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[Campaña de liberación] Cuestión de confianza[Priv. Gaius]

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[Campaña de liberación] Cuestión de confianza[Priv. Gaius]

Mensaje por Invitado el Jue Ene 25, 2018 8:09 pm

Durante su etapa como esclavo, en la cual se consideraba un muerto en vida, jamás habría imaginado o soñado que, en su futuro, dentro de muchos años, lideraría un grupo de soldados hacia una batalla, sin embargo, pese a tener una longeva vida para dejar volar su imaginación estaba más preocupado de sobrevivir y evitar las pesadillas que de soñar cosas que en un principio parecerían fantasías de cualquier otro ser con libertad. Irónicamente los cuervos tenían fama de evitar el problema soy moverse a beneficio propio, si era posible evitaban los conflictos o en su defecto dejaban el trabajo sucio para otros. En lo que se refiere a esos afectos Azrael era diferente, salvo en el aspecto de buscar el beneficio propio. El consejero del rey no temía mancharse las manos de sangre, principalmente porque ese fue requisito indispensable en su fuga de la esclavitud. Ahora que gozaba de un título y libertad pretendía defenderla junto al país que se la había dado. No hay que dejarse engañar, seguía prefiriendo que otros se encargasen de eso pero eso entraba en conflicto con su insistente manía de no depender de nadie, por tanto su filosofía consistía en: “No hay nada mejor que hacerlo tu mismo” Además de eso, de debe tener en cuenta que Senay es una nación con cierta tendencia al militarismo y que además existía una importante adoración a Duma, culto que el cuervo también profesaba, por lo que cierta instrucción militar era requisito imprescindible para cualquiera con influencia en el gobierno.

Esos eran algunos de los argumentos que justifican que Azrael se dirigiera a la frontera de Senay encabezando, pero no todos. Nunca vio a un emergido ni siquiera durante el tiempo que pasó en libertad, vivía junto a sus hermanos en lo alto de las montañas ajenos al mal que golpeaba el mundo y la curiosidad le podía, no solo necesitaba saciar ese apetito, sino que también era su deber como conocerlo, no puedes aconsejar a un rey sin saber cual es la amenaza que aterroriza a los reinos y desconociendo cómo afectaba eso al comercio del país. Otra razón es que habían llegado avisos al palacio de movimientos de emergidos cerca de un fuerte en la frontera con Chon’ Sin aunque no se reflejaba que la actividad era peligrosa. Además de que al parecer dicho reino había caído por culpa de los emergidos, quería comprobar la frontera personalmente. Y, por último, un humano.

En un país recién fundado por Laguz y gobernado por uno de ellos era extraño que, entre la guardia real, la que servía única y exclusivamente para el rey, se encontrase a un beorc y éste no hubiese pasado previamente por el “filtro” conocido como la Ciudad Bajo la Montaña. Lo único que sabía de él es que había sido por el propio rey antes de que Senay se autoconstituyese como un reino. Si el propio Thoth lo había traído y colocado en ese puesto sus razones tendría, no obstante, y pese a que fuese una persona de fiar para el rey no lo era para Azrael.

El motivo de su desconfianza no solo se debía a los años de esclavitud que padeció sirviendo a estos, sino por lo que había aprendido de ellos. Eran muy imaginativos y también traidores, podrían sonreírte y al mismo tiempo guardar un puñal destinado a tu espalda, así veía Azrael a los Beorc. Aún así era perfectamente consciente de que no todos los humanos eran igual (del mismo modo que no todos los Laguz son santos), existe una minoría de Beorc que es noble en actos y palabras, por tanto, trataba de no juzgar a todos por igual. De ahí trataba de averiguar si verdaderamente podía confiar en ellos y no, lo mismo planeaba hacer con ese humano, debía comprobar si Thoth o cualquiera de palacio estaban a salvo con él. Si verdaderamente era de fiar no tendría problema en pelear por su reino y su rey, quizás ya hubiese hecho, pero no estaba el cuervo para comprobarlo, por tanto, entre todos los guardias lo seleccionó a él en especifico y con permiso de Thoth partió a la frontera con Cho’Sin y comprobar cómo eran esos emergidos. Puede que al final aquel humano se ganase la confianza de Azrael aunque sabía que de todas formas se arriesgaba mucho al cedérsela; los humanos son como las cebollas, cubiertas de capas y capas aparentemente impolutas pero nada le aseguraba que no estaban podridas por dentro, no podía garantizar que en un futuro los traicionase.

Como era costumbre en Senay sopla un viento ligeramente fuerte y las nubes surcaban el cielo gracias a él, éstas están compuestas de tonalidades grises y oscuras que lo cubren todo. Sin embargo, no llueve, no cae ni una sola gota, es como si el cielo estuviese en un luto silencioso. Los halcones surcaban los cielos aprovechando el viento, no eran más de cinco, y junto a ellos el propia Azrael luciendo sus alas negras. Estos laguz eran todos guardias de palacio como el peculiar Beorc que había traído con él. Podían ir más rápido y más alto, no había mucha distancia entre ellos y el suelo, la razón de que volaran disminuyendo la velocidad se debía a que el grueso que el cuervo comandaba en aquella ocasión estaba compuesto por beorcs que marchaban por tierra y no los podían dejar atrás.

Los halcones no se alejaban mucho de Azrael, actuaban como protectores, vigilantes, mensajeros del cuervo y al mismo tiempo comandaban a los soldados. Solo uno de esos laguz alados estaba más alejado del resto, vigilando al misterioso humano de la guardia real por orden de Azrael. Por otro lado, uno de los halcones que siguen de cerca al consejero se acercó a esté con el fin de notificarle algo. Con un batir de sus alas negras enderezó frenó y enderezo su cuerpo humanoide para quedarse estático en el aire y luego girar su rostro hacia su seguidor para realizar un intercambio de miradas.

– Consejero Azrael, ya estamos cerca del fuerte fronterizo. – Informó el halcón al albino y esté, con actitud seria, desvió su mirada hacia la montaña que tenían en frente, quizás debido a su tamaño llamarlo “montaña” era exagerado pues era más pequeña pero también bastante más grande como para considerarla colina. – Solo tenemos que rodearla y llegaremos al destino. – Termino de informar, Azrael asintió. – Ve al fuerte e informa de nuestra llegada, que preparen cobijo para los soldados. Vuelve cuando hayas terminado – Ordenó el cuervo y el halcón, tras realizar el saludo militar correspondiente, obedeció partiendo inmediatamente hacia el fuerte dejando al resto atrás. Posteriormente el albino se giró hacia otro halcón más, en esta ocasión el que estaba más alejado del resto siguiendo de cerca al humano, Azrael lo llamó con un gesto de su mano; obedeció y se acercó a él. – Diles a los hombres que descansen, y tráeme a tu compañero beorc pelirrojo, quiero hablar con él. Se amable con él y trátalo bien, si no viene… tráelo tú, pero se delicado. – Cuando algo le interesaba a Azrael, fuera peligroso o no, le gustaba tratarlo con delicadeza. En algunas ocasiones se había topado con el guardia en el palacio y se había fijado en él, pero hasta ese momento no se había tomado la molestia de tratar de iniciar una conversación con él. ¿Pero cual era su nombre? No lograba recordarlo.

– ¡Descansen! – Exclamó desde el cielo el halcón haciendo que los soldados parasen su marcha para después irse en busca del pelirrojo. Mientras intentaba encontrar en su memoria el nombre del guardia aterrizó en el suelo y recogía sus alas, en una zona perfectamente visible y al mismo tiempo alejada del resto para mayor privacidad.
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Re: [Campaña de liberación] Cuestión de confianza[Priv. Gaius]

Mensaje por Invitado el Jue Feb 08, 2018 7:42 pm

Ese día se había levantado con el pie equivocado, estaba seguro de ello, era la única explicación posible.

Gaius, con cara de que le hubieran venido bien un par de horas más de sueño a su noche, marchaba junto a un gran pelotón de soldados hacia el frente de batalla.
Su yo del pasado, habrá estado aterrado ante tal formación con tantos guardias a su alrededor. Pero la naturaleza adaptativa del ser humano le hizo acostumbrarse rápido a su nuevo panorama. Ahora, bostezando de a ratos, mantenía el paso marcado mientras el grueso de hombres avanzada sobre los caminos terrestres de Senay. Si bien ya se había acostumbrado a estar codo a codo con guardias y soldados, y hasta había logrado entablar buenas relaciones con un par de ellos, los emplumados superiores que reinaban esas tierras seguían siendo todo un tema a tratar.
La mayoría tenían plumas marrones, había visto incluso algunos de plumas blancas, estos le eran muchísimo más fáciles de tratar. Pero los de plumas negras… El solo pensar en plumas negras, picos y garras, aquellos penetrantes ojos y aquel agudo graznido… Recuerdos de traumas de la infancia y el más reciente del subhumano que le había cobrado un ojo. Todos estos sumados hacían que los emplumados superiores del ladrón le generaran escalofríos. Aunque, lo admitía, cuando conservaban su forma humana eran muchísimo más tolerables para el tuerto.

Pasaron las horas y el ladrón comenzaba a despabilarse, cuando una sombra pasó fugaz sobre él y se posó al costado del camino. Un joven halcón que sin miramientos o modales le señalo directamente y tras darle un par de comentarios secos y cortantes le ordenó seguirle.
Tragó saliva y asintió, sabiendo que demasiadas opciones no tendría. El halcón volvió a remontar vuelo y el ladrón corrió tras su rastro. Sabía que los sub humanos solían hacer esto con sus subordinados, era una burla habitual, obligarles a correr detrás de ellos las largas distancias a pie que para ellos eran apenas un par de aletazos, pero el ladrón lo toleraba pensando que eso era siempre mejor que ser cargado entre las zarpas de un ave gigante. No quería tener que pasar el papelón frente a toda su unidad de que le vieran gritar como damisela mientras un halcón le cargaba.

Jadeando logró subir hasta la colineta donde el halcón había aterrizado y donde estaba quien le había mandado llamar. Demasiado concentrado en poner apresuradamente un pie delante del otro persiguiendo a la sombra, no levantó la vista para ver quien le había mandado llamar hasta que no estuvo a un par de metros de él.
Al levantar la mirada, el corazón que le latía fuerte contra el pecho se le contrajo de golpe. Todo el acaloramiento que había ganado en la carrera se le borraron del rostro el que quedó blanco como papel al instante.
Sus rodillas amenazaron con fallarle pero pudo contener ese primer impulso. Tenía que comportarse, a fin de cuentas si algún mal reporte sobre él llegaba a oídos del rey Thoth, sabía que terminaría en las minas bajo la montaña.
Se armó de valor y paró firme. Conteniendo el aliento y cerrando fuerte los ojos, evitando a toda costa mirarle directamente.
“es una persona más, es una persona más… si no lo miro no sé qué es un sub humano…”  se repitió un par de veces internamente.

-S-señor.  Me ha m-mandado llamaaar? …E-en q-qué le p-p-puedo s-servir?-
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Re: [Campaña de liberación] Cuestión de confianza[Priv. Gaius]

Mensaje por Eliwood el Vie Mar 30, 2018 10:57 pm

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