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[Campaña de liberación] El tiempo recrea escenarios mezclando a los actores [Alanna, Eugeo]

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[Campaña de liberación] El tiempo recrea escenarios mezclando a los actores [Alanna, Eugeo]

Mensaje por Eugeo el Miér Jun 06, 2018 4:42 pm

Jamás hubiera imaginado que ocurriría ese momento, era nostálgico e irónico a partes iguales. El que era vanguardia de los caballeros reales de Altea había tenido su comienzo en las mismas condiciones en las que se encontraban sus compañeros, contratados por el gobierno alteano para ayudar a liberar sus tierras. Los superiores del espadachín vieron la oportunidad perfecta de ponerle al mando de un escuadrón, confiando en que su aprensión a los puestos de responsabilidad se mitigaría con el ambiente familiar que podían proporcionar antiguos compañeros de oficio. Sería más cercano y le ayudaría a abrirse en un camino profesional al que tenía especial temor, probablemente existía un interés de que Eugeo empezara a madurar en ese ámbito, pues ya había demostrado con creces que su dedicación y experiencia en combate estaba muy cerca de ser inmejorable. El caballero de Altea acabó asumiendo que no podía huir de ese deber y cumplió las órdenes de arriba, reuniendo un grupo de nueve mercenarios para informarlos y organizarlos de cara a la operación que ejecutarían ese día.

Una vez todos los detalles del trabajo se clarificaron y los mercenarios se presentaron, salieron de la tienda de campaña en la que estaban reunidos. Era una constante en todas las poblaciones de Regna Ferox en aquellos momentos: Improvisados campamentos se habían levantado a las afueras de las empalizadas. Con esto se cumplían muchos propósitos, pero los más importantes eran la de incrementar la seguridad en las cercanías de las villas, alojar a un número de soldados mayor al que las barracas podrían albergar y erigir un centro de reunión, mando y coordinación de militares y mercenarios por igual. Quedaban semanas para el aclamado torneo y el número de visitantes y mercaderes ya se había duplicado. La mayor presencia militar reforzaba la sensación de seguridad de los turistas, a la vez que atraía interesados en participar en la defensa. Reclutamiento temporal o permanente según las necesidades e intereses de cada uno, una simbiosis beneficiosa para todas las partes. Tan pronto como todos dispusieron su equipo, el escuadrón de diez individuos emprendió el camino que los separaba de la guarida emergida.

Ésta se encontraba a algo más de una hora de la capital feroxi, en una zona con gran densidad de cruces de caminos. A más caminos más personas, a más personas mayor capacidad de hacer daño. Sin senderos evidentes, localizar el escondite solo había sido posible con la ayuda de las pistas y la labor de las jinetes de pegaso de Altea. La orografía del lugar constaba de multitud de desniveles, ideales para ocultar un campamento mediano, mas también permitía que un grupo pequeño de soldados se acercaran sin ser detectados. De momento ésa había sido la estrategia más eficaz para mantener a los emergidos a raya, los insurgentes eran conscientes de su débil posición en el país y habían adaptado sus ataques bajo un esquema de guerra de guerrillas. De poco servía emplear toda la fuerza militar para aplastar cada agresión, eran células pequeñas y muy organizadas, los emergidos huían rápidamente si descubrían a los soldados acercarse. La independencia, versatilidad y anonimato de los mercenarios era perfecto para contrarrestar aquella estrategia.

Eugeo y su refuerzo se detuvo en mitad del camino cuando se toparon con el arbol que marcaba el desvío. Su corteza había sido cortada para dibujar un símbolo, también estaba ligeramente coloreada de rojo con un material arcilloso. A partir de ahí debían salir del sendero y avanzar en linea recta hasta que se toparan con el rastro de la guarida, a pocos minutos de donde se encontraban. Se cercioró de que sus compañeros estaban listos y los supervisaría dejando que todos fueran por delante suya, asegurándose de que nadie llegara a perderse.

En última instancia, uno de los mercenarios se percató de que en la lejanía había una multitud que transitaba la carretera. - Eh, ahí, parecen soldados. - Eugeo miró en aquella dirección. Aunque la distancia impedía diferenciar bien a los sujetos, por los colores podía estar seguro de que no eran guerreros de Altea. - Deben de ser militares de otro país, posiblemente vayan a participar en el torneo... - Divagó, no pudo evitar sentir un poco de curiosidad. - Pero no es lo importante ahora. - Sentenció, pero sin sonar duro, apoyó la mano en el hombro del que tenía más próximo - Recordad . Sigan el plan, analicen la situación y cuenten con vuestros compañeros en todo momento. De ese modo la misión será un éxito. Vamos.
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Re: [Campaña de liberación] El tiempo recrea escenarios mezclando a los actores [Alanna, Eugeo]

Mensaje por Alanna el Jue Jun 07, 2018 6:57 pm

En parte, el viaje a la nación vecina se le estaba haciendo tan pesado como se lo había imaginado desde un principio. Cuando no era más que moverse de un simple pueblo rural a otro, se podía permitir viajar por su propia cuenta y centrarse en sus propios pensamientos mientras disfrutaba de las vistas. Cuando era el caso contrario… distaba muchísimo. Por eso, la gran mayoría de veces que el trayecto prometía durar más de un día lo hacía con el amargo saber de sentirse obligada a ello. En su época de mercenaria era más por la pura necesidad del dinero que se ofertaba por el trabajo a realizar. Ahora, como miembro de los Custodios, era por cuestiones de deber.

Y así, el deber la llevaba derecha hacia Regna Ferox. ¿Qué sabía sobre aquella nación? Cultura general; una región que gran parte del año tenía temperaturas bajas al situarse en el norte de Akaneia. La primera en la frente, con lo que detestaba ella los climas fríos. Aparte de eso, Regna Ferox era conocida por contar con un gobierno de lo más peculiar, en donde se valoraba más que nada el arte del combate. Al menos, durante la época de los khanes. Con la reciente hegemonía alteana instaurado allí, muchos decían que las cosas cambiarían sobremanera en el país.

De ahí que la última iniciativa por parte de Altea hubiese sido de lo más inesperada como para llegar a oídos de todo el continente: un torneo con el fin de atraer a combatientes de todas las regiones.

Ambicioso. No era la primera vez que opinaba lo mismo respecto a que sus vecinos se instaurasen en Regna Ferox. Pero bueno, otro de los tantos asuntos que no debían concernirla. Y que para tratar con los líderes de Altea ya estaba el príncipe Chrom. Sí, el mismo que le pidió que se dirigiese a las tierras del norte.

¡Ya verás que van a estar presentes un montón de peces gordos! ¡Te lo digo yo! —Y cómo no, con su correspondiente compañía. Puesto que se trataba de un evento organizado por los aliados de Ylisse, lo apropiado sería facilitarles su ayuda para los preparativos del torneo. En resumidas cuentas, apoyo militar con el que mantener la ciudad y las cercanías libres de cualquier percance. Alanna había sido mandada junto a otros nueve hombres de un destacamento ylissense para reforzar la seguridad hasta que llegase el gran día. Habría sido una travesía mucho más amena de no ser porque sus compañeros estaban más entusiasmados por poder asistir al torneo que por el motivo de que estuviesen allí. ¡Naga bendita! Era sacar cualquier temática relacionada con armas o peleas, y a los hombres se les llenaba la boca de bravuconadas con las que se podían pasar horas. —¡Venga ya! No me creo yo que unos nobles estén interesados en quedarse a ver como una jauría de guerreros se dejan la piel en la arena. Mucho menos que ellos mismos participasen. Son, cómo te lo digo... demasiado sofisticados para estas cosas.

Y así durante la larga caminata, incluso después de alcanzar y atravesar la frontera feroxí. Si ya de por sí no estaba tan entusiasmada en verse envuelta en un torneo que inflaba el ego hasta al hombre más humilde, peor era ver en primera fila los efectos incluso faltando días para que comenzase. No obstante, lidiar con los pendencieros de su equipo no era, ni por asomo, la mayor de sus preocupaciones. Oh, no, no. Resultaba que el príncipe Chrom tuvo otra ocurrencia, además de la de mandar a sus hombres para engrosar las defensas. —¡Que te digo yo que sí! He oído rumores de que el príncipe de Altea participará y todo. Supongo que para subir la moral de sus hombres. —Puesto que él no podría acudir, vio conveniente que Ylisse también contase con representación en el torneo. Vale, a Alanna le parecía maravilloso que su país apoyase la iniciativa de sus aliados, pero…

Ah, y hablando de los participantes…

¿Por qué ella?

¡Es verdad! Casi me olvidaba de nuestra nueva promesa.

¿Por qué tenía ella que participar en el puñetero torneo?

Tan sumida estaba en su propia enervación, que tardó en reaccionar cuando un brazo le pasó por los hombros de manera amistosa. —Suerte que tenemos a la nueva incorporación de los Custodios, ¿eh? —Tras aquello, tuvo que contenerse las ganas de acuchillar con la mirada al soldado que abrió la boca. ¿Suerte? ¡Y un cuerno! Se había pasado todo el viaje rezándole a Naga para que una tormenta de hielo y nieve sepultase el coliseo —para luego querer cambiar la deidad por no haber caído antes en Forsetti— y toda posibilidad de que el torneo siguiese adelante. Pero no caería esa suerte, claro que no. Tendría que meterse de lleno en una marabunta de brutos y prepotentes que serían hasta capaces de molerle los huesos a alguien por un puñado de aplausos. Y, por supuesto, todo ello esperando a no ser humillada delante de miles de espectadores y poner en evidencia a las fuerzas militares de su patria.

El príncipe no lo habría presentado al torneo por pura malicia, si no para que su querida aprendiza se empapase de la experiencia que podía ofrecerle Regna Ferox. Pero en cuanto volviese a Ylisse le iba a matar. No literalmente, aunque sí que le pediría consejo a la maestra de las bromas que tenía por hermana.

En fin, en momentos como aquellos, solo podía centrarse en sus otros menesteres y esperar que el mal trago se pasase rápido. Dedicarse a la seguridad de la ciudad la ayudaría a expulsar pensamientos negativos, a ser productiva con sus obligaciones y no amargarse más de la cuenta.
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Re: [Campaña de liberación] El tiempo recrea escenarios mezclando a los actores [Alanna, Eugeo]

Mensaje por Eugeo el Dom Jun 10, 2018 1:37 pm

Y así, dejando de lado el avistamiento de soldados al otro lado de camino, el grupo de mercenarios marchó en dirección a su objetivo. Eso les llevaba fuera del sendero por lo que a partir de ese momento se encontraban solos a todos los efectos. Los desniveles hacían de barreras naturales y era difícil ver más allá de unos metros, aquello era el principal escudo con el que habían contado los emergidos de aquella zona, el grupo de Eugeo se limitaba a seguir la dirección sin titubear, confiando plenamente en el trabajo realizado por las jinetes de pegaso. Diez minutos después, a unos ochocientos metros del camino, los que iban en primera fila pararon bruscamente su marcha y se agazaparon detrás de lo primero que encontraron. Como era de esperarse, todo el grupo se detuvo justo detrás de ellos, el primero levantó cuatro dedos, igual al número de vigilantes que estaban patrullando aquella zona. Eugeo celebró internamente el hallazgo. Era un bache en el camino, una dificultad que debían atajar si no querían que la misión fracasara, pero también indicaba que se estaban acercando a su objetivo.

El caballero de altea pasó entre los mercenarios y se colocó en la vanguardia para ver con sus propios ojos a qué se estaban enfrentando. Eran cuatro emergidos a pie, uno de ellos llevaba túnica y el resto portaban hachas de dos manos. Estaban moviéndose, vigilando las cercanías de su base, cada vez más cerca de donde ellos se encontraban. Eso hacía muy sencillo una emboscada, valiéndose de las coberturas para dejar que éstos se acercaran sin que se percataran de su presencia. Eugeo mantuvo en alto y completo silencio a sus hombres, con un brazo en alto y la palma extendida, en un lapso de tiempo que se hizo tenso e interminable con cada metro que avanzaban los emergidos. En el momento en el que dieron un pie en falso, el brazo en alto del caballero fue agitado rápidamente contra el suelo.

Cuatro mercenarios se abalanzaron sobre los emergidos con hacha y dos mas los rodearon para cortarles su ruta de escape. Un curandero aguardaba junto a los arqueros, quienes dificultaron al mago emplear su magia, un tiempo valioso para Eugeo, quien aprovechó el espacio que le dieron para atacar al conductor mágico cuerpo a cuerpo. En las dos primeras estocadas sólo pudo llevarse consigo jirones de la gruesa toga del hechicero. Trató de contraatacar invocando una bola de fuego que lanzó directamente en dirección de la cabeza del caballero de Altea. - ¡Mier! - Ladeó la cabeza para evitar la bola ígnea, aunque no podría evitar una molesta quemadura en su mejilla derecha por culpa de su cercanía con el fuego. ¡Como lo odiaba! No sabía como acababa quemado en este tipo de situaciones, era como si tuviera un imán para las bolas de fuego.

Consiguieron despachar a los vigilantes en menos de veinte segundos sin que éstos pudieran alertar a nadie, una victoria que necesitaba ser aplastante para que el resto de la operación tuviera éxito. Afortunadamente, la estela ígnea del ataque que esquivó cruzó el cielo en dirección por donde habían venido. De haber sido al revés, algún emergido de la guarida podría haberse dado cuenta.
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Re: [Campaña de liberación] El tiempo recrea escenarios mezclando a los actores [Alanna, Eugeo]

Mensaje por Alanna el Dom Jun 17, 2018 4:24 pm

¿Cuantos creéis que habrán venido de fuera de Akaneia?

¿Para participar? No me extrañaría que fuesen un buen puñado. Los de Altea se han dejado la piel publicitando el torneo de costa a costa.

Y erre que erre, la compañía de soldados seguía alimentando la monotonía del torneo de marras que la había estado persiguiendo desde que partieron de Ylisse. Alanna quiso mostrarse indiferente y centrada en sus propios asuntos en todo momento para que el grupo no intentase meterla de lleno en la conversación. Siendo ella participante, le acabarían lloviendo preguntas demasiado incómodas. Además, por mucho que se hiciese la loca, los comentarios le seguían llegando a sus oídos y cebándola con más presión. ¿Habría contendientes de otras tierras? Lo más seguro. ¿Le llamaba poder batirse en duelo con ellos? ¡Para nada! Estaría encantadísima de poder conocer otras culturas, pero hacerlo a base de intercambiar mandobles no entraba en sus planes.

Aunque sí que le picaba la curiosidad un poco por saber acerca de los guerreros de otros países, tanto de Akaneia, como más allá de sus mares. Sobre todo de estos últimos; no conocía más allá de lo que contó Eugeo y… Gerard acerca de las tierras norteñas de Jugdral. Y de otros continentes como Elibe y Tellius solo tenía unos pocos libros importados con información superficial. Era mera curiosidad, pero también la sucedía un miedo importante a lo que pudiese encontrarse en el coliseo. Por eso le molestaba que sus compañeros se hubiesen puesto a hablar del dichoso torneo.

Luego estaban los propios países de Akaneia que participarían, los cuales le causaban sentimientos encontrados. Sin embargo, no eran ni los alteanos ni los feroxíes los que le preocupaban.

A todo esto. ¿Sabemos si la organización ha impuesto vetos a algún país?

Oficialmente no. —El hombre se encogió de hombros—. Pero si lo que te preocupan son los plegianos, dudo mucho que se muestren por aquí con lo tensa que está la situación entre ellos y Altea.

Ya. Pero ese es el problema: “que no se muestren por aquí”. —Alanna resopló entre dientes al notar la poca sutileza en las palabras del otro. Y así, era como los prejuicios ganaban fuerza y la eterna batalla entre religiones proseguía. Al menos agradecía que Altea no llegase a proclamar ninguna prohibición para participar. Habría sido otra forma de acrecentar el desprecio de Plegia y sus delirios de actuar como “purificadores”. Patrañas. Sí, ella estaba comprometida con la salvaguarda de Ylisse y así seguiría, pero lo único que se debía purificar era un absurdo choque de culturas que se había ido de las manos con el paso de las décadas.

Todavía quedaba un trecho hasta que llegasen al puesto de mando más próximo para que se les asignasen sus cargos, por lo que se propuso acelerar la marcha para llegar cuanto antes. De paso, alentar a la cuadrilla y dejarles menos margen para que siguiesen con su parloteo. Sin embargo, ni le hizo falta decirles nada para que todos enmudeciesen de sopetón. Extrañada, Alanna se volteó hacia el grupo para encontrárselos con sendas expresiones hurañas, mirando… ¿al cielo? —Qué demonios... —musitó uno de ellos, alzando el índice. La muchacha siguió con la mirada hacia donde estaba señalando y pegó un respingo.

Fuego. Una bola de llamas surcó los cielos a unos cincuenta metros de donde se encontraban. No era muy grande, y apenas se mantuvo compacta nada más alcanzó cierta altura. Pero la trayectoria delataba que la habían arrojado desde aquella zona. —Qué raro. ¿Alguien está practicando hechizos para el torneo? —Ella también pensó lo mismo. Semejante masa de llamas tuvo que haber sido producto de la magia. Pero magia o no, seguía siendo una temeridad el arrojarla a plena vista, y en una zona común por la que transitaban tanto mercaderes, como soldados.

Nadie podía ser tan ingenuo para ponerse a practicar magia con tanta seguridad en los alrededores.

Rápido, vamos. Esto me da muy mala espina —le comunicó al resto, adelantándose un paso e indicándoles que la siguiesen con un gesto del brazo.

¡E-espera! ¿Nosotros? Pero si tiene que haber por aquí guardias de sobra que puedan…

El soldado tuvo que tragarse sus palabras nada más ser víctima de la afiladísima mirada que le lanzó Alanna, una de esas que atravesaban hasta el metal. Ni era su superior, ni en ningún momento gozaba de potestad alguna sobre el grupo, pero de ninguna forma iba a dejar que su equipo rehuyese de sus obligaciones. Ya estaba lidiando con sus propios problemas, como para encima tener que darle explicaciones innecesarias al príncipe Chrom si se daba cualquier percance durante su estancia. —Eh, mejor vamos marchando —le dijo otro de los soldados a su compañero, palmeándole el hombro—. Si al final ocurre algo gordo, lo mismo cancelan el torneo.

Alanna torció el gesto de la boca en una mueca estúpida. ¡Pero bueno! ¿Esa era la única motivación que tenían para cumplir con su deber? Antes de que pudiese llevarse la palma a la frente e indignarse aún más de lo que ya estaba, dio media vuelta y esprintó hacia la colina desde donde se vio brotar la bola de fuego.
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Re: [Campaña de liberación] El tiempo recrea escenarios mezclando a los actores [Alanna, Eugeo]

Mensaje por Eugeo el Mar Jun 19, 2018 4:34 pm

- ¿Cómo ha ido? ¿Estáis bien? - La curandera del grupo había salido de su formación una vez se aseguró de que ya no había peligro. Eugeo también se preocupó por el estado de los mercenarios quienes, aparte de un cansancio leve, no parecían haber sufrido daño alguno. Expiró aliviado al comprobar que todos estaban bien, mas cuando estaba por esbozar una sobria sonrisa la quemazón de su moflete reavivó el recuerdo que le había dejado el emergido. - tss... - Susurró, molesto por el dolor de su moflete y porque la clériga lo hubiera descubierto. - Déjame sanarte. - Pidió ella, a lo que el caballero respondió de forma no verbal con una mueca de molestia. - Sólo es un rasguño, no debemos perder tiempo en esto.  - Replicó, tranquilo, pero mostrando terquedad junto a su resistencia de ser atendido. - ¿Qué hago yo aquí entonces? Sólo será un minuto, por favor, quiero ser de ayuda.

[…]

Eugeo no tuvo más remedio que aceptar la asistencia de la sanadora con resignación y paciencia. El tiempo que empleaba en que su quemadura no empeorase lo aprovechó con los medios que tenía a su alcance: mandó a dos exploradores a reconocer el terreno y estimara las fuerzas enemigas mientras calculaba el tiempo que había transcurrido desde que eliminaron a la patrulla emergida, también sopesó cuales podían ser las estrategias que mejor se adaptaban en base al número de efectivos con los que contaba. Si el asentamiento era demasiado grande no podían abarcarlo en su totalidad y algún emergido podría acabar huyendo, si ese era el caso debían conformarse con darles un duro golpe y anular su capacidad de hacer daño en la mayor medida posible. Era el escenario más obvio que se le presentaba pero era consciente de que podría no encontrarse con la situación ideal. Debería improvisar si la realidad no se ajustaba a sus estimaciones, que era a lo que estaba acostumbrado realmente, pues nunca lo educaron para estudiar las tácticas de combate.

Entre tanto pensamiento, el rubio acabó abstrayéndose con la ayuda del alivio que le producía la magia curativa de la hechicera. Estaba aguardando al regreso de la avanzadilla para tomar una decisión, mas hubo algo que lo sacó de su letargo antes de lo esperado. El sobresalto fue tal que apartó a la sacerdotisa con el brazo, con suavidad, pero no dándole pie a que terminara su tratamiento. - Es suficiente, gracias. - El barullo venía de detrás, una conversación acalorada que provenía de alguno de sus hombres, pero... ¿A quién? Sea como fuere, si querían despachar a unos mirones no era ni el momento ni las formas de conseguirlo. Irrumpió en el preludio de la discusión y calló de inmediato a sus hombres con una mirada y presencia autoritarias, en vez de recriminar a los recién llegados debían haberle informado de inmediato. Una vez ató en corto la lengua de sus mercenarios realizó un escrutinio a los “invitados” con la mirada. Portaban ropas militares y escudos del reino de Ylisse, supuso que eran los que habían visto en la lejanía antes de salirse del camino. - Custodios. - Sentenció cuando descubrió las pistas suficientes que le llevaban a esa conclusión. - Me llamo Eugeo, caballero real de Altea, yo estoy al mando de este grupo. Lamento este revuelo, estamos en medio de una misión delicada y no esperábamos a nadie más. - Explicó con sobriedad y tono militar. Su rostro no evocaba ilusión por ese encuentro, pero tampoco era condenatorio, simplemente trataba de resultar lo más pragmático y protocolario posible.

Revisando de nuevo a las fuerzas de Ylisse, encontró unos rasgos que le resultaron familiares. Resaltaban aún más estando en esa cuadrilla de varones, desentonando para bien, lo cual le despertaba la suposición de que no se encontraba allí por voluntad propia. Sea como fuere, así era la labor de un soldado, no siempre se podía estar a gusto con todo. Desgraciadamente, no era el mejor momento para hacer saludos de carácter personal, tuvo que conformarse con el deseo de que Alanna se hubiera percatado de su media sonrisa en aquél segundo de cruce de miradas. - Ahora que estáis aquí, hay poco que se pueda hacer. No podéis marcharos, está en riesgo el éxito de toda la operación. Pero algo me dice que no habéis llegado aquí por error. ¿Venís a ayudar? Si no, deberéis esperar aquí hasta que todo haya acabado, no pueden descubriros volviendo al camino.
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Re: [Campaña de liberación] El tiempo recrea escenarios mezclando a los actores [Alanna, Eugeo]

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