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[Social] Desarreglos y cabos sueltos [Priv. Corrin]

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[Social] Desarreglos y cabos sueltos [Priv. Corrin]

Mensaje por Seimei el Sáb Jun 23, 2018 11:17 pm

Era tarde, tan entrada la noche que casi toda la posada ya estaba dormida, excepto los usuales borrachos bastante adormecidos jugando naipes en el salón. Sin embargo, tres lámparas de aceite estaban encendidas en la cocina, al interior de la cual se escuchaba bastante movimiento. Toda la luz estaba ahí para ayudar a un sólo mayordomo con su trabajo, un joven laguz que con las mangas cuidadosamente dobladas y un delantal blanco sin siquiera una pizca de suciedad terminaba la cena de sus señores. Con lo ocupadas que habían estado todas las personas que servía ese día y él tras ellos, era natural que tuviera hasta que presentarles tarde la comida. ¡Pero qué remedio! Había que hacerlo y había que hacerlo bien de todas formas. Impecablemente bien. Exageradamente bien. Como siempre, el trabajo de Seimei tenía que ser perfecto. Plato tras plato, servía con cuidado milimétrico porciones de tierna carne de cordero que parecían sacadas de una pintura. Miró críticamente. El aroma... no era totalmente ideal. Puso las patatas dulces con delicadeza a un lado y volvió a respirar hondo. ¡Ahora sí estaba equilibrado! Una pizca de hierbas y listo, perfecto, perfecto. El gato tarareó sólo, feliz. No había tenido tiempo de dedicarse a un postre elaborado, pero tenía vino especiado y dulzón terminando de calentar, cosa que tendría que ir sirviendo también. Todo en orden. Acomodó sobre la mano y el antebrazo dos platos, cargó la jarra de vino y los vasos y los llevó con parsimonia a su señor mayor y menor, príncipe Xander y príncipe Leon, ahí en el primer piso de la posada.

Tras servir regresó a la cocina, tomó la porción restante, otro vaso para la jarra, dejó apagadas sus lámparas y marchó de vuelta. Esta vez subiendo las escaleras. ¿Por qué? Para él todo el asunto también era bastante extraño, pero había una tercera persona de su querida familia real de Nohr ahí. De por sí ya los jóvenes príncipes estaban en habitaciones individuales porque era lo más cómodo, pero ella, la querida princesa, por cosas del destino terminaba en el tercer piso. Y por casualidad, que de haberse dado cuenta de que estaban en el mismo edificio a tiempo seguramente el príncipe Xander habría querido hacer una especie de cambio para "darle espacio" o algo así. Alguna riña de hermanos. El gato sinceramente no tenía intención de tomar lados, si bien respondía a su señor antes que a nadie, también sabía que no sería inteligente perder favor con nadie de la familia real. Algún día Xander no iba a estar. ¡Algún día pronto si seguía arriesgando el cuello todo el tiempo! Y un esclavo, uno inteligente, tenía que tener su lugarcito asegurado. Hacerse necesitar para mantenerse. Entre más pudiera tener el cariño de todos los miembros de la familia, mejor para él. A mimarlos a todos por igual, eso era lo mejor.

Tocó la puerta de la habitación y se anunció suavemente.

-
Lady Corrin, corazón, su cena. Voy a pasar~ -

Abrió la puerta con cuidado. Educadamente miraba hacia abajo, tanto que casi parecía que tenía los ojos cerrados tranquilamente. De donde venía, no era costumbre mirar a los amos de frente y a las mujeres mucho menos, dependía de si ellas se dirigían primero al esclavo. Se movió sin hacer ruido por la agradable habitación hasta la mesita individual, sobre la cual puso todo lo que traía equilibrado en el brazo, la comida, los cubiertos, la servilleta de tela buena (porque uno no podía confiar en la calidad de las cosas ajenas, no no), la jarra y el vaso que quedaron un poco más separados al ser cosa de después. Se quedó parado junto a la mesa y miró sólo un poco su entorno.

-
La cena de hoy celebra la primera victoria de su señor hermano en la arena, por lo que su servidor se ha esforzado mucho~ Querida, ¿quiere que vaya trayéndole algunas velas más? Me parece que tiene poca luz. ¿O quizás ropa de cama? Tengo ropa para usted en el equipaje también. Sólo diga qué necesita y será. -





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Re: [Social] Desarreglos y cabos sueltos [Priv. Corrin]

Mensaje por Corrin el Jue Ago 02, 2018 6:45 pm

Todo el clamor que su actuación y la de la joven de cabellos largos y oscuros habían despertado en el Coliseo todavía se hacía eco en sus oídos, en su imaginación, a pesar del silencio sepulcral que reinaba en su habitación. No había tenido mucho tiempo para elegir posada, pues se apuntó de manera apresurada a los combates, así que el primero de los lugares que no desprendían hedor a viajeros de dudosa reputación había sido el elegido para su estadía en esas tierras a la vez vecinas pero lejanas de Nohr. Dichosa había sido la casualidad del destino, pues más de una cara conocida (¡incluso algo más!) se hospedaban bajo el mismo techo, aunque en lugares bastante alejados del suyo.

Sentada obre el borde de la cama, apenas por unos centímetros, mantenía ambos brazos sobre su regazo, mirando fijamente al que había provocado más de un grito de asombro en las gradas; también más de una mirada hostil y otras tantas de curiosidad. Su más preciado y reciente secreto había salido a la luz en contra de su voluntad. ¿Qué pensarían todos los presentes? Y lo más importante, ¿qué ideas se alojarían en la mente de sus hermanos y de sus seres conocidos y allegados cuando hubieran visto esa parte de ella? Una porción de su bestia interior, de la que tanto le había costado ocultar y de cuya presencia en su interior sentía tanto temor como curiosidad. Suspiró despacio, rozando con las yemas de la mano contraria la palma de su mano, la que en cierto modo le había ayudado a ganar el combate aunque su oponente hubiera optado por retirarse. Quizás si lo pensaba con suficiente fuerza la visión de su extremidad dracontina desaparecería de los recuerdos de todo el público, solo quizás.

El sonido de la puerta aceleró de golpe los latidos en su pecho, buscando con la mirada la espada maltrecha que había sido usada en el combate; mas una voz familiar traspasó la madera maciza, trayendo de nuevo la calma a su inquieta persona —Seimei, casi no te había escuchado, lo siento —Se pasó torpemente una mano por su largo cabello, utilizando el final de un mechón delantero para enrollar y desenrollar varias veces su dedo índice en él.

Había olvidado por completo que sus queridos hermanos también habían luchado con fuerza y valor en sus respectivos combates, por lo que abrió los ojos y parpadeó, mirando con cierta curiosidad el plato recién colocado sobre la mesita de la estancia —La actuación de Xander ha sido impecable, ¿verdad? Como siempre. —esbozó una sonrisa acompañando a sus palabras, si bien el ánimo de sus palabras no era como el del pasado, donde vitoreaba con ánimo cada una de las victorias de su familia —También Leon, se están esforzando todos mucho, aunque ha tenido mala suerte coincidiendo con una ladronzuela… —No estaba segura de cómo iba a reaccionar el menor de sus hermanos después del descaro de su oponente, podría ir a preguntárselo pero no era el mejor de los momentos.

Después de unos segundos en silencio, posó los ojos sobre el felino —Seimei… ¿estaban ellos allí? —No siempre se veían todos los combates, menos cuando no sabían los unos de la presencia de los otros, pero ella había sido afortunada al poder ver el de su hermano y, por lo tanto, suponer que no habría venido solo —Por lo demás todo está bien, como siempre el olor que desprende es inmejorable —Sin embargo, no se movió de su asiento en el borde de la no tan cómoda cama, si la comparaba con la que tenía en el castillo de Krakenburg.
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Re: [Social] Desarreglos y cabos sueltos [Priv. Corrin]

Mensaje por Seimei el Dom Ago 26, 2018 11:11 pm

Su joven señorita apenas se movía, ni hablar de salir de donde estaba sentada. Nada característico de alguien de tan buen humor usualmente. Seimei se quedó mirándola discretamente unos momentos, paciente y quieto como un mueble cualquiera, más bien estudiándola. Su mirada y sus reacciones se le hacían extrañamente distantes. ¿Tan afectada estaba por su pequeña riña con su hermano mayor? ¡Y eso que había pasado tanto tiempo! Hasta el esclavo entendía que en una familia real una simple pelea podía terminar en rompimientos, disputas por tierras, asesinatos, carreras por poder y toda clase de cosas... pero no era eso, ¿no? No es un sitio tan bien controlado a rajatabla como Nohr. No, ahí tenía que haber otro asunto dando vueltas en la cabeza de la adolescente. De momento el gato se limitó a sonreír con normalidad y responderle de la misma forma, sólo comentando a la ligera.

-
No soprende que los estuviera viendo y animando. Tiene usted un corazón muy amable, cielo. Tampoco es sorpresa que ambos salieran victoriosos, ¿no? - Hasta rió un poco.

El poder de los herederos de Nohr era algo que alegraba continuamente al gato, que le hacía agradecer su suerte y por qué no, su ingenio, por terminar del lado correcto. Todavía irían lejos en ese torneo. Eso era incuestionable para él. Tanto como la realidad de que la princesa seguía atenta a sus hermanos, pese a todo, como para ir a observarlos ganar. Era un ser humano de sangre cálida y sentimientos buenos, después de todo. Pero entonces, ¿por qué ese humor tan raro suyo si no estaba enfadada? La respuesta llegó antes de que el felino pudiera hacer la pregunta. Sus orejas se volvieron en la dirección precisa de la muchacha, captando con interés ese tono exacto de voz que utilizaba. Repentinamente lo entendía todo. Tomándose su tiempo para acomodar los hechos en su mente, para medir lo que diría, dio algunos pasitos deambulantes más cerca. Por orden de su señor él también tenía su lugar en el torneo, aún no había tenido un combate oficial, sino que lo tendría la próxima tarde, pero entre tanto había sido precavido y había asomado la nariz a cada combate que pudo. Había husmeado a cada participante. De ese modo había visto el pequeño incidente en el duelo de Corrin, aunque había tenido que retirarse sin saber ni como acababa el asunto. ¿De eso se trataba? Después de ver a Xander aparecer con una especie de arma maldita, ya no cuestionaba mucho las cosas que aparecían, aunque al parecer... la sorpresa de su joven señorita no era lo mismo. Vaya asuntito. Se guardó comentarios mientras se acercaba con intención de sentarse junto a ella. Aunque, tras mirar las cobijas de tejido mediocre para sus estándares, cambió de idea y se acercó una silla, que posicionó ante ella.

-
Si me alaba así, imagino que cenará un par de bocados al menos. ¿Por contentar al cocinero? Haha~ -

Comenzó por allí, aunque ya veía que la comida iba a esperar. Una lástima, porque no se disfrutaría en el punto ideal, pero... nada que hacerle. Tomó su asiento, acomodando la cola de espeso pelaje plácidamente por uno de los costados. Ella lo había mirado al rostro y así él se consideraba con permiso de hacer lo mismo. Su expresión se mantuvo quieta.

-
No, no lo estaban. - Finalmente dijo. Puso una relajada sonrisa en sus labios y continuó. - Es normal que los hermanos se tengan algunos secretos entre ellos. Créame, lo he visto muy normal. Dicen por ahí que es sano también, pero quién sabe si es más difícil o más fácil llevarse bien así. -

La miraba como si buscara algún detalle nuevo en su persona, aunque fuera algo de su ropa o de su cabello. Porque lo buscaba efectivamente. Más cerca de ella era donde sentía con más claridad su aroma particular, como tenía cada persona más allá de la ropa o las aguas aromáticas. Esa princesa Corrin, aunque obviamente fuera ella misma, olía casi como otra persona. Y no era normal que el aroma de alguien cambiara, mucho menos en un tiempo tan breve. ¿Por qué? Ya buscaría una excusa para fijarse mejor, sacarse las dudas de a qué le recordaba. Por el momento intentó sacarlo gentilmente, ladeando la cabeza un poco al ofrecerle un tonito algo secretivo. Quizás fuera su primera gran oportunidad de hacerse útil a ella.

-
Usted, mi princesa... ¿no hay algo que quiera contarle a un par de orejas confidenciales? -





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Re: [Social] Desarreglos y cabos sueltos [Priv. Corrin]

Mensaje por Corrin el Mar Oct 09, 2018 1:25 pm

A pesar de toda la preocupación que irradiaba en ese preciso momento, una cálida sonrisa forzó cada una de las barreras que le impedían aparecer hasta lograrlo. Apenas visible, no más que una ligera curva positiva en el borde de las comisuras, pero la mención de dos de sus seres más queridos era motivo más que suficiente para dejar de lado, aunque solo fuera durante unos escasos segundos, los temores y remordimientos anidados en lo más profundo de su ser —¿No es lo más normal que fuera a verlos? Xander y Leon son mi familia, mis hermanos, pero últimamente están muy ocupados, así que me gusta aprovechar hasta la última pizca de tiempo posible para estar con ellos, aun si en realidad son incapaces de saber que estoy ahí, no me importa —No fue capaz de infundir demasiada certidumbre en las últimas palabras desprendidas de sus labios. ¿Qué no le importaba no tener tiempo para poder disfrutar con dos de sus seres queridos? Una gran mentira, aunque todo había dado un giro inesperado después de su propio combate. Nada volvería a ser igual.

Se llevó una mano al pecho, profundamente aliviada ante la negativa que los labios del mayordomo habían pronunciado. ¿Cómo apenas unas palabras podían influir de tal manera en el estado de ánimo de una persona? Con un simple y pequeño suspiro, la mitad de sus males se alejaban como pequeños granos de arena en una tormenta del desierto. Pero de la misma manera que unos volaban lejos, otros tantos llamaban a la puerta, golpeándola con nuevas preocupaciones —Ellos no estaban, pero tú sí pareces saber de lo que estoy hablando, ¿verdad, Seimei? —Tragó saliva, buscando nuevamente los orbes del felino. Tenían un brillo diferente al acostumbrado en otros compañeros de aventuras: vivaz, pero cauteloso; cálido y reconfortante pero siempre con un punto de incertidumbre. No obstante, con el título que ostentaba estaba segura de poder contar con su opinión al respecto de sus preocupaciones, o por lo menos de parte de ellas.

No pretendo ocultarles información, ni a ellos ni a padre, simplemente no creo que sea la mejor de maneras de enterarse de que… bueno, ya sabes -Se encogió de hombros, recostándose sobre la cama en un deje de desesperación —Aunque a saber si ya lo sabían -Una única persona, en principio, conocía de su transformación. Hacía apenas unos días que Marc  ella se habían reencontrado, habían conversado e intercambiado aventuras como compañeros, ¡como amigos! y aliados, pero justo en el momento en el que la preciosa piedra de origen desconocido había entrado en contacto consigo, todo comenzó a torcerse. ¿Y si el plegiano no había mantenido su promesa de guardar el secreto? En ese caso la hermana de este así como los suyos propios ya podían ser conscientes de todo. Era cierto que le debía la vida al joven pelinegro, que estaría dispuesta a enfrentarse a una horda entera de emergidos por él si así fuera necesario, pero no toleraría que algo tan íntimo, tan personal, fuera conocido sin haber salido de ella misma. A pesar de todo, confiaba en él, en su palabra.

Se levantó de un pequeño salto, apenas audible dada su ausencia de calzado. Caminó de una punta de la estancia a la otra, enredando uno de sus dedos en los largos mechones de cabello blanquecino —Seimei, siempre estás acompañando a Xander y me atrevería a decir que en los últimos tiempos le conoces incluso mejor que yo —No había resentimiento o enfado en su voz, sino más bien una pizca de tristeza al no poder dedicarle tanto tiempo a sus seres queridos como siempre deseaba durante su cautiverio en la fortaleza del norte —Si para ayudarle contases con… uhm, algo especial, una fuente de poder diferente que acabases de encontrar, pero que puede resultar más peligrosa que beneficiosa… aún sabiendo que el resultado podría ser negativo, ¿te aventurarías a usarlo? —Se paró de golpe, dándole la espalda mientras lanzaba una ojeada por el pequeño ventanuco de la habitación, si es que podía llamarse así. Un ladrón fornido sería incapaz de atravesar semejante estrechez.
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Re: [Social] Desarreglos y cabos sueltos [Priv. Corrin]

Mensaje por Seimei el Vie Oct 26, 2018 1:11 am

- Claro. Tiene toda la razón, cariño. - Dijo, sonriendo como si nada aunque en realidad no pudiera imaginar. No entendía ni un poco ese sentimiento tan noble y puro de la princesita hacia su familia, pero seguramente tenía sentido lo que decía. ¡Cómo querer tanto! Y eso mientras estaban peleados y todo, lo más sorprendente. Pero no se metería en ese asunto, al menos no de esa forma. Arrugó poquito la nariz al verla recostarse en las cobijas mediocres de esa cama pero fuera de eso, mantuvo su compostura de siempre. No era una persona con muchas expresiones. Por lo general, tenía la misma cara con una sonrisa pacífica las 24 horas, no levantaba la voz y cuando se exaltaba era muy poco. Por suerte, eso permitía que en una conversación delicada como esa se manejara bien. Se tomó su tiempo en escuchar y no hablar descuidadamente. Dejó que la joven lo mirara a los ojos, sin alterarse. Sólo bajó un poquito las orejas. Al fin dio lento su respuesta, lo que parecía que la joven quería saber.

-
No creo que lo sepan. Ninguno de sus hermanos ni nadie más me ha dicho nada. Y yo no voy a ser quien lo haga, no vaya a pensarlo, eso se hará cuando mi princesa lo considere. Aunque tampoco es que lo entienda completamente... eso que pasó hoy... - "Estoy seguro de que vi lo que vi, ¿pero qué es? ¿Es que la princesa Corrin es como un laguz? Anankos, si le pregunto eso, me merezco ser ejecutado. ¿Pero qué es? Y desde cuando..." Pensaba sin llegar a nada. La miró desde abajo, humildemente. - No sé si puedo preguntarle... -

No entendía los hechos bien todavía. Ah, pero a la otra pregunta de la pobre inquieta muchacha sí tenía una respuesta inmediata y muy clara. Ni siquiera dio muestras de pensarlo. Apenas ella terminó de exponer su duda, el gato negro levantó la cola tras la espalda y con una sonrisa amplia y amable le respondió como si no fuera nada, la cosa más simple del mundo.

-
Si es útil y beneficioso lo consideraría. Pero si puede tener un resultado negativo, claro que no. ¿Por qué alguien haría algo que termina mal y lo sabe? Eso no me parece natural... y creo que mi señor Xander opinaría lo mismo. -

Pero sí que lo era, era lo más simple del mundo, ¿no? Todo los seres vivos querían seguir viviendo. El comportamiento autodestructivo era la locura y ella no estaba loca. Eso era todo. Quizás era una señal de su naturaleza egoísta. Porque él siempre creía que las personas que daban la vida por algo o arriesgaban su bienestar estaban teniendo un ataque de locura, pero no había otra verdad. En cuanto a lo que tuviera su princesa en la cabecita, no lo entendía del todo. Pero quería dejar que ella se lo expresara, que uniera los hilos como se sintiera más cómoda diciendo. De mientras, viéndola tan inquieta, él también dejó su silla. Quería estar a su lado, le confundía mucho que hubiera cambiado de aroma y quería mirarla de cerca también, por lo que había pensado en una pequeña excusa. Se dirigió al placard de la habitación, había estado ahí más temprano para poner el equipaje y se acordaba de donde estaba todo. Tomó el peine de la princesa, el más refinado para esa cabellera excepcionalmente sana que tenía. Al volver a la silla no se sentó, sino que se quedó detrás del respaldo. Habló para llamarle la atención. Con las mismas palabras dulces que usaba para todos sus señores y señoritas.

-
Cielo mío. ¿Viene aquí un momento, por favor? - Le ofreció la silla. - Es que se está desordenando el cabello... con lo hermoso que lo tiene, sería una lástima no cuidarlo. Me haría feliz ayudarla con eso, ya que estamos~ -





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Re: [Social] Desarreglos y cabos sueltos [Priv. Corrin]

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