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[LotA]Hrist vs Pelleas [Ronda 1]

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[LotA]Hrist vs Pelleas [Ronda 1]

Mensaje por Narrador2 el Dom Jun 10, 2018 6:51 pm

Grupo A - Ronda 1 - Hrist vs Pelleas.

Las peleas constaran de temas un de 4 post por luchador (8 respuestas), donde se considera el primer turno introductorio, el segundo y tercer turno de combate. Tras el tercer turno, entrará una cuenta Narrador a ayudarles a definir quién debería ganar, realizará un calculo del "potencial" de ambos personajes en el combate sumado al resultado de un dado aleatorio para meter un poco de azar y diversión, ganando quien logre tener el número más alto. De este modo, influenciará qué tan fuerte sea su personaje o qué tan bien equipado esté, pero la suerte también tendrá su influencia.

El calculo será el siguiente:
arma utilizada + progreso del pj + dado d4

Arma utilizada: valor del 1 al 4, siendo 1 bronce y 4 arma legendaria.
Progreso del pj: valor del 0 al 3, segun la cantidad de barras de experiencia completadas por el pj.

Definido así cual será el ganador, en el último turno se rolea ese desenlace.

Inventario :
Premio misterioso
Tónico de res. [2]
Tónico de def [2]
Elixir [2]
Arco de bronce [2]
1620 gold

Support :
None.

Experiencia :

Gold :
3370


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Re: [LotA]Hrist vs Pelleas [Ronda 1]

Mensaje por Hrist el Mar Jun 12, 2018 2:34 pm

El entusiasmado griterío del público inundó la Arena mientras las rejas que tenía delante se abrían para dejarle paso. Logi rugió a pleno pulmón mientras seguía obedientemente a Hrist. La reacción del animal debió de alimentar las ansias de espectáculo de la gente, pues alzaron aún más la voz, coreando palabras incomprensibles a oídos de ella, desordenadamente y sin sincronía alguna. El wyvern estaba algo alterado, inquieto. Miraba alrededor bruscamente, con la boca abierta, enseñando su dentadura en todo su esplendor. No estaba acostumbrado a estar rodeado de miles de personas que se dejaban la voz y la garganta gritando y chillando todos a la vez.

-Tranquilo. –le dijo ella, en voz recia, lo suficientemente alta como para que la oyese por encima del jaleo de fondo.

El animal se giró hacia ella en seco, con las pupilas destelleando frenéticamente, y exhalando bufidos perfectamente audibles. Le contestó con un gemido ronco. Hrist le acarició el hocico con suavidad, lentamente. Incluso bajo sus dedos enguantados podía notar la rugosidad de las escamas de su cabeza. Al cabo de unos segundos, el wyvern relajó el cuello, aunque seguía examinando de cabo a rabo lo que le rodeaba. El comentarista procedió a presentarla.

Hrist y su compañero inseparable, Logi! –anunció.  

Se llevó una mano al rostro, ahogando un gruñido que parecía un gemido.

-La madre que los parió…  

Dirigió una mirada severa al hombre que anunciaba los nombres, que se la quedó mirando petrificado, mientras alguien aparecía por detrás y le susurraba algo al oído.

-Se escribe “Hrist”… -masculló entre dientes, apoyando su frente en el cuello de Logi, refugiándose en él para ocultar su enfado y calmarse mientras lo acariciaba. –… pero se pronuncia “Jírist”.

Se lo había explicado hasta tres veces al encargado de las inscripciones, y no le hubiese importado repetírselo una quinta vez. Pero era evidente que algo había fallado. La gente del público se dio cuenta de que algo iba mal, y los gritos de euforia dieron paso a los susurros.

-¡Ejem!... ¡Quería decir…! ¡Hrist y su compañero inseparable, Logi!

La gente volvió al griterío que anticipaba las ansias de ver espectáculo. Hrist levantó el pulgar, dándole su aprobación al comentarista por pronunciar correctamente su nombre. El hombre respiró aliviado.

-Pues nada, mi entrada triunfal mediocre se va a tomar por saco. –rezongó con una sonrisa, comprobando que las riendas de Logi estaban bien atadas y sujetas. –Qué asco de vida…

El wyvern resopló, a modo de respuesta, pero aún seguía dando vistazos a un lado y a otro, arriba, atrás… contestando al público a base de estridentes rugidos, ofendido porque hablaban todos a la vez y a un volumen desagradablemente alto. Al final, Hrist lo hizo sentarse.

-¡Logi! ¡Ya vale! –Le advirtió. Dio un chasquido de dedos y señaló al suelo. –Siéntate.

Logi dejó de prestar atención al público, se calló como una tumba, y procedió a dejar caer su pesado trasero dracónico en el suelo. No volvió a rugir. Aunque seguía examinando las gradas con la mirada frenéticamente.  

-Muy bien, así se hace. –le recompensó con unos golpecitos afectuosos en el cuello.

En esos instantes, oyó la reja del lado contrario. La estaban levantando. Su oponente entraría en unos segundos. Se le aceleraba el pulso. Un poco más a cada segundo que pasaba. Aún estaba de espaldas a la reja. Respiró profundamente, y relajó su postura todo lo que pudo. Dio media vuelta y se giró.

Y se le escapó de golpe todo el aire que había inspirado cuando el comentarista anunció el nombre del otro contendiente.

-Están de broma… -farfulló con un hilo de voz. –Tienen que estar de broma… O es una casualidad con muy mala leche.

La expresión facial se le congeló al verle aparecer tras la reja. Tragó saliva. En aquellos momentos, Anankos se debía estar partiendo de la risa en su trono divino de la Oscuridad Oscura, secándose los lagrimones.
Sólo conocía a un Pelleas. Y decir que lo “conocía” era quizás sobrestimar la palabra. Había tenido la oportunidad de verle fugazmente tras llegar a la capital de Daein junto a Jill, aquella fatídica noche en que atravesaba la frontera entre Begnion y Daein y unos emergidos las emboscaron a ambas. Un joven más alto que ella, apuesto y educado, pero de mirada huidiza. Hrist se preguntó desde entonces si le habría causado mala impresión, o si simplemente le incomodaba estar ante plebeyos.

Observó al joven, dudando de cómo debía actuar. ¿Cómo había que comportarse ante la realeza? ¿Debía sostenerle la mirada? No, a lo mejor le molestaba que una mera plebeya extranjera lo mirase a la cara… Y examinándolo de arriba abajo, mientras Logi le olisqueaba a distancia, algo llamó su atención. Un libro. Un libro de colores oscuros. Sospechosamente similar a los que usaba Sindri, el ex bibliotecario de la Gran Biblioteca de Ilia. Aquello olía a magia arcana. El agarre de su hacha larga de bronce se hizo más tenso.

-Aquí yace Hrist, derrotada por el Hombre de la Esquiva Mirada y la Espesa Cabellera Ondulada. –rezongó en tono prácticamente inaudible, apenas sin mover los labios.

Logi le soltó un bufido a la altura del flequillo.

-Estoy bien, pitufo… Estoy bien. –Hrist agradeció el interés de Logi por su tumultuoso conflicto interno. Aquel joven no le había hecho nada, ni tenía los aires de petulancia insoportable propios de la mayoría de la nobleza y la realeza. No le salía de dentro agredirle. –Mi único consuelo es que, si me dan una paliza, me la dará un chico mono y educado.

Era un mago, estaba segura. El libro que llevaba en las manos lo delataba. Respiró hondo una vez más, y recibió a su contrincante con una amable sonrisa en los labios, tan educadamente como pudo, sin moverse de su sitio, con todos y cada uno de sus músculos encarcarados, tensos. Lo último que quería era parecer agresiva.

De todos los posibles contrincantes de su primer combate, tenía que tocarle alguien así.

Spoiler:

Hrist usará un hacha larga de bronce.
Afiliación :
- NOHR -

Clase :
Wyvern Rider

Cargo :
Mercenaria

Inventario :
Vulnerary [3]
Tónico de res. [1]
Tónico de def [1]
Vulnerary [4]
Hacha l. de bronce [1]
Hacha l. de bronce [2]

Support :
None.

Especialización :

Experiencia :

Gold :
1272


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Re: [LotA]Hrist vs Pelleas [Ronda 1]

Mensaje por Pelleas el Vie Jun 15, 2018 3:35 pm

Sabía la diosa Ashera y sabía Grima, por seguro, que aquel mago tenía escaso lugar entre los vítores de la gente o en un espectáculo público siquiera. La gloria lucía como una excesiva responsabilidad a sus ojos, así como el proceso hacia ella una suerte de tortura para los nervios; nada que él por propia volición pudiera desear. Pero su consejero había sido tan insistente con ello como para enviar hasta una notificación escrita a Regna Ferox en su nombre, por adelantado, y allí la falta de carácter le había jugado más en contra que nunca al príncipe, sometido a hacer lo que un asistente con personalidad más fuerte estimara de provecho. No era que los combates en sí le fuesen motivo de turbación, había peleado por su propia vida incontables veces antes, en sus solitarios viajes, mas los miles de ojos escrutinadores que pudieran posarse sobre su persona mientras peleara le aterraban fuera de explicación, tantos de ellos a la vez. El sólo pensamiento le aceleraba el pecho, le reducía la respiración. Su único sosiego podía yacer en enfocarse en sus libros de magia, cabizbajo, abriendo el que portaba para pasar los dedos mudamente por los caracteres y sentir un atisbo de lo que esperaba del otro lado.

Tan inquieto estaba por la inminente salida a la arena, que no escuchó el nombre de su contrincante siendo anunciado y apenas sintió como un cosquilleo dentro del pecho el rugido de aplausos y gritos animados. Distinguió tan sólo que no era su propio nombre llamado todavía y continuó ensimismado. El suyo, luego, no debía de llegar como sorpresa alguna, mas así lo hizo y hasta le cayó como plomo en el pecho. Pelleas tragó saliva. Fue quizás adrede, quizás nada más que inevitable la lentitud con que comprobó estar listo antes de salir, arrastrando un poco el paso bajo el mecer de los bajos de su capa. Salido del túnel oscuro del que la reja había sido retirada, la luz cayó cegadora sobre su figura de capa blanca y dorada sobre túnicas oscuras. Una parte de él se alivió de ser aplaudido tal como todos en lugar de recibir un incómodo silencio, mientras otra se arrojó de inmediato a convencerse de que todas esas personas no estaban allí. Al andar guardó silencio, mirando tan sólo a su contrincante, la mano tensándose alrededor de su tomo mágico al hallar primero la figura de un wyvern; uno agitado, inclusive, que por seguro respondería a su más mínimo amago de ofensa. No obstante, conseguir discernir a la jinete contra el animal resultó tanto más sorpresivo.

- Es us-- es usted... - Dijo enseguida, con una voz gruesa pero poco más que murmurando, detenido a la distancia que consideraba prudente para no incitar un arranque de carácter del wyvern. Conocía a aquella mujer y, en retrospectiva, caía en perfecta cuenta ahora de que era su nombre el que el anunciador había errado en decir. No sabía mucho de ella, más allá de que parecía haberse relacionado con Jill, una notable jinete wyvern daeinita, y que por alguna circunstancia u otra había prestado su hacha en ayuda al reino. Pelleas había visto prudente compensarla y dar su agradecimiento con un repuesto por su arma, cuyo tipo se manejaba tan comúnmente en Daein, pero no era que hubiera mucho más. Tampoco había intercambiado más que dos o tres palabras, terrible en interacción con nuevas personas. Aún así, algo parecía mal respecto a combatir, respecto a atacar a alguien por quien sentía gratitud. Su mirada divagó, esquiva otra vez, dirigiéndose más bien hacia los palcos del lugar, donde debían estar las autoridades organizadoras. - Aah, no, ¿qué deberíamos hacer? Me pregunto si... -

Se detuvo a sí mismo antes de que ese hilo de pensamiento cobrara cualquier sentido. No había nada que hacer, ni se atrevería a pedir un cambio; irritaría a toda la arena y nada sería peor. Negó con la cabeza y reencaminó su intención. Hrist le sonreía, su wyvern podía ser distinto pero ella le transmitía suficiente gentileza y no debía de ofenderla. Él, cuanto menos, intentó poner de su parte, con una breve risa nerviosa. - En todo caso, um, es decir, no vaya a preocuparse por mi. Soy más resistente de lo que debo parecer. - Dijo. Era largirucho después de todo, poco fornido, mas igual de alto que los demás hombres del norte, de hombros anchos pese a lo huesudos y manos considerablemente grandes, atiborradas usualmente de gruesos anillos de oro y piedras. Inclinó la cabeza un poco y acto seguido tomó algunos pasos atrás, dispuesto para el inicio, aunque en ninguna forma pensaba ser quien diese el primer ataque. Sólo abrió su tomo, pasivamente; en cada contacto y pasada de página jugaba ya en las puntas de sus dedos un deje ennegrecido, como de humo. - Espero no causarle enfados. -

Spoiler:
Olvidaba lo del arma!! Tomo de Worm pls, el presupuesto está limitado... (?)
Afiliación :
- DAEIN -

Clase :
Sorcerer

Cargo :
Príncipe de Daein

Autoridad :
★ ★ ★ ★

Inventario :
Concoction [1]
Tomo Nosferatu [2]
Tomo worm [1]
Vulnerary [2]
.
.

Support :
Judal
Virion
Advari
Yuuko

Especialización :

Experiencia :

Gold :
1901


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Re: [LotA]Hrist vs Pelleas [Ronda 1]

Mensaje por Hrist el Jue Jun 21, 2018 4:01 pm

La reacción del joven príncipe no distaba mucho de lo que Hrist recordaba. Poca gesticulación, pocas palabras, mirada esquiva. Un rápido vistazo a su indumentaria le refrescó la memoria un poco más. Estaba casi segura de que eran los ropajes que Pelleas vestía aquella vez que recompensó su ayuda a Daein con un hacha larga de bronce. La misma hacha larga de bronce que en aquellos mismos instantes sujetaba con fuerza su mano enguantada y protegida por su guantelete. ¿Habría caído el príncipe también en ese detalle?

-Cuánta razón tiene mamá… -acarició el contorno del lado romo del filo de su hacha larga, la mirada perdida en el reflejo distorsionado que ofrecía de la muchedumbre. –El mundo es un pañuelo…

Miró fugazmente a Logi, cuyos ojos amarillos con pupilas verticales la observaban con atención, pendiente de cualquier movimiento suyo. El animal acercó su cabeza un poco a ella, para mirarla mejor. Podía sentir el aire que salía de sus fosas nasales.

-… ¡Pero por lo menos esta vez no está lleno de mocos! –le susurró a su montura con una sonrisa de oreja a oreja, rascándole enérgicamente la garganta. Éste levantó un poco la cabeza para que pudiese rascarle más y mejor. Le siguió un ronquido grave y lento.

No le cabía la menor duda de que el príncipe Pelleas tenía que ser más resistente de lo que, a primera vista, pudiese parecer. Las apariencias eran engañosas, al fin y al cabo. Si había pasado las preliminares era porque le debía dar veinte patadas a los macarrillas y camorristas con los que se había topado ella en las rondas previas. Un mago que superaba eso era un mago al que no había que subestimar ni por descuido. Grima la guardase de pasar por alto detalles así. Inclinó un poco la cabeza, igual que él, y se dispuso a poner el pie en uno de los estribos para montar sobre Logi. Entonces le oyó.

“Espero no causarle enfados”.

Al principio no entendió el significado de la frase. Cuando ya estaba levantando la pierna derecha para pasarla por encima de la silla de montar, se quedó clavada en el sitio. Sus ojos se dirigieron instintivamente hacia su contrincante, sin girar la cabeza, clavados en éste, mientras poco a poco su pierna volvía a moverse para acabar de sentarse sobre su montura.

Hrist sonrió una vez más. Pero esta vez su sonrisa tenía una nota de tristeza que no lograba reprimir. Y a la vez, un escalofrío recorría su espinada. No iba a tener el más mínimo miramiento con ella.  

Ya sentada y acomodada en la silla, abrochándose las sujeciones para no caer de la silla en el peor momento, siguió con la mirada fija en aquel hombre de cabellos ondulados… y su grimorio de magia… arcana. Sí, aquello tenía que ser magia arcana. El color de la tapa, y lo oscuro de esa especie de bruma que emanaba de sus páginas y sus dedos… le traían a la mente recuerdos de Kilvas e Ilia. Sindri el ex bibliotecario, que no era un mero mago oscuro, ni un Dark Sage, sino un Hechicero en toda regla, había usado magia así contra emergidos. Y ahora ella iba a ser el objetivo de esa magia. Nunca había tenido la desgracia de que le acertase un chorro de magia arcana, y tenía la sensación de que no iba a gustarle. La voz de Sindri resonó en su mente, recordándole que su magia era “seriamente perjudicial para la salud” ("Ahuhuhu~").

-Ojalá pudiese ofrecerle un desafío a su altura. –dijo con un deje de desencanto en la voz, en un vano intento de enmascarar su frustración. Tenía la oportunidad de medir fuerzas con alguien de la realeza, y temía no dar buena impresión.

¿Qué hacer contra alguien que puede atacar a distancia y con magia? Un jinete de wyvern no estaba hecho para recibir embestidas mágicas. De poco le serviría su armadura. Ella funcionaba para atacar con fuerza y resistir ataques físicos. Aún no tenía la desmedida fuerza bruta de otros jinetes de wyvern más adultos y musculados, pero si algo tenía a su favor en los enfrentamientos físicos era su tolerancia al dolor. Ser capaz de finalizar el ataque pese a haber recibido uno podía ser la diferencia entre la vida y la muerte cuando no se trataba de duelos recreativos.
Seguía con la mirada fija en Pelleas. Tenía que pensar qué hacer y rápido. Y no darle pistas sobre sus intenciones. Él podía atacarla enseguida, no tenía que esperar a tenerla al alcance de su mano. Ella, en cambio, iba a tener que acercarse a él, hasta tenerlo al alcance de su hacha larga. Y acercarse iba a ser lo peligroso. Un paso en falso y todo se echaría a perder a la primera. A medida que su cabeza contemplaba diversas opciones, su rostro iba mostrando menos expresividad, concentrando sus esfuerzos en reflexiones relámpago, escudriñando de arriba abajo al Hombre de la Esquiva Mirada y la Espesa Cabellera Ondulada.

Logi estaba ya en posición, con las patas firmemente aposentadas. Listo para salir volando, atacar, o lo que le ordenasen. Por su parte, Hrist tenía ya listos los pies en los estribos, y las rendas cogidas con una sujeción milimétrica, que le permitiesen dar órdenes de inmediato sin tener que dejar de tener lista el arma.

-Tenemos claramente las de perder. –le susurró a Logi, acercando su cabeza a la del animal. –Pero no por eso hay que dejar de darlo todo. Él no se contendrá. No somos rival para alguien así, pero no podemos permitir que piense que somos unos gandules que abandonan antes de empezar.

Respiró hondo y tragó saliva, esperando la señal que haría estallar la descarga de adrenalina que recorrería todos y cada uno de los rincones de su cuerpo de veinteañera. Se santiguó mentalmente a Anakos. Aquello sería más intenso que tener novio, de eso estaba segura.

-¡Que empiece el combate! –gritó el comentarista, desgañitándose para sonar por encima de la corneta que anunciaba el inicio del duelo.

No había tiempo que perder. No confiaba en tener la más mínima posibilidad. Y precisamente por eso, era todo o nada. Inmediatamente dio un toque de estribos y un tiró de las riendas. Logi se precipitó a la carrera, como un toro de dos patas con escamas hacia Pelleas, rugiendo intensamente por encima del jaleo del público, aleteando y alzando el vuelo en el proceso, pero a una altura lo suficientemente baja como para que su jinete le tuviese al alcance una vez estuviese cerca. En apenas nada le alcanzaría. Se abstuvo de expresar nada con el rostro o con la mirada con tal de no dar pistas con su lenguaje corporal sobre su objetivo.

Tan rápido como la carrera y vuelo del wyvern le permitieron, empuñó con fuerza el hacha larga con ambas manos. Quería descargar un primer golpe en la mano con la que su rival sujetaba el tomo de magia. No exageradamente fuerte, para poder reaccionar lo más rápido posible, y así tantear la situación de buen principio. Le preocupaba más acertar, que avasallar con fuerza física.
Afiliación :
- NOHR -

Clase :
Wyvern Rider

Cargo :
Mercenaria

Inventario :
Vulnerary [3]
Tónico de res. [1]
Tónico de def [1]
Vulnerary [4]
Hacha l. de bronce [1]
Hacha l. de bronce [2]

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Re: [LotA]Hrist vs Pelleas [Ronda 1]

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