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[Campaña de liberación] They can take our lives, but they will never take our freedom [Priv. Noire y Alanna]

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[Campaña de liberación] They can take our lives, but they will never take our freedom [Priv. Noire y Alanna]

Mensaje por Chrom el Dom Mar 25, 2018 6:46 pm

A pesar de que le gustaba tener conocimiento sobre los sucesos que regían su tierra, era completamente imposible que pudiera desplazarse a todos los lugares a la vez. Su capacidad era limitada, teniendo que decidir qué zonas requerían más de su presencia para terminar con la amenaza que pudiera estar acechándolos. A diferencia de la divina gracia de Naga, no era omnipresente, y en realidad tampoco pretendía serlo. Nunca se compararía con una deidad, pues estaba a miles de años luz de la gran capacidad de la diosa. Solamente con saber que de alguna forma estaba bendito por ella era más que suficiente para continuar con su legado, tal y como toda su familia dedica su vida por completo a la protección de su herencia.

Como consecuencia de no poder trasladarse de manera inmediata a cada punto del extenso territorio que abarca el Sacro Reino de Ylisse, en los puntos más estratégicos contaba con una pequeña guarnición de soldados que se encargaban de velar por la paz del emplazamiento. No eran un número demasiado elevado teniendo en cuenta que el ejército del reino no era demasiado amplio, pero lo suficiente como para comprobar las fronteras con otros reinos, especialmente aquellas circundantes con Plegia o Nohr.

Alanna acompañaba sus pasos, rumbo a una nueva localización. Desconocía si su compañera había visitado aquellas latitudes en algún momento, lo cual no sería de extrañar, su pasado como mercenaria seguro que habría provocado multitud de viajes y desplazamientos allá donde sus servicios como valiente fueran requeridos. Su caballo marcaba el ritmo, pues había acordado la reunión al mediodía. No restaba demasiada distancia hasta donde uno o varios miembros del destacamento del lugar aparecieran para informar —Esperemos que no haya sucedido ningún contratiempo desde la última vez que estuve en esta área, no suele ser demasiado problemático, pero tampoco es sabio confiarse —Un par de rutas comerciales circulaban próximas a donde se hallaban, por lo que cualquier intento de sabotearlas de alguna manera sería perjudicial para el reino.

El resto de sus acompañantes discurrían de manera dispareja por detrás de su posición. Tras mucho insistir y rogar, había logrado convencer a Frederick para que permaneciera en la capital, permaneciendo alerta mientras que vigilaba a sus hermanas. En principio no existía peligro sobre el territorio, pero estaba mucho más seguro con un hombre de plena confianza entre las paredes del castillo. La próxima ocasión no contaría con tanta fortuna, sabía que reiteraría sus intenciones de acompañarle y debería ceder.

Transcurrido un poco más, por fin llegaron a la localización señalada. No era la primera vez que se reunía con miembros del ejército en aquel paraje. En ocasiones, alejarse de las aldeas era lo más adecuado, evitando que el pánico o las sospechas se extendieran entre los habitantes. Además, no hacía mucho que sus pasos los habían llevado hasta una taberna, por lo que no era lo más práctico frecuentarlas todas —Debemos esperar aquí, podemos descansar mientras tanto —Bajó de su montura, dejando que esta descansara bajo la sombra de un enorme árbol que se erigía imponente hacia el cielo. Todo parecía bastante tranquilo. Mejor.
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Re: [Campaña de liberación] They can take our lives, but they will never take our freedom [Priv. Noire y Alanna]

Mensaje por Alanna el Lun Abr 16, 2018 7:55 pm

A esas alturas ya había perdido la cuenta de las decenas y decenas de veces que frecuentó las rutas más alejadas de la capital. No eran las que gozaban de mayor seguridad por la falta de vigías, y la proximidad con las fronteras de países vecinos era otro factor que también ejercía su peso. No obstante, todo aquello favorecía la crecida de encargos para guardeses y mercenarios que podían llevarse al bolsillo unas cuantas monedas extras. Nada nuevo por visitarlas una vez más, realmente. Salvando los posibles ataques de emergidos, los incidentes que acostumbraba ver por la zona eran a causa de bandidos, o por culpa de gremios de mercenarios nohrios que se disputaban el territorio con los oriundos. Casi que prefería no saber nada cuando se trataba de lo segundo y no meterse en camisa de once varas. Resultaba bochornoso.

Pero eso era cuando hacía poco ejercía de mercenaria para ganarse la vida. Alanna se estrenaba como nueva incorporación a los Custodios de Ylisse, y eso le rompía muchos esquemas de cuando trabajaba por su cuenta. ¿Acaso no seguiría haciendo lo mismo? Sí y, al mismo tiempo, no; pondría su hacha y sus facultades como luchadora al servicio de quienes lo necesitasen, pero esta vez con la notoria diferencia de que lo haría en representación de la corona del reino. Hace dos años que hubiese tomado por loco a quien le hubiese asegurado que una niña noble como ella pudiese llegar a Custodio. Bueno, el caso es que sí hubo alguien, y era justo por esa persona que se hallaba con nuevas responsabilidades sobre sus hombros. Ironías del destino las solían llamar.

Estaba un poco nerviosa, para qué negarlo. Sobre todo, cuando se pensaba que solo la dejarían encargarse de patrullar diversos distritos de la capital al ser nueva. No de incluirla en incursiones de reconocimiento, y mucho menos si era en compañía de su nuevo jefe. —Ah. Eh…No creo que nos topemos con problemas por aquí, alteza. Últimamente han descendido bastante los ataques de bandidos en la zona —puntualizó Alanna, tironeando de las riendas de su montura para no quedarse muy atrás del príncipe. Le sorprendió en un principio que el hombre optase por llevársela con él, aunque luego después cayó en la cuenta de que pudiese tratarse de otra forma de ponerla a prueba. Él la recomendó para el puesto, y él la nombró Custodio. Sería lógico que se preocupase porque su nueva pupila aprendiese las nociones básicas y rompiese mano cuanto antes.

Chrom anunció la llegada al lugar en cuestión, y poco tiempo necesito Alanna para despegarse de la silla del caballo de un bote y plantar sus pies en tierra firme. Entre que ir montada sobre uno y que no se terminaba de acostumbrar a los viajes largos cabalgando, esperaba que no tuviese que hacerlo con recurrencia a partir de ahora. Se llevó las manos a la cintura y barrió con la mirada al resto de la comitiva que les seguía desde no muy lejos, como un apoyo adicional para cualquier percance que les surgiese. «Y esperemos que no tuviese que darse el caso», También quería aprovechar para tomarse un respiro del viaje y serenarse para la reunión que les acontecía. Lo último que necesitaba era hacer el ridículo delante del príncipe de Ylisse y quedar como una inepta delante de los demás.
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Re: [Campaña de liberación] They can take our lives, but they will never take our freedom [Priv. Noire y Alanna]

Mensaje por Noire el Dom Abr 22, 2018 1:52 pm

Después de haber aprobado su examen de exploradora la habían enviado a varias partes del reino como exploradora, después de todo lo que había pasado con el grupo al que pertenecía...los nuevos exploradores escaseaban por lo que ella junto a otros pocos nuevos que habían conseguido pasar el examen eran enviados a distintos lugares aunque fueran lejos. Noire fue enviada a una de estas fronteras, eran las zonas que mas cuidado necesitaban del reino, muchos emergidos pasaban por fronteras de Nohr y Plegia, incluso de Regna Ferox, un lugar que hacía poco estaba completamente plagado de emergidos y ahora pertenecía a Altea. Imaginaba que muchos de los emergidos se habían movido a distintos lugares de Akaneia, seguramente algunos se movieran hasta Ylisse.

La joven no se encontraba demasiado en su salsa, lo cierto es que muchos la miraban rara, la llamaban ''La única superviviente del escuadrón maldito'', muchos de ellos incluso la miraban con mirada inquisitorial, como si le estuvieran echando la culpa a ella, como si hubiera atraído a los emergidos que habían matado a su clase de exploradores con algún tipo de maldición. Todas aquellas miradas ponían muy nerviosa a Noire, por eso prefería alejarse del grupo y centrarse en su trabajo: Estaba allí para encontrar sendas por las que los emergidos pudieran pasar sin ser vistos. Aquel terreno era muy escarpado, había muchísimas formaciones rocosas por lo que era difícil dar con algún paso escondido. La arquera había encontrado unas extrañas huellas en el terreno, por un lugar en el que seguramente nadie pasaba, aquello quizás pudiera llevarla hasta algún escondite secreto.

Noire siguió las pistas que la piedra le daba cuando las huellas dejaron de aparecer en la tierra, cualquier marca hecha por el hombre era visible en piedras que no estaban acostumbradas al paso humano, así fue como encontró una pequeña y escondida cueva entre las formaciones rocosas, realmente la joven estaba muy asustada...dentro podía haber emergidos o bandidos, y no quería encontrarse con ninguno de ellos por eso prefirió alejarse de allí para avisar a sus superiores. Cuando llego al puesto fronterizo, pudo ver que algo extraño, alguien nuevo había llegado, su jefe se encontraba recibiendo a un nuevo grupo. Noire se acerco hasta este algo nerviosa y avergonzada.

-Per...Perdone...yo...eh...encontré una cueva, con pisadas, no se si hay emergidos o bandidos...pero esta habitada y no por animales.-

El jefe la miro mal, intentaba presumir de lo organizados que estaban delante del príncipe y los Custodios y que la joven ''maldita'' lo interrumpiera con lo que el creía tonterias e imaginaciones suyas le había molestado mucho.

-Déjate de tonterías Noire y aléjate de aquí, no le hagan caso, es una chica muy rara, espero que no os haya molestado con sus tonterías.-
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Re: [Campaña de liberación] They can take our lives, but they will never take our freedom [Priv. Noire y Alanna]

Mensaje por Chrom el Vie Jun 01, 2018 6:27 pm

No recordaba cuándo había sido la última vez en la que salir a patrullar resultaba placentero, casi por completo. A cada nueva ronda, mayor era la tranquilidad que se respiraba no solamente entre las aldeas que visitaban, sino también entre sus propios hombres. Mentiría si no admitiera que incluso él mismo, después de todas las penurias a las que Ylisse se había visto expuesta, se encontraba mucho más confiado en las posibilidades, cada vez menores, de encontrarse con enemigos dentro de las fronteras del reino. Por ese mismo motivo, entre otros varios, se había decantado por contar con la presencia de la joven valiente entre sus filas. Su expediente en cuanto a luchas contra emergidos la avalaban como poderosa guerrera, pero no pretendía exponer a un recién llegado a una batalla o una tarea complicada, aun cuando podía ser una gran prueba para constatar su capacidad.

Esas palabras son música para mis oídos, y también para los aldeanos de esta zona que tanto sufrieron en su momento, se merecen por fin descansar, como antaño, sin tener que preocuparse cada jornada por su supervivencia —Habiendo descendido de su montura previamente, posó las manos a ambos lados de la cadera mientras hablaba con la menor. Con el rostro relajado y una sonrisa abriéndose paso, alzó la vista al cielo. Se encontraba completamente despejado, teñido de un azul claro que se extendía hasta la línea del horizonte. Un perfecto día, sin escarnios meteorológicos, parecía ser el escenario en el que la charla con los soldados de la zona tendría lugar.

Quizás habían llegado demasiado pronto, quizás la guarnición del lugar se estaba retrasando, pero justo en el momento en el que se había acercado a la alforja de su caballo, quien descansaba a la sombra junto con el resto de corceles, vislumbró la silueta de los enviados. Sonrió por fin, satisfecho ante la imagen que le presentaban sus ojos —¡Aquí están! —Con la misma rapidez, volvió a guardar la naranja que estaba limpiando contra sus ropas, ya le daría un buen mordisco más tarde —Veamos qué nos cuentan estos valientes —Lanzó una mirada de soslayo a todos sus acompañantes, dejando para el final a la de cabellos dorados.

Escuchó atentamente los datos de lugar en el que se hallaban. Más que alentadores, la esperanza parecía expandirse entre quienes escuchaban las estadísticas. No había que ser un erudito en matemáticas para corroborar la seguridad de la zona —Por fin las buenas noticias parecen extenderse por todo el territorio —Le aseguró al jefe del destacamento. No obstante, justo en el preciso momento en el que compartían opiniones sobre cómo seguir manteniendo la paz, con las técnicas que has ahora le habían dado resultado, una joven de cabellos oscuros se acercó hasta su posición.

Sus palabras, aunque apenas audibles, no predicaban buenas nuevas como se podría esperar. Chrom alzó la mano, ordenándole cuidadosamente al jefe del pelotón que dejara hablar a la muchacha —Por favor, creo que no he escuchado del todo bien, ¿podrías repetir? —Una arruga se apoderó de su ceño. Fueran tonterías o no, estaban allí para asegurarse del buen rumbo que tomaba el lugar —Nuestra presencia aquí es para atacar cualquier sospecha, caballero, si la exploradora asegura que no es normal no será tiempo perdido en vano, sino invertido en seguridad para todos; mis hombres, la joven y yo iremos a echar un vistazo.

Por una parte deseaba cierta acción, pero por otra no pretendía ningún mal para su tierra. Ojalá no fuera más que una falsa alarma.
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Re: [Campaña de liberación] They can take our lives, but they will never take our freedom [Priv. Noire y Alanna]

Mensaje por Alanna el Dom Jun 10, 2018 12:48 pm

Poder estirar por fin las piernas le estaba sentando como nunca. Menudo alivio después del viaje. Alanna se llevó los brazos detrás del cuello y se desperezó como si le estuviese sabiendo aquello a gloria. Incluso el viento que notaba en la cara era mucho más agradable así que estar comiéndoselo a bocanadas encima del caballo. Definitivamente no estaba hecha para la vida del jinete. Pero claro, no siempre iba a llover a gusto de todos. Con su nuevo cargo en los Custodios, no sería de extrañar que el deber la obligase a montar más de lo que le gustaría a ella para desplazarse. Solo esperaba que fuese rápido el acostumbrarse al traqueteo de la silla de montar, o a ese paso las piernas no le aguantarían ni dos trotes.

Las palabras del príncipe le sacaron una sonrisa halagüeña, permitiéndose inspirar una bocanada de aire fresco. Qué razón tenía con lo de la ansiada paz que se merecían los pueblerinos del lugar. Habían sido unos meses muy complicados a causa de los estragos que la avanzada emergida había causado por todo el país. Llevar un estilo de vida como era el de los mercenarios la ayudó a cerciorarse incluso de los problemas que el gobierno ylissense no quería hacer públicos para que no cundiese el pánico. Ahora, gracias al esfuerzo de muchos, gozaban de una tranquilidad que no habían paladeado en mucho tiempo. Y era gracioso, pues prefería mil veces una situación en la que ya no abundasen las ofertas para una hoja a sueldo.

Si Hellen levantase cabeza para escucharla, lo más probable es que la matase. Siempre le decía que los mercenarios y los justicieros no podían coexistir por los intereses de cada cual. O se era uno, o el otro. En fin, a día de hoy quedaba claro cuál era ella.

¡Oh! Alteza, allí en frente. —Alanna le señaló con un gesto a su superior el pequeño grupo que vislumbró al otro lado de una colina. Parecía ser que la hora del descanso se les terminó. La muchacha estiró por última vez los brazos para quitarse la sensación de pereza antes de que el destacamento de exploradores llegase. Más que estar “presentable” delante de ellos, quería tener todos los sentidos despiertos para enterarse de todo y aprenderse los gajes de su nuevo oficio. Como antigua mercenaria, se le hacía rarísimo acudir a una reunión entre oficiales cuando su gremio prefería dejarse de ese tipo de ataduras y actuar con total libertad.

Lo que el líder de la cuadrilla les contó fueron buenas noticias a primera vista. Ningún percance a la vista, por lo que Alanna ya se estaba imaginando que lo único que les esperaba eran un sinfín de informes mientras aguantaba el tipo. Dentro de lo malo, saber que el territorio estaba controlado era estupendo. Hasta al príncipe se le notaba en su cara de alivio que le estaban quitando un gran peso de encima. El pobre hombre habría estado haciendo lo imposible durante la invasión emergida para mantener las riendas de la seguridad en el país.

Sin embargo, una joven de cabellos azabaches se hizo oír con un hilillo de voz trémulo. Dijo algo sobre movimiento extraño por una cueva cercana. Alanna arrugó el ceño, aunque más molesta por la forma que tuvo su jefe de acallar a la chica que por las nuevas. ¡Habrase visto! Encima, tenía la corazonada de que no sería la primera vez que le pasaba aquello al mostrarse tan cohibida. Viendo que el príncipe quiso hacerle un inciso al líder del grupo, aprovechó para acercarse a la muchacha y esbozar una sonrisa. —Disculpad, señorita. ¿Podríais permitirme un poco de vuestro tiempo si no es molestia? —Incluso si le parecía bien, la invitaría a que se apartasen un poco del grupo para que el irrespetuoso de su jefe no la incomodase. Cómo le enervaban esa clase de personas—. Habéis dicho que disteis con unas pisadas que llevaban a una cueva, ¿correcto? ¿Podríais darnos más detalles, como la cantidad, o desde dónde empezaban?
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Re: [Campaña de liberación] They can take our lives, but they will never take our freedom [Priv. Noire y Alanna]

Mensaje por Noire el Mar Jun 26, 2018 2:21 pm

No acostumbraba a hablar con muchas personas en aquel campamento, normalmente no se dirigían mucho a ella directamente, simplemente le daban las ordenes y ella actuaba, no había ninguna clase de compañerismo y en todo momento se habían comportado de forma bastante severa y seria con ella, como si que la hubieran asignado allí realmente fuera un fastidio para ellos. La joven no entendía porque ya que no había hecho nada malo, pero tampoco iba a enfrentarles, sabía bien que podía ocurrir si se ponía demasiado nerviosa...y no quería que aquel lado saliera en sus primeros trabajos oficiales como exploradora. No estaba cómoda allí, pero era el único sitio al que la habían querido destinar por lo que allí se iba a dedicar en cuerpo y alma a explorar y encontrar cualquier indicio extraño de emergidos o bandidos.

No esperaba que realmente la visita que tenían fuera tan importante...y ella había hablado tan directamente y con tan poca educación, al escuchar a su jefe tratar a aquel hombre como Alteza, la joven se puso muy nerviosa y avergonzada, temblando un poco por como pudiera reaccionar...nunca antes había visto al príncipe y tampoco sabía como era realmente por lo que esperaba algún tipo de reprimenda, ¿Porque era tan torpe? ¿Como no pudo notarlo antes? Que tonta había sido y ahora tendría que intentar disculparse. La joven agacho entonces la cabeza intentando ser cortés, en forma de disculpa al príncipe mientras apretaba sus puños.

-Per...Perdonadme Alteza, yo...yo...me disculpo por mi poca educación, no sabía que tuviéramos una visita tan importante...-

Las únicas palabras que escucho del príncipe, sin embargo, no parecían regañarla, simplemente no había escuchado su informe, como si que hubiera hablado así sin mas no le hubiera molestado para nada por lo que suspiro de forma algo mas aliviada mientras miraba con respeto a ambos, ¿La chica sería parte de la nobleza también? Fuera o no, la joven saludo con la cabeza de forma cortés antes de volver a repetir viendo que su jefe se había tenido que callar por las palabras del príncipe, algo que le daba algo mas de fuerza a la joven.

-He avistado huellas cerca de las cuevas, no son de animal...y parecen recientes.-

La chica por su parte parecía que quería hablar con ella aparte por lo que se extraño un poco pero asintió varias veces, después de todo estaba allí para hacer su trabajo por lo que se aparto del grupo para hablar con ella, su jefe no le quitaba el ojo de encima, siempre mirándola con desagrado pero después de que se alejaran siguió en su puesto, sin rechistar las ordenes del príncipe. Una vez apartada del grupo se quedo con la otra chica, parecía interesada en su hallazgo por lo que esto hizo que la joven sonriera.

-No son...muchas, parecen de un grupo pequeño, pero son de botas sin duda, y empezaban desde un antiguo camino de pastores que ya no se usa...eran botas recientes y las pisadas eran algo extrañas, como si siguieran un orden, por eso creo que son de algún tipo de pequeño grupo de guerreros...-

La joven giro su rostro entonces hacia el lugar del que había venido para informar, donde había encontrado las huellas, señalando hacia allí con la mano. Estaba cerca de las montañas, pero no estaba muy lejos del campamento.

-Yo...puedo guiaros, si queréis...-

Su jefe no parecía muy de acuerdo con aquello e incluso intento inventarse algo para retenerla allí, como que era una exploradora novata, que hacía muy poco tiempo que había conseguido el puesto.
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Re: [Campaña de liberación] They can take our lives, but they will never take our freedom [Priv. Noire y Alanna]

Mensaje por Chrom el Mar Jul 31, 2018 10:59 am

La reacción de la joven apaciguó ligeramente la preocupación, cada vez mayor, que se había apoderado de su rostro. La edad de esta debía ser bastante similar a la de la joven de cabellos rubios que ahora acompañaba sus pasos y, por lo tanto, similar a la de Lucina. Ylisse parecía estar llena de jóvenes prometedoras que se preocupaban por su tierra de la misma forma que lo hacían los adultos, el reino estaría en buenas manos, aunque ello no significaba que precisamente en ese momento necesitaran ser más cuidadosos y precavidos que nunca. Que hubiesen acabado con la amenaza de los emergidos en casi todo el territorio no tenía que llevarlos a flaquear en sus defensas, sino más bien todo lo contrario. Era en ese momento cuando debían hacerse fuertes, reagruparse y reunir de nuevo fuerzas para combatirlos hasta su extinción definitiva.

No os preocupéis, por favor, me encargo de dirigir a este grupo de valientes guerreros pero prefiero ser tomado como su capitán en estos casos antes que aferrarme a un título nobiliario —Le respondió a la joven de cabellos oscuros, esbozando una sonrisa acorde a sus palabras. No parecía demasiado cómoda ante su presencia, así que por el momento sería mejor mantenerse apartado. Respiró hondo antes de concentrarse nuevamente en su superior, quien parecía bastante molesto con las palabras que la muchacha había dirigido a su persona. Con el ceño aún fruncido, permitió que las dos jóvenes intercambiaran palabras, siempre atento a la información que pareciese ser primordial para la zona.

Mientras tanto, el líder del grupo de la zona restaba importancia. Una persona con tan poco cuidado de su zona o cuya intención era esconder un posible problema solamente por su presencia en el lugar no contaba con su confianza. Cuando se cerciorasen de que el problema no era grave tendría que tomar cartas en el asunto. Su actitud debía cambiar o de lo contrario se vería obligado a relevarle de su puesto, dándoselo a quien tuviera más experiencia o contara con su confianza.

Tras obligar al hombre a que reuniera a un grupo de cinco o seis hombres, se acercó hasta donde las dos guerreras se encontraban, con los brazos detrás de la espalda —Huellas ordenadas en un paso abandonado, no suena a ladrones, ya que suelen trabajar solos o como mucho con un compañero; tampoco a un grupo de saqueadores ya que no tienen tanto cuidado a la hora de seguir una formación, simplemente arrasan con todo, así que debe tratarse de algo más… —Entrecerró los ojos, clavando las pequeñas rendijas de estos sobre el horizonte —El orden acompaña a los ejércitos o a sus destacamentos, lo normal sería ocultar las huellas en caso de estar en territorio enemigo, pero si no lo hacen es que confían en su fuerza, también en que iremos hasta ellos. Preparaos. Y te agradecería sumamente que nos guiases hasta el lugar de las pisadas —Terminó por añadir.

Una vez a lomos de su caballo esperó a que todos los miembros del pelotón estuviesen listos —Estad atentos a cualquier extrañeza en el camino, ruido o cualquier otro hecho que pueda significar que no estamos solos, ¡en marcha! —Con tirón de riendas, acercó su caballo al de la joven de cabellos áureos, añadiendo con apenas un susurro —No te alejes de nuestra guía, parece confiar en ti, yo me encargo de lo demás —Con un rápido guiño de ojo, se posicionó a la derecha del grupo que iba en cabeza. Debían ser cautos, pronto llegarían al terreno en cuestión.
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Re: [Campaña de liberación] They can take our lives, but they will never take our freedom [Priv. Noire y Alanna]

Mensaje por Alanna el Vie Ago 31, 2018 8:53 am

A Alanna se le escapó de entre los labios una mueca empática al ver cómo los balbuceos de la joven exploradora empeoraban al descubrir que tenía en frente al mismísimo príncipe de Ylisse. En fin, por lo menos ella se había ahorrado el mal fario de darse cuenta tarde de a quien se estaba dirigiendo… No como cierta niña noble en cierto convite de hace dos años. Pero dejando a un lado las anécdotas vergonzosas del pasado, la Custodia se dirigió a la muchacha, y trató de transmitirle calma mientras alzaba un poco las manos para indicarle que se tomase el tiempo necesario para explayarse. Se preguntaba cómo de cohibida tendría su jefe a la pobre, porque fue mostrarle un poco de comprensión y tacto por su parte para que se le iluminase el rostro. Casi como si acabase de descubrir lo que era que alguien la tratase por una vez como a un ser humano hecho y derecho. Tuvo que contenerse las ganas de lanzarle una mirada ácida al capitán de la chica, aunque no se privó de posicionarse de tal modo que a este le bloquease la vista y así dejase de poner nerviosa a su subalterna. Todo ello con natural disimulo, o al menos fue lo que pretendió.

Alanna asintió un par de veces según la exploradora le detallaba más sobre esas huellas a las que les había echado el ojo. —Y decís que estaban frescas y siguiendo un patrón organizado… —musitó, levándose dos dedos al labio inferior, cavilando para sus adentros. El camino abandonado que comentaba la otra le sonaba; casi nadie lo utilizaba ya por la disponibilidad de rutas nuevas, más directas y más seguras por aquellos lares. Si alguien lo seguía cruzando a esas alturas, sería sobre todo para no llamar la atención más de la cuenta, como algún que otro mercenario que trabajaba en solitario. O los ya obvios bandidos. Entonces, como si le hubiese estado leyendo la mente, el príncipe Chrom llegó para unirse a ellas y exponer una teoría que le cuadraba bastante con lo que sabía acerca de la zona. Alanna meneó la cabeza y se mojó los labios, buscando mentalmente una identidad para su misterioso grupo. —Pese a que estemos muy cerca de la frontera con Nohr, dudo mucho que pueda tratarse de un pelotón de su ejército. Si atraviesan la frontera suele ser por una buena razón. Además del previo aviso a las autoridades de Ylisse. —Una de las pocas virtudes que podía dedicarles a los nohrios era la indiscutible disciplina de sus soldados. No se salían de sus obligaciones y, mucho menos, se inmiscuían en los asuntos ajenos, a menos que un superior se lo hubiese ordenado. Había rencillas con el país adorador del Dragón oscuro, pero no hasta el punto de llegar a los contratiempos que solían tener con Plegia. Al menos, con los primeros se podía dialogar sin llegar a escupirse veneno por temas de creencias.

Así pues, una orden escueta del príncipe bastó para movilizar tanto a sus hombres que le escoltaban, como a los exploradores que les acompañarían a indagar en el lugar en cuestión. Alanna iba a dirigirse a su caballo cuando Chrom se le acercó para darle unas últimas indicaciones para tratar con su guía. —¡Claro! Dejadlo en mis manos —le aseguro, irguiendo la espalda y palmeándose el pecho con confianza. Visto así, ella también creía conveniente que la chica permaneciese a su lado mientras tuviesen cerca al botarate de su líder. Carraspeó para llamar la atención de la muchacha y, con una halagüeña sonrisa y un gesto de su brazo, la invitó a que la acompañase. —Señorita, ¿me haríais el favor de acompañarme en mi montura mientras nos indicáis el camino? —Una vez tuvo una respuesta positiva, la Custodia se impulsó de un bote para subirse a la silla del caballo. Después le tendió la mano para ayudar a que se montase detrás suya su acompañante —. Oh. Creo que no nos hemos presentado, ¿no es así? Mi nombre es Alanna, miembro de la orden de los Custodios.

Tuvo que contenerse el enarcar una ceja al decir aquello en alto. ¿Cómo podía sonar tan rimbombante su nombre con tan solo añadirle un nuevo título?
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