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A whole new world [Priv]

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Re: A whole new world [Priv]

Mensaje por Invitado el Mar Feb 02, 2016 12:43 am

- Estoy para servir - Respondió ante sus peticiones, era fácil ser complaciente al inicio e ir poco a poco cambiando su aparente docilidad y dulzura por sus verdaderos colores. Para cuando el príncipe pudiera reaccionar, Suzu tendría al joven atrapado en sus caderas y el movimiento de sus pies ¿Así que romance? . Había un evidente interés en ello. ¿Gustaba de esos temas? había varones que disfrutaban mucho de la poesía y secretamente de esas historias más románticas y menos sanguinarias, no que hubiera una gran variedad de ellas. Pero aquello era Altea, sabía poco aun de las costumbres. Asintió al príncipe y le observó marcharse.

Tomó un último dulce, tomándose su tiempo para disfrutarlo antes de limpiar sus propias manos con cuidado. Había dejado entrever su gusto por los alimentos dulces, eso o la bonita confitería. Suzuki amaba la buena comida y era muy difícil encontrar un buen cocinero en un barco o un puerto. Debía ver ese asunto con rapidez si no quería pasar hambre por su propia tozudez. Ser el séptimo, el menor de una familia grande le daba muchas libertades y muchos mimos, pero había arruinado su paladar, volviéndose demasiado exigente.

Observó al guardia que debía guiarlo, arqueando una ceja solo para probar si se retorcía bajo su mirada o no, la mayoría lo hacía, pero ese sujeto era mayor y solo le sonrió con amabilidad. Si, al parecer ahí había un desfile constante de actores y bailarinas. Tanto que los guardias no se dejaban intimidar por caras bonitas, o distraer. Perfecto, no tendría que temer de un guardia demasiado mano larga, o uno grosero. Se puso de pie

Siguió a su guía en silencio, disfrutando del tiempo que le daba para admirar los pasillos. Si la opulencia y elegancia de ellos le era familiar y tranquilizadora, aquel amplio escenario que se abría ante él le hizo brincar sobre la punta de sus pies, emocionado por probar la suavidad con la que podría girar sobre sus talones en aquel piso pulido. Dió un par de pasos dentro de la habitación, luego caminó más resuelto hasta el centro y probó las distancias con una rápida caminata al tiempo que deshacía algunos nudos de las mangas, un pequeño truco que había aprendido de bailarinas más experimentadas en sus dias de crio inexperto, una tela blanca podía volverse púrpura con solo voltearla si la ropa tenía un buen doble fondo y un acabado impecable por el reverso, doble vista. Plegó con cuidado las mangas al revés, mostrando un púrpura profundo decorado con dorado y unos brazos bien torneados. Desató otro par de nudos, nada más que un par de tiras de tela bien ocultas entre sus ornamentos, las enrolló en sus manos con firmeza, dos tiras de púrpura con unas diminutas cuentas planas cosidas a todo lo largo y ancho, sujetó una con firmeza a su tobillo, y la segunda a su muñeca, apretada y firme desde casi el codo hasta terminar con un cuidadoso nudo en el anillo del dedo anular. Cada movimiento era ahora acompañado con un suave sonido metalico de cuentas entrechocando. Fue entonces que entraron los criados con las espadas, descartó las primeras sin apenas un vistazo, tomando la más bonita (en su opinión) y adecuada para un baile como el que planeaba. Una espada hermosa, eso necesitaba. Y a sus ojos, las joyas la hacían bellisima.

Respiró profundamente, una vez, dos veces. Lento, muy lento mantuvo la espada sujeta por la empuñadura, el brazo estirado y recto por enfrente suyo para sentir realmente el peso del acero. Era una espada bonita, obviamente de buena calidad, como las que usaría en casa. El peso era menor, y se sentía más larga también. Detalles que debería tener en cuenta al hacer los giros. Puede que El amante de la espada no fuera un acto especialmente acrobático pero calcular mal una longitud podía darle al menos un par de cortes desagradables en la bien cuidada piel.

Por ello, mantuvo la espada en perfecto equilibrio frente a él, y la hizo subir y bajar varias veces para sentir el peso con mayor claridad, así como la resistencia del aire.

- Por supuesto, su alteza puede ponerse cómodo mientras afino últimos detalles- detalles importantes, como el entrar en el personaje. Podía ignorar fácilmente a los guardias, pero la mirada del príncipe era un poco más difícil de pasar por alto. Se alegró de ir vestido adecuadamente, ropas decentes y no las telas más ligeras y sugerentes que tenía que usar en presentaciones más snob. No, nada de mostrar carnes ahí, parecía un ambiente más severo, más casto. Que adorable que pidiera el amante de la espada en todo caso.

En el centro, se mantuvo sereno y respiró profundo, había dejado la espada sobre el paño de terciopelo, la primera parte del acto era el encuentro de la espada, para el cual comenzaría a bailar en círculos cada vez más pequeños a su alrededor, pero esperaba a que el príncipe de pusiera cómodo. Alzó la cabeza, elegante, el cabello oscuro a sus espaldas atado en una coleta baja y alzó una mano despacio, un solo movimiento hacía sonar una suave cascada metálica, descendiendo enfrente suyo su mano hizo un gesto amplio hacia la izquierda al tiempo que el pie contrario se posaba medio paso atrás con un sonido similar.  Un primer giro, suave en un inicio, terminaba con chasquido metálico que se continuaba en el siguiente giro, un poco más rápido, un pequeño salto al final, tres giros más y ya había visto la espada, el enamorado volteaba su mirada hacia su amante ineludiblemente, como si un lazo invisible le conectada, el tintinear de las cuentas acompañaba ahora cada paso conforme los latidos del corazón se incrementaban. Estaba a dos pasos y finalmente tomaba la espada con reverencia, una caricia el metal afilado muy cerca de su mejilla.

Lo que siguió fue un tira y afloja, un trato gentil, reverencia, una danza en la cual la espada era el centro.
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Re: A whole new world [Priv]

Mensaje por Marth el Sáb Feb 13, 2016 7:26 am

Ingresó al lugar a paso delicado, en el silencio el tocar de sus botas contra el mármol hacía un sonido suave y claro, rítmico ya de por si, interrumpido solo por el andar más apresurado de uno de los sirvientes que enseguida acercó el taburete del piano para que el peliazul se sentase apenas alejado de este. Sin haber ninguna actividad en aquel lugar no había sillas ni mesas, solo la presencia del piano acentuaba el gran vacío y el gran espacio de aquel salón evidenciando más su alto techo abovedado haciendo que el eco fuese mucho más suave y hasta armónico, ideal para tener música allí. No faltó en observar al bailarín, incluso antes de llegar al banco, su mirada no podía ser discreta cuando aquel cambio había captando tanto su atención.

No había adivinado una forma tan masculina bajo las telas que habían cubierto el cuerpo del bailarín, por su profesión había dado por sentado que tendría un cuerpo delicado y delgado pero ahora se sorprendía al ver brazos torneados y prestando más atención ya notaba aquellos hombros más anchos y caderas no tan redondas si no más la presencia de músculos firmes. Distraído con esto no notó que era la misma ropa que llevaba si no que lucía completamente diferente, sobretodo por el acompasado sonido que le acompañaba en cada movimiento, aquella tira de tela que se envolvía en su brazo como una serpiente y bajaba uniéndose a su tobillo, nuevamente miró su pie y el músculo que se asomaba por debajo de la tela del pantalón. Demasiado embelesado al llegar al banquillo tropezó con este rompiendo un poco sus gráciles y delicado movimientos al caminar, trastabillando hasta ser sujetado por el brazo de uno de sus escoltas que atinó a sujetarle por el pecho, sirvientes y guardias contuvieron la respiración, pero el príncipe se reincorporó enseguida sintiendo que el rubor subía a sus mejillas, la vergüenza de haberse quedado mirando tanto al bailarín que había ignorado por completo la presencia del taburete. Musitando una disculpa bajó su mirada y se sentó con sus piernas juntas y espalda recta, un poco tenso aún por la pena.

Mantuvo silencio mientras lo observaba prepararse, sin atreverse a decir nada por miedo a romper su concentración, sus manos descansaron en sus rodillas y tras unos segundos que le ayudaron a regresar a su semblante calmo cruzó sus piernas como si fuese una dama, con elegancia, y colocó sus manos en la rodilla superior, mentón alzado y mirada amable. Tras de sí sus dos escoltas y un sirviente listo para atender cualquier capricho durante el acto, no tardó en llegar un segundo sirviente con una alta mesita donde equilibraba con excelencia una copa de cristal y una botella de vino, no la abrió ni sirvió, solo la dejó allí junto al príncipe que no perdía detalle de la preparación. Su mirada se posaba interesado en como el pelilila sujetaba la espada, como medía y como su cuerpo hacía perfecto contrapeso, como si fuese a blandirla más que a bailar con ella.

Cuando la espada fe dejada y el bailarín tomó posición, el príncipe mostró aún más interés, alzando un poco su mirada, deleitado por el sonido de las cuentas metálicas, se inclinó ligeramente hacia adelante observando cada movimiento, como su cuerpo no temblaba n se movía un ápice fuera del fluido arco que trazaba hasta que el chasquido le hizo volver a enderezarse, ampliando su sonrisa encantado de como era verdad que no necesitaba la música, incluso aquel silencio solo interrumpido por aquellos sonidos que siempre habían sido un caos alrededor de los bailarines, pero que este los controlaba con tal gracia que era todo lo que necesitaba. El sirviente hizo un ligero sonido cuando destapó el vino a lo que el príncipe le dirigió una severa mirada, procurando hacer todo en absoluto silencio, sirvió la copa con suma lentitud, un ligero "clin" de los vidrios al tocarse y Marth alzó su mano en un gesto bastante hastiado para que se retirase y dejase allí su tarea, con la copa a medio servir. Tardó un poco en conectar, pero pronto notó que el sonido tintineante era el de un latido, el movimiento ligero y sutil de sus ojos y las manos del bailarín despertaban pequeñas ansiedades en el pecho del monarca, veía el amor en la mirada, tan real como solo aquellos artistas sabían interpretar. Cuando el filo se acercó a su mejilla en un acercamiento entre amantes el príncipe alzó su mano a sus labios, ya inmerso en aquella historia, mostrando en su mirada el pesar de quien anticipa un desamor, una separación demasiado rápida de algo que debía ser para siempre, contuvo la respiración hasta que sucedió.

Un pequeño suspiro tembló en sus labios con aquel movimiento, acercarse y alejarse, notaba en el cuerpo del bailarin el pesar que este sentía, el amor que le tenía a un objeto que no podía corresponderle, que pese a su belleza su único objetivo era herir, sea la carne o en este caso el corazón. Contuvo un pequeño gemido y bajó su mano, completamente entregado a aquella historia. Disfrutaba dejarse llevar, sumergirse en aquellos cuentos fantásticos que parecían solo hechos para el entretenimiento, pero el príncipe, carente de experiencias fuera del castillo, las vivía a traves de aquellos artistas experiencias que no podía vivir, enamorarse era una de ellas, comprometido desde el año de vida era algo fuera de lógica vivir un amor así... y fuera de sus posibilidades un amor prohibido lleno de emoción y adrenalina como veía muchas veces en las obras. Por unos instantes olvidaba quien era y simplemente se metía en aquella historia, en este caso, la espada.


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Re: A whole new world [Priv]

Mensaje por Invitado el Dom Feb 14, 2016 5:19 pm

El baile era largo y complicado, exigía toda su dedicación. Y definitivamente no iba a distraerse de su preparación mental por los movimientos del joven príncipe. Adorable. Encantadoramente adorable el modo en que se evidenciaba. Obviamente se sentía o muy incómodo ante su persona, o muy atraído.  Siendo Suzuki el egocentrico presumido que era, asumió de inmediato que le encontraba muy atractivo, tanto como para casi caerse al intentar sentarse. Cuanto honor y cuanto elogio en un solo movimiento torpe.

Pero suficiente. Debía concentrarse en los movimientos, los círculos, pétalos de la flor del amor, según el concepto del baile. Cada cambio en el giro y en la fluidez se marcaba con ese sonido  tintineante de cientos de cuentas. Pronto estaba en medio de la desesperación del amante, su hermosa espada era un objeto y su locura no tenía curación. Era el momento del climax de la historia.

Alzó la espada, la espalda del bailarín curvandose deliciosamente, disfrutaba realmente aquel baile, en especial aquella justa parte. Con un movimiento fluido de muñeca, lanzó la espada en su mano hacia arriba, el giro mandandola en caída con la punta hacia abajo contra el bailarín pelivioleta. Desde donde estaba el príncipe, el ángulo hacía parecer aquello un suicidio, cuando en realidad dejaba pasar la espada a un costado suyo con un amplio margen para sujetar la empuñadura enjoyada en el momento preciso para mayor dramatismo. Suzuki cayó al suelo cual marioneta con los hilos rotos. El amante de la espada se había quitado la vida para unirse a la espada en el mundo espiritual. Muy romántico para las damas, drama y armas afiladas para los caballeros.

Con la misma fluidez con la que hacía cada movimiento volvió a erguirse con espada en mano, dedicándole un guiño travieso a su audiencia, ejecutó un nuevo giro, felicidad del bailarín.

Terminó de rodillas a un escaso paso del príncipe. Un movimiento muy atrevido, peligrosamente atrevido, ya que aún tenía la espada en las manos. Su amante que nunca respondió sus ruegos hasta que el bailarín decidió “quitarse la vida” por medio de la misma, el último acto de amor, la unión de la espada y su corazón.

- Su alteza- De rodillas frente al príncipe debía parecer menos amenazante pese a su forma muy masculina y obviamente acostumbrado a usar un arma. Depositó la espada a sus pies.

- Espero vuestro juicio ¿Ha sido de su agrado?- y porque aquellas manos eran muy tentadoras y porque Suzuki nunca se había caracterizado por ser demasiado pudoroso pese a que era muy educado cuando tenía que ser; tomó la mano con cuidado y depositó un beso en su dorso.

- Es la primera vez que bailo en un salón tan espléndido y con tan maravillosa compañía de baile - un halago a la espada o a la compañía del príncipe.
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Re: A whole new world [Priv]

Mensaje por Marth el Sáb Feb 20, 2016 1:36 pm

La vergüenza que había sentido por su tropiezo había perdurado un tanto pero la había sabido sobrellevar de manera bastante asombrosa con sus modales delicados y recatados, recomponiendo su dignidad de manera grácil y permitiéndose perder aquel incidente en lo maravillado que se encontraba de aquella interpretación. Cada salto y cada movimiento del artista le llevaba a un borde de emociones que siempre disfrutaba y deseaba más, se inclinaba hacia adelante de la silla tensando sus hombros solo para relajarlos cuando la tensión bajaba, su miraba sin despegarse, apenas pestañando cuando había un silencio en las cuentas que vibraban en cada movimiento del danzante.

Cuando la espalda se alzó la respiración del peliazul se detuvo acercándose al borde con sus labios entreabiertos, su mano levantada a medio camino a su boca sin llegar a completarlo, una ligera sensación de adrenalina le recorrió. La espada danzó por si misma en el aire haciendo un circulo, los ojos azules del príncipe no perdían detalle del elegante movimiento de tan peligrosa herramienta y cuando esta cayó de punta su mirada se abrió aún más emitiendo un pequeño gritito, apenas un pasar apresurado del aire por sus cuerdas vocales tensas, al ver que la espada caía sobre el bailarín, pero la mano de este tomándola con extrema habilidad hizo un movimiento fluido al caer como si hubiese sido su pecho el atravesado. Por un instante el silencio reinó en el salón, sin cuentas tintineando, sin pequeños chasquidos de los pies saltando o exclamaciones del espectador. Con los ojos brillantes por la tristeza del desenlace, el regente se llevó sus dedos a cubrir sus labios por un instante intentando contener la humedad de sus ojos, incluso el silencio tenso se sentía en los sirvientes y caballeros que aún estaban sorprendidos por la habilidad del pelivioleta con aquella arma.

El movimiento fluido de celebración del nuevo capricho del príncipe se vio coronada con un travieso guiño que reavivó aquel interés un poco menos artístico en el joven monarca, el salto con arma en mano tensó a los guardias que enseguida sujetaron sus propias espadas pero al ver que simplemente caía de rodillas frente a su audiencia y dejaba el arma en el piso a los pies sin ser amenaza. El roce de los dedos masculinos para nada curtidos, todo lo contrario, suaves y delicados mayor prueba de la cuna de la cual provenía el bailarín, hizo que el rubor en las mejillas se reavivase sintiendo la ligera tensión en su estómago aun abrumado por los sentimientos que había experimentado en aquel baile, aún con la fantasía fresca el beso se sintió demasiado íntimo, los labios ajenos quemando contra su piel fantaseando aún que encarnaba aquella espada, aquel amor prohibido. Contuvo una pequeña exclamación antes de mostrar su usual sonrisa alagada - Ha sido de mi agrado, permítame decirle que es un bailarín muy talentoso que ha superado con creces todas mis expectativas. Por favor, permítame agasajarlo, acompañeme al baile de la viña. - con la fresca emoción hablaba con entusiasmo renovado y endulzado por la ilusión y el beso su humor se volvía sumamente generoso - Me ha dicho que es un viajero, permítame ofrecerle una habitación hacia el jardín interior, su estadía sería cortesía de mi persona, aunque sea por una temporada. - era más que evidente que le había comprado, aún con la miraba brillosa por la humedad de la emoción se sentía su joven voz ligeramente tomada victima de esta.

Cerró sus dedos contra los dedos ajenos y se levantó insinuando con un muy ligero jalar de su mano de que podía ponerse de píe deslizando su agarre hasta soltarle - ¿Me concedería el placer de acompañarme en la cena? Me gustaría poder limar detalles y pode conocerle un poco más. - bajó su mirada a la espada y como si sus intenciones fuesen leídas por su sirviente este se acercó y levantó el arma con suma delicadeza, utilizando e terciopelo en el que antes había sido ofrecido para tocarla sin manchar su pulida superficie, el príncipe le mostró dicha espada - Sería un honor para mi que conserve a su compañera de baile. - dijo entregando la espada como una muestra de conformidad.

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Te lo pasaré en gold, si te parece bien, como si la hubieses vendido~


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Re: A whole new world [Priv]

Mensaje por Invitado el Jue Feb 25, 2016 4:10 am

Que dulce. Quería reír ante la reacción tan deliciosa ante su atrevido beso. La mano delicada que había atrapado era la de un príncipe sin duda alguna, uñas bien cuidadas, piel suave, anillos hermosos, muy hermosos, quería apoyar la frente sobre ellos pero sería un gesto demasiado íntimo aun para su forma atrevida de ser una vez que estaba en confianzas de tener al joven príncipe engatusado. Nunca debía apresurarse, todo era como un baile, movimientos suaves, ir acorralando poco a poco, encantando suavemente. No todo era simplemente acercarse, encantar y tomar todo lo posible ¡nunca! debía tener más sutileza que eso y disfrutar el proceso de conquista de su nuevo mecenas.

No estaban haciendo nada malo después de todo. Podía ver que había interés, pero incluso si llegara a avanzar aquello a algo más atrevido, no dejaría que fuera algo riesgoso para ellos o que pudiera tomarse a mal y dañar sus reputaciones. Suzuki tenía un objetivo en mente, y era engatuzar lo suficiente al príncipe para que este se volviera espléndido con los regalos. Una graciosa forma de cortejo que conocía muy bien. Era muy diferente dos varones que disfrutan de la compañía mutua en una relación laboral con deliciosas tardes de té, conversación ingeniosa y baile, a dos varones en una alcoba.

Aunque había escuchado conversaciones de té que rivalizaban con un estrecho margen con los temas de conversación que pudieran suceder en una habitación cerrada con una cama. Y todo ello dicho siempre con una sonrisa amable y manteniendo la apariencia de la modestia, a distacia al menos. Sin embargo, considerando lo que había visto hasta el momento en el príncipe, era seguro suponer que se pondría de todos los colores del espectro rojizo si llegaba a encontrarse en esa situación. Así que estaba a salvo.

Y dudaba que sus palabras contuviera un significado oculto o una sugerencia inapropiada.  No sería el primero que le sorprendía con una fachada muy bien construida, pero sus reacciones ante el baile y el final del mismo parecían honestas. Al igual que la invitación. Por ello se permitió sonreír ampliamente, sus ojos brillando con interés y agradecimiento. Eso era cierto y no una fachada, realmente le  complacía haber obtenido tal invitación.

- Será para mi un verdadero placer el poder ver con estos humildes ojos una festividad así. Si los rumores son ciertos, es una delicia para los sentidos - No se puso de pie, la posición en la que estaba era perfecta para incomodar y hacer sentir al príncipe generoso.

Y funcionaba espléndidamente. Volvió a sonreir y asintió, aceptando la invitación. Una habitación sería un placer, cualquiera que le dieran en ese palacio debía ser mucho mejor que lo que pudiera obtener en un hostal. Y no tendría que gastar su valioso oro~ lo cual era más importante aun, no habría venta de joyas en su futuro inmediato.

-Es realmente generoso conmigo - ladeó la cabeza un poco, dejando que su cabello púrpura cayera por sobre su hombro y que su cuello quedara al descubierto. Era exótico, estaba enjoyado como una obra de arte en movimiento y disfrutaba de jugar con las reacciones de los demás. Aceptó la mano y se levantó con elegancia, el tintineo suave de las cuentas siguió sus movimientos.

- Diré… si, a todo ello~ - tomó la espada, el regalo ofrecido, su amante por aquel baile en terciopelo. - Aunque ruego me de unos minutos para refrescarme un poco- añadió con una leve inclinación. - Espero mi petición no le cause muchos inconvenientes - sujetó la espada contra su pecho en un gesto de fingida timidez que se le daba bastante bien.
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Re: A whole new world [Priv]

Mensaje por Marth el Miér Mar 02, 2016 5:51 am

Sintiéndose como un minero que encuentra oro en medio de un montón de rocas sin valor, el príncipe no podía estar más feliz con haber descubierto a ese bailarín en las calles de su pueblo. Era un hombre como nunca había visto, conservaba su masculinidad pese a su profesión, sus gestos eran sumamente delicados y medidos, modales impecables y una gracia que ni siquiera las doncellas de la corte poseían, sin embargo nunca quedaba perdía su identidad como hombre. Su desempeño había sido mucho mayor de lo que Marth hubiese esperado, despertando en él desde el primer instante aquella conexión e identificación con parte de la interpretación, lo que el príncipe buscaba siempre en las artes que era poder experimentar lo que su vida no le permitía. No lo dejaría ir, no permitiría que este bailarín se fuese en un futuro cercano. Sin embargo esto no significase que pretendiese de él más que su talento en el escenario, inocente en el área romántica las experiencias del príncipe no salían de las páginas de alguna novela o ser testigo, con pudor, de una obra de teatro donde el romance llevase a insinuaciones hacia la intimidad de los personajes. No pasaba ni siquiera asomando por su mente la idea de buscar los otros talentos del bailarín.

Un placer  la mirada eran los movimientos del bailarín al levantarse, con su cabello cayendo como una cortina sobre su hombro y dejando el otro desnudo, la mirada del príncipe observó rápidamente las líneas de los tendones y los músculos sobre la piel ajena, volviendo de inmediato a su rostro, como si hubiese sido el sonido de las cuentas lo que le había llamado la atención - Doy fe de dichos rumores, el baile que organiza Ylisse es una gran atracción en todo el continente. - quizás exageraba un poco, pero era una celebración que atraía a toda la nobleza vecina... menos de Plegia, Naga proteja a cualquier noble Plegiano que quisiera poner pie en Ylisse y su tío no pusiera grito al cielo para llamar a sus guardias. Pero aquello era un tema a parte. Que aceptase, no solo su invitación a Ylisse, sino que también el regalo y con ello la estadía en Altea, se iluminó el rostro del noble con una sonrisa un tanto más marcada, su felicidad le sentaba tan bien como el ligero rubor en las mejillas que aún quedaba residuo de todas las emociones vividas que había pasado desde expectación y admiración hasta vergüenza y decoro - Inmediatamente se le será preparada una de las habitaciones de invitados. Vista al jardín interior con lavatorio contiguo. También ya se le dejará allí tinas de agua caliente para que pueda ponerse cómodo. - su mirada pasó a uno de los sirvientes que asintiendo con una ligera reverencia salió a paso presuroso del salón para aprontar la habitación que había sido solicitada.

El joven príncipe, que era varios centímetros más bajo que el bailarín, no parecía perder porte al respecto, siempre en su andar elegante y recto mostrando el orgullo de que un heredero con su historia familiar debía cargar, se detuvo en la puerta del salón enfrentando al pelivioleta - Ninguna petición que tenga será un inconveniente mientras sea razonable, ruego que haga del castillo su hogar durante su estadía, mas solicitaré descaradamente que se abstenga de traer invitados no autorizados o ingresar en las áreas donde los soldados no le permitan o que derechamente están bajo llave. Fuera de eso, es mi huésped y podrá dirigirse a mi servidumbre para que calme cualquier petición que tenga. Le llevarán a su habitación de inmediato y espero verle en la cena la cual se celebrará en dos horas, desde su habitación podrá escuchar las dos campanadas de la iglesia que indican la hora de la cena, un sirviente de todas maneras le irá a buscar. - se inclinó frente a él, imitando el gesto que había tenido, tomó la mano ajena y depositó un beso efímero en el dorso de la mano del bailarín - Ah sido un placer el verle y estoy seguro que será un placer compartir la mesa con usted. - soltó su mano permitiéndole retirarse, ya otro sirviente se encontraba de pie a la espera para llevarle a la habitación.


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Re: A whole new world [Priv]

Mensaje por Invitado el Miér Mar 09, 2016 1:39 am

Ah, pero ya se encargaría Suzu de tenerle en sus manos. No era poco común no formar lazos de un tipo más físico con un benefactor, pero con tantos rubores y la actitud cándida del príncipe le hubiera pensado presa fácil. En todo caso, era mejor para ambos si aquello tenía un desenlace más plácido; era igualmente capaz de mantener el interés de una persona sin usar sus encantos físicos. Una buena conversación podía ser igual de atrapante. Tendría que asegurarse de pasar por la biblioteca real si le era posible, tal vez preguntar discretamente por el manuscrito favorito del príncipe, o tratar de investigar un poco los otros gustos del joven, música, comida, colores. Todo era importante.

¿Quería el príncipe enterarse de los últimos rumores de la corte? seguro tenía su propio grupo de espías, ninguna corte real que se respete está libre de al menos un maestro de espías y un par de agentes obteniendo información, pero siempre había joyas que se escapaban por ahí y por allá. Y si alguien podía tener el oído atento y ganarse el favor de su alteza, tenía que ser él. El jovencito estaba mostrando ser de lo más generoso con el regalo de aquella espada, debía retribuir un poco, no solo tomar. En primera, porque no era educado, y en segunda pero más importante, no era el modo de mantener una buena relación con un benefactor, solo tomar no era adecuado, eso tendía a cansar a quienes esperaran complacerlo con regalos. Y si bien su danza solía ser más que suficiente para la mayoría, aquel lugar era conocido por sus artes.

Competencia, misma que iba a aplastar sin ninguna misericordia. Ya estaba planeando qué telas conseguir para verse lo suficientemente glamoroso los siguientes días. Las palabras del príncipe le complacían aun más. Tendría el tiempo adecuado para refrescarse y arreglarse nuevamente, tal vez trenzara un poco su cabello en un costado, un estilo que usó en su juventud y al parecer beneficiaba sus ojos. Tan feliz estaba con su suerte, que el gesto le sorprendió un poco, el reflejo de su acto anterior no se perdió a sus ojos, así que asintió decorosamente ante sus palabras.

- Seré un huésped modelo, por mi cabeza no pasaría causarle molestias o inconveniencias con exigencias irrazonables - le dedicó una nueva sonrisa. - Soy conciente del trabajo que es mantener una nación funcionando, sería muy desconsiderado de mi parte añadir a ello un problema - Aunque solo el hecho de que estuviera ahí ya debía considerarse un privilegio para los demás, o al menos así pensaba él. Suzuki no era ningún santo, solo que sabía endulzar su camino, de modo que las cosas que quería obtener le fueran servidas casi sin que la otra persona lo notara. Dió una reverencia más a su alteza, asegurándose de mirarle a los ojos antes de bajar la mirada con respeto, para seguidamente permitir que el sirviente le guíe en su camino.

Respeto, si. Por la posición, por el modo de ser, generoso pero sin ser un idiota fácil de aprovechar. Tal vez una mezcla de todo ello. El príncipe, tenía en cierto modo su respeto. Aun así intentaría endulzarle el oído y la vista, claro estaba, pero así era Suzu.
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Re: A whole new world [Priv]

Mensaje por Eliwood el Miér Mar 09, 2016 1:50 am

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