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[Social] Welcome! May i help you? [Azrael]

Mensaje por Invitado el Mar Ene 23, 2018 2:11 pm

El silencio era todo lo que envolvía aquel lugar, siendo la respiración del pelirrojo lo único que se podía discernir en el interior de la habitación. Anri abrió lentamente los ojos, pestañeando un par de veces adaptándose a la luz de la habitación (La cual estaba sumida en oscuridad excepto por unos pequeñas setas luminosas en el interior de un tarro). La primera reacción que tuvo el pelirrojo fue levantar la mirada hasta que sus ojos vislumbraron la esencia de luz en el exterior de la ventana, y se volvieron a cerrar, no sin antes darse la vuelta y acurrucarse de nuevo, ya volvería a despertarse cuando fuera de día.

No se enorgullece de admitir que pasaron un par de minutos hasta que recordó que estaba viviendo en una ciudad subterránea y esa no iba a ser una forma factible de adivinar la hora del día. El pelirrojo emitió algo similar a un gruñido antes de ponerse de pie  comenzar a vestirse, arrastrándose hasta el armario para colocarse la camisa verde con el árbol bordado (El “uniforme” que le había hecho su hermana, aparentemente debido al nombre de la posada era obligatorio llevar un árbol en alguna prenda) y los primeros pantalones que encontró. Ari observó sus zapatos durante unos segundos de manera despectiva, antes de decidir que era su propia posada y podía ir descalzo por ella si le daba la gana.

Unos minutos más tarde, Anri había vuelto a ponérselos a regañadientes tras una bronca de Rea, quien se negaba a dejarle ir al mercado sin calzado. Cualquiera diría que Anri era el hermano mayor.

El mercado de la ciudad subterránea era… algo extraño. Criminales que trabajaban en la mina junto a privilegiados, guardias halcones vigilando de cerca a todo el mundo para evitar cualquier altercado, la luz azulada de las setas que crecían en dicho ecosistema iluminando la oscuridad, caras amables de los tenderos independientemente de quien se tratara el cliente. También había la ocasional mirada de asco u odio hacia el pelirrojo de quien le conocía de su vida anterior, pero Anri no les juzgaba porque después de todo se convirtió en un asesino e hizo daño a mucha gente.

Pero ahora eso no era importante, porque su hermana le había pedido que hiciera tarta de manzanas y no tenían manzanas. Era un gran dilema, pues si salía cabía el riesgo de exponerse a los emergidos, y si las compraba el ahorraría tiempo, pero obviamente tendría que invertir dinero y no es que le sobrase demasiado al posadero. Decidió no darle importancia, luego saldría a cazar la comida para compensar gastos. O tal vez podría convencer a la frutera de una pequeña rebaja a cambio de un trozo de pastel sin costo alguno.

---

De vuelta  a la posada, con una cesta llena de manzanas y un pequeño saco de harina, el primer acto que hizo el pelirrojo fue adentrarse tras el recibidor, a la sala de personal y lanzar al interior sus zapatos como si le ofendieran personalmente. Tras ello, el pelirrojo extrajo un cuchillo de la cocina y dos cuencos de madera y se sentó tranquilamente tras el recibidor, dispuesto a atender a cualquier potencial cliente mientras comenzaba a pelar manzanas.

Anri estaba contento con esta vida tranquila y tediosa. Y si echaba de menos la emoción del combate eso era algo que no le diría a nadie (Sobre todo a Rea, porque no quería que se preocupara por él más de lo necesario). De todas formas fue interrumpido cuando la puerta se abrió, golpeando la pequeña campanita en la parte superior que avisaba de su llegada. -¡Bienvenido a Yggdrasil! ¿Puedo ayudarle con algo?-
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Re: [Social] Welcome! May i help you? [Azrael]

Mensaje por Azrael el Dom Ene 28, 2018 9:45 am

Hacer negocios y obtener beneficio era parte de su trabajo como consejero y parte de las materias primas que se comercializaban o se usaban para fabricar productos elaborados salían de allí, de las minas de la Ciudad Bajo la Montaña. Una peculiar cárcel donde se trataba de reformar a los criminales que no aceptaban las normas o a los privilegiados que las incumplían convirtiéndose en nefastos. Y pese a que no podían salir de las cuevas estos podían disfrutar de total libertad dentro de ellas e incluso percibir un pequeño sueldo o asistencia por parte del gobierno en caso de derrumbe de las cavernas, no se le abandonaba a su suerte. Ese es, a juicio de Azrael, uno de los atractivos de Senay: la sensación de libertad.

Aún así debía tener cuidado, no era el lugar más seguro para un privilegiado. No solo porque su calidad de vida era mejor y podía provocar envidias entre los habitantes de aquel lugar sino porque no hay que olvidar que la ciudad es una prisión para criminales.  Por tanto, Azrael ocultaba su figura bajo las telas y la capucha de una túnica oscura, rasgada desde su espalda a la base de sus pies solo para dejar salir sus alas negras recogidas sobre él. No querían que lo vieran y menos que descubrieran quien es por los motivos anteriormente explicados.  Y por supuesto, estar allí por negocios para él significaba lo mismo que estar por motivos familiares al menos para el consejero de Senay. Había cuervos del clan que decidieron no aceptar las normas de Thoth o que había probado a buscar fortuna en las sombras de aquella ciudad, el caso era que si existía la posibilidad de conseguir o intercambiar cantidades importantes de dinero seguramente había un cuervo implicado como mínimo.

De hecho, salía de una de las zonas mineras, comprobando que la producción de esta se mantenía y la seguridad del lugar después de un derrumbe importante reciente. Iba acompañado de otro cuerpo ataviado con una túnica exactamente igual y portaba también en su rostro la misma marca de esclavitud, lo único que los diferenciaba era que este nuevo individuo poseía un cabello largo y negro, además de un rostro más duro. Era el patrón de la mina.

Acudieron a un lugar lo más alejado posible de la zona donde comer y descansar y lo más cercano a la salida posible. Una posada llamada de Yggdrassil donde afortunadamente no había mucha gente. Azrael fue el primero de los dos en entrar tomando el pomo de la puerta y empujando hacia el interior, golpeando la campanita avisando de su presencia. El recibimiento fue agradable, no por la efusiva bienvenida de la voz de un joven sino por el aroma a comida que rodeaba el ambiente y que parecía provenir de la cocina. Azrael cerró los ojos y respiró profundamente, disfrutando de aquel olor.

– Tomaré asiento – No se podía decir lo mismo del otro cuervo, que nada más entrar al local simplemente paso por al lado del albino para dirigirse a la mesa más alejada del lugar.

– Tan simpático como siempre – Susurró Azrael mientras observaba a su hermano alejarse. A continuación, se acercó al recibidor, su rostro aún estaba cubierto por la capucha y allí se quedó un rato observando atentamente al pelirrojo mientras buscaba con su mano algo debajo de su túnica. Era joven y atractivo, comenzó a sonreír. Sacó una bolsa llena de dinero y la dejo caer sobre la madera del recibidor como si la despreciara. Sí, había pagado por adelantado y seguramente sobraría una importante cantidad

– Huele bien. Queremos un poco de eso, el mejor vino que tengáis… y privacidad. – Recalco antes de irse en dirección a la mesa donde ya estaba sentado su hermano a la espera, notaba su mirada inquisidora bajo la capucha, clavándose dolorosamente sobre él

– Eres un derrochador. No hacía falta que le dieses tanto, ni se lo merece. – Le recriminó por su forma de actuar con el humano.

– Y tú eres un avaro, pareces un cuervo – Azrael le contestó aún con su sonrisa de oreja a oreja sin darle la menor importancia a la actitud del patrón de la mina.

– SOMOS cuervos – Puntualizó este, parecía esforzarse en no parecer ofendido y ocultar su malhumor.

– Cómo sea, es mi dinero y me lo gasto como quiero. – Dijó recostándose contra el respaldo de la silla y cruzando su pierna derecha sobre la otra – Da gracias que aún te considero hermano, es lo único motivo por el que aún conservo la paciencia contigo. – Sus palabras habían sonado suaves en su boca, pero eran afiladas como puñales. – Empecemos ha hablar del tema que nos concierne antes de que se me agote.

El otro cuervo apoyó sus codos sobre la madera de la mesa y cruzó sus manos, apoyando el rostro en ella pensativo. – ¿Por dónde empiezo? – Dijo para después comenzar la conversación sobre el tema de producción de la mina, la seguridad de ella, el dinero que debía invertir Senay para lograr el objetivo marcado o cuantos mineros habían perdido hasta ahora. Una conversación que se le estaba haciendo larga y rogaba porque el otro muchacho apareciera ya con la comida, pese a ello se esforzaba por prestar atención a los datos.
Afiliación :
- SENAY -

Clase :
Raven

Cargo :
Consejero de Comercio

Autoridad :
★ ★

Inventario :
Vulnerary [3]
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Support :
None.

Especialización :

Experiencia :

Gold :
126


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