Especialización :

Experiencia :

Gold :
1845


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Campaña de liberación] El privilegio de un solo día [Priv. Onix]

Mensaje por Onix el Vie Ago 10, 2018 7:39 pm

El sujeto moreno había comenzado a moverse y Onix se había quedado sin opciones para poder huir. Que no lo vieran o que lo ignorara ahora mismo sería una verdadera suerte, aun con todo el ruido que este había hecho. El cuervo veía venir que en pocos minutos lo regañarían por salir de su cuarto sin permiso, cuando se suponía que debía reposar, así que se preparó mentalmente para tener una larga charla con el guardia que caminaba hacia su dirección.  

La voz ronca del hombre fue lo primero que llamó la atención del cuervo, y tras asomarse muy discretamente para ver al guardia, el chico presenció como este se acercaba de golpe hacia él y se le ponía casi al frente. Onix recuperó su temple y levantó las garras hacia arriba, como si fuera una clase de criminal.

- Ay, me atrapaste… Que mal…- Estaba siendo sarcástico- -Y tú… no pareces muy humano, que digamos…- Respondió Onix al comentario del laguz, mirándolo fijamente ahora que estaba más cerca- ¿Acaso eres un lobo grande y feroz? ¿Cómo esos que entran a casas de las abuelitas y se comen a las niñas con caperuzas rojas…?- Bromeo un poco, mientras intencionalmente comenzaba a divagar sobre aquel relato que le había recordado la apariencia del laguz- ¿Conoces esa historia, no? La Caperucita roja… Ese cuento macabro que le cuentan a los niños pequeños, para que se traumaticen y no hablen con desconocidos.

Una historia trágica sobre una niña inocente y un lobo que se vestía de mujer para engañarla: Abuelita, qué ojos tan grandes tienes… ¡Son para verte mejor!... Abuelita, qué orejas tan grandes tienes... ¡Son para oírte mejor!... Abuelita, qué dientes tan grandes tienes… Etc, etc, etc... Todos los que conocían la historia, sabían cómo acababa esa parte.

- Me invitó un amigo, alguien importante- Respondió con sinceridad, sin profundizar demasiado y limitándose a decir lo necesario- “Parece que este tío realmente no me conoce…” Pensó al darse cuenta del tipo de preguntas que le estaban haciendo.

Onix continuo quieto, sin hacer movimientos extraños, tan solo mirando al rostro del guardia para ver un poco más sus reacciones y manera de comportarse.

- Oye, oye, desde aquí te pudo ver claramente. Si se me prohíbe mirar a alguien ahora, voy a tener que quejarme, y mira que no te veo con muchas ganas de escuchar quejas de un pajarraco…

Dicho eso, el cuervo colocó sus garras por detrás de su cabeza y se vio “retado” por el hombre a un duelo a muerte de miradas muy "intensa".

- Vamos, hombre... Si quisiera volar, ya lo habría hecho- Respondió el cuervo, aún tranquilo, imitando la sonrisa del laguz lo mejor que podía- Tan sólo buscaba pasar por la muralla, porque estaba aburrido.  Quiero tomar el sol, recostarme en la hierba, bañarme en el lodo, sentir el olor fresco de la brisa… Tener mucho morro sin que tenga que escuchar otro sonido que el de mi propia voz y de la naturaleza… De laguz a laguz, te confieso que mi abuela nunca le gusto los lugares cerrados y cercados, viene de familia…

Onix no le gustaba hablar demasiado. Pero cuando se trataba de irse por las ramas para distraer la atención de alguien, a palabras de su querida reina, era y se sentía como todo un experto.
Afiliación :
- DURBAN -

Clase :
Raven

Cargo :
Sirviente

Autoridad :

Inventario :
Elixir [1]
Gota de Veneno [1]
Símbolo de Satori
Llave maestra [1]
.
.

Especialización :

Experiencia :

Gold :
1168


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Campaña de liberación] El privilegio de un solo día [Priv. Onix]

Mensaje por Azazel el Vie Ago 10, 2018 11:29 pm

- ¿Ah? -fue lo primero que contestó Azazel, anunciando desde un principio que la capacidad del desconocido para hablar lo posicionaba ahí arriba, justo entremedio de las más espesas nubes.- ... Soy un... -incluso en la rara oportunidad de que se estuviera explicando, cosa que muchos atestiguarían no sucedía nunca, el cuervo no lo dejó interrumpir.

Azazel, al oír cómo el desconocido desviaba el tema de conversación hasta un punto que ya no comprendía, recorría un espectro de emociones muy inusual. Por una parte estaba en blanco, completamente confundido, pues de la historia que le estaban contando no tenía ni la menor idea, e incluso era capaz de creer que hablaba de algo que había pasado por Senay, porque de todas formas desconocía las ocurrencias del reino fuera de sus propios límites. Por otra parte comenzaba a molestarse, pues no quería conversar de algo que desconocía, y mucho menos cuando ya había querido explicarle que él no era un sucio lobo. Finalmente, la curiosidad era la cosa que más lo embriagaba. Alguien importante... bah, en realidad podría ser el capitán de ese fuerte quien lo había invitado así que le restó importancia de inmediato, sin querer saber mucho más. La única expresión interesante que logró sacarle en medio de todo su silencio fue por el breve halago que el otro le hizo, cosa que consiguió que abriera los ojos algo interesado, aunque acompañando su reacción de una casi inmediata sensación de molestia, tratándose de un chico con pinta de perdido quien le comentaba aquella cosa. Aún más le molestó el tono en que habló de quejarse, por creer que lo estaba ofendiendo, pero sin saber cómo. Verdaderamente el manakete estaba perdido en un mar de palabras, las cuales de ninguna forma acabaron.  Ya para ese punto Azazel no escuchaba, apretaba los colmillos unos contra otros, y perdía así con cada segundo su paciencia.

 - ¡Ya, ya, ya! -dijo consecutivamente, y además muy airado.- A esta muralla no, ¿¡Me entiendes!? -exclamó a viva voz. Con dos de sus dedos agarró la punta de la nariz del laguz y se la movió de lado a lado como en un intento de que le hiciera caso, aunque acababa siendo una manera de tocarlo y desahogar la molestia que le causaba sin llegar a mayores. No se molestó en soltarlo, contestándole por fin.- Pues si vuelas y no quieres entrar, entonces vete para all-... -estando a punto de señalar a los bosques, miró hacia ellos para chocar con dos destellos rojos, tan fugaces como un suspiro. Azazel se quedó mirando en esa dirección, buscando qué había sido, sin saber que entonces ya no podía encontrarlo por mucho que de esforzara.- Hmmm... -masculló, enderezando su postura y llevándose una de sus uñas a la boca, la cual comenzó a masticar por los lados, liberando ya de su agarre la nariz del chico.- Pues supongo que tendré que entrar y ya... -se dijo entonces, tomando sin aviso una de las manos del cuervo, para así arrastrarlo quisiera o no dentro del fuerte. Si era lo que él creía, entonces debían de estar escurriéndose alrededor de la maleza mientras él caminaba, buscando la oportunidad de asediaron el fuerte. Por su parte, Azazel probablemente se habría tirado a solas contra el bosque si hubiera estado solo, pero la presencia del laguz le había recordado quizá su pésima experiencia luchando por esos terrenos, por lo que incluso si le disgustaba, prefería tomar precauciones.

Cruzó por entre los pasillos, ganándose las miradas curiosas y sorprendidas de quienes caminaban por entre las inmediaciones del lugar. Ninguno de los dos se suponía debía estar allí, mucho menos dirigiéndose a las oficinas del jefe al mando. Todos eran ignorantes del peligro, pues Azazel no se molestó en detenerse y declarar sus intenciones hasta que estuvo por fin frente a quien daba las órdenes. Y por supuesto, en ningún momento dio un respiro al cuervo, obligándolo a ir con él, aunque la fuerza de sus brazos no fuera más que una ilusión.

 - Creo que nos acechan. -informó por fin al capitán, el cual apenas recién se enteraba de que Azazel había ingresado allí. Al notar que miraba lo que traía consigo, pensó en aclararse.- Ah. Este es un cuervo. -lo soltó delante de él sin darle mayor importancia, acercándose a una de las ventanas por si es que volvía a ver al enemigo, el cual aún estaba desaparecido.
Afiliación :
- SENAY -

Clase :
Manakete

Cargo :
Prisionero (Nefasto)

Autoridad :
-

Inventario :
Dragonstone [2]
Vulnerary [4]
.
.
.
.

Support :
Thoth

Especialización :

Experiencia :

Gold :
1845


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Campaña de liberación] El privilegio de un solo día [Priv. Onix]

Mensaje por Onix el Sáb Ago 11, 2018 10:33 am

Cuando el cuervo observo como el guardia había perdido la paciencia con él, tuvo que contenerse a sí mismo para no reírse accidentalmente en su cara o siquiera sonreír. Onix no era el tipo de personas que disfrutaba con el sufrimiento ajeno, pero la expresión molesta que puso el moreno en su rostro le había recordado un poco a cierto domador corpulento al que solía molestar en sus días en el circo.

Si, definitivamente este sujeto no es como los otros guardias” Concluyo, divertido.

Y solo por esa misma emoción de nostalgia que sentía ahora, el cuervo tolero que lo agarraran por la punta de la nariz y se calló por un buen rato para no jugar demasiado con su suerte o con los nervios del moreno. Haciendo entonces solo pequeños sonidos cuando le movieron la nariz de un lado a otro, entrecerrando los ojos con molestia hasta que lo soltaron.

Ok… No me esperaba eso, pero es mejor que cualquier golpe” Admitió para sus adentros mientras se frotaba su nariz con la mano y observaba lo que el laguz ahora hacía. Antes de que Onix pudiese decir algo o siquiera reaccionar, lo habían tomado de una de las garras que usaba como manos y fue arrastrado hacia uno de los fuertes en contra de su voluntad- Hey, ¿A dónde me llevas? ¡Oye!

Mientras los dos cruzaban por los pasillos, el cuervo intentó liberarse sin tener mucho éxito debido a diferencia en fuerza que había actualmente entre el chico y el guardia. Presto atención a las miradas curiosas y sorprendidas de quienes caminaban por entre las inmediaciones del lugar y soltó un sonoro suspiro mientras se rendía y finalmente le seguía el paso del otro laguz, sintiendo sumo fastidio por tener que acompañarlo y asumiendo que lo estaban llevando a la enfermería.

Rayos, estuve tan cerca… Vaya pollo que se va montar ahora…

Pero contra todo pronóstico, el cuervo fue llevado por un camino que este desconocía completamente, hasta  que llegaron a una especie de oficina donde un halcón estaba sentado frente a un escritorio, redactando en un papel y organizando una serie de documentos. Onix miro confundido al guardia que lo había traído y luego intento mostrar una sonrisa frente al capitán que había levantado la mirada hacia ellos cuando entraron.

- Si, puedo notar eso…- Respondió al comentario del moreno- Ese cuervo debería estar descansando en su habitación, ¿por qué lo trajiste aquí?- Los observó con suma calma antes de que sus ojos fueran hacia el cuervo- ¿Estabas intentando escapar, Onix?

- ¿Escapar?- Interrumpió el laguz un poco sorprendido porque supieran su nombre, y ligeramente ofendido con la pregunta-  ¡Oh, vamos, eso fue solo una vez!- Haces algo malo y ya parecía que el mundo te juzgaba. Rápidamente su actitud se rectificó cuando observo la mirada que le daba capitán, calmando un poco los humos y mostrando una faceta suya un poco más calmada- No, no estaba intentando escapar. Tan solo estaba paseando… Pensando en mis cosas, necesitaba dar una caminata…

Claro, con su actitud altanera y despreocupada, Onix sabía exactamente que sería una historia difícil de creer, pero no perdía nada diciendo la verdad. Sin embargo, las excusas no servirían de mucho en este caso, ya que la clériga había dado instrucciones de que el cuervo no debía realizar demasiados esfuerzos y que tenía que descansar en cama, ya que su salud seguía estando un poco frágil (aunque poco se notase) debido a la mala nutrición que estuvo llevando antes de que llegara al cuartel.

- No me rayes, en serio, hombre. Véame, me encuentro muy bien ahora mismo. Si no lo estuviera, no habría sido capaz de caminar hasta aquí- Con todo, que podía ahora mismo transformarse si lo quisiera, solo que con el pequeño detalle de que aún no tenía fuerzas suficientes para poder volar sin sentir vértigo por culpa de los problemas que del estómago que tenía ahora mismo.
Afiliación :
- DURBAN -

Clase :
Raven

Cargo :
Sirviente

Autoridad :

Inventario :
Elixir [1]
Gota de Veneno [1]
Símbolo de Satori
Llave maestra [1]
.
.

Especialización :

Experiencia :

Gold :
1168


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Campaña de liberación] El privilegio de un solo día [Priv. Onix]

Mensaje por Azazel el Sáb Ago 11, 2018 10:55 pm

- ...¿Así que en verdad es de aquí? -balbuceó Azazel, rascándose la cabeza con la mano. No le había creído demasiado cuando lo dijo allá fuera, pero si lo decía aquel hombre, debía de ser cierto. Se encogió de hombros al saberlo, de todas formas seguramente podían meter a quienes ellos quisieran, y no había razón por la cual objetar al respecto.- Heh...-se burló al oír lo que sucedía. Así que había escapado...- Pues sí, lo traje porque lo encontré fuera, probablemente queriendo volar lejos, muy muy lejos... -imitó las alas de un ave con sus manos y sonrió, sin que eso le hiciera gracia ni a él.

Se quedó de pie esperando a que preguntaran más respecto a la razón por la cual en primer lugar había ido allí a hablar con el jefe, pero dado a que se enfocaban en lo suyo, Azazel rodó los ojos y prefirió acercarse a la ventana, apoyando sus codos en el marco mientras continuaba viendo el bosque que daba al pantano. A pesar de que tuviera bueno sentidos, no era capaz de descubrir desde allí si en verdad venían, aunque estaba seguro de que sí. Probablemente ya hubieran atacado si no hubiera sido porque ese mismo día Azazel y compañía se habían integrado al fuerte con la intención de protegerlo, aumentando sus defensas.

Después de dejar a ambos discutir lo suficiente, Azazel intervino - Creo que se acercan... -murmuró a solas. Entonces por fin volvió a verlos , aunque ahora no eran solo un par de luces rojas, sino más, docenas más. Azazel no parecía realmente preocupado al verlos, de todas formas estaba protegido por los muros de un fuerte, pero aún así le preocupaba saber lo que harían. Por esto, y más que nada porque no tenía idea de cómo proceder más que lanzándose a ellos a luchar, esperaba que se dispersaran las órdenes del halcón al mando respecto a qué hacer. Pero, parecía que ni siquiera había tomado en cuenta lo que le había dicho.- Oye, cerebro emplumado. Te he dicho que se acercan. -reclamó alzando la voz, pero no molestándose en mirarlo. Sabía que sus palabras tenían mala fama, que lo único confiable de él era su poder, pero eso no justificaba que lo ignoraran.

 - ¿El qué...? -respondió el halcón, habiendo ya terminado de oír las excusas del cuervo.- ¿Estás diciendo que los emergidos se aproximan?

 - Que sí. -masculló entre dientes, mirándole de mala forma.- Y tengo una idea. Si ese se siente tan bien, entonces que vaya allá y compruebe lo que digo. -sonrió de forma pícara, imaginado que sorprendería a ambos con su propuesta. Si por él fuera lo mandaría en ese mismo momento, sin embargo el capitán pareció titubear ante tan arriesgada petición.

 - Pueden tener arcos... Tú, no te encuentras en condiciones de realizar maniobra alguna en los aires. Vuelve a la enfermería-dijo, aún en duda. Si era cierto que estaban a punto de atacarlos debía resguardar sobre todo a quien creía necesitado de reposo, que a sus ojos no podía luchar.
Afiliación :
- SENAY -

Clase :
Manakete

Cargo :
Prisionero (Nefasto)

Autoridad :
-

Inventario :
Dragonstone [2]
Vulnerary [4]
.
.
.
.

Support :
Thoth

Especialización :

Experiencia :

Gold :
1845


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Campaña de liberación] El privilegio de un solo día [Priv. Onix]

Mensaje por Onix el Dom Ago 12, 2018 1:02 pm

Mientras el cuervo discutía con el halcón acerca de su escapada de la enfermería, el guardia que los acompañaba alzo su voz y ambos se voltearon a verlo en ese preciso instante.

¿Emergidos?” Reaccionó a las palabras del moreno, a quien había estado ignorando desde que entraron a la habitación “Así que era eso sobre lo que tanto murmurabas…” Tan obvio en estos tiempos de guerra que, por falta de interés, el chico no lo había pensado o prestado suficiente atención.

En ese mismo momento, Onix vio que el moreno le sonría de manera picara, a lo que este se sorprendió un poco por su propuesta pero se mantuvo impasible con una expresión neutral en el rostro. El cuervo no estaba tan loco como para luchar en su condición actual, pero tampoco quería retractarse de lo que había dicho y parecer un mentiroso enfrente de los dos laguz.

Rayos… ¿Me toca ahora elegir, cierto?

Entre tener el privilegio de ser el primero en adentrarse a un lugar peligroso, o quedarse a solas de nuevo en la enfermería con sus pensamientos, la decisión parecía bastante simple para Onix. Pero el capitán parecía no pensar igual que los dos laguz y titubeo ante tan arriesgada petición, el cuervo lo observó fríamente por un momento, notando la forma en que el capitán lo miraba y prediciendo su razonamiento justo antes de que hablaran. Onix suspiró con molestia y se encogió de hombros luego de escuchar las palabras del capitán.

- Ok, está bien. Hagamos algo…- Respondió con calma, mientras se acercaba hacia la puerta y a espaldas comenzaba estirar sus brazos y piernas para calentar- Le mostraré mis habilidades de vuelo, y si lo hago perfectamente, sin vomitar, usted me dejara comprobar el bosque- El capitán estaba a punto de decir algo, pero Onix rápidamente lo interrumpió- ¡No quiero presumir, pero en varias partes del mundo me conocían como la “bestia negra”!- Realmente, hasta ahora solo había existido una sola persona con la que se había presentado con ese nombre- Si no han escuchado de mí antes, pues ahora verán con sus propios ojos lo que este cuervo puede hacer.

Onix abrió la puerta y salió al exterior para buscar un espacio más abierto donde pudiera transformarse. El capitán, sin estar muy de acuerdo con la propuesta, soltó un suspiro y negó con la cabeza mientras murmuraba algo en voz baja, justo antes de levantarse de su asiento para seguir al cuervo.

En el camino, el cuervo ignoro por completo los comentarios y miradas que habían sobre él en los pasillos, caminando hasta salir del cuartel a un espacio donde sentiría que podría volar libremente. Al llegar a cierto lugar, el chico se quedó quieto en su sitio y respiro hondo, preparándose mentalmente para ejecutar su truco.

Hermes, si estás observando. Dame fuerzas…” Suplico para sus adentros, mientras se aferraba a todas las enseñanzas que su antiguo tutor le había dado para sentirse seguro de lo que iba hacer.

Onix se transformó y alzó vuelo justo después de preparar su estómago. Los cuervos eran conocidos por su técnica de vuelo veloz y precisa, y en su habilidad que evadir que en su fuerza o resistencia. Onix antiguamente era un artista. Su trabajo consistía en entretener a la gente, y se había ganado la vida por mucho tiempo realizando todo tipo de trucos, desde: Cantar, hacer malabares, hacer maniobras en el aire, saltar obstáculos… Por cuestiones de salud, estaba un poco un poco oxidado y no podía realizar trucos demasiado complejos para no agotarse. En pocos minutos, Onix realizó unas cuantas acrobacias y trucos extravagantes en el aire para poner a prueba su velocidad y destreza, acabando con un doble backflip justo antes de aterrizar de forma majestuosa en el suelo.

- Caw… ¡Caw-caw!- Graznó el cuervo con fuerza, mientras estiraba sus alas para exhibirlas y caía sobre su pierna derecha y con su pierna izquierda estirada hacia adelante.

Después de eso, Onix levantó la cabeza y miró pacientemente a sus espectadores esperando conocer su opinión. Después de todo esa exhibición el chico se sentía terrible, pero como todo profesional, sabía cómo debía comportarse ante la gente que lo estaba mirando, no dijo ni una palabra y se mantuvo muy quieto, pero estaba seguro que un experto (como su tutor Hermes) se hubiese dado cuenta que su acto no había sido del todo perfecto y si fuera un buen observador, se fijaría que el cuervo estaba en el límite de sus fuerzas.
Afiliación :
- DURBAN -

Clase :
Raven

Cargo :
Sirviente

Autoridad :

Inventario :
Elixir [1]
Gota de Veneno [1]
Símbolo de Satori
Llave maestra [1]
.
.

Especialización :

Experiencia :

Gold :
1168


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Campaña de liberación] El privilegio de un solo día [Priv. Onix]

Mensaje por Azazel el Dom Ago 12, 2018 10:34 pm

-Hmph... -Azazel se rindió bastante rápido. No iba a discutir que cambiaran su proposición, pero estaba seguro de que mientras más tiempo perdieran, más posibilidades había de que los emboscaran.- ¿Y qué tiene de especial? -igual le dirían bestia negra fuera bueno en sus piruetas o no, solo por el hecho de que era un cuervo. En verdad no encontraba por donde verle el lado bueno a lo que estaban por hacer.

Caminó junto con ellos hacia fuera, sentándose en el suelo apenas llegaron. Se sostuvo así la cabeza con una mano y se quedó mirando al cuervo atento, a medias, a lo que planeaba demostrar. Lo que más le impresionó fue en realidad descubrir su forma de ave, grande igual que los halcones que se transformaban, aunque sus plumas eran de un negro profundo, uno que se le hacía raro y hasta encantador. Lástima que dentro de esas plumas estuviera un cuerpo humano tan poco interesante. Aún a pesar de todo se obligó a ver su acto, molestándose un poco por que se luciera tanto solo por el simple hecho de poder volar. Pero era cierto, la verdad es que no había visto halcones tan rápidos y ágiles, mucho menos que hicieran giros en el aire, por lo que en verdad poseía habilidad.- Huh... pues sí, supongo. -murmuró, creyéndose ya sus logros.
Finalmente terminó de actuar, cayendo frente a ellos. Algunas personas desde las ventanas aplaudieron, aunque el capitán, a quien se suponía debía impresionar, no dijo nada. Este le miraba preocupado, acariciando su barbilla.- ¿Cuánto te has esforzado? Debes estar agotadísimo... -negó con la cabeza hacia los lados.- Esto está mal. Debes descansar, no importa nada más. -y estuvo a punto de obligarlo a volver, si no hubiera sido por las voces de los vigías, los cuales anunciaron que algo provenía de entre los bosques. Azazel se levantó inmediatamente, con los ojos bien abiertos y el ceño fruncido, sorprendido, alterado y enérgico.

- ¡Sé los dije! ¡Se los dije, imbéciles! -gritó Azazel con toda la fuerza de su garganta, señalando al capitán y mostrando sus colmillos. Parecía verdaderamente molesto, pero en verdad parecía ser que disfrutaba por un momento de tener la razón, cosa que demostró con una sonrisa. Entonces se giró hacia el enemigo, el cual, de entre medio de los bosques, arrastraba lo que parecía un arma de asedio, un onagro, tan pesado que debían movilizar dos de los enemigos a la vez. ¿Acaso lo habían construido en el pantano? Si no, ¿De dónde la habían traído? Detalles, ya que lo más importante, y peligroso, era que probablemente acabaría haciendo estragos al fuerte, el cual descuidaba de precario. No tardaron en lanzar la primera roca, la cual se elevó por los aires en un arco perfecto, colisionando el proyectil contra los muros. El choque fue poderoso, varios fragmentos de piedra acabaron volando por los aires, y allí donde había caído el ataque se había abierto el fuerte. Quienes estaban dentro comenzaron a gritar, no de miedo, sino en preparación para lo que podía ser otro impacto. Si llegaban a atacarlos demasiado, el piso superior del fuerte simplemente colapsaría, por lo que podían hacer era intentar destruir el onagro antes de que lo volvieran a cargar y preparar. Varios ballesteros atacaron el arma, pero los emergidos respondieron protegiéndola con sus escudos y disparando con arcos.

Quienes estaban en el fuerte no podían permitirse apuntar bien y contrarrestar el ataque, por lo que alguien debía llegar a ellos antes de que sucediera lo peor, y ese alguien era Azazel, quien comenzó a correr en esa dirección, recogió su piedra y en medio de su carrera adopto su forma corriendo de frente justo para impedir que la otra piedra que lanzaban chocara contra el fuerte. Pero en su lugar, la roca chocó contra la cabeza del dragón, la cual se le echó para atrás con gran violencia. Ese había sido un golpe duro, pero no fue suficiente como para conseguir que flaqueara. Rugió a ellos, todavía anonadado por el dolor de tan funesto golpe.
Afiliación :
- SENAY -

Clase :
Manakete

Cargo :
Prisionero (Nefasto)

Autoridad :
-

Inventario :
Dragonstone [2]
Vulnerary [4]
.
.
.
.

Support :
Thoth

Especialización :

Experiencia :

Gold :
1845


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Campaña de liberación] El privilegio de un solo día [Priv. Onix]

Mensaje por Onix el Mar Ago 14, 2018 2:11 pm

Al escuchar el sonido de los aplausos por parte de las personas que lo estuvieron observando, el cuervo experimento un sentimiento reconfortante que, sin haber estado consciente de ello, anhelaba desde hace mucho tiempo. Desde aquella época en la que el circo era diferente y él solo se encargaba de maravillar a su público en lugar de traumatizarlos, tiempos simples, nostálgicos y distantes en los que era un cuervo joven y con talento, que se había olvidado de las cosas malas por las que había pasado desde la muerte de sus padres, haciendo lo que ahora le gustaba y se concentraba en el presente y de impresionar cada día aquel halcón al que tanto admiraba.

Si, esos fueron unos buenos segundos, pero su confianza decayó al darse cuenta que su acto no fue capaz de engañar a su objetivo. La honestidad del halcón acabó golpeando el orgullo de Onix, pero aún así, este se mantuvo terco e impasible en su posición sin siquiera moverse. El capitán negó la cabeza hacia los lados y estuvo punto de obligar al cuervo a ir hacia la enfermería, cuando todos los presentes captaron con atención las voces de los vigías que anunciaron la llegada repentina de los emergidos desde el bosque. Onix reconoció la voz ronca del guardia moreno mientras este gritaba, y aprovecho el momento de distracción para des-transformarse y correr, tambaleándose, lejos del lugar. El capitán se dio cuenta de esto muy tarde y no tuvo más opción que dejar al laguz huir para poder cumplir con su deber, comenzó a dirigir a las tropas para que cada uno tomara sus propias posiciones de batalla y envío a uno de los soldados de su escuadrón para que buscara al cuervo antes de que este cometiera otra tontería.

- Claro, claro… Ayuden al “pobrecito cuervo”…- Murmuró con sarcasmo mientras intentaba pasar desapercibido entre los soldados y rápidamente se escondía dentro de uno de los cuartos del cuartel, bloqueando la puerta detrás de él, y sentándose en el suelo para sacar de su bolsillo una botella muy pequeña de Vulnerary que llevaba guardada para ese tipo de emergencias. Aspiró fuerte, cerró los ojos y se bebió el contenido de un solo trago, soportando lo mejor que podía la sensación que le dejaba el sabor a hierbas medicinales en la boca y las horribles nauseas que eso le provocaba, hasta que el cansancio y el malestar en su cuerpo desaparecieron temporalmente- …Ah, mucho mejor- Suspiro aliviado.

Segundos después, Onix escuchó un fuerte ruido venir desde el exterior y como un leve temblor sacudía el cuarto en el que se encontraba. Ahora que ya podía levantarse, el chico no tenía mucha idea de lo que podía hacer ahora, pero aún así tenía que pensar en algo, ya lo que estaba sucediendo era en gran parte su culpa.

- “Ok, veamos…”- Revisó por detrás de la puerta antes de salir por patas hacia fuera de su escondite Emergidos están atacando el cuartel, y esa medicina milagrosa no durará demasiado antes de que me den ganas de vomitar otra vez- Murmuró, mientras pensaba y corría hacia un lugar alto para tener una mejor visión de la situación. Por una de las ventanas vio como sorprendido como una enorme criatura se dirigía hacia el bosque- ¡Ay, carajo! ¡¿De dónde salió esa lagartija?!- Era la primera vez que veía un laguz como ese, pero no se quedó demasiado tiempo prestándole atención y continuó observando- Ok Onix, no te distraigas… Si voy y le pregunto al capitán, seguro me vuelve a mandar a la enfermería… El combate no se me da demasiado bien tampoco, así que por ahí ya valí madres…- Se detuvo un momento a mirar hacia el arma que arrojaba piedras- “Esa lagartija parece que quiere destruir ese tira piedras…” En ese momento su cerebro emplumado recordó que necesitaban de alguien que pudiera maniobrar por los aires. Tras analizarlo un momento, se dio cuenta que, comparado con los halcones que conocía, él era un poco más pequeño y también más rápido. La respuesta que buscaba fue tan obvia para él que no pudo evitar sonreír nervioso, por lo loca que era la idea que se le estaba ocurriendo y por lo estúpido que se sentía al no habérsele ocurrido mucho antes- Jaja… Pero no lo lograra solo.- Murmuró-  “… Sin una carnada.” Pensó, sin siquiera tener las agallas de decirlo en voz alta.

En ese momento, Onix sintió como se le debilitaban las piernas y le sudaban las garras, pero hizo caso omiso a sus instintos y se paro sobre el marco de la ventana. Tragó saliva, cuando estuvo listo, se transformó en un enorme cuervo y voló velozmente hacia donde se encontraba el ejército de halcones oponiendo resistencia. Cuando llegó al sitio, intentó llamar la atención de los arqueros emergidos para que enfocaran su atención solo hacia él.

- ¡Oigan! ¡Emergidos! - Graznó con voz fuerte- ¡Traten de derribarme si pueden!

Mientras Onix solo prestaba atención en esquivar y volar, para que no lo golpearan los proyectiles, dejo que los halcones se encargaran del resto para que pudieran apoyar a la lagartija gigante que intentaba llegar al arma.
Afiliación :
- DURBAN -

Clase :
Raven

Cargo :
Sirviente

Autoridad :

Inventario :
Elixir [1]
Gota de Veneno [1]
Símbolo de Satori
Llave maestra [1]
.
.

Especialización :

Experiencia :

Gold :
1168


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Campaña de liberación] El privilegio de un solo día [Priv. Onix]

Mensaje por Azazel el Miér Ago 15, 2018 6:48 pm

Era esa una situación en particular en la que la sola táctica de su enemigo comenzaba a abrumarlo¿Qué haría? Bueno, fácilmente podría quedarse a recibir los proyectiles uno por uno hasta que de alguna forma lograran romperle un cuerno o una escama del rostro. Sin embargo la máquina era demasiado lenta, por lo que por sí sola no sería suficiente para poder detener al dragón. Por eso recurrieron a otro proyectil, las flechas que en un principio habían usado para mantener a los ballesteros en su escondite. Intentarían pararlo, y lo más peligroso sería que llegaran a alcanzarle un ojo, pues si eso sucediera sería imposible remontar su condición. A esa distancia llegaba a titubear, incluso si la mayor parte del tiempo nunca conseguían hacerle nada.

La pregunta era que si vendrían los halcones a su auxilio, teniendo en cuenta la gran amenaza que les suponía acercarse con aquellos ataques. Nunca pensó eso sí encontrar a una sola ave, un cuervo negro cruzando los cielos. No era otro que el chico, del cual ni siquiera sabía el nombre, alzando vuelo y llamando la atención de los enemigos con su acto. No parecía que fuera a conseguir nada y aún así estaba allí, arriesgando su vida incluso cuando se suponía estaba débil, a palabras del oficial por supuesto. Había logrado llamar la atención de quienes quería, dando un respiro al manakete.

- ¡Ave tonta! -bramó Azazel, sin embargo con un deje de gracia en sus palabras, el cual daba cuenta de que en verdad le agradaba verle volar por sobre él.- ¡Ahora depende de mí que no mueras...!

Y al decir esto, el dragón saltó hacia el arma de asedio con todo su peso, cayendo de lleno sobre su estructura y partiéndola en decenas de pedazos, acabando por fin con su amenaza y con quienes la manejaban. Ahora tan solo quedaban los arqueros y los guerreros a su alrededor. Los primeros, ya no siendo distraídos por el cuervo, hicieron algo inesperado. Se tomaron su tiempo y con ello prepararon saetas encendidas, de las cuales su luz se pudo adivinar inmediatamente entre la sombra de sus escondites. Cargaron sus flechas, las cuales salieron disparadas al cuerpo del dragón. Azazel les recibió sin temor aparente, sin embargo el fuego de igual forma llegó a dañarlo por encima, cosa que resintió. Detestaba el calor sobre su piel, y el toque inmediato del acero caliente era capaz de hacerlo retroceder aunque fuera un par de pasos. Ninguna flecha consiguió clavársele por suerte, aunque habiendo sido distraído, los emergidos a pie no tardaron en aprovechar la ocasión para arremeter contra él. Azazel, molesto de sobra, comenzó directamente a cornear a los emergidos, levantándolos en el aire por sobre las cabezas de los demás, lanzándolos hacia las copas de los árboles y haciéndolos caer de manera que no pudieran volver a levantarse. Fue entonces que, en medio de este caos, una bandada de halcones por fin se hizo presente. Atacaron desde la altitud del bosque en picada, llegando a los arqueros antes de que estos pudieran prepararse para disparar una vez más. Un ajetreo de alas, graznidos, y golpes bramó entre los árboles, dando cuenta de que alguno que otro laguz había caído, aunque no sin hacer al enemigo perecer. Fue entonces trabajo del dragón encargarse de los supervivientes, atacándolos con aún más fiereza, mordiéndolos y rompiéndolos sin que ninguna de sus armas pudiera hacer mayor daño. Eventualmente los había derrotado a todos, y así la amenaza había acabado por disolverse tan rápido como había atacado.

Azazel, al verse libre por fin de la amenaza, se destransformó en un parpadeo, y una vez puestos sus dos pies sobre la tierra, se desplomó de espaldas a la hierba de sola pereza, con los ojos entrecerrados y dejando salir de su boca un largo suspiro.- Aún me duele...-murmuró apenas, moviéndose la mandíbula con una mano y haciendo muecas de angustia. Obviamente, en su forma humana recordar el golpe de una enorme piedra en su cabeza era mucho, mucho menos placentero.- ¡Oye, cuervito! -exclamó aún tirado.- ¿Sigues vivo o no? -preguntó finalmente. Tan solo deseaba saber si la estrella de las piruetas aéreas seguía pudiendo lucirse.
Afiliación :
- SENAY -

Clase :
Manakete

Cargo :
Prisionero (Nefasto)

Autoridad :
-

Inventario :
Dragonstone [2]
Vulnerary [4]
.
.
.
.

Support :
Thoth

Especialización :

Experiencia :

Gold :
1845


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Campaña de liberación] El privilegio de un solo día [Priv. Onix]

Mensaje por Onix el Jue Ago 16, 2018 10:19 am

Onix comenzó a volar de un lugar a otro, esquivando las flechas que pasaban muy cerca de él y que intentaban derribarle. Sobraba decir que lo estaba haciendo bien, pero la suerte del cuervo no duraría demasiado ya que su cuerpo no tardo mucho en mostrar signos de fatiga y algunas de los proyectiles que le disparaban comenzaban a rozar peligrosamente muy cerca de sus alas y cabeza.

Joder, joder, joder… ¡Joder!

En ese momento, mientras el cuervo se las ingeniaba para no morir, escuchó como la lagartija gigante a la que intentaba ayudar vociferada desde abajo unas cuantas “palabras de apoyo moral” para que no se rindiera. En un principio, Onix se sorprendió un poco al escuchar la voz distorsionada de la lagartija parlante hablándole, pero después dejo escapar una corta risa que sonó más bien como un graznido.

- ¡Jajaja!  ¡También me alegro de verte, lagartija!- Respondió felizmente el cuervo, con toda adrenalina en alto y la ansiedad que eso conllevaba.

Al decir esto, miró como el laguz escamoso saltaba hacia la maquina tira-rocas y la partía con todo su peso y fuerza como si fuera un simple juguete, dejándola totalmente inservible y en repartida en el suelo en decenas de pedazos. Aunque estaba feliz porque su distracción hubiese salido bien la lagartija hubiese conseguido destruir el objetivo, arqueros continuaban siendo una amenaza para ambos laguz y no podían permanecer quietos celebrando su pequeña victoria.

- “Ay, no me jodas… ¿Eso de ahí es fuego?”- Intentó observar mientras otra flecha le rozaba en el cuerpo y le lastimaba- ¡Oigan! ¡Esto no es un espectáculo!... ¡Que alguien mueva su trasero aquí, y venga ayudarnos!- Graznó hacia los soldados que luchaban.

Onix podía hacer todo tipo de trucos y seguir esquivando flechas hasta el cansancio, pero cuando veía fuego no podía evitar sentirse abrumado y tenso. Por experiencia, sabía que cuando había fuego presente nunca pasaba algo bueno, y aunque le intimidava ver una pequeña muestra de este, lo que más le enfermaba era ver personas morir cuando había fuego de por medio.

- “¿Que cree que hace esa lagartija?” Se preguntó a sí mismo en su mente, mientras veía incrédulo como aquel laguz escamoso recibía sin temor las flechas ardientes y las resistía a pesar del dolor que mostraba- ¡Idiota, no vine hasta aquí para verte morir!

El cuervo se mostró tan fastidiado y molesto por las agallas del laguz, que descendió en picado para ayudarlo a luchar contra los emergidos que lo atacaban, arriesgándose entonces a que lo hirieran mucho más en el proceso. Después de unos minutos, en medio de todo el caos de la batalla, una bandada de halcones descendió en picado para ayudar a deshacerse de los emergidos que quedaban y terminar con la batalla.

Onix, al verse libre de la amenaza de sus enemigos, regresó en silencio a su forma humana y caminó lentamente por el lugar con una serie de cortes en el cuerpo, los sentidos aun intensificados y la boca totalmente seca, en busca de la lagartija gigante.

- Largatijaaa… Lagartijaaa…- Las piernas del cuervo acabaron cediendo ante la debilidad que le produjo el cansancio, así que tuvo que sentarse un momento en el suelo para descansar. La cabeza no dejaba de darle vueltas y se veía sudoroso y un poco pálido.

En pocos momentos, Onix escuchó alguien muy cerca de él, respondiéndole.

- Ya veo… Así que eras tú…- Comentó al observar al guardia en el suelo e identificarlo por su voz- No te preocupes… Claro que sigo vivo…- Respondió jadeando, mientras no dejaba de temblar y arrastraba las palabras-  Vivito… y coleando… - Se detuvo en seco y se tapo la boca en ese instante, girándose entonces hacia un lado para que no lo viesen expulsando de forma violenta y espasmódica el contenido de su estomago. Se limpio la boca- …Como un campeón- Terminó diciendo arrogantemente , a pesar de toda la necesidad que tenía de ir ahora mismo a la enfermería.
Afiliación :
- DURBAN -

Clase :
Raven

Cargo :
Sirviente

Autoridad :

Inventario :
Elixir [1]
Gota de Veneno [1]
Símbolo de Satori
Llave maestra [1]
.
.

Especialización :

Experiencia :

Gold :
1168


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Campaña de liberación] El privilegio de un solo día [Priv. Onix]

Mensaje por Eliwood el Lun Ago 20, 2018 5:05 pm

Tema cerrado. 80G a cada participante.

Onix ha gastado un vulnerary.
Azazel ha gastado un uso de su dragonstone.

Ambos obtienen +2 EXP.
Afiliación :
- LYCIA -

Clase :
Great Lord

Cargo :
Marqués de Pherae

Autoridad :
★ ★ ★

Inventario :
Vulnerary [1]
Espada de acero [2]
Gema de Ascuas
Tónico de res. [1]
Tónico de def [1]
.

Support :
Marth
Lyndis
Nils

Especialización :

Experiencia :

Gold :
4872


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Campaña de liberación] El privilegio de un solo día [Priv. Onix]

Mensaje por Contenido patrocinado

Contenido patrocinado

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.