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[Campaña de liberación] Las mil y una noches [Priv. Makalov]

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[Campaña de liberación] Las mil y una noches [Priv. Makalov]

Mensaje por Ammy el Sáb Feb 03, 2018 1:00 pm

La mayoría del territorio de Hatari era un interminable mar de dunas, sin un lugar donde acogerse del sol ni rastros de civilización en kilómetros. De noche, el frío era entumecedor, arduo e imposible de evitar. Pero de algún modo, los lobos, emergidos y los peregrinos que estaban acostumbrados a viajar en horribles condiciones parecían no tener problemas transitándolo, por lo que recorren el desierto sin falta.

Ammy se encontraba en esos momentos recorriendo estas tierras junto a una caravana de mercaderes en camello, en busca del oasis más cercano. Normalmente, se requiere como mínimo un par de días de viaje para alcanzar un oasis, solo si se recorre la dirección correcta. Dado a su bajo nivel de orientación, todo el recorrido termina siendo una gran aventura para la laguz, razón por la cual debían depender de los conocimientos de un guía que pudiera leer mapas y la posición de las estrellas. A cambio de algunas monedas y la comodidad del viaje hacia su destino, Ammy les servía temporalmente de guardaespaldas contra el ataque posible de emergidos que pudieran aparecer durante el recorrido.

En las breves paradas que tenían, el grupo conversaba sobre la rica historia de la región. Historias de la caravana de camellos que recorrían el desierto con sus mercancías y sobre las manadas de lobos que antes poblaban gran parte de la región.

Después de varias horas de ruta seca y desértica, en frente del grupo apareció una línea de palmeras verdes que luego los acompañó durante kilómetros. El sol comenzó abandonarlos también, y su luz empezó a cambiar. Vieron entonces todas las tonalidades del amarillo, pasando por el ocre, luego naranjas intensos y dejando detrás tonalidades de azul que se convertirían en noche.

Antes de preparar el terreno, la fogata y levantar las carpas para refugiarse de las frías temperaturas, la laguz decidió dar un rápido vistazo por los alrededores para asegurarse de que el lugar fuese lo suficiente seguro para pasar la noche, adoptando su forma de lobo para desplazarse mejor y de esa forma detectar cualquier posible presencia con mayor facilidad.
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Re: [Campaña de liberación] Las mil y una noches [Priv. Makalov]

Mensaje por Makalov el Lun Feb 12, 2018 1:40 am

Muy poca gente en esos tiempos podía tener razones para cruzar por Hatari. Un reino baldío plagado de emergidos y al que de iba a morir a conciencia, esa era la imagen que Makalov tenía de las extensas dunas y la infinita arena del lugar. Ya había pasado por allí una vez en su vida, e incluso siendo guiado le pareció el peor infierno posible. ¿Y por qué había terminado allí, exactamente? Obvio que no porque quisiera, pues su barco se había desviado cuando su rumbo era Begnion. Había sido una tormenta horrible, tanto para el equilibrio como para su estómago, pero por suerte habían logrado arrivar a una playa de aguas tranquilas. No sabían dónde estaban exactamente en el mapa, pero en realidad eso no era lo peor. El único problema era que todo mundo había decidido retornar antes que cruzar el desierto de Hatari, volviendo al puerto de donde habían venido. Makalov no tuvo la valentía para enfrentarse una vez más a ese mar, por lo que eligió hacer el camino a pie por el territorio, creyendo que lo conocía. Se había equivocado.

Finalmente, tras largas horas de camino, se desplomó desde la silla de su animal de cara a la arena, que gracias a la noche estaba helada como una piedra. Reaccionó de inmediato, dando un salto para poder ponerse de espaldas. Se quejaba adolorido por la arena que le entraba entre los agujeros de la ropa, pero sobre todo por el frío. Temía mucho por Nuez, la cual en todo momento se mantenía de pie, con el cuello agachado y los ojos temblorosos, tan sedienta como él, y aún más cansada al haberlo llevado sobre su lomo gran parte del camino. Acarició su pata tanquilamente mientras la miraba desde abajo, hasta que el cansancio comenzó a vencerlo, y lo obligó a recostarse de estómago en la arena, permaneciendo aún vigilante, mirando las estrellas que en el cielo se lucían.

¡Como hubiera deseado que Sindhu siguiera en su mismo sitio, en el desierto de Hatari! Aunque bueno... por algo se había marchado de ahí, pero no le hubiera molestado visitar de paso mientras viajaba por Tellius. Ahora se hallaba completamente perdido, sin pozo, sin agua, y teniendo solo para comer un pedazo rancio de pan de hace días. Podría morirse y ya, ¿Quién lo buscaría, de todas formas?

Vio una sombra en el horizonte. Era extraña, pues era demasiado baja y apenas hacía ruido cuando caminaba. Venía en su dirección, razón por la cuál Makalov se esperanzó de haber encontrado ayuda. Quizás estaba demasiado cansado, pero eso no significana que no pudiera actuar por un poco de piedad. Y no era necesario que lo hiciera cuando en verdad estaba al límite, pero tenía la costumbre tan arriagada en su cabeza que no pudo evitarlo. Una vez se hubo acercado lo suficiente, puso su mejor cara de sufrimiendo y estiró su mano hacia delante, llamando su atención. Tenía toda la intención de gemir por agua, por lo que no tardó en alzar la voz:

 - ...A-agua... agua... a-...¡aaaAAAAAAHHHHHHH! -frente a sus ojos, un gran animal que desafiaba la oscuridad de la noche. Con toda la fuerza de sus brazos se echó hacia atrás, hundiendo las manos en la arena mientra retrocedía.- ¡¡Tú... tienes marcas!! ¿¡Eres... laguz!? -de algo le había servido vivir su tiempo en Sindhu, y es que al final había acabado educado respecto a los distintos tipos de laguz, y los lobos no eran una excepción, por supuesto. Estaba transformado... o transformada, lo que fuera, y por eso no podía adivinar muy bien cuál era su forma beorc.  

Makalov no tenía la intención de juzgarle por su raza ni nada, pero podía ser que en verdad no tuviera las mejores intenciones hallándolo en medio del desierto, aunque no podía adivinar cuáles exactamente. Las tribus de lobos seguramente no necesitaban oro, ¿sería que querría su comida? Sabía que ellos no comían personas, pero eso no significaba que no quisiera hurgar sus bolsas y pasar de largo con ellas.- Oye, no tengo nada... Solo no quiero morirme aquí... -acabó por decir cabizbajo, con la voz muy débil, delatando el estado en que se encontraba con mucha más sinceridad.- ¿Podrías decirme dónde puedo ir? Si no encuentro civlización pronto, m-me incineraré cuando se haga de día... -su suerte quedaba en manos del lobo y de la empatía que pudiera tener. Aún así no iba a dejarse vencer, pues ahora que había encontrado vida en el desierto, seguramente le seguiría aunque no quisiera, aunque fuera una trampa, porque de todas formas no tenía a ningún lugar donde ir.


Última edición por Makalov el Lun Mar 12, 2018 11:39 am, editado 1 vez
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Re: [Campaña de liberación] Las mil y una noches [Priv. Makalov]

Mensaje por Ammy el Dom Mar 11, 2018 2:22 pm

Comenzaba anochecer y Ammy se encontraba dando su último recorrido por el área antes de dar señal a los comerciantes para que montaran el campamento, cuando a la distancia, reconoció la figura de un caballo y con su olfato pudo detectar un segundo aroma cerca. La laguz decidió acercarse a la figura con precaución, haciendo movimientos lentos para evitar asustar al animal con su sola presencia. En cuanto se logró parar cerca del muchacho moribundo, inclinó su hocico cerca de su cara para intentar  olerlo y despertarlo con unos cuantos toques.

"Su cabello es rosa… Como el algodón de azúcar… ¿Sera comestible?"- Pensó sintiendo como se le abría el apetito y le rugía el estómago.

El humano comenzó a gemir un poco mientras Ammy continuaba examinándolo, hasta que terminar soltando un grito sobresaltado que termino asustando a la mismísima laguz. Ammy retrocedió rápidamente, estornudando un par de veces y de manera constante mientras que al mismo tiempo le ofrecía espacio al muchacho para que se calmara.

-  Ah…. ¿Si…? - Respondió la loba igual de confundida mientras se le pasaba el susto inicial y se sentaba también- ¿Qué hacías durmiendo sobre la arena?... ¿Están los dos solos?

A juzgar por la forma de vestir de aquel desconocido y por manera en que se estaba comportando, Ammy se dio cuenta de que el muchacho era un extranjero, de que se encontraba débil y de que este no tenía ninguna experiencia viajando por el desierto.

- El próximo oasis está a medio día de camino de aquí si partes ahora- Comento la loba señalando la dirección con la cabeza, según lo que había escuchado por parte del guía desde la última vez que ella había preguntado- Pero no te recomendaría hacerlo- Prosiguió, regresando la mirada al humano-  El desierto es aún más duro de noche, si crees que hace frio ahora, lo será mucho más cuando termine de bajar el sol- Hizo una pausa esperando un poco a la respuesta del humano antes de que ella se levantase y hablara de nuevo-  No he venido sola hasta este lugar, el grupo que estoy protegiendo está preparando un campamento mientras hablamos. Pueden ofrecerles a ambos comida, agua y refugio a cambio de dinero. Si podemos llegar a un acuerdo pueden acompañarnos hasta la próxima ciudad… ¿Tienes algo que ofrecer?

La loba espero un poco antes de guiar al humano y el caballo hasta su grupo, atenta en ese momento si ella debería ayudarlo también con el dinero.
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Re: [Campaña de liberación] Las mil y una noches [Priv. Makalov]

Mensaje por Makalov el Mar Mar 13, 2018 12:39 am

La loba parecía bastante razonable, siendo capaz de hablarle sin hacerle ningún daño. Hasta el momento era una mejor experiencia que cuando se había encontrado con esa tigresa, allá en Gallia.

- ¡No dormía! Me estaba muriendo... - respondió Makalov con rostro sufrido. Exageraba un poco, pero era cierto que si se hubiera quedado así, tirado en medio de la nada, ese podría haber sido su destino.- Solo somos Nuez y yo. -dijo después, mirando hacia abajo, culpable de no haber seguido al resto de los tripulantes de aquel barco en su camino. Sus decisiones siempre eran las peores, pues al final no había logrado reconocer el desierto ni transitar por él.- ¿¡Medio día!? -exclamó al oírla. Se mordió el labio inferior y miró hacia un lado, intentando digestionar aquello. No mejoraba su situación al oír el consejo de la laguz, pues en resumidas cuentas le decía que su mejor opción era secarse donde estaba.- ¿Y entonces qué...? -dijo apenas, temblando. La loba entonces se levantó y le explicó de dónde provenía, momento en que a Makalov se le iluminaron los ojos, pues entonces le ofrecía una esperanza.- ¡Sí, llévame a ellos, yo...! -su energía se desvaneció al oír lo que seguía. Le costaría oro que le dieran lo que necesitaba para vivir, ¿Es que acaso nada podía ser peor? Makalov se rascó el cabello y pensó en sus opciones. Realmente no tenía muchas, y parecía ser que, si pensaba sobrevivir, tendría que acceder, por mucho que le doliera.

 - B-bueno... -se arrastró penosamente hacia su yegua, agarrándose de su silla una vez hubo llegado, para meter la mano debajo de esta y sacar de allí un pequeño saco marrón y tintineante. ¿Qué más podía ser que el oro que le quedaba? A Makalov le temblaban las manos mientras desataba el pequeño cordón, revelando su contenido dorado. Puso el saco delante de él, en la arena, y sin quitarle la vista, murmuró.- Es todo lo que tengo. Si lo que dices es verdad, te daré... Ugh... -por supuesto no quería mencionar que era capaz de dar bastante, pues si salía con vida de ese desierto, quería conservar una buena cantidad para volver a hacer su vida en Sienne.- ¿Me... llevas entonces donde están ellos? Lo antes posible, por favor... -junto ambas palmas, suplicándole que se diera prisa en guiarlo.- Y... Y si tienes agua, y puedes prestarme un poco, te construiría un altar aquí mismo... - ¿Pero qué preguntaba? ¿Dónde podría estar trayendo agua? Si no era entre su pelaje… Estaba delirando, sin duda. Apoyó la mano en su frente y miró a la arena con ojos preocupados, para luego ponerse finalmente sobre ambos pies y caminar hacia su yegua para subir a la montura, no olvidándose por supuesto de recoger sus monedas para cuando en verdad tuviera que gastarlas.


Última edición por Makalov el Vie Mayo 04, 2018 5:30 pm, editado 1 vez
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Re: [Campaña de liberación] Las mil y una noches [Priv. Makalov]

Mensaje por Ammy el Lun Abr 23, 2018 12:17 am

Ammy observó con curiosidad lo que el muchacho llevaba consigo y lo que estaba sobre su caballo. Espero pacientemente a que le respondieran, y cuando vio a este desatar el saco marrón desde la silla de su caballo, su expresión durativa y escucharlo murmurar de forma preocupante, ella comenzó a preocuparse por su situación.

- No soy yo a quien debas pagarle. Puedo llevarte hasta donde está la caravana sin cobrarte nada, no está demasiado lejos…- Comentó la laguz, mirándolo a él y a su bolsa- Le pagarás al jefe de la cuadrilla cuando lleguemos.

Después de eso, Ammy soltó una pequeña risa cuando escuchó que le armarían un altar, dudando que este estuviera hablando en serio, pero divirtiéndose un poco al solo imaginarlo. Regresó a su forma humana y saco una cantimplora de la bolsa de viaje que colgaba de forma cruzada sobre su cuerpo. Se acercó hasta el chico y estiró el brazo para ofrecerle algo de agua.

- Ten, aquí tienes. Nuez también debe estar sediento, así que dudes en darle un poco de agua antes de que partamos. Beban lo que necesiten.

Por experiencia propia, la laguz era consiente de cómo era pasar por necesidades, así que espero a que ambos se hidrataran lo suficiente sin quejarse si acababan por tomarse toda el agua que hubiese en la cantimplora. Después de recibir el envase de vuelta, la laguz volvió a transformarse en lobo e inicio su caminata en cuanto vio al pelirosado montarse sobre su caballo, haciendo una señal para que la siguieran.

Cuando la loba y el jinete llegaron a donde se encontraba la caravana de mercaderes, Ammy regreso a su forma humana para acercarse a explicarle la situación al jefe de la cuadrilla.

- …No parece llevar mucho dinero, así que me gustaría pagar sus gastos hasta que lleguemos al oasis. A cambio, él me podría ayudar a combatir a los emergidos, he visto que porta una espada, así que seguro sabe defenderse. No habrá ningún problema si se queda, ¿cierto?

El mercader no parecía muy convencido de que ese fuese un trato justo y menos tratándose de un desconocido que se había aventurado al desierto sin el equipo adecuado, pero acepto lo que le dijeron, ya que se trataba de una decisión que Ammy había tomado. El precio que le cobraría a la laguz seria generoso dado al tiempo que llevaban conociéndose, pero antes, pidió quedarse a hablar a solas con el caballero para hacerle unas cuantas preguntas y explicarle la situación.

Mientras tanto, la laguz fue ayudar al resto de los humanos a montar el campamento y terminaron de preparar todo en menos de una hora. Una enorme fogata se encendió para mantenerlos a todos calientes ante la bajas temperaturas de la noche, una pequeña orquesta tocada en melodías suaves comenzó a ser tocada por algunos de los presentes, los mercaderes se movían y conversaban en todos los rincones del área de campar y una mesa repleta de los más deliciosos manjares de aquella región del mundo se sirvió en pocas horas de que el cocinero del grupo la preparara.

- Mi parte favorita del día, la hora de la cena- Suspiro la laguz con alegría y con una ligera sonrisa, mientras se servía un plato de comida y un vaso de té amargo y caliente para cenar.
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Re: [Campaña de liberación] Las mil y una noches [Priv. Makalov]

Mensaje por Makalov el Vie Mayo 04, 2018 5:39 pm

-  ¿Nada... en serio? ¡O-oh, gracias! -exclamó Makalov hacia el enorme lobo, tan aliviado que parecía a punto de elevarse en los aires. Igual tendría que pagar, claro, pero posponerlo no hacía sino sacarle una sonrisa. A lo mejor podía zafarse, ya que lo que importaba era encontrar agua, gente, y de ahí en adelante ya podría seguirlos incluso si no le permitían ir a su lado. ¿No serían tan crueles como para abandonar a un hombre a la muerte, verdad? Al menos la laguz ya había demostrado que no lo odiaba. Es más, tan confiada parecía estar que abandonó su forma animal en apenas un destello de unos segundos.

 -  ¡A..ah! -dio un salto hacia atrás, jamás imaginando que un laguz que no conocía fuera a transformarse tan de golpe delante suyo. No la conocía absolutamente de nada, y bien lo intimidaba con todo ese pelaje, pero entonces, entremedio de esa bestia había aparecido una mujer tan pálida como lo estaba él de frío y miedo, solo que sin eso, claro... Aún no entendía bien cómo sucedía todo el proceso, pero no se quejaba de que entonces le hubiera aparecido una figura que hasta parecía guapa. Y más bella aún de veía cuando le acercó la cantimplora, la que el jinete agarró con manos temblorosas y miró con ojos vidriosos.- ¡P-por fin! -y así sin más se la puso en la boca, tragando el agua como una planta muerta.- Nhuegz hhes... -balbuceó mientras se la quitaba de la boca y tragaba.- ...una yegua... -y sonriente, acercó la misma agua a su montura, la que metió la lengua dentro de la cantimplora y la mordió para llevársela hacia ella, bebiéndose todo lo que quedaba.  

Entonces empezaron su viaje al ya mencionado campamento, Makalov no pudiendo contener su emoción al haberse por fin salvado de la muerte segura. En el camino ella había vuelto a su forma de lobo, lo que irónicamente hizo sentir mucho más seguro al jinete, sobre todo porque de esa forma seguramente podría defenderlo de lo que fuera que viniera por la noche. Y entonces, en el horizonte se dibujó la figura de la caravana, recortada contra la luz del fuego de una hoguera. Makalov mantuvo su distancia mientras explicaban su situación, ojeando de vez en cuando al jefe por si notaba alguna expresión de disgusto o rechazo en su semblante. Sería muy fácil que simplemente no lo quisieran allí, pero a primera vista parecía no negarse. No logró oír bien lo que se dijeron, pero después de un rato de espiar y no decir nada, por fin lo llamaron para hablarle personalmente.

- ¡Pero claro que puedo matar emergidos! ¡Puedo rebanarle la cabeza a diez de un solo corte! ¿Quieres apostar? solo tienen que estar todos el uno encima del otro y...

-De acuerdo, entendido, entendido... -murmuró el mercader, quizás arrepintiéndose ya de su decisión. Al menos el oro podría agradecerlo, al menos...

Makalov, por supuesto, fue de los primeros que se lanzó al calor de la fogata sintiendo como sus dedos entumecidos volvían a reaccionar como de costumbre. Así al menos podría demostrar que en verdad tenía habilidad para el combate, pero solo si se daba la ocasión, o lo obligaban. Disfrutó e intentó mantener varias conversaciones que no llegaron a ninguna parte, deteniéndose tan solo cuando olió la preciosa fragancia de la comida. Entonces, estuvo a punto de llevar a cabo una de sus mejores tretas para evitar luchar, el decir que se había intoxicado con la comida "después de pasar hambre tanto tiempo". Sin embargo, apenas empezó a servirse, el sabor y el hambre lo cautivaron de tal forma que se olvidó completamente de su plan. Eso sí, no tardó en atragantarse hasta el fondo, paseando por entre todos los platos hasta encontrarse con la laguz que lo había hallado. Bebiendo agua para poder hablar, se le acercó un poco y la miró con una sonrisa, su boca manchada por todos lados de todo tipo de sobras.

- ¡Tú! ¡Muchas gracias, eres... eres una diosa! ¡Ugh! -exclamó, aunque gritar tan de pronto por poco le causó un ataque de tos que estuvo a tiempo de controlar.- Cough... guh... N-no me dijiste nunca tu nombre... -hizo notar.- Oye, ¿Y al final a quién tengo que dar el oro? ¿O es que es gratis? -sonrió como idiota. Porque claro, no esperaba de ninguna forma que entonces pudieran atacarlos. Todo era paz, tranquilidad, calma, y no había manera de que una patrulla de monstruos pudiera sorprenderlos, ¿Verdad...? Porque a Makalov no se le había ocurrido la maravillosa idea de que quizás ellos mismos fueran a buscar a sus enemigos.
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Re: [Campaña de liberación] Las mil y una noches [Priv. Makalov]

Mensaje por Ammy el Dom Jul 01, 2018 1:41 pm

Ammy no tardó mucho en comenzar a comer, aunque no se sirvió tanto alimento como lo había hecho el pelirrosado. La razón detrás de ello era porque ella estaba intentando cuidar mejor su figura y también estaba intentando ahorrarse dinero realizando menos gastos, sin llegar a exageraciones por supuesto, pero moderándose poco a poco con las cantidades de comida para no atiborrarse como antes solía hacer, y comer solo lo necesario.

- Jaja, gracias… - Respondió la loba soltando una pequeña risa mientras acercaba un vaso de té para el muchacho para que pudiese bajar mejor la comida- ¿Te encuentras bien? Toma un poco de té, te ayudará a bajar mejor la comida…- Espero un poco hasta que el otro se controlara y preguntara por su nombre- Oh, ¿no lo dije? Jaja, lo siento, no pensé que fuera necesario… Mi nombre es Okami, mucho gusto… ¿Cómo te llamas?- Hizo una pausa, mientras intercambiaba una leve sonrisa con el chico- Eh… No, yo no diría que todo es gratis. Llegar hasta aquí con vida tiene su precio, pero hay formas de pagar que solo con oro- Explicó- El jefe habló conmigo, así que para pagar por la comida y el hospedaje me ayudaras a patrullar por el campamento y defenderlo en caso de que nos ataquen los emergidos. Si todo sale bien, ambos podremos disfrutar de una noche tranquila. Será un trato válido hasta que la caravana llegue hasta el próximo oasis.

Después de decir eso, la chica continúo con su cena con calma, y se dispuso a tomar un vaso de té que estaba servido sobre una bandeja, junto a una tintineante tetera.

- Por cierto, tal vez este no es asunto mío, pero, me preguntaba… ¿De dónde eres?- Comento la laguz, esperando primero a la respuesta del chico antes de hacer una pausa y hacer un breve comentario al azar- …¿Alguna vez te han dicho que tienes un pelo muy bonito? Me recuerda un poco al cabello de la duquesa Sissi, tal vez la conozcas, es una persona muy importante de Sindhu- Sonrió nuevamente sintiendo un poco de nostalgia antes de tomar otro sorbo de té- ¿Alguna vez has estado en Sidhu?

Mientras la loba seguía conversando casualmente con el pelirrosado. Se vieron brevemente interrumpidos cuando uno de los viajeros se levantó de su silla y regreso con un laud en las manos para tocar una melodía a sus compañeros, cuando este comenzó a tocar, le siguieron después otros tres humanos que tocaban el ney (un tipo de flauta), la pandereta y el tambor respectivamente. El ambiente comenzó a animarse un poco con la inserción de música, haciendo que algunos comenzaran a aplaudir al ritmo de la melodía, otros vitorearan y que los que mejor se conocían, comenzará a pedir algunas canciones.

Música de fondo:

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Re: [Campaña de liberación] Las mil y una noches [Priv. Makalov]

Mensaje por Makalov el Dom Jul 22, 2018 1:05 am

Era ella tan, pero tan amigable que Makalov no hubiera preferido encontrarse con nadie más en medio de Hatari. No quería tirarse a elegir, pero ya empezaba a preferir a los laguz caninos sobre los felinos. Y por eso Makalov no dejó en ningún momento de sonreírle, gozando de todo lo que era fiesta a su alrededor.

-  ¡Así que Okami! Es un nombre que queda muy bien a alguien tan elegante. -le hizo uno de sus usuales elogios, aunque sorprendentemente sin ninguna mala intención por delante.-  Mi nombre es Makalov, aunque no me molestaría un apodo.- mencionó, bebiendo tranquilamente del té que hace un rato le había dado. No era su tipo de bebida, pero nunca iba a encontrar licor suave y a temperatura caliente en los bares, por lo que apreciaba el pequeño cambio.

Y por su amabilidad intento no poner muy mala cara cuando afirmó que si tenía parte de un trato que cumplir. Se quedó bebiendo el té silencioso y asintiendo a todo, como ya sabía, demasiado tarde como para decir que se había enfermado del estómago. Parecía que le estaban regañando por creer que se había salvado, o al menos algo así demostraba la incomodidad que le daba referirse a ello. - Bueno, supongo que solo esta vez le pediré a Ashera que no nos aparezca nada, jajaja... -un último sorbido, habiéndose acabado ya todo. No bromeaba, ya estaba empezando a rezar mientras sentía algo de vida escapársele por los ojos.

Hubo una pausa, se llevó un par de platos más a la boca y volvió a servirse un poco de té, momento en que la laguz continuó hablando. Eso sí, había cambiado completamente de tema, lo que reafirmó los ánimos del jinete, logrando que sonriera de nuevo ante sus preguntas.- Ahh, no me importa decir de donde vengo, de todas formas está aquí mismo. Completamente oriundo de Begnion, y justo regresaba a casa después de pasearme un poco por el mapa. No sabes por lo que he pasado, ¡Pero aquí estoy! -levantó el pulgar, como dándose ánimos a sí mismo. La actitud del pelirosa era muy positiva, influenciada totalmente por el ambiente que lo rodeaba. Sabía que rara vez tenía oportunidades como esa de hablar tranquilamente, y además con una desconocida, por lo que hacía lo posible para ignorar el hecho de que lo habían traído para trabajar. Y aún así, no estuvo preparado para oír lo que ella entonces le dirigió, abriendo ambos ojos de pura sorpresa.-  ¡Wow! ¡Por fin alguien que lo entiende! Jamás podría cortármelo, ni siquiera si me obligaran. -rió entre dientes, tocándose el cabello con una mano.- ¡Eso mismo te decía! Vengo de Sindhu, y de un montón de otras partes más. Aunque... digamos que nunca tuve oportunidad de ver a la reina. Fui muy de paso. -su sonrisa bajó un poco. No tenía muchos deseos de recordar Valentia, no es que hubiera tenido las mejores experiencias allí, pero eso en cualquier parte. Se resignó a suspirar, bebiendo un poco más de té y dejando lo sobrante en la bandeja.

La música llegó por detrás de ellos, Makalov girándose a mirar a las personas y los instrumentos que la tocaban. La velada no dejaba de ser sorprendente mirara por donde se mirara, y tal como los otros se quedó ensimismado mirando el fuego y oyendo la música. Aún así, resultó ser que una vez habiendo terminado la primera melodía, todos se quedaron quietos al oír que un hombre solo venía corriendo hacia ellos. Era uno del grupo, por lo que no hubo mayor preocupación, sin embargo lo que venía a anunciar fue lo realmente preocupante.

- ¡Huellas... en la arena! -gritó quien se suponía era el vigía.- Las vi... antes de que desaparecieran... -se ahogó con el cansancio. Fue entonces que se supo de la presencia de emergidos, quienes probablemente los estaban rodeando. Debían encontrarse con ellos antes de que los emboscaran, por lo que todo quien portaba un arma la desenvainó y se preparó para guardar. Eso significaba que Makalov, finalmente, era uno de quienes debía ir a encontrarlos cara a cara. Este volvió a helarse, a sudar frío, y sobre todo a hacer muecas de miedo. Esa era la señal de su yegua para acercarse y que así se montara, listo para luchar. El pelirosa logró subirse mecánicamente, mirando por detrás de sí, a la oscuridad, temiendo que los emergidos fueran a saltar justo hacia él antes que nadie.

- O-Okami.... ¿N-no puedes encontrarlos? -preguntó como una súplica, tomando su espada con duda.
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Re: [Campaña de liberación] Las mil y una noches [Priv. Makalov]

Mensaje por Ammy el Sáb Jul 28, 2018 9:01 pm

Ammy escuchó atentamente las palabras del pelirrosado, sirviéndose entonces otro vaso de té en lo que iba avanzando la noche. Escucho la música que tocaron con bastante entusiasmo, moviendo su cola rápidamente detrás de ella mientras no dejaba de sonreír. Habiéndose acabado todo, hubo una pausa, la persona que se suponía que era el vigía, se acercaba hacia ellos para realizar el anuncio.

Hubo miradas preocupadas entre la gente presente y pequeñas conversaciones que apenas podían distinguirse entre sí, pero que podían percibirse un poco de que iban con tan solo prestar atención a las reacciones y el lenguaje corporal de cada persona. El jefe del grupo de comerciantes tuvo que aparecerse frente a la fogata e intervenir con voz alta y firme, ordenando a todo el mundo que mantuviese la calma y ordenó que se prepararan para el combate. Quien portaba un arma la desenvainó y quienes no podían pelear se prepararon para guardar la mercancía para alejarse del peligro. Por su lado, Ammy se acercó hasta el vigía para preguntar dónde había visto las huellas por última vez y se transformó poco después de recibir la información.

Mi olfato debería ser capaz de detectar la ubicación de los emergidos, pero, no puedo oler nada” Examinó la laguz, olfateando el aire y la arena mientras iba moviéndose alrededor del campamento, esperando el primer ataque. Cuando ella terminó de hacer un breve estudio del territorio su atención fue hacia el chico pelirrosado respondiendo a su pregunta con un tono de voz  serio y preocupado- No quiero asustarte Makalov, pero de alguna manera consiguieron desaparece su olor y se han hecho uno con el entorno… En el peor de los casos, deben habernos rodeado mientras estábamos distraídos, así que mantente alerta.

Lo que más temía la laguz es que hubiera magos escondidos con los que tuviese el disgusto de enfrentarse, pues ella podía enfrentarse perfectamente a cualquier humano o emergido con un arma física pero lo que fuese magia la ponía un poco tensa.

- …Creo, creo que tengo plan. Espera aquí, y protege a los comerciantes y la mercancía. Intentaré frenar el avance de los emergidos.

Aunque quería quedarse para proteger el campamento, Ammy sabía que era la mejor para desplazarse sobre la arena que cualquiera de los presentes. Así que, dicho eso, la loba se aventuró a gran velocidad hacia la oscuridad y frío desierto, esperando a captar el primer movimiento que pudiese detectar entre la arena. En cuanto fue capaz de escuchar algo, tomo un fuerte impulso y dio un gran salto para caer encima de un emergido que estaba escondido efectivamente bajo una gran manta, rompiendo por completo sus huesos bajo su peso, levantando suficiente arena con la fuerza para arrasar con lo que hubiese alrededor, revelando de esa forma unos pocos soldados que se incorporaron después de aquel golpe y alzaron sus armas para atacar a la laguz.

Uso de Skill:
Muerte Cruenta - Al sumar este skill a su ataque, el lobo realiza el mismo en la forma más salvaje en que puede abordar a su presa, lanzándose a por esta sin importar lo que deba cruzar en el camino. Como resultado, todo enemigo adyacente al blanco es también herido por el violento arrasar del laguz. (En Modo Mapa, todo enemigo en posición directamente adyacente al blanco sufre un daño de 1 HP.)
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Re: [Campaña de liberación] Las mil y una noches [Priv. Makalov]

Mensaje por Makalov el Dom Jul 29, 2018 12:27 am

En verdad se preguntaba si el lobo sería tan temible en combate como su apariencia le hacía parecer. Bueno, definitivamente con esos colmillos podría atravesar el cráneo de cualquier desafortunado, dependiendo en realidad de lo feroz que fuera. Seguía dándole escalofríos su verdadera forma, por lo que no le costaba creer que bajo todo ese pelaje escondiera una faceta sanguinaria e indomable. Ah, ¿Pero que hacía? Solo se preocupaba de pensar en ella y en cómo podría salvarlo, ni siquiera pensando en una manera propia de defenderse. Tenía que concentrarse en sí mismo, en su espada. Su plan en todo momento sería por supuesto quedarse en el interior del campamento, donde tenía luz y además el mejor lugar donde podía estar su yegua, pues habían acomodado el suelo para poder transitar ellos, siendo mucho más navegable que si enloqueciera y fuera a meterse de lleno en las dunas a por sus enemigos.

- ¿¡C-cómo no puedes!? -exclamó Makalov, haciendo lo posible por aferrarse al último hilo de esperanza que le quedaba dentro. La laguz si que había conseguido asustarle, eso estaba claro.- E-está bien. Siempre que mire cerca del fuego hacia fuera, está bien... -murmuró despacio para sí mismo, apretando el mango de su espada con tensión. Estaba en blanco, decía eso pero seguía sin moverse, atendiendo solo a sus oídos y a su vista. Solo porque Okami le habló fue que él regresó a la realidad, agitando su cabeza de lado a lado al oír su plan.- s-si... ¡Sí! -exclamó algo más animado. Le había dado un objetivo, lo que significaba que solo debía enfocarse en eso para poder sobrevivir, ya que los demás harían el resto del trabajo, ¿No? Aún así consiguió animarse con sus propios pensamientos. Él había matado tantos emergidos como dedos tenía, y más. Eran lo único que podía derrotar, en realidad, ¿Por qué entonces les tenía tanto miedo? El momento no era sino el mejor para demostrarse sus habilidades a sí mismo, levantar su propia autoestima y hacer valer la enorme cena que se había tragado.

Trotó a lomos de Nuez hacia las personas que guardaban sus objetos de vuelta a sus bolsas. Eran los más descuidados, no tenían armas por lo que serían un blanco fácil para sus enemigos. Sin embargo tuvo que distraerse de ellos, notando cómo la loba se desvanecía en la oscuridad como si se sumergiera en las mismas profundidades del altamar. Sí, definitivamente había pasado mucho tiempo navegando... pero al contrario de lo que había visto en aquellos larguísimos viajes, ella emergió de la arena y causó un enorme estruendo, pues había descubierto a los monstruos y los estaba ya atacando. Eso hizo sonreír al pelirosa, pero la dicha no persistió tanto como hubiera querido, pues que los hubiera anunciado significaba que ellos cargarían ya sin miedo. Y por supuesto los escuchó correr, hasta que finalmente notó sus brillantes ojos rojos por entre la oscuridad.- ¡Uck! -exclamó de pura sorpresa, sintiendo que se le paraba el corazón ante una visión tan aterradora como aquella. La gente con armas no tardó en responder, y pronto comenzaron a chocar los filos entre ellos. Por suerte habían magos entre sus aliados, los cuales lanzaron fuego e iluminaron a los emergidos con sus propias llamas, aniquilando a un buen número de ellos antes de que finalmente se les acercaran por completo.

Makalov vio venir a un par de emergidos hacia él, los que con sus espadas apuntaron sin dudar a las patas de su montura. Él actuó rápido y la hizo retroceder para que no llegaran a ellos, aunque tuvo que tirar muy fuerte de las riendas. También le tiró hacia un lado, para así estar en posición de contraatacar. Se estiró hacia abajo y cortó la piel del muy desgraciado con toda la potencia de su brazo, logrando atravesarle el pecho de manera vertical. Luego intentó retroceder un poco, notando que los comerciantes se estaban alejando también. Y cuando dio la espalda al otro emergido, Nuez levantó sus patas traseras y le pateó violentamente, tirándolo al suelo. Eso sí, pareció que le había cortado un poco a la altura de la pierna, pero nada que le resintiera seguir andando, Por supuesto a Makalov le dolía tanto como si hubiera sido él, pero debía continuar luchando, era por sus vidas. Le tocó entonces cargar contra unos emergidos que tenía por delante, yendo rápidamente, tanto como le permitía su animal, y atacándolos por sorpresa al intervenir en la pelea de uno de sus aliados. Si temía por pelear solo, su mejor opción era auxiliar a los demás, lo cual continuó haciendo aprovechando su buena movilidad, sin nunca dejar de repeler al enemigo.
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Re: [Campaña de liberación] Las mil y una noches [Priv. Makalov]

Mensaje por Ammy el Miér Ago 01, 2018 1:52 pm

Tres soldados emergidos estaban de enfrente de la laguz, con sus armas en manos preparándose para atacar. El primero fue un lancero, quien intento embestir con su arma a la loba, siendo esquivado por ella con suma facilidad y seguido por sus otros dos compañeros que intentaron apoyarlo. Ammy reaccionó al instinto asesino de sus atacantes y gruño ferozmente antes de encorvarse y dirigir sus colmillos a la figura más cercana: el lancero, atrapando su brazo al aire mientras el filo de su arma rozaba la piel de la loba apenas cortando unos cabellos blancos. Ella arrastro con fuerza al emergido, haciéndole caer de frente sobre la arena y luego embistió con su cuerpo al siguiente, pasando justo encima del desafortunado lancero en el proceso y usándolo como colchón para no hundirse en la arena y alcanzar rápidamente a su víctima. El emergido golpeado se choco con el tercero que estaba intentando usar su espada para atacar a laguz y salió accidentalmente lastimado por la espada de este. Mientras intentaban recuperarse, Ammy retomó la marcha y entre varios forcejeos y mordidos acabo con ellos.

Eso contaba como cuatro emergidos, menos de los que la laguz hubiera esperado encontrar en tan poco tiempo. Sabiendo que todavía tenía trabajo por hacer, la loba corrió por las dunas con prisa, dejando a su paso una nube de arena vistosa a algunos metros de distancia con respecto a su posición. Esto provocaba que los emergidos que seguían escondidos se movilizaran a prisa hacia el campamento, antes de que la loba llegase a alcanzarlos y los atacara de manera abrupta rompiendo sus huesos con la fuerza de sus fauces y garras.

Pendiente con el fuego, pendiente con el fuego…” Se repetía varias veces Ammy con mucha insistencia y aprensión, para no entrar sin querer la trayectoria por la que caían los hechizos que arrojaban los magos.

Por otro lado, en el campamento, los mercaderes que no tenían armas para defenderse o experiencia en el combate, tuvieron que improvisar un poco y arrojar algunos objetos a su alcance (que no fueran muy valiosos) para ayudar un poco a los soldados que estaban combatiendo. Causaban tanto daño como lo haría una persona normal y corriente, y distraían a los emergidos el tiempo suficiente para ponerse a salvo mientras que alguien llegase a su rescate.
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Re: [Campaña de liberación] Las mil y una noches [Priv. Makalov]

Mensaje por Makalov el Jue Ago 02, 2018 7:18 pm

¿Que si ya estaba exhausto? Por supuesto, aún peor habiendo comido hace nada, pues se le revolvía el estómago de solo lanzar unas estocadas al aire. Sin embargo, el resultado de su esfuerzo yacía a sus pies, los cadáveres de sus enemigos enterrados boca abajo en la arena, condenados a desaparecer entre sus dunas. Makalov no tenía gran habilidad para la esgrima, al menos no al nivel de aquellos que combatían a pie, por lo que confiaba más que nada en su fuerza a la hora de tirar su espada hacia abajo. Era una táctica que le había servido gran parte de su vida y en especial entonces, siendo que atacaba a quienes de entre sus enemigos lo ignoraban. Sin embargo, su ventaja residía y se quedaba allí, sobre su montura, la cual lentamente comenzaba a resentirse del dolor de su herida. Había sido así de descuidado como para dejar que la hirieran, y había querido aparentar que no era nada, pero si seguía ignorándola cabía la posibilidad de que volvieran a dañarla, y así caer los dos. Makalov decidió por alejarse un poco y por fin desmontar, acercándose rápidamente a uno de los comerciantes que lanzaba dolorosamente su mercancía al enemigo.

 -  ¡C-cuida a Nuez un momento! -le gritó, tomando su espada con ambas manos y volviéndose inmediatamente al campo de batalla.- "¿Makalov, imbécil, qué haces?" -murmuró para sus adentros, yendo hacia el frente del combate. No se atrevió a responder a su propia consciencia, pero algo era obvio en su manera de pensar, y ese algo era que no era posible perdonarse que dañaran a su animal mientras combatía. No, no podía soportar en general que la gente sufriera de verdad por su culpa. Y entonces lo habían admitido en la caravana para ser uno de sus protectores, por lo que si llegaban a fallar en la lucha, sí, sería todo por su incapacidad de hacer nada. ¿Es que nunca podía hacer nada bien? Pensaba en todo esto mientras alzaba la espada e intervenía en otra pelea, dando un corte al emergido donde fuera que cupiera su filo, y así huyendo inmediatamente para poco después volver a hacer lo mismo. Sus botas estaban llenas de arena, sus guantes y rostro completamente sudados. El miedo que sentía no era normal, no sabía lo que estaba pasando, si estaban ganando o si sería capaz de defenderse si por una sola vez dirigían espadas hacia él. Temblaba y mantenía sus ojos en todo lo que alcanzara su vista, aún corriendo, gritando y rezando por que un golpe certero no le partiera en dos la cabeza.

La fatiga finalmente empezó a consumirlo como hace tiempo debió, quitándole el aliento, doblándose su espalda mientras su rostro miraba hacia el suelo y respiraba por la boca, apenas sosteniendo su espada hacia arriba. Su expresión era lamentable, y encontrándose en esa condición, sabiendo que iba a ser un estorbo, se echó hacia atrás, no pudiendo evitar caer sentado en la arena, con los ojos bien abiertos y el corazón palpitando como una campanita. No, tenía que levantarse, tenía que seguir luchando por su vida, o... ¡O lo que fuera que valiera más la pena! ¿En verdad era tan débil? ¿Tan mal servía luchando junto con otros? Ah, sí, claro, por eso mismo lo habían echado de los campos de entrenamiento, sin ni siquiera ser admito en el ejército. Sí, estaba demostrado de sobra hace antes, pero nunca había sentido esa carga en su cuerpo y no en su mente. Bueno, seguramente si se hubiera quedado allí a obedecer las órdenes de esa gente, lo hubieran mandado a matarse contra un montón de emergidos, lo que resultaba ser lo mismo. Suspiró con una sonrisa quebrada, y temblando sus piernas y rodillas fue que finalmente empezó a levantarse, esperando que de frente viniera uno de esos monstruos a acabarlo de una vez. Que habiendo derrotado las defensas del campamento fueran por el último restante, y que entonces la laguz fuera la última que prestara pelea, claro...

Pero, los emergidos no llegaron. Entonces estaba solo en su lugar, apenas erguido, pero entonces sintió el tacto de una mano extraña a su lado. Perplejo, Makalov miró en esa dirección, encontrando allí a uno de los mercenarios que había auxiliado. Este sonreía, y exclamó con ánimo- ¡Nunca había visto tajos tan desesperados! Pero me salvaste ahí, eh. -le dio unas palmaditas a su hombrera y se fue. Y después de él varios otros cruzaron a su lado, retirándose hacia la fogata detrás.

 - ¿A-ah? ¿Dónde? -murmuró el pelirosa, visiblemente confundido. Giró la cabeza hacia ambos lados, sin ser capaz aún de soltar su espada.- ¿O-okami? ¿Oka...? -intentaba buscarla con la mirada, sin procesar aún que el combate hubiera cesado. Parecía que ya no habían emergidos, porque los que podía ver estaban todos en el suelo, y los que no, ya no se les escuchaba venir.- ¿Ga-ganamos? -finalmente acabó por enderezarse, sosteniendo la espada con una sola mano y relajando su acalorada postura. Necesitaba ver a la loba, confirmar que todos habían luchado, que ella también, y que tras todo lo sucedido no le había pasado nada. Todo había sido tan agresivo y rápido...
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Re: [Campaña de liberación] Las mil y una noches [Priv. Makalov]

Mensaje por Ammy el Dom Ago 05, 2018 2:37 pm

Mientras la batalla seguía avanzando, era cada vez más obvio cuál de los dos bandos terminaría ganando. Ammy seguía moviéndose en la arena con bastante fluidez, subiendo en escala por las dunas, destrozando cualquier enemigo que se atravesaba en su camino, esquivar los ataques de los emergidos y vigilar los movimientos de sus compañeros conllevaba un gasto de energía extra, pero valía la pena para conservar la ventaja que llevaban. La loba respiraba de manera agitada mientras plantaba sus patas sobre la arena una y otra vez, su aliento era visible con el frío que estaba haciendo esa noche y pelo estaba cubierto con manchas de sangre (que no le pertenecía) y granitos de arena que se le habían pegado al moverse.

Ya avanzado por la arena por varias horas esa noche, la loba terminó por hundir sus afilados dientes sobre el cuello del último emergido vivo que tuvo cerca. Después de hacer eso, la laguz tuvo que hacer una pausa para tomar un poco de aire y recostarse un rato para dejar que sus piernas descansaran por el arduo trabajo que realizaron en tan poco tiempo.

Vaya… Tal vez me he excedido un poco…” Declaró al ser consciente del estado de su cuerpo “Pero, mientras haya sido capaz de proteger a la caravana… Creo todo este trabajo ha valido la pena.

Después de unos minutos, la loba se levantó del suelo y sacudió violentamente su cuerpo para quitarse de encima la suciedad que había sobre su pelaje blanco. Camino de vuelta al campamento y regresó a su forma humana una vez que llego hasta ahí, para poder observar y enterarse de lo que había sucedido en su ausencia. ¿Había sido capaz de protegerlos a todos? Eso Ammy no lo supo con seguridad hasta ese preciso momento. Durante aquella batalla, algunos de los humanos que combatieron valientemente salieran heridos tratando de defender a sus compañeros y proteger la mercancía, y aunque era bastante triste, hubo algunos menos afortunados que perecieron bajo el filo de las armas de sus enemigos o lo hicieron unas horas después por la gravedad de sus heridas.

Ammy preguntó en su camino por el chico de cabello rosa que estuvo compartiendo bebidas con ella durante la cena, encontrándolo cerca de algunas personas que lo estaban felicitando en ese momento, mientras que él estaba apenas erguido con su espada en mano.

- ¿Makalov? ¡Makalov!- Le llamó ella para llamar su atención mientras averiguaba su paradero y luego se acercaba.

El chico pareció haberla escuchado, pues visiblemente giró la cabeza hacia ambos lados, buscándola con la mirada. Okami se acercó finalmente hacia él cuando escucho su voz decir su nombre y sonrió aliviada al encontrarlo y ver que efectivamente estaba con vida.

- Si, hemos ganado- Informo la chica al pelirrosado luego de acercarse- Ha sido una larga noche, pero ya podemos descansar un poco… Gracias por tu ayuda, hiciste un buen trabajo protegiendo a esas personas.

Lamentablemente, la chica no se quedó mucho tiempo hablando con el jinete, pues a de que le hubiese gustado quedarse hablando con él, también quería seguir investigando cómo estaba la situación en el lugar y la gravedad de los daños provocados por aquel ataque.

Si tan solo… Si tan solo hubiera podido detectar a esos emergidos antes…” Pensaba la loba con amargura mientras evaluaba los evento que pudo haber prevenido. Recordando aquellos rostros que hace un rato estuvieron riendo y bebiendo con ella justo antes del ataque “No, no puedo seguir pensando en lo que hubiese pasado. Todavía hay personas a las que quiero ayudar, y necesito mantenerme concentrada para poder hacerlo.

Durante el tiempo que estuvo presente, la laguz hizo lo que estuvo a su alcance para ayudar a los mercaderes a tratar a los heridos y hacer los preparativos para partir cuando estuviesen listos. Vigilo que no hubiesen emergidos cercanos que pudieran retrasar su partida, teniendo la suerte de esta vez de no encontrar a ninguno antes de retomar su viaje hasta donde estaba el oasis donde la caravana tenía como objetivo hacer una parada para comerciar y vender su mercancía.
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Re: [Campaña de liberación] Las mil y una noches [Priv. Makalov]

Mensaje por Eliwood el Dom Ago 19, 2018 11:35 pm

Tema cerrado. 80G a cada participante.

Makalov ha gastado un uso de su espada de bronce.

Ambos obtienen +2 EXP.
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Great Lord

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Marqués de Pherae

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Re: [Campaña de liberación] Las mil y una noches [Priv. Makalov]

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