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Mensaje por Lucius el Mar Abr 24, 2018 5:11 pm

Lucius
Priest
Those who mock the ways others look cause great suffering in the world. I have suffered, considerably

Datos
Nombre: Lucius

Edad: 21 años

Clase: Priest

Especialización: Bastones

Afiliación: Lycia

Ocupación: Monje peregrino

Personalidad
La primera impresión que se puede llevar cualquiera al ver a Lucius es que tiene delante a un hombre reservado, dudoso e introvertido. Es muy difícil, por no decir raro, que sea el monje el primero en tener contacto con una persona e iniciar cualquier conversación. Desde hace un largo tiempo está en su naturaleza ser alguien sereno, calmado. Alguien a quien no le gusta precipitarse y en pensarse más de una vez las palabras antes de hablar.

Pese a que su cascarón externo muestre a una persona frágil y que, en ciertos casos, puede parecer temerosa, en su interior alberga una cantidad exuberante de bondad pura. Cuando tiene oportunidad de ello y sus miedos no le resultan un impedimento, Lucius es capaz de mostrar una actitud altruista hacía cualquiera que esté en necesidad, de ofrecer sus conocimientos y poner en práctica sus habilidades con la magia de sanación, sea cual sea el origen y el pasado con el que cargue esa persona. Bajo las enseñanzas de la Santa Elimine, ha aprendido a mostrar compasión y empatía hasta por el rufián más taimado, siempre y cuando vea en este una chispa de esperanza por poder cambiar sus principios morales y reencaminarle por el buen camino.

Sin embargo, el porqué de esa amalgama de inseguridades pese a ser alguien capaz de dar tanto por los demás tiene su origen en un turbio pasado con el que lleva cargando desde su niñez, y marcándole en más de un sentido. Es a estos fantasmas del pasado a los que él mismo denomina “males del alma”, rastros de lo que sufrió en aquella época y que lo atormentan en determinados momentos mental y físicamente. Fueron estos también los responsables del desarrollo de su gran empatía hacia el prójimo, pues lo único que parece paliarlos en parte es ofrecer una mano a los más desfavorecidos. Es irónico que sean las desgracias ajenas y las más similares a sus vivencias pasadas las que repercuten de forma negativa en sus males, pero que el ayudar a solventarlas tenga el efecto contrario.

Por otro lado, puede llegar incluso a inmiscuirse más de la cuenta con aquellos que le son más cercanos. No es una costumbre que tome muy a menudo, pero si lo precisa, será todo lo insistente que haga falta para hacer entrar en razón a quien crea que está obrando de forma errónea o que pueda ser perjudicial.

Historia del personaje
La historia de Lucius se remonta en su tierra natal, Eutria, en donde nació bajo el seno de una humilde familia. Siendo hijo de un mercenario de renombre que se había forjado una gran reputación en el país, todo apuntaba a que el pequeño habría gozado de una vida plena y tranquila. Habría, mas, ya fuese obra del caprichoso destino o no, una serie de catastróficas desdichas se encargaron de que aquello no fuese posible para Lucius.

La primera de todas tuvo lugar cuando apenas cumplió los tres años de edad: una noche como cualquier otra, un bandido invadió su hogar. Su padre obviamente trató de detenerlo y enfrentarse a él. Sin embargo, la batalla no salió a su favor y terminó de forma fatídica con el maleante hundiéndole una daga en el pecho poco antes de huir de la escena. Desgraciadamente, el padre de Lucius no consiguió sobrevivir a la herida y falleció esa misma noche, delante de su destrozada esposa e hijo. Para mayor escarnio, aquel evento no solo quebró los pilares con los que se sostenía la familia, sino que también fue el aliciente de que la salud de la madre de Lucius empeorase y cayese enferma. Pese a todo, no consiguió salir adelante, dejando huérfano a un niño al que solo le quedaba el amargo recuerdo de haber perdido a sus padres a tan corta edad.

Fue una etapa dolorosa, pero no más que la que le esperaría a continuación. Sin otros familiares o allegados que se hiciesen cargo de él, Lucius tuvo que pasar el resto de su infancia en un orfanato que se dedicaba a acoger a las víctimas de saqueos y contiendas civiles que les arrebataron a sus familias. La pobreza que asolaba la región ya hacía de por sí difícil vivir en un recinto que albergaba muchas bocas que alimentar, pero para Lucius fue incluso peor: raro era el día en el que no era el blanco de las mofas de los otros huérfanos debido a su apariencia femenina. A esto se le debía sumar también el desquite por parte de varios de los docentes, frustrados y enervados al tener que trabajar en unas condiciones arduas. Por supuesto, el muchacho fue uno de sus blancos debido a su carácter medroso.

Fue este cúmulo de malos tratos y desprecio el que terminó por marcarle y crearle un trauma psicológico. Pese a todo, pronto encontró refugio en lo único de su ambiente que no se volvió en contra suya y le tendió la mano: la palabra de la Santa Emiline. Era frecuente que los lugares de acogida fuesen visitados constantemente por quienes promulgaban la religión en Elibe. Fueron ellos mismos los que le enseñaron que lo que él padecía se conocía por “males del alma”, y también cómo contrarrestarlos. De esta forma, el pequeño Lucius se empezó a interesar por aquellos que le ayudaron, por la Santa Emiline, y por sus enseñanzas.

Una vez cumplió los 11 años, el muchacho decidió dejar atrás el lugar que tanto daño le causó para formarse como futuro monje, con las esperanzas de que algún día pudiese servir de apoyo a aquellos que sufrieron tanto como él. Los meses fueron pasando entre diversos trabajos que se le fueron presentando, hasta que llegó a la tierra de Lycia. Allí, un día que estuvo atendiendo a los soldados heridos de un destacamento que se enfrentó a un grupo numeroso de bandidos, tuvo la ocasión de encontrarse con el hombre para el que trabajaban. Lord Cornwell, señor de una de las casas más prestigiosas del marquesado, se quedó bastante satisfecho con la labor del joven con sus hombres, por lo que no tardó en ofrecerle un puesto para ponerse al servicio de la casa Cornwell, asegurándole que podría seguir formándose como sacerdote de la santa.

Aunque no como sanador de su cuadrilla, sino como asistente personal de su primogénito por la cercanía de edad entre ambos. Más que un sirviente, Lucius terminó siendo lo más similar a un amigo para el joven lord Raymond, con quien congenió muy rápido. Su estancia en la casa Cornwell fue un tremendo sosiego después de tantas penurias pasadas, en donde creía haber vuelto a encontrar la calidez de una familia. Así fue como pasó los siguientes ocho años de su vida.

Pero una vez más, los males augurios retornaron, solo que esa vez, decidieron cernirse sobre la casa Cornwell. Los demonios comúnmente conocidos como emergidos hicieron su primer acto de presencia en Lycia, siendo una de sus primeras víctimas el seno del marquesado al que servía y tanto consuelo le ofreció. Lucius era incapaz de concebir el que le hubiesen arrebatado de nuevo a una familia, mas no todo estaba perdido. Para su fortuna, lord Raymond consiguió escapar antes de que la catástrofe se cerniese sobre su hogar, pero con el gran precio de haberle inoculado una terrible sed de venganza dirigida hacia el marquesado de Ositia, el cual les negó auxilio en aquellos momentos.

Lucius se vio incapaz de paliar la rabia del joven, por lo que lo único que pudo hacer fue seguirle cuando este decidió dejar atrás su condición de noble y vivir como mercenario bajo una nueva identidad. ¿Qué otra opción tenía cuando era la única persona que le quedaba?

Dos años fueron los que se pasaron errando alrededor de Elibe como mercenario y monje peregrino, comprobando de primera mano cuan grave fue el daño que ocasionaron y que seguían ocasionando los emergidos. Lucius quería dar con la forma de que su lord y buen amigo abandonase la senda de rencor que estaba tomando antes de que sucediese cualquier desgracia, pero también se dio cuenta de la cruda realidad a su alrededor. Vivian tiempos en los que necesitaban todas las armas posibles para defender sus hogares y seres queridos, pero también en los que se necesitaban las enseñanzas de la Santa Elimine para apoyar y guiar a quienes se sentían perdidos entre tanto caos.

Extras
*Guarda como único recuerdo de su padre el cuchillo con el que lo asesinaron.

*Entre su formación como monje y los años en la casa Cornwell, ha aprendido toda clase de materias.

*Sus “males del alma” se manifiestan en forma de migrañas muy fuertes que lo incapacitan por unos momentos.

*Le confunden constantemente con una mujer por su apariencia.

*Durante su infancia, le marcó sobremanera la crueldad que uno de los profesores del orfanato tuvo con él.


*Pese a los reproches, sigue llamando a Raymond por su nombre real y con el título de “lord” en privado.

*Cree fervientemente en el poder de la magia de luz, pero tiene muchas inseguridades respecto a usarla porque piensa que no está cualificado.

*Siente especial debilidad por los niños necesitados.

Prueba de rol
Según iban pasando los meses, era más frecuente oír acerca de ellos, de esa “plaga” que se había tornado en una amenaza seria para las naciones de Elibe. Como adepto a las enseñanzas de la Santa Elimine, estaba al corriente de las últimas noticias que circulaban a través de la iglesia; cada vez eran más los monjes y sacerdotes a los que se destinaba para tratar a soldados, mercenarios, y otros tantos civiles que salían mal parados de las contiendas con esos seres con pupilas teñidas de rojo, esos emergidos. El cuerpo se le estremecía de solo pensar en los daños que estaban causando, y en la temeridad de Lord Raymond por ir a encararlos sin miramientos. Más le preocupaba cuando le ordenó que se quedase al margen hasta que volviese. Oh, Elimine… En momentos como ese se avergonzaba de su propia impotencia. Sabía que la última palabra la tendría el joven de cabellos rojizos, pero si tal vez, hubiese insistido un poco…

Lo hecho, hecho estaba. No podía cambiarlo, tan solo rezar por la seguridad de Lord Raymond. Y puesto que a él no podía asistirle en esos momentos, encargarse de ser útil para otros. Lucius había aprovechado la espera para dirigirse a un pequeño convento de la zona que también servía de albergue para los soldados de los marquesados y otros tantos mercenarios que llegaban heridos. Oh, sí, habría mucho trabajo en el campo de batalla, pero no mucho más fuera de ellos, en donde se libraban otra clase de batallas en las que se ponían en juego muchas vidas. La gran mayoría de ellas jóvenes, y que siquiera deberían estar empuñando una espada. La propia aflicción le mandaba punzadas al pecho con solo barrer de un vistazo las diversas camillas improvisadas en el suelo del convento. Su batalla en esos precisos instantes estaba siendo con la pierna de un pobre muchacho que resollaba de dolor. La flecha que le atravesó el muslo ya había sido retirada, y ya trató en parte la herida con su bastón. Sin embargo, la magia sanadora no sería suficiente para paliar el dolor, ni tampoco para reducirle la fiebre al chico.

Apesadumbrado, le dirigió una escueta mirada mientras preparaba un cuenco con agua. No supo adivinar con exactitud su edad, pero estaba casi seguro de que el muchacho tendría unos pocos años menos que él, o incluso que Lord Raymond. ¿A qué extremos estaban llegando para tener que permitir que chiquillos inexpertos tuviesen que pelear por su patria, por sus creencias? ¿O por sus seres queridos? —Bebed. Os hará sentir mejor —le aseguró, acercándole el cuenco. Tras unos escasos segundos de titubeos, el chico miró con unos ojos cansados al monje y se incorporó un poco para pegar los labios al recipiente y dar un sorbo. Después, cayó al suelo, laxo.

Al menos, el agua parecía haberle hecho bien. El joven inspiró hondo y, antes de caer rendido por el cansancio, pudo pronunciar unas escasas palabras entre balbuceos: —Gra… gracias, hermana.

Lucius pegó un pequeño respingo y boqueó, mirando con desconcierto a su paciente, que ya yacía en un profundo sueño. ¿Hermana?
Afiliación :
- ETRURIA -

Clase :
Priest

Cargo :
Monje peregrino

Autoridad :

Inventario :
Báculo de Heal [2]
Vulnerary [3]
arco de bronce [1]
.
.
.

Support :
None.

Especialización :
Lucius [ID] Staff-1

Experiencia :
Lucius [ID] Jm5byz1

Gold :
846


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Mensaje por Eliwood el Miér Abr 25, 2018 11:51 pm

¡Ficha aprobada! ¡Bienvenido!
Afiliación :
- LYCIA -

Clase :
Great Lord

Cargo :
Marqués de Pherae

Autoridad :
★ ★ ★

Inventario :
Vulnerary [1]
Gema de Ascuas
Tónico de res. [1]
Tónico de def [1]
.
.

Support :
Marth Lucius [ID] Iwzg0SR
Lyndis Lucius [ID] JEIjc1v
Nils Lucius [ID] JEIjc1v

Especialización :
Lucius [ID] Espada%202

Experiencia :
Lucius [ID] Iu4Yxy1

Gold :
873


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