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Habladurías de borrachos (privado Argus - Gaius)

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Habladurías de borrachos (privado Argus - Gaius)

Mensaje por Gaius el Jue Nov 05, 2015 6:05 pm

La guardia. Así le habían dicho que se llamaba una “asociación de mercenarios”. La descripción era vaga, hasta su propio gremio podía ser encasillado así. Pero por los rumores, esta no era una asociación secreta, se movían a plena luz, e incluso osaban tener estandarte. Serían una asociación de comunes aspirando a sentirse nobles? Todo en torno a esta “organización civil” cautivaba al joven bandido. Gaius, quien seguía en Sienne, casi no podía contener sus ganas de correr hacia la taberna más próxima a preguntar por tal asociación. Pero debía ser cauteloso. Los que andan tonteando preguntando lo que no debe… tienden a dormir bajo el suelo. Pero pese a los posibles riesgos, nada le impediría averiguar más sobre ellos. Esa noche, tomó sus pertenencias del hostal que se hospedaba “el caldero gris” y salió a recorrer la cuidad. “Que nombre más aburrido”, se decía mientras le dedicaba una mirada sobre el hombro a su alojamiento, claramente su propietario no tendría mucha imaginación.
Llegó a una abarrotada taberna llena de canticos, viajeros y locatarios. Todo era una gran fiesta. Era entrada la noche ya, por lo que las mentes ya estaban bien cebadas en alcohol, el momento ideal para cosechar información.

Varias horas después, todo lo que tenía Gaius eran un par de anécdotas y el faltante de 20 preciadas piezas de oro. La noche había sido un fracaso. Marchó de nuevo a su posada pateando piedras por el camino y maldiciendo en voz baja.
Se paró en seco. No! Se negaba a bajar los brazos! Se había propuesto averiguar de esa secta, y por la dama que iba a cumplir su palabra!
Giro sobre sus talones y emprendió camino a la zona más pudiente de la ciudad. Encontró otra taberna, una más ricamente amueblada, a la cual iban casi exclusivamente los niños ricos o los viajeros con menos coraje para aventurarse calle abajo.
Saludo al tabernero con cuidado. No sabía si en estos lares su moneda funcionaría, así que decidió guardarla como último recurso. El tabernero lo recibió con cara de pocos amigos, la cara que pone todo mercader cuando no sabe si el cliente podrá pagar por la mercancía. Molesto, Gaius extrajo dos monedas de oro regulares y pidió una jarra de hidromiel. El tabernero tomo las monedas de la barra de un solo manotazo, antes de que el bandido pudiera cambiar de parecer, y puso delante de su nariz una prominente jarra de cristal rellena con su jarabe favorito. “Definitivamente esta es una taberna elegante” pensó el ladrón tomando esa preciada jarra en sus manos. Tras un largo sorbo, comprobó que realmente el recipiente modificaba el sabor de la bebida. Nunca había probado algo tan suave y gustoso. Para el bandido, que para mantener la mente y oídos despejados, había tomado agua toda la noche, tomar aquella exquisitez era un bálsamo para sus angustias y recelos.  Hacía tiempo que no tomaba algo tan dulce y casi enseguida sintió los efectos relajantes propios del alcohol.
Cuando hubo tomado media jarra en silencio, decidió que ya había esperado suficiente como para que la gente ya no le prestara atención al “recién llegado. Miró en la barra quien podría ser su próxima víctima. El lugar estaba bastante poblado a pesar e lo avanzado de la noche. Todos parecían locatarios, hablando animosamente en grupos. Pero al otro lado de la barra, un personaje llamó la atención del bandido. Era un hombre corpulento y de tez trigueña. Su cabello rojizo y peinado para atrás, le hicieron recordar al bandido a las melenas de los leones. Debido a u estado de alcohol en sangre, Gaius no pudo deducir nada más del hombretón, pero como era el único que bebía tranquilo y en soledad, era su mejor opción para obtener una buena charla. Tambaleante, dejó su banco en la barra y se encamino hacia la otra punta. Apoyando un codo en la barra y dando lo que el considero una “sonrisa amistosa”, pregunto.
-Oye! Amigo. Te puedo acompañar en un trago?-
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Re: Habladurías de borrachos (privado Argus - Gaius)

Mensaje por Invitado el Jue Nov 05, 2015 10:58 pm

....Han sido días pesados en la vida del mercenario. Sus ideales finalmente habían chocado contra la cruda realidad, comprobando así lo duro que sería consumarlos. Ayudar a la gente contra bandidos o criminales de poca monta resultaba sencillo. Si bien era cierto que no faltaban las ocasiones en las que tenían que combatir contra hombres bien entrenados, tales situaciones eran pocas. En cambio luchar contra los emergidos era una historia aparte. Se encontraban bien armados, como cualquier ejército y sus soldados peleaban con la misma maestría como lo haría cualquier otro soldado. Había conseguido vivir en las últimas luchas contra esos seres, pero esto sin conseguir salir indemne. Pero su vida en aquel momento era la que menos le preocupaba, el verdadero problema estaba en quienes le seguían al combate. Muchos tenían experiencia en el campo de batalla pero otros apenas habían participado en escaramuzas menores, y no sabía si podrían afrontar como es debida una lucha de semejante magnitud. No deseaba poner sus vidas en peligro.

....No se sentía con la suficiente fortaleza como para actuar con completa naturalidad entre sus compañeros, razón por la cual decidió tomarse algunos días libres y partir hacia Sienne. Necesitaba algunos días a solas, meditar y volver a tener su mente en paz. Una vez allí había alquilado una habitación en una posada bastante humilde. La tarde la dedicó a pasear sin rumbo fijo por las calles de la ciudad, observando locales y plazas con un poco de admiración, aunque siempre y en todo momento sus pensamientos volvían al mismo tema.

....Eventualmente la noche terminó por caer y el hombre consideró que era hora de distraerse con algo distinto, algo de lo cual disfrutaba: licor. A diferencia de lo que usualmente hacía, esta vez decidió ir, con ayuda de algunas indicaciones, a una taberna bastante decente ubicada en una zona respetable de la Sienne. Tan pronto entró se sentó frente a la barra y pidió una jarra de cerveza, algo ligero y económico con respecto a todo lo demás. Depositó el dinero sobre la madera y recibió, a cambio, la jarra.

....Ensimismado como se encontraba no fue capaz de notar la cercanía del ladrón hasta que éste terminó hablándole. Dio un largo sorbo a su cerveza e inmediatamente se giró hacia el muchacho, esforzándose para sonreír con naturalidad. -
Por supuesto, chico. ¡Ven para acá, siéntate! - Con su mano desocupada señaló el asiento que había a su costado. Fue en ese momento en que lo veía bien que notó cómo su atuendo, e incluso su apariencia en general, parecía en discordancia con los demás clientes del lugar. Aunque, claro está, él mercenario tampoco es que estuviese vestido con finas sedas, pues vestía su armadura del día a día, algo maltratada por los últimos combates, y algunas prendas sencillas debajo de ésta. Apenas su capa podía apreciarse que debía ser bastante costosa. - Me llamo Argus, por cierto. ¿Y tú, chico? ¿Con qué nombre has sido bendecido? - Soltó la jarra de cerveza y extendió hacia él la mano en busca de estrechar la ajena.
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Re: Habladurías de borrachos (privado Argus - Gaius)

Mensaje por Gaius el Sáb Nov 07, 2015 12:23 am

-Pst! Bendecido?- se bufo el bandido.
- He tenido muchas cosas en mi vida, pero nunca una bendición. Los dioses se olvidaron de mi no bien aprendí a caminar.-
Gaius miró extrañado su jarra. Que le estaba pasando? Era cierto, las ultimas semanas, a lo que había tenido que recolectar información, solo bebía agua, pero no era posible que hubiera perdido su potente resistencia al alcohol. Con solo un poco más de media jarra la mente del ladrón ya estaba ligeramente nublada. Sintiéndose como un niño de diez años nuevamente, el bandido culpó a lo dulce de la bebida y a lo vacío de su estomago por su estado.
-Ah.. Soy Gaius ¡- dijo contestando tardíamente la pregunta que había quedado colgada.
-Y perdona que me empiece a quejar desde mi primera palabra. Supongo que necesitaba un trago más de lo que pensaba.- dijo, y dio un generoso sorbo a su bebida.
-Ah… y dime…Argus, verdad? Eres locatario por aquí? No lo pareces. No te lo tomes a mal! Es solo que todo el mundo esta sentado con alguien….. Así que o ese un viajero, o te han roto el corazón. Esperemos que no sea la segunda- dijo levantando su copa y dando otro sorbo.
-Por la dama esta es la mejor hidromiel que he tomado en años! Que estas tomando tu?- preguntó atreviéndose a asomar la cabeza por sobre la jarra de su compañero.
-Cerveza?  Esa no es una bebida noble. Antes de sentarme te dije que iba a acompañar con un trago. Pero será con un trago digno, no esa agua de inodoro.-
Tabernero! Tabernero!- exclamó dando varios y repetidos golpes sobre la barra.
Un ojeroso y pelirrojo tabernero salió al encuentro del prepotente cliente.
-Si?!-
-Tabernero! Póngale a mi compañero aquí una generosa jarra de su deliciosa hidromiel! Y rellene la mía si es tan amable!- dijo. Colocó otras cuatro monedas de oro sobre la barra.
El tabernero resoplo molesto. De igual forma tomó las monedas y comenzó a llenar las jarras.
-Mientras está en eso, dígame, como se llama este establecimiento? Cuando entré no puede leer ningún cartel.-
El hombre le dedico una interrogante y molesta mirada. Como era posible no ver el gigante letrero sobre la entrada?
-“El pez con suerte”- contestó secamente. Puso las jarras frente a los comensales, y se alejó sin mediar más palabras.
-Ju ju.. Parece que alguien tiene mala bebida- dijo codeando a su compañero mientras se reía sólo de su propio chiste.
Empezó a disfrutar su nueva jarra de bebida, la sonrisa ya estaba fija en sus facciones. Facciones. Miró con cierto humor a su compañero.
-Entonces Argus, Como terminaste aquí?-
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Re: Habladurías de borrachos (privado Argus - Gaius)

Mensaje por Invitado el Sáb Nov 07, 2015 11:48 pm

....La contestación del ladrón con respecto a su nombre le causó algo de gracia al mercenario. Estaba claro que su nuevo compañero no creía en la religión, y en el hipotético caso de creer se encontraría en malos términos con ésta. El hombre contestó dándole un suave puñetazo en un hombro al más joven. - Todo nombre, amigo mío, es una bendición, y no porque alguna deidad o espíritu haya decidido otorgarnos favores por éste, sino porque todo nombre viene acompañado de una vida. No nombramos a los muertos, ¿o sí? Nombramos a aquello a lo que damos vida, o lo que creamos. Así que el haber sido dotado de un nombre significa que fuíste bendecido con el maravilloso regalo de vivir. - Al concluir tales palabras condujo la jarra hasta sus labios para dar un prolongado sorbo a la cerveza. Disfrutó cada gota, en especial porque era de mejor calidad que la que usualmente bebía.

....Quiso contestar las preguntas que el ladrón formuló con respecto a sí, pero antes de poder coordinar las ideas y plasmarlas en palabras el muchacho se encontraba viendo, sin ningún disimulo, qué era lo que estaba bebiendo. Soltó una carcajada cuando oyó la manera en la bebida que disfrutaba en esos momentos y cómo, posteriormente, realizó una nueva orden durante la cual se ganó, por lo visto, el mal humor del tabernero.

....Tenía que admitir una cosa: incluso a pesar de los problemas que cargaba encima resultaba difícil no sonreír de manera genuina ante el comportamiento de aquel individuo. Parecía totalmente discorde al lugar en el que se encontraban, y también daba la impresión de que carecía completamente del sentido común necesario como para determinar qué cosas no debía decir en voz tan alta.


....- La vida fue la que me trajo aquí, muchacho. Hasta el día de hoy no me he visto la necesidad de recurrir al precioso alcohol para olvidar penas del corazón, quizá porque no me he dado el tiempo para tratar esos temas en mi vida, bien sea para bien o para mal. - Conduciendo la jarra una vez más hasta su boca, terminó de beber su contenido en unos cuantos tragos para que el tabernero pudiera retirarla vacía al momento de entregar la otra que poseía la hidromiel que le invitaban. La levantó de inmediato, pero en vez de beber de ella primero la aproximó hasta el ladrón para chocar su jarra con la ajena. - Contestando a tu otra pregunta: no, no soy de esta ciudad. Me encuentro con unos... compañeros, digamos, establecido por las tierras de Begnion, pero lejos de acá. Pero, ¿qué me puedes decir de ti? Por tu apariencia no me da la impresión de que seas de por acá, al menos no de esta zona en particular de la ciudad. - Con un gesto de su brazo, con cuya mano sostenía la jarra, abarcó el local en el que estaban. Era una taberna, sí, pero una ubicada en una zona medianamente respetable de la capital, a diferencia de otras más humildes y de precios más asequibles. Antes de continuar hablando decidió dar unos primeros sorbos a la hidromiel para poder degustarla, y tenía que admitir que en algo tenía razón su interlocutor: en nada se le parecía a la cerveza. - No pareces un soldado, pero tampoco un simple aldeano o mercader. ¿Eres un mercenario quizá? ¿Tal vez en una importante misión? ¡Ja, ja, ja!
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Re: Habladurías de borrachos (privado Argus - Gaius)

Mensaje por Gaius el Lun Nov 09, 2015 7:52 pm

-Así que no eres de ahogar las penas el alcohol? Es la mejor forma de matarlas, créeme. – Dijo mientras señalaba su propia cabeza. –Si dejas que esto de aquí este demasiado consiente de lo que haces, terminaras pobre y mendigando en las esquinas. A veces uno todo lo que necesita es un buen impuso, una corazonada, y dejarse llevar.-
-Espera… Dijiste el corazón? Entonces eres ambos! Eres viajero y tienes el corazón roto. JA!- Dijo dando una palmada sobre la barra. –Doble acierto! Brindo por mí!-
Antes que pudiera llevarse la jarra a los labios vio a su compañero y rápidamente añadió
-Ah! No es que me esté burlando de ti, o de tus problemas. Es que, bueno. Es raro que le acierte con tanto.-
Gaius comenzaba a temer que su mala broma hubiera matado el humor del encuentro, pero entonces el viajero le extendió su jarra en un brindis. El bandido chochó gustoso su jarra con la de su compañero, con quizá demasiado entusiasmo. Un ligero chorro salió desprendido de cada recipiente, manchando las ropas el mercenario y las del bandido por igual.
-Ah! Por la señora!- Dijo al tiempo que se levantaba con prisa y se sacudía sus prendas, tratando inútilmente de secarlas. Resoplo malhumorado. Porque siempre le pasaban estas cosas a él?
-Discúlpame, en verdad lo lamento. Ah! Mi querida señora, la dama que siempre sonríe, debe estar olvidándose de mi.- Dijo al tiempo que volvía a sentarse en su butaca. Sus pantalones ya habían quedado arruinados con el pegajoso líquido, no había nada que pudiera hacerse, así que prefirió volver a acomodarse y seguir bebiendo. Todavía le quedaba casi toda una segunda pinta de hidromiel, y con lo cara que había salido, no se iba a ir de allí sin terminársela.
-Daj! Siempre me quejo de lo mismo. No quiero parecer uno de esos borrachos resentidos, en realidad no lo soy. – Dijo y empino el codo.
-Pues si colega viajero, yo tampoco soy de por aquí. Soy del sur de hecho…. Demasiado del sur. He venido a probar suertess a tierras mejores.- Gaius se aclaró la garganta. Ya le estaban patinando las eses? Que tan fuerte era esa hidromiel?
Volvió a centrar su atención en su compañero
-Eh… Que te estaba diciendo? – dijo desorientado. –Ah! Si! Vengo del sur! Llevo mese viajando. Y me alegro haber llegado a un continente tan grande que me garantice no tener que pisar un barco en mucho tiempo! Estoy hasta las cejas de ellos! Encerrado en una caja de madera, soportando tormentas y el mal humor de los marineros. Tienes una idea de lo malhumorado que puede estar un hombre que no ha visto a una mujer en semanas? Muchísimo! Demasiado! Hasta yo mismo me he puesto de mal humor! No, no… Soy un hombre que nació para vivir sobre la tierra. –
Se quedó callado un tiempo contemplando el vacío, recordando sus viajes. Por suerte no vería barcos en un buen tiempo.
Una pregunta de su interlocutor hizo que girara la cabeza bruscamente hacia él.
-Mi misión…. Sí, tengo algo que hacer aquí, ahora que lo dices. Y gracias, supongo que esta deliciosa hidromiel ya me estaba ablandando la mente. Ya me había olvidado de hacer mi propio trabajo. – rio por lo bajo. – Bah, trabajo. Necesito de eso también.- Volvió a reír solo.
-Tu eres viajero también, no? Pero también eres de esta parte del mundo. Tengo que encontrar a un grupo de… no se bien que son. Pero quizá los hayas oído nombrar por ahí. “La guardia” escuche que se hacen llamar.-
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Re: Habladurías de borrachos (privado Argus - Gaius)

Mensaje por Invitado el Lun Nov 09, 2015 11:49 pm

....No era un hombre demasiado creyente. No descartaba que existiese algo en la vida más allá de lo que eran capaces de ver, y con el poder de dar movimiento al mundo. Existía la magia, al fin y al cabo. Pero aun si daba por hecho que algo debía de existir, no era capaz de señalar qué era ese algo. Pero en ese instante en particular le dio por pensar que si realmente existía una deidad, un espíritu, un destino o alguna clase de poder superior entonces le estaba sonriendo, pues el acompañante inesperado que se le había aparecido en la taberna de pronto estaba consiguiendo mejorarle un poco el humor. En aquel mundo repleto de guerras, de problemas, de corrupciones, y de un maldito ejército salido de la nada que causaba caos por doquier, aquel muchacho despreocupado e hilarante, como ajeno a todo lo que le rodeaba, resultaba un respiro de aire fresco.

....- ¡Ja, ja, ja! No, no, amigo mío, ningún problema del corazón. Hasta el momento no hay ninguna mujer en mi vida, ni para lastimarme el corazón ni para ofrecerle algo de calor. Supongo que he estado ocupado en otras cosas como para dedicarme a eso, ¿o será que aún no ha aparecido la indicada? - Había escuchado, a lo largo de su vida, a bardos y poetas platicar sobre el amor, y cómo éste a veces se encontraba entrelazado con el destino, cómo la unión de dos personas resultaba algo ya escrito, como si fuesen hechos el uno para el otro. No sabía qué tanto crédito darle a eso, pero de ser verdad seguramente su otra mitad se debió de perder en el camino ya que en sus más de treinta años de edad no había caído enamorado todavía. ¿O quizá sí y no lo había notado? - Aunque créeme que entiendo a lo que te refieres sobre lo de pasar semanas sin compañía femenina. Puede que no dedique mi día a día al sexo o al amor, pero vaya que el tener al menos a una mujer linda y agradable cerca mejora el humor. - Soltó una carcajada y le dio un suave codazo en el costado al ladrón.

....Volvió a beber de su jarra y a disfrutar del licor que le habían ofrecido, y fue en ese momento cuando oyó la pregunta de su interlocutor. Casi se atragantó con la hidromiel, aunque logró evitar escupir lo poco que tenía en su boca al momento de toser. Se limpió los labios con el brazo y se giró un poco para volver a observar al otro varón. -
¿La Guardia, dices? Pues... Creo que sí sé un poco de ese grupo. Digo, al fin y al cabo soy yo quien la encabeza. - Rio, aunque más por la ironía de la situación que por su propio comentario. - ¿Hay alguna razón en particular por la que busques acerca del gremio, chico? ¿Quizá alguna misión que nos quieras encomendar?
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Re: Habladurías de borrachos (privado Argus - Gaius)

Mensaje por Gaius el Miér Nov 11, 2015 4:07 pm

Gaius había quedado boquiabierto cuando su compañero se declaró líder del grupo que él tanto buscaba. El contratiempo era que ya babia levantado su jarra para dar un sorbo, y al estar petrificado por la sorpresa, el trago fue a parar nuevamente a sus pantalones. Se levantó de un salto. Colocó la jarra de un golpe sobre la barra, mientras nuevamente trataba de escurrir sus ya dañados pantalones.
-Que Grima me lleve! Voy a tener que tirarlos.- Resoplo y se volvió a sentar en su butaca. Con un codo apoyado sobre la barra y acercando su cara más de lo necesario a la de su compañero, dijo.
-De verdad eres el líder de la guardia?- Dijo con al mismo tiempo que su interrogante mirada trataba de escudriñar dentro del rostro de Argus.
-Muchos dirán que son los reyes de Ylisse después de tomar dos de estas.- Señaló con un ademan las jarras que estaban ambos bebiendo.
-Como sé que no eres solo otro borracho hablador?-
Echándose para atrás y levantando las manos en tono conciliador, agregó.
-Bueno, supongamos que realmente creo que he sido tan afortunado y que me he cruzado con el gran líder de esta afamada… eh… como podría describirlos… gremio dijiste, no? Perdona, esa palabra la tengo muy asociada a otra cosa.- Dijo al tiempo que se llevaba la mano a la quijada y meditaba unos instantes.
-Guardia! Dejémoslo en guardia. Si? – levantó su jarra a modo de brindis cuando dijo esto.
-Pero sssi, digamos que eres el líder de esta guardia….-
Agarro del borde de la capa a su compañero en postura implorante.
-Puedo entrar?!- suplicó.
-No te lloraré que tengo espossa e hijos que alimentar, porque ssería una graaan mentira. Pero ssi desde que llegué a esta parte del mundo no he hecho máss que conssumir mis reservass. Ves mis pantaloness? Sson los mismoss hace un mess. He tenido la ssuerte de encontrar varioss ríoss y arroyoss en el camino, ssino no querríass estar cerca mío ni a tres puebloss de disstancia.
-Ha ssido difícil la cossa. Necessito un trabajo. Un golpe grande con el cual esstar tranquilo por un buen tiempo antess de sseguir camino.-
-Como verass, no ssoy el tipo de perssonass que contrata un comerciante para ssu establecimiento, - Suspiro.
-Ni ssiquiera en las tabernass he consseguido trabajo! No, no ssoy del tipo de hombre que puedess poner tras un mosstrador. –
Cansado, el bandido se masajeo su propio cuello. Lo tenía completamente anudado. También su vista estaba cansada y la cabeza le daba vueltas. Todavía era consciente de lo que decía, pero empezaba a notar que no tenía tantos tapujos ni precauciones como antes.
Queriendo comprobar en qué estado realmente estaba, se bajó de su butaca, pero al ponerse de pie, el mundo entero comenzó a girar a su alrededor, por lo que tuvo que agarrarse a la barra y volver a sentarse.
Suspiro resignado.
-Parece que esta vez, ssi la cossa se complica, no podré huir como ssiempre.-
Mirando a su compañero con una sonrisa en los labios
-Qué bueno que el gran comandante de la guardia esstá aquí para ssocorrerme!- Y comenzó a reír a carcajadas.
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Re: Habladurías de borrachos (privado Argus - Gaius)

Mensaje por Invitado el Miér Nov 11, 2015 7:52 pm

....No pensó que la noticia sorprendería de semejante forma a su compañero, pero el resultado fue sumamente hilarante para el grandulón. Pasó  una mano frente al rostro del ladrón para comprobar si éste reaccionaba, pero no hubo ningún cambio. La hidromiel seguía cayendo sobre el regazo del muchacho, hasta que él por su propia cuenta terminó por reaccionar. Él, por su parte, prefirió que su licor terminase en donde sí debía acabar y bebió placenteramente de su jarra. No parecía afectado por las dudas del muchacho, y hasta podía comprender que no le creyese con tanta facilidad.

....- Pues si te detienes a pensarlo... la primera buena razón para creerme es que hasta el momento esta es mi primera jarra de hidromiel, y por lo que me has dicho hacen falta dos para creerse alguien más. - Comentó con tono bromista antes de terminar de vaciar la jarra que tenía entre sus manos para luego dejarla sobre la jarra. - Fuera de eso creo que no tengo forma de probarte que soy quien soy. Te tocará esperar a ver si para mañana sigo diciendo ser el líder de La Guardia. - Terminó por girarse sobre su asiento para quedar mirando frente a frente al ladrón. Era obvio que si estaba buscando a La Guardia era porque tenía algún asunto que tratar con éste, fuese bueno o malo, y quería oír con atención qué era lo que deseaba.

....Y una vez más el muchacho demostró una increíble capacidad para sorprenderlo. De un momento a otro le había comenzado a sujetar de la capa como lo haría un niño pequeño pidiendo algún dulce, y empezó a pedir, por no decir suplicar, poder ingresar en el gremio para poder solucionar su precaria situación. La primera respuesta que pudo obtener del mercenario fue una sonora carcajada que incluso pudo, brevemente, opacar el bullicio de la taberna. Lo siguiente que hizo el corpulento hombre fue darle una enérgica palmada en la espalda a su compañero de bebida. -
¡Si no hacía falta todo ese discurso, muchacho! El que quiere entrar a La Guardia, pues entra, y el que quiere salir, se sale. No somos exigentes con esas cosas, y tenemos las puertas abiertas para prácticamente todo el mundo.

....Era cierto que no conocía en detalle al ladrón y que bien podía ser alguna persona dedicada a una vida de vicio y malicia. Apenas intercambió algunas palabras con él en los últimos minutos, pero el rato entretenido que le hizo pasar ocasionaba que le fuera difícil imaginárselo como alguien malo. - Puedes unirte si quieres. Más tarde, si gustas, te puedo guiar al sitio en donde se encuentran los demás. Allá te podrán poner al tanto sobre cómo funcionan las cosas en el sitio. Te puedo adelantar dos cosas importantes. La primera es que no tendrás que preocuparte por el techo y la comida mientras estés con nosotros, pero a cambio tendrás que ayudar con las actividades diarias. Lo segundo es que somos una comunidad dedicada a ayudar a quienes lo necesitan; trabajamos como mercenarios, pero no como bandidos ni asesinos. Esperamos que nuestros miembros por lo menos respeten esa conducta que deseamos fomentar. ¿Podrás con eso?
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Re: Habladurías de borrachos (privado Argus - Gaius)

Mensaje por Gaius el Vie Nov 13, 2015 6:53 pm

El mareado bandido alzo su mano es señal de triunfo cuando el grandulón lo había aceptado dentro de sus filas. Aunque su embotada mente hacia que exagerara todos sus movimientos, el bandido todavía tenía algo de lucidez y noción del aquí y ahora.
-Excelente! Essto hay que festejarlo!- Explico jovialmente al tiempo que volvía a a golpetear enérgicamente sobre la barra.
-Tabernero! Tabernero!- Llamó el alcoholizado ladrón.
El cansado dueño del lugar volvió con paso lento y simplemente se limitó a pararse enfrente al molesto cliente con los brazos cruzados sobre el pecho.
-Otrass doss jarrass de ssu excelente bebida!- Dijo al tiempo que colocaba otras cuatro monedas sobre la barra.
-Ya has tomado suficiente muchacho. Vete a tu casa antes que te mande sacar con la guardia-
El bandido se paró de su asiento, tomo aire para replicar, pero en lugar de eso, colocó otras 4 monedas de oro más.
El hombre suspiro derrotado. Tomó las monedas y relleno las jarras.
-Yo os lo advertí- murmuro mientras volvía a la cocina.
Levantando su nueva jarra de hidromiel, el bandodi hiso un brindis.
-Por ti, por mí y por la guardia! La que esspero me pueda dar el ssusstento que tanto anelo!- Y dio un largo trago. Limpiándose la barbilla con el codo y tratando de mirar a los ojos a su nuevo jefe, agrego.
-La convivencia no sserá problema! Créeme, ssoy muy útil para ssobrevivir en los caminoss. En esspecial cocinando! Hass probado mi estofado de conejo?!- Preguntó exaltado el bandido.
-Quieress ssaber ssu ssecreto?- Acercó su cara a la de su locutor para murmurar el importante mensaje
Un pequeño toque de tomillo.- Se apartó del mercenario mientras le dedicaba una mirada de importancia y se llevaba el dedo índice a los labios.
El ladrón siguió saboreando su jarra, la cual ya había bajado más de la mitad. Ahora si no podía estarse quieto, su cuerpo se mecía en un ligero vaivén constante, y le costaba mirar o entender nada de lo que pasaba más allá de su jarra. Volvió la vista a su compañero, el cual parecía verse mucho más entero que él.
-Oye, porque estas tan bien? Estas tomando?- He intentó incorporarse para revisar la jarra de su compañero, mas solo logro car de rodillas al piso. Si no se hubiera sujetado a último momento del regazo de su compañero, su cabeza habría chocado contra el duro suelo.
-Jajajajaja! –Re reía abiertamente de su propia torpeza. Trató de incorporarse, mas no tenía fuerza alguna, y comenzaba a notar que el sueño le nublaba la vista.
-Antess que me valla…- Dijo y sacó de sus bolsillos una moneda lisa, la cual extendió con mano tambaleante hacia el grandulón.
-Tengo que darte essto. Bien, ahora ssi…. Buenass nochess- y cayo profundamente dormido.
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Re: Habladurías de borrachos (privado Argus - Gaius)

Mensaje por Invitado el Vie Nov 13, 2015 11:31 pm

....Al ver al ladrón moverse de esa forma tan errática, amenazando con caerse en cualquier momento, el mercenario no sabía si reírse o preocuparse. Llevó su mano libre hasta uno de los hombros del chico para evitar que se fuera de costado, sin embargo poco o nada pareció servir eso: el ladrón se fue hacia adelante y por pura suerte no se dio de cabeza contra el piso. El tabernero, desde su lugar, vio la situación y negó con la cabeza, aparentemente ya suponiendo que eso iba a ocurrir. El pelirrojo apresuró su jarra de hidromiel para poder vaciar ésta y dejarla sobre la barra lo más pronto posible, y luego se bajó de su asiento, rodeando con uno de sus brazos el esbelto cuerpo del muchacho y alzándolo como un simple costal que terminó echando sobre su hombro. - Siento los inconvenientes, hombre. ¡Buenas noches! - Realizó un ademán de despedida hacia el dueño del establecimiento y luego, sin más dilación, se marchó del lugar con el ladrón a cuestas.

....Se encaminó en una dirección en específico: la posada en la que había alquilado su habitación; se encontraba algo lejos, en una zona más pobre, por lo cual le tomaría unos cuantos minutos llegar. En su mano sostenía la curiosa moneda lisa que éste le había entregado antes de caer inconsciente, y mientras caminaba decidió examinarla. La observó por un lado, luego por el otro, pero no lograba notar nada extraño. Por lo menos nada más allá de que estuviese alisada por ambas caras hasta el punto de no mostrar ningún símbolo. ¿Acaso le estaba pagando por el ingreso al gremio? ¿O simplemente había sido un obsequio sin sentido dado por una persona totalmente ebria?

....Eventualmente su andar le condujo hacia la meta deseada. Con una de sus manos dio un par de golpes en la puerta de la posada, y segundos después pudo oír algunos pasos desde adentro. Una mujer de edad avanzada abrió y observó al exterior, sonriendo al ver de quién se trataba. Se hizo a un lado para darle paso al mercenario y solo cuando este entró notó que traía a alguien encima. -
Descuida, descuida. Es solo un amigo con el que bebí, y que por lo visto tomó más de lo que podía, ¡ja, ja, ja! Se quedará conmigo esta noche, si no hay problema. Si hace falta puedo pagarle un poco más. - La señora negó con la cabeza para indicar que no tenía problema en que el hombre bonachón tuviese algo de compañía. Le parecía un buen individuo.

....Subió las escaleras y una vez en su habitación dejó que el cuerpo dormido del ladrón cayese desplomado sobre la cama. Colocó la moneda en una pequeña mesita junto a la cama en donde, además, yacía una pequeña vela apagada. Dudaba que el muchacho durmiese por poco tiempo, así que decidió volver a bajar para reunirse con la dueña de la posada y consultar si había algo para comer, así fuese un poco de pan o fruta.
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Re: Habladurías de borrachos (privado Argus - Gaius)

Mensaje por Eliwood el Miér Nov 25, 2015 4:24 am

Tema cerrado.

50G a ambos participantes.
Argus obtiene una "Moneda de oro lisa" en su inventario.

Ambos obtienen un incremento de +1 EXP.
Afiliación :
- LYCIA -

Clase :
Great Lord

Cargo :
Marqués de Pherae

Autoridad :
★ ★ ★

Inventario :
Vulnerary [1]
Espada de acero [3]
Gema de Ascuas
.
.
.

Support :
Marth
Lyndis
Nils

Especialización :

Experiencia :

Gold :
500


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Re: Habladurías de borrachos (privado Argus - Gaius)

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