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[Campaña de liberación] El camino al infierno esta empedrado de buenas intenciones [Priv. Jill]

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[Campaña de liberación] El camino al infierno esta empedrado de buenas intenciones [Priv. Jill]

Mensaje por Dantalian el Mar Ene 30, 2018 4:21 am

La charla de la noche anterior con la joven jinete fue realmente reveladora para el boticario pues, aun que no podría llamarse "charla" como tal ya que el hombre apenas hablaba, escucho atentamente toda la información que la chica le bombardeaba absorbiéndola como si de una esponja se tratase. Por esta razón ninguno de los dos se dio cuenta de que se había hecho tarde hasta que, de hecho, fue el posadero quien les anuncio que ya apagarían las luces. Dantalian entonces fue a su cuarto asignado mas no fue directo a la cama, en lugar de eso encendió una vela y comenzó a anotar en un libro toda la información que la chica le había proporcionado, anotando las dudas que aún le quedaban y separando los apartados que estaban completos de los que complementaria monitoreando a Diotima. Por esto, el hombre de cabello cenizo apenas y durmió un par de horas siendo que se quedo dormido en el escritorio mientras reflexionaba sobre lo aprendido ese día.

Aun así, unas pocas horas después volvió a levantarse, siendo iraniamente el primero en hacerlo, solía dormir poco ya fuese producto de pesadillas o de la angustiante sensación de que estaba perdiendo el tiempo, de aquella sensación de culpa que prácticamente lo obligaba a estar haciendo algo casi todo el tiempo. Aun así rara vez se sentía cansado a lo largo del día gracias a mezclas de hiervas que se tomaba como infusiones de té y que le brindaban la energía necesaria para seguir su día a día; por supuesto había ciertos días en los que el agotamiento lo hacía colapsar por varias horas hasta que su cuerpo recuperaba algo de horas de sueño pero de momento se encontraba decentemente activo. Lo primero que hiso fue ir a los establos para verificar en qué estado se encontraba el medicamento que estaba preparando para los parásitos, llegando a la conclusión de que aun le faltaban un par de horas para asentarse totalmente y ser funcional. Se acerco con cuidado a la Wyvern siguiendo los consejos que escucho por parte de Jill y comprobó que la fiebre había disminuido mucho, pero aun estaba un poco caliente. Ha hinchazón en su abdomen también había aminorado pero sin atacar el problema principal esta no desaparecía por completo. Se dio a la tarea de calentar agua para ponerle nuevamente las compresas en la cabeza y el abdomen. Dantalian paso también buena parte de la mañana atendiendo a su adorada yegua, cepillándola con cuidado, tensando su melena, alimentándola con heno y algunas fresas secas tomando eventualmente un par de descansos para tomar su te de hiervas matutino para despertarse totalmente.

- Buenos días señorita Jill -

Comento el boticario que se encontraba en uno de esos descansos, después de haber comprobado el estado de la medicina contra parásitos el cual ya no emanaba un olor tan desagradable como cuando se estaba hirviendo a menos que uno activamente se acercara a olerla.

- La medicina esta lista… es una muy fuerte así que habrá que dársela después de comer y poco a poco para ver cómo responde a esta, fuera de eso, parece que ya está mejor así que en cuanto despierte podrá caminar sin ningún tipo de problema…. -

Hablaba pausado como siempre con ese rostro casi inexpresivo que parecía tan característico en el. Por una parte el se sentía ligeramente incomodo con la idea de que la chica lo hospedara en su casa pero viendo las cosas objetivamente el no podía permitirse quedarse mucho tiempo en la posada pues su presupuesto era limitado y no podía pedirle a la jovencita que pagara por él, por otro lado no perdería tiempo en caso de que la wyvern presentase algún síntoma inesperado o no respondiese bien a la medicación así que tendría que aceptar la oferta de la joven.
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Re: [Campaña de liberación] El camino al infierno esta empedrado de buenas intenciones [Priv. Jill]

Mensaje por Jill el Lun Feb 05, 2018 5:34 pm

Jill era una persona madrugadora. La disciplina militar a la que estaba acostumbrada le impedía ser de otra forma. A la salida de los primeros rayos del Sol, era toque de diana, y había que levantarse y estar en tu puesto rápidamente, o eras severamente castigado. En Daein, no se admiten flojuchos que no sepan capaces de despertarse y estar listos para la batalla en cualquier momento.

Sin embargo, aquel día era distinto. Jill apenas había podido dormir bien en aquella posada. Si bien había dejado a Diotima en buenas manos, o al menos así lo creía, la preocupación por su querida wyvern impidió que pudiese conciliar el sueño con naturalidad. Cada vez que Jill cerraba los párpados, imágenes de una agonizante y suplicante Diotima se plasmaban en su mente y por más que intentaba despejar su cabeza, contando ovejitas para dormir, no había manera.

Al final, el día llegó y la luz del Sol atravesó la ventana de la habitación que Jill había rentado por esa noche. La soldado se levantó, insegura de si había logrado conciliar aunque fuese un momento el sueño o no. Pero aún más, impaciente por saber cómo se encontraba su querida amiga, deseando desde lo más profundo de su corazón que presentase alguna mejoría.

En la habitación había un espejo. Jill se miró en él, y comprobó que tenía un aspecto horrible. Especialmente con unas enormes ojeras, parecía como si hubiese despertado de una noche loca con resaca. No es que ella tuviese experiencia en ese tipo de cosas, Jill era una mujer bien disciplinada.

Aunque su primer impulso era el de salir directo hacia el establo, se obligó a lavarse la cara y vestirse. Pero no más, desayunar y otras cosas vendrían luego. Primero era asegurarse cómo se encontraba Diotima.

Cuando salió de la posada, una brisa de aire frío matutino la recibió de golpe. No le importó, Jill estaba bastante acostumbrada al clima frío de su reino. Pero lo que si le preocupaba eran las nubes oscuras que se asomaban por el horizonte. Nubes que predecían una posible lluvia, quizás nieve, o incluso una tormenta. No eran buenas noticias. Jill estaba acostumbrada a viajar incluso con mal tiempo, pero con Diotima en aquel estado, la historia era completamente distinta ¿Empeoraría su salud si viajase en medio de una lluvia? En el caso de un ser humano cualquiera, la respuesta era obvia. En el caso de un wyvern, no estaba tan segura. Pero tampoco correr riesgos. Ojalá esas nubes marchen a otro lado y no perturben el regreso al hogar de Diotima y Jill…

Cuando llegó al establo, un fuerte olor la recibió de golpe. Se trataba de la medicación para purgar los parasitos que había dentro de Jill. Al menos, el olor ya no causaba náuseas. Que hubiese podido cenar tras oler aquello sólo se explica gracias al legendario apetito de Jill Fizzart. La mirada de la soldado fue en busca de Diotima, pero en seguida se desvió cuando una voz la llamaba a un lado.

-Buenos días, Dantalian. Realmente sois un hombre bastante madrugador.-no esperaba encontrarle tan pronto en el establo. Apenas había amanecido, y aquel joven no era un miembro del ejército. Pero por lo visto, los herbolarios también se levantaban pronto de la cama.-¿Cómo se encuentra Diotima?-preguntó Jill directa al grano, mostrando a las claras que todavía se sentía insegura por la salud de su amiga.

Dantalian le pasó a explicar cómo la medicina ya estaba lista y que en cuanto Diotima despertase, podrían empezar a caminar. Jill asintió con la cabeza mientras observaba a su querida amiga dormir plácidamente, como si nada hubiese pasado.

-Normalmente ya estaría despierta. Solemos levantarnos juntas, para entrenar y esas cosas. Imagino que si aún duerme será por efecto del sedante.-lo cierto es que no estaba segura, pues ella no era la experta en wyverns. Jill se volvió hacia el herbolario.-He visto que se aproximan nubes de lluvia. No es nada seguro, pero cabe la posibilidad de que caiga una buena lluvia mientras viajamos hacia mi casa. Si se diera ese caso… ¿cree que eso podría afectar a Diotima? Los wyverns tienen una resistencia a la lluvia y el frío muy superior a los humanos, pero no sé si esto se aplica con su estado actual.

Cabía la opción de quedarse y esperar a ver si el tiempo mejoraba o no. Aunque claro, no quería tener que esperar tanto como para tener que pasar otra noche en esa posada. Jill no quería demorarse en volver a su hogar para comprobar cuanto antes la causa de la enfermedad de Diotima, y así evitar que hubiera más víctimas. Además, tampoco tenía demasiado dinero en su bolsillo como para tener que pasar otra noche…

Mientras Jill cavilaba sobre estas cuestiones, Diotima despertó. Abrió levemente los ojos y soltó un largo bostezo mientras levantaba la cabeza y movía un poco las alas, desperezándose. La soldado se emocionó al ver a su amiga levantada, pero era evidente que no estaba todavía en plena forma. En vez de recibirla con un sonoro rugido como hacía todas las mañanas, Diotima sólo soltó un quejidito lastimero. Y apenas hacía ningún esfuerzo por incorporarse sobre sus dos patas.

Jill cerró los ojos, intentando controlar sus emociones. Diotima estaba mejor, pero no estaba todavía curada. Aún quedaba acabar con esa dichosa infección. Llevarla en esas condiciones iba a ser duro. Aquel Iba a ser un largo viaje de vuelta a casa.
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Re: [Campaña de liberación] El camino al infierno esta empedrado de buenas intenciones [Priv. Jill]

Mensaje por Dantalian el Mar Feb 06, 2018 3:44 am

Dantalian bebía tranquilamente su te de hiervas energizarte, notando en la chica aun preocupación por su compañera reptil, sin embargo, no respondió hasta que no hubo terminado de tomar un largo sorbo de su infusión, la cual era amarga como el demonio pero ya estaba, francamente, acostumbrado al mal sabor de sus brebajes. Punto aparte las especias para endulzar las cosas como la miel o azúcar eran moderadamente costosas y prefería guardarlas para cuando tuviese que atender niños pequeños o pacientes con nauseas.

- La fiebre de Diotima ha descendido mucho y también la inflamación de su abdomen, parece que el medicamento contra la infección que le di ayer funciona como debe… pero de todas maneras si no sacamos a los parásitos habrá una recaída segura…. -  

Comento de forma franca, lanzando un pequeño suspiro por lo reconfortante que era beber algo caliente en la madrugada. Si se ponía a pensarlo un poco, como granjero también debía levantarse temprano para atender a los animales y tareas varias. La joven jinete entonces expreso su preocupación acerca del clima que podría o no empeorar…. lo cierto es que el tampoco podía permitirse una noche en la posada hasta que no vendiese mas remedios pues debía comprar los repuestos de los ingredientes que había usado en el menjunje anti parásitos.

- Diotima es inquieta? -

Pregunto el hombre de ojos impares, terminando su bebida y limpiando su taza de arcilla con un pañuelo. Miro por un momento a su yegua negra, ella era un caballo de granja por lo cual era un animal bastante fuerte para tirar pero no tan veloz como lo sería un caballo de guerra, para el boticario le era mas útil un animal como ella pues más que para llegar rápido de un lugar a otro su verdadera utilidad era la de poder tirar del carromato sin problema.

- Si es verdad o no que un Wyvern es más resistente que un humano, tampoco estoy seguro en que le afectaría estar bajo la lluvia mucho tiempo… lo mejor sería no arriesgarse y dejarla descansar pero no creo que en un establo para caballos pueda hacerlo…. En todo caso, puedo hacerle lugar en el carromato pero necesitare que este muy quieta para que no rompa nada pues que dudo que ese vejestorio aguante mucho zarandeo..... podemos cubrirla con una manta también para protegerla, por si las dudas… -

Antes había dicho que Lilith no podía con ella y no tenia espacio en el carro mato, pero era más que nada por que no conocía al animal y temía que fuese a lastimar a su yegua o fuese a romperle algo en alguna sacudida; sin embargo el animal se había portado bien así que suponía que si acomodaba un poco podrían acomodarla en aquel carromato.  Ese transporte lo tenían en la granja de su esposa desde que lograba recordar y era donde usualmente transportaba la leche, el queso y las verduras frescas para vender en el mercado del pueblo y si bien había aguantado bastante bien hasta ahora a veces un sutil crujido que se escuchaba de vez en vez lo ponía de los nervios, especialmente cuando debían acelerar el paso.

- Pero no van a caber las dos atrás, así que usted deberá ir al frente conmigo… si llueve nos mojaremos sin duda. -

Sentía necesario aclarar eso pues de esta forma se evitaba alguna queja en el futuro. Podría ser que a la joven se le ocurriese algo mejor por lo que guardo silencio, tomando el contenedor donde estaba la medicina y comenzando a verterla en un jarrón de tamaño mediano, dejando ver aquel color verde negruzco y su consistencia viscosa, por supuesto acompañado de ese olor tan desagradable. El boticario se aseguro que no quedase nada en la olla que había utilizado para preparar aquello, tapando la vasija de barro con un corcho, encerrando el medicamente junto a su desagradable olor igualmente.
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Re: [Campaña de liberación] El camino al infierno esta empedrado de buenas intenciones [Priv. Jill]

Mensaje por Jill el Miér Feb 07, 2018 1:57 pm

Jill escuchó las palabras del herbolario con atención. Diotima estaba mejor, la fiebre y la inflamación se habían rebajado drásticamente. Pero no estaría a salvo hasta que expulsase los parásitos que la atacaban desde el interior. Y Jill no podía tomarse el medicamento especial para ello hasta la hora de la comida. La soldado cerró los ojos, intentando mantener sus emociones a raya. No quería esperar, quería tener a su querida amiga sana ahora. Pero la realidad es la que es, y por muchos pucheros que hiciese, no cambiaría nada. Debía esperar.

Y mientras tanto, estaba el tema del viaje hasta su casa. Jill le consultó a Dantalian los peligros que podría sufrir Diotima en caso de viajar bajo la lluvia. El herbolario reconocía no estar seguro de ello, puesto que no sabía suficiente de wyverns, tal y como le explicó el día pasado. Le preguntó a la soldado si Diotima era una wyvern inquieta, para proponerle viajar en el carro, tapada con una manta, siempre y cuando le garantizase que no se moviera y evitase romper las pócimas y hierbas que había dentro.

-Los wyverns que no son criados en entornos salvajes y que están adiestrados para el combate saben guardar la calma y quedarse quietos si se les ordena. Es necesario que sea así, si un wyvern se asustase y perdiese el control en el caos de una batalla, las consecuencias serían horribles. Y claro, Diotima no es una excepción. Si yo estoy cerca, Diotima puede quedarse bien quieta. Además, no parece que tenga muchas energías pese a su mejora como para revolotear y hacer movimientos bruscos.-explicó Jill tratando de aliviar los lógicos temores del herbolario hacia su plan.-Además, si lo ves necesario, puedo llevar también unos cuantos frascos y paquetes conmigo. En mi mochila caben bastantes, y puedo llevar también otros en mis manos. Estoy acostumbrada a ir cargada, las marchas con equipamiento pesado es una de las primeras cosas que te obligan a aprender en el ejército.-contestó golpeándose el pecho orgullosa. Aunque desde fuera pudiese parecer como poco más que una niña, lo cierto es que Jill era bastante fuerte, y tenía bastante fe en sus propias habilidades.-Igualmente, esto sólo es en caso de que realmente se ponga a llover. Mientras tanto, Diotima estará caminando a mi lado.

Lo cierto es que la lluvia era sólo una posibilidad. Mirando al cielo, no se podía saber con seguridad si iba a llover o no y con qué grado o intensidad. Pero había que estar preparados para cualquier eventualidad. Y eso le llevó a Jill a lanzarle otra pregunta al herbolario.

-Ayer me comentasteis que sabéis luchar y defenderos en caso de que atacasen Emergidos ¿Puedo preguntaros cuál es vuestra especialidad de combate?-Jill lo desconocía, aunque por la complexión nada musculosa del herbolario y sus vastos conocimientos, supuso que sería una clase de mago.-Aunque no esté montada en mi wyvern, sé defenderme de sobras con una lanza. Pero necesito saber de las habilidades de mi compañero para poder adaptar mi estilo de lucha. La amenaza de Emergidos sigue siendo real, y conviene que estemos preparados. Yo os prometo que no os abandonaré huyendo como los mercenarios de los que me hablasteis en la cena.

Habiendo aclarado ese punto, y comprobado que Diotima estaba mejor, la soldado decidió marchar hacia la posada para desayunar y preparar las cosas para el viaje de vuelta. La falta de sueño le había dejado un abundante apetito así que no se cortó en pedir café con leche, tostada, un poco de tortilla, pan con queso, zumo de naranja y un par de piezas de fruta. A Jill le gustaba comer bien, y más cuando tenía permiso. Los dioses bien saben lo mala que es la comida en el ejército. Lo único que lamentaba es que su querida amiga iba a tener que estar a dieta durante esos días. Era triste, una de las muchas cosas que jinete y wyvern compartían era un hambre atroz.

Sentenciado el desayuno, Jill se dirigió a su habitación por última vez, para colocarse su armadura y recoger todas sus cosas. En una de sus manos llevaba su querida lanza, con la que pensaba proteger al herbolario, Diotima y ella misma si se diera el caso. El viaje desde la posada hasta su casa duraría como máximo un día, pero eso no quitaba el riesgo. Además, seguramente deberían parar en mitad del camino para darle de comer la medicina a la wyvern enfermita. Momento en el que el grupo se encontrará más vulnerable de recibir algún que otro ataque.

Cuando regresó al establo, habiendo pagado su estancia al posadero, se fijó de nuevo en Diotima. Jill se acercó a ella con cuidado y la acarició suavemente por un costado del vientre. La wyvern soltó un leve rugido de complacencia, mientras se ponía a dos patas, un poco más despacio de lo habitual. La soldado le dirigió una sonrisa a su amiga. Luego se volvió hacia el herbolario.

-Diotima y yo estamos listas para emprender el camino. Si lo estáis vos y vuestra yegua, sugiero que marchemos ya sin perder más tiempo. Cuando más tardemos, más probabilidades hay de que se haga de noche antes de llegar.-le dijo a Dantalian, para que se hiciese una idea de lo que iba a durar la travesía. Era sólo un día, pero no iba a ser un simple paseo.-Mientras tanto, puedo seguir hablándoos de los wyverns. Hay muchas cosas que me quedé sin contar, podéis preguntar sin miedo todo lo que queráis.

Aquello era el pago de la deuda contraído a Dantalian. Pero Jill mentiría si dijera que no le hacía ilusión hablar del tema…
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Re: [Campaña de liberación] El camino al infierno esta empedrado de buenas intenciones [Priv. Jill]

Mensaje por Dantalian el Miér Feb 07, 2018 6:51 pm

Mentiría si dijese que no le tranquilizaba aquel dato…. eso quería decir que la wyvern se portaría bien aun arriba del carro mato así que de todas maneras debía arreglar las cosas en su interior para que el reptil solo se ocupara en acomodarse si llegase a llover, dibujando una pequeña y discreta sonrisa ante la confianza de la jovencita en cuanto se ofreció a llevar algunas botellas para hacer más espacio. Aun así, un ligero gesto de preocupación se dibujo en su rostro en cuanto ella le pregunto acerca del método de defensa que el tenia con el cual aseguraba la noche anterior de poder defenderse de los emergidos.

- Respecto a eso… sí que tengo una forma de defenderme en solitario pero acompañado la cosa cambia un poco… -

Agacho un tanto la mirada, rascándose un poco la parte trasera de la nuca, intentando elegir las palabras correctas para explicarse, después de todo los magos obscuros no eran muy bien vistos en muchos reinos y afirmar abiertamente que era uno usualmente era sinónimo de conflictos… peor aun con aquella desagradable costumbre que tenia de perder el control a mitad de la batalla.

- Soy un usuario de tomos mágicos aun que…. bueno…. es duro para mi admitir, sin embargo, que no tengo pleno control de la magia que poseo y es común que mis aliados sufran de fuego amigo en caso de que las batallas se prolonguen demasiado…. -

Por no decir que a veces atacaba directamente a los aliados una vez que todos los enemigos habían caído. Por supuesto no recordaba con claridad lo que pasaba sino que más bien todos esos episodios de locura se convertían en lagunas mentales irrecuperables, mas por testimonios de terceros llego a darse cuenta de ello... eso y que además en varias ocasiones despertaba totalmente bañado en sangre ajena. Podía controlarla un poco pero cada vez el poder obscuro hacia mella en su mente progresivamente por lo que aquel desquiciado frenesí parecía prolongarse en cada batalla. No le diría aun que tipo de magia utilizaba, no era necesario y si no debían pelear tampoco tendría por qué enterarse.

Después de ello el boticario se dedico a organizar todo en el carromato pues si bien la joven se había ofrecido a llevar algunas botellas debía poner a buen recaudo las que tuviesen contenido peligroso como venenos sin refinar que si bien podían usarse para fines medicinales eran, en el peor de los casos, letales en su forma más pura. Los recipientes donde guardaba larvas mosqueras también debían tratarse con cuidado por lo que se aseguro de acomodarlos bien en un viejo cofre de madera donde usualmente ponía las ganancias de sus ventas y algunas otras cosas de valor, entre ellas un pergamino ya muy gastado y roto donde un artista vagabundo le había hecho un retrato de él y su familia en el festival de la cosecha en Ylisse. No pudo evitar dibujar en su rostro una sonrisa nostálgica al ver aquel viejo dibujo, acariciando su anillo de bodas hecho de plata que se negaba a quitarse aun después de tanto tiempo. El dibujo lo guardo en su bolso oculto en la gabardina morada que siempre traía consigo y después de dejar todo en orden regreso a la posada para tomar un desayuno ligero y alistarse para partir, su bolsa de monedas la colgó de su cintura para tenerla cerca pues al ser todo lo que tenia para reponer medicinas y comprar alimento debía ser cuidadoso de que no se perdiera.

A diferencia de la chica, el apetito de Dantalian era más bien escaso pero normalmente al comer procuraba llenarse el estomago lo suficiente para que su cuerpo tardase más tiempo en volver a reclamarle comida…. era más molesto tratar una desnutrición por saltarse las comidas que invertir tiempo en comer adecuadamente, por otro lado se dio cuenta de que al comer bien podía concentrarse mejor y ser más eficiente, especialmente por la mañana. Una vez terminado un balanceado desayuno de avena con leche, frutas y jugo el boticario emprendió su camino al establo para sacar a su fiel compañera, la cual le siguió mansamente hacia donde estaba el carro mato y revolviendo sus cabellos cenizos con el hocico de forma cariñosa mientras el sujetaba los amarres del arnés, dejando caer sin darse cuenta el pergamino doblado que había guardado en su capa.

- Estamos listos, señorita Jill. Si ve alguna anormalidad en Diotima mientras avanzamos le suplico igualmente que me avise de inmediato. -

Y se subió entonces al frente del carromato donde Lilith dio un relincho animado, golpeando el piso con una de sus patas contenta de volver "al trabajo". Ella conocía a su dueño desde el día en que nació y si bien originalmente la yegua estaba destinada a pertenecer a la hija mayor de Dantalian, la niña era aun muy joven para cuidarla o montarla así que Dantalian siempre se encargo de ella, tomando entonces el lugar de su padre tirando del carromato cuando este se rompió una pata en un ataque de lobos salvajes que sufrió su pequeña granja. Fue precisamente por ello que ese animal de hermoso pelaje negro con crin y patas blancas se salvo de aquel fatídico suceso pues ella y su dueño fueron ese día a vender la mercancía en el pueblo y hacer algunas compras. Dantalian amaba a su yegua igualmente pues además de ese viejo carromato Lilith era lo último que le quedaba de sus ya pasados días de granjero, de aquellas épocas felices y eso se notaba por la forma tan gentil en la que le hablaba y como su mirada se suavizaba un poco al tenerla de frente.

- Me dijo antes que los wyvern no son dragones pero las armas contra dragones si los afectan… No puedo evitar pensar que son muy similares si la comparo con cierto dragón que tenemos en Senay, por lo menos en algunas cosas. -

Hiso una pequeña pausa para expresar la inquietud que tenía desde el día anterior; era más que obvio que la inteligencia de un wyvern era diferente a la de un dragón, eran más pequeños y las escamas con diferente textura pero…. por que las armas hechas para matar dragones afectaban también a los wyvern?.

- Aun así, tengo curiosidad también… Cuanto tiempo tarda un wyvern en alcanzar la madurez?, cuanto viven normalmente?... Me da curiosidad también cuando menciono que ustedes los entrenan para comportarse adecuadamente en el campo de batalla… Los crían desde que son huevos o los capturan jóvenes?, es común que enfermen? -

Le parecía interesante pues el cómo granjero crio varios tipos de animales como ovejas, cabras, cerdos y, como en el caso de Lilith, caballos. Se preguntaba cómo podrían obtener los huevos de wyvern, si tenían crianza selectiva o como atrapaban a las crías en caso de hacerlo. Aquellos animales como Diotima habían logrado captar mucho su atención y, si lograba entenderlos bien imaginaba que podría hacer medicamentos exclusivos para tratar sus padecimientos más comunes y obtener así, quizá, otra forma de ganar dinero.
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Re: [Campaña de liberación] El camino al infierno esta empedrado de buenas intenciones [Priv. Jill]

Mensaje por Jill el Mar Feb 13, 2018 1:43 pm

Jill pudo notar el alivio en el rostro de DAntalian cuando mencionó que Diotima no sería un peligro para las pócimas y mejunjes que había guardados en el carromato, en el caso de que tuviesen que colocar allí a la wyvern para protegerla de la lluvia.

Pero ese rostro de alivio desapareció cuando Jill le preguntó acerca de sus habilidades de lucha.

La soldado escuchó seriamente al herbolario hablar acerca de su problema a la hora de luchar. Como había imaginado, Dantalian era un mago. Sin embargo, debía de ser un mago iniciado, ya que no parecía tener suficiente control de los tomos que utilizaba, poniendo en peligro a aquellos que luchaban junto a él. Jill supuso que tener que confesar aquello debía ser duro para el herbolario, por lo que le dedicó una sonrisa amable y tranquilizadora.

-Os agradezco que me hayáis avisado. Tendré en cuenta vuestro problema, en caso de que nos veamos obligados a luchar. Haré lo posible para que no tengamos que recurrir a vuestras habilidades, salvo que sea un último y desesperado recurso.-la soldado trataba así de aliviar los temores del herbolario. Aun así, no era suficiente. El problema que presentaba Dantalian era serio, y Jill quería ayudarle, tanto como él le había ayudado a ella en todo este tiempo.-Veréis, nuestro príncipe Pelleas recientemente inauguró en Nevassa una academia de magia oscura. Es una academia que recoge el saber sobre magia de varios continentes, o al menos eso he oído. No sé si es el tipo de magia que vos utilizáis, pero quizás allí haya alguien que pueda ayudaros a controlar vuestras habilidades. Si queréis, cuando Diotima se recupere, os puedo acompañar hasta allí. No hay nada que perder ¿verdad?

Jill no era maga, ni entendía mucho del tema. Pero en el ejército había magos de todo tipo, especialmente de magia oscura. Ese tipo de magia parecía haberse puesto de moda en Daein, desde la inauguración de la academia que acababa de mencionar. Y Jill estaba entrenada también para luchar junto a otros tipos de soldados, como generales, jinetes o magos.

Sentenciado aquel asunto, el herbolario también se fue a desayunar. La soldado se fijó que Dantalian no comía mucho, o al menos, ni de lejos tanto como lo hacía ella misma. Eso hizo que Jill se preocupase por el herbolario, preguntándose si luego no le daría hambre por el camino o algo peor, sin darse cuenta de quien tenía aquí el verdadero problema. Pero al menos aquello supuso Dantalian estuviese listo para marchar ya desde el momento en que la soldado terminase el desayuno.

Y así marcharon los dos, por el embarrado y polvoriento camino, en dirección al hogar de los Fizzart. La mirada de Jill estaba puesto en el cielo, el cual se mostraba mayormente tapado por nubes, pero del cual todavía era difícil predecir si llovería o no. A su lado caminaba Diotima, a paso firme y seguro, cosa que tranquilizaba el corazón de la soldado. A pesar de la enfermedad, la wyvern parecía tener fuerzas para el viaje, al menos de momento. Una pena que no pudiese volar, porque entonces se acortaría enormemente el trayecto. Debía de conformarse con que Diotima pudiese seguir el ritmo sin agotarse o desplomarse por el dolor o el cansancio.

Mientras tanto, Dantalian iba montado sobre el carromato, guiando a la yegua por el camino. Al mismo tiempo, aceptó la invitación de Jill de seguir preguntando acerca de los wyverns. A la soldado le seguía escociendo un poco por dentro que se siguiese comparando a wyverns con dragones. El hecho de que su querida Diotima tuviese algo en común como esos repulsivos sub-humanos reptiles era algo que desagradaba completamente a Jill. Pero que las masas los comparasen era inevitable, y la soldado debía aprender a convivir con ello.

-Acerca de las armas antiwyverns... No me hagas mucho caso, pero creo que funcionan por estar hechas de diente de dragón. Aparentemente, la dentadura de una de esas criaturas es lo suficientemente fuerte como para atravesar las escamas de dragones y wyverns por igual. Claro que es un material poco común, por lo que desconozco hasta qué punto es así.

Lo cierto es que aquello era un mero rumor que la soldado había escuchado. Realmente no sabía cómo funcionaban las armas antiwyverns o de qué estaban hechas, porque nunca había tenido una en sus manos. Tampoco tenía interés en tener ninguna de esas armas en sus manos, no quería correr el riesgo de dañar a su querida Diotima por accidente usando una de esas cosas. Por fortuna, las siguientes preguntas eran más cómodas, además de fáciles de responder y Jill no tuvo problema alguno en perder su mente respondiendo cada una de ellas.

-Los wyverns tienen una esperanza de vida casi el doble que la de un humano. Aun así, crecen a una velocidad pasmosa, y alcanza la madurez bastante pronto. Aquí donde la ves, Diotima es sólo unos años mayor que yo. Y sin embargo, ya es toda una wyvern hecha y derecha, lista para la batalla.-Jill no pudo reprimirse y abrazó a su querida Diotima, la cual soltó un rugido amoroso, pese a la enfermedad que todavía la estaba carcomiendo por dentro.-Además, envejecen muy tarde también, por lo que en activo pueden estar más de un siglo, si es que no caen en combate antes, algo que no permitiré que pase jamás con Diotima.-como soldado, Jill conocía los riesgos que tanto ella como su amiga corrían en el campo de batalla. Pero aun así, casi prefería incluso dar su vida antes de permitir que su dulce Diotima muriese. Tanto la quería.-Sobre si los criamos desde que son huevos o los capturamos salvajes, lo cierto es que sirven y se utilizan ambos métodos, aunque es preferible el primero. Aunque criarlos desde que nacen del cascarón lleva su tiempo, ya que hay que esperar a que se hagan adultos para poder montarlos, te garantizas que sean mucho más fáciles de manejar y hacer que te obedezcan. Un wyvern criado en un entorno salvaje cuesta muchísimo más de domar, ya que están acostumbrados a un modo de vida completamente ajeno al que se aplica no sólo en el ejército sino en cualquier entorno civilizado.-Diotima, por ejemplo, había sido criada desde su mismo nacimiento y cedida a Jill cuando se volvió adulta. Igualmente, antes de obtener a Diotima, la soldado tuvo que estudiar, tanto de manera teórica como práctica, como manejar y cuidar de un wyvern para demostrar que era capaz de hacerse cargo. Los wyverns no pueden dejarse en manos de cualquiera.-Y no, no es para nada común que enfermen. Y cuando lo hacen, suele ser algo verdaderamente grave. Es por ello que estaba tan desesperada cuando os encontré ayer.-confesó un poco avergonzada, recordando la actitud que mostró el día anterior.

Jill disfrutaba de la conversación que estaba teniendo. Tanto que olvidada de fijarse en los alrededores, buscando con la mirada posibles emboscadas. Normalmente, ella estaría atenta a cualquier movimiento de arbusto o árboles para descubrir a Emergidos, pero estaba tan concentrada en responder las preguntas de Dantalian, que algo tan básico como ello había desaparecido de su mente…
Afiliación :
- DAEIN -

Clase :
Wyvern Rider

Cargo :
Soldado (Ejército de Daein)

Autoridad :

Inventario :
Lanza de bronce [2]
Vulnerary [3]
.
.
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Support :
None.

Especialización :

Experiencia :

Gold :
244


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Re: [Campaña de liberación] El camino al infierno esta empedrado de buenas intenciones [Priv. Jill]

Mensaje por Dantalian el Miér Feb 14, 2018 3:56 am

Dantalian sintió como si le quitasen un enorme peso de encima al escuchar las palabras de ánimo de la chica más joven, mas aun al escuchar que la magia negra era algo común en aquel reino, aun así prefería ser precavido; asintió al final agradecido cuando ella se ofreció a llevarlo a la escuela de magos sin necesidad de aclararle que precisamente ir para allá era su objetivo pues no lo considero necesario.

La nueva información que recibió acerca de los wyvern fue, por decir lo menos, reveladora, en especial lo que refería a las armas especializadas para derribar tanto a los Wyvern como a los dragones como el que estaba en Senay, los ojos del herbolario se iluminaron un poco ante aquellos datos, mostrando una emoción muy recatada y discreta pero que era distinta a su rostro impasible e inexpresivo.

- Tiene mucho sentido si lo pones así, los dientes de un dragón pueden lastimar a otro dragón por lo que no cuesta creer que puedan cortar con facilidad materiales menos duros que sus escamas… cierto es que esto es algo que hasta ahora no me había planteado. -

Anotaba todo aquello en lo que era una suerte de diario con pasta de cuero ya muy maltrecho y desgastado, preguntándose que tan efectivo seria un cuchillo hecho con un diente de dragón en superficies aun más blandas, como la piel humana por ejemplo… se imagino por un momento un pequeño y afilado cuchillo capaz de hacer cortes limpios en la piel, recordando como por ejemplo algunos soldados que logro rescatar de los lugares que fueron campos de batalla en veces quedaban con cabezas de flechas que se quedaban dentro de sus cuerpos y le era casi imposibles sacarlas por la herida en la que habían penetrado… tendría que poner en práctica esa idea más adelante, de momento la anotaría.

- Fascinantes las criaturas como Diotima… supongo que la diferencia en el adiestramiento seria la misma si comparase a Lilith con un caballo salvaje. -

La yegua caminaba a paso constante y animado, lento por la superficie del piso pero fuera de ello no parecía tener mayores contratiempos; el animal azabache con crin y patas blancas era una muy tranquila y obediente al grado que Dantalian siquiera tenía que sujetar fuerte las riendas, descansando estas en su regazo mientras el escribía. No sabía cómo explicarlo, pero viendo a la chica con su wyvern le hacía dibujar seguidamente una discreta sonrisa en su rostro pues a sus ojos aquella jovencita era casi una niña y tendría más o menos la edad de su hija si esta aun estuviese viva…. también admitía que el andar bamboleante del wyvern tenía cierta gracia y le parecía un poco adorable. Ambos parecían entretenidos con la charla, por lo que sin así desearlo tenían la guardia baja, sin embargo, tanto la yegua como la wyvern no parecían estar tan distraídas. Lilith nuevamente presento signos de sentirse inquieta, relinchando a la par que alzaba su cabeza y golpeteaba el piso con sus patas delanteras tal como lo había hecho cuando Jill se acerco junto a Diotima la primera vez, por su puesto a Dantalian solo le dio tiempo de reaccionar esquivando a duras penas una flecha que se clavo en el carro mato donde momentos antes estaba su cabeza.

- No exagerabas cuando dijiste que los caminos se habían vuelto peligrosos, señorita Jill. -

Comento el hombre poniendo un gesto serio, arrojando el cuaderno dentro del carromato y desatando las correas de cuero que mantenían su tomo de magia negra resguardado bajo su capa purpura, amarrado contra su torso. Una gota de sudor frio corrió por su cien y apretó un poco las mandíbulas… no deseaba usarlo si no era necesario pero tenía que tenerlo a mano en caso de que la chica tuviese problemas…. sabía que ella era una soldado entrenada y quizá más fuerte físicamente, que contaba con un entrenamiento militar y, sin embargo, le preocupaba. La yegua negra de Dantalian intento guardar la calma, su dueño sujeto entonces firmemente las correas del animal, sujetando su tomo en la otra mano, expectante; hasta ahora solo le habían arrojado una flecha y no sabían si se trataban de asaltantes o emergidos, cuántos eran… de momento correr no parecía una opción pues Lilith no era un caballo muy rápido, menos aun con el carromato a cuestas, y Diotima no sería capaz de moverse mucho corriendo.
Afiliación :
- SENAY -

Clase :
Dark Mage

Cargo :
Boticario

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Inventario :
Tomo de Ruina [2]
Vulnerary [3]
Tomo de ruina [2]
Tomo de ruina [2]
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