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[Campaña de liberación] Gluttony [Pelleas, Quinella]

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[Campaña de liberación] Gluttony [Pelleas, Quinella]

Mensaje por Quinella el Miér Abr 25, 2018 7:08 pm

Habían pasado unos meses desde que Quinella se había instalado definitivamente en las Islas Durban bajo el cargo de Teóloga del reino. Amparada bajo la protección de su reina, muchos fueron los beneficios que ésta le otorgó, como un espacio personal de estudio en la biblioteca de la capital, sueldo, residencia propia... Las ventajas rebajaron sus preocupaciones a sucesos anecdóticos, sobre todo la ausencia de una autoridad religiosa que persiguiera su obra blasfema era lo que le daba una libertad total en su trabajo de investigación. Podía acceder a todos los archivos y escribir ensayos de cualquier índole sin que sus palabras fueran censuradas o directamente destruidas. El conocimiento era bien recibido en Durban, Quinella aprovechaba las reglas del juego para devorar la mayor cantidad de información posible.

Mas las concesiones no terminaban en las islas. El gobierno de Yuuko estaba en buena relación con un país del continente de Tellius: Daein. Una de las primeras naciones que habían tomado ventaja de la aparición de los emergidos a base de poderío militar, aprovechando su situación de superioridad para anexionar otras naciones bajo su bandera. Esa actitud precoz fue, lamentablemente, un arma de doble filo por su falta de comprensión de la amenaza emergida y acabaron invadidos de nuevo por ellos. Aquella fue la conclusión de la teóloga en base al estudio de sus sucesos recientes. Su impass podía derivarse en dos probables desarrollos: Que no entendieran la dinámica y estuvieran perdiendo y recuperando tierras de forma intermitente e interminable o... Que coordinaran sus esfuerzos de manera eficiente, encauzando correctamente la expulsión -y consecuente expansión- emergida. Fuera cual fuera el desenlace, a Quinella no le importaba lo más mínimo, pues su interés en ese país residía en su poder cultural. La relevancia militar o política quedaba relegada a un segundo plano.

Si bien es cierto que los trabajos más importantes de Daein tenían una copia de gran calidad en la biblioteca de Durban, la lectura de los mismos despertó en la sacerdotisa un especial interés en visitar personalmente la tierra extranjera. El contenido de las transcripciones fue harto interesante, y sabía a la perfección que ni todo lo relevante era bueno, ni todo lo bueno alcanzaba la cota de atención que merecía. Estaba segura que encontraría una nueva perla intelectual, no necesariamente vistosa al resto de criterios ya fuera por la trata del tema o su forma de exponerlo, mas lo reconocería si eran sus ojos los que la evaluaban. Es por ello que, tras preparar lo necesario para el viaje y el hospedaje que podría alargarse durante semanas, solicitó su transporte al país Telliano a lomos de uno de sus wyverns. Obviamente controlado por su jinete, un guerrero experimentado que podría asegurar la llegada a salvo de la teóloga a Daein.

El viaje sucedió sin mayores complicaciones más allá del extremo cuidado que se requería al sobrevolar las islas de Kilvas y Phoenicis, completamente desoladas por la presencia emergida, incluso en una de ellas parecía haberse instaurado un orden absoluto por sus fuerzas. Atesoró aquella perspectiva aérea, un dato más que registrar en sus escritos, la capacidad de los emergidos de gobernarse a si mismos. Eso sí, después de que hubieran sumido en el caos al país por un tiempo. ¿Qué sería de Kilvas? Sólo el tiempo lo diría. No llegó a tiempo con su isla gemela, pero tenía constancia de las operaciones que se estaban llevando a cabo en nombre de Durban. Aunar las tres grandes islas bajo el dominio de Yuuko era una estrategia inteligente por parte de la reina. De lograr su objetivo, su presencia se haría muy fuerte tanto en Tellius como en Elibe. Nuevamente, aquellos pensamientos no salían de lo puramente intelectual, pues no tenía aspiraciones políticas que la empujaran a participar activamente en la campaña de la reina. Ella cumplía otro cometido en el país, aunque no descartaba que su sed de conocimiento acabara solapándose con las ambiciones de Yuuko en un futuro, sobre todo si se tenía en cuenta el filón de estudio que suponía el país emergido.

Sin embargo, aunque el desplazamiento fuera tranquilo en su totalidad, éste se interrumpió abruptamente justo cuando éste llegaba a su fin.

Columnas de humo, gritos de guerra, ecos de espadas chocando... El entintado típico que tenía cualquier batalla en su clímax, y que no hubiera sido interesante para la clériga de no ser por una sensación que consiguió que se le erizara la piel. Era parecida al aura que pudo percibir de la misma reina Yuuko, pero, la potencia de dicho poder sobrepasaba notablemente los límites de la reina. Cualquier mago podía percibir aquella energía pues era el entrenamiento y conocimiento de la misma lo que les permitía poder transformarla en poderosos hechizos. Una vez más, conocimiento. Quinella no desaprovecharía la oportunidad de verlo emplear sus habilidades en combate, no tuvo esa suerte con Yuuko, por ahora... - Descienda y ayude a sus camaradas. Es lo que quieres hacer, ¿Verdad? - Preguntó al jinete con una sonrisa en su rostro.
Afiliación :
- DURBAN -

Clase :
Cleric

Cargo :
Teóloga

Autoridad :

Inventario :
BÁCULO DE HEAL [1]
BÁCULO DE HEAL [2]
BÁCULO DE HEAL [2]
VULNERARY [4]
Gota de Veneno [1]
.

Support :
None.

Especialización :

Experiencia :

Gold :
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Re: [Campaña de liberación] Gluttony [Pelleas, Quinella]

Mensaje por Pelleas el Lun Mayo 21, 2018 2:25 pm

Quizás se engañara a sí mismo, pero Pelleas hallaba inmensa calma y sosiego en las nubes negras que se formaban y deshacían a su alrededor, a veces en hebras, otras en ráfagas inquietas o en pesados cúmulos. Cuanto más murmuraba los contenidos del tomo abierto sobre su mano, más surgía la negrura a alzarse a su alrededor, y en su aparición se covencía el joven sabio de sentirse plácidamente acompañado. La cuasipresencia era, por sobre todas sus relaciones humanas, lo más confortante y seguro que conocía. Hasta las inquietudes del campo de batalla se deshacían en su cobijo, dando al sabio la confianza faltante para mirar a su alrededor con ojos analíticos, hacer acopio de sus fuerzas y decidir mejor su próximo movimiento. Ni siquiera se sentía mal cuando el humo se desplazaba tan cerca que pasaba a por centímetros a través de su piel, ni cuando viraba en patrones de movimiento envolventes, pasando de lleno por su pecho y volviendo a salir con ímpetu, como si su carne y sus huesos no fueran sólidos. Se sentía aún más cercano, y por tanto aún mejor.

Sin embargo, desde una vista externa su aspecto distaba de ser tan agradable como lo percibía él. La oscuridad que se mantenía engrandeciéndose alrededor del hombre no sólo bloqueaba la luz del ambiente, sino que parecía absorberla, creando alrededor de su dueño una imagen casi surreal; sombras sobre él, sombras sobre el par de metros que rodeaban sus pies, como si sólo allí fuese noche cerrada en lugar del día opaco y algo encapotado que primaba sobre el campo de batalla. Y de alguna forma, el joven de poco carácter parecía hasta otro cuando todo ello lo acompañaba, uno más digno de respeto y de temer. Cuando caminaba, la oscuridad parecía moverse un poco más en dirección a donde seguían teniendo enemigos vivos y aunque aquella presencia no fuera exactamente suya, los atacantes titubeaban en sus pasos al atestiguarla, sus manos un tanto temblorosas en torno a sus armas.

La maldición innata le otorgaba una pequeña facilidad a las cosas, aunque al combate en sí, según podía ver, no le quedaba mucho. La acometida emergida no había constado de muchas unidades y Daein había podido defenderse, como la costa rocosa recibiendo el choque de una ola y manteniéndose inmutable. Abundaban sobre el suelo salpicado de escarchas ligeras los cuerpos, mas se contaban casi por completo emergidos allí, para alivio y fortuna del ejército. Lo que había sido clamor se acercaba cada vez más a silencio. Y de acuerdo a todo sentido común, los pocos que seguían en pie tendrían que haberse desesperado y huido ya, pero allí seguían, intentando matar en cada ataque, hasta el último hombre. No había más opción sino aniquilarlos con rapidez, pues cualquier apertura que se les permitiese o descuido cometido los volvía problemáticos.

Recitando por lo bajo las palabras finales de un hechizo, Pelleas movió la mano en un gesto corto en dirección al blanco más cercano, y una parte de la abundante oscuridad se abalanzó sobre este cual animal famélico. Nuevamente el humo atravesó lo sólido como si no lo fuese, desapareciendo por un momento al interior del cuerpo del emergido, que quedó quieto sobre el caballo que montaba, lentamente palideciendo, soltando su arma para arañarse el pecho como si quisiera extraer de este algo dañino, y finalmente cayendo. De su cuerpo emanó de regreso el hálito oscuro, que con gesto más pesado volvió a su dueño. ¿Cuantos más de ellos quedaban? Si Pelleas no se extenuaba del todo, era porque la misma magia lo prevenía; el tomo que había llevado consigo era uno que hacía su presa la vida ajena y le ayudaba a mantenerse en pie mientras siguiera matando, pero los hechizos podían agotarse. Contando a su alrededor aún a un par, luego una sombra en el aire que el mago no tenía tiempo de observar en detalle, decidió que debía darse prisa y redoblar esfuerzos.

Lo daría todo. Murmurando el nuevo hechizo, el nuevo breve comando a su preciada oscuridad, le permitió y encomendó tomar todo lo que pudiese. La negrura se preparó, removiéndose en una gruesa ráfaga, y justo cuando el wyvern que descendía de lo alto tocó suelo se propagó. Veloz, cubrió en su espesura a un emergido y al siguiente, esparciéndose en barrida, mas cuando se movía a por el wyvern con la clériga en el lomo, Pelleas fue capaz de verlos con más claridad, de reconocerlos como personas vivas, y actuó cuan rápidamente podía. Con una única palabra de retroceder y un gesto apresurado del brazo torció el rumbo del ataque, intentando evitar al wyvern que reconocía como uno daeinita.
Afiliación :
- DAEIN -

Clase :
Sorcerer

Cargo :
Príncipe de Daein

Autoridad :
★ ★ ★ ★

Inventario :
Concoction [1]
Tomo Nosferatu [2]
Tomo worm [1]
Vulnerary [2]
tomo de Worm [4]
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Support :
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Yuuko

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