Hora en el foro


Síguenos
Conectarse

Recuperar mi contraseña

TWITTER
afiliados



Crear foro

[Campaña de liberación] Demasiado drama [Priv. Quinella]

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

[Campaña de liberación] Demasiado drama [Priv. Quinella]

Mensaje por Seimei el Miér Ago 01, 2018 12:29 am

Tan rápido y ya con problemas. Si era su primera noche en Etruria, su primera nada más, y ya tenía compañía desagradable pisándole los talones. Compañía de la que apenas se había escapado y se concentraba en huir. ¡Y eso que se suponía que Etruria era país libre de monstruos! Bueno, todavía podía ser aquello que lo perseguía no fueran emergidos, para variar. Podía tratarse también de forajidos comunes, algún oportunista de los caminos o algún loco con ganas de cenar laguz, pero Seimei no estaría muy seguro de pensar así. Según su nariz, tenían que ser esos monstruos emergidos. Y su nariz rara vez se equivocaba cuando hasta había tenido el peligro tan cerca, tan cerca que uno de los muy endemoniados le había puesto un cuchillo en la garganta. Él nada menos que transformándose se había retorcido a lo loco para soltarse, había atinado a hincarle las garras a uno antes de que intentara nada, pero no había sido el único enemigo y al huir el pobre gato se había ido liviano de uno de sus saquitos de dinero para el viaje, que ya no lo traía encima...

Pero encima de eso, lo peor era que sí lo habían herido. Poco, porque a través de su mullido pelaje ese cuchillo (por cierto, de muy buena plata para estar en manos de un cualquiera) no había llegado profundo, pero le sangraba la base del cuello... que más decir que el susto, la histeria que le había venido en el momento no tenía nombre. Estaría maldiciendo a los cuatro vientos o hecho bolita temblando si no estuviera tan enfocado en correr camino adelante. Forzando la vista en esa oscuridad de campo puro, sin antorchas ni guías ni nada, noche negra cerrada. Tenía tantos aromas en la nariz que no había forma de enfocarse en todo a la vez, pero si seguía por ahí, sabía que llegaría a un poblado. Y era todo lo que quería. Aunque le parecía que ya sólo quedaba un ladronzuelo siguiéndolo, no pensaba quedarse atrás a arriesgarse con peligros que podían saltarle quien sabe cuantos de quien sabe donde. En momentos así era cuando pensaba más frío, la mente le trabajaba como una máquina, del paso A al paso B de la forma más inteligente, porque no quería nada más que vivir. Lógicamente, al estar cerca de la ciudad había vuelto a tomar forma humana, no sólo porque a él le parecía más comoda, también porque pensaba que sería mejor para aparecer a pedir ayuda. Con las orejas metidas en la boina y la cola dentro de la chaqueta. Ahora el cuello de su linda ropa se había manchado también, la camisa gris claro toda sucia de sangre en esa área. ¡Qué asco! ¡Qué ganas de limpiarse!

Al menos llegó a la ciudad sin más incidente. O al menos, la entrada para una. Lo primero que había fuera pegado a las torrecitas de vigilancia parecía ser una iglesia, un inmenso edificio que daba la bienvenida calladamente. Respirando pesado y ya notándose por todos lados el esfuerzo del laguz, que no podía más de correr, se apoyó contra la gran puerta. Tuvo que tomar aire antes de pasar a lo siguiente, que era tocar, tocar incesantemente. Podía estar cerrado a esa hora, pero todo mundo sabía que siempre había algún monje o alguien alojando en esos lugares. Miró atrás suyo, no veía a su perseguidor pero tenía el aroma detectado. Estaba por ahí. Siguió tocando y habló, poco exaltado para la situación.

-
¡Buenas noches! Buenas noches, que alguien abra aquí, si son tan amables... Cuanto antes, que traigo a un herido... - Nadie más que él, obviamente.





premios portados con honor:


Afiliación :
- NOHR -

Clase :
Feral Cat

Cargo :
Esclavo

Autoridad :
-

Inventario :
Pócima Sanguinolenta
Escrito mítico [1]
Vulnerary [2]
Vulnerary [4]
Espada de plata [6]
Elixir [2]

Support :
Xander
Artemis

Especialización :

Experiencia :

Gold :
1771


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Campaña de liberación] Demasiado drama [Priv. Quinella]

Mensaje por Quinella el Mar Ago 07, 2018 5:47 pm

No era la primera vez que Quinella se adentraba en la nación vecina del sur de Durban durante unos días, y no sería la última, pues la ingenua bondad de los monjes que dirigían las iglesias era tan desmesurada que recibían a todos los visitantes con los brazos abiertos y sin hacer demasiadas preguntas. O ninguna, tan pronto como apreciaban los beatos hábitos de la teóloga, una simple fachada de peregrinaje era suficiente para darle acceso especial a la supuesta compañera de credo. Eso incluía, cómo no, el acceso a sus sagrados escritos. Los no prohibidos, al menos, mas el conocimiento que albergaban era suficiente para mantener a Quinella ocupada durante horas o días recopilando nueva información que añadir a sus estudios. Cuando su labor terminaba una sonrisa y un agradecimiento eran suficientes para finalizar su relación con los anfitriones. Y de ahí a la siguiente ermita, con la garantía de que se repetiría las misma historia, gracias a la seguridad que aporta un reino liberado de emergidos.

En ese contexto, la clériga estaba en la fase final de su jornada intensa de estudio. La concentración era tal que apenas paró para comer y cenar algo, y en ese momento se ayudaba de la lumbre de las velas para seguir devorando información. La tranquilidad de la noche acompañaba y el silencio era absoluto, lo que dejaba a la estudiosa en un ambiente en el que solo debía enfrentarse al papiro y a la tinta, o así fue hasta que estímulos externos irrumpieron desde la entrada de la iglesia. Fuertes golpes contra la puerta, en un ritmo nervioso y desesperado. La molestia era grande, tanto que logró frustrar sutilmente su paciencia, pero sobre el enojo se sobrepuso la curiosidad de saber quien era el sujeto y cual era el motivo de tanto alboroto. No tenía constancia de que nadie estuviera despierto a esa hora, y aunque lo estuviera sería de buena voluntad tomar la iniciativa de desatrancar la puerta para permitirle el paso al necesitado. Aunque no fuera más que una invitada, así supuso que debía ser el proceder en aquella ocasión.

Con un paso apresurado, mas no frenético, la sacerdotisa alcanzó la puerta. Una enorme llave metálica se sostenía dentro de su cerradura y su agarre paralelo al suelo indicando la posición de bloqueo. Quinella solo tuvo que girarla noventa grados en sentido antihorario para quitar el cierre de la puerta, luego, accionó el pomo y entornó el portón de madera. Tras éste, sus ojos de color mercurio rosado escudriñaron cada palmo de la persona que se encontraba al otro lado del marco. No pudo encontrar nada raro en él aparte de un rostro descompuesto y manchas en su ropa que se antojaban negruzcas por culpa de la penumbra. En la parte alta del jubón entendiendo que las heridas que declaraba se encontraban cerca del inicio del cuello. - Veo que te has traído a ti mismo. - Comentó de forma irónica cuando entendió que sus súplicas hacían alusión a sí mismo, hablando en tercera persona innecesariamente pues no cabía en su imaginación que los monjes de Elimine negaran la ayuda a nadie. - Pasa. - inquirió en un punto medio entre la amabilidad y la condescendencia, cuando puso un pie dentro del templo volvió a sellarlo con llave. - No se cómo te han hecho esto, pero espero que hayas reportado debidamente a los guardias antes de venir aquí. No sería agradable que trajeras tus problemas hasta lugar sagrado. - Comentó mientras se tomó la libertad de desajustar un poco la ropa que llevaba en el pecho, por la parte frontal, para analizar mejor la gravedad de tus heridas. - Vaya, unos centímetros más y no habías podido dar dos pasos seguidos... Has tenido suerte. - Tenía estudios anatómicos, conocía la delicadeza de las arterias principales de la cabeza, seccionarlas era la mejor forma de quitarle la vida a alguien.

- Si me das un momento... voy a ir a por mis cosas. Puedo curarte, espero que dejes una buena propina al cepillo de la iglesia, y otra más generosa para mi bolsillo. - Bromeó en voz baja, dejando salir una traviesa pero discreta risita.
Afiliación :
- DURBAN -

Clase :
Cleric

Cargo :
Teóloga

Autoridad :

Inventario :
BÁCULO DE HEAL [2]
BÁCULO DE HEAL [2]
VULNERARY [4]
Gota de Veneno [1]
.
.

Support :
None.

Especialización :

Experiencia :

Gold :
1683


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Campaña de liberación] Demasiado drama [Priv. Quinella]

Mensaje por Seimei el Jue Ago 09, 2018 12:09 am

La espera ahí en la puerta no llegó a ser motivo de preocupación, no se extendió más que unos momentos y unos toquidos. Aún así fue un tamaño alivio verla abrirse, quedar en esa línea de luz que esparcía en el pórtico. Seimei ni siquiera miró bien a la clériga del otro lado, sólo esperó a escuchar la palabra mágica que hacía falta, "pase". Se deslizó dentro del espacio en un instante y con un sólo movimiento fluido. Sólo después de estar tres pasos metido en la casa santa se dio el lujo de pasar la mente un poco a otro carril, repasó el tono con el que se le había invitado, ahora que la mujer también le hablaba como reprochándolo de antemano. ¿Las santas hablaban así? Su vieja familia las consideraba mojigatas totales. Su amo de ahora no tanto así, pero como algodones o porcelanas delicadas más o menos. Se giró, sus pasos hacían eco en el lugar por más leves que fueran, cosa que no le gustaba. Pero la miró bastante divertido.

-
¿Qué consuelo para el corazón abatido es ese, mi señora? Me hace sentir como que le debo más disculpas que gracias... aunque claro, por abrirme la puerta en primer lugar le agradezco mucho. -

Inclinó la cabeza. Por hacer eso una gota de sudor le bajó por el rostro, apretó los labios para no soltar un quejidito más grande y al levantarla sintió que le corría alguna gota nueva de sangre. Mal instinto, muy mal instinto. Como fuera, la mujer que le había abierto y ahora ya cerraba la puerta (alabado sea el cielo) sí que parecía una clériga, así que no había duda de eso. Una mujer extraordinariamente bonita también, lo cual era bueno para un superficial que apreciaba lo estético. Se pensó qué otra respuesta ocurrente darle, porque de ninguna forma iba a decir que todavía era perseguido ahora, pero no fue capaz. ¿Por qué? No era que fuera tímido respecto a que alguien le pusiera las manos encima ni mucho menos, tampoco tenía mucho concepto del espacio personal, pero había algo que lo tomaba muy, muy desprevenido respecto a lo que la clériga hacía para revisarle la herida y comentarla. Ser tocado por otros seres siempre era alarmante. ¡No estaba limpio, estaba impresentable de ese modo! ¿Y las manos de ella no habrían estado tocando alguna cosa polvorienta antes? ¡No le había dado tiempo de fijarse bien! Prácticamente saltó hacia atrás, el talón le chocó contra la puerta y el ruido que eso hizo no fue nada discreto. Toda la expresión practicada y agradable se le había ido de la cara, quedando sólo sorprendido. Al darse cuenta de su torpeza se compuso y rió de forma medida y con la voz más agradable que pudo.

-
Puedo yo... haha... - Susurró, desabotonándose un poco más la camisa él mismo.

Mentalmente, ya se corregía por la sobreactuación. El tema de que traía las orejas metidas en el gorro y la cola metida en la chaqueta le entró a la mente también, pero razonó con calma respecto a eso. Ya estaba dentro, ahora era más difícil que lo sacaran si se daba que no recibían laguz en esa iglesia. Aunque la clériga no le daba la impresión de tener esas preocupaciones... más bien económicas a juzgar por lo que le nacía mencionar primero. La miró como midiéndola. Bien, haría las cosas como se debía. Riendo con ella como si nada, aunque le quedaba clara la idea de tener que poner moneda sobre la mesa, se movió para seguirla por donde fuera. En la entrada naturalmente no harían todo y le urgía dejar la puerta atrás. Sin embargo no la siguió todo el camino, sino que apenas atravesó la primera puerta, teniendo donde parar, ya se quedó por ahí. Ubicando su bolso sobre la esquina de un mueble cuidadosamente, sacándose el sombrero para liberarse las orejas. Lo puso sobre el bolso, comentando en el proceso, subiendo la voz para que ella lo oyera donde estuviera yendo. Le seguía el tono de broma.

-
¡Una propina todavía mejor si hace caso omiso de un par de detallitos en un viajero desafortunado, mire usted!... -





premios portados con honor:


Afiliación :
- NOHR -

Clase :
Feral Cat

Cargo :
Esclavo

Autoridad :
-

Inventario :
Pócima Sanguinolenta
Escrito mítico [1]
Vulnerary [2]
Vulnerary [4]
Espada de plata [6]
Elixir [2]

Support :
Xander
Artemis

Especialización :

Experiencia :

Gold :
1771


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Campaña de liberación] Demasiado drama [Priv. Quinella]

Mensaje por Quinella el Jue Ago 09, 2018 6:42 pm

Por la forma de actuar del invitado, si es que Quinella en su calidad de acogida tenía el derecho de llamarlo de tal modo, sabía que tenía algo... Aún ignoraba si su naturaleza sería interesante, provechosa, peligrosa, o una combinación de las anteriores. Estaba segura de su singularidad, no solo por su respuesta omisa a la pregunta que le hizo al entrar o su desmesurada reacción cuando posó sus manos encima para tratar sus heridas, que había atribuido a que su cuerpo incitaba intimidatoriamente al pecado. Estaba demasiado intranquilo, sospechó si había desesperación reprimida detrás de aquél comportamiento, pues en caso de haberlo lo fingía muy bien.

Quinella siguió con su oído los pasos del extraño a su espalda para determinar en qué punto éste se detendría, si es que lo llegaba a hacer, pero éste se detuvo tan pronto como dejaron la entrada razonablemente lejos. Eso daba más información a la clériga, reforzando la teoría de que lo que había atacado al hombre podría estar fuera de los muros, cerca, o puede que fueran ideas infundadas por su mente maquiavélica. Fuera del modo que fuera, Quinella encontraba objeto de fascinación en los enigmas que trajo consigo el viajero, y nunca rechazaría el divertido ejercicio de especular al respecto. Aunque él esperara, ella no pararía, pues sus cosas estaban en sus aposentos. Su caminar no aceleró ni aminoró en ningún momento, hasta que la voz del extraño resonó en su dirección, con un tono y palabras que denotaban un convencimiento con “ayuda monetaria”. Aún dándole la espalda, los labios de la mujer de cabello argénteo se torcieron en una afilada sonrisa, satisfecha por haber acertado en que el sujeto traía consigo alguna “sorpresa”. - Hehehe... Hay algunos detalles que se ocultan a simple vista, ¿no cree? - Siguió su propio juego con una pregunta retórica y otra risita, después, se giró para volver a observar al... - Vaya...  - Comentó, sin saber muy bien qué decir, cuando unas orejas peludas y puntiagudas quedaron al descubierto cuando el laguz se quitó la boina.

Sus dudas no eran producto de no saber cómo reaccionar ante alguien de su condición, si no su desconocimiento de cómo sería la respuesta de los monjes anfitriones. - Si esas orejas fueran escamosas lo tendría claro. - Elibe fue el continente de los matadragones, pero, ¿que pensarían de otras razas? No tenía información al respecto, todavía. - Vayamos a mi habitación antes de que otros se den cuenta de esos “detalles”. Mejor que no lo sepan, por ahora. Sígueme hasta mis aposentos, a menos que te sientas demasiado intimidado por mi presencia, claro~. - Combinó el imperativo y el humor en una misma sentencia, soltando un breve canturreo al final mientras iniciaba nuevamente su marcha. De él dependía seguirla o no. - No había conocido a nadie como tu, quiero decir, no vivito y coleando. - Había estudiado sobre ellos en libros y había conocido gente que alardeaba vistiendo sus supuestas pieles, en el continente de Tellius los humanos trataban a los hombres-bestia con especial desprecio. - ¡Hahaha!, coleando, ay... Lo siento, supongo que fue poco respetuoso. Culpa mía, culpa mía. - Añadió con aspavientos después de una carcajada lo suficientemente sonora como para que pudiera molestar al resto de religiosos que descansaban en la iglesia. - Por cierto, una vez muestras las orejas es bastante fácil detectar la cola, no necesitas molestarte en ocultarla más.

Y hablando de sonidos que inducían la vigilia... Un eco de una campana empezó a atravesar el interior del templo, de tono agudo, producido por una campana de pequeño tamaño. Presumiblemente de las atalayas que vigilaban la entrada del pueblo, alertaban la llegada de un ataque. Cuando Quinella reconoció el sonido, no dudó en agarrar al hombre orejudo para arrastrarlo más rápidamente hasta su cuarto. Sin lugar a dudas, todo el mundo estaría despierto y alarmado y era más que probable que se cruzasen con alguno si no se daban suficiente prisa. Cerrando la puerta nada más entrar, se cercioró de que el cerrojo interior estaba bien puesto antes de espetar al laguz con la mirada. - O eres la persona con más mala suerte del mundo o esos son los que estaban dándote caza. No voy a reprocharte nada, pero de haberme avisado nos habríamos ahorrado la parsimonia. Ahora dime. ¿Estaremos a salvo o son demasiados? No está en mis planes morir, como comprenderá. Si esos seres pueden cargarse el pueblo, prefiero no quedarme dentro, ya sabes.

No obstante, si sólo lo rompen un poco, sus labores de sanadora le ayudarían a sacar una buena tajada.
Afiliación :
- DURBAN -

Clase :
Cleric

Cargo :
Teóloga

Autoridad :

Inventario :
BÁCULO DE HEAL [2]
BÁCULO DE HEAL [2]
VULNERARY [4]
Gota de Veneno [1]
.
.

Support :
None.

Especialización :

Experiencia :

Gold :
1683


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Campaña de liberación] Demasiado drama [Priv. Quinella]

Mensaje por Seimei el Vie Ago 10, 2018 1:55 am

Hasta ese momento las cosas habían estado pasando todas muy rápido, desafiando la capacidad del esclavo de pensar bien y buscarse las formas de salir de líos. Pero en el momento en que tenía las orejas libres (por cierto, disfrutando de tener toda su audición de regreso) y miraba a la clériga, esperando saber si con monedas alcanzaría para que ella no les diera importancia... justo ahí, el tiempo corrió ridículamente lento. Aunque guardaba la calma, los ojos grises del felino se fijaron en cada detallito de la expresión cambiante de la mujer, cómo paraba su risa y se quedaba sin decir nada un momento. Esperó ver con qué ojos lo terminaría mirando, exactamente. ¿Cual iba a ser su decisión? Pasados unos momentos, en los que él también terminó de bajar la boina a ritmo más que lento, ella volvió a hablar. Pero su rostro nunca había dejado ver nada con exactitud. Todavía no lo hacía. ¿Es que le daba igual? ¿Y bueno, qué importaba? Lo único que tendía que entender era que había decidido dejarlo pasar a cambio de su generosa propina. Seimei le sonrió con inmensa gratitud, al no poder inclinar la cabeza hincó a medio camino la rodilla. Tomó sus cosas y la siguió rápidamente.

-
Estamos de acuerdo entonces, tal parece... - Y con la forma en que lo invitaba la clériga, era su turno de reír, de forma natural. - ¡Qué cosas dice! Sólo una mujer santa puede gozar de la libertad total para hablar así, haha~ A mi, mire, antes que intimidarme, todo lo contrario... intimidarme, vaya, ¡si me conociera!... - Todavía se quedaba murmurando así, sacudiendo la cabeza.

Era lo más natural del mundo, en todo caso. Eran dos perfecto extraños, ella no sabía la clase de vida que el gato llevaba, ni él sabía por qué una mujer santa tenía esos comportamientos, se permitía hablar de esas formas y pensar en el oro. ¡No era ninguna mojigata! Pero quizás llegara a comprenderla mejor, dependiendo de cuanto le durara la parada en ese sitio. Por otro lado, a ella se le notaba efectivamente eso de que no había visto a un gato laguz antes, quizás ni siquiera a un laguz de cualquier tipo. La forma en que hablaba de él le hacía preguntarse si lo estaba viendo primero como un animalillo avanzado, o primero como un hombre con orejas de otra raza. De cualquier forma, tal cosa lo tenía sin cuidado. La dejó reír a sus anchas y hasta movió las orejas en dirección al sonido, sonriendo. -
Ah, no se preocupe. Alguien como yo, no tiene orgullo para dañar. Aproveche ¡pero admita que no ha visto pelaje más perfecto en la vida como el de estar orejas mías! - Las mismas orejas se movieron al sonido que venía desde lo alto, de la campana. Enseguida las bajó chatas contra la cabeza, perdidas entre el pelo azabache, ya que llegaba a doler tanto eco. Dado lo que acababa de pasar, después de la alarma, Seimei estuvo más listo para cuando la clériga le tomó el brazo y lo apuró. Ya no chistó. Entendía más o menos a qué venía el asunto y obedientemente se metió en la habitación.

Lo que no esperaba de ninguna forma era que se le encarara así sobre traer peligro. Menos que la mujer, la clériga, sólo quisiera saber que no arriesgaba el cuello. ¿En serio era de esa profesión? Por un momento sintió que esa persona y él tenían la capacidad de entenderse, que valoraban lo mismo. Sobre todo, porque le había quitado la posibilidad de responder mintiendo, que le costaba armar otra respuesta. Sólo quedaba hablar con la verdad y eso... bueno, nunca le había gustado. Pero tendría que hacer excepción. Bajó la vista, pero por algún motivo no dejaba de sonreír. Quizás la costumbre.

-
Debería darme verguenza... - Empezó así, que no era lo mismo que decir que se avergonzaba por ser atrapado de mentiroso. - Nada de eso, mi señora. Sólo dos eran, aunque muy escurridizos. Hacían muy poco ruido para ser humanos, apenas se les detectaba... aunque creo yo que tras de mí quedó vivo uno nada más. En fin, no es ningún ejército ni nada que vaya a echar abajo el edificio. ¿Cree que alguien se pueda encargar? -

Mientras confesaba lo que tenía para confesar, actuaba con toda la calma y naturalidad del mundo. Estaban ahí para curarlo a él y la puerta ya estaba cerrada, así que ¿qué más hacer? Dejó el bolso, la boina. Tal como le había dicho la mujer, dejó la chaqueta también. Pudo bajar la cola de espeso y sedoso pelaje azabache a una postura más relajada. Luego, en cierta forma queriendo dejar por demostrado que no le intimidaban cosas tan simples, terminó de desabotonarse la camisa gris claro, que se quitó sin aprecio, dado que el cuello estaba sucio. Hasta se le hacía alivio no tenerla puesta. La posó estirada donde no fuera a manchar nada, sin preocuparse una pizca por estar semidesnudo, con la cola naciendo sobre el borde del pantalón. ¿Qué clase de esclavo habría podido tener ese pudor? Además, se enorgullecía de su piel sin marca ni herida, su físico cuidadosamente mentido hasta el detallismo maniático. Terminó de apartar sus prendas al mismo tiempo que terminó de hablar y se quedó quieto ahí, tanteándose lo más cerca que podía el cuello para hacerse una idea de la indigna fealdad que un villano le había impuesto en su preciada piel.





premios portados con honor:


Afiliación :
- NOHR -

Clase :
Feral Cat

Cargo :
Esclavo

Autoridad :
-

Inventario :
Pócima Sanguinolenta
Escrito mítico [1]
Vulnerary [2]
Vulnerary [4]
Espada de plata [6]
Elixir [2]

Support :
Xander
Artemis

Especialización :

Experiencia :

Gold :
1771


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Campaña de liberación] Demasiado drama [Priv. Quinella]

Mensaje por Quinella el Sáb Ago 11, 2018 7:55 pm

Escuchó las palabras mientras con los ojos analizaba cada gesto no verbal que se le escapaba. Por su actitud evasiva y discreta pudo entrever que era una persona cuyos actos siempre cumplirían el propósito de mantenerle a salvo. Algunos lo llamarían cobardía, otros falsedad, pero Quinella estaba por encima de todos esos descalificativos de la falsa moralidad a la que se aferraba la mayor parte de la sociedad. Nadie en su sano juicio se dejaría pisotear para preservar su honestidad, honradez, honor... antes de que aquello pasara se convencerían falsamente de que no traicionan sus ideales. La sacerdotisa, en su concepción superior del mundo, tampoco los culparía de su hipocresía.

Al igual que tampoco castigaría al hombre gato si hubiera vuelto a ocultar la verdad, o no mostrarla al completo, sin embargo parecía que sus palabras eran sinceras. - He de diferir. Pero no porque no te crea. - Replicó, mientras rebuscaba entre sus cosas un juego de utensilios médicos y el báculo curativo. - Parece que ya no son más de uno o de dos, porque han dado la alarma en el pueblo. Por otro lado, no hay griterío ni caos excesivo, parece que sí acertaste en lo de que no serán suficientes... Puede que se haya juntado un grupo pequeño, no más de diez, eso seguro. - Siguió explicando sus especulaciones, con total tranquilidad. - Parece que los guardias de la entrada de la villa se encargan, pero, aunque no puedan echar abajo el edificio... Decías de unos que eran escurridizos, ¿cierto? - Preguntó, esbozando una sádica sonrisa en sus labios. - Si aún te siguen, no sería difícil colarse en la iglesia. Las puertas están cerradas, pero muchos disfrutan del viento mientras duermen, alguno se arrepentiría de dejar la ventana abierta en un día como hoy. - Efectivamente, estaba insinuando la posibilidad de que alguno de sus agresores pudieran estar siguiéndole la pista. Los estragos que podrían hacer en aquella comunidad religiosa hasta que llegara la milicia se antojaban divertidamente devastadores.

- No adelantemos acontecimientos, vamos a lo que importa ahora. - Sentenció una vez reunió sus cosas. Se giró, mostrando satisfacción al ver a su paciente efusivamente colaborativo. Aunque no le mencionó que debía quitarse el jubón él ya se había encargado de desnudarse de cintura para arriba. No era un viajero normal y corriente, eso intrigaba aún más a la clériga. - Pareces estar acostumbrado a nuestra forma de trabajar, sería interesante que me explicaras un poco cualquier cosa que se te venga en mente, así me haces el trabajo más ameno. - Comentó con leve condescendencia, sin pudor alguno de exigir aquella compensación verbal a cambio de su tratamiento. - El corte es bastante profundo, me llevaría demasiado tiempo cerrarlo sólo con magia. Vamos, siéntate en mi alcoba. Voy a coserte el corte para acelerar la cicatrización que invocaré desde mi báculo. - Ordenó desde la distancia, pues estaba disponiendo de la aguja, el hilo, y un par de cuencos metálicos superpuestos. En el recipiente superior había vertido una cantidad considerable de alcohol puro para desinfectar tanto la aguja, como el paño con el que limpiaría la herida, al igual que las suturas que iba a aplicarle al paciente.
Afiliación :
- DURBAN -

Clase :
Cleric

Cargo :
Teóloga

Autoridad :

Inventario :
BÁCULO DE HEAL [2]
BÁCULO DE HEAL [2]
VULNERARY [4]
Gota de Veneno [1]
.
.

Support :
None.

Especialización :

Experiencia :

Gold :
1683


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Campaña de liberación] Demasiado drama [Priv. Quinella]

Mensaje por Seimei el Dom Ago 12, 2018 12:27 am

¿Cómo? ¿Más monstruos? Entonces bien, había hecho muy bien en meterse en ese lugar, sin importar la forma en que lo hubiera hecho. No habría querido estar ahí afuera solo. Se quedó pensativo unos segundos, evaluando el riesgo que había esquivado con tranquilidad, sólo escuchando y pensando. No sentía que hiciera falta fingir culpa frente a la sacerdotiza, claramente ella no tenía tiempo para teatro sino para que le pagaran por trabajar. En verdad, era posible que no hubiera conocido una persona más razonable en la vida. Aunque, ¿acaso la había enojado? Ya que ella parecía ponerse a inquietarlo muy a propósito sobre lo que podría suceder. Bueno, no podría culparla por eso, era él el que le había traído muy cerca un lío. Pero no le daba gana dejarse caer en ese juego, por muy bien que le cayera el carácter de la dama santa. Se aseguró de encararla, dar un paso hacia ella, verla de frente con calma y a los bellos ojos al responderle con una pizca de humor.

-
Me robaron una bolsa de monedas, los muy villanos, ¿sabe? Me parece que no serían tontos si quisieran entrar a un lugar como este, pero no creo que por un pobre laguz que no vale nada. Los monasterios están llenos de cosas de oro y joyas, ¿no? Y algunos tienen arcas bien llenas. Si sería razonable y todo, haha. -

Sonrió para sí. Satisfecho de sí mismo, quedaba con la cola erguida más que relajada. Pero esa competencia que se le había metido a él solo en la cabeza, no le iba a durar ni un poco. En primer lugar obedeció las indicaciones de la mujer, dirigiéndose con confianza a su camastro para sentarse recto en el borde (no sin antes, claro, estirar un poco el cobertor levemente arrugado en una esquina). Allí estaba más cerca de la mayoría de velas, que le sentaba mejor. Si era conversación o curiosidades lo que quería, se consideraba capaz de cumplir fácilmente, se enorgullecía de ser un esclavo de la más alta calidad para toda clase de usos. Y en lo que a él respectaba, todavía tenía muchos comentarios que lanzarle de acuerdo a la situación particular en la que estaban, mucho que indagar respecto a la clériga que no se comportaba muy clériga. Pero ella lo sacó de juego y de paso ganó con creces eso de echarle espanto, cuando dejó ver la afilada aguja y el hilo particular y resistente que venía detrás. Tenía que ser para asustarlo, para vengarse o ponerlo en su lugar o algo así. El gato esperó a que se riera, pero en vano. -
Tiene que estar bromeando, cariño... - Él intentó reír. No pudo. A medida que la mujer venía hacia él para cumplir el deber, se le dibujaba más claramente en el rostro la alarma y el espanto. Al final y sin pensarlo la tomó por las dos muñecas, antes de que esas manos fueran a hacerlo algo terrible.

-
De ninguna forma me va a atravesar con eso como si me estuviera haciendo el dobladillo en el cuello de la camisa. ¿Ha perdido el juicio? - Apenas le salió voz. - Qué cicatrización... de qué me dice... de esto no tiene que quedar marca. ¿Qué hago yo con una cicatriz horrenda? El dolor tampoco lo soportaría... no vaya a decirme que eso no duele... -

No había sido muy claro y ocurrente para expresarse. Pero ¿cómo más iba a salirle? Seguramente ella tenía que entender. Él no podía arruinarse con cicatrices, ni una sola. No sabría cómo mirarse al espejo. Además, en segundo lugar, no era ningún guerrero valiente, si lo pinchaban con tal aguja no iba a aguantarse, ni mucho menos toda la costura. Le parecía que se moriría. Negó con la cabeza, intentó seguir sonriendo como si en verdad le hubieran estado bromeando. No estaba sujetando las muñecas de la mujer para hacerla sentir amenazada a ella en su propia habitación, tampoco tenía tanta fuerza como para hacer alardeo, sólo temía soltarla si lo que pensaba hacer era coserlo. Así que se quedó así, con toda la atención en ella, tanto que sus delicados oídos no notaron un pequeño movimiento en el pomo de la puerta, como de alguien probando desde el otro lado si se hallaba abierta. Él sólo le habló a la dama en un tono más suplicante, listo para rogarle como hiciera falta.

-
Haga otra cosa. Consiga medicina, mézclela si no hay, sé que no es imposible. Le pagaré... lo que sea necesario... -





premios portados con honor:


Afiliación :
- NOHR -

Clase :
Feral Cat

Cargo :
Esclavo

Autoridad :
-

Inventario :
Pócima Sanguinolenta
Escrito mítico [1]
Vulnerary [2]
Vulnerary [4]
Espada de plata [6]
Elixir [2]

Support :
Xander
Artemis

Especialización :

Experiencia :

Gold :
1771


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Campaña de liberación] Demasiado drama [Priv. Quinella]

Mensaje por Quinella el Dom Ago 12, 2018 6:19 pm

- Lamento que no me haya explicado bien. No quería decir que te siguieran por ser lo que eres, si no por la ropa que ahora mismo llevabas encima, podrían ir tras de ti para encontrar tu lujosa casa o algo por el estilo. Puede ser eso, o puede que hayan llegado hasta aquí por pura inercia, o simplemente este pueblo era su objetivo desde el principio y tu fuiste un daño colateral. - Divagó tras la valoración del laguz. - Sea lo que sea, tienes buen instinto, compañero. Lo único que frena a los malechores de robar una iglesia es el concepto de tierra sacra, un acto deleznable dentro de este territorio es meritorio de la condena eterna, pero esa excusa va a servir de poco a los emergidos. Tomarán lo que quieran y como quieran, siempre y cuando las defensas de la ciudad caigan. Esperemos que no, pero tampoco demos por sentado que todo el caos se desarrolle en un unico punto...

[…]

La tranquilidad y buen ánimo se tornó en un afilado desprecio en el instante en el que el hombre gato le puso las manos encima. El enfado no fue por el contacto en sí, si no por el repentino pánico que lo llevó a cortar sus actos de una forma de lo más brusca. ¿Acaso no valía con decirlo? - Quítame las manos de encima. - Espetó, clavando sus ojos plateados en la mirada asustadiza del sujeto. - ¿Por qué tanto drama, princesa? Solo iban a ser un par de puntos para acelerar la curación, pero ya veo de que pasta estás hecho. Ser un cobarde es una cosa, pero ese miedo incluso a los que te quieren ayudar es infantil, mezquino, tremendamente improcedente. - Cuando sus manos fueron por fin liberadas se alejó un par de pasos de él, dejando el cuenco metálico encima de la mesa con dejadez, levantando un ruido metálico cuando éste golpeó la superficie. - Todas nuestras heridas cicatrizan. ¿Acaso un arañazo deja marca? Pues eso es lo que intentaba conseguir cosiendo un poco tu piel. Las marcas salen cuando la carne se recupera de dentro hacia afuera en vez de horizontalmente, pero si prefieres que te cure sin dolor puedo utilizar mi báculo durante el doble, no, el triple de tiempo. - El orgullo de Quinella no se reducía a negar la ayuda a los que no eran gratos con ella, iba a un nivel más allá, prestando ayuda al ingrato para dejar constancia de su superioridad moral. - No tengo medicina que cure un corte tan profundo, y ni loca voy a salir ahora a buscar algo que te sirva. Tendras que esperar ahí hasta que mi magia ter...

Su indignación le había impedido prestar atención a lo que estaba sucediendo a su espalda. Un pomo giró tratando de abrir la puerta mientras ella estaba increpando a su paciente, pero, al ver que ésta no se abría la cerradura fue la que empezó a ser invadida. Dos utensilios finos como agujas pero de sólido acero, atravesando los mecanismos dentados del cerrojo, fueron avanzando a través del singular puzzle sin la previsión de la sacerdotisa. No fue hasta el singular crujido del engranaje final desbloqueándose hasta que Quinella descubrió que estaba pasando. - Mierda. - Su rostro reflejó una sorpresa minúscula, toda tapada bajo un manto de ira y frustración. Volteó su cuerpo a la vez que el pomo volvió a girar, esta vez moviendo con éxito las bisagras de la puerta. El sujeto que apareció detrás de la puerta llevaba unos atuendos que ocultaban su rostro por completo a excepción de los ojos brillantes típicos de los emergidos. Con una velocidad y precisión letales, el brazo diestro de la clériga empuñó uno de sus bisturís de su set de herramientas y la lanzó al origen de aquella sobrenatural luminiscencia de sus ojos. - ¡MUERE! - El proyectil se le clavó en el ojo izquierdo, pero no fue suficiente para tumbarlo abajo a pesar del generoso torrente de sangre que comenzó a brotar de ahí.

Por lo que fuera, no le gustó nada al emergido, que contestó con especial violencia a su agresora. Se abalanzó a ella y trató de clavar su cuchillo directamente en el cuello, pero la sacerdotisa logró bloquear la trayectoria con su propio brazo, siendo atravesado por el acero de lado a lado. La fuerza y el dolor fueron suficientes para desequilibrarla y precipitarla al suelo, junto con la mesa en la que intentó sostenerse en la caída. Tras aquello, el ladrón emergido quedó desorientado por unos segundos, sangrando, tratando de quitarse el bisturí que había dejado su ojo inutilizado.
Afiliación :
- DURBAN -

Clase :
Cleric

Cargo :
Teóloga

Autoridad :

Inventario :
BÁCULO DE HEAL [2]
BÁCULO DE HEAL [2]
VULNERARY [4]
Gota de Veneno [1]
.
.

Support :
None.

Especialización :

Experiencia :

Gold :
1683


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Campaña de liberación] Demasiado drama [Priv. Quinella]

Mensaje por Seimei el Lun Ago 13, 2018 2:11 am

El mundo se estaba volviendo loco de verdad si esas cosas pasaban por normales. ¿Era demasiado pedir una vida lujosa, tranquila y cómoda? Y mantener su integridad física obviamente, que era todavía más importante que todo lo anterior. Por muy distintas que fueran las cosas ahora que trabajaba para Nohr, el felino no podía ni tampoco quería borrar las cosas gravadas en su mente de toda su crianza y carrera como esclavo. Si tenía al menos un marca en el cuerpo, su precio podía bajar hasta casi la mitad. Y eso era el deshonor más impresentable. Además, cualquier cosa como una cicatriz le parecería grotesca, espantosa. La posibilidad era lo peor que podía imaginarse, como la muerte misma. Por otro lado, ¿ya era normal acaso que todo el mundo viviera de pelea en pelea? ¿Lastimándose y curándose día dentro y día fuera? ¿Tenían que tener todos esas experiencias desagradables? No estaba seguro de si entendía las prioridades de la clériga, o si ella entendía las de él. Sin embargo agachó las orejas de inmediato ante su tono de voz, por inercia. Al hablarle de regreso, lo hizo con aún más suavidad, aunque extrañamente, en esa situación estaba teniendo que usar la verdad más de lo que le gustaba. Tampoco era capaz de quitarle la vista de encima.

-
De donde vengo, no puedo volver con una sola marca. Antes me convendría morir, esos son los hechos para mi. Es mezquino buscar peros y le faltó a usted decir cobarde a estas alturas, que lo es. No le habría mentido al rostro para meterse aquí alguien valiente, preciosa, ya se habrá dado cuenta. Pero tengo que tener cuidado, primero que todo... -

Y naturalmente que sí, que le iba a pedir que se quedara todo ese tiempo para curarlo de la forma lenta. Pero la interrupción vino a molestar primero. ¿Cómo no lo había oído? Habían estado ambos enfrascados en el asunto entre ellos, claro, pero conociendo sus sentidos Seimei se sorprendía de sí mismo especialmente. Del suceso en sí, de que la maldita criatura hubiera abierto la puerta pese a que la dama la había dejado cerrada, no. Tendría que haberlo previsto. Sin emitir un solo sonido, miró la puerta terminar de abrirse y al emergido aparecer, con las pupilas rasgadas ensanchándose al captar cada detalle, ver que era ese mismo de regreso, el que todavía olía a su sangre... el esclavo tensó las manos, preparándose a sí mismo. Arrinconado, había que hacer lo que había que hacer. Pero sorprendentemente su anfitriona, otra vez mostrando lo opuesto de lo que se podía esperar de una clériga, atacó al invasor cuanto antes. Por eso, el monstruo se le fue encima como si ni siquiera hiciera caso de Seimei. Y tan veloz, que aún apresurándose por actuar, el gato no llegó a lograr cortarle el camino al asesino. Lo que sí consiguió fue atraparlo por la espalda, atraparlo con ambos brazos y echarlo consigo hacia atrás para separarlo de la mujer. Sus manos fueron enseguida al cuello del emergido. Apenas hincó las uñas redondeadas y cuidadas estas se transformaron, con un pequeño destello crecieron garras curvadas y enormes que se hundieron mucho más profundo. Desgarraron la garganta casi entera, de modo que la cabeza apenas se mantuvo unida al cuerpo. Este cayó y el gato enteramente transformado quedó sobre su espalda, asegurándose de que hubiera muerto. No era un guerrero, no peleaba... matar por la espalda y a la primera sorpresa era lo único que le servía hacer.

De inmediato, se fue derecho a la mujer en el suelo. Por un momento el gran gato felino negro quedó casi encima de ella, mirándola fijamente y en silencio, viendo que estaba herida, pero no muerta... por fortuna. Aunque se imaginaba cuanto le tocaría rogarle perdón ahora, o cuanto le costaría al bolsillo de otro modo. Ahh, le estremecía un poco. ¿Qué podía decirle? ¿Por donde empezar? En primer lugar, ladeó la cabeza felina hacia el cadáver todavía caliente, separándose para darle espacio a la mujer. Agazapó el cuerpo y allí volvió a cambiar de forma, tal como había aparecido antes, inclusive con el torso desnudo y la herida en la base del cuello, sólo que de rodillas en el suelo y con las manos mucho más ágiles metiéndose en las pertenencias del invasor como si se las conociera. Por experiencia y por olfato, lo hacía. Reconocía el olor de su bolsa robada, también prácticamente de todo lo que traía encima la criatura, metales y medicinas y chucherías. Cosas que le convenía aprovechar de sacar.

-
Quizás me juzgue por lo que hago, pero esto me pertenece. - Apoyó sonoramente la bolsa de monedas a su lado. Luego, más separadamente, fue haciendo una fila de pequeñas dosis de medicina en botellitas de vidrio grueso bien cerradas. - Y todo lo demás es a compensación y es necesario, veamos... -





premios portados con honor:


Afiliación :
- NOHR -

Clase :
Feral Cat

Cargo :
Esclavo

Autoridad :
-

Inventario :
Pócima Sanguinolenta
Escrito mítico [1]
Vulnerary [2]
Vulnerary [4]
Espada de plata [6]
Elixir [2]

Support :
Xander
Artemis

Especialización :

Experiencia :

Gold :
1771


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Campaña de liberación] Demasiado drama [Priv. Quinella]

Mensaje por Quinella el Lun Ago 13, 2018 6:21 pm

La sucesión de acontecimientos fueron demasiado caóticos y rápido para la propia percepción de Quinella, cuya mente había borrado el momento del apuñalamiento y la consiguiente caída. Cuando el momento de mayor dolor se mitigó volvió a recuperar la cordura, encontrándose aún tumbada boca abajo, agazapada y abrazando su brazo derecho herido. La daga había atravesado el brazo entre el cúbito y el radio, muy reciente, un afluente importante de sangre se derramaba a cada segundo que pasaba pero no llegaba a entrañar verdadero peligro para su vida. La verdadera amenaza se había visto impedida por la rápida actuación del ingrato hombre gato. Se le hacía extraño -que no difícil- reconocer que ahora él había sido el que le estaba salvando el cuello del peligro teniendo en cuenta la actitud cobardica que había demostrado instantes previos al incidente.

La siguiente escena no hizo más que acrecentar las incógnitas de la teóloga, en un alarde de brutalidad y poder sobrenatural, las manos del hombre se transformaron en afiladas garras en menos de lo que duraba un parpadeo dentro del cuello emergido dejándolo en un estado de casi decapitacion. Como no, lo mató al instante, después se le quedó observando durante unos segundos. No sabía si era la locura transitoria de un traumatismo en la cabeza o alucinaciones provocadas por un supuesto veneno en la daga del atacante, mas el estar contemplando a un felino de grandes dimensiones no era algo que fuera a aceptar en un primer momento. - Waow... Mírate. Estás hecho toda una maquina de matar, pero eres tan asustadizo al mismo tiempo... Lamentable. - Se burló con una mueca dolorosa, tomándose su tiempo en recuperar la compostura después de haber mordido el polvo, prestando especial cuidado al estado de su brazo malherido. - Deberías darme miedo, respeto, o algún sentimiento parecido al respecto. Pero, oh, solo puedo rememorar el desprecio de la gente de Tellius a vuestra raza, hahaha. Me extrañó cuando lo leí, pero ahora entiendo por qué os dan caza como animales. No por lo obvio. Habéis tenido que hacer algo horrible, ¿o son ellos unos acomplejados que sienten envidia o miedo de lo que podéis hacer? ¡Es todo tan patético! JAJAJAJA - Rió con sorna, tratando de anestesiar el dolor de la puñalada con su mezquindad. - No es que comparta su punto de vista, aunque por lo que dijiste antes no deberías sentirte ofendido, ¿o de esto sí? - ¿Hasta que punto se dejaría pisotear? ¿Tan alienado estaba por razón de sus captores o amos? Mientras pensaba, se situó junto a la puerta, la cual cerró de un portazo y bloqueó tirando un pesado estante en el marco de la puerta. El estruendo molesto incluso para ella. - Así mejor, no quiero más desagradables sorpresas. Mientras no quemen el convento, como si los emergidos matan a todos los monjes de la iglesia. Pero a mí que me dejen en paz. - Sentenció y se sentó sobre una silla.

- Hazme un favor y deja de pensar de mi como si fuera a criticarte por todo lo que vas a hacer. Tus disculpas constantes y tu condescendencia servicial me ponen enferma. - Replicó mientras veía al gato recogiendo las pertenencias del emergido, ya en su forma humana. - Eres pragmático y tienes buen instinto de supervivencia, aunque a veces te comportes como un capullo miedica. Quítale todo lo que tenga. No lo va a necesitar, y además, que se joda. Por mi, que se quede ahí, o que lo entierre alguien que tenga ganas de hacer la parafernalia. Yo paso. - Escupió las palabras con total desprecio al cadáver del emergido. Ya había estado evaluando la gravedad de sus heridas en todo ese tiempo, revisando la naturaleza del corte y de que no hubiera seccionado ninguna vena o arteria importante. - Voy a necesitar un vendaje rápido antes de ponerme con tu corte, espero que no te importe.
Afiliación :
- DURBAN -

Clase :
Cleric

Cargo :
Teóloga

Autoridad :

Inventario :
BÁCULO DE HEAL [2]
BÁCULO DE HEAL [2]
VULNERARY [4]
Gota de Veneno [1]
.
.

Support :
None.

Especialización :

Experiencia :

Gold :
1683


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Campaña de liberación] Demasiado drama [Priv. Quinella]

Mensaje por Seimei el Mar Ago 14, 2018 12:04 am

Si fuera cosa de que la clériga sólo estaba enojada, descargándose en voz alta, y que hubiera que dejarla terminar de hacerlo sin interrumpir, no sería nada ajeno al gato ni a ningún esclavo. Pero su intuición le decía que no era un caso así. Las palabras que decía la mujer no le parecían soltadas de ira y ya. De hecho, sonaban irremisiblemente honestas. ¿No era más bien que estaba dejando su mente correr fuera de sus labios sin filtro? Eso tenía mucho de interesante, era un cambio atrayente respecto a cualquier otra opinión que hubiese escuchado. Digno de oír, de darle vueltas en la cabeza él también, casi como diversión. Porque todo el tema de los laguz era increíble, aunque a él se le hiciera totalmente ajeno. Su caso estaba decidido desde nacimento y era claro. La dejó reír, sin reaccionar, apaciblemente metido en lo suyo. Sólo cuando le dirigió una pequeña interrogante le respondió con una sonrisa ladina adherida a las facciones y una voz como textura de seda. Los colmillos le pellizcaban el labio inferior, de tanto que sonreía.

-
No no, ¿qué dice usted? Tendría que estar halagado. Yo, personalmente, soy inofensivo. Casero. Y usted me viene a tomar por alguien tan fuerte y capaz... pero me resulta interesante escuchar esas ideas suyas. Si no estuvieramos teniendo por fuerza que guardarnos aquí mientras es peligroso, ya la habría invitado a un té por ahí para conseguir su opinión entera. - Sacudió la cabeza con pesar y no dejó la oportunidad de explicarse. - No vengo de Tellius ni mucho menos de Gallia, lo que es mi caso. No es necesariamente asunto mío. Pero estuve allí un par de veces, vi el país ¿y qué le puedo decir? Yo también habría mandado hacer orden y poner algunas rejas en el lugar. Pero por ser laguz, soy víctima de esa historia, ¿no? A ver si es normal que hable así... -

Rió un poco, bajito. Había tanto que podría decirle, si estaba pudiendo hablar con sinceridad también él. Tanto que querría probar a ver si ella entendería, con su actitud tan particular y su ideas cínicas en voz alta. Por ejemplo lo poco y nada que le importaba la raza en general, dado que sólo le interesaba él mismo. Lamentablemente, no era el momento. Y quizás fuera conveniente que él no se arriesgara a pasar tanto tiempo siendo sincero de todas formas. Después de bajar las orejas por el estruendo del mueble volcado contra la puerta, desorden que le parecía una lástima terrible, juntó todos los valores que había podido olisquear entre las pertenencias del intruso y se levantó para depositarlos ordenadamente en la mesa. De paso enderezó todo lo demás, por costumbre. Ya tenía claro que iban a tener que priorizar a la sanadora, necesitaba de ella y por demás a su nariz no le gustaban esos excesos de, detendría eso sin falta. Dejando la medicina en la mesa, se paró un momento para buscar entre sus cosas un rollo de venda suave y limpia. Mientras lo hacía, respondió asintiendo con la cabeza.

-
¿Puede culparme de verdad? Me habían puesto la impresión de que la gente de la iglesia, de cualquier iglesia, no era nada como usted. Como mucho habré conocido una o dos en esta vida y no hay similitud ni de lejos. ¡Ni un poco! Empezando desde todo esto de invitar a un hombre (o animal) a la alcoba, hasta todo lo demás. Mis... - Dudó de su próxima palabra pero ¿qué más daba? Tras un segundo sólo siguió. - ... amos, las llamaban mojigatas. Mortalmente aburridas. No niegue que usted es particular, belleza. -

Preparado, se sentó de regreso en la esquina de la cama, cerca de ella. Desde ahí gentilmente le tomó el brazo herido desde el codo, puso su rodilla para que apoyara la mano ahí. Luego abrió una de las botellitas de medicina y como siempre hacía fue inclinándola, dando un golpecito con el dedo índice para que las gotas terminaran de caer sobre los puntos justos de la herida. Primero dentro, luego en los contornos. Con la punta de la venda limpiaba la sangre apenas empezaba a haber señal de curación, mientras todo estuviera entumido. La parte sucia naturalmente la rasgaba, para cerrar por si las dudas vendaje alrededor del brazo mientras terminara de curar. Ató suave, sin mucha presión. Adelantándose a una posible pregunta, alzó la vista y avisó desde ya, con una sonrisa amplia y amable.

-
Soy sirviente. Tengo cierta experiencia. Si vale algo, me lo descuenta de lo que le debo, haha~ -





premios portados con honor:


Afiliación :
- NOHR -

Clase :
Feral Cat

Cargo :
Esclavo

Autoridad :
-

Inventario :
Pócima Sanguinolenta
Escrito mítico [1]
Vulnerary [2]
Vulnerary [4]
Espada de plata [6]
Elixir [2]

Support :
Xander
Artemis

Especialización :

Experiencia :

Gold :
1771


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Campaña de liberación] Demasiado drama [Priv. Quinella]

Mensaje por Quinella el Jue Ago 16, 2018 6:24 pm

- Mojigatas, ¿Dices? - Era una pregunta retórica, sabía perfectamente a lo que se estaba refiriendo. Los hombres y las mujeres de fe se dedicaban a las labores eclesiásticas al completo, o se presumía tal cosa. - Por lo que parece, hay bestias dóciles al igual que hay santas corruptas. No todo es blanco o negro. - Respondió, haciendo alusión a ambos como excepciones de los respectivos colectivos, aunque no tenía el ánimo suficiente para volver al tono de conversación desenfadado del inicio. - De todos modos, el poder y el dinero dobla hasta la más sacra voluntad, el ser humano se mueve por las mismas motivaciones, sólo cambia la fachada. Algo me dice que sabes de que estoy hablando, ¿Cierto? - Quinella, simplemente, había renunciado a ocultar su forma de ser, su ambición, su cruel sinceridad o sadismo.

Sin llegar a sentir tolerancia al impredecible laguz, Quinella lo siguió con los ojos a la par que disponía de lo necesario para remendar su herida del brazo. No dijo ni hizo nada al respecto cuando éste cogió su codo derecho y apoyó el brazo en su rodilla, dispuesto en ayudarla con la curación. No hubo brusquedad en aquella ocasión, el principal motivo por el que aceptó la ayuda del hombre gato. No lo interrumpiría, así que dejó a un lado los utensilios de sutura. - Veo que te empeñas en prescindir de la medicina tradicional, ¿Eh? - Comentó con cierta sorna, sin terminar de comprender qué veía de malo en coser los cortes, vendar las heridas... Las pócimas de curación “mágicas” eran un camino demasiado sencillo para la sacerdotisa, la mejor forma de desaprovechar una oportunidad de demostrar su conocimiento o poder innato. - Los curanderos más sabios eran capaces de reparar sus propias heridas sólo utilizando su propia “fe” como remedio, ¿lo sabías? Si me curas de ese modo no tengo forma de descubrir cómo lo hacen. Pero tu intención es honesta, lo dejare pasar esta vez. - Comentó una vez su brazo estaba prácticamente curado, la venda que lo recubría era más por aparentar que por protegerla de infecciones. - Pero por esto no te condonaré nada de la deuda, tendrás que pagarme la integridad del servicio, jé. - Añadió en un tono burlón al final, denotando una inclemente complicidad con el paciente, se levantó de la cama para buscar el báculo de curación.

- Ahora es tu turno, prepárate. - Proclamó, sosteniendo el bastón con su mano derecha mientras que apuntaba su palma izquierda a su cuerpo, a una distancia considerable. - Relájate, quédate quieto, esto no te dolerá. ¿Alguna vez han usado magia curativa en tí? No es algo que puedan hacer todas las “Mojigatas”. - El ritual de invocación difería de sus compañeras de oficio, cuando ellas meditaban y se conciliaban con su espíritu, Quinella simplemente se concentraba en succionar todo el poder remanente del báculo. El objeto de inspiración era ella misma, en contraste a los diversos dioses a los que apelaban los otros sacerdotes para obrar el milagro. A pesar de todo, el funcionamiento no era diferente, solo el modo de conseguir activar su propio poder mágico. Un orbe resplandeciente apareció delante de la clériga, la cual transmitió dicha energía a través del aire en dirección a las heridas de su compañero.

- En unos minutos habré terminado, espero que no aparezca otro sujeto molesto … A todo esto, ¿Qué estarán haciendo los guardias? Menudos inútiles. - Mostró una mueca de desprecio, seguido de la sonrisa satisfecha por el ritual de invocación que había iniciado.
Afiliación :
- DURBAN -

Clase :
Cleric

Cargo :
Teóloga

Autoridad :

Inventario :
BÁCULO DE HEAL [2]
BÁCULO DE HEAL [2]
VULNERARY [4]
Gota de Veneno [1]
.
.

Support :
None.

Especialización :

Experiencia :

Gold :
1683


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Campaña de liberación] Demasiado drama [Priv. Quinella]

Mensaje por Seimei el Vie Ago 17, 2018 10:27 pm

- Puedo estar de acuerdo con eso... - Asintió pacientemente el gato. No hacía falta mostrarse extrañado en ninguna forma. A todos los seres vivos los motivaba la comodidad, la satisfacción, comer buena comida y beber los gustos más agradables, vivir vidas confortables, disfrutar de placer a menudo y regodearse con caprichos estéticos. A veces sólo un par de esas cosas o a veces, como en su caso, uno lo quería todo. Y todo eso usualmente venía del dinero, así que podía estar de acuerdo en que era el poder más alto. Supuestamente había personas que no eran dirigidas por la búsqueda de esos gustos en la vida, pero en ese caso Seimei simplemente no entendía qué más había para querer. Era bueno saber que los santos también, era lógico. Levantaba su opinión de todo el grupo, aunque fuera sólo por la señorita. Alzó la vista de trabajo que acababa de terminar, el poner la venda. Al escucharla a ella no podía evitar reír, suave y sin burla, pero reírse igual por la ocurrencia esa de los santos y sus milagros. Quién sabía, quizás sí existía eso. No dejaba de tener algo de gracioso.

-
¿Pero usted tiene toda esa fe también, belleza? Vaya. - Sacudió la cabeza un poco, sin realmente esperar una respuesta seria. El nivel de "divinidad" implicada en esas magias no le cabía en la mente.

En todo caso, finalmente era tiempo de reparar ese desperfecto espantoso que su atacante le había dejado. Seimei asintió, obedeció las indicaciones de la sanadora sin la menor duda. De hecho, cerró los ojos cuando le acercó el báculo, levantando el mentón para dar el cuello obedientemente. Le habría encantado espiar el proceso, pero la luz lo hacía imposible. Sólo sintió fresco en la herida, como si se le lavara con limpia agua de río. Oh, por todos los cielos, ¿cómo no amar las formas medicinales mágicas? Sin dolor, sin incomodidad. Lo mejor de todo, sin dejar feas marcas en la piel. Si le pasaba cualquier cosa en su trabajo, él corría a molestar a los clérigos de Nohr sin falta cada vez aunque claro, ellos apenas parecían clérigos, no había comparación. Pero no llegó a decir nada de ello. Con los ojos cerrados y ya tranquilo, sus sentidos estaban en su mejor punto, de modo que captó un sonido curioso mientras este todavía estaba distante. Llamaba su atención. Irguiendo las orejas sobre el cabello, se quedó escuchándolo un poco, callado hasta que la joven hubiera terminado. Sonaba a armadura liviana, pasos regulares y confiados, en grupo pequeño. De ser enemigos, esperaría más discreción. Seguramente ya eran los guardias locales haciendo sus rondas, antes o después de tener corregido el asunto. Cuando la luz del báculo se redujo hasta desaparecer, el laguz abrió los ojos un poco, mirando con sospecha en dirección a la puerta.

-
De hecho, creo que quizás vengan a dar una mirada... puede que pasen por esta habitación. Me imagino yo que antes de pedirle que me esconda bajo la cama, le hago un favor mejor si sólo me voy de aquí, ¿no? Serían muchas cosas para explicar juntas y no quisiera yo estar haciendo ver mal a una mujer creyente, haha. -

Se puso de pie. Ya no había peligro de qué preocuparse y bueno, mejor para ella que no fuera visto, así que sería hora de marchar. Lo primero que hizo fue tocarse delicadamente el cuello, sintiéndolo liso, por lo cual le sonrió con suma gratitud y alivio a la dama. No había mucha forma de expresar cuanto valía lo que había hecho, al dejarlo de regreso en su estado de "perfección". Enseguida fue hacia donde seguía hallándose su bolso, pese a todo tomándose el tiempo de sacar una camisa blanca, fresca y limpia. Se vistió pulcramente, aunque rápido. Luego, como único gesto que podía darle, dejó sobre el mueble sonoramente un manojo de monedas brillantes, un par doradas, la mayoría plateadas. Se acercó a la ventana. Seguían en el primer piso y esta daba casi directo al resto del camino, en lugar del patio interior o similar. Mientras la abría, Seimei miró una última vez a la clériga, grabándose en mente su aspecto y la expresión de sus ojos. Habló ya más bajo, por precaución.

-
Le agradezco tanto, cariño... quizás no sea bueno que usted y yo crucemos caminos mucho, pero la verdad es que me encantaría volver a verla. Si sucede, hasta me gustaría preguntarle su nombre en ese entonces. -

Salió sin despedirse. En ningún momento habían intercambiado nombres, en verdad.





premios portados con honor:


Afiliación :
- NOHR -

Clase :
Feral Cat

Cargo :
Esclavo

Autoridad :
-

Inventario :
Pócima Sanguinolenta
Escrito mítico [1]
Vulnerary [2]
Vulnerary [4]
Espada de plata [6]
Elixir [2]

Support :
Xander
Artemis

Especialización :

Experiencia :

Gold :
1771


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Campaña de liberación] Demasiado drama [Priv. Quinella]

Mensaje por Eliwood el Lun Ago 20, 2018 6:24 pm

Tema cerrado. 80G a cada participante.

Quinella ha gastado un uso de su báculo de Heal.
Seimei ha gastado un vulnerary.

Quinella obtiene +2 EXP.

Gracias a este incremento de experiencia, Quinella obtiene un nuevo skill de la rama Cleric:

Servicio - Confiere al clérigo en cada tema un pequeño bono monetario a modo de 'donación' proporcionada por los fieles de su iglesia para su sustento, el cual puede destinar a los gastos que desee. A veces, si su servicio ha sido destacado, se repararán sus báculos. ¡Aunque no es bien visto de un miembro del clero guardarse y acumular riqueza!

¡Felicitaciones!
Afiliación :
- LYCIA -

Clase :
Great Lord

Cargo :
Marqués de Pherae

Autoridad :
★ ★ ★

Inventario :
Vulnerary [1]
Espada de acero [2]
Gema de Ascuas
Tónico de res. [1]
Tónico de def [1]
Tomo de Ellight [4]

Support :
Marth
Lyndis
Nils

Especialización :

Experiencia :

Gold :
3550


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Campaña de liberación] Demasiado drama [Priv. Quinella]

Mensaje por Contenido patrocinado

Contenido patrocinado

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.