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[Campaña de liberación] Un día después de la tormenta, cuándo menos piensas, sale el sol [Priv. Hrist]

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[Campaña de liberación] Un día después de la tormenta, cuándo menos piensas, sale el sol [Priv. Hrist]

Mensaje por Tyamat el Jue Jun 21, 2018 11:19 pm

Tyamat no era un joven aventurero: Tenía una vida monótona y tranquila en Mitgard, siendo un simple laguz que trabajaba para ayudar a su hermano menor a atender una posada, casi las veinticuatro horas y los siete días a la semana. No era precisamente alguien muy sociable, se estresaba con facilidad y no le gustaba tomar riesgos. Era difícil imaginar que alguien como él tuviese una excusa para viajar a Grannvale. Sin embargo, hace unos días había escuchado sobre la situación en aquel país y la recompensa que pedían por desterrar aquellos pútridos seres del averno lejos del territorio caído.

¿Era necesario poner su vida en riesgo, tan solo por unas monedas de oro? ¿Qué diferencia habría si tomaba la decisión de viajar tan lejos para participar en la liberación de Grannvale? Tyamat pensaba en este tipo de preguntas, hasta llegar a la conclusión de que no conseguiría nada viajando hasta ahí, que solo estorbaría a los guerreros, a los nobles y a los plebeyos, que de buena fe apoyaban a la causa sin pedir nada a cambio. El manakete creía que nunca volvería a pisar un país caído, que viviría el resto de sus días sin mayores preocupaciones que atender a los viajeros que llegaban a su posada, y conseguir las mejores ofertas en compra de inmuebles y víveres en el gran mercado de Mitgard.

Pero el manakete no tardaría mucho en recibir un golpe de realidad y recordaría que la vida acababa con un “final  feliz” como en los cuentos de hadas.  Los problemas que presentaría Mitgard lo llevarían a tomar la decisión de viajar a Grannvale  y retomar su antigua vocación de “Mercenario”, volviendo a ese tiempo en el que viajaba con su hermano y su padre lobos... Solo que sin ellos, esta vez.

El manakete viajaría en barco desde Mitgard a Silesse y luego volaría desde ahí hasta Grannvale. Sin embargo, el viaje desde Silesse hasta Grannvale fue intranquilo para Tyamat. De camino, se encontró con varias aldeas, todas ellas arrasadas, quemadas y en ruinas.  Ni comida, ni agua, ni mucho menos supervivientes, solo varios grupos numerosos de Emergidos acechando los alrededores. Tyamat tuvo que pelear con ellos en distintas ocasiones hasta que no tuvo más opción que huir y buscar refugio en uno de los edificios de la ciudad más cercana. Llegando hasta ahí, no logro encontrar a nadie, ni los supuestos conventos militares de los que había escuchado, ni el clero, ni la milicia que se suponían que estaba oponiendo resistencia, solo encontró más destrucción y más edificios en ruinas.

Necesito encontrar a alguien… Quien sea… Un sobreviviente, alguien…” Al no hallar a nadie, Tyamat decidió esconderse y esperar que el peligro pasara “No puedo hacer esto solo... Creí que podría, pero no hay forma…” Estando tan nervioso y bajo su forma humana, Tyamat se sentía vulnerable, tan frágil y asustado que su estómago le dolía y sus manos le temblaban. Por alguna razon, no podia transformarse- “Ya es muy tarde… Son muchos emergidos… No debí haber venido…” Se decía en su mente, hasta que los emergidos lo encontraron y no tuvo más opción que moverse. Lo persiguieron y lo rodearon en medio de la calle “ No debí haber venido… Es muy tarde para Grannvale, es muy tarde para mí… Nunca, volveré a casa…
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Re: [Campaña de liberación] Un día después de la tormenta, cuándo menos piensas, sale el sol [Priv. Hrist]

Mensaje por Hrist el Jue Jul 19, 2018 5:05 pm

Hrist había finalizado su primer encargo por parte del ejército con relativo éxito: patrullar los caminos entre la ciudad del puerto y los pueblos. En su primera patrulla ayudó a un joven comerciante con wyvern a llegar sano y salvo a la ciudad, pues en pleno camino aparecieron emergidos con ganas de juerga. Un joven que seguía siendo un misterio pese a saber su nombre (aunque le costaba creer que realmente unos padres pudiesen llamar así a su hijo), y el de su montura (cuyo nombre le despertaba recelo, pero tampoco era asunto suyo).
En cualquier caso, sus superiores estaban satisfechos con los resultados, y le encomendaron una misión diferente: una visita de reconocimiento a las Ciudades Bendecidas. Hacía días que no recibían noticias de allí, y sospechaban que los emergidos serían el principal motivo. Así que allá la mandaron, a husmear y tantear la situación, y a ayudar a cualquier civil en apuros o a los soldados de allí, si lograba dar con ellos.

Sabía lo que era pasar por un asentamiento arrasado por los emergidos, pero aquello ya iba unos cuantos pasos más allá. No era, ni por asomo, lo que se encontró aquella tarde que pasó por los viejos imperios de Valm. Ahí, de las Ciudades Bendecidas, poco quedaba de “bendecido”. No solo las viviendas y cualquier estructura que se preciase estaba destrozada y hecha trizas, sino que los rastros de sangre eran relativamente recientes. El olor a muerte, a agonía, a sufrimiento, era más fresco de que lo que debería.

-Madre mía… -suspiró Hrist, con un hilo de voz, montada sobre Logi. -¿Qué ha hecho esta gente para merecer esto?

Allá donde mirase no había rastro de vida humana. Incluso los restos chamuscados que quedaban a su derecha, de algo que en su momento, dedujo, fue una posada, emitían un olor a quemado que flotaba en el aire y lo impregnaba todo. Pese a no haber nada que indicase que los emergidos estaban cerca, Logi estaba tenso. Los movimientos con los que respondía a las indicaciones de Hrist eran más bruscos y atropellados que de costumbre.

-¿Qué pasa, Logi? ¿Notas algo?

Lo más probable, a su juicio, es que el wyvern sintiese el peligro rodeándoles, pero no supiese detectar ningún foco en concreto al que dirigir su atención. De repente, le vio levantar el cuello de sobremanera, y orientar erráticamente su cabeza.

-Uff… Que no estás solo, ¿eh? –le reprendió Hrist, esforzándose en mantener la postura para no escurrirse debido al súbito erguimiento de la montura. -¿Ves algo?

Logi se encaró hacia los restos de edificios de más a la izquierda. Alargó el cuello, y fijó sus pupilas estiradas en la distancia. Su garganta vibraba, haciendo audibles sus gruñidos. Tenía la boca levemente abierta. Hrist sabía de sobras que eso significaba que no estaban solos.

-Vamos.

Tras dar un toque de estribos, preparó su hacha larga, para estar lista. Hizo que el animal alzase el vuelo y le dio cierta libertad para buscar aquello que llamaba su atención. En pocos segundos sobrevoló unas cuantas casas quemadas hasta los cimientos, y se posó sobre la estructura menos dañada (lo que más bien era el montón más alto y estable de escombros). Hrist aguzó el oído y la vista, en busca de alguna pista que le indicase hacia dónde ir o qué estaba sucediendo. Oyó pasos en la lejanía. Algún repiqueteo metálico. Pero no oyó a nadie gritando órdenes, ni gritos.

-Igual son emergidos… -Concluyó en voz alta, tragando saliva después. –Logi, hay que andarse con cuid…

No llegó a acabar la frase, porque una figura corrió atropelladamente en plena calle, seguida de un grupo de emergidos que la rodeó. En la lejanía se oían pasos, también.

-No tiene buena pinta. –dijo Hrist, cogiendo de nuevo las riendas y asegurándose de que no se acercaban más emergidos en las callejuelas más inmediatas. –Vamos, Logi. Si no podemos despacharlos rápidamente, habrá que coger a esa persona y llevarla a un lugar seguro.

Con un tirón de riendas, Logi saltó desde lo alto del montón de escombros, para lanzarse en picado hacia los emergidos.

-Tres, cuatro… Cinco. Hay cinco. –Calculó Hrist. –No sé si lo podremos solucionar tan rápido, pero bueno, no queda otra. ¡AGÁCHATE! –le gritó a la silueta en apuros. Primero había que socorrerle, luego ya vería si era un civil, un soldado, o un bandido.

Notó que su hacha larga acertaba en un cuerpo, pero el retroceso que recibió no era el propio de haber golpeado un objetivo grande. El vuelo raso de Logi arrolló al resto de emergidos, y justo al virar pudo ver que había golpeado a un emergido, pero únicamente había acertado a cercenarle un brazo. Pero el desconocido en apuros seguía ahí, por lo que no podía perder tiempo.


Última edición por Hrist el Miér Ago 01, 2018 4:08 pm, editado 1 vez
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Re: [Campaña de liberación] Un día después de la tormenta, cuándo menos piensas, sale el sol [Priv. Hrist]

Mensaje por Tyamat el Sáb Jul 21, 2018 6:28 pm

Tyamat observó con aprensión como los emergidos se acercaban de forma progresiva y peligrosa hasta él y sacaban sus espadas de sus vainas mientras le miraban fijamente. Si ya no estaba lo bastante estresado y nervioso, realmente ahora lo estaba, pues no dejaba de frotar la Dragonstone que se encontraba sosteniendo con recelo en una de sus manos, esperando que esta comenzara a funcionar para poder transformarse.

No quiero morir...Padre, hermano…

En ese momento tan crucial, cuando pensaba que ya no tenía más opciones que “solo morir”, Tyamat escuchó la voz de la mujer que bajo en picado para socorrerlo. El manakete era muy bueno siguiendo órdenes, por lo que no lo tomo ni cinco segundos en acatar a sus indicaciones, e incluso se tomó las molestias de cubrir su  cabeza con sus manos (sosteniendo todavía su Dragonstone), para protegerse del repentino ataque del wyvern y del hacha.

Pero aun cuando el vuelo raso del wyvern acabó con la mayoría de los emergidos que estaban ahí, uno de ellos se había quedado de pie con una horrible herida en el brazo. Al ver la sangre corretear por el cuerpo de aquel enemigo, Tyamat no pudo evitar palidecer e de forma instintiva alejarse poco a poco. Tras un momento de duda emergido decidió tomar el arma que había dejado caer tras el ataque, y comenzó acercarse hasta el manakete con intenciones de hacerle daño. Por su parte, el chico continuó retrocediendo rígidamente, todavía un poco perturbado por la escena que estaba viendo. Después de unos segundos de tensión y suspenso, algo dentro de él le hizo reaccionar. Antes de que pudiese notarlo, el chico había asumido su forma de dragón, gracias a la piedra que tenía, y se defendió del ataque usando su cola para detener el paso del arma y luego abrir sus fauces para emitir una concentración moderada de energía azul directa hacia el emergido.

El emergido se calcino en pocos segundos.

Tras haber acabado con su ataque, Tyamat observó desde su nueva altura como los restos que habían quedado del emergido caía bajo sus pies bajo una forma irreconocible. Tras sentir malestar al ver el cuerpo chamuscado, decidió apartar la vista, y sin mucho reparo, se quitó el arma que le habían clavado en la cola. Poco después de hacer eso, se volteó para observar si el wyvern y la mujer que lo habían ayudado se encontraban bien y se acercó cautelosamente para ver si necesitaban ayuda.
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Re: [Campaña de liberación] Un día después de la tormenta, cuándo menos piensas, sale el sol [Priv. Hrist]

Mensaje por Hrist el Dom Jul 22, 2018 12:24 pm

El joven había reaccionado a tiempo. Con un rápido giro, alcanzaron a uno de los emergidos arrollados por el vuelo bajo de Logi. Estaba a tiro para un tajo certero en la cabeza. O casi. Acabó con un fuerte golpe en el cuello, y cayó al suelo mientras sangraba a borbotones. Tras unos cuantos espasmos, no se movió más. Hrist decidió apurar entonces e ir a por otro emergido, antes de que tuviese tiempo de levantarse.

Con un rápido barrido del hacha larga, le acertó en una pierna. Pero aún pudo incorporarse y dirigirle una estocada, que pudo bloquear por muy poco. Le arañó un poco el gorjal, tal y como atestiguó el chirrido producido por el roce del arma con esa pieza de armadura a tal velocidad.

-Uff… Ha ido de poco… -resopló, viendo el filo de la lanza a escasos centímetros de su yugular, donde una gota de sudor resbalaba.  

Logi aprovechó esos instantes de forcejeo para morder la lanza y levantar al desgraciado que la sostenía, dejándolo al alcance y a merced del hacha larga de Hrist. Un tajo en el costado le hizo soltarse y caer al suelo. Ahí, le descargó unos cuantos golpes más, hasta que el emergido cayó al suelo y no se movió.

-¡Están huyendo! –gritó Hrist con la respiración agitada, preguntándose si eso era bueno o malo. Entonces, de repente, recordó al joven en apuros. -¡¿Estáis bi…?!

Pero no acabó la frase. Estaba más ocupada viendo el enorme manakete que ocupaba el lugar del chico que había segundos atrás. Y las miserables cenizas churruscadas que quedaron del emergido al que le habían cortado el brazo, achicharrado por llamas… azules.

-Uala… -acertó a murmurar Hrist, aún perpleja con los ojos como platos, los tres emergidos en retirada ya olvidados. –Alucinante… -susurró, bajito. Sus ojos iban de un rincón al otro del cuerpo del manakete, intentando saciar su curiosidad, sobre todo después de ver cómo se arrancaba un hacha de la cola como si nada. -¿Has visto Logi? Un manakete…

El wyvern emitió un ronquido grave, con la mirada de reptil clavada en aquella criatura que se les acercaba. Le acercó el morro, olisqueándole le arriba abajo, soltando algún que otro ronquido confuso más. Cuando se dio cuenta de que la mandíbula le colgaba casi un palmo, Hrist se obligó a cerrarla, aún preguntándose si realmente aquello era lo que imaginaba. Vamos, estaba casi segura, casi, de que aquel ser era el joven que había hacía unos instantes. Tenía que ser un manakete, uno de esas personas capaces de transformarse en dragones.

Dragones… el rostro de una joven de cabellos blancos con una bonita diadema le vino a la mente. La descripción que le había dado de lo que era un dragón, y no un wyvern, casaba bastante con la estampa que tenía ante sus ojos. Del mismo modo, los comentarios sobre su territorialidad se agolparon de repente en su mente, como un recuerdo urgente de última hora.

-T-tranquilo… -dijo, con un hilo de voz, levantando ambas manos con aire conciliador. –Sólo hemos venido a ayudar… -añadió, observándole con cautela, sin saber si con esa forma, era capaz de entenderla.

La idea de que aquel fuese su territorio y los viese como intrusos a los que despachar le revolvió el estómago. La posibilidad de acabar calcinados como aquel emergido seguía ahí, después de todo.
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Re: [Campaña de liberación] Un día después de la tormenta, cuándo menos piensas, sale el sol [Priv. Hrist]

Mensaje por Tyamat el Mar Jul 24, 2018 9:53 pm

- ¿Es-estas bi…?- Preguntó el manakete al mismo tiempo que este intentaba acercarse, hablando en voz baja tan baja que apenas era inteligible. No acabó por decir la frase, pues la enorme vergüenza que le provocó la mirada de la humana y el wyvern le hizo detenerse por un momento y quedarse callado- “No debería acercarme mucho, deben pensar que soy un dragón peligroso”- Pensó. Trago saliva- ¿Es-estás…?- Intentó preguntar de nuevo con un tono de voz más alto, pero el ronquido grave que emitió el reptil le dio un susto tremendo, haciendo que se sobresaltara y no pudiese terminar.

Tyamat observó como el wyvern se acercaba a olfatearlo, soltando otro ronquido que lo puso nuevamente en estado de alerta. Se quedó completamente inmóvil en el sitio para dejarse oler, sin saber qué otra cosa hacer además de girar la cabeza para estar al pendiente que el wyvern no abriera de repente la boca para intentar saborearlo con la lengua o morderlo.

- Um. Yo… No tengo buen sabor…- Intentó decirle al wyvern, todavía un poco tenso por la cercanía ajena- Y estoy seguro que no huelo tan mal… Trato de ser muy limpio, si las circunstancias lo permiten…- Explico, sintiéndose un poco avergonzando, pero con la necesidad de comentarlo para evitar malentendidos. Luego de que terminara, se movió hacia un lado para poder alejarse y mantener distancia con el wyvern el mayor tiempo posible- Gracias, por rescatarme antes…- Respondió a la chica que levantaba sus manos en el aire frente a él y al wyvern  que lo acompañaba- ¿Se encuentran bien? ¿Ninguno de los dos está herido?- Preguntó preocupado, todavía sin mirarlos directamente. Despues de escuchar su respuesta, el chico suspiro- Disculpen las molestias que he causado.  Se supone que debería de estar ayudando también, pero en lugar de eso, me perdí, hui como un cobarde y cuando esos emergidos me rodearon, me asuste tanto que olvide como defenderme…- Explico, mientras dejaba escapar otro suspiro y su cuerpo adoptaba la forma humana que tenía antes. La piedra con la que podía transformarse, volvió a su mano en ese instante- Yo podría haber muerto… Un dragón que no puede transformarse, es solo una carga más para individuos como ustedes que se esfuerzan tanto en restaurar a Grannvale…- Continuo hablando con voz seria, mirando la piedra en su mano mientras dada ese discurso melancólico- Creí que podría de alguna forma ser como ustedes, creí que podría…

El manakete volvió a suspirar, sin poder terminar con lo que estaba diciendo, pensando en su familia y en lo fracasado que se sentía por no poder cumplir con lo que se había propuesto al venir a este lugar.
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Re: [Campaña de liberación] Un día después de la tormenta, cuándo menos piensas, sale el sol [Priv. Hrist]

Mensaje por Hrist el Jue Jul 26, 2018 9:50 am

Logi seguía olisqueando al manakete, intrigado por su aspecto y sus movimientos. Hrist se sorprendió al ver que el dragón le dejaba hacer. Pero se sorprendió todavía más al percatarse de que estaba hablando, con una voz extrañamente reverberante, distorsionada. Tomó nota mental de tan interesante hecho y se dirigió a él con cautela.

-No, no… No quiere comerte, tranquilo… Tampoco cree que huelas mal… -añadió, con una media sonrisa tensa, si bien le apuraba un poco reconocer que le hacía gracia que le preocupase si olía o no. –Lo hace con toda la gente nueva que ve. –se apresuró a aclarar.

Hrist concluyó que, aún en forma de dragón, eran capaces de articular palabra y de razonar igual que cuando estaban bajo apariencia humana. Eso arrojaba mucha luz a su escaso conocimiento sobre los manakestes, cuyas únicas notas de las que estaba segura era de que podían camuflarse entre los humanos perfectamente y que podían transformarse en poderosos dragones. Si se comportaban como maleantes o procuraban no meterse en líos ya debía depender de cada individuo.

-¿Eh? Ah, no hay de qué… Sí, sí, los dos estamos bien, gracias.

El miedo dejó paso poco a poco a la curiosidad, y Hrist se inclinó un poco sobre la silla de montar, en un intento de verle la cara al manakete, que hasta entonces no los había mirado directamente.

-Oh… No es molestia, de verdad…

Quiso acabar la frase, pero antes de poder pronunciar la siguiente palabra el manakete se transformó de nuevo en el joven que habían visto antes. Hrist juzgó que ya era más prudente acercarse a él si tenía forma humana de nuevo. Desmontó de Logi, y se acercó al muchacho. Cuando llegó a escasos dos metros de éste, se detuvo a acabar de escucharle.

-¿Cómo un cobarde? –inquirió, observando la mata de espeso cabello negro que tenía el chico. –Creo que cuando se trata de emergidos, es difícil hablar de cobardes. –concedió. Al fin y al cabo, no todo el mundo sabía luchar para defenderse. –Yo también he tenido que salir por patas alguna vez, aunque vaya con un wyvern, a veces son demasiados.

Sus ojos se pararon en las orejas puntiagudas que asomaban ente los mechones de pelo y la capucha. La forma de las orejas le recordaba en gran medida a la de la chica descalza que se encontró meses atrás en el Templo a Grima. Además, el chico también iba descalzo, como ella, lo que le hizo considerar la posibilidad que ella también fuese un manakete. ¿Sería costumbre de esa gente ir descalzos?

-Además, tú vas solo, ¿no? No creo que seas cobarde por saber ver que eran demasiados para ti solo. Es importante conocer tus posibilidades. –le comentó con aire conciliador, con las manos entrelazadas a la altura de las caderas. –No sé… creo que más que olvidarte de cómo defenderte… Más bien te pusiste muy nervioso, ¿no? ¿Tú crees que realmente se te ha olvidado cómo transformarte? Antes lo has hecho, yo creo que estabas muy nervioso y te costaba centrarte, sólo eso.  

Reparó entonces en la piedra que sujetaba en sus manos. Sabía que los laguz lobo de Nohr (llamados allí “ulfedhines”) usaban unas piedras mágicas para liberar su poder y transformarse en lobos enormes, capaces de arrollar a un inhumano si se lo proponían. Quizás los manaketes necesitaban también una piedra así. Ello explicaría que la sujetase con tanto ahínco, como si le fuese la vida en ello.

-No eres una carga. –Se apresuró a responder. –O por lo menos, no para mí ni para Logi. –el wyvern se dio por aludido con un enérgico budifo. -Sólo creo que… Te falta un poquito de confianza en ti mismo, ¿no crees? –repuso observando la postura cohibida del chico. -¡Ah! ¡ahora que lo pienso! ¿Estás bien? Antes tenías un hacha clavada en la cola…

Pensándolo bien, el muchacho ya no tenía cola de dragón, pero a algún sitio tenía que haber ido a parar la herida que le pudiese haber hecho. Aunque a simple vista no parecía herido. A lo mejor sanaban rápidamente si estaban en forma de dragón.

-¿Como nosotros? –La afirmación del joven la hizo reflexionar brevemente sobre su provenir allí. –Bueno, yo soy mercenaria, me pagan por meterme en estos fregados, al fin y al cabo. –Repuso con una sonrisa, intentando que el chico se relajase un poco. –No es una vida ideal, tampoco, pero… bueno, da para vivir si te pones a ello en serio. Tampoco es que no pase nunca miedo, pero hay que aguantarse si te apuntas a campañas de liberación o de conquista… los emergidos son siniestros, no te lo niego… Dan grima, para qué engañarnos… aunque ir a acompañada ayuda. –apuntó, girándose un poco y sacándole la lengua en tono jocoso a Logi.

Fue entonces cuando algo tintineó en su mente.

-Ah, a todas éstas… Yo soy Hrist, -hizo, intentando romper un poco el hielo para que el chico no estuviese tan tenso ni apocado. –Y éste es Logi. No te preocupes, no come humanos ni dragones.


Última edición por Hrist el Vie Jul 27, 2018 7:13 am, editado 1 vez (Razón : Pequeño lapsus: Tyamat SÍ va descalzo.)
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Re: [Campaña de liberación] Un día después de la tormenta, cuándo menos piensas, sale el sol [Priv. Hrist]

Mensaje por Tyamat el Miér Ago 01, 2018 2:27 pm

La chica parecía cuestionar el razonamiento del manakete, a lo cual este no respondió enseguida y sólo la observó durante el tiempo en que ella estuvo explicando la razón de su comportamiento y la manera que había actuado frente al peligro. Tyamat volvió a suspirar, pero esta vez en lugar de sonar deprimido parecía más bien fastidiado.

- Suenas igual que mi padre… Dices las mismas cosas que él…- Mencionó avergonzado, ocultando el ligero rubor que había comenzado aparecer en el borde de sus mejillas desde el momento en que ella comenzó hablarle, colocándose encima la capucha que estaba unida a su capa blanca para esconder su cara- Pero, eres tan mala como él para subir los ánimos…- Agregó, murmurando en voz muy baja, notoriamente un poco amargado.

Mientras seguía quejándose y haciéndose la víctima, el chico se tensó un poco cuando ella mencionó el hacha que se había clavado en su cola. Era cierto que Tyamat se había herido durante aquel último ataque, y que aquella misma herida seguía presente en su cuerpo, solo que ahora como un corte (no profundo) en su espalda humana, oculta bajo su capa, fuera del rango de visión actual de la chica y su wyvern.

- Oh, ¿viste eso?… Vaya, siento mucho que hayas visto algo tan horrible…- Tal vez debería curarse. Pero el chico no lo estaba haciendo, porque en el momento no le pareció algo urgente y ya se había olvidado hasta que Hrist se lo recordó.

Cuando escuchó que ellos también eran mercenarios, Tyamat levantó la mirada con interés para observar a la joven, advirtiendo que esta le estaba sonriendo por alguna razón. El chico volvió a sonrojarse nuevamente, esta vez poco sorprendido por la forma en que lo observaban y también un poco confundido por lo que intentaba hacer. Así que desvió la mirada para centrar su atención en algo diferente.

- Tú y ese dragón… parecen muy unidos- Mencionó al notar la forma que se trataban entre ellos- Es la primera vez que veo algo así…

Aun cuando Tyamat había pasado una pequeña parte de su vida atendiendo a varios viajeros que pasaban por la posada de su hermano en Mitgard, este no había tenido la oportunidad de conocer en persona a alguien que luchara junto a un dragón. Quizás esa era razón la razón por la que este se sentía menos nervioso cerca de aquella humana, lo cual le resultaba bastante extraño pero no tan malo como lo había imaginado.

Guardó silencio por un momento, hasta que la joven se presentó ante él y tuvo que acomodarse para hablar con seguridad y decir su nombre.

- “Hrist y Logi…”- Repitió el chico en su mente para no olvidarse- Yo soy Tyamat- Se presentó, sintiéndose un poco más tranquilo que antes- Ustedes… ¿tienen pensado seguir combatiendo… contra los emergidos?

El manakete los observó atentamente a ambos mientras escuchaba lo que Hrist respondía, moviendo ansioso la Dragonstone en sus manos como si se trataba de una costumbre que hacía para darse a sí mismo un poco de confianza.

- Estaba pensando… que ya que también son mercenarios, podría aprender un poco de cómo hacen su trabajo. No creo ser capaz de llegar a ser tan bueno, pero siento que ayudándolos podría devolverles el favor de rescatarme… No me gusta tener cuentas pendientes…- Admitió Tyamat con suma honestidad, ya que era el tipo de persona que se quedaba noches en vela cuando algo le preocupaba- ¿Entonces… me dejarían acompañarlos? Trataré de no estorbarles…
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Re: [Campaña de liberación] Un día después de la tormenta, cuándo menos piensas, sale el sol [Priv. Hrist]

Mensaje por Hrist el Miér Ago 01, 2018 4:18 pm

“Veo que no tiene pelos en la lengua”, pensó, poniendo cara de póquer en su mente. El chico, si bien extremadamente tímido, no se cortaba ni un pelo a la hora de responder acusadoramente.

-Eeeeeeeh… Mmmm… -atinó a hacer Hrist, mirando al suelo con los ojos contraídos por la mueca incontrolada en los mofletes, rojos de vergüenza, rascándose nerviosamente la nuca antes de volver a entrelazar las manos tras su espalda. -¿E-eso es bueno… o malo? –preguntó insegura.

En cuanto soltó ese lapidario “Pero, eres tan mala como él para subir los ánimos”, la mueca de pudor de Hrist se tornó en un rictus al oír el bufido de burla de Logi.

-Te he oído, mu-cha-cho. –le espetó al wyvern, arrastrando cada una de las sílabas, reprendiéndole con mirada de ojos severos.

Logi, por su parte, no la miró. Siguió con su risita en forma de bufido haciéndose el despistado. Al fin y al cabo, según la lógica wyvern, si no la miraba, no podía ver su mirada reprendedora, y si no veía la mirada reprendedora, es que no había tal mirada, ergo no había hecho nada malo… Si bien los escalofríos de cargo de conciencia le recorrían la espinada de lagarto con idéntica intensidad a una mirada sostenida.

-¿Mmh? –El comentario del joven la sacó del modo “madre ofendida” súbitamente. –Ah, bueno… Soy jinete de wyvern y él es mi montura. Llevamos ya… -contó con los dedos de las manos, por si las moscas. –Siete años juntos. Siete años dan para mucho si te tomas en serio al animal y te preocupas por él. –admitió con un poco de rubor en las mejillas. –Pasa lo mismo con las caballero de pegaso y sus caballos con alas, supongo. –comentó distraídamente. –O con cualquier jinete y su caballo. Aunque los hay que sólo los ven como mulas de carga… me pregunto qué se les debe pasar por la cabeza a esos animales para no mandarlos a hacer puñetas…

Realmente, un wyvern que se hartase de cómo lo trataba su jinete tenía pocos alicientes para no mandarlo al carajo o quitárselo de encima de un mordisco. A lo mejor el vínculo con un wyvern podía crearse también a través de un trato torcido y poco cálido. O simplemente el animal era más listo de lo que parecía, y llegaba a la conclusión de que le compensaba aguantar a alguien así a cambio de comida diaria.

-Bueno, la cuestión es que conozco a este listillo –dijo, mirando de reojo a Logi. –desde los trece años. Me costó entenderle, no te creas. Menos mal que mi abuelo entiende de wyverns y me echó una mano… -admitió con media carcajada.

Observó al joven manosear nerviosamente su piedra mágica. Se preguntó si lo estaba poniendo todavía más nervioso. O si era Logi el que lo incomodaba realmente.

-Claro que puedes acompañarnos. –le respondió con una dulce sonrisa. Estuvo a punto de añadir que no iba a ser un estorbo, pero entonces la vocecita de su abuelo le susurró “Hablas como su padre”, y la hizo callar en  seco. –De todos modos, viendo que se nos han escapado algunos emergidos, creo que no es buena idea quedarse aquí. Si vuelven con refuerzos, mejor que estemos lejos…  

Se giró hacia Logi, y tras darle unos toquecitos en el costado con un dedo inquisidor, le habló.

–Ya lo has oído, buñuelito, Tyamat se viene con nosotros. –Dijo cogiendo las riendas y poniéndolas en su sitio. –Por cierto, ¿Has montando alguna vez en wyvern? ¿Te ayudo a subir?

Una vez el joven estuvo bien sentado, Hrist subió a la silla de montar y ordenó al animal alzar el vuelo de nuevo. Todavía le quedaba una buena porción de terreno por inspeccionar, así que, por lo menos, el viaje podía ser entretenido si no les volvían a atacar.

-Entonces… ¿Llevas mucho tiempo en esto de ser mercenario? –preguntó, intentando romper el hielo de nuevo. –Bueno, si te apetece contármelo, claro… -se apresuró a aclarar. –Yo empecé hace cuatro años, pero hace poco que me puse a ir por libre. –Explicó, intentando hablar de algo que le resultase interesante al misterioso y tímido Tyamat, mientras sobrevolaban otra vez los restos de las Ciudades Bendecidas.
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Re: [Campaña de liberación] Un día después de la tormenta, cuándo menos piensas, sale el sol [Priv. Hrist]

Mensaje por Tyamat el Jue Ago 02, 2018 12:30 pm

Por lo general, Tyamat era una persona que intentaba no hablar demasiado para que de esa forma lograra adaptarse más fácilmente a una situación y actuar prudentemente, controlar su ansiedad o mantenerse alejado de crear relaciones sociales que pudiesen lastimarlo. Sin embargo, no siempre podía mantenerse de esta forma, y había ciertos estímulos y circunstancias que le hacían reaccionar de maneras que él no podía controlar o predecir.

- Si los mandaran a “hacer puñetas”, creo que el jinete intentaría vengarse- Respondió Tyamat al comentario de Hrist- Si él es lo suficiente malvado para solo verlo como su “mula de carga”, creo que nada le impediría al jinete de deshacerse de un caballo que no quiera obedecerlo, y luego comprarse otro… - Explico con una visible incomodidad, pero con un tono de seriedad en sus palabras- El caballo no tiene más opción que mantenerse dócil y obediente porque sabe que no tiene la fuerza para rebelarse. Temen a la fuerza del jinete, y el poder que tiene sobre ellos, eventualmente el caballo deja de escuchar a sus instintos, y es de esa forma como solo “viven” para obedecer a cada orden que les da el jinete... - Tyamat dejo de hablar un momento, notando como la atmosfera se había puesto un poco tensa alrededor de él- Ah, pero, esto es solo mi opinión al respecto, no dejes que mi negatividad te moleste… ¡Lo importante es, no ser cómo esos jinetes, y…!- Se ruborizó un poco mientras buscaba decir algo diferente para suavizar la conversación-… Y, cómo decirlo, eres muy diferente a los jinetes que he visto… Así que, no necesitas escuchar lo que pienso, puedes continuar contando tu historia…

Después de ser sorprendido por lo mucho que había hablado, Tyamat terminó por quedarse callado nuevamente y terminó de escuchar en silencio la historia que le contó Hrist sobre ella y su wyvern, sintiendo en todo momento bastante interés en conocerlos mejor… Ya fuese para satisfacer su curiosidad, como también para comprender un poco mejor el cómo un dragón y un humano pudieran llegar a tener ese tipo de conexión. Al final, comprendió que la clave de todo era el tiempo en que ellos dos pasaron juntos para conocerse y llevarse bien, algo similar a lo que había pasado con él al vivir un largo tiempo junto con Tyan y Tyrone. No luchaban juntos solo por un fin común, sino que se tomaban en serio y se preocupaban profundamente del bienestar del uno y del otro.

Cuando el manakete escucho que podía acompañarlos, sintió un gran alivio, pero al mismo tiempo, se preocupó por los emergidos que se habían escapado antes. Huir en este caso parecía la mejor opción, pues no había duda de que sus enemigos regresarían mejor preparados. El espacio que tenía ante ellos eran bastante angosto como para que dos dragones se moviesen libremente, y Tyamat no se permitiría en usar su halito nuevamente mientras existiera el riesgo de lastimarlos a ellos accidentalmente. Así que, se acercó silencioso hasta Logi, quien se había puesto en posición para dejar que el manakete se subiera. El pelinegro negó a la pregunta de la chica, así que dejo que le ayudasen un poco para no tardarse demasiado en acomodarse.

Cuando el wyvern alzó vuelo, Tyamat cerró los ojos con fuerza, con todo su cuerpo temblando, y se sujeto rápidamente a lo que tenía más cerca de sus manos, en este caso, la cintura de la chica, hasta que finalmente dejo de sentir la fuerza de gravedad sobre él queriéndolo hacerle caer y tomaron suficiente altura para moverse libremente.

- Lo siento… Yo no quería…- Balbuceo él con voz contenida después de soltar a la chica, y un poco avergonzado- …Ya estoy bien.

Volar por sí mismo y volar sobre una montura se sentían como dos cosas totalmente diferentes para el chico, pero tan solo en un principio, y al final comenzó a acostumbrarse a aquella posición en la que se encontraba. Cuando se sintió más seguro, Tyamat se asomo a mirar el paisaje que había debajo de ellos, y observó brevemente los restos de las Ciudades Bendecidas. El aspecto de los edificios dejaba poco que desear, así que regresó su mirada a la espalda de Hrist para poder relajarse.

- …No llevo mucho tiempo, quizás menos de un mes…- Respondió el manakete tras una breve pausa, mientras se decidía que tanto decir al respecto- Hace tiempo, acompañaba a mi familia para realizar algunos trabajos… Pero ellos, lo hacían mejor que yo. Nunca he sido… bueno, ya sabes, no puedo transformarme o combatir correctamente cuando estoy nervioso y, puede que ahora no lo parezca, pero, tampoco se me da bien hablar con otras personas...
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Re: [Campaña de liberación] Un día después de la tormenta, cuándo menos piensas, sale el sol [Priv. Hrist]

Mensaje por Hrist el Jue Ago 02, 2018 6:55 pm

-Me refería a los wyvern y los pegasos… -le aclaró, con los ojos abiertos como platos tras escucharle empalmar tantas palabras seguidas, pero esforzándose por mantener esa sonrisa que se tensó un pelín. –Ya sé que el pobre caballo no puede hacer más que aguantar el chaparrón. –Concluyó con aire desenfadado. –A ver, está bien saber tu opinión, también.

Tras tener la lengua un poco más suelta, Tyamat pareció desinflarse de nuevo. Hrist se preguntaba si habría dado un paso en falso que lo hubiese puesto nervioso de nuevo. En cualquier caso, le ayudó a subir al wyvern, y rápidamente alzaron el vuelo. Y de no haber sido por la apurada disculpa del joven, Hrist ni se habría dado cuenta de que se había aferrado con fuerza a su cintura.

-Ah, tranquilo, es normal… -dijo, quitándole hierro al asunto con rapidez. –Es importante no despistarse, no te sueltes del todo por si necesitas sujetarte otra vez. A veces hay que hacer maniobras un poco bruscas en el aire.

Y lo último que quería era que Tyamat se precipitase a más de diez metros de altura del suelo. Especialmente mientras le escuchaba hablar de él.

-Oh, qué poquito… -se sorprendió. –Yo también empecé con la familia, acompañaba a mis padres… Todo lo que sé lo aprendí de ellos, la verdad. Al principio sólo miraba, y participaba sólo en trabajos poco peligrosos o sencillos, como recorridos cortos de escolta, o ahuyentar a cuatro matones que se pasaban de listos. –prosiguió, haciendo memoria a la vez que no perdía ojo de lo que había debajo de ellos. –Luego ya, cuando Logi estaba lo suficientemente adiestrado y les pareció que yo ya podía defenderme bien sin ayuda, me dejaron participar en cosas más complicadas, como dar caza a bandidos muy buscados, o campañas contra emergidos.

Sobrevolaron una gran plaza. Logi paró unos instantes, suspendido en las corrientes de aire. La plaza estaba prácticamente desierta, a excepción de los restos de sangre y de chamusquina que había en las paredes y el suelo, y una suave brisa siniestra resoplaba en los rincones de las casas y negocios destrozados.

-Un momento. –puso la mano encima de la muñeca de Tyamat para indicarle que hiciese una pausa en su relato. -Creo que ahí hay cuerpos… Pero desde aquí no puedo ver si son recientes o no. –comentó para sí, sin darse cuenta de que hablaba en voz alta. –Voy a bajar a echar un vistazo. No hace falta que bajes, si te da cosa. No tardaré. –le dijo con una sonrisa lo más conciliadora posible.

Hizo aterrizara Logi y bajó con suavidad. Se acercó con cautela, sin soltar el hacha larga, y a medida que se acercaba a los cuerpos, se tapó la nariz y la boca con un pañuelo. No solamente para evitar el olor a descomposición de esos cadáveres, sino ya por medidas de higiene que Mamá se encargó de inculcarle desde pequeña.

-Ugh… No creo que lleven más de una semana aquí… -aventuró sin acercarse demasiado.

A la distancia a la que estaba, podía ver de sobras que los que no estaban chamuscados hacia días que habían pasado de la fase de la lividez post mortem. Es decir, llevaban más de dos días ahí, pero no lo suficiente como para estar excesivamente consumidos. Tras dar un rápido vistazo a la redonda, y santiguarse mentalmente, volvió junto a Logi y Tyamat para levantar el vuelo de nuevo.

-Eran de no mucho más de una semana, diría… -le explicó, procurando ser lo más fina posible. –Aún debía de quedar gente aquí, es probable que quedasen atrapados… -completó, guardándose el pañuelo. –Pero bueno, poco podemos hacer ya por ellos, así que hablemos de algo más alegre…

Logi sacudió el hocico un par de veces, puesto que ya debía de llegarle el olor a muerte del lugar. Y alzó el vuelo sin pensárselo dos veces tras recibir la orden de Hrist. Un brusco remolino de polvareda se levantó al batir de sus alas, a medida que el animal se alzaba en el aire y ganaba altura de nuevo.

-Volviendo a lo que me contabas… Yo diría que es cuestión de práctica. –retomó la conversación anterior. –Cuando empecé a ir por libre, sin mis padres, también pasaba miedo muchas veces al principio, incluso yendo con un wyvern al lado.

Hizo una pausa, tras sobrevolar lo que parecía una pila de cadáveres churruscados, amontonados de cualquier manera, fijando la mirada en ellos. Respiró hondo. ¿Cuánta gente no había logrado salir con vida de ahí? Aquello era gente… lo que quedaba de los que no habían tenido la suerte de evitar a los emergidos o derrotarles. Esa gente no iba a volver… ¿Cuántas familias rotas habría ahí?

-De hecho, hay veces que aún siento miedo… -
soltó en voz baja, casi más un pensamiento en voz baja, una confesión inesperada enmascarada de reflexión... mirando todavía la pila de cadáveres.
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Re: [Campaña de liberación] Un día después de la tormenta, cuándo menos piensas, sale el sol [Priv. Hrist]

Mensaje por Tyamat el Lun Ago 06, 2018 3:09 pm

El manakete tragó saliva cuando Hrist mencionó las maniobras en el aire, sintiendo entonces como un escalofrío recorría su espalda y su cuerpo se agitaba un poco en un acto de reflejo hacia las corrientes de aire que pasaban por debajo de su capa.

- En-entiendo…- Respondió con voz seria mientras intentaba no pensar demasiado en su cuerpo cayendo desde aquella altura donde se encontraban actualmente- Tendré cuidado…

Lo último que Tyamat quería ahora era verse en esas circunstancias, obligado en usar su piedra para transformarse. Primero, guardó celosamente la dragonstone que llevaba en la mano, dentro de uno de los bolsillos de su chaleco para que, en el peor de los casos, no se le cayera y perdiera durante el vuelo. Después, aunque lo dudo por unos momentos, volvió a poner sus manos sobre la cintura de la chica para poder acomodarse y se pegó un poco más a su espalda, intentado no excederse para no incomodar.

En el camino, el chico escuchó con interés la historia que le conto Hrist sobre su familia y las cosas que había hecho ella hasta convertirse en una mercenaria que se valiera por sí misma. Aunque no dijo ni una palabra, el manakete valoraba cada palabra ella decía, sintiéndose un poco más tranquilo durante el viaje que debían recorrer para atravesar las ciudades destruidas que se podían ver por debajo de ellos.

Cuando fue su turno para hablar, el chico tuvo que hacer una pausa en su relato para prestar atención a su entorno. Mientras miraba hacia la espalda de Hrist, sintió como su mano era colocada sobre su muñeca haciendo que este se quedara inmóvil por unos segundos antes de alzar su cabeza un poco para poder ver hacia la misma dirección que miraba la chica.

- Hrist, no creo que debas…- Susurro, en un intento por detener las acciones de su compañera.

El manakete no quiso sonar temeroso con esa declaración, pero desde que podía recordar, siempre había sido sensible a las energías a su alrededor. Siendo capaz de sentir algunas cosas con sus cinco sentidos que un humano u laguz de otra especie no sería capaz de sentir. Y lo que Tyamat podía percibir en ese momento era el olor a muerte en el aire y el resentimiento de esta tierra hacia lo causantes de toda esa destrucción que habían visto hasta ahora. Después de escuchar a Hrist y ver como trataba de animarle, el chico guardo silencio y bajo la mirada antes de volver a colocarse en la posición que estaba, con un semblante triste en el rostro.
 
- Si tanto deseas bajar, te acompañare.

Tyamat realmente no quería hacerlo, pero estaba dispuesto a ser fuerte con tal de acompañar a Hrist en lo que estuviera esperándole abajo. El chico no tenía la certeza de lo que encontrarían exactamente, pero estaba casi seguro de que no sería nada bueno para ambos.

Después de aterrizar suavemente sobre suelo sólido y bajar con cautela, Tyamat camino al lado de Hrist, mientras la expresión de su rostro se apagaba poco a poco y su cuerpo se tensaba levemente. Bajo toda aquella presión y negatividad en el ambiente el manakete logro de alguna manera posible en mantenerse en calma y resistió todo lo que pudo. Al igual que su acompañante, se tapó la nariz con un tapabocas que llevaba colgando sobre su cuello y se quedó cerca de la chica mientras esta examinaba todo y hablaba en voz alta.

El olor y las imágenes que el chico llego a ver seguro estarían rondando por su mente durante varios días. Pero dejando eso de lado, estaba más preocupado por lo que Hrist estaba intentando hacer y en lo que estaba pensando. Una vez que volvieron a montarse sobre el wyvern, el chico todavía seguía un poco mareado y apagado, pero mucho mejor de lo que estaba antes, una vez que comenzaron alejarse de aquella vivienda.

¿Cuánta gente no había logrado salir con vida de Grannvale? ¿Todavía quedaban sobrevivientes? ¿Realmente existían un grupo resistiendo aun después de ver todo eso? Todo parecía perdido bajo los ojos de Tyamat, como si una nube negra cubriese toda la superficie bajo ellos. Pero aún así, necesitaba pensar en algo más alegre, debía obligarse hacerlo para no convertirse más adelante en una carga, puesto que ese tipo de pensamientos era los que dificultaba su concentración al momento de transformarse.

- Si, tienes razón- Respondió con voz apagada, acercando la máscara un poco más a su boca para evitar la urgencia de vomitar.

El cielo parecía estar igual de deprimidos que ellos, pues había comenzado cubrirse de nubes mientras ambos hablaban, como si de un momento fuera a desaparecer lo que quedaba del sol y diera comienzo a una fuerte tormenta.

Tyamat se mantuvo callado mientras veía con preocupación la acumulación de nubes en el cielo, escuchando en ese momento la confesión que hacía su compañera.

Hrist…

Ver a la mercenaria en esa forma resultó doloroso para el manakete, pues no se sentía con la confianza de decir o hacer algo bueno que pudiera animar alguien. Pero el chico estaba seguro que, si su hermano estuviese aquí con ellos, él sabría que hacer o que decir exactamente en este momento. ¿Qué diría su hermano en una situación así? ¿Cómo se comportaría? Si pudiera hacer lo mismo que él tal vez lograría animar a Hrist un poco.

Si mi hermano estuviese aquí, seguramente me abrazaría efusivamente… Y gritaría algo como: ¡Eres un dragón, anima esa cara, se que alguien puede hacer algo, ese serías tú!... O tal vez: ¡Confío en ti y si te caes no te preocupes, estaré aquí para apoyarte!” Pensó exhaustivamente, quedándose callado debido a la vergüenza, observando la espalda de Hrist con mucha atención e imaginándose cómo lo haría. Su mano se movió lentamente hacia el hombro de la chica, pero a pocos momentos de hacerlo cambió de opinión y decidió bajarla para no hacer nada “No, si hago algo así, sería incomodo… No puedo ser como mi hermano… Sería extraño para mí, y molesto para ella...
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Re: [Campaña de liberación] Un día después de la tormenta, cuándo menos piensas, sale el sol [Priv. Hrist]

Mensaje por Hrist el Miér Ago 08, 2018 9:00 pm

-Vaya, el cielo se está encapotando…

El día no era precisamente un adalid de los bellos amaneceres de Grannvale, de los que había oído hablar en las baladas cantadas en posadas y espectáculos callejeros. El sol no abrumaba por su presencia, pero ni punto de comparación al súbito gris que lo cubrió todo tras bajar con Tyamat a examinar los montones de cadáveres. Minutos después de que un fino calabobos empezara a empaparlo todo, un relámpago iluminó súbitamente el cielo, y unos cuantos rayos se adivinaron en la distancia.

-Ufff… -Hrist dio un respingo involuntario ante el estruendoso trueno que siguió al relámpago al cabo de unos segundos. Logi se quejó con un gruñido atropellado. –Esto no es bueno… Tyamat, vamos a bajar a esperar que se calme un poco el cielo. –le comentó, haciendo ya que Logi bajase unos cuantos metros. –Es muy peligroso volar si hay rayos, es muy probable que nos acierte uno si seguimos volando hacia la tormenta. –le acabó de explicar.

Aterrizaron en una amplia calle, con unos cuantos edificios a medio destruir, algunos de ellos claramente habían sufrido los estragos del fuego. Los restos de los edificios que quedaban en pie no eran muy altos, cosa que a Hrist le pareció perfecto. Al fin y al cabo, según le había explicado el abuelo, si había rayos, había que alejarse de los sitios muy altos. Ayudó a Tyamat a bajar de encima del wyvern, y se apostaron cerca de una de las paredes de las pocas construcciones intactas, con suficiente tejadillo para resguardarles un poco del agua de la lluvia.

-Bueno, por lo menos alguien se lo pasa bien. –dijo al ver a Logi sacando el morro para que le cayese agua en él. Al cabo de unos segundos, abrió su gran bocaza dentada para que el agua le cayese dentro. -¿Nos sentamos un poco y descansamos, mientras?

Se sentó en el suelo, con la espalda apoyada en la pared de lo que, en su día, debía de haber sido una posada muy frecuentada. El cartel, cuya madera gemía lastimosamente con cada ráfaga de aire que lo mecía, así lo indicaba.
Después de tanto rato montando sobre Logi, casi agradecía el frío tacto del suelo contra las piernas y las nalgas a través de la ropa. Aprovechó el momentáneo receso para limpiar la hoja del hacha larga, que estaba sucia de sangre seca de emergidos, aunque no le llevó mucho rato.

-Y… ¿Eres de por aquí, de Grannvale? –preguntó Hrist, intentando hablar de algo que no incluyese emergidos ni violencia excesiva. –Yo… es la primera vez que vengo por aquí, así que no me conozco mucho el país. Hace apenas un par de semanas, patrullando los caminos de la Ciudad del Puerto, me encontré con un chico que decía venir de Midgard –le relató Hrist, mirando las gotas de lluvia romperse en el duro hocico de Logi. -, y yo, tonta de mí, no tenía ni idea de dónde caía Midgard. Creo que me dijo que estaba cerca de Silesse…

Hrist recordó a Eust… Eutanasio y a su wyvern, “Don Ataúlfo Emergildo V”. ¿Les habría ido bien el viaje hacia Altea? Con un poco de suerte, sólo tendrían que preocuparse de no aburrirse durante el trayecto.
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Re: [Campaña de liberación] Un día después de la tormenta, cuándo menos piensas, sale el sol [Priv. Hrist]

Mensaje por Tyamat el Jue Ago 09, 2018 1:45 pm

Tyamat seguía pensando en cosas negativas hasta que su acompañante hablo de nuevo, interrumpiendo el hilo de pensamientos que se acumulaban en su mente indecisa.

- ¿Encapotando?- Preguntó el chico, sin saber lo que significaba esa palabra. Pero luego de ponerlo en contexto, se dio cuenta que se refería al estado atmosférico a su alrededor y el color de las nubes- Si, el cielo esta encapotando…

El repentino color gris que cubrió el cielo siguió oscureciéndose cada vez más, hasta que un relámpago ilumino completamente el cielo frente a ellos, Tyamat se sacudió súbitamente en su lugar por la sorpresa, sintiendo de cerca el poder de la descarga pero sin siquiera haber hecho contacto, apretando los dientes y cerrando los ojos al momento en que el resplandor le cegó momentáneamente, sus manos se movieron entonces hacia la cintura de Hrist y parpadeo un par de veces hasta que su visión se aclaro de nuevo.

Eso estuvo cerca… Debí haber dicho algo sobre las nubes cuando tuve la oportunidad…” Pensó, mientras dejaba que ese pequeño susto se le pasara del cuerpo.

Por suerte, tanto Logi como Hrist actuaron rápidamente ante la situación y comenzaron a descender unos cuantos metros para alejarse de la tormenta. Aterrizaron en una amplia calle, con unos cuantos edificios a medio destruir, algunos de ellos claramente habían sufrido los estragos del fuego. El manakete bajo del wyvern con ayuda de la chica y se situaron los tres cerca de una de las paredes de las pocas construcciones intactas, con suficiente tejadillo para resguardarles un poco del agua de lluvia.

Parece… un sitio seguro” Pensó, sin detectar nada inusual con sus cincos sentidos.

Logi se mojaba la cabeza y bebía agua de lluvia, mientras que el laguz asentía con la cabeza a la pregunta de su compañera mientras este la seguía para adentrarse en el edificio, sentarse en suelo y descansar un poco. El interior del lugar estaba completamente destrozado y quemado, pero cumplía su función como refugio para protegerse temporalmente del agua. En algunas partes del techo se podía ver agujeros por el que caía un poco de agua y había aberturas por las que la brisa fría pasaba.

Desde su posición, Tyamat podía escuchar el sonido natural de la lluvia y contemplaba ocasionalmente el exterior para observar como el agua caía y los relámpagos iluminaban el cielo. Para él, la lluvia era bastante relajante, pues el olor que desprendía la tierra o la hierba mojada era más limpio que el del lugar donde habían encontrado y examinado antes aquellos cadáveres con Hrist.

Después de un rato sin hablar y de observar la lluvia tranquilamente, Tyamat se volteo a mirar a la chica mientras esta limpiaba su arma.

- Ah, no... Soy de… De Mitgard- Respondió Tyamat con una leve timidez- ¿Y tú?- Pregunto para también conocer un poco más a Hrist, haciendo una pausa mientras escuchaba su relato- …Mitgard queda al norte de Grannvale, más arriba de Silesse- Explicó, inclinando su cuerpo un poco para tomar un palo del suelo y comenzaba a dibujar sobre la tierra para mostrarle a la joven y que esta pudiese entender- Situado en Nitfheim, la isla que esta al noroeste de Judgral, a medio camino marítimo del noreste de Tellius, cerca de Hatari. Mitgard es un lugar frío, lleno de bosques y nieve. No hay mucha vegetación, pero los arboles son enormes y robustos. Hay un gran lago en medio de la isla que se mantiene continuamente congelado. Hay animales peludos y enormes como: Osos, alces, lobos…- Menciono mientras dibujaba algunos animales, los cuales la gran mayoría eran carnívoros y lucían peligrosos- El suelo que no está cubierto con hielo suele ser rocoso y duro, pero está lleno de metales y minerales que se usan para decorar joyas y armas- El chico conocía algunos tipos, así que dibujo lo mejor que pudo lo que se le vino a la mente para colocarlo de ejemplo- La gente que vive en Mitgard es bastante trabajadora y la mayoría se dedica mucho al comercio…- Miro su trabajo y dejo de dibujar un momento antes de decidir cómo proseguir- Antes de convertirme en mercenario, yo trabajaba con mi hermano en una posada...- Comentó mientras hacía un dibujo infantil de su familia lobo y de él- Mi padre era un cartógrafo, viajaba por el mundo y se dedica a dibujar mapas. Mi hermano, por otro lado, siempre había soñado con dirigir una posada, así que, lo ayude a conseguir el dinero para que pudiera desarrollar su proyecto en Mitgard… - Su rostro se torno un poco melancólico de repente mientras dibujada y habla cada vez más bajo- Después de unos años, el negocio comenzó a tener problemas de dinero... Y después de la llegada de los emergidos, pues…

En ese momento el chico se detuvo, levantando entonces la mirada para ver a Hrist. En la parte más oscura del edificio comenzaron a aparecer unos ojos rojos y brillantes que el manakete alcanzó a ver por detrás de la muchacha.

¿Qué? ¿Cómo?”- Tyamat no tuvo tiempo para pensar, y en fracción de segundos su cuerpo tan solo reacciono por cuenta propia para tomar a la humana del brazo y atraerla hacia él mientras la rodeaba, intentando protegerla del peligro. La espada que iba dirigida hacia ella en ese preciso momento alcanzó a lastimar manakete a la altura del abdomen, pero este se había logrado apartar lo suficiente, junto con la joven, como para que el ataque dirigido no fuese mortal- Ngh…- Eso no quería decir, por supuesto, que no estuviese doliendo- …E-estoy bien...- Mencionó el chico, mientras este retrocedía y se quitaba la capucha que llevaba encima para poder pasársela a Hrist- Cúbrete con esto, Hrist. Debemos... salir afuera... Aquí adentro… no podremos movernos mucho si nos quedamos.-  Dicho eso, Tyamat se tomó la herida reciente con la mano, e intento moverse para llegar rápido hacia la entrada por donde habían ingresado al edificio.
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Re: [Campaña de liberación] Un día después de la tormenta, cuándo menos piensas, sale el sol [Priv. Hrist]

Mensaje por Hrist el Jue Ago 09, 2018 7:06 pm

-Vaya, qué casualidad. –dijo, cuando el chico afirmó ser de Midgard, justo de donde Eutanasio hacía el camino de vuelta. –Yo soy de Nohr, en Akaneia. –le respondió con una sonrisa.

Por un momento temió que se le agriase la expresión de la cara al oír la palabra “Nohr”. La fama de beligerante de su patria natal era conocida por casi todo el mundo, pero no por ello todos lo veían como algo positivo. Pero más bien al contrario, el joven se puso a dibujar sobre la tierra con un palito.

-Oooh… -soltó Hrist, con un hilo de voz, presa de la sorpresa. –Al noroeste de Jugdral… -repitió flojito, en voz casi inaudible. -¿Cerca de Hatari? Una vez estuve en Hatari… pensé que me moriría de un golpe de calor…

Tyamat hizo más dibujitos sobre el tema, ilustrándole sobre Mitgard. Hrist se quedó embobada viendo las figuritas de los animales dibujadas sobre la tierra. Dibujar no era uno de sus talentos, y tampoco es que hubiese tenido la oportunidad de sentirse atraída por ello en su pueblo y mientras trabajaba con sus padres. Su madre sabía hacer unos dibujos muy simplificados, muy croquis, del cuerpo humano y lo que había dentro, cosa que siempre había dado un poco de repelús a Hrist, si bien al cabo de los años había visto utilidad en mirarse detenidamente esas someras ilustraciones tan esquemáticas.

-Vaya, es un lugar frío… parecido a Daein, supongo. -Hrist recordó la patinada que dio al desmontar de Logi aquella noche que se cruzó con la soldado Jill, cerca de la frontera entre Daein y Begnion.

Con tanto osos y alces, Logi no tendría problemas para encontrar comida en el bosque si algún día tenía que pasarse por allí.

-Ah, como en Nohr, entonces. –Hrist recordó lo que había oído decir a su abuelo sobre los recursos del ejército para forjar armas. –En Nohr hay sitios donde sacar rubíes, esmeraldas… y algunos más que no me acuerdo… Y zafiros. Mi abuelo me dijo que el ejército usaba en parte zafiros para forjar hachas. –siguió mirando cómo Tyamat dibujaba formas en el suelo, como una niña mirando cómo le cosían una muñeca de trapo. -Ah, espera… ¿eso son orejas y cola de lobo? –preguntó, enarcando las cejas por la confusión.

Miró fugazmente las orejas puntiagudas de Tyamat, y volvió a cerciorarse de que no tenía cola de lobo. Además… ¡Tyamat se transformaba en dragón, no en lobo! ¿Podía ser…? ¿Podía ser que fuese… adoptado? Bueno, tampoco era nada del otro mundo. A veces, los lazos más fuertes se estrechaban con la gente más inesperada.

-En Nohr hay una tribu de laguz lobo, viven en el Monte Garou. –Le explicó, contenta de encontrar algo de su tierra que le pudiese resultar mínimamente interesante. –Allí se les llama “Ulfhedines”. Son muy territoriales, y muy agresivos con los humanos que se atreven a poner un pie allí. Aunque supongo que tienen sus razones… no es que los cazadores furtivos vayan allí a recoger florecitas, precisamente. –reconoció torciendo un poco la boca, haciendo una caída de ojos por las circunstancias. –Pero conozco a una chica ulfhedín que se dedica a mercenaria, también. Es un poco brusca, pero no es mala persona. Tiene muchos años más que yo, y apenas aparenta mi edad. –añadió arrufando las cejas, mentalmente perpleja como cada vez que pensaba en ello.

Pero de repente recordó lo que quería decirle en primer lugar, y que había quedado olvidado tras ver las orejas de lobo en las figuras de su hermano y su padre.

–Ay, que me voy por las ramas… -reconoció, sacando un poco la lengua en tono de broma. –Mis padres son mercenarios también. Mi abuelo era soldado, y jinete de wyvern. Tenía un wyvern muuuuuy viejo y cascarrabias. Estaba tan mayor que murió cuando yo era muy cría. –recordó, haciendo circulitos en el suelo con el dedo índice, absorta en la maraña de recuerdos de su infancia. –Él me ayudó a adiestrar a Logi y a entrenar como jinete de wyvern…

Iba a seguir contándole cómo el abuelo le enseñó a escuchar y discernir los estridentes gritos y rugidos de un wyvern, pero la súbita reación de Tyamat la dejó con la palabra en la boca. Apenas tuvo tiempo de ver dos ojos fulgurantes en la oscuridad antes de darse cuenta de que habían herido al chico.

-¡Tyamat! –gritó algo más fuerte de lo que hubiese querido. –Te han herido… -logró decir con la respiración contenida, intentando por todos los medios mantener la calma. –Hay que echar un vistazo a esa her…

Tyamat le había puesto su capa y quería sacarla de allí. Pero antes había algo que hacer, no podía salir de allí sin recuperarla.

-¡El hacha! –dio media vuelta y la localizó al lado del emergido. -¡Sal fuera junto a Logi! –dijo sacándose el silbato y usándolo. Apenas medio segundo después, un penetrante rugido retumbó en el edificio y los alrededores.  

Se acercó hacia su hacha larga, y en ese mismo instante el emergido decidió atacarla. Pese a la penumbra interior, el filo del arma brilló a la luz del destello de un oportuno relámpago. Hrist logró esquivarla gracias al hecho de no tener nada en las manos. Se le acercó, le dio un puñetazo, una patada en el lateral de la cabeza, y se lanzó a por el hacha. En cuanto la tuvo bien asida, se fue echando leches junto a Tyamat, cogiéndole la mano tan fuerte que por un momento temió hacerle daño en los dedos.

La cabeza de Logi irrumpió por un agujero de los escombros del edificio, profiriendo un rugido que frenó en seco al emergido y lo dejó a merced de sus fauces. Lo agarró y lo sacó hacia fuera, donde lo sacudió sin piedad, y lo estampó contra los restos del edificio de enfrente. El cuerpo del emergido chocó contra el suelo con un chapoteo repentino.

-Logi, hay que largarse, han herido a Tyamat. –constató Hrist, cogiendo las riendas del wyvern y ayudando a Tyamat a subirse primero. Cuando estuvo casi subido, otro emergido, con lanza, salió de la esquina más alejada del edificio. A toda carrera, les alcanzó enseguida. Hrist bloqueó como pudo el ataque, con la lluvia empapándole las manos y el arma. Un chapoteo lejano le llegó a los oídos. Venían más, aunque no parecían ser muchos.

-¡No bajes, Tyamat! ¡Agárrate bien a la silla! ¡Me subo enseguida y nos largamos! –le ordenó al joven antes de que tuviese tiempo de rechistarle. -¡Logi!

El wyvern entendió enseguida lo que le pedían, y descargó un coletazo ante su jinete, cosa que hizo frenar el ataque del emergido. Tan rápido como el estrés le permitía, dio un golpe horizontal con el hacha larga, ya de por sí más lento y aparatoso de lo normal. “Mierda, estas cosas no son para pelear a pie”, se quejó mentalmente. No logró darle de lleno con el hacha, pero le rozó lo suficiente para que el impulso del emergido al echarse atrás le hiciese caerse. Hrist aprovechó la oportunidad y se subió casi de un salto sobre Logi, que dio un golpe de hocico al emergido.

-Sujétate bien. –advirtió a Tyamat.

Con un golpe de riendas y estribos, Logi inició la carrera por el suelo. Puesto que la tormenta parecía haberles pasado ya por encima, y en dirección hacia el lugar de donde habían huido, Hrist pensó que sería un poco más seguro ganar altura, pero todavía no quería arriesgarse mucho. Así que optó por el término medio. Hizo que el wyvern aletease para coger impulso y plantarse de un salto sobre el edificio bajo de enfrente, con tal se seguir, literalmente, rectos. Durante los breves instantes en que estuvo por encima del edificio, atisbó el serpenteo de calles que se avecinaba. Lo suficiente para ver hacia dónde quería dirigirse: la salida del pueblo, ensanchada por una gran plaza a unos metros de distancia.

-¡Ah! –Una ráfaga de aire les pasó por al lado, tan afilada que la lluvia, cada vez más fina, se apartó de su paso. –Oh, no, magia de aire no…

Lo primero era llegar a la plaza. Allí podrían calibrar la situación y decidir si podían huir atropelladamente o tendrían que quitarse de encima algunos perseguidores antes. Pero aún quedaba otra sorpresa antes.

-Bufff… ya estamos con los pegasos otra vez.

Dos caballeros de pegaso se les acercaban desde la derecha, acortando las distancias a cada segundo que pasaba.

-Tyamat, los pegasos son muy rápidos, nos alcanzarán antes de llegar a la salida. Propongo que lleguemos a la plaza que hay antes y allí tendremos espacio para cargárnoslos. Incluso al mago, si es que le da tiempo a llegar.  

Tampoco era que tuviesen muchas opciones, pero quizás al joven se le ocurría algo mejor. De todos modos, en cuanto llegaron a su destinación, Hrist quiso comprobar el estado de la herida de Tyamat. Pero las caballeros de pegaso llegaron en un santiamén.

-No parece que te haya alcanzado ninguna arteria. –diagnosticó precariamente, tras observar que la herida, gracias a Anankos, no sangraba a borbotones. Le devolvió la capa a Tyamat y le puso la capucha para que no se le mojase más el cabello negro. –Si no te revuelves mucho, quizás no tarde en parar de sangrar. –Al ver las emergidas llegar, hubo que abortar el vistazo de primeros auxilios. –Creo que es mejor que te escondas mientras puedas. No conviene que te hieran más. De todos modos –dijo, levantando una mano, al creer que iba a cortarla para oponerse. –si tan seguro estás de que puedes atacar, mira de hacerlo cuando estén distraídas conmigo. Y sobre todo, recuerda que hay un mago por ahí, no bajes la guardia.

Hizo que el wyvern diese media vuelta para encarar a las dos caballeros pegaso emergidas, ocultando a Tyamat con la corpulencia de Logi. Lo más probable era que intentasen atacarla por ambos lados, así que preparó el hacha larga.
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Re: [Campaña de liberación] Un día después de la tormenta, cuándo menos piensas, sale el sol [Priv. Hrist]

Mensaje por Tyamat el Dom Ago 12, 2018 8:40 pm

Tyamat quería sacar a Hrist lo más rápido posible del edificio, pero bajo tanto estrés en el que este se encontraba ahora mismo casi se había olvidado del hacha. Cuando escuchó que su compañera quería regresar por su arma casi le entró un ataque de nervios, pero entonces se detuvo inmediatamente cuando ella le dio la orden de que saliera a afuera, cosa que este no quiso hacer e intentó sacar su Dragonstone de uno de sus bolsillos para ayudarla, segundos antes de paralizarse por el pequeño sobresalto que tuvo al escuchar el rugido de Logi.

- Agh...- Perturbado y tenso, Tyamat no fue capaz siquiera de r abrir el bolsillo donde había guardado el preciado objeto, y su cuerpo se agachó levemente, resentido por sus heridas. Tantas cosas pasaban a la vez, que apenas podía concentrarse en hacer algo, pero estaba bastante consiente en que deseaba poner a salvo a su acompañante y evitar sangrar más de lo que ya lo hacía- Hrist…- Llamó en voz tan baja que apenas alcanzó ser audible por el oportuno relámpago que cayó segundos después.

En pocos momentos, el manakete miró a la chica esquivar y golpear al emergido mientras recuperaba las fuerzas para poder moverse de nuevo, siguiéndola solo entonces cuando recuperó su arma y le tomase de la mano para forzarlo a salir del edificio. El agua que caía afuera no tardó mucho en mojar el cabello y cuerpo del manakete, quien temblaba por el frío y respiraba de manera profunda. Miro hacia el wyvern e intenta moverse rápido para subirse a él con ayuda de Hrist. Cuando estuvo casi subido, repentinamente, un emergido salió de una esquina alejada para atacarlos a ambos, pero Hrist fue lo bastante oportuna para bloquear su ataque y evitar que Tyamat saliera lastimado.

- ¡Ah! ¡Hrist!- Eso inmediatamente puso a Tyamat de nuevo en estado de alerta, mirando con aprensión como esta forcejeaba con el emergido. El sonido de chapoteos advirtió que más enemigos se dirigían hacia su ubicación, pero el manakete era quién podía verlo con más claridad desde el lugar donde se encontraba- Oh no…

Sacó su piedra del bolsillo de su chaleco e intentó bajarse del wyvern para poder transformarse, pero rápidamente Hrist le ordenó que no lo hiciera, haciendo que este se detuviese al instante y la mirara con dudas. Logi alzó su cola y Tyamat cerró los ojos y se sujetó fuertemente a la silla para no caerse cuando el wyvern descargo el coletazo hacia el emergido. Después de sentir la sacudida, el chico alzó su cuerpo lentamente e hizo espacio para que Hrist se subiera casi de un salto sobre Logi.

- ¿Estas herida?- Pregunto con voz débil, poco antes de escuchar y hacer caso a la advertencia de su compañera.

Con un golpe de riendas y estribos, Logi inició la carrera por el suelo. Tyamat se sujetó lo mejor que pudo, agarrando con fuerza la Dragonstone en su mano e intentando concentrarse en lo que ocurría a su alrededor. Se quedó completamente callado en ese tiempo, respirando de forma profunda mientras intentaba adaptarse a la humedad en su cuerpo y los vientos fríos que lo molestaban.

¿Dónde están…? ¿De dónde vienen…?

El olor a lluvia, aunque era agradable, estaba evaporado todos rastro de olor que el manakete estaba sintiendo. La oscuridad era casi palpable a los ojos, los rayos dejaban un olor agudo en la atmósfera, el viento fuerte no dejaba escuchar bien a los emergidos que se avecinaba y el frío no le ayudaba a concentrarse… Pero aun así, por más duro y doloroso que fuese, Tyamat pensaba esforzarse.

- Hrist… A tu derecha…- Intentó advertir el manakete, poco después de que el wyvern se plantó sobre el edificio bajo de enfrente.

Justo después de decir eso, una ráfaga de aire les pasó por al lado, tan afilada que la lluvia, cada vez más fina, se apartó de su paso.

- Arriba. Algo viene…- Continuó diciendo, a pesar de no poder ver bien lo que era exactamente, pero siendo informado poco después por Hrist sobre lo que estaba escuchando adyacente a ellos- Confío en tu juicio. No te detengas.- Respondió a su propuesta después de que comenzaron acortar distancia de sus enemigos.

Tampoco era que tuviesen muchas opciones, ya que era difícil esconder a un wyvern en una situación como la que ellos se encontraban. En cuanto llegaron a su destinación, Hrist quiso comprobar el estado de la herida de Tyamat, pero las caballeros de pegaso llegaron en un santiamén. El chico miró hacia la joven mercenaria mientras esta le seguía hablando, para luego recibir de nuevo su capucha, y tras unas breves palabras, Tyamat se quitó la capucha y se la pasó de nuevo a Hrist.

- No necesitaré esto mientras este transformado, le darás mayor utilidad que yo…- Comento sin mirarla, luego de que este fuese interrumpido, acomodando la ropa adecuadamente sobre la muchacha para que volviese estar protegida del frío- Pronto cesara de llover, así que, intentaré localizar al mago y, volveré para ayudarte…- Aunque quería sonar seguro de sí mismo para no preocuparla, la verdad es que estaba todavía un poco asustado- Por favor, no mueras, Hrist…- Pidió en voz baja.

Justo después de decir eso, el chico se apartó de ella y aprovecho de bajarse de Logi inmediatamente. Aprovecho la corpulencia del wyvern que estaba ahí cubrirse, para poder concentrarse y usar la  Dragonstone que llevaba en su mano para transformarse. En pocos minutos una luz blanca comenzó a envolver al muchacho por completo, mientras que su cuerpo poco a poco aumentaba de tamaño y cambiaba de forma, hasta transformarse completamente en un gran dragón alado de poco más de 5 metros de alto, cuyo cuerpo estaba cubierto de plumas suaves y de un color azul pálido.

Debo darme prisa…

Y con ese pensamiento en mente, el manakete partió en busca del mago de viento, usando sus habilidades naturales para rastrear su energía. Escucho con atención cualquier ruido sospechoso, trató de moverse lo mejor posible a pesar de sus heridas, y atacó a los emergidos que encontró en el camino. Mientras Hrist y Logi no estuviesen cerca, el manakete se sentía más seguro al moverse y de usar su hálito cuando fuese necesario, pues aunque tenía una puntería aceptable, seguía teniendo un fuerte rechazo de usar su fuego cerca de otras personas ya que temía lastimarlos accidentalmente como lo hizo con su padre en el pasado.

¡Lo encontré!

Justo al notar la presencia del manakete, el mago tomó las riendas del caballo donde estaba montado y cabalgó lejos del alcance de Tyamat. Este, sin embargo, extendió sus alas para alzarse a vuelo y comenzó a seguirlo desde el aire mientras su enemigo intentaba derribarlo con su magia de viento.
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Re: [Campaña de liberación] Un día después de la tormenta, cuándo menos piensas, sale el sol [Priv. Hrist]

Mensaje por Hrist el Lun Ago 13, 2018 9:48 am

-¿Tyamat?

En cuanto se descuidó, el joven había partido por su cuenta, probablemente en busca de algún otro enemigo oculto. De lo contrario, no iría con la dragonstone en mano.

-Se ha transformado… -Susurró Hrist, capucha puesta de nuevo, al ver el estallido de luz blanca en la distancia, justo por donde se había desvanecido Tyamat. -¡Argh! Sí, sí… - el wyvern dio un gruñido para llamarle la atención.

En cuanto despachase a aquellas dos pesadas, tenía que ir en busca de Tyamat. ¿Y si lo acorralaban más enemigos? Ya estaba herido sólo faltaba que le empeorasen lo que tenía… Pero antes tenía que despachar a aquellas inoportunas moscas cojoneras.

Pese a que la tormenta se alejaba ya, seguía lloviznando. Las finas gotas que caían del cielo se estampaban contra el cuerpo del wyvern, y resbalaban por la afilada hoja del hacha larga. Un fuerte ruido metálico retumbó en la plaza en el momento en que ambos aceros chocaron, ahogado parcialmente el rugido de Logi, que sí retumbó por todas y cada una de las esquinas del lugar. Al ver que no le daría tiempo a responder al ataque, forcejeó unos instantes para permitir al wyvern alcanzar una de las patas del pegaso. Lo estampó contra el suelo de una sacudida brusca, con la jinete emergida incluida, justo a tiempo para que la otra jinete les atacase por el lateral. La lanza impactó en el gorjal, y de ahí resbaló a causa del agua que lo empapaba. Hrist ordenó a Logi retroceder, a la vez que se aguantaba con la mano el gran corte bajo la mandíbula que le acababa de regalar la segunda caballero de pegaso.
Dolía. Y escocía. Tuvo pocos segundos para poder ver que era más el susto que la herida en sí (o a creerlo), porque el enemigo se lanzó de nuevo hacia ella, con su compañera alzando de nuevo el vuelo sobre un pegaso herido.

“Estoy sangrando, pero no parece grave”, pensó al mirarse la mancha en el guante. “Pero estoy sangrando”. “Y no me veo la herida… Podría ser más grave de lo que imagino… Esto me pasa por no ponerme el casco”. Un descuido que estaba pagando caro. Aunque el daño ya estaba hecho, sacó rápidamente su pañuelo, se lo colocó ante la herida para absorbiese toda la sangre que pudiese, y se plantó el casco encima.

-Logi, hay que despacharlas.

El animal respondió con un fuerte gruñido. Bloqueó como pudo la estocada de la emergida que le había hecho el corte, la apartó de una patada, y mandó a Logi tras la que habían estampado contra el suelo. Su pegaso no iba tan veloz como antes, de modo que pudieron alcanzarla enseguida. El wyvern sacó de sus miserias a la montura malherida, y Hrist aún atinó a inutilizarle una mano a la emergida con un oportuno tajo.

“No está mal, ahora sólo hay que rematarla”. De nuevo, tuvo que esquivar el ataque de la otra contendiente.

-Míralas qué listas… -gruñó Hrist en voz casi imperceptible.

La caballero que la había herido había subido a lomos de su pegaso a la compañera herida. Como si eso fuese a solucionarlo todo. Hrist había decidido cargárselas y así iba a ser, a menos que en esos momentos huyesen a toda velocidad (cosa que le facilitaría las cosas). Pero no pensaba esperar a ver qué hacían. Hizo avanzar a Logi hacia toda velocidad, hacia ellas. Dieron media vuelta para huir, en dirección a donde habían venido. ¿Qué debía hacer? ¿Dejarlas huir? ¿Aprovechar y rematarlas?
Logi decidió por ella. Alcanzó la cola del pegaso, y de ahí, la pata trasera de éste cuando intentó meterle una coz en la cara. Tiró de la pata del pegaso, lo sacudió como una muñeca de esas que traen sorpresa, y lo lanzó hacia un lateral. El estrepitoso ruido contra la pared confirmó que se habían estampado contra aquél muro duro y mojado por la lluvia. A partir de ahí, sólo necesitó acercarse a rematar con el hacha larga a la que tuvo más a mano: la emergida herida. La otra salió huyendo por patas mientras Logi remataba a su pegaso.

-Bien hecho, Logi. –lo felicitó con unos golpecitos afectuosos en el cuello. Se llevó las manos instintivamente hasta el cuello, cubierto por el casco y el gorjal. Al bajar un poco la vista, vio que un fino reguero de sangre empezaba a bajar por éste, difuminado por el agua de la lluvia–Ya sólo queda una. Hay que espabilar.

Le indicó que debía dar media vuelta, y ya con la seguridad de que la tormenta estaba a muchísimos metros de distancia, le ordenó alzar el vuelo. A vista de pájaro, tendrían más posibilidades como perseguidores. La siguieron unos cuantos metros, hasta que Hrist consideró que era el momento. Entonces Logi se lanzó en picado.
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Re: [Campaña de liberación] Un día después de la tormenta, cuándo menos piensas, sale el sol [Priv. Hrist]

Mensaje por Tyamat el Mar Ago 14, 2018 10:38 am

Una lluvia de gotas muy menudas caía suavemente sobre las plumas del cuerpo del manakete mientras este sobrevolaba por la ciudad en ruinas persiguiendo al mago. Aunque parecía que estaba en la posición correcta para chamuscar al emergido con un halito de energía, el laguz era incapaz de hacerlo debido a las constantes interrupciones del mago, quien continuaba recitando el mismo hechizo de viento una y otra vez, para intentar herirlo y seguir huyendo.

Es persistente…”- Observó Tyamat, mientras esquivaba otro hechizo, el cual rozó peligrosamente cerca de su rostro “Rápido, fuerte, inteligente, preciso…”- Giró hacia un lado para un lado para esquivar una ráfaga “Y por eso… ” En cuanto se sintió seguro de ello, se lanzó en picado a toda velocidad hacia su objetivo- “¡No puedo dejar que escapes!

Sin importar si el próximo ataque del mago llegaba a golpearle, Tyamat continúo con lo que estaba haciendo y extendió sus garras en pleno vuelo hacia el emergido fugitivo. En fracción de segundos el manakete logró de forma precisa y certera en sujetar al mago junto al caballo sobre el que estaba montado, haciéndolos a ambos caer sobre el suelo rocoso con la fuerza de su impulso y su propio peso. El emergido intentó inútilmente estirar su brazo para alcanzar su tomo, pero Tyamat abrió sus enormes fauces y dejó escapar una concentración de energía desde lo más profundo de su garganta, expulsada hacia su oponente.

Tanto la montura como el mago perecieron bajo el ataque del manakete.

El sonido de la lluvia cayendo se apoderó del lugar mientras Tyamat observaba tenso los restos de huesos y cenizas que quedaron en el suelo, levantó su pata y se alejó de inmediato en cuanto notó que el emergido no se movía.

Lo hice. Y aun no estoy muerto” Pensó, sintiéndose un poco satisfecho después de todo pero todavía un poco tenso. “Debo regresar…” Repasó impacientemente, concentrándose en esa idea mientras se daba la vuelta y comenzaba a caminar bajo la llovizna “Debo ayudar a Hrist y a Logi, antes de que uno de los dos salga herido…” El manakete intentó levantar vuelto, pero entonces se dio cuenta que no podía. Lo habían herido en el ala derecha- Ah- Para peor de males, la herida en su torso comenzó a dolerle de nuevo, y después de eso no pudo mantener más en su forma de dragón y regresó a su forma humana -No, ahora no…- Mascullo enojado, intentaba contener las lagrimas de sus ojos, sintiendo como todo su cuerpo se paralizaba, enfriaba, le dolía y temblaba - Si no voy ahora, me quedaré solo de nuevo…- Pensó en voz alta, temiendo por la seguridad de sus aliados y recordando vívidamente todas los edificios en ruinas y cuerpos muertos que había visto en las últimas horas- No, no dejare que eso suceda… Por favor… Estén bien... Hrist, Logi…- El chico dio un bramido y reunió fuerzas para poder moverse, se agarró de la herida del torso, y buscó un lugar seco donde pudiera sentarse y curarse tranquilamente. No quería convertirse en una carga para nadie, así que utilizo una de las pocas medicinas que llevaba en los bolsillos de su chaleco para curar lo mejor que podía las heridas más superficiales que llevaba y sobrellevar la más profunda que había a la altura de su torso.

Sin decir una palabra e independientemente de cómo fuese el clima en aquel momento, en cuanto terminó de tratarse, Tyamat se levantó del piso y salió del edificio hacia el lugar donde los había visto a sus compañeros por última vez, esperando poder ir por el camino correcto, basándose en lo que había recorrido en su forma de dragón y lo que había visto desde el cielo cuando fue en busca del mago.

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Re: [Campaña de liberación] Un día después de la tormenta, cuándo menos piensas, sale el sol [Priv. Hrist]

Mensaje por Hrist el Mar Ago 14, 2018 3:07 pm

El wyvern se abalanzó sobre la emergida, pero ésta lo esquivó de un salto. Sin embargo, acabó resbalando y quedando de nuevo a merced del wyvern y del hacha de su jinete.

-Por fin… -jadeó Hrist.

Desencajó el hacha de la espalda de la caballero de pegaso emergida. La llovizna que caía apenas se llevaba la sangre que bañaba la hoja. Hrist se tomó unos segundos para respirar hondo y tentar con los dedos la base del casco.

-Creo que he calculado mal, esta vez. –susipiró, viendo los dedos enguantados totalmente oscurecidos por la sangre.

Buscó en uno de sus macutos, en las alforjas de Logi. Buscó y rebuscó, y finalmente hizo una mueca de disgusto tras la visera del casco.

-No me quedan Concotions, sólo Vulneraries. –concluyó tras cerrar de nuevo el macuto.

Pero se lo pensó de nuevo, y sacó unas vendas y un poco de gasa. Se quitó el casco, retiró el pañuelo empapado de sangre. Al ver que estaba algo menos cubierto de lo que esperaba, respiró un pelín más tranquila. Levantó un poco la cabeza, se apretó la gasa contra la herida, y empezó a darle vueltas al vendaje alrededor, como si de una diadema improvisada y maltrecha se tratase, sin apretar en exceso. “No hay que pasarse apretando el vendaje, porque si no puede que acabes cortando la circulación, y eso no es bueno”, le decía Mamá siempre. Le dio además un par de vueltas suaves alrededor de la parte alta del cuello, donde acababa la herida, para asegurarse de que había un poco de sujeción por debajo. Finalmente, se puso de nuevo el casco y guardó el macuto. Logi gimió lánguidamente.

-Estoy bien, estoy bien... - dijo lacónicamente. Le acarició el cuello al wyvern. –Sólo empiezo a estar cansada, pero mientras nos vayamos rápido, no será grave. –Vaciló unos cuantos segundos. –Vamos, hay que encontrar a Tyamat y largarse de aquí. Vamos.  

La hemorragia no era crítica, pero más le valía no entretenerse y llegar pronto al campamento del ejército para que la atendiera un sanador. Empezaba a sentir cansancio, y eso ya era un primer aviso. Con tanto esfuerzo al pelear, el sangrado estaba tardando en parar, y mientras no se detuviese, iba perdiendo sangre. Su mejor apuesta era actuar con rapidez y salir de la zona de peligro.

-¡¿Qué ha sido eso?!

Algo parecido a un grito había resonado por las calles. No era el ruido seco y rasposo de los emergidos. Logi también lo había oído, y había respondido con un grave ronquido primero, y luego con un estruendoso rugido.

-¿Lo has oído? –le preguntó a su montura. -¿Crees que es Tyamat?

Hizo que Logi se subiese a lo alto del edificio que tenía en frente, de los pocos que apenas tenía daños. Desde ahí, levantó la visera del casco y buscó al joven entre las serpenteantes callejuelas.

-¡Tyamat! –gritó, esperando ingenuamente alguna señal que le indicase hacia dónde dirigirse. Respiró hondo, y repitió. -¡TYAMAT! ¡TYAMAAAAAT! ¡¿DÓNDE ESTÁS?! –El wyvern se unió al espectáculo con un ruidoso rugido.

¿Y si lo habían herido? ¿Y si no podía moverse? Tenía que dar con él enseguida. A malas, siempre podía cogerlo del brazo y llevárselo colgando hasta que pudiese subirlo bien tras ella, y así huir volando a toda leche. Pidió a Logi que alzase el vuelo. Mantenido en las corrientes de aire, volvió a llamar al chico.

-¡TYAMAAAAAAT! –llamó de nuevo. -¿Logi? ¿Ves algo?

El wyvern miraba en dirección a la plaza donde había peleado con las dos emergidas. A tanta distancia no se veía bien, pero Hrist estaba segura de que una figura diminuta iba en dirección al lugar.

-Ya sabes lo que toca. –le indicó a Logi con las riendas y los estribos, y se bajó la visera del casco otra vez.

A Anankos le rezaba que por favor fuese Tyamat, sano y salvo. Temía no tener suficiente habilidad y recursos para tratarle heridas críticas. Al fin y al cabo, ella era un jinete de wyvern, no una sanadora como su madre. Su tarea era herir, matar… No salvar vidas.
Su gesto se ensombreció durante unos instantes. ¿Por qué no se planteó nunca ser sanadora como su madre? Era cierto que su madre había recurrido a esa profesión por necesidad, pero… era ella quién podía, casi siempre, salvar a la gente de las garras de la muerte. Pero Hrist… Hrist era la que normalmente los mandaba hacia ellas. ¿Qué hubiese pasado si aquel día, hacía ya siete años, no hubiesen comprado a Logi y ella se hubiese hecho cleric? ¿Alguien habría comprado a Logi en su lugar? ¿Lo habrían sacrificado? ¿Estaría ella en Grannvale, como sucedía en esos instantes? ¿Habría sacado al joven Tyamat del acorralamiento en el que lo había encontrado?

-¡Tyamat! –hizo, reconociendo ya la figura que se dirigía a la plaza. -¡¿Estás bien?! –le preguntó tras bajar de Logi e ir directa a ver cómo tenía la herida del torso.

Tyamat seguía teniendo la misma herida, pero Hrist siguió examinándolo de arriba abajo

–Estoy bien, estoy bien… si nos damos prisa y nos largamos de aquí rápido, me curarán enseguida en el campamento. –dijo. Se había dado cuenta de que caía un poco de sangre en el gorjal, pero lo último que quería ella era que se pusiera más nervioso. -¡Estoy bien, de verdad! Puedo aguantar. Me he puesto una gasa para que vaya chupando el sangrado, pero cuando volvamos me harán las curas que toquen, simplemente no perdamos tiempo.

Un gruñido de Logi la hizo parar en seco, volviendo a la realidad con la suavidad de un latigazo en la espalda. No había tiempo que perder.

-Vamos, no nos entretengamos. –Zanjó con un jadeo. –Te ayudo a subir.
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Re: [Campaña de liberación] Un día después de la tormenta, cuándo menos piensas, sale el sol [Priv. Hrist]

Mensaje por Tyamat el Miér Ago 15, 2018 9:58 am

Tyamat no sabía cuánto había caminado o cuánta sangre había perdido desde que lo hirieron. Lo único que sabía es que no podía transformarse en su estado actual y que necesitaba encontrar a Hrist y a Logi urgentemente. El manakete se movió lo mejor que pudo por la ciudad y se mantuvo alejado de aquellas zonas que consideró peligrosas. Agachó la cabeza y te abrazo a si mismo fuertemente, tratando de mantener el calor de su cuerpo bajo la llovizna, pisó con cuidado el suelo resbaloso por el que pasaba con sus pies descalzos y mantuvo la Dragonstone en su mano para sentirse más seguro en caso de que un emergido fuese atacar de repente.

En ocasiones, le pareció escuchar la voz de Hrist llamándolo por su nombre y el ruidoso rugido de Logi acompañándola en la lejanía. Tyamat quería responderles, pero por alguna razón no podía gritar con la misma energía que lo hacían ellos.

- “¿Hrist?... ¡Hrist! ¡Logi! ¡Estoy aquí!”- Intentó decir, pero la voz no era capaz de salir por más que intentaba y sus piernas apenas se movían debido a la rigidez que le provocaba el frío-  “Si tan solo pudiese… No, no te vayas…

Cada minuto que pasaba Tyamat intentando alcanzarlos, notaba que cada vez era más difícil para él caminar y cada más difícil respirar. Sentía como si su pecho se quemara, su cuerpo temblaba y su estómago se retorciese por dentro debido a la angustia y el intenso miedo que tenía de morir antes de poder encontrarlos.

A estas alturas el chico se sentía mareado y sin ganas de seguir adelante, pero al escuchar de nuevo el llamado de Hrist de nuevo, Tyamat miró hacia arriba y la busco a ella y a su wyvern entre las nubes que todavía estaban formadas en el cielo.

- “No importa cuánto lo intente, aquí no podrán verme…”- Pensó finalmente, luego de quedarse quieto un momento y se lograra tranquilizar un poco- “Debo colocarme en un lugar más visible… Creo… que no me falta mucho para llegar a la plaza…” Examino, reconociendo un poco la calle por la que pasaba.

El chico apoyo su mano cerca de una pared y caminó lo que mejor que pudo hasta casi llegar al lugar donde quería. Su cabello húmedo cubría una parte de su cara, pero aun así, cuando levanto el rostro, sus ojos lograron distinguir un poco la figura del wyvern que bajaba hacia su dirección.

- ¿Hrist? ¿Logi?- Preguntó en voz baja, deseando que no estuviese alucinando.

La chica que se había bajando del wyvern lo llamó por su nombre, haciendo que el chico suspiró de alivio y comenzara a despertarse de entre todo el cansancio físico y emocional que llevaba. Sin embargo, su expresión se ensombreció de nuevo al ver la venda que llevaba la chica encima, escondida bajo el casco sobre su cabeza y la sangre visible en la tela humedecida.

- Te hirieron…- Comentó Tyamat casi entristecido, casi enmudecido y sin ser capaz responder a la pregunta de la chica. Tras decir eso, se quedó completamente quieto para ser examinado e hizo una mueca de dolor cuando le movieron la camisa- Ngh… L-lo siento, es mi culpa. Comenzó a sangrar y tuve que vendarlo…- Se excusó inútilmente ante ella, pensando en todas las cosas que podría haber hecho él para poder evitar que su compañera saliera herida- Hrist, tu herida… Estas sangrando…- Comentó, preocupándose de nuevo y mirándola fijamente mientras notaba como algo de sangre caía a un lado de la cara de ella.

Aunque su compañera no dejaba de decirle que estaba bien, él seguía sintiéndose culpable a pesar de todo. De forma inocente había pensado que sería capaz de protegerla, y esa herida era una muestra clara de que no había podido conseguir su objetivo. Todo porque él no había sido lo suficientemente fuerte, lo suficientemente resistente o lo suficientemente rápido.


- Lo siento- Se volvió a disculpar el chico, después de escuchar sus palabras y darse cuenta que los estaba haciendo a todos perder el tiempo por mostrarse tan preocupado- Tienes razón.

El gruñido de Logi los hizo volver a la realidad a los dos solo a momentos. Pero Tyamat seguía completamente callado y con ese aire lúgubre en sus ojos. Hrist lo ayudó a moverse y subir hacia el wyvern, y este obedeció a todas las indicaciones que ella le dio, sin hablar demasiado o mirarla fijamente hasta llegar al campamento donde los tres pudieron finalmente descansar y curar completamente sus heridas.
Afiliación :
- MITGARD -

Clase :
Manakete

Cargo :
Posadero

Autoridad :

Inventario :
Dragonstone [1]
Vulnerary [1]
Llave maestra [1]
DragonStone [3]
.
.

Support :
None.

Especialización :

Experiencia :

Gold :
973


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Re: [Campaña de liberación] Un día después de la tormenta, cuándo menos piensas, sale el sol [Priv. Hrist]

Mensaje por Eliwood el Lun Ago 20, 2018 1:54 am

Tema cerrado. 80G a cada participante.

Tyamat ha gastado un uso de su dragonstone.
Hrist ha gastado un uso de su hacha larga de bronce.
Tyamat ha utilizado un vulnerary.

Ambos obtienen +2 EXP.

Gracias al incremento de experiencia, la barra de EXP de Hrist ha sido maximizada.

Hrist puede ahora subir de la clase Wyvern Rider a la clase Wyvern Master.

>Ascender a la clase Wyvern Master.
>No ascender, conservar la clase actual.

Favor de responder seleccionando la decisión.
Afiliación :
- LYCIA -

Clase :
Great Lord

Cargo :
Marqués de Pherae

Autoridad :
★ ★ ★

Inventario :
Vulnerary [1]
Espada de acero [2]
Gema de Ascuas
Tónico de res. [1]
Tónico de def [1]
Tomo de Ellight [4]

Support :
Marth
Lyndis
Nils

Especialización :

Experiencia :

Gold :
3245


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Re: [Campaña de liberación] Un día después de la tormenta, cuándo menos piensas, sale el sol [Priv. Hrist]

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