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[Social] [Flashback] ¡Let's go! [Priv. Mishael]

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Re: [Social] [Flashback] ¡Let's go! [Priv. Mishael]

Mensaje por Lissa el Vie Jul 06, 2018 2:52 pm

¡Uy! Nada más imaginarse una situación donde el lobo se apareciese dentro de su cuarto sin avisar, la ponía en un estado de pánico total. ¿Qué pasaría si en una de esas lo descubrían? ¿Cómo explicar eso a su familia? ¡Y Lissa estaba 100% segura que el muy testarudo era capaz de hacerlo! El tiempo que habían pasado juntos fue suficiente para alcanzar a conocer su peculiar y desastrosa personalidad. Por lo tanto, la joven princesa no tuvo otra opción que ceder y permitir que la acompañase de regreso al castillo. Al menos de esta manera lo tendría un mínimo “controlado” para evitar cualquier posible catástrofe provocado por el peliblanco. Durante todo el trayecto, Lissa pensaba y analizaba sin cesar lo que bien podría hacer para que ese día llegara a su fin sin malas sorpresas. Mas estaba consciente que con alguien como el canino, nada estaba asegurado.

Al ver que Mishael pareció entender cada una de sus instrucciones, la rubia pudo permitirse salir de allí cargando con ella un sentimiento de tranquilidad. Sin embargo, una vocecita le susurraba al oído que mejor sería no dejarlo solo mucho tiempo. Lissa no podía hacer otra cosa que estar más que de acuerdo con aquello. A continuación aceleraría su marcha contorneando plantas, flores y arbustos con peculiares formas para finalmente llegar a las grandes puertas de la entrada del castillo. Sus pasos apresurados resonaban por los pasillos atrayendo las miradas perplejas de los pocos sirvientes que allí se encontraban ejerciendo su función. Digamos que la imagen que transmitía la pequeña muchacha no era del todo correcta para un noble de la realeza : desarreglada, despeinada, ropas sucias y arrugadas, entre otros. Las escaleras que estaba buscando no tardaron en aparecer ante ella y sin pensárselo dos veces, comenzó a ascender saltándose dos o tres escalones de un modo poco elegante. Fue allí, que en medio de la carrera, se cruzó con la sirvienta que se ocupaba de su desaliñada persona en las mañanas. Esta última sostenía una escoba entre sus manos así que, posiblemente, en aquel instante se encontraba con la tarea de limpiar las escaleras. Una gotita de sudor frío se deslizó por la pálida mejilla de Lissa al mirar por arriba de sus hombros y notar el rastro de lodo que habían dejado sus zapatos. Uy…  – ¡P-Princesa! – Exclamó estupefacta y claramente escandalizada por las acciones de la menor.

Auch… Lissa se olía que más tarde pasaría un muy pero MUY mal rato. – Eeeeh – Con nerviosismo se rascó la mejilla mientras subía a zancadas dejando más abajo la criada para luego detenerse y soltar con una media sonrisa. – ¡Puedo explicarlo! Pero será más tarde, ahora tengo que ir a… a…. ¡a arreglarme! – La primera excusa que le pasó por la cabeza claro. – ¡¿A dónde se metió está vez?! Sus ropas ya es... – Aquella mujer, se había ocupado de ella desde que tenía memoria, así que sabía muy bien que Lissa no era una digna princesa que se quedaba en su castillo. – Lo sientooooo – Fue lo único que respondió antes de darse la vuelta y perderse en el piso superior. No quiso quedarse para terminar de escuchar cada uno de los regaños que caerían sobre su cabeza. Prefería dejarlo para más tarde. Un ruido algo opacado llegó a sus oídos sobresaltándola. El sonido fue lo suficiente fuerte para aquellos que se encontraban en aquel piso lo escuchasen pero puede que aquellos ubicados en los otros no. ¡¿Vino de su cuarto?!

Lissa corrió como desquiciada hasta la puerta de sus aposentos y fue en ese momento donde un mayordomo salió de la habitación a la delantera con cara de preocupación. – ¿Princesa Lissa? ¿Qué fue ese ruido? Me pareció haber oído algo. Creo que provenía de vos aposentos su Majestad. – Lissa se quedó tiesa. – ¡Ejem! – Entrelazó sus manos detrás de su espalda y le regaló una dulce sonrisa a su interlocutor. – ¡Oh, no es nada importante! Me parece que se me rompió algo mientras… mientras... ¿jugaba?. ¿T-tal vez te llame más tarde para arreglarlo? – Balbuceó con un tono lleno de dudas. Visto que se encontraba parada delante de la puerta, uno podría pensar que acababa de salir cuando en realidad acababa de arribar. Así que con suerte, el anciano se creería que ella era la causante de aquel escándalo de lo que sea que Mishael haya hecho. No obstante, Lissa nunca fue una buena mentirosa. El mayor alzó una ceja mirándola con los ojos en finas líneas. Lissa empezó a sudar aún más. – Entiendo, si me necesitáis, estaré en la cocina de la planta baja, princesa. – Concluyó haciendo una reverencia para luego retirarse. Tal parecía que el señor no tenía ganas de husmear en las cosas de los nobles.

La ojiazulada dejó escapar un suspiro de alivio posando una mano sobre su pecho. Por un segundo, creyó que el corazón se le iba a salir por la boca. Sin dar más vueltas, abrió de par en par la entrada y con cierta rapidez, se introdujo dentro de su dormitorio. Cerró suavemente la puerta y apoyó su espalda sobre esta al fin pudiendo respirar. Pero aquello no duró mucho, a penas abrió sus ojos azulinos, el aire se le atoró en la garganta. – Oh, no… – Sus orbes turquesas se posaron sobre los restos de lo que antes se podía llamar una cama pero que ahora parecía más bien un… un… ¡Ni siquiera sabía calificarlo! ¡Y ni hablar del armario que ahora yacía sobre el suelo vaciándose de sus entrañas! Se frotó el entrecejo con sus dedos murmurando – 5 minutos... tan sólo 5 minutos… – Ya ni tenía fuerzas para enfadarse. De nuevo dejó escapar un suspiro, pero esta vez, era uno largo y prolongado casi doloroso. – Y dime Mishael, ¿dime como explico esto con algo creíble ahora? – Masculló señalando con su diestra la horripilante escena del crimen. La crueldad con la que había tratado sus pertenencias no tenía nombre. Posteriormente se acercaría al canino poniendo sus brazos en jarra sobre su menuda cintura entretanto lo fusilaba con la mirada sacando trompa.
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Re: [Social] [Flashback] ¡Let's go! [Priv. Mishael]

Mensaje por Mishael el Vie Jul 06, 2018 10:10 pm

Quien iba a pensar que el cuarto de una joven princesa sería una jaula llena de trampa para el pobre laguz que termino en una esquina del cuarto, observando con una sonrisa divertida todo el desastre que ocasiono, con tal solo apenas unos pocos minutos de estadía. La cama inclinada hacia un costado, con claros indicios que se encontraba averiada; el guarda-ropa de la princesa boca-abajo con todas sus ropas desparramadas por el piso y con un Mish portando sobre sus garras, la puerta de ese mueble. Pues, en un intento por querer levantarlo no midió su fuerza y mucho menos no conto con el peso del mismo, haciendo que viniese nuevamente abajo pero no sin antes quedarse con un regalo inesperado.- Creo que se va a enojar un poco... -Murmuro al volver a observar la escena del crimen, inflando su pecho orgulloso de su acto.- Pues ni modo, ella fue la que me invito. -Se excuso por tal acto de atrocidad a las pertenencias de la muchacha. No quedaba más asunto que, terminar su obra si ya la inicio agarrando unos frascos con algún misterioso liquido en su interior, el cual lo llevo a su nariz para intentar descifrar de que se trataba. El aroma que desprendían le haría recordar a las flores del campo, hierba frescas y otros olores agradables para el lobo, algo parecido a lo que usaba Artemis cada vez que se encontraban.- Aunque sea su nariz se llevara una agradable sorpresa. -En un intento en vano por solucionar el inconveniente y usando una tonta lógica: si sus ojos veían algo desagradable, solo bastaba con que tuviese un buen aroma, como si fuese comida. O algo así sería el pensamiento del moreno que empezó a romper los frascos y desparramar todo el contenido en todo el lugar.-

En cuanto escucho la puerta abrirse, lo único que atino a hacer es tirarse en todo el tumulto de ropa intentando ocultar su presencia, pero en cuanto escucho que se cerraba, no pudo evitar levanto su vista para notar una vieja presencia. Sería la joven clériga ingresando a sus aposentos con un rostro no muy sonriente. El peliblanco se sentaría sobre el suelo, cruzando sus piernas mientras sus manos se deshacían de un molesto vestido que quedó atorado en su hombro y que luchaba por mantenerse pegado a su cuerpo.- ¡Oye! ¡Tampoco es tan feo! -Alzo la voz, sin preocuparse que detrás de la pared hubiese alguien que los pudiese escuchar o curioseando por ver que hacia una sucia princesa en su cuarto.- Tan solo renuevo el cuarto para que se viera igual que el claro del bosque. Crei que sería de tu agrado, ya que insistías mucho en ir a mi hogar y esto lucia muy diferente. -Era obvio que sus palabras no tendrían ningún sentido, pues era la excusa más tonta y facil de descubrir que había realizado alguna vez. Tal vez se debía al hecho que no tuvo tiempo suficiente para poder pensar algo más conciso, diciendo lo primero que venía a su mente. Ahora él se haría el ofendido, cruzando sus brazos a la altura de su pecho y girando bruscamente su rostro hacia un lado.- Y si el problema es el que dirán ... Mmm ... Solo di que cruzo un tornado, un terremoto, o tan solo querías remodelar un poco. No sé, tu eres la que supuestamente está en problema. No yo. -Culmino para seguir ignorando su presencia en ese sitio, observando por un rabillo como algo había llamado su atención.-

A continuación, intento levantarse si lo intento, pero el gran tumulto de las prendas femeninas ocupaba espacio y entorpecían sus pasos. Sus pies se veían envueltos por estos "harapos" o no tardaron en convertirse en esos, debido a las largas uñas de sus patas que rasgaban la tela para poder liberarlas.- No entiendo como un beorc puede tener tanta ropa. Si con una sola basta y sobra. Eso demuestra lo tan codiciosos que son que nada les alcanza. -Nuevamente palabras necias y sin sentidos salían de sus labios para excusar cada uno de sus actos. Aunque ahora había llegado al otro extremo de la habitación, donde uno de los pocos muebles que estaban desparramados por allí había zafado de las garras de Lobo, o por el momento lo hacía. Ladeo su cabeza hacia los lados, como si no quisiese que nadie viese lo que estaba a punto de hacer y sin mediar palabras intento abrirlo usando la perilla. Pero por más fuerza que realizaba no parecía querer abrirse, así que ... Como era de esperarse, su paciencia se fue por la borda. La vena en su sien se hizo notar para que su puño se cerrara y todos los músculos de su siniestra se tensaran. Lo que la joven princesa de Ylisse vería seria otros de los actos vandálicos del moreno que no tardo en, destruir aquella cajuela.- ¿Que misterios o tesoros encontraremos aquí? Pues todo lo que cierra bajo una cerradura siempre ha de ser valioso. -Canturreo sin impórtale que el daño a la propiedad ajena estaba siendo más caótico de lo pensado.-
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Re: [Social] [Flashback] ¡Let's go! [Priv. Mishael]

Mensaje por Lissa el Mar Ago 14, 2018 12:44 am

A penas ingresó a sus aposentos, un intenso aroma de flores y hierbas la golpeó en plena cara como si fuesen dos par de bofetadas. Al inhalar aquella esencia, de manera inconsciente arrugó la nariz, dándole un aire bastante disgustado. Era evidente que aquellos perfumes que había comprado con tanta dedicación en el mercado, habían llegado al final de sus cortas y efímeras vidas. ¡Por los dioses! Parecía que un ciclón se abrió paso dentro de su habitación. Mas aparentemente, el susodicho ciclón portaba un nombre, y ese era “Mishael”. ¿Quién más iba a ser el culpable de tal crimen?

Si las miradas mataran, el canino ya estaría muerto y enterrado. En el mismísimo instante donde sus ojos turquesas localizaron al peliblanco nadando entre sus vestimentas (o más bien lo que quedaban de ellas), le lanzó una clara señal que muy contenta no estaba. Este último no tardó en responderle, y Lissa terminó sobresaltándose debido al fuerte tono de voz que este, había usado. ¡Prácticamente estaba gritando! ¿Acaso no se daba cuenta que podían haber personas cerca del cuarto? – Shhhhhhh, habla en voz baja Mish. – Dijo a la vez que colocaba su dedo índice sobre sus labios. – Nada nos asegura que estemos solos. ¡Así que, por favor, no grites! – Masculló con cierta preocupación. Por reflejo ladeó su cabeza hacia la puerta cerrada detrás de ella, como si quisiese asegurarse que esta no se abriría de golpe en par en par. No obstante, nada de esto ocurrió. De nuevo volvió su atención al causante de tal desastre y enarcó una ceja al escuchar la razón de sus actos.

Su diestra se movió sola y finalizó la trayectoria sobre su propio rostro claramente exasperada. Lissa no encontraba las palabras adecuadas para expresar sus pensamientos en aquel momento. Se mantuvo durante unos breves segundos en aquella posición para luego responder. – Mish, eso no te lo creería ni la mismísima venerable. ¡Tampoco estabas obligado a dejar completamente inhabitable el lugar a donde duermo! – Se cubrió, con ambas manos, su boca, mientras miraba de reojo por arriba de sus hombros. Sin darse cuenta había elevado la voz en la última frase. ¡Cielos! Sólo esperaba que los sirvientes que trabajaban en ese piso estuviesen lejos, a una distancia aceptable. Dejó escapar un suspiro cansado entretanto cruzaba sus brazos delante de su pecho. – ¡Se nota que no es tu problema! – Reprochó, controlando su timbre, al oírlo balbucear esas tontas posibles excusas poco creíbles. Nadie en su sano juicio, tomaría, como algo verídico, un terremoto que únicamente se produjo en su cuarto. – No sé ni para que me molesto siquiera en preguntarte. – Infló sus mejillas con enojo después de llegar a esa conclusión, para de inmediato voltear su cabeza a un lado. – ¡Jum! – Soltó toda refunfuñona.

Solamente le había quitado la vista de encima alrededor de unos segundos y, en menos de un parpadeo, el moreno se levantó y todo indicaba que estaba a punto de hacer de las suyas. Sus orbes azulinos calcularon con rapidez la dirección donde se dirigía y… entró en pánico. ¡Eso no! – M-Mi… – Lo que quedaba de sus ropas se le enredó alrededor de sus pies provocando casi su caída, pero por suerte pudo recuperar su equilibrio a tiempo. Un “crack” llegó a sus oídos anunciándole lo peor. – ¡E-Espera! – Balbuceó precipitándose a donde se encontraba el lobo con las manos en la masa. – ¡No mires! – Tras pronunciar aquello se coló a través de los brazos ajenos y se interpuso entre Mishael y el misterioso mueble. – ¡No andes husmeando sin permiso entre las cosas personales de una dama! – Dijo con un tono claramente avergonzado. ¿Qué había finalmente dentro de aquella gaveta? Pues nada más ni nada menos que lo que en aquella época era considerado como “ropa interior femenina”. En su momento de desesperación, rodeó con sus brazos el cuerpo del contrario y con el apoyo de sus piernas, comenzó a empujarlo hacia atrás en un intento de alejarlo de allí, aunque sea un mínimo. No obstante, Lissa no contaba con tanta fuerza para tal tarea. Si el peliblanco no retrocedía de unos pasos, el labor se le complicaría y mucho. Si una tercera persona entrara dentro de la habitación justo en aquel instante, se toparía con una escena algo particular : la princesa de Ylisse “abrazando” con intensidad a un enorme hombre con cola y orejas, rodeados por un completo desastre.– Eeeeeh – Lissa pareció caer en cuenta de eso porque lo liberó y retrocedió sacudiendo sus brazos de un lado a otro más roja que un tomate. Pero claro, asegurándose de estar en medio de la trayectoria del muchacho para evitar que viera el contenido de sus pertenencias. – ¡Por lo menos intenta parar de destrozar todo a tu paso, por favor!
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Re: [Social] [Flashback] ¡Let's go! [Priv. Mishael]

Mensaje por Mishael el Miér Ago 15, 2018 5:15 am

La habitación de la muchacha parecía ser un campo de batalla al estar todas sus cosas esparcidas en el piso e incluso, más de una de sus ropas se encontraba toda destruida, por las garras de aquel lobo. El cual solo se dedicaba a limpiar sus orejas, en cuanto la muchacha había ingresado a la habitación y le dedicaba unas cuantas palabras de reprimenda. Tan solo asentía acompañado por un "si" ignorando cada una de sus frases, pues no decía nada nuevo o divertido para su persona.- Nunca sabrás si lo creerán hasta que lo hagas. Quién sabe, puede que en este castillo encuentres gente más tonta que tú y crea que aquí se desato un misterioso terremoto. -Ironizo acompañado por una sonrisa socarrona echando al suelo, la suciedad que se había sacado en su oreja. Finalmente, sus intentos de ignorarla y que así cesara aquella chillona voz que le provocaba un enorme malestar a sus oídos, fueron recompensado con una princesa malhumorada que solo le dedicaría miradas asesinas a nuestro protagonista; acompañadas por el inflar de sus mejillas y sus brazos cruzados, en una clara pose de molestia. Pero Mishael no se inmutaría y continuaría con lo suyo notando como Lissa tropezaría con un vestido, haciendo que se riese en voz alta sin preocuparse si alguien del exterior escuchase.-

Intento por todos los medios hacerse con aquello que estuviese en el interior del mueble, pero la rubia, en sus insistencias por frenarlo, hicieron que desistiera no sin antes largar un suspiro. Tenía una gran curiosidad por saber que había en su interior, pero por ahora se alejaría, tomando cada uno de las telas delicadas de la muchacha rompiéndolos en numerosos pedazos pues estos estorbaban a su paso. Los pedazos de ropa serian lanzado hacia el aire mezclando vestidos, corsés, camisas y algún que otro calcetín en un popurrí de brillantes colores que empezaba adornar el cuarto. Esto lo haría con la finalidad de que ella se alejase del mueble.- Tu cuarto es demasiado aburrido y para el colmo, posees mucha ropa ... demasiada. Así que, te ayudare a reducir el número. -Los "crack" al sentir como los hilos serian separadas con una gran facilidad seria lo primero que se escuchó, para luego, las risas de aquel moreno adornara el cuarto al ver hacia arriba suyo. Pues desde el techo alguna de esos pedazos habían quedado en el techo dándole un toque original y personal.- Ahora si se parece al bosque: entre las tonalidades verdes, rojizas y naranjas por el atardecer. Incluso aquel que tiene muchos colores podría pasar como un pájaro. -Acoto deteniendo su marcha y señalando hacia lo que se estaba refiriendo. El cual descansaba justo en una de las esquinas superiores de aquella habitación. Definitivamente el llevar al lobo a su cuarto había sido un error garrafal.- Aunque viendo que no puedes ofrecer nada más a mi persona y de a poco el día está llegando a su fin. Creo que es mejor que vuelva al bosque.

En pocas palabras el peli-blanco había perdido el interés por los aposentos de la joven. Ya había destruido todo lo que estaba sano y a su impresión, le había dado la decoración necesaria para que dejase de ser aburrida. Se giro para tener a la princesa enfrente suyo, observándole hacia su rostro y dedicarle en primera instancia una sonrisa agradable y divertida.- La verdad que tu hogar es aburrido, simple y demasiado tosco. -Ni el mismo sabia con exactitud que significaba lo último pero en más de una ocasión lo había escuchado y quería utilizarlo alguna vez en su vida. La "alegría" en su rostro se fue haciendo más maliciosa en cuanto se giraba y ponía en sus ojos en aquel "mueble prohibido".- Hasta la próxima niña tonta. -Sin esperar nada, la fisionomía del laguz comenzó a cambiar y como era de esperarse su ropa se iría estirando hasta que los hilos no soportarían el cambio de fisionomía. Destruyéndose y mezclándose con la femenina. En cuanto quiso iniciar su marcha hizo que tropezó y su cuerpo rodo hacia la gaveta de la ropa interior el cual, con un rápido movimiento de sus patas, abrió uno de los cajones e introdujo su hocico en el interior. Abriendo sus fauces se hizo con algunas telas por demás delicadas y bien confeccionadas. Y ante la mirada, tal vez ¿Sorprendida? ¿Estupefaciente? Vaya a saber uno, este saldría por donde Lissa ingreso sin preocuparse de que alguien en el castillo lo viera.

En su huida o más bien en cuanto cerró la puerta y su fisionomía ya se encontraba en el pasillo observando a donde huiría, se encontró con una sirviente por demás de obesa que no podía creer lo que estaba observando: un enorme lobo había salido del cuarto de la princesa. Y eso no era todo, sino que en su hocico portaba muchas ropas de interior de la niña. Mish solo pudo pestañear y levantar su pata delantera en forma de saludo para empezar un trote rápido a donde él creía que era la salida.

Señorita ... -El sonido del golpeteo de la puerta fue acompañado por la voz de la sirviente que se encontraba sorprendida por la situación, sin poder creerlo.- Acaso ... lo que mis ojos vieron es cierto ... ¿Un enorme lobo acaba de salir de su cuarto? ¿Con su ropa interior? -Interrogo en primera instancia, sin poder creer lo que había visto.- Incluso me dio la impresión que me saludo con su pata y que estaba sonriendo...
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Re: [Social] [Flashback] ¡Let's go! [Priv. Mishael]

Mensaje por Lissa el Miér Ago 22, 2018 4:06 pm

Lissa al fin pudo calmarse al notar que el canino perdía el interés en el mueble a sus espaldas. O al menos, por ahora. El calor en sus mejillas fue desparecido hasta no dejar rastro de este. Había evitado una escena por demás de vergonzosa aunque sea. Pero el precio a pagar, fue alto. ¡Demasiado alto! Se sobresaltó al escuchar el desagradable ruido que provenía de sus vestimentas siendo mutiladas por las garras del lobo. Era un sonido tan feo que hasta le provocaba ligeros escalofríos que recorrían su espina dorsal. Una mueca de disgusto se dibujó sobre los labios de la rubia quien no osaba moverse de donde se encontraba parada. Cada pedazo arrancado de sus prendas le ponía los pelos de punta. Y sólo deseaba darle un buen coscorronazo al responsable de tal desastre dentro de su cuarto.

¡Era la primera y la última vez que lo traía aquí! – ¡Mish! ¡Por los dioses! ¿Acaso no sabes cuando par…? – Un pedazo de tela chocó repentinamente contra su cara. Muchos de los hilos de esta, se introdujeron dentro de su cavidad bucal interrumpiendo por completo lo que sea que hubiese querido decir. – ¡Puaj! ¡Puf! – Soltó entretanto se quitaba la estropeada prenda de encima y la tiraba sobre el suelo de mala gana. Tuvo que sacar una voluntad sobrehumana para no moverse, ni un centímetro, del lugar. No importaba lo que la ojiazulada dijera, las risas del laguz eran lo único que le terminaban respondiendo. – Sí, claro. ¡Un bosque mi ojo! – Soltó con los ojos en finas líneas, mirándolo lo más “feo” que podía. Más que un bosque, su cuarto había quedado en un estado abominable, no tenía palabras para describir la roña que tenía en aquel instante. Sería difícil explicar algo así. Al escuchar el comentario del contrario, Lissa levantó sus puños como si quisiese ponerse en posición de combate. – ¡No pongas ese aire tan satisfecho que me dan ganas de darte un par de palos! – La escena era por demás de divertida, ya que el moreno le sacaba unas cuantas cabezas de altura y la rubia tenía que prácticamente romperse el cuello para entrelazar ambas miradas.

Sin embargo, al ver a Mishael sonreír de una manera tan agradable, más de lo que ella estaba acostumbrada, terminó bajando sus manos para luego cruzarse de brazos y ladear su cabeza al otro lado. Sí solamente este último sonriera de ese modo con más frecuencia, sin haber hecho un escándalo para molestarla, estaría genial. Visto que el peliblanco en su mayoría llevaba siempre una expresión  de pocos amigos. La ojiazulada a veces se preguntaba si a este no le dolía mantener tanto tiempo el ceño fruncido. ¡Ella nunca había logrado estar así de arisca en tan largos periodos! – Bueno, si te vas a ir ¿adelante? – Alzó una ceja luego de escuchar aquella crítica a sus aposentos. – ¿Tosco? ¡Con lindo que es mi habitación! Bueno, era. Mi cuarto tuvo la mala suerte de tenerte presente en su interior. – Sólo se necesitó una media hora para que su dormitorio terminara patas para arriba… y no en el sentido metafórico. – ¿Eh? – Su cuerpo, de inmediato se puso en alerta y por reflejo retrocedió de un paso.

De repente, el aspecto del laguz comenzó bruscamente a modificarse. Lissa ya sabía lo que aquello significaba, y si persistía en frente del lobo, acabaría aplastada por el enorme peso de este ya familiar para ella. Por lo tanto, a continuación se haría a un lado mientras veía como un blanco pelaje revestía por completo a su amigo y caía sobre sus cuatro patas donde anteriormente, la pequeña princesa, se encontraba parada. – Ten cuidado al regresar. – Espetó ya dando por hecho que muchacho se iba. No obstante, en su rostro se pintó un gran signo de exclamación al ver lo que pasaría posteriormente delante de sus narices. – ¡¡Cielos!! – Chilló, olvidando que eso era lo que no debía hacer. Mish se había lanzado a correr hacia la entrada de su habitación, llevándose consigo parte de su ropa interior. Una molestia mezclada con vergüenza se apoderó de su ser, lo que se hizo más evidente en el rubor que cubría sus mejillas ahora. Ocultó su cara roburizada con sus manos y comenzó a sacudir la cabeza de un lado a otro en una especie de negación. Un hombre había visto “eso” de ella. La joven deseaba que la tierra la tragara en ese mismísimo momento.

Una voz familiar la arrastró fuera de sus tormentosos pensamientos y lentamente, entreabrió los dedos colocados encima de sus rostro para notar a la sirviente que se ocupaba de ella todas las mañanas. De seguro, después de haberse cruzado con ella en las escaleras, decidió venir a verla para darle una buena reprimenda. – ¡¡Kyyyaaa!! – Sacudió sus brazos de un lado a otro en pánico total. ¡Lo habían visto! – Olga, necesito que me hagas un ENORME favor. – Tomó las manos de la mujer entre las suyas y la miró con un aire suplicante. – No le digas esto a nadie, ni que viste a ese lobo, ni que salió de mi habitación, nada, por favor. ¡Es importante! – La criada le lanzó una mirada confusa llena de interrogantes. Esta abrió su boca con la intención de preguntarle algo pero Lissa la interrumpió. – ¡Porfiiiiis! Te juro que después te explico, todo, todito. Ese lobo no es malo. – La mayor miró de reojo el desastre que las rodeaban. Lissa esbozó una sonrisa forzada mientras sudaba frío. – Veras, me lo encontré por casualidad y es mi mascota. ¡Puede que tenga un mal temperamento pero te juro que no haría daño ni a una mosca! – Olga parecía no estar muy convencida. Era de esperarse. – No lo sé, señorita. Me parece que es muy peligroso que ande… jugando con ese tipo de criatura. Sus hermanos deberían estar informados de esto. – La rubia casi se atraganta con su propia saliva. – ¡No!  Olga, porfis,  por lo menos guarda el secreto por ahora, después te explico mejor. ¿Hazlo por mí, vale? – Los orbes turquesas de Lissa se humedecieron amenazando con romper en llanto. Aquello si pareció causar efecto en la criada la cual se sobresaltó. – Esta bien princesa, no diré nada por ahora. Pero sólo por ahora. – La ojiazulada cantó victoria en su interior. Aquella sirvienta se había ocupado de su persona desde que era muy niña. Lissa sabía que era débil a sus lágrimas. – ¡Muchas gracias! – Abrazó con fuerza a la señora la cual le dio un par de palmaditas en la espalda con cara de preocupación. – ¡Entonces digamos que todo esto lo hicieron una armada de ardillas rabiosas que entraron en mi cuarto!
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