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[LotA] Kuroyuki vs Corrin [Ronda 1]

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[LotA] Kuroyuki vs Corrin [Ronda 1]

Mensaje por Narrador2 el Dom Jun 10, 2018 7:03 pm

Grupo B - Ronda 1 - Kuroyuki vs Corrin

Las peleas constaran de temas un de 4 post por luchador (8 posts totales), donde se considera el primer turno introductorio, el segundo y tercer turno de combate. Tras el tercer turno, entrará una cuenta Narrador a ayudarles a definir quién debería ganar, realizará un calculo del "potencial" de ambos personajes en el combate sumado al resultado de un dado aleatorio para meter un poco de azar y diversión, ganando quien logre tener el número más alto. De este modo, influenciará qué tan fuerte sea su personaje o qué tan bien equipado esté, pero la suerte también tendrá su influencia.

El calculo será el siguiente:
arma utilizada + progreso del pj + dado d4

Arma utilizada: valor del 1 al 4, siendo 1 bronce y 4 arma legendaria.
Progreso del pj: valor del 0 al 3, segun la cantidad de barras de experiencia completadas por el pj.

Definido así cual será el ganador, en el último turno se rolea ese desenlace.

Inventario :
Premio misterioso
Tónico de res. [2]
Tónico de def [2]
Elixir [2]
Arco de bronce [2]
1620 gold

Support :
None.

Experiencia :

Gold :
3612


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Re: [LotA] Kuroyuki vs Corrin [Ronda 1]

Mensaje por Kuroyuki el Dom Jun 17, 2018 7:17 am

- ¡De las tierras de Valentia, heraldo de la reina de Sindhu, la princesa de la nieve negra!

Kuroyuki se había presentado al gran torneo de Regna Ferox en representación de su país, Sindhu. La reina no perdió la oportunidad de enviarla para que fuera su campeona en el torneo, y ya de paso aprendiera la complejidad del mundo en el que vivía con sus propios ojos. Pasó toda su vida en la selva, un milenio para ser exactos y lo que conocía del mundo exterior sólo lo había aprendido de libros. A ojos de Sissi, Kuroyuki sufría de un vacío cultural enorme y era imperativo que su sirvienta se empapara de la vida y tradiciones humanas de cara a integrarse mejor en su propio reino. Regna Ferox, controlado por Altea, era una buena base de la que partir: Predominancia humana con una larga historia a sus espaldas y una política que la misma reina veía con buenos ojos, Kuroyuki estaría en el entorno perfecto para aprender más sobre los beorcs que tanta indiferencia le suponían.

Pero, antes de acudir al torneo, no podía faltar en gran sermón por parte de la manakete sagrada. Fueron pronunciados con una seriedad y preocupación extremas, pues de su impredecible dama de colores oscuros y rosados dependía la reputación de su país y la cordialidad política entre sus actuales aliados. La primera y más importante de todas: Tenía absolutamente prohibido matar a nadie, ni por accidente ni por supuesto usando su hálito de dragón pues convertiría a cualquier ser humano en ceniza. Pelearía con sus garras y fauces con el objetivo de inmovilizar al rival y obligarlo a que se retire, si no podía asegurarse la victoria de ese modo se rendiría inmediatamente. La segunda regla atendía más a su propia seguridad, y era que mantuviera el origen de su fuerza en absoluto secreto, pues los los hombres desconocían -en su mayoría- la fuente de poder de los antiguos y debía permanecer así. Todos ocultaban su existencia a plena vista, haciéndolas pasar por joyas ornamentadas en anillos, colgantes, hasta injertos en su propia piel, todo con el objetivo de que nadie supiese que la forma de acabar con ellos era tan fácil como arrebatarles su Dragonstone. La piedra de Kuroyuki, legada de su padre, era burda, tosca y más grande de lo que debería y debía tener especial cuidado con eso. Y el último de los importantes mandatos de la reina fue que, por el amor de Naga, no ofendiera públicamente a todo el mundo con alguno de sus comentarios. Había sufrido en sus propias carnes la falta de tacto de la pragmática pelinegra y no quería tener que hacer una disculpa oficial por sus actos a través de correspondencia. Hubo docenas de indicaciones más, pero puramente anecdóticas: adaptar su dieta a la gastronomía local -los mangos de importación eran absurdamente caros-, transitar por calles seguras para evitar ataques raciales, dormir bien, no fiarse de nadie desconocido que la abordase amigablemente...

Kuroyuki, como no, acataría los designios de su reina con profesionalidad y puso rumbo, o más bien vuelo, a las tierras del Este. Aunque no le importara especialmente el torneo, estaba ilusionada por visitar la tierra en la que nacieron sus padres, el origen de los manaketes. No estaba segura de que Sissi también hubiera planificado enviarla por eso. En el torneo participarían personas de todo tipo y procedencia, era posible que otros manaketes también fueran a combatir en la arena. ¿Tendría la esperanza de que su súbdita se reencontrara con sus progenitores después de tanto tiempo? La sirvienta le quitó valor a la buena voluntad de la reina, pues ella confiaba en la promesa de su madre en la que le dijo que volverían, que esperara en casa -la selva- su reencuentro. Cuando Padre y Madre estuvieran listos para volver, lo harían, no le importaba esperar mil años más si era necesario. No obstante, lo que si le hacía ilusión era conocer a sus primos lejanos de Akaneia.

Las rondas preliminares transcurrieron sin sorpresas. Todos humanos, pequeños, débiles, con armas inútiles. Pudo inmovilizarlos fácilmente en su forma dragón si es que o se rendían inmediatamente al verla. Fue un camino fácil hasta el evento final, y ahí estaba: Tranquila, resuelta, pero algo impaciente por conocer a su nuevo oponente. Desde que entró en el coliseo, la cantidad de almas que acudieron para ver o participar era tan abrumadora que su sentido de manakete no podía determinar el aura de cada uno. Sabía que había personas, laguz, otros manaketes, e incluso objetos con un poder que nunca había sentido... Mas no era capaz saber quién era quien hasta que su presencia no estuviera lo suficientemente cerca.

Y es por aquello que, cuando la mujer que le daría combate ese día apareció, no pudo evitar mover sus alas por la emoción que sentía al encontrarse con alguien de su especie. Comenzó a preguntarse cual sería su ancestro común más cercano, desgraciadamente no podía llamarla prima pues sus ojos no desprendían la misma luz dorada que los suyos. Eran rojos, algo apagados, pero no le importaba lo más mínimo pues ambas compartían un estrecho lazo sanguíneo. Tantas preguntas que hacer, tanta amistad que entablar... Kuroyuki estaba emocionada, sin embargo, la sequedad de su rostro hacía entender todo lo contrario. No cambió su expresión en ningún momento, derrochaba serenidad y falsa indiferencia. Cuando ambas fueron presentadas, Kuroyuki hizo una leve revenrencia.

- Hola. - Su expresividad no cambiaría tampoco en su forma de hablar. Pragmática, sobria, no dando ningún adorno al mensaje que quería transmitir. La actuación y habla refinadas no era más que un juego para ella, una herramienta que empleaba en su entretenido trabajo de dar un buen trato a los huéspedes de la corte de Sindhu. No obstante, hubo algo que le extrañó, incluso llegó a perturbarla, aunque su rostro no mostrara ninguna de esas emociones. - ¿Por qué tienes una espada? ¿No vas a usar tu verdadero poder?

Spoiler:
Kuroyuki emplea su dragonstone
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Re: [LotA] Kuroyuki vs Corrin [Ronda 1]

Mensaje por Corrin el Dom Jun 17, 2018 8:13 pm

Después de los altercados del camino hasta el lugar de la celebración del torneo sentía que todo podía acontecer en aquella tierra desconocida para ella. A pesar de formar parte del territorio de Altea, no dejaba de presentar emergidos en su vasta extensión, tal y como ocurría en otros reinos de Akaneia, incluso como ocurría en su propio hogar, en Nohr. No había sido la fortuna, esa vez, quien se había encargado de volver a encauzar los hilos, sino que había sido ella misma junto con un viejo conocido quienes habían blandido juntos sus espadas en pos de liberar a un pequeño pueblo de perecer a manos enemigas.

Sin embargo, ahora en su mente flotaban miles de otros pensamientos, diferentes, pero a la vez con un denominador común: los combates. Conociendo que grandes guerreros se reunirían en el torneo que se celebraba en Regna Ferox, su propia curiosidad, e impulsividad, la había llevado a querer indagar más sobre los poderes tan grandes que podían llegar a existir. El mundo era mucho más extenso de lo que había podido imaginar tiempo atrás, un mapa, o más bien unos cuantos, no detallaba con suficiencia todo cuanto parecía estar dibujado sobre él. ¿Y qué mejor manera de conocer otros países, otros reinos, que a través de sus combatientes más poderosos? La opción de mantenerse en las gradas observando el transcurso del torneo habría sido, con toda probabilidad, la opción más acertada para recolectar información, pero por otra parte, como había aprendido, era la propia experiencia en primera persona aquella que brindaba un mayor conocimiento. Nada como vivir la experiencia de un combate contra alguien completamente desconocido para nunca olvidar sus movimientos.

Un combate. Dos, tres. El filo de su espada de había enfrentado a otros tantos aceros diferentes, saliendo victoriosa de varios combates. Ninguno de ellos se parecía a la furia con la que un emergido luchaba, o con la habilidad y destreza de su hermano mayor. No existía punto de comparación. Tampoco había sido como golpear al aire, pero en definitiva no había requerido de su máximo poder para poder llegar hasta su posición.

Su máximo poder. Tragó saliva, desviando la mirada hasta las rejas que la separaban de su siguiente adversario o adversaria. No quería ni siquiera acordarse de lo que había ocurrido tan poco tiempo atrás. No. Era lo mejor para todos. Quizás ahora veía el torneo como un método de redimirse, por intentar descubrir de lo que verdaderamente era capaz sin necesidad de recurrir a ello. O a lo mejor podía servir para aclarar todos sus pensamientos, ordenando cada una de las piezas de un puzle que era incapaz de construir con las piezas que se hallaban sobre la mesa. Necesitaba muchas respuestas, pero cada una de ellas solo derivaba a más y más cuestiones, sin llegar nunca un punto y final −Suficiente, no es el momento… −Murmuró para sí misma, rascándose con uno de sus pies el gemelo de la pierna contraria, intentando mantener controlado el nerviosismo previo a la pelea que, inminentemente, daría comienzo.

El tintineo de las rejas fue el desencadenante. Sus pies se movieron solos hasta la arena. La presentación de su contrincante provocó que posara sus ojos sobre su persona, directamente. ¿Desde Valentia? ¿Heraldo de la reina de Sindhu? Contra quien iba a luchar debía tratarse de alguien sin igual, si contaba con la confianza de un monarca. Desconocía las leyes de un reino tan lejano, de un continente del que apenas tenía información, pero en comparación con Nohr, no un cualquiera contaba con el favor del rey. En realidad, además de sus propios hijos, el rey Garon podía contar a su séquito de confianza con los dedos de una sola mano. No era más que una jovencita de cabellos oscuros quien sería su oponente en la ronda a punto de comenzar, no tendría más edad que la de su hermana menor, Elise, ¿cómo había sido capaz de llegar tan lejos? No parecía intimidatoria, ni siquiera llevaba un arma consigo, ¿cómo pretendía entonces luchar? ¿Con los puños? No tenía sentido.

¡Frente a ella, desde nuestro amplio continente de Akaneia, Corina, la aventurera peliblanca!

Durante la inscripción, había estado tentada durante unos minutos de inscribirse con su verdadera identidad, incluso con su título de princesa de Nohr, pero actuando bajo su propio instinto no quería provocar consecuencias de ningún tipo hacia propia nación. Tampoco sería inteligente llamar la atención sobre su propia persona tratándose de un miembro de la realeza de un país con un culto tan diferente, allí, donde ahora Altea había extendido sus alas. Únicamente conocía a una de las personas presentes, así que su identidad se mantendría oculta, casi con seguridad.

Cuando estuvo en posición, mantuvo el rostro serio, pero no tanto como en combates anteriores. No obstante, algo en su oponente hacía que se mantuviese alerta. Su vestimenta. ¿Por qué portaba esos adornos extraños en su espalda? No eran para nada prácticos, mucho menos en un combate donde cualquier protuberancia era, claramente, una ventaja de la que tu adversario podía sacar partido. Aunque extrañamente se movían… Posando la mano sobre la empuñadura de su arma, le devolvió el saludo, asintiendo cortésmente con la cabeza −Espero que este combate sea digno para las dos −A pesar de sus crecientes dudas sobre la capacidad de la menor en cuanto al combate se refería. No obstante, el último detalle de su oponente fue el que más le chocó, quedándose casi petrificada en su posición. ¿Cómo era capaz de saber que…? ¡No! Eso era imposible, ¿una espía? ¿Una adivina? ¿Acaso se le notaba el temor en el rostro y era capaz de leer lo que ocurría? ¿O quizás…? −La espada es mi arma predilecta, será con lo que combate.

Ni siquiera ella misma estaba segura de sus palabras.

Spoiler:
Corrin usa una espada de bronce.
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Re: [LotA] Kuroyuki vs Corrin [Ronda 1]

Mensaje por Kuroyuki el Vie Jun 22, 2018 7:53 pm

Su instinto de manakete había leído todas las emociones de la mestiza sin dificultad. Fluctuaciones en su aura que denotaban confusión, inseguridad y sospechas cuando escuchó la pregunta, poco después trascendieron en una respuesta acompañada de una voluntad férrea. Kuroyuki no dijo nada, simplemente asintió con la cabeza y le ofreció una sobria sonrisa a su oponente.

Sin duda alguna, la capacidad de autoconvencimiento de los humanos era su mayor virtud y estaba claro que Corina había bebido de esa cultura. De no ser así no estaría renegando de su verdadera fuerza en combate para luchar contra alguien de su especie. Eso la ponía en desventaja en teoría, mas la terquedad de los beorcs los hacía capaces de grandes logros con tal de no aceptar su derrota. Aunque su rostro no lo evocara, la criada real estaba un poco decepcionada por no poder pelear con su familiar en igualdad de condiciones, pero no podía echarle en cara su decisión pues estaba en su derecho de elegir como combatiría. - Al menos no eres tan endeble como los anteriores. - Comentó, nuevamente ausente de detalles no verbales. Podría divertirse un poco con ella en su forma ancestral sin peligro de matarla, no accidentalmente.

El gran cuerno sonó y así el combate dio inicio, la fase de torneo, un proceso de “ley natural” creado por el hombre donde el más fuerte era el que se llevaba el gran premio. De forma directa: recursos, dinero, objetos valiosos; y de indirecta: fama e influencia. Ambos incentivos, de un modo u otro y sin que los humanos fueran claramente conscientes, acababan suponiendo un aumento en las probabilidades de encontrar parejas sexuales y por ende un método de trascender su linea sanguínea. Kuroyuki sonrió ante la ironía: Los humanos creían tener el control de sus propias vidas, pero su condición animal acababa atando su supuesto libre albedrío a las leyes naturales. Ella, por supuesto, no tenía edad corporal ni interés en el objetivo de aquella competición y participaba cumpliendo los deseos de su reina. Ni siquiera tenía que ganar el torneo, estaba segura de que su llegada a la fase final era suficiente para contentarla, así que aquella vez emplearía su poder para su propio divertimento y nada más.

Es por eso que canalizó la magia de su dragonstone en un cincuenta por ciento, la energía fue suficiente para iluminar sus alas pero no para activar su transformación de forma inmediata. Las extremidades de mariposa comenzaron a sufrir cambios anatómicos en dirección a su forma dracónida, del mismo modo que el iris de sus ojos se iluminó en un color oro puro con unas pupilas reptilianas. De la espalda de la sirvienta comenzaron a brotar escamas, sobre todo en la zona de sus alas, aunque Corina no podía darse cuenta de aquello por estar de cara a la manakete. Tras recibir el primer impulso transformador de su piedra, Kuroyuki se lanzó directamente sobre la peliblanca con su forma híbrida. Estaría cometiendo un terrible error de no ser por lo concienciada que estaba del terreno en el que luchaba. Sus pies desnudos sentían con nitidez la suavidad de la arena. Nueva y sin pisar, ergo, también era muy susceptible a ser levantada con una ráfaga de aire.

Como era de esperar, la estructura circular del coliseo mitigaba por completo la acción del viento en la pista, mas ella podía levantar una densa nube de polvo haciendo uso de sus alas.

Al ser el ella el foco, la arena desprendida iba únicamente en dirección a Corina, dificultando sus movimientos considerablemente. Kuroyuki aprovechó su ventaja y abordó a la mestiza de frente ayudándose de sus alas para tomar impulso. Empleó su puño derecho para golpearla en el vientre. Justo después, con su mano izquierda, agarró la diestra de su oponente por la muñeca para trabar su defensa con la espada. Esa mano era considerablemente más grande y estaba semitransformada en una garra por haber estado sujetando la dragonstone. El artefacto brillaba con una fuerte tonalidad violácea. Durante el forcejeo, Kuroyuki miró a su enemigo a los ojos y le habló con una voz cavernosa.

Traduccion:
No puedes renegar de lo que eres.

Corina no necesitaba entender sus palabras para captar el mensaje que le estaba mandando. Durante el forcejeo había logrado que la piedra hiciera contacto con la mano de la mestiza y estaba tratando de canalizar parte de su poder a través de ella.
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Re: [LotA] Kuroyuki vs Corrin [Ronda 1]

Mensaje por Corrin el Dom Jun 24, 2018 12:38 pm

De una manera u otra, no había dicho ninguna mentira. A pesar del nuevo descubrimiento de sus poderes ocultos, con la cantidad de posibilidades que le habría la nueva, aunque peligrosa puerta, la espada siempre sería su arma favorita. Desde que tenía uso de razón había observado a su hermano mayor entrenar con ella durante las visitas que realizaban a la torre mientras se encontraba viviendo en las frías tierras del norte. Su destreza desde joven había sido una motivación para la joven y cautiva princesa, que se había pasado la mayor parte de su infancia entrenando junto con sus criados para que, luego, cuando el mayor regresaba, poder retarle a un duelo de entrenamiento.

Por ese motivo siempre que pudiera usaría su espada. Se sentía protegida si caminaba a su lado, al contrario de lo que ocurría con sus nuevos poderes. ¡Ni siquiera era capaz de controlarlos! No se podía arriesgar a dañar a alguien, y menos delante de los ojos de cientos y cientos de personas que se agolpaban en el coliseo. ¿Y si encima también hacía daño al público? Por unos segundos se le heló el corazón, negando la cabeza casi imperceptiblemente. No iba a arriesgarse. Ni por ellos ni por ella misma. A saber qué consecuencias tenía el adoptar esa forma tan extraña…

Apretó los labios, mirando fijamente a su extraña oponente. Incluso su actitud parecía carecer de cuidado, de precaución en sus palabras, en su tono. Casi le recordaba, por extraño que fuera, a la actitud de los emergidos, siempre actuando hacia delante sin importar en las consecuencias. Pero los emergidos no hablaban, y la chica, además de contar con alas, no parecía pertenecer a esa especie humanoide que aterraba las tierras en toda su expansión −No soy endeble, ni pienso hacer que este combate sea fácil para vos ya que tengo intención de demostrar a este coliseo de lo que soy capaz −De lo que era capaz sin necesidad de utilizar otras armas, otras fuerzas.

Adoptó una pose regia, severa, cerrando los ojos mientras su mano se adaptaba perfectamente a la empuñadura de la espada. Solamente cuando el cuerno dio inicio al combate de ambas jóvenes abrió los ojos, con el rostro cargado de concentración.

La transformación de la joven de cabellos azabaches era más que obvia. De pronto, simplemente tras un destello, sus rasgos comenzaron a mutar. Lo más llamativo fue el cambio que realizaron sus alas. Habían adoptado la forma más robusta de las extremidades típicas dragontinas, eran más fuertes y más grandes, perdiendo en gran parte la delicadeza que hasta el momento parecían tener. Las alas de las mariposas eran frágiles, como ellas mismas, ¿pero las de un dragón? Todo lo contrario. Las escamas y las membranas, más duras que el mejor de los cueros curtidos por manos expertas, las convertían en unas extremidades potentes y peligrosas. Pero no solo ese fue el único cambio, otro mucho menos destacable había acontecido: sus ojos. Unos ojos dorados, centelleantes, aparecieron. Sus pupilas eran como las de un wyvern, como las de un dragón. Como las suyas propias.

Se protegió el rostro con el antebrazo contrario al que manejaba la espada, protegiéndose del polvo levantado por su oponente. Sin embargo, en un rápido movimiento, sintió una fría mano agarrándole la muñeca −¡Ah! −No había dolor, solo impresión por contemplarla tan de cerca, a escasos centímetros de ella.

¡Déjame, no puedes estar tan cerca! −En el forcejeo, se estaba valiendo de sus piernas para asestar patadas a la semitransformada dragona. Su brazo reptiliano no dejaba de agarrar el suyo propio. El temor y el agobio crecían, más de lo que le gustaría admitir. Necesitaba reaccionar con premura si no tenía intenciones de finalizar aquel combate rápido, como perdedora.

¡Aléjate, AHORA! −Rugió. Desconociendo el motivo, su propia extremidad adoptó un tamaño muy superior al convencional. Más grande, más robusto. De un color grisáceo con toques oscuros, unas garras se abrieron paso donde antes reinaban sus dedos, finos y blanquecinos como la nieve. El terror se extendió por su cuerpo, casi petrificando sus movimientos, pero un acto prácticamente involuntario asestó un fuerte golpe en el costado a su enemiga en la arena, recuperando los metros perdidos previamente. Observó el resto de su cuerpo, no había sufrido cambios. ¿Por qué su brazo sí? ¿Por qué justo en ese momento? ¡Su piedra no estaba cerca! La había escondido a buen recaudo para no perderla pero para que no estuviera cerca, porque precisamente era ese tipo de transformaciones lo que quería evitar −¡¿Qué has hecho…?! −Solo podía ser obra de la joven extranjera. ¿Había hechizado su brazo, acaso? Hasta que su brazo volviera a la normalidad, tendría que combatir usando su espada con mano no dominante.

Se adelantó hacia su oponente, con la rabia dibujada en el rostro. Todo lo que estaba ocurriendo era por su culpa. ¡No tenía que haber actuado como tal, era su secreto! Con suerte muchos pensarían que no era más que algún truco de magia, no tendría que dar explicaciones, pero bien sabía que otros tantos más avispados podrían llegar a atar cabos −Las pagarás, perderás este combate y te demostraré que no es necesario… “esto” para vencer −Lanzó un vistazo rápido a su brazo medio transformado antes de asestar un golpe giratorio en el costado contrario a la pelinegra, aprovechándose del peso de su extremidad para girar más violentamente.
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Re: [LotA] Kuroyuki vs Corrin [Ronda 1]

Mensaje por Kuroyuki el Lun Jun 25, 2018 8:05 am

Durante el forcejeo no dejó de apuñalar los ojos híbridos de su oponente con los suyos, ya transformados por completo en su forma ancestral. Un cúmulo de sensaciones pasaron por la mestiza, de personalidad tan volátil como la de una simple humana, Kuroyuki tenía la esperanza de hacerle abrir los ojos y que empezara a comportarse como de verdad era. Corina tenía que asumir que su parte ancestral pesaba más que la efímera parte beorc, cuanto antes lo hiciera más daño podría ahorrarse en el futuro. En el lapso de tiempo que Kuroyuki calificaba como un parpadeo, todos los que ella conocía habrían muerto, veía inútil tratar de aferrarse a su mitad humana, hacer amigos humanos, verlos morir de nuevo... Podía entender que se le hiciera duro, no podía culparla por la rabia y el miedo que la estaba carcomiendo en ese momento, pero sí culpar a sus mentores beorc que no la prepararon mentalmente para aquello. Estaba casi segura que se lo ocultaron o demonizaron con el fin de influenciarla para con sus egoístas objetivos, bajo la hipócrita excusa de protegerla de ella misma y del resto.

Por todo eso, Kuroyuki no hizo más que mostrar una amplia sonrisa cuando sintió que la mano que estaba inmovilizando sufrió la esperada metamorfosis. Grande, grisácea, poderosa, inmortal... Ya no podía retenerla, por lo que la soltó sin poder evitar llevarse un golpe en la cadera en el proceso. Por suerte, no en toda su potencia, simplemente la desplazó unos metros y la separó de ella. Luego llegaron los reproches y la ira de la contrincante, a lo que Kuroyuki no ofreció más que su insípida expresión facial. No era capaz de comunicarse en idioma beorc en ese estado, por lo que no tenía sentido que le respondiera de una forma que ella no podía entender. Lo que tenía que decir tampoco iba a satisfacerla de todos modos, por lo que su frío silencio sería una buen sustituto. Tanta ira, tanto miedo, habría llegado a apenarla aquella infantil reacción de no haber sido por los instintos primitivos que estaban despertando por su transformación. Sólo podía ver a un bebé sollozando detrás de su cuerpo de mujer, claramente más desarrollado que el suyo. Por suerte, era algo que el tiempo y la experiencia podría arreglar, y ella ya había hecho su labor canalizadora.

Entonces, faltaba que se decidiera el combate. La criada de Sindhu se había puesto en desventaja al haber cedido parte del poder de la piedra a su oponente, mas no le habría resultado divertido de otra forma, no le importaba sufrir las consecuencias de sus actos. La primera, un potente golpe giratorio que bloqueó con su ala pero que no llegó a mitigar del todo. Tenía una fuerza excesiva, sobrehumana, hizo que su espada resultara más mortífera de lo esperado. El acero se hundió en las escamas y le arrancó carne en ese ataque giratorio, dejando un sangrante corte como marca de su ataque. Las cuerdas vocales a medio transformar emitieron un rugido dracónido y un lamento infantil al mismo tiempo por el dolor al que estuvo expuesta. Un remanente tembleque quedó en su ala herida por unos segundos, dando evidencia de su debilidad en esa forma intermedia. Su rostro, aparte del dolor, mostró una gran rabia primigenia al emitir un enloquecido rugido. La falta de adenalina era lo que le permitía controlarse en ese estado, pero, cuando las cosas se torcían no era fácil para ella dominar sus impulsos primitivos. Era el momento de mostrar su forma dragón en su totalidad.

Cubrió todo su cuerpo con ambas alas, éstas emitieron un cegador haz de luz negro y rosado. En menos de lo que duraba un suspiro, el tamaño de sus alas se multiplicaron por diez y descubriendo un dragón de dimensiones análogas, de escamas azabache y rosadas, una vez éstas se extendieron. En su nueva forma, Corina se veía como un simple insecto, pero eso no impediría que tratara de aplastarlo con todas sus fuerzas. Su subconsciente no trataba de frenar sus impulsos, pues su parte racional sabía que no la mataría fácilmente, aquello no hizo más que alimentar su psique asesina. Se lanzó a toda velocidad a por su presa, ayudándose de sus alas para tomar impulso. Con fauces y garras trató de herir a su contrincante, pero, su enorme cuerpo no era tan rápido y preciso como le gustaría. Corina se movía con gran facilidad aún cuando sus garras estaban muy cerca de aplastarla, se subía entre sus dedos y seguía corriendo para que sus colmillos no llegaran a alcanzarla. Al menos no le daba tiempo a que pudiera contraacar con una fuerza similar a la de antes, los golpes con la espada eran bloqueados fácilmente con las escamas endurecidas en su forma definitiva.

La frustración del dragón no paraba de ir a más con cada fracaso y terminó de agotar su paciencia. Si tanto quería huir de ella, que así fuera, haría que su objetivo fuera justo el contrario entonces. Con un fuerte aleteo se alejó unos metros de la mestiza, consiguiendo espacio y tiempo para lo que iba a desatar. Sissi se lo había prohibido, pero Corina no era una humana por mucho que se empeñara en esconderse, no había peligro de matarla de forma inmediata. Alzó su cuello al cielo y tomo una profunda inspiración que alimentó dentro de su viente, hasta tal punto que sus escamas brillaban en la zona de sus pulmones con un color amoratado, vaticinando lo que estaba por venir. Extendió sus cuatro patas para pegar su cuerpo en la arena, al igual que su cuello, para dirigir su hálito directamente en Corina. Su visión quedó enturbiada con las violentas energías de su aliento destructivo, mas confiaba que debajo de esa nube de energía yacería una debilitada y herida oponente.

De no ser así, su cabeza estaría desprotegida.
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Re: [LotA] Kuroyuki vs Corrin [Ronda 1]

Mensaje por Corrin el Mar Jun 26, 2018 10:24 am

Le estaba costando controlar los instintos que, cuando su otra forma luchaba por ascender a la luz, a la superficie, quería mantener escondidos tan desesperadamente. Hasta hacía solamente unos días atrás, no le importaba que su parte impulsiva tomara ventaja sobre su mitad racional. Le gustaba confiar en su instinto, en su poder, pues sentía que si su cuerpo reaccionaba de una manera u otra tenía que significar algo. De la misma forma que confiaba en las primeras impresiones que le causaban las personas para, rápidamente, decidir si confiaría en ellas o no (afirmativo en la mayoría de los casos), su fuero interno contaba con la capacidad perfecta para actuar en el campo de batalla.

Pero todo ello había cambiado. De la noche a la mañana, como si de un mero parpadeo se tratase, una parte dormida en ella había decidido despertar. ¿Por qué? ¿por qué nadie se había preocupado por hacerle saber sobre su sangre, cuanto menos extraña y curiosa? Salvaje, fuerte. Un abanico nuevo de cuestiones así como de posibilidades se abrieron el mismo día en el que el inquisidor plegiano, su buen amigo Marc, le había enseñado una piedra misteriosa que tenía en su poder. Ahora, estaba bajo su custodia, bien apartada precisamente para evitar que su fuerza latente despertara. No quería perder su conciencia, su capacidad de raciocinio, ¡era un peligro! Tanto para ella como para sus seres queridos, para los inocentes que se encontrasen cerca. Sencillamente no se fiaba de su propio control en su otra forma. Porque siempre iba a ser “la otra”. Ella era así, humana, con sus pies y sus manos, con orejas puntiagudas y el iris alargado, sí, pero sin alas, garras, cola o unas fauces poderosas.

La diferencia radicaba en que en ese preciso instante no quería controlarse, no del todo.

La pasividad en el rostro de su contrincante, la facilidad con la que había logrado manipular un cuerpo ajeno, conociendo los resultados de sus actos, habían encendido un enfado que estaba transmitiendo a su estilo de combate. No usaría más su extremidad de dragón.

Se mantuvo a la espera mientras la joven de oscuro cabello parecía mover sus alas en algún tipo de extraño ataque, pero más lejos de lo esperado, lo que vio ante sus ojos fue una transformación completa. De humano a ser ancestral. Con el estómago encogido, tragó saliva. No hacía tanto se había enfrentado a un wyvern de un tamaño superior al habitual, por lo que no se iba a amedrentar por su presencia. Sus pies desnudos se movían con gracilidad sobre el pavimento del coliseo. Sus reflejos habían aumentado, era capaz incluso de prever algunos de los movimientos que la gran dragona realizaba, ya que ahora entendía mejor el funcionamiento de un cuerpo semejante, pero no lograba asestar ningún golpe tampoco. Preparando un nuevo ataque, aprovechó los metros que se había alejado su oponente para cargar en su contra, pero en último momento necesitó lanzar con todas sus fuerzas, valiéndose incluso de su brazo de dragón para huir, solamente en parte, del voraz aliento que la había rodeado.

Sobre sus rodillas, en el suelo, comenzó a palparse las zonas afectadas, conteniendo aún la respiración. ¿Cómo era posible? ¡Tenía que, prácticamente, haber borrado su presencia del lugar con el tan inmenso poder del hálito dragontino! Ayudándose de su espada, que no había soltado en ningún momento, volvió recuperar la compostura. Con el rostro a medio camino entre el temor, el enfado y la sorpresa, señaló a su oponente con la punta del acero, buscando las fuerzas necesarias para que su voz no se escuchara quebrada por todas las emociones que estaba viviendo en un espacio tan corto de tiempo −Vuestra forma verdadera es sorprendente, no me cabe la menos duda, mas este combate se debe llevar entre iguales, sin poner en riesgo a nadie más, así que os recomiendo, no, os exijo que paréis de luchar, ¡deponed vuestras armas de ser legendario ahora mismo! −Ya no importaba ella, su penosa situación en el coliseo, ni siquiera su brazo a medio transformar, lo importante eran todas las personas allí presentes que podían correr peligro si parte de ese hálito se dirigiese contra ellos aunque no fuera la intención de su oponente. Un simple desvío o un mal cálculo podía ser catastrófico.

Spoiler:
Skill activado: Cese de armas

Esperaba que, haciendo uso de su oculta autoridad, de su temple y de sus palabras pudiera tener momentáneamente el combate, por lo menos hasta pensar cuál era la mejor manera de enfrentarse a su rival.
Afiliación :
- NOHR (HOSHIDO) -

Clase :
Great Lord | Manakete

Cargo :
Princesa de Nohr

Autoridad :
★ ★ ★ ★

Inventario :
lanza de bronce [2]
Vulnerary [4]
DragonStone [3]
.
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Especialización :

Experiencia :

Gold :
785


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Re: [LotA] Kuroyuki vs Corrin [Ronda 1]

Mensaje por Narrador2 el Mar Jun 26, 2018 10:36 am

Bonificadores actuales:
Kuroyuki: Barras completadas 0 + Arma acero 2 = 2
Corrin: Barras completadas 2 + Arma de bronce 1 = 3

Procedemos a la tirada de dados correspondiente a Kuroyuki y Corrin, en ese orden.
Inventario :
Premio misterioso
Tónico de res. [2]
Tónico de def [2]
Elixir [2]
Arco de bronce [2]
1620 gold

Support :
None.

Experiencia :

Gold :
3612


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Re: [LotA] Kuroyuki vs Corrin [Ronda 1]

Mensaje por Narrador el Mar Jun 26, 2018 10:36 am

El miembro 'Narrador2' ha efectuado la acción siguiente: Lanzada de dados


#1 'Bioritmo' :


--------------------------------

#2 'Bioritmo' :
Support :
None.

Experiencia :

Gold :
4336


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Re: [LotA] Kuroyuki vs Corrin [Ronda 1]

Mensaje por Narrador2 el Mar Jun 26, 2018 10:38 am

Resultado final:

Kuroyuki: Barras completadas 0 + Arma acero 2 + Bioritmo 1 = 3
Corrin: Barras completadas 2 + Arma de bronce 1 + Bioritmo 1 = 4

¡Ganador Corrin! ¡Felicidades!



Pueden proceder a rolear el ultimo turno.
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Re: [LotA] Kuroyuki vs Corrin [Ronda 1]

Mensaje por Kuroyuki el Miér Jun 27, 2018 6:07 pm

Corina resultó ser una chica lista después de todo y a pesar de haber proclamado que no necesitaría el poder ancestral para ganar este combate era consciente de la inmensa diferencia que había entre ambas. No consiguió dejarla inconsciente como esperaba, a cambio, su espada seguía alejada de su cuerpo. Su frágil mitad humano estaba debilitada por las quemaduras que le provocó el hálito de dragón, mas su terquedad no terminaba de desaparecer y no tenía intención de rendirse. Tampoco de transformarse. Que así fuera, Kuroyuki estaba dispuesta a seguir “jugando” con su oponente como si fuera un muñeco hasta que su cabezonería o su aguante finalmente se quebrara. Su instinto primordial clamaba venganza por la herida que le había provocado en una de sus alas, pero aplastarla en su forma humana no terminaría de satisfacerla.

Estaba preparando su cuerpo para abordarla nuevamente a corta distancia cuando la beorc enarboló su arma para señalarla. Una estupidez que no llegó a entender del todo pero que despertó su curiosidad. Sus grandes patas se relajaron y su cuello se ladeó para que la visión lateral de uno de sus ojos se alineara con el rostro y la voz de Corina.

Todo lo que le estaba diciendo... La capacidad que tenían los humanos de decorar y enrevesar sus palabras una y otra vez, escondiendo el mensaje principal en inútiles e irrisorias parábolas, despertaban en ella un profundo aburrimiento y desinterés. Comenzando con la obsesión por el poder, Corina no dudó en reconocer la fuerza en su forma dragón para luego utilizarlo incoherentemente como arma arrojadiza. Fue ella en primera instancia la que rechazó pelear en igualdad de condiciones, no una, si no dos veces. ¿Y ahora denunciaba que estaba siendo injusto? El rápido razonamiento de Kuroyuki no había sido correcto, no por error propio, si no por que le había ocultado el verdadero mensaje. Según la peligrís, estaba poniendo en peligro al público. El desconcierto de la dragona quedó exteriorizado en sendos movimientos corporales para mirar a un lado y a otro de las gradas para comprobar el estado de los humanos que estaban viéndolas. Todo parecía estar bien, se había tomado la molestia de apuntarla sólo a ella con ese aliento para no causar daños colaterales. Y como no, tras acusarla de ser un peligro para todos, apeló a su supuesta superioridad moral para obligarla a que dejara de luchar. ¿Eso era todo? Insulso, sin sentido y sin razón. Palabras vacías y desesperadas.

Cada vez que un humano abría la boca perdía todo el interés, y de forma colateral sus ansias de sangre también se apaciguaron. A eso se le sumaba el recordatorio de su reina de no excederse en sus capacidades, no herir de gravedad ni matar a nadie. Si la mestiza no fuera quien era, seguramente habría acabado hecha cenizas. Si se miraba desde una lupa intransigente, Kuroyuki había incumplido su palabra con la reina. Y hablando de ella... De modo sutil, la híbrida compartía ciertas similitudes con la monarca de Sindhu. El dragón se resignó, agitando su cabeza para despejar su mente y sus primitivos impulsos.

El proceso de transformación inverso se produjo: Cubrió su cuerpo con las alas y en cuestión de segundos su tamaño menguó a su estado original y la niña mariposa emergió del capullo que formaban sus alas. Con total parsimonia sacudió sus negruzcas ropas y las ajustó convenientemente a como deberían estar. Miró a la mestiza a los ojos, luego al palco que anunciaba el inicio el inicio y el final de los combates. - Me rindo. - Su tono de voz había vuelto a la frialdad original, tal y como su rostro, su andar, su aura de indiferencia absoluta... No le importaba la incredulidad del público, ni su descalificación, ni el final de su recorrido en el torneo. Simplemente dejó de interesarle, no había razón de seguir esforzándose en algo que no la motivaba.

Mientras anunciaban a Corina como vencedora del duelo, Kuroyuki aprovechó para acortar distancia entre ellas. Sin siquiera mediar palabra, cogió el brazo mutado con delicadeza pero sin pedir su consentimiento. Echó un último vistazo a sus rasgos antes de devolverla a su forma original. Cumpliendo con el designio de Sissi de no mostrar su piedra al público, la sirvienta la pegó a su garra de tal forma que sólo ella podía ser capaz de verla. Canalizó la energía remanente de forma inversa, devolviendo la mano a su humanidad original. Podría no haber hecho nada y dejar que la transformación durara unos minutos más u obligarla a que ella misma aprendiera a revertir los efectos, mas no había resentimiento hacia ella y tampoco conseguiría que se replanteara su humanidad más de lo que ya había conseguido a raíz de su combate. Si a pesar de todo ella prefería su mitad mortal... En fin, tarde o temprano entraría en razón ya fuera en semanas, meses, años o siglos. Todos eran lapsos de tiempo cortos para la milenaria. - Enhorabuena. - Enunció con una sinceridad protocolaria, era lo que debía decirse en ese mismo momento. Después, su rostro apático apareció de nuevo, cortó el intercambio de miradas con la mestiza y dirigió su atención hacia la salida de la arena.
Afiliación :
- Sindhu -

Clase :
Manakete

Cargo :
Sirvienta real

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Re: [LotA] Kuroyuki vs Corrin [Ronda 1]

Mensaje por Corrin el Mar Jul 10, 2018 4:53 pm

Durante unos instantes que le parecieron eternos, contuvo la respiración mientras esperaba el reaccionar de su oponente. No contaba con la habilidad de predecir el futuro, por lo que era incapaz de saber a ciencia cierta qué ocurriría. No obstante, su llamamiento pareció contener, por lo menos durante unos instantes, la ferocidad de los ataques de su oponente. Su mente trabaja a mil por hora descartando aquellas ideas que, dada la condición de fuerza y tamaño de la dragona que tenía frente así, solamente supondrían una derrota vergonzosa. Pero incluso si se concentraba en las posibilidades que podrían otorgarle una mayor ventaja, no lograba elegir una acción que resultase clara. ¡Ese combate estaba siendo más complicado de lo que pensaba!

Se estaba quedando sin tiempo para reaccionar. Adoptó una pose de ataque, aun cuando no necesitaba ser tan lista como su hermano para saber que solamente conseguiría algo de tiempo, no conseguiría vencer a tal contrincante con simplemente un ataque de su viejo y estropeado acero. Si tenía que ser derrotada, entonces lo sería habiendo intentando proteger a todos: al público y a sí misma, pues no utilizaría el arma natural que poseía, su propio cuerpo, para hacer daño a otros. Quizás en mente de muchos fuera una estupidez, pero para ella misma, renegar de su parte salvaje significaba mantener el presente igual que el pasado, sin cambios, sin ningún tipo de miedo, sin oscuridad al acecho, como sentía cada vez que perdía una parte humana de sí a favor de su otra forma.

Tras respirar hondo, no pudo avanzar más de dos rápidos pasos antes de observar una escena que la dejaría gélida cuales copos invernales. La gran figura alada que ocupaba gran parte del coliseo diezmaba en tamaño, y por tanto también en poder. ¿Había alcanzado su límite? Quizás no conseguía resistir en su forma original más que unos cuantos minutos, o tal vez había recuperado la compostura tras escuchar el consejo que sus labios habían dejado escapar. No comprendía la situación, no sino hasta escuchar dos palabras: “Me rindo”.

Como una gran roca cayendo encima de ella o un golpe en el dedo meñique del pie, abrió de sobremanera los ojos ante la sorpresa y el dolor por las palabras de la pelinegra. No pretendía continuar con el combate, incluso acomoda sus ropajes para que estos volvieran a amoldarse a su cuerpo. Corrin frunció el ceño, abriendo la boca en vano. No hubo respuesta por su parte más que volver a cerrar los labios, apretándolos con rabia. ¿Cómo se podía vencer recibiendo un golpe tan duro, no tanto sobre su cuerpo sino sobre su orgullo?

¡Esperad! No podéis iros así, ¡no ahora! −Señaló a su oponente con la espada, intentando un nuevo reto, incentivando que la joven volviera a contemplarla como un enemigo contra quien pelear, pero el halo de pasotismo y de dejadez que emanaba de la dragona parecía responder a su súplica de manera tácita. Su propio rostro era de temor, de súplica y de desánimo a la vez.

Agachó la cabeza, mordiéndose el labio por dentro. No estaba satisfecha con su actuación en el combate, no había dado ni la mitad de su ser en ese extraño combate, no sabía como una victoria. Justo entonces, la mano de su oponente se posó sobre la propia. “Algo” en su interior, que bien sabía qué o quién era, se calmaba, volvía a la normalidad, y con ello su brazo adoptaba de nuevo su apariencia antropomorfa. Abrió y cerró dos veces la mano antes de levantar la mirada, entre asustada y curiosa, hasta los orbes de la pelinegra con alas de mariposa −Gracias, supongo. −Observó su trayectoria, adentrándose nuevamente en los túneles que llevaban a las salas donde aguardaban a su siguiente combate. Exhaló profundamente antes de que sus pies tomaran el camino contrario; regresaría a su posada para poder descansar, a pesar de que su cansancio era más mental que físico.

Los vítores, lejanos como el eco que ruge entre las montañas, otras tantas veces portadores de esperanza, esa vez no lograban disimular la vergüenza y la pesadez que el combate había traído consigo.
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- NOHR (HOSHIDO) -

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Cargo :
Princesa de Nohr

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Re: [LotA] Kuroyuki vs Corrin [Ronda 1]

Mensaje por Eliwood el Dom Jul 29, 2018 10:36 pm

Tema cerrado. 80G a cada participante.

Corrin ha gastado un uso de su espada de bronce.
Kuyoruki ha gastado un uso de su dragonstone.

Ambas obtienen +2 EXP.
Afiliación :
- LYCIA -

Clase :
Great Lord

Cargo :
Marqués de Pherae

Autoridad :
★ ★ ★

Inventario :
Vulnerary [1]
Espada de acero [2]
Gema de Ascuas
Tónico de res. [1]
Tónico de def [1]
.

Support :
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Lyndis
Nils

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Re: [LotA] Kuroyuki vs Corrin [Ronda 1]

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