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Épocas mejores [Privado; Roy]

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Épocas mejores [Privado; Roy]

Mensaje por Eliwood el Vie Nov 06, 2015 3:11 am

La lección de aquel día sería especial. Estaba seguro de que su hijo no tardaría en notarlo, pues en aquella ocasión no se le llamaría al gran comedor para una clase de etiqueta, ni al salón para una clase de baile y lenguaje corporal, ni a la biblioteca para repasos de sus estudios, ni siquiera a los patios para un entrenamiento; no, aquella tarde se le convocaría al despacho personal del marqués, habitación que normalmente se encontraba fuera de límites, pues era el sitio donde trabajaba, a la vez que aquel donde albergaba los archivos más importantes el marquesado de Pherae. La situación actual ameritaba una lección de orden mayor para quien sería el siguiente marqués y enhorabuena, si bien el muchacho seguía lejos de cumplir su potencial en varias materias, estaba en edad para comenzar con aquella.

Eliwood disfrutaba educarlo. Comprendía que muchas cosas debían ser dejadas en manos más expertas, estudios para los que había sido necesario enviar a su descendiente lejos de casa en más de una ocasión. Lo que podía enseñarle directamente él, sin embargo, no titubeaba en hacerlo, pues a su vez le daba una excusa para pasar más tiempo con su hijo. Verle cambiar y crecer frente a sus ojos. Él, su Roy, la única parte de su familia que aún tenía a su lado. De cierto modo, deseaba extender aquellos días lo más posible, conservarlo como su hijo, el estudiante, el guerrero en formación por un tiempo más, con tal de tenerle allí y tenerle a salvo, mas comprendía que tal cosa era imposible. Había un mundo peligroso y terrible afuera, no el mundo que quería darle a su hijo, no el Pherae que quería cederle, pero era el mundo que tenían y para el que debía prepararle. Y las lecciones de aquella jornada eran lecciones que sólo Eliwood podía transmitirle.

Transcurría la media tarde. Después del almuerzo pero antes de la hora del té, un momento en el que calculaba que su hijo estaría propiamente despierto y activo, mas no con la mente cansada aún. El hombre de cabello rojo vivo se preparó, disponiendo sobre su escritorio de un gran mapa mundial actualizado, incluyendo ahora todos los continentes conocidos, sus reinos, sus rutas y sus límites. La alfombra del estudio amortiguó el sonido de sus pasos al juntar uno que otro documento de sus estanterías, dejando en la habitación un casi-silencio tranquilo y cómodo para él. Un sinfín de pequeñeces decoraban sus muebles y las paredes a su alrededor, desde pinturas hasta escudos y armas fuera de uso, dejados ya como meramente decorativos, inclusive pequeños artefactos o recuerdos de otras épocas, de otras tierras en las que había estado. Era una habitación de trabajo y a la vez un reflejo muy claro del carácter y las prioridades del hombre que la ocupaba.

Mandó a un sirviente a llamar a su hijo mientras apartaba de vista detalles con los que no deseaba que Roy se preocupase, como los libros de contaduría que consultaba a diario o, peor aún, los registros de ingresos y bajas del ejército. Transcurridos algunos momentos más escuchó un toque en la puerta, el que asumía como el de su joven hijo. - Adelante. - Indicó en voz alta.
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Re: Épocas mejores [Privado; Roy]

Mensaje por Invitado el Vie Nov 06, 2015 9:07 pm

Aquél día era como otro cualquiera. Roy se levantó a toda prisa y se acercó al lavadero, donde se limpió a fondo a toda prisa, como de costumbre. Luego se acercó al pequeño espejo que tenía en su cuarto, pequeños rayos de sol se filtraban a través de la ventana, era frecuente el buen tiempo últimamente, y eso se dejaba ver en la cara del joven, el cual tenía aún más pecas que antes. Se desperezó un poco y se pasó ambas manos por la cara, para luego vestirse propiamente y salir del cuarto a toda prisa.

Pasó por el pasillo central mientras todos le saludaban, acercándose al comedor. Una vez allí no esperó a que le sirvieran nada en especial, cogió un par de manzanas y un trozo de pan y se puso a comer al lado de uno de los soldados, distrayéndose un poco con una charla amena. Una vez hubo acabado fue al pasillo del piso superior, donde salió por una ventana y se echó en uno de los tejados del castillo. Le gustaba estar por allí porque no le molestaba nadie, era como su pequeño santuario de paz, el sitio donde nadie podría encontrarle.

Fue allí donde se volvió a replantear la idea de marchar aquella misma noche. Dejar todo eso atrás para ir a buscar a su madre, como había hecho su padre tiempo atrás con su propio padre en cuestión. Deseaba marchar por el mundo y conseguir volver a verla, fuera como fuese. Pero también tenía miedo de dejar atrás todo aquello, aún sabiendo que volvería. No sabía como se lo tomaría su padre, y si lo defraudaría, así que simplemente se olvido de la idea una vez más y se levantó.

Pasó media hora, aproximadamente, y Roy salió de su pequeño lugar de paz, justo para ser interrumpido por uno de los ayudantes, el cual le había estado buscando durante la última hora. Roy se rió un poco y le dio un par de palmadas en la espalda, agradecido. Fue corriendo al despacho de su padre, lugar que pocas veces pisaba.

No sabía bien que le depararía por allí y estaba algo nervioso. Tomo un par de atajos del castillo y llegó todo lo rápido que pudo al despacho. Fue a abrir la puerta directamente, pero sabía que su padre era algo "tiquis miquis" con lo de la etiqueta, así que tosió un par de veces y picó en la puerta, esperando la respuesta de su padre. Una vez le dio permiso para entrar se acercó a largos pasos hasta él y sin sentarse se quedó mirándolo a los ojos, con una pequeña sonrisa en los labios.

-Padre...- El cuarto estaba como siempre, impoluto y con todas esas cosas que guardaba su padre por las paredes. Desvió momentáneamente la vista hacia la mesa para saber de que querría hablarle, y por suerte no vio ningún libro de economía o algún registro del que quisiera darle unas charlas-. ¿Me buscabais?
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Re: Épocas mejores [Privado; Roy]

Mensaje por Eliwood el Lun Nov 09, 2015 3:17 am

Por suspuesto que era Roy. ¿Quien más tosía para tocar la puerta? Debía de reiterarle que no era necesario, mas el comentario le quedó en la punta de la lengua. Estaría presionándolo suficiente por un día, no hacía falta empezar tan apresuradamente. Habían asuntos mucho más urgente a los que atender y se había propuesto enfocarse en ellos aunque, después de todo, se le dificultaba contenerse de observar críticamente. Al voltear hacia el joven, sin embargo, sintió su preocupación aminorar. Tenía buena postura, ya se cargaba como un espadachín y aunque fuese la persona que más cerca tenía, le hablaba respetuosamente. Perfecto o no, era un descendiente del que fácilmente estaba orgulloso. Debía de confiar en lo que había aprendido hasta el momento y proceder; asintió en confirmación, parado tan recto como siempre y con las manos tras su espalda. Como un caballero debía, le gesticuló hacia la gran silla del otro lado del escritorio, inclinándose levemente al ofrecerla para que tomase asiento.

- Así es. Teníamos una lección hoy. Confío en que lo recordabas, ¿no es así? - Dijo, tomando su lugar de su lado del gran escritorio, aunque sin sentarse. Su hijo era una de las pocas personas que oían un "tú" en lugar de un "usted" de su parte, sin embargo, su tono se mantenía formal y su semblante serio. Cuando de asuntos de Pherae se trataba, no podía sino tratarlo como a un caballero más, no precisamente como a su Roy, sino alguien con quien tenía tratados de importancia, con aquella mezcla justa de distancia y cortesía. - Te he llamado aquí porque creo necesario que aquí sea. Se trata de una lección especial, verás. Ponte cómodo. - Y le dedicó, allí, una mirada bastante penetrante, dándole a entender que miraría muy críticamente lo que tomase por 'ponerse cómodo'. Aguardó tan sólo unos momentos, aprovechándolos, por su parte, para contemplar cómo le comunicaría al menor todo lo que debía.

- Roy, sabes ya que en cierto tiempo, y no será demasiado tiempo, te corresponderá a ti tomar mi lugar como siguiente marqués. Aceptas ese hecho como tu deber, ¿no es así? - La firmeza, la falta de una sonrisa en sus labios era lo menos característico de él, que inclusive en lecciones se mantenía alegre y paciente para con su pequeño alumno. En aquella instancia no tenía mucha cabida. La situación de Pherae se tornaba delicada, no mala, pero sí muy delicada y debía de prepararse él mismo tanto como preparar a Roy. Finalmente dio un corto suspiro y continuó. - Gobernar no es simple. Hay algunas cosas que quiero que comiences a compartir conmigo desde ya, a modo de que, para cuando no esté yo a tu lado, puedas manejarlas sin problemas. Más aún... en esto, no sólo prefiero contar contigo, sino que necesito de tu ayuda, como heredero de Pherae, como figura a la que nuestro pueblo y otros tantos miran. Necesito que tomes lo que pediré de ti hoy con suma seriedad y des lo mejor de ti. -

Inclusive antes de explicarle expresamente de qué se trataba la tarea, se aseguraba de poner a Roy al tanto del peso del asunto. De cierto modo, lo ponía al mismo nivel que él mismo, al ser ambos igualmente importantes. - Pherae pronto recibirá la visita de un posible aliado de suma importancia, un aliado que puede asegurarnos enormes ventajas y, quizás, signifique nuestra liberación. - Prosiguió. Bajó la vista al mapa puesto sobre su escritorio, aquel con cada reino del mundo conocido, aunque no se hallaban borrados los nombres de los reinos ya caídos, como todos aquellos que Grannvale había anexado en Jugdral. - Primero, me gustaría que me respondas... si fueses tú el encargado de elegir un aliado fuerte y provechoso para Pherae, ¿cual tomarías como una buena opción? Por favor tómate tu tiempo y considéralo a fondo. Considera nuestra situación, el tamaño de lo que manejamos, las expectativas que realísticamente podríamos tener. No necesita ser sólo uno. -
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Re: Épocas mejores [Privado; Roy]

Mensaje por Invitado el Lun Ene 04, 2016 12:03 am

Realmente Roy no tenía demasiada idea de como estaba yendo todo. Había escuchado muchas veces hablar a su padre en reuniones a las que obviamente estaba invitado, y claramente iba a todas. Pero no prestaba demasiada atención... es decir, estaba al tanto de las cosas por encima. Sus pensamientos siempre estaban ocupados por otra índole... otra índole familiar.
Roy se sentó en una de las sillas, justo en frente de su padre y miró el mapa con algo de recelo al principio.

No le molestaba en absoluto que su padre le diese ese tipo de lecciones; Es que él pensaba que no estaba preparado para este tipo de decisiones. Quizás era algo más fogoso en batalla y eso le perjudicaba en este aspecto o... ¿Quien sabe? Quizás simplemente se le diera mal. Roy puso mala cara durante unos segundos, como si el peso de tomar una decisión y estudiar las consecuencias le molestara, aunque no fuera así.

Aún así no era estupido, así que al cabo de unos pocos minutos su gesto cambió por completo. Realmente se había metido de lleno en aquello y estuvo estudiando algunos papeles alrededor del mapa, unas cuantas figuritas posadas encima y todas las regiones circundantes. Al cabo de un rato comenzó a hablar, tomando pequeñas pausas para beber de un vaso de agua que alguien había depositado en la mesa sin que él se diera cuenta.

-Bien es cierto que podríamos tomar alianzas de varios países circundantes, tanto como Bern, Sacae y Etruria, tres paises que a mi parecer son poderosos militarmente y nos podrían ayudar a cerrar fronteras contra Durban, que solo está lleno de barbaros y piratas, además de hacerle frente a los nuevos enemigos que aterrorizan con tomar el país. Podríamos dejar atrás a  Ilia, puesto que es un pais pobre que lo único que puede aportarnos es algunos cuantos magos y poco más, pero nos pedirían demasiado a cambio debido a que tienen tampoco. Esa es la situación actual, y no creo que pudieramos llegar a un acuerdo con todos los paises- Roy se separó ligeramente del mapa y miró a su padre a los ojos. Luego se levantó y volvió a mirar el mapa.

-Si quieres que te diga lo que opino de verdad... es que el aliado más fuerte que podríamos conseguir es Bern o Etruria. Son los que más poder militar tienen. Pero Ilia necesita ayuda, y si podemos proporcionarsela, lo haría. En cuanto a Sacae, no estaría nada mal tener algún tipo de pacto con ellos, no se cuantas fuerzas tienen pero comparadas con las fuerzas que nos podrían ofrecer Bern o Etruria considero que pocas. Aún así no quiero decir que sea un mal aliado, pero... si me diesen a elegir con las manos abiertas, ofrecería ayuda a Ilia y un pacto con Bern, si esto no pudiera ser, mi orden sería Etruria y luego Sacae- Roy se mesó la barbilla durante largo rato, mirando las fronteras

Dio un par de vueltas por el cuarto, pensando en que todos podrían beneficiarse de un acuerdo grupal, al fin y al cabo estaban en guerra contra algo que no conocían y eso podría pasar factura por cada uno de ellos, tanto Bern, como Sacae... incluso Lycia. Roy se rascó la cabeza y llevó el mano a su cinturón, donde solía llevar colgada su espada, luego volvió a clavar sus ojos claros en su padre.

-. Intentaría hablar con todos ellos, eso está claro. Tenemos un enemigo desconocido y cuantas más fuerza tengamos, mejor. Pero repito, prestaría mi fuerza a Ilia, toda la que pudiera proporcionarle sin que nosotros perdieramos demasiado. Sobre todo en viveres.

Roy volvió a sentarse de nuevo, esperando a que su padre dijese algo. Esta situación le recordaba a algunas anteriores que había vivido de la misma manera. De pequeño no se enteraba muy bien de estas cosas, pero ahora ya era mayor, y aunque en las reuniones escuchaba por encima, no era estupido. Sabía como estaba la situación general y como siempre, Roy quería prestar su fuerza a todo el mundo posible.
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Re: Épocas mejores [Privado; Roy]

Mensaje por Eliwood el Jue Ene 07, 2016 3:52 am

Era un paciente tutor; pecaba, quizás, de demasiado paciente en lo que a su descendiente respectaba, pero tenía sus motivos. Así como era de quien más altos resultados esperaba, era con quien más cuidado tenía, sin presionarle en demasía y siempre retrocediendo si algo parecía abrumarlo. Y Roy no fallaba, usualmente, en darle la clase de resultados de los que podía aprobar. Era un equilibrado intercambio el que buscaba mantener con él y ponía fe en que así continuase. Aunque no mostrase mucho agrado por la tarea, el marqués simplemente aguardó, paciente e impertérrito, creyendo en que la respuesta vendría.

Siguió la mirada de Roy en el mapa y no pudo sino sonreír por su gesto de concentración. Aquel era su Roy. Cuando finalmente habló, le escuchó dando apenas cortos asentimientos de la cabeza para indicarle que tenía su atención, cuidadoso de no mostrar gesto de marcada aprobación o desaprobación por lo que decía. Quería que terminase de tomar sus propias conclusiones antes de inferir de cualquier modo.

No dudaba en reconocer la debilidad y la escasa conveniencia de Ilia como reino aliado, mas no negaba la posibilidad de auxiliar y posteriormente beneficiarse. Aquello le mostraba que era centrado y crudo si debía serlo, pero no desprovisto de su corazón, lo cual representaba un alivio. También tomaba en cuenta que los recursos de Pherae eran limitados, aunque en su visión de las potencias circundantes perdía un tanto la vista de ello. Esperó a que terminase, siguiéndole con la mirada, insistente en no ceder señal alguna de sus impresiones. Le agradaba la forma en que pensaba; por más que se negase a los puntos finos del comportamiento de sociedad y diplomático, era claro que tenía un latente talento en la política. Al final, Ilia era su primera mención, con Bern como la segunda. Miró el mapa él mismo, meditando un par de momentos antes de dar su propia estimación.

- Así como Ilia podría ofrecernos poco, nosotros representaríamos poco para Bern. Su fuerza militar, al igual que la de Etruria, es mucho mayor a la nuestra. Tenemos de nuestro lado la impecable reputación de nuestra caballería, que nos categoriza como una milicia fuerte pese al reducido número. No obstante, - Apuntó entonces a las montañas que rodeaban Bern en el mapa. - Bern se sirve de sus defensas naturales para mantenerse estable. No pelean fuera de sus fronteras. Aliarse con extranjeros les deja poca ventaja, pues saldrían de su comodidad y darían mucho más de lo que recibirían. Sería un excelente trato de conseguir, pero vería muy difícil conseguirlo. Y pedir alianza a una potencia claramente mayor sería una peligrosa muestra de necesidad. - Explicó. Las apariencias eran de vital importancia para él, así como uno de los mayores orgullos de su gobierno: mantener las más impecables apariencias, tanto que Pherae pareciese en buena situación. - Debes buscar aliado en tu rango, no de tamaño, sino de poder y estabilidad. Sin embargo, concuerdo en la primera elección. Yo también iría a Ilia. -

Volvió la vista a aquel lado del mapa, tomando una delicada figurilla de un caballero montado, que descansaba sobre Lycia, y la posó sobre Ilia. Con una orgullosa sonrisa volvió a mirar a su heredero. - Estamos estables, tenemos fuerza para prestar. Tal como dices, lo que escasea en Ilia no es tanto fuerza militar, sino más bien víveres, recursos. Y a nosotros nos sobran. Quizás no mucho en provisiones concretas, pero sí en campo perfectamente apto para agricultura y ganadería, al que imagino que una parte de la población gustosamente se trasladaría. Una vez reforzada la situación de Ilia, contaríamos con ellos para ensanchar nuestras filas, y nos volveríamos una fuerza mayor. Tu misericordia y buena voluntad te ganarían la confianza de tu aliado y, eventualmente, te recompensarían a ti también. - A medida que explicaba agregó a la mesa una figurilla de un mago, vestido en una larga túnica con la capucha puesta sobre su cabeza, posándola sobre Ilia. Regresó la figurilla del caballero a Lycia, y junto a ella la del mago. La complacencia inundó el gesto del marqués por un momento, satisfecho con el resultado dado.

No obstante, no terminaba allí la cuestión. Roy se había limitado al continente, excluyendo inclusive la otra masa de tierra conectada a través de Sacae, el continente de Valentia. Aquello podía adjudicarse, claro, a que estaba mayoritariamente perdido. Se enderezó y dio un par de golpecitos con el dedo índice al centro del mapa, fuera del límite de Elibe. - Aquello es en nuestro continente. Dime, Roy, ¿estimarías conveniente alguna clase de trato con el exterior? ¿Lo verías como una ventaja o desventaja? No me refiero en particular a países del nuevo mundo, sino al sólo hecho de extender diplomacia lejos de nuestras costas. -
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Re: Épocas mejores [Privado; Roy]

Mensaje por Invitado el Jue Ene 07, 2016 4:33 pm

Roy asintió lentamente, su padre tenía razón y si tenían que comparar fuerzas, después de hacer un trato con Ilia no les quedaba más remedio que Sacae, aquél país que poseía tanta fuerza militar como ellos o inclusive menos. Roy se rascó la barbilla durante un momento y miró a su padre, concentrado, asintiendo de nuevo hacia la nueva pregunta de este. Volvió a mirar el mapa, recordaba cada pais de cada continente, debido principalmente a que había tenido que estudiarlos detenidamente. Realmente no sabía que calidad de vida tendrían ahora en cada uno de ellos, pero sus estudios le daban un vistazo general.

Aún así, se sentía decidido, principalmente porque sabía que lo primero que debían hacer era consolidar su país tanto como fuera posible, hacerse tan fuertes como pudieran desde cualquier epicentro. Y para eso necesitaban alianzas, alianzas con todos los países vecinos posibles. Pero su padre tenía razón... no podían mostrarse débiles y pedir una alianza simplemente por necesidad, necesitaban pensarse bien las cosas y dar pasos cortos y seguros.

-La verdad es que tenemos una buena relación con Valentía, y yo intentaría, principalmente, tirar por ese acuerdo. Nos beneficiaría a ambos, puesto que podemos ofrecerles una alianza conjunta una vez consolidadas las de nuestro propio pais. La verdad es que...- Roy miró el mapa de nuevo... Tellius... akaneia... eran aquellos continentes... las banderas eran de aquellos continentes. Pero a Roy le extrañaban todavía ciertas cosas sobre su enemigo.

Tellius no era una mala nación, no todos sus paises lo eran. Bien era cierto que, como de costumbre, siempre tenía que haber alguien malo. Pero no habían recibido ningún tipo de declaración de guerra de ninguno de ambos países. Roy se giró hacia su padre decidido y se pasó los dedos por las sienes

-Padre, me parece muy extraño que hayamos caído bajo el ataque de ambas facciones enemigas, presuntamente aliadas, sin nisiquiera una declaración directa de guerra. Lo primero que intentaría, como ya he dicho, es una alianza con Valentia, y posteriormente con Magvel y Jugoral, primeramente Magvel. Jugoral es un continente fuerte, pero si llegamos a él con todas estas alianzas hechas no nos verán como a unos necesitados... pero a su vez, mandaría algunos diplomaticos, tanto a Tellius como a Akaneia, incluso a espias. Necesitaría saber que está pasando allí y porque nos estan atacando sin ningún aviso. Y si así fuera, bueno, el tiempo diría... quizás una declaración propiamente dicha.

Roy se sentó y cogió el vaso de agua, dandole un buen trago y moviendo la figura del mago y del caballero a Sacae. Después señaló Valentia. Cogió una pequeña figura de un diplomático y un soldado y las movió hacia allí, para a continuación coger un hilo rojo y marcar una pequeña ruta. Después hizo lo mismo tanto con Magvel y con Jugoral, otra ruta, pero ahora de color verde, marcando que quizás con una alianza de recursos valdría. También movió algunas figuras de espía y diplomatico tanto a Tellius como a Akaneia, y luego miró a su padre.

-Sé que sería arriesgado y bueno... no querría que muriera nadie, pero quizás esto nos supondría arriesgar aún menos vidas. Necesitamos saber que pasa ahí fuera, y si no lo sabemos de primera mano o ellos mismos nos mienten, los espías quizás puedan darnos alguna información útil al respecto- Roy volvió a mirar el mapa de nuevo. Todo aquello era bien complicado, y sabía que no podría aliarse con todo el mundo. Pero bien era cierto que necesitaban saber la situación global del conflicto, tanto por un lado, como por el otro.
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Re: Épocas mejores [Privado; Roy]

Mensaje por Eliwood el Lun Ene 11, 2016 1:18 am

Apreciaba la atención de su hijo a la tarea que le encomendaba, pues cada vez parecía tomárselo con más seriedad. Si bien se trataba de teoría en mayor parte, de analizar sin tomar ninguna clase de verdadera decisión en ese momento, pretendía tratarlo como un asunto de peso y su heredero no se quedaba atrás. En la privacidad del estudio, tras cuyas puertas cerradas se quedaba cualquier cosa que discutieran, podía hablar con libertad de las condiciones de los demás reinos, de alianza, de posibilidades de traición, de ventajas y desventajas, de guerra y hasta de espionaje. Si la lección debía ser considerada en seriedad, no sería menester nada menos. Eliwood no mostró reacción adversa cuando Roy habló directamente de sus enemigos, aunque sí suspiró, suavizando su expresión con simpatía por el gesto acongojado en el rostro lleno de pecas del menor. No eran pensamientos fáciles de ordenar ni asuntos con los que fuera fácil lidiar, lo sabía demasiado bien y parecía que Roy lo entendía a su vez. Dejó que terminase, paciente, hasta que sus ideas le llevaron al espionaje. No cabía duda que las épocas de estudio en Ostia acababan por influenciarlo, pues era Ostia que empleaba más a menudo tales tácticas. No obstante, tomó con aquel ángulo el interés de Eliwood.

- Tanto la diplomacia como el espionaje, tácticas para perfilar y conocer mejor al enemigo, pueden evitar gran parte del movimiento militar y evitar agresión innecesaria. - Dijo. La agresión había iniciado hace mucho ya, inclusive en Lycia había cobrado sus víctimas, al acabar por disolver la gran mayoría de los marquesados otrora existentes. Y sin embargo, sin saber exactamente quien propiciaba esas agresiones, Eliwood continuaba inclinándose a no actuar precipitadamente. Una solución era necesaria, claro, pero una solución desatinada podía costar demasiado; el planteamiento militar de Roy no estaba errado en absoluto pero él, siendo pacífico y conciliador por naturaleza, no podía verlo de otro modo. - Si bien no hay una sola respuesta y muchos métodos son válidos, aquel es el que elegiría. Es el método que arriesga menos vidas, por seguro el más extenso y complejo, pero el de mejores resultados. Un reconocimiento podría mostrarnos a ciencia cierta cual es nuestro enemigo, a la vez que separarlo de los inocentes a su alrededor; actuar contra el verdadero enemigo, en ese entonces, sería mucho más fácil. Lo más seguro es que facilitaría la creación de alianzas o movimientos militares conjuntos, además de requerir de una fuerza menor para sobreponernos. -

Y era el camino que él, en el fondo, ya había elegido. No estimaba prudente compartir tal cosa con el joven pelirrojo, al menos no aún, pero gustosamente se enfocaba más en aquel teórico camino, aproximándose paulatinamente a aquello que verdaderamente pretendía discutir con el futuro marqués. Aguardó a que hubiese dispuesto de las piezas, y pensativamente observó la pequeña figurilla del espía en su larga capa, junto al diplomático representado con un largo pergamino entre manos. Muchas veces encarnaba él mismo a aquella figura. La otra, hasta el momento, no era una que en la versión verdadera de su juego hubiese sacado aún.

- El espionaje ciertamente es una táctica común en Ostia, mas no así en nuestra tierra. Sin embargo, la información que en Ostia se obtiene suele ser remitida aquí, y vice versa, así que es algo en lo que no nos involucramos con regularidad. - Explicó, removiendo la figura del mapa, que se asemejaba cada vez más a un tablero. Apoyó un enguantado dedo índice sobre la otra figura, dándole un leve golpecito sobre la cabeza. - La diplomacia siempre ha sido el fuerte de Pherae. Más ahora mismo, en mi gobierno; por supuesto que las épocas cambian y los métodos también, pero te pediré, para lo que viene ahora, que intentes tomarlo desde mi punto de vista. - Miró la disposición de las figuras. Un diplomático en un punto aleatorio de Tellius, el otro en Akaneia. Los blancos estaban correctos. - He estado estableciendo a través de varios años ya un vínculo con un reino del exterior. Desde antes, inclusive, de la aparición de los emergidos, sin embargo la relación ha cobrado mayor importancia después de, y busco ya establecer formalmente alianza. Se trata de un reino que sería nuestro pie en el exterior, a la vez que una potencia mayor que puede servirnos tanto militar como económicamente. Ahora bien... -

Tomó asiento de su lado de la mesa, juntando sus dedos sobre esta para entrelazarlos. De su lado, frente a él, quedaba el lado sur del mundo, y cerca la misma Lycia, permitiéndole ver más de cerca el mapa del  terreno. - Hay algo que no has tomado aún a consideración: no estamos representando a Lycia, sino únicamente al marquesado de Pherae. Dado que tantos otros han caído durante este tiempo, es... realmente imposible generar un gobierno centralizado ahora mismo. ¿Y qué posibilidades puede tener una oferta de alianza igualitaria entre un territorio pequeño como un marquesado y algo como, por ejemplo, un imperio? No es simple conseguir alianza con un reino en tales condiciones. Gobiernos menores serían idóneos. Sin embargo, sí hay una forma de mejorar las posibilidades de conseguir alianza con un reino, y eso es elegir a uno cuyo modelo político y social se asemeje lo suficiente al nuestro, como para encontrar una afinidad que facilite las cosas. Reinos a cuyo estilo de vida y a cuyos gustos pueda resultar atractivo este punto, o quizás estratégico, por contar con un puerto aquí. Con esa clase de reinos es posible establecer diplomacia. - Hizo una pequeña pausa, notando cuanto había monopolizado la conversación. Con una leve risa volvió la vista a su heredero. - Lo siento, he hablado tanto. ¿Comprendes, hasta este punto? ¿Ves ya de quien hablo? -
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Re: Épocas mejores [Privado; Roy]

Mensaje por Invitado el Mar Ene 12, 2016 5:43 am

-Sacae- Roy ni siquiera se lo pensó para contestar a su padre. Era otro reino de enormes planicies pacificas, seguramente también estuvieran buscando aliados y era uno de los muchos que fácilmente prestarían ayuda a Pherae, sobre todo por su igualdad de politica. Roy también había pensado en otros lugares, como por ejemplo Etruria, un enorme reino con grandes potencias militares pero con fines totalmente pacíficos, buscando solo la liberación, o incluso Ylysse-. Supongo que es una de esas potencias que nos podrían prestar ayuda más fácilmente, debido principalmente a su cercanía con Lycia, y además comparten mucho de nuestras politicas interiores a mi parecer.

El muchacho hizo otra pequeña pausa para apoyar un codo en la mesa y luego dejar la cabeza apoyada en su propia mano, estudiando de nuevo el enorme tablero del que disponían encima de la mesa. Llevaban allí bastante tiempo y nadie les había interrumpido aún, por lo que presentía que esto sería para largo.

-Dentro de Lycia en si mismo contamos con la ayuda de Ostia, supongo que no hace falta hablar de ello ya que... es Ostia, ya somos aliados. Sé que es difícil centralizar Lycia, no por algo nos llaman la liga de Lycia, pero ante una situación de gran peligro es posible. Aún así ya contamos con la ayuda de Hector, y junto a él y Sacae ya contaríamos con grandes terrenos, por lo menos para enfrentarnos a nuestro enemigo más cercano.

Roy cogió otro par de piezas y las puso dentro de Pherae, representando a Hector con un enorme soldado y a el otro líder de Sacae con otro soldado. Roy no recordaba bien quien era el líder de Sacae, quizás no había prestado demasiada atención aquél día en clase y ahora andaba algo perdido, así que simplemente puso aquella pieza y se dejó llevar, como quien no quiere la cosa.

De golpe unos ruidos en la puerta distrajeron al muchacho. Allen, uno de los nuevos ayudantes de su padre, se adelantó un poco, abriendo ligeramente la puerta cuando Elliwood le dio permiso para entrar. El muchacho era muy alto, pero estaba con un fideo. Parecía algo avergonzado de haber interrumpido la charla de padre e hijo, pero él mismo sabía que debía estar allí para informar.

-Lord Elliwood, se le necesita en el gran salón... no sé s-si recuerda que hoy era día de etiqueta, se han invitado a algunos nobles de las cercanías de Pherae para hablar sobre los asuntos recientes y bueno, bailar, comer, lo de siempre- Allen parecía explicar todo no tanto por Elliwood si no para Roy, el cual odiaba los días de etiqueta. Parecía ser que llevaban allí metidos bastante tiempo y a su padre se le había olvidado por absoluto todo aquél tema.

El muchacho le dedicó una mirada a su padre, una mirada de ruego y súplica. No quería ir, no quería bajar al gran salón. Deseaba con todas sus fuerzas ir a la cocina, coger unas cuantas manzanas y volver a su cuarto. Pero sabía que hoy no sería ese día, hoy debería bajar y bailar, o bueno, más bien hacer el ridículo en frente de todos los nobles de Pherae.

Roy no tardó demasiado, bajo las indicaciones de su padre, en llegar a su cuarto y ponerse las típicas ropas de galas. Al muchacho pecoso le gustaba ir siempre con su camisa de volantes turquesa, sus pantalones oscuros y sus botas. Pero ahora llevaba una túnica de color azul y dorada, unos pantalones de seda grises y unos zapatos del mismo color que su túnica. El muchacho se miró en su espejo y suspiró.

Se quedó en su cuarto un rato más, pensando en lo mal que lo había hecho hacia un par de meses, cuando en medio del baile se cayó encima de la dama con la cual estaba bailando. Por suerte no le había hecho daño, pero Roy se había puesto rojo como un tomate y había retrocedido lo más rápido posible, dejando a la dama en medio de la pista sin ningún acompañante, lo cual era una grave falta de respeto. No lo había hecho a propósito, pero bailaba tan mal que incluso un niño de cuatro años podría reírse de él perfectamente.

Las escaleras se le hacían eternas mientras bajaba poco a poco, intentando quitar la cara de asco y réplica que se le había quedado desde que había salido del salón de su padre. Una vez hubo llegado al salón, su gesto era totalmente neutro. Su padre estaba al fondo, junto a otros cuantos hombres. Roy se acercó poco a poco, soltando un pequeño soplo de aire y pensando para sus adentros que estaba preparado para todo aquello. Una vez que estuvo lo suficientemente cerca simplemente saludo, como le había enseñado su padre, y esperó a que fuera presentado a quien quisiera que tuviera que ser presentado.
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Re: Épocas mejores [Privado; Roy]

Mensaje por Eliwood el Dom Ene 17, 2016 2:22 am

Era normal en aquellos días, más que antes, que el interior del castillo se encontrase un tanto menos ajetreado, especialmente el área en que se hallaba el despacho personal del marqués. Pherae necesitaba a cada soldado del que disponía, poner una numerosa guardia alrededor del marqués y su familia seguía siendo tan importante como siempre, mas lamentablemente no era un lujo con el que pudiese contar y se arriesgaba un poco, reduciendo el número de caballeros a su alrededor para disponer de más de ellos en el marquesado. El castillo, así, terminaba pareciendo vacío de algún modo, demasiado tranquilo de a ratos. Sabía que había un guardia fuera de la puerta, más que nada por la delicadeza de los temas que trataba, pero aquello era todo.

Eliwood observó la última maniobra de su hijo pensativamente, dudando un momento antes de contestar. - Es difícil. Si bien la organización de Sacae es seccionada, como la de Lycia, la carencia de un gobierno centralizado vigente hace muy complejo un contacto formal. Al menos, careciendo del contacto adecuado, pues muchos de los líderes han sido perdidos. De ser posible sería provechoso, pero... - Se preguntó si debía de mencionar Altea. Era un contacto ambicioso, tremendamente ambicioso, que el heredero al marquesado parecía no haber llegado siquiera a considerar hasta el momento, y sin embargo era uno al que Eliwood había conseguido ya aproximarse. Aunque explicar sus motivos habría resultado bastante complejo.

El toque en la puerta le hizo volver la vista hacia la ventana con curiosidad. El día se escapaba entre sus manos con excesiva velocidad, a su parecer. Allí en su privacidad se permitió dar un profundo y frustrado suspiro, antes de enderezarse a cuenta nueva e indicar al caballero que entrase. No era el mismo al que había dejado aguardando en la puerta, lo cual indicaba inequívocamente un mensaje desde la otra punta del castillo, o quizás desde la ciudad. Al oírlo, reparó con una resignada sonrisa en la ironía del asunto y asintió. - Enseguida estaremos allí. -

Ignoró la inconformidad de su heredero, sin más opción al respecto. Era algo demasiado propio de Pherae como para omitir. Imagen, la mitad de las defensas de Pherae eran la imagen estable y segura que daba, y la mitad de su fuerza era el contento de los ciudadanos y nobles que se sentían en el lugar correcto. Era así mismo como había establecido conección con el reino de Altea, por ello mismo que había conseguido erguirse tan orgullosamente frente a una potencia mayor y hacerse ver como si estuviese al mismo nivel. Mantener los protocolos preservaba aquella sana impresión de que todo estaba bien, que todo seguía su curso y las cosas estaban yendo como debían. Eran conceptos sutiles y hasta un poco engañosos, temprano aún como para presentárselos a Roy debidamente.

Sólo podía asegurarse de que participara y dejar para después el día en que lo entendiera. Dejó para una futura repetición el resto de la discusión política y pasó, gustoso, a terreno aún más familiar.

-:-

Ea escasa la nobleza en un territorio reducido como aquel. Los únicos nobles por sangre eran los allegados al marqués, una familia muy pequeña en ese entonces; el resto, nobles por riqueza y poder económico, personas con las que solía ser complicado lidiar. Si había otros era tan sólo porque se aproximaban de territorios aledaños, viendo en Pherae, como su marqués deseaba, un sitio seguro donde se podía aún acudir. Atender a tales cosas y mantenerse como el practicado anfitrión no se le dificultaba ya, aunque, claro, persistía el asunto de su heredero. Aún si eran reuniones de poca monta y relativamente relajadas en cuanto a juicios, aprovechadas usualmente para instruir a Roy en el comportamiento adecuado, errar en ellas no iba tan tranquilamente visto como errar en una lección privada.

Los errores de la ocasión anterior (y de la anterior a esa, y varias más así) no serían repetidos esa vez, Eliwood intentó asegurárselo a sí mismo. Al ver a su joven hijo aproximarse, pese a no cometer en ese momento ninguna obvia falta, actuó de la forma en que consideró más segura y se excusó de sus contactos entre educadas inclinaciones de la cabeza. Se le veía neutral, mas adivinaba tras ese gesto en su pecoso rostro y ojos claros que no estaba precisamente feliz con lo que se desenvolvía a su alrededor. - Por aquí. - Murmuró al acudir a su lado, apoyando una mano tras su espalda al guiarle aparte, más cerca de donde su pequeña orquesta proveía al salón de la tenue música de fondo. Daba la imagen, así, de estar vigilando junto a su hijo que las cosas marcharan bien; en gestos corporales seguía el acto, siempre mirando hacia la orquesta en lugar de hacia su pequeño, como si hubiese en ellos algo muy importante de examinar.

- Roy, ¿te encuentras bien? - Preguntó finalmente, en una voz baja y con una sonrisa discreta en los labios. Sólo por si alguien le viese, debía parecer en los mismos ánimos de siempre, aunque lo cierto era que el menor le preocupaba. No sólo por las cosas que a veces hacía y los problemas que generaba, sino por su estado de ánimo después de lo ocurrido la vez pasada. - Espero no estés demasiado nervioso respecto a esto. Sabes que es sólo otra clase de lección, ¿no? -
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Re: Épocas mejores [Privado; Roy]

Mensaje por Marth el Vie Feb 19, 2016 11:36 pm

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