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[LotA] Ram vs Marth [Ronda 1]

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[LotA] Ram vs Marth [Ronda 1]

Mensaje por Narrador2 el Dom Jun 10, 2018 7:04 pm

Grupo B - Ronda 1 - Ram vs Marth

Las peleas constaran de temas un de 4 post por luchador (8 posts totales), donde se considera el primer turno introductorio, el segundo y tercer turno de combate. Tras el tercer turno, entrará una cuenta Narrador a ayudarles a definir quién debería ganar, realizará un calculo del "potencial" de ambos personajes en el combate sumado al resultado de un dado aleatorio para meter un poco de azar y diversión, ganando quien logre tener el número más alto. De este modo, influenciará qué tan fuerte sea su personaje o qué tan bien equipado esté, pero la suerte también tendrá su influencia.

El calculo será el siguiente:
arma utilizada + progreso del pj + dado d4

Arma utilizada: valor del 1 al 4, siendo 1 bronce y 4 arma legendaria.
Progreso del pj: valor del 0 al 3, segun la cantidad de barras de experiencia completadas por el pj.

Definido así cual será el ganador, en el último turno se rolea ese desenlace.

Inventario :
Premio misterioso
Tónico de res. [2]
Tónico de def [2]
Elixir [2]
Arco de bronce [2]
1620 gold

Support :
None.

Experiencia :

Gold :
3370


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Re: [LotA] Ram vs Marth [Ronda 1]

Mensaje por Ram de Montmorency el Mar Jun 12, 2018 9:30 pm

Bajo el amparo de la oscuridad de la pequeña habitación en la que se encontraba, Ram Amelia Isabella de Montmorency aguardaba con gran impaciencia su turno para salir a combatir. La joven de cabellos rosados, que normalmente se mostraba fría e impasible ante cualquier circunstancia, parecía incapaz de dejar de suspirar y de dar nerviosas vueltas alrededor de la estancia. De vez en cuando detenía sus pasos para acariciar el lomo del ajado tomo de Viento que llevaba consigo, al mismo tiempo que ponía sus ojos en blanco y repasaba en voz alta palabras mágicas en una lengua olvidada. ¿Era tensión? ¿Quizá ansiedad? Superar las rondas preliminares había sido un juego de niños. Pese a que la magia enfocada en la manipulación de las corrientes de viento no era su especialidad, su talento nato para comprender conceptos taumatúrgicos avanzados había bastado para causar auténticos estragos entre los competidores menos preparados, y por ese motivo su nombre figuraba ahora entre los treinta y tres últimos aspirantes al pomposo título de “Señor de la Arena”. Ram jamás había concebido la idea de que fuese a llegar tan lejos en aquel torneo. Ni el oro ni la fama le interesaban en absoluto, puesto que lo único que la motivaba a participar en un evento de talla tan singular era simplemente la venganza.

Pero sus verdaderos enemigos no se encontraban entre los participantes contra los que tendría que luchar en la etapa de grupos. No, su extrema arrogancia les privaba de la necesidad de equipararse con aquellos que consideraban inferiores en fuerza e intelecto. Preferirían esconderse entre el público antes que demostrar su presunta superioridad en el campo de batalla, así que la sirvienta de cabellos rosados ardía en deseos de llamar su atención de alguna forma. Anunciar su regreso a Regna Ferox, su verdadero hogar, no era más que un medio vistoso mediante el cual enviarles un mensaje claro: la premonición de que una de las impías hijas de Arthur Alexander de Montmorency había vuelto para atormentarles una última vez.

Por ese motivo, Ram estaba utilizando en ese torneo tan importante los símbolos de la familia que renegó de ella por considerarla maldita. En lugar de su habitual uniforme de sirvienta, había optado por utilizar un atuendo mucho más sencillo e intimidante. Cubría su delgado cuerpo con un ceñido jubón de color blanco y unas calzas negras algo holgadas. Botas de cuero protegían sus pequeños pies, mientras que una capa larga que le llegaba hasta los tobillos le confería una apariencia más solemne. Pero el detalle más importante de su entera indumentaria consistía en la máscara de madera tras la que escondía su rostro. La superficie de la pieza era lo suficientemente lisa como para dejar entrever unos sutiles surcos alrededor de los agujeros para los ojos, y un pico en el área donde debería estar su nariz. Carente de rasgos faciales más marcados, el aspecto de la máscara recordaba al semblante de un búho.

Ellos utilizan a la lechuza como insignia de la familia y símbolo de su sabiduría. Sabrán reconocerme”, pensó a la vez que se llevaba las manos a la espalda para colocarse la capucha. Desde aquella cámara construida con piedra podía escuchar el griterío atronador del público, que ahora aplaudía y felicitaba con fervor la victoria de algún contendiente. Su combate daría inicio pronto, por lo que intentando contener su nerviosismo, salió al largo pasillo que daba a la entrada del coliseo. El sonido de sus pasos rítmicos reverberaba en las paredes, al mismo tiempo que el ruido procedente del entusiasmo del público se hacía más intenso conforme se acercaba a las puertas enrejadas.

Según las historias que le contaba su padre cuando era pequeña, la Arena Ferox era el verdadero corazón de la nación. Representaba todas las virtudes que debía encarnar todo buen feroxí: el valor, la lealtad y la fortaleza ante cualquier adversidad. Mas resignada durante años a vivir en el exilio, la sirvienta nunca había pensado que algún día tendría la oportunidad de pisar un suelo tan especial. Sin embargo, la realidad era la que era, y estaba dispuesta a honrar la memoria de todos aquellos guerreros que durante generaciones habían mantenido viva la tradición.

Pero el corazón de Regna Ferox ha sido pervertido por los débiles… —murmuró con rabia. Altea era el reino bajo cuya sombra tenían que vivir ahora los suyos. ¿Apuestas? ¿Espectáculos? Ram no podía dejar de preguntarse en qué se había convertido aquel lugar que había idealizado tanto desde niña. ¿Dónde habían quedado los legendarios enfrentamientos en los que los representantes de los Khan se batían en duelo por sus señores? Inclusive ese mismo torneo no dejaba de ser una ofensa a las costumbres centenarias del país. El valor y la lealtad habían quedado relegadas a un segundo plano, puesto que la mayoría de los participantes venían de todos los continentes solo en busca de fama y riquezas. Mientras que el enorme portón enrejado empezaba a elevarse con un ruidoso traqueteo, Ram se mordió el labio inferior. No podía perdonar a Altea por imponer su cultura a Regna Ferox, al igual que tampoco podía perdonar al que sería su oponente en el duelo que estaba a punto de comenzar.

¡A vuestra izquierda, la misteriosa maga de viento, Harpier!

Ésa era la señal para acercarse a saludar al público que aplaudía emocionado y, en efecto, la sirvienta de cabello rosado no se había limitado únicamente a esconder su verdadero rostro tras una máscara, sino que utilizaba también un nombre falso para que no la reconociesen de inmediato aquellos a quienes pretendía declararles la guerra. Con un andar que fingía seguridad, Ram entró en la arena sujetando con firmeza su tomo de magia. Ya sabía a quién tendría que enfrentarse, por lo que el presentimiento de que aquel no sería un duelo fácil la acuciaba constantemente.


Arma:
Declaro que utilizaré mi Tomo de Viento en este enfrentamiento.
Afiliación :
- ILIA -

Clase :
Mage

Cargo :
Sirvienta

Inventario :
Vulnerary [2]
Concoction [2]
Tomo de Elfire [3]
Dagas de bronce [4]

Pagina mágica [1]
Tomo de Viento [2]

Support :
Virion

Especialización :

Experiencia :

Gold :
314


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Re: [LotA] Ram vs Marth [Ronda 1]

Mensaje por Marth el Sáb Jun 16, 2018 4:15 pm



Desde el inicio del torneo varias semanas en el pasado, cientos de peleas se habían llevado para llegar a tan pocos participantes, pero pese a llegar tan lejos era la primera vez que Marth ponía un pié en la arena. Peleas anteriores ni siquiera se había dignado a presentarse, dando oro derechamente a su oponente para que se retirase o presentándose haciéndose pasar por él a alguno de sus caballeros. Podía sin embargo hacerlo con tanta facilidad debido a que desde el inicio se había inscrito con un nombre falso y todos los que se presentaron haciéndose pasar por lo habían hecho con la misma ropa, mismo cabello azul y misma máscara. Ahora que era él quien ponía pie en la arena era su propio cabello azul el que se veía aunque la ropa y la máscara seguía siendo la misma. No había querido presentarse a peleas de baja clase, no cuando cargaba un título como el suyo, incluso detrás de su máscara, sin embargo ahora que estaban en las finales consideraba la arena de Regna Ferox y los participantes que habían llegado hasta ella personas dignas para presentarse. Su ego educado y moldeado por generaciones de sangre azul también le habían hecho ser precavido, y de allí la razón de su máscara: los guerreros más fuertes de todo el mundo se reunían en aquel lugar, y no era tan tonto ni tenía tan poca experiencia como para saber que no era, ni por asomo, el más fuerte de todos. Detrás de la máscara podía perder sin manchar el nombre de su bandera, y si llegaba a ganar siempre tendría la excusa de que buscaba una pelea justa.

Se sentía feliz y conforme con todo lo que había logrado, su vecino del norte había sido una meca de todo lo barbárico e impresentable en el mundo, una vergüenza para el resto del continente a los ojos del peliazul, y cuando su endeble gobierno cayó no pudo más que ver con lástima a la pobre gente víctima de tan involucionado sistema de gobierno. Para sus ojos fue un acto de misericordia llevarles la prosperidad de una civilización organizada, de librar a su gente de los emergidos y permitirles vivir una vida tranquila donde las guerras y las luchas no eran más que entretenimientos sin peligro de muerte, no un estilo de vida como en antaño. El éxito de este evento solo afirmaba la aceptación del mismo.

Y con ese pensamiento fue que salió a la arena cuando la pesada rea se abrió. Llevaba en su cadera la espada de plata que le había entregado Eliwood como señal de protección, era indirectamente el deseo de éxito del pelirrojo lo que llevaría al príncipe a la victoria. Su cabello corto caía sobre la máscara azul que cubría casi por completo su rostro. Sus ropas eran claramente de Altea pero no había símbolo real alguno sobre su estampa, solo el pequeño escudo tallado en el mango de su espada, demasiado pequeño para ser notado a más de un metro de distancia, mucho menos desde las gradas. Su figura delgada y agraciada podía incluso ser la de una mujer fuerte más que la de un varón, cosa que su andar delicado y elegante típico de la clase noble, podía confundir. Miró a su adversaria y le dedicó una corta sonrisa, su mano cruzó su pecho llevando consigo su capa y se inclinó para darle un saludo - Espero ser un oponente digno para usted. Que gane el más fuerte. - su voz era claramente masculina pese a que se notaba un timbre joven, fue segura y fuerte como para ser escuchada por la pelirrosa incluso por sobre los gritos del público. El presentador gritó a todo pulmón.

¡Y a vuestra derecha! ¡El espadachín enmascarado, Anri!

Entendía que así como el guardaba su identidad también habían varios que tendrían sus razones para hacerlo, desde ser mercenarios buscados hasta mismo nobles de otras casas. Lo que si le sorprendía era que  le tocase con alguien así en el primer combate. Acercándose al centro de la arena para cortar distancias adelantó una de sus piernas mientras que su mano enguantada apenas rozó con sus dedos el mango de la espada aún guardada. Listo para cuando se diese por iniciado el combate. Sentía los nervios en esos momentos, el sonido del público se alejaba de sus oídos y miraba con cautela el libro que la joven tenía entre sus manos, al menos lo reconocía como un tomo de viento, común en su tierra y no era uno de esos infames tomos oscuros de las tierras del sur.

Spoiler:
Utilizo mi espada de plata


M a r t h
FichaCronologíaRelaciones ❝Lo lamento pero... no puedo permitirme una derrota.❞

Premios:






Afiliación :
- ALTEA -

Clase :
Great Lord

Cargo :
Príncipe de Altea

Autoridad :
★ ★ ★ ★

Inventario :
esp. de acero [4]
esp. de bronce [2]
lanza de bronce [2]
Sello Maestro
Espada de plata [6]
.

Support :
Eliwood
Eugeo
Artemis

Especialización :

Experiencia :

Gold :
196


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Re: [LotA] Ram vs Marth [Ronda 1]

Mensaje por Ram de Montmorency el Miér Jun 20, 2018 2:52 pm

Indiferente a los gritos y aplausos del público emocionado, la maga esperó inmóvil a que su oponente se acercase al centro del escenario. La ligera brisa que corría en el coliseo mecía con suavidad la tela de la capa y de la capucha negra que vestía, acariciando su figura glacial y otorgándole un aire de gran imponencia. La atención de Ram estaba solo puesta en aquel joven de cuerpo esbelto y estilizado, casi femenino, que acababa de entrar a la Arena Ferox a través del gran portón oriental. Se llamaba Anri, y al igual que ella, ocultaba su verdadero rostro detrás de una enigmática máscara que despertaba el interés y el júbilo de los espectadores que aguardaban en las gradas. La sirvienta de cabellos rosados se rehusó a saludar a su oponente, limitándose tan solo a ladear su cabeza hacia la izquierda con curiosidad. “En efecto”, pensó sin apartar su mirada gélida, “El Destino no está exento de cierta ironía…”. Poco importaba que Anri escondiese sus rasgos detrás de una burda pieza de metal azulado. Sus ropas delataban su procedencia alteana, al igual que su elegante espada de plata era signo de que su propietario tenía dinero. Ram esbozó una sonrisa arrogante que nadie pudo ver. Ni siquiera le había hecho falta esforzarse para determinar que se enfrentaba a alguien relativamente importante, y no a un plebeyo cualquiera. Pero fuese un simple burgués con ansias de riqueza, o un soldado de renombre prestando servicio a la corona de Altea, la introvertida maga estaba decidida a no dejarse amedrentar por su misterioso rival.

Prefería no malgastar palabras ni formalidades con alguien a quien, por su aparente procedencia, repudiaba de por sí. Pese a haber crecido tan lejos de su hogar, Ram sentía que su corazón seguía siendo feroxí. Por ese motivo prefería manifestar con honestidad su recelo, antes que enmascararlo detrás de una maraña de formalidades y diplomacias más propias de los habitantes de los reinos del sur de Akaneia. Cuando Anri se llevó la mano al pecho antes de dedicarle una reverencia, la maga de cabello rosado no se inmutó. Su silencio evidenciaba la hostilidad invisible que el público empezaba a intuir. Pero entonces, el enmascarado de Altea le dedicó un saludo verbal que la sirvienta no pudo ignorar. Una grave afrenta, a su parecer, ante la cual le resultaba difícil seguir manteniéndose impasible.

¿Habéis dicho que gane el más fuerte? —preguntó retóricamente y con desdén tras escuchar al espadachín—. ¿Qué sabréis vos, alteano de procedencia, acerca de lo que es la verdadera fuerza?

El odio y la ira llevaban guiando sus acciones y pensamientos durante muchos años. Ram era consciente de eso. Su personalidad taciturna e indolente se había cimentado en gran parte sobre sentimientos negativos que llevaba albergando desde niña, a medida que crecía urdiendo venganzas imposibles y fantaseando con la idea de obtener todo el poder que merecía. Convertida su razón en un auténtico laberinto neblinoso de contradicciones, idealizaba una nación en la que había nacido, pero en la que jamás se había criado, y odiaba a aquellos que la habían tomado bajo su manto para convertirla en algo bien distinto. Profundas heridas cuyo origen era incapaz de discernir con claridad, eran las razones principales por las que le resultaba imposible no tomarse la conversión de Regna Ferox en provincia de Altea como algo personal. Inclusive en ese mismo duelo que estaba a punto de dar comienzo, le costaba reprimir el profundo rencor que sentía hacia Anri solo por meras suposiciones acerca de su origen e identidad.

Ram siguió analizando con cautela al espadachín hasta que, de repente, aquel que desde las gradas había anunciado los nombres de sendos contendientes instantes atrás, proclamó el inicio del enfrentamiento. Pero lejos de abrir su tomo de magia para atacar de inmediato, la maga se limitó a empezar a caminar alrededor de su oponente. Como si fuese una loba acechando a su presa, sus pasos describían un círculo casi perfecto en torno al espadachín enmascarado. Su postura, cauta y amenazadora a partes iguales, transmitía la percepción subjetiva de que tenía la situación bajo control.

Apuesto que vuestros líderes se creen libertadores. ¡Héroes de capa y espada como en los cuentos infantiles! —masculló sin quitar el ojo de la espada de plata de su oponente. Acompañaba sus palabras con parsimonia, intentando imitar la manera de hablar característica de aquel mago oscuro que había conocido hacía algún tiempo en Ilia—. Decidme pues vos, como ciudadano, ¿pensasteis de verdad que Regna Ferox necesitaba de vuestras costumbres?

Pese a que la dureza de sus reproches respondía a lo que sentía, la maga en realidad estaba utilizando la conversación como distracción para prepararse para batalla. Esperaba que su oponente no se hubiese percatado de ello por el momento, pero llevaba ya un rato recogiendo e interiorizando la energía presente a su alrededor. Un aura etérea y verdosa, casi imperceptible, envolvía ahora su cuerpo haciéndolo más liviano que de costumbre, mientras que unos espectrales susurros, tan siniestros como ininteligibles, comenzaban a oírse cerca de la sirvienta enmascarada confiriéndole una apariencia casi fantasmagórica. Ram odiaba recurrir al vínculo innato que tenía con los espíritus, pero ella no era una guerrera. Un solo corte de espada en sus carnes y ya podía despedirse de sus ambiciones en ese torneo. Por ese motivo prefería utilizar su espiritualidad para poder esquivar los ataques de Anri con mayor facilidad.

¿O solo deseabais alimentar vuestro desproporcionado ego? —murmuró entonces en un tono de voz tan bajo para que solo lo oyera su rival. En ese momento, y sin querer dar tiempo a reaccionar a su contrincante, Ram detuvo sus pasos y alzó su libro de magia antes de pronunciar su conjuro en lenguaje antiguo.


Siguiendo las órdenes de la sirvienta, la agradable brisa que recorría el escenario del coliseo se arremolinó para formar una compacta ráfaga de viento, que se precipitó de inmediato contra el espadachín de Altea.

Habilidad utilizada:

EspiritualidadMage
Permite al mago ignorar cualquier dificultad del territorio, utilizando su conexión con los espíritus para abrir su camino contra arena, terreno escabroso, mal clima, etc., inclusive avanzar lenta y cuidadosamente por sobre la superficie de un cuerpo de agua, sin que sus pies se hundan en esta.
Afiliación :
- ILIA -

Clase :
Mage

Cargo :
Sirvienta

Inventario :
Vulnerary [2]
Concoction [2]
Tomo de Elfire [3]
Dagas de bronce [4]

Pagina mágica [1]
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