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[Campaña de liberación] The Wyvern Lord [Corrin, Eugeo]

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[Campaña de liberación] The Wyvern Lord [Corrin, Eugeo]

Mensaje por Eugeo el Miér Jun 06, 2018 6:22 pm

Un pequeño pueblo estaba siendo arrasado por una fuerza imparable. Atacaron desde el aire, amparados por la oscuridad de la noche, ni las flechas ni las jabalinas fueron capaces de frenarlos cuando fueron descubiertos. En un abrir y cerrar de ojos irrumpieron en la plaza principal y arrebataron la vida de tres guardias y seis civiles. Altea no contaba con efectivos suficientes en la población para combatirlos, se vieron obligados a contener la amenaza mientras evacuaban a los aldeanos. Varias decenas de soldados actuaban con la mayor celeridad posible, en la villa vivían unas doscientas personas. La mitad logró salir en los primeros diez minutos, pero aquellos que residían en la zona céntrica estaban atrapados en sus viviendas, pues de salir serían asesinados por el emergido. Un solo emergido, montado en un dragón de más de quince metros de largo y dos caballos de altura.

El terrible draco podía derribar paredes con sus garras y arrancar columnas con sus fauces, pues la mayoría de las casas del lugar estaban hechas de madera. Sólo la distracción y sacrificio constante de los milicianos evitaba que el wyvern hiciera de los edificios un amasijo de astillas. Poco a poco iban escapando más inocentes, y en consecuencia se acercaban mas hacia el centro, volviéndose la situación más tensa y peligrosa. No tenían efectivos ni medios para neutralizar al emergido, estaba demasiado acorazado para poder plantarle cara. - Si tan solo tuviéramos conductores mágicos... - Lamentó Eugeo, escudriñando al enorme enemigo mientras se escondía detrás de una esquina, apoyando su espalda en la pared y asomando el lado derecho de su rostro a la calle que llevaba a la plaza. Echaba en falta a los magos, pero su mente albergaba dudas, ¿Podría tener algún punto débil? Ya había demostrado ser sorprendentemente resistente a las flechas, es posible que sus escamas también soportaran los ataques mágicos. - Y su jinete... - Portaba una enorme alabarda y una gruesa coraza de acero, su rango de ataque y defensa era superior en todos los aspectos, se antojaba imposible el poder derrotarlo.

El caballero de Altea se había desplazado a las aldeas menores del país para investigar unos inquietantes rumores, había algo que estaba asaltando y destruyendo convoys antes de que nadie pudiera acudir en su auxilio. Lo que nadie podría haber esperado es que el ser terminara aburrido de los mercaderes y atacara un poblado entero. - Tsk. - Chasqueó la lengua con gran frustración, estaba furioso, tenso, pero sobre todo asustado. Ya había muerto gente y nada hacía pensar que lograrían voltear la situación pronto, no hasta que llegaran los refuerzos de la ciudad vecina más cercana. - Debo ganar tiempo, pero... ¿Cómo? - Habría hecho uso de su notoriedad para hacer que lo persiguiera, si fuera un loco suicida. Debía llamar su atención de una forma más inteligente si quería que su distracción durara lo suficiente, de poco servía hacer de cebo si moría en menos de un minuto.

- Vamos, piensa... - ¿Atacaría desde los tejados? - No, haría que destruyera más casas. - ¿provocarle desde las callejuelas? - No, mas de lo mismo... - Había una buena idea, pero la espada que reposaba en su funda no era la Blue Rose Sword, sólo una réplica de veraplata. - Si estuviera conmigo... - Apretó el pomo de su espada con su mano izquierda, con la misma fuerza que agarraba la esquina del edificio con su diestra.
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Re: [Campaña de liberación] The Wyvern Lord [Corrin, Eugeo]

Mensaje por Corrin el Jue Jun 07, 2018 8:42 am

Las vías de circulación que caracterizaban la región de región de Regna Ferox en la que se encontraba dejaban mucho que desear, más incluso de lo esperado teniendo en cuenta que ahora se encontraba bajo el mando de una de las naciones más poderosas y de mayor renombre de todo el continente de Akaneia. Parecían haber conseguido que la plaga de los emergidos se disipase, pero pese a todo los esfuerzos invertidos en el lugar distaban mucho de ser los favorables para la población. Afortunadamente, después de varias jornadas en barco que le habían permitido regresar a su hogar, no le importaba caminar aun si era sobre suelo agreste. Sus pies estaban más que acostumbrados a fluir sobre superficies cambiantes y a cada cual más dispar que la anterior, aunque si tuviera que admitir alguna pega, el suelo pedregoso era de los más molestos.

Había dejado atrás un camino elevado que la había transportado hasta lo alto de una pequeña cima, que se alzaba imponente sobre un valle que descansaba sobre su falda. La arboleda era abundante, siempre caracterizada atendiendo a los efectos climatológicos del lugar en el que se hallaba, y por ese motivo eran robustos, altos, y ligeramente curvados. No quería ni imaginarse las fuertes corrientes que debían azotar la explanada cuando las condiciones fuesen adversas, pero a cambio regalaban uno de los paisajes más asombrosos que sus ojos habían tenido la oportunidad de observar en mucho tiempo. Con la boca semiabierta por la inmensidad de la tierra que se extendía hasta los confines del horizonte, una columna de humo que ascendía hasta las nubes captó su atención. En realidad no era solo una, sino que se trataba de un compendio de varias menores que se unían arriba en el cielo. Si fuera una hoguera normal y corriente no tendría unas dimensiones tan perceptibles. Debía tratarse de algún otro motivo.

Una parte de su ser, la más lógica, le recordaba que tenía que regresar cuanto antes a su hogar. Había pasado tiempo desde que dejara atrás Nohr después de las diferencias con sus hermanos, pero seguro que estarían preocupados. Por otra parte, había escuchado de boca de los marineros que pronto se celebraría un torneo al que fuertes guerreros de todas partes del mundo acudirían, allí en Regna Ferox, y las columnas de humo se encontraban justo en medio de su camino. Rodear era una opción, pero su sentido de la responsabilidad la empujaba hasta ese punto. Quizás se arrepintiera, sin embargo, no tan el fondo sabía que estaba actuando correctamente.

A la carrera, esquivando ramas de árboles, arbustos y sorteando baches en el camino llegó hasta un pequeño pueblo que no vivía el mejor de sus días. Las voces de terror se escuchaban desde decenas de metros atrás, provocando que tanto el corazón como el estómago se le encogieran. Con los puños cerrados, buscó rápidamente el motivo, el causante del sufrimiento que reflejaban las voces que paulatinamente se apagaban.

Allí estaba.

No puede ser… –Cuando apenas había recuperado su libertad, en las tierras vecinas de Ylisse, se vio obligada a enfrentarse a un poderoso wyvern y a su jinete. La visión que tenía frente a ella parecía una copia de aquel recuerdo, mas en esa ocasión no había llegado lo suficientemente rápido como para detener la masacre. Ni tampoco se encontraba acompañada por compañeros en quienes confiar para entablar combate. Respiró hondo, recuperando el aliento que había perdido tanto por la carrera, como por el asombro. No le importaba que aquellas personas pertenecieran a otro reino; tampoco que sus actos pudieran ser reprendidos una vez regresase a su casa. Lo que verdaderamente le preocupaba era ser capaz de ayudar a vidas inocentes.

¡¡Sucia lagartija, deja de tocar lo que no te pertenece!!

En más de una ocasión, su impulsividad le había valido los clamores de sus amigos y familiares, y en otras tantas había realizado hazañas de las cuales después se sentía orgullosa. Otras tantas solo le provocaban dolores de cabeza y problemas, justo como en ese momento.
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Re: [Campaña de liberación] The Wyvern Lord [Corrin, Eugeo]

Mensaje por Eugeo el Sáb Jun 09, 2018 1:59 pm

La desolación que se dibujó en el rostro del caballero alteano no podía ser descrita con palabras, cuando alguien encaró de forma insensata al caballero de wyvern. - ¡No! - Pudo ver una silueta en otro de los accesos que llevaban a la plaza principal y antes de que pudiera pensar en lo que estaba haciendo, sus pies ya se estaban moviendo para ayudar a la persona entrometida. El draco obró igual, abalanzándose con gran velocidad sobre su nuevo objetivo. Eugeo acortó lo más rápido que pudo las distancias, cruzando esquinas y atravesando callejuelas con el fin de llegar hasta la fuente del grito por el lado contrario, sin atravesar la plaza. - Tsk. - Dio gracias a Dios de que aquellas criaturas no fueran tan rápidas en tierra, la ayuda de sus alas eran más bien torpes, aunque por su tamaño lograba dar grandes avances con cada paso. Eugeo esprintó como si el peso de su armadura no existiese, logrando ponerse entre el emergido y la mujer poco antes de que iniciara su ataque.

Él la adelantó desde su espalda, llevaba unos atuendos oscuros y dorados que no había visto antes. Sin embargo, su mente se activó en el momento del cruce, había rasgos físicos que sí le eran familiares: Pelo largo y blanco, una piel igualmente pálida, iris de color rojo intenso. Ver su rostro de frente fue la pista definitiva que necesitaba. Al instante, una infinidad de incógnitas se le aparecieron, despertando en él una necesidad imperiosa de despejarlas con numerosas preguntas. Sin embargo, no se tendría que haber tomado el tiempo de reconocerla. - ¡Corrin, retrocede! -

(Skill usada: Guardia)

El jinete de wyvern se lanzó con el gran brinco de su montura, extendiendo su brazo derecho para intentar atrapar a la princesa de Norh con su enorme lanza. Eugeo se interpuso entre ambos bloqueando la estocada con su espada y rápidamente lanzando un tajo a las alas membranosas de la criatura -aprovechando que estaban apoyadas en el suelo. El draco emitió un rugido de dolor, se puso sobre sus dos patas traseras y giró con violencia sobre si mismo, empleando su propia cola a modo de látigo. Ésta impactó directamente sobre la armadura del caballero, con la fuerza suficiente para despegarlo del suelo y empujarlo un par de metros hacia atrás.
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Re: [Campaña de liberación] The Wyvern Lord [Corrin, Eugeo]

Mensaje por Corrin el Dom Jun 10, 2018 11:16 am

No tardó ni unos segundos el gran wyvern en virar hacia su dirección, respondiendo tal y como había esperado a su llamamiento. Por un momento, tragó saliva ante la inmediatez de sus actos. Sí, había esperado captar su atención, incluso convertirse en el objetivo de sus afiladas garras y de sus poderosas fauces, mas por algún extraño motivo no era completamente consciente de lo que ello significaba. Con una mano en la empuñadura de la vieja espada que acompañaba sus pasos, miró hacia los lados rápidamente mientras en su mente buscaba la mejor de las escapatorias al problema. El resto de la población se hallaba a salvo durante unos cuantos segundos, había cumplido con su misión principal, pero a costa de su propia seguridad.

¿Existiría algún futuro posible en las que sus posibilidades de sobrevivir fueran alentadoras? Ni siquiera tenía tiempo para pensar en ello. A pesar de no saber manejar de forma correcta sus alas en tierra, el inmenso reptil se acercaba peligrosamente hasta su posición.

Justo cuando sus pies se disponían a retroceder sobre sus propios pasos, adentrándose en el bosque que unos minutos atrás había dejado de lado, un rayo tan amarillento como azulado se posicionó a su altura justo en el momento en el que el jinete del wyvern procuraba alcanzarla con su lanza. Dejando escapar el aliento por la sorpresa, tanto del valeroso joven como de la actuación del emergido, se recompuso rápidamente aun con el rostro lleno de consternación –¿E-eugeo? ¿Sois vos? –A pesar de no ser el mejor de los momentos para un reencuentro, una ola de afecto se extendió a lo largo de su cuerpo. Luchar al lado de aliados valerosos siempre un incentivo. Uno verdaderamente grande.

¡Ah, cuidado! –Su advertencia no llegó con suficiente tiempo de reacción para el guerrero del reino de Altea. Con el ceño completamente fruncido, retó con la mirada al jinete. Que no se atreviese a dañar a sus seres cercanos, a sus amigos, o incluso a un pueblo inocente. ¡Cómo osaba! –¿Estáis bien? ¡Decidme que sí, por favor! –No soportaría que alguien resultase herido como consecuencia de la temeridad de sus acciones.

La cola era una de las armas más potentes con las que contaba el animal, debían ser cuidadosos con ella también. Por fortuna no parecía haber causado grandes daños al rubio guerrero, así que se apresuró hasta su lado, lanzándole una mirada de reojo por temor a despegar la vista de su peligroso enemigo –Pareciera que no es la primera vez que os enfrentáis a un emergido tan feroz, ¿tenéis alguna idea? Mi espada está a vuestra disposición, y más ahora que os debo mi bienestar.
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Re: [Campaña de liberación] The Wyvern Lord [Corrin, Eugeo]

Mensaje por Eugeo el Lun Jun 11, 2018 6:00 pm

A pesar de que la armadura amortiguó la mayor parte del impacto, el fuerte impulso hacia atrás y la consecuente caída de espalda consiguió sacarle un grito doloroso al caballero, el cual tuvo que tomarse unos segundos para recuperar el aliento e incorporarse desde el suelo. La coraza acabó con una abolladura considerable a la altura del pecho, pero mejor eso que terminar con varias costillas rotas o algo peor. Cuando el shock doloroso se alivió, pudo tomarse unos instantes para responder a la princesa. - Ugh, si... Eso creo. - No mostró demasiada seguridad en su respuesta, pero ella tendría que conformarse con eso. El brazo ajeno fue de ayuda para levantarse, mas quedó a medio camino de la incorporación, dejando clavada una de sus rodillas en el suelo. - Me halaga que lo crea, Lady Corrin, pero... - El draco parecía estar también recomponiéndose del dolor, una noticia nada alentadora para ellos. - Este ser es mucho más fuerte de lo normal, y ese wyvern enorme lo hace incluso más peligroso. La única idea que se me ocurre es... - La mirada del emergido y su montura volvía a clavarse nuevamente en los espadachines. - ¡Correr! - Se levantó con un fuerte impulso, tomándose la libertad de llevarse a Corrin consigo agarrándola del brazo.

Soltó a la princesa cuando se aseguró que estaba siguiendo su ritmo, debían mantenerlo, pues sus persecutores les comían metros de ventaja con cada zancada. El caballero buscó el primer callejón lo suficientemente estrecho para atravesarlo y perder de vista al emergido unos valiosos segundos. No era nada fácil idear un plan en plena carrera y con un monstruo de cientos de quilos deseando hincarle el diente al primero que se interpusiera en su camino. - ¡Por allí!- Señaló con el dedo visiblemente alterado, pues se les acababan las opciones y el tiempo. Las calles se iban ensanchando a medida que se alejaban del casco central, pero esperó hasta el último momento para aprovechar una cobertura. Había un simples motivo, las zonas exteriores de la villa ya habían sido desalojadas: De este modo se aseguraba que el wyvern no provocara daños personales mientras los compañeros de Eugeo aprovechaban el espacio que habían abierto para rescatar a las personas atrapadas en la zona centro.

Los dos llegaron a salvo a la callejuela, el dragón trató de pescarlo con sus fauces, pero su cuerpo era demasiado grande como para pasar entre los dos muros. No era por falta de perseverancia, pues siguió intentando alcanzarlos a base de fuerza bruta con una energía que capaz de astillar la madera de las paredes frontales. Tenían poco más de un minuto para decidir algo antes de que echara los dos edificios al suelo. Un lapso de tiempo valioso para recuperar el aliento. - No podemos seguir así eternamente, podría perder el interés en nosotros y volver a causar destrozos en mitad del pueblo. Hay que hacer algo al respecto. - Sentenció, pero sólo eso, aún no tenía una idea brillante con la que salvar el día. - Con lo que tenemos ahora solo podemos ganar algo de tiempo, hasta que los soldados terminen de evacuar el pueblo. Si hacemos eso, tendremos que actuar separados pero con la coordinación necesaria para confundir al wyvern. ¿Qué me dices? ¿Tienes alguna idea?
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Re: [Campaña de liberación] The Wyvern Lord [Corrin, Eugeo]

Mensaje por Corrin el Lun Jun 18, 2018 7:31 pm

Su rostro cargaba con la preocupación propia de ver a un compañero resultar herido, o cuanto menos dolorido, como consecuencia de la feroz respuesta del wyvern. Las primeras palabras del joven parecían recubrirse de un halo de esperanza en aquel complicado momento en el que se encontraban sumergidos, mas conforme estas escapaban de los labios del rubio comprendía que el escenario no era el mejor, ni siquiera aun cuando los dos se habían encontrado y habían podido formar una alianza en la batalla. Los fieros ojos del alado animal se posaron sobre sus siluetas, desprendiendo odio, analizándolos, preparándose para abalanzarse justo hasta su posición –He visto que la fortaleza que corre por las venas del monstruo no tiene igual, no había visto antes nada parecido –Porque ni siquiera el wyvern que montaba su hermana Camilla tenía punto de comparación, ni en cuanto a dimensiones ni a fortaleza. Los emergidos eran temibles, así como sus aliados, ya fueran estos “humanos” o animales.

A punto de señalar hacia las fauces del gran draco, fue sorprendida por la acción del guerrero de Altea, quien la tomó por esa misma extremidad –¡Ah! P-pero correr no solucionará nuestros problemas, ni siquiera momentáneamente, estamos en un espacio demasiado reducido como para librarnos de sus ataques –Le recordó, mirando cada poco hacia atrás para comprobar la dirección que tomaban el emergido y su montura. Que huyeran de la escena los pilló desprevenidos por unos segundos, pero no tardaron en reaccionar y perseguir sus pasos. A punto estuvo la joven de pasarse uno de los estrechos callejones por los cuales el espadachín se aventuraba para intentar escapar del foco del dragón. No era tarea sencilla, pero comprendía que, de algún modo, seguían protegiendo la aldea. Las casas derruidas que ahora los rodeaban y las calles más amplias indicaban que no restaba apenas ninguna construcción que mereciera la pena proteger. Por ende, tampoco habría personas que pudieran resultar heridas. Una capacidad de pensamiento loable, aseguró para sí misma.

Una pequeña pero cauta sonrisa apareció en el rostro de la peliblanca. Observar a un ser de gran tamaño intentando atravesar una calle que, sin duda alguna, era incapaz, resultaba hasta cómico. De no ser tan palpable el peligro que todavía los rodeaba se habría atrevido a asegurar que el wyvern no era tan inteligente como otros, pero era un detalle poco importante cuando su tremenda fuerza suplía con creces su capacidad intelectual.

Apoyando las manos sobre sus piernas para recuperar el aliento, miró hacia los lados buscando cómo obtener ventaja del medio que los rodeaba. Xander siempre le recordaba que podía marcar la diferencia saber utilizar todo cuanto se encontrase a su alcance, más cuando la victoria no dependía de su propia capacidad, sino de la del contrario –No estoy segura del daño que nuestras espadas puedan realizarle, es especialmente grande y sus escamas también, pero quizás… ¿quizás podamos utilizar algunos edificios a medio derrumbar para herir sus extremidades? Si pierde movilidad nuestras opciones serán mayores –Podían intentar utilizar muros a medio caer para que se precipitaran sobre las patas, las alas y la cabeza del enorme ser, aunque también existía una segunda, pero más peligrosa opción –También… bueno, uno de los dos podría intentar acabar con su jinete, aunque en caso de lograrlo las ganas de venganza del wyvern se incrementará.

Se apoyó contra una de las paredes, realizando un gesto de silencio con el dedo índice. No se hallaban lejos. Necesitaban elegir rápido su siguiente movimiento.
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Re: [Campaña de liberación] The Wyvern Lord [Corrin, Eugeo]

Mensaje por Eugeo el Mar Jun 19, 2018 7:10 pm

La propuesta de Corrin lo descolocó sutilmente, su intención de sacar provecho del entorno para enfrentar al jinete de wyvern en vez de distraerlo era una empresa arriesgada, sobre todo cuando iban a invertir sus vidas en el proceso. - En ningún momento pensé en atacar al wyvern directamente. No es que no crea que pueda funcionar... - Llegaba la parte del “pero”, sin embargo decidió callárselo. - ¡Agh! - Sacudió su cabeza, no era momento de plantear dudas, ¡el tiempo se agotaba! Y tenían que tomar una estrategia antes de que echara abajo el callejón o volviera a la zona central del pueblo. Empuñó la espada de plata y se incorporó, echando abajo la puerta de una de las casas de una patada. - Yo voy por aquí, distraeré al emergido. De seguro que lo romperá todo, espero que eso surta el efecto que deseamos. - Sentenció mirando a Corrin a los ojos. - Entra en la casa de al lado. - Con un ademán con la cabeza señaló la casa al otro lado del callejón. - Haz lo posible por subir al tejado, deberías encontrar al wyvern de lado cuando lo consigas. Pero sólo salta si ves una apertura clara. ¿De acuerdo? - Espero la afirmativa de la princesa antes de entrar a la vivienda desalojada.

El aspecto era frágil y ruinoso, los pilares de soporte apenas se sostenían y las paredes de ladrillo y madera estaban agrietándose con cada golpe del dragón. No empleó ni un segundo en evaluar el estado de los cimientos más de lo que se podía diferenciar a simple vista y subió directamente hasta la última planta de la casa haciendo uso de una sinuosa escalera de caracol. La armadura pesaba tanto que cada peldaño chirriaba de forma amenazante con cada paso que daba, por fortuna todos los tablones aguantaron la tensión a las que le sometió el caballero de Altea en su ascenso al semiático. Lo que se encontró allí parecía ser el modesto hogar de una familia, con apenas dos salas y una pequeña cocina, tenían lo imprescindible para tener una vida sencilla. La vajilla era de madera y estaba desparramada por el suelo por culpa de la abrupta marcha de sus huéspedes y los constantes golpes de la montura del emergido. En la pared izquierda estaban los huecos de los ventanales que ya no estaban, dando una vista transparente a la calle por la que habían huido antes de meterse en el callejón. Justo donde estaba la bestia, escudriñando la parte baja del local, aún no se había percatado de su presencia.

Tragó saliva, pues la peor parte estaba por llegar. - Por Forseti, esto es una completa locura... - Tras dos amagos fallidos de entrar en escena, finalmente se plantó en la linde de la pared, asomando la cabeza por la pared medio derruida y propinándole un grito. - ¡EH! - No iba a decorarse más de lo necesario, tan pronto como jinete y wyvern lo localizaron con la mirada echó a correr al interior de la vivienda. Lo que llegó entonces podía definirse como una avalancha de escamas, piedra y madera. Con cada intento, el draco introducía sus fauces todo lo que su enorme cuello le permitía, llevándose por delante la fachada, columnas, mobiliario y parte del techo del edificio. Todos los escombros saltaban por los aires golpeando lo que estuviera a su alrededor, eso incluía al dragón y a Eugeo. En varias ocasiones se le echó el techo abajo y el suelo se le desprendió a sus pies, con cada incursión -además- las fauces del wyvern pasaban peligrosamente cerca de su cuerpo. Sólo sus rápidos reflejos y una buena dosis de fortuna consiguió que no quedara atrapado entre los cascotes o cayera al piso de abajo, pero empezaba a quedarse sin espacio por el que correr.  - No, no, no, no... - Estaba tan obcecado en cazar al pequeño humano que la mitad de su cuerpo ya estaba metido en el edificio, mermando considerablemente su movilidad.
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Re: [Campaña de liberación] The Wyvern Lord [Corrin, Eugeo]

Mensaje por Corrin el Dom Jun 24, 2018 2:08 pm

Abrió y cerró varias veces los dedos de los pies mientras esperaba una respuesta por parte del rubio, que afortunadamente no se hizo esperar. Sabía que su propuesta era arriesgada, es más, tiempo atrás ni siquiera lo habría intentado. La confianza ganada en los últimos meses y la sensación de responsabilidad que ahora tenía para con el resto de personas indefensas, en cambio, impedían que simplemente distrajera al animal. Si existía alguna forma de menguar los daños a la vez que se aseguraban de la caída del jinete wyvern sería la opción a tomar –Lo siento si no cuadra con vuestros planes, puedo entender que no queráis arriesgaros, puedo intentar pensar en alguna otra opción si creéis que es demasiado arriesgada o si veis demasiados fallos, yo solo… –Calló cuando el guerrero de Altea pareció adoptar finalmente su plan.

Se fijó en la casa a la que se refería, levantando la vista para concentrarse en el tejado, hasta el cual tendría que llegar lo más velozmente que pudiera –Creo que es la mejor opción, sí –A su alrededor no había más que un halo de ruina y destrucción, así que cada vez las oportunidades con las que contaban eran menores. Respiró hondo, contando hasta tres mentalmente, antes de abalanzarse hacia la desértica calle de no ser por los múltiples escombros que ya se agolpaban en el suelo. La puerta estaba abierta, lo que significaba que sus inquilinos se habían marchado, tan apresurados y preocupados que ni siquiera se habían preocupado de mantener protegidas sus pertenencias. Mucho mejor y más fácil para ella, que no había tenido que forzar la cerradura (y pedir disculpas mentalmente por ello). Las escaleras de madera crujían bajo el peso de sus desnudas pisadas. A pesar de ir de dos en dos peldaños, parecía no ser lo suficientemente deprisa. Ojalá el guerrero alteano resistiera durante esos minutos que estaría sin poder observar el campo de batalla.

Tras encontrar la trampilla a través de la cual aparecería en el tejado, tuvo que embestir con el hombro para que cediera.

Allí estaba.

No le separaban más que unos cuantos metros del lomo del gran wyvern que acometía sin descanso a otra edificación. Muy seguramente detrás de las paredes que presagiaban ceder tarde o temprano se encontraba su compañero espadachín. No tenía mucho tiempo si no quería que las vigas se viniesen encima de su persona. Se apresuró en buscar la mejor posición, desde una de las esquinas del tejado. Retrocedió varios pasos, volviendo a respirar hondo. Se agachó en primer lugar para recoger un trozo de adobe, bastante compacto, con el que habían tapado una zona grande del tejado. Era mayor que su mano, así que serviría. Justo después echó a correr.

En el momento anterior al salto, lanzó con fuerza la pieza de adobe más allá de donde el wyvern tenía su visión puesta. Sabía que el sonido captaría su atención aunque solo fuera por unos míseros segundos, pero le daría la ventaja necesaria para tomar a ambos desprevenidos, bestia y jinete. Una vez se precipitó al vacío, ya no había vuelta atrás. Durante el salto, sin nada más que sentir sobre su piel salvo la brisa del aire, se sintió libre de nuevo. Fuera el resultado el que fuese, sabía que actuaba siguiendo lo correcto, no solo lo que dictaría cual código de buena conducta, sino lo que su propio corazón perseguía.

Pero sus pies y sus manos pronto aterrizaron sobre la espalda del gran draco. Se agarró con fuerza, a pesar del fuerte impacto que había dejado doloridos tanto sus pies como sus manos porque en cuanto notó su presencia sobre su lomo la criatura luchaba por deshacerse de la presencia extraña. La fuerza del animal era sorprendente, pero así lo era también su orgullo, ¡no perdería ante un ser irracional! Y mucho menos contra un emergido. Su objetivo no era el wyvern, sino quien lo manejaba, quien le daba órdenes a cumplir además de permitir que el reptil se guiara por sus más asesinos y destructores instintos –¡Estoy aquí, a ver qué hacéis ahora! –Necesitaba ganar tiempo de alguna manera, tanto para rehacerse como para que el rubio pudiera seguir con el plan.

Una escama ligeramente más levantada de lo normal, seguramente porque habría sufrido algún tipo de impacto en una batalla anterior, fue el agarre perfecto para poder erguirse de nuevo sobre la espalda del wyvern. El jinete, previsor, apretó con fuerza su arma dejando de lado dirigir al animal para enfrentarse a ella. Sus primeros pasos fueron algo torpes, por la costumbre de batallar sentado a lomos de la bestia, pero en cuanto se hubo acostumbrado blandía la lanza con fiereza. No podía rodar para esquivar los golpes o dar saltos, ya que entre la inestabilidad del ser alado y la dureza de sus escamas sería demasiado peligroso, así que se defendió con su espada, soltando un gruñido. En aguantar un poco más era lo único en lo que podía pensar.
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Re: [Campaña de liberación] The Wyvern Lord [Corrin, Eugeo]

Mensaje por Eugeo el Miér Jun 27, 2018 8:14 pm

La situación no hacía más que empeorar a cada segundo que pasaba. El wyvern le comía terreo y sus garras desprendían la poca superficie de suelo que quedaba de la derruida vivienda. El peligro de los cascotes también se estaba agravando con la rotura del techo y tabiques y alguno de los escombros acababan golpeándolo en la armadura y la cabeza. El peligro era tan avasallador que le arrebataba el aliento y encogía su pecho, estaba sobrecogido por el mortal riesgo al que se había expuesto. El sobresalto llegó a su clímax cuando el espacio terminó de agotarse, su espalda chocó con una de las paredes del edificio, donde no había puerta ni ventana por la que poder escapar. Le quedaba lanzarse al vacío en una caída de varios metros o enfrentar directamente al imponente dragón. Ninguna de las dos opciones era buena, era elegir que dolor prefería sentir: Huesos rotos o músculos atravesados por afilados colmillos.

Afortunadamente, un elemento que los sobrevoló desde el exterior del edificio captó el interés de jinete y montura por unos segundos, y a la vez desconcertó al caballero pues tampoco sabía a que se debió aquello. La tensión había hecho que olvidara por un instante que contaba con la ayuda de una valiosa aliada, una que compartía la insensata filosofía de exponerse al peligro con tal de salvar a un necesitado en apuros. La sombra femenina cayó del cielo con gran atino en el lomo trasero del animal, sobresaltándolo en gran medida. Con la maniobra, cada defensor del pueblo abordaba la amenaza desde extremos, ganando una importante ventaja en aquel movimiento. El wyvern no podía lidiar con Corrin estando encima suya, y los edificios cercanos tampoco le permitían alzar el vuelo con facilidad, aquello obligó al jinete a encargarse personalmente de ella y dejaba a las dos cabezas de la "hidra" separadas, anulando su coordinación y redujeron sus capacidades a menos de la mitad.

Aún así, consiguieron hacer de sus respectivos combates un reto asumible, cosa que era imposible en otras circunstancias, pero no sería nada fácil. Eugeo nunca se había enfrentado a un wyvern, y ése era grande entre los dracos adultos, con unas fauces de un tamaño y fuerza capaces de partirlo en dos si llegaba a quedar atrapado en su mandíbula. Sus dientes no eran lo único peligroso, también sus patas, sus alas... en general no había nada con lo que no pudiera herirlo gravemente como poco, bastaba con que con su gran peso lo lanzara fuera del edificio. A pesar del peligro, al caballero de Altea no le valía esperar y mantenerse a la defensiva mientras que Corrin asumía todo el riesgo. Afianzó el agarre de su espada de plata haciendo acopio de la valentía que aún latía en su interior y se abalanzó sobre el wyvern para que no pudiera prestar atención a la princesa norhina.

Una vez más se flageló mentalmente por la locura que estaba cometiendo, un instante antes de blandir su espada contra la cabeza del dragón, pues una vez que su filo quedó atascado entre los dientes del reptil no tuvo tiempo de reprocharse por tales imprudencias. El peso del caballero, aún con armadura, era tan irrisoria que el wyvern podía levantarlo y agitarlo con la cabeza sin ninguna dificultad. Quería que se separara de la espada, fracasó, el aguante del espadachín demostró ser más férreo de lo que estimaron sus primitivos instintos. Poco refinados, pero prácticos, pues había hecho que el humano se golpeara con mobiliario variado en el proceso, e incluso una pared. Pero su cuello se fatigó por las violentas sacudidas, y cuando tomó un segundo para descansar también aflojó su mandíbula para jadear. La espada fue liberada, y un corte horizontal inesperado atravesó su carrillo izquierdo. La persistencia de Eugeo dio sus frutos, a pesar del dolor del forcejeo y la presión de sus brazos de la fuerza centrífuga de su cuerpo acorazado consiguió no separarse del mango de su espada.

Tan pronto como el filo salió de la boca del animal, la punta de la espada perforó en un parpadeo la cuenca ocular izquierda del wyvern, empleando toda su fuerza y peso en introducir hasta el último centímetro de su arma. Las sacudidas dolorosas del dragón agitaron a todos, desequilibrando especialmente al caballero y al emergido debido a sus pesadas armaduras. Las fuerzas del alteano flaquearon, no pudo aferrarse a su espada y salió despedido de vuelta al tercer piso del edificio a punto de derrumbarse.
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Re: [Campaña de liberación] The Wyvern Lord [Corrin, Eugeo]

Mensaje por Corrin el Mar Jul 10, 2018 1:49 pm

En ningún momento la finalidad de sus palabras había sido la de increpar al jinete de la gran bestia alada, la cual luchaba incansable contra el rubio caballero y los restantes aldeanos que, valientemente, buscaban una manera de vencer a su enemigo. Solamente pretendía captar su atención, objetivo más que cumplido a su parecer. Quizás sus palabras habían sonado atrevidas, arrojando al emergido un duelo que no podía rechazar, salvo pena de muerte. Y es que la ferocidad de su embestida con la lanza denotaba el enfado que corría por sus venas (porque si los emergidos sangraban era porque tenían venas, ¿no?). Por lo pronto había cumplido su primer objetivo, desconcentrar tanto a jinete como a bestia, evitando que actuasen como una única alma. Dividir los recursos enemigos siempre era el primer paso para una victoria, le recordaba la voz de su hermano mayor. Si continuaban trabajando al unísono, la derrota los alcanzaría fácilmente.

Miró de reojo a su compañero contienda. El aire en sus pulmones se estancó, palpitante, durante unos segundos, mientras se cercioraba de que aguantaría las sacudidas que con una fuerza sobrehumana le estaba propiciando el wyvern. Sin embargo, no podía concentrarse en la bestia, pues su jinete parecía estar igual o incluso más irritado, desprendía una impetuosidad formidable, pues debía reconocer su poder aun cuando se tratara de un enemigo. De hecho, no subestimar a su contrincante era el primer paso para acabar con este.

Detuvo dos nuevas lanzadas, la primera con el filo de su hoja, la segunda rozó su armadura, abriendo una perforación en sus nuevos ropajes. No tenía tiempo para preocuparse por una minucia como aquella, por mucho que unas gotas de líquido carmesí comenzaran a derramarse por su hombro izquierdo.

Como si intentara deshacerse de peso, desprendió su capa de los enganches que la mantenían ondeando a su espalda. Con un rápido giro de sus pies descalzos, la agarró por uno de los extremos, lanzándola contra el emergido. No fueron más que unos segundos, pero el acto le permitió desplazarse hasta uno de los costados del jinete, sorprendiéndole cuando hubo recuperado el campo de visión al completo. Le embistió con fuerza, aprovechándose de su armadura para desestabilizarle con un mandoble en la corva de la rodilla. El líder emergido no cayó por su propio peso aun con su pierna dañada. No lograba entender cómo era capaz de soportar todo el peso de su cuerpo. E incluso con una herida importante, combatía con igual o incluso mayor ferocidad que antes, ¡no parecía afectar en absoluto!

Pero esta vez Anankos estaba de su parte, ¿puede que Naga también? No tenía demasiado claro que la fortuna dependiera de si les sonreían divinidades o no, pero tras un gruñido-alarido ensordecedor, el cuerpo de la criatura comenzó a moverse como si estuviera poseído. Las sacudidas eran violentas, por lo que supuso que el guerrero alteano había acertado en su objetivo. Una parte de su ser cantó victoria, pero la otra tuvo que agarrarse a una de las escamas para no precipitarse al vacío. El jinete emergido tampoco era inmune a la violencia de su wyvern. Tras una fuerte sacudida, su pierna herida cedió, quedando arrodillado sobre las escamas del poderoso reptil. Esa era la oportunidades que tanto había estado esperando. Con una mano ocupada por la lanza y la otra agarrándose para no resbalarse del lomo del wyvern, sus movimientos se habían limitado. Corrin aprovechó una de las embestidas, permitiendo que la potencia de la sacudida aumentara la fuerza de su golpe. Esta vez su objetivo había sido el brazo que usaba como agarre. Antes de caer, el emergido había preferido soltar la lanza, quedando desprovisto de arma, pero no de orgullo y de entereza. Verdaderamente increíble a la vez que ilógico.

¡Aprovechad ahora! –Era el momento idóneo para un nuevo ataque a la bestia, con su jinete indefenso y ella preparada para aprovechar la nueva oportunidad que el caballero pudiera brindarle.
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Re: [Campaña de liberación] The Wyvern Lord [Corrin, Eugeo]

Mensaje por Eugeo el Mar Jul 10, 2018 9:06 pm

La fuerza del lanzamiento acabó parando directamente sobre el armario de la vajilla de la casa derruida, suficiente para partir el mobiliario en dos y terminando de romper la poca cerámica que quedaba intacta encima de sus baldas. La coraza nuevamente detuvo la mayor parte del impacto, pero aún así consiguió arrancarle un grito doloroso al caballero alteano. Su conciencia bailó por unos segundos, embriagándolo con una profunda sensación de somnolencia que a punto estuvo de atraparlo por completo. Cuando Eugeo pudo recuperar la conciencia, un fuerte dolor en la parte superior de la cabeza comenzó a punzarle de forma agónica. - Ugh. - Cuando trató de comprobar la gravedad del golpe se dio cuenta de que varias hileras de sangre goteaban por la frente, nuca y sienes. Pensaría en la opción de usar un yelmo a partir de ese momento.

Al menos pudo alegrarse que no fue al que más le dolió de todos. Alzó la vista y pudo contemplar al wyvern, el cual seguía retorciéndose por sus heridas. Su espada de plata aún seguía hendida en éste y sólo el mango sobresalía de la cuenca ocular de la bestia. Eran buenas y malas noticias al mismo tiempo, sin duda le estaba haciendo daño, pero Eugeo no podría defenderse mientras no pudiera empuñarla. Sería imposible acercarse al dragón en su estado desbocado, sin contar con que las fuerzas llevaban flaqueándole desde el primer zarandeo accidentado que había sufrido. Apenas se las apañó para hacerse a un lado de los restos del mobiliario roto y mantenerse en pie para observar cada movimiento de su compañera. El espadachín apostó por un empate técnico juzgando la gran dificultad que suponía mantener el equilibrio encima de una superficie que no paraba de balancearse violentamente, hasta que la actuación de Corrin consiguió reactivar su voluntad de lucha.

El imperativo de la princesa fue el último aliciente que necesitó para dejar su dolor y agotamiento atrás por última vez. Todo se decidía en una última apuesta, tan loca y arriesgada como lo era recuperar la espada del cuerpo de un wyvern encolerizado para darle la puntilla definitiva a su existencia. El lance, como no podía ser de otra forma, vino acompañado de un estruendoso rugido del joven alteano, que fue interpretado y respondido inmediatamente por la imponente criatura.

En aquél instante el corazón latía como si se le fuera a salir del pecho, sintió un intenso calor en todo su cuerpo a raíz de la sensación de peligro que irradiaba la escena que se presentaba frente a sus ojos. El aterrador movimiento de la mandíbula tratando de atravesarlo sucedió a una velocidad ralentizada debido a la aceleración mental que estaba sufriendo, lo que le ayudo a zafarse con habilidad de la primera mordida y aprovechar que la cabeza del reptil estaba baja para tomar con sus dos manos el mango de su espada. - ¡AAAAAAAAAAAH! - Los balanceos comenzaron una vez más, con menor intensidad, la fuerza y peso del propio caballero fueron suficientes para mantenerse pegado al suelo en aquella ocasión. La espada se movió dentro de su cuerpo, cortando más carne y eventualmente pasó a través del rostro del animal, la presión de la herida ocular fue liberada con un potente chorro de sangre. El wyvern intentó contraatacar desde arriba, con especial lentitud debido a las heridas sufridas, el caballero aprovechó para ensartar su espada de forma longitudinal a través de su cabeza. Entonces, liberó su espada antes de que las fauces cayeran e hizo un ataque similar desde la parte superior del cráneo, apoyándose con sus dos manos para depositar todo su peso en el filo de su espada. El ataque le robó la consciencia a su enemigo. El vientre dragón cayó la altura del edificio que había tratado de escalar junto con sus tres pasajeros, afortunadamente para todos, sólo éste absorbió la mayor parte del impacto.

Sin saber muy bien cómo, se las apañó para sujetarse en la empuñadura de su arma y acabó con las rodillas apoyadas en la frente del cadáver del reptil. Los jadeos del rubio expiraban con gran intensidad, el retorcimiento remanente del monstruo fue menguando a la par que su aliento, hasta que su cuerpo inmóvil reposó en el suelo por completo. Sólo entonces extrajo su espada de su sesera. El acero del arma y protecciones estaba cubierto de sangre, al igual que la propia piel de su rostro y cabeza, donde antes había impolutos cabellos dorados solo quedaba una densa capa de pelo húmedo y manchado de rojo. Después del subidón de adrenalina y sobreesfuerzo físico, el caballero estaba empezando a sufrir los efectos del síndrome de abstinencia de aquella hormona. Agotamiento, dolor, cansancio, un peso insoportable comenzó a torturar cada músculo que lo mantenía en pie, mostrando signos de temblor en piernas y brazos. - Mierda... Esto ha sido una jodida locura. - El sobrecalentamiento mental también apareció, su refinada y educada habla quedó relegada a una expresividad más bárbara y descuidada. - Qué demonios acaba de pasar...
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Re: [Campaña de liberación] The Wyvern Lord [Corrin, Eugeo]

Mensaje por Corrin el Lun Ago 13, 2018 12:15 pm

El grito del caballero rubio fue, a su vez, lo que permitió llenar de vigor, una vez más, ojalá la última, sus actos. No se había rendido. Ninguno de los dos había elegido tal opción, aun cuando momentos atrás habría sido lo más sensato. Ni siquiera tendrían que haber arriesgado sus vidas hasta el punto de ser casi devorados por un wyvern de tamaño descomunal o alcanzado por la lanza de su maestro y jinete, feroz emergido donde los hubiera. Y sin embargo allí permanecían, fieles a sus corazones y a sus palabras, luchando a la desesperada por terminar de inclinar la balanza a su favor; solo necesitaban un poco más de ímpetu, de suerte y de confianza en sí mismos.

Las plantas de los pies le ardían a consecuencia de su roce con las duras escamas del animal. Hacía mucho tiempo que no notaba una sensación semejante en sus extremidades inferiores, así que el daño debía ser considerable. Un pequeño pinchazo o golpe eran ya apenas perceptibles después de largos años sin utilizar calzado que protegiera la sensibilidad de las plantas, debería atender después con mayor cuidado una parte tan importante de su cuerpo, ¡o no sería capaz de llegar a tiempo a la zona destinada! –Vuestros daños causados serán reparados a partir de este momento, cuando vuestra existencia no suponga un continuo peligro a esta población; si no os rendís, ¡entonces es vuestro final! –Ya por experiencia conocía el modus operandi que parecía caracterizar a los demonios opresores de los emergidos. Nunca descansaba, nunca se retiraban, solo luchaban con furia y sembrando horror allí donde alcanzaban sus pisadas. Muchas palabras parecían no existir en su vocabulario más allá de las tácticas bélicas y la constante búsqueda del líquido de la vida en sus víctimas.

El ademán del jinete de reincorporarse, a pesar de claramente estar impedido por ambas heridas abiertas, le hizo contener la respiración. A pesar de ser fisiológicamente imposible, sus ansias de batalla no cesaban, pretendía seguir combatiendo hasta el último aliento incluso sin opciones posibles, literalmente no podía realizar ningún movimiento bajo pena de finalizar sepultado ante el peso de su propia montura. Increíble. El cuerpo del dragón convulsionó una vez más, frenéticamente, aferrándose a la vida como quien siente la llamada de sus ancestros antes de tiempo. Una parte de su propio ser sentía lástima por aquella criatura, quien con tan mala fortuna había nacido. Servir a los emergidos no podía ser un comportamiento sencillo, pero una vez elegido su jinete la nobleza de su sangre dracontina le obligaba a permanecer con este hasta su final. Pronto ambos podrían descansar para siempre, uno de ellos con una mayor culpa sobre su cadáver.

Apretando los dientes, se abalanzó sobre el cuerpo del líder enemigo. Sus pulmones ardían por el esfuerzo así como por las propias toxinas que el cuerpo del wyvern desprendía. La rabia, la venganza, pero también la justicia emanaban de su cuerpo para ser transferidas a la espada, la cual se precipitó con brusquedad como si un puñal de grandes dimensiones se tratase. Había aprendido anatomía en uno de los muchos libros que había sido obligada a memorizar por los profesores con los que contaban en el castillo. Conocía los lugares donde un único golpe podía ser mortal, y allí, ligeramente hacia un costado de su caja torácica fue donde el filo de su acero se hundió hasta chocar con las metálicas escamas del animal.

No hubo tiempo para festejos ni para vítores. El desplome del wyvern sobre la vivienda que había derrumbado prácticamente por completo volvía imposible mantener el equilibrio sobre su lomo. Desde aquella altura se precipitó al vacío, siéndole imposible a la princesa aferrarse por última vez a las duras escamas del animal.

La cantidad de árboles del lugar, en gran parte despedazados, le sirvieron de colchón para amortiguar, por lo menos en parte, su estrepitosa caída. La pequeña cama de hojarasca y ramas de menos tamaño habían frenado lo que podía haber sido un severo impacto contra el terreno desnudo. Apenas importaban los jirones de su capa o la cantidad de escombros que su larga melena ahora albergaba. Importaba que habían cumplido con su cometido, habían logrado acabar con la amenaza que regía. El wyvern y su jinete no ocasionarían más daños.

Ugh… ¿Ha terminado, verdad? ¡Decidme que ha terminado y que estáis bien! –No tenía una visión completa del paisaje, mas ninguno de los dos cuerpos se movían. Tampoco era capaz de alcanzar si el guerrero alteano se mantenía en buen estado, ojalá sus locuras no le hubiesen pasado factura –Yo no… esto ha sido… –Realmente no encontraba palabras para describir lo acontecido. Ni una sola. Únicamente pudo cerrar los ojos y suspirar, permitiendo que el aire se alejara con su adrenalina y sus preocupaciones.
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Re: [Campaña de liberación] The Wyvern Lord [Corrin, Eugeo]

Mensaje por Eugeo el Mar Ago 14, 2018 8:31 pm

La enagenación transitoria provocada por el frenesí y el cansancio se apagó a medida que lo hizo el dolor en su zona pectoral se incrementaba con cada bocanada que daba. - Agh... Ngg... - Expiró su particular agonía cuando empleó las pocas fuerzas que le quedaban en alejarse del cuerpo del dragón y dejarse caer con inevitable brusquedad al suelo. Sus brazos hicieron de soporte para mantener el tronco erguido y estirado, mitigando considerablemente el daño proveniente del  costado.

Solo cuando escuchó la voz de su compañera recuperó la noción de la realidad, recordó la cadena de sucesos que les había llevado hasta ese punto. - Se supone que íbamos a distraerlo ¿no? No lo recuerdo bien...  - Una mueca de dolor se trazó entre bocanadas. - Mph, se nos fue de las manos. - Siguió explicando, entre mudos quejidos, hablar se le antojaba incluso más difícil que combatir aquél enorme wyvern. - No se preocupe por mí. Tsk. ¿Usted está bien?

La pequeña guarnición del poblado no tardó en aparecer en escena, la cual había estado siguiendo el devenir del combate desde la lejanía mientras ayudaban a los civiles y acudió al auxilio al instante de ver al dragón caer con todos los implicados montados sobre este. El jefe de la guardia, un hombre que sacaría a ambos una veintena de años aproximadamente, lo acompañaba un grupo de tres jóvenes soldados armados con espadas y lanzas. - Aseguren el perímetro. - Ordenó con energía, dando las indicaciones pertinentes con la cabeza y las manos. Demostraba que conocía a la perfección la villa, o lo que quedaba de ella, sus calles, sus edificios y puntos muertos. Tampoco necesitó preguntar directamente al caballero para ver que se estaba ahogando. - Atiendan a Eugeo, retiren sus protecciones superiores. - Mientras un par de reclutas se encargaban de liberarle de su armadura, el capitán se dirigió directamente a él. - Eh, chaval, estás más blanco de lo normal, creo que te has roto algo. - Eugeo no dijo nada, solo se dejó hacer, pero miró a la princesa de Norh mientras tanto. El superior entendió el mensaje. - Asistan también a la señorita. Veo que has ayudado a nuestro compañero a... - Calló en el último momento, valorando el tamaño del wyvern, no terminaba de creerse lo que habían conseguido. - Como sea, se lo agradezco.


La cuidadosa retirada de la coraza y la posterior rotura de su jubón fue como una liberación para el espadachín. Inspiró con plenitud, aunque siguiera doliendo como un demonio no sentía como si le faltara el aire. Su torso desnudo descubrió los estragos del combate directo con el dragón: Una enorme mancha amoratada que atravesaba su vientre de costado a costado, provocado por el coletazo del inicio; pero la peor parte se la había llevado su lateral derecho y espalda, llena de marcas de colores rojos, morados, negros, y formas indescriptibles al golpearse con diverso mobiliario en el segundo forcejeo. Como si sintiera la precupación ajena, Eugeo sonrió para quitarle hierro al asunto, miró con total confianza al capitán de la guardia. - Puedo aguantar un rato más, por favor, no desvíe recursos en mí. Terminad de evacuar el pueblo. Curen a mi compañera primero. - Antes de que pudiera terminar la frase, un intenso pinchazo lo obligo a proteger su costado derecho con su mano izquierda.

- Podrás ser caballero real, joven, pero aquí las ordenes las doy yo. No me vas a ganar a cabezota. - Lo sermoneó con una mezcla de amabilidad y preocupación. - Terminaremos de revisar el pueblo, pero voy a mandaros un curandero de inmediato. Milady, por favor, cuide de él mientras tanto. - Después de cerciorarse que dejaba al chico en buenas manos, se despidió con un saludo militar junto a sus soldados, haciendo caso omiso a las molestias del rubio. - Tsk, será posible... - Masculló, al dolor se le había sumado un ligero traspiés a su orgullo. Le costaba asumir que en aquella ocasión sería él el que necesitaba, ni por compensación a la gran labor que realizó aquella noche. - Agh, en fin... Gracias por todo, Corrin. Ha sido un ángel salvador para los habitantes de esta aldea y para mí. No se si lo habría contado sin su ayuda. - Sentenció con una conciliadora sonrisa, mirando a la princesa a los ojos.
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Re: [Campaña de liberación] The Wyvern Lord [Corrin, Eugeo]

Mensaje por Corrin el Sáb Ago 18, 2018 7:31 am

Durante unos segundos se permitió yacer sobre los restos de los árboles sin mayores preocupaciones ocupando su mente. Una pequeña risita se hizo eco en ahora el solitario lugar en el que se hallaban, pasándose el antebrazo por el rostro un par de veces para así ocultar las miles de sensaciones que en ese momento recorrían todo su cuerpo de un extremo a otro, como un rayo fulminante y veloz. Ya no había rastro de lágrimas en sus ojos, ya fueran de alegría contenida, cansancio o puro terror. Tampoco de todo el compendio. Por fortuna, su respiración se amoldaba a un ritmo casual, dejando de lado el frenesí de la batalla —El objetivo era ayudar a los aldeanos… salvarlos, bueno… creo que por lo menos nuestro cometido ha sido efectivamente realizado —Tampoco sabía con seguridad cómo debía sentirse tras semejante hazaña. No dudaba que podía tildarse de proeza, pero aún era incapaz de regresar a la realidad. La visión ante sus ojos parecía un sueño, uno muy realista, pero desde luego no un hecho real.

Estoy bien, sí, no son más que unos cuantos rasguños… —Algunos mayores que otros, pero no tenía heridas de grave consideración. Lo que más temía en ese momento era el ponerse de pie sobre sus plantas desnudas, dañadas, teniendo en cuenta la destrucción que reinaba en el escenario donde se encontraban. No tenía intención de usar calzado ni siquiera en una situación semejante, solo deseaba con toda la fuerza posible no pisar sobre algún objeto puntiagudo o irregular de acrecentase su dolor.

Ayudada por los soldados de la guarnición para así poder salir de su cárcel de ramas y hojas, les agradeció con una reverencia de cabeza a los hombres, frotándose inconscientemente el lugar donde la lanzada del jinete enemigo había tocado diana. Miró en derredor para cerciorarse, una vez más, que su temeraria pero gratificante batalla había llegado a su fin, milagrosamente. En esa ocasión, con todas las extremidades doloridas, con el cansancio haciéndose eco en el interior de su cuerpo, entendía que la lucha había finalizado. ¡Lo habían conseguido! Pero ni siquiera la euforia creciente era energía suficiente para caminar más rápido de lo que lo estaba haciendo hasta su compañero.

Una pequeña risita, ahogada por su puño, se hizo espacio cuando el líder de la guarnición terminó por dar órdenes al caballero alteano. Asintió con vehemencia, dedicando una alegre sonrisa a ambos hombres —No os preocupéis, no permitiré que este joven realice ningún acto estúpidamente heroico una vez más, no al menos por el momento. Puede dejarlo en mis manos, señor —Manteniendo su perfil bajo, acatando órdenes, no despertaría sospechas frente a nadie, aun cuando sabía que el joven rubio podía proclamar abiertamente su verdadera identidad.

Debéis ser más cuidadoso, ¿cómo podría viajar algún día a Altea si mi único conocido pereciese en combate? —No esperaba una respuesta por su parte, pues se trataba más bien de un reproche amigable, a modo de recordatorio, para que tuviera más cuidado en sus futuras batallas. No dudaba de la capacidad de lucha del guardia real, ni mucho menos. Sencillamente el sentimiento de protección que sentía por sus seres queridos también se extendía ahora a su persona —No soy ningún tipo de ángel, ni siquiera tengo alas o similares, más bien creo que he sido el elemento precipitador de todo esto… pero me alegro del desenlace —Exhaló aire profundamente, vaciando sus pulmones de toda pizca de temor restante. Solo restaba un último detalle.

Descansemos un poco, creo que ambos lo merecemos.
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Re: [Campaña de liberación] The Wyvern Lord [Corrin, Eugeo]

Mensaje por Eliwood el Lun Ago 20, 2018 6:09 pm

Tema cerrado. 80G a cada participante.

Corrin ha gastado un uso de su espada de bronce.
Eugeo ha gastado un uso de su espada de plata.

Ambos obtienen +2 EXP. +1 EXP adicional a Eugeo por efecto de Parangón.

Gracias al incremento de experiencia, Corrin obtiene un nuevo skill de la rama Manakete:

] Descanso Profundo - Permite al manakete servirse de la capacidad de su raza para regenerarse a sí misma. Tomándose un turno de quietud en el cual el manakete se escuda con sus alas y reposa, siendo consciente de su entorno pero incapaz de moverse, comunicarse o hacer cualquier cosa, este se sana de todo efecto adverso y también recupera un poco su estado físico, con un efecto equivalente al de un vulnerary.

¡Felicitaciones!
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Re: [Campaña de liberación] The Wyvern Lord [Corrin, Eugeo]

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