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[Campaña de liberación] When the song dies and we end with silence [Berkut]

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[Campaña de liberación] When the song dies and we end with silence [Berkut]

Mensaje por Invitado el Mar Ene 23, 2018 10:27 pm

Tar’Howl disfrutaba como un niño de estos pequeños momentos de felicidad, donde podía olvidar por completo sus problemas durante un rato de la misma forma que él hacía que el resto de personas olvidaran los suyos. Lo bueno de viajar con un par de caravanas de artistas itinerantes era que durante las paradas, no había manera de aburrirse, siempre había algo que hacer, trucos que preparar, historias, atrezo, etc. No faltaba demasiado para llegar a la siguiente ciudad en los reinos de Sindhu, pero eran demasiados como para encontrar sitio para todos y decidieron quedarse acampando en las afueras, rodeados por los arboles que formaban la selva. Era en momentos como este donde la troupe se detenía porque faltaban un par de horas para que anocheciera y tenían que dejarlo todo listo para cuando no se pudiera ver, que comenzaban a actuar todos como una familia ayudándose mutuamente, lo que significaba montar tiendas (porque todos no cabían en las caravanas), encender fuegos (Howl resulto ser extremadamente útil en esto, por razones obvias). Howl disfrutaba de cosas como escuchar a la gente riendo y cantando, y pese a no poder verlo sabía que había gente bailando para evitar el aburrimiento por el sonido de sus pies al golpear el suelo, el sonido de los músicos afinando sus instrumentos para poder tocar al anochecer alrededor del fuego, el olor de las especias y la comida que se encontraba en el fuego. Era en momentos como este donde no se sentía inútil, porque siempre había algo que incluso alguien sin el regalo de la vista podía hacer.

Hoy, Howl se encontraba junto a los caballos que impulsaban las caravanas, acariciándolos y ayudando a su cuidadora a peinarlos, incluso si no podía ver el pelo podía notar su suavidad y encontrar los nudos al acariciarlo con la yema de sus dedos con mucha delicadeza, como si le diera miedo romper el caballo. La cuidadora rió, al ver la cara de concentración de Howl (ceño fruncido, mordiéndose el labio y entrecerrando sus ojos sin vida), y le paso una mano por el cabello al dragón, despeinándole (Estaba bien, llevaban semanas viajando con estos artistas y sabia que eran propensos a demostrar cariño con ligeros toques pese a la ligera aversión de Howl al contacto físico) Howl soltó un pequeño bufido por la nariz ante el gesto, y se sorprendió cuando el caballo hizo el mismo gesto y le tiro el aire a la cara. Howl abrió los ojos como platos (Como si sirviera de algo a parte de para efecto cómico) y dedico una expresión de desprecio en la dirección a donde suponía que se encontraba el equino animal. La chica volvió a reír y ante el sonido de su risa el dragón no pudo evitar que en su propio rostro se formara una ligera sonrisa.

Y tal vez, fue la tranquilidad y la monotonía de todo aquello por lo que tardó en darse cuenta del sonido del metal contra metal de las armaduras que se aproximaban a su posición. El dragón movió ligeramente las orejas y giro su rostro en dirección contraria a donde provenía el ruido que hacían sus compañeros en el claro donde se encontraban. Howl se concentró todo lo posible, olfateó ligeramente el aire hasta que el olor nauseabundo inundó su nariz, y chasqueo la lengua, porque los emergidos se estaban acercando. Tar’Howl movió una de sus manos a tientas, hasta que encontró su bastón y caminando despacio para no preocupar a nadie se acercó a Yuria, la mujer mayor que estaba al cargo de dicha troupe. –Tenéis que iros.- Sentenció de repente, tras seguir el olor de la mujer hasta la fuente. A su alrededor se formó silencio por las cuatro o cinco personas que se encontraban sentados con ella. –Emergidos, están cerca, creo que es una emboscada.- Sonidos de gente expirando por la sorpresa, cuchicheos -¿Estás seguro, Howl?- El dragón asintió, dando por sentado que las miradas estaban clavadas en él. –Me quedaré aquí y protegeré las caravanas todo lo posible para daros tiempo a escapar. Llevaos los caballos y daos prisa.-  Movió las orejas de nuevo y volvió a girar ligeramente la cabeza hacia el origen del ruido –Los objetos materiales pueden reemplazarse, una vida no.- Nadie cuestionó al dragón, y todos fueron evacuando poco a poco, para evitar levantar sospechas al irse todos en masa, hasta que en el claro tan solo quedo Howl, sentado frente a las llamas mientras estas bailaban y chasqueaban en la hoguera.

Howl solo tenía que conseguir tiempo, todo iba a estar bien.


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