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[Entrenamiento] Violent World [Zeta]

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[Entrenamiento] Violent World [Zeta]

Mensaje por Cormack el Miér Jul 25, 2018 5:53 pm

Adiós, hogar.
Adiós, infancia.
Adiós, memorias de toda la vida;
al menos, el lugar donde las viví.



Adiós, familia. Nos veremos de nuevo, muy pronto. Lo juro.

Las lágrimas no evocaban de los ojos marrones, del ejemplar fornido de una valiente, aventurada y tal vez suicida juventud que había avanzado ya varios metros desde las murallas que resguardaban a su adorado pueblo, aquél que le atesoró como uno de sus mejores leñadores en su tiempo, quien combatió más de una vez por la protección de los suyos contra los Emergidos. No obstante, era triste, era ciertamente deprimente ver cómo era que, con cada paso, el paisaje de una humilde aldea se tornaba más y más lejano. Tal vez, ¿podría haber soportado varios años más ahí? ¿Podría retractarse en su decisión y, asimismo, cesar su camino y retornar a donde fue nacido, criado y enseñado? Era una sensación agridulce que nacía desde el fondo de su garganta y se anidaba bajo su lengua y su paladar, tragando saliva las veces necesarias para reafirmar esa elección que hizo una vez más.

La familia ya se había despedido de él, abrazos compartidos y ojos llorosos desembocando esa salada esencia por quien quiso dejar atrás una labor obrera por su pueblo, por quien confirmó el anhelo de ir más allá, y luchar por su patria no desde las puertas de su hogar, no desde los campos, no desde las arboledas, ni desde las emboscadas de Emergidos que hacían de cada noche una pesadilla plagada de insomnio, sino desde el exterior, de las fuerzas militares que marchaban en su día a día por un futuro mejor, por un Ylisse de vuelta a la paz que llegó a conocer pocos años atrás. Tan sólo aquella reminiscencia hacía que su empuñe sobre la madera de su equipaje se fortaleciera, estrangulando la inerte fibra que sostenía sus pertenencias y provisiones. Pese a ello, pese a la furia que irradiaría por sus venas, era mejor guardar sus energías para cualquier situación que amenazase con presentarse ante Cormack. Después de todo, hay motivos especiales por los cuales los aldeanos difícilmente van más allá de las murallas de su pueblo, dejando a un lado la índole comercial y los viajes hacia el famoso mercado.

El mundo era cruel, aún si la ilusión de su Ylisse con paz era algo que despertaba a los granjeros todos los días. Un paso en falso, y podrías terminar secuestrado por una miríada de ladrones, bandidos, herederos de salvajismo y barbarie. Y el leñador mismo sabía que compartía algo de esa misma barbaridad, pero sin la malicia del truhan viajando por su cabeza, así como el anhelo de causar discordia sobre inocentes. Su pueblo mismo sabía de los terroristas y cómo éstos llegaban con la amenaza de llevarse sus pertenencias, hurtar todo aquello valioso e, inclusive, secuestrar a los niños, las niñas, hombres como esclavos y doncellas como trofeos de sus "éxitos". Si la escoria de la humanidad no te tenía en la mira, lo tendrían los animales salvajes que rondan por los bosques más oscuros, los claros más inocentes, y los huecos donde una emboscada sería la mejor acción a tomar.

Cormack miró atrás. Tras las colinas, la vista de su amado pueblo ya no era más, reemplazado en cambio por el verdor de los montes más cercanos, y el marrón de las montañas más alejadas e impetuosas, adornadas en sus pies con prados boscosos que harían de un leñador como él alguien emocionado. Pero... ¿podría considerarse todavía un leñador? ¿Tendría todavía el derecho de llamarse uno, pese a no trabajar ya en la tala de árboles? O ahora, ¿podría denominarse un viajero, apenas habiendo abandonado su pueblo hace corto rato? Ni él tenía idea de cómo le considerarían ahora, si el resto de los aldeanos le llamarían cual traidor, por dejar atrás su pueblo natal. El mundo exterior es enorme, más de lo que habría imaginado; y como tal, el mundo le reconocería no sólo como un leñador, sino como un viajero aspirando a la grandeza de un luchador, peleando por el bien de Ylisse. Esa determinación y confianza en sí mismo fue lo único que necesitaba para reanudar su firme y fuerte paso, manchando el sendero comercial con las huellas de sus botas usadas, bordes y suelas marcadas con un rural lodo.

Y, así, pasó una media hora, la falta de un medio de transporte haciendo del viaje un poco más alargado, mas no agotador, el muchacho suficientemente resistente para soportar largas caminatas. El pasaje comercial, usualmente albergando carretas con mercaderes, continuaría ahora con un arco de madera, improvisado por la naturaleza; en sí, un bosque que lucía ciertamente profundo, la extensión de su vista yendo hasta donde le tapara alguno de los troncos más alejados. La ausencia de troncos le hacía saber que era un lugar pulcro, probablemente virgen ante las hachas y la necesidad humana, pero eso era si fingía que la senda de las carrozas no existía. — Perfecto, seguro esto me llevará al Mercado del que siempre hablaban... —, un murmullo hacia su persona, flexiones en sus rodillas para agacharse y observar las marcas de la tierra. Era un pasaje fácil, y nada lograría detenerle, nada que no fuera el llamado de auxilio...

Heh, el dinero más fácil de la vida, ¿¡verdad, chicos!?

Las voces ajenas alertaron su presencia ante el leñador, su travesía pausada y marcada por el hombre ocultándose tras unos tocones. Si mirase la continuación de la senda, podría avistar un par de carretas derribadas, corroídas no por el tiempo ni el cruel paso de éste, sino la fuerza humana, bordes de la cada despedazados y completamente carentes de contenido alguno. Fue un saqueo, por si el dúo de personas inconscientes no delataba tal situación. Cormack tragó saliva, estando ante lo que parecería ser una escena del crimen, un acto de barbarie cometido poco antes de que él arribara. Esperó no más que unos segundos antes de lanzarse hacia el par de personas heridas, una de ellas reaccionando ante los pisotones del joven sobre la tierra. Hincado y consternado por el bien de ellos, Cormack notó que no portaban vestimentas de clase media, similar a lo que llevarían mercaderes. Efectivamente, podrían ser aldeanos, tal vez de su pueblo o de alguna ciudad aledaña. — Ay, carajo... —, el suspiro y murmullo de horror que él evocó, viendo que las víctimas no habían sido únicamente atacadas, sino despojadas de, tal vez, lo único que les pertenecía, salvo su ropa. — ¿Señor? ¿Está bien? ¿Qué se llevaron? —, se notó la desesperación en la voz de Cormack, ansiando una respuesta del hombre que pudiese hacerle saber lo que había ocurrido.

Mi hijo... se llevaron a mi hijo...

La crueldad del mundo exterior no era una nimiedad de mentira, sino una cruda realidad.
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Re: [Entrenamiento] Violent World [Zeta]

Mensaje por Invitado el Jue Jul 26, 2018 2:32 am

Sin lugar fijo al que ir zeta solo iba a un lado para otro era algo que lo calmaba, algo que el disfrutaba y algo que esperaba nunca dejar de hacer algo que él nunca querría cambiar por nada en el mundo para el viajar y visitar lugares nuevos le hacía sentir algo que no podía describir con simples palabras algo que solo se puede sentir.
Luego de una semana de viajar en barco llego a un país llamado ylisse un país nuevo para el pero a las vez parecía no tener algo diferente  a otros lugares que el haya visitado, la única razón que decidió visitar ylisse fue para buscar alguien más de su especie ya que escucho que el continente en el que abundaba mas era en akaneia y tenia curiosidad de conocer alguien como el ya que nunca había visto a otro manakete además de él y si no fuera por eso el hubiera ido a vanlentia ya que además de eso ultimo akaneia no le nada interesante según lo que decía otros viajeros.
El planeaba estar en ylisse al menos unos 3 meses y poder recorrerlo en su mayor parte y si tenía suerte conocer otro manakete en su viaje aunque hasta ahora no encontró ninguna de las dos, este lugar no tenía algo que le llamara su atención o al menos escuchar de un lugar que le llamara demasiado su atención, se podría decir que era algo aburrido algo y hasta ahora sintió que el viaje en barco llenos de mareos que tomo desde slesse a cambio de una pequeña paga por ayudarlos con algunas cosas no había valido la pena.
Ahora mismo solo estaba caminando sobre un camino de tierra que parecía ser que lo usaba la carrozas por la marcas en la tierra que estaba rodeadas de un espeso bosque algo que a él lo relajaba ya que lo lugares en lo que más disfrutaba estar eran los bosques.
Se dirigía a lo que le dijeron era un ciudad en la que celebrarían un festival dentro de unas semanas, era una costumbre de ese ciudad y que era de los festivales más grandes de ylisse que si lo que buscaba es un buen lugar para ir seria ese, que encontraría de los mejores espectáculos y la mejor música hasta la mejor comida en ese lugar o al menos eso fue lo que le dijeron, él quería ver eso por lo que luego de que le dijeran eso solo decidió ir dejando el puerto y sin saber a dónde ir exactamente además del nombre de la ciudad.
Desde luego que el no saber donde estaba era algo malo pero zeta no le importaba mucho el solo caminaba sin rumbo lo cual siempre lo ha llevado a lugares interesantes y el sentía que no sería diferente esta vez aunque una que otra vez se perdió hasta el punto de haber dejado un país y pasado a otro sin darse cuenta.
Aunque para mas fortuna de él ya llevaba una 2 semanas desde la última vez que vio un pueblo y ya se le había terminado la poca comida que tenia y no parecía que se fuera a encontrar con otro en poco tiempo.
Hambre ya era algo que se había acostumbrado por culpa de ser un viajero no siempre esperaba encontrarse con pueblo o tener dinero para poder conseguir algo que le ayude a comer algo.
Por lo que solo se quedaba una opción tenía que ir a buscar algo de comida en el bosque cualquier cosa sería bueno para él en ese momento lo que fuera.
Pasaron una 2 horas de haberse adentrado en el bosque y zeta ya parecía donde estaba solo podía ver arboles y mas arboles y además de que parecía que iba a anochecer lo que era peor para él ya significa que se le dificultaría ver lo que ya haría aun mas difícil salir del bosque.
-Quizás pueda ver algo si me subo a un árbol-
Al llegar a la copa del árbol más grande que encontró no fue mucho mejor ya que solo podía ver bosque a su alrededor aunque algo que le alegro el día ya que vio un poco de humo a unos 3 kilómetros de ese lugar el peso que sería un campamento y le podrían ayudar a salir del bosque tan espeso y tal vez darle un poco de comida si tenía suerte.
El camino derecho a el humo subiéndose de vez en cuando a los arboles para no perder el camino más cercano a el humo, pero por mala fortuna de él comenzó a anochecer por lo que decidió dormir en ese lugar esperando que no decidieran irse junto su esperanza de salir lo más rápido posible de ese bosque.
A la mañana siguiente el fue despertado por el sonido de las voces de una personas algo lejos de él, en ese momento el fue detrás de esas voces que no distinga muy bien que decían pero lo suficiente para saber que eran voces humanas.
Cuando encontró a las personas dueña de eso sonidos vio que eran una 3 personas él pensaba ir a ver si lo podían ayudar y cuando estaba a punto de hacerlo se percato de algo.
Ellos estaban cargando algo un niño de no más de 6 años parecía dormido por lo que lo primero que se le vino a la mente es que era de ellos aunque tenía sus sospechas por lo que prefirió esconderse y escucharlo un poco más.
-¿Cuanto creen que ganaríamos vendiendo a este?-
Con eso fue suficiente para entender la situación eran unos bandidos y ese niño fue secuestrados para ser vendido.
Estaba a punto de atacarlo para salvar a ese niño pero se detuvo a escuchar algo más.
-Casi nada de seguro, no parece la gran cosa, lo mejor sería venderlo junto a otros 3 para subir su precio un poco más-
Entonces hay mas además de ese niño que el cargaban
Zeta decidió seguirlo hasta encontrar un campamento en un lugar casi redonda sin árboles a en este lugar con otras 10 personas sentadas y lo que parecía que bebiendo un poco.
-Trajimos otro más jefe-
Le estaban hablando al tipo más grande y por lo que parecía el más fuerte de ellos ya que el resto parecía estar solo un poco por encima del promedio.
-Colócalo con el resto-
Por la voz de este parecía estar muy ebrio no sé cómo deben estar lo otros pero no parecen estarlo.
Ellos 2 fueron llevar a ese niño a una jaulas atadas a unos carruajes, en esta había alrededor de otro 8 niños de entre 4 a 10 años.
Era muy arriesgado intentar liberarlos en pleno día los números estaban en su contra.
-la mejor decisión será esperar cuando ellos estén dormidos-
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Re: [Entrenamiento] Violent World [Zeta]

Mensaje por Cormack el Jue Ago 02, 2018 11:22 pm

Gotas de sudor corrieron por la frente morena del leñador, ojos abiertos cuales platos con una sensación atónita y una mente paralizada por la malicia del exterior. Sus piernas no flexionaron de nuevo, dejándole arrodillado junto al par de individuos que, apenas, podían mover sus extremidades, en un esfuerzo por levantarse. El mayor era quien más dificultades tenía para levantarse, aún si el menor era quien albergaba una cantidad de heridas notables, más que nada hematomas por concusiones. Cormack tragó saliva, deduciendo que, en el asalto, habían agredido al par de hombres. ¿Qué sería del niño ahora? ¿Cómo podrían hacer que él regrese?

Se levantó de nuevo, figura erguida con una tensa mirada volteando hacia todos y cada uno de los lados, sin avistar más personas que podrían ayudar con esa tarea, sin mercenarios o soldados que ofreciesen su esfuerzo y labor en pro de una vida inocente e infantil. ¿Tan cruel llegaba a ser el exterior de su aldea? ¿Acaso era, genuinamente, un mundo violento? En lo que el choque de sensaciones lograba dispersarse, pudo dejar camino para la terquedad de un hombre que ha sabido perseverar en su vida no por mera astucia, sino fuerza bruta y dedicación, empedernido ante toda situación sin importar cuán complicada fuese. La zurda del hombre sostuvo con mayor fuerza el mango de su segur, mientras que la diestra, decidida, se orilló, dejando caer el saco de sus pertenencias sobre la carreta dañada de los hombres. Inhaló, exhaló, y volvió a inhalar, ésta última con mayor intensidad y una corrosiva seguridad. — Yo iré por su niño.

Colin, él… él responde al nombre de Colin. Pero… —, se resignaban los aldeanos. Quien quería ser su héroe no era más que un reciente campesino, un corta árboles que no tenía verdadera capacitación militar, ni señales de nobleza alguna. ¿De verdad alguien como él podría ayudarlos? ¿Realmente tenía las agallas para lanzarse hacia secuestradores y arrancar de ellos sus futuros ingresos y oportunidades de dinero? Los hombres tenían temor por Cormack, pero él, ya desbordando el hacha de su espalda y reposándola sobre su hombro, les dedicó una mirada de seguridad y pertinencia, así como una sonrisa. No sabía cómo lo lograría, ni si podría vivir para contarlo, pero si no lograría encontrar su camino como defensor de Ylisse, al menos podría perecer en pro de una buena acción por su nación. — Colin regresará con ustedes a casa. Se los aseguro.

Con un pulgar arriba, dio media vuelta y, aparentemente, sin titubeo, se encaminó hacia la frondosidad de la arboleda frente a él, el pasaje por el cual pasaron los ladrones.

[…]

Habían pasado ya pocos minutos, extendiéndose hasta la eternidad y más allá con el ritmo de un corazón tan rimbombante y violento como el del leñador. Su mano temblaba, pero desconocía si era un verdadero miedo tratando de poseer sus sentidos, o la ansiedad de volver a las andadas en un combate contra otros seres, sabiendo que sería más que imposible el tratar de razonar con bandidos como ellos. Era una clase de emoción, excitación, haciendo que el sudor permaneciese fluyendo desde sus entradas hasta la frente y su rostro, una mascarilla de reluciente piel afín a la calidez que se sentía en aquel bosque. Sabía que caminaba directo hacia algo peligroso, y estaba consciente de lo terrible que era su idea de un combate. Pero, ¿cómo podría haber negado ayudar a esos hombres? De haberlo hecho, sería una vergüenza indiscutible apodarse luchador de Ylisse, justiciero de su patria y un soldado más por el bien de su país, y por un poco de dinero.

Sus ojos yacían casi adheridos a la superficie por la cual caminaba, marcas y huellas peculiares abandonadas cuales rastros sobre la tierra y el lodo del bosque. El claro no yacía lejos, pero las botas de los maleantes distinguían de aquéllas de Cormack, huellas diferentes abandonadas en el paso de un ser con un deseo por heroísmo, rectitud y relevancia, así como poner a prueba su musculatura y el poder de sus hachazos. Con el paso de los segundos, el nimio silencio se quebrantó con susurros y murmullos originados más allá de los árboles y arbustos que todavía le distanciaban del siguiente grupo de humanidad y vida que podría encontrar. El paso del leñador se aligeró, buscando hacer el menor ruido posible para, así, evitar llamar atención no deseada. Se oían risas, percibía carcajadas y, desde su escondite, percibió a lo lejos las carrosas pausadas, galope detenido en el tiempo por unos caballos reposando. Un ojo más perspicaz lograría hacerle saber que, tras las coberturas de tela, residían jaulas con seres secuestrados y robados, pronto carnada para el flujo del dinero.

No eran campesinos, ni eran viajeros, sino los verdaderos bandidos, ocultos bajo aroma del resino.

Ahí están… — se murmulló a sí mismo, tragando saliva y al pendiente de lo peligrosa que era su intención. Desde su posición, podía contar casi la docena de enemigos, todos preparados para el combate sea con lo que tengan a su lado, desde hachuelas hasta dagas, ramas gruesas improvisadas y todo lo que tendría un buen, pobre grupo de ladrones. Parecían novatos, pero no evitaba que fueran una fuerza para temer, más si tenía la intención de enfrentarlos por su cuenta.

La mañana era joven, el Sol todavía alto; esperar a que durmieran era una opción útil para evitar un enfrentamiento, pero el tiempo restante era corto y perecedero, ceder la opción del ataque yaciendo fuera de las opciones del joven leñador. Inhaló, exhaló, y se preparó para hacerse conocer ante la banda de maleantes. Con un ágil pie hacia el lado, inclinó su peso hacia éste y se presentó desde el árbol que le ocultaba.

¡Oigan, idiotas! —, exclamó con furia y seguridad, su segur devuelta a su mano dominante y ésta, la diestra, extendida hacia el frente, el bronce de su aliada reluciendo con los pocos rayos solares que penetraban las densas copas de los árboles, amenazando a los bandidos más cobardes de entre ellos. — ¡Dejen ir al niño a su casa o yo, Cormack Lumberjack, les daré una lección que no olvidarán! —, la cereza del pastel que mantuvo la atención de los piratas sobre Cormack por varios segundos, atónitos, hasta que reaccionaron de una vez por todas. Carcajearon cual mañana inexistente.

¿¡Tú!? ¿¡Crees que podrás con todos nosotros!? —, fue la réplica Barrett, el mayor de los truhanes, uno con notable musculatura y ostentando algo mejor que simples hachas y dagas: una espada de bronce, misma que desenfundó sin verdadero temor hacia Cormack, pese al estado de ebriedad que le hizo casi incapaz de mantenerla firme. No evitó que diera sus órdenes, sin embargo.

Eres un idiota, valiente pero idiota… ¡ataquen!
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Re: [Entrenamiento] Violent World [Zeta]

Mensaje por Invitado el Sáb Ago 11, 2018 4:56 pm

Estaba en la rama de un árbol rodeado de la vegetación y con el sonido de animales que hacían estar algo relajado aun con un campamento de bandido a metros pero ya había estado media hora en ese lujar esperando a que anocheciera  y tenía que esperar otras 4 horas más para que eso sucediera por lo que no estaba apurado pero tampoco se le había olvidado el por qué estaba en ese lugar.
Claro que podría ir y vencerlos para poder rescatar a esos niños lo más rápido posible pero eso implicaría que tendría que usar su piedra y eso era algo que no haría si no fuera la única opción y esperaba no tener que recurrir a tener que usarla no por otra cosa además de la incomodidad que me causas el usarla.
Siguió sin hacer nada por un rato más hasta que luego de un rato escucho algo que se acercaba.
Cuando lo veo era un hombre que caminaba firmemente acercándose a donde estaban los bandidos como si ya supiera a donde va y no parecía que fuera  de forma amistosa.
No parecía que fuera muy hábil o que tuviera un plan ya que sus pasos ya de por sí ya no parecían totalmente llenos de confianza pero un cuando ya paso por el punto en el que ya podría ver a los bandidos seguía caminando.
¿Alguna clase de suicida?
Porque no le encuentro otra definición a alguien que planea pelear el solo con tanta personas a la vez.
-¡Oigan, idiotas!-ya con eso lo confirme el era un suicida completo — ¡Dejen ir al niño a su casa o yo, Cormack Lumberjack, les daré una lección que no olvidarán! — ¿o quizás simplemente sea un idiota  que quiere hacer lo correcto?
Ya los bandidos fueron a atacarlos ya que no duraron ni un segundo de que fuera una trampa o algo por el estilo bueno por lo general los bandidos nunca son muy listos
Baje del árbol del que estaba viendo todo ya que decidí de que quizás debía ayudarlo a no morir de una manera tan estúpida como  esa.
Aunque tuve curiosidad por lo que solo lo iba a ayudar y ya estuviera en peligro por lo que solo  me quede observándolo y preparado para hacer algo los mas rápido posible.
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Re: [Entrenamiento] Violent World [Zeta]

Mensaje por Cormack el Lun Ago 13, 2018 3:08 am

Y sí, la sola idea de atreverse a interrumpir en un asentamiento de bandidos podría no ser más que una apresurada y muy absurda petición de suicidio. ¿Qué mejor manera de pedir que a uno le partan la cara que atreverse a insultar a una manada de rufianes? Sí, Cormack se acercó con intenciones de heroísmo, con motivos orientados hacia el bien y, más que nada, la intención de rescatar seres inocentes de las garras de mala gente, pero… ¿realmente era su mejor opción? ¿De verdad tenía que hacer algo por ese par de hombres heridos tras el asedio de los bandidos? La misma cara del líder, embriagado hasta las narices, era una de la que cualquier aldeano huiría, en constante consumo por el terror de ser rebanado por alguien tan descarado y carente de ética. Cormack hacía algo que no era bueno para él mismo —probablemente—, pero sí para los demás. “¿Qué se ganaría con ello?”, era algo que tanto él como un par de los enemigos se preguntaban.

Sus pertenencias yacían, actualmente, junto a la carreta de la cual se apoyaban los seres heridos. No sabía si eran de fiar, pero con tal de traerles de vuelta a su niño, cuidar su pequeño inventario podría ser la menor de las recompensas para el hombre. Así, yacía acompañado por nadie más que su fiel, bronceada compañera de guerra y labor, y el espesor de los árboles, pinos, fresnos, y demás tipos, extendiéndose hasta donde la visión humana cesaría. Uno de los filos de su segur apuntaba hacia el suelo frente a él, embarrado con el lodo de bellacos como ellos, todavía riéndose del hombre. — ¡Yarr! ¡Eres un idiota, Cormack! —, exclamó uno de los rivales a vencer, una sonrisa casi putrefacta mostrando la carencia de un par de sus dientes. Seguramente, se ha dado sus buenos pleitos contra otras identidades en su vida, pero probablemente no muy conocidas, ¿o sí?

¡Har har har! ¡Este tonto vino para morir! — fue otra letanía de moral hacia la personalidad de un bárbaro, apuntando con su índice, mientras se dedicaba a carcajear varios segundos más. Eran unos brutos, pero tenían un enorme sentido de confianza y estima sobre ellos mismos, lanzando mil y un burlas sobre aquel que se mostró con pose de un injustificado heroísmo, basado en cierta solidaridad y, más que nada, el deseo de hacer de Ylisse un mundo mejor. Y sí, una parte profunda de Cormack añoraba una compensación monetaria, pero sabía que podría no ser posible. Barrett vio que sus hombres permanecieron todavía en su posición, aún sin el ánimo de lanzarse todavía, pero faltaba un impulso más para que, finalmente, hiciesen aquello que se les ordenó. Un impulso en la forma de una bota grande en tamaño, una voz cruda y violenta, y la peste del alcohol bajo el aliento. — ¡Les dije que atacaran, animales! ¡Háganlo pedazos!

OST:

Comenzaba la disputa. Frente a él, media docena de bárbaros posicionados en una línea no tan recta, sino afín a lo que sería el zig-zag, preparados para despedazar a Cormack si éste decidiese lanzarse contra ellos al mismo tiempo. Él, por su parte, presionaba ambos hemisferios de su dentadura en señal de presión y tensión, viendo que, tal vez, atacar no fue la mejor opción, pues apenas logró vislumbrar la gran cantidad de piratas que yacían frente a él, listos para el pequeño baño de sangre que podría llegar a desenvolverse en el bosque. — Oops, son muchos… — murmulló hacia su persona, pero comenzó a asomarse en el entorno a su alrededor. ¿Qué había para apoyarle en la escena? ¿Qué dones ofrecía la naturaleza a su disposición para darle la ventaja en tan desbalanceado combate?

Miró a la derecha, observando los arbustos que yacían en la cercanía, rodeando uno que era todavía más grande. Podría servir como buena cobertura para esconderse por un par de cruciales segundos, pero lo más importante fue observar los árboles. Eran grandes, eran altos, y eran pesados, pero eran ciertamente delgados. El foco de su mente se prendió en son de una buena idea y, como tal, alzó la zurda hacia los oponentes. Pensó en atraerlos con una clase de mofa, meramente jugando con su índice e incitándoles a acercarse, pero venía con un humor especialmente mortal y violento, brutal y descuidado; la palma se orientó hacia arriba, y desencadenó de su puño el dedo medio, burlándose de los salvajes barbudos. — ¡Vengan por mí, bobos! —, les gritó con una sonrisa ciertamente burlona. Barrett no estaba feliz, y mucho menos los dos piratas que estaban hasta el frente. Éstos comenzaron el asedio primero, corriendo como podían hasta el grupo de arbustos al cual Cormack corrió después de burlarse de ellos.

Los arbustos eran crecidos, así como los árboles. Forzosamente, los bandidos debían tomarse el tiempo para asomarse tras el árbol que separaba a los arbustos y el lugar donde su pequeño “héroe” yacía. El par de brutos pensó, y ambos formaron un plan, mirándose el uno al otro y desarrollando lo que parecía ser una conexión sincronizada, una estrategia formulada al mismo tiempo. Se creerían verdaderos tácticos, merecedores de un rango cual planificador como alguien de los Custodios, y decidieron poner a la obra su idea. Se separaron unos metros, asomándose al mismo tiempo detrás de ese mismo árbol, y… nada. Miraron hacia su lado izquierdo, donde yacían los arbustos, y tampoco avistaron algo. ¿Hasta dónde habrá ido Cormack?

¡Llévense esto! —, resonó la voz del mismo insensato atrevido que osó insultarlos en plena celebración de éxito, acompañado del paisaje que era uno de los árboles siendo derribado. Cormack había planeado más allá de ellos, de alguna manera, y con su experiencia como talador, logró patear el tocón debilitado de un pino recién cortado sobre el par de la barbarie. Con un fuerte estruendo, el árbol arribó sobre los brazos de los malosos atemorizados, manos alzadas en un fútil intento por amortiguar el impacto. — ¡Augh! — No ayudó. En lo absoluto.

Boquiabiertos, los bandidos restantes se dieron cuenta de que, efectivamente, el terreno parecía no estar totalmente a favor de ellos. Bien, podría tener tanto ventajas como desventajas para todos y cada uno de los integrantes del combate, pero de algo se habían dado cuenta: no era un simple y absurdo oponente. Era un bruto, sí, y parecía no pensar mucho en su propio bienestar o la supervivencia, pero la maña yacía en la profundidad de sus músculos, y en el rigor con el que maneja su bronceada segur. — ¿¡Pero qué están esperando!? ¿¡Van a dejar que los ataque uno por uno!? —, exclamó Barrett, venas de la sien haciéndose presentes en un ápice de furia y desesperación, nacido no solamente por quien yacía en su camino, sino por la bola de ineptos que reclutó como sus secuaces. Éstos comenzaron a avanzar, tomando posiciones tras los árboles y, asimismo, centrando el punto donde se ubicaba Cormack. — ¡Ataquen, demonios! —.

Tal vez, y solamente tal vez, podría él tener una oportunidad contra ellos, pero no acorralado.
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Re: [Entrenamiento] Violent World [Zeta]

Mensaje por Invitado el Dom Ago 26, 2018 2:36 am

Con que lo rodearon, si con lo lento que se movía era algo lógico que pasara pero se ve que su fuerte es la fuerza bruta al haber cortado un árbol tan rápido, el tenia oportunidad si era un uno contra uno pero eso no era posible en un momento como ese.
Me estiro un poco y tomo una roca.
Salgo de mi escondite y le lanzo una roca a su jefe no parece que le hubiera hecho mucho daño con eso pero tampoco esperaba hacerle algo.
-Que mierda acaso tu también vienes a morir con él?
-claro que no, solo pensaba que parecía que necesitaba un poco de mi ayuda.
Todos parecían confundido hasta uno estaba aguantando la risa
-no crees que eres muy joven para hace meterte en peleas como estas, pero sabes ya no te dejare huir te atrapare y venderé ese cuerpo tuyo son de los mas buscados.
Su jefe intenta atacarme con su espada aunque se notaba que se le dificultaba mantener el equilibrio debía aprovechar eso.
Cuando estaba a punto de cortarme con su espada  me muevo a un lado de el y lo empujo realmente no parecía que fuera a ser un problema gracias a que estaba completamente ebrio por qué se ve que ya de por si es muy rápido y fuerte.
-venga rápido y atrápenlo!!!
Unos 3 tipos vinieron contra de mi ya hice lo que quería dividirlos por lo que ese tal Cormack ya tenía más ventaja y ese tipo no parecía que fuera mucho problema por ahora.
-oye niño solo ríndete que no tienes oportunidad.
Los 3 tenían espadas en sus manos y yo estaba desarmado pero era lo mejor para mi.
Me preparo para pelear contra ellos no iba a usar mi piedra pero si mis puños contra ellos
-realmente que luego de hacer todo eso, voy a rendirme?
Seria algo difícil ir contra 3 al mismo tiempo pero estaba bien.
-oye Cormack tu encárgate de los tuyo no te preocupes por mí.
Ya le avise por lo que creo que sería suficiente ya que eran 3 para cada uno y su jefe no parecía que pudiera ni levantarse por su ebriedad por lo que creo que seria lo justo.
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Re: [Entrenamiento] Violent World [Zeta]

Mensaje por Cormack el Miér Sep 12, 2018 2:03 am

Y efectivamente, la sarta de truhanes había demostrado cierta barbarie no únicamente con el atice de sus armas ni la manera en que golpeaban al aire mismo con sus armas, brazos alzados y desplegados salvajemente contra la airosa nada que yacía entre ellos y su verdadero oponente, oculto tras la flora y las ventajas que le brindaba el entorno, sino en sus maneras de pensar, dejando a un lado el absoluto beneficio de la estrategia, y un poco de planeación en sus actividades. Asimismo, tomando como guía los cuerpos inconscientes de aquel par derribado por un pesado árbol, los bandidos restantes abrieron sus ojos cuales seres sensatos. De un grupo de 6, posicionados cual vanguardia frente a Barrett y sus tres secuaces restantes, sólo restaban 4 de ellos todavía con el vigor para partir cráneos.

Las ideas de Cormack se acababan con lentitud, viendo que los árboles en su intemperie no eran tan gruesos o eficientes como aquel que derribó. Y sí, habría sido una mejor idea esperar a que se alinearan todos en una estúpida sucesión, pero necesitaría más que un milagro para que tal cosa ocurriese frente a él, en tal momento de gravedad y peligro. — Ugh, ratas… —, fue lo que él masculló, observando a los dos pares de bandidos que se acercaban, amenazantes y empuñando lo que tuviesen en sus manos, desde palos de madera, gruesos e improvisados con uno que otro clavo y símbolo de sus victorias, hasta hachas reales, careciendo del cuidado de sus dueños, pues todavía tenían manchas de tierra, lodo y sangre. Y eso, eso mismo, no era una buena señal.

Cormack tragó saliva, efectivamente viéndose lo suficientemente acorralado como para suponer sería su fin. ¿Enfrentar a cuatro bandidos y, después, a tres más y al líder? ¿Acaso era un demente? Tal vez lo era, pero no era posible negar que su moral era mayor que su inteligencia. Agitó su hachuela con un veloz movimiento de izquierda a derecha, en diagonal hacia el suelo, sacudiendo las migas y astillas de la madera. — Bueno, parece que somos nosotros cuatro… o cinco… —, comentó contra el grupo de canallas, la molestia de contar no tomada por el guerrero descuidado.

El milagro se cumplió, pese a no ser en la forma de una línea recta de bandidos bajo un árbol convenientemente posicionado, sino alguien más que, por azares del destino, interés propio, o motivos que van más allá de lo que comprendería un leñador como Cormack, decidió integrarse a la escena y echar su mano, en pro del corralado.

¿¡Qué!? ¿¡Otro niño!? —, exclamó uno de los cuatro bandidos frente a Cormack, notando que el desconocido llamó atenciones tal vez no intencionales. Era audaz, era ágil, y tal vez tan idiota como el guerrero que entabló guerra contra ellos, pero cualquier ayuda se agradecía en demasía. — ¿¡Huh!? —, fue un alarido de perplejidad, inicialmente confundido por la noción del intruso y, con esto, tratando de juzgar sus acciones. La adrenalina y la sensación del riesgo interrumpían, sin embargo, y ese mismo juicio no fue más allá que aquel que aprovecharía la ayuda del muchacho. — ¡Suena bien por mí! —, exclamó de vuelta, antes de regresar al grupo rival y, así, tomar una dorada oportunidad. — ¡Tomen esto! —.

La distracción tan oportuna de Zeta fue aquello que motivó a Cormack a lanzar el primer hachazo, un grito de guerra acompañado por el zumbido de su segur, cortando el viento con un tajo desde los cielos hasta abajo, impactando sobre uno de los bandidos y, así, dejándole de recuerdo una notable marca carmesí, la señal de un ataque que difería de los cortes de un sable, o las penetraciones de una lanza. Esto era un golpe poderoso, tanto contundente como disruptivo, y la señal de que ellos no eran los únicos que sabían cómo agitar sus armas. No era un golpe cualquiera, sino la profunda y grave herida que dejaría un hacha.

El bandido gritó, cubriéndose el pecho con la zurda y retrocediendo un paso, pero sin permitirse la derrota por tan sólo un golpe de él. — ¡Aaargh! ¡Pagarás por esto, infeliz! —, la represalia del bandido recién herido, los demás regresando a su principal enfoque en el combate y, con furia agregada a la mezcla, el pirata comenzó a soltar varios hachazos al frente, una sed de venganza instándole a cercenar la cabeza de Cormack en un abrir y cerrar de ojos. Y podría hacerlo, si tan sólo tuviese tanto la precisión como la estabilidad para llegar hacia él y atacar. La herida era atroz, considerable, y de no tratarse podría traerle peores consecuencias en el plazo de unos meros días, pero compartía esa sensación empedernida de sobrevivir y pelear, honorables atributos de un guerrero, de un bárbaro. Cormack retrocedió con cada hachazo, evadiendo sus ataques y buscando refugio en los árboles cercanos.

Tal vez, si ellos eran tan ineptos como para lanzar ataques horizontales, los blancos serían los árboles, la oportunidad perfecta para atacar y encargarse de ellos. Cormack necesitaba suerte, especialmente con el grupo de 4 bandidos acercándose hacia él, sin árboles para tirar ni más jugarretas en el nicho. ¿Cómo le estaría yendo a Zeta?
Afiliación :
- YLISSE -

Clase :
Fighter

Cargo :
Leñador

Inventario :
Hacha de bronce [2]
Vulnerary [3]
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Support :
None.

Especialización :

Experiencia :

Gold :
425


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