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A whole new world [Priv]

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A whole new world [Priv]

Mensaje por Suzuki Uzume el Jue Nov 05, 2015 1:35 am

El mundo era enorme.

¿Cómo no aprovechar de la recién descubierta libertad?. Una parte de él aun se reprochaba por su actitud tan descuidada y poco correcta para alguien de su nivel. La otra estaba muy ocupada mirando todas las maravillas que le rodeaban en aquel nuevo sitio. Poco importaba que debiera estar de regreso ya en su hogar, que unas cartas no fueran suficientes. Nada sustituiría aquella experiencia.

Era muy diferente leer las descripciones y ver las pinturas de las tierras lejanas a ver realmente aquellos sitios. Para empezar, había pasado aquellas tortuosas semanas de mareos en un barco, luego llegar al puerto, arreglar el asunto de su papeleo. Por fortuna, no estaba en la indigencia. Tenía sus joyas, un anillo con su escudo que le servía bastante de identificación. Además, tenía ropa limpia, suficiente dinero para unas comidas y unas noches en una habitación.

Y si las cosas se ponían difíciles siempre podía vender algunas de sus menos favorecidas gemas.

Si, las cosas se ponían cada vez mejor. Conforme se alejó del barco y aprendió a mimetizarse un poco mas entre la población local, comenzó a disfrutar su estadía. Y cualquier duda que tuviera sobre su decisión se había esfumado al ver aquella colorida plaza.

Música.

Si cerraba los ojos y solo escuchaba la música, podría recordar las primeras veces que le enseñaron a bailar. Sus pequeños pasos vacilantes, la emoción bullendo en su interior mientras descubría algo maravilloso y nuevo. Algo suyo.

-Este lugar… es fantástico- Había cantos por un lado, un laúd mas allá. Era bastante relajante estar en ese centro de cultura extraña. Un grupo de músicos tocaba y algunas personas bailaban, todo muy informal y muy atrayente. No parecía haber organización de vestimenta entre los bailarines, aunque era a todas luces una melodía lo suficientemente conocida para dar la impresión de un ligero orden, pese a los tiempos desfasados de los pasos.  Se encontró mirando con avidez, sus ojos dorados siguiendo los pasos una y otra vez. No era difícil.

De vez en cuando un pequeño grupo se unía, u otro. E igualmente, de vez en cuando veía a alguien de aspecto importante acercarse ya sea a los músicos o a los bailarines y compartir algunas palabras. ¿Era un modo de hacer contactos o conseguir trabajo?  Su corazón dio un pequeño salto de emoción y se unió a la danza. Seguir el ritmo y hacer los pasos fluidos era muy sencillo.
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Re: A whole new world [Priv]

Mensaje por Marth el Vie Nov 06, 2015 5:24 am

Su país era su vida, la isla de gobierno era su corazón y lo que resguardaba dentro de las altas paredes era su orgullo. Su pueblo era feliz, seguro y próspero, si bien sus territorios se extendían más allá de aquella isla, era esta la que estaba más bajo su ala, el territorio en el continente eran conjuntos de pueblos ganaderos, mineros y carpinteros que su principal función eran abastecer la isla principal... y las dos islas al norte lamentablemente estaban pintadas en rojo en su mapa en su estudio... tomado por emergidos, piratas y bandidos las había dado por perdidas por el momento, concentrando su ejército en cuidar la isla de gobierno y mantener a raya a los emergidos en el territorio del continente. Pero si algo había que le llenase más de alegría y orgullo era la plaza principal, sobretodo el teatro público que en esta había donde artistas de todo el país venían a presentar su arte a cambio de la voluntad de la gente. Siendo Altea un país rico y próspero, no era raro que entre las monedas de cobre y plata se llegase incluso a ver algunas de oro, algo que maravillaba a los extranjeros sobre todo.

Y no solo los habitantes de la ciudad de Altea disfrutaban de aquellos espectáculos, si no que los círculos más altos de la nobleza bajaban a la plaza a disfrutar aquello, la seguridad era tal que se lo podían permitir, no era raro ver caballeros montados con los escudos del país patrullando y arrestando a cualquier vago o borracho que viesen en cualquier lugar público. El mismo príncipe caminaba por la plaza acompañado por otro noble de la corte, conversando tranquilamente sin siquiera necesidad de escoltas, la vigilancia dentro de las murallas era tal que podían permitirse tal lujo. El joven peliazul solía buscar entretenimiento allí, sobre todo para las galas de la corte, comúnmente música, cuanto más exótica mejor para mostrar siempre lo más novedoso a sus invitados. La mirada alegre del príncipe pasó por los músicos pero ninguno llamando en particular su atención, hasta que un bailarín de cabellos violáceos captó su mirada. Los movimientos de su cuerpo armonizaban tan bien con la música que dejaba de importar que fuesen simples laúds, invitaba a bailar, invitaba a la alegría, contagiaba, con aquella danza, el deseo de ser parte de aquella celebración.

Enseguida se acercó a su compañero, susurrando unas palabras y separándose para quedar parado en el borde de donde se reservaban el área para bailar, muchos intentaban captar su atención a sabiendas que era una oportunidad de trabajo muy bien remunerado. Pero el peliazul ignoraba de momento a los demás, si bien eran también bailarines, sus pasos no eran tan fluidos y no solo eso, si no que sus aspectos eran más burdos a los ojos del príncipe, cuerpos simples con ropas delgadas pero simples... era superficial y como cualquier noble enseguida notó la diferencia en el bailarín extranjero, sus rasgos delicados y por sobretodo las joyas que decoraban su cuerpo automáticamente volviéndole más atractivo, acercándole un paso más a su círculo.


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Re: A whole new world [Priv]

Mensaje por Suzuki Uzume el Vie Nov 06, 2015 7:39 pm

Cada vez más rápido, más alto, más intenso. Y cuando la música cambiaba era capaz de dar el giro, suave y muy suave. Traslada el peso de su cuerpo de talón a punta de acuerdo al giro de caderas y la posición de sus hombros y sus manos, el baile debe ser completo, su cuerpo entero debe moverse a un solo ritmo a menos que decida crear contraste entre la parte inferior y superior de su cuerpo. El chasquido y el peso reconfortante de sus pulseras en las muñecas acompañaban la música, los collares más ligeros seguían el movimiento de su cuerpo al igual que su largo cabello. Aquellas joyas brillantes y coloridas eran una de sus debilidades, bien podría ser un cuervo por el cuidado con el que las trataba y organizaba sobre su piel, ropas y cabello. Eran parte importante de la danza y sabía cómo integrarlo todo.  

Amaba la libertad que le daba el bailar. Podía ser una marioneta en las manos de la música, pero nunca se había sentido más libre que en una pista de baile. ¿No era acaso maravilloso? Podía sonreír sin preocuparse por la clase social de quienes le rodeaban. ¿Qué sabrían ellos? ¿Qué podrían adivinar en un lugar tan distante? siempre que no vieran sus papeles, era solo otro más.

Ignoraba la tensión que comenzaba a formarse en algunos bailarines ante la nueva presencia. El ámbito competitivo era absurdo a sus ojos, centrado en sí mismo y la música, ¿cómo podrían compararse para empezar? como poner una parvada de gansos junto a una grulla azul.

Así es. Suzuki tenía una muy alta autoestima. O se podría decir, un ego enorme.

Finalmente, el ambiente competitivo se volvió innegable, muy obvios en la búsqueda de llamar la atención o ganar el favor de aquella persona. Robó un vistazo de los espectadores en el siguiente giro. Destacaba. Cabello azul, rasgos definitivamente nobles, ropa fina. Había algo en ese joven.

¿Y le miraba?

Que interesante Y que grandiosa oportunidad. Sus ojos dorados brillaron con diversión. Llamar la atención de alguien de alto rango o estatus social nunca era algo para despreciar. No caería en la vulgaridad de la obviedad, así que continuó bailando, incansable en sus movimientos y sus pasos invitadores. Un giro a la derecha, continuó con la música, un giro casi imposible de cadera ¿Y por qué no? un atrevido giro frontal, usando una de sus manos para mantener el equilibrio y dejando que su cuerpo fluyera hacia el siguiente movimiento, sin detenerse, sin parar. Parar sería malo a esas alturas, ya estaba frente al par de nobles a quienes dedicó una sonrisa deslumbrante. La canción tenía una serie de variaciones bastante interesantes a esas alturas y era más sencillo elevar los brazos y continuar con las caderas que intentar adivinar el ritmo desconocido. Talón, punta, izquierda, derecha y un giro completo. La canción llega a un dulce final y tiene que respirar profundamente un par de veces para enfriarse, sus hombros subiendo y bajando mientras relaja de nuevo su cuerpo, sus pantorrillas arden agradablemente al igual que sus pies. Hay algunos aplausos alrededor, todo muy informal pero bastante agradable, así que imita a los demás bailarines en una reverencia hacia el público reunido en el círculo. Y si alguien empuja una moneda o dos en su dirección, no se queja.
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Re: A whole new world [Priv]

Mensaje por Marth el Sáb Nov 07, 2015 1:12 pm

Amante de las artes, como bien le habían educado, no era ajeno al talento demostrado por el joven de cabellos violetas, la forma en que se movía era parte de la música, si bien se notaba que era un estilo libre, una improvisación, era sumamente hermosa y en perfecta armonía con los cambios de la música. Aquellos movimientos le hipnotizaban, encantándolo de manera que ningún otro dancer estaba logrando hacer, demasiadas coreografías ensayadas que no trasmitían nada, incluso algunos fallaban en seguir la música cuando esta cambiaba. Dejó en claro el amor y sentimiento que el pelivioleta tenía hacia su musa.

Por unos momentos su mirada azul se cruzó con la ajena dorada, sonreía con recato pero su sonrisa se amplió ante la sonrisa radiante del dancer, no estaba seguro porque, pero sintió un ligero rubor subir a sus mejillas. No acostumbraba ver bailarines hombres, pero le resultaba mucho más correcto por alguna razón, quizás porque consideraba demasiado expuesto el cuerpo femenino en las delgadas y escasas ropas que utilizaban, una falta al pudor y un poco burdo el hecho que muchos hombres observaban más por el cuerpo de la bailarina que por su talento con este, algo que el príncipe sabía por comentarios que había escuchado de sus comensales en las cenas de la corte cuando invitaba esa clase de espectáculo. Quizás si mostrase un varón y no tan descubierto apreciarían más el baile y no caer tanto en la admiración a la carne.

La música paró por unos momentos mientras aplaudían y los bailarines y malabaristas hacían reverencias, el príncipe aplaudía también, con sus manos enguantadas en blanco, guantes altos hasta sus codos con los dedos al descubierto, guantes ideales para el uso de la espada. No vestía de gala, pero sus ropas casuales no eran menos elegantes, con una capa de interior rojo y exterior azul oscuro se veía bordado en una azul más claro el escudo de su país, un gran broche con una piedra roja sostenía la capa en su pecho, llevaba una levita de corte militar de cuello alto en azul con algunos detalles en blanco, sus pantalones negros ajustaban sus piernas hasta la rodilla donde eran cubiertos por botas negras opacas. Sobre su cabeza se veía una tiara dorada con un incrustación roja, sobre la levita estaba un collar con una gruesa cadena de oro y un dije que mostraba un dragón tallado en oro con una roca en su boca, en su pulgar llevaba otro anillo robusto con el sello familiar, una prueba inconfundible de realeza.

Un malabarista se atrevió a adelantarse de los demás para interceptar al príncipe, preguntando sobre su opinión en el desempeño de los artistas, unas ligeras palabras educadas salieron de su boca antes que el otro noble le interceptase de forma más dura casi que echándole del lugar. El peliazul dirigió su mirada al pelivioleta y se acercó a este, la competencia había terminado pues el príncipe parecía decidido de que era lo que quería. Su sonrisa infantil enmarcada en un rostro que parecía de porcelana no se borró ni siquiera al hablar, su tono era suave así como su voz algo aguda, sumamente dulce - Muy buena jornada, caballero. No pude evitar verle bailar, lamento mis modales al abordarle de tal manera. ¿Es acaso extranjero? No luce como alteniense. - un extranjero solo agregaría un punto a favor a la belleza exótica que mostraba aquel hombre y su baile.


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Re: A whole new world [Priv]

Mensaje por Suzuki Uzume el Dom Nov 08, 2015 4:11 pm

Se enderezó tras la última reverencia,  tomó un pañuelo rojo de su cintura y lo usó para limpiar la mano con la que se había apoyado en el suelo antes de sacudirlo hacia un lado y volverlo a sujetar de su cintura. Luego pasó las manos por el cabello para verificar que la coleta alta que usaba para bailar siguiera en su sitio. Era un gesto fluido y casi inconsciente, en el mismo reacomodaba el flequillo y estiraba los músculos de los hombros, aflojando los tendones de las manos, girando las muñecas. Sus ropas se acomodaban, la tela blanca fluyendo de nuevo en su lugar. Sus joyas estaban siempre muy buen sujetas así que no se preocupaba por ello (aunque ciertamente se disgustaría mucho de perder alguna). No le gustaría estar desaliñado si tenía la oportunidad de conocer a un benefactor o un empleador.

Todo parecía estar en orden. Su postura era recta y orgullosa. Era alto, su ropa era blanca, muy blanca, la tela lo suficientemente delgada para fluir, lo suficientemente gruesa para no ser indecente. Un cinturón ancho de color violeta se cernía sobre su cintura y ajustaba la tela blanca hasta la cadera, entre los pliegues se ocultaban algunos bolsillos y sobre sus caderas también descansaban algunos collares de cuentas y dos tiras de tela en color carmín, atadas desde el frente entrecruzadas por la espalda ocultando las dagas, eran o un adorno bonito o tenían una función en su danza, nuevamente, de acuerdo a la ocasión.

Los giros y la danza en si podrían desacomodar un poco la ropa, pero el joven bailarín elegía su vestimenta con cuidado. Enseñar demasiado rompía con el buen gusto, a menos que la ocasión lo demandara. Demasiada ropa o demasiado holgada en los sitios incorrectos y la mitad de los pasos de baile se perderían bajo las pesadas telas. Era por ello que prefería las de tejido muy fino, tenían una caída preciosa, colores muy puros y podía usar mas de una capa sin que por ello se entorpecieran sus pasos.

No perdió detalle del comportamiento tan servil y solícito de los otros intérpretes. Había algo interesante sucediendo ahí y todo giraba en torno a ese joven lord. ¿Heredero de familia importante? Sin duda era un amante de las artes muy conocido. Al verle acercarse pudo apreciar mejor las señales de importancia, las joyas, la tiara. Sus ojos viajaron a las manos del lord. Un anillo grueso. El joven príncipe entonces.

Oh… es más pequeño que yo  . No pudo dejar de percibir cuando estuvo frente a él. Aquello le causó un poco de gracia, tal vez se notara en sus ojos, el resto de su rostro permaneció en una sonrisa plácida mientras hacía una reverencia cortés, mas profunda de la que le hubiera dirigido a la audiencia en general. La que correspondía de acuerdo a su estatus.

- Sus palabras me halagan, su alteza. Y tiene usted razón, mi origen no es altenience, provengo de Tellius - comenzó con la misma sonrisa. Mantuvo su respetuosa distancia y  mantuvo su vista en el joven príncipe. - Creí que había llegado el momento de salir y conocer mundo - No había razón para mencionar secuestros, malos encuentros y demás infortunios del camino. -Escuchar la música de otros lugares y apreciar la danza de otras culturas es una maravilla que aprecio mucho, así como la oportunidad de aprender. Es un bello lugar el que tiene aquí - Señaló a sus alrededores, el teatro era realmente una maravilla para disfrutar.

-¿Puedo adivinar que a su alteza le gustan las artes?- la mera existencia de un teatro en buenas condiciones lo decía bastante bien, en los sitios donde las artes escénicas no eran tan apreciadas esos lugares comenzaban a deteriorarse rápidamente, descuido y falta de fondos, eso no parecía presenciarse ahí.
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Re: A whole new world [Priv]

Mensaje por Marth el Vie Nov 13, 2015 3:14 am

No pasaban desapercibidos los gestos del dancer, el hecho que limpiase su mano, se acomodase la ropa y el cabello hablaban ya muy bien de él a los ojos del noble, así mismo que sus ropas fuesen tan ligeras como para acompañar su movimiento al bailar pero no tanto como para llegar a ser indecentes, normalmente rechazaba un poco la danza por esa misma razón, mujeres con poca ropa era lo que más abundaba, y de aparecer un varón, este se quitaba aún más ropa mostrando aún más piel. Este extranjero demostraba un derroche de talento que no necesitaba servirse del exhibicionismo para llamar la atención.

Pese a llevar botas con un ligero taco seguía siendo más bajo que  la gran mayoría, si bien estaba en plena adolescencia aún no había pegado el estirón, ni hacia arriba ni hacia los lados, seguía siendo un muchacho delgado y de rasgos casi femeninos, su voz suave y cortes no ayudaban a agregar masculinidad a su figura, incluso el gran anillo en su pulgar parecía fuera de lugar con el resto de sus joyas delicadas... y claramente una tiara que era una pieza de joyería femenina, pero no utilizaba corona, no le correspondía si no era rey y su hermana le había regalado una tiara hacía bastantes años y se había acostumbrado a utilizarlas ya siéndole normal tanto para él como para su país verle con tal pieza de joyería, quizás un poco extraño para los extranjeros.

Amplió un poco su sonrisa al escuchar que era de Tellius, había leído sobre tal continente, cuentos de criaturas que se podían transformar en animales, países repletos de esas criaturas, grandes países con riquezas infinitas y una extraña religión que se había negado a estudiar, tachándola de blasfema pero que respetaría si venía un nativo creyente. Quizás como el que tenía delante - Nunca he tenido el placer de visitar Tellius, apenas he salido de Akaneia... una pena realmente porque he leído maravillas de sus territorios e historias increíbles de viajeros. ¿De que parte de Tellius es, mi querido bailarín? - como si fuese un gran agravio se cubrió los labios con sus dedos, delicados y de uñas ligeramente largas y pulidas tan cuidadosamente que parecían de vidrio por su brillo - Mis más sinceras disculpas. Permítame presentarme, Lord Marth Lowell, príncipe de Altea, heredero del exaltado. Bienvenido a la Isla de Gobierno, capital de Altea. - si bien no hizo reverencia si inclinó un poco su cabeza ofreciéndole una sonrisa recatada - ¿Podría complacerme con su nombre? -

Ya los demás comenzaban a apartarse, continuar armando un espectáculo para la gente que seguía observando, pero ya viendo que la oportunidad de trabajo ya había sido tomada, claro, algún que otro con más esperanza estaba cerca por si el extranjero era tan inconsciente como para rechazar la compañía del príncipe y el trabajo que podría ofrecerle. El peliazul parecía ajeno a todo aquello - Altea es un país muy en contacto con las artes, en particular soy un fiel amante de la música y el teatro, aunque no he tenido la oportunidad de encontrar una conexión con el baile... me alegra decir que creo que es usted ese nexo que necesitaba. Permítame decirle que su baile fue simplemente magnífico, su cuerpo fue parte de la música como una extensión de la misma. -


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Re: A whole new world [Priv]

Mensaje por Suzuki Uzume el Lun Nov 16, 2015 3:23 am

Su sonrisa se amplió al escucharle hablar de su país, le causaba orgullo que alguien evidentemente noble hablara de tan buena manera de un lugar que no conocía mas que por menciones e historias. Podía estar siendo solo diplomático, pero le agradaba la consideración.

-Es un hermoso lugar,, la arquitectura es bellísima, su alteza podría desear verla en algún momento- Claro, que dijera eso era de esperarse, tenía orgullo de su tierra. Era… o había sido, un hermoso lugar. Era difícil ahora, con todo eso de los emergidos por todos lados. No era tan agradable tener que mudarse para huir de los peores enfrentamientos. Sin embargo, no era algo que se mencionara en compañía educada.

Y alguien que era tan educado como para disculparse por no presentarse, cuando también había cometido el fallo. Que vergüenza. Se sentía ruborizar de mortificación. ¿Dónde estaban sus modales? no debía dejar que la emoción de hablar de su hogar le distrajera de aquel modo.

- No hay nada que disculpar. Es un honor estar en su presencia. Mi nombre es Suzuki, de la familia Uzume de Begnion. A su servicio y el de su familia, mi señor- Era intimidante estar frente a frente con alguien de tan alto rango. Y al mismo tiempo la emoción que le embriagaba era una mezcla de nervios y éxtasis. La oportunidad era única. Casi temía que la lengua se enredara sobre si misma o tropezar al dar un paso. Se sentiría tan humillado de cometer errores de principiante enfrente del joven Lord. Suzuki estaba consciente de que la imagen lo era todo en ese ámbito. Y sabía moverse como un pez en el agua entre la nobleza. Pero ahí estaba el detalle. Altea no era Begnion.  Y las costumbres, gestos y miradas podrían significar mil cosas diferentes ahí de allá.

Por lo que sabía, girar demasiado el brazo podía ser un insulto sutil.

Los nervios iban a traicionarle de un momento a otro.

-Su alteza, sus palabras son muy halagadoras. Considero la danza como la fusión del teatro y la música. Conozco bailes que se realizan sin más acompañamiento musical que el creado por el movimiento. El baile contando una historia sin palabras- y si era necesario un instrumento o dos, solían ser o muy suaves o muy enérgicos. Le atraían los contrastes. -Por supuesto, que tales danzas son para entretenimiento y alivio para el espíritu, más que para vigorizar un ejército, aunque soy capaz de ambos- cubierto de joyas, de cabello cuidado y ropas vistosas, tal vez era un poco difícil imaginárselo en servicio. Sería como traer un gran blanco pintado en el pecho.
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Re: A whole new world [Priv]

Mensaje por Marth el Miér Nov 18, 2015 11:56 am

Que se presentase de dicha forma le dejaba en claro que no era un simple hombre, alguien que portaba un apellido y familia era de casa noble, mucho más de lo que podía decir de todos los que estaban allí intentando llamar la atención. Eso explicaba también la joyas, las ropas, los modales y el aura en general que tenía el bailarín, gestos delicados y sutiles que no venían del baile si no de una buena educación. Encantado al respecto amplió ligeramente su sonrisa inclinando un tanto su rostro - Un placer el conocerle, estimado Suzuki. - su mano tocó su pecho por un momento antes de bajar, no se inclinaba frente a otros de inferior rango, solo ante superiores e iguales pero si hizo un pequeño gesto al inclinar su cabeza con su mano al pecho.

La música continuó, la gente poco a poco volvió a reunirse para continuar bailando, el noble se acercó al príncipe que apenas rozando su hombro en un llamado de atención mudo le indicó que sería mejor moverse del medio, sobretodo por si volvían a intentar llamar la atención del peliazul. Marth asintió y apartándose le indicó con un gesto de su mano que le siguiese más cerca de la estatua del centro de la plaza donde había menos gente circulando y podrían hablar más cómodamente. El compañero del príncipe se quedó a una cortes distancia sonriendo a una bailarina que parecía, desistiendo del príncipe, intentar al menos llamar la atención de otro noble.

Las palabras que le siguieron le dejaron en claro que estaba delante de alguien que sabía del tema, un noble que se había inclinado a tales actividades simplemente por amor a estas, verdadero amor y no por necesidad, por dinero o simplemente por seguir pasos de su familia como la mayoría de los dancers. Alguien que le gustase lo que hacía de esa manera tenía que estar en sus fiestas, aunque cambiaba un poco las cosas que el joven, bueno, seguramente era mayor que él, pero a modo práctico seguía siendo un joven, que perteneciese a una casa noble, no podría contratarle así como así, no podía simplemente ofrecer dinero a cambio de entretenimiento. Alguien con apellido no estaría reducido a ser una atracción o simple entretenimiento en una cena - Baile sin música, eso es algo que no he tenido el agrado de presenciar pero que sería un honor para mí el que me lo enseñase. Por favor, me alagaría si acepta mi humilde invitación al castillo, se aproxima la hora del té y me gustaría compartir un poco más de tiempo con usted. Tengo un par de proposiciones que hacerle que de seguro encontrará de buen grado. - extendió una de sus manos hacia el centro de la plaza, pasando esta se veía el camino empedrado hacia el castillo que se alzaba por sobre la línea de construcciones de la ciudad. Sus intenciones, si bien no parecían demasiado claras, no eran malas, ya entrando un poco a pisar el terreno del capricho de querer verle bailar en un ambiente más cerrado, con músicos más talentosos o que le mostrase aquel arte de bailar sin música.


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Re: A whole new world [Priv]

Mensaje por Suzuki Uzume el Sáb Nov 21, 2015 4:24 pm

El príncipe era dignidad ante todo. Se encontró instintivamente respondiendo a la leve inclinación con una mas profunda, correspondiente a su estado y al de la persona a la que se estaba dirigiendo. -Por favor, el placer es todo mío -  El otro no parecía ofendido, al contrario, esos ojos se veían bastante amables. Al menos en ese tipo de gestos parecían coincidir lo suficiente. Era tan intrigante intentar adivinar las buenas maneras de un nuevo lugar. Emocionante. Casi tanto como la música que reiniciaba y cosquilleaba en sus pies y pecho nuevamente.

Dio una mirada mas hacia el grupo que dejaban. Permitiendo que el joven guiara sus pasos lejos de la multitud principal hacia una estatua central. Se preguntó que representaba, pero solo le dedicó un vistazo rápido antes de volver a centrarse en el joven príncipe.

Aparte del noble, no parecía tener mas guardias con él. Aparte de los presentes entre el público y dando rondas. O los caballeros evidentes por ahí y por allá. No guardias al estilo que conocía, siempre pegados a los talones de quien debían proteger y mirando mal a quien se acercada demasiado. Si era el caso que los guardias también rondaban por ahí cerca, le parecía un modo mas agradable que tener a los perros guardianes pegados a los tobillos. Le hacía parecer mas abierto a sus súbditos. Pero ¿Era seguro?

Tal vez tienen menos problemas en Altea, que de regreso a casa . Entre admiración por los nobles nunca faltaba el disidente resentido que intentaba un golpe de estado o un asesinato discreto.

De hecho. Sería muy fácil dañar al príncipe si este solía ir a ver a los bailarines asiduamente y sus enemigos supieran de eso. Solo sería cuestión de plantar un par de personas en la multitud con veneno o directamente entre los músicos y bailarines. Armas disimuladas dentro de instrumentos o entre las ropas del artista. ¿Se había vuelto paranoico? El peliazul parecía tan confiado y despreocupado que sentía casi envidia por ello. E incluso le invitaba al castillo. Acababa de conocerle y le invitaba al castillo.

Los ojos dorados miraron al príncipe con asombro y deleite. Ser invitado con tanta amabilidad al palacio le parecía muy prometedor. Siguió con la mirada el gesto hasta donde se elevaba la construcción por encima de todas las demás. Imponente y majestuosa.

-Sería para mí un placer, acompañarle y mostrarle este baile- Nunca mejor dicho. Tomar el té con el príncipe y tal vez bailar en un castillo era un gran paso de las mansiones de nobles. Y cualquier proposición que fuera a hacerle, solo podía ser algo provechoso para el bailarín.

-Bailar sin música es un poco como el teatro silencioso. Requiere disciplina y el conocimiento del cuerpo propio para formar los movimientos de manera fluida. Claro, carece de sentido si no tiene un tema y un ritmo propio, no sería baile si no hubiera música en él, de un modo u otro, así sea música interna que se proyecta al público- los movimientos, giros, pausas. Aun sin ser acompañados de palmadas o el tintineo de las joyas entre sí, debía ser suficiente para crear una imagen o una melodía en la mente del espectador. No había música mas que la generada por el propio bailarín. Sonrió con orgullo hacia el príncipe. Así era Suzuki, podía aparentar humildad cuando lo quería, pero hablar de bailar y de música era suficiente para dejar ver destellos de su verdadera personalidad.

- Oh, y ahora ha despertado mi curiosidad ¿Es una proposición de trabajo acaso? - dejó que guiara el camino, sería presuntuoso de su parte caminar por delante del príncipe.
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Re: A whole new world [Priv]

Mensaje por Marth el Lun Nov 23, 2015 11:14 pm

Tomando la delantera en su caminar hacia el castillo el noble que les acompañaba emprendió camino también, un poco más atrás uniéndoseles un par de guardias que estaban vigilando desde lejos pero al ver que el príncipe regresaba al castillo retomaban camino, dejando el espacio del príncipe libre para hablar, incluso hablar sin ser escuchado si bajaba la voz. Confiaba plenamente de sus guardias y la seguridad en aquella plaza y en toda la isla de gobierno, caminaba tranquilo ya que cualquier actividad sospechosa era inmediatamente removida por sus guardias.

Sonriente y emocionado de que vería algo nuevo ajustó la velocidad a la que caminaba para ir a la par del otro - Me parece fascinante, será un placer poder verle interpretarlo. Dispondré la mejor sala y todo lo que crea conveniente para interpretarlo. - si bien mantenía su semblante estable y correcto se notaba su emoción, su sonrisa ligeramente más amplia de lo que era prudente y su voz ligeramente más apresurada de lo que era su usual recato. El camino no era largo y pronto llegaban a las puertas del castillo, los guardias se veían en más cantidades a medida que se acercaban, dos de ellos saludaron al príncipe y dos más abrieron las grandes puertas de madera para que pasaran, dejando a la vista pisos forrados de alfombras rojas, estandartes con el escudo del país, candelabros dorados, esculturas y cuadros en las paredes representando diferentes escenas de las leyendas e historias de Altea, armas en estandartes de viejos guerreros. En el techo se veían vitrales de colores que teñían el ambiente como si fues eun arcoiris bajando desde el techo, ambos laterales daban a dos grande escaleras y derecho una puerta cerrada. El príncipe ingresó seguido por el noble y los guardias - Por favor, pase. Sí, mi intención es ofrecerle trabajo, mas no es mi intención el ofenderle de alguna manera. Verá comúnmente busco en el teatro público artistas diferentes para alegrar las galas que presto en mi castillo para la corte o cuando gozo de invitados de otras tierras. Usted ha captado demasiado mi atención y me ha alegrado mucho ver que pertenece a un circulo más alto de lo que se acostumbra ver en la plaza. - dijo de manera educada y cuidadosa de que era un noble y que normalmente solo habían plebeyos en aquel lugar.

Un criado se acercó, un joven de vestimentas simples pero prolijas, en silencio con sus manos juntas delante suyo, el príncipe se dirigió a él enseguida que se acercó - Prepare en estudio para beber el té con mi invitado. - musitando un "Enseguida, su alteza" se retiró apresuradamente. El príncipe volvió su atención al joven dancer, tras suyo el noble se retiró por unas de las escaleras perdiéndose en uno de los pasillos, se escuchaban pasos y gente hablando por más que en el recibidor no se viese nadie, había movimiento en todo momento en aquel lugar, sobretodo entre nobles, consejales, guardias y demás. - Por favor, hábleme de Begnion. Deseo viajar a Tellius pero me he visto imposibilitado por el momento, he leído mucho sobre su país, sobretodo sobre la extensión de este y sus grandes ciudades. Las ilustraciones de los viajeros son hermosas, sobretodo sus catedrales. - se sentía fascinado al respecto.


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Re: A whole new world [Priv]

Mensaje por Suzuki Uzume el Vie Nov 27, 2015 11:11 pm

Disfrutó del sonido de sus pasos contra el empedrado, era más que capaz de deslizarse sin casi hacer sonido alguno por todo tipo de superficies, pero más satisfactorio era marcar cada movimiento suyo con un aviso. Paso, paso, paso. Los pisos lisos y marmoleados de las mansiones o los pisos trabajados de madera pulida de los escenarios no le pedían nada a aquella rústica pero muy bien cuidada avenida. Cuán encantadora era esa ciudad y esa plaza. Se irguió aún más orgulloso al escuchar y ver la emoción en el príncipe, sus ojos brillaban y su voz se acelera al explicar lo que deseaba. La promesa de un sitio adecuado para bailar era repetida y le provocaba un cosquilleo de placer.

-Es usted un encanto, tal amabilidad y gentileza hacia mi persona me halaga mucho. La sala será todo lo que necesite para mostrarle un baile-

Si, así. Justo lo que merezco. Debía bailar en sitios públicos más a menudo si eso era lo que obtenía. Claro, de vuelta en Begnion, no vería a un noble en una plaza pública entre los plebeyos; a menos que fuera una festividad. Y siempre rodeados de guardias y más guardias. Sus posibilidades de hacerse notar habían quedado en las reuniones nobles y las fiestas, que también eran un muy buen modo. La diferencia entre ambas naciones era notable.

Perturbadora, pero notable. Se dijo que salir a conocer mundo era una actividad que debió probar hacía años.

Si, se mareaba en el barco, le molestaban las privaciones y la comida extraña le provocaba mucho recelo al grado de sufrir hambre. Pero si obtenía beneficios como entrar en aquel palacio, bien valdría la pena.

Y hablando de palacios. Ahí estaban, frente a unas esplendorosas y pesadas puertas de madera. Su vista se permitió vagar un par de instantes, siempre educado. Observó desde las delicadas esculturas tan bien detalladas, pasando por los cuadros que le decían muy poco, el choque cultural. Pero lo más hermoso era el techo abovedado cubierto de vitrales.  Sin duda, aquel sitio apreciaba las artes de un modo que pocas veces había visto. No sabía si era la familia real al completo, o el príncipe, quien tenía tanta pasión por hablar de sus posibles propuestas. No pudo contener una pequeña risa al escucharlo. Era encantador como pocos.

-Su alteza, si me permite. Para mí sería un placer servir, no soy ajeno al tipo de actividades a las que se refiere. En Begnion es lo que suelo hacer-  siempre que no estuviera mirando nostálgicamente por las ventanas de su mansión. Bailar era lo único que amaba aparte del oro y las joyas.  -Bailar para amenizar una tensa y tediosa reunión, es siempre un deleite para mi persona-  y si sacaba algo de ello, tanto mejor. Claro, su codicia le exigía joyas, pero darse a conocer era también muy agradable. No sería la primera vez que le cubrían de regalos para ganarse su favor, o en miras de algo más; siempre muy sutil por supuesto, ningún noble respetable hablaría o sugeriría abiertamente algo pecaminoso y normalmente nunca llegaba a nada en realidad, era solo un gusto que se daban, la ilusión de lo prohibido.

Y ¡Oh! ¡El deleite de usar el sentimiento de culpa que quedaba en esas personas más tarde! eso sin duda valía el rato de pretender interés.

- Debo confesar, que no he viajado mucho, ni muy lejos. Es una tierra extensa y muy hermosa- O al menos lo había sido en su mayoría, antes de la banda de locos descerebrados de los emergidos.  - Si le interesan las catedrales y la arquitectura inspiradora, entonces si, debería considerar visitar la capital cuando el tiempo y la situación se lo permitan. La catedral de Mainal es espléndida. Como si la misma Ashera les hubiera dado un rayo de inspiración sobre el diseñador, las grandes columnas blancas, amplios ventanales y el abovedado del techo con ese decorado… y claro, hay más belleza aun en la arquitectura de las otras iglesias- Por no mencionar los monasterios y catedrales más chicas.

El paseo por el palacio no le parecía agotador, rodeado de esplendorosa belleza, era un distractor y un deleite para la mirada y los sentidos. Suzuki podría sumergirse en la visión y la gloria de un cuadro bellamente acabado con papel de oro. Los marcos pulidos y en ocasiones con alguna piedra bonita engarzada en ellos. Si, opulencia y belleza. Suzuki era feliz. Casi ni notó cuando llegaron al mencionado estudio. Al cual esperó que se le permitiera acceso, no sería educado invadir el territorio sagrado de otro varón, así estuviera implícita la invitación anteriormente. Aparte de la recamara principal, un estudio era un sitio igual de privado y demandante de respeto. No que no hubiese ocasiones en las que rompiera esa regla, pero no llegaba al grado de confianza con un príncipe que acababa de conocer.
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Re: A whole new world [Priv]

Mensaje por Marth el Vie Dic 04, 2015 1:04 am

Altea marcaba diferencia con muchas otras naciones, si bien cada una tenía su marca, como Plegia el convivir con los emergidos, Ferox con sus arenas donde los luchadores se enfrentaban a muerte a diario, incluso un país tan normal como Ylisse tenía sus encantos y marcas propias como era la piedad y nobleza de sus gobernantes siendo un símbolo de paz. Altea se destacaba así con su contacto con las artes y, dentro de los muros de la isla de gobierno, la cercanía y seguridad que sus habitantes vivían permitiendo compartir calles tanto nobles como plebeyos. Un poco mal acostumbrando a sus nobles permitiéndoles vivir en una fantasía donde no corrían peligro volviéndolos demasiado confiados con su entrono.

El caminar por las calles de Altea era algo que hacía a menudo, si bien podían pasar días que no salía del castillo se dejaba ver bastante seguido en las calles, en parte también señal hacia su pueblo que todo estaba bien. Si el príncipe tenía tiempo de salir tranquilamente a ver a los artistas o simplemente a caminar por el mercado entonces la situación de guerra contra esta raza nueva no debía estar tan mal y como ya corría el rumor por las tabernas, ya se comenzaba a creer que Altea estaba completamente libre de esta amenaza. Claro, el príncipe no desmentía aquello y solo seguía mostrándose como si no hubiese nada de que preocuparse, manteniendo una pantalla de paz que hacía que su pueblo siguiese funcionando felizmente engañado.

Los pasos se vieron amortiguados cuando pasó sobre la alfombra, deteniéndose allí solo un momento mientras dejaba que el sirviente preparase el estudio - Me complace en sobremanera saber que acepta mi humilde oferta. Está de más decir que su trabajo será bien recompensado y seguramente llamará la atención de varios en la corte, eso se lo puedo garantizar. - conocía muy bien al círculo de nobles de Altea, sobretodo a quienes estaban a su lado la mayor parte del tiempo en el castillo, si bien no eran malas personas y tenían códigos de honor y fidelidad muy firmes, sabía cuales eran los eslabones más débiles y quienes miraban un poco de más los espectáculos en las cenas pese a la presencia de sus esposas.

Casi enseguida comenzó a guiar al otro por los pasillos, en las escaleras no había alfombra si no que una superficie de mármol pulida que hacía sonar de manera limpia y clara los pasos del príncipe. - Lo tendré en cuenta en mi visita, espero poder encontrarle allí y que sea mi guía si conoce los puntos más importantes del país. - el solo imaginar como serían esos dibujos vistos en persona, aquellas líneas negras con ligeros tintes de color puestos de forma muy rudimentaria, le habían traído, incluso, una pintura de allí, de una dama con plumas en sus brazos que inmediatamente el peliazul enlazó con las historias de los hombres bestia que había en aquel continente, hombres con alas o con colas, incluso con orejas y garras, era aterrador de imaginar.

Al llegar al estudio abrió la puerta permitiendo al otro pasar, el lugar era amplio, con estanterías repletas de libros y adornos, regalos de otros países y recuerdos de su padre. En la pared detrás de un amplio escritorio con una silla alta con forro de terciopelo rojo, había un cuadro de un hombre de cabello azul mayor, con capa roja y piel en el borde, junto a una mujer de cabello rubio y largo vestida de celeste, sentada en una silla una dama de cabello azul recogido con una tiara dorada, igual a la que el príncipe llevaba sobre su cabeza, la chica era joven, muy bien vestida sostenía la mano de un niño que permanecía de pie, también cabello azul y de ropas finas, con una sonrisa pequeña y recatada. La familia real de Altea antes que su padre desapareciese y su madre, tan enferma que ni siquiera salía de su habitación. En el centro del lugar había una alfombra con diseños tejidos y sobre esta una mesa baja con tres sillones, dos de tres cuerpos y uno simple. Sobre la mesa ya estaba dispuesta la vajilla, dos tazas, la tetera, el paltillo con terrones de azúcar, cucarillas, pinzas para los terrones, jarrito de leche y una bandejita con diferentes hojas secas y frescas, incluso pétalos de flores. El peliazul tomó de su escritorio un contenedor de plata que al quitarle la tapa dejó a la vista diferentes clases de dulces, caramelo fundido, chocolate amargo, fruta seca, entre varios. Dejándolo sobre la mesa para agregar como endulzante a la reunión - Por favor, tome asiento donde se encuentre más a gusto. Y permítame preguntarle ¿Quién es Ashera? - era completamente ignorante respecto a otras religiones que no fuesen referidas a dragones sagrados y divinos.


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Re: A whole new world [Priv]

Mensaje por Suzuki Uzume el Dom Dic 13, 2015 2:29 am

-Puedo ver que sabe perfectamente lo que busca un bailarín en su plaza. No deja de parecerme un gesto extremadamente noble, brindarle un espacio a las artes con tanta grandilocuencia. Dígame su alteza ¿ha visto grandes talentos entre su gente en ese lugar? -  Sentía honesta curiosidad. El noble se paseaba por ahí a menudo, ya que los otros bailarines no se habían sorprendido tanto de verlo. Oh si, se habían esforzado por llamar su atención, pero había visto una alegría emocionada, no una tensa o sorprendida.

-Vivo para servir~ y estoy seguro que encontrará las vistas de mi país de lo más encantadoras. Por no hablar de la cultura, la comida y la ropa- Tan vanidoso, Suzuki era un pavo real orgulloso mostrando su plumaje ante el príncipe. Por supuesto que sería su guía si la ocasión se le presentaba. Sabía que alguien que ostentaba tan alto cargo en aquella nación podía abrirle infinidad de puertas si le complacía adecuadamente. Hablarle bonito, comportarse como un caballero y enseñarle el nivel de habilidades que tenía, todos ellos eran pasos que daba hacia sus objetivos.

Era orgulloso y tenía motivos para serlo.

El príncipe le había hablado de entre todos esos bailarines de su plaza. Por supuesto, aun quedaba la idea de que le hubiera llamado la atención por ser tan evidentemente extranjero; pero eso no era algo de lo que avergonzarse, al contrario, se daba palmaditas en la espalda por saber usar tan brillantemente sus ventajas y peculiaridades.Sobresalir entre la competencia era el único problema, en si era bastante sencillo idear una estrategia para llamar la atención de la alta nobleza, algo bonito y brillante hacía el truco, si algo no era lo suficientemente bonito, entonces raro, diferente, extraordinario o simplemente poco común para la zona.

Y vaya que sabía de lo distractor que podía ser un cuerpo bonito en un espectáculo. ¿No era acaso una treta común para deshacerse de un enemigo político? las trampas solían llegar envueltas no solo para regalo, si no en sedas, rodeados de perfumes finos y palabras amables y engatusadoras.

Nada como manos gentiles y ojos seductores para distraer.

Le sonrió con amabilidad. Suzuki era un varón, así que no tenía pechos turgentes y caderas redondeadas para distraer a dignatarios, diplomáticos y nobles, pero la habilidad para moverse de manera encantadora era tanto o mas importante que tener un cuerpo femenino.

Además, no le gustaba considerarse en el mismo nivel que una cortesana común. Oh no, estaba por encima de ello, era mas delicioso ser capaz de hablar directamente con los nobles, como iguales en la cuestión del género, a que esperen que sonría, mire hacia abajo y se vea bonito. No sabía como las bailarinas lo soportaban, su lengua se caería si tuviera que morderla para no participar en las interesantes conversaciones.

-¿Le interesa la religión de otros lugares? Ashera es nuestra diosa, el corazón de nuestra religión, amorosa protectora y creadora. Tengo entendido que las caballero pegaso cumplen una función de protectoras en su nombre. La catedral de Mainal es uno de los más importantes y tiene las caballerizas adjuntas a su estructura- nunca había sido muy religioso, pese a que varias danzas estaban siempre alrededor de los mitos. Bailes de hermosas damas emplumadas y una que tenía como tema nada más y nada menos que un pegaso tímido. Dudaba que al príncipe le interesara el tema, o ciertamente sabría quién era la diosa patrona de Tellius. Observó el encantador estudio, el cuadro dominaba su atención, pero no dejó que su mirada se posara más de lo educado sobre la superficie de la pintura, centrándose de inmediato en el peliazul que tenía enfrente.


-Es una bella dama, comúnmente se la representa con plumas y cabello rojizo como el horizonte al atardecer- cosa bastante curiosa, por el modo en el que estaba el asunto con los laguz en varias partes del continente.

Invitado o no, el muchacho era un príncipe, era extraño sentarse antes que él, en Begnion nunca se hubiera atrevido, pero estaba aprendiendo las nuevas reglas del lugar.  Sus dedos cosquilleaban por tomar la jarra de té y comenzar a servir, cualquier cosa por agradar. En cambio, caminó hasta uno de los sillones de tres plazas y se sentó con gracia, algunas de las joyas tintineando al acomodar sus manos con modestia frente a su regazo. Miró con interés el contenido de la dulcera antes de tomar una pequeña golosina. Muy atrevido de su parte, pero si el otro quería tratarle con tal gracia, no era su lugar negarse.

-Ahora, sobre ese baile~ me gustaría saber las condiciones bajo las cuales estaré sirviendo a su alteza. Conocer los detalles de mi trabajo es muy importante. No dude en decirme si desea que me centre especialmente en cierto tipo de bailes, o que ambiente desea proyectar. Siempre puedo improvisar o ajustar mas adelante si es necesario, pero una base es importante- Mordió con cuidado la pequeña golosina, disfrutando el sabor azucarado en su boca. Se permitió incluso sonreir al tiempo que cerraba los ojos.

-Entiendo perfectamente que quiera antes verme realizar un baile o dos bajo su supervisión, a fin de determinar si cumpliré sus expectativas- Sentía curiosidad por si había un alguien también en quien debiera centrarse, pero ya le preguntaría una vez comenzaran a afinar detalles.
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Re: A whole new world [Priv]

Mensaje por Marth el Dom Dic 20, 2015 1:51 am

Tomó asiento enfrentando al bailarín, su porte siempre correcto de espalda recta sin llegar siquiera a tocar el respaldo, su ropa no mostró siquiera arrugas más que en el área donde su cadera se doblaba, arrugas que enseguida acomodó con un movimiento sutil y elegante antes de cruzar sus piernas, casi como una dama con sus muslos casi juntos pero su rodilla un poco más alzada evitando así dejar dentro del rango de visión de su invitado sus partes más íntimas siendo descortés sentarse simplemente de piernas entreabiertas si no era delante de una mesa alta, muy pequeños detalles de etiqueta que estaban demasiado arraigados al menor - La plaza de Altea es foco de muchos artistas, sobretodo extranjeros y de renombre en busca de trabajo, habiendo tomado fama incluso en reinos vecinos no es raro el ver que nobles vengan a buscar sus entretenimientos allí. He visto artistas increíbles, incluso algunos que han trabajado más de una temporada en el castillo, lamentablemente algunos se van a seguir sus caminos por otros países. - mostró un poco de nostalgia en su voz así como en su gesto al bajar la mirada. Pero dando un corto suspiro volvió a dedicarle una sonrisa, un poco más sumisa que la anterior, aún bajo el yugo de la nostalgia.

Se inclinó hacia adelante, como anfitrión que gusta de agasajar a sus invitados levantó la tapa de porcelana de la tetera y dejo caer dentro una hojas de té seco así como pequeñas florcitas y pétalos de mayor tamaño, todo seco, volviendo a tapar. El pico de esta se veía cubierto, con pequeños orificios por donde el líquido saldría pero las hojas se quedarían dentro, una suerte de tetera con colador incorporado. De porcelana celeste pálido se veían dibujados diseños en dorado y blanco de flores con pequeños frutitos rojos entre las hojas doradas, el detalle siendo exquisito como si fuese pintado con el bigote de un gato. Dejó que el té soltase un poco de color mientras tomaba entre sus dedos una de las frutas secas, un cubito de pera un poco deshidratada con la punta mojada en chocolate, un bocadito pequeño que no tomó mucho al príncipe terminarlo - Interesante. He leído muy brevemente sobre ella en algunos libros, pero no creí que fuese así como una diosa... Que... curioso. Aunque como la describe es sumamente hermosa. - dijo de una manera que bajo oído muy entrenado podría ser diferenciado como un tono despectivo y algo jocoso. Su religión era la cual creía, obviamente y cualquier otra no era más que blasfemadas de salvajes, el conocer un continente entero con creencias de ese estilo le dejaba sorprendido, pero tampoco podía esperar mucho de un continente del cual casi la mitad de su territorio perteneciera a naciones de bestias. No podía si no verles con un poco de pena.

Se volvió a inclinar hacia adelante sirviendo el té para ambos, no llegando al borde mismo de la taza por si su acompañante quería ponerle crema a su bebida, el líquido ambarino y humeante era claro y de un aroma dulzón, sumamente perfumado por los pétalos de las flores - Claro, en primera instancia me gustaría contratarle el privado para conocer un poco mejor su modo de trabajo, su repertorio más que nada y deleitar alguna tarde. - mientras hablaba rellenaba su propia taza con un chorro de crema y dejando caer sin salpicar dos terrones de azúcar revolvió con la cucharilla de plata sin hacer el más mínimo ruido hasta que un ligero y claro "cling" de la punta de esta contra el borde, soltando la gotita residual, hizo que el utensilio abandonara la taza y descansara en el borde del platillo. Cada movimiento era sumamente delicado, los delgados dedos del príncipe se movían con suma naturalidad en las tareas que había realizado cientos de veces en su vida, tan perfectas que parecía una coreografía sumamente delicada.

Finalmente tomó la taza por el aza y con su otra mano el platillo volviendo a enderezarse en el sillón - Y en concreto serán dos trabajos para los cuales le requeriré. Ambos requieren que viaje, espero que no tenga problema con ello, está de más decir que todos los gastos irán por mi cuenta. - bebió un trago corto para hacer una ligera pausa - Verá, en Ylisse todos los años se celebra una gala, La Fiesta de Viña, la cual atrae a todas las familias reales del continente así como las familias nobles de Altea y Ylisse en los salones reales mientras que en los patios del castillo se recibe a los ciudadanos del país para celebrar la poda de los viñeos reales. Habrá una degustación de vinos así como espectáculos para agasajar a la corte de ambos países y siendo Altea y Ylisse aliados de sangre, es tradición que Altea lleve una selección de entretenimiento para enriquecer la velada. - volvió a hacer una pausa permitiendo que el danzante comprendiese todo lo que estaba diciendo y ya dejando en claro sus intenciones. - Me gustaría que formase parte de esa selección. -


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Re: A whole new world [Priv]

Mensaje por Suzuki Uzume el Dom Dic 20, 2015 3:30 am

Sonrió con amabilidad ante aquella mirada nostálgica, era evidente que el joven príncipe había quedado prendado de alguna o alguno de los artistas que habían pasado antes por su castillo. No sería un acontecimiento extraño, la mayoría de las cantantes, bailarines y bardos tenían cierto encanto atrapador, y eso era siendo modesto, sabía que como bailarín atraía fácilmente las miradas y corazones de quienes le miraban. Era tan fácil encantar un corazón en una multitud de gente educada.

O tal vez era solo la mirada de quien extraña un juguete favorito que había tenido que dejar ir. Que interesante y encantador muchachito tenía enfrente suyo. Que deliciosos modales, todo un representante del glamour y esos gestos tan encantadores. Era un deleite de observar, solo por ello había valido la pena el viaje por mar. Eso y que se sentía mucho más seguro en una tierra donde un príncipe podía caminar por su plaza sin ninguna preocupación, como si fuera su jardín privado.

- Puedo ver la razón - así fuera para robar una mirada o dos de una oportunidad de trabajo tan buena, era digno de un intento. Siguió con su dorada mirada todos los movimientos elegantes del príncipe, no escapó de sus ojos la delicadeza de la vajilla, acostumbrado como estaba a los lujos en joyas y ropas, era delicioso ver algo tan bonito y elaborado.

- Su alteza, lo dice con una dulzura tan magnánima- Condescendiente . Se atrevió a señalar, más no a contradecir cualquier cosa que decía. Suzuki tenía el oído entrenado en una de las cortes más venenosas de los continentes conocidos. Una dama podía estar alabando a otra por su peinado y al mismo tiempo con un gesto decir lo feo que era el vestido.

Entendía que hubiera diferencias de religión, él mismo no era muy religioso, pese a que tenía más de una hermana entre las caballero pegaso. Había admirado la delicadeza y fuerza oculta en el vuelo de esas bellas monturas, no había modo de no hacerlo. Sin embargo, la devoción religiosa era todavía algo muy lejano a su persona, algo que ni su madre había podido inculcar en el joven noble, pese a que en un principio ella pensara que podrían tener a un joven sacerdote en su familia. Claro, Suzuki pronto había deshecho esa idea suya cuando aprendió sus primeros pasos de baile y ella no podía haber estado más encantada al final con el resultado.

Su sonrisa se volvió también solo un poquito nostálgica al recordar cómo ayudaba a su madre cuando era una de las joyas más viciosas entre los nobles, una cosa pequeña y bonita de ojos grandes y primorosos y elaborados peinados, con más espinas que la flor más cruel de un bello jardín, ocultas a primera vista por los sedosos y coloridos pétalos, así como el suave perfume. En su regazo había aprendido la mayoría de las sutilezas de la corte.

Y hablando de perfume, el aroma del té era también delicioso. Tanto como los afrutados que tenía en casa y a los que estaba tan apegado que formaban parte de su equipaje. Tal vez tendría que mirar con más interés los intercambios comerciales con Altea, si aquellas delicias eran parte de lo que podían ofrecer. Solo tendría que soltar una que otra buena palabra en los oídos correctos. Depositó un cubito de azúcar en la  bebida, complacido de verlo disolverse obediente bajo un par de movimientos de la cucharilla. Escuchaba atento las palabras del príncipe mientras alzaba la taza y la llevaba a sus labios para probar la bebida aromática.

Definitivamente voy a investigar esta opción de comercio . Pensó divertido, dejando de nuevo la taza sobre su plato, encariñado ya con los aromas que desprendía. Se permitió mostrar su placer por la invitación, ampliando sutilmente sus ojos dorados y observando al príncipe como si le hubiera dicho lo más fascinante del mundo. Que para su carrera ciertamente era un impulso enorme.

- Su alteza, será para mi un placer bailar en su nombre, en las salas de su magnífico castillo o fuera de ellas -  se inclinó brevemente, apenas doblando la cintura para mostrar su compromiso.

- Y por supuesto, me siento sumamente halagado por la invitación. Si complace mi danza a mi señor, estaré más que dispuesto a desempeñarme en lo más alto de mis capacidades para traer honor a su causa y alianza - Suzuki nunca bailaba por debajo de su mejor esfuerzo, el baile era el latido de su corazón y el aire que respiraba. - Bailaré cuando desee, si quiere probar mis habilidades- Volvió a tomar la taza de té, más que dispuesto a disfrutar de la bebida ahora que le era ofrecida.

- Ha mencionado un trabajo - comentó después de unos momentos sin decir palabra. Atrevidamente tomó otra golosina, el pequeño dulce se deshizo casi contra sus labios. - ¿Debo entender que de mi desempeño en el primero depende el segundo? - tal vez no era así, pero era interesante saber los detalles. - Si tiene algún objetivo en específico que le gustaría que obtuviera, siéntase libre de decirmelo en total confidencia una vez que considere que soy la persona adecuada para el trabajo -
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Re: A whole new world [Priv]

Mensaje por Marth el Lun Dic 28, 2015 3:56 pm

El príncipe había tenido pequeños enamoramientos con artistas, tan entregado al arte se perdía en las obras, en las canciones y en los bailes, lloraba por las desgracias de los protagonistas y entregaba su corazón a los personajes. Incluso tenía pequeños bosquejos hechos en carbocillo de escenas que le habían gustado así como pequeños escritos que nunca había entregado hacia los personajes. Era totalmente consciente que eran fantasía, que quienes le interpretaban no tenía ni la menor semejanza a los personajes de los que el príncipe se encariñaba, pero igual escribía para ellos y guardaba aquellos escritos.
 
Buscaba, claro, artistas que despertasen esos sentimientos en él, que abrieran las puertas a los sentimientos en su corazón, que le hicieran sentir el amor prohibido, el odio de la traición, la envidia de los que no podían tener lo que deseaban, toda aquella gama de sentimientos pero sin salir de la seguridad y comodidad de un teatro o incluso de su propio castillo. Y por supuesto, no solamente artistas que pudiesen generar todo eso en él si no que también que fuesen lo más agradable a la vista que el mundo pudiese ofrecer y en este punto, el bailarín de tierras lejanas era una joya tan llamativa para el príncipe como lo era una puesta de sol para un campo de girasoles.
 
Bebiendo un trago de té lo sostuvo unos instantes en su boca antes de tragarlo, manteniendo cerca la taza para apreciar el aromático matiz floral de la bebida, si bien el sabor era muy similar al del té normal, los aromas que desprendía la infusión acentuaban los sabores exóticos de los pétalos y ligeramente endulzado con el azúcar lo hacía un néctar suave bastante delicado al paladar, acentuado por el dulce fuerte de los dulces a disposición. Se tomó un instante para sonreír ante el comentario, como si ambos compartiesen ese desacuerdo pero por reglas de etiqueta ninguno podía expresarlo, simplemente continuó con el tema que le era competente entre ellos - No me gustaría que lo viese como una prueba, no me gusta lo que la presión le hace a los artistas. Sin embargo creo que es de obviar que un buen desempeño será muy bien recompensado mientras que uno malo pondrá en riesgo su permanencia en con la cuadrilla de artistas de Altea. - prefería ser franco de primera y no dar a buenas a primeras el trabajo.
 

Poniendo nuevamente su taza en la mesa suspiró cortamente con una sonrisa ligera en sus labios - El segundo trabajo es un viaje más largo a otro continente, a Elibe. Verá, uno de mis más queridos aliados estará de cumpleaños en unos meses y he decidido ir a hacerle una visita y agasajarlo un poco. Espero comprenda. Más próxima la fecha y pasada la Fiesta de Viña en Ylisse podremos adentrarnos más en detalles, si le parece bien. - Aún era un simple plan en el aire, pero ya comenzaba a preparar el cortejo que le iba a llevar, desde danza, teatro hasta regalos como finos vinos, dulces, joyas y hasta productos exóticos de los mercaderes que pasaban por el puerto de Altea.


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Re: A whole new world [Priv]

Mensaje por Suzuki Uzume el Sáb Ene 09, 2016 2:37 am

Dejó que explicara la situación, las palabras se escuchaban muy claramente en la tranquila y solitaria habitación. Aquel estudio era un lugar bastante agradable, elegante y acogedor, en especial con aquel juego de té y los primorosos dulces que ofrecía con tanta gracia. Era fácil imaginar al príncipe engatusando aliados y confundiendo enemigos ocultos con aquel lugar y su sensación de bienvenida y seguridad. Si tal sensación era solo por las apariencias o si era algo que el príncipe sinceramente disfrutaba era difícil de diferir. Podía estudiar a las personas y sus motivos, pero el tiempo era esencial.

Y las apariencias eran muy importantes. El aroma del té era delicioso, muy invitador y acompañaba un sabor suave y dulce; lo suficientemente agradable para que no arremetiera de una vez, ofendido por ser puesto en duda. No.  Debía mantener la calma y el orgullo. Era el mejor en aquella plaza, debía ser el mejor. La mera idea de no serlo le provocaba unas ansias competitivas, un cosquilleo en la planta de los pies y un deseo de mostrarle al príncipe cómo se podía crear música y teatro con su baile.

Quería, deseaba impresionar.

-Y sin embargo, es bajo los contrastes de presión, dolor y felicidad que un artista se templa y puede brillar~ un bailarín debe aprender a lidiar con la presión, aunque encuentro su preocupación encantadora. Mi señor ¿ha visto alguna vez una danza de espadas? - buscó con la mirada en la habitación, en los estudios solía haber espadas ceremoniales o regalos que por compromiso se exhibían. Y si, en efecto. No se atrevió a tomarlas de su puesto, nada  tan grosero como ello, pero ahí estaba la idea. Se levantó y dió un par de pasos hacia el muro que las sostenía. Acarició el filo, no eran solo de adorno entonces, o quien las había obsequiado tenía la intención de que fueran una opción para defenderse en caso de un asalto al castillo. ¿quién atacaría un sitio así de hermoso? bueno, estaban los emergidos para empezar y siempre estaban los enemigos en las cortes, asesinos contratados y otras similitudes.

Dió un paso atrás, regresando y dejando las espadas intactas, no quería mandar un mensaje equivocado.

- Es muy intenso y un error si bien no es fatal en manos hábiles, puede ser doloroso - le dedicó una sonrisa traviesa. Se atrevía a ello.  - Suele emocionar mucho a los espectadores y pone bajo mucha presión al bailarín que se atreve a hacerlo frente a un público amplio- un desliz y no solo era la herida, si no la impresión que creaba. La gente era de lenguas ágiles.

- Hay pocas cosas más gratificantes que la adrenalina y el logro- las joyas y el oro por ejemplo. Se inclinó un poco hacia el peliazul, sus ojos dorados brillaban de emoción y el cabello púrpura caía a ambos lados de su rostro.

- Le pido, su alteza… no… le ruego, me permita la oportunidad de impresionarle, un espacio para bailar es todo lo que necesito para mostrar un poco de lo que puedo brindarle - ni siquiera músicos, aunque sería un reto mayor ajustarse a un grupo.
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Re: A whole new world [Priv]

Mensaje por Marth el Miér Ene 13, 2016 4:14 am

Había visto con sus propios ojos lo que un artista muy nervioso llegaba a hacer, en un caso muy ligero, tropezar, arruinar su acto, olvidar sus líneas, y en un caso muy aislado pero muy extremo, un bailarín llegó a quebrar su tobillo al caer mal de una pirueta. Claramente eran incidentes que no podía permitir que pasaran en una fiesta, ni en ningún lado realmente, buscaba bailarines que diesen la talla para representar Altea, así fuesen simplemente contratados y no naturales de dicho país. Que el pelivioleta le dijese aquellas palabras le calmaba bastante, suspiro con claro alivio, realmente alguien que tuviese tanta seguridad en si mismo como para tratar aquellas fuertes emociones, incluso transformandolas en algo hermoso... subía las expectativas en cuanto al bailarín.

Su mirada pareció brillar y bajó rápidamente la taza de te, incluso su cuerpo se acercó al borde del asiento - ¿Danza con espadas? No, no he visto, pero he escuchado de ella, en un momento activamente busqué un bailarín que pudiese realizarla, una mujer que viajaba desde Chon'sin decía poder, pero lamentablemente no era lo que había esperado, simplemente movía su espada como si la utilizara mientras bailaba... he visto dibujos en libros de como el filo parece acariciar la piel del bailarín haciendo que la espada sea su pareja de baile. - la emoción en su voz era tangible, realmente emocionado de lo que estaba viendo, incluso al verle acercarse a la espada que estaba puesta de adorno, una espada de filo de plata y empuñadura de oro, regalo del marqués de Pherae, cruzada detrás una espada de mismas características pero forjada en Ylisse, un regalo de su tío hacia su padre.

Volviendo a su asiento retomando su postura usual tomó un dulce, nuevamente una porción de pera deshidratada cubierta en chocolate, no se la llevó a la boca, simplemente la tomó aún expectante, mirando con atención mientras el bailarín hablaba, asientiendo levemente con la cabeza - Asumo por sus palabras que es capaz de hacer tal baile, me encantaría verlo. Dígame que necesita y será puesto a su disposición, que clase de espada utiliza, podremos utilizar el salón principal, si necesita música puedo hacer el llamado a los músicos reales y podrán tocar cualquier pieza que usted necesite. Incluso puede estar unos momentos a solas si deseas practicar, quizás acostumbrarse al peso y equilibrio de las armas si nunca bailó con ellas.- asumía que sería como blandir una espada en batalla, cada espada tenía su peso, su manera de cortar el aire, y no conocer la espada podía ser fatal.


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Re: A whole new world [Priv]

Mensaje por Suzuki Uzume el Miér Ene 20, 2016 9:09 pm

Bueno, suponía que si uno usaba la espada tras largos y azarosos años de entrenamiento sería un poco insultante ver a un bailarín hacer posturas (tal vez incluso erradas) con un arma blanca en el escenario y llamarlo baile.

- Si~ danza con espadas. Tengo un par de rutinas que puedo presentar. Baile de aceros y El amante de la espada, esa es mi favorita. Son movimientos fluidos, muy bonito y llamativo sin parecer un entrenamiento en el escenario - Usaba dagas para defenderse, no era un maestro de la espada. Y esos bailes en especial tenían un buen final, muy dramático. - El primero es más acrobático, muy apto para animar a la audiencia, muy enérgico. El segundo es más elegante, el tema… bueno, es obviamente una historia romántica y trágica- nada podía terminar bien para quien amara una espada.

Jugueteó con uno de sus anillos mientras pensaba en lo que el príncipe le decía. Una desilusión era difícil de curar, debía andar con cuidado.

-  Chon'sin… no he tenido la oportunidad de presenciar sus bailes tradicionales, pero cambia mucho de una cultura a otra - deidades diferentes, comida, vestimenta, escritura. Había tantos factores que influyen en las personas. A Suzuki siempre le había fascinado observar a la gente en los puertos y los puntos comerciales. En especial los de importación y exportación, había tanta variedad. Incluso cuando las relaciones eran frías y recelosas, el comercio no se detenía del todo y en un mercado uno podía ver cosas exóticas. No que por eso dejara de ver a los plebeyos por debajo suyo, pero eran divertidos de ver, cómo observar la naturaleza o algo así.

- Una espada de entrenamiento sería suficiente para la demostración, puedo usar ya sea una espada larga, una bastarda o un sable. Agradecería me brindara unos minutos para habituarme a la empuñadura y el peso, el salón principal suena perfecto~- el grosor y material de la misma solían ser igual de importantes. Uno debía confiar en lo que hacía y para ello se debían conocer las herramientas con las que se iba a trabajar.

Tampoco era tan aventurero como para arriesgarse a usar un arma afilada sin sopesar antes. No era que disfrutara del peligro, era la sensación de adrenalina y la satisfacción tras un buen desempeño lo que le tenía adicto.

- No se preocupe por la música, si no puedo atraparle sin el apoyo de sus músicos estaré fallando como bailarín ¿no le parece? ~ .Además, tendría que transcribir las canciones - Iba a capturarle solo con el tintineo de las cadenas y las cuentas, se aseguraría de ello; mas tarde escribiría las notas para los músicos.
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Re: A whole new world [Priv]

Mensaje por Marth el Lun Ene 25, 2016 7:49 pm

Entendía lo que le decía, y aparentemente tendría que decidir entre los dos bailes, pero era una decisión que le costaría. Sentía amor por las artes, la danza siendo una de ellas, sentía una morbosa curiosidad por el primer baile, ver a alguien danzar en el peligro, siempre en el borde de lastimarse, aquel insano fragmento de la mente humana que quería ver a otro sufrir por curiosidad, pero que enseguida renegaba pues si realmente sucedía no se lo podría perdonar y realmente no deseaba ver al pelilila en tan peliaguda situación. Por otro lado el segundo despertaba su curiosidad por la pasión que podría sentir, un baile romantico que relataba una historia de amor podría llevarle a estar al borde de la silla, humedecer sus ojos con lágrimas y apretar sus dedos en impotencia ante la situación que el amante podía estar pasando. Deseaba aquellos sentimientos - Si no es demasiada molestia me sentiría muy complacido si pudiese ver el segundo que ha mencionado, El amante de la espada. Despierta mi curiosidad por el romance. - y claramente una decisión peligrosa, pues no era de extrañar ver nobles enamorados de personajes de sus artistas.

Muchos artistas habían pasado por aquel castillo, más aún desde que Marth había tomado el poder de este, aunque aún no la corona, no podía sin desposarse, cosa que no le era de conveniencia en aquel momento, por tal razón Altea permanecía sin Rey (o más bien con la promesa de un Rey que volvería de la guerra), al menos mientras no apareciese el cuerpo, y con un príncipe como gobernante. Había desarrollado sentimientos por muchos actores, pocos bailarines realmente, pero este parecía ser que tendría la capacidad de hacerle suspirar y no tenía problemas en su mente al adjudicar esto a su familia, a que el bailarín era un noble que volvía más digno aquel oficio. En Altea no era normal, ni siquiera bien visto, que un noble dedicase su tiempo libre a un arte como la danza, reservado para plebeyos y en muchos casos mujeres que prestaban su cuerpo para satisfacer placeres de la carne, no solo del alma, los nobles se volcaban más a tocar instrumentos de arco como el violín o el cello o instrumentos de teclado como el piano el clave, incluso la pintura y el dibujo, pero no la danza y el teatro. Se preguntaba que clase de vida sería vista en Begnion, como eran las familias nobles, las cortes, incluso los plebeyos, despertó aún más su curiosidad de visitar tal lugar.

Por unos instantes se había quedado perdido en sus propios pensamientos, los criados se habían acercado a cada uno con una bandeja con un cuenco de agua tibia y un paño a cuidadosamente doblado a un lado. Marth se levantó y apenas humedeció sus dedos en el agua antes de secarse, habían estado consumiendo dulces que podrían haber dejado sus dedos pegajosos, aunque con la delicadeza con los que los había manipulado el príncipe realmente no necesitaba lavarse, apenas haciéndolo por compromiso - Le llevarán espadas al salón principal, podrá escoger la que guste. Realmente es admirable que pueda efectuar una danza sin música, me tiene claramente expectante a su acto. El caballero le guiará, si me disculpa, iré a cambiarme mientras usted se prepara. -dicho esto se retiró del lugar dejando a un guardia que, paciente, esperaría al dancer cuando estuviese listo.

Le llevaría a un salón amplio donde el color blanco predominaba, las ventanas altas y amplias con sus postigones abiertos dejaban entrar el sol así como una ligera brisa refrescante, se podía ver los jardines traseros del castillo con sus fuentes y rosales así como amplios espacios verdes con caminos empredados, una parte central amplia mostraba un área que seguramente sería utilizada para fiestas exteriores. Los pisos eran de mármol marmolado en tonos blancos y salmones con ligeras grietas grises reparadas con exquisito cuidado para ser parte del decorado, era un castillo viejo pero en optimas condiciones, el mismo que se había erguido en la fundación de Altea, las paredes eran de piedra pulida y colgaban de estas cuadros que mostraban imágenes familiares, en todos los cuadros se veían que mostraban muy elegantemente y con sumo pudor y buen gusto, alguna parte de su cuerpo, un hombro, una muñeca, la espalda, incluso un vientre, todos marcados con el mismo símbolo que significaba la bendición de Naga y ser herederos del fundador de aquel país. Así mismo se veían escenas con dragones que parecían hechos de naturaleza pura, mezclas de hielo con agua y cristales, así como de hojas con ramas y flores, algunas mujeres de cabello verde y mirada penetrante, incluso para ser una pintura. Algunos de los cuadros estaban cubiertos por cortinas de pesado terciopelo color vino, mismo de las cortinas de las ventanas, abiertas en esa hora del día. Una de las puertas se abrió, la que estaba junto a un clave de gran tamaño de color celeste con detalles en dorado y azul. Los cuatro criados entraron portando cada uno una espada, la primera era un florete, sin filo, hoja delgada y punta aguda, la segunda, una espada ropera, con filo de ambos lados y hoja delgada mostraba una empuñadura simple con solo una joya roja, la tercera, un sable, hoja ancha y liviana, con un solo filo y empuñadura algo pesada no haciéndola muy equilibrada, claramente no era una espada que fuese utilizada si no que se había hecho como adorno, la tercera una espada de una mano común, de hoja de doble filo con empuñadura dorada labrada con joyas, liviana y bien equilibrada. Los hombres esperaron allí ofreciendo cada espada sobre un paño largo de terciopelo. Dentro de la estancia habían tres guardias más pero tan quietos y callados que de tener un marco alrededor se confundirían con los cuadros.

Estuvo a solas por largos minutos antes que la puerta sonase al ser tocada, lentamente se entreabrió mostrando a un soldado - El príncipe Marth desea saber si ya puede ingresar. - preguntó aunque ya se veía detrás de él al príncipe parado esperando, vistiendo ropas más acordes a su estatus con una ancha capa azul y un traje blanco con bordados dorados.


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