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[Social] Conejo rápido no llega lejos [Priv. Liyan]

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[Social] Conejo rápido no llega lejos [Priv. Liyan]

Mensaje por Alanna el Jue Mar 15, 2018 1:38 am

Estaba acostumbrada a que Edmond, su herrero particular, le pidiese de hacerle algún que otro recado cuando tenía un rato libre. A cambio, ella recibía un descuento en cuanto necesitaba poner a punto su hacha o reparar las juntas metálicas de sus protectores de cuero. Un buen dinero se ahorraba, así que siempre estaba dispuesta a echarle una mano cada vez que lo necesitase. No obstante, el caso de aquel día era un poco peculiar: Edmond solía alentarla a que se tomase con calma el ayudarle con sus favores. Por eso le sorprendió encontrárselo más serio de lo habitual, y que le pidiese que fuese cuidadosa con lo que se suponía que debía traerle.

¿Que de qué se trataba? Lo único que le indicó es que fuese a un taller que se situaba a las afueras de la ciudad. Así hizo la chica, y no tardó en ser atendida por un muchacho que se le presentó con la cara tiznada del carbón que combustionaban los hornos del local. —La chica de la que me habló Edmond, ¿verdad? Perdona el retraso. Hoy estamos teniendo un día de locos y no damos abasto. —Resopló y se retiró parte del hollín negro que poblaba su frente. Desde luego, el pobre tenía una pinta de estar hasta arriba de faena que le daba hasta reparo tomar parte de su tiempo. Alanna dejó caer una mano sobre su cintura y asintió. —Me hago una idea. Y también imagino que por eso Edmond me ha mandado a mí a recoger el… —ladeó la cabeza y chasqueó los dedos—. Perdona, es que con tantas prisas ni me ha dicho que se suponía que tenía que llevarle. —Lo que necesitase sería urgente, pero aquel hombre tenía una cabeza que incluso se la dejaría olvidada de no ser por sus ayudantes de la herrería.

El joven escupió una risa desganada y negó con la cabeza. —Típico del viejo Edmond. Dame un momento, que lo tenía por aquí… —Entonces, procedió a agacharse bajó el mostrador y a ponerse a rebuscar. Un “¡ajá!” se le escapó de los labios, y dejó sobre la mesa un paquetito bien asegurado por varios cordeles—. Aquí lo tenemos. Edmond nos había pedido unas cuantas muestras de este material para añadirlo a unas piezas de bisutería. Debo añadir que no es nada fácil de encontrar en estos tiempos. —Alanna examinó con curiosidad el pequeño paquete, con la mano en el mentón y rumiando para sus adentros. Claro, ahora entendía todo ese interés por parte de Edmond en que su encargo llegase sano y salvo a su local. Su destreza forjando armas era de las más reconocidas en todo el gremio de herreros de Ylisstol, pero cuando se trataba de preparar o engarzar joyas… Era de los más maniático.

Bien, tan solo tenía que llevarle el paquete y ya estaba. Trabajo terminado. No le llevaría mucho más de diez minutos desandar las callejuelas y regresar a su herrería. —Entonces solo tengo que llevarle esto, ¿no? Eso está hecho —afirmó con una sonrisa confiada—. En fin, muchas gracias por tu tiempo. Yo me voy ya, que no quiero demorarte más. —Una vez cogió el paquete y se lo metió en la faltriquera de su cadera, se despidió del muchacho con un gesto y salió del taller.

No entendía por qué Edmond se preocupaba tanto. Vale que el material con el que cargaba fuese muy valioso, pero no había nada que temer. Total, ¿qué podía salir mal de camino a la herrería?
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Re: [Social] Conejo rápido no llega lejos [Priv. Liyan]

Mensaje por Liyan el Jue Mar 15, 2018 3:46 am

Y así, lo que comenzó siendo la entrega de unas medicinas acabo ahora por ser una cadena de favores que seguía manteniéndole ocupado y, por supuesto, lejos de casa. Confiaba en que esta vez no demoraría mas de lo que debía y, prometiéndose a si mismo regresar inmediatamente a Sindhu después de este encargo se encamino a entregar un paquete con víveres a la ya anciana madre de la cliente, mermelada, pan, entre otras cosas. A partir de allí nuevamente decidió dedicar su tiempo a pasear y disfrutar del hermoso reino de Ylisse.

Gracias a los encargos extra que había realizado ahora sí que tenía algo de oro extra para turistear y gastar. Compro unas cuantas golosinas hechas de patata dulce, algunos broches de latón para sus hermanitas y una nueva espada de madera para su hermanito menor, también un par de hilos de tejer para su querida madre y una botella pequeña de vino para su padre. Por supuesto, el conejo no entendía por qué las personas le miraban constantemente, algunas extrañadas, otras sorprendidas; imaginaba que se debía a que era extrajera, quizá algo en su acento o su ropa le delataban. Lo que no podía saber es que en Ylisse ver a un taguel era una verdadera rareza pues hacia muchísimo tiempo que se les creía si bien extintos, muy escasos en el mejor de los casos. Sorpresa mayor a parte, Liyan era muy educado y correcto tanto en su comportamiento como en su forma de hablar por lo que desentonaba bastante con las usuales historias que describían a su raza como criaturas tribales y hasta salvajes.

Fue cuando caminaba cerca de una calle principal que se encontró entonces con un paquetito tirado en el piso. La envoltura estaba un poco rasgada y las personas parecían pasar de ello olímpicamente, algunos hasta pateándole y llevándolo más lejos de su ubicación anterior. Liyan reconoció de inmediato que eso estaba envuelto para ser entregado por lo tanto debía ser correspondencia y, horrorizado, corrió hacia donde estaba el paquetito, levantándolo con cuidado y sacudiéndole un poco el polvo. Por medio de la rasgadura pudo ver que algo brillaba en su interior…. cualquier otra persona en su lugar se guardaría dicho paquete para sí pues se veía que era valioso mas Liyan no era cualquier persona; saco de su bolso de entregas, el cual estaba ubicado bajo su gran reloj dorado y de este saco un poco de pegamento hecho de pesuña de caballo, algo de cartón grueso para envolver correspondencia y reparo la rotura.

- Listo pequeñín, ya estas como nuevo. Ahora debemos encontrar a tu dueño, seguro que alguien te está buscando con locura. -

Le hablo al paquetito como si este pudiese entenderlo, mejor que nadie Liyan sabia lo importante que era la correspondencia no solo por lo que era si no por la importancia que tenia tanto para el remitente como el destinatario. El correo era el arte de trasmitir sentimientos y deseos, era conectar a las personas en todos los rincones del mundo. Entonces, decidido a entregar aquel paquetito a donde pertenecía el chico comenzó a caminar meneando sus largas y agudas orejas; si a alguien se le había caído seguro lo estaría buscando, por tanto preguntaría por él, por ello desde ese momento comenzó a prestar especial atención a los sonidos a su alrededor, caminando tranquilamente como quien no quiere la cosa.
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Re: [Social] Conejo rápido no llega lejos [Priv. Liyan]

Mensaje por Alanna el Jue Mar 15, 2018 1:32 pm

Desde luego, no era el mejor de los días para andar callejeando por Ylisttol. La temporada de ofertas en el mercado la había pillado de lleno mientras trataba de abrirse paso entre ríos y ríos de gente. Todo tipo de personas iban y venían por la avenida, y no con mucha paciencia por culpa de las bajadas de precio que anunciaban los mercaderes. Una vez más, volvía a ser la guerra en el mercado, y Alanna resollaba de tanto esquivar a mujeres que parecían flechas disparadas hacia los tenderetes de verduras y pescado. Pero ninguna de ellas tenía punto de comparación con sus hijos, pequeñas siluetas que correteaban por doquier y eran más difíciles de verse venir con tanto barullo.

Tal fue que Alanna recibió un golpetazo a la altura del estómago de sopetón y pegó un respingo. Tampoco es que hubiese sido un golpe notorio, pero más le tuvo que doler al chiquillo que acabó de culo en el suelo y se frotaba su dolorida frente. La chica arrugó el entrecejo y le dedicó una mirada de reproche al niño, con los brazos en jarra. —¡Pero bueno! ¡Las calles no son para correr! —le reprochó. Sin embargo, el enfado le duró poco en cuanto el pequeño la miró con una carita de arrepentimiento, de esas que ablandaban por dentro a cualquiera, y curvó los labios hacia abajo. —L-lo siento… Yo no quería…

Ah, niños. Lo cierto es que le podían cuando se ponían en ese plan, y el pobrecillo tampoco es que lo hubiese hecho a propósito. Supuso que solo querría divertirse mientras sus padres se entretenían con los puestos del mercado. Y tampoco es que se pudiese quejar cuando ella era incluso más revoltosa con su edad, siempre tan caprichosa por querer salir a jugar como los demás niños. Recordar que sus tutores nunca se lo permitían por mucho que lo implorase le provocó una aguda punzada de pesar, y tampoco quería amargar al chiquillo solo porque a ella ya le amargaron gran parte de su infancia con códigos de etiqueta y lecciones absurdas.

Echó un largo suspiro y se agachó para tenderle la mano al niño. —Está bien, está bien. Pero ten más cuidado a partir de ahora, ¿vale? —El infante esbozó una amplia sonrisa y, tras servirse de la ayuda de Alanna para levantarse, le asintió y salió pitando de nuevo. La joven rezongó con una risa cansada y meneó la cabeza. A veces era muy duro tener que criar a los niños.

Tras aquello, decidió proseguir con su marcha hacia la herrería de Edmond. Sin embargo, pobre de ella que no se dio cuenta de que el trastazo que le dio el niño hizo que cierto paquete se le cayese de la faltriquera.

[***]

¡Oh, dioses! ¡Diosesdiosesdiosesdioses!

Sí, gracias a los dioses que cinco minutos después de salir del mercado le dio por comprobar si la mercancía de Edmond seguía en buenas condiciones. Por desgracia, no pudo llegarlo a comprobar en cuanto descubrió, horrorizada, que el paquete había desaparecido. Después de reprimir a duras penas el ataque de ansiedad que estaba sufriendo, su mente consiguió recordar el incidente del niño y lo que posiblemente debió de ocurrir. Deshizo sus pasos hacia el mismo punto del mercado, pero por mucho que inspeccionase el suelo, los tenderetes, todo… no había rastro del dichoso paquete por ninguna parte.

Y que la ansiedad volvió y se fue acrecentando por cada segundo que no lo veía.
Blanca como un fantasma, se llevó las manos a la cabeza y negó repetidas veces. Lo había perdido. ¡Maldita sea, lo había perdido! Sabía que estaba pecando de inocente por pensar que después de cinco minutos, un paquete que contenía metales muy valiosos iba a seguir en el mismo sitio en el que se le cayó. Con toda la gente que paseaba por la avenida. Santísima Naga, Edmond la iba a…

¿Eh? —Sus ojos centellearon por un momento al fijarse de refilón en un chico de rubia cabellera y con un gorro bastante extraño coronándole la testa, jugueteando con lo que parecía ser un paquetito que le resultaba horrorosamente familiar. Alanna abrió la boca, pero tenía tan agolpada la garganta de las ansias que solo emitió un gorgojo. Lo único que le quedaba por hacer era acercarse hasta el chico, informarle de que estaba buscando un paquete y pedirle con amabilidad que se lo enseñase para comprobar si era el suyo.

Sin embargo, Alanna se encontraba tan deficiosa y desquiciada por los nervios que su mente no podía elaborar ninguna clase de formalidad. Por lo que su cuerpo se limitó a hacerla levantar el brazo para señalar al muchacho, clavarle una mirada desesperada que asustaría a cualquiera, y echar a correr como una posesa hacia él.
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Re: [Social] Conejo rápido no llega lejos [Priv. Liyan]

Mensaje por Liyan el Jue Mar 15, 2018 9:06 pm

El día seguía siendo tranquilo, sus largas orejas se meneaban suavemente para detectar a cualquiera que estuviese preguntando por algún tipo de paquete. El mercado estaba algo atiborrado pero no le quitaba su encanto… tanto Altea como Ylisse se parecían mucho a Sindhu en ese aspecto; lugares llenos de personas amables donde reinaba la paz. Sin embargo "algo" le salto todas las alarmas, un terrible escalofrió le recorrió desde la base de su esponjada cola hasta la punta de las orejas confirmando para su pesar de que se trataba al girarse un momento. Una persona iba corriendo en su dirección mas parecía que algo estaba muy fuera del lugar y aun si Liyan era un joven cordial ciertamente poseía un sano temor de lo que haría esa persona tan aterradora si lo alcanzaba.

Asustado, como cavia de esperar, dio un gran salto que ningún humano quizá podría ser capaz e imitar llegando casi a los 3 metros de altura para esquivar a su "atacante" y, sin pensárselo demasiado al caer comenzó a correr como solo el sabia hacerlo, a una velocidad tan impresionante como su salto que podría compararse a la de un caballo desbocado siendo recalcable mente impresionante que se las ingeniara para moverse así en un lugar tan lleno de gente.

- Q-que rayos fue eso?, porque me ataco tan repentinamente? -

Se pregunto a si mismo ocultándose en un callejón cercano y sintiendo su corazón latir tan fuerte que sentía como si fuese a salir disparado de su pecho. No había manera de que relacionara a la chica como dueña del paquete que había encontrado, pensando que quizá era de esas personas que odiaban a los laguz de las que tanto le habían advertido antes de salir pues no recordaba a la joven ni tampoco haber hecho algo que hiciese molestar a nadie.

- Aun así, debo regresarle esto a su verdadero dueño. -

Comento preocupado mirando el paquetito pues pese a todo era muy honesto y no pretendía marcharse hasta haberse asegurado que aquello hubiese llegado a salvo a su destino, lo sentía como un deber de mensajero y si ignoraba algo como aquello, como podría siquiera aspirar a ser mensajero real?. Armándose de valor meneo sus largas orejas, atento para ver si había pasado el peligro y al imaginar que había perdido a su "atacante" comenzó a salir de su escondite lentamente para seguir buscando al destinatario de aquel paquetito.
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Re: [Social] Conejo rápido no llega lejos [Priv. Liyan]

Mensaje por Alanna el Jue Mar 15, 2018 10:54 pm

Alanna se dirigía disparada cual flecha hacia el muchacho que sostenía en sus manos el paquete. Su paquete. No tenía tiempo ni para formalidades, ni para dirigirse a él como una persona cualquiera haría. Pero no en su situación; necesitaba recuperar ese paquete cuanto antes, porque como Edmund se enterase de que lo había perdido…Oh dioses. La mayoría de gente solo conocía la cara amable y jocosa del viejo herrero, pero ella había visto los horrores que se desataban cuando se le enfadaba de verdad, y no era para nada bonito de presenciar. Es más, que perdiese sus beneficios y tratos con la herrería era la última de sus preocupaciones.

Alargó el brazo de forma instintiva hacia el chico cuando lo tuvo cerca. No lo hizo con intenciones dañinas, pero es que le urgió la necesidad de llamar su atención y de que se no se moviese de donde estaba. Pero en cuanto quiso darse cuenta, Alanna estaba alzando la vista en cuanto el chico se elevó, y elevó, y elevó… Sin comerlo ni beberlo, se hallaba estirando el cuello como una pánfila y siguiendo con la mirada a un joven que la acababa de sortear con un salto absurdamente potente. Para cuando quiso darse cuenta y el chico aterrizó, sus pies se deslizaron con gran maestría y atravesó la avenida en cuestión de segundos, esquivando a cada una de las personas que se paraban a contemplar semejante espectáculo.

La mandíbula de Alanna se desencajó con una mueca estúpida.

Pero qué… —balbuceó, parpadeando repetidas veces. Por fortuna el canguelo no le duró demasiado y se acordó de un pequeño detalle: aquel chico seguía teniendo en su poder el paquete—. ¡O-oye! ¡Espera! —Y una vez más, inició una desesperada carrera tras su estela, o lo que quedaba de ella, porque llamar al muy condenado “rápido” era quedarse corto. Era como estar persiguiendo a una estrella fugaz en medio de un mercado abarrotado de gente—. ¡¡Esperaaaaaaa!!

Trató de escurrirse entre el gentío como mejor pudo, pero incluso con su complexión le estaba costando horrores mantener la velocidad y no quedarse atrás. Por desgracia, una vez salió de la calle principal, su objetivo se había esfumado cual espectro. Alanna relinchó de hastío y propinó una patada al aire con la que descargó su frustración. ¡Aquello no podía estar pasándole! Era sumamente irreal que estuviese tratando de seguirle la pista a un chico que pegaba saltos gigantescos y que rasgaba el viento a su paso de lo rápido que corría. Por la Santa Madre, ¿a qué clase de fenómeno sobrehumano se enfren…?

“Sobrehumano”. Un chispazo en su mente le recordó ese gorro tan raro que llevaba puesto. Ese que se parecía a unas…

Orejas de conejo… —pronunció con un hilillo de voz. Sus ojos se abrieron de puro asombro y comprensión—. Ese chico… no es humano. —En su infancia había leído varios libros que informaban acerca de una especie que antaño habitaba los bosques y praderas de Ylisse. Tenían apariencia humana, pero al mismo tiempo no lo eran. Largas eran sus orejas, y de grandes habilidades físicas gozaban que incluso se los consideraban bestias. Tal vez esa fuese la razón, el temor del hombre como justificación para cualquier barbarie, de que no se supiese más de ellos después de muchos años. y aun así, acababa de aparecérsele un muchacho con unas cualidades tan similares a las que se describían en las enciclopedias que no podía ser una mera coincidencia—. Pero eso significa que es un…

Y justo entonces captó por el rabillo del ojo que algo se asomaba por una de las callejuelas. Alanna giró sobre sus talones cual centella y se le paró el corazón al reconocer aquellas largas y blanquecinas orejas. —¡Un taguel! —berreó, apuntando con el índice al susodicho.
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Re: [Social] Conejo rápido no llega lejos [Priv. Liyan]

Mensaje por Liyan el Vie Mar 16, 2018 12:39 am

Desde el callejón el pobre conejo asomo solo primero la cabeza, con las orejas alzadas hacia adelante y meneándolas suavemente para verificar que todo estuviese despejado. Miro de re ojo su gran reloj que ya marcaba la una de la tarde, no debía de quedarse mucho tiempo en ese reino pues sabía de sobra que hacía ya varios días debió de haber regresado a Sindhu, sin embargo no podía dejar las cosas así, sentía que no debía.

Miro entonces el pequeño paquete con más detenimiento para ver si en este había alguna pista que le ayudase a saber a quién le pertenecía, encontrando para su sorpresa parte de un nombre escrito con carbón en el reverso, el cual parecía haberse corrido un poco por el ajetreo.

- Edm…. Lo demás no puede leerse, no es que ayude demasiado pero es algo, a lo mejor si pregunto por allí? -

El conejo blanco entonces comenzó a caminar, imaginaba que si iba preguntando por algún "Ed" daría tarde o temprano con el correcto y aquello era más rápido que simplemente no hacer nada. Entonces escucho nuevamente un grito, uno de una voz conocida que le hiso erizar el cabello de su nuca, encontrando a la misma chica "odia Laguz" apuntándole con el dedo nuevamente.

- AH, ALLI VIENE!!!... Espera... Que?... -

Dudo unos momentos pues ella recién uso una palabra que el desconocía, que era un taguel?, algún modismo para los laguz en ese reino?, sin embargo pronto regreso a la realidad descubriendo que aparentemente la chica estaba empeñada en atraparlo, intuía que para nada bueno. Liyan no tenía el instinto de un lobo, de un tigre o ya siquiera el que tenían sus padres gatos por lo que le era imposible discernir si esa chica le perseguía con intenciones de hacerle daño o no, aun así prefería evitar descubrirlo. El chico rubio flexiono ligeramente las piernas y, meneando un poco su esponjado rabo volvió a salir disparado hacia otra dirección, por supuesto no conocía la ciudad por lo que solo se limito a avanzar un poco mas hasta que comprobara que la perdió de vista…. no podía alejarse mucho de los lugares poblados pues su plan de preguntar por el nombre del paquete seguía en pie.

- Que le pasa a esa chica?, porque me persigue?, los humanos a veces son aterradores… -

se dijo a si mimo nuevamente asomando la cabeza disimuladamente desde otra callejuela, como un conejo asomándose desde la madriguera para asegurarse de que no le asechan.
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Re: [Social] Conejo rápido no llega lejos [Priv. Liyan]

Mensaje por Alanna el Vie Mar 16, 2018 12:13 pm

Alanna derrapó en el suelo y no se fue de bruces contra el suelo de milagro. El muchacho conejo, el taguel, la había vuelto a rebasar con otro de sus portentosos saltos y ya estaba cogiendo carrerilla para perderse de nuevo por las calles. Justo a tiempo recuperó el equilibrio y chasqueó la lengua con hastío, viéndolo colarse por una esquina. Estaba claro que, de seguir corriendo como una loca tras él, nunca iba a pillarlo. No había manera de competir con la fuerza de esas piernas. —Oooh no, no… Ni se te ocurra por asomo que te me vas a escapar. —El chico contaría con la destreza de una criatura sobrehumana, pero ella con los conocimientos de la vasta Ylisstol. No había ni un solo recoveco de las múltiples callejuelas esparcidas por la ciudad que escapase de su entendimiento, y vaya si sabía cómo y cuándo moverse por ellas.

Y no solo de los callejones. Alanna lanzó una mirada adusta a una de las empedradas paredes del lugar que no alcanzaba demasiada altura, y se frotó las manos con decisión. Pegó un bote hacia el muro y se puso a escalarlo con notable pericia, digna de alguien que ya había trepado por toda clase de terrenos escarpados. Una vez alcanzó la parte alta del tejado, pudo apreciar el magnífico panorama que le ofrecían las alturas, de todas las callejuelas que se desperdigaban como ríos hacia el centro de la ciudad. Y no tardó en cazar con la mirada a su niño bestia, zanqueando por un angosto callejón. La joven calculó la distancia a ojo que les separaba y luego, sopesó sus opciones. Si no podía seguirlo a nivel del suelo, lo haría desde las alturas.

Decidida, Alanna se propulsó por los tejados de las casas más bajas a base de saltos, tratando de acortar distancias que nunca habría podido hacer por medio del callejeo. En el aire no había tantas barreras y muros que la frenasen, de modo que podía tomar trayectos más rectos y que la condujesen directa hacia donde se estaba encaminando el muchacho. El pecho le latía como nunca de tantos saltos y carreras que se estaba pegando, pero al menos, su arduo entrenamiento estaba dando sus frutos y le permitía seguir con aquel ritmo un poco más. No era la primera vez que se ponía a perseguir a alguien, fuese un carterista o un bandido a la fuga, pero sin lugar a dudas, estaba resultando ser la persecución más complicada que había tenido hasta la fecha. Los libros decían que los taguels podían correr grandes distancias a una velocidad envidiable, pero aquello… ¡Aquello le estaba destrozando los gemelos!

Hasta que por fin lo encontró no muy lejos de donde estaba, agazapándose en un callejón y esperando su oportunidad para volver a las andadas. Ah, no, de eso nada. Alanna ya había decidido que no iba a malgastar más sus pulmones, hasta ahí habían llegado. Vio una suerte de toldo encima de una de las puertas del callejón y no se lo pensó en saltar. Pero el problema llegó cuando la tela, que se suponía que debería haber aguantado su peso a la perfección, comenzó a rasgarse. Alanna ahogó un grito de espanto al notar que se hundía más de la cuenta y manoteó en el aire.

PUM. La caída se llegó a amortiguar un poco, pero el maldito toldo raído no sirvió para disimular el estruendo y que se hiciese polvo la rabadilla al aterrizar. Alanna torció el gesto en un rictus de dolor y e incorporó el torso entre quejidos. «Dioses. Vaya ideas las mías…». Se llevó una mano a la cabeza y, al abrir los ojos y otear a su alrededor, una cabellera rubia con dos familiares orejas se le aparecieron a un par de palmos —¡Ah! ¡Tú!— le gritó al taguel, sobresaltada. Trató de incorporarse como un resorte, pero su dolorida espalda decidió que ya fue suficiente, y le mandó un latigazo que la dejó plantada en el suelo —¡Ay, ay, ay! —resolló entre dientes y cayó redonda en una estúpida postura encorvada.

¡Dichoso toldo! ¡En qué momento se le ocurrió saltar!
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Re: [Social] Conejo rápido no llega lejos [Priv. Liyan]

Mensaje por Liyan el Mar Mar 20, 2018 7:17 pm

Parecía que, nuevamente, todo estaba despejado. De verdad se preguntaba el por que esa chica estaba tan empecinada en perseguirlo pues si bien sabia que los laguz no eran del agrado de todos no recordaba haber hecho nada lo bastante malo como para que intentasen perseguirlo con tanta furia. Justo cuando todo parecía despejado las sensibles orejas del laguz captaron un sonido extraño, pasos, mas aun que volteo hacia todos lados no llego a ver a nadie…. hasta que escucho una tela rasgándose arriba de él.

Ciertamente Liyan era rápido y de sobra lo sabía por lo que confiaba en que nadie podría atraparlo con meras persecuciones, por ello nunca se esperaba un movimiento por arriba y lo que hiso aquella chica lo tomo totalmente con la guardia baja. El pobre y asustado conejo estuvo a punto de salir corriendo nuevamente como alma que Grima lleva más al ver a la joven, aparentemente lastimada, no pudo evitar preocuparse un poco por ella.

- Esto…. o-oye…. estas bien? -

Pregunto el chico agachando las orejas con dudas, quedando estas tendidas hacia abajo a ambos lados de su cabeza. Se acerco un par de pasos mas no sentía la confianza de acercarse más temiendo a que fuera a hacerle daño de alguna manera…. a lo mejor era un truco y no sería tan ingenuo como para caer rendando en una trampa.

- Por qué me persigues?, no recuerdo haberte hecho nada, siquiera te conozco. Ningún humano es capaz de atraparme así que, por tu bien, te recomiendo que lo dejes estar y te rindas de sea lo que fuere que quieras hacer conmigo! -

El conejo alzo sus orejas y saco el pecho intentando imponerse un poco pero con su aspecto en realidad no lograba demasiado pues mal que le pesaba su cuerpo era delgado y, de no ser por las orejas, se vería mucho más bajito. No dijo nada mas, estaba atento aun así por si la chica intentaba algo para salir corriendo tan rápido y raudo como solo el sabia.
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Re: [Social] Conejo rápido no llega lejos [Priv. Liyan]

Mensaje por Alanna el Mar Mar 20, 2018 10:40 pm

El joven taguel no decidió aprovecharse de la situación y salir corriendo, como antes. Es más, se le acercó para comprobar que tal se encontraba después del tremendo batacazo, aunque todavía reticente por cómo mantuvo las distancias. Sin embargo, el muchacho no se le ocurrió otra cosa que darle un sopapo metafórico a su orgullo, alegando que podía correr más que cualquier otra persona normal y corriente, y que desistiese de sus intentos por… ¿Por hacerle qué? Si a Alanna ya le mosquearon esos aires de superioridad que le restregó, ¡con ella despatarrada en el suelo!, que el chico conejo estuviese insinuando cualquier barbaridad fue la guinda del pastel. Indignada, le apuntó con el dedo y abrió la boca, dispuesta a cantarle las cuarenta, cuando…

¿Pero se puede saber qué está pasando aquí? —Alanna ahogó un ridículo gritito y rotó sus orbes hacia el final del callejón, justo detrás del taguel. Reconoció esa voz ronca de inmediato, y poco tardó en plantarse delante del dúo su dueño, con su fornido cuerpo y una tupida barba blanquecina que se mesaba. —¡E-edmund! ¿Pero que hacéis vos aquí? —preguntó Alanna, contrariada. El hombre conocido como Edmund frunció el ceño y soltó un resoplido de cansancio que le removió los pelos del bigote. —¿Que qué hago aquí? Pues venir a comprobar por qué tardabas tanto en llegar a la herrería y traerme el paquete. —Dio un paso hacia la joven y la cogió de las muñecas con sus enromes manos. Alanna ni pudo responder al notar que Edmund la alzaba en el aire como si se tratase de una muñeca de trapo y la ayudaba a incorporarse—. ¡Arriba, pequeña! El suelo no es lugar para que una muchacha se esté revolcando.

Por otro lado, Edmund no tardó en percatarse de la otra presencia que estaba allí. Ladeó la cabeza hacia el taguel, enarcando una ceja, y luego le devolvió una mirada extraña a Alanna. El hombre relinchó y se rascó la coronilla. —Por todas las minas de hierro, chiquilla. Si tan mal te pillaba de tiempo con el recado, habérmelo dicho. No hacía falta que te molestases en contratar a otro para que me llevase el paquete. —y dicho eso, Edmund alargó su mano hasta el paquetito que sostenía el chico y se lo arrancó con suma facilidad. Antes de que este pudiese decir nada, se encontraría con unas pocas monedas que el herrero dejó en su palma a cambio—. En fin, no parece haberle pasado nada. Gracias por el favor, chicos. Yo me voy volviendo a la herrería, que las fraguas ya deben de estar enfriándose de no utilizarlas —Edmund se despidió con un gesto y se marchó torciendo por una esquina. Pudo escucharse musitar algo de que “el paquete estaba muy bien envuelto”, y luego “que gorro tan gracioso tenía ese chico”.

La cara de Alanna se volvió un poema. Tardó sus cinco segundos en reaccionar, pero solo para hundir los hombros de incredulidad y recostar su espalda sobre la pared. Con una expresión de perro apaleado, miró al taguel y le dijo con voz ronca: —Ahora ya sabes a que venía tanta carrera. —Después, entornó los ojos y se dejó caer de culo otra vez sobre el suelo, rendida.
Afiliación :
- YLISSE -

Clase :
Hero

Cargo :
Mercenaria

Autoridad :

Inventario :
Gema Destello
Hacha arrojadiza mejorada [4]
Hacha de bronce [2]
Vulnerary [3]
esp. de bronce [2]
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Re: [Social] Conejo rápido no llega lejos [Priv. Liyan]

Mensaje por Liyan el Mar Mar 27, 2018 9:44 am

Parecía que algo en sus palabras había molestado a la chica… bueno, mas molesta de lo que estaba ya aparentemente. Pero antes de que la chica dijera nada un enorme hombre se asomo por el callejón, levantándola con una facilidad increíble y arrebatándole el paquete de las manos. Para antes de siquiera asimilar lo que había sucedido ya veía unas monedas de oro en sus manos como recompensa.

- Edmund, eso tiene sentido, entonces era de el aquel paquete. -

Comento el joven rubio mientras golpeaba suavemente la palma de su mano izquierda con el puño de su mano derecha que sujetaba las monedas, después ladeo su mirada celeste para mirar a la joven que se desplomaba nuevamente en el piso, al parecer aliviada.

- Así que.... tu debías entregarlo y lo has perdido. Debo admirar tu determinación para recuperarlo pero, sabes?, si me lo hubieses explicado no tendría ningún problema en regresártelo. -

Comento el joven conejo avanzando para quedar frente a ella poniéndose de cuclillas para quedar a su altura con las orejas alzadas hacia el frente, manteniéndole la mirada.

- Más aun cuando me gritabas esa palabra tan extraña… taguel era?, la verdad es que no soy de aquí así que no sé lo que significa por lo que admito que cuando te oí gritármelo de ese modo mientras corrías hacia mi llego a meterme algo de miedo. -

El chico pareció mirarla unos momentos, intentando evaluar la situación, pareciese que el problema no era que tuviese ningún tobillo torcido, que podía ser también con menuda caída, mas el problema principal era evidentemente la espalda o cadera de la chica.

- Eso va a tener que atendértelo un clérigo, venga, te llevo. Te aseguro que soy más fuerte de lo que parezco. Has hecho todo esto para entregar el recado que te encomendaron y como un colega mensajero no puedo si no reconocerte. Te aviso desde el vamos que no voy a aceptar ninguna negativa. -

Y así, le dedico una ampra sonrisa antes de voltearse de espaldas a ella, aun en cuclillas. Su redonda y esponjada cola se meneo entonces un poco mientras se acomodaba para que la joven subiese a su espalda.

- Anda, sube, con un golpe así dudo que el dolor te permita moverte mucho. -

Como todo laguz, Liyan era ridículamente fuerte por lo que podía cargar a cuestas sin ningún problema a una humana del tamaño y complexión de la joven aun que por supuesto no podría correr muy rápido con ella encima.

- Por cierto, me llamo Liyan y soy mensajero en entrenamiento. Cuál es tu nombre? -

Pregunto animadamente, dedicándole una de sus acostumbradas sonrisas radiantes al voltear la cabeza por sobre su hombro. Quizá habían comenzado mal y técnicamente el era en parte responsable de la lesión de la jovencita por lo que creía justo el ayudarla.
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Taguel

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Mensajero en entrenamiento

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