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[Entrenamiento] Una cita accidentada [Priv. Sorey - Luzrov]

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[Entrenamiento] Una cita accidentada [Priv. Sorey - Luzrov]

Mensaje por Sorey Shepherd el Miér Abr 18, 2018 7:14 pm

La llegada de la carta de Luz le emocionó más de lo esperado. No es que no se prometieran escribirse cuando ambos tuviesen la oportunidad y el tiempo de hacerlo, pero cuando llegaron al castillo las buenas nuevas Sorey no pudo evitar correr a leer la correspondencia que había recibido del albino.

En su carta decía que el camino había sido largo, pero que habían llegado a Caelin sanos y salvos. Era un viaje que habían tenido que hacer ambos, y siendo Luzrov ahora un vasallo de la dama, estaba claro que tenía que permanecer junto a ella y ayudarla a completar su misión. Lo entendía, por supuesto, después de todo él había jurado lealtad a Eliwood y había decidido quedarse bajo su mando, ayudando en el marquesado de Pherae. Y después de todo, no es que él y Luz hubieran hablado mucho sobre el futuro, pero el castaño pensaba que eso era algo que quedaba muy distante todavía. Ambos querían ayudar al máximo y quedándose donde ambos estaban podían hacer lo mejor posible para hacer esto, y no es que Sorey no pudiera tener una excusa para volar hasta Caelin y ver que todo andaba bien. Por no decir que era precisamente, para ver a Luzrov.

Por eso, cuando acabó de leer la correspondencia con una pequeña sonrisa suave en el rostro, no le pareció mala idea preparar a Mik en los establos ahora acondicionados para la pequeña (muy pequeña) división de wyverns que tenían en el castillo y avisar a los allegados de su señor que estaría de vuelta al anochecer. No habían habido grandes altercados en los últimos días, y sus soldados tenían la tarea de patrullar los cielos de los alrededores de Pherae, por lo en ese sentido, pensaba que estaría bien si hacía un pequeño viaje de cortesía.

Si Lady Lyndis no estaba ocupada, presentaría sus respetos y le informaría de que Lord Eliwood se alegraba mucho de su llegada y que esperaba nuevas noticias si algo ocurría. Y si no le importaba demasiado, podría permitirle pasar el día con el albino, sin sonar demasiado presuntuoso. Por supuesto, su relación no era para nada secreta, y pensaba que todo aquel que los conociese sabían que estaban enamorados, pero Sorey todavía intentaba no sonar demasiado atrevido delante de la nobleza.

Así que ahí estaba el, a lomos de Mikleo y sobrevolando montañas con el claror de la mañana y surcando el cielo azul en la dirección que el albino y su señora tomaron la última vez que los vio partir. Según lo que lo que había escuchado en el mercado y en las conversaciones entre los soldados del castillo, Caelin había caído en la guerra y ahora gran parte del territorio o estaba destruido o seguía tomado por enemigos. Eso en principio había preocupado al castaño pero con la carta de Luzrov, sabía que no les había pasado nada. Sabía que Lady Lyndis era una extraordinaria guerrera y que Luz... Bueno, era mucho más fuerte de lo que admitía ser, así que ese atisbo de preocupación y duda se desvaneció tran pronto como apareció.

Siento que todavía estés un poco adormilado, Mik —Sorey le habló a su wyvern, que al parecer había estado un poco quejicoso de emprender la marcha tan termpano.— pero realmente necesitaba que me trajeses hasta aquí. —Y es que, cuando recordaba las palabras de Luz “te echo muchísimo de menos” ¿Cómo podía él resistirse a eso? — ¡Además! Creo que no tardaremos mucho más en llegar. Luego prometo que podrás descansar donde te plazca.

Mikleo emitió un pequeño rugido, como si le tomase la palabra a su amigo, y minutos después pudieron divisar como el castillo de Caelin se ejercía en el valle.

Podía verse como todavía seguía en pie, pero uno de sus torreones había quedado reducido a escombros, y donde tendrían que ondear orgullosas banderas, no había ningún estandarte visible, ni pareciese que aquello tenía vida alguna. Y no porque pudiese ver a alguien desde allí, sino porque emitía una energía... ¿oscura? ¿tenebrosa?. Sorey no sabía como explicarlo, pero podía notar ciertas cosas como aquellas. De inmediato dudó de si Lady Lyndis y Luz pudiesen estar allí, y dándole la orden a Mikleo de que desviase un poco su vuelo en la trayectoria hasta el castillo, el castaño observó el terreno y pudo encontrar un pequeño asentamiento o poblado cercano. Era por el único sitio por el que podía comenzar a buscarles, todavía bastante extrañado de aquel paraje.

Fue así como pidió al wyvern que aterrizara con cuidado relativamente cerca de unas tiendas que estaban levantadas en el borde del asentamiento y allí desmontó de su lomo, recolocándose con cuidado la capa. Le preguntaría a algún aldeano sobre la situación, y quizá podría conseguir un poco de información.

Perdone, ¿podría ind-? —Sin embargo, poco pudo preguntar Sorey a una aldeana cercana de media edad, pues al ver al wyvern había amenazado al castaño alzando una azada contra él u su montura-.— ¡E-espere! ¡Que no es ninguna bestia!
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Re: [Entrenamiento] Una cita accidentada [Priv. Sorey - Luzrov]

Mensaje por Luzrov Rulay el Miér Abr 18, 2018 8:13 pm

La mañana era hermosa, tranquila.El calor del sol, la claridad del cielo, el movimiento en la aldea, la gente regalandole saludos y sonrisas a su paso... Luz se sentía sumamente agradecido,por estar allí, por poder ser de ayuda, por sentirse tan apreciado y querido a pesar del poco tiempo que había transcurrido desde su llegada. La gente de Caelin era humilde pero maravillosa, el echo de que fuese confundido con Lady Lyndis al llegar al lugar quedo como una divertida anécdota que sacar a la luz y de la cual reírse de tanto en tanto. Nadie le culpaba por no haberlo aclaro,de echo recibía halagos y comentarios sobre ello,como si la equivocación hubiese sido lo mas lógico. Desde que había llegado,desde que había iniciado el viaje tras los fatídicos acontecimientos en su antigua parroquia ,se sentía tan bienvenido. Era inusual,extraño para el,una parte de el aun mantenía la sospecha de que tarde o temprano comenzarían a odiarlo,aunque en esa ocasión no había motivos ni señales de ello. Pues no había otro miembro del clero que lo odiase, el era la única representación de la iglesia en el lugar tras la invasión de los emergidos a Caelin.

Todos sus sentimientos, todos sus agradecimientos, los plasmo en sus oraciones. Tal y como hacia cada mañana. Oraciones cortas y rápidas,pero cargadas de sentimientos. Y tal y como cada mañana ,tras rezar se dedicaría a acomodar y limpiar el pequeño altar habitado como lugar de culto al no contar el asentamiento con una parroquia. No importaba, era modesto pero mas que suficiente para realizar sus labores.

No tardo mucho en limpiar,pues lo hacia cada día. Normalmente tras esto se pondría en marcha, iría con Lady Lyndis .O bien le ayudaría enseñándole algo de modales y protocolo,alguna de las cosas básicas de Lycia que no conocía al haberse criado en el extranjero.Le acompañaría en sus lecciones con el marques, para ayudarla después a practicar lo aprendido. O la acompañaría y vería como entrenaba a los nuevos soldados. Siempre y cuando ningún acto religioso requiriese su presencia o no tuviese a algún herido o enfermo que visitar. Gracias a dios ese día no era el caso. Y Lyndis no se encontraba en el lugar, pues había salido el día anterior a un recado que le costaría algunos días.

Lo que significaba que tenia tiempo para dedicarse a otras tareas que no podía hacer a diario. Estaba ordenado los vendajes y los brebajes, el almacén con hierbas curativas e infusiones con distintas propiedades, cuando la tranquilidad de la aldea se vio interrumpida. El alboroto,el jaleo,era normal. La alegría del verse librados de emergidos,el ver como la situación mejoraba cada día,lo enérgicos que eran los soldados recién reclutados... siempre había momentos del día donde el sonido era mayor ,las risas mas elevadas. Pero esa vez no era eso.

La gente se movía apurada, las voces sonaban nerviosas con rapidez, murmullos inentendibles en la lejanía. Casi sonaban asustadas,como si estuvieran en pánico. Luz se levanto,con algo deprisa. Habia estado en una pequeña casada usada como almacén general,sentado en el suelo mientras miraba que había y que iba a necesitar conseguir. Se acomodo las telas del vestido que ese día portaba al levantarse. Era un vestido blanco, a juego de su piel y de su cabello. Largo ,de cuello alto pero de manga corta. La falda llevaba dos capaz de tela y tenia detalles en hilo dorado bordeando el cuello, las mangas y trazando formas en la falda. Llevaba guantes blancos hasta el antebrazo. El báculo en su mano, y una pequeña bolsa de cuero que cogió del suelo y se colgó a la espalda,donde portaba medicinas y un tomo de magia. El atuendo se lo habían dado las mujeres de la cuidad, no hacían mas que regalarle la ropa con la excusa de que le quedaría mejor a el o que ellas ya no le darían uso o... a veces sentía que jugaban a vestir muñecas usandole a el. Pero por la alegría de sus rostros al darle los regalos ni los rechazaba ni decía nada.

Dejo atrás el almacén,apresurando el paso al salir al exterior. Iba a preguntar que ocurría pero nadie se había detenido aun, todos acudían a las afueras de la aldea. Algo debía haber ocurrido,aunque dudaba mucho de que fuese una invasión ,pues no había sonado la alarma. Tampoco una urgencia media pues nadie había ido a buscarle. Mil y un ideas se formaron en su mente. Se desconcertó y aflojo el ritmo por un instante al reconocer a lo lejos la silueta de un wyvern, no siendo los mismos típicos de la zona. Mas tras la sorpresa volvió a aumentar el ritmo ,con la preocupación y la duda en el.

-...Mikleo?

Se pregunto a si mismo al reconocer la silueta. Se acerco mas antes de confirmarse a si mismo que no se había equivocado. Entonces,eso significaba...

-SOREY!

Grito su nombre al verlo. Siendo rodeados tanto el como su wyvern poco a poco por los aldeanos que se acercaban, herramienta o arma en mano y pose defensiva. Sin atacar pero esperando a que el otro lo hiciera. Ignorando por una vez a la gente que le rodeaba y con una de las sonrisas mas brillantes que alguna vez habían adornado el rostro del clérigo,se acerco hacia el castaño. Sin previo aviso dejo caer con suavidad el báculo en el suelo y se abalanzo hacia el,envolviéndolo en un cálido abrazo,ocultando parte de su rostro en el hombro ajeno.

-Te he echado de menos....

Murmuro,con alegría,con ternura. Los aldeanos veían la escena curiosos,confundidos.Pero al ver que el desconocido era conocido del clérigo y que el mismo se había atrevido a acercarse al wyvern relajaron su postura. Ya no había temor o nervios ,solo curiosidad,intriga.

-Que haces aquí ?

Alzo un poco el rostro.Para verlo mejor. Apretó algo mas el abrazo , y su sonrisa se amplio mas si es que eso era posible.


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Re: [Entrenamiento] Una cita accidentada [Priv. Sorey - Luzrov]

Mensaje por Sorey Shepherd el Mar Abr 24, 2018 4:22 pm

Se suponía que tenía que mantener un perfil bajo, sobre todo ahora que tenía que viajar mucho más para cualquier trabajo que Lord Eliwood le pidiese en cuanto a información sobre lugares lejanos, y lo primero que hacía al llegar a uno de ellos era formar un tumulto de gente a su alrededor. Y no es que fuese culpa de Mikleo tampoco, y menos si a un wyvern se le azuzaba con una azada, lo más normal es que se encabritase y llamase todavía la atención más. Fue por eso por lo que el castaño se centró más en calmar al animal que en darse cuenta en como la gente se apartaba para dar paso a una mujer albina que se acercaba hacia él.

Lo que no supo hasta que pronunció su nombre, es que se trataba de Luzrov.

A Sorey solo le dio tiempo a darse la vuelta y fue entonces cuando se encontró con los brazos de Luz rodeandole en un cariñoso abrazo. El castaño se apresuró a envolverlo también y sonrió emocionado, olvidándose del revuelo que se había formado, pero que ahora parecía más calmado al ver que alguien conocido por ellos se mostraba de forma cercana con él. Y la verdad es que fue un alivio, pues de no haber sido así, a Sorey le habría tocado volver a montar sobre Mikleo e irse. Menuda primera impresión.

Por suerte, Luzrov le había salvado. Otra vez.

¡Luz...! —Su voz se pronunció fuerte, con jubilo, pero acabó en un agradable susurro mientras dejaba salir una pequeña risilla al escucharle decir eso, recordando las palabras de su carta. En su voz sonaban incluso mejor que en su cabeza. —Yo también te echado muchísimo de menos... Leí tu carta y, ¡bueno...! — Se separó un poco para dar una pequeña excusa, sin embargo, no se le ocurrió gran cosa que decir que la pura verdad así que se llevó una mano a la nuca con una expresión algo risueña.— No pude resistir y he venido a verte en cuanto he podido.

Le confesó aquello, a media voz casi mientras le miraba a los ojos, y tras unos segundos volvió a sonreír le dejó un pequeño beso en la mejilla. Tres eso, pudo notar una extraña respiración cálida y se dio cuenta de que Mikleo también quería atención del albino. O al menos eso es lo que parecía al darle pequeños toquecitos de su hocico en el hombro del chico.

Oh, claro. Sin Mik no hubiera podido venir así de rápido, así que aunque ha llamado un poco la atención al aterrizar, creo que quiere que le des las gracias a él. —Le dio unas pequeñas palmaditas sobre el cuello al animal, acariciandolo así.— Que hablando de eso, voy a tener que pedir disculpas formal o algo, no pretendía asustarles. Por cierto... ¿Es tu nuevo atuendo? Te sienta muy bien. —Aquello fue un comentario de lo más genuino por parte suya, porque no era la primera vez, ni sería la última en el que vería a Luz usar vestidos. Hacía tiempo que el mismo albino había decidido llevarlos, y si tenía (o podía dar opinión), Sorey pensaba que cualquier tipo de vestimenta que le fuese cómoda a Luz le sentaba bien.— ¿Y como estás? Veo que el lugar está bastante dañado... ¿Está Lady Lyndis disponible?
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Re: [Entrenamiento] Una cita accidentada [Priv. Sorey - Luzrov]

Mensaje por Luzrov Rulay el Mar Abr 24, 2018 5:25 pm

Su cuerpo aun abrazaba al ajeno, su rostro cercano al del castaño cuando dejo escapar un leve suspiro. Era consciente de lo mucho que había echado de menos a Sorey,pero hasta ese momento no se había percatado de lo que anhelaba el volver a escuchar su voz. Aquella risa que llenaba sus oídos como la mas hermosa de las melodías. Su sonrisa se ensancho aun mas,aunque pareciese imposible, y sus ojos tomaron cierto brillo. Profundamente conmovido ante las palabras y acciones ajenas. Solo... solo porque le había escrito,solo porque le había dicho lo mucho que le echaba de menos... Sorey había echo aquel viaje,para nada corto, solo por sus palabras. Por el... El albino no era capaz de expresar con palabras la calidez que invadió en ese momento su corazón y se extendió con rapidez por el resto de su cuerpo.

Un calor que se extendió hasta sus mejillas cuando una de ellas fue besada. De manera inconsciente se llevo la mano al trozo de piel que los labios ajenos acababan de tocar, acariciando su propia mejilla con la punta de sus enguantados dedos. Sus mejillas coloradas,su vista paseándose nerviosa entre el rostro del jinete wyvern y el suelo, tímido y avergonzado,pero con la sonrisa sin abandonar su rostro en ningún momento.

Se separo del hombre entre sus brazos,con lentitud como si no quisiera hacerlo,pero sin pena alguna. Pues no podía sentirla cuando lo tenia a su lado, y no cuando el motivo por el que debía separarse era el ofrecerle su atención al wyvern frente a el. Le dedico una mirada cargada de cariño y se acerco a el,dando apenas un paso para ello. Estiro el brazo y con suavidad acaricio el hocico del animal. Los aldeanos que aun permanecían un tanto tensos por la presencia de la criatura terminaron por relajarse ante el gesto del clérigo,siendo invadidos únicamente por la curiosidad. Motivo por el cual la mayoría de ellos aun no volvían a sus rutinas y permanecían en la entra del asentamiento.

-También me alegro muchísimo de verte a ti Mikleo. Y gracias por venir a verme y traer a Sorey,no se que haría sin ti.

Aun acariciando a la criatura se volvió de nuevo hacia Sorey,sonriendole de forma tranquilizadora.

-No te preocupes por ello. Luego me encargare de explicar tu situación al resto de aldeanos y al marques, les diré que eres soldado de Pherae y me disculpare en tu nombre.Yo me encargo de ello... y de informar que vendrás a visitarnos de tanto en tanto para que esto no vuelva a pasar...

Se sonrojo,avergonzado,pues con sus palabras estaba dando por echo que Sorey volvería a visitarlo.Que a pesar de que estaban juntos deseaba que lo hiciera,que acudiera mas a el.

-Lo único... creo que hasta que explique la situación sera mejor que Mikleo no entre al lugar. Las noticias vuelan ,pero aun no se con que rapidez ,y no quiero que por un malentendido os amenacen u os traten mal a ti y a Mikleo. Tampoco quiero asustarles y sacarles de su rutina. Son buena gente, con un corazón enorme, y entenderán... Pero necesito explicarles. Caelin a sufrido mucho y los wyverns son desconocidos aquí,es normal que haya cierto temor y sospecha ante lo desconocido. Lo siento Mik... la próxima vez podrás entrar...

Dejo un leve beso en el hocico de la criatura,apenas un roce sobre las escamas.

Se sonrojo una vez mas, desde la llegada del castaño se estaba sonrojando mas de lo que debería,pero era inevitable que el calor subiese a sus mejillas. Con una de sus manos tomo la tela de su falda y bajo la vista,como si observase su atuendo por primera vez a pesar de que era plenamente consciente de lo que portaba.

-Yo... Gracias... Y no exactamente... Lord Eliwood me obsequio con algunos trajes,tanto a mi como a Lady Lyndis,antes de venir y ... bueno... los aldeanos parece que también disfrutan de regalarme vestidos... Creo que los guardaban para Lady Lyndis,pero a ella le incomoda la ropa con la que no se puede mover con libertad y por eso a acabado en mis manos... me parecía mal no usarla cuando me la han dado con toda su buena voluntad y... bueno... Digamos que tengo mas atuendos que antes...

Alzo la vista ,clavando sus ojos violetas en los verdes ajenos. Se acerco a Sorey,se inclino levemente hacia adelante y tal y como había echo el otro beso la mejilla de la persona que mas quería en ese mundo.

-Ya te lo dije. Estoy bien. No tienes de que preocuparte,no era una mentira.  Y este lugar también lo esta,lo estará... La gente a sobrevivido a los emergidos y sigue luchando por levantar el marquesado... Son gente bondadosa y fuerte,cálida, lo conseguiremos poco a poco... no hay prisa... después de todo los edificios no importante tanto. Este hogar sigue siendo igual de valido que el castillo.... aunque aun haya que trabajar en el... Y me temo que Lady Lyndis no esta,tuvo que salir un par de días a hacer un recado,volverá mañana o en dos días. Lo que me recuerda que yo también debería ir a hacer unas compras....

Comento recordando el almacén que había estado examinando y la falta de hierbas y vendas que había en el mismo. Sabia que con lo que había en la aldea y sus alrededores no podría reponerlo. Las vendas si ,pues siempre podía usar telas y ropa vieja para crear algunas improvisadas,pero no las hierbas y brebajes. Esas tendría que ir a buscarlas a una de las aldeas de la zona, una bastante cercana que si bien también había sufrido daño en la invasión al estar mas alejada del castillo y ser mas pequeña se había recuperado y vuelto a la normalidad mucho antes. O una normalidad relativa.

-Tengo una idea... Porque no me acompañáis a hacer los recados que debo hacer? Así podre ponerte al día de todo lo sucedido en el viaje y...

Bajo su tono de voz,sus palabras eran cálidas,tiernas,dichas en un tono bajo,intimo. Solo para el y para Sorey

-...y así podríamos estar un rato solos...
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Re: [Entrenamiento] Una cita accidentada [Priv. Sorey - Luzrov]

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