Hora en el foro


Síguenos
Conectarse

Recuperar mi contraseña

TWITTER
afiliados



Crear foro

[Campaña de conquista] I´ve heard a lot about you [Priv.Morgan]

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

[Campaña de conquista] I´ve heard a lot about you [Priv.Morgan]

Mensaje por Laslow el Mar Ene 02, 2018 8:50 pm

-¡Vamos señor, solo una partida!- En un lugar desolado como Grannvale, lo último que uno espera encontrar en su camino por tierra desolada es voces humanas, especialmente en tono optimista y jovial. Lo típico de un escenario como tal es silencio, roto solo por el viento silbante y el aullido de hambrientos lobos, y muerte allá donde uno mire, ya sea humana, vegetal o animal. Y para el destacamento nohrio fue así durante mucho tiempo, viendo solo a su paso restos de aldeas y ciudades allá donde la vista alcanzaba, junto a bosques muertos y animales salvajes desesperados por encontrar algo que llevarse a la boca.

Pero en la tierra que Naga había abandonado, Anankos y Grima decidieron sonreírles.

Lo último que habían esperado encontrar, un convento-internado, había surgido ante sus ojos en un estado demasiado bueno como para ser cierto. Las murallas de madera seguían en pie en su mayor parte, varios edificios estaban en un estado aceptable y, para delirio y felicidad de los soldados, la despensa no había sido saqueada hasta su llegada: Carne curada y conservada en sal, huevos, pan, ánforas llenas de aceite y, por encima de todo, varios toneles de vino e hidromiel. Aquellos que ocuparan tal posición antes de su llegada no habían reparado en gasto ni lujo alguno, y todo lo que no había sido aprovechado en el pasado ahora estaba siendo consumido por una hambrienta hueste conquistadora venida del sur del mundo.

La celebración era compartida casi en general, pero las ausencias eran obvias: El príncipe había vuelto a sus aposentos, varios soldados se encontraban de guardia para mantener la seguridad del perímetro y otros tantos, simplemente, habían decidido evitar el ruidoso ambiente de sus compatriotas y preferían el silencio del dormitorio o del exterior… Y en este último grupo se encontraba el protector del heredero al trono oscuro.

Un gesto negativo de su mano fue toda la respuesta que Laslow dio a los hombres que, con sonoros quejidos y risas, habían fallado en convencerle para unirse a una escandalosa partida de dados en la que varios soldados se jugaban no solo el sueldo, sino la comida que habían tomado para sí en el reparto de la despensa. Por supuesto, todos ellos se encontraban ya borrachos, o lo estarían tras pocos tragos mas, pero la mayor parte de quienes les jaleaban y animaban estaban perfectamente sobrios. Como suele ser siempre, aquellos con la cabeza despejada son quienes incitan a los que han bebido demasiado en pos de reír a costa de las acciones de un ebrio que no recordaría nada a la mañana siguiente.

Pero el espadachín no era un amigo de tal ambiente, y por ello mismo sonrió cuando a sus espaldas quedó el jolgorio de la improvisada fiesta y sintió sobre su rostro el fresco viento nocturno de Grannvale. Con tranquilidad caminó el mercenario entre las “calles” de lo que una vez fue el lugar de vida de monjes y soldados de Naga, sentándose finalmente en un banco de piedra cercano a lo que en su momento fue la casa del líder del lugar, edificio ocupado ahora por el primero en la línea de sucesión nohria de forma exclusiva. Pero aunque pudiera ver la estructura de piedra color arena no fue a esta hacia done los ojos del peligrís se dirigieron, sino que marcharon hacia la bóveda celeste sobre su cabeza, contemplando las numerosas estrellas que iluminaban un cielo en el que destacaba una luna que comenzaba a decrecer, mostrando a cada noche que pasaba un poco menos de su pálido rostro, escondiéndolo cual avergonzada dama que recibía sus primeros cumplidos.

Con los ojos perdidos en las estrellas, Laslow dejó que su mente viajara hacia el sur, hacia Nohr e Ylisse, la tierra que le había adoptado y la que le había visto nacer. ¿Cuándo volvería a ver los verdes prados de la segunda y las oscuras montañas de la primera? Solo el destino conocía la respuesta a tal cosa, y obtener respuestas del mismo era imposible tarea, por lo que el espadachín dejó que su mente vagara por los recuerdos que poseía de ambas tierras, en vez de amargar su buen humor con cálculos y ensoñaciones sobre su futuro retorno.
Afiliación :
- NOHR -

Clase :
Hero

Cargo :
Guardia Real (Ejército de Nohr)

Autoridad :
★ ★

Inventario :
Espada de bronce [2]
Katana de bronce [3]
Tónico de res. [1]
Tónico de def [1]
.
.

Support :
Xander

Especialización :

Experiencia :

Gold :
1962


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Campaña de conquista] I´ve heard a lot about you [Priv.Morgan]

Mensaje por Morgan el Mar Feb 06, 2018 2:37 am

En los pueblos más simples de Nohr se tendía a canturrear un viejo verso, le explicaba uno de los capitanes del ejército, sobre un tan hombre rico que se le caían de los bolsillos las monedas de plata. En las tierras de tan austero país resultaba un cuento gracioso y la tonada contagiosa, por lo que cada vez que surgía el tema de la abundancia o la escasez era de esperarse que se terminara citándolo. Cuando se hablaba de la conquista de Hoshido esa misma canción había comenzado a oírse en el ejército, con toda alusión del hombre rico cambiada por el nombre de Hoshido, entre otras ingeniosas modificaciones, que terminaban haciéndola una canción alegre aunque en cierta forma burlona, sobre la desmesurada riqueza que el reino vecino no había conseguido ni sostener, y cómo de parcela a parcela pasaría a ser pronto suya. Con Grannvale el asunto no era muy distinto. Entre risas, ya iba trabajándose el escuadrón de hombres bebidos cómo insertar rimas sobre la inútil protección de la diosa Naga, el despilfarre del antes rico y poderoso reino creyente, o las abundantes provisiones que todavía yacían a la espera en otros de sus conventos. Morgan ni siquiera había necesitado entender de donde provenía el chiste para que comenzara a causarle gracia, pero ahora lo hacía aún más. Reía doblada sobre sí cada vez que un borracho gritaba la palabra exacta para la más ocurrente rima o cuando a ella misma le venía a la mente algo adecuado, sosteniendo como se podía su jarra de hidromiel.

Entendía, también, que las tropas estaban descargando su ímpetu y sus ansias. El objetivo del ejército nohriano siempre había sido Hoshido, por muchos más años de los que la plegiana siquiera tenía recolección. Ahora que los planes del príncipe heredero, la estratega y el resto de sus colaboradores había resultado en la definitiva caída del lugar, era de esperarse que nadie pudiese esperar a ir en su conquista. No obstante, por motivos que ni siquiera Morgan sabía aún, Xander había insistido en posponer tal campaña y comenzar por Grannvale en su lugar, potencia de la misma religión y misma aciaga suerte en tiempos recientes. Los ánimos enardecidos para con Hoshido en cierta forma se volcaban a Grannvale, o quizás un mayor ahínco aún, pues al término de esa conquista suponía la mayoría que irían a por el premio principal. De cualquier forma, el pie de página para la mujer era que los hombres y mujeres de las armaduras negras estaban peleando fantásticamente bien y cualquier subida de moral quizás pudiera servir un poco más.

En todo caso, no era como si el hecho de que festejara con ellos hubiera sido una decisión consciente y calculada de su parte. No era tan sensible; trabajaba muy bien en el ámbito bélico, pero para ella eran números, posibilidades y estrategia basada en los eternamente buenos consejos de papá, nada personal, mucho menos relacionado con pensar siquiera en la salud mental del grupo o sutilezas como la moral. Si celebraba con todos era porque le apetecía, porque ella también tenía parte en lo logrado y no rehuiría ni a ser premiada en forma de buena comida, ni a estar en el centro de atención un rato. Ya después tendría tiempo de encerrarse a leer o actualizar sus mapas y apuntes. Aún le faltaban un par de brindis de hidromiel, pensamiento que le hizo mirar a su alrededor en busca del familiar rostro con que pretendía compartir al menos eso. No era la primera vez en el rato que buscaba al príncipe heredero, y seguía sin verlo. Ya no podía asumir que había ido a algún arbusto o a buscar de comer, sino que no pensaba unirse. Inconforme con eso, Morgan se alzó de su asiento y estiró los brazos por sobre la cabeza antes de ponerse a la obra, indicando a los soldados que llenaran una jarra grande para su general y otra más para ella, por el trámite de ir a dejarla. Todavía tarareando la tonada de la diosa que dejaba perder las riquezas de sus reinos, se encaminó a donde se alojaba el hombre mayor.

Por mera distracción, al guardaespaldas no lo notó en el camino de ida, sino recién en el de regreso. Como era de esperarse falló en sacar al príncipe heredero a tontear, pero al menos cumplió su misión de ir a dejar la bebida dulce, permaneciendo una buena mitad de hora tras aquella puerta cerrada. Al salir en el mismo humor entre alegre y distendido de antes, la única diferencia visible en Morgan era la de llevar una jarra en mano en lugar de dos. Su chaqueta de estratega iba atada por las mangas a su cintura, pero del mismo modo había estado antes. Fue al parar para desatarla, queriendo ponérsela para combatir el fresco nocturno, que miró a su alrededor y notó al hombre de cabello cenizo. Sin un momento de dilación se aproximó, aunque en primera instancia para apoyar su jarra a medio vaciar en el banco de piedra y librarse las manos un segundo.

- ¿Montando guardia? ¡Me da pena por ti! - Dijo, sin temor a resultar ofensiva. En su propia torcida percepción, estaba siendo considerada. Parada allí de momento, metiendo los brazos en la amplia chaqueta que empeñecía un tanto más su ya menuda figura y acomodándola en torno a sí, miró un poco más al otro. Su rostro se le hacía terriblemente familiar, pero como tantos que veía a diario, sabía de antemano que intentar recordarlo sólo le conseguiría un dolor de cabeza. Seguía siéndole demasiado difícil retener cosas así. Y sin embargo, el joven sujeto lograba hacérsele más familiar que la mayoría por allí. Entre curiosa y un poco molesta para con su propia confusión, sacudió la cabeza y sólo se cerró la chaqueta un tanto más, cortando la leve brisa. Luego apuntó a su jarra medio vacía, que considerado su tamaño seguía siendo bastante. Se sentía generosa y de buena gana. - Si nadie te ha traído de tomar, te dejo eso. -
Afiliación :
- PLEGIA -

Clase :
Grandmaster

Cargo :
Estratega | Figura Sagrada (religión de Grima)

Autoridad :
★ ★ ★

Inventario :
Vulnerary [3]
Espada de plata [5]
Llave de puerta [1]
Elixir [1]
Llave de cofre [1]
Escrito mitico

Support :
Xander
Marc

Especialización :

Experiencia :

Gold :
1171


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba


Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.