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[Social] Justo después de la misión [Khigu, Salkhi, Ram de Montmorency]

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[Social] Justo después de la misión [Khigu, Salkhi, Ram de Montmorency]

Mensaje por Virion el Sáb Abr 07, 2018 2:42 pm

OFF: Este social es continuación inmediata de la misión “Arquitectos de la Historia I” concluida AQUÍ.

Virion sudaba, su respiración estaba entrecortada, su cara roja, su ritmo cardiaco completamente por las nubes. Aquello no era normal en él. Aunque ya no poseído por la rabia como hacía unos instantes cuando había visto caer a Ram, todavía sentía las secuelas de aquella emoción que rarísima vez se adueñaba de él. No era nada normal que el Arquero de Arqueros perdiese los estribos de forma tan poco elegante y aristocrática. Y eso se le notaba en su cuerpo.

Pero pese al estado en que se encontraba, agotado por los continuos exabruptos que había liberado de sí mismo momentos antes, el Arquero de Arqueros seguía reivindicando su título, luchando con todas sus fuerzas contra aquella horda de Emergidos que los rodeaban tanto por el sur como por el este.

Y demostrando su notoria habilidad con gracia y maestría. Las dos flechas que disparó contra el Emergido bajo los árboles lograron dar en el objetivo, uno en el brazo y otro en el costado. No fueron suficientes para derribarlo, y menos para acabar con su odiosa vida, pero sí para que volviese a soltar su arma y hacer que volviese a ser inofensivo una vez más.

Claro que aquella pequeña victoria apenas cambiaba el curso de la batalla. El enemigo todavía los rodeaba casi por completo y refuerzos Emergidos iban de camino. Aquella posición les favorecía frente a aquellas criaturas del mal, pero Virion no sabía ya cuánto tiempo más podrían aguantar aquellos envites.

Y sin embargo, Ram no perdía la calma. Aun después de haber sufrido un golpe que la había derribado y casi acabado con su vida, la sirvienta no solo mantenía la calma, sino que intentaba que el resto hiciese lo mismo con sabias palabras. Palabras que el arquero notó que eran más apropiados para un líder que para una sierva. Virion no podía evitar sentirse orgulloso de su querida sirvienta.

Y entonces, Khigu salió del grupo y cargó hacia adelante. En otras circunstancias, Virion se habría molestado, creyendo que aquello desbarataba sus propios planes para contener al enemigo. Pero la situación se estaba recrudeciendo en favor del enemigo a cada instante que pasaba, y situaciones desesperadas exigían soluciones desesperadas. Aunque aquel movimiento debilitase la formación ideada por el arquero, si lograba sembrar el caos en el enemigo podrían salir ganando. La única contradicción es que ponía en grave riesgo a la propia mujer salvaje, pero esa mujer parecía no estar preocupada por aquello. Virion no pudo más que desearle lo mejor desde sus adentros, mientras preparaba su siguiente flecha para atacar. El resto parecía estar de acuerdo, pues Ram no parecía enfadada ante aquello e incluso el otro arquero disparó una flecha contra el Emergido más cercano a la mujer salvaje, facilitando así su carrera.

Los Emergidos siguieron atacando también, aunque con menor fortuna que antes. Volvieron a enfocar sus ataques contra la bella Ram, pero lo máximo que alcanzaron fue rozarla con una de sus hachas arrojadizas.

Virion se preparó para lanzar otra de sus flechas, nuevamente al mismo blanco de antes con la finalidad de acabar de una vez con su mísera vida. Pero antes de que pudiese atacar, o cualquiera de los otros dos ahí reunidos pudiese hacer otro ataque nuevo, la situación cambió drásticamente.

Los Emergidos miraron al cielo unos momentos, seguramente hacia el jinete wyvern Emergido que Virion había localizado antes. Y de repente, empezaron a huir en estampida. Todos ellos. De golpe. Si en un minuto, estaban rodeados de monstruos andantes sedientos de sangre, al siguiente no había absolutamente ninguno por los alrededores. El exduque estuvo un par de segundos tratando de imaginar lo que había pasado. Quizás tenía que ver con el wyvern que había acudido hasta allí, y que a lo mejor les había trasmitido el mensaje de que debían ir a alguna otra parte. O quizás tenía que ver con algo que hubiese hecho la mujer salvaje. Fuese lo que fuese, estaban ya a salvo. O al menos, lo parecía.

-¡Ten mucho cuidado, Ram! Aunque parezca que se han ido, quizás haya algún Emergido escondido en el campamento.-alertó Virion a su amada sirvienta, mientras ésta se dirigía a investigar el campamento de Sacae, con una devoción a su deber francamente admirable.

El arquero la siguió, pero no sin tomarse un par de segundos para tomarse un respiro después de aquella vivencia tan intensa. No es que no conociese de antes la fatiga del combate, pero aquella era la primera vez en mucho tiempo que había perdido el control y eso le había fatigado severamente. Iba a necesitar un buen descanso después de eso. Pero todavía no. Como decía Ram, la misión no había concluido.

Por ello mismo, no había guardado el arco y lo seguía empuñando, aunque su caminar era relajado y tranquilo. Pudo ver desde la distancia como Ram se dirigía a la mujer salvaje antes de empezar a registrar los alrededores en búsqueda de pistas y escritos de aquellas criaturas. Él también se acercó hacia la mujer, quien para alivio del arquero también había sobrevivido, aunque ya más cerca podía ver que no había salido indemne de todo aquello.

-Habéis mostrado una fuerza y un valor encomiable, mi estimada guerrera. Realmente sois un ejemplo para vuestro pueblo, bien podéis estar orgullosa de lo que habéis logrado hoy.-le dijo el arquero con una reverencia a la mujer salvaje, en un tono de voz bastante más serio y solemne que el acostumbrado al dirigirse hacia una bella mujer cualquiera.-Permitidme presentarme, soy Virion de Ylisse, Arquero de Arqueros, poeta, sabio, genio, héroe y ser más fabuloso y hermoso de todo el universo. Un placer el conoceros.-y el tono serio y solemne se fue al garete en menos de lo que canta un gallo.-Tengo un par de pociones, si os hacen falta, para atender vuestras heridas. No conviene dejarlas sin tratamiento, pues una infección puede ser horrible incluso para el más bravo de los guerreros… También tengo para vuestro amigo rubio, aunque creo que él ha tenido la fortuna de salir indemne de la contienda.

Se volvió para ver qué hacía el arquero rubio. Cierto era que en aquella batalla, el arquero rubio había estado escondido gran parte del tiempo y dudaba que hubiese recibido ningún ataque, pero era posible que hubiese tenido lugar algún golpe que se hubiera escapado a la aguda visión del Arquero de Arqueros y éste quería ayudar aunque fuese un poco. Después de todo, les debía la vida a aquellos dos… aunque hubiesen acabado en ese lío también por ellos dos.
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Re: [Social] Justo después de la misión [Khigu, Salkhi, Ram de Montmorency]

Mensaje por Khigu el Dom Abr 08, 2018 11:21 pm

El estratega se apartó nada más recibir aquel profundo corte violento que la salvaje había realizado con su hacha, pero que no fue suficiente para acabar con él. A la par, su guardaespaldas había saltado en su defensa, hiriendo de vuelta a la albina, junto a los cortes por todo su cuerpo que habían aparecido al sentir la magia del estratega. Habían sido ataques bastante peligrosos, dejando en el mismo estado a la nómada que al líder emergido, pero aunque la sangre le saliera a borbotones, ella aún no se inmutaba, no lo sentía, tenía demasiada rabia acumulada.

- OS VOY A MATAR HIJOS DE... -pero entonces, un wyvern se posó brevemente al lado de los emergidos, viendo como lo montaba otro de ellos, y subiendo a su líder con él. - GRRRRRR... -esta gruñó ante la mirada del tactician, sin saber descifrar su expresión en aquel rostro casi inhumano- No... ¡¡NO!! ¡¡No pueden... AGH!! -gritó, postrándose de rodillas contra el suelo por el dolor que ahora sí sentía, viendo como todos los emergidos huían delante de sus narices.

- Cobardes... -ahora quizás lo resentía, pero se prometió a sí misma que les volvería a seguir el rastro. Ahora mismo no los hubiera dejado escaparse tan lejos, de no ser... por algo más importante que tenía que comprobar, y no era precisamente aquellos papeles tirados, que dejó de lado.

- ... ¡Lyn! -se levantó una vez más, tratando de ignorar su grave estado- ¡¡LYN!! ¡LYN DE LOS LORCA! -llamaba mientras entraba en todas las casetas, rebuscando, su desesperación quizás siendo mayor cuando no escuchaba respuesta- ¡¡Pequeña!! -gritó en una voz ahogada, empezando a rezar a la diosa Khirin, a Hanon, y a los vientos... por que Lyn no estuviera ahí. Que siguiera viajando de aquí para allá, libre como ella era. Que estuviera lejos, lejos de sus tierras, pero que estuviera viva.

- Lyn... -soltó junto a jadeos, después de terminar de revisar la última caseta. Todo estaba tal cual lo había dejado ella, por suerte, y... sin rastro de ella. Su amiga seguía viva.

Suspiró de alivio, desplomándose contra el piso. Pero sin que su cuerpo le dejara descansar más, el desgarre que sintió en sus costillas le hizo recordar. - ¡Kugh! -se había sobre esforzado otra vez, llevando a su cuerpo más allá del límite, y eso había provocado que vomitara algo de sangre.

En el suelo, sin escuchar los pasos que se acercaban por detrás, se tocó las heridas... El mismo viento de Hanon le había dejado rasguños por todo su ser, como si fuera un castigo por dejar escapar a su presa. Había cometido el mismo error que el rey de Bern con ella; fallando como cazadora.
Pero... tal vez, y sólo tal vez... no había fallado como amiga, ¿protegiendo aquel lugar?

Se miró una de sus manos, ahora manchada de su propia sangre, antes de volver a tapar el corte mayor que había recibido de la espada de su enemigo.

Entonces, cayó en cuenta de la presencia de Ram, quien se guardaba aquellos documentos. - Esper... -Les quería echar un vistazo también, para asegurarse de que no pertenecían a los Lorca, pero su cuerpo no reaccionaba, y la pelirrosa ya se había apartado a abrir un baúl que no tenía el mínimo aspecto de sacaiano, cosa que le importaba menos. Y aún a pesar de esto, al mirar a la chica... desconocía el motivo del ligero alivio que sentía en ese momento.

Su compañero, el noble de la extraña labia, se acercó también a ella, más pausadamente que su sirvienta. - ¿"Enco..." qué? -murmuró un segundo, aún confusa por algunas palabras que utilizaba. Quiso sonreír orgullosa ante a aquellos halagos sobre su fuerza, pero más bien bajó el rostro molesta, y el motivo era que...

- No lucho por mi pueblo. -replicó, cerrando el puño. Un ejemplo para el resto de Khirin... ¡Ja, qué irónico! Además, ¿qué sabía él? no había logrado nada, realmente. Cierto era que los emergidos habían salido por paras de allí, eso quizás le valía... Pero no había podido acabar con ellos, como tampoco había podido hacer nada en el pasado contra los bandidos, no había podido ayudar a Lyn, a su familia. ¡Ni siquiera se había enterado hasta mucho después!

- Eh... ¿eh? -ver la reverencia del arquero la sacó de sus pensamientos, más que quitar su malhumor, se quedó completamente anonadada, jamás alguien había hecho ese gesto ante ella. ¡Era impensable! ¡Ese tipo estaba loco! De hecho... junto a su forma de hablar, le recordaba tanto a Guzman... que terminó por apartar su mirada, con las mejillas teñidas.
Tosió para intentar despejar aquel dolor interno, mas no hizo más que soltar un poco de sangre de su garganta, lo cual le devolvió a la tierra.

- Khigu. Cazadora, viajera... y pateadora profesional de traseros. -respondió, haciendo crujir su cuello mientras con una mano sacaba un vulnerary de su bolsillo. - Sé cuidarme sola. -aquello ya lo sabía, se lo habían dicho también las clérigas de la frontera con Lycia hace tiempo. Pero no sólo eran los cortes de la batalla reciente... lo que le había dejado en aquel estado no se podía curar con aquellas pociones.

- ¿Vao'lu? -mencionó interesada cuando escucho que el cabeza de paja no había sido herido... Luego se dedicaría a molestarle con eso. - No creo que él acepte tu ayuda, ¡menos aún...! -rió un poco, como pudo por su situación. Pero era cierto, con lo meticuloso que era Salkhi, aunque hubiese resultado herido, él siempre insistiría en curarse él mismo, a su manera.

Buscó también al rubio con la mirada, destapando la botella y tomándosela. Mientras esperaba los efectos se quitó el chaleco cubre hombros, dejando a la vista sus trabajados hombros, donde en uno de ellos aún quedaba la marca de la estocada que había recibido en el primer encuentro con el rubio, pero que ya era una cicatriz más en su cuerpo y poco tenía que ver con las rojizas costras en su rostro y otras partes. Vio como todos aquellos cortes superficiales se cerraban, pero solo los nuevos de ese día. La medicina quizás detenía sus hemorragias y cerraba las heridas, pero jamás las borraría del registro de su piel.

Una vez algo más recuperada, pero aún no apartaba su brazo que sujetaba fuertemente su costado izquierdo, sin levantarse todavía. -Basta. -Habló en alto, con una voz y mirada seria. - Ya, deteneos. No hagan nada más, no toquen ni se lleven nada, esto no os pertenece. -aclaró, casi con un tono amenazador- No quedan cosas que os interesen siquiera aquí, no ha habido nada en los últimos años... ni nadie.

Aun así, ¿por qué los emergidos habían decidido tomar aquel lugar, precisamente?


Última edición por Khigu el Dom Ago 05, 2018 7:08 pm, editado 1 vez (Razón : justo dándome cuenta de que le faltaba color a un diálogo fdjhgdkfj)
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Re: [Social] Justo después de la misión [Khigu, Salkhi, Ram de Montmorency]

Mensaje por Ram de Montmorency el Lun Ago 06, 2018 1:24 pm

Ni aún después de haber recuperado los documentos que buscaba, Ram Amelia Isabella de Montmorency se negaba a detenerse a descansar. Todo era demasiado extraño. La súbita retirada de los emergidos carecía de sentido, lo que delataba que en realidad tenían un comportamiento mucho más errático y complejo de lo que en principio les atribuía. Por otra parte, el campamento Lorca podría estar ahora vacío, pero nada garantizaba que los invasores decidiesen regresar en cualquier momento a terminar lo empezado. Les superaban en fuerza y en número, por lo que determinó que lo más sensato para Virion y para ella sería abandonar cuanto antes el asentamiento, y poner rumbo de regreso a la ciudad de Bulgar.

Tratando de ignorar el dolor que sentía por las heridas recientes, recogió los objetos del interior del cofre abierto, y se incorporó para informar a su amo de sus hallazgos. Pero el panorama que encontró tras volverse y caminar en dirección al grupo la desconcertó, y por algún motivo la hizo sentirse un poco molesta. Se detuvo al ver al ilustre arquero ylissense haciendo una vez más gala de su excéntrica personalidad, y observó en silencio cómo este seguía colmando de elogios diversos a la salvaje de Sacae. Sabía mejor que nadie que el amo Virion era una especie de mujeriego empedernido, y que nunca perdía la oportunidad de alabar las muchas virtudes que, según él, caracterizaban a cualquier fémina que tuviese la oportunidad de conocer. Pero esa vez podía notar algo distinto en sus palabras. Quizá fuese debido al tono de seriedad inusual en su voz, pero no le parecía apropiado que estuviese mostrando tanto respeto por la nómada. Quiso interrumpir la conversación que ambos mantenían, pero ver a Khigu, que era como decía esta que se llamaba, ruborizándose un poco ante la reverencia educada del amo Virion hizo que quedase perpleja durante unos instantes. La joven de piel morena había alertado de manera estúpida a los emergidos al principio de la contienda, así que eso la convertía en parcialmente responsable de que casi hubieran muerto. Que se comportase con tanta tranquilidad después de todo lo ocurrido era algo que la enfurecía por dentro, y reafirmaba su intención de no perdonarla tan fácilmente como su señor.

La orden que Khigu pronunció a continuación, sin embargo, resultó ser la gota que colmó el vaso. Quería que no tocasen ni se llevasen nada del campamento, alegando que no les pertenecía. Tanta arrogancia merecía una réplica apropiada por lo que, aferrando su grimorio manuscrito con más fuerza de la necesaria, Ram se adelantó para que se percatasen de su presencia y no tuvo reparos en intervenir con agresividad. Clavó sus pupilas en la salvaje cuyas heridas empezaban a recuperarse producto de una pócima, y la observó con altivez mientras hablaba.

¿De verdad? ¿Y acaso sí que os pertenece a vos, que tampoco sois Lorca? —dijo esperando una respuesta igual de hostil. Por el momento no era más que una simple corazonada, pero después de haber pasado tantas horas trabajando en su investigación acerca de las tribus de Sacae, dudaba de que Khigu tuviese relación alguna con los antiguos habitantes de aquel asentamiento. La delataba la confección particular de sus atavíos que, aunque de una manufactura sencilla y liviana, guardaban apenas relación con las largas túnicas tribales que había visto vestir a la mayoría de los lugareños de los campamentos cercanos. El inusual color de su piel también le llamaba mucho la atención, puesto que tampoco era un rasgo usual entre la gente de las llanuras. Lo que reforzaba su convicción de que, por su comportamiento y complexión, Khigu parecía más bien una guerrera nativa de Regna Ferox que una nómada de Sacae.

Amo Virion, no me fío de esta mujer. Nos ha puesto en peligro —declaró entonces de repente tras permanecer un rato considerable en silencio. No tenía miedo de expresar sus pensamientos en voz alta, y le daba igual reprocharle lo que de verdad pensaba a Khigu, a pesar de que esta había demostrado ser una luchadora formidable a la que respetar. La salvaje se encontraba incluso más malherida que ella, y si por algún casual pretendía tomar su hacha y hacerle daño, estaría preparada para contratacar con una potente bola de fuego. Los emergidos parecían ser capaces de ignorar el dolor, pero Ram se preguntaba hasta qué punto la salvaje de Sacae sería capaz de aguantar sus conjuros ígneos. De todos modos, tampoco buscaba enemistarse más de lo necesario con Khigu. Insistir con sus comentarios viperinos bien podría terminar incomodando a su señor, que en realidad parecía bastante interesado en conocer mejor a la chica asilvestrada. Así que, llevándose la mano a su zurrón, la sirvienta extrajo con cuidado los objetos que había recogido del cofre.

Dagas de bronce y un viejo libro de magia —explicó con parsimonia—. A mí no me parecen armas típicas de Sacae.
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Re: [Social] Justo después de la misión [Khigu, Salkhi, Ram de Montmorency]

Mensaje por Virion el Mar Ago 14, 2018 3:08 pm

La mujer se presentó. Khigu era su nombre. Cazadora, viajera y pateadora de traseros. No había más que verla un instante para comprobar que aquellos títulos le venían al dedillo. Aunque el arquero añadiría guapa, exótica y arrebatadora. Mujer dura e independiente, rechazó la oferta de Virion de tomarse una poción y decidió tratarse ella misma las heridas.

Virion estudió a la mujer mientras ésta se preocupaba por sanarse, aunque mantenía la vista en el horizonte. El arquero observaba por si los Emergidos que habían huido decidían volver, o por si había más escondidos en alguna parte, esperando que ellos bajasen la guardia para atacar. Ni rastro. Estaban solos. Aquello inquietaba a Virion, no recordaba jamás que los Emergidos actuasen de tal forma ¿Tan importante era el Emergido que atacó Khigu que el resto decidió huir para protegerlo en vez de seguir luchando en clara ventaja? Virion no creía que fuera posible. Los Emergidos eran criaturas asquerosas, incapaces de sentir empatía. Podían trabajar en equipo, pero les importaba nada y menos la vida de sus compañeros ¿Entonces, por qué actuaban de esa manera? No tenía ningún sentido…

Hablando de desaparecidos, el arquero rubio tampoco hacía acto de presencia. Khigu no pareció inquieta por su compañero, y hasta le dijo al exduque que éste tampoco necesitaría su ayuda. Debían de conocerse bien estos dos. Lo más seguro es que el rubio no confiase en él ni en su criada, y los estuviese vigilando desde la distancia para asegurarse que no hacían nada que no debían, ahora que la batalla había terminado. La pelea los había hecho aliados durante un tiempo, pero huidos los Emergidos, eran desconocidos. El arquero no podía culpar a su compañero de armas a mostrar reservas. Y hasta cierto punto, lo agradecía. Le gustaba la idea de estar a solas de dos bellas mujeres como eran Khigu y Ram.

Khigu ya más recuperada, se volvió hacia Ram quien volvía de inspeccionar el poblado abandonado. El tono de la mujer se volvió serio, mientras exigía a exduque y sirvienta que no tocasen nada del poblado. La respuesta cortante de Ram no se hizo esperar, y por un instante Virion temió que aquello fuera a mayores. No habían salido de una batalla para entrar en otra, y que dos chicas tan guapas se peleasen entre sí era todo un desperdicio. Virion se vio obligado a actuar.

-Es cierto que cometí un error, raro en mí, lo sé. Khigu no pertenece a este poblado, pero desde luego ha luchado como si lo llevara en su corazón, por lo que lo vamos a respetar todo lo posible.-explicó Virion en tono suave, intentando apaciguar los ánimos de su criada, que aparentaba tranquilidad pero se le notaba tensa. Se dirigió entonces hacia la mujer guerrera.-Está claro que este lugar es muy importante para vos… o para alguien muy cercano a vos. No es nuestra intención profanarlo. Nuestro único objetivo aquí es investigar a los Emergidos, y solo tomaremos lo que sea de ellos. Espero que eso no os cause ninguna molestia.

Virion no olvidaba los gritos de “Lyn” que había soltado hacía unos momentos. No sabía quien era esa Lyn, pero era claro que le importaba a Khigu. Ram le dijo entonces que no se fiaba de la mujer salvaje. Hasta cierto punto, comprendía la actitud de su sirvienta. Todo aquel lío había empezado porque Khigu había alertado a los Emergidos. Pero era tan guapa que Virion la perdonaba fácilmente.

-Relájate, Ram. No importa como haya empezado todo. Lo importante es que estamos vivos. Y aparentemente, a salvo de momento. Si ella quisiera hacernos algún mal, ya nos lo habría hecho. Somos un blanco perfecto para su amigo, y aun así, no nos ha atacado, por lo que no hay que tener la guardia tan alta. Además, aunque no la conozcamos de nada, nos une una importante victoria. Aunque solo haya sido durante unos minutos, ha sido camarada de armas, y eso hace que la respetemos.-lo decía más que nada para apaciguar las inquietudes de Ram. Lo cierto es que solo por el hecho de ser mujer y de ir tan ligera de ropa hacía que Virion la “respetase” incluso con independencia de cualquier tipo de circunstancia previa.

Ram le enseñó lo que había encontrado en los cofres. Dagas de bronce y un libro de magia. El arquero coincidía con el análisis de su sirvienta, aquello no eran armas propias de Sacae. Parecía ser que no había encontrado nada más de interés, salvo los documentos que había recogido de aquel Emergido al que atacó Khigu.

-El enemigo ha dejado caer unos papeles. Déjame verlos.-ordenó en tono serio en vez de simplemente pedírselos como era costumbre a su criada. Los arrancó de las manos de Ram de un golpe de mano y les echó un vistazo por encima.-¿Lenguaje antiguo? Interesante ¿Quién podría imaginar que estas criaturas supieran leer y escribir?-Aquello introducía serias cuestiones sobre los Emergidos que el arquero todavía no era capaz de comprender. Se lo comentaría al príncipe Pelleas la próxima vez que tuviese contacto con él, a lo mejor él había averiguado algo por su cuenta. Virion le devolvió los papeles a Ram… introduciendo entre ellos una hoja escrita por él de forma sibilina y sin que nadie se diese cuenta.-Ram, quiero una traducción lo más fiable posible de estos documentos. Estúdialos todos con rigor pero rápido, esta orden tiene prioridad,-el tono volvía a ser serio, propio del de un noble tratando con su sirvienta… y que Virion no había usado casi nunca en ella. Virion tenía sus motivos para aquello.

El arquero no dudaba de que Ram fuera a encontrar algo de valor en aquellos papeles, pero no quería dejar escapar otras posibles fuentes de información, así que volvió a dirigirse hacia Khigu en tono amable y confiado, con su sonrisa narcisista de siempre.

-Mi bella y fogosa Khigu ¿Este tipo de comportamiento de los Emergidos es normal aquí? Como os he dicho, andamos investigando a estas criaturas, y cualquier información que podáis añadir acerca de ellas nos sería especialmente útil.-no sabía qué podía saber la mujer de aquellos monstruos, pero el arquero dudaba mucho que aquel hubiese sido el primer encuentro de Khigu con aquellas criaturas. Y cualquier dato, por muy banal que pareciera, podía acabar siendo esencial para destruir a los Emergidos de una vez por todas.

Contenido del documento que Virion le pasa a Ram:

Soneto diario:

Querido diario: amo a Ram, mi criada.
Nota para hoy, es maravillosa.
Es leal, servicial, lista y preciosa.
Me pierdo siempre en su rosa mirada.

Mi esperanza la dejo aquí apuntada,
es también mi más sincera promesa:
Voy a convertir a Ram en mi esposa.
Para ello, no me detendré ante nada.

Le daré mi riqueza y amor,
le pondré el nombre de Ram a una aldea.
Ram se merece todo lo mejor.

La haré feliz, lo juro por mi honor.
La haré feliz, que Valentia lo vea.
La haré feliz, nada hay de más valor.
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Re: [Social] Justo después de la misión [Khigu, Salkhi, Ram de Montmorency]

Mensaje por Khigu el Miér Ago 29, 2018 11:57 pm

Lanzó una ardida mirada a la pelirrosa, al pronunciar aquello. ¿Qué sabría ella? - Precisamente por eso. Lo de los Lorca pertenece únicamente y exclusivamente a... -por un segundo, su rostro se amargó- Al único miembro con vida de los Lorca. -respondió seriamente. - Como dije antes, aquí no ha habido nadie en los últimos años... el resto dejaron de existir. Y la única superviviente... Decidió seguir adelante, así somos los nómadas. -no diría mucha mas información que aquella, por respeto. Eso era más que suficiente. - Aún así, este sigue siendo un lugar sagrado para ella. -finalizó, casi amenazante. - Y, de todas formas, ¿quién eres tú para decidir lo que soy? -se cruzó de brazos, gruñendo por lo bajo.

- ... -mantuvo la mirada fija en el arquero de finos rasgos mientras parecía dar en el clavo con la motivación de la albina de luchar por aquello. Estaba en lo correcto. Mas no contestó nada, solo apretó el puño y volvió a mirar rabiosa a la enana tiquismiquis. - Haces bien en no fiarte. -murmuró malhumorada.

- ¡Pfé! Peligro... ¡uno mismo es el que se pone en peligro por sus propias acciones! -¿qué le pasaba a esa? ¡que dejara de echarle la culpa a los demás! - Además, nadie os llamó pidiendo "ayuda". -dijo con tono sarcástico la última palabra. Khigu creía estar en su derecho de cabrearse, era normal tras haber visto aquella situación... Y de todas formas, al final el resultado no hubiera sido mucho más distinto, pues se hubieran enfrentado de igual manera contra aquellos emergidos, ¡de eso estaba segura!

- Exacto, si quisiera lo haría, tal y como dice tu novio. Porque para haber estado "en peligro" sigues viva, y con ánimos de meterte en otra pelea, por lo que veo. -burló- Si quieres probar el peligro de verdad puedo enseñarte si lo que buscas es pelear conmigo. -sonrió maliciosamente.

Pero, hablando de su compañero...
Ni si quiera prestó mucha atención al resto de comentarios positivos hacia ella, por una vez, pues comenzó a zarandear la cabeza hacia los lados, buscando con la mirada a Salkhi. ¿Dónde se había metido? No podía ser que él hubiese... una fina gota de sudor recorrió su cuello. - Por cierto, eh... ¿dónde... está Sa- Vao'lu? -corrigió rápidamente- Ya saben, el rubio silencioso con cara de antipático. -sus ojos se desviaron hacia un lado, antes de volver a mirar los documentos aún enrollados en las manos de Ram... y que ahora Virion había tomado bruscamente. Bueno, no había sido tan "brusco" bajo sus ojos, pero hasta ella que lo desconocía supo ver que no era un gesto que pareciera ser típico del noble arquero.

- Sí, ¡eso! Déjame verlos a mí también... y luego os largáis. -exclamó, para luego fruncir las cejas y medio levantando una, al escuchar al hombre. Un rostro claramente consternado. ¿Cómo que los emergidos sabían leer y escribir? ¿Qué lenguaje antiguo? No podía ser que...
No tuvo más remedio, pero sin modales tampoco, que echar un vistazo por encima aunque no muy de cerca, a lo que tenía el peliazul entre manos.

¿Eso era... un mapa? Nunca había prestado demasiada atención de lo necesario a esas cosas que Guzman le enseñaba años atrás, simplemente no los comprendía. Ella siempre se había guiado gracias al sol, a las estrellas, al terreno, al clima... se imaginaba perfectamente cómo era la Elibe que tanto conocía y dónde quedaba cada país. Gracias a eso incluso había podido mostrarle al hombre que amaba rincones que él no conocía... Pero, ¿con un mapa? Tan especifico que le eran inútiles, bastaba con mirarlos desde un mal ángulo para perderse. Al contrario, la naturaleza jamás mentía.
Aunque no por ello reconocía que los que se dedicaban a dibujar los limites de aquellos terrenos como si los hubieran visto a una altura de pájaro, tenían maña. Mas por mucho que los viera ahora, no sabría reconocer su propio continente o tierra en ellos. Al menos cuando estaba con el pirata, él le señalaba y le decía... ¿Pero ahí? Nada de nada, no creía entender nada de lo que ponía.
Y no era como si ella supiese leer a la perfección, pero bastaba con haber mirado de lado para saber que aquellos glifos no los había visto nunca en su vida, no eran letras comunes. Desde luego, tampoco era su idioma ancestral, ¡de eso estaba segura! Así que se tranquilizo doblemente, siendo una parte porque no tendría que ver con nada de los Lorca y por otra parte, nada que ver con sus propias preocupaciones.

- ¿Traducción? ¿...está en tu idioma? -preguntó a la sirvienta, algo más interesada. "¡Normal que le costase entender cuándo no debía hacer lo que había hecho sin su consentimiento!" pensó Khigu, pero esta vez trató de guardarse las palabras. Ya no tenía motivos para arrebatarles aquellos extraños papeles de los emergidos. A ella sólo le importaba eliminarlos.

Mas, por otro lado, mentiría también si dijese que no sentía curiosidad, como siempre que encontraba algo nuevo. - Entonces, eso. -señaló- Definitivamente se lo pueden quedar si quieren. -Era obvio que algo como lo del baúl y los documentos, no pertenecían a los Lorca. Quizás pudo llegar a tener sus dudas con los mapas, pero hasta donde conocía, la tribu de Lyn hablaba sólo el idioma común. Si no fuera así, la pequeña ya se lo hubiera contado hace tiempo. Y ella... ella no mentía, jamás.

- Primero, si quieres que te conteste en serio deja las burlas, guapo. -Replicó, usando un reflejo de para lo que ella era una estupidez. "Bella"... suspiró sonoramente y con resignación. - Pero; no, no es normal. -volvió a su tono de voz seria con esto- Como mucho atacan otros poblados nómadas, su meta parece ser eliminarnos. Les gusta arrebatar todo lo que... ven, a su paso. -explicó con una voz algo triste eso último. "Todo lo que me importa" acalló decir. - Y no sólo aquí, en todo Elibe es lo mismo. Pero... digamos siempre siguen su camino, no se quedan en un sitio acampando, o aguardándolo. ¡Hasta ahora nunca había visto que fueran con alguna especie de jefe! Ni que andaran transportando cosas como esa. -señaló los papeles con un movimiento de la cabeza, pues sus brazos se mantenían cruzados.

- Lo que es cierto, es que desde luego yo no les voy a perdonar haber tomado este lugar... -eso era. En cuanto se terminara de recuperar, echara a los extraños del campamento y limpiara el mismo de los cadáveres de esos esperpentos, saldría en busca de aquellos malditos.
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Re: [Social] Justo después de la misión [Khigu, Salkhi, Ram de Montmorency]

Mensaje por Ram de Montmorency el Sáb Sep 01, 2018 2:00 pm

Ram se veía incapaz de comprender la razón por la que el arquero de Ylisse parecía tan dispuesto a bajar la guardia ante la mujer salvaje. Si pecaba de demasiada ingenuidad, ambos acabarían por pagar las consecuencias de una decisión poco acertada. Su intuición le advertía de que la presencia de la nómada de Sacae no les traería nada bueno, por lo que decidió adoptar una postura cauta y desconfiada hacia Khigu. Por ese motivo no se dejó convencer por los argumentos torpes de su interlocutora. Correspondió a la mirada ardida de la salvaje con una expresión tan fría y amenazadora como lo era un témpano de hielo tambaleante. Creía conocer muy bien a la gente de su calaña. Individuos recios y fornidos cuya autoestima dependía únicamente de sus músculos, pero con un intelecto tan reducido que resultaba despreciable. Aquellos que solo concebían la fuerza bruta como la única y verdadera eran unos insensatos condenados a la mediocridad. Meras cucarachas que se derrumbaban ante la menor de las adversidades. Muchos de los mercenarios que había conocido en Ilia eran iguales a la guerrera nómada que en esos momentos observaba con gran altivez. Khigu hablaba de una Lorca. De la última Lorca que, según sus palabras, era heredera de todo cuanto podían ver en ese asentamiento abandonado. “Curioso, supongo. Estos nómadas parecen bastante más materialistas de lo que dicen ser”. Ram percibía cierta ironía en la situación, pero prefirió no decir nada al respecto para evitar enfurecer aún más a la otra chica e incomodar consecuentemente a Virion. En cambio, sí que consideró oportuno responder a su pregunta retórica. Pero lo hizo en un tono de voz que sonó tan arrogante y despectivo como lo era la opinión que tenía sobre ella.

Si sois tan osada como para preguntarme quién soy, os advierto que estáis en presencia de Ram Amelia Isabella de Montmorency. Llevo estudiando las tribus de Sacae por un tiempo, pero no os culpo por querer proteger este sitio de mí —se presentó con expresión indolente y acercándose un poco más a Khigu, aunque manteniendo una distancia prudencial. No deseaba que en un arrebato de esa locura tan propia de los salvajes acabase intentando escupirla en la cara—. Al fin y al cabo, no me interesan en absoluto estas ruinas ni el bienestar de vuestro pueblo. Lo único que quiero es información sobre los emergidos.

Estar frente a alguien que le suscitaba tanto recelo hacía que adoptase inconscientemente un comportamiento hostil. Estaba convencida de que Khigu era un peligro para ellos dos, y el hecho de que el arquero rubio hubiese desaparecido tan de repente alimentaba aún más sus inquietudes. Era su deber y su voluntad mantener a su amo a salvo de cualquier amenaza, y por ese motivo se veía incapaz de confiar en la otra joven. Que hubiesen sido aliados durante una batalla, como sugería en esos momentos Virion, no significaba que los salvajes careciesen de motivos ulteriores que a la larga pudiesen perjudicarles. Khigu no era de fiar. Nadie era de fiar. Esa era la única verdad inmutable en el mundo que conocía Ram, pues solo bastaba un nimio descuido para que todo lo que había construido se derrumbase en cuestión de segundos. No obstante, un inflexible contrato de servidumbre regía su relación con aquel a quien había decidido profesar devoción y respeto. Por esa razón supo que no tenía más opción que mantener a raya sus reticencias con respecto a la salvaje para hacer caso a la voluntad de su amo. Pero Khigu respondió antes de que ella pudiese hacerlo tildándola como pareja de Virion. Ram retrocedió unos pasos sorprendida al escuchar una idea tan ridícula. Ellos dos no eran más que criada y señor, ¿qué le hacía pensar a la salvaje que los unía otro tipo de vínculo?

Sabed que no existe nada más entre nosotros que una estricta relación de amo y sirvienta —respondió algo confundida ante la idea propuesta por la nómada de Sacae. Respetaba a profundamente a Virion, y se sentía orgullosa de trabajar para alguien tan noble a pesar de sus numerosos defectos. Sin embargo y a su entender, un noviazgo requería de la existencia de amor. Pero este, aparte de ser un sentimiento tabú que jamás debía albergar una criada hacia su señor, era algo que ella jamás había sentido ni tenía interés por sentir. No era más que una emoción banal e intrascendente a su parecer, que prefería descartar para siempre. Ram negó entonces levemente con la cabeza mientras seguía escuchando a Khigu. La salvaje se estaba burlando de ella, amenazándola y prometiendo ser un peligro de verdad si así la maga lo deseaba. La muchacha pelirroja frunció el ceño con expresión iracunda, pero tras dirigirle una mirada a Virion en busca de aprobación para replicar, no se atrevió a decir nada. El arquero deseaba la paz a pesar de las hostilidades, por lo que ella tendría que respetar su voluntad y mantenerse serena.

Al ver los documentos de los emergidos en su mano, su señor se los arrancó con una brusquedad inusitada que la intimidó sobremanera. Virion los examinó superficialmente, y acto seguido le ordenó que los tradujese. Ram aceptó la tarea con una reverencia, tomando los mapas con cuidado y doblándolos para introducirlos de nuevo en su bolsa, sin reparar por el momento en el soneto que su amo había escondido entre ellos. Necesitaría pergamino, tinta y pluma para llevar a cabo una copia rápida que sirviese como traducción provisional, pero todos sus utensilios de caligrafía se encontraban guardados en el interior del carruaje de Gilbert. Por ese motivo quiso proponer en voz alta que regresasen cuanto antes con el cochero, aunque pospuso su intervención al escuchar la nueva pregunta de Khigu.

Es la lengua de aquellos que habitaron este mundo antes que nosotros. Mi hermana y yo la aprendimos para proteger nuestras investigaciones —aclaró profesando un gran respeto hacia el idioma antiguo. Pero sus explicaciones fueron interrumpidas por el sonido de un traqueteante carromato de madera que se aproximaba al campamento. Mientras el amo Virion y la guerrera de Sacae compartían información relacionada con los emergidos, la sirvienta salió al encuentro del vehículo para asegurarse de que su conductor era un aliado.

Bajad las armas. Solo es Gilbert —dijo al reconocer el carruaje con apariencia de ataúd gigante.

Gilbert era un vivaz y astuto muchacho procedente de la ciudad de Bulgar. Aunque sus difuntos progenitores eran oriundos de Lycia, conocía la geografía de las llanuras de Sacae como si fuese la palma de su mano. Ése era el principal motivo que había llevado a Ram a contratar sus servicios como cochero para desplazarse por las extensas planicies aquella nación tan salvaje. Se trataba de un joven de unos diecisiete años con buen ojo para los negocios. Cabello corto de color negro azabache, mirada risueña y pecas en las mejillas. No era muy alto y su voz era bastante más aguda de la que correspondería a un joven de su edad, razón por la que a menudo era confundido con un niño. La maga sospechaba que su infantil apariencia podría ser en parte responsable del gran terror que le causaba a Gilbert la idea de hablar con mujeres, ante las cuales se mostraba tímido y torpe. Pero Ram tampoco pretendía hacer nada al respecto. Después de todo, durante el viaje había aprendido a sacar provecho de ese defecto. Por el contrario, Gilbert manifestaba gran admiración hacia el amo Virion por la gran confianza con la que este se dirigía a las mujeres. Quería ser como él, y en más de una ocasión le había pedido que le contase las historias de las grandes hazañas que el arquero solía atribuirse.

¡Ey! ¡Señor Virion! ¡Maestra Ram! —exclamó el muchacho desde la lejanía mientras les saludaba sonriente con la mano—. ¡Me alegra ver que están bien!

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Re: [Social] Justo después de la misión [Khigu, Salkhi, Ram de Montmorency]

Mensaje por Virion el Dom Sep 02, 2018 10:14 am

¿El único miembro con vida de los Lorca? ¿Una única superviviente? Imaginó que se trataba de Lyn, la chica cuyo nombre Khigu había gritado a pleno pulmón momentos antes, la chica que tanto le importaba a la mujer salvaje y por la que había comenzado toda esa batalla. Más interesante fue saber que los Lorca hacía años que habían perdido la vida. Aquello significaba que los Emergidos contra los que acababan de luchar no habían sido los responsables de la destrucción de la tribu, sino que simplemente se habían quedado con los restos. Era curioso, el campamento estaba bastante bien cuidado. No parecía en lo absoluto que sus verdaderos residentes hubiesen fallecido años atrás ¿Por qué los Emergidos habían tenido tanto cuidado en mantener las tiendas de campaña y cabañas de los Lorca? No era para hacerse pasar por ellos, los Emergidos iban disfrazados de soldados de Regna Ferox ¿Entonces por qué?

Virion quería seguir divagando sobre estas cuestiones, pero la tensión cada vez creciente entre Khigu y Ram le obligó a centrar su atención en lo que tenía delante de sus narices. Al arquero le resultaba hasta encomiable que su sirvienta mostrase una actitud tan hostil, dispuesta a seguir luchando pese a haber experimentado una batalla tan importante escasos momentos antes. Pero al mismo tiempo no compartía los recelos que mostraba Ram hacia la nativa de Sacae. Por norma general, Ram era una persona cerrada ante todo el mundo, incluido él. Pero aquello ya era demasiado, estaba forzando un desencuentro inútil.

El arquero corrió mentalmente a prepararse un discurso de la concordia. Unas palabras dirigidas a calmar los ánimos de ambas mujeres y lograr que se aceptasen a pesar de sus diferencias. Una oda a la fraternidad capaz de aliviar sus asperezas y lograr unir a ambas mujeres. Y convencer a ambas de que se casasen con él. Pero antes de poder pronunciar tan épico mensaje de amor, Khigu se adelantó con una sola frase que logró noquear por completo a su adversaria.

Virion lo intentó. Lo intentó pero no pudo evitarlo. Pese a los intentos de disimularlo, cubriéndose el rostro con una mano, una enorme sonrisa surcaba su rostro. Oh, la idea de que identificaran desde fuera a Ram y a él como una pareja era un avance significativo. Virion soñaba con que su sirvienta y él se casasen, como soñaba hacerlo con el resto de las mujeres, por lo que era normal que se sintiese tan feliz cuando Khigu calificó de noviazgo la relación entre ambos. Por supuesto, Ram negó de inmediato que existiese ese tipo de relación entre ambos.

-Auch, eso ha dolido…-murmuró por debajo con la mano apretando el pecho. Y eso enseguida llamó la atención del propio Virion. El arquero estaba acostumbrado al rechazo de las mujeres, lo experimentaba todos los días. Y la respuesta de Ram era completamente natural para la relación que mantenían entre ambos, más allá de los deseos románticos del ex duque. Entonces… ¿por qué sentía como si le hubieran disparado una flecha en el pecho cuando Ram dijo que no había nada entre ellos salvo su relación profesional?

Al menos, la frase de Khigu pareció haber detenido la confrontación entre ambas damas. También hizo que se le olvidase al arquero el emotivo discurso que iba a pronunciar, pero no importaba. Ya habría más oportunidades para expresar sus sentimientos, como cierto poema que acababa de hacer llegar a su sirvienta sin que ella se diera aún cuenta.

La situación parecía relajarse aún más cuando Khigu preguntó acerca del lenguaje que usaban los Emergidos. Ella parecía también extrañada que esas criaturas pudieran leer o escribir, e incluso interpretar un mapa. Ram era una experta en el tema y confirmó que aquello era lenguaje antiguo. Virion era un experto en muchas artes humanísticas, pero él desconocía por entero el lenguaje antiguo. Tendría que dejar el asunto a merced de su leal y preciosa sirvienta.

-Os estoy muy agradecido, estimada Khigu. No vamos a coger nada más de aquí, os lo prometo por mi honor.-expresó solemnemente el arquero cuando la mujer salvaje aceptó que se pudieran llevar tanto los documentos como las armas que Ram encontró dentro del baúl de los Emergidos.

Khigu también empezó a responder a las preguntas de Virion sobre los Emergidos, pero antes de ello dijo algo que hizo fruncir el ceño del arquero y que obligó al mismo a intervenir de inmediato.

-Lo siento, pero no. No voy a pasar esto. Sabed que cuando el gran Virion, arquero de arqueros, habla de la belleza de una mujer, nunca bromea. Jamás.-y sin mostrar miedo avanzó hacia la guerrera para ponerse a menos de un paso de distancia, cara a cara, mirándola muy fijamente a los ojos.-Sois guapa. Hermosa. Preciosa. Es un hecho objetivo. Y que dudéis de él es una afrenta a todo lo bueno que hay en el mundo.-no le importaba las amenazas o insultos, incluso daño físico, que le pudiera proporcionar Khigu ante aquellas palabras. Una verdad de ese calibre debía de ser pronunciada, fuesen cuales fuesen las consecuencias.

Habiendo dejado claro ese punto tan fundamental, Virion empezó a reflexionar para sí sobre la información que le había dado Khigu. Según la mujer salvaje, el comportamiento de los Emergidos era el mismo que en el resto de continentes: continuamente moviéndose para destruir todo lo que ven. La preciosa salvaje confirmó que lo que habían visto aquí era completamente antinatural en los Emergidos. Virion quería seguir investigando ¿era realmente la tribu de los Lorca el único lugar donde se habían establecido los Emergidos? ¿Por qué este lugar? Nada parecía que hubiera de valor

-¿Quizás esta sea una zona estratégica donde preparar los ataques a las diversas tribus dispersas de Sacae? ¿O estaban acampados aquí porque esperaban algo o a alguien?-habló para sí mismo, encerrado en sus pensamientos, pero en voz alta. Esperaba que los mapas que le había entregado a Ram le respondiera a esas preguntas, pero el arquero presentía que solo conseguiría más preguntas.

Virion quería seguir interrogando a la mujer, pero nuevamente volvió a ser interrumpido, esta vez por la llegada del carromato que los había traído en primer lugar hasta ahí. Virion sonrió ante la llegada del conductor, le caía bien Gilbert. No era una mujer, pero todo aquel que disfrutase de escuchar las historias totalmente ciertas y nada exageradas del gran Arquero de Arqueros era siempre bienvenida.

-Mi guapísima Khigu ¿quieres que te llevemos a alguna parte?-ofreció el arquero a la mujer salvaje en cuanto llegó el carruaje hasta ellos. Sabía que a Ram no le gustaría la idea, pero Virion quería seguir discutiendo sobre el tema de los Emergidos. Además ¿cómo decir no a compartir carruaje con dos mujeres tan guapas y maravillosas?
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Re: [Social] Justo después de la misión [Khigu, Salkhi, Ram de Montmorency]

Mensaje por Khigu el Jue Oct 25, 2018 7:06 pm

De reojo notaba la sonrisilla del peliazul... Era obvio, por mucho que la chica lo negara. Pero no insistió; ni siquiera le importaba.


Se calló del golpe, así como la sangre le subió a las mejillas una vez más. ¿Cómo era posible? De alguna forma, no pudo rechistar... no tenia ganas. No se hizo hacia atrás cuando él se le acercó pero sí que desvió sus ojos hacia un lado.
¿No era una broma? ¿Lo decía en serio? ¿No era... desagradable? Una cosa era decir que no le importaba, que no era tan horrible. Pero otra muy distinta, tratarla como si fuera el culmen de la belleza. ¡El hombre estaba realmente mal! ¡Sus gustos eran muy retorcidos! Pero por sobretodo, nunca había sabido cómo reaccionar a aquellas palabras, y no podía evitar sino recordar el trato de Guzman en aquellas palabras.

"Me gustas mucho, ¿por qué debería mentirte? Tus ojos y cabello son muy bonitos, eres única. Sólo crees que eso que te vuelve especial es malo. Si no, no te molestarías cada vez que lo menciono... Te lo demostraré para que cuando te halaguen no te moleste nunca más."
Su mano fue a parar encima de su pecho, oprimiéndolo. Le dolía y no sabía si las heridas recibidas aún no sanaban.

Carraspeó. - ...B-bueno o malo, ¡da igual! No sé qué pretendes Virion pero es momento ni lugar para ésto. -volvió a mirarlo, decidida. A ella ni siquiera le molestaba en absoluto el hecho de que estuviera intentando... ¿seducirla? frente a su novia. No creía tener la misma moral al respecto de aquellos temas. De todas formas, estaba de mal humor como para pensar en encapricharse de ese arquero. Más bien, su mente estaba llena de muchos sucesos recientes y ¡acababa de conocerlo! no se podría fiar de él del todo, al fin y al cabo.
Tal vez si hubiera sido en otro momento y lugar se habría incluso atrevido a "jugar" con el hombre. Era decir, no se veía como alguien especialmente fuerte pero... no estaba tan mal.

Sacudió la cabeza de aquellos estúpidos pensamientos y prefirió ocuparse en otra cosa, así que se levantó y empezó a rondar por el campamento, hacia donde estaban los cadáveres de los emergidos. Mientras limpiaba la zona, arrastrando y juntando lo que ensuciaba aquel preciado lugar, no podía dejar de pensar. - Y... ¿por qué si es una lengua tan antigua, estos... -levantó a uno de los emergidos más corpulentos- GUSANOS -escupió aquella palabra con desprecio- tendrían conocimiento de ello? Si no saben ni hablar, huh. -qué irónico, ¡y luego era ella la "primitiva"!

Terminaba de apartarlos cuando vio llegar el carruaje en el que los había visto acercarse horas antes. Miró a los cadáveres, quería llevárselos lejos para trocearlos a cada uno y así descargar su rabia, pero sabía que en ese momento y en su estado no podría ser, así que se contentó con lanzarlos al agua, río abajo. Y ya la lluvia se encargaría de dispersar la sangre que había quedado, esperaba.

Reflexionó una vez más las palabras ajenas. "Los emergidos esperaban a alguien"... si era así, tendría que ir tras Lyn lo antes posible. Tendría que avisarle.
Pero... no, primero se aseguraría de perseguir a esos emergidos hasta el infierno y desintegrarlos de la existencia. Era más rápido y directo así. Conocía a su amiga, no sólo sabía que ella era fuerte, pero ¡quién sabe dónde andaría ahora!

En cuanto a la invitación, bastó con mirar el caballo negro que tiraba de la carreta y contestó de inmediato. - No. -pausó- Prefiero pisar con mis propios pies la tierra en la que estoy y a la que viajo. -salvo cuando no tenía otro remedio que moverse en barco, claro estaba. Pero jamás se subiría a ninguna carreta que usaba a tan sagrado animal para cargar con él.

- Pero... supongo que iré cerca para asegurarme que se alejan de aquí. -rodó los ojos, era una manera de acompañarlos un rato más. Al menos, así haría tiempo hasta recuperarse del todo, y quizás podría sacar algún detalle más de esos emergidos.


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Re: [Social] Justo después de la misión [Khigu, Salkhi, Ram de Montmorency]

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