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[Social] Coincidencias que hieren [Priv. Raven]

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[Social] Coincidencias que hieren [Priv. Raven]

Mensaje por Xane el Jue Mayo 10, 2018 12:41 pm

Elibe era uno de aquellos lugares que siempre había querido visitar, no porque fuera especialmente creyente en los dragones sino justo lo contrario...creían en asesinos de dragones, aquello hacia que la sangre de Xane hirviera y aunque aquello lo enfadara, nunca lo demostraría...no sería buena idea en un continente como aquel. Sus verdaderas intenciones en el continente era descubrir algo mas sobre los dragones que habían estado allí y si aun se podrían encontrar algunos miembros supervivientes de los dragones que habían viajado hasta aquel lugar y conocer mas sobre aquellos supuestos asesinos de dragones que tanta admiración parecían procesarle sus habitantes. Se informo de que la asesina de dragones mas famosa de todo el continente era Santa Elimine y que había todo un país que había sido fundado por aquella dama. Seguramente era el mejor lugar para empezar a recabar información sobre aquello.

Como no podía viajar así como así, debía seguir en la caravana de artistas que viajaban por todas partes, como estrella principal de todas sus obras de teatro y principal recurso económico de aquel grupo de humanos, era normal que prefirieran hacer caso a las indicaciones del manakete, por lo que este sugirió pasar por Etruria ya que era un país seguro de emergidos y que seguramente estaría en crecimiento económico, allí conseguirían una gran cantidad de dinero. Necesitarían nuevos disfraces y obras para un lugar así por lo que Xane decidió que compraría algo especial en aquellas tierras para las nuevas obras, aparte así podría seguir conociendo algo mas sobre la cultura e historia de Etruria.

No decidió acercarse aun a las iglesias de Etruria, quizás no se atrevia por si los clerigos de aquel territorio supieran bien como eran los manaketes...y quisieran matarlo, ya iría en otro momento bien disfrazado. El joven de apariencia tan afeminada paseaba por las distintas calles de aquella ciudad, observando a todo el mundo, fijandose bien en el tipo de ropa que llevaban, no parecían muy atrevidos y el color que predominaba era el blanco, sin duda alguna ropa bastante aburrida pero Xane debía ajustarse a la moda del lugar para sus obras. Después de haber hecho su pequeña investigación decidió buscar a un modista, y no tardo mucho en encontrarlo. Como suponía...todo era igual, diseños en mayor parte blancos. -Buenas amable señor, vengo buscando un vestido para una obra de teatro que mi grupo y yo haremos en breve, tiene que ser...un vestido que parezca de noble y que sea de mi talla. El hombre se extraño mucho de que un chico buscara un vestido, seguramente era la primera vez que le pedían eso pero Xane dejo una bolsa de monedas en el mostrador y sonrió ampliamente. -Uno que sea bonito El hombre asintió varias veces y empezó a buscar por la tienda hasta dar con un bonito vestido blanco con toques verdosos, parecía el vestido de una noble de baja alcurnia, así que podría permitírselo. -Voy a probármelo!

Después de recoger el vestido, se fue al cuartillo de la limpieza donde el modista parecía tener su improvisado cambiador y allí se desvistió y se coloco el vestido, como no podía verse allí decidió salir con aquel vestido, había visto un espejo en la tienda por lo que salió para verse allí. -Mmm...me gusta como me queda, puedo usarlo.
Afiliación :
- ALTEA -

Clase :
Manakete

Cargo :
Actor | Juglar

Autoridad :

Inventario :
Dragonstone [3]
Vulnerary [3]
.
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Support :
None.

Especialización :

Experiencia :

Gold :
54


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Re: [Social] Coincidencias que hieren [Priv. Raven]

Mensaje por Raven el Lun Mayo 14, 2018 7:39 pm

Con los bolsillos un poco más llenos a pesar de varias penurias que habían acontecido en la última tarea que le habían encomendado en tierras de Durban, había decidido regresar a Lycia. No solía ser una persona a quien le afectasen sucesos acaecidos durante misiones, que ya sabían de primera mano que serían arriesgadas, mas un par de pensamientos le habían traicionado durante su último enfrentamiento contra los emergidos. El primero de ellos hacía referencia a su buen amigo y compañero, Lucius, a quien le había dejado aguardando a su regreso en el país que ahora tocaban sus pies. En segundo lugar, menos lógico que el anterior, una fugaz imagen de su hermana menor se había hecho hueco en su mente durante uno de los momentos complicados del combate.

En más de una ocasión se había preguntado cuánto habría cambiado la joven pelirroja, quien ahora debía ser una adolescente. Daba por sentado que allí donde estuviera, gozaría de salud, que estaría feliz junto a su familia de acogida y que no habría tenido que pasar por ninguna penuria, completamente diferente a todo lo que habría sufrido si, como había deseado por muchos años, hubiese permanecido con su familia biológica. En realidad, después de tantos años, le costaba pensar en la joven pelirroja como si fuese todavía su hermana. Habían pasado más años separados que juntos; el vínculo que tan fuertemente habían forjado tiempo atrás, muy posiblemente se habría hecho añicos, fruto de las distintas experiencias y del incesable paso del tiempo. Por este motivo no lograba comprender por qué había pensado en ella, qué motivaba aquello. Apenas formaba ya parte de él y, sin embargo, ella y Lucius habían sido los protagonistas de sus preocupaciones.

En realidad, no pasaba si tardaba unos días más en reunirse con el rubio clérigo, la misión se podía haber extendido. Ni siquiera tendría que dar excusas.

No pasó demasiado tiempo antes de encontrarse emprendiendo un nuevo viaje, esta vez hacia el Oeste. Por temor, cobardía, desconocimientos, y otros tantos motivos más, nunca se había atrevido a viajar hasta la vecina tierra. Tampoco había sido por falta de oportunidades, porque bien cuando todavía era noble, de la misma manera que en la actualidad, contaba con los recursos necesarios para realizar el camino. Y ahora, en cambio, se encontraba viajando lo más rápido que cada uno de los medios empleados se lo permitía.

En un par de jornadas, se encontraba en una calle especialmente bulliciosa, abarrotada no solo de personas sino también de tiendas, animales y edificios que, aun con un aire similar a los que se podían encontrar en la parte más occidental de la Liga lyciana, se tornaban novedosos en su conjunto. Un vendedor, con un puesto de diferentes víveres que ocupaba la mayoría del espacio del lugar donde precisamente se hallaba, se dirigió a él con una sonrisa amable mientras su bien entrenada lengua glorificaba los productos que ofrecía al público. Se giró, mirando al hombre de mediana edad que más bien molestaba sus oídos con habladurías que no le interesaban. Con cierta rapidez, el comerciante se retiró sin darle la espalda, mirando hacia los lados antes de dirigirse a un nuevo posible cliente. Raven parpadeó, encogiéndose de hombros, ni siquiera había tenido que discutir con el hombre –Espero que aquí todos no sean igual –Chasqueó la lengua por lo bajo.

Pero no estaba allí por los productos de la tierra, tampoco para admirar el paisaje. Ni siquiera para escuchar la historia de Santa Elimine, de quien ya había escuchado proezas al poco de llegar a la ciudad. Sus ojos únicamente buscaban una cosa: un destello rojizo que se alzara por encima de los demás, pero no parecía que la fortuna le sonriera por el momento. Aunque en realidad, ¿alguna vez lo había hecho? Lo dudaba seriamente. No existía.
Afiliación :
- LYCIA -

Clase :
Mercenary

Cargo :
Mercenario

Autoridad :
-

Inventario :
Hacha de bronce [2]
Vulnerary [3]
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Support :
None.

Especialización :

Experiencia :

Gold :
82


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