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El peligro acecha en la noche. — Privado +21. [Entrenamiento]

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El peligro acecha en la noche. — Privado +21. [Entrenamiento]

Mensaje por Invitado el Sáb Abr 21, 2018 12:18 am

La liberación de Bern había sido costosa y muy ardua. Después de tanto tiempo protegiendo la ciudad, sacrificando vidas, viviendos duros momentos donde la realidad chocaba y te hacía sentir inferior... habíamos logrado salvar nuestro pueblo con determinación. La gente de Bern estaba contenta de que el rey Zephiel y sus soldados hubiesen defendido sus tierras. Entre la caballería especial del monarca se encontraba Shizuo, uno de los guardias que lo protegían con orgullo. Uñas y carne, cuerpo y alma. Su trabajo consistía en asistir al rey en todo momento, cumpliendo sus deseos tal cual mandó. Dijera lo que dijera él, para Shizuo —y los demás que tuvieran su mismo puesto— era todo la ley.

Esa noche le había mandado su propio monarca a que acabara con unos bandidos que se habían atrevido a venir a Bern para robar en las casas y sembrar el caos. Mientras los demás soldados Wyverns investigarían el porque se habrían podido colar de esta manera una gente como esa, Shizuo se encargaría del trabajo sucio. Al rubio no le desgradaba tener que "impartir" la ley del más fuerte. La violencia era su mejor baza a la hora de la verdad.
Sin mucho más que decir ante su majestad, le hizo una reverencia y fue corriendo a coger una de las hachas de bronce de la armeria. Ni tan siquiera pensó que usaría su "Indomable" para enseñarle una lección a esos inútiles. Eso era impensable.

Más rápido que perezoso, después de haberse llevado con él un arma y un par de pociones de curación —por si las moscas—, salió del castillo hacía la ciudadela de Bern. Tardó en dar con los bandidos con la descripción que uno de sus compañeros de la guardia le había dado. A final de una pronunciada calle se chocaría la mirada con esos inútiles. Eran alrededor de siete y una mujer, la cual tenía pinta de ser la curandera de ellos. Aquella panda estaba acosando a un jovencito que tenía pinta de no ser de aquí. A Shizuo le hirvió la sangre. ¿Cómo se atrevían a espantar a gente extranjera con esas maneras tan rudas? Por muy pesada que fuese su arma, Shizuo la cargó con fuerza y caminó calle abajo, haciendo a su paso esos huecos en la fina capa de nieve. Porque sí: Bern era el hogar del frío donde casi siempre estaba nevado y habían bajas temperaturas.

El rubio llegó frente a esos bandidos con pintas de extranjeros. Alzó su hacha y, con rudeza, dijo:

Eh, vosotros. En nombre del soberano de Bern os ordeno que abandonéis la ciudadela y os marchéis. Gente como vosotros que acosa a los ciudadanos y turistas no sois bien recibidos. No estáis cumpliendo las normas de convivencia de nuestra ciudad. —Los conocimientos de Shizuo sobre las leyes de Bern eran exquisitas como todo un buen caballero.— Marchaos, ¡YA! —Gritó el rubio aun más alterado al ver que no le hicieron caso.

Tendría que esperar unos segundos más para ver como se alejaron de aquel pobre muchacho, pero entonces quisieron acercarse a él tres bandidos creyéndose que podrían derrotar a ese luchador de hacha. Shizuo sonreía. Al fin un poco de acción.
Shizuo se puso en posición defensiva, cargando su hacha, y esperando a que se acercaran a él. Su vista se posó en los alrededores del lugar para comprobar de que no hubiera nadie, y después en el joven que acababa de ser atacado. Entonces, Shizuo ordenó:

¡Niño, vete a un lugar seguro o escóndete! La nieve se va a teñir de un color que no te va a gustar.


Última edición por Shizuo Heiwajima el Mar Mayo 08, 2018 11:43 am, editado 1 vez
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Re: El peligro acecha en la noche. — Privado +21. [Entrenamiento]

Mensaje por Invitado el Mar Abr 24, 2018 1:23 am

Se suponía que tendría escolta.... pero como esperara un día más, no llegaría a su destino, y por decimo... nosecuanta vez el muchacho se preguntaba a si mismo “¿Porque tendría que ir alguien que tenía pánico a los emergidos, participar en las campaña de liberación?” Y aunque sabe que es el único muchacho en un circulo de mayores y ancianos, también sabe que, en cuanto a lo que caracterizan a los sacerdotes en las batallas, es decir, su poder sanador, el aun es un principiante que puede sanar heridas leves, sí claro llegado al punto podría evitar morir a un soldado, pero Cimet no tiene esa capacidad de la que hacen gala los sacerdotes, de devolver a un soldado medio muerto a un estado saludable, incluso hacerlo desde largas distancias. Al joven Cimet eso se le hacía impensable.

El camino se hacía largo y solitario, Cimet no estaba acostumbrado a travesías tan largas, al fin y al cabo su vida se basa en la tranquilidad que ofrece el templo de Naga, y la calma que se respira bajo sus muros, recorrer países enteros es cuanto menos extenuante. Aunque divertido a veces, cuando se viaja en carreta al menos sí, la posibilidad de desplazarse mientras descansa es para Cimet, todo un lujo.


Estaba preparado para enfrentarse.... Estaba preparado para que otros se enfrentaran a los emergidos, tenía incluso algo de dinero por si necesitaba más pociones curativas, consideraba que su bastón sanador duraría todo el viaje, el muchacho no sabía si los bastones se podían comprar tan asiduamente como las pociones curativas, además el muchacho reconocía que tal vez gastara demasiado en comida.

Apenas le quedaba agua, sin embargo con el frescor de la noche no sentía que la necesitara, mas sus piernas ya dolían, no sería tan mala idea sentarse a descansar durante unos minutos, de hecho, ¿llegaría esa noche a alguna posada para pasar la noche?

No escuchó ni un suspiro, nada hasta que tenía una espada en su cuello, bandidos, habían salido de la nada para abordarle, y el no estaba preparado para ello, de hecho, nunca antes había sido asaltado por nadie. Claro está, apenas salía del templo, así que los ladrones... son para el muchacho algo del otro mundo.

El dinero o la vida, la respuesta sería clara, el problema era que el dinero que llevaba encima no sería suficiente para pagar el costo de su vida, y tal como estaban la situación... no tendría muchas posibilidades de escapar de ahí con vida.

Por suerte, Naga siempre sonríe, enviando a alguien a su ayuda, no había contado sus agresores, pero eran numerosos, y.. el hombre que venía en su auxilio era solo uno, sin embargo, no hizo caso omiso a su advertencia.

-¡¡Ayy por Naga!!- gritó mientras corría en dirección hacia el hombre que parecía salvarle la vida.
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Re: El peligro acecha en la noche. — Privado +21. [Entrenamiento]

Mensaje por Invitado el Miér Abr 25, 2018 12:33 am

Bern era conocida como el reino helado al que el acceso era casi imposible. Las frías temperaturas del lugar hacía que el turismo apenas fuera escaso, así como algunos recursos los cuales costaba de conseguir (frutas, verduras, etc). La gente de aquel reino había aprendido a vivir del día a día como se podía. Estaban todos adaptados al lugar. Su hogar era su orgullo… y por eso Shizuo lo debía de defender. El trabajo de aquel rubio era salvaguardar la vida de las personas que entrasen o estuvieran en Bern, haciendo que el rey se sintiera orgulloso por haberle acogido en su guardia real como guardaespaldas. Puede parecer sencillo en las noches donde no había nadie, sin embargo hoy no era de esos. En ese momento le tocaría patear traseros a diestro y siniestro para hacer que las calles estuvieran más seguras. Podría haberlo hecho tranquilamente, sin embargo había alguien que estaba su camino: un monje. Por las ropas que llevaba tenía pinta de ser turista del lugar, pero lo protegería ya fuese lo que fuera.

En aquella calle que hacía una pequeña subida a unos largos metros, desierta y alumbrada por las luces de las casas y locales que aún permanecían abiertos, es donde se montaría aquella pelea. La luz de la luna alumbraba lo suficiente como para que el hombre pudiera ver a aquellos macarras. Tres altos hombres de grandes cuerpos fornidos, ropas de abrigo con melenas coloridas y rapados que demostraba su hombría. El rubio chistó con su lengua, agarrando el mango de su hacha. No parecían ser muy veloces por lo que estaba viendo, así que sería un punto a favor para Shizuo si sabía combatir bien sus cartas.

Esos hombres dejaron escapar al joven monje en cuanto Shizuo les gritó. Haciendo caso omiso de los consejos del guardia, el muchacho se colocó detrás del hombre que le estaba salvando. Él frunció su ceño y le dirigió una mirada. Quería decirle algo, pero uno de aquellos vándalos ya estaba gritándole. Shizuo se giró aún más enfadado. No le gustaba que le hablasen fuerte, y mucho menos aquel tipo de personas tan poco honradas. En cuanto esos se rieron del rubio, ni le hizo falta más tiempo para lanzar un ataque. Fue directamente al que parecía el líder de los tres, el que estaba más adelantado. Con su hacha le habría hecho un corte y le desarmó en cuestión de segundos, empujándole con la planta de su pie hacía el suelo frío donde la capa de nieve casi lo hundió. Este era su terreno, nadie le iba a vacilar así como así.

¿De verdad queréis enfrentarse a mí? Me estas tocando la moral, pero os dejo un chance de oportunidad. —Dijo tranquilamente Shizuo. A él se le había obligado a no ser tan violento en medio de la calle para no causar alboroto ni tener luego que explicar la situación. Les había dado una oportunidad, algo muy raro en él. Los miraba con una mirada penetrante, esperando hacerse de respetar. Pero no. El terror les envolvió y se quisieron lanzar a él con un hechizo mágico que no pudo lograr esquivar, dándole con fuerza en su costado. El fuego quemó su ropa y le hizo un quemazón en su pecho, haciéndole trastabillar incluso. — Bien… vosotros lo habéis querido… —Sin nada más que decir, Shizuo se echaría al combate, pero no sin antes girarse ante el chico y decir: — ¡Quédate atrás y ayudáme, enano! Estos se van a enterar.
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Re: El peligro acecha en la noche. — Privado +21. [Entrenamiento]

Mensaje por Invitado el Sáb Abr 28, 2018 4:04 pm

El muchacho corría tan rápido como sus piernas le permitían hacerlo, sin embargo no tendría que haberse preocupado por ello, en cuanto apareció sus captores unicamente se preocupaban por el guardia de Bern, o soldado, o lo que sea, hasta que llegó a resguardarse, asegurándose siempre de que estuviera entre el y sus agresores. Un enfrentamiento con otros seres humanos le aterra a un muchacho cuyo mayor problema durante toda su vida fue vivir encerrado en un monasterio.

Sin embargo no había una zona segura en ese lugar, ese hombre era solo uno y los asaltantes parecían mas fuertes a priori y más numerosos, el muchacho no apostaría por su defensor en ningún momento, por muy asustado que estuviera, Cimet sería incapaz dejar que alguien muriera por protegerlo, aunque ese fuera su trabajo.

Más poco tiempo hizo falta para que le demostrara que se equivocaba, el frio parecía dar ventaja al guardia de Bern,el cual en segundos roció la sangre de sus enemigos por la fresca nieve, a decir verdad, tal potencia era digna de asombro, el hacha penetraba la carne como si fuera mantequilla. Eso lo cambiaba todo, el chico estaba seguro que mientras el rubio se mantuviera en pie, el estaría a salvo, y resulta que asegurarse de que alguien se mantuviera en pie se le daba de maravilla.

La herida que tuvo el hombre por un hechizo de fuego fue rápidamente curada, Cimet estaba acostumbrado a tratar heridos, no era tan bueno como los demás sacerdotes, pero las heridas no mortales eran sencillas de tratar siempre y cuando tuviera su bastón sanador, el problema venía ahora, cuando ambas partes del enfrentamiento se percatan de la capacidad curativa que tiene una de las partes, y si son inteligentes, la estrategia es drásticamente alterada... o bueno... se supone, en el templo de Naga siempre le advertían que si tenía que enfrentarse a humanos inteligentes y no monstruos hediondos no se limitara a alzar su bastón sin pensar que no habría represalia.

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Re: El peligro acecha en la noche. — Privado +21. [Entrenamiento]

Mensaje por Invitado el Dom Abr 29, 2018 7:32 pm

El guardia real alzó el hacha cuando el contrario corría hacía él, portando una daga mal cuidada y peor afilada. Aquella arma que portaba el rubio era pesada, y sin embargo el pudo controlar con perfección la velocidad a la hora de clavarla en el hombro del agresor. Levantó su pierna derecha una vez había revanado su brazo, echando el cuerpo del ladrón hacia atrás. Uno había caído.

El siguiente costó un poco más debido a que casi le daba con una espada que guardaba por el costado diestro, gritando por vengar a su amigo caído. Shizuo pudo esquivarlo con una finta, echándolo hacia atrás unos metros. El siguiente que le atacó llevaría la misma suerte que el anterior, pero esta vez el hacha de bronce se clavaría en el pecho. La sonrisa del rubio se ensanchó, observando la sangría que había sobre la superficie del suelo nevado. El placer de la lucha le encantaba, más sobretodo si se trataba de impartir la ley de su rey.

En cuanto se distrajo un momento, otro de los que estaba aterrorizando al muchacho que protegía le estaba lanzando una bola de fuego para hacer que parase. Shizuo odiaba la magia porque nunca era capaz de esquivarla, y hoy no fue menos. La llamarada impacto en el pecho, haciendo que el tosco guerrero detuviera sus movimientos. Cuando fue a atacar hacia el mago, este estaba huyendo calle abajo Lara buscar refuerzos. Ni se inmutó porque sabía que acabarían buscándole debido a la muerte de aquellos dos bandidos.
Antes de que Shizuo dijese nada, el chico que acababa de salvar resultó ser un sacerdote que le curo aquella quemadura de segundo grado en su pecho. Ante aquel acto, Shizuo miro al muchacho con un rostro más tranquilo. Al parecer no se había topado con alguien débil, sino que al menos le servía para algo. Debido a que Shizuo se intuía que la pelea continuaría, él simplemente le puso una mano al hombro diestro del monje y dijo:

Muchas gracias, muchacho. Sé que sonara algo fuerte, pero van a venir más. ¿Me podrías ayudar? —Le pregunto al castaño cuando tenían un momento ese pequeño momento de paz.

De mientras contestaría el castaño, al final de la calle por dónde había torcido a la diestra aquel mago estaban viniendo otros tres más (con el mago). Tenían el tiempo limitado para recomponerse, por lo que Shizuo de pondría en guardia defendiendo al monje tras su gran espada de metro noventa.
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Re: El peligro acecha en la noche. — Privado +21. [Entrenamiento]

Mensaje por Invitado el Mar Mayo 01, 2018 7:14 pm

No estaba para nada acostumbrado a ello, si el muchacho se encontrara con un hombre con su brazo amputado.... lo más seguro es que nada sucediera, y aunque impresionara no alteraría su estado, pero esa forma de clavar el hacha y chorrear la sangre del bandido, tanto que el muchacho consideró por un momento que perdería su brazo de cuajo, y tuvo que llevarse una de sus manos a la boca para contener el vomito, tenía que mantenerse fuerte porque si no, el siguiente en perder una extremidad podría ser el mismo.

Cuando le pidió ayuda, el chico asintió, blanco como la nieve que pisaban, demostrando su miedo sin embargo consideraba que podría protegerlo de cualquier daño, además si no lo había no saldría vivo de esta, los refuerzos llegaban pronto, eso sí, dejaría que fuera el hombre musculoso el que decidiera la estrategia a seguir. Si por el fuera... saldrían corriendo como alma que lleva al diablo, seguro que el rubio no tendría problemas para ello.

Cuando le tapó la visión, el muchacho se dio cuenta de cuan alto era, ya que tuvo el impulso de asomarse para ver que es lo que venía por delante, mas no lo hizo por seguridad, fue cuando ya estaban cerca que se dio cuenta de que más bandidos venían a la carga ¿En serio? ¿Cuantos podrían llegar a ser? El chico quería retroceder, pero no lo hizo, si el no veía a nadie, nadie le vería ¿Verdad?
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Re: El peligro acecha en la noche. — Privado +21. [Entrenamiento]

Mensaje por Invitado el Mar Mayo 08, 2018 12:05 pm

Si tienes miedo, puedes esconderte hasta que acabe, muchacho. He venido a defenderte, no a que te pase algo. —Shizuo no se giró a ver al monje para saber que estaba muerto de miedo por esos pasos inquitos o ese nerviosismo a la hora de actuar. Lo que dijo lo hizo para que el contrario no se sintiera incómodo ya que el guardia real no pensaba ir de buenas. Habían osado desafiarle, herir a un pobre turista en sus tierras... no iba a permitir que sucios bandidos estropeasen la ciudad por la que tanto habían trabajado todos los soldados, los ciudadanos y su majestad.

Al final de la calle aparecieron tres bandidos más a parte del que huyo, doblando la esquina en un cruce que apenas era visible por la neblina de la noche. Shizuo pisó bien la nieva, clavando sus pies en esta en cuanto blandió su hacha de bronce. De lo afilada que estaba ni se notaría que el material del arma era de mala calidad; últimamente prefería conformarse con este tipo de hachas para no gastar el arsenal por si ocurría una emergencia.
El rubio los esperó hasta que los cuatro se acercasen a una distancia prudencial y observasen la escena con los cadáveres de sus amigos yacidos en la nieve, cerca de donde se encontraban el rubio y el castaño. Sin que hiciera falta decir nada por parte de Shizuo, uno de ellos se lanzó a atacar al guardia real. Él blandía una espada, así que era una desventaja potencial para Shizuo. La rabia y la cólera movían a ese bandido tras haber visto a sus amigos muertos por la ira de aquel soldado de las tropas del rey Zephiel. ¿Y la culpa encima de todo era de él? Los bandidos eran una escoria peor a lo que Shizuo era.

La pelea comenzó sin entablar tan siquiera conversación con ninguno de ellos. Shizuo logró esquivar a su atacante sin haber usado su hacha, manteniéndola agarrada en su brazo diestro. Con un par de fintas, logró esquivar los movimientos de esgrima que hacía el bandido de la espada. Por el lado zurdo le quiso venir otro de ellos, el cual llevaba unas dagas. Ni le sorprendió al guardia porque lo repelió con una patada zurda, rotando sobre su eje. En cuanto el del hacha se apartó, volvió al primero. Espada contra hacha, chocando armas. Por suerte para el rubio, él era más fuerte y logró echarlo hacía atrás para acto seguido levantar la vela y hundir el filo en su pecho. El grito de dolor de su adversario retumbó en toda la calle desierta, irritando aun más a los otros bandidos que venían con él. Shizuo le hizo a un lado, sonriente.

Uno menos. ¿Quién es el siguiente? —Les dijo de manera desafiante, volviendo a levantar su gran hacha de bronce.

Antes de que el rubio pudiera volver a defenderse de los que ahora se lanzaban contra a él, el bandido que les había llamado estaba guardando una sorpresa. El contraataque hacía Shizuo fue peor de lo que él esperaba. Jugaron sucio en cuanto el que parecía cobarde sacó un arco y un carcaj con algunas flechas, apuntando hacía el rubio. Debido a que él estaba defendiéndose de los ataques, poniendo su hacha en los lugares donde la lanza del tercero o el hacha del segundo estaban dándole, el del arco no pudo acertarle donde quería. En cambio, una flecha clavó en el muslo diestro del rubio. Él retrocedió un par de pasos. La batalla se detuvo un momento para que los bandidos comprobaran que su enemigo estaba débil. Pero no fue así. Shizuo se quitó la flecha de golpe, dejándola a los pies del joven castaño, al mismo tiempo que dijo:

¡Monje, curame mientras acabo con estos mierdas! —Exigió el guardia real, volviendo al contraataque con ese dolor en la pierna que no le dejaba moverse bien.
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Re: El peligro acecha en la noche. — Privado +21. [Entrenamiento]

Mensaje por Invitado el Mar Mayo 15, 2018 10:15 pm

De hecho, si tuviera más probabilidades de sobrevivir huyendo del enfrentamiento, que permaneciendo ahí, el muchacho lo habría hecho, más sin embargo sabía que estaban rodeados, o por lo menos que los asaltantes eran numeroso y estaban rabiosos, por mucho que fuera el guardia el que mató a sus compañeros, a ojos de los bandidos Cimet era tan culpable como el corpulento rubio que lo protegía, así pues abandonar al único hombre que era capaz de protegerle en ese momento equivaldría a un suicidio. Por lo tanto eso era una opción que no podría aceptar.

El tiempo de descanso terminó demasiado pronto, pronto volvieron a aparecer más bandidos, era bien conocido que quienes no tenían nada que perder se reunían con los de su misma calaña, por uno u otro motivo se quedaban en la calle, sin nada que llamar hogar y la única forma de poder sobrevivir será el pillaje, por lo tanto, incluso puede que ellos se vean como los héroes de su propia historia. Sin embargo el pequeño monje no tiene tiempo para sentir compasión.

Y es que en cuanto llegan directamente vuelve a iniciarse otro enfrentamiento, nuevamente son superados en numero, y no solo eso, el rubio y esos bandidos reconocen el terreno a su alrededor, si Cimet tuviera que correr, seguramente acabaría peor, o rodeado, más el escenario de batalla no se trasladó a un terreno más complejo, Cimet se aseguraba de no resbalar en la nieve en ese baile de hachas, ya que procuraba mantenerse cerca del rubio, pero no tan cerca como para incomodarlo.

No perdió detalle de como el hacha del rubio rebanaba la carne de los bandidos que llegaban a su alcance, Cimet se obligó a no apartar la vista según el hacha entraba y salía, esas visiones le darían pesadillas, pero mejor unas pesadillas que la muerte por no prestar la debida atención.

En cuanto fue herido, Cimet no le sanó al instante, sino que titubeó un poco, eran tres enemigos, que estaban demasiado cerca, el muchacho pasaba desapercibido por la incompetencia que mostraba, pero todo cambiaría en el momento en el que levantara el báculo. Todo cambió en cuanto recibió una llamada de atención “monje, curame” y su herida fue sanada al instante, blanco y en botella.

Los enemigos se percataron de el, una flecha pasó por encima del hombro del corpulento rubio.... lo cual no sirvió de nada, pues el cuerpo del luchador era enorme y cubría al monje en su totalidad, además parecía que los demás bandidos trataron de avanzar, bordear al luchador, siendo rechazados por este, el anterior arquero avanzó para atacar al chico... pero cometiendo un error se posicionó a perfecto rango del corpulento rubio.
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Re: El peligro acecha en la noche. — Privado +21. [Entrenamiento]

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