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[Social] [Flashback] ¡Let's go! [Priv. Mishael]

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[Social] [Flashback] ¡Let's go! [Priv. Mishael]

Mensaje por Lissa el Jue Jun 07, 2018 6:44 pm

Ambientación:
El viento mañanero hacía bailar las coletas doradas de la princesa de Ylisse que afuera del Castillo se encontraba. Entre sus manos sostenía una canasta mientras sus pasitos entusiastas la alejaban del ajetreo de la ciudad adentrándose a un lugar donde la vegetación de a poco comenzaba a reinar y las personas a escasear.  Aquel nuevo día se anunciaba hermoso. El radiante tono turquesa del cielo predominaba y algunas nubes, que parecían hechas de algodón, se paseaban a su alrededor dándole más encanto a ese panorama. La pequeña princesa se detuvo durante un instante y miró por encima de sus hombros. –  Nadie a la vista… ¡Perfecto!~ – Dijo con suavidad en voz alta para si misma. Sonrió de lado y se apresuró en escabullirse dentro del bosque. Era tranquilizante saber que nadie sospechaba de sus constantes ausencias visto que conocían su costumbre de salir a “pasear”. De lo contrario, el último mes hubiese sido bastante tortuoso. ¿Quién podía siquiera imaginarse que ella estuviese escapándose para ayudar a un Laguz? ¡Sola! ¡Al interior de un bosque! No. Aquello sería muy complicado imaginárselo. Esa semana había pasado volando y ahora se podía decir que conocía, casi de memoria, el camino para llegar al claro donde aquel muchacho la esperaba.

Los granjeros ya empezaban a pensar que la criatura salvaje que mataba las vacas había huido de allí. ¿Tal vez aquel monstruoso lobo sucumbió a sus heridas? ¿Tal vez vio que la seguridad aumentó y tenía miedo de regresar? Eran unos de los muchos rumores que saltaban de boca en boca. Pero llegado a un cierto punto, aquel tema de a poco caía en el olvido debido a otros más “interesantes”.  Se murmuraba de extraños temblores que sacudían la tierra, de saqueos, de desgracias… todo apuntaba a una sola cosa : Tiempos oscuros amenazaban con caer sobre Ylisse. Sus hermanos también tenían ese mal presentimiento… El hilo de sus pensamientos se perdió al notar a su delantera un inmenso árbol caído levemente escondido entre las hierbas altas. La joven avanzó sin retirar la vista de este, a la vez que apartaba ramas bajas con sus manos evitando de esta manera, ser abofeteada por alguna de estas. Cosa que sus delicadas mejillas ya habían tenido el grato honor de experimentar.  Cuando llegó a la altura de lo que algún momento fue el árbol más majestuoso del bosque pero que ahora era una enorme cáscara hueca, la pequeña princesa colocó una mano sobre la corteza y procedió a deslizarla mientras caminaba con lentitud. – ¡Bingo! – Soltó victoriosa luego de sentir como la palma de su mano tocaba el vació dando con la parte “rota” que vendría siendo la entrada oculta entre las hierbas y enredaderas.

A continuación se introduciría en lo que parecía ser una especie de túnel creado por la misma naturaleza y a penas estuvo en su interior,  la oscuridad se encargó de darle la bienvenida cubriéndola completamente con su negro manto. Tiempo atrás, ella se sentiría más que aterrada, pero después de tantas veces repetir aquel proceso ya se había prácticamente inmunizado. Su menudo cuerpo se movería de un modo automático hacia la brillante luz de la salida para así llegar a destinación. – ¿Mish? – Llamó mientras meneaba su cabeza de un lado a otro buscando al canino quien estaba ausente. Sus pies avanzaron por inercia entrando aún más en aquel curioso claro y el lobo seguía desaparecido. Se inclinó y puso su canasta sobre el suelo para luego enderezarse. – ¡Mish! – Repitió nuevamente su llamado pero esta vez llevó las manos alrededor de su boca para intensificar el sonido de su voz y esperar una respuesta del ajeno.


Última edición por Lissa el Vie Jul 06, 2018 9:56 am, editado 1 vez
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Re: [Social] [Flashback] ¡Let's go! [Priv. Mishael]

Mensaje por Mishael el Lun Jun 11, 2018 1:03 am

Habían pasados unos pocos días desde que Mishael tuvo un encuentro bastante extraño con una niña procedente de estas tierras, la cual decidió ser su enfermera personal atendiendo las diferentes heridas que le habían causado los aldeanos. A cambio, el moreno se mantendría oculto dentro de la espesura del bosque expectante a los encuentros con su curandera, ya que ella le traía el alimento y los líquidos necesarios para no morir. Aquello era bastante aburrido para un ser que estaba acostumbrado a andar como si el mundo le perteneciese, sin conocer las fronteras y el espacio privado, metiéndose si su curiosidad lo ordenase. Por ello, estar en ese claro esperando a una idiota que fuese a su "rescate" era algo frustrante.- Desde que no tengo nada que hacer el tiempo pasa demasiado lento. -Murmuro el moreno mientras permanecía recostado boca-arriba observando las nubes pasar por encima suyo. Los animales del bosque no tardarían en acercarse hacia su fisionomía, aprovechando que no movía ni siquiera un musculo de su cuerpo humano, siendo las aves que se posaban sobre su cabeza y alguna pequeña ardilla merodeando la zona de su pecho y estómago. No recordaba cuando había sido la última vez que se había mantenido tanto tiempo sin hacer algo, o siquiera estar en un mismo sitio. Ni siquiera en su época de cachorro recordaba tal acto, lo que le hacía sentirse más perdido de lo normal. Como si, a pesar de estar más de una semana allí y conocer cada rincón de ese bosque, fuera de lugar.-

Sintió sus parpados pesados, hasta el punto de sentir como de a poco el sueño le estaba ganando lugar y cuando apenas pudo percibir que se estaba quedando sin fuerza, fue ese momento que se dirigió hacia el mundo de los sueños. El cual no duro mucho ya que sus orejas reaccionaron a un ruido lejano, para ser más exacto en la única entrada de ese escondite acompañado por una voz bastante chillona.- Finalmente llegaste ... -Murmuro para sí mismo. Con lentitud se levantó de su descanso para avanzar, con pasos lentos, hacia donde la niña arribo. Durante el camino se encargó de limpiar de cualquier rastro de suciedad en el área de su trasero y espalda, puesto que ella era bastante exigente con la limpieza del canino. Todo porque decía que sufriría una infección si no mantenía un mínimo higiene en la herida, lo cual era extraño ya que nunca recordó a ver sufrido ese estado (O tal vez, la fiebre fue tan alta que había perdido el conocimiento. Y por un milagro, no había perecido)- Por fin llegaste, niña tonta. -Grito con su característico timbre poco amigable. Su voz provendría justo a la espalda de la niña, acortando la distancia entre ambos por medio de un gran salto. Mishael se pondría en cuclillas olfateando el aire alrededor de Lissa en un intento por poder captar la comida de hoy.- ¿Que me has traído? Espero que haya sido algo bueno, ya que las hierbas de la otra vez no lo he comido. Ni siquiera los animales del bosque lo quisieron. -Esto último sería un broma, ya que gracias a ellos había sido capaz de deshacerse de tal horrible comida.-

Y como si fuese un enorme perro hambriento, no le daría la oportunidad a la de rizos dorados para acomodarse que se abalanzo sobre ella. Sus manos rozarían el cuerpo ajeno por encima de su hombro y cerca de su cintura, en un intento por agarrar el paquete que traía consigo todos los días. Lo que más anhelaba era la carne cruda ya que, a su interpretación, al cocinarla se perdía el verdadero sabor que tenía la vida. Su lengua salía cada tanto de su boca, relamiendo sus labios ya pudiendo saborear el almuerzo que le habían preparado, ejerciendo más peso en su cuerpo que se apoyaba en la pequeña fisionomía ajena.-
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Re: [Social] [Flashback] ¡Let's go! [Priv. Mishael]

Mensaje por Lissa el Mar Jun 12, 2018 10:23 am

Con un aire pensativo, Lissa levantó su cabeza hacia el cielo a la vez que colocaba una de sus manos sobre su menuda cintura. Debido a los intensos rayos del sol, puso sus ojos azulinos en finas líneas entretanto se llevaba una mano arriba de estos para protegerlos. ¿Pero a donde estaba el peliblanco que no le contestaba? ¿Se habrá salido del bosque o ido a cazar? ¡Ella le había dicho de no hacer movimientos bruscos! Aquel lobo era el paciente más difícil a quien tuvo la dicha de atender. Bueno, tampoco es como si ella hubiese ya atendido taaaantos enfermos. ¡Pero ella se entendía! Dejando escapar un suspiro, tomó nuevamente su canasta entre sus manos y se dispuso a regresar a la entrada del túnel. Podía esperar que regresara allí. ¡Cuando aquel testarudo estuviese delante de ella la iba a oír!

En ese mismo instante, la voz ya muy conocida del muchacho resonó a sus espaldas provocando que se sobresaltara de la sorpresa. ¡Ah! ¿Él estuvo aquí todo este tiempo? – M-mish – Tartamudeó media divertida al girarse y encontrarse con el laguz tan cerca rápidamente. El muchacho prácticamente había aparecido de la nada y ahora se paseaba a su alrededor goloseando la comida que traía como si fuese un perrito. La pequeña princesa no podía evitar en compararlo con un perrito. ¡Cada vez que lo miraba, veía uno! Retrocedió de un paso y reprochó – ¡Deberías comer también ensalada! ¡Puede ayudarte a mejorar más rápido así que para de quejarte! – La rubia decía eso, pero no iba a negar el hecho que para que tragara esas “hierbas de demonio”… ¡había que matarla! Pero no literalmente claro. De lo contrario, ella ya estuviera muerta y enterrada.

De repente, la poca distancia que la ojiazulada había puesto entre ellos dos fue eliminada por el lobo en un santiamén. Unas risitas se escaparon de entre los labios de Lissa al sentir unas leves cosquillas cuando el impaciente muchacho se le encimó – ¡Mish! – Regañó mientras extendía su diestra para atrás evitando que el canino atrapara la canasta. A continuación daría unos cuantos pasos de manera precipitada hacia su retaguardia para así liberarse del agarre de Mish.– ¡Ven a buscar tu comidita sin tanto la quieres! – Exclamó con un tono burlón para luego darse la vuelta y lanzarse a correr mientras sacudía el paquete en el aire. ¡Era tan fácil provocarlo! Ahora era el momento perfecto para jugar un ratito ~
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Re: [Social] [Flashback] ¡Let's go! [Priv. Mishael]

Mensaje por Mishael el Mar Jun 12, 2018 9:27 pm

Ese es mi nombre y no lo malgaste en vano. ¿¡Escuchaste?! -Vocifero con el ceño fruncido el lobo, en el momento que escucho como su nombre salía de los labios ajenos.- Las ensaladas son para los animales que me encargo de devorar. -Relamiendo su boca a medida que la abría a mas no poder, revelaba que su mandíbula estaba preparada para comer carne que aquellos vegetales que tanto quería que su interlocutora comiese.- Así que a mi déjame con mi querida, deliciosa y jugosa carne. Aquella que tiene todo lo que necesito para seguir existiendo en este plano terrenal. -Concluyo en su respuesta mientras sus brazos se movían como serpientes hacia su presa, en este caso el cesto. Su nariz había podido captar tenuemente un delicioso aroma que provocaría el rugir de su estómago, intensificando aún más sus intentos por hacerse con el premio mayor. Pero hasta ahora, ya sea por su condición física o porque no fue lo inteligente para dirigirse hacia el frente, no había podido captar nada.-
 
Pero en el instante que su nombre fue vuelto a pronunciarse, no pudo evitar detener todo su accionar para volver a regañar a la niña, con un tono de poco de amigos.- ¡Ya te he dicho que no malgaste mi nombre en vano, niña idiota! -Y cuando decidió que era el momento de darle un correctivo físico, ella decidió pararse esquivando el golpe que fue disimulado por su parte como que perdía el equilibrio  por tal abrupta acción. No podía entender que tenía en mente la oji-claro pero no iba hacer nada bueno para ella porque parecía tomar todo como un juego, ocasionando que la vena de su frente sobresaliera demasiado a medida que raspaba y hacia crujir cada uno de sus dientes, por el enojo que le provocaba.- ¡¡¡¿Acaso crees que soy un maldito perro?!!! -Grito a los cuatros vientos mientras su siniestra la señalaba de forma acusadora. El sonido de sus dientes rechinando iba en aumento acompañado por un movimiento constante de su cola, no estaba contento, sino todo lo contrario.- ¡Dame de comer o lo lamentaras! -Continuo con las palabras malsonantes, viendo que no repercutían en su interlocutora que seguía corriendo divertida por la situación. Esto solo hizo que las arrugas de su frente tuviesen más impacto en su rostro, para comenzar a correr en cuatro patas detrás de ella. Podía entender que en esa condición no la iba atrapar como quería, por ello se movió rápido hacia la izquierda de la femenina. Y como si estuviese cazando al más veloz de los venado, hizo un zigzag para aparecer justo en el lado opuesto.-
 
Esta vez no escaparas y lo pagaras caro. -Murmuro para sí mismo. A continuación, sus piernas se flexionaron, haciendo que su herida se abriera un poco y de allí brotara un pequeño hilo de sangre, saltando unos pocos metros sobre encima de la pequeña joven. Pero no contaba que, en el transcurso de su "ejercicio" este se fuese transformando en su fase animal, siendo mucho más pesado y que caería inevitablemente sobre encima de Lissa. Y para lograr que no fallara, extendió cada una de sus patas hacia los costados, queriendo que fueran las delanteras que se apoyaran en el hombro de la fémina para aferrarse y evitar que escapara de sus garras. Lo que continuaría, si es que daba en el blanco, solo sería una pequeña niña víctima de la gravedad que provocaba sobre un cuerpo pesado, cayendo de forma abrupta contra su frágil fisionomía.-
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Re: [Social] [Flashback] ¡Let's go! [Priv. Mishael]

Mensaje por Lissa el Miér Jun 13, 2018 8:45 am

El viento fresco golpeaba con suavidad sus coloridas mejillas otorgándole una cierta sensación amena, casi como una caricia. Sus coletas se mecían de un lado a otro de manera desenfrenada, al mismo ritmo de sus precipitados pasos. Aquello era acompañado con un par de risitas divertidas de la joven donde la causa provenía, sin duda alguna, de  las reacciones del canino. ¡Que tan predecible era! Lissa sabía muy bien que este se encontraba hambriento y que la paciencia no era una de sus pocas virtudes pero… ¡por lo menos tenía que aprender a divertirse! El muchacho siempre parecía estar eternamente molesto por algo que ella desconocía. El ceño fruncido ya había dejado una marca en el entrecejo ajeno dando a entender que relajarse no lo hacía seguido. Así que la rubia se había dado la tarea de enseñarle ese arte el cual era su especialidad, llamado : Diversión. En una de esas, la ojiazulada miró por arriba de su hombro y soltó una carcajada al ver la expresión del lobo. ¡Esta no tenía precio! – ¡Siiiii!~ ¡¡Eres mi cachorrito!! – Contestó claramente burlándose del contrario a la vez que alzaba sus brazos al cielo para darle más intensidad a la palabra “cachorrito”.

A continuación detendría su carrera improvisada y sacudiría en el aire el paquete mientras gritaba con un tono juguetón – ¡No veo que vengas a buscar tu comidiiita!~ – Una sonrisa de oreja a oreja se pintó sobre sus labios al pronunciar aquella simple frase. Después, antes de lanzarse nuevamente a correr llegó a soltar – ¿Acaso es necesario siempre hacerme lamentar o pagar? Si tanto así lo quieres… ¡Ven y atrápame! –  Por el rabillo del ojo pudo notar como las  provocaciones habían dado sus frutos y al fin la perseguía. Bruscamente cambiaría el rumbo de su trote intentando complicarle el juego al lobo. ¡No sé dejaría atrapar tan fácilmente! Sin embargo, su respiración de a poco comenzaba a agitarse anunciando que su límite ya no estaba muy lejos de ser alcanzado. Por lo que esto se vio reflejado en la pronta disminución de su velocidad y su avance se hacía más pesado en cada paso, lo que aumentaba la ventaja del peliblanco.

La pequeña princesa ya empezaba a tener dificultad para respirar y, durante un corto instante, quiso ver a donde se encontraba Mish para idear alguna estrategia. Teniendo esto en mente, se giraría levemente para al segundo percatarse que este último estaba ubicado a su izquierda. ¡Muy cerca! Por puro reflejo, Lissa cerró con fuerza sus orbes turquesas ya viendo venir lo que posteriormente sucedería. – ¡Kyaaaaa! – No tuvo tiempo de hacer nada que en un abrir y cerrar de ojos terminó tirada sobre el suelo con el lobo encima impidiéndole cualquier movimiento. En el proceso, la canasta se le había zafado de las manos cayendo a unos pocos metros de ellos. Para fortuna de Lissa, la caída se efectuó sobre unas hierbas altas y espesas lo cual por suerte logró amortiguar cualquier daño que pudo ser causado. – Ay, ay, ay, ay… – Se quejó mientras se llevaba su diestra sobre la cabeza y entreabría uno de sus ojos azulinos. – ¡Si serás brusco, Mish! – Comentó a la vez que se sobaba la zona “dañada” – ¡Así no es como se trata a una dama! – Prosiguió con el monólogo para luego hacer un ligero puchero. –  Bueno, supongo que ganaste. ¿Ahora puedes soltarme? ¡Me estás aplastando! – Dijo entretanto enfocaba su mirada cristalina sobre la eléctrica del contrario y una mueca de incomodidad se manifestaba sobre su rostro.
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Re: [Social] [Flashback] ¡Let's go! [Priv. Mishael]

Mensaje por Mishael el Jue Jun 14, 2018 9:56 am

Las venas de su frente se acrecentaban cada vez más con el correr del tiempo, debido a que la muchacha decidió tratarlo como si de un cachorro se tratase, hablándole de forma tierna y amorosa, tratándolo con paciencia y delicadeza. Algo que no toleraría una persona orgullosa e independiente como lo era Mishael, provocando que cada tanto saliera un gruñido grueso pero de un timbre bajo, a medida que sus labios se elevaban en forma de tic hasta revelar toda su dentadura.- Que no soy un cachorro y mucho menos un perro. ¡Niña estúpida! -Vocifero elevando su mentón en alto para observarla con un desprecio notable. Los dedos de su diestra se moverían como serpientes enfurecidas, ocasionando que cada uno de ellos crujiera de manera repentina haciendo que un escalofrío recorriese a los pequeños animales que observaban la escena curiosos. Pero era de esperarse que al ser una sanadora no tuviese una condición física normal o incluso podría estar por debajo de la media, porque luego de un corto trote la rizos dorados terminaría cansada. Esto sirvió al canino para acortar la distancia entre ambos y ya saber la escena que continuaria.-

Con un lobo albino sobre el frágil cuerpo ajeno, regodeándose de su victoria al estar dorando de un lado para el otro haciendo que la tortura sea más amena para su persona. Incluso sus patas se aferraban a sus hombros para que no pudiese mover su cabeza con toda la libertad del mundo y de manera repentina, destruir las dos coletas que llevaba en su cabello mientras lo estiraba con fuerza y lo masticaba. El tesoro más preciado por las mujeres o uno de los tantos, no tardaría en llenarse de aquella viscosa y caliente baba, pero por el peso del lycan no podría hacer mucho. Su fisionomía se iría transformando al de un humano, donde las patas delanteras que retenían sus brazos, se transformaron en manos y su mandíbula se achicaba dejando libre los pocos mechones que estaba masticando.- Eso no es todo lo que tengo planeado para hacerte. -Comento con una sonrisa burlona. Ahora su peso era mucho menor al de su forma animal, pero su fisionomía seguía sentado justo sobre el estómago femenino a medida que su cola se movía de un lado al otro denotando que estaba feliz con la maldad a realizar. Los labios del muchacho se abrieron un poco y lentamente iría acercando su rostro, al contrario. ¿Aca- Acaso le estaba por dar un beso? La escena parecía tratarse de eso, porque un silencio notable se hizo escuchar en el corazón del bosque donde ni siquiera los pájaros cantaban. Pero antes de llegar a sus labios, donde la respiración agitada de Mish podía sentirse sobre la piel ajena, este se corrió hacia la zona de la mejilla donde su mandíbula se abrió a mas no poder. Su lengua saldría hacia afuera y de a poco un hilo de baba caería desde la punta hacia las mejillas blanquecinas, y porque no enrojecidas por el ejercicio, de la niña hasta que tocaría su delicada piel.-

Si esto funcionaba o no, sería la última maldad que haría el oji-electrico para alejarse de su persona y dirigirse a donde el canasto reposaba, sobre unos arbustos que acobijaron su caída. Este tomo la canasta y se sentó sobre el suelo, cruzando sus piernas y haciendo que aquel objeto reposase sobre sus muslos. Dejaría que un misterioso aroma entrara en su nariz, haciendo que cerrara sus ojos e intentara adivinar que podría tratarse.- ¿Que has decidido traerme el día de hoy? Por qué hay algo que huele delicioso. -Comento con alegría mientras su esponjosa cola se movía detrás suyo, de un lado al otro, expectante a ver que era. Pero al tratarse de una bestia tonta Mishael no sabría abrir con exactitud la canasta y comenzó a rasguñarla, morderla e incluso a voltearla para golpearla contra el suelo en un intento por sacar algo de un interior. Mas solo provoco que un pedazo de pan cayera sobre unas de los pequeños agujeros que hizo, tomándolo con rapidez cosa que Lissa no se lo robara, llevándolo a su boca y manteniéndolo con fuerza entre sus dientes. Si la pequeña joven no decidía detener al lobo su preciada canasta solo sería un montón de paja sobre el suelo.-
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Re: [Social] [Flashback] ¡Let's go! [Priv. Mishael]

Mensaje por Lissa el Jue Jun 14, 2018 5:58 pm

¡Miiiiiiish! No puedo… respirar… – Balbuceó con cierta dificultad a la vez que se removía bajo el lobo intentando en vano quitarse aquella bola de pelos de encima. ¡Era como si tuviera una carreta de una tonelada sobre ella! Su pecho bajaba y subía a un ritmo constante tomando la complicada tarea de traer aire hasta sus pulmones. De repente, un chillido de sorpresa resonó en aquel claro provocando que una que otra criaturita que por allí merodeaba, terminara en alerta total, lista para salir huyendo por su vida si necesario. – ¡¡M-mi cabello!! – Efectivamente, está vez, fue su cabello la triste víctima del peliblanco y tal parecía que no podía hacer nada para evitar tal desastre. Sus ojos se abrieron tan grandes que se les podría salir mientras daba golpecitos escasos de fuerza sobre el torso ajeno. Una desagradable sensación recorrió cada centímetro de su menudo cuerpo al sentir como de vez en cuando, su cabeza era sacudida con cada tirón y la baba pegajosa, húmeda y tibia tocaba su cuero cabelludo para luego deslizarse lentamente hasta alcanzar el comienzo de su frente, lo que aumentaba en gran medida su aversión hacia aquel indeseado líquido. Cerró sus orbes turquesas, con mucho disgusto, no queriendo contemplar el horroso resultado. ¡Hoy esas coletas se las había hecho Emmy! Hace mucho que Emmy y ella no habían compartido un momento así… ¡Y ahí tenía que ir el perro malo a babearlo!

Sin embargo, súbitamente sintió que el peso sobre su estómago disminuía, aliviándola hasta cierto punto. Tomó una bocanada de aire y entreabrió sus ojos para ver al canino en su forma humana. Haciendo una mueca, llevó sus manos hacia lo que quedó de sus difuntas coletas para verificar el “daño”. – ¡Puaj! – Soltó totalmente asqueada. La saliva humedeció sus dedos apenas rozó varios mechones que ahora estaban pegados a su cara, enmarcando aún más sus facciones. A continuación le lanzaría a Mish una de esas miradas que daban a entender que contenta no estaba. Si las miradas mataran, el ojiazulado ya estuviera tieso y más muerto que un emergido empalado. Sus mejillas comenzaron a inflarse como si de un par de globos se tratasen. ¡Esa era la señal de que iba a decir algo no muy bonito! Mas el moreno se le adelantó y al final no pudo soltar el fondo de su pensamiento pero en su lugar, gritó – ¡¿Ahora que más planeas hacer?! ¡Peor que esto imposible! – Tras terminar aquella frase, hizo otra inútil tentativa de liberarse sacudiendo sucesivamente su piernas. – ¿Eh? – Parpadeó varias veces claramente confundida por lo que en ese instante estaba viendo.

Sin darse cuenta, los músculos de su anatomía había cesado de moverse o de imponer cualquier resistencia quedando estática. De a poco los latidos de su corazón empezaron a manifestarse y Lissa ya no sabía donde meterse al ver que la distancia entre los dos era cada vez más corta. ¡Demasiado corta! Ahora podía contemplar el rostro del contrario con lujo de detalle en cada segundo que pasaba. ¿Él iba a…? No, no puede ser posible.  La rubia tragó grueso. Sus mejillas se pintaron de un color carmín vivo haciendo resaltar las perlas de sudor sobre su piel. ¿Era tal vez debido al anterior esfuerzo físico? ¿O a lo mejor era algo más? La cercanía entre ambas respiraciones era tal que ya podía sentir el aliento cálido del contrario sobre su boca. Entreabrió sus labios y balbuceó, rompiendo el silencio que sobre ellos se había instalado. – M-mi… – No obstante, no llegó a completar ni siquiera la primera palabra ya que la situación dio un giro que no esperaba. – No. – La pobre princesa lo miró horrorizada – ¡¡NO, NO, NO, NO, NOOOOOOOOO!!~ – Volteó su cabeza desesperada entretanto se debatía como si la estuviesen sometiendo a la tortura más espeluznante de todas. ¡Y lo era! – ¡Para! ¡ESO NO! – Fue la última vociferación de agonía proveniente de la chica luego de que aquel proyectil viscoso y transparente cayera inevitablemente sobre su pómulo.

Lissa se sentía muerta en vida. Su alma se encontraba fuera de su cuerpo o por lo menos, esa fue la sensación que experimentó. Luego de que el lobo se levantara y al fin la soltara, la anterior susodicha quedó allí tiesa, más pálida que un papel, seguramente traumada por aquella experiencia taaaan traumática. En la lejanía de su consciencia, la voz de Mishael anunció su presencia trayéndola de nuevo al mundo de los vivos. – ¡PUAJ! – Vociferó mientras se estrujaba con insistencia el cachete corrompido por el líquido infernal. – ¡Qué asco! – Un escalofrío involuntario sacudió todo su ser haciéndole castañetear los dientes. Un ruido a unos pasos de su posición la hizo sobresaltar y por simple reflejo giró su cabeza hacia esa dirección. El horror. ¡La canasta! Automáticamente se puso en pie de un saltito y salió corriendo para atrapar la cesta entre sus brazos aprovechando que el canino se encontraba distraído con un pedazo de pan. Aquel mal afortunado paquete ya nunca sería el mismo… Daba la impresión que lo habían golpeado hasta el cansancio con un martillo. Lissa dejó escapar un suspiro. De pronto, la clériga tuvo una iluminación y una sonrisa burlona no tardó en acompañar la nueva idea. – ¡Mish! ¡Mira lo que te traje! – Sin tener mucho problema, destapó la canasta y sacó de esta, un gran y jugoso bistec el cual levantaría y sacudiría en el aire buscando llamar la atención del interesado. – ¿Lo quieres? – Un destello juguetón haría brillar sus orbes azulinos al pronunciar esa simple preguntar. – ¡Pues atrápalo! – Posteriormente lanzó al cielo el tan deseado bistec. Este volaría unos metros más lejos desprendiendo su delicioso jugo en círculos y esperando ser devorado.
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Re: [Social] [Flashback] ¡Let's go! [Priv. Mishael]

Mensaje por Mishael el Vie Jun 15, 2018 10:02 pm

Contento y satisfecho se sentiría el lobo al ver que cada una de sus maldades estaba siendo mal recibida por la niña, la cual solo podía asquearse al sentir aquel liquido caliente y pegajoso escurriendo por su cabeza. Sonrió e inflo su pecho orgulloso, no había perdido aun el toque para lograr sacar de las casillas a los Beorcs con algo tan sencillo como eso. Incluso dejo escapar pequeñas carcajadas al observar a Lissa tocando su pelo y tiritar de escalofrió, en el instante que la baba tocaba sus delicados dedos. Aquella escena le había alegrado el día como no se imaginan, por fin ocurría algo divertido después de pasar unos días haciendo reposo y siguiendo cada una de las instrucciones de su enfermera.- Eso te sucede por no creer en mis palabras y tratarme como si fuese un cachorro. -Comento con un tono poco amigable el lobo hacia su compañera de ocasión.- Y agradece que fui suave. Porque en mi recorrían otras opciones mucho más desagradable que una simple baba sobre tu cabeza. -Apresuro acotar, sin tener la voluntad de observarle al rostro. Debido a que su mente y todo su esfuerzo estaba concentrado en intentar abrir aquella canasta, o lo que quedaba de esta.-

Rápidamente la rizos dorados se percataría de este detalle y le sacaría de sus garras aquel objeto que portaba el alimento que necesitaba Mish para subsistir. Su ceño no pudo evitar fruncirse más de lo debido, imitando la mirada que ella le había otorgado minutos atrás.- ¿Pero qué demonios haces? -Grito con un timbre enojado. Se giro en dirección a Lissa listo para seguir gritándole mientras pensaba en qué tipo de maldad podría hacerle ahora, pero se detuvo en un instante, al sentir como el aire transportaba un aroma agradable para su persona. Incluso no pudo evitar mover su cola, que se meneaba desde la parte posterior con entusiasmo a medida que sus orbes estaban enfocados exclusivamente en aquel pedazo de carne cruda.- Ya te he dicho niña estúpida. Que no soy un maldito per- ... -No lograría concluir con aquella frase cuando trago en grueso al ver volar por los cielos su almuerzo, desprendiendo un hilo de sangre que hizo rugir su estómago. Su mente se pondría en blanco y por un instante, corrió detrás de él inclinándose para obtener fuerzas en sus piernas y de esa manera lograr dar un impresionante salto. Atraparlo en los aires no sería tan difícil si lo hacía con sus manos, pero este se atrevió ir un poco más allá y lo atrapo con su boca, aferrando con firmeza sus colmillos en la tierna carne para nunca más separarse de ella.-

Una vez que toco piso gruño, para mover su cuello hacia los lados sacudiendo la carne y arrojarla hacia el aire. Su cola continuaría reflejando la alegría que llevaba su portador por tal acrobacia como así también por poder comer algo delicioso, luego de mantener unos días de reposo, consumiendo solo agua para no deshidratarse. En un instante aquel enorme pedazo se introduciría en su boca para comenzar a devorarla sin modales, comiendo con la boca abierta y tragando enormes trozos que lo harían atragantarse en varias ocasiones. Solo pasarían unos pocos e incluso 2 minutos hasta que finalizaría ese acto para percatarse de lo ocurrido levantándose, ya que estaba consumiéndola en cuclillas y en su forma humana, observando con enojo a su interlocutora.- ¡Oye! ¡Un momento! -Vocifero para poner sus brazos en forma de equis, a medida que acortaba la distancia entre ambos y de forma disimulada le golpeaba el hombro ajeno con sus nudillos. Acercaría su cara hacia el rostro ajeno, escupiendo pedazos de carne que habían quedado en su lengua junto con algo de saliva.- Ya te he dicho que dejes de tratarme como un perro. Lo único que te mantiene con vida y que aún no he acabado contigo, es porque me traes alimento a cambio de permanecer tranquilo aquí. Pero eso tampoco te da derecho a burlarte de mí. ¿¡Oíste?! -Vocifero otra vez, para culminar aquello con otro golpe, pero esta vez al brazo con su puño cerrado. Le molestaba rotundamente aquel accionar, pero no podía hacerle nada. Por el momento, dependía de ella para todo, aunque de a poco su paciencia iba bajando hasta extremos peligrosos.-
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Re: [Social] [Flashback] ¡Let's go! [Priv. Mishael]

Mensaje por Lissa el Sáb Jun 16, 2018 9:21 am

Como era de esperarse, ¡el lobo no pudo resistirse a la tentación! Lissa estaba más que divertida al ver las acciones del anterior susodicho y un par de risitas no tardaron en manifestarse acompañadas de aplausos entusiastas. – ¡Bravo! ¡Lo atrapaste! Eres un buen cachorrito ~ – Felicitó a la vez que aplaudía con más fuerza. Era curioso que el canino se mostrara tan molesto luego que ella lo tratara así, si en el momento, su cola se movía de un lado a otro mostrando claramente su “felicidad”. ¡Típico de todo perrito que se respeta! Mishael era demasiado orgulloso y se molestaba por todo. ¡Él necesitaba con urgencia aprender a relajarse! Lissa asintió con insistencia afirmando aquella reflexión.

Se sentía raro no tener sus habituales coletas. Su cabeza parecía estar menos pesada como si una presión hubiese desaparecido. Ahora, algunos mechones contorneaban sus rasgos haciendo resaltar la forma de su cara. Por mera incomodidad, removió algunas de esas mechas babeadas que estaban pegadas sobre su piel. Una mueca de repulsión se pintó sobre su rostro. Esta noche se bañaría hasta el cansancio. La saliva ajena, que anteriormente había humedecido su cabello, de a poco ya comenzaba a secarse pero aún así, aquello no eliminaba ni un décimo de su disgusto. ¡Oh, que no!  Su mirada turquesa se posó sobre la espalda del moreno quien se encontraba muy ocupado terminado de devorar un pobre e inocente bistec que nada malo le había hecho. La colita de este último parecía un abanico de lo rápido que era sacudida y levantaba un poco de polvo debido al ligero viento que provocaba. Lissa soltó una suave carcajada mientras abrazaba la canasta. A pesar de todo, al verlo de este modo, a Lissa le era difícil seguir molesta con aquella criatura tan testaruda y cabeza hueca.

Sin embargo, un fuerte grito o un… ¿gruñido?, la cortó en medio de su euforia. Tragó grueso y de manera inconsciente, dio un paso hacia atrás. Esa era la señal de que Mish había finalizado con la jugosa carne y que le caería encima toda una bestia enojada. Y efectivamente, los metros que los separaba fueron eliminados en menos de un pestañeo por el lobo. – Eeeeeeh – Por cada paso que ejercía el lobo a su dirección, ella retrocedía dos mientras meneaba su cabeza a todas las direcciones como si buscase algo. Mas esto no sirvió de nada. – ¡Ay! – Se quejó al recibir tal trato sobre su delicado hombro. Automáticamente llevaría una mano sobre esa zona para comenzar a sobársela. No obstante, al instante surgió una víctima de otro golpe del lobo que resultó ser su brazo. – ¡Tampoco es necesario pegarme! – Soltó media adolorida mientras inflaba sus mejillas y entre sus labios se manifestaba un puchero contrariado. – ¡Si serás violento! – Reprochó entretanto alzó la vista hasta este y debido a la gran diferencia de altura entre los dos, tenía que casi romperse el cuello para quedar en esa posición. – ¡Deberías aprender a relajarte más! Parece que siempre estás demasiado tenso. – Concluyó, pero está vez, lo dijo con más suavidad.

Todavía quedaban dos bistecs dentro de la cesta, como la ojiazulada no quería quedarse con los brazos cruzados, decidió terminar la que ella misma comenzó. A continuación se daría vuelta lanzándose a correr para luego detenerse a una cierta distancia del lobo y, de inmediato, sacaría uno de los jugosos filetes para lanzarlo al aire como bien lo hizo hacía ya unos minutos. – ¡Atrápalo! – Aquel pedazo de carne voló sobre la cabeza de Mish mientras los rayos del sol iluminaban ciertas partes de este, que seguramente eran las más apetitosas. No perdiendo tiempo, a penas que el peliblanco hubo terminado con su cena, lanzó el último bistec al lado contrario restándole importancia a todo lo que dijera el interesado. Posteriormente esbozó una sonrisa de satisfacción más que complacida. – ¡Espero que te haya gustado! Eso es todo lo que te traje hoy~.
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Re: [Social] [Flashback] ¡Let's go! [Priv. Mishael]

Mensaje por Mishael el Dom Jun 17, 2018 1:18 am

Los golpes que le propino a su compañera darían en el blanco ocasionando que dejase de molestarlo, para atender las heridas y el dolor que le provocaba la pesada mano del lobo.- ¡Claro que es necesario! ¡Te golpeare todas las veces que se necesite que entiendas que no soy un lobo! ¡Es decir, un perro! -Esto de estar gritando una cosa y luego otra para que le entendiese había provocado un divertido juego de palabras en el moreno, confundiendo y por primera vez desde el encuentro entre ambos, le daba la razón a la pequeña niña. Aunque no duro demasiado, porque al percatarse de su error lo corrigió con rapidez, dándole la espalda y cruzándose de brazos. Conociendo su personalidad sabría que vendría algo peor. Se burlaría de su confusión ocasionando más enojo en el canino, que intentaba respirar de manera calma y tenue, pues debía mantener la paciencia ya que aun su almuerzo no había finalizado.-

Observo por encima de su hombre los pasos apresurados que daba Lissa, en un intento por alejarse de él. ¿Se había ofendido? Era su pensamiento mientras dejaba descansar sus brazos al costado de su cuerpo y se giraba, en un intento por tener una mejor visión, notando como en su mano se mecía otro suculento filete esperando a ser devorado. Este comenzó a ladear su cabeza, en un intento por negar la situación.- ¡No te atrevas! -Vocifero mientras sus brazos se movían de forma frenética. Pero era inevitable ceder a sus instintos más bajo como era el saciar su hambre, por ello sus orbes olvidaron la fisionomía de su interlocutora y solo seguían el trayecto del bistec, para comenzar un ligero trote hasta donde creería que caería. Mas este nunca tocaría el suelo porque, como el anterior, salto con la diferencia que ahora si sería atrapado por su siniestra enterrando sus largas uñas en la carne, ocasionando que la sangre fresca escurriera entre sus dedos. Se le hizo agua a la boca y no tardo en comenzar a lamer las pequeñas gotas que se escapaban de su alimento, sintiéndose en el paraíso al comer algo tan grandioso y exquisito. Aunque otra sorpresa arribaría aquel sitio, porque en el instante que se encontraba comiendo hasta la mitad, la pequeña arrojo otro al aire haciendo que Mish tragara en grueso. Estuvo a punto de asfixiarse, pero unos golpeteos en su cuello bastaron para hacer pasar el enorme trozo y así atrapar su tercera ración del día. Con eso su estómago ya tendría para subsistir hasta la noche, haciendo que se pusiera en cuclillas mientras se limpiaba alrededor de sus dedos y saboreando las pequeñas mejillas que aún quedaban en esa zona. Su cola no paraba en ningún momento de moverse, denotando que estaba contento al a ver consumido algo.-

La verdad estuvo delicioso. Sigue trayéndome más de esa deliciosa carne y no te asesinare o intentare comerte. -Bromeo con ese humor ácido, característico de su persona. Ya era más que obvio que el lobo permanecía allí hasta que su herida sanase por completo, para continuar su viaje hacia nuevas tierras inexplorada por su persona.- Oye, ya que comí, necesito hacer algo de ejercicio. Está bien que este herido, pero permanecer mucho tiempo en este claro, como que es aburrido. Los animales del bosque apenas se acercan a comentarme alguna que otra tontería y eso me enfurece. Soy un enorme lobo que necesita su espacio para recorrer y explorar. -Comento ya recostándose sobre el suelo, estirando sus piernas y usando como punto de apoyo sus manos que reposarían detrás suyo inclinándose levemente hacia atrás observando hacia el cielo, a pesar que se estaba dirigiendo a la joven princesa.- ¿Qué tal si me llevas a recorrer el sitio donde vives tu con todos esos Beorcs? ¡Sería interesante saber de dónde sacas tan deliciosa carne! ¿¡Qué dices?! ¿Me llevaras a conocer más de este misterioso país? -Aprovechando la situación que le habían puesto los cazadores y los comerciantes de esclavos, lo único factible seria conocer un poco el lugar al cual había arribado y que mejor a manos de alguien autóctono de allí. Podría conocer algún misterio, leyenda, o cosas fantásticas ya que creía que Ylisse no escaparía a este género de las cosas raras que ocurrían en el mundo.-
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Re: [Social] [Flashback] ¡Let's go! [Priv. Mishael]

Mensaje por Lissa el Dom Jun 17, 2018 9:37 am

El ceño fruncido que antes marcaba su entrecejo se desvaneció en el instante donde el lobo abrió la boca. Un ademán burlón se pintó sobre su cara y colocó sus brazos en jarra entretanto posaba su vista turquesa sobre la espalda ajena. ¿Acaso estaba avergonzado por su pequeño error y no se atrevía a mirarle la cara?  – ¡AJÁ! – Soltó mientras lo señalaba con un dedo – Así que ahora lo reconoces ~ – Una risita cargada de suficiencia se escaparía de entre sus labios para luego proseguir con su diálogo – ¡Siempre has sido un perrito! – Tras formular aquello se alejaría del lobo para poner en marcha lo que tenía en mente. Y efectivamente, a penas hubo mostrado aquel pedazo de carne el canino parecía estar consciente de lo que iba a hacer y ya comenzaba a babear con la imagen de este frente a él. La amenaza de su interlocutor no sirvió de mucho, ¡porque atreverse era algo que Lissa siempre haría! El recorrido del filete fue corto. Este fue agarrado sin reparos por el peliblanco quien no tardó en devorarlo por lo que el último bistec no se hizo desear que ya estaba volando en el cielo tal proyectil que dio en el blanco.

La joven princesa nunca se cansaría de hacer eso. Siempre terminaría repitiéndolo hasta el cansancio ya que para ella, valía la pena. Esbozó una media sonrisa y tomó la canasta con su diestra balanceándola de un lado a otro. – No te recomendaría comerme. ¡Tengo mal sabor! – Respondió con cierta diversión a la vez que sus pasos se dirigían a donde se encontraba el moreno. Al llegar a su altura, se acuchilló sentándose a su lado y colocó la cesta a su izquierda. – ¡Claro! ¡Justamente hoy pensaba proponerte eso! Siempre me vivías repitiendo de lo taaaan aburrido que estabas. – A continuación introdujo su mano dentro del paquete sacando unas prendas de un color negro. A pesar de lo mucho que había sufrido aquel recipiente de paja, la parte que separaba la comida de esa telas, no se había roto, por lo que se encontraban intactas… Bueno, más o menos. – ¿Espero que ni se te haya pasado por la cabeza en ir a la ciudad con el taparrabos que te di? – Lo miró por el rabillo del ojo convencida de que así era el caso. Para una chica como ella le resultaría más que complicado tratar con un hombre desnudo todos los días. Por lo cual no tuvo otra mejor idea que obligarlo a usar lo mínimo de lo mínimo que era tapar las partes íntimas del contrario. ¡Y él aún así se quejaba! – Mira ~ – Extendió un pantalón azabache para que estuviese en el rango de visión del aludido. – ¡Te busqué las telas más cómodas que pude encontrar! ¡Te aseguro que podrás caminar normalmente y sin molestias! – Afirmó orgullosa de su descubrimiento. Al segundo, colocó esas calzas a su derecha y cogió una especie de chaqueta del mismo color. – ¡Puedo decir lo mismo de esto! Además, te deja el pecho al aire. ¿Pensé que lo preferirías así? – La última frase la pronunció al estilo de una pregunta, ya que después de todo, no estaba completamente segura.

Puso el chaleco sobre sus rodillas y llevó uno de sus dedos bajo su barbilla tomando un aire pensativo – No estoy segura si las medidas sean las correctas ya que sólo hice un aproximado… – Mishael era alguien de gran altura, así que pensó en mirar la talla más grandes. Pero digamos que tan enoooormes no habían millones por lo que no tuvo mucho donde escoger. – ¡No quiero quejas! – Exclamó sin poder ocultar su emoción. – ¿Te las pruebas?~ – Un brillo iluminó sus orbes cristalinos cuando alzó ambas vestimentas al cielo aún sosteniéndolas entre sus manos. Estaba impaciente en ver como le quedaba esas ropas a Mish. ¡Muy impaciente!  Si la rubia hubiese tenido una cola como la de Mishael, en ese momento, no había duda que esta estuviese moviéndose de manera incesante mostrando aquella emoción. Sin embargo, eso no era necesario. Únicamente mirándole la cara uno podía darse una idea de lo que estaba pensando. La pequeña chica era tan transparente como el agua.
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Re: [Social] [Flashback] ¡Let's go! [Priv. Mishael]

Mensaje por Mishael el Mar Jun 19, 2018 1:17 pm

Finalmente sus deseos se habían cumplido, podría dejar el solitario y aburrido escondite para poder seguir observando que sorpresas ocultaba esa misteriosa ciudad. Su cola no dudo en moverse de forma alegre meneándose deliamente hacia los lados, para alzar sus cejas y observar con cautela que otras cosas más tendría ocultas en ese pequeño canasto.- ¿Sera la hora del postre? -Pensó para sí mismo, refiriéndose que la hora de la comida no había cesado y que aún quedaban otras cosas deliciosas por ser probadas. Lo único que esperaba que no fueran esas asquerosas hierbas que tanto insistía que comiese, pero lo que saco seria mucho peor que comer pasto durante toda la eternidad.- No ... puede ser ... -Dijo con un tono algo confuso. En su rostro se reflejaba la decepción, la traición que le provocaba ver esas telas meneándose de un lado al otro. Incluso el rostro divertido de la pequeña le provocaba aún más repulsión, el hecho de tener que andar vestido como un Beorcs.- Si quieres torturarme de esa manera, prefiero la muerte. Ya veo porque me has mantenido con vida tanto tiempo ... Solo deseabas regocijarte en mi sufrimiento. ¿No es así? -Como era de esperarse, el lobo exageraría toda la situación sintiendo como un puñal fue clavado en su espalda al darle una mínima confianza a su "salvadora". Ya con ello, podría captar porque Mish era bastante reacio a tener actividad social con la gente porque la gran mayoría insistía al moreno que vistiera algo.- Prefiero que esos sujetos raros y extraños, me hagan esclavo antes de usar algo así. -Agrego con un tono violento. Sus pasos lo harían retroceder, como si hubiese visto el mismísimo infierno en persona.-

Pero la situación era clara: si deseaba abandonar el claro del bosque, debía vestirse. Lo pensó unos minutos mientras tomo el pantalón de forma abrupta y sin ninguna delicadeza, paseando de un lado al otro cabizbajo. Se debatía que tan factible seria andar con el cuerpo cubierto y si lo que encontraría en el exterior sería tan sorprendente para tal sacrificio; levanto su mirada hacia el cielo, notando como una bandada de pájaros se alejaba de allí cantando una hermosa melodía, siendo lo único que necesitaría para encontrar una respuesta.- Lo hare. Pero a cambio no dirás nada de nada. O te hare pasar vergüenza frente a los Beorcs que encontremos en nuestro camino. -Finalizo para romper aquel taparrabos y arrojarlo hacia su siniestra. Con algo de dificultad y torpeza intento ponerse el pantalón, rasgándolo con las largas uñas de sus pies, dándole un toque más salvaje y más acorde a su persona. De forma inesperada cayo de frente al suelo, quedando con todo su trasero en alto y al descubierto pues había perdido el equilibrio con aquella tela, gruñendo y dejando escapar algunas maldiciones por lo bajo. Pero no hay mal que por bien no venga, y haciendo uso de esa posición algo indecorosa, le fue más sencillo para subirse la ropa. En cuanto se puso de pie uno podría notar que aquella ropa le quedaba algo pequeña, ya que este terminaba por debajo de las rodillas e incluso, el caminar para el lobo le era incomodo. Este caminaría con sus piernas abiertas, intentando encontrar una pose cómoda, pero la tela se le metía en el trasero que cada 2 por tres, debía estirarla a la altura de su entrepiernas y la parte trasera.- No hay lugar para la cola. -Comento, percatándose recién de ese detalle. Aunque no sería ningún tipo de problema porque, inclinándose hacia adelante, y haciendo fuerza como si uno fuese al baño su cola se hizo paso entre las partes cosidas, volviendo a ver la luz del día y contrastando mucho con aquella tela oscurecida.-

Recuerda ... -Su frase y su mirada estarían puesta en la niña de rizos dorados, que le fue arrebatado el chaleco para probárselo. Este le sería más cómodo que el pantalón pero aun así, uno podía notar la inconformidad que sentía al estar vestido, como el mover constantes de su hombros o de su cuello, como así también sus piernas que rasgaban el pantalón hasta que este tuviese una forma cómoda para su cuerpo.- No digas nada de nada. Solo mantente en silencio. No me interesa lo que tengas que decir con respecto a cómo me queda esta ropa. -Se expreso con el ceño fruncido, volviendo a maldecir por lo bajo. Un gruñido escaparía de sus labios al ver como la ropa no se podía estirarse por más que insistía. Parecía que hasta allí llegaba su limite.- Mas vale que los sitios a donde me lleves valga la pena, porque recuérdalo ... -Se giro ya que este había tomado la delantera con respecto a su interlocutora.- Te hare pagar muy caro. -Y para que la amenaza fuese más increíble, acerco su rostro hacia el de Lissa abriendo su boca revelando aquellos aperlados colmillos. Mas esto no intimidaría a quien paso tanto tiempo con él, por lo cual notando esa obviedad se adelantó y dejo que su lengua babeara toda la mejilla ajena haciéndole entender que cosa vendría si no estaba satisfecho.-

Insultando, moviéndose como si recién hubiese bajado de un caballo, se alejaba el peli-blanco saliendo del escondite, expectante a ver que sorpresas le tendría preparado los Dioses para este día.-
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Re: [Social] [Flashback] ¡Let's go! [Priv. Mishael]

Mensaje por Lissa el Miér Jun 20, 2018 6:57 pm

Lissa rodó los ojos al escuchar la gran tontería que dijo el lobo. ¡Ni que un par de prendas lo fueran a matar! Ya se imaginaba que el aludido iba a actuar de esa manera por lo que tampoco fue una gran sorpresa para ella. Pero... ¿realmente era necesario mirarla con esa expresión tan dolida? – ¡Por favor! Si en verdad quisiese torturarte, no me tomaría la molestia de venir a alimentarte todos los días. ¡Tampoco exageres! – Soltó con un tono algo exasperado. Aquel muchacho la hacía pensar a un niño caprichoso… ¡O un perrito caprichoso! Dejó escapar un suspiro y contestó. – Si andas semi-desnudo en las calles de la ciudad, no podremos pasear tranquilos. ¡Los guardias te van a terminar lanzando a la cárcel por ataque a la pudor! – Hizo una breve pausa mientras se rascaba la mejilla para luego proseguir con su diálogo. – Así que… o te pones esto, o no vamos a ningún lado, Mish y ¡hablo en serio! – Y vaya que ella le puso esmero para dar con esas telas y que el futuro propietario se las rechazara, no le hacía mucha gracia. ¡Oh, que no!

La rubia se levantó del suelo y se acercó al muy pensativo Mish. – ¡Bueno! Si vas a andar ahora en la luna, entonces yo aprovecho y te atiendo la herida. Quédate tranquilo y sé un buen chico ~ - Se inclinó un poco tomando su bastón y lo aproximó a la herida, sin embargo evitaba a toda costa tocarla. Por simple reflejo cerró sus ojos mientras concentraba toda la energía de su cuerpo en la mano que sostenía aquel báculo. De a poco una cálida luz fue emergiendo de este y se intensificó al instante, envolviendo completamente la anatomía ajena como si fuese un manto. Al cabo de un minuto, apartó su bastón y se irguió sonriendo satisfecha. – Eso es suficiente por hoy~ – Susurró para luego dar un giro sobre su propio eje dejando al moreno en sus pensamientos. Se acuclilló para tomar nuevamente el pantalón entre sus manos y lo extendió delante de ella con la intención de contemplarlo mejor. Mas bruscamente este fue arrebatado de sus manos por aquel que acababa de sanar. – ¡Eh! – Se quejó poniendo los brazos en jarra sobre su cintura e inflando sus mejillas. Pero el causante de su disgusto la ignoró majestuosamente y parecía estar en un profundo debate interno mientras daba vueltas en un solo sitio.

Otro largo suspiro anunció su presencia. Lissa jamás entendería el canino. Espera… ¿Había oído bien? ¿Acaso el lobo había dicho que realmente lo iba a vestir? ¡Ooooooh! La exaltación se apoderó de su ser y comenzó a dar saltitos en el mismo lugar donde se encontraba parada. – ¿En serio? ¡Yupiii! – Dijo con mucha emoción reflejada en su voz. No obstante, su entusiasmo se enfriaría de un golpe al ver lo que a continuación haría Mishael. Lissa abrió los ojos grandes como platos. Un tono rojizo comenzó a subir de su cuello hasta el final de su frente dándole un aire de pequeña manzanita. – ¡I-idiota! ¡No te desnudes delante de mí! – Exclamó totalmente avergonzada y de manera automática cubrió sus orbes turquesas con sus manos. De repente, un ruido seco le llamó la atención ya que se asemejaba a lo que se producía cuando uno caía. La curiosidad hizo de las suyas, y cautelosamente empezó a abrir el espacio entre sus dedos por lo que pudo ver entre estos. La imagen que se encontraría delante de ella casi le arranca una gran carcajada pero pudo contenerse a tiempo. Esta vez, sus manos se posaron sobre sus labios conteniendo todo el aire lo que causó, que sus mejillas se inflaran hasta el punto de parecer un par de globos.

No había duda que si se reía de un modo muy ruidoso, el chico se iba a enfadar bien feo. Tomando en cuenta eso, intentó relajarse y tomó una gran bocanada de aire para luego soltarlo todo. – Fiuuuu… – ¡Había evitado lo peor! Al ver que por fin el laguz había logrado su cometido, la joven princesa esbozó una media sonrisa mientras lo analizaba con la mirada. – Mmmm… – Puede que le quede un poquitiiiito chiquitito… Lástima que no pudo encontrar una talla aún más grande. ¡Pero para la próxima vez ya lo sabía! Se puso recta como una “i" cuando notó que el peliblanco se acercaba a ella. ¡Qué cara de pocos amigos tenía! Si las miradas mataran… De repente, la chaqueta que anteriormente había tomado le fue arrebatada también. ¡Cuanta delicadeza! La ojiazulada levantó sus manos delante de ella moviéndolas de un lado a otro. – Ya, ya. ¡Yo no he dicho absolutamente nada! ¡Soy una tumba! ¡No tengo boca! – Al pronunciar lo último imitó con uno de sus dedos la acción de coserse la boca sobre esta.

Notando que el contrario ya comenzaba a avanzar, se dispuso a seguirlo sintiéndose feliz de la vida al haber logrado lo que quería. Mas este se detuvo abruptamente por lo que Lissa se vio obligada a hacer lo mismo. – ¡Que si valdrán la pena! ¡Y ya cambia esa cara de emergido estreñido! – Reprochó algo cansada del comportamiento del lobo. Claramente estaba haciendo referencia a su ceño constantemente fruncido y a su cara de viejo amargado. Por segunda vez rodó los ojos al escuchar la amenaza de hacerla pagar. ¡Lissa ya estaba sospechando que aquello se había vuelto el pasatiempo favorito del canino! Aprovechando que la cara ajena se encontraba a tan poca distancia de la suya, la rubia pegó su frente contra la contraria ejerciendo cierta presión mientras reía por lo bajo pero algo la detuvo. Sintió como una lengua se paseaba sobre su piel provocando que sus vellos se pusieran de punta y retrocedió tratando “salvarse” de aquello. – ¡Puaj! ¡Ya quítate esa manía de lamerme que tienes! – Exclamó entretanto estrujaba su rostro con las mangas de su vestido. A pesar de todo, su molestia no duró mucho al posar su vista azulina sobre un Mish intentando caminar vestido. ¡Parecía que tenía una escoba en el trasero! Lissa sonrió tras esa corta reflexión y se apresuró en seguirle el paso para comenzar el paseo.

Tardaron un tantito más de lo planeado en atravesar el bosque debido a la lentitud del muchacho para avanzar. La joven princesa tenía unas terribles ganas de burlarse de él por eso, pero se tuvo que aguantar. Este último parecía soltar humo por las orejas. Como no tenían mucha prisa, Lissa pasó por un arroyo para mojarse el pelo y la cara. No hace falta especificar el porque. El fuerte sol de aquel día, ayudaba a que su cabello se secase con más rapidez, y como en ese estado no se podía hacer coletas, la ojiazulada terminó dejandolo suelto. Posteriormente tomaría de la mano de Mish y se precipitaría a las grandes puertas que anunciaban la entrada de la ciudad. – ¡Mira Mish! Este es Ylisstol! – Dijo toda emocionada al adentrarse en el comienzo de la transitada calle. Mientras casi lo llevaba a rastras, señaló con su dedo un castillo ubicado más atrás de la ciudad y soltó – ¡Allá es mi casa! – Muchos de los civiles detenían su marcha totalmente impresionados por la cola y las orejas del laguz. Aquello era inusual para todos los que allí vivían. ¿Puede que se preguntaran si eran reales o de mentira? ¿Quién sabe?
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Re: [Social] [Flashback] ¡Let's go! [Priv. Mishael]

Mensaje por Mishael el Dom Jun 24, 2018 11:39 am

Quejas, quejas y más quejas eran las palabras que provenían de aquel pequeño cuerpo, sin saber cómo la naturaleza le había dado una personalidad algo altanera y molesta a alguien que apenas llegaba alcanzar el pecho de Mishael. La sensación cálida en su trasero mientras estuvo recostado ya la conocía y por ello permitía a la dama proseguir con su trabajo, cerrando sus parpados y sintiendo la satisfacción de, como la herida de su trasero, a poco se iba cerrando hasta tan solo formar una cicatriz algo notable. Luego de la reiterada consultas médicas, su problema a la hora de cambiarse e incluso, como se acercó hacia ella con el rostro de pocos amigos para arrebatarle el chaleco, parecía que al fin había llegado la hora para irse.- ¿Emergió estreñido? -Interrogo deteniendo sus pasos y girándose con un rostro algo confuso. No era la primera vez que oía como ella utilizaba esa palabra para dirigirse hacia su persona, pero nunca le presto tanta atención como hasta que lo inundaba una curiosidad enorme. Pero no preguntaría, solo le giraría levantando el dedo del medio de su siniestra, dedicándole unas cuantas palabras no gratas.- Lo mismo para ti y a todos tus ancestros, niña estúpida.

Con sus piernas moviéndose de una forma rara al sentir como el pantalón le apretaba en el regazo y la entrepierna, la marcha para ambos se hizo un poco lenta pero no había mal que por bien no venga. El día estaba bastante bonito y gracias a que caminaban despacio, el moreno pudo apreciar el cielo despejado junto con ese enorme y tan luminoso sol sobre ellos. El canto de las aves acompañaban a esa bonita escena, haciendo más ameno todos los sentimientos positivos que cualquier ser vivo pudiese sentir.- Por esto, la paz y el vivir son apreciadas. -Susurro para sí mismo, no deseaba que la joven lo escuchase y comenzase con sus típicos comentarios que lo sacarían de quicio. Aunque a los lejos podría observarse como enormes paredones se alzaban en contraste con el terreno verdoso de las llanuras, dando a entender que estaban muy próximo a la ciudad de origen de quien es su enfermera personal. Sus hombros se movieron un poco al recordar malas experiencias en su etapa de cachorros detrás de esas grises paredes, aun cuando las heridas físicas sanaron con el tiempo hay otras que deben ser curadas por medio de algo más. ¿Que era aquello? Ni el peliblanco sabia la respuesta clara, solo era algo que escucho con el tiempo por parte de un anciano que se hacía llamar un mago. Su cabeza se dirigió hacia arriba para poder observar la terminación de esa imponente puerta, abierta de par en par, permitiendo a los comerciantes, viajeros y a los pobladores cercanos ingresar hacia el interior de...- Ylisstol ... Así es como se llama esta ciudad ... -Volvió a murmurar pero con un timbre alto, siendo llevado por la caprichoso de quien tendría que ser su guía en el día de hoy.-

Mishael había recorrido numerosas ciudades pequeñas o incluso pueblos donde apenas vivían unas docenas de familia, pero luego de tanto tiempo volvía a estar en un sitio bastante habitable. Donde las carretas se apresuraban a ir de prisa llevando mercadería de todos los origines: comida, telas, joyas, animales exóticos para la venta. Esto le hizo recordar cómo eran aquellos cazadores que lo esclavizaron y tal, como a esos seres vivos lo exponían frente a una multitud que se arrimaba curiosos. Pero los más crueles serían los niños que utilizaban ramas o incluso piedras para incomodar aún más las estancias, de aquellos que fueron arrebatados de su hogar. Mas, volvería en si cuando la niña señalo la edificación más alta que se alzaba allí. Hasta donde tenía entendido, mientras más grande era el hogar de los Beorcs mayor era su poder e influencia en la sociedad. Pero volviendo su mirada hacia Lissa, observándola de arriba hacia abajo, e incluso girar alrededor de su persona no la hacía ver alguien importante.- si vives allí, seguramente seas de esos Beorcs que limpian la suciedad de otros. Y por ello vienes al bosque conmigo, para escapar de tus tareas. -Con un timbre calmo, se expresó el lobo a medida que alzaba sus brazos y negaba la situación con su cabeza.- Aunque creo entender tu razonamiento. Si viviera encerrado por siempre, en una cueva gris me volvería loco y sería bastante aburrido. Nada mejor que estar como una hoja al viento, sentir la brisa sobre tu cuerpo. Observar el cielo como está ahora y poder tocar la hierba fresca con tus dedos. -Seria la primera vez que el muchacho hablaría con tanta pasión de algo, desde que se cruzó con Lissa. Aunque el pelaje de su nuca se erizo, interrumpiendo su habla. -

Aquella sensación era clara para su persona y no dudo en mostrar señal de que arrancaría con sus ataques de iras. Sus orejas se levantaron y el pelaje que recubría dicha zona e igual que la de su cola, se erizaron para empezar a girar sobre su propio eje.- ¿Acaso tienen algún tipo de problema conmigo? -Vocifero a los cuatros vientos elevando las comisuras de sus labios, dejando entre ver sus enormes colmillos.- ¿Alguno desea vérselas conmigo? ¿¡Eh?! ¿¡Eh?! -Se acerco hacia un masculino que portaba una caja entre sus manos y sin estipular palabras lo jalo de su remera, levantándolo unos centímetros del suelo haciendo que arrojase su encomienda por los suelos.- Si no desean terminar heridos o siendo comidos por mi persona, es mejor que vuelvan hacer lo que estaban haciendo y no vuelvan a mirarme de esa forma. ¿Entendieron? -Nuevamente los gritos se alzaron de su parte, escupiendo saliva al pobre humano que levantaba con su diestra. Lo soltó y este caería de forma abrupta contra el suelo, alejándose lo más rápido posible de Mishael. Algunos curiosos se alejaron en cuanto vieron que el Laguz se ponía violento, otros se debatían si era factible o no llamar a los guardias pues un sujeto tan explosivo como él, podría ser peligroso para la ciudad-
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Re: [Social] [Flashback] ¡Let's go! [Priv. Mishael]

Mensaje por Lissa el Miér Jun 27, 2018 8:11 pm

Como era de esperarse, el ambiente de la ciudad era bastante diferente al del bosque. Los sonidos de carretas, cajas, objetos y las voces de las personas se entremezclaban dando como resultado una melodía muy particular. Lissa estaba más que entusiasmada de mostrarle al laguz su ciudad natal. Aquello se podía notar a leguas con tan sólo mirarle la cara. Sus orbes turquesas se posaron sobre el ajeno a la vez que le regalaba una gran sonrisa, pero esta se desvaneció al instante. La joven alzó una ceja algo confusa y soltó – Mmm… ¿Por qué me miras así? ¿Tengo algo pintado en la cara? – Mas su interrogante no tardaría en recibir una inmediata respuesta. – Aaaah~ – Lissa detuvo su paso y ladeando su cabeza algo pensativa, terminó soltando la mano de Mish para cruzarse de brazos. – Que yo recuerde, generalmente son las sirvientas las que siempre viven limpiando el castillo. ¡Yo he intentado ayudarlas! Pero luego no me dejan porque me dicen que vivo rompiendo cosas o que me hago daño a mí misma. ¡Que exageradas son! – Se encogió de hombros y dejó escapar un suspiro.

Mientras continuaban su marcha, Lissa quedó durante un instante impresionada por la manera en que hablaba el moreno. Decía cada palabra con un tono más emocionado de lo que ella estaba acostumbrada a oír venir de este, y en su rostro ya no estaba pintada esa expresión tan refunfuñona. Se le quedó mirando unos segundos para después asentir totalmente de acuerdo con él. No era por nada que a la joven princesa le encantaba escaparse de la gran casa de Ylisse tan seguido. Estar todo el tiempo encerrada la hacía sentir aburrida e inútil. Entreabrió sus finos labios con la intención de dar a conocer su pensamiento mas al final no llegó a decir ni media palabra. – ¿Mish? – El anterior mencionado se había detenido a medio camino y había cambiado bruscamente su semblante a uno bizarro. Quiso preguntar lo que le pasaba pero el grito de este último provocó que se sobresaltara haciéndole tragar toda pregunta. Aquello la había tomado desprevenida. ¡Hacía unos segundos atrás, él estaba bien!

La rubia abrió los ojos grandes como platos al ver lo que el peliblanco tenía la intención de hacer. ¡El modo con el cual se acercaba a aquel hombre no anunciaba nada bueno! ¡Oh, dioses! ¡¿Qué hacía?! – Eeeeh… ¿M-mish?... – Levantó la mano hacia este como un gesto inútil para detenerlo. El hombre que Mishael agredía, ahora estaba más pálido que un papel y su labio inferior temblaba sin cesar. Las personas que anteriormente circulaban en la calle, se detuvieron al notar el nacimiento de tal escándalo. Muchos cuchicheos corrían de allí a allá. Y Lissa ya empezaba a caer en pánico. Sin embargo, este pánico se convirtió en molestia. – ¡Mish! ¡Ya para! – Exclamó con un cabreo muy evidente a la vez que lo jalaba del brazo intentando alejarlo de aquel pobre hombre. – Discúlpelo, señor – Dijo suavizando el tono de su voz a la vez que se acercaba a este y le daba la mano para ayudarlo a levantarse. – Este muchacho ha tenido un mal día y puede que esté algo… ¡ejem! … irritable, como ve – Su interlocutor, aún bajo el choc, tomó la mano que le ofrecían poniéndose en pie. – ¡Pero en verdad él lo siente aunque no lo diga! – Masculló fusilando con la mirada a el lobo. Volvió a jalar del brazo ajeno para luego susurrar para que sólo el oído de Mish escuchara.  – Si te vuelves a comportar así de nuevo, no te conseguiré las carnes que tenía pensado darte – Acompañando sus dichos, señaló disimuladamente un estante que se encontraba un poco lejos, pero aún a la vista , donde se vendía filetes de todo tipo como : venado, pollo, jabalí, y hasta oso. ¡¿Cómo la gente podía siquiera considerar la carne de oso comestible?! ¡El sabor era horrible! ¡Desastroso! Además de que era mas dura que una piedra. Lissa creyó que se quedaría sin dientes en el fatídico día que intento probar un bocado.

– ¡Mira, mamá! ¡Es la princesa Lissa! – Un niño la apuntó con su dedito mientras daba saltitos emocionados sujetando la falda de su madre. – ¿La princesa… Lissa?  ¿Estás seguro, cariño? – La madre no estaba para nada segura si aquello era verídico. Después de todo, la muchacha que yacía delante de ella vestía ropas sucias y su cabello estaba despeinado otorgándole un aire marimacho. No obstante, se fijó en los delicados rasgos de esta y se cercioró de la verdad. – ¡Es la princesa! – Aquella revelación empezó a saltar de boca en boca entre todo el gentío que allí se había acumulado. – ¡Es la hermana de la Venerable! – Parecía que aquel hecho ya había calmado a todas las masas como si fuese una fórmula mágica. Sobre los labios de Lissa se dibujó una mueca incómoda que en un principio, quiso ser una sonrisa. – Permítame que lo ayude, señor –  A continuación se agacharía y comenzó a recoger las pocas frutas que se habían esparcido en el suelo para luego meterlas en la caja. – ¡Mish! ¡Ayuda tú también que fuiste TÚ quien causó esto! –  Reprochó. Con la tarea terminada, la pequeña clériga al final compartió un par de palabras con la “víctima” de Mish y con algunos paisanos que le apetecían hablarle. Posteriormente tomó la mano de Mish para lanzarse a correr mientras se despedía agitando su diestra. Se detuvo solamente cuando llegó a un callejón y tomando una bocanada de aire chilló – ¡Dame una explicación y ahora! – Alzó su dedo de manera acusadora acercándolo a la nariz del contrario. La idea era verse un mínimo amenazadora pero, sus mejillas infladas y su menudo cuerpo en comparación del ajeno, daba a la escena un toque algo cómico si era visto por alguien al exterior. Obviamente se vio obligada a ponerse de puntillas porque la diferencia de altura no ayudaba. – ¡¿Estás consciente que pudiste pasar la noche en el calabozo por tu estupidez?! – Lissa no estaba muy contenta. ¡Oh, que no!
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Re: [Social] [Flashback] ¡Let's go! [Priv. Mishael]

Mensaje por Mishael el Jue Jun 28, 2018 4:59 pm

¿Como era eso posible? Si ella era una de esas personas que limpiaban la suciedad de otros como era posible, que hubiese alguien más que limpiara las cosas que ella ensuciaba. Acaso en este basto mundo ¿Había alguien mucho más miserable y por debajo del rango de esa niña? No lo creía, claro que no. Hasta que sus ojos no tuviesen la oportunidad de observar con lujo de detalle, como alguien era capaz de ser el sirviente de un sirviente, no caería en esa teoría algo tonta y burda. Pero la imaginación del lobo no tardo en ponerse en marcha, dibujando numerosas figuras bizarras y erráticas capaces de servir a una niña tan tonta como ella. No haría ninguna otra pregunta con respecto a ese tema, porque estaba seguro que si lo oía de los propios labios de Lissa solo sería dibujado como alguien bueno, magnifico, sin ningún error sobre su persona, haciendo demasiado aburrido las maldades que tenía en mente.

Aunque volviendo un poco más allá de la conversación, donde la personalidad altanera de nuestro protagonista salió a relucir, ocasionando un desmán algo absurdo pues este apenas había llegado a la escena, sin saber porque había quedado en el medio. Pero la rápida decisión de su compañera en entrar en escena para apaciguar las aguas, logro que las cosas no se descontrolaran haciendo que volviese en sí, señalando numerosas carnes que se alzaban sobre uno de los puestos. Sus parpados pestañaron, por unos momentos, al no creer la escena enfrente de sus ojos. Era la primera vez que tenía la oportunidad de presenciar numerosos cortes de carnes de distintos animales, sabiéndoles diferenciar por el aroma que desprendían. Empezando por el ciervo, las vacas que había tenido la oportunidad de conocerlas en Ylisse, osos y algunos pequeños animales que solo servían como tentempié para el gran tamaño del lobo.- Yo no tuve la culpa. -Mascullo, a medida que se cruzaba de brazos a la altura de su pecho y giraba de manera brusca su cabeza, hacia un costado, en clara señal de rechazo a los regaños.- Ellos empezaron a murmurar cosas extrañas. ¡Y por más que me encuentren en un sitio desconocido, no dejare que nadie hable de mí! ¡Y mucho menos de esa forma! -Volvió a elevar su voz, en un tono amenazante entretanto alzaba su puño y elevaba su mentón, haciendo un ademan con claras intenciones de pelea. Sin embargo, alguien más entro en escena haciendo que el lobo tropezar y casi cayera contra el suelo, pues el ambiente había cambiado drásticamente.-

Este era un niño y a la vez que otras personas más, comenzaron a juntarse curiosos por sus dichos.- ¿Princesa? -Se interrogo así mismo, alzando una de sus cejas extrañados haciéndose a un lado pues la aglomeración de los Beorcs era tanta que lo habían separado con la niña.- ¿Hermana de la Venerable? ¿Qué clase de titulo estúpido es ese? -Volvió a pensar el moreno. Lo que parecía ser el comienzo de un desastre gracias a la ... ¿Personalidad? O tal vez a la influencia que poseía en ese pueblo, todos se olvidaron del Lobo sentándose sobre una caja con las piernas cruzada, observando el panorama. Todos se acercaban hacia ella con una enorme sonrisa sobre sus rostros, alegres, felices ... Provocando arcadas en el peli-blanco que en más de una ocasión tuvo que contener las ganas de vomitar, al ver tan conmemorable escena. Pero cuando se estaba quedando dormido seria Lissa quien lo jalo de su mano, haciendo que sus orbes se abrieran abruptamente notando como se iban alejando del tumulto hacia un sitio más calmo, donde solo estarían ellos dos.- He terminado en uno, haciendo mucho menos que eso y he escapado. Así que eso no es problema. -Respondió con toda la calma del mundo, como si no comprendiese la situación en la cual estaba metido. Mas, su rostro, lucharía contra el dedo de la femenina haciendo uso de la diferencia de tamaño entre ambos, para acorralarla. Su rodilla iría entre el medio de sus piernas mientras su diestra estaría apoyada contra la pared, apenas unos pocos centímetros de la cabeza de su interlocutora.- Asi que resultaste ser alguien importante para este reino. Y vaya manera de enterarme. -El timbre de Mishael era distinto. Sonaba más calmo, pero con una seriedad notable, aunque con una pizca de malicia en cada una de sus frases que sería acompañado por una sonrisa. Sus ojos eléctricos se posarían en los ajenos, haciendo que sus dedos tomasen su mentón, haciendo que su rostro se moviese de un lado al otro.- He pasado tanto tiempo entre los cazadores y puestos de ventas de esclavo que ... Una joven princesa vale demasiado en el mercado. Ni hablar si está aún mantiene su pureza. -¿Como sabia esto último? Ni el mismo Mish sería capaz de decirlo, solo se estaba arriesgando a dar por asentado algo que él mismo desconocia, aunque tal vez pronto lo supiese.- Así que ... Niña tonta ... Princesa de Islasol. -Si ... Ni él mismo era capaz de recordar la ciudad en donde estaba.- No tienes más escapatoria.

Y sin darle tiempo a reaccionar, los brazos del moreno se posaron sobre la cintura ajena, levantándola del suelo. Daria una enorme carcajada de victoria mientras llevaba la endeble figura de la rubia sobre su hombro derecho, haciendo que su cabeza tuviese la oportunidad de ver hacia su espalda. Tal vez no se quedaría quieto e incluso dificultara el andar del lobo, por ello con la mano abierta de su siniestra le dedico un fuerte golpe a su trasero, que retumbaría en ese silencioso callejón.- Si no quieres recibir más golpe, será mejor que hagas lo que yo diga. -Vocifero mientras proseguía con su marchar por los rincones solitarios de Ylisse. Asomando su cabeza, para notar si era capaz de ver a alguien más en su camino. En caso de obtener una respuesta negativa continuaría con su andar, sin demasiado problema o eso creía.- Tu ya sabes lo que tienes que hacer, si deseas ser libre.
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Re: [Social] [Flashback] ¡Let's go! [Priv. Mishael]

Mensaje por Lissa el Vie Jun 29, 2018 8:25 pm

El dedo acusador aún se encontraba elevado, apuntando a la nariz ajena, y parecía que esa vez no tenía intenciones de parar con los regaños. Lissa estaba muy pero muuuy molesta. La mirada que fusilaba el contrario era una prueba innegable de aquel hecho. Su ceño se frunció mucho más al escuchar la respuesta de su interlocutor – ¡Si es un problema! ¡Un GRANDÍSIMO problema! Esa no es excusa para andar buscando que te encierren por uno de tus caprichos. – Exclamó apretando los dientes. Sus pequeños pies de a poco le comenzaban a doler al persistir en quedarse en aquella posición. Pero si quería estar un mínimo cerca de la altura del contrario, debía continuar en puntillas. Mas al final sus talones terminaron tocando el piso, en un intento de recobrar el equilibrio que fue perturbado por un tosco movimiento del peliblanco. Bruscamente la rodilla de lobo se hizo paso entre sus piernas negándole cualquier movimientos de estas y obligándola a mantenerse allí. – ¡Mish! ¡¿Qué estás hacien … ?! –Se sobresaltó al ver como de repente la mano ajena chocaba contra la pared a sus espaldas, casi a unos centímetros de su cara. Por simple reflejo la miró del rabillo del ojo mientras tragaba grueso. Había olvidado que la persona delante de ella era mil veces más fuerte que su frágil cuerpecito.

Posteriormente sus orbes turquesas se enfocaron en los orbes eléctricos que la miraban con malicia. – T-tú nunca me preguntaste sobre eso. Así que tampoco creí que había necesidad de decírtelo. – Respondió mientras alzaba una ceja extrañada por el tono de voz que había empleado. – Y ya deja tus tonterías y apártate que sí… – No llegó a finalizar su frase debido a que su mentón fue inesperadamente agarrado y mecido en reiteradas ocasiones. Lissa lo miró con los ojos grandes como platos en el instante en el que Mishael se detuvo. ¿Pero qué estaba diciendo? ¿Pureza? Acaso se refería a... Sus mejillas se colorearon levemente, sin embargo, fue sólo durante un pestañeo. – ¡¿Pero que te pasa?! – Soltó con cierta exasperación a la vez que giraba de manera brusca su cabeza para así liberarse de los dedos ajenos. Aquella situación comenzaba a salirséle de las manos. O eso le comenzaba a advertir cada parte de su cuerpo. – ¡Kyyaaaaa! –  No tuvo tiempo de decir ni media palabra, que súbitamente las manos del laguz la levantaron del suelo y la cargó como si fuese un vulgar saco de papas. Ahora Lissa se encontraba colgada del hombro ajeno mientras sus brazos y su cabeza se balanceaban con cada maniobra de su “transportador”. – ¡Mish! ¡Bájame ya! – Chilló con todas sus fuerzas mientras pataleaba y daba golpes con sus puños cerrados sobre la espalda ajena. Trataba de poner la mayor fuerza posible, o… al menos, hacía el intento. La rubia no estaba dotada de muchos músculos que digamos. ¡¿Se estaba riendo el muy cabezón?! ¡Pero a ella no le parecía para nada divertido!

– ¡Qué te digo que me sueltes, perrito malcriado! –
Volvió a chillar agitándose como si de un gusanito se tratase. La ojiazulada sabía muy bien que el canino odiaba que lo llamasen “perrito”. Súbitamente, una especie de… ¿gemido?¿quejido? se escapó de entre los labios de la joven princesa luego de haber recibido, en pleno trasero, una nalgada que se hizo muy bien sentir. Un bizarro picor comenzó a extenderse por toda la zona “afectada” provocando que un no muy desagradable escalofrío le recorriera la espina dorsal. De inmediato, un intenso sonrojo cubrió por completo sus facciones haciéndola parecer un tomate. ¿Permanecer en aquella postura le hacía subir la sangre en la cabeza? ¡Era la primera vez que alguien le pegaba ahí! ¡Ni sus nodrizas se habían atrevido a hacerlo! Los latidos de sus corazón comenzaron a acelerarse debido a lo absurdo de las circunstancias. – T-tú… ¡¡Tú no serías capaz!! – Gritó retomando la “lucha” retorciéndose de un lado a otro con la esperanza de que se cansara.  – ¡No sé que es lo que quieres! ¡Pero ya para con esto Mish que alguien nos va a ver! – Efectivamente, el lugar donde se encontraban, en aquel momento, era poco frecuentado. Pero nada podía asegurar que cualquiera decidiera pasar por allí y que vieran ese escenario tan embarazoso. Si llegasen a reconocer nuevamente a la “Princesa de Ylisse” no había duda que allí se formaría un gran escándalo. Teniendo esto en mente, Lissa decidió al fin tirar la toalla lo cual se percibió cuando cesó de moverse. Soltó un suspiro y dijo totalmente derrotada. – Ya dime lo que quieres Mish. Si me sueltas, prometo que te lo daré. ¡Pero tienes que soltarme y comportarte bien! – Recalcó entretanto apoyaba sus codos sobre la espalda ajena, intentando levantar su cabeza. Era incómodo el como todo su cabello se iba hasta sus rostro para a veces colarse dentro de su boca. En una de esas sopló un par de veces intentando sacar uno de sus pelos que se había introducido en su cavidad bucal.
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Re: [Social] [Flashback] ¡Let's go! [Priv. Mishael]

Mensaje por Mishael el Dom Jul 01, 2018 9:34 pm

Tal cual como lo había pensado, su actitud provoco cierta incomodidad en la pequeña niña que no sabía muy bien cómo reaccionar antes las acciones del moreno, que cambiaban con el correr de los minutos. Arrinconándola, para luego atreverse a tocar como si estuviese midiendo la "mercancía", provocando que sus dedos ya no tocaran su piel producto del movimiento brusco de la rubia. Los golpes continuarían por parte de su compañera en un intento por alejarse y escapar de las garras del lobo, pero este sonreía orgulloso y divertido por la manera en que actuaba ella. Una noble princesa era víctima de las bromas bastantes pesadas de un salvaje laguz.- Como sabrás, en mi primer intento por amenazarte he dicho que te comería. -Empezó hablar el hombre sin detener su marcha, observando y haciendo que sus orejas se moviesen ante el mínimo ruido sospechoso que pudiesen captar.- Pero ahora puedo darme cuenta que ni siquiera en esta parte posees algo de carne. Incluso una lagartija posee más grasa que tú. -En cuanto se refiero a "la carne" sus manos, que habían golpeado el trasero de la persona, ahora se aferraban al mismo para cersoriarse de sus dichos. Sin darse cuenta como, sus largas y afiladas uñas, se hacían paso a través de la ropa hasta rasguñar y lastimar un poco aquella zona. Su mano se abría y cerraba por unos par de intentos antes de dejar esa área, viendo que la misma broma ya no causaría gracia.- Así que date por hecho que ya no amenazare comerte. Ya que para huesos están los pescados. -Concluyo para dejar escapar unas risillas, las cuales provocaron que tropezara y se balanceara de un lado al otro con el cuerpo de su víctima a cuesta.-

Esto provoco que tropezara con un tacho de basura y ahuyentara a un gato que comía por ahí, haciendo que los vecinos salieran de sus hogares, por saber que había causado todo ese ruido. Mishael al comprender que no tendría una buena excusa por llevar y "secuestrar" a una noble de ese reino (si, hasta alguien tonto como él comprendía la falta de sus actos), emprendió una rápida huida por los callejones. Primero hacia su izquierda, luego hacia la derecha, saltando otro basural que estorbaba sus pasos para finalmente llegar a un lugar solitario. Allí nadie podría molestarlo, dejando caer a la fémina sin la mayor consideración posible. Tal cual la tomo del suelo, la arrojo hacia los aires para ver si hacia un intento por detener o amortiguar su caída.- En otro preciso momento de vida, el estar frente a un noble beorcs hubiese sido una fatalidad para el mismo. Puesto que no hubiese dudado dos veces en morderle su cuello para arrebatarle su vida. Por ello, toma esto como mi accionar secundario y agradece que no fui más lejos. -Sus palabras parecían ser una tonta excusa para la actitud repentina que tomo, pero a decir verdad todo sus dichos fue sincero. Por el simple hecho de cuidarlo y darle comida, hacía que el lobo le debiera algún favor y por lo tanto, no pudiese atacarle para arrebatarle el último suspiro que la mantendría en este plano.- Pero eso no te exime de todos tus pecados y mucho menos de la petición que deseo ~ -Continuo con su habla girándose sobre su talón izquierdo y quedar enfrente de Lissa, señalándola de forma acusadora a la vez que volvía a sonreír de oreja a oreja.-

Lo que deseo ... lo que deseo ... -A decir verdad, el lobo no poseía ninguna ambición en ese instante o algo que pudiese obtener por parte de la clériga. Haciendo que se callase por unos minutos y adoptara una posición pensativa: sentándose sobre una caja algo vieja y maltrecha, llevando su diestra hacia su mentón, a medida que su mirada se encontraba en el piso. Observaba los hogares cercanos, las paredes sucias, el cielo e incluso hacia la la rizos de oros, en busca de su respuesta pero nada le venía a la mente. Hasta que, por encima de las construcciones algo se alzaba de colores grises, imponente. Sus ojos se abrieron como platos e incluso su boca acompañaba este accionar. Finalmente había dado con su deseo.- En primera instancia cumplirás tu promesa de darme comida, eso lo habíamos pactado antes de venir acá y quiero que sea la mejor de Yelsol. ¿Escuchaste? -Como era de esperarse, no sería consciente que vivía cambiándole de nombre a la ciudad que paseaba.- Pero lo que más me importa aquí es ... ¡Eso! -Señalo a espalda de Lissa. Si ella se giraba lentamente podría observar que, lo señalado, sería el castillo. Aquel que, según los dichos de su enfermera personal, es su hogar.- Debido a mi naturaleza y que los cazadores vivían siempre detrás míos, nunca tuve la oportunidad de conocer el interior de un castillo como la naturaleza manda. Por ello llévame a conocer tu hogar, tu cuarto, tu comida. Tu estilo de vida sin importar el que sea. -Esta vez no parecía ser una broma, porque la seriedad sería la única expresión en la cara del peli-blanco que observaba hacia la espalda de la muchacha.- Si te rehúsas puedo asegurar que todo el poblado tendrá la oportunidad de ver, en primera persona, que tan poca carne llevas en tu cuerpo. ¿Lo entiendes verdad? -Era clara la amenaza que propinaba el lobo, incluso alzo su dedo índice denotando que solo sus uñas bastaban para destrozar su ropa. La curiosidad por saber cómo era el interior de esa edificación hecha por los nobles era enorme, debido a que siempre era llevaba al patio de estos para su intento de domesticación. Algo que podemos darnos cuenta no funcionó muy bien.-
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Re: [Social] [Flashback] ¡Let's go! [Priv. Mishael]

Mensaje por Lissa el Lun Jul 02, 2018 8:42 pm

Lissa abrió los ojos grandes como platos, un poco más, y se les salían de sus órbitas. Llegado en este punto, ya era imposible ruborizarse aún más. – ¡N-no toques de nuevo ahí! – Exclamó toda avergonzada al sentir nuevamente como la mano ajena agarraba su trasero. – ¡Mish! – De repente, un quejido se escapó de entre sus labios. La rubia se estremeció. Sus orbes turquesas se cerraron por simple reflejo. Las garras del laguz eran tan afiladas, que Lissa podría sentir como estas pinchaban la delicada piel de aquella zona, hasta a veces dejar una leve rastro de marcas causándole extraños escalofríos que recorrían todo su ser. La ojiazulada soltó un suspiro de alivio luego que el lobo liberó aquella parte de su cuerpo, mas esto no pareció calmar la agitación de sus latidos. Su ceño se frunció en gran medida ya empezando a perder la poca paciencia que le quedaba. ¿Se atrevía a compararla con un pescado? ¡Ella era más bonita que eso! Entreabrió sus labios para hacerle saber el trasfondo de su pensamiento pero al final no llegó a pronunciar nada.

Un estruendo se manifestó proveniente de la caída de un par de recipientes de basuras acompañado del fuerte gruñido de protesta de un gato. – Oh… no – Aquello pareció llamar la atención de aquellos que vivían cerca y para colmo, Mish y ella se encontraban ligeramente fuera del callejón por lo cual serían vistos más fácilmente. Apoyó sus manos sobre la espalda ajena intentando levantar su cabeza para mirar más allá de los hombros del moreno queriendo saber cuán jodidos estaban. Pero el brusco movimiento de huida del contrario, provocó que chocara de lleno con la espalda de este y no sólo una vez, sino varias veces debido a la carrera con rápidos cambios de direcciones. Lissa, por primera vez, sintió empatía por los sacos de papas que tenían que vivir tal experiencia en su día a día. Cuando al fin se detuvo, la joven princesa se sentía ya  blandita y algo mareada de estar en aquella posición. ¡Y el correteo no ayudó en nada! Se podría decir que delante de sus ojos veía como una especie de espiral dando vueltas y su pelo ahora se encontraba aún más enmarañado. – ¡¡Kyyyyaaaaa!! –  Sin embargo, no tuvo tiempo siquiera de recuperarse un poco, que súbitamente se sentía caer y en un vano intento de agarrarse de algo (en este caso, ese algo sería Mish) sacudió sus brazos de un lado a otro pero obviamente, no logró nada. Terminó sobre el suelo, con el trasero medio adolorido ya que este de había llevado la peor parte.

Automáticamente comenzó a frotar esa zona mientras sacaba trompa toda adolorida. En la esquina de sus ojos unas discretas lágrimas empezaron a nacer para después levantar su cabeza al escuchar las palabras de su interlocutor. – ¡Pero eso no te da derecho a tratarme así! ¡Me hiciste daño bien feo! Ser noble no tiene nada malo. No entiendo porque buscarías matar a alguien por simplemente eso… – Comentó mientras se soplaba los mocos. A continuación se levantó con algo de dificultad recuperando la compostura. Por simple costumbre quitó con sus manos el polvo sobre sus ropas mas estás se encontraban en un estado lamentable. Tomó una bocanada de aire y posó su mirada sobre el moreno. El peliblanco parecía estar sumergido en su reflexiones. –  Sí, escuché y ¡es Y-LISS-TOL, no Yelsol! – Corrigió mientras rodaba los ojos exasperaba. Aún no entendía como pudo soportar a este chico durante tanto tiempo. ¡Cielos, las cosas que le hacía pasar! Pero aún así, una persona como la clériga se encariñaba fácilmente con los demás. También fue el caso con ese canino maleducado.

Lissa se cruzó de brazos todavía sintiéndose molesta con aquel joven que tenía ese increíble y molesto don para atraer problemas. Y lo que este último diría posteriormente, le confirmó aún más aquella teoría. – ¡¿El castillo?! – Soltó luego de haberse girado siguiendo la dirección apuntada por el dedo ajeno. – ¿Hablas en serio? – Alzó una ceja. Aquella era una petición que de ninguna manera se esperó. Algo respecto a la comida sí, pero lo de ir al castillo la tomó muy desprevenida. Lo miró a los ojos, y se percató de que aquello no era una broma. – Voy a hacer como si nunca hubiese escuchado eso último que dijiste. – Suspiró colocándose la mano sobre su cara. – ¿Por qué te interesa tanto visitar un castillo? ¿Acaso no estás consciente que puede ser peligroso para ti? No creo que dejen pasar a alguien como tú si te ven meneando tu colita en medio de los pasillos como si nada. – En su mente daba vueltas el modo de introducir a Mishael en la casa de Ylisse sin levantar sospechas. Un ademán pensativo invadió su rostro. – Puede que si… – A lo mejor podría usar eso. De alguna forma, ella podía hacer sus escapadas sin ningún inconveniente. – Bien, Mish. Vamos a cumplir tu capricho. – Esbozó una media sonrisa : Ella no era la persona más indicada para estar hablando de los caprichos de otros – Pero tienes que prometerme algo : escucharás lo que yo te digo y harás lo que yo te digo. De este modo, con un poco de suerte, podremos evitar que te saquen a palos. ¿Vale? – Respondió con cierta seriedad.

A continuación se pondrían en camino hacia el castillo que tan lejos de allí no se encontraba. Y como una tentativa de engatusar al lobo para mantenerlo más “controlado” le compró un par de filetes a su gusto. Era cómica la cara de felicidad que ponía. Todo sería más bonito si se quedara así, de esa manera, bien calladito y tranquilito. Aquello era un sueño utópico. Lissa dejó escapar un suspiro. Momentos más tarde, lograron dar con el castillo, no obstante, no se dirigieron a la entrada principal. Lissa se encaminó a la parte trasera de este. – Mish, ¡por aquí! – La vegetación dominaba gran partes de los muros donde también se exparcían varios arbustos. Delante de uno de estos, Lissa se detuvo. Por el rabillo del ojo, se cercioró que nadie estuviese por los parajes para al instante acuclillarse y entrar en aquel arbusto a cuatro patas. – Sígueme y no hagas ruido. – Dijo en un susurro. Segundos más tarde, Lissa dio con lo que parecía ser un hueco en el muro. Era lo suficiente ancho para que una humano adulto pasara. Aunque puede que gente tan grande como Mish tenga un poquitiiiiito de dificultad a pasar. Después de haber pasado al otro lado, se quedó entre las plantas verificando que nadie estuviese cerca. Y ese era el caso. – Psssstt, Mish. Recuerda, desde ahora tienes que hacer lo que yo digo. Haz como yo. – No esperando una respuesta del contrario salió de entre los arbustos con cuidado pero intentando avanzar disimulándose por la vegetación que los rodeaban. En una de esas tropezó con una piedra escondida entre las hierbas y casi se desboca. Su marcha se detendría cuando llegaron al pie de un gran y frondoso árbol. Se acercó a Mish y murmuró – Escucha, ¿ves ese árbol? – Lo señaló con un dedo – Lo puedes usar para escabullirte a mi cuarto. ¿ves esa ventana? – De nuevo apuntó con su dedo a la ventana en frente de una de las muchas ramas del árbol. – Sólo tienes que subirte con cuidado en el árbol estando en este ángulo, hace falta evitar que alguien te vea desde el frente. Y luego te pasas a esa rama cerca de la ventana, entras y estarás en mi cuarto. ¿Entendiste? – Preguntó, mas tampoco esperaba que le contestara en ese instante. – Espérame adentro, ¿vale? ¡Ni se te ocurra moverte!  – Luego de decir aquellas palabras se marchó perdiéndose entre las diferentes plantas del jardín.
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Clase :
Cleric

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Princesa de Ylisse

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Re: [Social] [Flashback] ¡Let's go! [Priv. Mishael]

Mensaje por Mishael el Jue Jul 05, 2018 5:01 pm

No era extraño que Mish se equivocase a la hora de llamar por su nombre real a los sitios, sacando de quicio a los autóctonos ya que para ellos sería una falta grave de respeto, aunque para su persona solo sería un detalle mínimo y sin importancia. Algo así esperaba que fuera su petición hacia su compañera de aventura pero fue todo lo contrario, era notable la gran sorpresa que le provocaba el deseo de conocer el hogar de donde provenía.- Tú has conocido mi hogar desde que estoy en Yessselll e incluso te has atrevido a ingresar sin ninguna invitación, lo cual sería una falta de respeto aun siendo de la raza que seas. -Comenzó a señalar los puntos importantes, por el motivo que intentaba dirigirse hacia los aposentos de la rubia.- Y agradece que tenido la decencia de preguntarte primero, porque si tuviese que seguir el mismo patrón que tú, aparecería en tu cuarto sin avisar. Y no sería tan difícil descubrir cual seria, ya que tu aroma es algo ... "peculiar" -Haciendo refiriendo a la clara intromisión de Lissa hacia el claro de dónde Mish consideraba su hogar momentáneo. Espera que esas simples palabras pudiesen aclarar la incertidumbre que poseía la fémina, explayándose un poco más en sus motivos, aunque la realidad sería algo tan sencillo y tonto: el molestar. Sabía que, si un noble ingresara a su hogar una bestia salvaje como él lo pasaría bastante mal y sin saber que su plan se estaba encaminando; escucho como la de rizos dorados accedió bajo una condición. Sin esperar cual seria, comenzó a asentir con firmeza su cabeza dando por anticipado que la aceptaría fuese cual fuese.-

Durante el camino la muchacha lo sobornaría para que siguiera comportándose bien o por lo menos, lo más cercano a esa definición. Por eso Mish llevaba sus brazos pegados contra su pecho y allí una enorme pila de carne cruda formaba una mini-montaña de placer a sus ojos, haciendo que solo tuviese que estirar su cuello para agarrar con su boca un pedazo enorme y masticarlo sin cesar. Su cola se movía de un lado para el otro, denotando la felicidad que poseía al tener ya algo que tanto anhelaba: comida hasta saciarse. No hablaría, mas solo unos sonidos bastantes desagradables saldrían de su persona, revelando que estaba comiendo como todo un salvaje. No era de extrañarse pero servía para mantenerlo tranquilo y en silencio, tomando una distancia de apenas metro y medio con su interlocutora, siguiendo más que nada su esencia al tener su campo de visión obstruida.- Shi, shi ~ -Respondió con su boca llena de carne, escupiendo algunas sobras al aire. Su cabeza golpeo contra el duro muro, pensando que iban a tomar una puerta como el resto de los mortales percatándose que iban a ingresar como si fuesen unos vándalos, haciéndolo mucho más divertido. Una sonrisa bastante picarona se dibujó en su rostro al ver como Lissa tenía algo de dificultad para agarrar la dirección adecuada para proseguir con su gateo, haciéndole tentador el nalguearla o hacerle alguna maldad en ese estado. Pero no podría ... Dio su palabra como lobo que estaría en paz con el universo desquitando su ira con la carne de oso, que sería tan dura que provocaría que algunos gruñidos escapasen de su ser, al no tenerla tan fácil para cortar. No diría que fue fácil y que incluso tuvo la intención de demoler los bloques cercanos para hacer el agujero más grande, pero un movimiento sensual y sexy de su cadera inclinando hacia la derecha para luego hacia adelante; finalmente hacia la izquierda y encorvar toda su espalda, basto para pasar al otro lado y erguirse sin importarle nada.

Tal vez suerte o el destino estaba de su lado ese día, la figura del lobo pasaría desapercibida por los guardias que realizaban custodia rutinaria, haciendo quedar como una tonta el accionar de la pequeña que parecía estar enfocada en un papel de ninja por los movimientos raros y erráticos que realizaba. Tranquilo, marchando a pasos lentos entreteniéndose con las botanas, chocaría contra la parte trasera de Lissa haciéndole saber que parecían haber llegado a su destino. Pero solo sería otro punto para detenerse y hacerle saber el medio para realmente llegar a su cuarto.- Ya veo... -Comento sin extrañarse, elevando su mirada para memorizar el camino a seguir notando como una rama daba justo sobre la ventana de su cuarto. Tal vez así era como huía, en más de una ocasión, hacia el bosque para tratarlo porque si no encontraba otra explicación para que la dejasen irse con facilidad a alguien tan importante para esas tierras.- ¡Si si si! -Respondió de forma desinteresada, apartándose de ella y acercándose hacia el árbol tocándolo y cersoriandose que sea lo bastante resistente para aguantar su peso.- Ya nos veremos adentro. ¡Vete ya! -Continuo hablando antes de verla marcharse y perderse entre la vegetación abundante de ese jardín. Se echo a la boca otro enorme pedazo de carne para mantener ocupada su mandíbula, cosa de no hacer una idiotez. A continuación, sus piernas se flexionaron para tensarse hasta el punto de que algunas venas comenzaron hacer acto de presencia a través de su piel, haciendo que diese un salto de gran altura llegando a la primera rama que apenas se encontraba por sobre el metro y medio de alto con respecto al suelo. Así siguió saltando de un lado al otro, apoyando apenas la parte delantera de las plantas de sus pies e intercambiando su peso para no romper nada de aquel ser vivo. A pesar de su gran tamaño, uno podría ver que era bastante ágil y con mucha destreza haciendo algo fácil su trabajo.-

Con el ultimo trayecto solo tuvo que tomar un poco de distancia para correr y saltar hasta acabar en la cama de Lissa, siendo la más suave que había probado en décadas. Aunque pobre de esas refinadas telas que tuvieron un mal fin, pues fueron ensuciadas con numerosas manchas de diferentes orígenes: empezando desde el lodo que portaba el Laguz, ramas, hojas hasta incluso limpiarse las manos y el rostro de la sangre de su carne. Lo que alguna vez fue una cama bien extendida y prolija, ahora se había transformado en un chiquero de cerdos, siendo ya de la propiedad del Lobo. Pasaron los segundos y al no ver que aquella niña vendría, tuvo la idea de empezar a saltar sobre la cama notando que era bastante acolchonada haciendo que rebotase. Había encontrado un pasatiempo, saltando de un lado al otro de la cama realizando numerosas piruetas hasta provocar lo inevitable. Un tenue crack se escuchó en la habitación, pero las risas del lobo opacaron cualquier sonido hasta provocar la ruptura de las patas, rodando hacia un extremo de la pieza chocando contra un armario. En su intento por levantarse, tomo de la manija y estirándola hacia abajo haría que ese mueble se viniese abajo rompiendo lo que parecía ser un espejo en el interior de este.

Tan solo había estado apenas unos pocos minutos y ya había provocado un desastre ...
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