Hora en el foro


Síguenos
Conectarse

Recuperar mi contraseña

TWITTER
afiliados



Crear foro

[Campaña de liberación] El tiempo recrea escenarios mezclando a los actores [Alanna, Eugeo]

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

[Campaña de liberación] El tiempo recrea escenarios mezclando a los actores [Alanna, Eugeo]

Mensaje por Eugeo el Miér Jun 06, 2018 4:42 pm

Jamás hubiera imaginado que ocurriría ese momento, era nostálgico e irónico a partes iguales. El que era vanguardia de los caballeros reales de Altea había tenido su comienzo en las mismas condiciones en las que se encontraban sus compañeros, contratados por el gobierno alteano para ayudar a liberar sus tierras. Los superiores del espadachín vieron la oportunidad perfecta de ponerle al mando de un escuadrón, confiando en que su aprensión a los puestos de responsabilidad se mitigaría con el ambiente familiar que podían proporcionar antiguos compañeros de oficio. Sería más cercano y le ayudaría a abrirse en un camino profesional al que tenía especial temor, probablemente existía un interés de que Eugeo empezara a madurar en ese ámbito, pues ya había demostrado con creces que su dedicación y experiencia en combate estaba muy cerca de ser inmejorable. El caballero de Altea acabó asumiendo que no podía huir de ese deber y cumplió las órdenes de arriba, reuniendo un grupo de nueve mercenarios para informarlos y organizarlos de cara a la operación que ejecutarían ese día.

Una vez todos los detalles del trabajo se clarificaron y los mercenarios se presentaron, salieron de la tienda de campaña en la que estaban reunidos. Era una constante en todas las poblaciones de Regna Ferox en aquellos momentos: Improvisados campamentos se habían levantado a las afueras de las empalizadas. Con esto se cumplían muchos propósitos, pero los más importantes eran la de incrementar la seguridad en las cercanías de las villas, alojar a un número de soldados mayor al que las barracas podrían albergar y erigir un centro de reunión, mando y coordinación de militares y mercenarios por igual. Quedaban semanas para el aclamado torneo y el número de visitantes y mercaderes ya se había duplicado. La mayor presencia militar reforzaba la sensación de seguridad de los turistas, a la vez que atraía interesados en participar en la defensa. Reclutamiento temporal o permanente según las necesidades e intereses de cada uno, una simbiosis beneficiosa para todas las partes. Tan pronto como todos dispusieron su equipo, el escuadrón de diez individuos emprendió el camino que los separaba de la guarida emergida.

Ésta se encontraba a algo más de una hora de la capital feroxi, en una zona con gran densidad de cruces de caminos. A más caminos más personas, a más personas mayor capacidad de hacer daño. Sin senderos evidentes, localizar el escondite solo había sido posible con la ayuda de las pistas y la labor de las jinetes de pegaso de Altea. La orografía del lugar constaba de multitud de desniveles, ideales para ocultar un campamento mediano, mas también permitía que un grupo pequeño de soldados se acercaran sin ser detectados. De momento ésa había sido la estrategia más eficaz para mantener a los emergidos a raya, los insurgentes eran conscientes de su débil posición en el país y habían adaptado sus ataques bajo un esquema de guerra de guerrillas. De poco servía emplear toda la fuerza militar para aplastar cada agresión, eran células pequeñas y muy organizadas, los emergidos huían rápidamente si descubrían a los soldados acercarse. La independencia, versatilidad y anonimato de los mercenarios era perfecto para contrarrestar aquella estrategia.

Eugeo y su refuerzo se detuvo en mitad del camino cuando se toparon con el arbol que marcaba el desvío. Su corteza había sido cortada para dibujar un símbolo, también estaba ligeramente coloreada de rojo con un material arcilloso. A partir de ahí debían salir del sendero y avanzar en linea recta hasta que se toparan con el rastro de la guarida, a pocos minutos de donde se encontraban. Se cercioró de que sus compañeros estaban listos y los supervisaría dejando que todos fueran por delante suya, asegurándose de que nadie llegara a perderse.

En última instancia, uno de los mercenarios se percató de que en la lejanía había una multitud que transitaba la carretera. - Eh, ahí, parecen soldados. - Eugeo miró en aquella dirección. Aunque la distancia impedía diferenciar bien a los sujetos, por los colores podía estar seguro de que no eran guerreros de Altea. - Deben de ser militares de otro país, posiblemente vayan a participar en el torneo... - Divagó, no pudo evitar sentir un poco de curiosidad. - Pero no es lo importante ahora. - Sentenció, pero sin sonar duro, apoyó la mano en el hombro del que tenía más próximo - Recordad . Sigan el plan, analicen la situación y cuenten con vuestros compañeros en todo momento. De ese modo la misión será un éxito. Vamos.
Afiliación :
- ALTEA -

Clase :
Vanguard | Myrmidon

Cargo :
Caballero Real (Ejército de Altea)

Autoridad :
★★

Inventario :
Blue Rose Sword [3]
Elixir [1]
Lanza de madera [1]
Esp. de plata [3]
esp. de bronce [1]
Esp. de bronce [1]

Support :
Marth
Artemis

Especialización :

Experiencia :

Gold :
198


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Campaña de liberación] El tiempo recrea escenarios mezclando a los actores [Alanna, Eugeo]

Mensaje por Alanna el Jue Jun 07, 2018 6:57 pm

En parte, el viaje a la nación vecina se le estaba haciendo tan pesado como se lo había imaginado desde un principio. Cuando no era más que moverse de un simple pueblo rural a otro, se podía permitir viajar por su propia cuenta y centrarse en sus propios pensamientos mientras disfrutaba de las vistas. Cuando era el caso contrario… distaba muchísimo. Por eso, la gran mayoría de veces que el trayecto prometía durar más de un día lo hacía con el amargo saber de sentirse obligada a ello. En su época de mercenaria era más por la pura necesidad del dinero que se ofertaba por el trabajo a realizar. Ahora, como miembro de los Custodios, era por cuestiones de deber.

Y así, el deber la llevaba derecha hacia Regna Ferox. ¿Qué sabía sobre aquella nación? Cultura general; una región que gran parte del año tenía temperaturas bajas al situarse en el norte de Akaneia. La primera en la frente, con lo que detestaba ella los climas fríos. Aparte de eso, Regna Ferox era conocida por contar con un gobierno de lo más peculiar, en donde se valoraba más que nada el arte del combate. Al menos, durante la época de los khanes. Con la reciente hegemonía alteana instaurado allí, muchos decían que las cosas cambiarían sobremanera en el país.

De ahí que la última iniciativa por parte de Altea hubiese sido de lo más inesperada como para llegar a oídos de todo el continente: un torneo con el fin de atraer a combatientes de todas las regiones.

Ambicioso. No era la primera vez que opinaba lo mismo respecto a que sus vecinos se instaurasen en Regna Ferox. Pero bueno, otro de los tantos asuntos que no debían concernirla. Y que para tratar con los líderes de Altea ya estaba el príncipe Chrom. Sí, el mismo que le pidió que se dirigiese a las tierras del norte.

¡Ya verás que van a estar presentes un montón de peces gordos! ¡Te lo digo yo! —Y cómo no, con su correspondiente compañía. Puesto que se trataba de un evento organizado por los aliados de Ylisse, lo apropiado sería facilitarles su ayuda para los preparativos del torneo. En resumidas cuentas, apoyo militar con el que mantener la ciudad y las cercanías libres de cualquier percance. Alanna había sido mandada junto a otros nueve hombres de un destacamento ylissense para reforzar la seguridad hasta que llegase el gran día. Habría sido una travesía mucho más amena de no ser porque sus compañeros estaban más entusiasmados por poder asistir al torneo que por el motivo de que estuviesen allí. ¡Naga bendita! Era sacar cualquier temática relacionada con armas o peleas, y a los hombres se les llenaba la boca de bravuconadas con las que se podían pasar horas. —¡Venga ya! No me creo yo que unos nobles estén interesados en quedarse a ver como una jauría de guerreros se dejan la piel en la arena. Mucho menos que ellos mismos participasen. Son, cómo te lo digo... demasiado sofisticados para estas cosas.

Y así durante la larga caminata, incluso después de alcanzar y atravesar la frontera feroxí. Si ya de por sí no estaba tan entusiasmada en verse envuelta en un torneo que inflaba el ego hasta al hombre más humilde, peor era ver en primera fila los efectos incluso faltando días para que comenzase. No obstante, lidiar con los pendencieros de su equipo no era, ni por asomo, la mayor de sus preocupaciones. Oh, no, no. Resultaba que el príncipe Chrom tuvo otra ocurrencia, además de la de mandar a sus hombres para engrosar las defensas. —¡Que te digo yo que sí! He oído rumores de que el príncipe de Altea participará y todo. Supongo que para subir la moral de sus hombres. —Puesto que él no podría acudir, vio conveniente que Ylisse también contase con representación en el torneo. Vale, a Alanna le parecía maravilloso que su país apoyase la iniciativa de sus aliados, pero…

Ah, y hablando de los participantes…

¿Por qué ella?

¡Es verdad! Casi me olvidaba de nuestra nueva promesa.

¿Por qué tenía ella que participar en el puñetero torneo?

Tan sumida estaba en su propia enervación, que tardó en reaccionar cuando un brazo le pasó por los hombros de manera amistosa. —Suerte que tenemos a la nueva incorporación de los Custodios, ¿eh? —Tras aquello, tuvo que contenerse las ganas de acuchillar con la mirada al soldado que abrió la boca. ¿Suerte? ¡Y un cuerno! Se había pasado todo el viaje rezándole a Naga para que una tormenta de hielo y nieve sepultase el coliseo —para luego querer cambiar la deidad por no haber caído antes en Forsetti— y toda posibilidad de que el torneo siguiese adelante. Pero no caería esa suerte, claro que no. Tendría que meterse de lleno en una marabunta de brutos y prepotentes que serían hasta capaces de molerle los huesos a alguien por un puñado de aplausos. Y, por supuesto, todo ello esperando a no ser humillada delante de miles de espectadores y poner en evidencia a las fuerzas militares de su patria.

El príncipe no lo habría presentado al torneo por pura malicia, si no para que su querida aprendiza se empapase de la experiencia que podía ofrecerle Regna Ferox. Pero en cuanto volviese a Ylisse le iba a matar. No literalmente, aunque sí que le pediría consejo a la maestra de las bromas que tenía por hermana.

En fin, en momentos como aquellos, solo podía centrarse en sus otros menesteres y esperar que el mal trago se pasase rápido. Dedicarse a la seguridad de la ciudad la ayudaría a expulsar pensamientos negativos, a ser productiva con sus obligaciones y no amargarse más de la cuenta.
Afiliación :
- YLISSE -

Clase :
Hero

Cargo :
Mercenaria

Autoridad :

Inventario :
Gema Destello
Hacha arrojadiza mejorada [4]
Hacha de bronce [1]
Hacha de Acero [3]
.
.

Support :
None.

Especialización :

Experiencia :

Gold :
2554


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Campaña de liberación] El tiempo recrea escenarios mezclando a los actores [Alanna, Eugeo]

Mensaje por Eugeo el Dom Jun 10, 2018 1:37 pm

Y así, dejando de lado el avistamiento de soldados al otro lado de camino, el grupo de mercenarios marchó en dirección a su objetivo. Eso les llevaba fuera del sendero por lo que a partir de ese momento se encontraban solos a todos los efectos. Los desniveles hacían de barreras naturales y era difícil ver más allá de unos metros, aquello era el principal escudo con el que habían contado los emergidos de aquella zona, el grupo de Eugeo se limitaba a seguir la dirección sin titubear, confiando plenamente en el trabajo realizado por las jinetes de pegaso. Diez minutos después, a unos ochocientos metros del camino, los que iban en primera fila pararon bruscamente su marcha y se agazaparon detrás de lo primero que encontraron. Como era de esperarse, todo el grupo se detuvo justo detrás de ellos, el primero levantó cuatro dedos, igual al número de vigilantes que estaban patrullando aquella zona. Eugeo celebró internamente el hallazgo. Era un bache en el camino, una dificultad que debían atajar si no querían que la misión fracasara, pero también indicaba que se estaban acercando a su objetivo.

El caballero de altea pasó entre los mercenarios y se colocó en la vanguardia para ver con sus propios ojos a qué se estaban enfrentando. Eran cuatro emergidos a pie, uno de ellos llevaba túnica y el resto portaban hachas de dos manos. Estaban moviéndose, vigilando las cercanías de su base, cada vez más cerca de donde ellos se encontraban. Eso hacía muy sencillo una emboscada, valiéndose de las coberturas para dejar que éstos se acercaran sin que se percataran de su presencia. Eugeo mantuvo en alto y completo silencio a sus hombres, con un brazo en alto y la palma extendida, en un lapso de tiempo que se hizo tenso e interminable con cada metro que avanzaban los emergidos. En el momento en el que dieron un pie en falso, el brazo en alto del caballero fue agitado rápidamente contra el suelo.

Cuatro mercenarios se abalanzaron sobre los emergidos con hacha y dos mas los rodearon para cortarles su ruta de escape. Un curandero aguardaba junto a los arqueros, quienes dificultaron al mago emplear su magia, un tiempo valioso para Eugeo, quien aprovechó el espacio que le dieron para atacar al conductor mágico cuerpo a cuerpo. En las dos primeras estocadas sólo pudo llevarse consigo jirones de la gruesa toga del hechicero. Trató de contraatacar invocando una bola de fuego que lanzó directamente en dirección de la cabeza del caballero de Altea. - ¡Mier! - Ladeó la cabeza para evitar la bola ígnea, aunque no podría evitar una molesta quemadura en su mejilla derecha por culpa de su cercanía con el fuego. ¡Como lo odiaba! No sabía como acababa quemado en este tipo de situaciones, era como si tuviera un imán para las bolas de fuego.

Consiguieron despachar a los vigilantes en menos de veinte segundos sin que éstos pudieran alertar a nadie, una victoria que necesitaba ser aplastante para que el resto de la operación tuviera éxito. Afortunadamente, la estela ígnea del ataque que esquivó cruzó el cielo en dirección por donde habían venido. De haber sido al revés, algún emergido de la guarida podría haberse dado cuenta.
Afiliación :
- ALTEA -

Clase :
Vanguard | Myrmidon

Cargo :
Caballero Real (Ejército de Altea)

Autoridad :
★★

Inventario :
Blue Rose Sword [3]
Elixir [1]
Lanza de madera [1]
Esp. de plata [3]
esp. de bronce [1]
Esp. de bronce [1]

Support :
Marth
Artemis

Especialización :

Experiencia :

Gold :
198


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Campaña de liberación] El tiempo recrea escenarios mezclando a los actores [Alanna, Eugeo]

Mensaje por Alanna el Dom Jun 17, 2018 4:24 pm

¿Cuantos creéis que habrán venido de fuera de Akaneia?

¿Para participar? No me extrañaría que fuesen un buen puñado. Los de Altea se han dejado la piel publicitando el torneo de costa a costa.

Y erre que erre, la compañía de soldados seguía alimentando la monotonía del torneo de marras que la había estado persiguiendo desde que partieron de Ylisse. Alanna quiso mostrarse indiferente y centrada en sus propios asuntos en todo momento para que el grupo no intentase meterla de lleno en la conversación. Siendo ella participante, le acabarían lloviendo preguntas demasiado incómodas. Además, por mucho que se hiciese la loca, los comentarios le seguían llegando a sus oídos y cebándola con más presión. ¿Habría contendientes de otras tierras? Lo más seguro. ¿Le llamaba poder batirse en duelo con ellos? ¡Para nada! Estaría encantadísima de poder conocer otras culturas, pero hacerlo a base de intercambiar mandobles no entraba en sus planes.

Aunque sí que le picaba la curiosidad un poco por saber acerca de los guerreros de otros países, tanto de Akaneia, como más allá de sus mares. Sobre todo de estos últimos; no conocía más allá de lo que contó Eugeo y… Gerard acerca de las tierras norteñas de Jugdral. Y de otros continentes como Elibe y Tellius solo tenía unos pocos libros importados con información superficial. Era mera curiosidad, pero también la sucedía un miedo importante a lo que pudiese encontrarse en el coliseo. Por eso le molestaba que sus compañeros se hubiesen puesto a hablar del dichoso torneo.

Luego estaban los propios países de Akaneia que participarían, los cuales le causaban sentimientos encontrados. Sin embargo, no eran ni los alteanos ni los feroxíes los que le preocupaban.

A todo esto. ¿Sabemos si la organización ha impuesto vetos a algún país?

Oficialmente no. —El hombre se encogió de hombros—. Pero si lo que te preocupan son los plegianos, dudo mucho que se muestren por aquí con lo tensa que está la situación entre ellos y Altea.

Ya. Pero ese es el problema: “que no se muestren por aquí”. —Alanna resopló entre dientes al notar la poca sutileza en las palabras del otro. Y así, era como los prejuicios ganaban fuerza y la eterna batalla entre religiones proseguía. Al menos agradecía que Altea no llegase a proclamar ninguna prohibición para participar. Habría sido otra forma de acrecentar el desprecio de Plegia y sus delirios de actuar como “purificadores”. Patrañas. Sí, ella estaba comprometida con la salvaguarda de Ylisse y así seguiría, pero lo único que se debía purificar era un absurdo choque de culturas que se había ido de las manos con el paso de las décadas.

Todavía quedaba un trecho hasta que llegasen al puesto de mando más próximo para que se les asignasen sus cargos, por lo que se propuso acelerar la marcha para llegar cuanto antes. De paso, alentar a la cuadrilla y dejarles menos margen para que siguiesen con su parloteo. Sin embargo, ni le hizo falta decirles nada para que todos enmudeciesen de sopetón. Extrañada, Alanna se volteó hacia el grupo para encontrárselos con sendas expresiones hurañas, mirando… ¿al cielo? —Qué demonios... —musitó uno de ellos, alzando el índice. La muchacha siguió con la mirada hacia donde estaba señalando y pegó un respingo.

Fuego. Una bola de llamas surcó los cielos a unos cincuenta metros de donde se encontraban. No era muy grande, y apenas se mantuvo compacta nada más alcanzó cierta altura. Pero la trayectoria delataba que la habían arrojado desde aquella zona. —Qué raro. ¿Alguien está practicando hechizos para el torneo? —Ella también pensó lo mismo. Semejante masa de llamas tuvo que haber sido producto de la magia. Pero magia o no, seguía siendo una temeridad el arrojarla a plena vista, y en una zona común por la que transitaban tanto mercaderes, como soldados.

Nadie podía ser tan ingenuo para ponerse a practicar magia con tanta seguridad en los alrededores.

Rápido, vamos. Esto me da muy mala espina —le comunicó al resto, adelantándose un paso e indicándoles que la siguiesen con un gesto del brazo.

¡E-espera! ¿Nosotros? Pero si tiene que haber por aquí guardias de sobra que puedan…

El soldado tuvo que tragarse sus palabras nada más ser víctima de la afiladísima mirada que le lanzó Alanna, una de esas que atravesaban hasta el metal. Ni era su superior, ni en ningún momento gozaba de potestad alguna sobre el grupo, pero de ninguna forma iba a dejar que su equipo rehuyese de sus obligaciones. Ya estaba lidiando con sus propios problemas, como para encima tener que darle explicaciones innecesarias al príncipe Chrom si se daba cualquier percance durante su estancia. —Eh, mejor vamos marchando —le dijo otro de los soldados a su compañero, palmeándole el hombro—. Si al final ocurre algo gordo, lo mismo cancelan el torneo.

Alanna torció el gesto de la boca en una mueca estúpida. ¡Pero bueno! ¿Esa era la única motivación que tenían para cumplir con su deber? Antes de que pudiese llevarse la palma a la frente e indignarse aún más de lo que ya estaba, dio media vuelta y esprintó hacia la colina desde donde se vio brotar la bola de fuego.
Afiliación :
- YLISSE -

Clase :
Hero

Cargo :
Mercenaria

Autoridad :

Inventario :
Gema Destello
Hacha arrojadiza mejorada [4]
Hacha de bronce [1]
Hacha de Acero [3]
.
.

Support :
None.

Especialización :

Experiencia :

Gold :
2554


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Campaña de liberación] El tiempo recrea escenarios mezclando a los actores [Alanna, Eugeo]

Mensaje por Eugeo el Mar Jun 19, 2018 4:34 pm

- ¿Cómo ha ido? ¿Estáis bien? - La curandera del grupo había salido de su formación una vez se aseguró de que ya no había peligro. Eugeo también se preocupó por el estado de los mercenarios quienes, aparte de un cansancio leve, no parecían haber sufrido daño alguno. Expiró aliviado al comprobar que todos estaban bien, mas cuando estaba por esbozar una sobria sonrisa la quemazón de su moflete reavivó el recuerdo que le había dejado el emergido. - tss... - Susurró, molesto por el dolor de su moflete y porque la clériga lo hubiera descubierto. - Déjame sanarte. - Pidió ella, a lo que el caballero respondió de forma no verbal con una mueca de molestia. - Sólo es un rasguño, no debemos perder tiempo en esto.  - Replicó, tranquilo, pero mostrando terquedad junto a su resistencia de ser atendido. - ¿Qué hago yo aquí entonces? Sólo será un minuto, por favor, quiero ser de ayuda.

[…]

Eugeo no tuvo más remedio que aceptar la asistencia de la sanadora con resignación y paciencia. El tiempo que empleaba en que su quemadura no empeorase lo aprovechó con los medios que tenía a su alcance: mandó a dos exploradores a reconocer el terreno y estimara las fuerzas enemigas mientras calculaba el tiempo que había transcurrido desde que eliminaron a la patrulla emergida, también sopesó cuales podían ser las estrategias que mejor se adaptaban en base al número de efectivos con los que contaba. Si el asentamiento era demasiado grande no podían abarcarlo en su totalidad y algún emergido podría acabar huyendo, si ese era el caso debían conformarse con darles un duro golpe y anular su capacidad de hacer daño en la mayor medida posible. Era el escenario más obvio que se le presentaba pero era consciente de que podría no encontrarse con la situación ideal. Debería improvisar si la realidad no se ajustaba a sus estimaciones, que era a lo que estaba acostumbrado realmente, pues nunca lo educaron para estudiar las tácticas de combate.

Entre tanto pensamiento, el rubio acabó abstrayéndose con la ayuda del alivio que le producía la magia curativa de la hechicera. Estaba aguardando al regreso de la avanzadilla para tomar una decisión, mas hubo algo que lo sacó de su letargo antes de lo esperado. El sobresalto fue tal que apartó a la sacerdotisa con el brazo, con suavidad, pero no dándole pie a que terminara su tratamiento. - Es suficiente, gracias. - El barullo venía de detrás, una conversación acalorada que provenía de alguno de sus hombres, pero... ¿A quién? Sea como fuere, si querían despachar a unos mirones no era ni el momento ni las formas de conseguirlo. Irrumpió en el preludio de la discusión y calló de inmediato a sus hombres con una mirada y presencia autoritarias, en vez de recriminar a los recién llegados debían haberle informado de inmediato. Una vez ató en corto la lengua de sus mercenarios realizó un escrutinio a los “invitados” con la mirada. Portaban ropas militares y escudos del reino de Ylisse, supuso que eran los que habían visto en la lejanía antes de salirse del camino. - Custodios. - Sentenció cuando descubrió las pistas suficientes que le llevaban a esa conclusión. - Me llamo Eugeo, caballero real de Altea, yo estoy al mando de este grupo. Lamento este revuelo, estamos en medio de una misión delicada y no esperábamos a nadie más. - Explicó con sobriedad y tono militar. Su rostro no evocaba ilusión por ese encuentro, pero tampoco era condenatorio, simplemente trataba de resultar lo más pragmático y protocolario posible.

Revisando de nuevo a las fuerzas de Ylisse, encontró unos rasgos que le resultaron familiares. Resaltaban aún más estando en esa cuadrilla de varones, desentonando para bien, lo cual le despertaba la suposición de que no se encontraba allí por voluntad propia. Sea como fuere, así era la labor de un soldado, no siempre se podía estar a gusto con todo. Desgraciadamente, no era el mejor momento para hacer saludos de carácter personal, tuvo que conformarse con el deseo de que Alanna se hubiera percatado de su media sonrisa en aquél segundo de cruce de miradas. - Ahora que estáis aquí, hay poco que se pueda hacer. No podéis marcharos, está en riesgo el éxito de toda la operación. Pero algo me dice que no habéis llegado aquí por error. ¿Venís a ayudar? Si no, deberéis esperar aquí hasta que todo haya acabado, no pueden descubriros volviendo al camino.
Afiliación :
- ALTEA -

Clase :
Vanguard | Myrmidon

Cargo :
Caballero Real (Ejército de Altea)

Autoridad :
★★

Inventario :
Blue Rose Sword [3]
Elixir [1]
Lanza de madera [1]
Esp. de plata [3]
esp. de bronce [1]
Esp. de bronce [1]

Support :
Marth
Artemis

Especialización :

Experiencia :

Gold :
198


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Campaña de liberación] El tiempo recrea escenarios mezclando a los actores [Alanna, Eugeo]

Mensaje por Alanna el Dom Jul 15, 2018 12:01 pm

Claro que algo no debía de estar funcionando como debía, por supuesto. Para bien o para mal, la experiencia como mercenaria errante la había dotado de un sexto sentido para percibir los problemas a metros de distancia. Y aquella bola de fuego perdiéndose en el aire tenía escrita la palabra “problemas” en letra mayúscula. Pero bueno, ni los malos presentimientos hicieron falta cuando a unos pocos metros tras haber seguido el origen de las llamas, ya se toparon con el primero de los contratiempos que les cortó el paso. Literalmente.

¡Pero…! ¿Cómo que aquí no ha pasado nada? —respondió una Alanna con genuina molestia, plantando sus manos en la cintura—. ¡Por el amor de Naga! No estoy ciega, ¿sabéis? Sé lo que he visto, y lo que estaba volando por el cielo hace unos momentos era fuego. —Además de arrastrar la palabra “fuego” con resquemor, enfatizó aún más su argumentó alzándole el dedo índice a uno de los hombres con los que se había tenido que poner a discutir. Un grupo de guardias —así se hacían llamar— se les apareció al poco para frenarles y mandarles por donde habían venido. Sus argumentos radicaban en que estaban entrando en “área militar restringida”, y que no podían dejarles pasar. ¡Por favor! Le enervaba sobremanera que esa panda la estuviese tratando de ingenua y le viniesen con semejante patraña.

Pero por la expresión de exasperación que componía el hombre mientras se pasaba una mano por la cara ya le decía que iban a seguir con la misma excusa. —Creo que ya hemos sido lo bastante explícitos, señorita. No haga esto más difícil de lo que es, por favor —dijo, forzando como pudo un tono cordial de la escasa paciencia que le quedaría. Apretó los labios en un intento de centrarse y juntó las yemas de los dedos. —Se lo repetiré por última vez: esta zona es de uso exclusivo para el ejército y, por mucho que me lo pidan, no puedo facilitarles el acceso. Si ha visto fuego, será porque los hechiceros deben de estar practicando maniobras. Nada más. —Convencido de su explicación, le dedicó una falsa sonrisa Alanna, quien respondió frunciendo el ceño y torciendo el gesto de la boca. Maniobras. Claro. La principal razón de por qué no se tragaba la excusa de las prácticas era porque estaba segura de que Altea, como nación con un ejército tan centralizado, no mandaría a sus guarniciones a entrenar en mitad de un paso que era frecuentado por viajeros. Sería Custodia y miembro militar desde hace poco, pero no nació ayer.

Eh… Creo no es necesario insistir más. ¿no, chicos? —saltó uno de los soldados que la acompañaba, esbozando una sonrisa nerviosa para suavizar la tensión. Ni a él, ni a la mayoría del grupo no le estaba haciendo mucha gracia la situación por las caras de inquietud que ponían cada vez que la muchacha protestaba—. Si ya está ahí el ejército, no hay de qué preocuparse. Además, si solo pueden pasar personas autorizadas, nosotros…

Nosotros pasamos —irrumpió Alanna, tan tajante que el joven pegó un respingo—. Os hago saber que como miembros de las fuerzas ylissenses, estamos afiliados con el ejército de Altea y en nuestro derecho a colaborar en sus menesteres. Así que solicito que se nos deje pasar de inmediato. —Con su declaración espetada, se cruzó de brazos y aguardó con una expresión desafiante. La chica pudo escuchar a sus espaldas algún que otro bufido de apuro por parte de sus compañeros, pero ni se giró, ni le dio apenas importancia. Prefería quedarse expectante ante la reacción del grupo de guardias, los cuales intercambiaban miradas de desconcierto ante las palabras de la muchacha. Mientras, al líder de la cuadrilla se le desencajó tanto la mandíbula que resultaba hasta hilarante. —¿Fuerzas de…? Ah, no, no, no. Ni hablar. Hasta aquí hemos llegado —rechistó, haciendo aspavientos despectivos con la mano. Después, apuntó con el índice a Alanna, dedicándole unos orbes de harta suficiencia y acortando la distancia entre ellos un par de palmos. Adios a los formalismos, parecía ser...—. Vosotros os vais de aquí antes de que…

Un silbido raudo cortó de cuajo la tensión entre ambas bandos. Alanna descubrió al responsable por uno de los otros vigías haciéndole señas al cabecilla con aires de apuro y e indicándole que se girase. Huraño, así hizo el hombre, y un chasquido de lengua se le escapó de sus labios a la par que daba cuenta de la figura que se acercaba hacia ellos con prisas. —Genial. Justo lo que quería evitar —masculló entre dientes. A Custodia ladeó la cabeza hacia quien venía y se quedó un tanto tensa. Se temía que alguno de los compañeros de esa panda habría dado cuenta del alboroto y acudiría con la misma intención de echarles.

Pero en cuanto su vista le reveló unas placas de armaduras del mismo color cristalino que el agua, y una mata de pelo rubio coronando la cabeza del muchacho en cuestión, su boca se abrió para formar un círculo. —Oh.

[***]

Eugeo no podría hacerse ni idea de lo mucho que se alegraba de verlo en esos lares. ¡Albricias! Por fin una cara conocida y que le transmitiese confianza. Aunque... ¿Él también se alegraba de verla? Bueno, de no ser por la sonrisa fugaz que le dedicó no lo hubiese creído así. Lo que sí tenía claro es que el joven estaba más tenso que las cuerdas de un laúd. Su rostro y sus gestos cuadriculados eran la pura evidencia de que fuera lo que fuese lo que estuviese haciendo allí, le cundía. Bastante. Alanna ya se sentía mal por no saludarle como Naga mandaba, pero más apuro le daba el poder cortarle el hilo de sus pensamientos con lo metido que estaba de su papel de… ¿Había dicho que era el líder del grupo? Le compadecía.

Pero ya que estaban, y cómo de crucial planteaba Eugeo el cometido que tenían entre manos, consideró adecuado que la colaboración en esos casos era pertinente, faltaría más. —Digamos que… sí. Acudimos aquí al ver ciertos percances en la lejanía. —Alanna se adelantó un paso y levantó un dedo con disimulo hacia el cielo, queriendo ahorrarle al rubio el episodio con la bola de fuego. —De todas formas, Sir Eugeo, como miembro de los Custodios de Ylisse estoy en la obligación de apoyar cualquier iniciativa del ejército Alteano. Procederemos como vos creáis pertinente. —Cielos, ¿estaría siendo demasiado formal? Por respeto a Eugeo, no quería dar señas a su guarnición de que ya se conocían de antes y que se hiciesen ideas equivocadas. Cambió el peso de su pierna a la otra y prosiguió—: Entonces, ¿qué podéis contarnos acerca de la operación y en qué podríamos seros útiles?
Afiliación :
- YLISSE -

Clase :
Hero

Cargo :
Mercenaria

Autoridad :

Inventario :
Gema Destello
Hacha arrojadiza mejorada [4]
Hacha de bronce [1]
Hacha de Acero [3]
.
.

Support :
None.

Especialización :

Experiencia :

Gold :
2554


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Campaña de liberación] El tiempo recrea escenarios mezclando a los actores [Alanna, Eugeo]

Mensaje por Eugeo el Miér Jul 18, 2018 7:32 pm

El caballero de Altea se mantuvo firme pero tranquilo delante del grupo de soldados de Ylisse, cuya estructura no le daba a entender quién de todos era el que tenía la última palabra. En ese momento se dio cuenta de la importancia de la jerarquía a la hora de mantener una buena coordinación entre las tropas. Su trayectoria profesional le había dado la oportunidad de experimentar tres puntos de vista distintos: El libre albedrío de trabajar en soledad como mercenario; la disciplina requerida dentro del régimen militar como un soldado de bajo rango, cuyo espectro de libertad varió dependiendo del momento y situación; y finalmente ser el que organizaba el movimiento de sus hombres, con toda la carga táctica y de responsabilidad que suponía aquello. Desde los primeros dos puntos de vista consideraba positivo el hecho de que la tarea de toma de decisiones fuera comunitaria, aunque aquello lo pagara en su rol actual, el cual necesitaba que las órdenes se transmitieran rápidamente a través de pocos responsables. Poner a los ylissenses al día y tratar de alinear objetivos lo más rápido posible no era su única preocupación, desgraciadamente, pues también estaba a la espera de la llegada de sus exploradores y el transcurso del tiempo desde que neutralizaron la avanzadilla emergida. El sobreesfuerzo de su mente por tener bien atadas todas las variables por poco fue exteriorizada en un gesto de tensión en su rostro. Afortunadamente, Alanna no tardó en tomar el turno de palabra, ayudando al intranquilo espadachín de poner los pies en la tierra por unos segundos, siempre era más sencillo transmitir las ideas con alguien en quien podías confiar.

La incomodidad no desapareció, no obstante, pues aún tenía que encontrar la forma de mantener la seriedd por mucho que quisiera ser distendido con la custodio. - El fuego... Sí, lo suponía... - Divagó brevemente, llevando las yemas de los dedos de su diestra al pómulo afectado, el cual lucía sutilmente rojizo y magullado. No vio conveniente dar más explicaciones acerca de aquello ya que el tiempo apremiaba, así que volvió al asunto principal con diligencia. Ahora que contaba con refuerzos a su disposición, rápidamente reorganizó su estrategia. No medió palabra alguna con los custodios, simplemente asintió a la mujer y se giró para dar indicaciones a los mercenarios. - Avisa a todos que hay cambio de planes y no nos dividiremos. Los compañeros de reconocimiento deben de estar a punto de volver pero no esperaremos a reunirnos aquí. Que se preparen todos. Un minuto. - Tras comprobar que todos acataban ordenes y se alejaban para organizar a todo el mudo, Eugeo volvió a encarar a Alanna y su grupo. - No hay nada confidencial, descuidad. El secretismo se debía a que quería mantener alejados a terceras personas de esta misión. Estos emergidos son escurridizos y al mínimo indicio de peligro escapan a otro lugar. Regna Ferox es enorme, por tanto imposible de mantener la zona peinada en su totalidad... - Cesó su lamento con un contenido suspiro, reorganizó sus ideas para llegar al quid de la cuestión. - Tenía pensado dividir mi grupo en dos, uno que atacara de frente mientras que el resto emboscaría a los que huyeran por la vía de escape más probable, por la retaguardia de su campamento. Vosotros os encargareis de cortarles el paso. Para ello, rodead su guarida a una distancia prudencial y esperad la señal. La señal... - Calló unos segundos, mientras meditaba en algo. - Para que la coordinación sea perfecta la dará alguno de vosotros a que conoce cómo funciona vuestro grupo, tendrá que venir conmigo. - Por supuesto, no dejaría nada al azar, al menos iba a intentarlo. - Lady Alanna, creo que es la mejor opción. - Delató su trato en el pasado al llamarla por su nombre cuando nunca fue mencionado en la conversación. No se dio cuenta de aquello, sin embargo, tampoco se habría andado con rodeos de haberlo tenido en cuenta.

[…]

La coordinación de los grupos acabó siendo más rápido de lo que imaginó en un primer momento gracias a la capacidad de convicción de su compañera temporal de aventuras. Una convicción que inspiró seguridad a los receptivos, y temor irrefrenable a aquellos que osaron dudar mínimamente o escaquearse de sus tareas. Sea como fuere, al final él y sus mercenarios marcharon en linea recta hacia el asentamiento, viendo sus filas engrosadas con una valiosa aliada. No pudo recibirla como le habría gustado, cohibido por su status actual y la exigencia de la situación Minimizó el trato personal al único momento que tuvieron de intimidad, mientras caminaban escasos cincuenta metros en el cambio de brigada, en el que apenas intercambiaron un par de oraciones. Avanzaron todos con un silencio y sigilo absolutos, analizado el comportamiento de los emergidos que aguardaban el regreso de sus compañeros con notable impaciencia. No tardarían en entender que algo les había pasado, aquella era su línea límite para iniciar la escaramuza. No obstante, Eugeo mantuvo la paciencia de sus filas, dando todo el tiempo posible a los compañeros de Alanna a que alcanzaran su posición mientras se mantenían ocultos detrás de piedras y troncos de árbol. Los segundos pasaban lentos, la incertidumbre del espadachín podía leerse en las facciones agravadas de su rostro.

Docenas de segundos después, llegó el momento.

Suspiró para templar su pulso, y con ademanes con la mano indicó a sus mercenarios que cubrieran un arco mayor del campamento, Eugeo estimó unos ciento veinte grados desde el centro del mismo. Después miró a la custodio y asintió para avisar de que llegó el momento, seguido de un gesto con el brazo para que lo siguiera. La idea era que ambos se adelantaran hasta estar a pocos metros del campamento, iniciar el ataque, todos los demás los seguirían después.

Haciendo uso de la experiencia adquirida en los trabajos pasados, no le resulto difícil acercarse sigilosamente hasta lo que podría considerarse la entrada, ya que no había estructuras o marcas que avalasen aquella consideración. Un claro de dimensiones considerables los dejaba sin ningún tipo de cobertura en la que esconderse, el árbol en el que apoyó su espalda era el último refugio que lo separaba de la batalla. Una vez más, tomó aire, y desenfundó la espada con tal cuidado que ni siquiera sus propios oídos fueron capaces de escuchar con nitidez el silbido que emitió el acero al rozar con su vaina. Asomó el rabillo del ojo porel extremo del tronco, lo que había en el centro era un puñado de pequeñas hoguera y un número considerable de emergidos, entre treinta y cuarenta.Estaban desprovistos de tiendas de campaña, tan solo un par de tocones en los que se apoyaban para aquellos que decidían sentarse. Esa era la problemática emergida, su inhumano aguante les permitía mantener un nivel de operación óptimo con apenas logística, podían adaptarse a las situaciones adversas, por eso seguían teniendo presencia en el territorio liberado de Regna Ferox.

Los ojos esmeralda del rubio se afilaron al ver como un emergido comenzaba a acercarse a su posición, hasta tal punto que acabó apoyado en el extremo contrario del mismo árbol. La situación había llegado a su límite. Los dedos pulgar y corazón se acomodaron en sus labios para emitir un fuerte silbido. Lo suficientemente agudo para alertar a sus hombres y a todos los emergidos, incluido al que estaba apoyado justo detrás suya. No dejó que éste se recuperara del sobresalto. - ¡HAAA! - Lo abordó desde el extremo izquierdo, inmovilizándolo primero con un rodillazo, después ensartó su espada en la espalda cuando ésta se arqueó por el fuerte golpe. - ¡Llegó la hora, Lady Alanna!
Afiliación :
- ALTEA -

Clase :
Vanguard | Myrmidon

Cargo :
Caballero Real (Ejército de Altea)

Autoridad :
★★

Inventario :
Blue Rose Sword [3]
Elixir [1]
Lanza de madera [1]
Esp. de plata [3]
esp. de bronce [1]
Esp. de bronce [1]

Support :
Marth
Artemis

Especialización :

Experiencia :

Gold :
198


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Campaña de liberación] El tiempo recrea escenarios mezclando a los actores [Alanna, Eugeo]

Mensaje por Alanna el Vie Jul 27, 2018 9:09 am

Eugeo le pudo confirmar, por fin, con unas escuetas palabras que no eran majaderías suyas el haber visto una bola de llamas surcar los cielos. Eso sí, Alanna notó por su recelo que de seguir tirando del hilo, se arriesgaba a entrar en arenas movedizas. Incluso se dio cuenta de la pequeña marca rojiza en su mejilla y que se frotaba con cierto resquemor. Preocupada, la chica abrió la boca con el ademán de preguntarle si tuvo algún percance en la refriega, o si se encontraba bien. Pero dado el ambiente de estrictez que el joven quería mantener, y que se suponía que estaba guardando las formas para no ponerle en un compromiso, reculó en el último momento y se guardó las palabras para sí misma. Conocía el dichoso orgullo masculino y la de problemas que le traería en frente de su grupo, en especial con los hombres, si una mujer desconocida le mostraba un mínimo de condescendencia.

Por lo que pudo resumirles el alteano, resultaba habían tenido la mala pata de importunarles en mitad de una misión para eliminar una amenaza en concreto: Emergidos. Alanna arrugó la nariz al escuchar esa palabra. No iba a negar que se estuvo temiendo aquella posibilidad desde que reparó en que el equipo de Eugeo contaba con bastante preparación, demasiada para estar persiguiendo camorristas o bandidos que buscasen su oportunidad durante las preparaciones del torneo. Ya le hubiese gustado a ella que una panda de rufianes fuesen su único problema a tener en cuenta durante su servicio extraoficial en Regna Ferox. Pero a los Emergidos bien poco les importaba cuándo y dónde actuar, así que debía estar preparada para lo peor.

Entonces… ¿Vuestro plan consistía en asediar su campamento con una maniobra en pinza? —Quiso aclarar, llevándose una mano a la barbilla. Por otro lado, su grupo tuvo una reacción bastante curiosa cuando las palabras “en pinza” salieron de su boca. Los rostros de los soldados se iluminaron, cuales chiquillos encandilados con un juguete nuevo, y se arrejuntaron todavía más al escuchar la sugerencia de Eugeo de que ellos formasen parte de su táctica. Alanna no pudo evitar enarcar una ceja, escéptica. Juraría que era la primera vez que los veía tan predispuestos por algo que no tuviese que ver con el torneo desde que partieron de Ylisse. En fin… Al menos, podía asumir que la propuesta sería bien recibida por su equipo. Y ella no tenía objeción; confiaba en que Eugeo se habría devanado los sesos lo suficiente para que funcionase.

Por último, tan solo se necesitaba que alguien de su grupo acompañase al alteano, con el fin de dar una señal y movilizar al resto. Pero, oh, cuan sorprendida se halló de que Eugeo ya hubiese pensado por ellos en quien sería el afortunado. O afortunada, en este caso. Alanna boqueó, perpleja, y se llevó la mano al pecho, casi como si estuviese tratando de confirmar la decisión del muchacho. Siendo franca, hubiese aceptado con mucho gusto, pero… ¿Fue necesario que la nombrase en voz alta? Ya podía empezar a escuchar a sus espaldas cómo sus compañeros se estaban tomando la noticia de que ambos ya se conocían de antes. Con sus correspondientes cuchicheos en voz baja, como no.

La Custodia se revolvió en el sitio, conteniendo sus emociones a duras penas para no darse la vuelta y lanzarles una advertencia muda a los soldados. Exhaló por la nariz. Era mejor mantener el talante delante de Eugeo y darle una respuesta. —D-de acuerdo. Me parece bien.

[***]


¡Ah! ¡No se preocupe de nada, señorita Alanna! Le podemos jurar por el Octavo Batallón del Ejército Real de Ylisse que completaremos la tarea con creces. En nuestra cuadrilla ya tenemos cierta experiencia con los asaltos en pinza. Teníamos a ese capitán Custodio, un tal Bertram, obsesionado con centrar sus estrategias en torno a estos. Una lástima lo que le ocurrió en aquel ataque Emergido por la frontera feroxí…

Alanna hizo todo lo posible para que no se le escapase una risita histérica. Si ella le contase que estuvo allí de cuerpo presente, y que le tocó aguantar las impertinencias de aquella bestia descortés y prepotente a la que llamaban Bertram… Aun así, sí que fue una lástima.

¡No le cuentes esas cosas, hombre! —le reprendió al soldado uno de sus compañeros—. Nosotros a lo nuestro: en cuanto recibamos la señal, nos escurriremos con la sutileza de una serpiente entre sus defensas y les cortaremos el paso. —Poniendo la palma boca abajo, la deslizó por el aire con un movimiento suave—. Limpio y eficiente a la par.

Esas fueron las últimas palabras que sus compañeros le dedicaron antes de que marchasen y la operación diese comienzo. Le inspiraba confianza tanta seguridad en ellos para llevar a cabo el trabajo. Y se habría quedado con un mejor sabor de boca de no ser porque mientras se alejaban, pudo escuchar a uno de ellos bisbisear un «Cinco monedas a que hay algo entre esos dos». Alanna sintió cómo la sangre se le subía a la cabeza y encendía sus mejillas con un intenso rubor rojizo, avasallada por un torrente de indignación y vergüenza a partes iguales. ¡¿Cómo se atrevían?! Ni siquiera pudo bramarles nada, a riesgo de que el bochorno le desafinase la voz y sus amenazas quedasen en ridículos grititos muy agudos.

Acompañar a Eugeo en su avance fue incluso incómodo por culpa de aquellos pensamientos que danzaban inoportunamente por su cabeza. Sumándole la tensión que acrecentaba a cada paso que tomaban e dirección al asentamiento Emergido, Alanna no podía hacer más que responderle a Eugeo con escuetos monosílabos durante su marcha. Aun así, le estaba dejando un muy mal sabor de boca que no pudiese atender al alteano como se merecía. O que este estuviese malinterpretando su falta de conversación por un trato demasiado frío.

Temas demasiado triviales en los que estar pensando para encontrarse en medio de una operación muy delicada.

Entonces, llegaron a lo que parecía su destino. Lo primero que le llamó la atención a la chica fue la falta de tiendas y carromatos en aquel “campamento”. Tan solo unas pocas hogueras que les daban cobijo de las bajas temperaturas y poca cosa más. El colmo de los colmos; habían llegado a un punto en el que hasta los Emergidos pecaban de soberbia y se creían los monstruos imparables por los que los tomaban los ciudadanos de a pie. De todas formas, era frustrante ver que apenas necesitasen nada para subsistir y proseguir con su infatigable asedio día tras día. Pero ni mucho menos estaba dispuesta a admitir que fuesen invencibles, y eso podía jurarlo por el filo de su hacha.

Y hablando de su hacha… Desde su escondrijo en un árbol con la corteza ya seca, comprobó que sus compañeros ylissenses estaban en posición y listos para recibir la señal. Alanna oteó los alrededores para confirmar que tendrían vía libre y, con suma cautela de que los enemigos no notasen sus movimientos, alzó un poco el hacha y la volteó para reflejar los rayos del sol. Un prístino destello surgió del metal, el cual la avanzadilla tomó como luz verde para continuar y bordear el campamento. Con el mismo sigilo del depredador más fiero para deslizarse hasta su presa y asestarle una mordedura letal.

Todo aquello sucio poco antes de que el silbido de su compañero de armas rasgase el aire y pusiese en alerta tanto a sus hombres, como a Emergidos. Eugeo salió despedido a por un miembro del grueso enemigo que se había separado, dejando tras de sí una estela cerúlea. Alanna contuvo la respiración mientras contemplaba cómo le hundía el filo de su hoja con impasividad y, entonces… La llamó. Los orbes de la muchacha cazaron en un suspiro a otro Emergido que avanzaba hacia el rubio para vengar la muerte de su compañero. Haciendo honor al título de la orden de los Custodios en el sentido más literal, saltó de su escondite cual ángel guardián con el hacha en ristre. Los efectos de la Adrenalina en sus venas le instaron a pegar un bote, torciendo la cintura en pleno aire para girar sobre sí misma y darle velocidad a su hacha en un tajo horizontal. El filo le sesgó el costado al Emergido con un corte limpio y tan brutal que lo mandó contra el suelo.
Afiliación :
- YLISSE -

Clase :
Hero

Cargo :
Mercenaria

Autoridad :

Inventario :
Gema Destello
Hacha arrojadiza mejorada [4]
Hacha de bronce [1]
Hacha de Acero [3]
.
.

Support :
None.

Especialización :

Experiencia :

Gold :
2554


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Campaña de liberación] El tiempo recrea escenarios mezclando a los actores [Alanna, Eugeo]

Mensaje por Eugeo el Dom Ago 12, 2018 7:10 am

Para cuando su acero estaba encontrando el cuerpo de su víctima sus sentidos ya estaban aumentando por los efectos del repunte de adrenalina en su su torrente sanguíneo. Toda su percepción era especialmente nítida, hasta el punto de sentir el roce de sus dedos en la empuñadura cuando la hoja encontró resistencia al atravesar el esqueleto del emergido. Los sonidos que emitió el cuerpo en la trayectoria del corte le dieron información suficiente para concluir que no podría recuperarse de aquél ataque, y su mente empezó a trabajar frenéticamente en su siguiente movimiento. Todo había sucedido en menos de un segundo, un lapso de tiempo dilatado en la perspectiva del caballero alteano. Poco después, la sombra de las flechas de sus mercenarios dibujaron trayectorias en sus pies en dirección a objetivos más alejados.

Antes de que pudiera evaluar la precisión de sus tiradores, las pisadas aceleradas de un emergido cercano acapararían su atención de inmediato. Su intención era la de defenderse del contraataque que estaba por venir, sin embargo, acabó presenciando una ejecución de fuerza y técnica formidables. Antes de que pudiera reaccionar a la inminente agresión emergida, la intervención de un ángel guardián tuvo lugar, la oportunidad de maravillarse de la acrobacia aérea de la custodio. Quizá fuera por la enorme armadura que portaba, pero, nunca imaginó que alguien fuera capaz de dar una vuelta completa en mitad de un salto. La acción también pilló desprevenido al emergido, que no pudo adivinar cual era la trayectoria del hacha giratoria, y acabo mordiendo el polvo para tranquilidad de ambos combatientes. Eugeo la miró a los ojos por un instante cuando ella aterrizó en el suelo a la percepción, sin poder ocultar la impresión que le causó su movimiento. Sus facciones expresaron satisfacción a la par que gratitud por la ayuda que le había prestado, para luego volver a afilar sus orbes hacia el campo de batalla.

La baza del ataque sorpresa había sido especialmente efectiva. Una buena parte de los emergidos ni siquiera fueron capaces de empuñar su arma antes de que fueran abatidos por las flechas o espadas mercenarias, y los que si consiguieron encarar a sus agresores rápidamente se vieron en desventaja numérica. Fue una indicación que había dado el mismo Eugeo durante la planificación para reducir el número de bajas en sus filas, a la vez que aseguraban un avance arrollador que guiaría al resto de emergidos a la trampa que les esperaba en la retaguardia. Ese momento aún no llegaba, los emboscados aún trataban de salvar su campamento, confiando en que sus números serían suficientes para repeler el ataque alteano.

En cuanto a Eugeo y Alanna, un grupo de cinco se acercaba a su posición para darles batalla. Era una superioridad problemática incluso para ellos, mas el espadachín se encargo de inclinar la balanza. - ¡Aquí! - Alzó el brazo y gritó, alertando a sus arqueros que necesitaban una andanada de apoyo. Sin esperar a que estos dispararan, Eugeo ya estaba avanzando hacia la posición de los emergidos. Tal y como había estimado, las flechas llegaron un par de segundos antes de que se iniciara el lance, ventaja que aprovechó al máximo. Ya con el grupo reducido a cuatro, el rubio no dejó que el resto se repusiera de los proyectiles y se abalanzó sobre ellos con una velocidad y reflejos que no casaba con el volumen y peso de su plateada armadura. Cortó al primero con un movimiento diagonal en el pecho. Los otros tres reaccionaron en momento dispares, dando la oportunidad al caballero de altea de defenderse. Esquivó al primero con una finta y bloqueó el acero ajeno con su espada. Tras el choque, se giró frente al tercero para cercenar al tercero antes de que lo impactara.
Afiliación :
- ALTEA -

Clase :
Vanguard | Myrmidon

Cargo :
Caballero Real (Ejército de Altea)

Autoridad :
★★

Inventario :
Blue Rose Sword [3]
Elixir [1]
Lanza de madera [1]
Esp. de plata [3]
esp. de bronce [1]
Esp. de bronce [1]

Support :
Marth
Artemis

Especialización :

Experiencia :

Gold :
198


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Campaña de liberación] El tiempo recrea escenarios mezclando a los actores [Alanna, Eugeo]

Mensaje por Alanna el Miér Ago 15, 2018 7:21 am

Alanna derrapó en el suelo nada más aterrizar tras su cabriola, levantando pequeñas briznas de hierba y tierra en el aire. El corazón todavía le seguía bombeando sangre a raudales, más que suficiente para que pudiese mantener tensos los músculos y no perder el equilibrio. Apenas acostumbraba a ejecutar maniobras tales como la que acababa de poner en práctica, y mucho menos si se le sumaba el haberle puesto empeño en acertar con el filo del hacha. Pero con toda esa adrenalina colmándola hasta casi desbordar, el arrojo de querer cubrir a Eugeo como fuese le había surgido de forma casi instintiva, sin apenas segundos pensamientos. De todos modos, tampoco era la primera vez que un subidón de confianza en pleno fragor se la jugaba para lanzarse. Aunque no iba a negar que le estaba viniendo de perlas contra aquel Emergido, retorciéndose panza abajo por el tajo que se acababa de llevar en el costado. La joven no perdió el tiempo para avanzar a zancadas hacia su enemigo, balanceando el hacha para elevarla, y hundírsela en la espalda de una sola machada. Un fuerte crujido después, y el cuerpo del Emergido se quedó tan laxo como una alfombra de lujo dispuesta en la sala de estar de cualquier noble.

La mirada de Alanna y la del alteano coincidieron de forma fugaz, como una silenciosa muestra de camaradería en la que las palabras no eran necesarias. Mas, tampoco disponían del tiempo para intercambiar unas pocas cuando la Custodia comenzó a escuchar silbidos furiosos por encima de sus cabezas. Sorprendida, alzó un poquito la vista hacia arriba para contemplar una andanada de saetas volando sobre sus cabezas, desatando una lluvia de desolación sobre aquellos Emergidos que ni tuvieron la oportunidad de enarbolar sus armas. Alanna sintió una oleada de ferviente satisfacción bullirle cual geiser por su cuerpo. Ver a esos malditos monstruos caer bajo el peso de su propia soberbia por haberse expuesto tanto, era la mismísima definición de justicia kármica que tanto anhelaba. El justo castigo que se merecían después de haber dejado tras de sí un rastro de destrucción, y con el que Ylisse y otras naciones habían tenido que batallar para que no desencadenase en una alerta pública.

Sin embargo, más problemas se avecinaban: una cuadrilla menor de Emergidos les cercaron al alteano y a ella, separándolas del grupo de mercenarios. Alanna chasqueó la lengua y enarboló el hacha, vigilando todos los flancos posibles para que no se le echasen encima al menor descuido. Pero no contó con que Eugeo fue el que se echó encima de estos en una enérgica carga, sobresaltando a la chica. Y ella pensaba pecaba de temeridad. —¡Eugeo! ¡Esperad! —Un grito que poco tardó en quedar en saco roto. No quedándole otro remedio, la Custodia tuvo que volver a apretar los músculos de sus piernas y correr tras él. Eugeo se habría lanzado contra ellos con la fiereza de una bestia, incluso llevándose a un par por delante. Pero los Emergidos seguían siendo demasiados, pese a tanto arrojo. No por nada, Alanna ya tuvo que intervenir arrollando a uno de los que rodeaban al muchacho. El peso del hacha fue suficiente para empujarlo y dejarle unos valiosos segundos para ondearla en un tajo horizontal a lo largo de su pecho.

El Emergido cayó de espaldas al suelo, postrado e indefenso. Alanna ya estaba preparándose para repetir el mismo procedimiento que uso con el anterior, cuando una mano se aferró con saña a su brazo y tiró de ella. La chica ahogó una exclamación y se volteó para encarar a otro par de ojos carmesíes, justo a tiempo para percatarse de que en la otra mano del Emergido que la agarraba había una afiladísima espada. El forcejeo le estaba dificultando a su enemigo enarbolarla bien, por lo que en cuestión de segundos, su instinto centelleó para mover su cuerpo: un paso hacia adelante, y Alanna se impulsó con todas sus fuerzas hacia el Emergido, rugiendo con fiereza, para sacudirle un brutal cabezazo en la cara.

La frente le ardía como si fuese metal al rojo vivo, pero era soportable. Al menos, el desagradable crujido que escuchó le aseguraba que el puente nasal del Emergido acabó muchísimo peor.
Afiliación :
- YLISSE -

Clase :
Hero

Cargo :
Mercenaria

Autoridad :

Inventario :
Gema Destello
Hacha arrojadiza mejorada [4]
Hacha de bronce [1]
Hacha de Acero [3]
.
.

Support :
None.

Especialización :

Experiencia :

Gold :
2554


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Campaña de liberación] El tiempo recrea escenarios mezclando a los actores [Alanna, Eugeo]

Mensaje por Eugeo el Miér Ago 15, 2018 3:26 pm

Cuando el repunte de adrenalina y violencia llegaban a su máximo en combinación, había poco o nada que consiguiera frenar al caballero de Altea. Su única atención se centraba en el propio movimiento de su cuerpo y las espadas ajenas, la vibración del acero al chocar, la localización exacta de sus enemigos... tendía a acabar aislado en su propia burbuja y hacía caso omiso a estímulos más allá de lo que tenían en sus inmediaciones. El aviso de Alanna no llegó al espadachín enfrascado en el inminente combate, y de haber sido, tampoco podía tomar la decisión de esperar. Su objetivo era el de avasallar al enemigo y forzar su retirada, no le importaba poner su propia integridad en peligro con el fin de aportar el suficiente caos en la refriega.

En mitad del intercambio de golpes apareció Alanna en su auxilio, aprovechando las acciones evasivas de Eugeo para atacar a los dos emergidos que quedaban en pie. La proximidad y la acción repentina lo sorprendió brevemente, pues en su trance frenético había dejado su presencia atrás, casi olvidada. En el segundo que tardó en asimilarlo, la custodia ya se había librado de uno de ellos con un potente golpe, pero... - ¡Alanna! - Exclamó por ella, cuando un brazo ajeno la atrapó desde la espalda. No temía por sí mismo durante la batalla, pero presenciar una suerte similar en otros compañeros hacía que el aliento le fallase por el temor de ver un desenlace fatal con sus propios ojos. Que pudiera pasarle algo a Alanna le provocó un temor adicional, propiciado por todas las experiencias anteriores con ella, sumado al hecho de que pertenecía a una fuerza aliada, sin duda alguna eran los del lado alteano los que debían asumir la mayor parte del riesgo. No sería justo de otro modo.

Gracias a dios, o dioses, la reacción de la mujer fue acertada aunque drástica. Propinó un gran cabezazo a la cara del emergido, dejándolo noqueado por unos instantes. - ¡AAAAAAAAH! - Ese lapso de tiempo fue suficiente para que Eugeo se le echara encima como un animal encolerizado, propinándole una cadena de mortales estocadas que cerca estuvieron de partirlo en dos desde varios ángulos. No era necesario comprobar su estado cuando éste se desplomó en el suelo. Cuando la amenaza cesó, miró unos segundos a la Ylissense, confirmando que sus heridas eran superficiales, que no corría riesgo su vida. No hubo alivio ni alegria, sin embargo. - Ya es suficiente. Acabemos con esto. - Sentenció con evidente enfado, retirando el exceso de sangre de su hoja con una blandida hacia un lado. Los alrededores habían sido despejados por los mercenarios, ya fuera con flechas o armas cuerpo a cuerpo. La linea de combate se había desplazado cincuenta metros, Eugeo los recorrió a un paso moderado, no dejando a Alanna demasiado atrás en ningún momento.

La situación que se encontró a su llegada era delicada. Los emergidos habían comenzado la retirada, pero el plan no estaba cumpliendo con las espectativas del Mitgardiano, pues los mercenarios estaban siendo bloqueados por un emergido de enorme tamaño. Portaba una coraza tan gruesa que la accion de las flechas era inútil, parecía que estaba sacrificándose para garantizar una retirada segura al resto. El intento de perseguir a los rezagados se vio frustrado por el bloqueo del general emergido, desde entonces, se habían empeñado todos en pasar por encima suya antes de seguir adelante. Eugeo no dijo nada, solo suspiró profundamente mientras se acercaba al emergido. Apretó la empuñadura de su espada con una fuerza desmesurada. - ¡Atrás! Yo me encargo. - Ordenó a sus hombres, sin embargo, no todos los mercenarios acataron el imperativo con la misma velocidad. Incluso un par la ignoraron para seguir tanteando al emergido. - ¡Es muy peligroso! No podrás con él tu solo. - Respondió uno de los rebeldes, estaba atacando sin parar, forzando los bloqueos del enemigo.

“Qué frustrante” Pensó, pero no canalizó su rabia, solo cerró los ojos y meditó unos segundos. Transmitió todo su espírito a su mano derecha, tratando de transmitir su voluntad a a través del mismo filo de su espada, tal yo como haría para controlar el poder de su Blue Rose Sword. El caso es que la que portaba entonces era un arma común, sin embargo... Se sintió como si todo a su alrededor oscureciera, pero él era el que estaba desprendiendo luz propia. La energía pura se escapaba de sus ojos como si fueran dos lumbres, y la espada comenzó a vibrar con una luz similar, desprendiendo un sonido que recorrió un gradiente de agudos creciente. A mitad de su recorrido, una cobertura azulada de la misma naturaleza ya había envuelto todo el filo. Aunque fuera por un instante, ésta pareció escapar de la espada y cobrar forma propia, situándose justo detrás de su invocador. Un lobo espectral de dos metros se dibujó en el aire por un segundo antes de quedar encerrado de nuevo en el filo de la espada.

Skill utilizada:
Aether - Técnica de espada rara vez vista, clasificada como una forma aún no explicada de magia. La espada es envuelta en un aura azulada que aumenta poderosamente el daño que causan sus ataques, permitiendo también atacar enemigos distantes. En NPCs (oséase, enemigos u otros) es completamente letal

La escena le quitó aliento a unos y horrorizo a otros, incluido el emergido, quien dio un paso hacia atrás de la impresion. - Apartaos. - No hubo negativa a aquella suave indicadion. Todos se apartaron, los que aún combatían al emergido salieron corriendo despavoridos. Cuando se cercioró de que no podría causar daño a los aliados lanzó su ataque. Recorrio diez metros en un solo parpadeo, como si la espada lo hubiera propulsado hacia delante. De nada sirvió que el emergido interpusiera su arma para interceptar el ataque, cuando los dos aceros hicieron contacto, la energía del ataque destrozó su hacha en mil pedazos y del mismo modo su armadura, mandando el cuerpo a volar con descomunal violencia. Sacándolo del claro del bosque y atravesando varios troncos en su recorrido.

Pudo escuchar susurros entre sus compañeros, “Que demonios fue eso”, “¿Es acaso humano?”, y similares, pero hizo caso omiso. Se limitó a apuntar a los emergidos restantes con la punta de su espada, parecía que su retirada era completa después de presenciar el descomunal ataque del vanguardia. - ¡Sigan adelante! ¡Ayuden a los de Ylisse! - Ahora sí, el plan volvía a su cauce inicial.
Afiliación :
- ALTEA -

Clase :
Vanguard | Myrmidon

Cargo :
Caballero Real (Ejército de Altea)

Autoridad :
★★

Inventario :
Blue Rose Sword [3]
Elixir [1]
Lanza de madera [1]
Esp. de plata [3]
esp. de bronce [1]
Esp. de bronce [1]

Support :
Marth
Artemis

Especialización :

Experiencia :

Gold :
198


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Campaña de liberación] El tiempo recrea escenarios mezclando a los actores [Alanna, Eugeo]

Mensaje por Alanna el Sáb Ago 18, 2018 4:07 pm

Gruñendo, y con una mueca de fastidio, Alanna se llevó la mano a su dolorida frente y retrocedió un par de pasos para aumentar la distancia con el enemigo. Por lo menos, sí que había calculado bien quien de los dos se llevó la peor parte. El Emergido se doblegó sobre sí mismo, cubriéndose con la palma una nariz por la que chorreaban hilillos de sangre. Sin duda, una oportunidad de oro para lanzarse con el hacha y darle el golpe de gracia. Pero antes de que siquiera alzase su arma, un destello azulado que le cruzó por su flanco izquierdo la sobresaltó, llevándose consigo al Emergido en una brutal embestida. Casi daba por imposible la velocidad a la que había llegado Eugeo a auxiliarla, por no hablar de la fiereza que estaba moviendo su espada en una violenta y frenética danza. No obstante, aquello resultó en un Emergido menos del que encargarse.

Aunque un poco anonadada todavía, la chica sí que pudo reaccionar para asentirle con la cabeza cuando este quiso ponerle punto y final a la contienda. Un último vistazo hacía la cuadrilla capitaneada por Eugeo le sirvió para saber que el plan marchaba según lo previsto. Verlos avanzar con tanto ahínco la alentaba a continuar un poco más y poner de su parte. A fin de cuentas, la fuerza ylissense tenía un papel importante en aquella estratagema y todavía aguardaban a que la avanzada de Altea arrinconase al enemigo en dirección a sus lanzas y sables. Alanna siguió muy de cerca al rubio y a sus muchachos, aprovechando para recobrar el aliento y estar preparada en cuanto los Emergidos cayesen en la trampa.

Sin embargo, para cuando llegaron a los bordes del campamento, algo no iba bien. El pelotón no estaba avanzando como debería por un “problema” bastante grande y pesado que se les había cruzado en el camino. Bendita Naga. Aquella mole embutida en kilos de metal casi podía contar como tres hombres juntos. O incluso más, ya que para su mal fario, el Emergido estaba retrasando a la avanzadilla como si de un maldito muro infranqueable se tratase. Alanna chasqueó la lengua con genuino fastidio y avanzó con paso acelerado, aferrando con fuerza la empuñadura del hacha. No tenía ni idea de cómo diantres lo hacía, o si los hados la tenían cruzada con ella por cualquier motivo. Pero casi siempre que había Emergidos de por medio, ironías del destino, le tocaba lidiar con una de esas montañas acorazadas, capaces de astillar costillas con solo un manotazo. En casos así, un pellizco de pericia, otro poquito de agilidad, y una cantidad abismal de aplomo, eran suficientes para plantarle cara a la línea defensiva favorita de los Emergidos. Y salir airosa, ya de paso.

Pero una vez más, alguien se le adelantó en cuestión de temeridad. Siendo franca, nunca hubiese considerado a Eugeo por el arquetipo de caballero envalentonado y decidido. Pero visto lo visto hace unos escasos minutos, todo indicaba que no le conocía tan bien como ella creía. —¡Pero…! ¡Eugeo, ¿qué estáis diciendo?! ¡No seáis imprudente! —protestó, encorajinada, uniéndose a los comentarios de los otros. Grandes e hipócritas palabras de alguien que había cometido las mil y un necedades, y que ya iba a por la siguiente. Por lo menos, ella no habría rechazado la ayuda a la mínima replica. —¡No pienso permitir que cometáis una…!

«Locura». Eso es lo que hubiese dicho si la voz no se le hubiese entrecortado al sentirlo. Porque, como no, no era la primera vez que veía aquello. Que lo contemplaba en el fulgor artificial que desprendían los ojos del muchacho cuando recurría a ese poder. No obstante, lo que tenía tan acongojada a Alanna esa vez, que retrocedió un paso entre titubeos, fue un detalla muy, muy importante. «Pero… la espada…», inquirió nada más bajar sus orbes a la espada corriente y moliente que sostenía el muchacho. Nada que ver con aquella maravilla, aquella hoja encantada con el poder de los vientos que le había visto blandir. Pero no podía ser. ¡Era imposible! Y aun así, la energía se estaba canalizando a través del metal y tomando forma como si también estuviese empapada en magia.

Sus ojos se abrieron como platos al distinguir alrededor de alteano una figura de lo que tomó por una bestia. Solo durante una escasa fracción de segundo.

Y al momento siguiente, Eugeo salió despedido cual saeta. Pero no en el sentido metafórico de la expresión.

Alanna ahogó un grito tras el estridente chirriar del metal quebrándose en pedazos y se encogió sobre si mima. Para cuando abrió los ojos, lo que se encontró la dejó con el aire estancado en los pulmones. El Emergido de la armadura yacía en el suelo, salvo que apenas conservaba piezas intactas de dicha. Más bien, y por la cantidad de fragmentos desperdigados por el campo, parecía que algo la hubiese reventado de cuajo.

Los comentarios de incredulidad que soltaron los mercenarios no le sorprendieron en absoluto. Supuso que ninguno estaba medianamente curtido como ella y había visto en acción el poder que podía desatar un arma mágica. Abrumador por sí solo. Pero ni con todo el saber que albergaba la biblioteca real de Ylisse hubiese estado capacitada para digerir lo que Eugeo había logrado sin recurrir a la ayuda externa de artefactos mágicos.

Y mientras, él ordenaba a los demás que siguiesen con el ataque. Como si nada de aquello hubiese sucedido. Alanna apretó los labios en una fina línea y se quedó mirando al chico con una expresión indescifrable. Las preguntas comenzaron a borbotar cual geiser en su subconsciente, pero ella bien sabía que ni era el momento, ni obtendría las respuestas que deseaba. No ahora. Así que, sin mayor contemplación, se volteó para echar a correr hacer lo único que le debía preocupar más que nada: ayudar a los suyos.

Spoiler:
Informo a los Master que el arma usada por Alanna es su Hacha de bronce
Afiliación :
- YLISSE -

Clase :
Hero

Cargo :
Mercenaria

Autoridad :

Inventario :
Gema Destello
Hacha arrojadiza mejorada [4]
Hacha de bronce [1]
Hacha de Acero [3]
.
.

Support :
None.

Especialización :

Experiencia :

Gold :
2554


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Campaña de liberación] El tiempo recrea escenarios mezclando a los actores [Alanna, Eugeo]

Mensaje por Eliwood el Lun Ago 20, 2018 6:32 pm

Tema cerrado. 80G a cada participante.

Alanna ha gastado un uso de su hacha de bronce.
Eugeo ha gastado un uso de su espada de bronce.

Ambos obtienen +2 EXP y +1 EXP adicional por efecto de Parangón.

Gracias al incremento de experiencia, Alanna obtiene un nuevo skill de la rama Hero:

Notoriedad - Skill que permite al héroe llamar la atención enemiga hacia sí, causando que se vuelva el foco de atención en el campo de batalla y todo ataque o persecución se redirija a su persona.

Y Eugeo obtiene un nuevo skill de la rama Myrmidon:

Desenvaine - Ataque realizado con el mango de la espada en lugar del filo, al desenvainarla. En lugar de herir, esta técnica sirve para atontar al enemigo y posiblemente paralizarle por un turno, pues al golpear el área del estómago le frena y quita el aire. Es especialmente útil en caso de no querer dañar a la otra persona.

¡Felicitaciones!

Ya que el cupo de skills de Eugeo se halla ya colmado, obtener Desenvaine requiere el reemplazo de uno de los skills existentes. En caso de desear Desenvaine, responder este tema indicando cual skill será el que se perderá a cambio.
Afiliación :
- LYCIA -

Clase :
Great Lord

Cargo :
Marqués de Pherae

Autoridad :
★ ★ ★

Inventario :
Vulnerary [1]
Espada de acero [2]
Gema de Ascuas
Tónico de res. [1]
Tónico de def [1]
.

Support :
Marth
Lyndis
Nils

Especialización :

Experiencia :

Gold :
3434


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Campaña de liberación] El tiempo recrea escenarios mezclando a los actores [Alanna, Eugeo]

Mensaje por Eugeo el Lun Ago 20, 2018 6:38 pm

Me gustaria reemplazar la skill de anonimato por la de desenvaine.

Muchas gracias.
Afiliación :
- ALTEA -

Clase :
Vanguard | Myrmidon

Cargo :
Caballero Real (Ejército de Altea)

Autoridad :
★★

Inventario :
Blue Rose Sword [3]
Elixir [1]
Lanza de madera [1]
Esp. de plata [3]
esp. de bronce [1]
Esp. de bronce [1]

Support :
Marth
Artemis

Especialización :

Experiencia :

Gold :
198


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Campaña de liberación] El tiempo recrea escenarios mezclando a los actores [Alanna, Eugeo]

Mensaje por Eliwood el Miér Ago 22, 2018 7:29 pm

Skills actualizadas. Desenvaine reemplaza a Anonimato.
Afiliación :
- LYCIA -

Clase :
Great Lord

Cargo :
Marqués de Pherae

Autoridad :
★ ★ ★

Inventario :
Vulnerary [1]
Espada de acero [2]
Gema de Ascuas
Tónico de res. [1]
Tónico de def [1]
.

Support :
Marth
Lyndis
Nils

Especialización :

Experiencia :

Gold :
3434


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Campaña de liberación] El tiempo recrea escenarios mezclando a los actores [Alanna, Eugeo]

Mensaje por Contenido patrocinado

Contenido patrocinado

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.