Hora en el foro


Síguenos
Conectarse

Recuperar mi contraseña

TWITTER
afiliados



Crear foro

Todo lo tuyo, es mío. — Social Flashback Privado.

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Todo lo tuyo, es mío. — Social Flashback Privado.

Mensaje por Cassandra D'Angelo el Vie Abr 20, 2018 1:31 pm

Hace un año...

Oscuridad. Penunmbra. Desesperación. La humanidad estaba perdida ante los ataques de esas bestias inmundas que arrastraban a todo el mundo por su paso. Gritos de agonía y tristeza. Muy pocas vidas se habían podido salvar después de que el mundo se llenara de esos seres oscuros. Países caídos, vidas perdidas, familias rotas... y la oscuridad acechando sin ningún motivo aparente.
Por suerte para los habitantes en Lycia, ese país había sido protegido firmemente por las tropas de sus marqueses. Muchos soldados caídos en guerra con los llamados "emergidos". En los tiempos que corrían era mejor refugiarse y dejar a los valientes luchar. Entre esas personas que daban su vida por los más débiles, estaba la familia D'Angelo proveniente de Ostia. Un famoso guerrero bien curtido y una fiel estratega a servicio del lord de Ostia. Ese matrimonio se aventuraba a proteger su ciudad con arduo deseo de que no le pasase nada ni a ellos, ni a su gente... ni a su amada hija.

Cassandra era la única hija del matrimonio D'Angelo. Su vida estaba sumida en la pena de ver a sus padres marchar; en la desgracia de tener su destino sellado con un hombre al que ni amaba. Día a día, la muchacha se la pasaba leyendo y culturizándose sobre magias que jamás podría usar. Por muchas sonrisas que ella dibujara, en el fondo de sí quería batir sus alas cual pájaro que salía de su jaula. No. Ella era un simple gorrión encerrado entre barrotes, esperando la hora de apareamiento. Todo lo hacía por sus padres, por su linaje y por el deseo de ver a todos felices. Sin embargo... ella no lo era. Y jamás lo sería si "ellos" no volviesen. Si tan solo aquellos dos manaketes estuvieran aquí, ella...

Mi señora... —Una voz femenina detrás de la puerta se escuchó, llamando a la joven rubia que descansaba encima de un cuaderno abierto.— ¡Señora Cassandra! —No obtuvo respuesta de la joven debido a que esta estaba durmiendo, por lo que la sirvienta abrió la puerta y volvió a insistir más.— Mi señora, el señor Olsen acaba de venir.
¿Olsen? —La hija de los nobles abrió sus ojos, irguiendo su espalda y volteándose para ver a aquella sirvienta vestida de colores blancos y negros.— ¿Qué hace aquí? —Cassandra no quiso parecer borde, pero no le estaba gustando esa visita inesperada.
— Ha querido venir a verla. ¿Qué le digo?
Dile que... —Enseguida, la chica se levantó y empujó a la sirvienta.— Dile que no quiero verle. Estoy durmiendo en mi cama. Que no entre. — Pidió la joven de cabellos rubios con una mirada afilada, intentando causar respeto ante la sirvienta que estaba extrañada por la reacción que estaba teniendo su ama.—
Esta bien, mi señora... —Fue lo último que dijo la mujer antes de que la joven cerrara la puerta, yendo a avisar a aquel noble con el mensaje que se le había dado.

Una visita inesperada en plena noche. Cassandra conocía a los hombres demasiado bien y había podido ver con sus propios ojos las intenciones de aquel noble. Es por eso que sabía que Olsen no se conformaría con un "no" por respuesta, sabiendo que subiría a su cuarto. Antes de que eso pasara, la D'Angelo ya estaba colocándose una tela oscura que hacía de capa por encima de ese atuendo tan principesco que día a día le obligaban a vestir. Esas telas colores rosados fueron tapados, así como su cabello bien recogido en un moño con un adorno alrededor de este que compartía el mismo color que su ropa. La dulce chica cogió algo de dinero que se guardó en su escote (el único lugar donde podía guardar las cosas debido a que su vestido no tenía bolsillos) y una daga que guardó bajo su gran falda rosada en un ligero.
Salió por su puerta, asomándose antes para ver si alguien venía. Sin avisar, cerró su habitación con sus llaves que guardaba en la bolsa del dinero y salió corriendo. La muchacha hizo lo posible para no ser descubierta a pesar de que sus pasos se oían bastante fuertes por culpa de sus zapatos de tacón. Ella pudo salir de su gran hogar por la puerta de atrás, disimuladamente. En esa aventura de escapar, la noble que siempre había estado encerrada sentía como si su corazón le fuese a salir del pecho. Por primera vez había desobedecido las normas de sus padres. Bueno, técnicamente ellos no estaban en su hogar y no vendrían hasta dentro de bastante tiempo, así que... ahora ella era la que mandaba, ¿no?

Sintió una libertad que le hizo inhalar aire por la boca y soltarlo. En esa noche hacía un helor que chocó con los hombros descubiertos de la muchacha. Ella se tapó con su capa y salió de su hogar. ¿A dónde podría ir a estas horas de la noche? Podría pasarse por el bosque, dar una vuelta por la ciudad o simplemente esperar cerca de casa a que Olsen se marchara y volver a su cuarto. Esas opciones fue las que pensó, pero ni le dio tiempo a decidir porque un ruido proveniente del bosque, que había detrás de su hogar, llamó su atención. La muchacha giró su vista. No vio nada más que árboles que se extendían a varios metros hacía arriba. La oscuridad y la poca claridad de la noche le impedía que viera más allá de la primera capa de maleza. Ella no se quiso acercar, se mantuvo alejada a unos metros de su casa. No hablo ni respiró fuerte. Ella estaba a punto de coger el cuchillo y correr a su hogar. ¿Serían emergidos? ¿Habían llegado hasta aquí? Imposible, su hogar siempre estaba bien protegido, pero... en el bosque nunca habían de sus guardias. ¿Sería que había llegado su hora? Cassandra esperó, rezando porque solo hubiese sido un animal o algún crujido de la noche.

Vestido de Cassandra:
Afiliación :
- LYCIA -

Clase :
Tactician

Cargo :
Cazarrecompensas

Autoridad :
-

Inventario :
Tomo de Viento [2]
Vulnerary [2]
.
.
.
.

Support :
Slider

Especialización :

Experiencia :

Gold :
689


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Todo lo tuyo, es mío. — Social Flashback Privado.

Mensaje por Rei el Vie Abr 20, 2018 2:39 pm

Tiempo atrás...

Problemas y más problemas. El grupo de mercenarios había muerto frente a los emergidos en Ilia, Rajin y Rei lograron escapar a tiempo, pero por caminos distintos, ambos hermanos ahora estaban separados, cosa que al peliverde le hacía arder. Estaba cansado, llevaba mucho tiempo a caballo solo, por suerte ya había llegado a Lycia, donde podría descansar en algún lado. Ahora mismo, no disponía de dinero, pues el plan había fallado, así que descartaba el dormir en una posada, tendría que pasar la noche fuera ya que andaba suficientemente cansado como para tener que también robar o estafar a alguien. —No tengo ni la mas mínima idea de que debería de hacer ahora...— Susurró para si mismo.

Su instinto le dijo que fuera hacia los árboles, en el bosque. Allí, podría dormir en cualquier lado, incluso quizá podría hasta dormir relativamente cómodo, así que no se lo pensó mucho tiempo más y comenzo a buscar un buen arbol donde asentarse. Mientras caminaba, un sutíl rugido de su estómago le hacía darse cuenta del hambre que el ladrón tenía en estos momentos. —Tengo hambre y además al estúpido de Rajin se le ocurre separarnos ¿Por qué a mí? ¿Te parece poco?— Refunfuñó mirando para el cielo, como si esperara una respuesta de un ser superior o divino. Continuaba andando sin un camino real a seguir, solo quería tener un sitio donde él pudiera sentirse seguro. El peliverde es terriblemente desconfiado y eso se nota en cada uno de sus gestos.

—Eso es... ¿Una propiedad? Tchs, nobles.— Dijo con un ademán burlón al verla desde lejos, estando él entre los árboles.
Andó por simple curiosidad hacia allá, nunca había ido a Lycia en si, así que todo le parecía un tanto interesante. ¿Cómo serían los nobles de allí? ¿Tendrían mas riquezas de lo que estoy acostumbrado a ver? Mil y un preguntas pasaban por la cabeza del joven bandido. Llegó con pasos suaves, no quería que se percataran de que él andaba ahí, quien sabe que podría pasarle, no estaba preparado para más problemas. Dio unos pasos más para acercarse, con la sutileza de un gato pero por desgracia, hoy no era el día de Rei. Tras dar 3 o 4 pasos pisó una rama caída oculta entre hojas, dió un paso rápido atrás del susto que él mismo se había dado. —Fiu... Dudo que alguien lo haya escuchado— Se dijo para consolarse tras su fallo. Ya podía verla con claridad pero... ¿Quien estaba ahí? Esos ropajes eran caros y la tela oscura que portaba a modo de capa, parecía que trataba de relativamente esconder algo. Pero lo más curioso, es que esa persona ya estaba mirando hacia donde Rei se encontraba. Su pelo rubio escandiló al ladrón tanto como sus ojos. —¿Me habrá escuchado?— Pensó. Era muy probable que lo hubiera hecho, no conocía el lugar y tampoco sabía si habrían peligros en el bosque, como guardias ocultos o algo por el estilo, así que caminó hacia ella, ya no podía correr en dirección contraria, podría provocar una disputa innecesaria por una confusión, al fin y al cabo, son nobles. —Me perdí, si... Me perdí, eso será lo que le diré —

Con porte galante, Rei se acercó lentamente hasta donde ella pudiera verle, no quería alertarla. Se quedó quieto a varios metros de ella y entonces le preguntó. —¿Por qué está aquí a estas horas de la noche? ¿No cogerá frío, bella dama?—
Rei era un hombre que tenía astucia, pese a haberse relacionado siempre con la clase baja, tenía nociones de como actuar para poder también tener una presencia poco peligrosa para los de clase alta. Sonreía amablemente, incluso podría decirse que era sincera aquella sonrisa.
Afiliación :
- NOHR -

Clase :
Knight

Cargo :
Bandido

Autoridad :
-

Inventario :
Lanza de bronce [2]
Vulnerary [3]
.
.
.
.

Support :
None.

Especialización :

Experiencia :

Gold :
131


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Todo lo tuyo, es mío. — Social Flashback Privado.

Mensaje por Cassandra D'Angelo el Vie Abr 20, 2018 3:53 pm

Ni un animal, ni un ruido del bosque extraño, ni el crujir del viento, ni un emergido. Cassandra se habría quedado completamente sorprendida por lo que pudo ver con sus ojos avellana. Lo que salió de entre la maleza —la cual era parte de su propiedad— no era ni más ni menos que un pobre hombre que habría llegado allí Dios sabe como. La noble se sorprendió, preguntándose como habría podido llegar alguien como aquel muchacho sin que un vigilante de los suyos la avisara tiempo antes. ¿Qué de mal hacían el trabajo los soldados de su hogar? Ya tendría una charla con ellos más adelante. Lo que ahora le tenía en ascuas era aquel hombre.

Cassandra examinó al individuo de arriba a abajo, escuchando aquel tono galán que adulzaba la voz. Por sus apariencias no parecía ser de la alta clase porque los de alcurnia no tenían ese vocablo. Además, por las ropas que llevaba y su acento le hacía saber que no era de aquí. ¿De dónde provenía el caballero con el que se acababa de encontrar? Cassandra había viajado por todo su país (Elibe) de más pequeña, y no recordaba tal acento. Estaba curiosa.
Lo que también llamó la atención de la dama era el color del cabello del hombre: un tono verdoso sucio con cabellos revueltos. Su piel era morena, como si trabajase bajo el sol. Unos ojos afilados que estaban clavados en ella con una sonrisa segura de sí misma.
No parecía mal tipo, incluso podría pasar por un simple caballero perdido, pero le extrañaba que fuera eso. Quizá se había topado con un mercenario que había venido a matarla o algo así. Cassandra no se podría fiar de alguien que de buenas a primeras aparece por su casa.

Estoy bastante bien, paseando por los bosques de por aquí. ¿Y vos? ¿Qué hace vos aquí? ¿Se ha perdido por el bosque? —Preguntó la niña de sangre azul con la cabeza bien alta. Sus manos estaban cruzadas, realzando su escote que aquel corsé del vestido le estaba marcando; estaba bien dotada con un cuerpo voluptuoso y atractivo.— Es raro que haya podido entrar a este lugar cuando hay guardas por los alrededores. ¿Entró por el bosque o algo? —Cassandra comenzaba a ponerse nerviosa, tanto que incluso se le notaba que su voz se le estaba empezando a quebrar. Tenía miedo de pensar que ese hombre podía ser un mercenario que había venido a secuestrarla. ¿Estaría mejor en casa dejándose defender por Olsen o debería de quedarse aquí a enfrentarse a lo que se le venía? Mejor esperó, intentando no juzgar de buenas a primeras sin saber nada.
Afiliación :
- LYCIA -

Clase :
Tactician

Cargo :
Cazarrecompensas

Autoridad :
-

Inventario :
Tomo de Viento [2]
Vulnerary [2]
.
.
.
.

Support :
Slider

Especialización :

Experiencia :

Gold :
689


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Todo lo tuyo, es mío. — Social Flashback Privado.

Mensaje por Rei el Vie Abr 20, 2018 4:39 pm

Había sufrido una derrota a manos de una emboscada de emergidos, había perdido a su querido hermano y estaba totalmente exhausto, además de tener hambre. Escuchar una voz dulce, no le venía del todo mal. Realmente sí que estaba perdido, así que ni tendría que mentir, pensó Rei. Dió unos pocos pasos para acercarse a ella con las manos desnudas, había dejado su lanza a un lado, para dar a entender que no pretendía hacer ningun acto violento. La miraba a los ojos, ahora se podía fijar mejor en ella. ¿Estaba... Nerviosa? —Claro... No tengo pintas de ser exactamente alguien de buena familia ¿Verdad?— Dijo el bandido. —Tranquila, solo me he perdido, mi sentido de la orientación no es del todo bueno, por no decir que es mi primera vez en Lycia.— Y era así, no tenía la mas mínima idea de donde estaba, todo era nuevo para él.

Fue paso a paso, lentamente, no tenía intenciones malignas en aquel momento, estaba mas bien tratando de ser cortés y así quería que ella lo viera. Desde el momento que ella quisiera que no se acercara, él no lo haría, estaba muy cansado y eso en el joven se hacía algo evidente. —¿Estos bosques le pertenecen? No tenía idea sobre ello. Solo buscaba un lugar donde descansar y pasar la noche, acostumbro a hacerlo en las copas de los árboles cuando no sé donde estoy. Digamos... Que así me siento seguro.— Argumentó Rei esbozando nuevamente una sonrisa que esta vez dejaba ver sus dientes. —Probablemente por la forma en la que me mira, tiene curiosidad por saber quien soy ¿A que sí? Me presento, soy Rei, un caballero de Nohr.— Mintió, no iba a decirle a esa mujer de gran belleza que era un ladrón o un mercenario, no quería causarle una impresión equivocada, al fin y al cabo, cuando la gente escucha "ladrón" o "mercenario" ya se ven amenazados.

Miró hacia el arriba, la noche embadurnaba con su oscuridad los cielos y las estrellas hacían del cosmos una bonita representanción de luces tintineantes. —Hacía tiempo que no observaba el cielo, algún día brillaré tanto como una de ellas. Por cierto, hablando de brillar,  tiene unos ojos muy b-...— Y un rugido mas prominente se dejó escuchar del estómago del joven, parándole el halago e incluso enrojeciéndole, se llevó una mano a la nuca y sonrió avergonzado. —Lo siento, él no es tan educado.— Dijo señalando a su estómago. No daba crédito ¿Estaba avergonzado? ¿Donde estaba el macho alfa que siempre era? Cansado, supuso. Se recompuso rápidamente y adoptó otra vez una figura mas serena, tratando de quitarse asi el color rojizo de sus mejillas.
Afiliación :
- NOHR -

Clase :
Knight

Cargo :
Bandido

Autoridad :
-

Inventario :
Lanza de bronce [2]
Vulnerary [3]
.
.
.
.

Support :
None.

Especialización :

Experiencia :

Gold :
131


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Todo lo tuyo, es mío. — Social Flashback Privado.

Mensaje por Cassandra D'Angelo el Vie Abr 20, 2018 5:03 pm

La luz de la luna ayudaban a la muchacha de sangre azul para poder apreciar con más claridad a ese hombre de gran estatura con el que se había encontrado. Nerviosa, dio un pasó atrás. La inseguridad corría por el cuerpo de la joven adinerada, preguntándose si estaría bien simplemente huir y encerrarse en casa. Los sentimientos de la chica se veían reflejados en su mirada inocente, pura. Una pequeña princesa se acababa de encontrar con un fiero bandido, como si la fría noche se hubiera encontrado con la plena luz del día.

La mirada de los dos estaba clavada mutuamente en el otro, hasta que al final el hombre le habló de malas maneras a la noble como si la odiara por su condición. Cassandra sintió miedo. ¿Y si la quería matar por ello? Estaba prejuzgando demasiado rápido, pero se sentía cual presa acorralada por su depredador. Lo único en lo que podía razonar cuando se dejaba llevar por su temor era que todo podía salir mal.

No se sorprendió cuando supo que aquella persona no era proveniente de Lycia, sin embargo si que le asombró el hecho de haber venido por primera vez aquí. Lo normal es que si eras un turista es que estuvieras visitando la ciudad, ¿no? Pues no. Momento después supo que estaba buscando cobijo en la copa de un árbol por alguna manía que pudiera tener. Cassandra estaba acostumbrada siempre a dormir bajo cobijo por lo que le impactó el cambio de razonamiento que tenía con el hombre. No dijo nada, simplemente le dejó terminar que hablara hasta que se presentó y dijo de donde era. Él se presentó como Rei, caballero de Nohr. ¡Era de otro continente! Los ojos de Cassandra brillaron, mordiéndose el labio inferior para controlar a sí misma las ansisas de preguntarle por todo ese país que ella desconocía. Incluso estaba tan impresionada que ella se acercó un poco más, apretando sus puños y pegándolos contra sus mejillas. Cassandra era una friki de saber lo que le rodeaba más allá de Lycia, por eso siempre le encantaba hablar con los extranjeros o turistas que venían a parar a Ostia.

¡Es un placer, Rei! Mi nombre es Cassandra. Soy la hija del vizconde de Ostia, y sí: estas son mis tierras. ¡Pero no se moleste! Puede quedarse cuanto gustes. Me alegro poder tener alguien de un lugar tan lejano. Seguro que ha tenido un viaje bastante movido, mi señor. —Cassandra no tuvo mucho tiempo para respirar porque todo lo dijo deprisa y corriendo. En el momento que se detuvo, respiró por la boca y observó como el hombre miraba al cielo. Ella también lo hizo. Una noche hermosa de estrellas brillantes con una enorme luna llena que iluminaba los parajes más oscuros. Era hermoso...— ¿Perdone? —La noble bajó su mirada hacía el caballero tras escuchar como deformó su conversación para querer halagarla después de asegurarse a sí mismo que conseguiría la fama. No pudo acabar porque se vio interrumpido por un sonido muy familiar: el hambre. Cassandra no se rió ni nada, simplemente sintió algo de pena. La cortesía y la amabilidad que le habían inculcado sus padres le hacía que ella le ofreciera paso hacía su hogar con su brazo estirado en dirección a él.— Si lo desea, podemos entrar a mi casa. Ahora mismo tengo una visita no deseada que seguramente esté a punto de partir. De mientras, puedo prepararle algo de comer o algo, si lo desea. —Le ofreció Cassandra, alargando su mano. La jovencita siempre tenía por costumbre ser tan buena como Slider lo fue con ella en un pasado. Ese manakete le enseñó los valores de tratar bien a las personas por muy malos que fuesen. Por muy desconfiada que le hubieran enseñado sus padres ser, ella no podía evitar acabar por confiar en los demás cuando le interesaba. Ahora, ese caballero le estaba comenzando a picar la curiosidad. — Me encantaría que me hablara de como es Nohr. He escuchado leyendas de que es un lugar donde nunca sale el sol y de las pelas que tuvo con el país del sol naciente, pero jamás he podido salir de mi país. Es una suerte que usted pueda salir de aventuras. —Comentó la dulce muchacha con aire envidioso. La sonrisa de la chica brillaba más que la luz de la luna.
Afiliación :
- LYCIA -

Clase :
Tactician

Cargo :
Cazarrecompensas

Autoridad :
-

Inventario :
Tomo de Viento [2]
Vulnerary [2]
.
.
.
.

Support :
Slider

Especialización :

Experiencia :

Gold :
689


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Todo lo tuyo, es mío. — Social Flashback Privado.

Mensaje por Rei el Vie Abr 20, 2018 6:09 pm

Rei estaba atónito por dentro ¿La hija de un vizconde? ¿Estaba hablando con alguien tan importante? ¿Debería de engogarla y robarle? Negó con la cabeza esto último en sus pensamientos. Él nunca había tenido trato directo con alguien con tanta clase. Los suyos aspiran a poco y se quedan en poco, los principios que tienen cada uno, son como el agua y el aceite, son personas totalmente distintas. Él se aprovecha de las desgracias de otros mientras que esa chica le invitaba a su casa, para ayudarle, irónico ¿Verdad? Le ofreció un plato de comida además de cobijo. El "caballero" no soltó palabra, estaba asombrado, él no acostumbraba para nada a relacionarse de forma tan cortés.. —Nohr es un lugar sombrío en comparación a Lycia, también se nota en sus habitantes.— Pensó.

Su nombre era Cassandra. Hasta su nombre parecía de noble. El peliverde aceptó la propuesta con cierta timidez, tenía demasiada hambre como para decirle que no a un plato caliente. Además había sido tan amable que le había solucionado ambos problemas, tanto la comida de hoy, como el sitio donde pasar la noche. Parecía que aunque fuera, aún le quedaba un poquito de suerte, el día no iba a terminar de un tono gris para su mente.—¿Una visita no deseada? ¿Por qué simplemente no la echa de sus tierras?— Preguntó el joven. Estando al margen de la situación, ajeno a ella, Rei no tenía ni las mas remota idea de por qué podría ser.

—Le agradezco de corazón este gesto de amabilidad. Estoy ansioso por probar el sabor de vuestra comida.— Dijo mientras la observaba sonreír. Quería que Rei le hablara de Nohr ¿Y quien mejor para hacerlo? Tiene mil y un anécdotas en Nohr. Aunque debería de ser cuidadoso con lo que saliera de sus labios, el joven debía de ser cauto ya que la gran mayoría de vivencias en Nohr que él tuvo, fue entre ladrones y mercenarios y si algo de ello se le escapara, quizá Cassandra comenzaría a sospechar. Por ahora, la tranquilidad y la alegría invaden al muchacho por dentro, tenía muchas ganas de llegar a un lugar donde poder descansar y como si fuera por arte de magia, encontró en medio de su camino algo mucho mejor de lo que esperaba, ya que el plan inicial era dormir en un árbol. —¿Quieres saber de Nohr? Tengo tantas cosas que contar de allí, que te quedarías dormida si empezara.— Dijo con tono divertido.
Afiliación :
- NOHR -

Clase :
Knight

Cargo :
Bandido

Autoridad :
-

Inventario :
Lanza de bronce [2]
Vulnerary [3]
.
.
.
.

Support :
None.

Especialización :

Experiencia :

Gold :
131


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Todo lo tuyo, es mío. — Social Flashback Privado.

Mensaje por Cassandra D'Angelo el Vie Abr 20, 2018 10:35 pm

¿Cuántas veces le habrían aconsejado a Cassandra no invitar a desconocidos a casa? Muchísimas. Y de esas veces, ¿Había hecho ella caso? No. La joven noble siempre aprovecha una oportunidad en la que no estaban sus padres para poder ser buena con sus amigos o, incluso, mercenarios, extranjeros o soldados a los que daba cobijo por una noche. El corazón de la noble se hacía de notar en todo Ostia. Todo el mundo que hablaba de ella jamás podrían decir que esa niña era mala, engreída o avariciosa. Ella no era una figura que se hacía de respetar por el miedo, sino por el cariño de la gente. Y eso es porque ella quería ser recordada de una manera buena por todas las personas que tenían la oportunidad de tratarla.
Puede que fuese un pequeño pájaro encerrado, deseoso de poder batir las alas. Su jaula era Ostia, pero también era su hogar. Un lugar donde ella disfrutaba estando, pese a sentirse aprisionada en él. Y es por eso que ella daba todo lo que tenía a cambio de simples sonrisas. Su dinero lo gastaba en comprar libros en su librería favorita, en modistas que arreglaran sus vestidos o les hicieran nuevos. Y todos y cada uno de los trabajadores a los que pagaban eran de su ciudad. Entonces, ¿por qué iba a negarse en ayudar a un hombre que necesitaba cobijo y comida? ¡Cassandra había juzgado mal a ese caballero!

La de sangre noble le hizo una señal al caballero, haciendo que lo siguiera. Estaba a punto de cogerle del brazo para agarrar su muñeca, pero aun le faltaba esa pizca de confianza que le hizo retroceder. Mejor se puso a su lado y caminó, indicándole que la casa que se veía a lo lejos sería a la que entrarían. Una gran finca con tres plantas, una gran explanada de jardín que la muchacha se recorrió sola para salir de la visión de Olsen.
Ella se pegó un poco más caballero, respondiendo después de que él hubiese hablado.

No creo que me quedase dormida. Jamás podría quedarme dormida si me hablan de tierras tan maravillosas como lo son su país natal. —Confesó la friki de los viajes con sus ojos bien abiertos y una sonrisa amplia.— Me encantaría poder viajar alguna vez fuera de mi continente, pero me es imposible. Justamente la visita que tengo en mi casa es mi prometido, y no puedo echarle porque sería descortés. —Comentaba Cassandra, agachando su cabeza con un gesto un poco más serio. Ella se detuvo a unos metros de llegar a la puerta, volviendo la mirada para clavarla en los ojos del joven.— Por suerte o desgracia, voy a acabar casándome con él dentro de un año. No puedo hacer nada más que esperar a que eso ocurra. Pero bueno, esta noche no tenía ganas de verle, así que me escapé. Seguramente ya se habrá ido porque no estoy escuchando jaleo ni nada por el estilo. —La sonrisa apareció nuevamente en el rostro aniñado de la joven de cabello dorado. Cassandra encaminaría al hombre hacía la puerta de atrás de su casa. Entonces, se quitó la capa, dejándola sobre su antebrazo zurdo. Mientras metió su mano diestra en su escote, sin darse cuenta que este acto podría parecer descortés ante el caballero. En cuanto sacó la bolsita de cuero, la abrió para sacar las llaves. La bolsita se la cedió al hombre, confiando que ese dinero estaría a salvo por unos segundos con él.— Ten, sujete. —Le pidió.

Cassandra abriría la puerta y dejaría pasar a Rei donde allí vería una gran cocina que solamente estaba iluminada por las luces de las velas que dejaban en mitad de la noche. Estaba todo bien ordenado en su sitio, los panes en la panera, los platos lavados y bien colocados, una gran mesa de madera donde allí prepararían la comida para servirla a la mesa.
La joven cerró la puerta e indicó al caballero que se sentara en una pequeña silla, frente a una mesa, que estaba muy cerca de la puerta para salir de la habitación.

Siéntese ahí, caballero. Voy a prepararle algo. —Comentó Cassandra, dejando su capa colgada en un perchero que estaba al lado de la puerta.— De mientras, ¿por qué no me cuenta que es lo que hace en Lycia y por qué esta tan lejos de su hogar? Soy toda oídos.
Afiliación :
- LYCIA -

Clase :
Tactician

Cargo :
Cazarrecompensas

Autoridad :
-

Inventario :
Tomo de Viento [2]
Vulnerary [2]
.
.
.
.

Support :
Slider

Especialización :

Experiencia :

Gold :
689


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Todo lo tuyo, es mío. — Social Flashback Privado.

Mensaje por Rei el Sáb Abr 21, 2018 8:50 pm

La forma de vivir de cada uno había hecho que fueran polos opuestos, la caridad, la benevolencia o la capacidad de confiar en un desconocido, son virtudes de las que el bandido carece. Él no tuvo a alguien que le guiará por el buen camino, no tuvo nunca siquiera una familia, aunque para Rei, nunca le fue necesario pues su orgullo era poderoso y estaba tan anclado a su personalidad que el peliverde dudaba que algún día alguien fuera capaz de arrebatarle esa carácteristica propia de él. Sin embargo, notaba como Cassandra brillaba como si fuera una más de las estrellas del firmamento, eso sí que podía sentirlo, pese a que su moralidad no es del todo buena, sí que es capaz de diferenciar entre personas "buenas" y personas "no tan buenas".

La joven de cabello dorado, le mostró el camino a Rei, donde descansaría también por hoy. Tenía cierta impaciencia por llegar y sentarse, era lo que mas deseaba en aquellos momentos. Cassandra tenía un terreno precioso a ojos de Rei, quien estaba acostumbrado a algo totalmente distinto y su presencia no le disgustaba, no le parecía que sobrara, algo que suele sentir comunmente la gran mayoría del tiempo. La chica caminaba a su lado. —Yo diría que no se pierde mucho, señorita. Nohr es un lugar oscuro, donde la tierra es infertil y es difícil conseguir suministrarse debidamente. Es hermoso pero a su manera.—

Ella también ansiaba salir al mundo exterior, quería ver mas allá de el horizonte, igual que Rei. Él quería verlo todo antes de morir, es una persona curiosa y ambiciosa. La conversación avanzó con fluidez cuando ella confesó la situación por la que realmente se encontraba fuera en la noche, estaba prometida. Por un momento, sintió un nudo en la garganta que fuertemente hizo desaparecer con una risa. —¿Descortés? Podría serlo ¿Pero no es lo que desea? Yo me guio por unos principios distintos, soy amo y señor de mi destino, un alma libre a la que nadie podrá capturar jamás para encerrarle en una jaula como si de un pájaro se tratara.— Añadió después de la risa.

La joven no parecía contenta con estar prometida con esa persona, eso se podía ver a kilómetros, pero ella de alguna manera lo había aceptado,  era de mente fuerte y de corazón aún más. A Rei le molestaba la faceta conformista de la mujer ¿Acaso ella no merecía algo mejor? ¿Por qué se había que obligar a una persona a cumplir un propósito con el que no está conforme? —Prometida... Suena a demasiada responsibilidad— Pensó para si mismo. Finalmente, llegarón a la puerta del hogar de Cassandra, la joven metió su mano en su escote para sacar una bolsita en la cual Rei dió por sentado que estarían las llaves. El gesto, provocó que sútilmente el peliverde de mordiera su labio inferior. —No, ella no es de tu incumbencia, tendrás problemas si sigues así Rei.— Se decía a si mismo para relajar el fiero conquistador que guardaba dentro de su ser. Cassandra le pidió que sostuviera aquella bolsita para abrir de manera más cómoda la puerta. Tenía peso, por el sencillo tintinéo supo que se trataban de monedas. No hizo intento alguno de hurto, no le valía la pena que hubiera alguna posibilidad de que le descubrieran, prefería por ahora actuar tan amablemente como pudiera, aunque no fuera suficiente para competir con ella en amabilidad. Sin esperar mucho más, se abrió la puerta y Rei le devolvió la bolsita a su dueña. Era un lugar increible. —Nunca había estado en un lugar tan ordenado.— Comentó. Parecía ser una cocina, muy bonita e iluminada con el fuego de las velas, que coexistián entre si para dar lugar a luz en ella. Acató el consejo de la anfitriona y se sentó en la mesa donde ella le sugirió. Ella comenzó con los preparativos de la cena, mientras el peliverde la miraba con los dos codos apoyados sobre la mesa y su cabeza mantenida por sus manos. —¿Mi razón de estar en Lycia? Supongo que por trabajo...— Dijo con el tono de voz algo menos sonoro. Él sabía que ella caería en cualquiera de sus mentiras, ya que era un desconocido que además vivía de ellas, pero Rei no quería mentirle, le parecía muy inocente y le creaba empatía. Un sentimiento que ya no sentía desde hace mucho. ¿Quizá la recordara a alguien? No sacó nada en concreto de aquel pensamiento, solo sabía que por alguna razón, no quería decepcionarla. —Debo decirle algo, pero lo haré después de que haya emplatado la cena, necesito que me mire a los ojos cuando lo haga, no se preocupe, prometo que no será nada que pueda ser motivo de preocupación.— Realmente, acababa de hacer una locura.

Rei pensó un poco más lo que le diría, pensaba confesarle quien era realmente. Pese a que quizá eso le pusiera en peligro, él es impulsivo, sus labios hablaron antes que su cerebro. —¿Se seguirá sintiendo tan segura como ahora después de decirle quien soy? ¿Tratará de entregarme a las autoridades? ¿Llamará a guardias para hacerlo por ella?— Pensaba mientras continuaba la conversación.
Afiliación :
- NOHR -

Clase :
Knight

Cargo :
Bandido

Autoridad :
-

Inventario :
Lanza de bronce [2]
Vulnerary [3]
.
.
.
.

Support :
None.

Especialización :

Experiencia :

Gold :
131


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Todo lo tuyo, es mío. — Social Flashback Privado.

Mensaje por Cassandra D'Angelo el Dom Abr 22, 2018 1:22 pm

Bajo la luz de las velas, Cassandra estaba rebuscando por los cajones de la alacena para pensar rápidamente en que poder cocinar. Ella era amante de la cocina. Muchas veces habían sido los momentos en los que la pequeña niña había visto a los cocineros de su casa preparar muchos tipos de receta; incluso había llegado a ayudarles. Cassandra era muy entregada a las cosas que ella amaba como la moda, la escritura y la cocina. En este aspecto podría desembolverse bien. No estaba preocupada porque en su cocina siempre había de todo, incluso sobras de algunos días que los cocineros después usaban para otras recetas.
La muchacha pudo encontrar una olla con la sopa de pollo que había comido esta noche, así como varios trozos de carne congelada. Rápidamente, ella encendió el fuego para poner a calentar el caldo mientras que hacía la carne a la leña con un poco de especias. Pensó que con eso era suficiente porque era un bistec de buena calidad que no sobró de hoy, así como una buena cantidad de una sopa caliente; con el frío que hacía esa noche le vendría bien.

Felizmente, la anfitriona preparaba la cena a su invitado hasta que él dijo que debía de hablar con ella. Decidió seguir cocinando para que el hombre pudiera comer mientras hablaba. En ese momento reinó el silencio, haciendo que solamente los sonidos de la sopa calentarse o el fuego se escucharan. Cassandra estaba bastante preocupada, incluso tenía miedo. ¿Qué sería lo que le quería decir? Cassandra supo que no era nada bueno, así que estaría atenta al más mínimo movimiento sospechoso para gritar auxilio si hiciera falta.
Después de unos minutos terminando de hacer esa carne y calentar la sopa, se acercó tranquilamente hasta quedar sentada frente al caballero Nohriano. Le sirvió la sopa en un cuenco, la carne en su punto con un poco de limón y un vaso de agua con una cantimplora con ese mismo líquido. Se sentó frente a él, esperando a que comenzara a cenar. Su mirada estaba clavada en sus ojos, con la cabeza alta. El corazón de la muchacha comenzó a acelerarse. ¿Y si le quería hacer daño? ¿Y si quería aprovecharse de ella? Como cualquiera persona indefensa, en ese momento no hacía más que pensar en cosas negativas. ¡No! Cassandra quiso confiar en él, por lo que le cedió el turno de palabra tranquilamente:

Dime, ¿qué es lo que quería decirme? No se corte. Puede tener toda la confianza conmigo. Se claro.—Preguntó finalmente la noble. Todo lo que le interesaba o de todo lo que quería hablar sobre Nohr o Lycia quedó en un segundo plano. Lo único que le preocupaba ahora era el tema que antes había dejado el ambiente tan sobrio.— Espero que no sean malas noticias ni algo malo. N-No soy buena recibiendo noticias de mis padres ni nada por el estilo. —Intentó romper el ambiente con una risa leve, pero eso lo empeoraría para ella porque ahora le daba un motivo más por el que preocuparse: sus padres no estaban aquí para defenderla y ayudarla.
Afiliación :
- LYCIA -

Clase :
Tactician

Cargo :
Cazarrecompensas

Autoridad :
-

Inventario :
Tomo de Viento [2]
Vulnerary [2]
.
.
.
.

Support :
Slider

Especialización :

Experiencia :

Gold :
689


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Todo lo tuyo, es mío. — Social Flashback Privado.

Mensaje por Contenido patrocinado

Contenido patrocinado

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.