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[Campaña de liberación] What doesn't kill me should start running. [Priv. Artemis & Seraphiel]

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[Campaña de liberación] What doesn't kill me should start running. [Priv. Artemis & Seraphiel]

Mensaje por Sissi el Dom Abr 01, 2018 2:34 pm

Sissi miró la carta que le había mandado Artemis la noche pasada con las cejas muy fruncidas. Para ella, había sido totalmente un galimatías entender qué le había escrito. Tardó varias horas en hacerse una idea global del contenido, pero eso no hizo que se sintiera más tranquila. Al contrario, estaba tan nerviosa y perturbada por lo leído que ni siquiera había tocado su desayuno. La mesita baja de madera, colocada a las afueras del palacio real en la zona en la que los jardines se mezclaban con la selva, estaba repleta de todo tipo de frutas tropicales, pastelillos especiados, tortas rellenas de diferentes cosas con semillas de sésamo por encima, arroz blanco, y leche con miel. Una tetera con té yacía también olvidada, ni siquiera su taza de fina porcelana estaba servida. En vez de comenzar la mañana con la comida más importante del día, la reina se paseaba descalza de un lado a otro, sus pies llenos de tierra por haber estado caminando entre la maleza.

Su larga falda burdeos, con decorados en hilos de oro, se arrastraba por la hierba. Hacía tan buen día que iba con el estómago al aire, un top rosa corto cubriendo su pecho, un collar de oro al cuello y pendientes a juego en sus orejas. El lienzo de tela a juego con su vestimenta había quedado olvidado en los sillones y almohadones bajos que rodeaban la mesita de desayuno. Estaba más preocupada por lo que tenía entre manos que en llenar su tripa, ni siquiera se notaba a sí misma con hambre. Volvió a releer las palabras escritas con mala letra y llena de manchas de tinta y suspiró. Solo podía esperar a que Artemis y Seraphiel explicasen qué era todo eso de que se iban a casar. Según le habían informado, ambos habían compartido una bonita velada en una de las posadas de Sindhu, donde Artemis residía durante su tiempo de visita.

Sin embargo, la reina no sabía que la relación entre ambos sobrepasase la de la amistad. No habría creído que lo que parecía una cena entre amigos se convirtiera en algo tan personal tan de repente. Al leer que habían compartido el lecho, casi le da un paro cardiaco de la vergüenza y la sorpresa al serle compartida tal información. Se le hacía raro que su amigo no le hubiera compartido al menos una parte de su afección por el zorro que insistía en ser llamado perro. Todo eso le era muy complejo de entender a Sissi, que no conocía a Artemis y todo lo que sabía de él era por información que Yrumir y Seraphiel le habían compartido y por la carta recibida hacía unas horas. No es que dijera mucho a su favor. Es más, le preocupaban bastantes cosas dichas, desde el problema del grano, que ella misma insistiría en que fuera revisado por un clérigo o sanador, hasta el asunto de la presunta boda. ¡Matrimonio! Nunca habría imaginado enterarse de tal sagrada unión entre uno de sus más queridos amigos con su amante, o lo que fuera Artemis para Seraphiel.

- Bendita Naga, ¿dónde se han metido estas crías de laguz? – exclamó en voz alta. Miró hacia el portón que asomaba algo lejos entre las plantas de los jardines y suspiró. Estaba tan metida en su propia angustia que tardó un poco en darse cuenta de que los pelos de la piel se le habían puesto de punta y que un instinto asolador la rodeaba. Solo tuvo tiempo de volver un poco el rostro en cuanto sintió la presencia de emergidos e, inmediatamente, lanzarse al suelo con las manos sobre la cabeza para sortear una lanza que la habría empalado unos segundos más tarde. El arma se clavó un poco más adelante, levantando la tierra y el césped a su paso. A su espalda, podía escuchar el sonido de armadura. Con la respiración jadeante, Sissi se volvió para ver a varios emergidos penetrar en sus dominios. Como siempre, parecían llegar en el momento más oportuno.

Se arrepentirían de no haberla matado a la primera.

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Re: [Campaña de liberación] What doesn't kill me should start running. [Priv. Artemis & Seraphiel]

Mensaje por Artemis el Dom Abr 01, 2018 4:12 pm

Artemis se encontraba patidifuso mientras contemplaba la carta que le habían entregado unos guardias reales muy temprano en la mañana. El aun se encontraba en pijamas pues siendo franco consigo mismo jamás fue muy afín a levantarse temprano y menos aun con la bendita resaca que tenia por el día anterior. La carta era de la reina Sissi hablando sobre otra carta enviada a ella la noche anterior y si bien Artemis recordaba haber escrito una, los temas que parecían preocupar a la reina de Sindhu le eran totalmente ajenos pues hasta donde sus recueros llegaban nunca se hiso mención de haber intimado en la cama con el chico de alas doradas y menos aun de haber acordado un matrimonio.

Las preguntas revoloteaban en la cabeza del zorro como si de un Pegaso borracho se tratase… hablaba hasta de… un grano?!, a qué tipo de grano se refería? y por que la reina se preocuparía en recalcar tal cosa?. El zorro comenzaba a cuestionarse seriamente sobre el contenido de su primera carta sin haber considerado la noche anterior el estar tan pasado de copas como para escribir alguna tontería.

- Caballeros…. solo permítanme un momento para… ustedes saben, arreglarme y estar presentable para ver a la reina. -

Pidió el zorro haciendo un además con las manos para señalar que aun estaba en pijama y, regresando a su habitación se encontró con su amigo la garza. Mientras subía las escaleras re leyó varias veces la respuesta de su majestad intentando armar en su mente algo que tuviese sentido y el por qué la soberana parecía expresar tal preocupación en su misiva. Se preguntaba también que tal estaría ahora el pobre Seraphiel pues aun si solo bebió jugo de frutas fermentado estaba seguro que el pobre no estaría muy acostumbrado a ese tipo de bebidas ni a la resaca que atacaba implacable a los que abusaban del alcohol al día siguiente.

- Sera amigo mío, estas despierto? -

Pregunto el zorro abriendo poco a poco sin hacer mucho ruido, hablando despacio para ahorrarle un poco de dolor en la cabeza en caso de que tuviese resaca. El pobre pollito aun estaba dormido en la cama con esa carita inocente en el rostro que derretían el corazón del zorro quien esa noche había dormido sobre sus colas para que el garcito estuviese cómodo al descansar. Le sabia mal despertarlo y en una situación normal preferiría dejarlo descansar pero la reina los solicitaba a ambos por lo que, dibujando una sonrisa picara en los labios se acerco lentamente hasta que su boca estuviese a escasos centímetros del oído de su amigo.

- Despierta, despierta dormilón…. la reina quiere vernos ~ ♥️ -

Le susurro suavemente a la par que lo removía un poco para despertarlo y, una vez que se aseguro que el laguz alado comenzaba a levantarse se encamino a su equipaje para quitarse el pijama y ponerse ropa presentable, procurando abrir sus colas en abanico para evitar que el garcito viese su cuerpo desnudo y las marcas de tortura que había en el, en especial ese tatuaje de grima en uno de sus costados.

- Creo que he metido la pata, amigo mío… o más bien las cuatro. Ayer mientras dormías se me ocurrió mandarle una carta a la reina para solicitar que te diera permiso de acompañarme a Altea… y… bueno, al parecer ahora estamos comprometidos. Los guardias nos esperan abajo. -

Comento el zorro con ligereza mientras se acomodaba el pantalón y se abrochaba los amarres de oro y las prendas hechas de satín fino. El collar enjoyado con el escudo de Altea que tenia al cuello no se lo quitaba ya siquiera para dormir pero se daba su tiempo para pulirlo y dejarlo brillante. Espero a su amigo a que también estuviese listo para acompañar a los soldados quienes silenciosos y dignos les acompañaban hacia el castillo. Sin embargo, cerca de allí el zorro alzo las orejas y la nariz, detectando un aroma familiar pero poco grato.

- Seraphiel, detecto el olor a emergidos, un buen numero de ellos desde aquella dirección…. que allá no está el palacio?, tengo un mal presentimiento. -

El zorro por supuesto acelero el paso, con sus orejas alzadas hacia adelante y los sentidos alerta. Había muchas preocupaciones en su cabeza pero no era el momento de pensar en ello demasiado, aun así, el brillante sol matutino no ayudaba demasiado con su resaca.
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Re: [Campaña de liberación] What doesn't kill me should start running. [Priv. Artemis & Seraphiel]

Mensaje por Seraphiel el Lun Abr 02, 2018 5:56 am

Había que precisar algo importante... Probablemente, Sera no recordaba nada de la noche anterior. Sí, se había emborrachado un poco, sí, cierto era también que sabía haber estado jugando con Artemis... Y también sabía que probablemente hubiesen hablado de cosas bastante importantes... Pero también era cierto que tardaría más de la cuenta en recordar todo eso y más aún.

Solo supo que, cuando Arte lo zarandeó, susurrándole a la oreja, él se quejó en bajo, como si realmente quisiera seguir durmiendo cuando el sol ya estaba decorando el azulado cielo. Normalmente estaría ya levantado, disfrutando de la mañana... Pero habían sido días difíciles para él y, la compañía de aquél zorro felpudo era sin duda alguna una brisa de aire fresco, totalmente agradable.

Pero se levantó sin poner alguna otra queja, se sentó en el colchón y bostezó, ocultando con una de sus manos sus labios– Buenos días... ¿Hum?... ¿Sissi quiere vernos? –¿Por qué? El día anterior había advertido que se quedaría allí, o al menos, alguien seguro tuvo que hacerlo. Bajó de la cama a la par que el otro se disponía a cambiarse y, si bien inocente, no sospechó nada en cuanto el otro se cubrió usando sus colas. De alguna forma, seguía dormido y él probablemente hubiese hecho lo mismo con sus alas.

En cambio se giró hacia la ventana, alejándose lo suficiente de la cama como para no tener que golpear contra ella. Estiró sus brazos hacia el techo, al igual que sus alas hacia un lado y otro y por instinto las agitó un poco, como una especie de espasmo involuntario al pasar la noche con ellas plegadas– ¿Cómo? ¿Comprometidos? –Volteó en dirección ajena e inevitablemente soltó una ligera y baja risilla– Me pregunto que le habrás escrito a Sissi... Porque... Pedirle que me deje acompañarte a Altea... Y comprometidos... Hay bastante diferencia –Arqueó una ceja. No sabía si eso le causaba gracia o diversión. Pero, seguramente le estaba quitando el sopor.

Procuró alisar sus vestidos y cuando Arte estuvo listo, salió junto a él en dirección al palacio. Y en realidad... Podía decirse que estaba en valía de quejas. Habría podido ir volando, a su propio ritmo, ser acompañado por soldados, por muy justo que fuese, era aburrido. Pero encontró de todas formas una escapatoria: charlar con Artemis hasta que llegasen allí, aunque una ligera inquietud comenzase a nacer en su corazón y solo poco más adelante, ya cerca del castillo, logró descifrar el por qué... Claro... ¿Qué más podían ser que los emergidos?

Lo es... El jardín donde debe de estar esperándonos Sissi... Y no veo ningún dorado manakete gruñir... –Lo último lo susurró en bajo, tan bajo que siquiera él lo escuchó. Asintió con un gesto de la cabeza– Me adelantaré –Dicho y hecho, extendió nuevamente sus alas y tomó vuelo; algo que habría hecho mucho antes de haber podido... Ahora, tenía una excusa para ello por mucho que los soldados lo llamasen con preocupación. Confiaba que Artemis habría podido llegar con rapidez también y de todas formas no podía cargar con nadie más.

Desde su posición en el cielo fue perfectamente capaz de ver al grupo de emergidos que se acercaban al jardín. ¿Cómo habían logrado colarse tan cerca del palacio? Suspiró de alivio al ver que Sissi estaba bien y sin esperar más, entonó uno de sus Galdr. La magia se tejió a sus palabras y al tocar suelo, a pocos metros de la reina, el emergido más cercano paró de golpe sus movimientos, fijó su atención en él y accionó conforme su canción: volteó en dirección al emergido más cercano y haciendo caso omiso al hecho que eran compañeros, lo apuñaló con su espada.

Sera sonrió conforme y cual caballero que salvaría a la dama volteó en dirección a Sissi, orgulloso por su logro– Mi querida amiga reina... –Se acercó, inclinándose solo un poco, sujetando con una de sus manos libres las telas de su indumentaria para que no lo molestara y extendió una de sus manos hacia ella– ¿Estás bien? –Inquirió con suavidad, en bajo, ladeando su rostro hacia un costado– No te preocupes, como siempre te salvaré –Curioso que eso lo dijese una de las razas más débiles entre los laguz. Pero... De vez en cuando no estaba mal alardear.

Skill:

Adoración

Galdr que afecta tan sólo a un blanco a la vez. Esta atrapante melodía causa en quien la oye una admiración que puede llegar a rayar en fanatismo para con la garza, dejando al blanco incapacitado por un turno al no poder hacer más que abandonar todo y escuchar. Puede causar que el blanco ataque a sus aliados, lo cual sucede si estos se hayan demasiado cerca del objeto de adoración.
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Re: [Campaña de liberación] What doesn't kill me should start running. [Priv. Artemis & Seraphiel]

Mensaje por Sissi el Mar Abr 03, 2018 4:47 pm

Sissi justo estaba a punto de transformarse cuando Seraphiel hizo acto de presencia. Escuchó su agradable canción, dirigida con la magia propia de las garzas hacia el mercenario que se aproximaba hacia ella con su espada en alto. En vez de atacar con ella a Sissi, se volvió hacia el compañero que tenía más cerca y lo masacró. Se colocó en una posición estratégica entre el grupo de emergidos y los laguz, defendiéndoles gracias al poder del galdr del embajador. Sissi parpadeó un poco sorprendida por la repentina llegada de su amigo, pero no tardó en aceptar su mano para incorporarse. Sus ropas se habían arrugado y llenado de polvo y del fuerte verde de la hierba sobre la que se había tirado. Eso era preferible a ser ensartada por una lanza enemiga. Sin embargo, en vez de recibirle con sonrisas y palabras amables como era costumbre, le dirigió una mirada asesina, sus orbes dorados entrecerrados. - De lo que no te vas a salvar es de esto. ¿Me puedes explicar qué significa? – hizo un movimiento vacío con la mano, pues el papel no se encontraba entre sus dedos ya. Debía de haber volado cuando se había echado a tierra.

- ¿¡Dónde está!? ¡La carta! – exclamó la reina mirando por todos lados. La divisó unos pasos más adelante, cerca de los emergidos. Rápida, se agachó a por ella y se echó hacia atrás en cuanto sintió que posaban sus miradas sobre ella. El mercenario bajo el encanto de Seraphiel estaba haciendo un buen trabajo para defenderles al ponerse entre los demás enemigos y Sissi. Con unos segundos de margen para hablar, le dio el papel a la garza. – Explícame qué es eso. Por Naga, te juro que ha sido un disgusto para mi leer todo eso esta mañana. ¿Acaso no confías en mí? No te iba a recriminar que tuvieras un amante, ya sabes que me alegraría de que hubieras encontrado a alguien con quién ser feliz. – un mohín decoró sus labios. Seraphiel sabía que su visión de las relaciones y de la importancia del matrimonio había cambiado desde su ascenso su marcha de Hatari, el abandono de Rhett y su llegada a Sindhu. No le habría juzgado por tener un amigo especial. Le dolía que no quisiera compartir esa información con ella. ¿Tan mala reputación tenía, como de estricta, intolerante y frígida con las relaciones?

Un emergido hizo un movimiento de lanzarle una daga, pero el mercenario bajo la magia de Seraphiel se lo impidió al pararla con su propio cuerpo. No tardó en caer al suelo muerto, pues al interponerse en el camino de los demás había recibido más de una herida fatal. Sin embargo, Sissi estaba más enfocada en continuar la charla con su amigo que ni siquiera estaba prestando demasiada atención. No fue hasta que la espada del mercenario hechizado cayera a sus pies, que se tomó el tiempo de girar la cabeza y ver que los demás avanzaban hasta ellos. Al final del jardín, por las portadas que llevaban a palacio, salieron varios guardas armados con su propio acero, sin duda alertados por la conmoción de una zona normalmente muy tranquila. Uno de los enemigos trató de acertarle con sus dagas al mismo tiempo que alargaba la mano para arrancarle un collar de oro del cuello. El ladrón emergido no debía tener interés en dejar pasar la oportunidad de robar a la mismísima Reina de Sindhu. Sin embargo, todo fue fútil.

Enfadada, una dragona hizo aparición donde antes estaba el suave y menudo cuerpo de Sissi. Miró al bandido con rabia en sus ojos almendrados, tan capaces de matar como su aliento. - ¿NO VES QUE ESTOY HABLANDO? – Rugió con tanta fuerza que el emergido se cayó al suelo sobre sus cuartos traseros y los guardias retrocedieron asustados. Varias aves exóticas que permanecían impasibles ante el conflicto se dispersaron. La manakete se hallaba herida y confundida porque creía que Seraphiel no la quería como ella le quería a él. Los emergidos habían llegado en el momento más inoportuno, impidiendo a ambos amigos hablar y solucionar el problema que les había llevado ahí. Producto de su frustración, Sissi abrió las enormes fauces y calcinó al ladrón que poco pudo hacer para evitar su muerte. Se retorció de dolor y en su lugar quedó una figura deforme y quemada, apenas reconocible como una criatura emergida.
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Re: [Campaña de liberación] What doesn't kill me should start running. [Priv. Artemis & Seraphiel]

Mensaje por Artemis el Mar Abr 03, 2018 5:56 pm

Seraphiel se adelanto, entonces, para ir hacia el castillo para ver que ocurría y por más que detestara admitirlo aun con su fragilidad era más veloz que el volando. El zorro entonces se transformo igualmente a su forma de bestia y corrió hacia allá adelantando a los guardias humanos que hasta hace poco le escoltaban. No podía evitar preocuparse por su amigo aun que siendo franco consigo mismo estaba hecho un manojo de nervios… esperaba que con la ligereza con la que el garcito se había tomado la situación la reina fuese una persona comprensiva y benevolente que supiese tomarse con humor la carta de un zorro borracho.

Al casi llegar sus agudos oídos escucharon parte de la conversación y no es que estuviesen susurrando precisamente por lo que el pobre laguz de plateado pelaje sintió el corazón atorársele en la garganta…. siempre había sido muy cauto para tratar a las personas importantes pues bien sabia que como mascota del príncipe de Altea sus acciones podían repercutirle y ahora con lo molesta que se escuchaba la reina adivinaba que aquello no tendría un bonito desenlace; menos aun después de que la susodicha calcinara con fuerza excesiva a un emergido. Artemis trago saliva como no lo había hecho nunca y sintiendo sus 4 patas temblar se decidió a ayudar a su amigo para erradicar esa amenaza aun que no pareciese que en realidad la necesitase.

Intentando guardar las distancias (especialmente de la reina), el zorro abrió sus colas en abanico, encendiendo llamas azules en sus puntas las cuales se juntaron para formar una bola de fuego que impacto contra un emergido calcinándolo con mayor lentitud que el letal halito de la dragona dorada. Los guardias también se pusieron manos a la obra y Artemis por su parte continuo atacando con su habilidad mágica pues ya que estaba frente a la reina lo que menos quería era tener una audiencia con ella estando su pelaje lleno de sangre. Decir que estaba asustado era poco, más bien se encontraba aterrado al contemplar la furia que la dragona desplegaba haciéndole pasar por la mente todo tipo de escenarios nefastos siendo el menos horrible aquel desenlace donde acababa calcinado como el primer emergido cayendo víctima de una muerte dolorosa pero rápida.

- Ojala mis ojos pudiesen ver más que un par de segundos en el futuro… -

Se dijo a si mismo aun lanzando bolas de fuego vulpino que nada tenía para envidiarle a la magia humana, luciendo un llamativo y exótico color celeste y azul obscuro. Una vez verifico que todo estuviese bajo control, el zorro, quizá por mero instinto de sobrevivencia se agazapo sobre si mismo quedando medio oculto entre la arboleda del jardín aun que poco y nada podían hacer aquellas plantas para ocultar aquel escandaloso color plateado brillante de su pelaje. El zorro se quedo quieto con las orejas gachas, sin mover un musculo siquiera estando sus usualmente alegres e anquetas colas totalmente estáticas.
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Re: [Campaña de liberación] What doesn't kill me should start running. [Priv. Artemis & Seraphiel]

Mensaje por Seraphiel el Miér Abr 04, 2018 4:56 am

¿Carta? ¿Qué carta? ¡Oh, la carta de Artemis! La observó con desconcierto, dándose a un lado para permitirle moverse libremente y en cuanto volvió, finalmente con la carta en mano y se la ofreció, arqueó una de sus cejas: no, él no la había leído, para algo había caído dormido antes que Artemis y él solo había escrito todo aquello.

Pero, tuvo que admitir que se sonrojó ¡No recordaba que hubiese pasado nada de eso!– ¿Amante? –Repitió, levantando la mirada hacia ella... ¿Qué era lo que presentía más allá de los disgustosos enemigos? ¿Pena? ¿Tristeza? ¿Estaba hablando en serio? ¿Realmente se lo había creído? Se cruzó de brazos, sonrió de lado, despreocupado– ¡Por Ashera! ¿Vas a tomarte un momento de respiro y dejar que...? –Calló de golpe.

Su magia sobre el emergido se disipó, desvió a un lado su atención y lo vio tirado al suelo, en un charco de sangre. Sintió un inquietante sentimiento que le hizo estremecer... Era como... Como haber matado él mismo una vida al obligarlo luchar por él. ¿Pero no de todas formas ayudaba con su aniquilación en los demás casos también? Pero no fue todo, la repentina aparición de la dragona dorada, verdadera forma de su reina, lo sorprendió aún más.

Y, ante su rugido, Sera fue otro de los que terminó cayendo al suelo, sentado, sus alas hechas un desastre de plumas descolocadas al igual que su cabello... ¿Era en serio?– ¡Sissi! –Pretendió llamar su atención, pero al ver que nada servía, se giró, gateó unos pasos antes de que sus alas volviesen a tomar seguridad, extenderse a un lado y otro y, tras agitarlas, tomar el vuelo. Vio a Arte acercarse, pero por su parte se alejó un poco hacia los tejados del castillo, allá donde consideró que era una mejor posición para recuperarse de su desconcierto.

¡Vale! ¡Ese era un desastre! Guardó la carta cuidadosamente plegada en uno de los bolsillos internos de su prenda y tras inhalar, se volvió a acercar a ellos, observando con cierto desdén a los emergidos en medio del camino. ¡Esa tenía que ser una seria conversación entre amigos! Y supo desde el momento que perder la calma en aquél momento era la idea peor pensada del mundo. Entreabrió sus labios, pero el Galdr no salió de ellos, volvió a cerrarlos, retroceder en medio del cielo un poco, de nuevo.

¿Quieren calmar sus corazones?... –Les propuso, pero quizás demasiado bajo como para ser escuchado, quizás siquiera lo pretendía– Sissi, presta atención. Artemis y yo, no vamos a casarnos, ni sucedió nada la noche anterior –¿De hecho iba a escucharlo?– Arte solo me animó y estuvimos hablando. Yo me dormí y él pretendió pedirte permiso para que lo acompañara a Alt... –Calló nuevamente.

Un sorprendentemente débil hechizo de viento apareció en forma de una esfera ante él, tan repentina que no le dio tiempo a esquivarla. Si bien no lo lastimo como tal, terminó perdiendo el balance y caer hacia abajo, logró aun así suavizar la caída, tanto que solo terminó de rodillas, con las manos en el suelo, el cabello revuelto y sus alas sucias de polvo, extendidas a un lado y otro de su cuerpo, tocando con la punta de sus plumas el suelo. Bufó para deshacerse de un par de mechones del rostro y volteó al frente su atención.
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Re: [Campaña de liberación] What doesn't kill me should start running. [Priv. Artemis & Seraphiel]

Mensaje por Sissi el Jue Abr 05, 2018 5:39 pm

Sissi no se había dado cuenta de nada de lo que había pasado con Seraphiel y Artemis, no sabía que ambos se habían asustado con su explosiva reacción, tan impropia de su carácter normal. Pero incluso ella, tan apacible y gentil por naturaleza, podía volverse irascible y pasional. Era el fuego dentro de cada uno, alimentado por el miedo y el dolor y a veces una mala combinación de factores. En ese caso, la presencia poco agradecida de emergidos hacía imposible a unos y otros pudieran comunicarse y solucionar sus problemas. Así, la reina creía que Seraphiel no se tomaba en serio que ese fuera un tema sensible para ella. ¿Cómo podía tomarse con tanta calma, e incluso con diversión, la gravedad del asunto? ¡Iba en serio! No le gustaba ser ignorada y apartada de los asuntos que juzgaba de importantes, como lo eran las decisiones de la vida de sus amigos. Ella confiaba en ellos para ayudarla con sus dudas y posterior resolución, así que esperaba lo mismo de vuelta.

Su enfado y dolor eran algo infantil en el fondo, impropio de alguien tan mayor como Sissi, una mujer acostumbrada a solucionar todo por medio de la palabra y con una sonrisa en los labios. Sin embargo, hasta ella tenía un límite. La presión del trono, el estrés de levantar un país y el sentimiento de abandono por parte de la persona a la que creía haber amado, hacían que la manakete necesitara un poco más de paciencia por parte de los demás. Su terquedad tampoco ayudaba, pues una vez metida en la espiral de pensamientos tóxicos, le costaba salir y verlo desde una nueva perspectiva. Así, se concentró en volcar esa miríada de sentires en la batalla. Tras la caída del primer emergido por su hálito, atacó a otra enemiga que era grande y llevaba un hacha, una mercenaria a las órdenes de un misterioso contratante que aún nadie en el mundo había podido averiguar quién era. O quienes. O qué.

No importaba en ese instante la procedencia de los ejércitos de diabólicas criaturas. Era momento de concentrarse y acabar con la invasión. Los emergidos al menos no lograban avanzar hasta palacio, la contraofensiva de los guardias era demasiado fuerte y sabían hacer uso de sus armas u habilidades para evitar una mayor destrucción. Su jardín, sin embargo, comenzaba a desaparecer bajo los estragos de la batalla: plantas aplastadas, árboles quemados… La dulce naturaleza otra vez como la víctima de las acciones inconscientes de los seres horribles que habitaban el planeta, los emergidos eran una auténtica calamidad. Desestabilizó a la mercenaria con un meneo vigoroso de su cola y, aunque intentó cortarla, Sissi fue rápida y certera, y además sus escamas eran fuertes ahí también. La emergida cayó de espaldas y eso fue lo único que necesitó la reina para dejar caer su aliento blanco, como pura energía, que acabó también con su vida.

Un ladrón trató de abrirse paso por su derecha, pero le interceptó por el rabillo de un gran ojo almendrado y por instinto lo atrapó con las fauces para que no se escapase hacia el palacio. A veces esas criaturas podían ser muy rastreras y estafadoras, no parecía existir nobleza en las filas del ejército enemigo. Con la boca llena del cuerpo enemigo, Sissi volvió la cabeza al escuchar su nombre en boca de Seraphiel. Estaba algo alejado, pero sus palabras llegaron a ella sin mucha dificultad. Le prestaba toda su atención. Si un manakete transformado pudiera ruborizarse, ella lo hubiera hecho. En cambio, dejó caer la carcasa sin vida del bribón al suelo y se quedó mirando a la garza como si no fuera de este mundo y le hubiera revelado la verdad de la vida. Había cometido un grave error de juicio. Después, agachó la cabeza como tímida, hasta que escuchó como una fuerte ventisca seguida de un bufido.

¡Se habían atrevido a atacar a su amigo! Habría matado al mago de no ser porque un soldado se encargó de ello antes que la reina. Tan ocupado había estado en atacar una garza que no había visto el acero que le iba a atravesar la espalda. Puesto que el campo de batalla parecía ya más calmado y ya no quedaban apenas enemigos, Sissi se transformó de vuelta a su forma antropomórfica y corrió hacia Seraphiel. Su rostro contraído reflejaba la preocupación por el estado anímico del embajador. Contrastaba de forma obvia con la sangre ajena que decoraba sus labios y mentón, e incluso con las manchas rojas que se camuflaban con su atuendo de colores parecidos. Si había algo que hacía olvidarse a Sissi de sí misma, era la gente querida para ella. Podría faltarle un brazo, que antes iría al lado de un amigo herido que cuidarse a sí misma.

–   –  ¡Sera! ¿Estás herido? ¿Qué te duele? Le preguntó en lenguaje antiguo y se tiró a su lado para tocarle la cara y comprobar de primera mano que no sangraba y no tenía nada roto. Suspiró claramente de alivio al verle bien, quizás algo polvoriento y magullado por el repentino hechizo. – Bendita Naga, voy a envejecer 200 años con tanto susto en un solo día. - Comentó más ligeramente al verle bien, ya en la lengua común. Miró a su alrededor, pero no encontró a Artemis, escondido en la maleza, pero en un ángulo imposible de ver desde el suelo. Ni siquiera recordaba haberle visto demasiado en el campo de batalla, tan concentrada que estaba en lo suyo propio. - ¿Y Artemis? Creo que debemos hablar con tranquilidad y con un té en las manos, de ser posible. – lamentablemente, su mesita del desayuno había sido destruida en el ataque.
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Re: [Campaña de liberación] What doesn't kill me should start running. [Priv. Artemis & Seraphiel]

Mensaje por Artemis el Sáb Abr 07, 2018 2:46 am

El zorro permaneció en su escondite sin saber muy bien que hacer a partir de allí, temía volver a meter la pata o provocar aun más la ira de la dragona. Por ello y por todo el ruido que había por la batalla no se percato de que su querido amigo fue atacado pues de haberlo notado habría corrido tan alarmado como la reina a su encuentro.

Al escuchar su nombre sus largas orejas se alzaron, mostrándose a través del arbusto y resaltando por su color blanco platinado. La voz de la reina de Sindhu ahora sonaba más tranquila y dulce pero el zorro estaba hecho un manojo de nervios pues si bien cualquiera se ablandaba el corazón frente a una garza no necesariamente tendría que ser así con un zorro que, encima, era de un reino distinto. Artemis entonces comenzó a salir del arbusto despacio aun en su forma canina, arrastrando la panza en el piso y dando pasos pequeños como todo perro que sabe que está por recibir un regaño. Sus largas orejas estaban agazapadas atrás de su cabeza al grado que se perdían entre el espeso pelaje de su cuello, sus ojos de un brillante celeste miraban hacia arriba y sus largas y esponjadas colas se meneaban de un lado a otro de forma inquieta y nerviosa.

Anteriormente había visto dragones peleando y se admitía a si mismo que aquellas criaturas eran seres que imponían respeto ya con su mera presencia pero, imaginarse que aquel despliegue de poder podía ser descargado hacia él, estaba seguro que siquiera su habilidad de poder ver el futuro podría salvarlo.

- A.. aquí estoy Reina… esto, quiero decir… Alteza…… ma-majestad…. l-lamento haberla importunado antes… yo… n-no tengo excusa…. P-por favor le suplico que se me haga responsable solo a mi por la falta y no tome represalias contra Altea. -

El zorro se limito entonces a posar sus patas delanteras sobre sus ojos, esperando que, si había un castigo por ello fuese rápido e indoloro o al menos en la medida de lo que fuese posible. Como era que se había confiado tanto?, el siempre que fue cuidadoso al tratar con personas importantes y si bien había alguno que otro disturbio en algún reino lejano del cual era directa o indirectamente responsable siempre procuraba que el nombre de Altea o cualquier referencia a su amo fuese nula para no causarle problemas. Temía por el castigo y la ira de la reina dragón pero más le preocupaba el haber metido a su amo en un problema innecesario y más aun ahora que el pobre chico estaba tan ocupado.
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Re: [Campaña de liberación] What doesn't kill me should start running. [Priv. Artemis & Seraphiel]

Mensaje por Seraphiel el Lun Abr 09, 2018 4:44 am

Sus alas se removieron casi por instinto en cuanto escuchó aquella pregunta en un idioma ya casi olvidado. Observó a la reina correr hacia él y en cuanto la tuvo delante, sonrió suave.

Había casi olvidado la reacción, casi tierna, de aquella Manakete instantes antes, cuando aún le estaba intentando, porque no se podía decir de otra forma, que entre ambos amigos no había sucedido nada más allá. Pero ahora que la tenía delante, aparentemente más tranquila, sucia pero tranquila, pudo volver a permitirse esbozar una sonrisa.

Por Ashera... –Murmuró en bajo, en un susurro suave, casi aliviado– Estoy bien, solo me sorprendí. Por otra parte, echaba de menos escuchar el idioma antiguo –No mentía. Aquél hechizo había sido demasiado débil como para herirlo propiamente dicho, pero, había terminado por tomarlo por sorpresa y perder su estabilidad– Pero tú... –Se incorporó, usó el batir de sus alas para hacerlo.

De entre sus ropajes sacó un pañuelo, avanzó un pasó y se aseguró de limpiar la barbilla de ella de la sangre enemiga, al igual que todo aquello que fuese capaz de limpiar usando un simple pañuelo: no podría hacer nada por el desastre de su vestido, pero al menos serviría por el momento. Después, extendió ambos brazos y la abrazó como probablemente hacía mucho no lo hacía.

Entrecerró sus ojos y al final se atrevió a susurrar:– lo siento... –La soltó solo en el momento en que notó la presencia de Artemis, aún cuando una de sus manos siguió en el brazo de la reina, suave, como el toque de cualquiera de su tribu, finalmente la soltó y retrocedió un paso. ¿Actuar? ¿No hacerlo? Sabía de todas formas como aquella historia terminaría. Le sonrió con suavidad al zorro y su atención pasó a sus blancas prendas, sucias de polvo.

Con un ademán de la mano se limpió lo que pudo y al final, acercó hacia el frente una de sus alas, pasó sus dedos entre las plumas, intentando volver a colocarlas como eran debido y su atención, a partes iguales se fijó en sus dos queridos amigos.
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Re: [Campaña de liberación] What doesn't kill me should start running. [Priv. Artemis & Seraphiel]

Mensaje por Sissi el Lun Abr 09, 2018 11:05 am

Sissi dejó escapar un suspiro de puro alivio. No consideraba que Seraphiel fuera débil de espíritu o por sus habilidades, pero Ashera no había dotado a las garzas de una gran resistencia física, y cada ataque directo hacía que la Reina se pusiera en lo peor. Sin embargo, su amigo le sorprendió al estar en perfecta condición, quizás algo polvoriento y desmelenado, pero fuera de eso no había ni un raspón en su bello rostro. Se ruborizó al sentir como le limpiaba los restos de sangre de su barbilla, y se lo agradeció con ojos brillantes y emocionados por tal gesto de amistad. También le sonrió de oreja a oreja, con cierta complicidad propia de las personas con un lazo tan profundo. La acción era lo que contaba, y aunque no había logrado quitarle todas las manchas, ahora no parecía uno de los tantos caníbales de la selva. Con una apariencia más presentable, Sissi volvía a parecer la Reina que era. Se fundió en el abrazo de Seraphiel, un gesto cariñoso que no era demasiado propio de él. Lo disfrutó como si fuera el primero.

- Está bien. –murmuró, con una suave caricia le perdonó y todo mal sentimiento se fue de ella, siendo reemplazado por el cariño y la confianza. Al separarse, fijó su mirada en Artemis y sus cejas casi se confunden con su cabellera de la sorpresa al verle arrastrado por el suelo, con las orejas gachas y una expresión de perrito abandonado. - ¿Ese cachorro es Artemis? – preguntó, como si no creyera lo que veía. Sus dudas fueron respondidas al escucharle hablar. Nunca se le habría ocurrido que estuviera aterrado de ella, como si fuera una especie de reina severa y mezquina acostumbrada a castigar a todos aquellos que se oponían a sus deseos. De inmediato, la manakete se sintió mal y le sonrió con actitud conciliadora. Estiró la mano y le acarició la gran cabeza al Kitsune, más parecido a una cría que a un macho adulto. No negaría que era adorable.

Obviamente, debía de haber hecho una impresión negativa muy grande para que el zorro pensara que tomaría represalias contra Altea. Tuvo que contener una risa ante la idea, que le parecía algo fuera de lugar. – Querido Artemis, ¿Qué debería escribirle al Príncipe Marth? “Estimado Príncipe, tu fiel amigo me envió una carta extraña y eso es suficiente para que Sindhu, un país reconocido por sus fuertes políticas pacifistas, su pequeño ejército y por secundar la misma religión que la suya le declare hostilidades a Altea, sí, así como lo lee”, o quizás “Estimado Príncipe, permíteme castigar con un par de azotes en el culo a Artemis, que se dedica a enviar cartas a altas horas de la noche describiendo cómo ha yacido con mi embajador y tal escándalo sexual es suficiente para generar mi rencor, porque soy una persona muy rencorosa y sin duda haría algo así”. No sé, Sera, ¿Cuál crees que es más inverosímil? – Sissi habló al principio seria, pero hacia el final no se podía evitar apreciar una gran sonrisa en sus labios y su voz era cálida y divertida. Se burlaba del zorro de forma gentil.

Terminó por reírse y por dar un par de palmaditas cariñosas en la peluda cabeza. - No te preocupes, mi querido niño, estoy bromeando. Estaba más disgustada con Seraphiel que contigo, pero ni de cerca para tomar una decisión política sobre el asunto. Además, todo ha resultado ser un malentendido. ¿Ves lo que hace la falta de comunicación efectiva? Ahora vamos a hablar como personas normales y me vais a explicar a qué se debe todo esto. Ambos os habéis disculpado y yo os he perdonado, os pido a cambio que me perdonéis a mí también por saltar a conclusiones tan precipitadamente. No es propio de una reina y de una amiga. Por eso, os ruego que no me lo tengáis en cuenta. – Sissi se disculpó con total sinceridad, sus ojos buscando que ambos laguz perdonasen su falta. A su alrededor, los soldados eran tratados por sus heridas mientras los guardias recopilaban los cuerpos de los emergidos para posterior incineración. Aunque había algunos heridos, no parecía haber bajas. Más tarde, la manakete se encargaría de visitarles en las dependencias hospitalarias, pero por ahora se centraría en resolver los problemas más taxantes.

- Me preocupo por ti, Artemis, ¿qué sucedió para que me escribieras esas cosas? Estoy segura de que el Príncipe Marth no ha escatimado en tu educación y que, por tanto, sabes escribir y leer perfectamente. Admitiré que me impactó mucho tu mensaje y lo que pusiste, y me llenó de una ansiedad tremenda, pero según lo que me ha podido contar Seraphiel, al lugar al que quieres llevarle es Altea y no el altar. Ahora, si sois amantes tenéis mi bendición, pero prometedme que nunca más me volveréis a escribidme detalles sobre vuestras actividades en el lecho, Naga sabe que hay ciertos límites para el conocimiento.

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Re: [Campaña de liberación] What doesn't kill me should start running. [Priv. Artemis & Seraphiel]

Mensaje por Artemis el Lun Abr 09, 2018 6:06 pm

Artemis temblaba más que gelatina sobre el lomo de un caballo desbocado, el estaba acostumbrado a tratar con nobles humanos, personas tan quisquillosas y sensibles que hasta algo tan simple y banal como la forma en la que sujetas los cubiertos puede desembocar en una guerra…. su amo, afortunadamente era un chico de buen corazón aun que igualmente sus estándares de educación y etiqueta eran bastante altos. Pero en esta ocasión no trataba con humanos sino con una laguz como el por dragona que fuera; como entonces debía actuar?, ciertamente sus congéneres mas "salvajes" lo tachaban de ser débil y remilgado por no decir cosas más fuertes como que carecía de orgullo o tildándole de traidor por el hecho de ser una mascota con buen agrado y voluntariamente. Aun así, Seraphiel no le había hablado poco de ella desde que la joven, al menos en apariencia, era duquesa: le habían dicho que era una soberana benevolente y que pese a ser laguz también apreciaba a los humanos y abogaba por la convivencia de ambas especies.

Las orejas del zorro se alzaron al escuchar la dulce voz de la reina y las caricias en su cabeza lo relajaron un tanto haciendo que el violento menear de sus colas se volviese uno más lento y rítmico. El zorro soltó una pequeña risilla nerviosa ante las palabras de la manakete, comenzando a alzarse poco a poco hasta quedar sentado sobre sus patas traseras.

- Malentendidos sin duda, culpa mía por intentar escribir algo en un estado tan…. inconveniente. -

Comento de forma más educada y con su típico tono de voz elegante y encantador, posando su pata en su propio pecho en un gesto que resultaba muy antinatural en un animal cuadrúpedo, inclinando la cabeza en forma de disculpas.

- Le hago saber que… mhhh… bueno, como se lo explico?.... Seraphiel y yo… bueno, el no… vaya, no lo veo de esa manera. No estoy seguro de que le abre dicho exactamente en la carta pero no tuvimos ningún contacto intimo. Lo que sucede es que le pedí a Seraphiel que me acompañara en la bebida y aun si solo fue jugo de frutas fermentado pareció afectarle como cualquier tipo de bebida alcohólica. No quise despertarlo porque parecía estar muy cómodamente dormido así que lo lleve a mi habitación y lo recoste en mi cama, yo dormí en el diván al otro lado de la habitación. -

El cuerpo del zorro comenzó a brillar y su cuerpo poco a poco fue regresando a su forma humana pues sentía una falta de respeto el permanecer de aquella manera frente a una reina. El collar, sin embargo, que traía al cuello estaba tan lustroso y reluciente como en un principio pues la placa con el escudo de Altea era una variable que no cambiaba junto con su forma.

- Invite a mi amigo aquí presente para que me acompañe a dar una visita al reino de Altea, en la carta según recuerdo ponía que me haría personalmente responsable por su seguridad y comodidad, por supuesto creímos necesario y pertinente obtener su permiso, majestad…. solo que… el "aturde dragones" me aturdió mas de la cuenta y acabe por creer que sería mejor el enviarle un aviso antes para que al venir a pedírselo usted supiera de que iba la cosa. -

La cara de Artemis estaba colorada al explicar aquello, siendo aquel tono carmín tan escandaloso que era notorio aun en si piel tostada. Sus colas se balanceaban en un constante vaivén, suave pero rítmico y pese a todo mantenía aun su pose algo rígida. Admitía para sus adentros que la reina de Sindhu era más hermosa de lo que había escuchado y, dejando de lado el susto inicial su forma transformada recubierta de doradas escamas también era bellísima.

- Lamento haberte hecho pasar por esto Seraphiel yo… espera, estas bien? -

Vio a la garza acicalar las plumas de sus alas, notando que sus ropas estaban sucias y sus hermosas plumas desarregladas, por supuesto el no sabía que sucedió y al no entender el idioma antiguo tampoco logro descifrar el grito inicial de la reina cuando el joven garza fue atacado.


Última edición por Artemis el Miér Abr 11, 2018 2:09 am, editado 2 veces
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Re: [Campaña de liberación] What doesn't kill me should start running. [Priv. Artemis & Seraphiel]

Mensaje por Seraphiel el Miér Abr 11, 2018 2:00 am

Oh, la segunda variante me daría cierta vergüenza –Admitió en bajo, casi apenado por ello. ¡No había sucedido nada entre ellos! O al menos, seguía sin recordarlo con claridad. Pero, sí creía, firmemente, que no había sucedido nada fuera de lugar. Y aun así, siguiendo la broma de la reina, sonrió con suavidad, inocente y apenado a partes iguales– Pero... Sí que eres algo rencorosa –Terminó susurrando y, acercándose un paso a ella, le dio un ligero y suave codazo con la fuerza propia de una garza que no pretendía golpear– Como cuando comen todos los pasteles... –Y finalmente, lo último fue pronunciado tan bajo...

Asintió ante las palabras de Artemis, dándole la razón. Así había sido, no tenía por qué ser de otra forma... Aunque... Oh, bueno, quizás sí se había dejado ir un poco. En un instante desvió su mirada hacia un lado, pensativo a la par que sus dedos seguían acariciando las plumas de sus alas, casi más un acto reflejo que por pura necesidad ya. ¿Qué iba a decir en su defensa? Parpadeó pero al escuchar nuevamente su nombre ser pronunciado por su esponjoso amigo y desvió, sorprendido su atención hacia él– No te disculpes, por favor –Le sonrió y seguidamente, con un ademán de su mano le quitó importancia al asunto– Si, no te preocupes. Solo algo despeinado –Inspiró hondo: no podía simplemente permanecer callado.

Esa tarde había escuchado que un zorro estaba merodeando una posada... Y el único zorro que conocía era Artemis... Así que fui a ver si era cierto... –Añadió– Terminamos hablando y... Quizás sí haya bebido algo de más... –¿Cómo había terminado eso así? Frunció ligeramente el ceño– Pero no esperé que fuese a afectarme... –O mejor dicho, ignoró el hecho que ser una garza tenía sus pequeños inconvenientes; que su ligero peso no era suficiente para aguantar– Y... Estaba algo inquieto... Volver a ver a Artemis logró tranquilizarme... Así que me dejé llevar un poco... –Ciertamente podía colpar su despiste a su propia inquietud inicial; no había querido molestar a Sissi con sus problemas también, eso era todo.

Por otro lado. No somos amantes... Solo buenos amigos... Y en la cama, solo dormimos... –Aunque antes... Cerró sus ojos, dio media vuelta y se acercó a la mesita que había sido tirada por el desastre emergido anterior. Se agachó para levantar una de las sillas, la mesa por su desgracia siguió dejándola en el suelo, temía hacer un desastre al intentar levantar algo que suponía no sería suficientemente fuerte para ello– En cuanto a Altea... Temo que fue por mi culpa. Me propuso acompañarlo y después de lo sucedido con Thoth... –Inspiró hondo mientras que en sus labios se fue diseñando una sonrisa de mera diversión. Había causado uno que otro problemas ¿eh?– preguntarte habría sido lo correcto –Concluyó.
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Re: [Campaña de liberación] What doesn't kill me should start running. [Priv. Artemis & Seraphiel]

Mensaje por Sissi el Dom Abr 15, 2018 2:45 pm

Sissi se ruborizó ante las palabras de Seraphiel y le golpeó con extrema suavidad de vuelta, su expresión con una falsa indignación. Sí que era verdad que la reina no se tomaba muy bien cuando se terminaban los pestiños, sin haberlos siquiera ofrecido al resto de la mesa. Adoraba el sabor dulce de ese postre, con su interior de dátiles y anís, y un exterior recubierto de canela, agua de azahar y miel. Solo pensar en ellos se le hacía la boca agua. Lástima que los que le habían puesto para desayunar estuvieran en el suelo, aplastados por la mesa y por el breve enfrentamiento entre los guardias y los emergidos. Es posible que hasta ella tuviera algo de culpa pues no era consciente de los estragos que podía causar con su enorme cuerpo dracónico. Volviendo al presente, miró al kitsune y asintió a sus explicaciones. No tenía duda en que Artemis era una persona bien educada y encantadora, si tan solo hubiera sido así en la primera carta no habrían tenido ningún problema de comunicación.

Suspiró y se alisó un poco el vestido. Los bonitos patrones estaban llenos de sangre y polvo, y en algunos lugares los bordados se habían descosido. Los pies se le habían quedado negros y verdes de la naturaleza por la que acostumbraba caminar, aún más porque el suelo se había levantado en la batalla. Necesitaría ir a cambiarse y después hacerse cargo de las bajas de soldados que hubieran tenido. Podía ver por el rabillo del ojo como algunos secretarios ya se estaban ocupando de eso, con sus impecables túnicas, turbantes en la cabeza y espesas barbas oscuras. Solucionaría primero la situación presente antes de moverse a resolver otra clase de contratiempos. A veces sentía que no daba abasto, continuamente corriendo de aquí para allá con mil y una cosas que requerían su atención. Por ella no había problema en dejar a Seraphiel viajar a Altea, pero no por ello le dejaría hacer lo que desease.

Carraspeó un poco y colocó sus manos sobre el regazo, con los dedos entrelazados. Incluso cuando sus hermosos trajes parecían harapos, Sissi se movía con elegancia y suavidad. De inmediato adoptó una posición más augusta y formal. Hubiera preferido sentarse, pero no le parecía óptimo volver a la zona de recreo pues el suelo estaba lleno de comida y de los cristales rotos de la vajilla destruida. – Seraphiel, te doy permiso para viajar a Altea. Sin embargo, para ello impondré tres condiciones sin cuyo cumplimiento no podrás ir. – comenzó a decir, tajante. – La primera, es que el Príncipe Marth esté de acuerdo con la visita de Seraphiel. Será la primera visita oficial de Sindhu a tierras alteanas, y no deseo que eso vaya en contra de los horarios de tu príncipe. Entiendo que sois buenos amigos, como me habéis reiterado bastantes veces en los últimos minutos, pero eso no quiere decir que se deba olvidar que Seraphiel es un embajador, un título que no desaparece así por así. Por tu parte, Seraphiel, exigiré el más riguroso protocolo, en especial si tienes la oportunidad de reunirte con el Príncipe Marth. Ahora representas a Sindhu y sabes lo importante que es para nosotros el mostrar una buena imagen al mundo.

Tomó aire, y volvió a fijar en ellos su mirada dorada: La segunda condición es que dos escoltas acompañarán a Seraphiel en todo momento. No quiero escuchar que les has dejado atrás o que te has deshecho de ellos. Su misión será cuidarte y protegerte. Aun así, Artemis, tú serás el mayor encargado de la protección de Seraphiel hasta que pueda regresar a casa. No dejarás que nada malo le suceda mientras esté a tu cargo como tu invitado. Debes jurarme en nombre de lo que más quieras en este mundo que esto es algo que cumplirás. – pronunció muy seria. Después de lo sucedido con Thoth, estaba más que preocupada con el bienestar de su amigo. Ya no podía ir por el mundo como una palomita libre y despreocupada. Le había hecho un juramento como embajador el día de su coronación, que honraría su cargo y cumpliría con su deber para con su reina. Esa advertencia era para ambos e igual de seria. No era un juego el viajar ahora por el mundo, con la cantidad de conflictos y de sangre que caía cada día. Solo había que mirar al suelo para darse cuenta de que en cualquier momento uno podía ser el emergido abatido y no el vencedor.

- Y respecto a mi tercera condición, deseo que no volváis a pensar que es buena idea escribir una carta bajo la influencia del alcohol. No es buen consejero para nada. Mejor la próxima vez venid a hablarme en persona, en vez de disgustarme de esta manera y darme un buen dolor de cabeza. Otras personas no serán tan comprensivas. – puso una mano sobre su cadera y se relajó un poco. Les sonrió amable y suspiró de nuevo. – Si no queréis que os trate como crías de garza y de kitsune respectivamente, aprended a comportaros como adultos. Os he dado un voto de confianza, honradlo. – concluyó con voz firme pero gentil. No les había dicho lo que pasaría si iban en contra de sus deseos, pero después de lo ocurrido con anterioridad no creía que fuera necesario especificar que les daría más de un azote si los incumplían. Tampoco les había pedido demasiado, dos adultos responsables podrían seguir unas directrices tan sencillas.
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Re: [Campaña de liberación] What doesn't kill me should start running. [Priv. Artemis & Seraphiel]

Mensaje por Artemis el Lun Abr 16, 2018 1:29 am

El zorro mantenía su posición firme y buen porte, estando sus ropas pulcras gracias a que no había atacado directamente a los emergidos si no que había utilizado su fuego mágico para tal desagradable tarea. Escucho atentamente las condiciones de la reina poniéndose ligeramente pensativo de cómo conseguir el visto bueno de su dueño, sería difícil pero viéndolo objetivamente seria sano para Sindhu tener una segunda opinión sobre Altea pues según recordaba la visita de cierto joven dragón de cabello blanco no había terminado nada bien y mas porque su visita nunca fue anunciada en primer lugar, no sabía cuánto de ello habría hablado el joven dragón con la Reina, antes duquesa, sobre aquel incidente pero la soberana no parecía preocuparle demasiado pues las condiciones que impuso eran cosas que sentía, podía cumplir.

- Entiendo, tiene sentido majestad. Permítame entonces posponer la visita de Seraphiel hasta que pueda hablar con mi am… ehem… el príncipe Marth y obtener su permiso. -

La situación se le había salido un tanto de las manos pues tanto la visita como el plan detrás de ella fue concretada bajo la influencia de las bebida, mala consejera tal como puntuaba la reina y pensaba, seria tomar como una descortesía el simplemente echarse para atrás con la invitación después de haber causado tamaño problema.

- Juro que me encargare personalmente de cuidar de Seraphiel, que me corten una cola si lo traigo de vuelta aun que sea con un rasguño. Así mismo, prometo no volver a escribir nada mientras me encuentre en un estado inconveniente o en la carencia de todos mis sentidos. -

El zorro hiso honor a la solemnidad con la que la reina trataba el asunto, mirando a su amigo emplumado momentos después y meneando todas sus colas de forma enérgica, contento de que las cosas salieran mucho mejor de lo que se esperaba.

- Esto… uh…. majestad. Si pudiese hacerle una pequeña petición, podríamos omitir los detalles de este incidente?, es decir… mi am… el príncipe Marth es un hombre ocupado y quisiera ahorrarle el disgusto que se que le provocara el enterarse de la carta que le envié a noche y la causante de todo este embrollo. -

Sin mencionar el castigo que vendría como consecuencia de tal acto tan irresponsable e indecoroso… técnicamente para las leyes de Altea el mismo era considerado un animal por lo que muchos protocolos para el eran ambiguos y mal que le pesaba no conocía siquiera lo que era la etiqueta básica real fuera de las pantomimas, reverencias y frases ensayadas que a lo largo de su desdichada infancia como esclavo fue obligado a aprender.

- Si le soy sincero hacía tiempo que deseaba conocerla, desde que Sindhu era un ducado de hecho. Aun así como sabrá no tengo ningún tipo de poder político o cargo en si por lo que era ridículo pedir una audiencia con usted solo para charlar o tomar el té. Aun así, me agrada en lo que su reino se está convirtiendo y estoy honrado de tener por amigo a Seraphiel. No esperaba, claro, que mi invitación fuese a causar algún problema, culpa mía por olvidar que Seraphiel aquí presente es alguien con un puesto importante que no debería haber ignorado. Por todos los problemas le pido una sincera disculpa. -

Hiso una profunda inclinación a modo de disculpa, daría lo mejor de sí para que el asunto se solucionara de la mejor manera posible aun desde un lugar tan inconveniente y poco fiable como lo era ser una mascota. Teya problemas para no llamar "amo" al príncipe frente a la Reina pues dadas las políticas de Sindhu estaba seguro que aquello seria mal visto pero esperaba que con todo esto la dragona fuese comprensiva en cuanto a su lugar como mascota de Altea, título que podría ser considerado de mal gusto en aquel reino pero que el por su parte portaba con orgullo y de buen agrado.

- Esto… s-si me permite y para compensar un poco, si se puede, traigo conmigo algunas botellitas nuevas de aceites de baño finos originarios de Altea que me gustaría ofrecerle como un amistoso gesto de disculpa. Son los que yo uso en cada baño y puede ver los resultados claramente en el pelaje de todas y cada una de mis colas. Oh, también puedo darte unas a ti también amigo mío, estoy seguro que harán maravillas con tu plumaje. -

Meneo sus colas alegremente, sonriendo radiante y sin prestarle atención a lo desastroso que era la indumentaria de la reina en ese momento pues el mismo como laguz se había visto en aquella desagradable situación en la que sus ropas quedan arruinadas al regresar a su forma humana.
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Re: [Campaña de liberación] What doesn't kill me should start running. [Priv. Artemis & Seraphiel]

Mensaje por Seraphiel el Lun Abr 16, 2018 2:35 am

Apoyó la mano en el respaldo de la silla de madera, apreciando su tacto bajo su pálida mano. No les dirigió como tal la mirada por unos instantes, al menos, hasta que el tono de voz de la reina le hiciese levantar la cabeza. Buscó sus ojos casi en un gesto reflejo– Eso sonó parecido a algo que el príncipe Reyson diría –Admitió en un susurro bajo: ambos, su príncipe y su reina, tenían una extraña facilidad para hacer que sus peticiones fuesen escuchadas como era debido. Se volvió a acercar a ellos.

No conocía a Marth, a pesar de que por lo mucho que Artemis había hablado de él, y aunque en un buen comienzo no hubiese llegado a aceptar del todo que se considerase a si mismo una mascota, lo había dejado pasar muchas veces por alto. De alguna forma, había llegado a la conclusión que mientras no lastimara a su amigo y este estuviese conforme con ello, él también estaría bien. Y de todas formas, eso no impedía que tomase esa reunión diplomática para hacerse una propia idea acerca del príncipe y debía de admitir que, confiaba en el hecho de ser capaz de poder acercarse a la verdad.

Aun así, volteó en dirección al zorro– Eso de que te corten una cola suena horrible –Puntualizó de la nada. La mera idea le daba cierto escalofrío. Inspiró y volteó hacia Sissi nuevamente, aunque fuese para escuchar las otras dos condiciones. Sonrió con suavidad– Está bien, no volveré a escapar de los guardias –Aceptó en un final. Aunque... Oh, bueno, realmente habría un pequeño inconveniente: usualmente los guardias no podían volar y él, sin importar qué se dijera, prefería poder hacerlo a tener que caminar largas distancias con el peso de sus alas encima, pero... Encontraría la forma. Sonrió como quién tiene una buen plan que cumplir.

Mi Reina –Sabía que no era necesario como tal tanta formalidad, no cuando Sissi era una vieja amiga suya, pero, sería correcto, hablaría como un embajador y no como un sobreviviente de Serenes o un amigo cercano a ella– Cumpliré con el deber que se me asignó, seguiré el protocolo y haré lo que esté en mis manos que Altea y el príncipe Marth termine con una buena imagen de nuestra hermosa Sindhu –Con el pasar de los años... ¡Oh, bueno! Había aprendido, a base de errores y logros, cual sería la mejor forma para hacer las cosas.

Y luego estaba un hecho indiscutible: su raza. Era una garza, por naturaleza le era más simple entender los sentimientos de los demás que cualquier otra cosa. Quizás no pudiese luchar, pero, sí era capaz de poder hacer otras cosas. Miró un instante hacia la zona donde los heridos estaban siendo atendidos los soldados, asegurándose de alguna forma que todos los sacerdotes allí presentes pudiesen tener suficiente poder como para curar sus heridas sin demasiada dificultad.

Además –Volvió a fijar su atención en la reina, se cruzó de brazos, fingiendo indignación– No soy una cría de garza, tengo casi 85 años –Puntualizó casi con orgullo. Si tal información llegase a oídos de un beorc... de todas formas se sabía que el tiempo pasaba de forma diferente para cada raza en parte. Sissi, eventualmente, pertenecía a la raza más longeva de todas.
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Re: [Campaña de liberación] What doesn't kill me should start running. [Priv. Artemis & Seraphiel]

Mensaje por Sissi el Lun Abr 16, 2018 7:10 am

Sissi se sorprendió un poco cuando Artemis le pidió que no diera parte de toda la discusión ahí hablada, lo que le hizo fruncir un poco las cejas como preocupada. – No soy ningún tipo de informante. Mi deber no es castigarte, ni mucho menos, querido Artemis. Considero que, una vez aprendida la lección, es importante seguir hacia delante y no volver a cometer los mismos errores. Todos nos equivocamos, a veces cientos de veces en la misma cosa, pero lo importante es ser sincero con uno mismo, ver nuestros fallos, y tratar de ser mejores la próxima vez. ¿Por qué habría de castigar a alguien que ha aprendido una lección? En mi experiencia, la teoría del palo y la zanahoria es más que inefectiva. – porque la Reina, a pesar de su cargo, era ante todo una académica y una auténtica abogada del saber y el aprendizaje. La pedagogía estaba entre sus intereses más altos y que más se esforzaba por cumplir y mejorar. Podría estar hablando de ese tema durante horas, algo a lo que estaba acostumbrada pues como monarca de Sindhu tenía un lugar también en el Claustro del profesorado, aunque su posición fuera más figurativa que práctica.

Dándose cuenta de que había hablado de tópicos que no concernían a la conversación, carraspeó y sonrió: No, Artemis, este asunto queda entre los tres. Sera, ¿serías tan amable de darle la carta? Creo que la tenías tú. Ahora será tuya, Artemis, para que hagas con ella lo que creas conveniente: destruirla o guardarla en tu monedero para recordarte lo que no debes hacer. Naga sabe que debería poner algo así en el mío para que me ayude a no comprar más de lo que ya tengo. – bromeó con una sonrisa de oreja puntiaguda a oreja puntiaguda. Sissi tenía una personalidad gentil y poco rencorosa, cuando no había pestiños envueltos, así que los enfados le duraban un suspiro una vez resueltos y hablados. Una vez aclarado lo de la carta, no quedaba hueco en su corazón para ser menos que amable y educada con el invitado de Seraphiel. Artemis le había parecido un muchacho encantador. – También me alegro de haberte podido conocer por fin. Sera me ha hablado muchas veces de vuestra amistad y vuestras aventuras, ya era hora de poner un rostro a tu nombre. El príncipe Marth debe estar muy orgullo de tener un amigo fiel como tú.

Sabía qué rango ocupaba Artemis en las filas de Altea, pero no era algo que fuera a decir nunca. Prefería, por el contrario, emplear calificativos que no fueran tan deshonrosos como “mascota”. Entendía que en Altea las cosas eran diferentes y lo respetaba. Pero ella tenía su propio código moral que le impedía tratar o designar a otra persona a un rango parecido al de la esclavitud. Además, esos temas no la concernían a ella, una mera conocida de Artemis. Si Seraphiel juzgaba prudente no comentar sobre ello, Sissi haría lo propio. Confiaba en su criterio, como también confiaba en que no escaparía de los guardias una vez visitara Altea. Ambos habían jurado honrar sus condiciones, así que la manakete les daría el voto de confianza para probar sus promesas. Les sonrió. – Bueno, me parece que debería irme a hacerme cargo de algunos asuntos. Vosotros disfrutad de lo que queda de día. ¿Quizás podríamos reunirnos para cenar? No sé cuándo tendrás que marchar hacia Altea, pero sería una delicia poder verte antes de eso.

Debía ver qué daños se habían hecho en el sorpresivo ataque. Sus secretarios, cada uno vestido nítidamente con sus túnicas de colores claros, pantalones ajustados y tupidos turbantes, la observaban desde la distancia sin querer interrumpirla. Sin embargo, podía suponer que estaban deseando hablar con ella. Lo mejor sería darse prisa y concluir con ello cuanto antes. Pero primero necesitaba un baño. - ¿Serías tan amable de hacer que me las mandaran a mis aposentos? – le preguntó a Artemis ante la mención de los productos de belleza. - Me temo que debo cambiarme de ropa antes de reunirme con mis secretarios y ministros, por lo que unos aceites serían una maravilla. Los esperaré con gusto y una vez los use te daré mi opinión, aunque estoy segura de que me encantarán. – Como cualquier producto que fuera para hidratar la piel o mantener su cuidado. Tras las respectivas despedidas, Sissi agarró sus faldas y se marchó de vuelta al palacio. Esperaba que hubiera pestiños a la hora de la cena.
Afiliación :
- SINDHU -

Clase :
Sacred Manakete

Cargo :
Reina de Sindhu

Autoridad :
★ ★ ★ ★ ★

Inventario :
Dragonstone [3]
DragonStone Plus [4]
Daga de bronce [1]
Lágrima de Naga
.
.

Support :
Sera
Chrom

Especialización :

Experiencia :

Gold :
2142


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Re: [Campaña de liberación] What doesn't kill me should start running. [Priv. Artemis & Seraphiel]

Mensaje por Artemis el Mar Mayo 01, 2018 11:19 pm

Ante las palabras de la reina el zorro de plateado pelaje amplio si sonrisa, haciendo después una reverencia educada en señal de respeto y pleitesía, ciertamente le estaba agradecido, al parecer la bondad de la reina así como su sabiduría trascendía su joven edad aparente demostrando a la criatura ancestral que era en realidad.

- Seria peligroso para mi conservar algo como esto entre mis pertenencias, mas aun en el lugar donde vivo. Pero le aseguro que sus palabras quedaran grabadas en mis recuerdos y mi corazón hasta el final de mis días. -

Cierto era que si alguien llegase a encontrar dicha carta en Altea seria un motivo de escándalo y ya bastantes dificultades tenía su pobre dueño como para lidiar con asuntos triviales pero problemáticos.

- Si lo pide la reina no puedo negarme, será un placer y un honor cenar con ustedes. Ciertamente no tengo prisa en regresar a mi hogar todavía así que no habrá ningún problema por mi parte. -

Sus frondosas colas se menearon alegremente de un lado a otro de forma más contenta y natural, unidas en una sola extremidad de aspecto más voluminoso de lo que sería una sola cola. Tomo la carta que le fue entregada entonces, echándole una mirada rápida mas por curiosidad de que había escrito en ella, por supuesto los colores se le subieron casi al instante encrespando el pelaje de todas y cada una de sus mullidas colas, acabando el zorro por cubrirse la boca con la mano libre ante la impresión que sus propias palabras le habían dejado.

- Agradezco que su majestad hay sido compresiva con este zorro insolente, en cualquier otro reino creo que ya me habrían despellejado. -

Comento el zorro sonriéndole nervioso a su amigo una vez que la reina se retiro, quemando la carta con una llamarada de fuego azul, mas con lo escrito en ella bien memorizado, quien podría olvidar algo como eso de todas maneras.

- Bueno mi garzo amigo, al parecer tenemos toda la tarde para nosotros solos. Qué tal si paseamos un poco hasta que de la noche?, al igual que la otra vez me gustaría comprar algunos recuerdos para mi am.. ehemn… mi señor. Escuche que aquí tienen joyería hecha con caparazones marinos, sabes donde las venden?. Oh, pero antes hay que regresar a la posada para mandarle a la reina los aceites de baño. -

Y así, el zorro sintió que esquivo una flecha peligrosa por poco. Aun así, prestaría mas atención a ello para no volver a cometer un error así tal como lo había prometido a la reina.
Afiliación :
- ALTEA -

Clase :
Ninetail Kitsune

Cargo :
Mascota real

Autoridad :
★ ★

Inventario :
Beaststone+ [4]
Vulnerary [1]
Elixir [1]
.
.
.

Support :
Under
Seimei
Marth
Sera
Eugeo

Especialización :

Experiencia :

Gold :
1492


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Re: [Campaña de liberación] What doesn't kill me should start running. [Priv. Artemis & Seraphiel]

Mensaje por Seraphiel el Dom Mayo 13, 2018 10:32 am

De alguna forma... Se había metido en ciertos problemas sin siquiera pretenderlo como tal. Permaneció en silencio, escuchando a sus dos amigos hablar como quién presenciaba una hermosa pieza de teatro. Intervendría de considerarlo necesario, pero confiaba en que Sissi se ganaría el respeto y la simpatía de Artemis como lo hacía con todos y, al mismo tiempo, sabía que su peloso amigo se ganaría la simpatía de su querida amiga y reina de Sindhu.

Después de todo, ambos tenían unos encantos propios que hacían imposible a los demás no caer por ellos. Estaba realmente agradecido a Ashera, a Naga, a cualquier Dios que hubiese ayudado para que ambos y muchos otros más, aparecieran ante su camino y permitieran que amistades tan profundas y hermosas se entrelazaran entre ellas. Realmente los quería a ambos y era en momentos como aquellos que se daba nuevamente cuenta de ello...

Era como un sentimiento que si bien persistía, de la nada volvía a latir con más fuerza, recordandole lo triste que sería su vida sin ninguno de los dos a su lado. Parpadeó, ladeando suavemente su cabeza hacia un costado ante las palabras de aquellos dos. Asintió y le devolvió la carta a Artemis–Si quieres, yo puedo hacerlo... Poner una nota en tu monedero quiero decir –Le susurró, siguiendo su broma con una sonrisa que iba en aumento. Volvió a asentir con un gesto de la cabeza y se movió un paso hacia atrás, dejando paso para que se alejara– Te veremos en la cena. Que sea leve tu trabajo, Sissi –La saludó con un animado gesto de la mano.

Y en cuanto ella se perdió entre los pasillos del palacio, él volvió a centrar su atención en Artemis. Dejaría el trabajo de limpiar el jardín a los soldados a su alrededor, ya centrados en ello y comenzó a avanzar en dirección a la salida de aquél jardín–Sí. Sé donde está y realmente no es tan lejos como uno se podría imaginar... De hecho, si no mal me equivoco, debería haber una tienda parecida cerca de la posada donde te has estado quedando... –Pronunció pensativo. Dada la situación, la única opción era ir y descubrirlo.
Afiliación :
- SINDHU -

Clase :
Pure Heron

Cargo :
Embajador

Autoridad :
★ ★

Inventario :
Vulnerary [6]
Elixir [4]
Llave de puerta [3]
Llave de cofre [1]
Pocima ligera
Escrito mitico

Support :
Thoth
Sissi
Artemis
Erk

Especialización :
-

Experiencia :

Gold :
1457


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Re: [Campaña de liberación] What doesn't kill me should start running. [Priv. Artemis & Seraphiel]

Mensaje por Eliwood el Dom Jun 10, 2018 3:36 pm

Tema cerrado. 80G a cada participante. +40G a Sissi y Seraphiel por efecto del support nivel B.

Sissi y Seraphiel obtienen +2 EXP.

Gracias al aumento de experiencia, Sissi obtiene un nuevo skill de la rama Sacred Manakete:

Suspensión - Mítica y conocida capacidad de los manaketes poderosos. Esta les permite, a voluntad, entrar en un sueño tan profundo que se asemeja a la muerte, durante el cual su cuerpo reparará lentamente cualquiera de sus heridas, a través de semanas o años según la gravedad, la disposición del manakete a regresar y su nivel de energía. Este skill salva al manakete de absolutamente cualquier daño, incluida una muerte segura en misión, sin embargo utilizarlo significa su retiro inmediato del tema.

¡Felicitaciones!
Afiliación :
- LYCIA -

Clase :
Great Lord

Cargo :
Marqués de Pherae

Autoridad :
★ ★ ★

Inventario :
Vulnerary [1]
Espada de acero [2]
Gema de Ascuas
Tónico de res. [1]
Tónico de def [1]
.

Support :
Marth
Lyndis
Nils

Especialización :

Experiencia :

Gold :
3434


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Re: [Campaña de liberación] What doesn't kill me should start running. [Priv. Artemis & Seraphiel]

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