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[Campaña de liberación] A witch bows to no man. [Priv. Poe]

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[Campaña de liberación] A witch bows to no man. [Priv. Poe]

Mensaje por Veronica el Mar Jul 24, 2018 7:43 am

Veronica amaba Nohr: era su patria, su hogar, su tierra. La niña buscaba por encima de todo traer gloria a su rey y a sí misma convirtiéndose en la mayor conquistadora que el país hubiera visto jamás. Y, sin embargo, el hecho de salir más allá de las fronteras nohrias era una experiencia que le había llenado de una gran satisfacción y emoción. Había vivido tan aislada del mundo fuera de los territorios del Fuerte Emblia que la oportunidad de visitar otros países había sido algo posible de conseguir. Sí ni siquiera había visitado la capital, ¿Como ir al extranjero? Pero esto había cambiado con la muerte de su madre y su repentina invitación a reunirse con la corte en Krakenburg. Nuevas ocasiones para una nueva vida habían ido surgiendo para la joven sacerdotisa en los últimos tiempos. Después de años rodeada por la misma gente, sin oportunidad de liberarse, había alcanzado cierta libertad y reconocimiento al que Veronica se aferraba con celosía. Se había acostumbrado a la vida entre la nobleza como un guante, como si hubiera nacido para ello, y aunque había llevado un poco de tiempo aprender los entresijos de vivir en la capital, ahora se movía entre su gente como una más.

Y eso incluía poder viajar cuando quisiera y a donde quisiera. Como Señora de Emblia ahora todos los sirvientes y soldados leales a su familia le pertenecían a ella para mandarles como así lo dispusiera. En cuanto había escuchado sobre el torneo que se celebraría en Regna Ferox por parte de Altea había deseado ir para probarse a sí misma y derrotar a tantos creyentes de Naga como pudiera. Nada le traería más gloria que eso. Sus ganas de ir se vieron incrementadas al saber que gran parte de la familia real, entre los que se incluía al Príncipe Xander y al Principe Leon, estaban en camino de la competición ya. Tuvo unos instantes de rabieta infantil porque no la habían invitado con ellos, pero al final decidió tomar ella misma las riendas de su vida y mandó preparar su pony para partir cuanto antes. Se vio en la necesidad de mentir a sus tutores puesto que nunca la dejarían marchar al extranjero sin previo aviso. Así que les dijo que iba a pasar el día en un templo de Anankos, puesto que había sentido la llamada del Dios Oscuro y deseaba orarle en paz en algún lugar de culto importante.

Nadie pareció prestarle demasiada atención mientras le ensillaban la montura para el viaje. Todo el mundo estaba demasiado pendiente de sus propias vidas como para interesarse por los quehaceres de una niña sacerdotisa. Así, Veronica siguió con sus planes sin apenas percances. A los pocos soldados de Emblia que la acompañarían les dijo la verdad de su destino y les obligó a guardar el secreto. Nadie más iría con ella, salvo su fiel Feh, que sobrevolaba la zona a la espera de partir, y una sirvienta que se había hecho útil en más de una batalla con sus dagas. Por su parte, Veronica terminó de colocar los fardos en la parte trasera de su pony (con la ayuda de la criada) y cuando juzgó que todo estaba listo, se subió a la silla de montar y se reunió con los demás que la esperaban a la salida de los establos. El guardia que cuidaba la salida de Krakenburg no hizo apenas preguntas y se imitó a desearles un buen viaje. Desde que Nohr se hubiera visto liberada de emergidos la sensación de seguridad era muy alta. Además, supuestamente la sacerdotisa no iría muy lejos y tenía una buena escolta, ¿qué podría ir mal?

Pero, en vez de ir en dirección sur hacia el templo de Anankos, el grupo dirigió sus monturas hacia el noroeste. Los caballos hohrios eran fuertes y confiables, e incluso el viejo pony de Veronica era capaz de mantener un buen trote sin cansarse durante mucho tiempo. Odiaba admitirlo, pero el animal tenía una resistencia envidiable, aunque eso no quería decir que Veronica no quisiera tener un caballo grande y fuerte como otros que había visto. Quizás, si se probaba en el torneo, por fin considerarían que estaba lista para cabalgar en un animal más difícil de controlar que un viejo pony pulgoso. Ya no tenía madre, pero a veces la presión de sus tutores era demasiado grande: “haz esto”, “haz lo otro”, ¡los odiaba!. La libertad que sintió al romper sus ordenes hizo que el rostro casi siempre apático de la niña se volviera más suave, una sonrisa apenas perceptible en sus labios. Se mantuvo así de feliz incluso cuando le comenzaron a doler las piernas y los brazos de estar en la misma postura durante horas. A pesar de las horas a caballo, por las noches trataban de encontrar una posada que pudiera acogerles. Aún no estaba preparada para dormir a la intemperie porque no había camas mullidas en el bosque ni bañeras en las praderas.

No tardaron mucho en llegar al norte de Nohr, donde tomaron un barco que les dejaría llegar a Regna Ferox de forma más rápida que atravesando Ylisse. Su primera impresión fue que no le gustaba el movimiento del transporte marítimo. Se puso enferma de forma inmediata y se pasó todo el viaje abrazada a un barreño de madera y sin aguantar nada en el estómago. Había sido ella quién había insistido en ir en barco, así que ya no podía echarse atrás, pero lo detestaba con toda la fuerza de su alma. Le daba miedo hundirse ya que no sabía nadar, y además no llegaba a verse del todo recuperada de sus mareos. Al llegar a tierra casi podría haber besado el suelo, de no ser porque pertenecía a un reino de Naga y no quería que le transmitiera alguna enfermedad incurable. El pueblo pesquero olía muy mal y era muy diferente a Nohr. Nunca había sentido tanto frío en su vida. Incluso se tuvo que comprar una suave piel de alguna bestia para cubrirse los hombros. Su aliento salía de sus labios como una nube de vapor y los dientes le castañeaban. Agarró a Feh y la colocó contra su pecho, metida en su abrigo de tal manera que la cabeza del búho quedaba justo por debajo de su barbilla.  

Mientras la sirvienta iba a buscar provisiones con algunos hombres, y el resto iban a comprar mantas para colocarlas bajo las sillas de montar de los caballos, Veronica se paseó sola por el lugar, aunque sin alejarse mucho de los demás. Igualmente, llevaba en el bolso de plumas negras su libro de magia oscura, en caso de que alguien decidiera atacarla o algo así. Lo cierto es que atraía mucho la atención con sus tacones rojos en un paraje tan helado, su gran tiara-corona de oro, y su ropa oscura y granate. Se notaba a la legua que era extranjera, y seguramente no de Ylisse. Recibió más de una mirada de sorpresa y desconfianza. Sin embargo, Veronica no se daba cuenta de nada y se limitaba a mirar los puestecitos de baratijas para ver si encontraba algo bonito que llevarse de recuerdo. Visualizó un collar que le gustó mucho y cuando fue a decir que lo quería comprar, alguien la empujó con fuerza al suelo. La niña cayó como un sacó de patatas de cabeza contra la tierra. Su barbilla, manos y rodillas quedaron con heridas sangrantes a las que no prestó mucha atención. Cuando se incorporó con las cejas fruncidas a punto de desatar su furia contra la persona que se había atrevido a agredirla, descubrió con enfado que alguien se había llevado su monedero. Y ese alguien corría calle abajo.

Lo mataría.

Sin pensarlo mucho, Veronica corrió detrás suyo. Feh aprovechó para escapar de su abrigo algo asustada. Por su parte, la joven sacerdotisa solo tenía puesta su atención en el ladrón. Mientras le daba caza, buscó en su bolso y sacó su tomo de magia arcana. Cuando se había prometido que lo mataría, es que iba a ser así.
Afiliación :
- NOHR -

Clase :
Dark Mage

Cargo :
Sacerdotisa de Anankos

Autoridad :
★ ★

Inventario :
Tomo de ruina [2]
Vulnerary [3]
Tónico de res. [1]
Tónico de def [1]
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Support :
None.

Especialización :

Experiencia :

Gold :
2405


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Re: [Campaña de liberación] A witch bows to no man. [Priv. Poe]

Mensaje por Poe el Vie Ago 10, 2018 1:58 am

Había llegado al puerto de Altea desde Sindhu cuando escuchó la primera noticia del torneo, héroes de todo el mundo estaba viajando a Regna Ferox por una competencia mundial por un título de el mejor luchador del mundo. En la ciudad capital de Altea, Anri, no había persona que no estuviese hablando de ello ni taberna que no tuviese un cartel al respecto, claro estaba influenciado que ese era el país que había organizado todo y era el orgullo local mostrar no solo un país conquistado si no que tan próspero como para organizar festivales “tradicionales”. Movido por la curiosidad decidió que era buena idea ir a mirar, a parte que ese tipo de eventos traía mucha gente y muchos puestos de venta de curiosidades, estaba seguro que podría encontrar algo de su interés. Retrasaría un poco su visita a Plegia para dirigirse al norte.

~ * ~

Acababa de salir de presenciar la primera pelea, había visto a una jinete wyvern y un mago oscuro sumamente poderoso y su mente aún no podía procesar lo que había presenciado. En su vida había considerado siquiera que la magia oscura pudiese comportarse de esa manera, que fuese así de fuerte y un simple hombre doblegase de tal manera a un wyvern... ¡Si hasta había podido presenciar una maldición de la que había leído! No cabía en sí su emoción, sus manos temblaban y una sonrisa tonta se dibujaba en sus labios. Estaba caminando por la calle repitiendo constantemente “Pelleas de Daein” para recordar aquel nombre, tenía que llegar a ese hombre fuese como fuese. Necesitaba hablar con él... había perdido casi una hora después de la pelea intentando contactarlo, había hablado con guardias, con coordinadores y hasta intentó sobornar a un joven que limpiaba para que le dejase pasar a conocer a los luchadores con la esperanza de poder encontrarse con el poderoso mago pero había sido descubierto y sacado casi que a patadas del evento.

Iba muy metido en sus pensamientos y considerando que hacer a continuación con aquella información, tanto que había olvidado que no había comido nada desde la cena del día anterior y al pasar cerca de una panadería que acaba de sacar bollos rellenos de carne del horno a leña fue atacado por el delicioso olor. Desvió su camino hacia la cocina abierta del establecimiento donde la mujer disponía los pequeño panes dorados sobre una tela en la mesada que daba a la calle para que se enfriasen y ya ponerlos a la venta, llevando su mano a su cintura fue que al intentar tomar su bolsa de dinero se topó con una mano hábil que estaba intentando deshacer el nudo de su bolsa con tal delicadeza que él no lo había notado hasta que sus dedos rozaron los ajenos - ¡Ah! ¡Salga! ¡No robe! - dijo con voz profunda dirigiendo una mirada al hombre que apartaba su mano y se alejaba rápidamente del lugar. No era extraño ver ladrones en los mercados, mucho menos en lugares tan concurridos donde podían perderse rápidamente de vista y el pelinegro había sido muchas veces víctima de estos rufianes como para sorprenderse ya de su intrusión en su espacio personal.

Desconfiado mantuvo la vista en el hombre mientras entregaba un par de monedas a la panadera y tomaba el pancito que se le entregaba. Pudo verlo detenerse no mucho más adelante y plantar su atención en otra victima, el escritor decidió acercarse para no perderle de vista y alertar a algún guardia si es que veía alguno. Demasiado distraído ya como para comer le entregó el pancito relleno a su mapache sobre su hombro que había estado estirando su mano para intentar tomarlo cada vez que había pasado el alimento cerca del rostro de su dueño, haciendo algunas migas sobre su ropa, el animalito comenzó a comer mientras el escritor vigilaba. El ladrón comenzó a moverse nuevamente, caminado apresurado y empujar desde la espalda a una joven niña de apariencia noble, acto seguido lanzo a correr. Indignado se apresuró a ir hacia la joven que esperaba que se pusiese a llorar en cualquier momento pero incluso antes de llegar la joven, claramente herida, se había puesto de pie y se dirigía detrás del ladrón. La siguió, una niña contra un hombre adulto podía terminar mal si llegaba a meterse en algún lugar poco concurrido. Al comenzar a correr su mascota había saltado de su inestable hombro y había comenzado a correr detrás de su dueño unos pasos por detrás.

No era un gran atleta, de hecho era todo lo contrario a uno, rápidamente su respiración comenzó a agitarse y sus piernas comenzaron a dolerle, pero siendo de considerable altura había logrado dar largas zancadas que le dieron alcance a la muchacha - ¡Ese tipo! ¡Me ha intentado... robar a mi también antes...! ¡No lo pierdas... de vista... intentaré buscar a un guardia!... - hablaba entrecortado por la corrida y manteniendo el ritmo miraba a su alrededor intentando visualizar algún guardia uniformado sin mucho éxito. Aún no notaba el tomo de la peliblanca pero vio como el ladrón doblaba en una esquina entre dos casas - ¡Allá está! ¡Cuidado al... seguirlo... puede tener una daga! - si la jovencita lo seguía asumía que le había logrado robar y él estaba dispuesto a ser de ayuda mientras su vida no corriese peligro... demasiado.
Afiliación :
- DURBAN -

Clase :
Villager

Cargo :
Escritor | Estudiante de mago

Autoridad :

Inventario :
Vulnerary [3]
Katana de bronce [3]
Tomo de Ruina [2]

Gota de Veneno [2]
Tónico de res. [1]
Tónico de def [1]

Support :
None.

Experiencia :

Gold :
3290


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Re: [Campaña de liberación] A witch bows to no man. [Priv. Poe]

Mensaje por Veronica el Vie Ago 17, 2018 9:22 am

Veronica corría tanto como podía, lo que no era demasiado. Al ser una niña, su cuerpo aún no se había desarrollado del todo, y además sus estudios de magia la habían hecho una persona más intelectual que deportiva. No le fue difícil llegar al campesino hasta su posición. Sudor se había comenzado a acumular en su frente, pegando su flequillo y goteándole por las sienes. Su respiración era agitada y se confundía con los cánticos que salían de su boca al recitar el conjuro de su libro de ruina. La presencia de un desconocido a su lado le hizo romper un poco la concentración, y casi le lanza el hechizo a él de no ser porque habló antes de que la niña pudiera actuar e hizo clara que su intención era ayudarla. ¿Los motivos? Los desconocía y en ese momento no le importaban. Ni siquiera le respondió, no tenía aire para ello. Siguió corriendo detrás del bandido con una expresión de apatía y desagrado en su joven rostro. A su espalda solo quedaba el sonido de sus tacones al avanzar sobre el empedrado y el de sus oscuras palabras susurradas.

Por su parte, Feh volaba por encima de sus cabezas. Una simple mirada de Veronica hizo que la inteligente ave rapaz descendiera y en un par de aleteos se colocara a la cabeza del grupo de tal forma que conformaron durante unos segundos una hilera perfecta de búho, sacerdotisa, campesino y mapache. Pero esto apenas duró unos momentos, pues el ladrón se perdió en una esquina y desapareció de la vista de todos menos de Feh que, tras un chillido agudo, se lanzó con las piernas extendidas hacia el enemigo. Era la familiar de una bruja, habían combatido juntas contra emergidos cuando no llegaron a tiempo los refuerzos de Krakenburg al Fuerte Emblia, y habían estado años y años las dos solas. Eran un buen equipo y en esos momentos se notaba. La niña confiaba en que podría distraer al bandido lo suficiente como para terminar de cantar su ataque. En cuanto doblaron por el callejón, Feh dejó escapar de entre sus garras al sujeto que estaba cubierto por arañazos en la cara y en los brazos, gritando como si hubiera visto a Anankos. Veronica no perdió el tiempo y con una última recitación, la magia negra consumió el cuerpo del ladrón.

Daba la suerte que estaban en una zona oscura, pues el jolgorio de la calle principal les quedaba ya lejos y allí solo había callejuelas diminutas porque las casas se habían construido demasiado cerca unas de otras. No se oía ni un solo ruido de vida, salvo la respiración entrecortada del grupo y el gruñido quedo del hombre que, tras ser engullido por una masa oscura, cayó al suelo inerte. Si hubiera habido algún guardia de Altea, seguramente los que hubieran ido al calabozo habrían sido ellos, pero estaba claro que ningún creyente de Naga les ayudaría. Veronica fue aminorando su paso hasta que caminó y fue recuperando el aire. Ese hombre ya no se movería de donde estaba. – No… necesito la ayuda… de nadie. Y menos la de… unos guardias que adoran… a Naga. – le replicó entrecortada pero su rostro seguía siendo igual de apático y serio que siempre. El cansancio era más visible por el sudor y la hiperventilación que por sus expresiones faciales.

- Dudo que pueda usar su daga… ahora. – comentó con una minúscula sonrisa de satisfacción. Por supuesto que se sentía orgullosa de su poder. Al aproximarse al caído, descubrió que seguía con vida pero solo apenas. Si alguien no lo ayudaba seguramente perecería, pero ese problema ya no era suyo. Era lo que se merecía por agredir y robar a una sacerdotisa de Anankos y una hija de Nohr. Veronica le pegó un par de patadas para saber si se movía y cuando no, se agachó a rebuscar entre sus cosas hasta que encontró su bolsa de oro. – Buen trabajo Feh. – Alabó con voz pasiva, ya mucho más tranquila. También había otros tres saquitos que sacó para ver qué contenían. – Si quieres su daga deberías quitársela. No creo que la necesite ya. – Así, se volvió hacia el extraño muchacho que la había seguido. Le miró con desconfianza, aún con el libro en la mano en caso de que se creyera que podía engañarla y atracarla ahora que estaba sola en medio de la nada. Se guardó su propio oro en el bolso donde también solía llevar su grimorio. El resto las dejó en el suelo.

Y ahí fue cuando se fijó en que había un mapache con él. De inmediato dirigió toda su atención a la mascota. A Veronica no le gustaba mucho la gente, pero toda clase de animales le encantaban. Estiró la mano para que pudiera olerle los dedos y supiera que era de confianza. – Hola, ¿cómo te llamas? Yo soy Veronica, y esta es mi amiga Feh. – se presentó al mapache de forma amigable. Una gota de sangre cayó de su barbilla al suelo, llamando la atención de la niña que hasta ese momento no había prestado atención a las heridas que se había hecho al ser tirada al suelo. Sus manos y rodillas también estaban ensangrentadas. – Tsk. No puedo participar en el Torneo con estas pintas… - se lamentó con el ceño fruncido.
Afiliación :
- NOHR -

Clase :
Dark Mage

Cargo :
Sacerdotisa de Anankos

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