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[Campaña de liberación] Las mil y una noches [Priv. Makalov]

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[Campaña de liberación] Las mil y una noches [Priv. Makalov]

Mensaje por Ammy el Sáb Feb 03, 2018 1:00 pm

La mayoría del territorio de Hatari era un interminable mar de dunas, sin un lugar donde acogerse del sol ni rastros de civilización en kilómetros. De noche, el frío era entumecedor, arduo e imposible de evitar. Pero de algún modo, los lobos, emergidos y los peregrinos que estaban acostumbrados a viajar en horribles condiciones parecían no tener problemas transitándolo, por lo que recorren el desierto sin falta.

Ammy se encontraba en esos momentos recorriendo estas tierras junto a una caravana de mercaderes en camello, en busca del oasis más cercano. Normalmente, se requiere como mínimo un par de días de viaje para alcanzar un oasis, solo si se recorre la dirección correcta. Dado a su bajo nivel de orientación, todo el recorrido termina siendo una gran aventura para la laguz, razón por la cual debían depender de los conocimientos de un guía que pudiera leer mapas y la posición de las estrellas. A cambio de algunas monedas y la comodidad del viaje hacia su destino, Ammy les servía temporalmente de guardaespaldas contra el ataque posible de emergidos que pudieran aparecer durante el recorrido.

En las breves paradas que tenían, el grupo conversaba sobre la rica historia de la región. Historias de la caravana de camellos que recorrían el desierto con sus mercancías y sobre las manadas de lobos que antes poblaban gran parte de la región.

Después de varias horas de ruta seca y desértica, en frente del grupo apareció una línea de palmeras verdes que luego los acompañó durante kilómetros. El sol comenzó abandonarlos también, y su luz empezó a cambiar. Vieron entonces todas las tonalidades del amarillo, pasando por el ocre, luego naranjas intensos y dejando detrás tonalidades de azul que se convertirían en noche.

Antes de preparar el terreno, la fogata y levantar las carpas para refugiarse de las frías temperaturas, la laguz decidió dar un rápido vistazo por los alrededores para asegurarse de que el lugar fuese lo suficiente seguro para pasar la noche, adoptando su forma de lobo para desplazarse mejor y de esa forma detectar cualquier posible presencia con mayor facilidad.
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Re: [Campaña de liberación] Las mil y una noches [Priv. Makalov]

Mensaje por Makalov el Lun Feb 12, 2018 1:40 am

Muy poca gente en esos tiempos podía tener razones para cruzar por Hatari. Un reino baldío plagado de emergidos y al que de iba a morir a conciencia, esa era la imagen que Makalov tenía de las extensas dunas y la infinita arena del lugar. Ya había pasado por allí una vez en su vida, e incluso siendo guiado le pareció el peor infierno posible. ¿Y por qué había terminado allí, exactamente? Obvio que no porque quisiera, pues su barco se había desviado cuando su rumbo era Begnion. Había sido una tormenta horrible, tanto para el equilibrio como para su estómago, pero por suerte habían logrado arrivar a una playa de aguas tranquilas. No sabían dónde estaban exactamente en el mapa, pero en realidad eso no era lo peor. El único problema era que todo mundo había decidido retornar antes que cruzar el desierto de Hatari, volviendo al puerto de donde habían venido. Makalov no tuvo la valentía para enfrentarse una vez más a ese mar, por lo que eligió hacer el camino a pie por el territorio, creyendo que lo conocía. Se había equivocado.

Finalmente, tras largas horas de camino, se desplomó desde la silla de su animal de cara a la arena, que gracias a la noche estaba helada como una piedra. Reaccionó de inmediato, dando un salto para poder ponerse de espaldas. Se quejaba adolorido por la arena que le entraba entre los agujeros de la ropa, pero sobre todo por el frío. Temía mucho por Nuez, la cual en todo momento se mantenía de pie, con el cuello agachado y los ojos temblorosos, tan sedienta como él, y aún más cansada al haberlo llevado sobre su lomo gran parte del camino. Acarició su pata tanquilamente mientras la miraba desde abajo, hasta que el cansancio comenzó a vencerlo, y lo obligó a recostarse de estómago en la arena, permaneciendo aún vigilante, mirando las estrellas que en el cielo se lucían.

¡Como hubiera deseado que Sindhu siguiera en su mismo sitio, en el desierto de Hatari! Aunque bueno... por algo se había marchado de ahí, pero no le hubiera molestado visitar de paso mientras viajaba por Tellius. Ahora se hallaba completamente perdido, sin pozo, sin agua, y teniendo solo para comer un pedazo rancio de pan de hace días. Podría morirse y ya, ¿Quién lo buscaría, de todas formas?

Vio una sombra en el horizonte. Era extraña, pues era demasiado baja y apenas hacía ruido cuando caminaba. Venía en su dirección, razón por la cuál Makalov se esperanzó de haber encontrado ayuda. Quizás estaba demasiado cansado, pero eso no significana que no pudiera actuar por un poco de piedad. Y no era necesario que lo hiciera cuando en verdad estaba al límite, pero tenía la costumbre tan arriagada en su cabeza que no pudo evitarlo. Una vez se hubo acercado lo suficiente, puso su mejor cara de sufrimiendo y estiró su mano hacia delante, llamando su atención. Tenía toda la intención de gemir por agua, por lo que no tardó en alzar la voz:

 - ...A-agua... agua... a-...¡aaaAAAAAAHHHHHHH! -frente a sus ojos, un gran animal que desafiaba la oscuridad de la noche. Con toda la fuerza de sus brazos se echó hacia atrás, hundiendo las manos en la arena mientra retrocedía.- ¡¡Tú... tienes marcas!! ¿¡Eres... laguz!? -de algo le había servido vivir su tiempo en Sindhu, y es que al final había acabado educado respecto a los distintos tipos de laguz, y los lobos no eran una excepción, por supuesto. Estaba transformado... o transformada, lo que fuera, y por eso no podía adivinar muy bien cuál era su forma beorc.  

Makalov no tenía la intención de juzgarle por su raza ni nada, pero podía ser que en verdad no tuviera las mejores intenciones hallándolo en medio del desierto, aunque no podía adivinar cuáles exactamente. Las tribus de lobos seguramente no necesitaban oro, ¿sería que querría su comida? Sabía que ellos no comían personas, pero eso no significaba que no quisiera hurgar sus bolsas y pasar de largo con ellas.- Oye, no tengo nada... Solo no quiero morirme aquí... -acabó por decir cabizbajo, con la voz muy débil, delatando el estado en que se encontraba con mucha más sinceridad.- ¿Podrías decirme dónde puedo ir? Si no encuentro civlización pronto, m-me incineraré cuando se haga de día... -su suerte quedaba en manos del lobo y de la empatía que pudiera tener. Aún así no iba a dejarse vencer, pues ahora que había encontrado vida en el desierto, seguramente le seguiría aunque no quisiera, aunque fuera una trampa, porque de todas formas no tenía a ningún lugar donde ir.


Última edición por Makalov el Lun Mar 12, 2018 11:39 am, editado 1 vez
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Re: [Campaña de liberación] Las mil y una noches [Priv. Makalov]

Mensaje por Ammy el Dom Mar 11, 2018 2:22 pm

Comenzaba anochecer y Ammy se encontraba dando su último recorrido por el área antes de dar señal a los comerciantes para que montaran el campamento, cuando a la distancia, reconoció la figura de un caballo y con su olfato pudo detectar un segundo aroma cerca. La laguz decidió acercarse a la figura con precaución, haciendo movimientos lentos para evitar asustar al animal con su sola presencia. En cuanto se logró parar cerca del muchacho moribundo, inclinó su hocico cerca de su cara para intentar  olerlo y despertarlo con unos cuantos toques.

"Su cabello es rosa… Como el algodón de azúcar… ¿Sera comestible?"- Pensó sintiendo como se le abría el apetito y le rugía el estómago.

El humano comenzó a gemir un poco mientras Ammy continuaba examinándolo, hasta que terminar soltando un grito sobresaltado que termino asustando a la mismísima laguz. Ammy retrocedió rápidamente, estornudando un par de veces y de manera constante mientras que al mismo tiempo le ofrecía espacio al muchacho para que se calmara.

-  Ah…. ¿Si…? - Respondió la loba igual de confundida mientras se le pasaba el susto inicial y se sentaba también- ¿Qué hacías durmiendo sobre la arena?... ¿Están los dos solos?

A juzgar por la forma de vestir de aquel desconocido y por manera en que se estaba comportando, Ammy se dio cuenta de que el muchacho era un extranjero, de que se encontraba débil y de que este no tenía ninguna experiencia viajando por el desierto.

- El próximo oasis está a medio día de camino de aquí si partes ahora- Comento la loba señalando la dirección con la cabeza, según lo que había escuchado por parte del guía desde la última vez que ella había preguntado- Pero no te recomendaría hacerlo- Prosiguió, regresando la mirada al humano-  El desierto es aún más duro de noche, si crees que hace frio ahora, lo será mucho más cuando termine de bajar el sol- Hizo una pausa esperando un poco a la respuesta del humano antes de que ella se levantase y hablara de nuevo-  No he venido sola hasta este lugar, el grupo que estoy protegiendo está preparando un campamento mientras hablamos. Pueden ofrecerles a ambos comida, agua y refugio a cambio de dinero. Si podemos llegar a un acuerdo pueden acompañarnos hasta la próxima ciudad… ¿Tienes algo que ofrecer?

La loba espero un poco antes de guiar al humano y el caballo hasta su grupo, atenta en ese momento si ella debería ayudarlo también con el dinero.
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Re: [Campaña de liberación] Las mil y una noches [Priv. Makalov]

Mensaje por Makalov el Mar Mar 13, 2018 12:39 am

La loba parecía bastante razonable, siendo capaz de hablarle sin hacerle ningún daño. Hasta el momento era una mejor experiencia que cuando se había encontrado con esa tigresa, allá en Gallia.

- ¡No dormía! Me estaba muriendo... - respondió Makalov con rostro sufrido. Exageraba un poco, pero era cierto que si se hubiera quedado así, tirado en medio de la nada, ese podría haber sido su destino.- Solo somos Nuez y yo. -dijo después, mirando hacia abajo, culpable de no haber seguido al resto de los tripulantes de aquel barco en su camino. Sus decisiones siempre eran las peores, pues al final no había logrado reconocer el desierto ni transitar por él.- ¿¡Medio día!? -exclamó al oírla. Se mordió el labio inferior y miró hacia un lado, intentando digestionar aquello. No mejoraba su situación al oír el consejo de la laguz, pues en resumidas cuentas le decía que su mejor opción era secarse donde estaba.- ¿Y entonces qué...? -dijo apenas, temblando. La loba entonces se levantó y le explicó de dónde provenía, momento en que a Makalov se le iluminaron los ojos, pues entonces le ofrecía una esperanza.- ¡Sí, llévame a ellos, yo...! -su energía se desvaneció al oír lo que seguía. Le costaría oro que le dieran lo que necesitaba para vivir, ¿Es que acaso nada podía ser peor? Makalov se rascó el cabello y pensó en sus opciones. Realmente no tenía muchas, y parecía ser que, si pensaba sobrevivir, tendría que acceder, por mucho que le doliera.

 - B-bueno... -se arrastró penosamente hacia su yegua, agarrándose de su silla una vez hubo llegado, para meter la mano debajo de esta y sacar de allí un pequeño saco marrón y tintineante. ¿Qué más podía ser que el oro que le quedaba? A Makalov le temblaban las manos mientras desataba el pequeño cordón, revelando su contenido dorado. Puso el saco delante de él, en la arena, y sin quitarle la vista, murmuró.- Es todo lo que tengo. Si lo que dices es verdad, te daré... Ugh... -por supuesto no quería mencionar que era capaz de dar bastante, pues si salía con vida de ese desierto, quería conservar una buena cantidad para volver a hacer su vida en Sienne.- ¿Me... llevas entonces donde están ellos? Lo antes posible, por favor... -junto ambas palmas, suplicándole que se diera prisa en guiarlo.- Y... Y si tienes agua, y puedes prestarme un poco, te construiría un altar aquí mismo... - ¿Pero qué preguntaba? ¿Dónde podría estar trayendo agua? Si no era entre su pelaje… Estaba delirando, sin duda. Apoyó la mano en su frente y miró a la arena con ojos preocupados, para luego ponerse finalmente sobre ambos pies y caminar hacia su yegua para subir a la montura, no olvidándose por supuesto de recoger sus monedas para cuando en verdad tuviera que gastarlas.


Última edición por Makalov el Vie Mayo 04, 2018 5:30 pm, editado 1 vez
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Re: [Campaña de liberación] Las mil y una noches [Priv. Makalov]

Mensaje por Ammy el Lun Abr 23, 2018 12:17 am

Ammy observó con curiosidad lo que el muchacho llevaba consigo y lo que estaba sobre su caballo. Espero pacientemente a que le respondieran, y cuando vio a este desatar el saco marrón desde la silla de su caballo, su expresión durativa y escucharlo murmurar de forma preocupante, ella comenzó a preocuparse por su situación.

- No soy yo a quien debas pagarle. Puedo llevarte hasta donde está la caravana sin cobrarte nada, no está demasiado lejos…- Comentó la laguz, mirándolo a él y a su bolsa- Le pagarás al jefe de la cuadrilla cuando lleguemos.

Después de eso, Ammy soltó una pequeña risa cuando escuchó que le armarían un altar, dudando que este estuviera hablando en serio, pero divirtiéndose un poco al solo imaginarlo. Regresó a su forma humana y saco una cantimplora de la bolsa de viaje que colgaba de forma cruzada sobre su cuerpo. Se acercó hasta el chico y estiró el brazo para ofrecerle algo de agua.

- Ten, aquí tienes. Nuez también debe estar sediento, así que dudes en darle un poco de agua antes de que partamos. Beban lo que necesiten.

Por experiencia propia, la laguz era consiente de cómo era pasar por necesidades, así que espero a que ambos se hidrataran lo suficiente sin quejarse si acababan por tomarse toda el agua que hubiese en la cantimplora. Después de recibir el envase de vuelta, la laguz volvió a transformarse en lobo e inicio su caminata en cuanto vio al pelirosado montarse sobre su caballo, haciendo una señal para que la siguieran.

Cuando la loba y el jinete llegaron a donde se encontraba la caravana de mercaderes, Ammy regreso a su forma humana para acercarse a explicarle la situación al jefe de la cuadrilla.

- …No parece llevar mucho dinero, así que me gustaría pagar sus gastos hasta que lleguemos al oasis. A cambio, él me podría ayudar a combatir a los emergidos, he visto que porta una espada, así que seguro sabe defenderse. No habrá ningún problema si se queda, ¿cierto?

El mercader no parecía muy convencido de que ese fuese un trato justo y menos tratándose de un desconocido que se había aventurado al desierto sin el equipo adecuado, pero acepto lo que le dijeron, ya que se trataba de una decisión que Ammy había tomado. El precio que le cobraría a la laguz seria generoso dado al tiempo que llevaban conociéndose, pero antes, pidió quedarse a hablar a solas con el caballero para hacerle unas cuantas preguntas y explicarle la situación.

Mientras tanto, la laguz fue ayudar al resto de los humanos a montar el campamento y terminaron de preparar todo en menos de una hora. Una enorme fogata se encendió para mantenerlos a todos calientes ante la bajas temperaturas de la noche, una pequeña orquesta tocada en melodías suaves comenzó a ser tocada por algunos de los presentes, los mercaderes se movían y conversaban en todos los rincones del área de campar y una mesa repleta de los más deliciosos manjares de aquella región del mundo se sirvió en pocas horas de que el cocinero del grupo la preparara.

- Mi parte favorita del día, la hora de la cena- Suspiro la laguz con alegría y con una ligera sonrisa, mientras se servía un plato de comida y un vaso de té amargo y caliente para cenar.
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Re: [Campaña de liberación] Las mil y una noches [Priv. Makalov]

Mensaje por Makalov el Vie Mayo 04, 2018 5:39 pm

-  ¿Nada... en serio? ¡O-oh, gracias! -exclamó Makalov hacia el enorme lobo, tan aliviado que parecía a punto de elevarse en los aires. Igual tendría que pagar, claro, pero posponerlo no hacía sino sacarle una sonrisa. A lo mejor podía zafarse, ya que lo que importaba era encontrar agua, gente, y de ahí en adelante ya podría seguirlos incluso si no le permitían ir a su lado. ¿No serían tan crueles como para abandonar a un hombre a la muerte, verdad? Al menos la laguz ya había demostrado que no lo odiaba. Es más, tan confiada parecía estar que abandonó su forma animal en apenas un destello de unos segundos.

 -  ¡A..ah! -dio un salto hacia atrás, jamás imaginando que un laguz que no conocía fuera a transformarse tan de golpe delante suyo. No la conocía absolutamente de nada, y bien lo intimidaba con todo ese pelaje, pero entonces, entremedio de esa bestia había aparecido una mujer tan pálida como lo estaba él de frío y miedo, solo que sin eso, claro... Aún no entendía bien cómo sucedía todo el proceso, pero no se quejaba de que entonces le hubiera aparecido una figura que hasta parecía guapa. Y más bella aún de veía cuando le acercó la cantimplora, la que el jinete agarró con manos temblorosas y miró con ojos vidriosos.- ¡P-por fin! -y así sin más se la puso en la boca, tragando el agua como una planta muerta.- Nhuegz hhes... -balbuceó mientras se la quitaba de la boca y tragaba.- ...una yegua... -y sonriente, acercó la misma agua a su montura, la que metió la lengua dentro de la cantimplora y la mordió para llevársela hacia ella, bebiéndose todo lo que quedaba.  

Entonces empezaron su viaje al ya mencionado campamento, Makalov no pudiendo contener su emoción al haberse por fin salvado de la muerte segura. En el camino ella había vuelto a su forma de lobo, lo que irónicamente hizo sentir mucho más seguro al jinete, sobre todo porque de esa forma seguramente podría defenderlo de lo que fuera que viniera por la noche. Y entonces, en el horizonte se dibujó la figura de la caravana, recortada contra la luz del fuego de una hoguera. Makalov mantuvo su distancia mientras explicaban su situación, ojeando de vez en cuando al jefe por si notaba alguna expresión de disgusto o rechazo en su semblante. Sería muy fácil que simplemente no lo quisieran allí, pero a primera vista parecía no negarse. No logró oír bien lo que se dijeron, pero después de un rato de espiar y no decir nada, por fin lo llamaron para hablarle personalmente.

- ¡Pero claro que puedo matar emergidos! ¡Puedo rebanarle la cabeza a diez de un solo corte! ¿Quieres apostar? solo tienen que estar todos el uno encima del otro y...

-De acuerdo, entendido, entendido... -murmuró el mercader, quizás arrepintiéndose ya de su decisión. Al menos el oro podría agradecerlo, al menos...

Makalov, por supuesto, fue de los primeros que se lanzó al calor de la fogata sintiendo como sus dedos entumecidos volvían a reaccionar como de costumbre. Así al menos podría demostrar que en verdad tenía habilidad para el combate, pero solo si se daba la ocasión, o lo obligaban. Disfrutó e intentó mantener varias conversaciones que no llegaron a ninguna parte, deteniéndose tan solo cuando olió la preciosa fragancia de la comida. Entonces, estuvo a punto de llevar a cabo una de sus mejores tretas para evitar luchar, el decir que se había intoxicado con la comida "después de pasar hambre tanto tiempo". Sin embargo, apenas empezó a servirse, el sabor y el hambre lo cautivaron de tal forma que se olvidó completamente de su plan. Eso sí, no tardó en atragantarse hasta el fondo, paseando por entre todos los platos hasta encontrarse con la laguz que lo había hallado. Bebiendo agua para poder hablar, se le acercó un poco y la miró con una sonrisa, su boca manchada por todos lados de todo tipo de sobras.

- ¡Tú! ¡Muchas gracias, eres... eres una diosa! ¡Ugh! -exclamó, aunque gritar tan de pronto por poco le causó un ataque de tos que estuvo a tiempo de controlar.- Cough... guh... N-no me dijiste nunca tu nombre... -hizo notar.- Oye, ¿Y al final a quién tengo que dar el oro? ¿O es que es gratis? -sonrió como idiota. Porque claro, no esperaba de ninguna forma que entonces pudieran atacarlos. Todo era paz, tranquilidad, calma, y no había manera de que una patrulla de monstruos pudiera sorprenderlos, ¿Verdad...? Porque a Makalov no se le había ocurrido la maravillosa idea de que quizás ellos mismos fueran a buscar a sus enemigos.
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Re: [Campaña de liberación] Las mil y una noches [Priv. Makalov]

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