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[Campaña de conquista] En el nido de los cuervos [Priv. Sindri][Durban]

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[Campaña de conquista] En el nido de los cuervos [Priv. Sindri][Durban]

Mensaje por Artemis el Vie Mar 09, 2018 10:14 pm

Cuantos días habían sido de viaje?, no estaba seguro, no contaba siquiera los minutos. Como se le había ocurrido que aquella fue una buena idea?. Encerrado en su camarote la mascota real de la casa de Altea sufría de mareos constantes y poco apetito debido a las nauseas…. como detestaba esos trastos humanos flotantes y bamboleantes!. Hacia no mucho el encontró entre paseo y paseo un aviso de Durban para liberar un país caído, su querido humano parecía estar con las manos llenas de trabajo nuevamente por lo que el zorro pensó que esa era una buena oportunidad para "desaparecerse" una buena temporada para entrenar y fortalecerse para sorprenderlo en el futuro… eso y que la información que encontrase de ese reino caído siempre podría venir bien en un futuro.

Llegaron a donde debían y Artemis, al ser quien era, debió de tomarse su tiempo para salir del camarote pues tenía entendido que otro Alteano estaba con en esta misión… no podía tener un aspecto lamentable, eso hablaría mal de su amo y no podía permitírselo. Se acicalo, se arreglo y acomodo el pelaje e incluso se roció un par de lociones antes de salir, manteniendo un porte digno y elegante en cada uno de sus movimientos.

- Así que esto es Kilvas… va a ser difícil movernos por aquí al ser tierras altas -

Comento el zorro con ojo crítico mirando a sus alrededores, aun en la costa había indicios de destrozos por parte de los emergidos por lo que mantenía sus orejas bien alzada y sus sentidos bien alerta por si las dudas. Tenían, por supuesto, el permiso de la reina que previamente solicitaron para tal labor por lo que el barco también pertenecía a Durban, si no fuera que detestaba tanto esos medios de transporte halagaría lo bien hecho que estaba y el diseño tan peculiar que tenia.

- Necesitamos hacer un reconocimiento rápido del área para descartar futuras emboscadas, me ofrezco a ello pues tengo los sentidos bien desarrollados y puedo detectar enemigos a una buena distancia, sería bueno si alguien me acompañase, por si las dudas. -

La verdad era que solo buscaba una excusa para bajarse inmediatamente del barco y así darle un respiro a su pobre estomago pues aun su había comido poco lo sentía revuelto y dando señales de lo poco que aguantaría su porte digno de continuar así.
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Re: [Campaña de conquista] En el nido de los cuervos [Priv. Sindri][Durban]

Mensaje por Sindri el Dom Mayo 20, 2018 8:11 pm

Los grandes poderes en este mundo no tienen principios, sólo intereses”.

Aquellas palabras retumbaban en la mente del Hechicero que esperaba pacientemente en el puerto sentando sobre un barrilucho maltrecho vacío en el puerto militar de Kilvas (ocupado por Durban por el momento). Las noticias corrían como la pólvora por los campamentos militares y el hecho que un contingente de Altea había zarpado del puerto de Durban para ayudarles en la campaña de conquista de Kilvas fue un rumor de los más jugoso durante varias horas. Los soldados gruñeron con hastío y se preguntaron qué estaba pasando ahí. Entre ellos, claro, ninguno de ellos era tan estúpido como para preguntarlo a su superior ¿Acaso Altea no era uno de los poderes de Akaneia? ¿Y los estandartes de los Emergidos que ondeaban a la cabeza de sus ejércitos no eran de Akaneia? El mismo país que les enviaba aquellos seres para quemar sus campos y destrozar sus hogares ahora, por alguna razón del destino, parecía querer “ayudarles”. La sospecha podía instaurarse fácilmente en el corazón de los hombres y las hipotéticas “verdaderas razones” de la ayuda de los alteanos eran, lógicamente, desconocidas. Pero despreciar tal ayuda en aquel momento no era una actitud sabia, por lo que los altos mandos del campamento comenzaron a pensar en “candidatos” para dar la bienvenida a la comitiva extranjera.

Y mira tú qué casualidad, que en un banco al lado la hoguera cercana a la tienda de los comandantes había un practicante de las Artes Arcanas leyendo un libro pacíficamente y sin molestar a nadie. Salvo a aquellos a los que la Magia Arcana no les hacía mucha gracia que haberlos, los hay. Un muchacho que había vuelto de su misión de reconocimiento y estaba haciendo algo de tiempo hasta que su contrato expirara. No sabían mucho de él salvo que no tenía afiliación alguna y que era un Mago Arcano de alto orden, por lo que por norma ocupaba un escalón por encima de la mayoría de mercenarios que pululaban por aquellas islas. Alguien con algo de nivel, pero tampoco tanto como para dar problemas si algo iba mal. Alguien sin ninguna ocupación en el momento. Alguien que, aparentemente, no tendría mucho interés en los líos políticos entre Elibe y Akaneia. Quizá en eso último se equivocaban, pero realmente no tenían manera de saberlo. Dos de tres no estaba tan mal, ¿no?

No les costó mucho convencer a un aburrido joven con un trabajito extra para el que necesitaban alguien con mucha, muchísima cualificación. Obviamente, un trabajo extra implicaría un pago extra al fin del día, pero Sindri no lo hacía por el dinero, no (aunque era una ayuda al final del mes). La verdad es que, si bien había convenido con cierta profesional y metódica mercenaria el ir hasta Elibe para una determinada expedición en una biblioteca, también era cierto que para ello debían acabar ambos sus tareas en Kilvas. ¿Qué mejor modo de hacer pasar el tiempo que una nueva oportunidad de probar sus nuevos hechizos con los malvados Emergidos de Kilvas?

Todo sea dicho de paso, no es que Sindri estuviera libre de prejuicios contra la gente de Tellius o la de Akaneia. Simplemente que el ex bibliotecario prefería poner cara y ojos a la gente antes de someterlos a sus prejuicios. Absolutamente todas las personas que había conocido habían sido Laguz y… bueno, jamás nadie oyó hablar de un Emergido Laguz, ¿cierto? Seguro que si alguno de aquellos misteriosos invasores se hubiera transformado en un enorme dragón o en un tigre el doble de grande que uno normal ya habría historias circulando por todo el continente al día siguiente. Era algo indicativo que los Laguz, al menos por ahora, no tenían absolutamente nada que ver con los Emergidos. El hecho de no poder usar magia, pero, definía en gran medida su opinión de aquellas personas tan especiales.

Observó con atención como el barco que le habían descrito atracaba en el puerto sin problemas, tal y como cabía esperar de los avispados capitanes y marineros de Durban. La comitiva del navío no debía estar muy lejos de desembarcar ya, por lo que comenzó a hacer aspavientos desde su asiento para contar con su atención – ¡Ah del barco! ¡Ah del barco! – repitió algunas veces para asegurarse que lo veían a pesar del ajetreo del puerto. Era sorprendente el ruido que la carga y descarga de cajas de madera podía llegar a causar – ¡Bienvenidos a Kilvas y a la campaña de Durban! ¡Si tienen cualquier pregunta yo soy su hombre adecuado… y de confianza además! Ahuhuhu~
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Re: [Campaña de conquista] En el nido de los cuervos [Priv. Sindri][Durban]

Mensaje por Artemis el Jue Jun 21, 2018 4:57 am

Artemis bajo del barco en la prontitud que le fue posible manteniendo siempre su porte digno. Sus colas se movian de un lado a otro en un inquieto vaivén, la realidad es que estaba deseoso por bajarse del barco antes de terminar por vaciar todo el contenido de su estomago. El zorro estaba ligeramente pálido pero fuera de ello no daba más señales de estar mareado, fuera de ello tenía que estar alerta pues se estaban moviendo en un territorio infestado de emergidos. Entonces los ojos celestes de el kitsune se fijaron en un chico que hacia ademanes para llamar la atención de los recién llegados por lo que se decidió por ir a saludar. Al estar frente a frente el zorro centro su mirada en el desconocido para ver más allá de lo que sus ojos mostraban, usando una discreta pero útil habilidad que solía utilizar más que nada para gastar bromas por lo que en esta ocasión no sería diferente.

- Es un placer conocerle Señor Sindri, mi nombre es Artemis, mascota de la casa real de Altea. Ha sido un viaje bastante largo y me vendría bien algo de orientación para comenzar. -

A propósito había dicho el nombre contrario pues aun si nunca en su vida se habían visto el kitsune podía ver claramente ese nombre reflejado en las profundidades de su alma junto a otros datos, pequeña información que cotidianamente no era útil pero ayudaba a sus bromas.

- Vengo por supuesto a ayudar con la campaña que Durban, como está la situación hasta ahora y en que puede ayudar este humilde zorro? -

Por supuesto que de humilde no tenía nada pues estaba vestido con sedas finas y adornos de oro en todo el cuerpo siendo el más llamativo de todos un collar de perro hecho de cuero fino y cuya placa de oro estaba detalladamente tallada y enjoyada mostrando el símbolo de la casa real de Altea, escudo fácilmente identificable para los entendidos en el tema. El zorro entonces espero una respuesta del contrario y por supuesto su reacción al darse cuenta de que había mencionado su nombre sin que su interlocutor lo mencionase antes.
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Re: [Campaña de conquista] En el nido de los cuervos [Priv. Sindri][Durban]

Mensaje por Sindri el Jue Jun 21, 2018 4:42 pm

Decir que fue un encuentro informal sería una mentira, pero decir que fue uno inusual era quedarse corto. Pero de todo se aprende y las situaciones inesperadas eran la sal que hacían entretenido el día a día.

El séquito bajó discordante y parsimoniosamente del navío en una más que normal procesión, gente de Altea al parecer, pero se fijó en uno de ellos por encima de los demás. No sabía si fue por las más que estrambóticas ropas que llevaba. Una especie de chaqueta larga sumamente decorada en los bordes por encima de un torso descamisado adornada con un cinturón que no podía tener ningún uso práctico y unos pantalones bombachos verdes. O quizá por las marcas de su frente con colores azules y rojos vivos. Tal vez por el pelo de un color celeste (¡Pelo azul! ¿Quién tenía el pelo azul en aquel mundo?). O… seguramente por el hecho que en su cabeza portaba dos orejas de animal que incluso sobresalían del sombrero-turbante que portaba, por no decir que tenía colas. En plural. No sólo una cola como la mayoría de Laguz se dignaban a tener, sino varias. Eso sí que era nuevo.

Movió la cabeza brevemente para sacarse el potencial problema anatómico de la cabeza para prestar total y absoluta atención al delegado de Altea que tenía ante él – ¿Ya le han dicho quién soy? Mire si es efectivo el servicio de mensajería de Durban… – ya podrían haber obrado con él la misma diligencia y haberle contado cuanta información tuvieran sobre la gente que iba en el barco. Pero claro, ¿Quién era él para que le dijeran absolutamente nada? Un donnadie que estaba de auxiliar – Soy Sindri, sí. Por favor, no me llame señor, no tengo el estatus necesario para ser considerado como uno. Hechicero Sindri, si necesita algún tipo de preludio a mi nombre. Pero sólo Sindri es suficiente. – ahora que había obtenido el mayor título que podía ostentar como estudiante de lo arcano no podía hacer otra cosa que mostrarlo a todo el mundo. Obviamente un Mago Arcano tenía que tener cuidado con quién sabía qué sobre él e incluso un Dark Sage debía extremar las precauciones al viajar por el mundo. ¿Pero un Hechicero? El título portaba una connotación de poder y maestría, un “cuidadito conmigo si no quieres verte maldito” que era difícil no utilizar – En… cantado de conocerle, señor Artemis. – no pudo reprimir una mueca de disgusto en cuanto oyó dos palabras del Laguz, aunque fue tan fugaz como un cometa por el cielo estrellado.

Mascota Real de Altea. ¿¡Pero cómo se puede tolerar eso!? ¿Un Laguz? ¿Esclavo? ¿Cuando en Tellius la esclavitud Laguz llevaba veinte años siendo completamente ilegal? No cabía en la cabeza como en un país civilizado podían considerar de tal manera a los Laguz, tan humanos y tan merecedores de respeto como los Beorc, y ponerles apelativos como “mascota”. Por la Lanza de Barigan, dónde hemos ido a parar. Así que las habladurías que en Elibe se podían escuchar sobre el continente de Akaneia no eran del todo equivocadas. Quizá el muchacho debería repasar todo lo que sabía de Akaneia y, en particular, sobre Altea y cambiar su manera de pensar sobre ellos…

Ah. Sí, claro. La situación. – tratando de poner a un lado sus opiniones sobre la libertad Laguz, el muchacho adoptó una actitud más profesional y dada al trabajo que tenía entre manos. Abrió su zurrón y, de manera diestra, sacó unos pocos papeles bien ordenados con el sello de Durban que tendió con firmeza al Laguz para que los cogiera cuando lo creyese adecuado – Kilvas es un lugar extremadamente árido y montañoso por lo que, como podrá comprobar usted, hay algunos problemas para acabar con los Emergidos en los pasajes más angostos y menos accesibles. Ya sabe usted, los lugares a los que el ejército de Durban no puede simplemente enviar un contingente y ya está. – obviamente eso no era más que una simplificación, pero si la… Mascota Real creía necesitar más información podría encontrarla en el fajo de informes que se le había confiado – Hay varios frentes que requieren de atención y el ejército de Durban estaría extremadamente agradecido de ver bajo su poder eventualmente. Claro está, por su generosa ayuda ustedes tienen total y completa discreción para elegir en cuáles prefieren actuar. – terminó de explicar mientras daba el tiempo necesario a la comitiva de Altea de consultar toda la información que considerase necesaria.
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Re: [Campaña de conquista] En el nido de los cuervos [Priv. Sindri][Durban]

Mensaje por Artemis el Vie Jun 22, 2018 12:10 am

La mueca en el rostro contrario no paso desapercibida en cuanto menciono ser la mascota real de Altea, Artemis era una criatura muy observadora y astuta intuyendo que su titulo le había molestado de alguna manera al humano…. eso era extraño a sus estándares pues lo más normal es que los humanos se sintiesen reconfortados de saber que era un laguz "domesticado" y que ningún peligro supusiera para sus aliados; en realidad ningún laguz que el conociese era un peligro para quien se gana su confianza pero franquear las ideas erróneas referentes a las raza era algo complicado y si bien había progresos no era algo que se cambiase de la noche a la mañana.

- Artemis está bien ya que estamos sin formalidades, Sindri. Por otra parte nadie me ha hablado de ti antes ni me ha llegado ningún mensaje… solo adivine tu nombre; los zorros somos buenos adivinos. -

Comento sonriente, mostrando todos sus colmillos blancos como perlas y meneando sus colas de un lado a otro con un inquieto y rítmico vaivén. El humano que tenía enfrente no era muy diferente a muchos otros que hubiese visto a lo largo de su vida pero parecía alguien relativamente agradable de tratar; Artemis por su parte estaba educado y entrenado para comportarle amable y cordial con los humanos aun que en este caso estaba un poco más relajado por la reacción que tuvo antes, poco a poco evaluaba con el tipo de persona con la que estaba tratando.

- Respecto a eso, yo me considero bueno en lo que consta al reconocimiento del terreno, las garras de mis patas están limadas pero aun tengo un buen agarre, no me supone ningún problema por esos lugares en general…. Supongo que a ustedes dicha tarea se les dificulta mas. -

El zorro miro a sus compañeros de viaje quienes eran unas cuantas unidades de apoyo, Artemis se encogió un poco de hombros y soltó un pequeño suspiro sin desaparecer la sonrisa animada de su rostro.

- En realidad solo puedo decidir por mi ya que no tengo ningún tipo de autoridad como para dar órdenes, ellos tienen a su propio capitán como bien podrás ver. Ese de allá, el de la armadura bonita, se llama Richard y es quien está realmente a cargo…. yo pienso que sería mas útil en un lugar donde no puedan movilizar muchas tropas, se me da bien las emboscadas y tengo uno que otro truco bajo la manga. -

Comento separando una de sus colas del montón y poniéndola frente al mago, de pronto y sin ningún aviso una flama de color azul comenzó a salir de la punta azulada de su mullida y plateada cola hasta convertirse en una llama que nada tenía para envidiarle a los magos humanos, segundos después se apago sin dejar rastro. Guardo silencio entonces, normalmente los humanos solían sorprenderse cuando les mostraba el único truco en el que era realmente vistoso y esperaba ver las reacciones del peli violeta.
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Re: [Campaña de conquista] En el nido de los cuervos [Priv. Sindri][Durban]

Mensaje por Sindri el Dom Jun 24, 2018 6:10 pm

Sea pues, Artemis. Encantado de conocerle, tal y como ya he dicho. – ah, sí, el maravilloso mundo de los Laguz y sus habilidades naturales e inexplicables. Sí, había conocido a varios Laguz durante sus viajes e incluso había podido presenciar en primera persona una transformación. Era algo… difícil de poner en palabras. Demasiadas cosas sucediendo demasiado rápidas. Dragón, Garza, Tigre… había conocido a un representante de cada tribu de los Laguz, pero nunca había oído hablar de los “Laguz Zorro”. Es decir, esas colas parecen colas de zorro, si algún pobre raposo tuviera ocho extras. ¿Qué haría que algunos Laguz sí tuvieran características animales y otros no en sus formas humanas? Los Laguz Dragón tenían marcas en sus caras, pero carecían de alas, colas o cuernos de ninguna clase – Adivino. Sí, sí. ¿Trae usted una bola de cristal consigo para leerme el futuro? Estaría muy interesado de conocerlo aquí y ahora. ¿Encontraré mi media naranja en este polvoriento y desértico lugar? – su tono neutro con un deje de parsimonia dejaba patente que el muchacho no creía en absoluto aquello que acababa de contarle el Laguz Zorro. Sindri había formado parte de una troupe de artistas durante bastante tiempo y su maestra, la Dark Sage Sigyn, se dedicaba a hacer de adivina en cada pueblo que paraban. Un adivino no era más que alguien muy sagaz y observador que primero te decía lo que sabía de ti (sin decirte cómo lo había conseguido) y luego te contaba de manera poética lo que querías oír. Además, si de verdad fuera un adivino no le hubiera llamado “Sindri”, precisamente.

El acompasado movimiento de las colas del Laguz le recordaba a un metrónomo dictando el ritmo de una canción. Se preguntó si acaso tendrían algún efecto hipnótico, por lo que decidió despegar sus ojos de ellas y mirar fijamente a la faz de la… Mascota Real de Altea. Oh, por las Ocho Leyendas, cuánto detestaba aquel título tan denigrante – Oh, sí, los pulgares oponibles son una terrible y desafortunada desventaja para la escalada. Pero no se preocupe, seguramente les den a los jinetes de wyvern las misiones que precisen de más altura. Los cuervos aprovechan bien el espacio vertical, todo sea dicho de paso… – seguramente si Sindri tuviera alas también preferiría construir las cosas de forma que les dificultase el acceso a aquellos que no las tenían. O no, quizá lo único que haría diferente era hacer los marcos de las puertas más anchos para que no se le atascasen sus apéndices adicionales en ellos. Por cierto, ¿Altea tendría las puertas grandes? ¿Y salas poco decoradas? Se imaginó que nueve colas eran nueve oportunidades de engancharse en absolutamente todo, lo que no debía ser nada, nada, nada divertido.

Al oír que el regimiento tenía ya un capitán y no era él, Sindri trató de atraer su atención con aspavientos y, en el momento que notó su mirada fija en él, levantó los papeles suavemente y los señaló efusivamente. La señal secreta militar de “estos papeles son importantes, Richard, ven a buscarlos en este mismo instante”. Pero al girarse se encontró algo inesperado: el Laguz había movido una cola y se la había puesto delante de las narices de sopetón… con una llama danzante en su punta – Oh, qué truquito más divertido, seguro que es usted el alma de las fiestas con él. – mencionó juguetonamente con una sonrisa pícara y casi ladina. Tras un breve análisis (más que nada porque la llama se apagó enseguida), Sindri pudo ver que era una llama que seguramente no tendría nada que envidiar a un hechizo de fuego de un mago Beorc. Pero, tal y como Sindri le había dicho anteriormente al Laguz, él no era un mago sino un Hechicero y a no ser que otra cola suya pudiera invocar las Energías Arcanas no se iba a sorprender así como así.

Emboscadas… emboscadas… creo recordar que se había avistado un convoy de Emergidos acercándose a un angosto cañón. Un cañón muy, muy estrecho por el que los Emergidos deben pasar de dos en dos. – Sindri comenzó a mirar por un instante cada papel que tenía en sus manos buscando las palabras clave antes de dejarlo cuidadosamente en la mesa. Si algo tenía de bueno el entrenamiento de bibliotecario es que podía leer muy, muy, muy rápido – ¡Aquí! Mire, mire, este es el papelito de la misión. ¿Qué le parece? – mencionó de manera triunfante mientras le tendía con suavidad la misiva que detallaba con todo lujo de detalles la operación que el ejército de Durban había ideado.
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Re: [Campaña de conquista] En el nido de los cuervos [Priv. Sindri][Durban]

Mensaje por Artemis el Jue Jul 12, 2018 5:00 pm

Artemis sonrió ampliamente ante el comentario del joven humano posando sus manos en la cintura y meneando sus colas con movimientos suaves pero alegres de un lado a otro.

- Bola de cristal?, agradecería que no me comparase con esos charlatanes que te dicen solo lo que quieres oír. Mis poderes de adivinación son leves pero muy reales y si bien tienen un margen de fallo es usualmente mínimo. Puedo ver nombres, procedencia y otros datos usualmente poco relevantes como el oficio y su autoridad, es poco vistoso pero practico y le aseguro que en ciertos lugares es un don muy apreciado. -

Pregunto animadamente, era comprensible para el zorro que no todos creyesen en sus dones gracias a los pseudo magos charlatanes que finjian leer la mano para hablarte de un futuro que quisieras oír. Eso más que adivinación era simplemente ser atento a los detalles para saber el tipo de persona con la que hablas y que es lo que mas querría escuchar en ese momento. Aun así, no tenía dificultades en demostrar lo real de su propio poder por poco y simple que fuese.

- De las fiestas y las batallas estimado caballero, si bien ver 9 de esas bellezas danzar a mi alrededor en mis presentaciones es un lujo codiciado definitivamente no querría que una sola de ellas le llegue siquiera a rozar; el fuego mágico de un zorro no se apaga aun debajo del agua y he de admitir que deja el pescado mas crujiente que el fuego normal. -

Artemis no era humilde en absoluto y gustaba de presumir sus dones, de ver la cara de fascinación de aquellos que los contemplaban en acción por primera vez y eran, precisamente, ese tipos de humanos escépticos a los que as gustaba sorprender. Se asomo meneando sus colas alegremente en cuanto el otro le extendió la misión.

- Este me gusta, me gusta mucho, puedo hacerlo sin problemas -

Comento el zorro animadamente tomando el papel en sus manos mientras que el ejercito Alteano voluntario comenzaba con sus preparativos para alguna misión diferente. Artemis procuraba no meterse con el ejercito a menos que fuese muy necesario pues de intervenir con sus tácticas podría malinterpretarse después; era solo una mascota a final de cuentas y podría verse mal que el "perro" estuviese dando órdenes a los soldados.

- No se ve complicado pero acabo de llegar y no conozco bien este lugar aun. Sabe de alguien guía que quiera acompañarme?, prometo protegerlo bien, soy un zorro muy confiable. -

Comento mirando aun el papel de la misión con la ilusión de un niño con un juguete nuevo, ese tipo de oportunidades siempre eran buenas para pulir sus habilidades, para hacerse más fuerte y así poder proteger a su dueño si se daba la situación.
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Re: [Campaña de conquista] En el nido de los cuervos [Priv. Sindri][Durban]

Mensaje por Sindri el Lun Jul 16, 2018 5:07 pm

Aaaaah, bueno. Una vista verdadera que no llega muy lejos y, además, con posibilidad de fallo. Eso creo que tiene un nombre muuuuy particular, si mal no recuerdo. ¿Cuál es? ¿Cuál es…? – de manera extremadamente teatral, el Hechicero se llevó su mano al mentón y alzó la vista al cielo casi como si quisiera aparentar que estaba perdido en sus pensamientos tratando de encontrar aquello que buscaba. Una palabra que se le escapaba. Una definición que sabía, pero no podía compartir con su interlocutor... ¡Sí, claro! Ahora resultaba que no quería ser comparado con un charlatán, pero, hasta el momento, no había demostrado ningún tipo de clarividencia. Seguramente quería embaucarle y hacerle creer que tenía poderes que, en realidad, no eran más que una capacidad de observación y de análisis superior – Oh, vaya, no soy capaz de acordarme. Seguro que más adelante me vendrá a la cabeza. – se medio-disculpó regalándole además una pequeña reverencia con la cabeza. Realmente no le había sentado mal que hubiera tratado de hacerle una triquiñuela, Sindri bien sabía que si él hubiera contado con tal información quizá hubiera hecho lo mismo. Pero es que vivió tantos años a la sombra de la mejor Dark Sage que existe y jamás existirá desempeñando estelarmente el papel de la vidente de la compañía. Y, sí, usaba una bola de cristal. Llamar a su maestra “charlatana”, sin embargo, sería un grave insulto que el estudiante de las Artes Arcanas no estaba dispuesto a permitir.

Un lujo codiciado, ¿eh? En cierto modo, Sindri podía ver como nueve colas llameantes podían llamar la atención de alguien, especialmente si había alguna danza interesante de por medio. El Hechicero no pudo sino pensar si había alguna Laguz Zorro de cabello rosa y vestida de azul con nueve colas capaz de algo así. Puestos a pedir, que llevara en el pelo un lacito del mismo color. Y que la ropa tuviera inspiración Hoshidana. Sí, eso sería un buen comienzo – ¡Oh! No es necesario que tema por mí, buen señor. Soy más resistente a las energías místicas de lo que podría aparentar. Pero seguro que un adivino como usted ya lo sabía, ¿cierto? Ahuhuhu~ – mencionó mientras se llevaba el dedo índice de la mano derecha a su labio inferior y lucía una sonrisa con un minúsculo toque de suficiencia. Ya se lo había dicho, ¿no? Él era un Hechicero, un usuario de las artes mágicas superior al Archisabio en todos los sentidos, lo que quería decir que su Resistencia a los ataques taumatúrgicos estaba por las nubes. Era por el nombre. Seguro que era por el nombre. Si un Archisabio entraba en cualquier lugar, todo eran reverencias y pleitesía. Regalos. Gente cantando tus hipotéticas gestas… ¡Un jolgorio! Pero si decías ser Hechicero no hacían más que mirarte por encima del hombro. ¡Incluso algunos te consideraban inferior a un Mago Oscuro o a un Sabio Oscuro! Una tragedia, eso es lo que era – Ah, suele pasar con el fuego mágico. Es por la magia que desprende al aire mientras está activo: las partículas de magia se pegan a la piel del pescadito y crean una capa que se acaba solidificando por causas no comprendidas todavía. Pero lo hace mágicamente delicioso. Potencialmente letal dependiendo del Tomo de Magia que se use, pero delicioso.

Al parecer, las colas de los Laguz eran tan expresivas como las de los integrantes del reino animal… o al menos los animales domésticos. Él no había visto mover la cola jamás a, digamos, un tigre, una salamandra o una gallina. Era algo a tener en cuenta – Oh, no se preocupe en absoluto. ¿Ve ese carro de ahí? ¿El pequeñito y oscuro? ¿El que tiene un caballo bayo y otro marrón? – se dio la vuelta levemente y señaló uno de las múltiples carretas típicas miliares que había detrás de él. ¿Las habrían traído en los barcos? ¿Las habrían construido ahí? ¿Los caballos eran autóctonos o los traían mareados de Durban? Muchos misterios y más – El conductor ya sabe dónde ir… y al parecer lleva el transporte más ligero y los caballos más silenciosos de todos los que hay en la isla. ¡Llegará usted en un visto y no visto! Y, para rematar, la otra persona que tiene asignada esta misión no es ni más ni menos que… – se giró de nuevo hacia el Laguz Zorro, la Mascota Real, y se señaló a sí mismo con los pulgares mientras cerraba los ojos y se vestía con una sonrisa – ¡Sindri el Hechicero en persona! No tiene más que decir cuándo está listo y comenzaremos la misión. Y cuando antes comencemos… ¡Antes acabaremos! – a decir verdad, el exbibliotecario eligió esa misión porque parecía la más interesante y la que tenía menos puntos de ser un aburrimiento en el que se quedaría lanzando hechizos tras unos caballeros con armadura y escudos durante tres cuartos de hora antes de volver al campamento base. Pero… ¿Una misión con un Laguz? Eso podía hacer interesante incluso la más aburrida de todas ellas. No pudo evitar alegrarse de haber elegido bien.
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Re: [Campaña de conquista] En el nido de los cuervos [Priv. Sindri][Durban]

Mensaje por Artemis el Mar Jul 31, 2018 4:49 am

La incredulidad contraria era tan obvia que el zorro solo pudo limitarse a soltar un pequeño bufido, cruzándose de brazos y agachando sus largas orejas hacia atrás, sacudiendo un poco sus colas. Lo normal para él era que los humanos se asombrasen al escuchar su nombre sin que él se los hubiese dicho, ver esas caras de sorpresa en sus rostros o el brillo en sus ojos ante la posibilidad de ver algo exótico, algo mágico…. Aquella reacción le había parecido simplemente aburrida pero aun si no era lo que el realmente había esperado el zorro no se sentía molesto con la situación, más aun, sonrió ampliamente y alzo sus plateadas orejas; si ese humano no estaba asombrado aun con el entonces solo era necesario sorprenderlo de alguna manera y la idea de lograr aquello despertaba en el zorro su instinto travieso y juguetón.

- Así que los hechiceros son más resistentes a la magia?, no lo sabía!, se aprende algo nuevo cada día. -

Comento imitando el mismo tipo de sonrisa complaciente que veía en el rostro contrario, luciendo así sus rasgos alargados de zorro, meneando sus largas colas de un lado a otro más con cuidado de no estorbar o tirar algo.

- Ohhhh!, ya veo, será interesante entonces, trabajemos duro para ser eficientes en esta pequeña misión entonces, será divertido! -

Respondió el laguz de blanco pelaje encaminándose hacia la carreta que el hechicero le había señalado. Artemis soltó un pequeño suspiro en cuanto los caballos se alborotaron un poco cuando él se acercaba… era una reacción a la que ya estaba muy acostumbrado pues al ser un depredador casi del tamaño de un equino era más que razonable que estos le temieran con solo sentirle cerca, razón por la que nunca había sido capaz de montar uno por su cuenta pues lo más normal es que tratasen de tirarlo de su lomo… no los culpaba en realidad pero por ello los caballos no le agradaban y estaba seguro que el sentimiento era mutuo. Aun así el cochero logro controlarlos rápidamente por lo que Artemis pudo subir a la carreta sin problemas.

- Y dígame Sindri, que hace exactamente un hechicero?, es un titulo que no se escucha demasiado por donde vivo así que me pica un poco la curiosidad. -

Seria ciertamente incomodo simplemente avanzar en silencio hasta el punto donde debían ir por lo que se le ocurrió preguntar simplemente cualquier cosa. Igual si el humano desviaba el tema y le contaba algo distinto para Artemis estaba bastante bien, siempre se podía aprender algo nuevo de los humanos.

off:
Una disculpa con la demora, a partir de ahora estare mas activo y si quieres rushear el tema solo dilo :D
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Re: [Campaña de conquista] En el nido de los cuervos [Priv. Sindri][Durban]

Mensaje por Sindri el Sáb Ago 04, 2018 5:04 pm

Debía reconocer que el hecho que el Laguz Zorro bufara de exasperación, mostrara desagrado ante la situación y moviera las orejas y las colas era algo bastante divertido de ver, al menos desde la óptica del hechicero. Seguramente se habría cruzado con mucha gente que no tenía ni la más remota idea de cómo actuaba un vidente y, claro, con la más mínima información podías sonrojarles o sacarles una sonrisa con los ojos como platos. Pero no, tuvo la mala pata (heh heh) de encontrarse con alguien que sabe de los entresijos de la profesión… ¡Sindri incluso podría dedicarse a hacer de adivino en una feria para sacarse unas monedas de oro! Pero, todo sea dicho de paso, el alteano se recuperó bastante bien del chasco y pasó a un mejor humor muy rápido. ¡Así le gustaba! ¡Gente con buenos ánimos! ¡No hay tiempo para pensar en lo malo! Bueno, vale, los Laguz tenían todo el tiempo del mundo para hacer lo que les pareciese, pero un buen dicho no podía desperdiciarse así como así.

Sí, bueno, los practicantes de magia en general tenemos una mayor resistencia ante ella. Ya sabe usted: magos, magos arcanos, sabios, sabios oscuros… – la Magia era algo distinto a las espadas, las lanzas, las hachas o, quizá más apropiado para este caso, los colmillos y las zarpas. Las armaduras, los escudos o un físico resistente no eran impedimento alguno para que la magia obrara sus maravillas, por lo que uno debía considerar otro tipo de defensa ante las artes mágicas. Y esa defensa precisamente nacía de acostumbrar tu cuerpo a las energías mágicas mediante el estudio y la dedicación al aprendizaje de los misterios taumatúrgicos. ¡Menudas caras se les quedaban a los caballeros cuando un endeble estudioso en una túnica podía aguantar una bola de fuego mejor que ellos! Valía la pena verlo, en serio – Pero, claro, los Hechiceros son los más reputados lanzadores de conjuros de toooodo el mundo. Ningún otro tipo de taumaturgo se acerca a lo que nosotros somos capaces de hacer. ¡No es ninguna sorpresa que también sean los que tenemos la mayor resistencia a todo tipo de magia! – toda oportunidad para hacer publicidad sobre los Hechiceros a la gente que no sabía nada de magia era buena en su opinión… ya tenían bastante fama inmerecida.

Tras la aceptación de la misión, Sindri siguió poco a poco al Laguz, no fuese a ganarse un coletazo en toda la cara. Sí, claro que esas colas parecían sedosas y suaves, pero seguro que con lo grandes que eran podían sacarle un ojo sin ningún problema. Y, para alguien cuyo pasatiempo favorito era la lectura, la falta de un ojo le podría resultar bastante molesta. Se sorprendió con el hecho que los caballos se encabritaran cuando el alteano se acercó a ellos… ¿A los animales no les gustaban los Laguz acaso? ¿Podrían adivinar la capacidad de estos seres de alterar su forma a placer? ¿Los verían como una amenaza? ¿Como un depredador listo para lanzarse al ataque? El muchacho sabía bien que los caballos eran unos animales asustadizos por naturaleza, por lo que quizá sólo ellos tenían problemas con los cambiaformas. Era algo a tener en cuenta y a estudiar más cuando tuviera oportunidad, desde luego.

Tras montarse en el transporte y buscar un lugar medianamente cómodo para sentarse, el Beorc se preparó para un viajecito que, teniendo en cuenta como de escarpado era el territorio de Kilvas, prometía ser movidito cuanto menos – Oh, ¿Tiene curiosidad por los Hechiceros? Ha preguntado usted a la persona adecuada, pues. – le sorprendió la pregunta, pero no pudo sino sentirse entusiasmado. ¡Tantas cosas podía contarle! ¡Un Hechicero tenía la capacidad para hacer tantas y tantas cosas! Pero había ciertos secretos que era mejor guardarse, si no recordaba mal la Guía de Viajes de Volo los alteanos veían con muy, muy malos ojos la Magia Arcana por motivos culturales. ¿Los Laguz también? – Veamos… según la Teoría de la Magia existen tres ramas de la taumaturgia: la Magia Arcana, la más poderosa y antigua de todas; la Magia de Ánima, el poder de los espíritus elementales y de la naturaleza y la Magia de Luz, la perteneciente al clero de la Iglesia de Elimine. Un Hechicero es aquella persona que ha dominado la Magia Arcana y se ha adentrado en sus secretos lo suficiente como para ser reconocido por sus iguales. – sintetizó el exbibliotecario empleando un tono suave, lento y didáctico como el que los profesores dedicaban a sus alumnos. Claro que había mucho, mucho más que eso… – ¿A qué se dedican? Cada uno tiene sus metas propias. Quizá uno prefiere enseñar a los Magos Arcanos más jóvenes, otros recorren el mundo en búsqueda de artefactos y reliquias antiguas y unos pocos se unen a las cortes de barones, duques y reyes esperando que sus maldiciones y rituales sean apreciados. – pero todos (todos sin excepción) seguían aprendiendo. La Oscuridad demandaba que el mago que la invocaba siguiera adquiriendo conocimiento fuera como fuese si no quería perder su favor – En resumen, los Hechiceros son el estamento equivalente a los Archisabios de la Magia de Ánima. ¿Conoce los Archisabios? Suelen presidir los Colegios de Magia. Pero, claro está, decir que un Archisabio puede ser comparado con un Hechicero es estirar mucho el concepto. – hizo un movimiento con las manos por encima de sus rodillas cuando mencionó los Archisabios, simbolizando las largas túnicas que solían portar. Quizá el Laguz Artemis conocía alguno, si era la Mascota Real seguramente estaría por el palacio… y los Archisabios solían ser comensales de honor en los banquetes reales.

Tras aquella explicación, el muchacho se quedó en silencio durante unos momentos, como si cavilase algo. Quería preguntar algo, pero debía hacerlo de manera diplomática y no invasiva, por lo que antes de decirlo, pensó detenidamente cada palabra en solitario y en conjunto. Una vez le dio el visto bueno, Sindri preguntó – Perdone, espero que no le moleste mi pregunta, pero… ¿A qué se dedica exactamente una Mascota Real en Altea? Nunca he oído hablar de una. – ¿Quizá era un título honorífico? ¿O uno que necesitabas contexto para entender del todo? ¿Tal vez “mascota” quería decir algo diferente para los de Altea? Esperaba que así fuera…
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Re: [Campaña de conquista] En el nido de los cuervos [Priv. Sindri][Durban]

Mensaje por Artemis el Mar Ago 07, 2018 3:47 am

Artemis se acomodo en el transporte, posando sus colas de tal manera que actuaban como mullidos cojines para evitar ser zarandeado por el viaje, poniéndose como el laguz mientras sus preguntas eran respondidas de forma bastante clara y precisa, agachando nuevamente las orejas hacia atrás al entender a que se refería.

- Magia arcana?, primara vez que escucho que se le llame de esa forma. Aun así, si, conozco a varios Archisabidos principalmente los que están en la universidad de Sindhu aun que también los tenemos en Altea. Es usted entonces una persona importante Sindri? -

No le tenía especial aprecio a los magos negros, menos aun por la maldición que le habían impuesto desde cachorro pero no estaba allí para juzgar; mientras no fuese plegiano podría t5oleralo y en general no se notaba como una mala persona, pese a que manejaba las fuerzas obscuras características de ese tipo de magia.

- A que me dedico?, buena pregunta… -

Comento el zorro con gesto ligeramente pensativo, intentando elegir con cuidado las palabras que usaría para dejar su oficio claro pero sin hacer quedar mal a su dueño o a su reino en general… a lo mejor explicarle desde un poco antes ayudaría.

- En el continente de Akaneia en general los laguz somos muy escasos, las razas nativas de ese continente incluso se les considera extintas. En fin, la cuestión aquí es que precisamente porque somos muy pocos los humanos desconocen casi todo sobre nosotros así que nos catalogaron como "animales exóticos" en la mayoría de los reinos -

Era necesario recalcar la situación de todo el continente para intentar atenuar su propia situación que, poniéndose a pensar un poco no era para nada desfavorable pero su caso era especial y muy afortunado; no podría hablar por todos los demás laguz que Vivian no solo en Altea sino en toda Akaneia.

- Es decir, está permitida nuestra compra, venta, captura y caza como todo animal. Yo fui criado en cautiverio, fui entrenado desde que tengo memoria para entretener y complacer a los humanos, para obedecer y en general para ser "un buen perro"… En fin, el punto es que soy algo así como un artista, puedo bailar, recitar poesía, actuar e incluso hacer acrobacias y trucos en mi forma animal. Mi amo descubrió esos talentos míos mientras hacia una rutina en el teatro de la plaza principal y le gusto tanto que me invito a trabajar en el palacio. Por supuesto y como entenderá, debido a que se me considera un animal sería extraño que se me contratase como un artista común y corriente además de que seguiría siendo objetivo de cazadores y similares. -

Explico el zorro dedicándole una gran sonrisa a su interlocutor, tomando la placa dorada y enjoyada que tenia al cuello con el escudo grabado de la casa real de altea, sacando un poco el pecho con orgullo.

- Por eso mi amo me nombro "Mascota real" ya que un animal no puede ostentar ningún tipo de cargo o trabajo. Además, esta placa disuade a cualquier cazador o adiestrador de laguz de llevarme pues quiere decir que tengo dueño y uno muy importante. Mi trabajo pues es eso, ser una mascota, eso implica por supuesto entretener a mi amo y a sus invitados con mis trucos, hacerle compañía; También por mi cuenta hago trabajos de guardia, rastreo y prácticamente cualquier cosa que ayude a mi amo como esto mismo. -

Esperaba que la respuesta fuese satisfactoria, o por lo menos que no sonase tan mal como podría ser "Soy un esclavo con privilegios", menos aun porque estaba seguro que muchos laguz sufrían en Akaneia por esa misma razón. Estaba inmerso pues en sus pensamientos cuando sus largas orejas se alzaron de golpe al detectar algo a la lejanía, casi de inmediato el zorro se puso en estado de alerta, meneando sus orejas para escuchar mejor a su alrededor.
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Re: [Campaña de conquista] En el nido de los cuervos [Priv. Sindri][Durban]

Mensaje por Sindri el Miér Ago 08, 2018 9:26 pm

Oh, no se preocupe, es un error que la gente comete mucho. El hábito y la superstición, ¿sabe usted? – no le sorprendió en absoluto que la Mascota Real de Altea no tuviera conocimiento de la Magia Arcana. Era un tipo de taumaturgia muy hermética y sus seguidores no eran muy ávidos a divulgar su conocimiento así como así. ¿Acapararlo? Eso sí, sin ningún problema, pero pocos eran los lugares en los que encontrarías a un Mago Arcano ofreciendo una clase para los legos – La palabra correcta para referirse a nuestra rama de la magia es “Magia Arcana” y ninguna otra. Quizá la ha oído mencionar como “Magia Oscura”, “Magia Negra”, “Magia Antigua” o “¡Aaaargh, quíteme esto de encima!”, pero esos no son nombres reconocidos. Aunque hay quién reconoce a regañadientes “Magia Oscura” por lo extendido que está… – concesiones que había que hacer para una mejor y más fluida comunicación con gente que no sabía de magia. También era un tema de gustos, a algunos Magos Arcanos no les importaba en absoluto como les llamaran siempre y cuando les rindieran la debida pleitesía.

No pudo evitar sonreír tras escuchar la palabra “archisabidos”. Seguramente ellos sí creían ser resabiados en todas y cada una de las categorías que había en el mundo. Pero, aun así, se negaban completamente a tener nada que ver con la Magia Arcana y sus practicantes… ¿Cómo vas a tener una visión en conjunto de la magia si se negaban a ver una parte de ella? ¿Si la declaraban herética y la apartaban de cualquier discusión con desdén? Había cosas que costaban de entender – Lo importante es recordar que la Magia Arcana no es inherentemente bondadosa ni malvada… simplemente tiene muchísimos menos límites que los otros tipos de magia. Para lo bueno y para lo malo. Pero… ¿Quién habla de lo bueno, al fin y al cabo? – una maldición era, básicamente, la capacidad de hacer los sueños realidad cristalizada en un hechizo. Si lo soñado era algo bueno o una pesadilla ya no dependía tanto del mago sino del soñador. ¡Cuán fácilmente se olvidaban las buenas maldiciones, aquellas que curaban enfermedades o reunían a las personas cuando la superstición se ponía de por medio! – Y… no. No soy nadie importante. No tengo ocupación ostentosa ni poder político. No soy más que un erudito errante en busca de conocimiento por todo el mundo. – tras el cierre de la Gran Biblioteca de Ilia no consideraba adecuado llamarse a sí mismo bibliotecario. Erudito errante tenía un cierto glamour, eso debía reconocerlo.

Trató de escuchar la respuesta de Artemis a su pregunta en silencio. Era lo más respetuoso que podía hacer y, además, eso le serviría para entender mejor lo que les sucedía a los Laguz en Altea. Sin embargo, no pudo sino levantar una especie de queja en el momento exacto que escuchó que la compraventa y captura de los Laguz estaba permitida – Disculpe que le interrumpa, pero… ¿Cómo es siquiera posible eso? Incluso en Begnion, cuna de las tensiones raciales entre los Laguz y los Beorc, la esclavitud Laguz y toda actividad relacionada con ésta está prohibida total y absolutamente desde los tiempos de la Apóstol Misaha. De hecho, la esclavitud Laguz es ilegal en todo el continente de Tellius. ¿Cómo es posible que en Altea se sigan llevando a cabo tales prácticas? – obviamente que lo que pasaba puertas adentro en los hogares de Tellius era otra cosa, pero al menos existía una ley (endeble que fuera) para proteger a los cambiaformas. ¿Acaso Altea ni siquiera había considerado eso una buena idea? ¿Pero qué tipo de personas vivían en aquel país? Iba a seguir preguntando, pero lo que el Laguz le comentó a continuación le dejó atónito. ¿Que fue entrenado para ser “un buen perro”? ¿Que en Altea consideran a los Laguz animales y que se les puede cazar con tanta libertad como a una liebre o a una perdiz? ¿Que lo único que disuade a los demás Beorc era su título de Mascota Real? Algo tan peyorativo usado de escudo por necesidad…

¿Qué tipo de... gobierno permite la esclavitud Laguz cuando está erradicada en el resto del mundo? Había escuchado rumores sobre Altea provenientes de Plegia, pero no les daba mucha importancia. Mas ahora… – miró fijamente la placa que Artemis le mostraba tratando de evitar con todas sus fuerzas que sus músculos faciales se contrajeran en una cara grotesca de desagrado. Política. Recuerda la política. Sabía que existía la discriminación Beorc – Laguz en Tellius, algo forjado en las rencillas que ocurrieron durante milenios en aquel continente recogidas en los libros de historia. Lo usual, ahora tú me conquistas, ahora lo hago yo. Pero… ¿Akaneia? ¿Qué pintaban aquellos sentimientos ahí? ¿Qué había detrás? ¿Qué excusa tenían? Sí, el mundo era mundo, la gente era cruel y solía tratar mal a los demás con excusas endebles de por medio. Pero los Laguz eran humanos también, tan humanos como los Beorc – Verdaderamente, esto ha sido una súbita revelación. Deberé investigar más sobre Altea y sobre Akaneia en su conjunto. – ¡Qué distopía debía de ser Altea! Algo muy diferente de la imagen que tenía hasta el momento de aquel país de Akaneia.

Ladeó la cabeza suavemente, tratando de anotarse eso en la cabeza. Investigación. Eso era lo que mejor se le daba, al fin y al cabo. El Hechicero estaba a punto de hacerle un par de preguntas informativas sobre donde encontrar algo de información sobre su país cuando advirtió que el Laguz ya no lo miraba – ¿Sucede algo, señor Artemis? ¿Hay algún problema? – sus orejas se movían de forma muy divertida, sí, pero eso no presagiaba nada bueno exactamente. Trató de cerrar los ojos y escuchar él también, pero lo único que advertía era el sonido de los cascos de los caballos contra el suelo y el chirriar de las ruedas del carro. ¿Habría algo más allí?
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Re: [Campaña de conquista] En el nido de los cuervos [Priv. Sindri][Durban]

Mensaje por Artemis el Jue Ago 09, 2018 12:58 am

- Deberemos hablar más tendidamente, Sindri, de forma más calmada y con unas buenas copas de por medio -

No es que no le gustase el té, pero el licor le era más predilecto para acompañar unas charlas extendidas, hacían el ambiente menos pesado. Además necesitaba dejar en claro algunos puntos importantes que de momento no podía por la urgencia de la situación… como que por ejemplo el fue criado para esclavo precisamente en Plegia y que las practicas de cazar laguz eran más originarias de Nohr y Hoshido. Sin embargo el zorro debía concentrarse en poder escuchar más detalladamente lo que creía haber escuchado por lo que sus largas orejas se meneaban a destiempo.

- Creo escuchar movimiento sobre nosotros, por los riscos elevados… golpeteos? -

No lograba comprender lo que estaba escuchando, algún tipo de golpe contra las piedras pero, por qué?, aun así su instinto de entrada le advertía que "algo" no andaba bien. Los ojos del zorro brillaron por un momento mirando al vacio y un gesto de sorpresa se dibujo en su rostro.

- Disculpen mi rudeza -

Comento el zorro tomando al hechicero con descarada facilidad así como al cochero y salto del carro, momentos después una avalancha de rocas cayó sobre la carreta. El zorro no se detuvo allí pues al llegar al piso se transformo rápidamente haciendo brillar su cuerpo y extendiendo sus colas, siendo su espeso y esponjado pelaje el que actuaba como un escudo protector. El zorro bloqueaba las flechas casi como si supiese de antemano de donde exactamente les estaban atacando, respondiendo ocasionalmente con llamaradas de fuego azul que nada tenían para envidiarle a las de los magos. El cochero por supuesto estaba muerto de miedo refugiándose debajo del zorro.

- Si dejo de cubrirlos van a acribillarlos a flechazos. Sindri, creo que usted va a tener que encargarse de la ofensiva. -

El laguz había logrado ver unos cuantos minutos en el futuro, encontrando un destino aciago bajo las rocas de la avalancha para los humanos y una muerte segura bajo las flechas de los emergidos y, al ver tan terrible escena fue capaz de evitarla con apenas unos seguros de diferencia. Las flechas perdían toda su fuerza al impactar con las esponjadas colas mas el zorro no podía atacar y defender al mismo tiempo por lo que se quedo quieto en su sitio.
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Re: [Campaña de conquista] En el nido de los cuervos [Priv. Sindri][Durban]

Mensaje por Sindri el Dom Ago 12, 2018 8:30 pm

Dudo mucho que un buen copazo de algo con alcohol me ayude a entender esto… – mencionó Sindri mientras negaba suavemente con la cabeza. El alcohol era un gran amigo de la humanidad, un líquido con innumerables cualidades desinfectantes para el cuerpo y para el alma. Pero el Hechicero intuyó que necesitaría estar todo lo sobrio posible para poder llegar a concebir como Altea, un país que quería hacerse ver como modélico y paragón de la bondad, se adscribía a una práctica tan vil y deshonrosa como era la esclavitud – O quizás sí. Quizá necesite un trago de algo fuerte para que entren mejor las verdades. – lo que le había quedado claro es que debía mirar con ojos más críticos Altea e interesarse un poco más por su política. Simplemente había asumido que, ya que el país con los sentimientos más hostiles hacia los Laguz había declarado ilegal su esclavitud, a ningún otro país se le había ocurrido la maravillosa idea de continuar con tal sórdida tradición. Era lógico… pero, como el mundo se encargaba de recordarle día tras día, los diversos países no se guiaban por nada más que el interés propio – Pero le tomo la palabra, señor Artemis. Espero que en el futuro pueda contarme más sobre la esclavitud que los Laguz sufren en Altea. – añadió in extremis a la conversación. El Laguz Zorro parecía especialmente concentrado en… lo que estuviera haciendo, por lo que consideró oportuno anclar la propuesta por si fuera olvidada luego.

El muchacho ladeó la cabeza con curiosidad. Él no escuchaba nada fuera de lo normal… ¿Quizá simplemente eran imaginaciones suyas? Con unas orejas tan grandototas seguro que debía oír mucho más que él… así que simplemente le dejó estar con su análisis de las vibraciones del aire mientras se dedicaba a mirar el paisaje de manera distraída. Distracción que duró hasta que notó una mano que se le aferraba en la ropa – ¡Eh! ¡EH! ¡EH! ¿Acaso no me reprimí yo de tocar sus adorables y mullidas orejas? ¡Exijo la misma decencia! ¡Incidente diplomático! ¡INCIDENTE DIPLOMÁTICO! ¡Suélteme, malandrín! – las últimas palabras fueron ahogadas en parte por verse movido por el aire a gran velocidad y chocar con extrema violencia contra el suelo lleno de rocas dispares que se le clavaron en toda la región lumbar. En toda la región lumbar sin excepción – ¿Sabe que hay maneras más fáciles de abandonar un carruaje, verdad? Por ejemplo… se lo puede pedir al cochero. Para eso est- – un estruendo que desgarraba tímpanos cortó su comentario con la misma sequedad que rompió el carro. Cambiando un poco su posición pudo ver como una verdadera avalancha había hecho picadillo su medio de transporte sin remedio alguno. ¿Qué era lo que estaba sucediendo ahí? ¿Desprendimientos? ¿Acaso los del ejército de Durban estaban jugando a las cartas en vez de apuntalar y limpiar las colinas para un mejor acceso?

Una flecha que se clavó a escasos metros de su cabeza le informó que, quizá, y sólo quizá, alguien había provocado el desprendimiento conscientemente, quizá con la esperanza de verlos sepultados. Y al ver que no habían acabado tras quilos y quilos de material geológico, esas mismas personas habían decidido tomar las riendas del asunto para verlos muertos de una vez. Pero no contaban con una centella con forma de Laguz que sirvió de escudo a los Beorc – Sí… sí… en cuanto me haya asegurado que no me dislocado nada… – el pelo de los Laguz Zorro transformados debía ser mucho más mullido, esponjoso y férreo de lo que parecía: las saetas rebotaban en él sin dejar marca alguna. Quizá hizo bien de no tratar de acariciar sus orejas, al fin y al cabo.

Viendo que no podría hacer nada desde su posición, el Hechicero dolorido se levantó con suma parsimonia mientras buscaba un libro muy particular en su zurrón. Un libro rojizo que había elegido en honor del alteano, especialmente por su afición a crear pequeñas llamitas de fuego. Un Tomo de Archfire, para ser precisos. Mientras se levantaba y se aseguraba de estar siempre a la sombra de su protector altruista, Sindri abrió el libro y lo sostuvo con cuidado en su brazo izquierdo, comenzando a canalizar las energías taumatúrgicas a través del grimorio. Pronto pudo moldear una pequeña bola de fuego que flotaba juguetona e inocuamente sobre su mano derecha, esperando la orden de lanzarse contra algo y liberar su poder – ¿Recuerda usted nuestra conversación sobre el fuego mágico? ¿Y sobre los Hechiceros? Quizá pueda ofrecerle una demostración de lo que somos capaces de hacer. – acompañó con aquellas palabras un leve movimiento de su brazo en la dirección de la que provenían las flechas y el orbe ígneo salió raudo y veloz surcando los cielos en busca de una presa. Con otros conjuros era importante ser muy preciso, pero los hechizos de Archfire sustituían tal necesidad con puro entusiasmo.

Y es que en el momento que la bolita anaranjada golpeó con fuerza el suelo liberó una enorme columna de llamas que se alzó rugiendo hacia los cielos sin compasión alguna. Durante unos momentos, una verdadera torre de fuego mágico azotó el campo de batalla, iluminando la escena con un resplandor rojizo y caldeando el ambiente de sobremanera súbitamente. Era difícil saber si había acertado de pleno o no contra un Emergido (¡No es que gritaran de dolor, precisamente!), pero cuando la siguiente andanada de flechas llovió tuvo la grata sorpresa de ver algunas menos que la última. Una buena señal, pero no era el momento de relajarse: el combate no había hecho más que comenzar.
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Re: [Campaña de conquista] En el nido de los cuervos [Priv. Sindri][Durban]

Mensaje por Artemis el Sáb Sep 01, 2018 2:24 am

Artemis no pudo hacer más que dedicarles una sonrisa a sus dos protegidos mientras que sus mullidas colas funcionaban como un escudo de suave y abundante pelaje para las flechas que les arrojaban.

- Lo lamento señor Sinrdi pero no me dirá que prefería estar sepultado en las rocas que un golpecito en la espalda. Se lo compensare luego, si le place, dejando que acaricie mis orejas hasta que su corazón quede satisfecho en cuanto salgamos vivos de esta. -

Comento el zorro con aires animados mientras que el pobre cochero se refugiaba debajo del zorro, sujetándose la cabeza de manera instintiva mientras temblaba hecho un ovillo. Decir que el poder que el hechicero desplego en ese momento era impresiónate se quedaba corto dibujando una expresión de asombro aun en el rostro canino del zorro, admitiéndose con pesar para sus adentro que él no podría igualar la fuerza de esas llamas aun que practicase mil años con su fuego azul.

- Impresionante sin duda, no he visto a un mago humano que pueda hacer algo como esto -

Comento impresionado, decidido a no quedarse atrás y comenzando a formar llamas azules en las puntas de sus colas las cuales salieron disparadas momentos después hacia los enemigos. Aun si no tenían la potencia que mostro el hechicero las llamas azules danzaban en el campo de batalla casi como si tuviesen vida propia, persiguiendo a sus objetivos aun si estaban a cubierto o trataban de esquivarlas. El zorro entonces volvió a alzar sus orejas, escuchando nuevamente algo que pasaba desapercibido para el oído humano.

- Comienzan a defender soldados armados… escucho el choque de las placas de sus armaduras… son 5… no, 6…. humo… serán aproximadamente entre 8 y 10 si mis oídos no me fallan, incluyendo los arqueros restantes. -

Comento el zorro sin poder aun moverse de su lugar pues de hacerlo el conductor del ahora destruido transporte quedaría expuesto a una muerte segura y posiblemente dolorosa.
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Re: [Campaña de conquista] En el nido de los cuervos [Priv. Sindri][Durban]

Mensaje por Sindri el Vie Sep 07, 2018 9:30 am

¡Quizá me hubiera gustado acabar mis días sepultado! ¡Quizá me hubiera encantado morir en esta isla alejada de la civilización! ¡Tal vez el mausoleo que he soñado desde pequeño se encuentra tras toneladas de piedra calcárea sin tratar! – mencionó con disgusto mientras cargaba otro hechizo de Magia de Ánima en su mano derecha. Comparada con la Magia Arcana, este tipo de taumaturgia era muchísimo más ligera, por lo que necesitaba menos tiempo de recuperación entre hechizos. Ciertamente también era mucho menos efectiva, pero había veces que una buena explosión hacía maravillas para limpiar el lugar de enemigos. Además, la volatilidad de la magia combinaba bien con su estado de ánimo actual… ¡No le gustaba que la gente lo tocara! ¡Y mucho menos sin permiso! Él siempre trataba de respetar el espacio personal de los demás… ¿Tan difícil era lanzarlo contra las rocas a discreción? ¿Qué era un par de costillas rotas comparado con la maravilla de evitar el contacto humano? – ¿Acariciar sus orejas? ¿De veras? Tentador. Muy tentador… – por otro lado, las orejas de zorro no contaban como parte del cuerpo humano, sino como una adorable extra cortesía de la genética Laguz.

Aunque tuvo que reconocer que disfrutó con la expresión de asombro del Laguz. ¡Pocas veces la gente se impresionaba con algo que hacía! Y mira que es difícil cuando tenía a su disposición los Poderes Más Oscuros, un surtido de habilidades capaz de remodelar la realidad alrededor suyo. O así le gustaba describir las maldiciones y rituales que era capaz de urdir – Y no creo que lo haga en un futuro próximo, mi compañero de batalla Laguz. Quizá suena descortés si lo digo yo, pero los lanzadores de conjuros de mi nivel son extremamente difíciles de encontrar. – y, tras decir eso, dejó que una segunda bolita de fuego saliera de su palma y comenzara a levitar a poca distancia de su mano. Bailaba y le besaba la piel con algunas llamaradas que rompían su perfecta esfera, para desaparecer tan rápido como surgieron. Un calor agradable al tacto y que le hacía cosquillas – Dudo que haya hechiceros en Altea, puesto que sé bien que en ese país la Magia Arcana está mal vista. Inmerecida fama, eso es lo que yo siempre digo. Completamente inmerecida. – mencionó distraídamente mientras jugaba con la bola de fuego, que parecía de todo menos un juguete seguro. Trataba de pasársela entre los dedos y de hacer que orbitase alrededor de su brazo, por lo que comenzó a hacer varios aspavientos, probando todo lo que era capaz de hacer. Pero por más malabares que hacía, la llamita seguía aferrada a él como un pájaro a su dueño. Si un pájaro fuera capaz de crear destrucción llameante a placer, claro. Un fénix, tal vez.

Le voy a ser sincero: no oigo absolutamente nada fuera de lo normal. Quizá un repiqueteo de piedras más adelante… – y, con esa poca información que tenía, señaló hacia adelante con decisión. El hechizo salió volando, volando, volando, tratando de hacer feliz a su mago y con agilidad surcó los cielos en busca de algunos enemigos sobre los que estallar. Al parecer no tardó mucho en hacerlo, si bien Sindri no pudo seguir bien su trayectoria con la mirada, puesto que una nueva columna de luz y de llamas estalló con furia, inundando brevemente el aire con un calor seco y artificial. Y, todo sea dicho de pasa, con el característico olor de carne quemada – Le propongo una cosa. Puesto que no puedo estar lanzando hechizos a ciegas todo el día, ¿Podría decirme más o menos por dónde llegan los enemigos que se acercan? Seguro que con la ayuda de su fino oído podré atacarles mucho antes de verlos yo. – eso era lo que los estrategas solían llamar “ventaja táctica”, aunque Sindri prefería llamarlo “aprovechar toda ventaja al alcance de la mano”. O en este caso, al alcance del oído del Laguz. Hm… “toda ventaja”. Esas palabras le hicieron recordar algo, por lo que levantó la mirada hacia las paredes rocosas del lugar antes de decir – Y, si por algún casual hubiera en algún momento muchos enemigos juntos, por favor dígamelo. Estoy bastante seguro de poder provocar yo solo una avalancha... – en algunas laderas la piedra parecía muy endeble, por lo que una torre de fuego explosiva podía hacer maravillas para limpiar el lugar de enemigos. Ojalá las rocas más grandes cayeran sobre los arqueros.
Afiliación :
- ILIA -

Clase :
Sorcerer

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Bibliotecario (Gran Biblioteca de Ilia)

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Inventario :
Vulnerary [3]
Tomo de Worm [2]
Tomo de Archfire [5]
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