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{ Ficha de Veronica }

Mensaje por Veronica el Mar Jun 19, 2018 4:44 pm

Veronica
Dark Mage
I have no use for you, feeble creature.

Datos
Nombre: Veronica.

Edad: 12 años.

Clase: Dark Mage.

Especialización: Tomos oscuros.

Afiliación: Nohr.

Ocupación: Noble Sacerdotisa de Anankos.

Personalidad
Veronica es una niña que ha crecido durante toda su vida en un ambiente cerrado y aislado, lo que se transmite en su modo de tratar a la gente y en su modo de pensar. En primera instancia, lo que más sobresale de su personalidad es su actitud fría, seria y apática hacia los demás. Le cuesta empatizar y relacionarse en un ambiente de cercanía porque es algo que nunca ha visto en su hogar. Su madre y tutores le inculcaron la noción de que ella estaba por encima de otras personas, que sumado al hecho de que nunca se ha relacionado con nadie fuera de su pequeño círculo familiar, hace que Veronica no sepa muy bien cómo funcionar en entornos sociales como una niña de su edad. No actúa ni piensa como una niña de doce años, sino que es madura, inteligente y exigente con los demás y consigo misma, lo que le ocasiona algunos problemas: o bien los adultos olvidan su edad y le tratan de dar más responsabilidades de las que puede cargar, o bien se toman a broma sus palabras e ignoran lo que dice.

Su madurez se limita a que por su educación ha tenido que crecer muy rápido y aprender muchas cosas en relación a su cargo como sacerdotisa de Anankos y noble de Nohr. Alejada de muchas de las distracciones infantiles, Veronica desea ser reconocida como una adulta y participar en los círculos de mayores. Aun así, su personalidad también es muy mercúrica: en cualquier momento puede enfadarse y tener una rabieta muy fuerte e infantil. Detesta cuando las cosas no salen como ella quiere y, acostumbrada a que se haga lo que ella diga, eso algo que no tolera y que no lleva bien. Mimada, caprichosa y algo tirana, Veronica solo hace caso a las personas que ella considera que merecen su respeto. Deben ser mayores que ella, fuertes y haber demostrado que están de su lado. Sin embargo, una vez establecida esa conexión, Veronica no la romperá. Es fiel y leal hasta la muerte. Cela mucho sus amistades y relaciones cercanas y es muy posesiva. Es capaz de sacrificarse por entero por las personas que quiere.

Veronica cree que lo débil debe perecer, por lo que nunca seguiría a nadie que lo fuera. Ella misma se auto-impone este criterio, lo que puede producirle mucha ansiedad si cree que no está a la altura de la situación. Sus creencias son las típicas de las personas de Nohr, cree en el Dragón Caído Anankos y está aprendiendo para ser sacerdotisa de un templo, aunque su sueño es ser una conquistadora y traer gloria a Nohr. Odia a Hoshido y cree que es injusto que otros países tengan tanto cuando Nohr carece de muchas cosas como luz del sol o cultivos abundantes. Es de la opinión de que expandirse y conquistar es el modo más eficiente de hacer crecer a Nohr y hacerla la nación más poderosa del mundo, para ella la guerra es algo normal y utilitario. Está muy orgullosa de su doble ascendencia embliana y nohria, pero se siente más apegada a su lado nohrio ya que no le vale la pena llorar por un imperio extinto como lo es Emblia.

Su humor roza lo tétrico, le hacen gracia las desgracias ajenas de sus enemigos y nada le produce más placer que ganar y ser reconocida. Debido a la maldición que sufre, producto de su pronta iniciación y su herencia, siente sed de sangre de vez en cuando, en especial si ha usado mucha magia durante mucho tiempo. Su maldición toma forma en voces en su cabeza que le ordenan que haga cosas malas, como matar a personas, y muchas veces Veronica se ve incapaz de contenerse. Sin embargo, cualquier persona de su entorno cercano es capaz de volver a hacer que entre en razón.

No sonríe demasiado de verdad y es muy difícil que se ría. Sentimientos como la felicidad le son difíciles de demostrar porque le dan vergüenza y tiene miedo de que si es feliz, en cualquier momento eso puede desaparecer. Aunque pueda parecer condescendiente y arrogante, en el fondo Veronica es una niña que se siente muy sola y muy poco querida. Su mayor sueño es tener muchos amigos y personas con las que poder contar: una familia de verdad a la que invitar a sus numerosas (pero solitarias) fiestas del té. El abandono por parte de su madre le hace anhelar con todo su corazón esta clase de relaciones personales, pero al mismo tiempo cree que le son imposibles de alcanzar y que las personas solo van a querer estar cerca suyo por interés. Se toma muy mal el tema de la traición, lo que le hace ser apática y hasta arisca con mucha gente.

Respecto a los laguz, no es activamente racista porque no ha conocido nunca a ninguno, pero sí que ha poseído pieles importadas de laguz (regaladas o adquiridas por su madre) y se refiere a ellos por el término de “subhumanos”. No le producen demasiado interés porque no cree que sean fuertes, no saben manejar magia, y tiene la concepción de que son poco más que animales. En términos generales, le dan bastante igual. Los branded es un tema que también le da igual mientras sean útiles a Nohr o no sean débiles.

Historia del personaje
El trasfondo de Veronica comienza con una secreta historia de amor, un romance juvenil y corto, pero lleno de pasión y deseo. Los amantes fueron el Príncipe Xander de Nohr, y Amora, una noble sacerdotisa que servía de forma cercana no solo al Dios Oscuro Anankos, sino también a su príncipe. Amora había sido heredera de la pequeña Nación de Emblia, un territorio que en pocos años se anexionó a Nohr tras su inquebrantable conquista por parte del Rey Garon. El padre de Amora, un hombre de salud débil, murió poco tiempo después de que su territorio se hiciera parte de Nohr. Aunque Nohr les había permitido mantener parte del patrimonio, tras la muerte del antiguo rey la tierra fue dividida entre condes y duques, y a Amora solo le quedó una pequeña parte de lo que antes fuera su hogar: un fuerte y los campos colindantes que poseían unas pocas aldeas y templos.

Sin embargo, esto a Amora no le preocupó. Como mujer inculcada en el culto a Anakos y parte más alta de la orden sacerdotal de Emblia, no tardó en hacerse un hueco en la corte en muy poco tiempo. Su fervor por el Dios Oscuro, unido a su fuerte afinidad por la magia la hicieron una nueva favorita entre sus compañeros de profesión. Su carácter ayudó, pues era inteligente, pragmática, calculadora y misteriosa, una combinación que la hicieron muy atractiva a ojos de muchos que sentían interés por la nueva y exótica incorporación a la corte. Ante todo, Amora era una superviviente, capaz de hacer lo imposible por mantenerse con vida. Con lo que no contaba era con enamorarse de su nuevo príncipe, Xander, que era seis años menor que ella. Ambos comenzaron un romance que debieron mantener en secreto por miedo a las repercusiones políticas y a la ira del rey Garon, pero eso no menguó en absoluto la pasión que sentían el uno por el otro.  Su historia de amor duró largos meses que fueron muy intensos para la joven pareja.

Sin embargo, la relación llegó a su fin el día en el que Amora descubrió que estaba embarazada. Daba igual lo que el príncipe le dijera o prometiera, la sacerdotisa no dio su brazo a torcer, no se quedaría en Krakenburg para ser una nueva víctima de las concubinas del Rey Garon, que en cualquier momento podrían decidir que ella era la nueva amenaza en su búsqueda de favores con el rey. También temía al propio rey y la locura que parecía caracterizarle. Lo mejor, decidieron, fue que Amora desapareciera. Así pues, regresó a lo que quedaba de sus dominios, rodeada de fieles sirvientes y soldados encargados por el Príncipe para que cuidaran de ella a partir de entonces. La última vez que se vieron fue en el parto de Veronica. Por seguridad no volvieron a tener contacto físico pero siguieron mensajeándose durante los doce años siguientes.

Así, Veronica nació en un mundo aislado y solitario del resto de la civilización, totalmente ajena a su ascendencia. Su madre le mintió desde que nació, pues el parentesco de la niña las ponía en peligro a ambas y cuanto menos supiera mejor.  Veronica asumió que su padre debía de ser una persona cualquiera, alguien no importante de quién no valía la pena preocuparse, pues así le hizo creer Amora. Nunca se planteó su identidad, simplemente tomó por válidas las palabras de su madre. La relación entre ambas nunca fue la más cálida o cercana. Amora era una mujer que adoraba su trabajo, así que comenzó a ejercer de sacerdotisa en todas partes menos en la capital. Hubo habladurías, pero las sospechas nunca llegaron a convertirse en rumores de peso. Sus continuos viajes y responsabilidades dejaron a Veronica a cargo del servicio la mayoría del tiempo, lo que le hizo tener una personalidad retraída y algo tímida con los demás que poco a poco fue transformándose en tedio y frialdad.

Su madre volvía cada cierto tiempo para supervisar la educación de su hija y enseñarle lo que creyera conveniente antes de marcharse de nuevo a los templos de Anankos. Cuando comenzó a pasar más tiempo con verónica fue cuando la niña cumplió los cuatro años y Amora juzgó conveniente iniciarla en las artes oscuras. Daba igual que todos dijeran que era un alto riesgo hacer que una infante tan pequeña absorbiera gran cantidad de magia, la iniciación hacia la magia negra se hizo de todas maneras. Veronica, debido a su herencia tanto de padre como de madre, había tenido una gran predisposición a la magia arcana, que durante el ritual penetró en su cuerpo e hizo un nuevo hogar en él, con sus esperadas consecuencias. Debido a su joven edad y vulnerabilidad de mente y cuerpo, la oscuridad cobró vida y espíritu propio en su interior. Desde el rito, la presencia de la oscuridad vive en Veronica y se manifiesta a través de voces que solo ella puede escuchar. Cuanto más usa la magia arcana, más fuertes son las voces.

A pesar de la maldición a la que fue sujeta Veronica, lo cierto es que su afinidad a la magia negra le permitió sobresalir como estudiante del arte y ser un modelo de joven sacerdotisa de Anankos, como lo era antes su madre. Tuvo los mejores tutores para todas las etapas de su educación, no solo magia, sino ciencias, arte y protocolo. Sin embargo, vivía sola en el fuerte de su familia, sin apenas salir a los campos de alrededor. Su madre le prohibía incluso visitar las villas de plebeyos colindantes, pero no hacía nada por calmar la ansiedad de su hija por ver y explorar sitios nuevos. Veronica aprendió a salir a escondidas cuando su madre viajaba. La relación de ambas no mejoró con los años, aunque Veronica siempre recordará como los momentos más dulces cuando su madre compartía fiestas del té con ella. Desde siempre fueron su momento juntas, y se convirtieron en algo sagrado para la solitaria niña.

La llegada de los emergidos sirvió a Veronica para probarse en batalla, pues a menudo se necesitaban refuerzos en el fuerte y en las villas de aldeanos colindantes para defender la tierra. Con la liberación de Nohr dejó de ser así y Veronica dejó de tener una forma de practicar el combate físico fuera de entrenamientos esporádicos. Sin embargo, se alegró de la fortaleza de Nohr y deseó ser partícipe ella también de su protección y su gloria. No obstante, justo cuando Veronica se acercaba a la edad en la que comenzaría a viajar por distintos templos para prepararse para ser oficialmente una sacerdotisa, su madre cayó muy enferma, aquejada por la misma enfermedad que se había llevado años antes a su padre.

Sin encontrarle remedio, Amora tomó papel y pluma y escribió una última vez al Príncipe Xander a escondidas de su hija. Le explicó la situación y le pidió que se ocupase de Veronica, que ella ya era lo suficientemente mayor como para ser enviada a un templo, que había progresado de forma grata en sus estudios de magia negra y que sería de gran ayuda a Nohr allá donde fuera que la enviasen a servir. A la muerte de Amora, Veronica recibió una carta en la que se le invitaba a la capital a residir en el mismo castillo Krakenburg para proseguir sus estudios como sacerdotisa. Está deseosa de este cambio y no puede esperar a ir. Por supuesto, no sabe la verdad de su ascendencia y el peligro al que se enfrenta al regresar a donde todo comenzó.


Extras
HABILIDADES
Magia arcana: Veronica fue iniciada en la magia oscura con cuatro años, a una edad tan tierna que no recuerda nada de lo que sucedió durante su iniciación. La magia oscura siempre la había llamado, prácticamente desde su nacimiento, pero desde la iniciación ha vivido dentro de ella y le ha servido tanto en batalla como en temas más académicos. Tiene una fuerte afinidad con ella y le es fácil que responda a su llamada. Su madre siempre ha creyó que era el eje de su maldición y de su sed de sangre, sin embargo nunca hizo nada para evitar que Veronica siguiera sus estudios y encontrar una cura. Al contrario, alimentó que Veronica se volviera más fuerte en magia y que continuara progresando para ser una perfecta sacerdotisa como ella.

Educación: Ha sido educada en todo tipo de artes, ciencias y protocolos desde pequeña. Puesto que iba a tomar el puesto de suma sacerdotisa de su madre al estar preparada, su aprendizaje comenzó desde su nacimiento. Además, como noble sabe todo tipo de etiquetas y formalidades aunque eso no significa que los ponga en práctica porque al creerse superior a la mayoría, no hay apenas personas con las que aplicar los protocolos. Sabe montar en pony. También es muy diestra en preparar té de todos los sabores y colores, aunque esto es algo que se ha enseñado a sí misma.

Sed de sangre: Proviene de su magia arcana y Veronica no es consciente de este rasgo de su personalidad. Achacan su maldición al hecho de que fue iniciada en las artes oscuras a los cuatro años, demasiado joven como para entender lo que sucedía y demasiado vulnerable a espíritus malignos que pudieran aprovecharse de su falta de fortaleza mental y física. Toma la forma de voces que dictan órdenes. La mayoría del tiempo no se manifiesta en ella, solo si usa durante mucho tiempo sus tomos o siente emociones negativas muy fuertes las voces en su cabeza le ordenan actos atroces como asesinar a personas u otra clase de derramamientos de sangre. La mayoría del tiempo puede calmarse con una orden de una persona allegada.

GUSTOS
• El té y las fiestas del té, en especial cuando lo toma con otras personas.
• Los zapatos bonitos, aunque lo que más suele llevar son tacones pese a su corta edad.
• Su color favorito es el rojo.
• Que le lean en voz alta. Adora las historias antes de dormir, en especial las de guerras que ha ganado Nohr o las vidas de conquistadores y héroes famosos.
• Adora los sabores dulces y siempre acompaña sus fiestas del té con pastas, tartas y dulces variados, pero se avergüenza un poco de su gusto por lo más dulce y trata de contenerse delante de otras personas.
• Cuida mucho su aspecto físico y es muy coqueta.
• Le gusta jugar con muñecas pero las historias que crea no suelen ser para niños. A menudo aparecen sus muñecas decapitadas en lugares insospechados.

DISGUSTOS
• Que la traten como una niña pequeña y obvien sus opiniones.
• Hacer deberes en los que hay que escribir, prefiere actividades más dinámicas, aunque al final siempre hace lo que le mandan.
• Hace ascos a las verduras y a veces cuesta que coma si no le gusta lo que hay en el plato.
• Mostrar debilidad o llorar.
• Que no le presten atención.
• Las trampas cuando no son a su favor (al revés están bien).  
• Detesta a los niños. Nunca ha tenido amigos de su edad y se siente demasiado superior como para jugar con los hijos de los criados. Esto hace que no sepa muy bien cómo interactuar con personas más cercanas a su edad.

EXTRAS
• No sabe ni intuye que el Príncipe Xander es su verdadero padre. Cree férreamente que fue concebida con un hombre mediocre y no importante ya que eso fue lo que le dijo su madre.
• Posee un tomo de magia que se llama Élivágar que es una reliquia familiar de Emblia y del que se rumorea que posee un gran poder.
• Tiene una mascota que es un búho de nombre Feh. Es hembra. La encontró herida al pie de un árbol y la crío a escondidas de su madre. Ahora que se va a Nohr se la lleva consigo.
• Quiere tener un caballo. Está harta de que su montura sea un pony viejo y tozudo que no sepa cabalgar. Desea un caballo fuerte y bravo con el que poder luchar en nombre de Nohr.
• Mide 1’30 m, pero como lleva tacones de 10 cm parece siempre más alta. Esta costumbre se la inculcó su madre desde corta edad.
• No sabe nadar. Nunca se ha bañado en el mar.

Prueba de rol
El cielo estaba encapotado, pero las nubes negras no eran tan espesas como la mayoría de otros días en Nohr. Si Veronica hubiera sido más mayor se habría preguntado si acaso Anankos había mandado este cambio en el paisaje como una señal de lo que estaba por venir, una nueva vida en un nuevo lugar, lejos de los parajes aburridos y yermos del campo. Sin embargo, Veronica no dejaba de tener doce años, por lo que se tomó esta eventualidad como algo carente de toda importancia. Quizás los cielos estarían aún más despejados en su nuevo destino, pero eso no era algo que le preocupase. Cuando lo único que podía hacer para distraerse de la rutina era salir al exterior, había celebrado unos míseros rayos solares que le habían iluminado el camino entre las ciénagas cercanas a su casa, pero la perspectiva de vivir en un nuevo lugar era mucho más lumínica que cualquier haz, ya fuera el de un rayo o luz. De todas maneras, la oscuridad nunca le había molestado, y no iba a comenzar a hacerlo ahora.

Por lo menos, si no llovía podría sentarse junto al cochero del carruaje aparcado en el pequeño patio de armas del fuerte al que había llamado hogar desde que nació. Pero ya no. Desde la capital habían juzgado que su educación como la próxima Noble Sacerdotisa de Anankos debía continuar allí donde los mejores magos oscuros y sacerdotes se reunían. Aunque su madre hubiera sido una Suma Sacerdotisa hasta el momento de su muerte, se había declarado que Veronica requería unos tutores avanzados en las artes arcanas y que la mejor manera de proporcionárselos era en el mismo castillo Krakenburg, aún más cuando su madre ya no estaba con ellos y por ende no había nadie de renombre que pudiera enseñar a Veronica los caminos sacerdotales. Lo que la joven maga no sabía, es que la decisión había sido tomada por su propia madre poco antes de fallecer, que la noticia no era algo tan repentino como había creído. La niña se enteró de esto mucho después, cuando le llegó una carta en la que se indicaba que pronto iría una comitiva a por ella y en la que se le instaba que estuviese preparada.

Se había molestado enormemente por el hecho de ser la última en enterarse. Todos los sirvientes lo sabían, y ella, la dama y señora de la casa, había sido mantenida al margen. De nuevo. De la rabia había mandado azotar al mensajero que le trajo la noticia, pero decidió en el último instante que tal castigo no merecía la pena y que tanta súplica se le había hecho aburrida. Al final, el muchacho sorteó los latigazos, pero no perdió el miedo en una semana. Ni él, ni el resto de la servidumbre, que anduvo con pies de plomo con la joven señora. Les era imposible leer el gesto apático de la niña, que pareciera que siempre estaba disgustada por algo. Si alguno la hubiera conocido de verdad, habría notado que Veronica estaba contenta, al menos a su manera. Había deseado ir a la corte durante años, desde que descubrió que los mayores héroes y conquistadores de Nohr residían en el castillo. Era la oportunidad perfecta de demostrar su valía con las artes oscuras, cuya efectividad ya había probado en alguna incursión emergida en las empequeñecidas tierras de Emblia, el que fuera el país de sus antepasados derrotados por Nohr.

Ella sabía que no estaba hecha para honrar al Dios Oscuro en un templo, la sangre de sus venas le pedía mucho más que eso: servirle a través del verdadero poder, la subyugación de los enemigos de Nohr, y la sangre. Sí, una voz en su cabeza le decía que eso era lo correcto. Krakenburg serviría a sus planes de una manera que nunca le habría sido posible desde aquel fuerte abandonado de la mano de Anankos, lejos de la vida en la corte y las batallas que se libraban en el frente. El pensamiento casi hizo asomar una sonrisa a los finos labios de la niña. Casi. No fue así. En cambio, se llevó la humeante taza de té que había estado meciendo a la garganta. El sabor era exquisito, como el de todos los tés que Veronica tomaba. Disfrutó unos segundos de las vistas del patio de armas donde estaban cargando sus pertenencias en un carruaje tirado por cuatro caballos negros y cubiertos de armadura. Alguien parecía estar dando indicaciones a los sirvientes, pero Veronica no podía saber quién era desde lo alto.

Un ruido fuerte a su espalda provocó que la joven maga saliera de sus ensoñaciones. Veronica parpadeó y frunció los ojos con apatía. Se separó con un ademán brusco del ventanal y miró en dirección al sonido. Una criada había abierto con tanta fuerza la puerta de su salón privado que el pomo había chocado contra una estantería que habría detrás. Parecía sorprendida de ver a la joven aún ahí, en vez de estar preparándose para ir. De inmediato le preguntó mirando al suelo si se encontraba bien. Por su parte, Veronica solo hizo más indiferente su expresión.

- ¿Has terminado de embalar mi equipaje? Ha llegado el carruaje de la capital. Que lo carguen de inmediato. No quiero pasar un segundo más aquí. – ordenó impaciente y sin contestar a la mujer. No valía la pena responder a algo en lo que no se tenía verdadero interés, además de que Veronica no tenía por qué dar explicaciones a alguien tan por debajo de ella. Tan débil. Con gesto de superioridad se limpió los labios con una servilleta de tela, se levantó de la mesa y se dirigió a la salida, el té a medio tomar. – Y haz que envuelvan en mis cosas también este juego de té. Quiero llevarme todos a Krakenburg. – Le daba igual que hubiera estado ya preparado en su equipaje y que ella hubiera sido quién lo había sacado para una merienda rápida. La sirvienta hizo una reverencia y procedió a hacer lo ordenado. Sin mayor interés en alguien así, Veronica agarró en sus manos a Feh, su leal búho, y la cargó contra su pecho como si fuera un juguete.

La capital la estaba esperando y no tenía más tiempo que perder.
Afiliación :
- NOHR -

Clase :
Dark Mage

Cargo :
Sacerdotisa de Anankos

Autoridad :
★ ★

Inventario :
Tomo de ruina [2]
Vulnerary [3]
Tónico de res. [1]
Tónico de def [1]
baculo fisico [4]
.

Support :
None.

Especialización :

Experiencia :

Gold :
2842


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Re: { Ficha de Veronica }

Mensaje por Marth el Mar Jun 19, 2018 4:57 pm

• Ficha aceptada •


M a r t h
FichaCronologíaRelaciones ❝Lo lamento pero... no puedo permitirme una derrota.❞

Premios:






Afiliación :
- ALTEA -

Clase :
Great Lord | Pegasus Knight

Cargo :
Príncipe de Altea

Autoridad :
★ ★ ★ ★

Inventario :
esp. de acero [4]
Vulnerary [2]
lanza de bronce [2]
Espada de plata [4]
.
.

Support :
Eliwood
Eugeo
Artemis

Especialización :

Experiencia :

Gold :
3924


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