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[Campaña de liberación] Apariencias y Engaños Cotidianos [Privado | Poe]

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[Campaña de liberación] Apariencias y Engaños Cotidianos [Privado | Poe]

Mensaje por Morgan el Dom Abr 15, 2018 4:26 pm

Sus pies estaban matándola. Tanto la resistencia física como los ánimos puros de la estratega eran elevados, capaces usualmente de sustentarla por jornadas pesadas y extensas, pero las horas de marcha sin descanso probaban ser demasiadas hasta para ella. No sabía qué hora era, pero llevaba desde la mañana andando y el sol había pasado hacía ya tiempo su punto más alto; horas, por seguro. Las suelas de sus botas comenzaban a sentirse como hechas de piedra, duras e inflexibles bajo las plantas de sus pies. Y moría por una oportunidad de sentarse y quitárselas un rato, pero de hacerlo sin dudas perdería a sus acompañantes, los seis soldados emergidos a los que marchaban por el descampado y a los que se había propuesto mantenerse apegada. Debía continuar a su ritmo, caminar justo con ellos si no deseaba quedar varada, desorientada y a solas en una tierra lejana a su hogar. Las criaturas de uniformes plegianos tan análogos al suyo eran su única posibilidad de hallar civilización o transporte que pudiera retornarla a casa. También, de ser necesario, eran una posibilidad de protección que no podía menospreciar en terreno tan hostil.

Morgan se recogió el cabello tras un oído y, acalorada, tomó el borde de su remera y comenzó a agitarlo, airéandose el pecho cuanto se pudiera. Estaba algo sudada, pero no tanto eso como cansada. Por centésima vez se estiró para asomar la vista por sobre los hombros de los emergidos, cualquiera de ellos más alto que su persona. El paisaje que hallaba no era muy distinto al de esa mañana. Valentia estaba en ruinas por donde se la viese, desde Chon'Sin en más. Los caminos unían ruinas de fortalezas y vigías a ruinas de pueblos y ciudades, nada más, extendiéndose regados de restos y señales del destructivo paso de los emergidos. En un sitio así, tener tras quienes escudarse si se aproximaba un grupo hostil era una bendición. Llegar con ellos a fronteras habitadas no sería tan buenas noticias, no para quienes transitaran todavía la zona al menos, pero sería buena forma de hallar núcleos humanos.

No captó vista aún de construcciones lejanas ni de señales de humo siquiera, mas sí de una solitaria silueta a lomos de caballo, posiblemente un viajero, moviéndose por uno de los caminos en dirección Sur. La quietud del paisaje hacía que inclusive esa pizca de movimiento lejano y poco llamativo saltara a su atención, situado más a la izquierda que directamente frente al grupo. Supuso que sería por eso que los emergidos no mostraban señales de detectarlo ni de entrar en persecución, aunque bien podía ser que no estuviera entre sus considerados enemigos. Ella, por su parte, lo consideraba su salvación. Un viajero sabría donde había una ciudad, muy probablemente estuviese encaminado a alguna, y un caballo podría ser su sitio donde descansar el trasero de una buena vez. Sólo debía atraparlo antes de que se alejara mucho. Ojeando la dirección del camino, se apresuró a separarse del grupo emergido para torcer hacia donde este daba, decidida a atrapar al jinete. Apenas echó a correr, sus pies ardieron de dolor. - ¡Oww! ¡Ah, dueleeee...! ¡Ahh, miércoles! - Se quejó en voz alta, cuidando aún a solas su vocabulario y saltando un poco de un pie a otro para reducir el impacto. Después de algunos torpes pasos consiguió acostumbrarse a la sensación y seguir hacia su blanco, aunque se le habían hasta humedecido los ojos.

No fue mucho después que, considerándose en rango auditivo del viajero, echó a silbar para buscar su atención, a su vez alzando y agitando uno de los brazos por sobre su cabeza. - ¡Heeeey! ¡Hola! - Le gritó, algo falta de aire, pero nada dispuesta a fallar. Gritaría y silbaría cuanto hiciese falta, le haría imposible a esa persona ignorarla. Al conseguirlo, al notar apenas que su ruido hacía a la figura mirar siquiera en su dirección, redobló esfuerzos en correr hasta la misma. Llevando consigo nada más que lo puesto, la pesada chaqueta de estratega sobre ropas claras, algunos bolsillos para medicina y pequeñeces adosados a una faja de cuero y su espada enfundada a su lado, Morgan arribó a duras apenas junto al caballo, tan cansada que no hizo más que parar a jadear, apoyando sus manos sobre sus rodillas para sostenerse. - Hol-- ufff... espera, espera... - Indicó, haciendo amago de hablar pero faltándole demasiado el aire como para hacerlo propiamente todavía. Estaba rendida, pero ya lo abordaría bien.
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Re: [Campaña de liberación] Apariencias y Engaños Cotidianos [Privado | Poe]

Mensaje por Poe el Dom Abr 15, 2018 5:28 pm

Continuaba su pequeña travesía que había resultado no ser tan pequeña. Sobre papel, sobre mapas y habladurías ir de Ilia a Shindu no parecía ser un viaje tan descabellado, sobretodo si se mantenía por los caminos. Se había informado cuanto pudo y se había abastecido más que nada con oro y un buen caballo para ir. No había imaginado que un camino que se podía hacer por tierra fuese tan largo y para su desgracia no había conseguido caravana que atravesase esas tierras y contratar mercenarios que le protegieran sería muy costoso y pese a tener el dinero prefería guardarlo para adquirir libros. Abandonó Bern hacía ya tres días y según sus mapas tenía aún unos cuatro días más de viaje hacia Sindhu, no entendía como en sus cálculos iniciales había pensado que podría hacer ese viaje en solo tres días. Definitivamente no debía ser cartógrafo ni dedicarse a ser guía turístico, pero ya era demasiado tarde para regresar sobre sus pasos, no cuando estaba ya casi a medio camino y pese a la desolación había encontrado la ruta bastante segura. Si no se metía en el camino de los emergidos y los evitaba estos no se molestaban en atacar a un viajero solitario y por el momento no se había encontrado con bandidos.

Su caballo iba tranquilo por el costado del camino, con su cabeza algo baja y a ritmo constante mientras el pelinegro sobre su lomo miraba con cuidado el mapa que estaba siguiendo, tenía varias marcas en tinta y con su dedo intentaba diferenciar si era el siguiente cruce de caminos el que tenía que desviar a la derecha o era el próximo, según el mapa si pasaba por un pueblo se había pasado, pero no eran pueblos los que tenía que buscar si no que ruinas que se asemejaran a uno. A su espalda, durmiendo sobre los cuartos traseros del caballo iba su mapache y desde hacía varios kilómetros se les había sumado un perro que les seguía desde que se habían detenido a comer y le había lanzado los huesos y restos de su almuerzo, animoso y moviendo su cola el can emprendió camino con ellos y hasta había resultado ser útil espantando una comadreja que intentó morder las patas del caballo al pasar cerca de su nido.

Fue el caballo el primero en detectar sonido, alzando su cabeza y moviendo sus oídos sin dejar de caminar, resopló cuando el silbido fue más fuerte y pasó al trote cuando sintió a alguien acercarse. Sacudido sobre su lomo el escritor dobló torpemente el mapa y trató de sujetar mejor las riendas mientras el perro comenzaba a ladrar y su mapache resbalaba del trasero del caballo hasta caer al piso y correr entre los matorrales más cercanos observando desde allí como el pelinegro se detenía mirando con preocupación a la jovencita que se le acercaba. Un poco nervioso al verse abordado miró a su alrededor, a lo lejos veía a los emergidos marchar y no había ningún poblado o siquiera ruinas a la vista como para ver de donde había salido ella o si venía acompañada. Que portase una espada no le tranquilizaba, podía ser incluso que viniese a intentar robarle su caballo, así que con las riendas bien sujetas tomó un poco de distancia adelantando su caballo teniendo que girarse para poder hablarle - Eh... hola. ¿Estás perdida? - preguntó con voz profunda pero baja, el perro entre las patas del caballo ladraba aún pero no se animaba a acercarse, estaba muy delgado y tenía una oreja desgarrada aún con sangre seca en esta, claramente no era una mascota cuidada como el caballo, que a diferencia del perro mostraba estar bien alimentado y de pelo lustroso. El joven sobre este tenía ropas de buena calidad y atado a la montura sobre el lomo del caballo pegado a su espalda tenía un bolso con sus pertenencias, nada parecía ser demasiado viejo o añejado por el camino - Es un lugar extraño para encontrarse con alguien. ¿Viajas con alguien? - no ocultó su desconfianza en su voz ni en su mirada oscurecida por los mechones de cabello que caían sobre su rostro.
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Re: [Campaña de liberación] Apariencias y Engaños Cotidianos [Privado | Poe]

Mensaje por Morgan el Dom Abr 15, 2018 9:27 pm

Morgan negó con la cabeza, sacudiendo un poco el corto cabello negro, luego pausó unos instantes y, corrigiéndose, asintió. En efecto, pese a sus optimistas ideas de que llegar a cualquier ciudad sería el fin de sus problemas, el hecho era que no sabía donde se encontraba en ese momento. Estaba perdida. Todo aquello seguramente hubiese resultado más fácil de expresar de haber podido respaldarlo con palabras concretas, pero aún en ese entonces seguía recuperando el aliento, incapaz de darlas. Fue sólo tras unos segundos más que pudo al fin enderezarse, algo tambaleante no por heridas ni malestares concretos, sino sólo cómo le comenzaba a doler apoyar su peso quieto sobre las plantas de sus pies. - Uuufff... ya, ya, ahora sí. - Dijo entonces, el pecho aún subiendo y bajando con rapidez por la agitación, que soltó con un agudo y sonoro suspiro. Despejándose el cabello del rostro, miró a la persona sobre el caballo con más cuidado. Lucía como alguien de relativo buen pasar, nada harapiento ni sucio, aunque en su opinión ese cabello necesitaba un corte o un cambio de estilo; pero eran detalles estéticos, nada relevante a la situación. Lo destacable era que era un hombre con una buena montura y, quitándose de la parte trasera el mapache que se había colado al parecer ahí, más que suficiente espacio como para que otra persona montara. Parecía, también, cauteloso de su persona, aunque respecto a eso, Morgan no podía imaginar por qué; era una chica de lo más linda y agradable, después de todo.

- Nop, nadie. - Primero, contestó a la pregunta del hombre, y apenas lo hizo acudió a su mente la posibilidad de que él fuera un bandido o algo similar, al que acababa de revelar que estaba por su cuenta. No parecía ninguna clase de malhechor, pero una persona desesperada podía llegar a variados extremos. De inmediato razonó que, fuera lo que fuera, desde allí abajo lucía como alguien de una contextura que ella podría derribar si lo necesitara, así que no habría problemas. Prosiguió con un tono desalentado. - Estoy sola en esta, llevo siglos caminando, mis pies ya no quieren nada, pero necesito llegar a una ciudad de verdad ¡y encima están esos sujetos siempre justo detrás mío! - Movió la cabeza en dirección a los emergidos que acababa de dejar atrás, cuya marcha estaba torciéndose un poco más en su dirección. Un poco de exageración y una mentira blanca no eran tan impropias de una dama, le hacían algo de falta en esa instancia, en que tanto buscaba ganar la simpatía del jinete. En ese punto, aventuró una mirada atrás para comprobar que los emergidos continuaran moviéndose por el descampado, separándose en dos grupos de tres que abrían filas en torno el camino, un comportamiento algo sospechoso. La idea de arrebatarle al viajero su caballo en circunstancias de necesidad cruzó por la mente de la joven ante ello, pero siendo que moverse hacia cualquier poblado sería objetivo en común, no lo supuso necesario.

Sólo tendría que ser convincente. Con un leve rengueo por sus pies dolidos, se tomó la libertad de aproximarse más al caballo, apoyándose en el borde de la montura y sonriendo cansina al joven allá arriba. No era la clase de persona que gustara de o supiera recurrir a la coquetería, pero sí una persona amigable como norma general, dando una radiante y jovial sonrisa al enfocarse en el otro. - ¿Tú donde vas, eh? ¿Puedes llevar a una pasajera? Cualquier lugar civilizado me va a servir, en serio. - Preguntó de buena gana, sin perder mucho tiempo. Podía tomar un ángulo distinto y preguntar cuanto costaría en oro un aventón o algo así, pero lo prefería de ese modo, frontal y simple. Tras una pausa, por mero énfasis, agregó en una voz más agudizada y dubitativa. - ¿Por favor? -
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Re: [Campaña de liberación] Apariencias y Engaños Cotidianos [Privado | Poe]

Mensaje por Poe el Mar Abr 17, 2018 11:45 am

La espera solo le ponía más nervioso, aunque ahora tenía algo más de tiempo para observarla mejor. Sin duda era una mujer, desde lejos en aquella ropa holgada solo había parecido un varón de contextura pequeña, incluso un niño, al menos no se había equivocado al hablarle. Notó que era una chica joven, bajita y pese a estar en un área peligrosa no parecía especialmente fuerte... claro que portaba una espada bastante grande, mucho más grande sin duda de la daga que él llevaba que la única carne que había visto era la que cortaba para comer. Ni siquiera mataba animales, buscaba cazadores que ya le vendiesen la carne o se abastecía en los pueblos que lograba cruzar, en ese lugar se conformaba con la fruta seca, queso y pan duro que había llevado para el viaje y que por cierto le quedaba bastante poco... Pensó también en que si llevaba una acompañante tendría que compartir su comida y ya bastante gastaba en su mapache y en el caballo que si bien tenía su propia bolsa de avena no quería tener que sacar de allí para su propio alimento. Miró a los emergidos que se acercaban y los nervios se vieron reflejados en sus labios tensos - Veo que te ha ido muy bien para estar sola... - dijo con un tono poco recriminativo para las palabras que decía, más bien tímido en contraste con su tono de voz profundo.

Al notar que un grupo de emergidos se separaba de la marcha y desviaba hacia ellos se tensó notoriamente al punto que sus piernas presionaron los lados del caballo haciendo que este se moviese inquieto sin saber si avanzar o quedarse - ¡Los estás atrayendo hacia nosotros! - dijo claramente asustado por aquellas criaturas - En los días que llevo en el camino no se habían desviado hacia mi... debe ser por que vas armada. - dijo frunciendo su ceño aunque por la sombra de su cabello y el largo de este apenas se veía una fracción de su ojo remarcado con las profundas ojeras violáceas - Me dirijo a Sindhu, pero según mi mapa calculo que me deben quedar entre cutaro y cinco días de camino. Mi mapa está muy desactualizado... se supone que debería haber un pueblo a un par de horas de camino en este cruce o en el siguiente pero hasta ahora solo he encontrado ruinas. - comenzaba a hablar cada vez más rápido sin dejar de mirar a los emergidos que se aproximaban. Si les daban alcance él no tendría oportunidad alguna de sobrevivir, solo si huía a caballo podría llegar a tomarles distancia, pero no podía dejar a una chica sola allí a su suerte, aunque tuviese una espada.

El perro, que se había calmado cuando vio que la joven no era amenaza, volvió a comenzar a ladrar cuando los emergidos ya estaban suficientemente cerca como para alcanzarlos de una corta corrida. Nuevamente el escritor dio un pequeño salto de sorpresa sobre la silla de montar y miró nervioso a la chica, el camino y los emergidos sintiendo la presión de decidir rápido - Eh... bien, vamos. Te llevo pero apresurate a subir que nos darán alcance. No parecen venir con intención de pelear pero no quiero quedarme para averiguarlo. - tiró de la correa de su bolso para pasarlo al frente entre sus muslos y soltó uno de los estribos para que ella lo utilizase para subir, también extendió su mano para ayudarla. El perro parecía cada vez más nervioso con la cercanía y erizado en el poco pelo que tenía en su lomo gruñía y ladraba cada vez más frenético. Avanzó en una corta corrida hacia los emergidos -¡Plutón! ¡No, vuelve! - llamó pero el perro, apenas bautizado hacía unas horas no reconocía su hombre e intentó atacar a uno de los emergidos que reaccionó como cualquier persona normal haría con un perro callejero violento, le mató de un movimiento de su espada.
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Re: [Campaña de liberación] Apariencias y Engaños Cotidianos [Privado | Poe]

Mensaje por Morgan el Vie Abr 27, 2018 11:43 am

Rió un poco para desestimar cualquier indicio de desconfianzas en el diálogo del hombre, sólo tomando lo que decía como un gracioso comentario más. No lo planeaba propiamente, pero después de todo, imponerse con aquel enérgico modo de ser era algo que Morgan hacía todo el tiempo. Era su instinto. Entre más tímido y espantado pareciera él, más podía ella tomar las riendas de la situación, acercándose a cuenta nueva para dar una palmada firme tanto en el costado del caballo como en la pantorrilla del jinete, dedos tamborileando allí donde se quedaban. Había escuchado sus murmullos y le parecía fantástico que esa persona, cuyo rostro para ella era sólo una mata de cabello oscuro, pensara las cosas e hiciera sus propios intentos de conclusiones, pero en ese momento no le apetecía ni elogiarlo ni ser desviada de lo que buscaba. Así pues, se apresuró a hablar con un ímpetu y despreocupación que por lejos opacaban el tono murmurante de la otra persona. - Seguramente no será problema, si no los atacamos no creo que nos hagan nada, no te preocupes-- pero, ¡Sindhu! ¡Suena genial! - Aprisa, ella misma se dio un cambio de temática con el que intentar mantener la cabeza del viajero fuera del peligro, celebrando saber la destinación con un pequeño salto sobre sus talones. Lo cierto era que su amnésico estado le quitaba recolección de la mayoría de nombres de países, pero en ese momento todo era igual. Era un sitio civilizado al que ir. Se mostró animada respecto a ello y admitió sin tapujos: - No he oído de eso, pero me servirá. Me sumo hacia ahí. -

No necesitaba más que un "sí", o al menos uno a medias, sobre el que pudiera imponerse como compañera de viaje. Por fortuna y conveniencia, cuando el perro comenzó a ladrar, el hombre inmensamente expresivo pese a su rostro cubierto pareció ser presionado a darlo al fin; una ayuda caída del cielo para la plegiana. - ¡Eso! Gracias por el aventón, amigo. - Se tomó de inmediato y con el más casual aire cierta confianza. Sin dudar, ponía ya su pie en el estribo y se sujetaba con toda firmeza a la mano tendida hacia ella, por un instante halando para contrarrestar su propio peso al alzarse. - Mi nombre es Morgan, por cierto. - Agregó con rapidez al asentarse en el lugar que le había sido dejado. En aquel mismo instante escuchó el sonido de un arma dejando su vaina, y en cuanto giró la cabeza en reacción, el gimoteo final del canino caído en un sólo golpe. El cuerpo de por sí poco sano quedaba ya quieto a los pies del estratega emergido. - Oh... nooo... - Masculló por lo bajo. No sabía qué sería adecuado decir, no sabía muy bien cómo ser sensible, pero su rostro había tomado seriedad ya. La pérdida de la mascota del sujeto no era el más grande de sus problemas y la joven podía imaginar bien el resto. - Habrá que partir. Rayos. Nos van a considerar hostiles a todos ahora... -

El perro los había atacado y lo más seguro era que interpretaran la ofensa como vinculada al viajero y quizás hasta a ella. No podría predecir qué querría hacer él al respecto, pero Morgan sabía lo que prefería. Sin perder más tiempo, estiró los brazos por ambos lados del cuerpo ajeno para arrebatarle del agarre las riendas; momento en que notó verdaderamente la diferencia de alturas entre ella y ese sujeto, delgado pero tan alto como para que fuese imposible mirar siquiera por sobre su hombro al frente. No quedaba más que apegada a su espalda. Aún así la estratega persistió con rapidez, subiendo una rodilla tras la montura para llegar a asomarse por sobre un hombro y espoleando con el otro talón para que el caballo marchara. En segundos estaba apremiándolo para hacerlo ya correr a toda prisa.

El grupo de emergidos no había tenido caballos consigo. Bien lo sabía ella, quien tanto había sufrido por la marcha de horas a pie. En teoría, sólo con poder huir de ellos a esa velocidad deberían estar bien, pero no se sentía del todo segura y su gesto permanecía serio en lugar de triunfal o aliviado. Si había sentido la necesidad de tomar las riendas y prácticamente hacer de ello un secuestro, no era por mero gusto, sino porque sentía que las cosas podían complicarse todavía. Quizás era sólo el hecho de que habían sido seis los estrategas viajeros, y al mirar atrás a la ejecución de Plutón, no había visto a más que dos. Al lanzarse al galope por el camino buscaba con la mirada al resto de ellos, impaciente, forzando su memoria en busca del recuerdo de qué otra clase de armas y magias habían estado cargando, pero el detalle se le escapaba y desde esa posición entorpecida tras Poe, tampoco veía lo suficiente como para buscar indicios.
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Re: [Campaña de liberación] Apariencias y Engaños Cotidianos [Privado | Poe]

Mensaje por Poe el Dom Abr 29, 2018 7:50 pm

La joven parecía tomarse confianzas que el escritor no estaba acostumbrado, la mano de esta se posó con una firme palmadita en su pantorrilla, incluso atraves del cuero de las altas botas de montar puro sentir el tamborileo de sus dedos presionando de forma muda sus decisiones. Se debió de afirmar en su silla ya preparado para contrarrestar el peso de ella al ayudarla a subir y se acomodó mejor para darle espacio en la parte trasera del caballo, volvió a poner el pie en el estribo para apoyarse mejor al mover ligeramente su cuerpo lo más adelante que la silla de montar le permitía, sin dejar de mover sus manos, aseguró el bolso al frente pasando la correa por la parte frontal de la silla para que si caía no fuese al piso - Eh... si... un gusto. Me llamo Poe. - desde que se había separado de su familia solía utilizar más su segundo nombre que el primero, evitaba así cualquier relacionamiento que pudiese haber. Era poco probable, si, que una muchacha que levantaba del camino en medio de Valm conociera tan bien a su familia sea en Etruria o Illia como para relacionarle con solo su nombre, pero prefería prevenir.

La caída del perro le produjo un estremecimiento completo del cuerpo, no tenía especial apego al animal pero su empatía le había hecho tomárle algo de cariño, suficiente como para ponerle un nombre y considerarlo a la hora de descansar y repartir comida de dejar aunque sea un hueso para él. Definitivamente la mejor idea no era quedarse a lamentarse, tampoco ir por el cuerpo del perro, de seguir aún vivo solo le quedarían segundos antes que la muerte le llegase, y los emergidos ya tomaban una actitud más hostil sacando sus armas. No era de reaccionar rápido en situaciones violentas, de hecho no estaba acostumbrado en absoluto a situaciones violentas que involucrasen sangre, así que la toma de las riendas fue fácil para la estratega. Soltó un corto grito de sorpresa cuando el caballo lanzó a la carrera y él solo pudo sujetarse de la silla con ambas manos ladeando un poco su cuerpo para mirar a su espalda. Apresado entre los brazos de la joven no le forcejeó ni detuvo, era obvio que esa era la mejor opción. Intentó no ser molestia y procuró sujetarse bien volviendo la mirada al frente donde el viento alzaba su cabello descubriendo su rostro ojeroso.

Respiraba agitado pero aliviado al estarse alejando del peligro, el caballo corría con todas sus fuerzas y su corta capa se sacudía en las partes que no era apretada por el pecho de la joven contra su espalda, su cabello se echaba completo hacia atrás y el viento le erizaba un poco la piel. Ahora que lo notaba era demasiado viento como para ser solo producto de la velocidad del animal, incluso más que siendo solo la naturaleza soplando en su contra, y los reflejos verdes luminiscentes que podía llegar a ver por el rabillo del ojo le hicieron alzar la voz de inmediato - ¡Nos van a atacar con magia! ¡Tenemos que salir del camino! - y sin pensarlo demasiado tomó las riendas del caballo para hacerle girar hacia un lado, por el camino al frente se podía ver como el viento comenzaba a levantar tierra y se hacía tan fuerte en la concentración de su centro que dejaba un surco bastante profundo en el camino de tierra. El caballo saltó la pequeña zanja que delimitaba el camino y su andar se volvió más irregular al pisar tierra, pasto y piedras. El ataque pasó por sobre la senda con gran velocidad y el viento se extendió hacia los lados desestabilizando al caballo que dejó de correr para mantenerse en equilibrio. El escritor fue empujado hacia un costado y su peso descentró la montura que comenzó a deslizarse hacia un lado del animal. Cuanto más se resbalaba la montura más difícil era mantenerse sobre esta y el caballo tendía a andar hacia el costado donde el peso le tiraba.
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Re: [Campaña de liberación] Apariencias y Engaños Cotidianos [Privado | Poe]

Mensaje por Morgan el Vie Mayo 18, 2018 2:53 pm

Viendo lados positivos, Morgan podía decir que el hombre secuestrado con caballo y todo se estaba portando muy bien al respecto. Fuera de un grito en cierta forma gracioso, no había queja de su parte ni intento de arrebatar de regreso las riendas, sino una postura quieta con que a la plegiana le era un tanto más fácil lidiar. Supuso que debía entender su situación. Así, ella pudo tomarse la libertad de acomodar su equilibrio apoyándose cuanto necesitara contra la espalda del hombre, mirando por sobre su anguloso hombro para dirigir al caballo, aunque una espesa mata de cabello castaño se metiera en el camino en intervalos constantes. No importaba, sólo debía continuar en línea recta hasta considerarse suficientemente lejos, no haría falta más. No era cuestión de luchar en ese instante, sino sólo de poner distancia y olvidarse del asunto. Un kilómetro o dos más adelante podrían organizarse mejor.

Se quedó con las incomodidades de su posición por lo pronto, hasta que el repentino movimiento del viajero hizo a su estabilidad peligrar. Sacudida sobre el lomo del caballo en el veloz cambio de dirección, Morgan tuvo que dejar las riendas ir para aferrarse en su lugar, agachando la cabeza y apretándose contra la espalda que parecía estable adelante, quedando el control del animal a completo cargo de Poe. Por lo demás, el agudo grito de sorpresa que profirió al pensar que caería y tomar esa posición la obligó a tragarse cualquier queja que pudiera haber dado a tiempo, pudiendo sólo dar una residual después. - Me hubieras dicho, eh. - Dijo, suspirando en un resoplo para normalizar su exaltado aliento un poco. Lo cierto era, de cualquier modo, que el viajero había esquivado el peligro, lo cual era digno de alabanza cuando cupiera dársela; en ese instante había mucho más a lo que prestar atención. Recogiéndose el cabello tras el oído para que dejara de estorbarle a la vista, la estratega giró la cabeza para seguir el rastro de viento mágico, buscando su dirección. Entre tanto, murmuraba para sí con la misma soltura que haría estando a solas, hábito que en una situación de presión no podía guardarse. - ¿Cuanto rango puede tener...? ¿Será necesario deshacerme de él? Si el hechizo viene desde allá, el centro podría estar... -

Notó la montura desequilibrada comenzando a deslizarse, escuchando a su vez la tensión en las correas estiradas. En reflejo, la muchacha se apresuró a estirar una pierna para poner el pie en el estribo opuesto, inclinando todo el cuerpo hacia ese lado en un intento de sostener. - ¡Se te va a... desarmar... la montura! - Exclamó. Eso presionaba más las cosas, así no iban a durar por toda la distancia que tenían que tomar, en cualquier momento la montura se soltaría y el mago de viento los atraparía indefensos. O peor, mataría al caballo. La decisión quedaba tomada por descarte. Con intención de llevarla a cabo de inmediato, Morgan intentó tomó el brazo del joven hombre y haló de este para indicarle que tensara las riendas en su dirección. - Ya, vamos a tener que hacerlo. ¡A la derecha! ¡Vamos, vamos! - Apremió de sobra para no dejar espacio a preguntas, que en ese punto sólo demorarían las cosas. Irían en dirección al mago, que transitaba el camino ya rodeado en nuevas ráfagas de viento que comenzaban a dibujar surcos tenues en la tierra. Enfocándose en él, Morgan optó por sujetarse de la montura para retenerla con una sola mano, la otra sacando su espada de la vaina. - Tú sigue, yo lo resuelvo a aquel y podremos parar. -

No acostumbraba pelear desde una montura, pero yendo como iban, no se trataría de más que una única blandida. Podía hacerlo. Sujetando con firmeza el mango de la espada recientemente afilada, reluciente en los lugares en que no tenía ya manchas de uso, la estratega se preparó y apenas tuvo al alcance al hechicero, apenas tuvo que sentir en su propio rostro el roce cortante de ese viento, atacó. El movimiento de la espada fue a la altura del cuello, aunque el constante movimiento causó un choque mucho menos limpio con la mandíbula del emergido y, con todo, un salpicar amplio y profuso de sangre.
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Re: [Campaña de liberación] Apariencias y Engaños Cotidianos [Privado | Poe]

Mensaje por Poe el Dom Jun 17, 2018 5:52 pm

El cabello ya era más cercano a un afro que a cualquier cosa controlable, el viento le había levantado mechones y la transpiración que el miedo a la situación le estaba produciendo hacía que su cabello se volviese aún más difícil de controlar, apenas pudo pasar su mano por delante para quitárselo de delante de sus ojos. Normalmente los ocultaba un poco bajo la sombra de su cabello para no mostrar la oscuridad bajo estos, pero en este momento cualquier cosa que entorpeciese su visibilidad sería peligrosa para su vida. Sus conocimientos venían más de la teoría y poco de la práctica, definitivamente no del campo de batalla como parecía tener la joven mujer, sin embargo a sus cuestiones pudo responder con la voz profunda pero de bajo volúmen, mirando en varias direcciones sin saber de donde podría venir el próximo peligro, su mano tanteó sobre su cadera buscando su cuaderno de apuntes pero sin poder alcanzarlo rápido empezó a hablar de memoria - Es magia de ánima, su rango no tiene mínimo alcance pero puede llegar a alcanzar un máximo de 5 metros a la redonda en los niveles más básicos y hasta 50 en niveles avanzandos... Por la forma en que el viento atacó de manera recta sin arremolinarse debe ser su máximo alcance... un metro... casi metro y medio de ancho, con esa fuerza para romper el piso... es magia intermedia, debe estar a unos 10 métros de distancia, tiene Elwind. - habló rápido con nerviosismo claro por la situación mientras obedecía lo que la joven le indicaba tirando las riendas al mismo lado que su brazo era jalado. Sentía su cuerpo entero temblar como una hoja en otoño.

Su cuerpo se inclinaba hacia el lado opuesto de donde la montura se había desviado para compensar, se había aflojado y tenía que tensar sus piernas para sujetarse al caballo, sentía el movimiento de la misma abajo y de no ser por la firmeza de la estratega a su espalda seguramente no habría podido controlar la situación, pero era necesario parar para ajustar al caballo antes de continuar o eventualmente se caerían. En principio no se dio cuenta realmente a donde iban, solo pensaba que estaban estabilizando a la montura pero al ver al frente la silueta de la amplia túnica del mago ondear mientras las líneas brillantes verdes iluminaban a su alrededor entremezclándose con las ráfagas de viento que comenzaba a conjurar nuevamente, en ese momento miró con pánico al frente - ¡Estamos yendo hacia el mago! ¡Estamos yendo hacia el mago! ¡Estamos yendo hacia el mago! - comenzó a gritar pero sin tener una respuesta de ella que fuese de alerta si no que por el contrario le decía que tenía que seguir, obedeció teniendo demasiado miedo como para ir en contra de ella. No era tonto, sabía que en esas situaciones era mejor obedecer a quienes sabían que solo obedecer su cobardía, a parte que viendo ya la fuerza de las ráfagas, la distancia a la que se encontraban y con la montura floja, no podrían desviarse, alejarse y tomar suficiente distancia antes de que la magia les alcanzase. Los ojos carmínes del emergido miraban fijamente al escritor mientras este seguía dirigiendo su caballo al frente, el viento ondeando su capa y apartando el cabello de su rostro, apenas veía los labios del emergido murmurando y disponía de lanzar su hechizo hacia ellos cuando el castaño cerró con fuerza sus ojos. El viento cortante llegó a rozar sus ropas y sintió un frío dolor en su brazo y al costado de su rostro, el caballo se desvió de su camino y comenzó a detenerse. Al abrir sus ojos vio en el camino el cuerpo ensangrentado del mago que había sido decapitado... o al menos eso parecía, pues veía aún parte de la cabeza en el piso donde estaba el cadáver pero también una gran cantidad de sangre que entorpecía la vista.

Agitado y con el caballo detenido desmontó pasando su pierna por el frente, su bolso se había caído algunos metros atrás y varios libros se habían esparcido así como su manta y provisiones. No podían continuar tampoco, la montura estaba casi totalmente suelta - S-sabes usar muy bien tu espada... por favor, cuida que no venga nadie, juntaré rápido esto y ajustaré la montura. ¡Karl! ¡Karl! - mientras hablaba se apresuraba a recoger los libros primero metiéndolos con rapidez en el bolso.
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Re: [Campaña de liberación] Apariencias y Engaños Cotidianos [Privado | Poe]

Mensaje por Morgan el Dom Jun 17, 2018 9:33 pm

Cuando echaba a murmurar tecnicismos tan encarecida y tan extensamente, Morgan sentía que Poe le recordaba a un buen tanto alguien, alguien que conocía tan bien como a las líneas de su propio reflejo, pues le era tanto o más cercano. Del mismo modo y pese a lo útiles le resultaban en ese instante los detalles, oírlos así, haciendo gala de una literacía que hasta ella misma no podía negar al ser también ávida lectora, tentaba a despertar una parte burlona y cruel de la plegiana, un deseo poderoso de estamparle la nariz contra el libro al hombre en suma a algún comentario jocoso; todo en buen ánimo, desde luego, o así lo vería y defendería siempre ella. Era sólo que un empollón como su hermano gemelo parecía rogar el mismo trato. Tenía suerte el escritor, pues, de que ella se viese tan ocupada justo en ese momento, todo menos libre de manos. No hizo más que tomarlo todo a seria consideración, preguntándose si no era el mismo tipo un mago, en cuyo caso tenía varias preguntas que hacerle. De sus labios no salió más que el único comentario que tuvo tiempo de introducir, un tono celebratorio, halagador, para palabras con un toque de burlonas. - ¡Wow! ¡Mi propio empollón de reemplazo, qué bien! -

Su humor no decayó. Con un compañero tan asustado y dubitativo como se mostraba aquel, era lo último que a la estratega podía pasarle. Más aún, el instante en que su espada conectó con el debido blanco y supo que el hueso de la quijada había cedido al impacto, el cráneo abriéndose en grotesca amplitud, todo pareció arreglado. Era lo necesario para alimentar su confianza cuanto pudiera hacerle falta. Una sonrisa amplia y triunfal se dibujó en los labios femeninos al saberse vencedora, perdurando al detenerse el caballo y bajar ella también, casi tan agitada como su amigo mas colmada aún de la ferviente excitación de pelear. Desde el mismo momento en que sus botas tocaron el suelo, procedió inquieta y ansiosa a seguir los pasos del más alto, rodeándolo por un lado o por el otro mientras él, despeinado y todavía con ese aire indefenso a su alrededor, recogía sus pertenencias caídas. Ni siquiera se tomaba el tiempo de enfundar su espada.

- Oh, sí, yo me fijo, yo me fijo, tú tranquilo. ¡Pero gracias! ¡Cómo lo hicimos, eh! - Respondió. Comprendía la cautela del viajero y en parte la compartía, mas se sabía suficientemente lejos de los demás emergidos como para no preocuparse en el par de minutos inmediatos, cuanto menos. Y le apetecía celebrarse un poco, de modo que apenas se irguiera un momento el varón de desordenado cabello castaño, se hallaba ya saltando contra él la estratega, para abrazarlo a la altura de las costillas, apretarlo con fuerza y dejarlo ir en breve, en todo el proceso riendo un poco, carente de tanto aliento como para hacerlo a voz alta. - ¿Eres mago? Hablas tal como mi hermano a veces, te juro. ¿Te quedaste sin tomo o algo así? Porque pudiste haberlo dicho, no tengo nada que ofrecerte, pero podría haber intentado quitarle el suyo a aquel sujeto o algo. - Prosiguió, asumiendo en base a cuanto parecía saber el viajero sobre magia de viento. Sólo entonces se ocupó en limpiar en los largos bolsillos de tela en su cadera el filo de la espada usada, que hasta el momento había mantenido en mano, para luego meter la misma en la funda.

A la petición ajena no dedicó atención sino recién a aquellas alturas, volviéndose hacia al camino para dedicarle una mirada más cuidadosa, manos firmemente puestas en su cintura. Debía esperar a que Poe terminara y a qué volviera a ensillar el caballo, después de todo, tarea de la que ella nada sabía. No obstante, por más que aguzara el oído y se centrara, ojos violeta buscando con más seriedad entre el paisaje alguna figura humana, no veía cerca aún a sus perseguidores. Era posible, en todo caso, que se hubiesen ya rendido, si ninguno más se hallaba tan adelantado como ese mago había conseguido posicionarse.
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Re: [Campaña de liberación] Apariencias y Engaños Cotidianos [Privado | Poe]

Mensaje por Poe el Mar Jun 19, 2018 3:48 pm

No le afectaba la presencia del cuerpo allí ni la copiosa cantidad de sangre que se extendía por el piso, en sus estudios había tenido que aprender a hacer de tripas corazón debiendo de incluso matar animales inocentes que le caían en gracia para la utilización de sus partes en rituales que hasta el momento no habían surtido efecto. La guerra también había endurecido la sensibilidad de incluso los que no se dedicaban a ella, ladrones mataban por un mendrugo de pan o una moneda de oro, los emergidos de por si cuando entraban a una ciudad o pueblo dejaban cadáveres en peores condiciones o incluso peor, dejar a las personas con vida pero con heridas de muerte. Le preocupaba más no ser él quien quedase así a ver a alguien en esa posición.

Encorvado se apresuró a juntar lo libros y un par de bultos envueltos en tela que sujetando con su brazo se le cayeron cuando al enderezarse la joven comenzó a abrazarlo y saltar a su alrededor demasiado feliz por la victoria. No cabía duda ya que era alguien muy acostumbrado a la muerte o muy desconectada de su sensibilidad para actuar de esa manera - Eh... si... lo hicimos... lo hiciste. No hice mucho realmente, no puedo hacerlo. - miró nervioso nuevamente a su alrededor como si aún temiese que el mago se levantase o saltase otro enemigo desde detrás de un árbol o una piedra. Acomodó todo en el bolso y se dirigó al caballo para ir ajustando la montura - No, no lo soy... quiero serlo, hehe. - aclaró con una risa nerviosa. No muy lejos entre los matorrales se asomó con cuidado un mapache, ya sin haber peligro a la vista volvía a los pies de su dueño mirando con cautela a la estratega vigilante, el castaño no se molestó ni en mirarlo, solo le apartó con el pie cuando el animal intentó meter sus manos dentro del bolso llamado por el aroma a carne seca que se había soltado del paquete - Estoy estudiando magia, mi maestro ha muerto antes de que me enseñase propiamente a manejarla y estoy en la búsqueda de otro maestro. Viajo para eso, y para encontrar libros que no hay en mi tierra. Sindhu tiene una gran biblioteca y una importante universidad, estoy seguro que el viaje no será en vano. - se entusiasmaba al hablar de sus propios planes y de sus intereses, la timidez se borraba de su voz al sentirse escuchado.

Con un pequeño “shu” apartó de nuevo al mapache que ya tenía medio cuerpo dentro del bolso y este salió con una manzana entre sus manos, sin siquiera extrañarse del robo el escritor le sacó la manzana de las manos y la metió en el bolso cerrándolo, lo colocó sobre el caballo y ajustó la correa contra la parte delantera de silla de montar - Ya esta listo. ¿Morgan era? ¿Tu por que viajas? - mientras hablaba se inclinó para tomar al mapache entre sus brazos y lo subió a la montura. Él no era alguien muy ágil así que subiría primero él y después ayudaría a subir a la muchacha, no se creía con suficiente movilidad para subir a un caballo con alguien ya arriba y más encima el mapache.
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Re: [Campaña de liberación] Apariencias y Engaños Cotidianos [Privado | Poe]

Mensaje por Morgan el Vie Jun 22, 2018 2:10 pm

Rió con grácil mesura al oír que había sido todo ella, sin hacer ni por cortesía amago de contradecir al hombre. Jamás le venía mal el crédito, tampoco se le dificultaba aceptar esa versión pese a la ayuda que el otro prestaba tan sólo con aceptarla a bordo de su caballo. Si fuese en verdad un mago aquel tímido viajero, que tan tieso respondía a todo cuanto hacía ella, hasta habría tenido ocasión de regañarlo por ir desarmado, mas resultaba que tampoco lo era. La vista de la mujer en los caminos derredor sólo reparó en él un instante o dos mientras hablaba, algo sorprendida por el cambio en su tono, el incremento de ánimos y locuacidad similar a su ataque de literacía de justo antes. Decidió no comentar respecto a eso en particular, aunque fácil sería molestarlo, y sólo respondió con similar energía.

- ¡Ya veo! Pues diría yo que vas bien, ya estás bastante avanzado en la teoría, sólo te falta el maestro y la práctica. Seguro no tardas nada en eso, todavía quedan buenos magos por doquier-- bueno, con todo sentido, los buenos son los que quedan vivos. - Volvió a reír, encogiéndose de hombros al hacer tal simplificación de las cosas. En efecto, la muerte no era asunto ajeno ni en los más resguardados y apacibles lugares ya. Ella, en particular, había aprendido a verlo tras una pantalla de distancia, leer tan repetidamente los números que los separaba ya de las existencias humanas. Prosiguió sin problemas, sólo distrayendo la vista con el mapache que correteaba aprisa cerca del bolso de Poe. - En serio tendría que poder engancharte con mi hermano, él es mago. No es que sea maestro ni nada, pero es muy bueno. La lata es que está lejísimos, supongo que metido en casa como siempre, en Akaneia, así que ni caso. - Explicó. Jamás llamaría a su gemelo de formas muy halagadoras por frente, pero estando lejos, diciéndoselo a otra persona, podía hasta alabarlo. Alzó la vista de regreso al viajero, pues para lo próximo sería bueno que le viera al rostro. - Pero oye, si alguna vez ves a alguien tal como yo, se llama Marc y alguna cosa se le puede pedir. En serio tal como yo, somos gemelos, sólo que al ser chico no llega a ser tan lindo. - Su tono era liviano, como siempre, pero la confianza que mostraba era bastante real. Pese a su ropa holgada y su cabello no siempre en orden, creía plenamente en sus encantos, fuesen estos reales o no.

Dejó entonces que el escritor acomodara la montura, esperándolo cerca. Había concluido ya que no tenían compañía adicional de la que preocuparse, con lo que podía sólo relajarse ya. Viendo toda la pantomima del mapache, el bolso y finalmente la manzana, terminó por entender que esa animal que había creído un oportunista natural era la mascota que el varón había estado llamando. Así, mientras Poe trabajaba en lo suyo, prefirió ella intentar hacer migas con la criatura también, agachándose a tomarla entre las manos para mantenerla lejos del equipaje. - ¡Así que tu eres Karl! ¡Ven aquí, Kaaarl...! ... uf. - Pese a lo amigable que creía estar siendo, el mapache se retorció y escurrió fuera de su agarre cuanto antes, correteando sin dilación hacia su dueño. La estratega no tenía la menor experiencia ni suficiente preocupación con ser gentil, a fin de cuentas, y su forma de agarrar no había sido muy agradable. Sin notarlo, sólo torció los labios en leve mohín. Apenas el viajero hubo terminado con lo suyo, respondió a su llamado acercándose junto a la montura armada.

- ¡Mmhm! - Asintió, bastante complacida con que memorizaran su nombre. Dejó al otro subir primero, para seguirlo apenas se hubo acomodado. Metió el pie en el estribo y con suma seguridad se asió a sí misma, metiéndose ágil en el espacio delante del hombre, que con su altura la cubriría por más que una cabeza de otro modo. No había delicadeza de la que se preocupara en cuanto a compartir montura, aunque por esa vez supuso que le dejaría las riendas, dado que era sólo Poe quien conocía el camino. Ella, gustosa, siguió hablando. - Sólo intento agarrar viaje de regreso a casa, ¿sabes? Suficiente aventura por ahora. Mi hermanito y papá deben extrañarme demasiado. El lugar ese, Sindhu, ¿qué tan lejos decías que quedaba? ¿Tendrá puerto? -
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Re: [Campaña de liberación] Apariencias y Engaños Cotidianos [Privado | Poe]

Mensaje por Poe el Dom Jul 08, 2018 6:49 pm

Era un pensamiento bastante oscuro pero natural el que planteaba la mujer. Solo los fuertes eran los que quedaban vivos en el mundo, más en los tiempos complicados y violentos en los que estaban viviendo. Sin embargo la idea de “mago” que el escritor tenía era muy similar a su propia vida, encerrados en sus hogares o en universidades, bibliotecas o incluso templos, estudiando y creciendo como literados en un gran abanico de temas que llegasen a estar meramente familiarizados con la magia. Eran cazadores de conocimiento y apasionados lectores, preocupados más por aprender que por el poder en sí. Escuchar que ella conocía un mago le dio un poco de esperanza, aunque si resultaba ser un mago de ánima sería inútil, ya se había cruzado con varios y no era lo que buscaba. Curioso la miró a través de la espesa mata de pelo - ¿Es de casualidad... mago oscuro? Quiero especializarme en ese tipo de magia, pero no he podido encontrar a la persona adecuada para ello... - recordaba a su antiguo maestro y temía que sucediese algo similar, la magia oscura era muy invasiva a diferencia de la de ánima - Akaneia... es un poco lejos... pero si realmente puede ayudarme puedo viajar hacia allí. - sonrió con el comentario ajeno pero mantuvo silencio, consideraba descortés opinar sobre la apariencia de una dama, podía ser mal interpretado.

Una vez encima del caballo intentó acomodarse lo mejor posible detrás de la joven, no quería ser invasivo ni tampoco viajar incómodo. Su mapache se volvió a acomodar sobre el equipaje que llevaba y haciéndose una bolita cerró sus ojos, estaba libre y con su dueño entre él y la extraña, tenía tranquilidad - Según los mapas no debería estar demasiado lejos, quizás un par de días de camino. Es muy grande la ciudad capital, tiene una universidad y hasta hay una imprenta que distribuye libros mundialmente, comerciantes me han dicho que tiene mucho comercio así que seguro tienen varios puertos. - o al menos eso era lo que él creía.

Le costó un poco volver a orientarse, alzó su mentón para mirar la posición del sol y hacia donde se estaba ocultando para tener un idea más acertada hacia donde debía ir. El camino tendría que seguir por varios kilómetros hasta llegar a un pueblo donde podría descansar y de ahí pedir direcciones más exactas. El caballo retomó su camino a paso tranquilo y cada momento se sentía más relajado y confiado con la presencia de la estratega. Ella había mostrado ser muy útil en ataques enemigos y con ella presente estaría mucho más seguro por más que avanzaría más lento por tener solo un caballo y no poder exigirle tanto como cuando era solo él encima.
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Re: [Campaña de liberación] Apariencias y Engaños Cotidianos [Privado | Poe]

Mensaje por Morgan el Dom Jul 08, 2018 11:55 pm

Por más que por ratos Morgan mirara a la cara al viajero, lo único que veía allí era su espeso cabello, luego asomo de la nariz y por último la boca; un poco de expresión permitían esos escasos rasgos, mas por lejos nada suficiente para detallar su humor. De todos modos, en la actual posición que ella tomaba, dándole la espalda en la montura y mirando en su lugar al camino adelante, no era como si fuera a intentar leer su expresión. Sólo juzgó extrañas por sí solas sus palabras. Parecía mucha coincidencia que preguntara justamente si su hermano trataba con las artes arcanas pero, pensándolo, no era sino una de limitadas dos opciones, además de una pregunta razonable si de por sí era en lo que aquel tal Poe se interesaba; y repentinamente ella se sintió arrepentir de comentarlo. La ambición del tipo debía ser bastante si estaba viajando sólo por eso, más aún si estaba dispuesto a trasladarse de continente así como así por tan sólo una pista nueva respecto a un posible maestro, pero no era asunto de Morgan al fin y al cabo. En lo que a ella respectaba, podía mantener a cierta distancia de sí la magia negra. Algunas de las maldiciones practicadas en su persona seguían afectándola, otros efectos adversos persiguiendo esquinas de su psiquis; cosas con las que estaba mejor no encontrándose a menudo. No le apetecía tanto terminar de hacerle el vínculo a Poe.

- Mmh... más o menos, más o menos. Tampoco es que le pueda enseñar a nadie. - Terminó por responder, en un tono ya dismisivo, sin mucho interés ni énfasis. Frente al hombre, de cara al camino, quedaba dibujada en su rostro una expresión más calculadora y descontenta, la mirada algo afilada al sopesar que, en el caso de que insistiera o hiciera más preguntas, habría de contarle cualquier otra cosa de su preferencia, como quizás el hecho de que le habían recomendado esos mismos estudios, pero que los había descartado a fin de cuentas por cosas mejores. El caballo se puso en marcha y ella dejó las manos quietas en el borde de la montura. No obstante, al retomar palabra, no era de aquel asunto del que hablaba su compañero de viaje, sino sobre el destino al que se dirigían y lo que les tomaría llegar hasta allí. Satisfecha con eso, la plegiana cerró los ojos unos momentos y dejó que se encaminaran, relajándose en el lugar en que le tocaría estar por un buen rato.

- Genial. Suena como toda una parada turística para ti, y oye, puerto para mi. - Rió un poco, en referencia a la pasión ya sobradamente mostrada por los estudios y libros de aquel hombre. - Quizás aproveche un poco el paseo antes de partir. Pero bueno, dos días para decidir eso. Vas a ver que ni te llegas a aburrir. - Agregó. No expresaba ni llegaba al nivel ajeno, pero podían interesarle algunos libros útiles y daría una mirada para ver qué hallaba, cuanto menos; difícilmente leía por el placer de leer, pero temáticas útiles, bélicas u ocasionalmente algo histórico podía calificar como lo que hallara valioso. En cuanto a tener un viaje ameno, confiaba plenamente en su capacidad de ser encantadora, divertida y provechosa compañía. Lo cual significaba, a los efectos, que tenía alguien a quien platicar en lugar de hacerlo para sí misma en voz alta o a sordos oídos emergidos, por lo que se entretendría con eso.

Compartió la cabalgata con el viajero así, hablándole de nimiedades y preguntando otras tantas. Acostumbrada a las incomodidades de una marcha, no se quejó en absoluto, sino que al contrario presionó para apresurar el viaje hasta dar con la parada de descanso. Manteniéndose con su compañero allí y en cada paso hasta la llegada a Sindhu, se separaría finalmente de él sin más que casuales gracias y saludos, encaminada a su propia breve ojeada por el sitio y búsqueda inmediata de un barco a Akaneia.
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Re: [Campaña de liberación] Apariencias y Engaños Cotidianos [Privado | Poe]

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