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[Social] Canción de Luz y Viento [Alanna, Eugeo]

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[Social] Canción de Luz y Viento [Alanna, Eugeo]

Mensaje por Eugeo el Jue Mar 29, 2018 12:36 pm

Background Music:
El día había pasado rápida y apaciblemente, con la llegada del buen tiempo y la liberación de los emergidos meses atrás, la capital alteana disfrutaba de una alegría y orden nunca vistas desde la llegada de la plaga en el mundo. La actividad comercial se había recuperado y con ella el bienestar de los aldeanos, cuyas preocupaciones se veían reducidas a sus responsabilidades laborales y familiares. En definitiva, a Eugeo se le hacía difícil de llevar la excesiva tranquilidad de la villa, que resumía sus jornadas a mirar como madres, padres e hijos caminaban por las calles para comprar, pasear y en definitiva pasar un buen rato. Nada de acción aparte de disputas menores o pequeños robos perpetrados por gamberros llevados por la emoción del crimen más que la necesidad por consumir el botín. Días muertos para el caballero de Altea, que empezaba a desear que se le movilizara a otra parte del país, quizá a Regna Ferox... Los días de desventura en Hoshido y el viaje a Shindu quedaron atrás y aunque el descanso en la tranquila capital era de agradecer empezaba a sentir la necesidad de realizar labores más relevantes, tareas más peligrosas.

La enorme esfera ígnea comenzaba a precipitarse sobre el horizonte, indicador de que su jornada laboral había llegado a su fin. Con un distendido suspiro celebró el paso del tiempo y dispuso su equipamiento rápidamente para citarse con la señorita Alanna en la plaza. Los compañeros de garita se dieron cuenta de su inusual prisa, mas optaron por no comentar nada para seguir indagando en las intenciones del rubio. Bajo la indiscreta pero desapercibida mirada de sus compañeros, Eugeo siguió ordenando rápidamente sus cosas mientras meditaba cómo debería aparecer: ¿Era correcta la armadura en aquél contexto o le estorbaría más que otra cosa? Llevó su mano al mentón, parando unos segundos para meditar su elección. Sus compañeros, incapaces de no hacer sátira por más tiempo, decidieron aconsejar al indeciso.

- Mejor sin armadura. - Enuncio tranquilo el primero del dúo. - Mejor con armadura, a las mujeres les vuelve locas la demostración de fuerza y la elegancia. Porque es una chica, ¿Verdad? ¿Cuantas van ya, Eu? - Vociferó el más indiscreto, soltando una carcajada en el proceso. - ¿Hmm? ¿Eh? ¡Pero seréis capullos! - Inquirió, incapaz de evitar el sonrojo por las palabras de sus compañeros, dando un fuerte puñetazo en la clavícula al más atrevido de los dos.
- ¡Ouch!, lo siento ¡lo siento!
- No le hagas caso, ya sabes como es. ¿Sabes como irás al final?
- Hmmm. Iré sólo con el uniforme.
- Lo celebro.

Una mirada de suspicacia se clavó en ellos mientras se desprendía de las piezas de armadura. - Ya... Gracias, supongo, ¡pero la próxima vez meteos en vuestros asuntos! - Acusó a ambos con una sonrisa amable en su rostro antes de salir del cuartel. En el tiempo que llevaba dentro del ejército de Altea, esos podrían considerarse sus mejores amigos dentro del cuerpo. Con personalidades claras y diferenciadas, los tres habían formado una piña difícil de romper en el escuadrón, y no era para menos, pues habían compartido misiones multitud de veces.

[…]

El atardecer aún estaba por finalizar cuando Eugeo acudió a la plaza principal de la ciudad. Sus dimensiones eran considerables, así como el gentío que aún la ocupaba, lo que hacía relativamente difícil encontrar a Alanna a primera vista. El caballero acudió con su indumentaria azul habitual, así como la espada mágica enfundada en su cincho, y diversos documentos relevantes sobre la creación del arma guardados en una pequeña bolsa. El héroe de Altea caminó por la plazoleta lentamente, ofreciendo cálidos saludos a aquellos que lo reconocían aún sin estar presente con su armadura, mientras tanto buscaba a la dueña de la gema de luz entre ellos.


Última edición por Eugeo el Vie Abr 27, 2018 9:56 pm, editado 1 vez (Razón : Borraron el anterior video de música)
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Re: [Social] Canción de Luz y Viento [Alanna, Eugeo]

Mensaje por Alanna el Vie Abr 27, 2018 12:16 pm

Con la casualidad de estar viajando hasta otro reino, Alanna venía con la idea de empaparse con la cultura y costumbres que caracterizaban a Altea, además de curiosear por allí y por allá en la capital, aprovechando la ocasión. Aunque, ¿quién le iba a decir que aquel país contaba con tantas semejanzas con su patria, Ylisse? Era gracioso, pero casi parecía que estuviese visitando un reflejo de su hogar, salvando algunas diferencias y trazos que le daban su toque distintivo. Bueno, no debía de sorprenderle mucho cuando Altea e Ylisse eran países vecinos que los unía la devoción que compartían por la Madre Naga. Eso, y que quizás también tuviese que ver que las familias de ambos reinos compartiesen lazos de sangre. Nada más que sabía detalles escasos sobre el asunto. Lo mismo le preguntaría al príncipe Chrom sobre ello cuando volviese.

Compartirían muchas cosas, pero sí que había una diferencia notoria. Ylisse era una nación que se inclinaba más hacia el ámbito religioso, mientras que Altea prefería centralizarse más en la potencia militar. Alanna se dio cuenta de ello mientras deambulaba por las calles de la ciudad, con más guardias y soldados que se acostumbraba a ver en los barrios de Ylisstol. Tenía la corazonada de que allí contarían con una instrucción marcial más severa, además de sumar el hecho de las últimas noticias sobre lo acontecido en Regna Ferox. Siendo franca, acoger un país al borde de la devastación bajo su manto protector le sonaba muy ambicioso, pero sabía que había buenas intenciones detrás de ello. El tiempo acabaría por confirmar si Regna Ferox volvía a prosperar en sus nuevas condiciones.

Por todo lo demás, no tenía ninguna queja; Altea le resultaba un sitio acogedor en el que cualquiera podía llevar una buena vida. Vaya que sí, podía sentirlo en el ambiente tranquilo que se respiraba por los barrios, en los rostros despreocupados de los transeúntes... Era una verdadera lástima que naciones como Nohr tuviesen que recurrir a medidas tan “agresivas” para conseguir un grado similar de calidad de vida. Y todo por la maldita guerra de religiones, cómo no. Cuan obstinado podía serse por tener una creencia distinta y repudiar a las demás. ¿De verdad valía la pena el orgullo a comprometerse con los otros reinos de manera pacífica?

«Esa no es tu guerra, Alanna», no lo era, por el momento. Antes, debía descubrir qué podía aportar ella a Ylisse, y la gema con la que le obsequió Gerard podía ser una pieza clave. Aunque tenía su vasto, vasto mar de dudas al respecto, y el temor de poner a aquel soldado de Altea en un compromiso. Eugeo ya le prometió que le daría respuestas, y ya no había vuelta atrás para retractarse. La chica acudió a la plaza principal en cuanto el sol empezó a descender, tal y como habían acordado. Por un momento se intranquilizó al toparse con todo ese gentío allí, pero gracias a Naga que lo reconoció en un fugaz vistazo: el cabello rubio fue lo primero que llamó su atención, y menos mal que el uniforme alteano era bastante vistoso. También debía reconocer que le daba buen porte al muchacho.

Alanna alzó el brazo y lo agitó enérgicamente para captar la atención del soldado. Acto seguido, se encaminó hacia él con una amplia sonrisa. —Buenas tardes, sir Eugeo. Espero no haberos hecho esperar demasiado —dijo, bajando sus orbes hacia todos los papeles que el chico guardaba bajo el brazo. Ya se imaginaba que sacarle partido a la gema no sería sencillo y que antes requeriría de alguna clase de proceso, pero… ojalá no se estuviese metiendo en camisa de once varas.
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Re: [Social] Canción de Luz y Viento [Alanna, Eugeo]

Mensaje por Eugeo el Vie Mayo 04, 2018 12:44 am

Los ojos verdosos del caballero buscaban de reojo a la mujer con la que se había citado mientras recibía los pequeños gestos de apoyo de los ciudadanos que lo habían reconocido. Nunca le gustó acaparar fama ni atención, pero tampoco podía repudiar el afecto que recibía por la gente de Altea. Lo tomaba como una recompensa secundaria a la labor que estaba desempeñando por el reino, sería correcto siempre que la imagen que proyectara al mundo fuera la de un servicial guardia de la capital y nada más. Reyes y príncipes no podían caminar por sus calles sin armar un revuelo, Eugeo jamás querría acercarse a ese nivel de notoriedad, ni un ápice.

Eventualmente llegó a una zona central de la plaza, suponiendo que era el punto indicado si se estaba buscando a alguien o se quería ser encontrado rápidamente. No tardó en suceder el encuentro, cuando una figura femenina agitó el brazo en la lejanía y captó la atención de Eugeo. Se acercó a ella con tranquilos pasos, esperando a que estuvieran lo suficientemente próximos para entablar la conversación. Dejó que Alanna saludase primero.

- Es curioso, yo iba a decir lo mismo. - Bromeó, devolviendo la sonrisa a Lady Alanna, denotando así que la espera había sido mínima. - Buenas tardes, Lady Alanna. -  Quería volver a la normalidad el trato que debían haber tenido desde un principio, enterrando en la medida de lo posible el mal pie con el que empezó al inicio del día. Quizá por ello, o la simple dinámica de la conversación, Eugeo pudo ver como los ojos de Alanna se desviaban a los papeles por un instante. Miró igualmente hacia abajo y acomodó su bolsa de forma instintiva. - Ah, sí. He creído conveniente traer algunos documentos de soporte. - Se trataba de un mapa mundial y algunos dibujos que hizo en su momento de los elementos que fueron necesarios en la concepción de la Blue Rose Sword. Además de eso, algunas cartas que escribió en relación a la búsqueda que emprendió, mas estaba seguro de poder acordarse de lo importante sin consultarlas.

Se dio cuenta de que estaba entrando en materia en un momento y lugar poco adecuados, sin contar lo descortés que supondría no hacer determinadas preguntas antes. - No es nada importante. - Alegó, restándole relevancia a los documentos y devolviendo la conversación a los cauces habituales. - Espero que haya disfrutado de la mañana en la capital de Altea. Si no es muy desconsiderado por mi parte... ¿Cuanto tiempo os quedareis? Se de varios sitios, tanto aquí como villas muy cerca de la ciudad, que estoy seguro que os maravillarían. Así como establecimientos donde ofrezcan productos concretos, o el ocio de algunos teatros... - ¿Estaría divagando? Posiblemente, pero creía que todo ello le interesaría a Alanna, de un modo u otro. - Y todo lo que puedas esperar de una urbe Alteana. - Sentencio con una seguridad que no fue total, mas no quería monopolizar la conversación.

En ese tiempo, Eugeo había indicado a su compañera que le siguiera el paso con un ademán con el brazo. El motivo principal era separarse del gentío de la plaza, dirigirse a un lugar menos habitado. Una habitación de posada era un destino ideal si querían tratar el tema con la discreción que merecía, además de contar con soportes como sillas o mesas para hacer la exposición lo más cómoda posible. Nuevamente, Eugeo esperaría a comentar aquello, pues aun quedaba trecho que andar y otras cosas de las que conversar antes de abordar el asunto principal.
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Re: [Social] Canción de Luz y Viento [Alanna, Eugeo]

Mensaje por Alanna el Sáb Jul 28, 2018 8:52 pm

A Alanna no se le daba demasiado bien disimular su curiosidad. Desde siempre. Su madre podría haber logrado corregirle un sinfín de costumbres y actos poco “ortodoxos” para una noble. Pero cortarle el grifo a una chiquilla que no hacía más que preguntar por cualquier detalle que le llamase la atención, le resultó una batalla perdida. Como mucho, su único consuelo fue que su hija aprendió con la edad a ser más modesta, y saber en qué momentos debía hacerlas. Por eso, Alanna fue incapaz de reprimir un pinchazo de rubor en cuanto Eugeo la pilló, ensimismada con el montón de documentos en su bolsa. —Vaya. Es… un detalle por vuestra parte —espetó. Meneó la cabeza hacia un lado para disimular y esbozó una sonrisa vergonzosa—. Disculpad. Es solo que me ha sorprendido que vinieseis tan preparado.

Eso sí que debía de admitirlo. No se imaginaba en absoluto que Eugeo se fuese a tomar tantas molestias con el asunto de la gema mágica. Ni que decir que tal acto de profesionalidad le había cogido desprevenida. Habrían tenido ciertos roces cuando se cruzaron por las cercanías del bosque. Pero después de ver tanto empeño, sólo por ella, hacía que viese al muchacho con otros ojos y quisiese darle un voto de confianza. Aunque esperaba ser capaz de devolverle tamaño favor algún día…

Animada por la ocasión, acompañó a Eugeo en su caminata hasta donde él viese pertinente que pudiesen hablar en calma y sin interrupciones. Definitivamente tenía que agradecérselo de cualquier forma; si no hubiese sido por él, quien sabe la de vueltas sin sentido que habría dado por una ciudad tan grande y que no conocía en absoluto. Aunque ya sin prisas u otros compromisos de por medio… ¿Quién no lo haría con todas esas tiendas y tenderetes a su disposición? —¡Oh! Que no os quepa duda de que sí la he disfrutado —le contestó al chico, risueña cual niña pequeña. ¡Por Naga, si es que era el sueño de su infancia! Viajar fuera de Ylisse, a otros lugares remotos, y empaparse de su cultura sin necesidad de enterrar la cara en libros. Pero con moderación y talante. Ahora era miembro de los Custodios, y en sus deberes entraba el mantener las formas en el extranjero. Se moriría de la vergüenza si llegaba a oídos del príncipe Chrom que sus actos pudiesen ser deshonrosos para la orden.

A la pregunta de su tiempo de permanencia en Altea, Alanna se cruzó de brazos y torció el gesto de la boca. —Pues no sabría deciros… Mi intención era volver a Ylisse antes de una semana si no hallaba nada relevante acerca de la gema. Y para seros sincera, no contaba con que se me presentasen respuestas al día de mi llegada. —Le dedicó al muchacho una media sonrisa—. Así que, creo que podría amoldarme a mi plan original. El permiso para los días que he pedido lo sigo teniendo, por lo que me encantaría aprovecharlos y tener en cuenta vuestras recomendaciones para visitar —le animó, extendiéndole la palma en un gesto teatral para indicarle que estaba a su disposición.

Siguieron caminando hasta llegar a una posada que no quedaba muy lejos del centro de la ciudad. Un lugar humilde y no demasiado grande que le pareció adecuado si lo que buscaban era discreción. Eugeo fue el primero en pasar y le solicitó a la posadera una habitación. La mujer, que en esos momentos estaba entretenida haciendo el recuento de llaves, alzó la vista y se quedó mirándoles con una expresión divertida. No tardó en darle una de las llaves e indicarles cuál de los cuartos abría. Alanna fue a seguirle, pero se detuvo unos momentos al escuchar a la posadera reírse por lo bajo.

Ah, la juventud de hoy en día. Ahora cualquier sitio les parece lo bastante íntimo.

La Custodia se quedó mirándola con una ceja enarcada. ¿Qué había querido decir con eso?
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Re: [Social] Canción de Luz y Viento [Alanna, Eugeo]

Mensaje por Eugeo el Miér Ago 29, 2018 2:54 pm

El momento de la madrugada quedó atrás tan pronto como descubrió que su compañera también lo había apartado con su actitud risueña y amistosa. Un par de cruces de palabras fueron suficientes para ahuyentar los demonios del caballero alteano. La radiante sonrisa de Alanna, de la cual sólo se podía destilar pureza y sinceridad, fue otro factor importante a la hora de asentar la confianza del joven. - Jajaja. Ya veo, genial. - Sentenció tras una sutil carcajada, lo suficientemente escueto para no interrumpir su siguiente respuesta. Esperó expectante en qué quedaría la duda inicial de la dama. Antes de que ella lo mirara con complicidad, mientras explicaba lo inusual que fue que encontrara información sobre la gema antes de poner un pie sobre la ciudad, Eugeo ya había esbozado una cálida sonrisa. Sin duda había sido un golpe de suerte cuanto menos el que se hubieran encontrado tan pronto, aquello revivía la impresión que habían tenido cuando se encontraron por primera vez: La coincidencia tan temprana parecía ser fruto del empuje de ambas gemas queriendo reunirse de nuevo, pero a Eugeo lo que le interesaba realmente era ahondar más en el conocimiento que tenía sobre ellas. Esa vez, con la ayuda del ejemplar de Alanna, tenía grandes esperanzas de iluminar dudas que él ya hubiera resuelto mientras encontraban juntos nuevas respuestas.

Era realmente un monotema para el espadachín en esos momentos, el cual quedó ensimismado en sus pensamientos durante un par de segundos. Omitió una frase y recuperó la atención a la altura del permiso que le habían dado en Ylisse. Cuando la chica extendió su mano dudó si debía tomarla por un momento, y al final no lo hizo. - En ese tiempo seguramente acabaríais descubriéndolo todo por vuestra cuenta, pero estaré encantado de daros mis recomendaciones. - Correspondió sonriente a Alanna. - Aunque sospecho que ya habréis visitado algunos, como el sector comercial. - Un amistoso prejuicio por su parte el pensar que una mujer no se perdería los “sitios para comprar” en su primer día. - Antes de irnos os haré algunas notas para evitar olvidos. - A fin de cuentas, enumerarle uno a uno los lugares que debía visitar con sus correspondientes direcciones no tenía sentido mientras caminaban.

Antes de que se diera cuenta habían llegado a la entrada de una posada no demasiado llamativa. Sin embargo sabía de primera mano que era un buen sitio para tratar sus asuntos de forma tranquila y, bueno, barata. No podía quejarse de su sueldo, pero tampoco le pareció lógico gastar más dinero en una mejor hacienda en la que ni siquiera iban a pasar la noche. No obstante, la situación lo incomodó un poco, sobre todo cuando recordó que no le pidió su opinión al respecto. Eso fue descuidado. Se detuvo un poco abruptamente y carraspeó con suavidad su garganta antes de enfrentar a la señorita Alanna. - Bueno... Aquí podremos estar más tranquilos. - Alegó con total ingenuidad en sus palabras. ¡Que malas interpretaciones tenía esa frase! Por fortuna, su compañera no captó un doble sentido a su frase y asintió a su proposición. - Bien, me adelanto. Dame un momento para encargar una habitación. - Indicó mientras se adentraba en el local con un paso decidido. Los trámites para solicitar un dormitorio ya eran de por sí sencillos, sumado a su pasado mercenario hacía del proceso algo automático e inconsciente después de decenas de veces. Su semblante derrochaba entusiasmo en el momento en el que cogió las llaves, y aquella actitud era perfecta para que la dependienta pudiera tomar una idea equivocada de su relación con Alanna... Si es que necesitaba algo más que una imagen para burlarse.

Eugeo se había dado la vuelta y se disponía alejarse del mostrador para reunirse con su compañera cuando escuchó la sutil carcajada de la señora. Los pelos se le pusieron como escarpias con la estridente risa, entreviendo cual iba a ser el siguiente comentario de la cotilla. Lo odiaba. El prejuicio popular de que un chico y una chica sólo podían ser familia o amantes lo sacaba de quicio. No se molestó en explicarse a sus compañeros de cuartel antes de irse porque sólo habrían incurrido en más bromas, e intentar aclarar el 'malentendido' a la posadera ahondaría más en el ridículo. La situación era frustrante ¿No podrían meterse en sus asuntos? El tema de las gemas era algo de especial seriedad para Eugeo, como si un asunto religioso se tratara, y le ofendió mucho que ridiculizaran su empeño con banalidades. Acentuó aún más la sonrisa y entrecerró los ojos antes de girarse para responder es la posadera.

- Oh, así es. - Respondió con un tono de voz sarcástico. - Por cierto: Espero que la mesa sea amplia y esté en buenas condiciones, pues vamos a ocuparla durante algunas horas. - Comentó, esta vez en voz baja para que solo fueran ellos dos los que escucharan sus palabras. Era raro en él comportarse de manera desafiante y faltosa, sin embargo, hasta el hombre más paciente tenía un límite. El rostro de la mujer se torció, entre escandalizada y ofendida por el atrevimiento del mozo, al no esperarse una contestación tan directa. Eugeo escuchó un 'Desvergonzado' entre carraspeos y balbuceos, mas no le dio importancia alguna, simplemente se encaminó hasta Alanna para guiarla hacia la habitación que le habían asignado. - Por aquí. -Él fue por delante de ella con el fin de ocultar su rostro serio mientras caminaban.

Cuando llegaron el piso y la puerta adecuada, Eugeo utilizó la llave para abrirla y dejó que ella entrara primero. Cerró cuidadosamente tal cual entró y echó el cerrojo para evitar más sorpresas. En ese tiempo el hastío de instantes antes había amainado, exhaló un pequeño suspiro de alivio al no estar expuesto al juicio de terceras personas. - Por fin... - La habitación era sencilla: El espacio suficiente para una cama de matrimonio pegada a una de las paredes, dos mesitas de noche con candiles, una mesa rectangular de algo más de un metro cuadrado y algunas sillas repartidas alrededor de ésta. La oscuridad empezaba a hacerse evidente en cuanto a que las velas eran el principal foco de luz de la habitación. La luz de las calles y el fin del atardecer se colaban por la única ventana que había junto a la mesa.

Nada más se separó de la puerta, llevó sus dos manos alrededor del cincho para desabrochar el enganche de su espada. No le llevó tiempo, en un instante tenía el arma cogida por la mitad de la funda. Miró en las paredes en busca de un estante para soportarla, pero no había nada. - Tampoco una lámpara de pared... - Se lamentó en el momento que se dio cuenta, tendrían que apañárselas con las tres lumbres que habían repartidas en las mesas. - Siento lo que ha pasado ahí abajo. Para mí esto es muy importante, me molestó que me distrajeran. - Podría entender que Alanna no tuviera la misma percepción de las gemas, ella no recorrió todo el camino que el oriundo de Jugdral sí había hecho. La experiencia en su totalidad, incluso las partes horribles, tenían un gran significado para Eugeo, suponía que la actual dueña de la gema de luz entendería una vez escuchara su historia. - ¿Estáis cómoda? No es gran cosa, pero... Creo que debería valer si juntamos todas las velas en la mesa grande. - A falta de un estante para armas, Eugeo posó cuidadosamente la espada sobre la cama en la esquina más próxima a la mesa y colgó su bolsa en una silla.

Con todo colocado, le pareció precipitado sentarse directamente en la silla, así que esperó a que Alanna estuviera lista. Se quedó mirándola con una postura corporal más relajada y distendida. - Bien... por empezar por algo... Por lo del permiso que tenéis puedo suponer que sois miliciana, soldado o algo por el estilo, ¿Me equivoco?
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Re: [Social] Canción de Luz y Viento [Alanna, Eugeo]

Mensaje por Alanna el Lun Oct 29, 2018 12:03 am

Sir Eugeo, ¿ocurre… algo? —Alanna titubeó en medio de su pregunta nada más el muchacho la sorprendió al voltearse sin aviso alguno, desandando sus pasos hacia la posadera que farfulló aquel comentario. ¿Acaso había dicho algo inadecuado? ¿O sería cosa del humor que los alteanos se gastaban allí? Tampoco es que ella misma no había terminado de entender qué resultaba tan gracioso en que dos jóvenes solicitasen una habitación de una taberna cualquiera. Ni que aquello fuese un hito histórico y fuera de lo común. Pero, fuera como fuese, le preocupaba más lo que se le hubiese cruzado a Eugeo por la cabeza en ese momento, porque a esa sonrisa de fariseo que esbozó poco le faltaba para quebrarse cual ramita de lo tensa que estaba.

La Custodio trató de aguzar el oído desde donde estaba para no parecer una cotilla, pero la voz del joven era demasiado baja como para enterarse de lo que estaba diciendo. Lo peor de todo es que no estaba segura de si quería llegar a saberlo, porque la expresión de la posadera no hacía que escandalizarse por momentos. Ya huraña, quiso inclinar el tronco hacia delante… hasta que el “desvergonzado” que profirió la señora le dejó con una cara de pánfila monumental que hasta arqueó la espalda. ¿Qué diantres había ocurrido?

S-sí, voy —le balbució al chico, siguiéndole con una mirada confusa al ver que este actuaba con total parsimonia tras lo ocurrido y ya se encaminaba hacia las escaleras. Alanna giró el cuello para dedicarle un último vistazo a la mujer, quien seguía clavándole unos ojos picajosos a Eugeo, y se volteó ipso facto de la aprensión. Por su parte, no tardó en ponerse en movimiento y salir escopetada escaleras arriba.

Al pasar justo después de Eugeo al interior, la joven se encontró con una estampa que ya se le había presentado en multitud de ocasiones, una parte ya asidua de su vida como mercenaria en los últimos dos años. Una habitación corriente y moliente, con poco más que una mesa y un par de cómodas al lado de la cama para complementar lo esencial. Nada fuera de lo común que cualquiera pudiese encontrarse en casi todas las posadas sencillas de ciudad. Dio un par de pasos hasta el centro, con la vista perdida en la ventana mientras rumiaba para sus adentros y se retorcía un mechón de pelo con el índice. A la ingenua y engañada Anisse que apenas sabía del mundo exterior, le hubiese parecido un habitáculo con innumerables carencias para que alguien pudiese pasar la noche allí. Pero a Alanna ya no; ella no necesitaba un cuarto exageradamente amplio y sobrecargado con todas las facilidades del mundo. Tan solo unas cuatro paredes que le diesen cierta seguridad, aunque fuese por unas pocas horas al día.

Eso le recordaba… que hacían ya unas semanas de la última vez que piso una posada para hospedarse. Todo porque, debido a su repentino ingreso en los Custodios, se había visto obligada a descansar en las dependencias con las que contaban los cuarteles del ejército con tanto desplazamiento por reconocimiento. De todas formas, ¿estaría bien visto que una miembro de la milicia más prestigiosa del país estuviese deambulando de posada en posada? Para una mercenaria sería hasta lo más normal, dada la escasa estabilidad de sus encargos, pero dudaba que una ilustre Custodia del Sacro reino de Ylisse fuese a causar buena impresión así. Quizás ya iba siendo hora de plantearse la idea de asentarse en una vivienda propia, ahora que contaba con mayores honorarios…

A la que dio cuenta de que Eugeo ya estaba preparando el lugar para la pequeña reunión que se traían entre manos, Alanna se desembotó, meneando la cabeza, y acudió a la mesa para ayudarle con las velas. Ya miraría más tarde el asunto de agenciarse con una casa cuando volviese a Ylisse, antes debía atender lo que la traía de cabeza allí.

No os preocupéis por mí, de verdad. He tenido que descifrar tantos mapas en las penumbras cuando estaba de encargos, que poco me falta para desarrollar visión nocturna —bromeó, con una media sonrisa dibujada y el brazo izquierdo apoyado en jarra. Alanna quiso romper un poco la tensión entre ambos por el incidente en recepción, dado que Eugeo seguía dándole vueltas—. Y no hace falta que os disculpéis por… Bueno, por lo que hubiese ocurrido. Tenéis vuestras razones, y puedo entender que este es un asunto muy delicado como para tratarlo a la ligera.

Quizás demasiado delicado de lo que ella creyó en un primer momento. La Custodia llegaba a valorar la importancia que un artefacto mágico podría tener en la balanza de los acontecimientos que estaban al llegar, todo dependiendo de en qué manos cayesen. Pero después de haber contemplado la reacción de Eugeo minutos antes, los cuantiosos documentos que había preparado para informarla y, cómo no, el sobresalto que tuvieron al conocerse a las afueras de la ciudad, Alanna tenía la impresión de estar infravalorando el esfuerzo que le estaba poniendo el soldado, sintiendo un pinchazo de culpabilidad. Tenía presente que nada de aquello era un juego. Hablaban de fuerzas sobrenaturales que podían causar tanto bien, como mal. Pero era en esos mismísimos instantes que, tal vez, pudiese ser que para el joven llegase al nivel de rozar lo personal. Todavía desconocía bajo qué circunstancias él y Gerard encontraron las gemas, y la intuición le decía que sacar ese tema iba a ser complicado.

Al menos, por el momento; su compañero de habitación se le había adelantado a la hora de probar a indagar el uno del otro. La pregunta sobre su cargo militar la cogió desprevenida no porque le incomodase hablar de este, sino porque no sabía con exactitud por dónde empezar.

Correcto. Suponéis bien, pero… —Alanna torció el gesto de la boca y se cruzó de brazos, en señal de incertidumbre. ¿Cómo debía abordar el tema de un oficio en el que apenas llevaría unas semanas para que no sonase tan irreal? ¿Empezando desde el principio? Eso creyó ella—. ¿Conocéis la Orden de los Custodios de Ylisse, Sir Eugeo? —preguntó, juntando las yemas de los dedos y mostrando una sonrisa inocente. Segundos después cayó en la cuenta que quizás había empezado demasiado por el principio y se sintió inmensamente estúpida. Avergonzada, carraspeó y alzó una mano—. Quiero decir… Sí, actualmente soy miembro de los Custodios, pero apenas desde hace unas semanas y, bueno… Todavía sigo en proceso de adaptarme y…

«Cállate». Eso fue lo que le ordenó su subconsciente de forma tajante. «Cállate ya, zopenca». La Custodia (¿O Custodia en proceso de adaptarse, mejor dicho?) se mojó los labios y pensó rauda en cambiar el foco de atención.

¡En fin! —Dio una sonora palmada—. ¿Y vos, Sir Eugeo? ¿Qué me podéis contar de vuestra función como miembro del ejército alteano?
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Re: [Social] Canción de Luz y Viento [Alanna, Eugeo]

Mensaje por Eugeo el Jue Ene 03, 2019 9:17 pm

Eugeo recibió la respuesta de la joven de Ylisse con expectación y notable emoción, pues siempre le agradaba conocer más a las personas con las que trataba, aunque un deje de incertidumbre se trazó cuando notó una mezcla de nerviosismo e inseguridad en la narración de Alanna. Efectivamente, oyó hablar de los custodios alguna que otra vez, era una información fácil de obtener de sus compañeros de barracón y seguramente cualquiera de Ylisse sabría de éste al tratarse del cuerpo de élite de dicho país. Una grata coincidencia para el caballero alteano, habría evocado dicha emoción pero la circunstancia le sugirió que mantuviera un perfil neutral y no la avasallara con más preguntas por el momento. Podía entender su situación, la guardia real exigía excelencia en casi todos los aspectos personales, una responsabilidad a la que tuvo que habituarse cuando él fue nombrado.

Cuando ella preguntó, sus labios esbozaron un trazo más amigable que el anterior, se iba descontaminando de los acontecimientos previos. - En cuanto a mí... Hace meses que soy miembro de la guardia real de Altea, también llamados caballeros reales. Fui nombrado por el príncipe Marth tras la campaña de liberación de estas tierras. Es una curiosa y divertida coincidencia que compartamos el mismo tipo trabajo, ¿No creéis? - Su sonrisa fue plena a la par que muda y breve, antes de brindar a la Custodio más información que consideró útil. - Creo que no dije nada al respecto. Nací en Jugdral, en el norte de Silesse. Es por eso que me sorprendió que Marth llegara a proponerme un título así. Por muy buen trabajo que hiciese como mercenario, llegar hasta tal grado de confianza fue algo que no me esperé. - Expuso la información relevante junto con el dato conciliador de que él paso por un trance similar al de Alanna, mientras cogía de la bolsa un documento enrollado. Se trataba de un mapa mundial de cincuenta por treinta centímetros aproximadamente, lo trajo suponiendo que sería más sencillo para explicar en qué lugares halló una pieza vital a la hora de crear su espada mágica. Obtuvo cada pieza en un continente distinto y, personalmente, no se veía con la soltura geográfica necesaria para que su relato no incurriera en dudas o pequeñas incongruencias en ese campo. Sin siquiera esperar su reacción extendió el rollo a lo largo de la mesa y lo orientó para que los continentes no quedaran boca abajo.

Cuando lo vio completamente extendido, se le antojó demasiado grande, rozando lo ridículo teniendo en cuenta que él lo utilizaría para marcar tres o cuatro puntos únicamente. Carraspeó para alejar aquella sensación. - Actualmente sólo trabajo en Altea y participo en la pacificación de Regna Ferox. Antes de eso he estado en muchos sitios. - Negó muy levemente con la cabeza. - Casi nada de mi pasado como mercenario es relevante en realidad, salvo el lugar donde encontré la gema. - Se preguntó si Gerard le contó algo al respecto, mas la respuesta sería irrelevante, el contaría su versión. Clavó el dedo en el extremo suroeste del continente de Jugdral. - Fue en Grannvale, al mes o dos de que toda esta locura comenzara... Creo. - Dudó sobre cuantas semanas estuvo en el país antes de dirigirse hacia Magvel. Entonces, desvió su atención del mapa y volvió a posar sus ojos en el rostro de Alanna. Quería darle la oportunidad de romper su monólogo y ya de paso comprobar hasta qué punto tenía idea de todo lo que allí aconteció - Siento que he ido demasiado rápido, ¿me equivoco?
Afiliación :
- ALTEA -

Clase :
Vanguard | Myrmidon

Cargo :
Caballero Real (Ejército de Altea)

Autoridad :
★ ★

Inventario :
Blue Rose Sword [4]
Elixir [1]
Lanza de madera [1]
Esp. de plata [3]
esp. de bronce [1]
.

Support :
Marth
Artemis
Alanna

Especialización :

Experiencia :

Gold :
889


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