Hora en el foro


Síguenos
Conectarse

Recuperar mi contraseña

TWITTER
afiliados



Crear foro

[Entrenamiento] Bajo el amparo de la noche [Priv. Hrist]

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

[Entrenamiento] Bajo el amparo de la noche [Priv. Hrist]

Mensaje por Selena el Mar Ago 07, 2018 11:41 pm

Aquella noche se respiraba un aire frío y húmedo en los acantilados poblados del reino oscuro de Nohr. La luna llena ocupaba un lugar álgido en la cúpula celeste, iluminando con su tenue fulgor un sendero solitario que se bifurcaba a la altura de un viejo molino abandonado, mientras que el grillar de los insectos, perenne y rítmico, se intercalaba de vez en cuando con el sonido de algún que otro animal moviéndose entre la maleza. En un lugar tan apartado y campestre apenas existían antorchas que alumbrasen los caminos, y las sombras siniestras que se formaban en la espesura del bosque cercano bastaban para estimular la imaginación de cualquiera. Así que, sintiendo gran inquietud al estar en medio de ese paisaje tan espeluznante, Selena zapateaba nerviosa y con los brazos cruzados a la espera de que apareciese la mercenaria que había contratado por carta. Tratando de ignorar el ruido escalofriante de las ramas de los árboles mecidas por el viento, tenía la vista puesta en un búho que llevaba observándola un tiempo. Centrar su atención en un ficticio duelo de miradas con el ave nocturna la ayudaba a ignorar el frío que sentía, y la hacía también olvidarse de las ganas escasas que tenía de permanecer allí por más tiempo.

¡Esto es increíble! ¿Acaso no fui lo suficientemente clara con las indicaciones? —murmuró para sus adentros, visiblemente contrariada por el hecho de que la mercenaria Hrist no aparecía todavía por ninguna parte. Pronto sería medianoche, y la única persona que había visto pasar en toda la tarde por el sendero había sido un leñador exhausto que iba de camino a su hogar.

Cada vez más impaciente, la soldado nohria se encontraba apoyada sobre la fachada del molino de viento abandonado. Era fácil distinguir su delgada figura gracias a la pequeña hoguera que había encendido cerca para protegerse del frío. Llevaba su cabello escarlata recogido en dos largas coletas, y vestía con el uniforme reglamentario de los espadachines de la guardia real. Pero ni sus gruesos guantes de cuero marrón, ni su cálido chaleco colmado de insignias estrelladas, parecían ser suficientes para evitar que tiritase de vez en cuando. El metal de la empuñadura de la espada de bronce que colgaba de su cinturón también estaba congelado, y ante semejantes circunstancias, Selena no hacía más que preguntarse cómo era posible que las temperaturas hubiesen decrecido de manera tan violenta al caer la noche.

A este paso voy a pillarme un buen resfriado —dijo con desdén mientras deseaba haberse traído del castillo alguna capa con la que abrigarse mejor.
Afiliación :
- NOHR -

Clase :
Mercenary

Cargo :
Guardia Real (Ejército de Nohr)

Autoridad :
★ ★

Inventario :
Espada de bronce [2]
Vulnerary [3]
.
.
.
.

Support :
None.

Especialización :

Experiencia :

Gold :
1131


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Entrenamiento] Bajo el amparo de la noche [Priv. Hrist]

Mensaje por Hrist el Sáb Ago 11, 2018 8:37 pm

Con el cabello mecido por la fría brisa que recorría los Acantilados Poblados, Hrist iba a lomos de Logi, con el ceño visiblemente fruncido. Dos gamberros la habían esperado a dos esquinas de la posada para, muy amablemente, pedirle todo lo que llevaba encima. Y ella, muy amablemente también, les dijo que por favor no le hiciesen perder el tiempo, que tenía asuntos pendientes que atender. Ante su negativa, y ante la creciente escalada de insultos y de expresiones vulgares y soeces dirigidos a su humilde persona, ésta se vio obligada a ponerse seria. Es decir, procedió a alterar la consistencia de la cavidad que alojaba los rasgos faciales de dichos individuos, y a provocarles daños moderados en su eje de gravedad. O como se decía en su pueblo, partir la cara y patada en las pelotas.

-Malditos capullos… ya les vale… -rezongó en voz baja, secándose con la mano el reguero de sangre que le salía del labio inferior. Era probable también que le saliese un buen moratón en el pómulo. –Se han cagado de miedo cuando te han visto con la boca abierta, ¿eh, patatita? –añadió, con una risa grave, los dientes bañados aún en un poco de sangre. El wyvern respondió con un bufido triunfal.  

Llegaba tarde por culpa de aquellos memos. Si después de eso le pagaban menos, o no la querían para el trabajo, más les valía no volver a cruzarse con ella jamás para intentarlo de nuevo.

-Ah, mírala. –añadió al vislumbrar una silueta en el punto de reunión. –Ufff… qué mala cara.

Aterrizó ante ella con tanta suavidad como pudo, y desmontó con calma, preparándose mentalmente para el posible chaparrón que podía caerle. Por El Eterno, esa mujer no es que tuviese cara de mal humor… Es que parecía tener el ceño con una sensación de rampa perpetua. Le recordaba al wyvern del abuelo en sus últimos años de vida.

-Buenas noches. –Saludó, con la cara más neutral que le permitía el corte en el labio y al dolor en el pómulo izquierdo, pero sin enseñar la dentadura. Se cruzó de brazos detrás de la espalda, sujetando las riendas. -Le pido disculpas por el retraso. Me asaltaron al salir de la posada, y tuve que resolverlo por las malas. –El wyvern asintió con un bufido desde detrás de ella, y acto seguido, se puso a olisquear a la joven pelirroja en la distancia. –Estoy lista. La sigo.
Afiliación :
- NOHR -

Clase :
Wyvern Master

Cargo :
Mercenaria

Inventario :
Vulnerary [3]
Tónico de res. [1]
Tónico de def [1]
Hacha larga de acero [4]
esp. de bronce [1]
.

Support :
None.

Especialización :

Experiencia :

Gold :
1243


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Entrenamiento] Bajo el amparo de la noche [Priv. Hrist]

Mensaje por Selena el Jue Ago 16, 2018 9:19 pm

Selena podía tildar de personales los motivos que la habían llevado a viajar aquella noche hasta un lugar tan remoto. Los bandidos eran un problema menor del que podían ocuparse tranquilamente los soldados apostados en las afueras del reino. Al fin y al cabo, la mayoría eran salteadores de caminos y ladrones de poca monta, que apenas suponían una amenaza ante la fortaleza de la milicia nohria encargada de proteger a los ciudadanos. Conocía de antemano que incluso los más pérfidos forajidos se acobardaban al ver las armaduras voluminosas y oscuras de la guardia, pasando a huir despavoridos si se veían superados en número. Después de todo, las temibles leyes de Nohr eran tan severas como los castigos que aplicaban a los delincuentes capturados. Por ese motivo la sorprendió escuchar la noticia de que un puñado de saqueadores había decidido invadir y asentarse en un poblado rural, sin miedo aparente a las consecuencias que eso les conllevaría. Saber de semejante temeridad despertaba en la joven de cabello escarlata recuerdos que había creído enterrar en los confines más profundos de su memoria, y la incentivaba a tomar cartas en el asunto cuanto antes.

La protección de los territorios del reino oscuro no era competencia principal de los miembros de la guardia real, pero en el ejército había quienes le debían algunos favores, por lo que conseguir el permiso necesario para ocuparse del problema de los bandidos no fue una tarea demasiado ardua. Sin embargo, el trato incluía dos estrictas condiciones a las que debía ceñirse sin rechistar. La primera implicaba que no debía faltar a sus deberes como vasalla de la princesa Camilla a pesar de su nuevo compromiso, y la segunda le negaba la autoridad para disponer de otros soldados que la ayudasen durante la misión. Esos eran los motivos que la habían llevado a actuar durante la medianoche, y a contratar a una mercenaria con talento como acompañante.

Pero el tiempo seguía transcurriendo sin cesar, al igual que su impaciencia crecía hasta convertirse en el gran enfado que manifestaba en su rostro. Estaba empezando a sentir el peso de un cansancio que entumecía sus músculos y hacía que sus párpados amenazasen con cerrarse, cuando escuchó un lejano batir de alas que la alertó de la llegada de quien podía ser Hrist. “¡Ya era hora!”, celebró mientras se separaba de la pared y se acercaba al lugar en el que la jinete wyvern iba a aterrizar. Seguía de brazos cruzados, intentando no solo manifestar su descontento sino también protegerse a duras penas del aire fresco. Conforme caminaba comenzaba a preguntarse cómo hacían los jinetes wyvern para tolerar las gélidas corrientes de viento de las alturas. Podía ser que las armaduras que llevaban estuviesen preparadas para eso, o quizá sencillamente una se acostumbrasen con el tiempo a las adversidades climáticas.

Selena esperó a que fuese la otra joven la primera en hablar, y escuchó la justificación de su retraso asintiendo con cierto desinterés. Pero la chica de cabello rubio no llegó a presentarse todavía, así que para asegurarse de que se encontraba frente a la mercenaria que había contratado decidió preguntárselo directamente.

Debes de ser Hrist, ¿me equivoco? —dijo sin darse cuenta de que estaba pronunciando mal su nombre, y alzó una ceja incrédula en referencia a los asaltantes responsables de que la jinete wyvern hubiese llegado un poco tarde al punto de reunión. Debía de estar diciendo la verdad, porque tenía el labio roto y el pómulo magullado, pero su historia parecía tan fortuita que la hacía sospechar de estar frente a una impostora.

Espero que entonces les hayas dado un buen merecido a esos canallas.

Fue en ese momento en el que reparó en que el wyvern estaba olisqueándola con curiosidad. Aunque nunca se atrevía a admitirlo en público, a Selena le gustaban los animales. Ya estaba acostumbrada a tratar con la montura de Beruka y Camilla, y por ese motivo tardó en percatarse de que estaba extendiendo su mano inconscientemente hacia la bestia para acariciarle las escamas. Pero al darse cuenta de lo que estaba haciendo, se detuvo a medio camino y recuperó su rostro enfadado.

Ven a la hoguera. Antes de hacer nada, tengo que explicarte la situación.
Afiliación :
- NOHR -

Clase :
Mercenary

Cargo :
Guardia Real (Ejército de Nohr)

Autoridad :
★ ★

Inventario :
Espada de bronce [2]
Vulnerary [3]
.
.
.
.

Support :
None.

Especialización :

Experiencia :

Gold :
1131


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Entrenamiento] Bajo el amparo de la noche [Priv. Hrist]

Mensaje por Hrist el Vie Ago 17, 2018 10:00 pm

En efecto, la chica del ceño arrufado se le acercó de brazos cruzados. No estaba lo que se dice, precisamente, de buen humor.

-Sí, soy Hrist. –asintió levemente con la cabeza, sin darle importancia. Tal como estaban las cosas, que pronunciase mal su nombre era lo de menos. –Recibí el anticipo de diez monedas de oro, tal y como puse en la carta. –añadió, sin enseñar demasiado la dentadura. Ya se relamería la dentadura para quitar la sangre cuando el señorita le diese la espalda. –Y tú debes de ser Luna, ¿es así?.

Hrist siguió manteniendo la expresión más neutral que el escozor en el labio y el dolor en el pómulo le permitieron. Sus ojos recorrieron brevemente el atuendo de la supuesta señorita Luna. Ese chaleco copado de insignias en forma de estrella lo había visto antes. Y le habían hablado de él. También los guantes, el cinturón… y esa hombrera izquierda en forma de escudo pequeño. Si no andaba equivocada, tenía delante alguien de la guardia real. Las pocas veces que pudo ver a alguien así había sido en Windmire, y por chivatazo del abuelo, que los reconocía a millas de distancia. Ser soldado del ejército de Nohr durante más de la mitad de su vida le había permitido estar al loro de quién era quién en la escala jerárquica, quiénes tenían vocación de trepar, y quién se encargaba de guardarle el trasero a la gente de palacio. En resumidas cuentas, esa chica delgada tenía que trabajar en palacio, en la guardia real, probablemente. Si era próxima a algún pez gordo o no, eso ya se le escapaba.
Pero ¿realmente alguien de la guardia real venía a hacerse cargo de algo que era trabajo de la milicia y de la guardia local?  

-Por supuesto. –asintió. A primera vista, juzgó prudente no llevarle la contraria hasta estar más segura de con quién estaba tratando. Causar mala impresión a alguien que trabajaba en palacio era una oportunidad perdida de futuros trabajos y una mancha en el expediente que podía pellizcarle el trasero en el momento más inoportuno. –Esos dos gamberros no volverán a pasarse de listos. ¡Ah! –reparó en el brazo extendido de la chica hacia el wyvern. –Y éste es Logi. –Empequeñeció la mirada por unos instantes muy breves, antes de volver a mirarla con su habitual expresión correcta e imparcial. –Se te ve con soltura delante de un wyvern… -apuntó en el último momento, con un suave murmullo de admiración antes de que la chica volviese a enfurruñarse de nuevo. Le rascó un poco la garganta al wyvern, que roncó satisfecho entornando los párpados. –Claro, te sigo.

Se acercó junto a Logi a la hoguera que chisporroteaba en el solitario rincón de aquel molino abandonado, hogar de historias para no dormir… o para entrar en calor antes de dormir. Hrist sonrió internamente al sentir la calidez del fuego, que le envolvía el cuerpo y le relajaba los músculos del abdomen, tensos a causa del frío. Tras entrar brevemente en calor por la pelea con aquellos desgraciados, se había enfriado volando a toda velocidad hacia el punto de encuentro, y aquella modesta hoguera era una bendición del Eterno en aquellos momentos.
Con Logi acomodándose al lado, Hrist acercó un poco las manos para que se le calentasen antes, y escuchó lo que Luna tuviese que explicarle.
Afiliación :
- NOHR -

Clase :
Wyvern Master

Cargo :
Mercenaria

Inventario :
Vulnerary [3]
Tónico de res. [1]
Tónico de def [1]
Hacha larga de acero [4]
esp. de bronce [1]
.

Support :
None.

Especialización :

Experiencia :

Gold :
1243


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Entrenamiento] Bajo el amparo de la noche [Priv. Hrist]

Mensaje por Selena el Dom Ago 19, 2018 11:35 am

Sus dudas acerca de si se encontraba frente a la verdadera Hrist quedaron despejadas tan pronto como la otra joven mencionó el asunto de las monedas. Con toda la cautela que había tenido a la hora de contratarla, sería mucha casualidad que una potencial impostora supiese tantos detalles acerca del trato. Por lo que algo más tranquila que al principio, advirtió entonces que la mercenaria de cabello rubio había pronunciado su propio nombre de una manera que debía de ser la correcta. “¡Malditos nombres nohrios! ¡Se escriben de una manera y luego se pronuncian de otra!” pensó malhumorada y tratando de disimular la enorme consternación que sentía por haberse equivocado antes. Pero pedir disculpas a modo de acto de cortesía supondría reconocer un error que, aunque tan nimio y pequeño que cualquiera consideraría despreciable, Selena temía que pudiese dejarla en evidencia ante la otra joven. Tenía una imagen de contratadora seria y autoritaria que proteger después de todo, así que en cambio prefirió fingir que no se había dado cuenta del detalle.

Por otra parte, cuando Hrist la llamó por el nombre de Luna le hizo un gesto despreocupado con la mano, dejándole intuir que esa información carecía de importancia antes de desmentírsela.

No, no, no. Eso no era más que una especie de pseudónimo. Por si alguien interceptaba mis cartas —explicó con naturalidad mientras se volvía a cruzar de brazos—. En realidad, me llamo Selena. Un placer.

Era evidente que su rostro no era tan conocido como los de la familia real del reino de Nohr, pero eso no significaba que pudiese bajar la guardia fuera del castillo Krakenburg. Como vasalla de la princesa Camilla estaba expuesta a que los enemigos de la corona pudiesen reconocerla fácilmente solo por su nombre, y por esa razón prefería no correr riesgos innecesarios cuando utilizaba correspondencia ordinaria como en aquella ocasión. Pero en ese momento, Hrist pareció reparar en cómo ella se disponía a intentar acariciar al wyvern, y le dijo que la veía con soltura delante de la criatura no sin antes presentarla como Logi. A Selena le pareció un nombre original y bastante mono, pero una vez más, prefirió esconder lo que en realidad pensaba detrás de una expresión dura y severa.

Digamos que estoy acostumbrada a tratar con wyverns en mi trabajo…

Tras decir eso, la muchacha de cabello escarlata tomó asiento sobre un tronco de árbol cortado y esperó a que la mercenaria se acomodase también antes de empezar a contarle su plan. El calor de la hoguera las resguardaba de la gélida noche, y ayudaba a la espadachina de Nohr a desentumecer sus músculos agarrotados por el frío. Mientras buscaba las palabras más apropiadas para empezar la reunión, Selena tuvo que reprimir las ganas de volver a intentar acariciar a Logi en cuanto lo vio acurrucándose obedientemente al lado de su jinete.

Ejem… —carraspeó tapándose los labios con el puño—. Se me ha informado que unos bandidos están utilizando de guarida una aldea cercana que se encuentra al norte de aquí. Los habitantes del lugar parecen fingir que no saben nada de nada, así que creo que los están coaccionando de alguna forma.

El silencio y la complicidad de los lugareños resultaba sin duda preocupante. De hecho, la escasa información de la que disponía el ejército provenía del relato de un par de guardias fronterizos que, mientras pasaban cerca del poblado en cuestión, habían sido atacados de repente por los presuntos bandidos. Selena le explicó estos detalles a Hrist sin omitir nada al respecto. Le faltaban algunos detalles más que contarle, pero hizo una pausa para que la mercenaria le formulase preguntas o para que le comentase sus impresiones hasta el momento.
Afiliación :
- NOHR -

Clase :
Mercenary

Cargo :
Guardia Real (Ejército de Nohr)

Autoridad :
★ ★

Inventario :
Espada de bronce [2]
Vulnerary [3]
.
.
.
.

Support :
None.

Especialización :

Experiencia :

Gold :
1131


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Entrenamiento] Bajo el amparo de la noche [Priv. Hrist]

Mensaje por Hrist el Sáb Sep 22, 2018 8:21 pm

-Oh, encantada, Selena.

Un sobrenombre. Hrist no se sorprendió al escuchar que “Luna” no era más que un alias, producto de la precaución de alguien que busca discreción. El nombre de Selena, sin embargo, sí le sonaba en ese momento, pero no recordaba por qué. Aunque estaba segura de haberlo oído en alguna que otra ocasión dentro de las fronteras de Nohr, no lograba desenterrar ningún recuerdo ligado a ello. ¿Podía ser que tiempo atrás hubiese tratado con alguna Selena que no tuviese nada que ver con ésta? Todo era posible… Sí que despertó aún más curiosidad, si cabe, que estuviese acostumbrada a tratar con wyverns en su trabajo. Si sus cábalas resultaban ciertas, y la tal Selena pertenecía a la guardia real… ¿Era la encargada de tratar con el ejército nohrio, tal vez? ¿Con criaderos? Fuese lo que fuese, Hrist se sentó frente a Selena, con Logi acurrucado a su lado, escuchando su relato: la presencia de bandidos en una aldea cercana, que podían o no, estar amenazando a sus habitantes.

-Algo he oído de eso. –admitió Hrist, con la cara recostada en una mano. –Pregunté en los pueblos cercanos, pero poca cosa pudieron (o quisieron) contarme, más allá de que “habían oído algo de eso, pero que no llegaban más noticias”.

Hrist clavó su mirada en la hoguera, como si ésta reprodujese las escenas que vivió al preguntar por los sucesos. Al fin y al cabo, si algo había aprendido tras años junto a sus padres, era que una cosa era lo que explicaba la gente, y otra lo que realmente sabían. Había mil y un motivos posibles por los que podían ocultar información, distorsionarla, o directamente, alterarla hasta dejarla irreconocible. De ahí la importancia de contrastarla, para calibrar qué veracidad darle.

–Aunque sí que me han comentado que han llegado a atacar a la Guardia Fronteriza, lo que me hace pensar que a lo mejor no son unos cualquieras. Eso me lo dijo un mercader ambulante que me encontré a las afueras del pueblo de aquí al lado. –repuso, recordando la cara de aquel joven mercader al que preguntó sobre el tema, y endureciendo levemente la expresión a medida que el recuerdo iba tomando forma.

Había preguntado a un mercader que iba y venía, de ruta, de un pueblo a otro, y con el que se había topado a las afueras del pueblo donde Hrist se hospedaba esos días. Siendo alguien en constante movimiento, creyó que alguna cosa le tendría que haber llegado a los oídos. Siendo mercader, los bandidos tenían que ser su primera preocupación. Sin embargo, a Hrist le había parecido poco preocupado por ello, quitándole importancia a ello.

–Pero tampoco he llegado a moverme por donde patrullan los guardias fronterizos, así que no he podido preguntarles para asegurarme. De todos modos –prosiguió. -, igual te parecerá una chorrada, pero… casi parecían más preocupados los del pueblo donde me hospedo que el mercader –dijo, acariciando la enorme cabeza de Logi, que soltó un bufido de satisfacción. –, que al fin y al cabo, está en ruta continuamente y tiene más números para que lo asalten los bandidos…

Para Hrist, aquello era un detalle en que fijarse. Sabía que no era un indicio absoluto que lo aclarase todo, pero lo primero que hacía sudar la gota gorda a los mercaderes eran las voces de que bandidos rondaban cerca y a sus anchas. “Claro que también puede ser que el chico sea muy… despreocupado”, pensó.
Afiliación :
- NOHR -

Clase :
Wyvern Master

Cargo :
Mercenaria

Inventario :
Vulnerary [3]
Tónico de res. [1]
Tónico de def [1]
Hacha larga de acero [4]
esp. de bronce [1]
.

Support :
None.

Especialización :

Experiencia :

Gold :
1243


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Entrenamiento] Bajo el amparo de la noche [Priv. Hrist]

Mensaje por Selena el Dom Oct 07, 2018 7:15 pm

Selena se mantuvo en silencio a la vez que escuchaba la información que Hrist compartía. Inmóvil y sentada con la espalda completamente recta, habría quien pudiese confundir su rígida silueta con la de una estatua de mármol. Pero aunque su porte militar pretendía transmitir a la otra joven que tenía la situación bajo control, su mirada se desviaba de vez en cuando para observar al wyvern. La criatura descansaba acurrucada al lado de su dueña, y parecía mucho más adorable y mansa que la montura de la princesa Camilla. Podía notarse en los ojos de la muchacha de cabello escarlata que se moría de ganas por lanzarse a acariciarle la cabeza repleta de escamas, a pesar de que su expresión adusta sugería precisamente lo contrario. Así que en un momento dado, Selena sacudió su cabeza para tratar de centrarse en la conversación. Lo que la jinete wyvern le contaba parecía hacer encajar la mayoría de las piezas del rompecabezas que le había planteado instantes atrás, y no podía estar más de acuerdo en que estaba ocurriendo algo bastante extraño en todo el asunto. Las aldeas aledañas decían no saber nada de los bandidos, y continuaban ocupándose de sus quehaceres como si no existiese peligro alguno. Si una les preguntaba para recabar información sobre los malhechores de los que hablaban los guardias fronterizos, estos reaccionaban con miradas nerviosas y palabras escuetas. Cuando Hrist terminó de hablar, Selena se frotó la barbilla a la vez que comenzaba a adoptar una expresión más reflexiva.

Me alegro de no ser la única que piensa que aquí algo huele a chamusquina —dijo al cabo de un rato, antes de volver a alzar su vista para mirar a la cara a la joven rubia—. Supongo que te juzgué mal. Cuando me hablaron por primera vez de ti, asumí que eras como esos mercenarios descerebrados que tanto presumen de sus músculos, pero que luego resulta que tienen nula capacidad de razonamiento. Felicidades por sorprenderme.

Hablaba desde la experiencia. Antes de convertirse en recluta de la academia militar de Nohr, Selena había sido una mercenaria al igual que Hrist. Una profesión bastante común en esos lares, y también rentable cuando se conocían los trucos del oficio. La joven de cabello escarlata había empezado en el oficio como tantos otros: por pura necesidad. La trágica historia de cómo su aldea fue saqueada y arrasada por culpa de unos bandidos compartía muchas similitudes con la de muchos de los mercenarios que llegó a conocer durante sus viajes. La mayoría solían ser fuertes y carismáticos. Bobalicones a veces, pero sin duda capaces de blandir un arma como un soldado entrenado. Al principio Selena los admiraba como figuras a las que emular, pero no tardó en darse cuenta de que la charlatanería de la que estos solían hacer gala era contraproducente. El orgullo y la fijación por el dinero fácil les cegaba, optando por recurrir a la vía sencilla a la hora de ganarse el pan. No les pagaban por pensar, o al menos eso decían, mientras se comportaban como brutos redomados en sus encargos.

Con respecto a la misión que tenían entre manos Hrist y ella, la vía sencilla era pedir ayuda a la guardia fronteriza y arrasar con todo aquel que opusiese resistencia en el poblado. Pero la espadachina de la guardia real no comulgaba precisamente con la violenta filosofía del ejército de Nohr, por lo que prefería despejar primero sus inquietudes antes de desenvainar el acero. Su intuición le indicaba fervientemente que allí pasaba algo raro. Pero estando sentadas frente a la hoguera no hallarían las respuestas que buscaban, por lo que se incorporó de improviso y le hizo una seña a la otra joven para que hiciese lo mismo.

Decidí contratarte porque tienes a Log… —empezó a decir antes de carraspear y de dejar su propia frase a la mitad—. …a tu wyvern.

“Recuerda. Tienes que ser como tu instructor de la academia. Si no, nadie te tomará en serio nunca…”, se dijo a sí misma mientras jugueteaba con un mechón de una de sus coletas, pero en cuanto se percató de que su comportamiento contrastaba con la imagen que quería transmitir a Hrist, se detuvo y volvió a cruzarse de brazos con expresión enfurruñada. La estrategia que había planificado era simple, pero no creía necesitar mucho más para ocuparse del problema. Señaló el camino por el que se podía llegar hasta la aldea y se preparó para dar su primera orden.

Necesito que seas mis ojos en el cielo. ¿Crees que puedes ver desde ahí arriba si hay bandidos montando guardia? Supongo que llevarán antorchas para vigilar, pero como las puertas de la aldea llevan varios días cerradas a cal y canto, no tengo ni la más remota idea de cómo estará la situación por dentro.
Afiliación :
- NOHR -

Clase :
Mercenary

Cargo :
Guardia Real (Ejército de Nohr)

Autoridad :
★ ★

Inventario :
Espada de bronce [2]
Vulnerary [3]
.
.
.
.

Support :
None.

Especialización :

Experiencia :

Gold :
1131


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Entrenamiento] Bajo el amparo de la noche [Priv. Hrist]

Mensaje por Hrist el Vie Oct 12, 2018 2:54 pm

Sentada frente a la hoguera, en aquella noche fría, junto a un viejo molino abandonado, Hrist no supo qué decir. La expresión de su rostro no se alteró, seguía con una mirada neutral y cordial. Pero… ¿Qué decir cuando alguien te dice, a bocajarro, que te había tomado por uno de esos mercenarios “descerebrados que tanto presumen de sus músculos, pero que luego resulta que tienen nula capacidad de razonamiento?”. Tragó saliva en silencio, sosteniéndole la mirada, rumiando y rumiando cómo reaccionar a eso.
Una de las cosas sobre las que reflexionó fueron sus… “músculos”. Y su aspecto en general. Hrist no se consideraba una chica especialmente bella o atractiva, ni un portento en inteligencia, pero tampoco pensaba que fuese un cardo musculado sin cerebro. De hecho, su musculatura no estaba tan esculpida como la de otros, pero seguía estando ahí. Quizás por eso la subestimaban muchas veces. Comparada con otras mujeres guerreras, que exhibían unos abdominales que parecían trabajo de escultores de la casa real, y unos muslos tersos y fibrosos, Hrist no impresionaba mucho a primera vista, más allá de ser más alta que la inmensa mayoría de chicas de su edad. Sus formas quedaban suavizadas y redondeadas por la grasa sobre la musculatura, dando la falsa impresión de que no hacía mucho ejercicio… Hasta que había que llegar a los puñetazos y los hachazos. Entonces, los que tenían dos dedos de frente, reformulaban las primeras impresiones.
En cualquier caso, al final, únicamente atinó a soltar una media risa nerviosa, camuflada oportunamente como un soplido que salía de la media sonrisa forzada de su boca.

-G-Gracias. –comentó en voz baja, a medio camino entre una afirmación y una pregunta.

En cuanto vio las indicaciones para levantarse, volvió a su cara de póquer habitual. En cuanto Hrist se levantó, Logi la siguió con la mirada, y durante unos instantes observó a Selena, cuyas coletas ondeaban con el frío aire nocturno y mostraban reflejos intensos a la luz de la hoguera. Selena quería que Hrist y Logi fuesen sus ojos en el cielo. Que observasen y espiasen en la lejanía de las alturas qué se llevaban entre manos en interior de la aldea.

-¿Lleva días ya cerrada a cal y canto? –preguntó, frunciendo el ceño, mordiéndose el labio. Si eso era cierto, lo que había llegado a sus oídos podía ser sólo una pequeña, ínfima parte, de lo que realmente estuviese sucediendo.  

Hrist no lo consideró buena señal. Una de dos, o realmente había bandidos de por medio… u otra cosa habría pasado allí dentro. A lo mejor alguna enfermedad se propagaba en su interior e intentaban cortar el contagio con el exterior aislándose. O a lo mejor no, y habría que acabar a hachazo limpio. O quién sabía, podía ser también que rebeldes hoshidanos se hubiesen infiltrado a través de un túnel subterráneo secreto y planeaban un ataque sorpresa en la capital.  

-Puedo hacerlo. –repuso con firmeza. –Un wyvern no es tan silencioso como un pegaso, pero basta con no descender demasiado y guardar las distancias. –prosiguió, visualizando ya lo que haría una vez estuviese en el aire. –Si llevan antorchas, se les verá enseguida en la oscuridad. Además, las copas de los árboles impedirán que nos puedan ver inmediatamente.

Tras recibir las últimas instrucciones, Hrist se dirigió a Logi. Con un dedo ante los labios, le señalizó que tenía que mantenerse callado. Básicamente, nada de rugir, nada de gruñir. Y una vez montó en la silla y se ató las sujeciones, se alejó uno metros de la hoguera y le hizo alzar el vuelo sin coger carrerilla, temiendo que sus pisotones pudiesen alertar a cualquiera que hubiese cerca. Ciertamente, un wyvern no era sinónimo de sigilo, pero no por ello estaba todo perdido. Mientras no se lanzasen de cabeza, ni aterrizasen cerca, podían mantener un nivel de discreción aceptable, siempre y cuando los posibles guardias no estuviesen ya alertados (y por ende, fuesen con más de cuatro ojos a la hora de escudriñar cualquier sombra o ruido sospechosos).

-Bueno, bueno, Logi… a ver qué se cuece por ahí. –susurró, mientras el aire gélido de las alturas la desvelaba sin piedad, enfriándole la nariz y las orejas.

Con los aleteos enmudecidos por los fuertes vientos de allá arriba, pusieron rumbo a la susodicha aldea, vigilando con atención cualquier movimiento que pudiesen detectar bajo ellos, pese a contar con el amparo de la noche y el camuflaje del follaje de la espesura.
Afiliación :
- NOHR -

Clase :
Wyvern Master

Cargo :
Mercenaria

Inventario :
Vulnerary [3]
Tónico de res. [1]
Tónico de def [1]
Hacha larga de acero [4]
esp. de bronce [1]
.

Support :
None.

Especialización :

Experiencia :

Gold :
1243


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Entrenamiento] Bajo el amparo de la noche [Priv. Hrist]

Mensaje por Selena el Dom Ene 13, 2019 9:20 pm

En efecto, mis fuentes aseguran que no se puede acceder al asentamiento por medios convencionales, así que tendremos que entrar por la fuerza —puntualizó Selena mientras apartaba su mirada hacia la espesura del bosque. Según la información con la que contaba, la aldea en cuestión llevaba totalmente aislada del exterior durante días enteros. Eso había ocurrido poco después del ataque de los bandidos a los guardias fronterizos, lo que le hacía dudar de que la causa de la encerrona fuese por una enfermedad, y afianzaba su teoría de que los aldeanos podían estar siendo utilizados como rehenes por los malhechores. No obstante, tampoco podía ignorar el hecho de que los poblados aledaños estuviesen actuando con tanto desinterés al respecto. La manera en la que parecían mostrarse algo reacios a cooperar con las autoridades era sin duda sospechosa, y que Hrist hubiese llegado a la misma conclusión a partir de sus propias indagaciones le hacía pensar que debían andarse con ojo. Tenían suficiente información como para empezar a trabajar, pero aún así Selena sentía que le faltaban piezas para solucionar el rompecabezas. Siguiendo a la jinete wyvern, la muchacha de cabello escarlata se incorporó después de suspirar cansada. Intuía que, de haberse presentado ante Hrist revelándole su pertenencia a la guardia real, quizá ésta se hubiese empezado a preguntar la razón de su empeño por encargarse de una tarea que no le correspondía. Al fin y al cabo, todo el mundo en Nohr sabía que el único deber de la guardia real consistía en servir y proteger a los príncipes del reino. Pero, una vez más, las causas que la habían incentivado a tomar cartas en el asunto eran bastante personales. Prefería no compartir detalles de su pasado en la medida de lo posible, y por esa razón se contentaba con actuar como si no fuese más que una cliente ordinaria, si bien imaginaba que Hrist debería de haberse percatado de que no lo era tanto.

La joven alta y rubia accedió a ocuparse de la tarea de vigilar la zona desde las alturas, aunque no dudó en manifestar su preocupación de que los wyvern no fuesen tan silenciosos como un caballo alado. Ante semejantes palabras, Selena no pudo evitar que una expresión de profundo rechazo se dibujase en su rostro. Aunque coincidía en que la mercenaria tenía razón, no le gustaban en absoluto los pegasos. No porque no le pareciesen criaturas bellas y gráciles, sino porque le recordaban a alguien en concreto de la que prefería no acordarse. Negando varias veces con la cabeza, se dispuso a contestar a su interlocutora con cierta arrogancia.

No tenemos pegasos en el ejército, y además el viento que corre esta noche hará que sea difícil escuchar el aleteo de tu wyvern —dijo sin reparar en que, sin querer, le estaba revelando a Hrist que de alguna manera o de otra, estaba relacionada con el ejército de Nohr—. Vuela alto, procura esconderte de la luz de la luna y, por lo que más quieras, evita que Log… que ese bicho gruña o ruja mientras estéis investigando. Os estaré esperando aquí mismo.

Dadas las órdenes, Selena volvió a tomar asiento al lado de la hoguera y cruzó los brazos y las piernas casi al mismo tiempo con semblante enfurruñado. En el fondo, habría deseado no tener que esperar, y que Hrist la hubiese invitado a subir a lomos de la enorme criatura escamada. De vez en cuando sentía celos de aquellos que tenían la gran fortuna de contar con un compañero de aventuras, ya fuese un wyvern o un pegaso. Podían surcar el cielo con libertad y cuidarse mutuamente, por muy cursi que pudiese sonar todo eso. Pero tampoco pretendía sincerarse y decir lo que de verdad sentía. ¿Qué pensaría Hrist de ella si de repente le pidiese acompañarla para examinar la aldea desde las alturas? Una petición semejante la haría parecer infantil y egoísta. Prefería no ser sincera consigo misma que dar una imagen radicalmente alejada de su ideal de perfección. Por ese motivo se limitó a observar cómo Hrist y Logi emprendían el vuelo, y sus figuras desaparecían entre las copas de los árboles.

“En fin. Supongo que es hora de ponerse a trabajar…”. La muchacha de cabello escarlata suspiró y recogió una rama partida del suelo y, sin musitar palabra alguna, usó la punta para dibujar en el suelo terroso un enorme círculo que representaría la muralla que protegía la aldea. Los bosques de Nohr eran lugares bastante peligrosos durante la noche, ya fuese por la presencia de bestias salvajes o miembros de la tribu ulfhedin, así que muchas aldeas optaban por construir muros a partir de troncos de árboles para protegerse. Pero dichas estructuras solían ser imperfectas, así que Selena estaba segura de que podría infiltrarse en el poblado a pie una vez Hrist regresase y le describiese la estructura interna del sitio.
Afiliación :
- NOHR -

Clase :
Mercenary

Cargo :
Guardia Real (Ejército de Nohr)

Autoridad :
★ ★

Inventario :
Espada de bronce [2]
Vulnerary [3]
.
.
.
.

Support :
None.

Especialización :

Experiencia :

Gold :
1131


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Entrenamiento] Bajo el amparo de la noche [Priv. Hrist]

Mensaje por Contenido patrocinado

Contenido patrocinado

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.