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[Campaña de liberación] Apariencias y Engaños Cotidianos [Privado | Poe]

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[Campaña de liberación] Apariencias y Engaños Cotidianos [Privado | Poe]

Mensaje por Morgan el Dom Abr 15, 2018 5:26 pm

Sus pies estaban matándola. Tanto la resistencia física como los ánimos puros de la estratega eran elevados, capaces usualmente de sustentarla por jornadas pesadas y extensas, pero las horas de marcha sin descanso probaban ser demasiadas hasta para ella. No sabía qué hora era, pero llevaba desde la mañana andando y el sol había pasado hacía ya tiempo su punto más alto; horas, por seguro. Las suelas de sus botas comenzaban a sentirse como hechas de piedra, duras e inflexibles bajo las plantas de sus pies. Y moría por una oportunidad de sentarse y quitárselas un rato, pero de hacerlo sin dudas perdería a sus acompañantes, los seis soldados emergidos a los que marchaban por el descampado y a los que se había propuesto mantenerse apegada. Debía continuar a su ritmo, caminar justo con ellos si no deseaba quedar varada, desorientada y a solas en una tierra lejana a su hogar. Las criaturas de uniformes plegianos tan análogos al suyo eran su única posibilidad de hallar civilización o transporte que pudiera retornarla a casa. También, de ser necesario, eran una posibilidad de protección que no podía menospreciar en terreno tan hostil.

Morgan se recogió el cabello tras un oído y, acalorada, tomó el borde de su remera y comenzó a agitarlo, airéandose el pecho cuanto se pudiera. Estaba algo sudada, pero no tanto eso como cansada. Por centésima vez se estiró para asomar la vista por sobre los hombros de los emergidos, cualquiera de ellos más alto que su persona. El paisaje que hallaba no era muy distinto al de esa mañana. Valentia estaba en ruinas por donde se la viese, desde Chon'Sin en más. Los caminos unían ruinas de fortalezas y vigías a ruinas de pueblos y ciudades, nada más, extendiéndose regados de restos y señales del destructivo paso de los emergidos. En un sitio así, tener tras quienes escudarse si se aproximaba un grupo hostil era una bendición. Llegar con ellos a fronteras habitadas no sería tan buenas noticias, no para quienes transitaran todavía la zona al menos, pero sería buena forma de hallar núcleos humanos.

No captó vista aún de construcciones lejanas ni de señales de humo siquiera, mas sí de una solitaria silueta a lomos de caballo, posiblemente un viajero, moviéndose por uno de los caminos en dirección Sur. La quietud del paisaje hacía que inclusive esa pizca de movimiento lejano y poco llamativo saltara a su atención, situado más a la izquierda que directamente frente al grupo. Supuso que sería por eso que los emergidos no mostraban señales de detectarlo ni de entrar en persecución, aunque bien podía ser que no estuviera entre sus considerados enemigos. Ella, por su parte, lo consideraba su salvación. Un viajero sabría donde había una ciudad, muy probablemente estuviese encaminado a alguna, y un caballo podría ser su sitio donde descansar el trasero de una buena vez. Sólo debía atraparlo antes de que se alejara mucho. Ojeando la dirección del camino, se apresuró a separarse del grupo emergido para torcer hacia donde este daba, decidida a atrapar al jinete. Apenas echó a correr, sus pies ardieron de dolor. - ¡Oww! ¡Ah, dueleeee...! ¡Ahh, miércoles! - Se quejó en voz alta, cuidando aún a solas su vocabulario y saltando un poco de un pie a otro para reducir el impacto. Después de algunos torpes pasos consiguió acostumbrarse a la sensación y seguir hacia su blanco, aunque se le habían hasta humedecido los ojos.

No fue mucho después que, considerándose en rango auditivo del viajero, echó a silbar para buscar su atención, a su vez alzando y agitando uno de los brazos por sobre su cabeza. - ¡Heeeey! ¡Hola! - Le gritó, algo falta de aire, pero nada dispuesta a fallar. Gritaría y silbaría cuanto hiciese falta, le haría imposible a esa persona ignorarla. Al conseguirlo, al notar apenas que su ruido hacía a la figura mirar siquiera en su dirección, redobló esfuerzos en correr hasta la misma. Llevando consigo nada más que lo puesto, la pesada chaqueta de estratega sobre ropas claras, algunos bolsillos para medicina y pequeñeces adosados a una faja de cuero y su espada enfundada a su lado, Morgan arribó a duras apenas junto al caballo, tan cansada que no hizo más que parar a jadear, apoyando sus manos sobre sus rodillas para sostenerse. - Hol-- ufff... espera, espera... - Indicó, haciendo amago de hablar pero faltándole demasiado el aire como para hacerlo propiamente todavía. Estaba rendida, pero ya lo abordaría bien.
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Re: [Campaña de liberación] Apariencias y Engaños Cotidianos [Privado | Poe]

Mensaje por Poe el Dom Abr 15, 2018 6:28 pm

Continuaba su pequeña travesía que había resultado no ser tan pequeña. Sobre papel, sobre mapas y habladurías ir de Ilia a Shindu no parecía ser un viaje tan descabellado, sobretodo si se mantenía por los caminos. Se había informado cuanto pudo y se había abastecido más que nada con oro y un buen caballo para ir. No había imaginado que un camino que se podía hacer por tierra fuese tan largo y para su desgracia no había conseguido caravana que atravesase esas tierras y contratar mercenarios que le protegieran sería muy costoso y pese a tener el dinero prefería guardarlo para adquirir libros. Abandonó Bern hacía ya tres días y según sus mapas tenía aún unos cuatro días más de viaje hacia Sindhu, no entendía como en sus cálculos iniciales había pensado que podría hacer ese viaje en solo tres días. Definitivamente no debía ser cartógrafo ni dedicarse a ser guía turístico, pero ya era demasiado tarde para regresar sobre sus pasos, no cuando estaba ya casi a medio camino y pese a la desolación había encontrado la ruta bastante segura. Si no se metía en el camino de los emergidos y los evitaba estos no se molestaban en atacar a un viajero solitario y por el momento no se había encontrado con bandidos.

Su caballo iba tranquilo por el costado del camino, con su cabeza algo baja y a ritmo constante mientras el pelinegro sobre su lomo miraba con cuidado el mapa que estaba siguiendo, tenía varias marcas en tinta y con su dedo intentaba diferenciar si era el siguiente cruce de caminos el que tenía que desviar a la derecha o era el próximo, según el mapa si pasaba por un pueblo se había pasado, pero no eran pueblos los que tenía que buscar si no que ruinas que se asemejaran a uno. A su espalda, durmiendo sobre los cuartos traseros del caballo iba su mapache y desde hacía varios kilómetros se les había sumado un perro que les seguía desde que se habían detenido a comer y le había lanzado los huesos y restos de su almuerzo, animoso y moviendo su cola el can emprendió camino con ellos y hasta había resultado ser útil espantando una comadreja que intentó morder las patas del caballo al pasar cerca de su nido.

Fue el caballo el primero en detectar sonido, alzando su cabeza y moviendo sus oídos sin dejar de caminar, resopló cuando el silbido fue más fuerte y pasó al trote cuando sintió a alguien acercarse. Sacudido sobre su lomo el escritor dobló torpemente el mapa y trató de sujetar mejor las riendas mientras el perro comenzaba a ladrar y su mapache resbalaba del trasero del caballo hasta caer al piso y correr entre los matorrales más cercanos observando desde allí como el pelinegro se detenía mirando con preocupación a la jovencita que se le acercaba. Un poco nervioso al verse abordado miró a su alrededor, a lo lejos veía a los emergidos marchar y no había ningún poblado o siquiera ruinas a la vista como para ver de donde había salido ella o si venía acompañada. Que portase una espada no le tranquilizaba, podía ser incluso que viniese a intentar robarle su caballo, así que con las riendas bien sujetas tomó un poco de distancia adelantando su caballo teniendo que girarse para poder hablarle - Eh... hola. ¿Estás perdida? - preguntó con voz profunda pero baja, el perro entre las patas del caballo ladraba aún pero no se animaba a acercarse, estaba muy delgado y tenía una oreja desgarrada aún con sangre seca en esta, claramente no era una mascota cuidada como el caballo, que a diferencia del perro mostraba estar bien alimentado y de pelo lustroso. El joven sobre este tenía ropas de buena calidad y atado a la montura sobre el lomo del caballo pegado a su espalda tenía un bolso con sus pertenencias, nada parecía ser demasiado viejo o añejado por el camino - Es un lugar extraño para encontrarse con alguien. ¿Viajas con alguien? - no ocultó su desconfianza en su voz ni en su mirada oscurecida por los mechones de cabello que caían sobre su rostro.
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Re: [Campaña de liberación] Apariencias y Engaños Cotidianos [Privado | Poe]

Mensaje por Morgan el Dom Abr 15, 2018 10:27 pm

Morgan negó con la cabeza, sacudiendo un poco el corto cabello negro, luego pausó unos instantes y, corrigiéndose, asintió. En efecto, pese a sus optimistas ideas de que llegar a cualquier ciudad sería el fin de sus problemas, el hecho era que no sabía donde se encontraba en ese momento. Estaba perdida. Todo aquello seguramente hubiese resultado más fácil de expresar de haber podido respaldarlo con palabras concretas, pero aún en ese entonces seguía recuperando el aliento, incapaz de darlas. Fue sólo tras unos segundos más que pudo al fin enderezarse, algo tambaleante no por heridas ni malestares concretos, sino sólo cómo le comenzaba a doler apoyar su peso quieto sobre las plantas de sus pies. - Uuufff... ya, ya, ahora sí. - Dijo entonces, el pecho aún subiendo y bajando con rapidez por la agitación, que soltó con un agudo y sonoro suspiro. Despejándose el cabello del rostro, miró a la persona sobre el caballo con más cuidado. Lucía como alguien de relativo buen pasar, nada harapiento ni sucio, aunque en su opinión ese cabello necesitaba un corte o un cambio de estilo; pero eran detalles estéticos, nada relevante a la situación. Lo destacable era que era un hombre con una buena montura y, quitándose de la parte trasera el mapache que se había colado al parecer ahí, más que suficiente espacio como para que otra persona montara. Parecía, también, cauteloso de su persona, aunque respecto a eso, Morgan no podía imaginar por qué; era una chica de lo más linda y agradable, después de todo.

- Nop, nadie. - Primero, contestó a la pregunta del hombre, y apenas lo hizo acudió a su mente la posibilidad de que él fuera un bandido o algo similar, al que acababa de revelar que estaba por su cuenta. No parecía ninguna clase de malhechor, pero una persona desesperada podía llegar a variados extremos. De inmediato razonó que, fuera lo que fuera, desde allí abajo lucía como alguien de una contextura que ella podría derribar si lo necesitara, así que no habría problemas. Prosiguió con un tono desalentado. - Estoy sola en esta, llevo siglos caminando, mis pies ya no quieren nada, pero necesito llegar a una ciudad de verdad ¡y encima están esos sujetos siempre justo detrás mío! - Movió la cabeza en dirección a los emergidos que acababa de dejar atrás, cuya marcha estaba torciéndose un poco más en su dirección. Un poco de exageración y una mentira blanca no eran tan impropias de una dama, le hacían algo de falta en esa instancia, en que tanto buscaba ganar la simpatía del jinete. En ese punto, aventuró una mirada atrás para comprobar que los emergidos continuaran moviéndose por el descampado, separándose en dos grupos de tres que abrían filas en torno el camino, un comportamiento algo sospechoso. La idea de arrebatarle al viajero su caballo en circunstancias de necesidad cruzó por la mente de la joven ante ello, pero siendo que moverse hacia cualquier poblado sería objetivo en común, no lo supuso necesario.

Sólo tendría que ser convincente. Con un leve rengueo por sus pies dolidos, se tomó la libertad de aproximarse más al caballo, apoyándose en el borde de la montura y sonriendo cansina al joven allá arriba. No era la clase de persona que gustara de o supiera recurrir a la coquetería, pero sí una persona amigable como norma general, dando una radiante y jovial sonrisa al enfocarse en el otro. - ¿Tú donde vas, eh? ¿Puedes llevar a una pasajera? Cualquier lugar civilizado me va a servir, en serio. - Preguntó de buena gana, sin perder mucho tiempo. Podía tomar un ángulo distinto y preguntar cuanto costaría en oro un aventón o algo así, pero lo prefería de ese modo, frontal y simple. Tras una pausa, por mero énfasis, agregó en una voz más agudizada y dubitativa. - ¿Por favor? -
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Re: [Campaña de liberación] Apariencias y Engaños Cotidianos [Privado | Poe]

Mensaje por Poe el Mar Abr 17, 2018 12:45 pm

La espera solo le ponía más nervioso, aunque ahora tenía algo más de tiempo para observarla mejor. Sin duda era una mujer, desde lejos en aquella ropa holgada solo había parecido un varón de contextura pequeña, incluso un niño, al menos no se había equivocado al hablarle. Notó que era una chica joven, bajita y pese a estar en un área peligrosa no parecía especialmente fuerte... claro que portaba una espada bastante grande, mucho más grande sin duda de la daga que él llevaba que la única carne que había visto era la que cortaba para comer. Ni siquiera mataba animales, buscaba cazadores que ya le vendiesen la carne o se abastecía en los pueblos que lograba cruzar, en ese lugar se conformaba con la fruta seca, queso y pan duro que había llevado para el viaje y que por cierto le quedaba bastante poco... Pensó también en que si llevaba una acompañante tendría que compartir su comida y ya bastante gastaba en su mapache y en el caballo que si bien tenía su propia bolsa de avena no quería tener que sacar de allí para su propio alimento. Miró a los emergidos que se acercaban y los nervios se vieron reflejados en sus labios tensos - Veo que te ha ido muy bien para estar sola... - dijo con un tono poco recriminativo para las palabras que decía, más bien tímido en contraste con su tono de voz profundo.

Al notar que un grupo de emergidos se separaba de la marcha y desviaba hacia ellos se tensó notoriamente al punto que sus piernas presionaron los lados del caballo haciendo que este se moviese inquieto sin saber si avanzar o quedarse - ¡Los estás atrayendo hacia nosotros! - dijo claramente asustado por aquellas criaturas - En los días que llevo en el camino no se habían desviado hacia mi... debe ser por que vas armada. - dijo frunciendo su ceño aunque por la sombra de su cabello y el largo de este apenas se veía una fracción de su ojo remarcado con las profundas ojeras violáceas - Me dirijo a Sindhu, pero según mi mapa calculo que me deben quedar entre cutaro y cinco días de camino. Mi mapa está muy desactualizado... se supone que debería haber un pueblo a un par de horas de camino en este cruce o en el siguiente pero hasta ahora solo he encontrado ruinas. - comenzaba a hablar cada vez más rápido sin dejar de mirar a los emergidos que se aproximaban. Si les daban alcance él no tendría oportunidad alguna de sobrevivir, solo si huía a caballo podría llegar a tomarles distancia, pero no podía dejar a una chica sola allí a su suerte, aunque tuviese una espada.

El perro, que se había calmado cuando vio que la joven no era amenaza, volvió a comenzar a ladrar cuando los emergidos ya estaban suficientemente cerca como para alcanzarlos de una corta corrida. Nuevamente el escritor dio un pequeño salto de sorpresa sobre la silla de montar y miró nervioso a la chica, el camino y los emergidos sintiendo la presión de decidir rápido - Eh... bien, vamos. Te llevo pero apresurate a subir que nos darán alcance. No parecen venir con intención de pelear pero no quiero quedarme para averiguarlo. - tiró de la correa de su bolso para pasarlo al frente entre sus muslos y soltó uno de los estribos para que ella lo utilizase para subir, también extendió su mano para ayudarla. El perro parecía cada vez más nervioso con la cercanía y erizado en el poco pelo que tenía en su lomo gruñía y ladraba cada vez más frenético. Avanzó en una corta corrida hacia los emergidos -¡Plutón! ¡No, vuelve! - llamó pero el perro, apenas bautizado hacía unas horas no reconocía su hombre e intentó atacar a uno de los emergidos que reaccionó como cualquier persona normal haría con un perro callejero violento, le mató de un movimiento de su espada.
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